Entre Primos (InuKag)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por linaeinu, 12 Diciembre 2010.

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    linaeinu

    linaeinu Entusiasta

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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Entre Primos (InuKag)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    4488
    INTRODUCCIÓN


    Desperté temprano ese día: Tenia que hacer algunas entregas, además hoy comenzaba una nueva etapa de mi vida; viviría con mi tía y su nuevo esposo.
    No podía decir que Onigumo era una mala persona, pero si era muy extraño. El y mi tía Kikyou se conocieron en un bar. Ella había ido con unas amigas y al parecer Onigumo era dueño del lugar.
    Eso sin mencionar que era uno de los hombres mas acaudalados del país.

    Y como de costumbre, tanto ella como yo fuimos las ultimas en enterarnos de ese detalle. Lo bueno fue que eso no molestó a mi sorprendida tía, no hubo ninguna queja, claro; solo que aun nos faltaba conocer unos detalles más sobre este hombre.

    Datos curiosos, y digo esto ya que no encuentro una palabra que haga juicio a esta situación: Onigumo es viudo, su esposa murió hace unos diez años, y el vive con sus tres hijos. Al igual que mi tía.
    Ella es viuda, tiene dos hijas, y yo, por supuesto, pero esa es otra historia que mas adelante explicare.
    Tienen muchas cosas en común. Onigumo y sus hijos, pues… no se nada de ellos, solo que son tres y la edad de cada uno; el mayor veinte años, el de en medio diecisiete, y la mas pequeña diez.

    Aún no los conozco oficialmente, se esto por que mi futuro tío no para de mencionarlos.
    Y en cuanto a mi querida tía Kikyou, sus hijas son Kana y Sango, ambas de doce años.
    Debo decir que cuando Kikyou me dijo que se casaría con el sujeto que había conocido hace dos meses no supe como reaccionar. Era obvio que me preocupara la salud mental de mi tía. Después de todo, ¿quién en su sano juicio se compromete a un hombre que conoció hace ocho semanas?
    -No perdí la cabeza querida…- me había dicho al ver mi reacción.- Bueno, no en la forma en que tu piensas…-terminó sonriendo bobamente al ver llegar a su futuro marido.

    Parecía que yo era la única en esa familia que no estaba de acuerdo con la boda. Aunque no podía decir nada. No tenía derecho en arruinar la felicidad de la persona que me rescato de vivir en la calle.
    Tenía quince años cuando mis padres murieron en un accidente automovilístico. No tenía hermanos, y la única familia directa que me quedaba vivía al otro lado del mundo.
    Fue cuando conocí a Kikyou; la hermana de mi madre. Me contó que ella había huido de casa junto con su novio, ya que querían casarse, pero su familia no lo permitía. Y al morir su esposo lo único que podía hacer fue quedarse en la cuidad que había criado a su primer amor.

    Ella junto a sus hijas me recibieron con los brazos abiertos en su hogar. Las chicas tenían siete años cuando nos conocimos, y al ser yo cinco años mayor que ellas me trataban como la hermana mayor que, según dijeron, siempre quisieron tener.
    Y Kikyou… era tan parecida a mi madre que no tarde en quererla como tal: era divertida, amable, comprensiva, muy alocada, pero sobre todo, llena de cariño.

    Bueno, eso fue del pasado. Estaba hablando del presente, y la boda que se aproximaba. Cosa que nos sorprendió a todos. Pues la pareja se desapareció por cinco días, y cuando regresaron ya estaban casados.
    Parecía que todo lo hacían sin pensar. Un día la pasaban planeándolo todo y al siguiente se casaban en secreto. Después de eso la mudanza a nuestro nuevo hogar comenzó sin previo aviso.
    En unas horas estaremos en la residencia de Onigumo. Estoy feliz por mi tía y mis primas; pero siento que solo estoy de más en esa familia nueva.
    Onigumo es muy gracioso, también demasiado desinteresado, aunque me haya ayudado en muchas ocasiones, aun me falta tiempo para poder considerarlo digno de mi tía Kikyou.
    Trabajaré en el bar de “mi tío”, después de la mudanza y al termino de las vacaciones de invierno comienza mi turno como barman.
    Así que estoy de camino al local. Tengo que hacer una ultima entrega antes de que el coche pase a recogerme, yo no quería eso pero Onigumo insistió. Nos quiere tener a todos reunidos o algo así.
    Por lo que tengo que ser considerada, y sobre todo tratar de llevarme bien con mi nueva familia.
    Llegue al bar media hora antes de lo que había dicho, me gustaba ese trabajo, pero el uniforme que nos obligaban a usar no; era como sacado de una película de sirvientas sedientas de atención: la falda era demasiado corta, sin mencionar las medias negras que hacían ver mis piernas mas grandes de lo que eran, la blusa demasiado ajustada –mis pechos gritaban cuando me quitaba esa cosa-. Lo único bueno era que no llevaba tacón de un metro sobre mis pies.

    Entre cargando el pedido de licor mas pesado que había llevado en mi vida. Tuve que abrir la puerta con mi pié, lo bueno era que no estaba nadie a esa hora que viera un lado de mi que no quería mostrar. Pase a la barra que, para agregar otra cosa, estaba cerrada. Puse la caja encima y subí de un salto, crucé al otro lado, tomé de nuevo la caja pesada y camine a la bodega.
    El lugar estaba muy iluminado, no creí que de verdad dejarían las luces encendidas. Onigumo me dijo que no estaría nadie que me molestara, y a como lo entendí, quiso decir que estaría sola.
    Empuje la puerta de la bodega con mi trasero y entre de reversa, pero al dar la vuelta choque con alguien. No se como explicar ese momento.
    Choqué, la persona soltó un quejido, la caja resbalo de mis manos, el chico con el que tropecé abrió los ojos impresionado, tomo la caja antes de que se estrellara contra el suelo, dejo las botellas en un contenedor, me miro esperando que dijera algo, y como no lo hice comenzó a reír.
    -Deberías ver la cara que tienes…- rió aun mas al ver como parpadeaba sin entender lo que decía.- Salvé la caja de estrellarse con el piso, a ti de que te despidieran, ¿y aun así ni un simple gracias puedes decirme?

    Cruzó sus brazos mirándome ofendido. Yo recupere la compostura y lo mire molesta.
    -Disculpe que no lo haya alabado por sus buenos reflejos…- dije tratando de calmarme.- Pero no puedo agradecer a alguien que esta en un bar cuando esta cerrado y no es un empleado de aquí.
    -Oh, lo siento cariño pero ¿tu si lo eres?
    -La verdad si, empiezo al final de las vacaciones y mi jefe me dijo que no estaría nadie aquí, así que a menos que no quiera que llame a la policía le sugiero que se vaya.

    No espere que el chico soltara una carcajada. Me miró de arriba a abajo con todo el descaro del mundo antes de darse la vuelta y comenzar a acomodar las botellas.
    -Haz lo que quieras corazón…- dijo aun de espaldas.- No temo a los regaños.- rió de nuevo.- Además yo también comienzo a final de las vacaciones…- me miró.- Supongo que estamos a mano.

    Crucé mis brazos sintiendo tanta rabia que solo pude suspirar. El chico me miró con esa sonrisa burlona. Me guiñó un ojo y siguió acomodando la bodega.
    Yo salí de ahí antes de cometer un crimen. Estaba tan enojada y ofendida, aunque no entendía el por qué.

    Regresé a la barra, ahora tenía que saltar de nuevo, el problema recaía en el idiota que estaba a solo unos metros, que podría entrar en cualquier momento y ver todo mi trasero.
    -¿Cómo entraste?- escuché que me preguntó.- La puerta estaba cerrada, no escuche ningún ruido.
    -Soy muy silenciosa…-respondí dándole a espalda.
    -Ya veo…- dijo el riendo con cinismo.- ¿Y como cruzaste la barra con esa caja tan pesada? Más bien, ¿Cómo pudiste brincar la barra en esa falda tan diminuta?

    Y ahí fue cuando no lo pude soportar. Lo encaré con la mirada mas fría que me era posible poner. Me acerqué a él lentamente, y en un tono demasiado bajo para mi gusto le dije:
    -Eso no te incumbe.

    Dicho eso regrese al final de la barra, me impulse de un salto y me senté quedando frente a el. Giré lentamente consciente de lo poco decente que debió verse mi posición, y al estar al otro lado brinqué otra vez saliendo de ahí.

    Nunca había sentido tanta vergüenza, pero me dije que hice lo que hice para dejarlo con la boca abierta, aunque no lo mire, claro. Pero estaba segura que si había funcionado.
    Salí corriendo del lugar cuando me encontré fuera, no me importo que el auto me siguiera mientras corría, sentía mi corazón latir acelerado, y sin saberlo comencé a sonreír. El haber hecho eso me hizo extrañamente feliz.
    Llegue a casa a recoger mis maletas, el auto ya me esperaba en la calle. Tome la ultima bolsa con mis cosas mas preciadas y camine a ese nuevo comienzo.
    -No se preocupe señorita, en unos minutos estaremos en casa…

    Sonreí al chofer de buena gana, era muy amble y educado, se dirigía a mi siempre con una sonrisa.
    Suspiré sintiendo nervios de repente. No era como si yo me hubiera casado con Onigumo.
    – Todo estará bien…- me dije. Podía asegurarlo.
    -Llegamos señorita…- dijo el conductor, bajo de inmediato y me ofreció su mano en ayuda. Ni siquiera tuve que preocuparme en bajar mis cosas, en menos de un segundo un grupo de mayordomos iba y venían con mi equipaje.
    Puedes hacerlo…-repetía en mi cabeza. Tenía que encontrar a mi tía si no me volvería loca.

    La casa era extraña; la entrada, demasiado humilde comparado con el tamaño, tenía adornos caseros. Hasta el más mínimo detalle decoraban las paredes.
    El techo se alzaba unos tres metros, era una habitación brillante, hermosa, pero sobre todo, acogedora.
    -Ahí estas querida…- escuché que Onigumo me llamaba impaciente, me había tardado mas de la cuenta en llegar. Aunque no se le veía molesto, debo admitir que me sentí mal por no haber cumplido con la hora acordada. Me miró suspirando.- Espero que no te haya pasado nada malo, tenemos veinte minutos esperándote, ¿había mucho tráfico?- sonrió.
    -No era eso Onigumo…- sonreí.- Me tarde mas de lo que pensé al entregar las botellas en el bar, o siento, se que esto era importante para ti.
    -Para nosotros pequeña…- Kikyou corrigió, se acerco a nosotros con una sonrisa y tomo del brazo a su marido.- Ya después me arreglare con usted jovencita, pero ahora tenemos una comida que ofrecer.- y dicho esto nos encaminamos al comedor.

    Lo que no esperábamos era que se encontrara vacío.
    -No puede ser…- rió Onigumo tocando su frente.- Estos niños…
    -¿Qué ocurre? –pregunte sin entender.
    -Tranquila hija, es solo que los chicos decidieron no asistir…- bromeó ella.
    -Pues que se e va a hacer…- nos miró sonriendo.- Bueno, ya que no podemos presentártelos.- me miro divertido.- Lo mejor será que pases a tu habitación a instalarte, dejaremos las presentaciones para la cena, si no te molesta.
    -Claro que no…- sonreí aguantando mi alegría.- Sera mejor en la cena, lo ultimo que quiero es que tus hijos me vean en este uniforme que no deja nada a la imaginación…- bromeé antes de irme.
    -Cierto…- acepto mi tía.- ¿Sabes por donde ir?
    -Ups… jaja, se me olvido, ¿hacia donde avanzo?
    -Mmm… te llevaría yo mismo querida pero tengo unos asuntos que atender con tu tía.- le sonrió pícaramente.- Ya se, sube las escaleras y entra a la primera puerta que veas, por lo general esta abierta, pero si no solo toca, ahí encontraras a alguien que te ayudara.
    -Muy bien, gracias.- sonreí sin entender muy bien sus indicaciones y guiñe un ojo a mi tía que me veía avergonzada.

    Caminé por el pasillo lentamente dejando que mis ojos capturaran cada detalle de la casa que ahora sería mi hogar. Vi las escaleras y subí uno a uno. Las paredes cubiertas por cuadros, no eran pinturas costosas como me había imaginado, las fotografías familiares me llenaron de ternura. Onigumo era un buen padre; y su difunta esposa era bellísima.

    Al final de las escaleras un corredor larguísimo se extendía hasta donde podía mirar. La primera puerta, como había dicho, estaba abierta. Toqué unas cuantas veces esperando respuesta pero no hubo ninguna. Era una oficina, a computadora encendida, música sonando, pero no había nadie.
    Fui al escritorio y recargándome lentamente decidí esperar a que llegara a persona que me diría hacia donde debía ir.

    Las canciones que escuchaba me estaban durmiendo. Muy bellas, eso si, instrumentales. Busqué con la mirada algún estéreo para subir el volumen, pero el sonido venía de la computadora.
    Sonreí contenta y me senté en la silla giratoria. Subí el volumen de la música y comencé a dar vueltas mientras dejaba que las melodías me envolvieran.
    -Te he dicho que no subas el volumen de la música…- escuché que una voz decía. Me detuve al instante alarmada y me puse de pié.
    -Lo siento…- me disculpe aun sin ver al dueño de la voz. Me sentía como una niña a la que atraparon haciendo una travesura.
    -¿También te disculparas por haberte ido del bar sin decirme tu nombre?- pregunto la voz en un tono burlesco. Yo levante mi rostro impresionada, esa voz la conocía. Y al verlo… no se como no me desmayé. ¡Era el mismo que choco conmigo en la bodega!
    -¿Qué estas haciendo aquí?- pregunte a la defensiva, ¿me había seguido?
    -No cariño, ¿qué es lo que haces tú en mi oficina?- me miró sonriendo. De nuevo paso esos ojos maliciosos y descarados por mi cuerpo, y esta vez se lamio los labios.

    Yo sentí un escalofrío al ver eso. La atmosfera había cambiado repentinamente, me sentía acorralada.
    -¿No piensas hablar?- volvió a decir. Se acercó al escritorio y no dejaba de mirarme.
    -Onigumo me dijo que aquí encontraría a alguien que me llevaría a mi habitación…- escupí rápidamente sintiéndome tonta. El sonrió más al escuchar lo que dije y soltó un chiflido.
    -Así que tú eres la sobrina de Kikyou…- habló sorprendido, o eso parecía.- Diablos, Onigumo no me había dicho lo sexy que eras….- agregó.- Y yo que esperaba encontrarme con una mocosa mimada.- me miró.- La vida si que es impredecible.
    -¿Eres hijo de Onigumo? –pregunte sin dar crédito a mis oídos, ¿el era uno de mis primos?
    -El me llama hijo a veces, corazón…
    -No me llames así...- lo miré molesta.- Entonces si eres hijo de Onigumo, ¿podrías llevarme a mi habitación?
    -Claro preciosa, pero antes me presento.- se acerco a mi y estiró su mano.- Mi nombre es Inuyasha, mucho gusto.
    -Si, claro…- le di mi mano no muy convencida.- Ahora, Inuyasha, ¿podrías decirme donde esta mi habitación?
    -Te falto algo cariño.- sonrió sin soltar mi mano.- Aun no se como te llamas… si fueras tan amable…
    -Dices que tu padre te habló de mi ¿no es cierto? Entonces debió decirte como me llamaba.
    -Lamentablemente eso fue lo único que le falto decirme, y si conoces aunque sea un poco a ese tipo sabrás a que me refiero…- se burló.
    -Si, eso ya lo se…- respondí con una media sonrisa. Pero el no soltaba mi mano.
    -¿Entonces…?- hizo su agarre mas fuerte y me veía directo a los ojos, esperando.
    -¿Hay alguna razón por la que los chicos no estuvieran el en comedor como sus padres les habían dicho?

    Inuyasha parpadeó impresionado, al parecer no esperaba que cambiara el tema, sonrió disimulando el repentino corte en la conversación y apretó más mi mano.
    -Los niños son inestables, eso lo sabe, no se por que creyó que estarían esperando solo para conocer a la sobrina de su nueva mama…- dijo sin importarle mi reacción.- Aunque de haber sabido que eras tu yo con mucho gusto te hubiera traído desde el bar… ¿por qué no me lo dijiste allá?
    -No paso mi tiempo diciendo quien soy, además dijiste que trabajarías al igual que yo. No sabía que eras su hijo.
    -Buen punto precioso, lo mismo digo.
    -Me alegro, ahora, ¿podrías soltarme?
    -Lo haría corazón pero temo que te extraviarías en el camino, así que vamos…

    Y sin darme tiempo de contestar me llevo por el pasillo lentamente explicando cada parte de la casa.
    Yo no sabía si molestarme o soltar una carcajada. Este chico era tan extraño como el mismo Onigumo, aunque claro era su hijo, debía ser el mayor.

    Salimos de ese corredor interminable y al cruzar una puerta corrediza me encontré con un salón enorme, las ventanas hacían lugar de pared en uno de los extremos, un enorme ventanal que dejaba ver la piscina y tobogán que se encontraban afuera.
    Otra pared estaba cubierta por pantallas de televisión, unos sillones enormes yacían al extremo, sin mencionar una fuente en le centro.
    -Es la sala de entretenimiento…- me explicó al ver como no cerraba la boca. Eso parecía sacado de una película.- Es obvio que te sorprendiste.
    -¿Y como no estarlo? –Preguntó sonriendo.- Nunca en mi vida había visto algo así.

    Inuyasha rió sin mirarme, salimos de ese lugar y entramos a la habitación siguiente.

    No se que me sorprendió más: el hecho de ver como la mitad del salón era una pista para autos de carrera, a control remoto claro. O la banda que en cuanto entramos comenzó a tocar un tema de presentación.
    -Te acostumbraras…- dijo el aguantando las ganas de reír
    -No lo creo…- respondí con los ojos bien abiertos.- Eso parece un sueño.
    -A Onigumo le gusta la música, a demás esos chicos son de la escuela, el viejo les paga para que puedan ir a la universidad, ellos se ofrecieron.
    -Tienes razón…- comencé a decir. El me miro sin entender.- Estoy segura que me hubiera perdido si no vinieras conmigo…
    -Vaya, lo aceptaste…-sonrió.- ¿Ahora vas a decirme como te llamas o seguirás con el misterio?
    -Me gusta el suspenso, además soy honesta, creo que si me hubieras dicho: “pasa al salón con pantallas gigantes y pistas de carreras y al llegar a la banda vas más adelante”, no te hubiera creído.
    -¿De verdad crees que te mentiría?
    -No lo se, no te conozco…- lo miré a los ojos esperando su respuesta. El se detuvo abruptamente y me encaró.
    -Me basta con saber como te llamas corazón…- tomó con mas fuerza mi mano.- Así es como empieza la confianza.

    Yo tragué espantada, no había sentido ese cosquilleo al momento que tomaban mi mano, y la mirada lasciva que me dirigía no ayudaba en nada.
    -¿Quién creías que era cuando subí el volumen de la música?- pregunté tratando de calmarme.

    El apartó su mirada de mi rostro y siguió caminando.
    -¿Ahora eres tu quien no habla? Lo rete sonriendo. Pero no habló. Llegamos a una puerta muy grande, era color crema y también corrediza.- Veo que a ti también te gusta el suspenso…- susurré sintiéndome con el poder de la situación.

    Inuyasha se detuvo frente a la puerta, pero en vez de abrirla como yo esperaba, se giró lentamente y me miró.
    -El misterio solo es bueno si dura cierto tiempo corazón…- su voz salió mas grave que antes. Algo en sus ojos me hacían querer huir de esa casa. El tacto de su mano comenzó a quemarme; ni siquiera podía tragar el nudo que se había formado en mi garganta.
    -Es mejor dejar la respuesta hasta el final ¿no crees?- dije de forma neutra, no se por que mi boca decidió hablar en ese momento.
    -Sin duda te gusta dar la ultima palabra cariño.- su voz enronqueció.

    Soltó mi mano repentinamente y antes de poder siquiera parpadear me acerco a él de un tiro.
    Era la segunda vez que mi cuerpo chocaba con el suyo, y el hecho de que no hubiera una caja en medio cambiaba la situación.
    No quedaba ni un solo centímetro de espacio, me abrazó atrapando mis brazos y me acercó lo más que le fue posible. Yo agarré aire aterrorizada, ¿qué rayos estaba pasando con el?
    -¿Qué haces…?- dije en tono bajo esperando que me soltara. Una parte de mi me decía que ni el ni yo queríamos eso, pero podía mentirme.
    -Mantengo el misterio como querías…
    Esa voz me estaba volviendo loca. Solo unos centímetros me separaban de su rostro, y el parecía querer borrar ese espacio.
    -¿Por eso me aprisionas? –Fruncí el ceño irritada.- Veo que no aceptas una negativa. Eres del tipo controlador. Como no cedí a la primera insinuación haces esto…
    -Soy dominante, no controlador. Y si, como no cediste hace unas horas en la bodega, digamos que me estoy esforzando.- volvió a sonreír de forma depravada y acerco su rostro al mío. Su nariz rozó delicadamente a la mía. Soltó su agarre despacio y cuando creí que me había salvado tomó mi rostro con ambas manos y me besó.
    Fue rápido, sin previo aviso, y claramente en busca de una respuesta. Cosa que inesperadamente recibió. Esa boca me abría las puertas a algo desconocido.
    Correspondí por que obviamente quería hacerlo. Escuché como gruñía emocionado, me tomo de la cintura con fuerza, y su cuerpo volvió a chocar con el mío.

    En alguna parte de mi cabeza llego un pequeño detalle que ambos olvidamos: El era hijo de Onigumo y se estaba besando con su nueva prima…

    Intente detenerlo pero gruñó quejándose y me apretó mas a su cuerpo. Me encontraba en una encrucijada, sabía que no era correcto pero se sentía tan bien.

    Me separó para agarrar aire, sus ojos brillaban como los de un lobo en la oscuridad de la noche, me beso esta vez con más urgencia, acaricio mi cabello con ternura, y así de rápido como llegó ese beso, se alejó.
    Sonrió complacido al ver mi rostro, que si no me conociera bien estaba completamente avergonzado.
    Paso su dedo índice por mi mejilla, sonrió depravadamente, giró dándome la espalda y abrió la puerta corrediza.

    No entendí como era posible que del medio metro que nos separaba de esa puerta y el otro lado fueran tan diferentes. Era una habitación enorme, con escaleras, puertas y toboganes por todos lados. Videojuegos en una esquina, casa de muñecas en la otra.
    Pero lo que mas me sorprendió fue ver a los niños que corrían y jugaban. Una mesa al otro extremo tenía golosinas, pastelillos y bebidas. Vi a Sango y Kana jugar con una niña pequeña, y a otros dos mas grandes que las observaban de no muy lejos.
    Debían ser los hijos de Onigumo. Mis primas se veían tan contentas.
    -¡Inuyasha!- escuchamos que una niña gritaba emocionada, se acerco a nosotros y de un salto abrazo a su hermano.- ¡Viniste! – sonrió contenta. Dio una mirada a mi rostro y siguió preguntándole cosas a su hermano.
    Los demás chicos nos miraron al escuchar el grito de la pequeña, Sango y Kana me sonrieron y se acercaron a hablarme.
    -Creí que no te animarías a venir hermana.- Kana habló sonriéndome. Tenían tiempo ya diciéndome así, a mi me encantaba, ellas eran mi familia.
    -¿Crees que dejaría que Kikyou se quedara sola en esta casa enorme? ¡Necesitare un mapa para salir de aquí!- bromee contiendo. Inuyasha me miró pícaramente. No se que había pasado por su cabeza, pero me gustaba.
    -¿Quién eres tu?- la pequeña niña de cabello castaño me miraba como si fuera la cosa mas extraña de mundo, bajo de los brazos de su hermano, tomo la mano de Sango y espero mi respuesta.
    -Ella es nuestra hermana mayor Rin.- Kana hablo señalándome.- Por eso nos dijeron que esperáramos en el comedor.

    Yo sonreí avergonzada. Inuyasha tosió para ocultar su risa. Yo lo mire irritada, el me guiño un ojo y me molesto que con eso mi enojo se disipara.
    -Rin…- la llamo Inuyasha.- Ella es la persona que faltaba por conocerte.- sonrió a su hermanita.- Kohaku, Shippo.- los llamó. Los chicos se acercaron a saludarme, les sonreí sin temor alguno, ellos me agradaron a la primera.
    -Shippo, mucho gusto…
    -Kohaku, un placer.
    -El gusto es mío, chicos, Shippo, ¿eres el mayor?
    -No, yo soy el del medio, tengo diecisiete.
    -Ya veo, Rin es la más chica.- Sonreí a la pequeña.

    Eran muy amables y educados, aceptaron sin problemas a mis primas. Eso me tranquilizó.
    -Kohaku, ¿tu eres el mayor?
    -Si, tengo veinte años.

    No me di cuenta del engaño hasta que mire a todos: Kohaku; veinte años, Shippo; diecisiete años, Rin; diez…
    Onigumo me había dicho que solo tenía tres hijos, recordaba sus edades, si eran ellos… ¿Quién rayos era Inuyasha?
    Lo mire incrédula, el me sonrió tranquilo y se acerco a mi. Lo mire.
    -Antes de que tu cara explote como se nota que esta apunto de hacerlo…- rio el.- Yo dije: “el me dice hijo a veces”, y no mentí. Kohaku, Shippo y Rin son hijos de Onigumo.- me miro divertido por resolver el misterio.- Yo no.
    -¿No lo eres?- los mire sin entender.
    -¡Claro que lo eres!- chilló Rin abrazándolo.- Tu eres nuestro hermano mayor Inuyasha, papá lo dijo.
    -Lo se cariño, solo le estaba explicando a nuestra nueva prima la situación para que no me matara como claramente pensaba hacerlo.
    -No me gusta cuando dices que no eres nuestro hermano…

    Yo no despertaba aun de la impresión. Pero las palabras de Rin me hicieron recordar.
    -Se que quieres tanto a Inuyasha que es un hermano para ti Rin.- sonreí con ternura.- Así es como yo quiero a Sango y Kana, para mi ellas son mis hermanas, ¿eso es lo que importa no?

    La pequeña me sonrió convencida, se soltó del abrazo de su hermano y se acerco a mí.
    -Es cierto, yo se que es mi hermano.- tomo mi mano y continuó.- Yo soy Rin.- sonrió moviéndose de un lado a otro.
    -Es un placer conocerte Rin- sonreí también emocionada. Mire a Inuyasha de reojo preparándome para su reacción.- Mi nombre es Kagome…


    ///

    Bueno. dijeron que ya podiamos publcar los fic del concurso...
    si cambiaron de idea me disculpo jeje.
    Disfruten yplis dejen su opinion.

    Saludos *u*
     
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  2.  
    maFFer susin

    maFFer susin Usuario común

    Escorpión
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    lol un placer volverlo a leer en verdad fue uno de mis preferidos y no sabrias lo feliz que me harias si lo hicieras long-fic (: (mebrillan los ojos lawl) y bien que dices?. La verdad la tematica no esta nada mal para continuarlo (ademas del supenso) creo que sabes bien que adore tu historia fue la primera que lei. Me sentiria honrada si me avisaras si es qeu pones continuacion, si no es asi en verdad no importa es una magnifica publicacion y no dudo que guste [:
     
  3.  
    xSunako

    xSunako Iniciado

    Virgo
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    Debo admitir que tu fic me encato *-* ya me lo eh releido varias veces, me encantaria que fuese un long-fic debido a que se predice una trama bastante interesante ºwº, adore la forma de ser de Inuyasha, me descoloque un poco con la de Kikyou pero bue... se ve agradable ^^.
     
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  4.  
    linaeinu

    linaeinu Entusiasta

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    Entre Primos (InuKag)
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    1853
    gracias maffer susin. de verdad me alagas :P
    pues como me lo pidieron.

    Lo continue.... aunque es solo la prmera parte, espro que les guste.

    se aceptan criticas y comentarios.

    Besos!

    ///


    CAPITULO I (Primera Parte)

    No olvidare la forma en que Inuyasha me miro cuando dije mi nombre. Sus ojos se abrieron tanto que creí que se saldrían, al igual que su boca, sin duda se había impresionado.
    Recuperó la compostura al escuchar las risas de los niños; pero aun así no aparto su mirada.
    Yo sonreí aliviada, había conocido a todos al fin y cada uno me gustaba: en especial Inuyasha, sabia bien que lo que hicimos hace unos minutos estaba mal pero no pude evitarlo; algo en el me hacía actuar así.
    -Me gusta tu nombre…- escuche que Rin decía sonriendo.- Es uno de los mas bonitos que he oído.
    -Gracias cariño.- le sonreí.- El tuyo también es bellísimo.
    - No me gusta…- confeso ella con el ceño fruncido.
    -Oh…- parpadeé.- ¿Y que te gusta?
    -Me gusta pintar.- hablo ella. Yo reí al escucharla; era tan adorable.
    -¿De verdad?
    -Si.- su voz estaba llena de confianza.- ¿Kana y Sango no te lo dijeron?

    Esa pregunta saco muchas carcajadas.
    -Rin es muy buena pintando, pero como ves no es nada modesta.- explico Kana acercándose a tomar mi mano. Me sonrió.- ¿Hermana, ya viste tu habitación?

    Se me había olvidado eso.
    Sonreí como tonta y le dije que no. Sango se acerco también y se ofrecieron a llevarme.
    -No se preocupen chicas.- intervino el besucón.- Yo la llevare con mucho gusto.
    -Queremos llevarla nosotras si no te molesta…- pidió Sango sonriéndole. Yo abrí los ojos de repente asustada. No quería que me dejaran a solas con el otra vez.
    -Claro que no, aunque Onigumo me pidió que la acompañara.
    No espere que se portara tan insistente.
    -Estoy segura que Onigumo entenderá.- lo miré.- Además, estoy mejor con mis hermanas Inuyasha.

    Su mirada se puso seria, pero no dijo nada. Rin se abrazo nuevamente de el y yo pude irme tranquila por el momento.

    Caminamos a la habitación siguiente en silencio. Mis hermanas iban demasiado calladas para mi gusto, sabia que algo les preocupaba.
    -¿Ocurre algo?- me animé a preguntar. Kana se detuvo de repente y me miró.
    -No es algo malo Kagome…- comenzó a decir.
    -Es solo que nos preocupas tú…
    -¿Yo?- pregunte incrédula.- ¿Por qué se preocupan por mi teniendo esta nueva familia tan hermosa?
    -No es por eso Kag.- Sango sonrió.- Queríamos saber que es lo que piensas de esto.- me miró.- ¿Estas contenta?

    Yo no me espere eso. Lo último que me preocupaban era mis opiniones. Creía que las niñas se mostrarían difíciles ante esa situación inusual para ellas:
    Pero no era así.
    -¿Cómo no voy a estarlo con lo amables que son nuestros nuevos hermanos?
    -Cierto…- Kana me abrazo convencida.- Todos me gustan mucho, son muy agradables.
    -En especial Rin.- comento Sango.- Se que te habíamos dicho que queríamos una hermana mayor.- sonrió.- Pero no sabes las ganas que teníamos por una hermanita como Rin.
    -¡Es tan adorable!- gritó emocionada Kana siguiendo a su hermana.- Y parece que le caímos bien.
    -Eso no lo duden niñas.- las mire sonriendo. No podía estar más feliz. Ambas se habían adaptado a la perfección.- Bueno chicas, ahora, ¿podrían decirme donde dormiré yo?
    -Claro, es por acá…

    Suspire aliviada de nuevo. Ya que lo que más deseaba en ese momento era descansar y estar sola por unos minutos, o por lo menos hasta que la cena llegara. Aunque pensándolo bien las presentaciones se habían efectuado -con un resultado mejor del que había esperado- solo me quedaba un punto por resolver…
    -Kana, Sango…- llamo una vos tras nosotras. Ese chico había sido traído por mis propios pensamientos.
    -¿Qué pasa Inuyasha?- Sango lo miró curiosa.
    -Kikyou quiere que vayan al comedor.- sonrió complacido, aunque yo no sabía porque.- Quiere que todos lo que se marcharon de la mesa se disculpen con la cocinera.
    -Pero no hicimos nada malo…- susurro Kana haciendo un puchero.
    -Lo se cariño.- las miro sonriendo aun mas.- Ya saben lo sensible que es esa señorita cuando nadie prueba su comida, así que lo mejor es que se disculpen.- abrió los ojos espantado.- ¡O es capaz de abandonarnos y tendremos que comer lo que Onigumo prepare!
    Ambas abrieron la boca asustadas, ¿Onigumo cocinaba tan mal?- me pregunte sonriendo.
    Pero esta misma se borró al instante en que mis hermanas corrieron al comedor dejándome a solas con el chico que me había besado por primera vez en mi vida.

    Una mezcla rara de miedo y excitación me abordo el momento que los ojos de Inuyasha me miraron.
    Tuve que respirar más fuerte de lo normal para tranquilizarme y no cometer el mismo error otra vez. Di media vuelta al ver como daba un paso hacia mí; y aterrada por su cercanía próxima comencé a caminar.
    -¿Sabes hacia donde vas?- pregunto siguiéndome muy de cerca, o eso parecía, no me atreví a mirarlo; aunque tampoco respondí.

    Acelere mi paso. Estaba a punto de correr, oía como el también trotaba para alcanzarme, no quería que eso del beso se repitiera, sabia que estaba mal.
    -¡Kagome!- me llamo casi gritando. Su voz ronca, enojada.
    Detuve mi huida, le daba la espalda.
    -Dime donde esta mi habitación…- pedí con la voz mas firme que pude conseguir.
    -¿Por qué no me miras?- pregunto acercándose. Su tono había cambiado de repente.
    -Si no sabes donde es vete, puedo encontrarla yo sola.- respondí ignorando su pregunta. Camine de nuevo luchando por no llorar; lo peor era que no sabía por que eso me dolía tanto.

    Y como esa vez, no espere lo siguiente:

    El sonido de sus pasos me alerto. Tomo mis hombros y giró mi cuerpo hasta estar frente a el, y sin esperar otra cosa volvió a besarme.
    Todo tan rápido que no supe que hacer, me sujetaba con una fuerza que no me lastimaba pero hacia que no pudiera escapar.
    Su boca presionaba a la mía con una urgencia que me conmovió; sabia que estaba molesto, entonces ¿Por qué me besaba?
    -¿Cómo puedes ser tan testaruda?- pregunto al separarse. Me veía tan fijamente que quede paralizada.
    Y al no escuchar respuesta de mi parte, volvió a besarme.

    Yo correspondí casi por instinto, cada beso que el me daba sentía que debía corresponder: algo en mi cabeza me decía que estaba todo bien.
    -Dejaste claro que te gusta mantener el suspenso al no revelar tu nombre hasta el último minuto…- susurró cuando sus labios dejaron los míos; yo mantuve mis ojos cerrados.
    -Y tu dejaste claro lo dominante que puedes ser cuando quieres conseguir algo…- dije abriendo los ojos esperando su respuesta.

    Cosa que no llegó. Su mano aprisiono la mía y como había hecho al principio de nuevo me arrastro al extenso corredor que parecía no tener fin.
    -¿A dónde me llevas?- mi voz salió en un hilo, de repente me asuste. Pero no hubo respuesta.

    Pareció caminar sin siquiera importarle a donde iba. Solo me llevaba en silencio, sin dirigirme una mirada.
    -¿A dónde me llevas Inuyasha?- volví a preguntarle. Sentí como presionaba con más fuerza mi mano, no respondió; camino más aprisa.

    Cruzamos el pasillo por completo. La última puerta era doble y enorme; empujo una con su mano libre y entramos.
    Tenía la misma pinta que el resto de la casa: paredes largas e iluminadas, ventanales que mostraban el hermoso jardín y parte de la alberca, sin mencionar el decorado.
    -¿Qué lugar es este?- inquirí mas extasiada que sorprendida, ni siquiera recordaba mi enojo inicial, era la habitación mas extraordinaria que mis ojos habían visto.
    Y de un tamaño que me dejo sin aliento:
    Lo primero que vi fue la enorme cama que ocupaba el centro; tenia un dosel entre dorado y transparente que lo hacia brillar. Los almohadones parecían nubes, todo de un precioso color dorado, y las luces le daban un toque mágico, parecía un sueño.

    Un baño súper equipado, una sala de estar, armarios llenos de ropa y otro de sabanas, almohadas y toallas. Las ventanas, que en ese momento eran cubiertas por cortinas que combinaban con el color de la habitación, ondeaban dejando entrar un aire frio. Me gire para ver a Inuyasha pero el ya no estaba.
    Parpadeé impresionada, ¿en que momento se fue? Por que si lo hizo no escuche ningún ruido.
    -Al parecer si se enojo conmigo…- me dije suspirando. Lo ultimo que quería era preocuparme por lo que el pensaba de mi.

    Decidí que lo mejor era olvidarlo. Tenía cosas que arreglar en su nueva habitación. Así que entre al baño y después de abrir la llave de la tina, espere a que se llenara.
    Le entusiasmaba la idea de tener su propio jacuzzi, nunca había ido a uno y ahora tenía este para ella sola. Sonrió mientras se desvestía y de un salto se hecho al agua. Le gustaban las duchas largas, recordaba como en casa sus primas la regañaban por tardarse más de la cuenta en el baño.
    -Ahora todo es diferente…- dijo sintiendo un poco de nostalgia. Esta casa era mejor que la anterior, pero aun así la extrañaba.

    Después de sus merecidos treinta minutos salió del agua a petición de sus manos y pies que ya parecían unas pasas. Tomo una toalla y se enrollo con ella. Fue al tocador y se lavo los dientes. Envolvió su cabello en otra toalla y salió a su cuarto.

    No noto que las maletas no estaban, ni tampoco el armario vacío; como tampoco noto que la ropa que había usado se había mojado por arrojarse de un clavado a la tina.
    -No puede ser…- me dije cayendo en cuenta, ¿Cómo no vi que mi ropa no estaba?- me senté en la cama derrotada. Se suponía que los ayudantes de Onigumo habían traído sus maletas, ella los había visto.
    Además Inuyasha la había traído a su habitación…

    Momento, ¿Cuándo me dijo el que esta era mi habitación?
    Y en ese segundo lo entendí, el no me había llevado a mi cuarto, estaba tan enojado que decidió dejarme en el primer lugar que encontró. Ese infeliz…
    -Ya me las pagaras…- susurre aguantando mi rabia. Regrese al baño y me seque lo más que me permitieron las toallas.
    -Ese engreído besucón…- dije saliendo aun enrollada en la toalla. Lo que no esperaba era que Inuyasha estuviera ahí de nuevo.
    -Llámame como quieras si estas mas tranquila. Pero bien que respondiste a la primera vez…




    PT: no desesperen la conti la terminare. jeje
    pero si estan tan anciosas, pueden leer mis otros fics, les recomiendo: Trafico, esta aqui en el foro, saludos y gracias.
     
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  5.  
    maFFer susin

    maFFer susin Usuario común

    Escorpión
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    lol lo amo, en verdad quiero que lo continues, es demasiado bueno, aunque no entiendo a inu que le pasa??? su actitud es un poco no se como XDDDD note ooc pero buehh le da el toque (; espero la conty. Tu fiel lectora Maffer
     
  6.  
    xSunako

    xSunako Iniciado

    Virgo
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    adasdda y lo ame ;D Inuyasha tan raro que salio xd bueno al ver que hay continuación me animo y espero leer el resto yai!
    Nose si tiene algo que ver pero al final del capitulo o tal vez me di cuenta solo al final, mezclaste dos tipos de narración e.e, el protagonista y el omnisciente creo o algo asi xd y creo que una historia debe tener un tipo de narrador fijo o talvez sean cosas mías D:
    Bueno en fin me gusto mucho el capitulo y la forma de comportarse de Inuyasha xd.
     
  7.  
    Idaly

    Idaly Usuario común

    Virgo
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    Esta muy interesante, comencé a leerlo anoche pero estaba tan cansada que ya no comente y hoy lo vi de nuevo así que no lo dude y termine de leer... me encanta el caracter seductor y juguetón que le pusiste a Inuyasha, y me da la impresión de que esta familia será todo un caso jajaja, espero continuación pronto
     
  8.  
    kagomeG

    kagomeG Usuario común

    Piscis
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    Que buen fic! La verdad!
    Y ese besucón que se cre?! Es un tonto! Pobre Kagome!
    Haha...
    Oye... Amm... No me gusta marcar lo errores pero me gustaría que los tomaras en cuenta.
    En que mas noté fue el de los tiempos, hay partes donde el narrador habla y derrepente lo habla ella... Que yo sepa se tiene que redactar en un solo tiempo... Hehe pero no te enojes.
    Pero el trama esta bárbaro! Amo cuando ponen a un InuYasha seductor y a una Kagome terca (y cuando no?)
    Pero muy buenito fic... Me interesa mucho!
    Siguelo!by por cierto... Trafico esta muy bueno (si, lo dices por que no estas drogada como la pobre de Kagome!) bah! Calmaye Ukyo.... Perdon, ella es Ukyo... Mi doble Hehe
    Me despido!

    KagomeG
     
  9.  
    linaeinu

    linaeinu Entusiasta

    Tauro
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    jajajaja! tienes doble..? O-O
    uy, ten cuidado xD

    jajaja gracias por la critica mujer me parecio constructiva y honesta, eso lo aprecio,
    Y pues el fic Trafico... es cierto. no se si a alguna le salio la duda de como es posible que la tengan tan norteada con una droga.
    pues investigue, esa droga si existe, la usan en tratamientos psiquiatricos para calmar a los pacientes agresivos y peligrosos. los hacen creer que son buenas personas. lo malo es que les tienen que administrar esa dosis todo el tiempo si no regresan a lo que era antes o.o, jaja.
    por si se lo preguntaban xD

    Besos a todas la conti vendra pronto!
     
  10.  
    Mikura

    Mikura Usuario VIP

    Capricornio
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    hola.
    no pude evitar terminar de leer tu fic y no comentar.
    esta buenisimo, imediatamente la trama me capturo. te felicito
    me gusta esa manera de ser en la que pones a inuyasha.
    describes muy bien las cosas y lugares, que muy bien me los pude imaginar, hasta me
    llegue a poner tan nerviosa como kagome. xD
    te felicito. espero que muy pronto pongas la continuacion de este fic

    Atte: Mikura 700
     
  11.  
    inu

    inu Iniciado

    Leo
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    Ola! soy nueva en tu fic, pues me a encantado! wow el primer capitulo (o prologo?) no me lo crei xD
    inu es muy.... raro jajaja no se como desirlo =P pero me gusto y kag como siempre algo temperamental je, tu forma de narrar es muy buena es clara solo un problema quien es inuyasha!!
    por lo visto no es su hijo entonses!?espero que pronto lo pueda descurir mientra me despido sayonara!
     
  12.  
    linaeinu

    linaeinu Entusiasta

    Tauro
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    2 Diciembre 2006
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Entre Primos (InuKag)
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    3038
    Hola chicas, aqui dej la continuacion, espero que les guste... me espeme mucho en escribirla...
    Em... me confundi con lso capitulos... y este es el 2, sorry, estaba medio dormida cuando lo subi jeje xD
    el anterior era el uno. este es el capitulo 2.

    NOTA: tiene escenas de lemon. ¡solo un poco pero las tiene!

    Disfruten!


    CAPÍTULO 2

    -Responde…- Inuyasha dijo, extrañamente no sonreía, miraba fijamente a la chica que estaba aún cubierta con su toalla.- ¿No piensas decirme nada?-preguntó el sonriendo pícaramente; no hubo respuesta.
    Y claro que no escucho una sola palabra, Kagome se encontraba paralizada, ¿Qué hacia Inuyasha en la habitación?
    -Ni siquiera… -comenzó a decir el chico.- ¿De verdad no vas a correrme al estar contigo cuando tu bello cuerpo está cubierto solo por una diminuta toalla? ¿O es que aún no te has dado cuenta?
    Efectivamente, ella no había notado ese pequeño pero importante detalle. Y cuando escucho esas palabras no pudo hacer otra cosa que regresar al baño lo más rápido que pudo. Lo peor era que no podía cambiarse, ¡seguía sin saber dónde estaba su ropa!
    Iba a gritar de la exasperación cuando escucho una risa que no venía de ella; el idiota se estaba riendo, se burlaba de su persona estaba segura, ese maldito…
    -No voy a darle el gusto…- dijo entre dientes. Y agarrando hasta la última gota de coraje salió del baño a enfrentarlo.- Eres un maldito… ¿por qué me trajiste a una habitación que no era la mía? Mis cosas no están aquí, pero es mi culpa…-rio con ironía.- Después de todo no debí confiar en ti…
    -Detente…- exigió el chico. Se acercó a ella y la tomo por los hombros.- Detente antes de que digas algo que no quieres…- le susurró, su voz de nuevo era grave e incitante, podía sentir un escalofrío recorrer su espalda, no podía creerlo, lo deseaba… ¡Deseaba a ese maldito!- Te aseguro que nunca te arrepentirás de haber confiado en mi…
    -Suéltame…-pidió ella aterrada. No quería que su cuerpo reaccionara así, no quería que la tocara de esa forma. Quería que se fuera y la dejara sola. Quería su ropa maldita sea, quería…
    -No hables, déjame explicarte…- sonrió de repente.- De verdad eres impulsiva…-le acaricio la mejilla.- Yo no dije en ningún momento que esta era tu habitación…- comenzó a decir el chico. Kagome podía sentir la ira acumulándose en su cuerpo.- Pero tampoco dije que no lo era…
    Ella lo miro confundida, ¿a qué se refería?
    -No entiendo…
    -Te dije que no hablaras.- el regaño. Dejo de sujetarla por los hombros y le tomo el rostro.- Lo que quiero decir es que esta es tu habitación, si te gusta, Onigumo me dijo que podías escogerla… y como esta es la más linda decidí traerte aquí primero…

    Ella, bueno, ella sintió sus ojos arder de lo mucho que los abrió. ¿Inuyasha había hecho eso por ella? ¿Cómo podía hacer eso si a penas la conocía? Que… ¿Qué haría ahora?
    -¿De verdad hiciste eso para mí…?
    -Si…bueno, Onigumo me dijo que podía hacer eso si querías.- le sonrió.- Pero como ya dije, si hubiera sabido que serias así de bella te habría construido un castillo si así lo quisieras…

    Kagome sentía sus ojos arder… pero ya no era por la impresión, sus lágrimas comenzaron a salir sin aviso, no entendía por qué lloraba, ¿estaba feliz, o no? La persona que creyó ella era Onigumo estaba mal. Era un gran hombre, su tía tenía mucha suerte de haberlo encontrado… y el chico… lo había juzgado mal.
    -Diablos…- Inuyasha levantó de la barbilla a la chica.- ¿Podrías decirme por qué demonios estas llorando? Según yo no te he hecho nada…
    -Es tu culpa…- comenzó a decir ella.- Me has hecho entender que mis conclusiones eran equivocadas… y luego me dejas en este maravilloso cuarto, y dices estas cosas, y…
    -Tranquila…- la abrazo el sintiéndose culpable, aunque aún no sabía por qué.-Si la razón de tu llanto es por algo bueno, adelante, llora todo lo que quieras, yo me quedare aquí…

    Un gracias hubiera sido lo más lógico por decir en esa situación, pensó ella, y lo más probable sea que el también, pero habían olvidado un pequeño detalle…
    -Inuyasha…- lo llamo ella.-Sé que estas aquí abrazándome con toda tu buena voluntad pero…- susurró. Miro hacia abajo cuando el chico la soltó. Su toalla estaba a punto de caerse de su pecho y…
    -¡Lo siento!- grito el sonrojado. Se volteó lo más rápido que pudo y como si fuera un adolescente cubrió sus ojos con sus manos.

    Ella agradeció el gesto, pues parecía que estaban compitiendo por ver quien tenía la cara más roja, soltó una risa histérica, aun no podía cambiarse, debía encontrar su ropa.
    -¿…Inuyasha?
    -Dime…- la miro un poco antes de darse cuenta de la situación, pues se dio la vuelta de nuevo y poco le falto para no caerse.- Lo siento, se me olvido, ¿Qué ocurre?
    -¿Podrías traer mis maletas? No tengo nada que ponerme…

    Oh, esas palabras…- Inuyasha se mordió los labios, esa información no debió ser escuchada por el… ¿cómo podría irse ahora, al haberse enterado de eso?
    -Cariño, no me estas ayudando…- dijo entre dientes. Ella no entendido por qué de repente su voz salió malhumorada.- Por eso regrese, tus maletas las deje afuera del cuarto, iré por ellas…
    -Gracias… entrare al baño, avísame cuando te hayas ido…- dijo antes de correr a la puerta, sentía hervir su cuerpo en vergüenza, pero también era deseo… ese chico la había encendido solo con tocarla.
    No escucho ruidos… esperaba que le dijera algo, pero no.
    -¿Inuyasha…?- nada.- ¿Ya estas afuera?

    Abrió la puerta para cerciorarse y vio las maletas enfrente, iba a tomarlas pero Inuyasha apareció de repente, la tomo de la cintura y la metió al baño. Ella soltó un gritillo, no esperaba que el chico estuviera esperándola, ¡y mucho menos que hiciera esto!
    -¿Qué estás haciendo…? –pregunto sintiendo un escalofrío de… pánico. Él se había dado la vuelta y le había puesto llave a la puerta del baño.
    -Voy a decirte algo…- agarró aire.- Y quiero que escuches atentamente, ¿está bien?

    Kagome soltó un suspiro, que alivio, solo quería hablar… sentía como su alma regresaba a su cuerpo.
    -Muy bien…- acepto ella más tranquila, aunque el hecho de que el chico la tomara de la cintura y la acercara a su cuerpo estando ella usando solo una toalla no le ayudaba en mucho.
    -Tu… cuando te conocí… creí que solo eras una chica que estaba haciendo una entrega…

    Ella se rió, eso era ella precisamente.
    -Déjame terminar.- le sonrió.-Y cuando dijiste que eras hija del dueño… al enterarme que eras tú la sobrina de la que Onigumo siempre hablaba… no sabes la rabia que me dio al saber eso…
    -¿Rabia? ¿Por qué?
    -¿Acaso aun no te das cuenta…?- la acerco a su cuerpo. Ella lo miro con un hilo de pánico, pero podía notar el deseo que se asomaba en ellos, rayos eso no le ayudaba.- Te deseo… Kagome.
    -¿Qué…?- lo miro atónita. ¿Inuyasha la deseaba? ¡Era la primera vez que un chico le decía eso! ¿Qué se suponía que debía hacer ahora?
    -increíble… de verdad no lo sabias…- dijo el tomando su rostro de nuevo.- Claro, eres joven todavía…
    Susurro antes de volver besarla. Ella le correspondió ansiosa, pues ahora conocía los deseos de Inuyasha, y aunque sentía un miedo irreconocible por la situación tan desconocida. Podía asegurar sin ninguna duda, que ella deseaba igual o más al chico que la besaba con premura.

    Pero ahí no se detuvo la cosa, a los minutos, ese beso había abierto un camino que Kagome no sabía recorrer, pues sentía como su cuerpo le pedía agritos que arrojara la toalla que la envolvía y así llegar al siguiente paso. Quería hacerlo, de verdad lo deseaba, pero Inuyasha le leyó el pensamiento y fue el quien lentamente comenzó a bajar la toalla que parecía estar ya en el suelo.
    -Kagome…- susurro con esa voz ronca que ella comenzaba a necesitar. Sentía sus piernas débiles. Lo bueno era que el chico la había arrinconado contra la pared.

    Sintió sus sentidos vibrar cuando Inuyasha le toco los pechos. Increíble, eso se sentía tan bien. Ella, en su timidez, le pidió que se quitara su camisa, él lo hizo casi hipnotizado, se deshizo de sus pantalones y volvió a besarla, recorrió con sus manos la espalda de la chica hasta llegar a sus glúteos, la tomo de ahí y la levanto. Ella sonrió de euforia, eso era nuevo en su vida, era maravilloso, excitante y aterrador… no podía estar más feliz.
    La sentó en la barra que había al otro extremo del baño donde se ponían las toallas limpias. Comenzó a besarle el cuello y de ahí descendió a sus pechos. Kagome soltó un grito al sentir esa descarga eléctrica recorrer su cuerpo. No podía creer que eso estuviera pasando, era lo que más deseaba. Poder entregarse a la persona que más quisiera en el mundo.
    E Inuyasha… lo era… ¿lo era?
    Lo beso sintiendo calor donde nunca lo había sentido. Tomo el rostro del chico que la veía como su posesión más valiosa y se lo comió a besos. Quería decirle tanto…. Que supiera que no debió pensar mal de él… que le encantaba escucharlo hablar con esa voz ronca llena de deseo, quería decirle…
    -¿Estas bien…?- pregunto Inuyasha en un susurro. Había tomado un segundo el quitarse su ropa interior. Sabía que estaba más que listo para dar el siguiente paso pero le preocupaba Kagome.
    -Por supuesto…-sonrió ella. Lo beso de nuevo, le encantaba esa voz tan profunda.- Esto es maravilloso…- lo miro hambrienta.- Aunque dijiste que solo íbamos a hablar…

    Él sonrió al recordar eso. Su intención era…bueno, ¿a quién quería engañar? Había hecho eso por qué sentía que su lucidez se iba al carajo, había cerrado la puerta de la habitación con llave y la del baño para estar a solas con ella, y…
    Ahora veía lo que estaban haciendo, sabía que los besos que se habían dado lo hacían sentir como nunca en su vida. Y que estaba haciendo esto porque tanto ella como él lo deseaban, además sabía que los chicos estaban en sus respectivos cuartos jugando, y su padre y Kikyou en otra de sus escapadas de una noche… nadie podría molestarlos, nadie podría escucharlos, podían hacer lo que quisieran…
    -Es tu culpa.- le beso el cuello.- No debiste decir que tu ropa no estaba… eso fue lo que me provoco todo esto…

    Kagome sonrió, pero se sintió frustrada, podía sentir la presión de su hombría entre sus piernas… nunca había pasado por eso, no sabía si dolería o no. No sabía si Inuyasha se desilusionaría al enterarse que esta era su primera vez… no sabía que diría su tía si se enterara de lo que estaban haciendo…
    -Inuyasha…- lo miro sintiendo el peso de la culpa. ¿Cómo había dejado que esto pasara? No quería parar, quería que llegaran al final, que todo terminara como debía terminar, ¡pero esto estaba mal! Ellos eran… ¿Qué demonios eran? Inuyasha no era hijo de Onigumo, ni ella de Kikyou. ¿Entonces por qué de repente se sentía tan mal? -¿Qué estamos haciendo…?
    -¿Por qué lo preguntas? Es obvio…- la beso. Aunque a su cabeza llegaron las palabras responsabilidad y culpa. Kagome era la sobrina de Kikyou, él era hijo de Onigumo, y ella… ella era… ¿Quién era ella…? Si ambos no eran hijos de Onigumo y Kikyou, ellos… ¿que eran el uno del otro?
    -No debemos estar haciendo esto… ni siquiera sé que somos…
    -Kagome… somos… somos solo dos chicos que se desean el uno al otro…. ¿Eso no es suficiente?
    -¿Pero, si alguien nos descubre?
    -No estamos haciendo nada malo.- le sonrió. La beso sintiendo como su calor volvía.- Además, no es como si nunca lo hubiéramos hecho antes…

    Y ahí fue cuando ella sintió su deseo irse al desagüe. Creyó que a él no le importaría estar tratando con una chica primeriza, creyó que el la entendería, ella quería hacerlo, pero con eso que acababa de decir… ¿Qué haría ahora?
    -Lo siento Inuyasha…- le dijo alejándose un poco de él.- Pero yo no acostumbro esconderme en un baño con otra persona…
    -Bueno, tal vez en un baño no… pero si en otros sitios comunes. Tranquila, nadie nos puede molestar aquí…- le dijo para tranquilizarla.- Es más…- dijo antes de tomarla en brazos de nuevo, abrió la puerta del baño y la llevo a la cama. Ella sintió su interior comenzar a quemarse lentamente, él quería hacerlo, de verdad lo quería.
    -Yo no me refería a los lugares…- comenzó a decir cuando Inuyasha besaba su cuello, sentía las caricias en sus pechos y el roce en su entrepierna, estaba lista lo sentía.- Me refiero…- decía tratando de que el chico le pusiera atención; aunque sentía su juicio irse a la deriva con todas esa caricias. Pero tenía que decirle.-Inuyasha yo nunca…
    -¿Inuyasha…?- escucharon ambos que una voz llamaba. Ella soltó un grito por el susto, Inuyasha se levantó lentamente y se acercó a la puerta. Kagome estaba aterrada, ¿Quién estaba afuera llamando a Inuyasha?
    -Tranquila…- susurro el chico.- La puerta está cerrada.
    -Inuyasha…- hablo la voz de nuevo. Escuchaban como los pasos se acercaban, la persona que lo buscaba iba pasando por el pasillo.
    -¿Quién es?- pregunto atónita Kagome. Su deseo se había ido en un segundo, de repente comenzó a sentir vergüenza de nuevo, y miedo, muchísimo miedo. Miro su cuerpo y sintió una pena que la hizo querer desaparecer, tomo la sabana que cubría la cama y se arropo con ella.
    -Calma cariño…- dijo de nuevo el, le dolió en el alma la reacción de ella, pero sabía que no podía culparla.
    -¿Inuyasha estás ahí…?- preguntaba la voz. Escucharon como se acercaba, y luego intentaba abrir la puerta donde ellos se encontraban.
    -Es Kohaku…- susurro el chico, miro a Kagome que lo veía más tranquila. Ella se levantó de repente y se puso al lado de él.
    -¿Kohaku eres tú?- le llamó.- Soy Kagome, lo siento no te había escuchado estaba en la ducha. ¿Estás buscando a alguien?
    -Oh… lo siento Kagome, buscaba a Inuyasha, pero veo que no está por aquí, lamento haberte molestado.
    -Descuida…- dijo ella tomando aire. Los pasos se fueron alejando y ella pudo regresar a la cama con calma.
    -Que susto…- dijo Inuyasha después de unos minutos. Miro a la chica que estaba sentada en la cama, se haba cubierto con la sabana y lo miraba pensativa.- ¿Estas bien Kagome?
    -Ahora si…- confeso ella.- No puedo creer que casi nos descubren…
    -Tranquila, no creo que eso llegue a ocurrir, la puerta estaba cerrada.
    -¿Pero qué tal si en lugar de ser Kohaku fueran mi tía o mis primas? ¡Tendría que haberles abierto si no sospecharían!
    -Es cierto… lo siento cariño…- se acercó a ella y la abrazo.
    -Tenemos que ponerle fin a esto…- dijo ella de repente.- Esta mal. Al menos deberíamos saber que somos el uno del otro con toda esta situación, ¿no crees?
    -Pero…- quiso quejarse el.- Cierto, tienes razón, lo siento, no espere que dijeras eso.- la beso de nuevo, ella acaricio su cabello y correspondió a cada movimiento. ¿Qué tenía ese chico que la hacía perder el juicio? No lo sabía.
    -A demás… no creo que sea prudente que estemos haciendo esto a escondidas en tu habitación…

    Ella sonrió al escuchar eso, si esa iba a ser su habitación tendría que tomar terapia para poder dormir ahí sin que la ataquen los recuerdos de hace unos momentos. No lo lograría.
    -Sí, así que…- dijo ella mirándolo a los ojos.- Tienes que irte.
    -Rayos…- gruñó él. Se levantó y, no importándole su falta de ropa camino al baño a vestirse. Ella sintió hervir sus mejillas. Era un desvergonzado, pero le encantaba.
    Regreso decentemente vestido y trayendo una maleta con él. La puso sobre la cama, miro a la chica que le sonreía contenta y, en un movimiento que dejo a Kagome sin aire, salto a la cama, se puso encima de ella y antes de poder decir algo se besaban de nuevo como si no hubiera pasado nada.
    -Ya…- decía entre besos.- Debes irte Inuyasha…- sonrió sintiendo su deseo volver a inundarla. Quería tener un momento para ellos que no involucrara puertas con llave y secretos a su familia. Lo beso por última vez antes de empujarlo, el gruño y ella comenzó a reír. Inuyasha a regañadientes se levantó y se bajó de la cama.
    -No es justo…- gruño de nuevo. Ella se bajó también y tomo una maleta.- Deja de quejarte…- lo regaño.
    -No, tú ve a ese baño, cierra la puerta…- la miro maliciosamente.- Y pon el seguro...- ella parpadeo asustada.- O no me hago responsable de lo que pueda pasar.

    Kagome casi corrió a encerrarse, se cambió lo más rápido que pudo, no quería que Inuyasha cometiera otra imprudencia.
    Al salir él estaba en la puerta e iba saliendo. Ella lo alcanzó para despedirlo, y el chico, como último movimiento, se dio media vuelta y la beso. Ella se aferró a su cuello deseosa, Inuyasha se alejó aguantándose las ganas que tenía de volver a encerrarse con ella ahí dentro, le sonrió pícaramente antes de soltarla y se fue de ahí.
    -Esto no se ha acabado corazón…- lo escucho decir Kagome. Sintió ese escalofrío recorrer cada centímetro de su cuerpo y volvió a cerrar la puerta de su cuarto.
     
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    Whitemiko

    Whitemiko Usuario común

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    Hola!!!!
    me encanta tu fic!!!
    lo estaba leyendo en fanfiction. net y me gusto mucho!!!
    me encanta tu forma de escribir!!Ten por seguro que seguire de cerca tu fic!!!!
    muero por saber que sucedera despues!!!!ese kohaku de donde diablos salio??
    que oportuno eh, parece vecina ¬¬# llegan en los momentos mas inoportunos!!
    muero por conti!!de mi parte tienes una fan mas!!!!
    te felicito muchisisimo!!
    PD: espero que podamos ser amigas!n.n
    XOXO
    bye!!
     
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