Long-fic de Naruto - Entre Flores y Armaduras. [InoHima]

Tema en 'Fanfics de Naruto' iniciado por Luix, 10 Septiembre 2019.

  1.  
    Luix

    Luix Orientador Voix fantomatique ♪ Dale amor a nuestro pollito <3

    Tauro
    Miembro desde:
    21 Mayo 2015
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    400
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    Inventory:

    Escritora
    Título:
    Entre Flores y Armaduras. [InoHima]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1450
    C. de Palabras del capítulo: 1393 palabras
    Universo: Ninja
    Personajes del capítulo: Inojin, Himawari, Sarada
    N/A:
    Los personajes tienen las siguientes edades:
    -Himawari (16)
    -Inojin y demás compañeros (entre 18 y 19)
    -También hay personajes no-oficiales de mi parte como agregación para la "generación" de Himawari, que tendrán entre 17, 16 y 15

    Entre Flores y Armaduras.
    1: Palpitante.

    Entregó los papeles que Shikadai le había encargado dejar del informe, el cual él no había realizado ni siquiera de percepción ajena al pincel, ya que se había pirado de la responsabilidad de escribirlo o dar su opinión. Podría jurar que era una sanción de parte del azabache. Al salir de la oficina del Hokage con un suspiro desganado. — ¿Cansado? — esa sintonía lo alarmó. Podría registrar a distancia su persona.

    Miró esos ojos azulinos, galante a cualquier pestañeo. Estaba ambiguo a tomar una decisión, no quería perderse ese instante por nada. Mientras ella observaba un tanto confundida al no ser reconocida por el de alba tez. Pues conveniente o no, él era sincero sin escrúpulos, similar a lo que su padre lo era. Ambos sabían que desde aquel momento en que se conocieron, o más bien, en el momento en que ambos desistieron de ser impúberes. Sabían con certeza cada quien su apreciar, desconociendo el adverso, palpitantes por dilapidar el ajeno.

    —Un poco. — respondió sin más.

    — ¿Has vuelto de una misión reciente? — indagó. Aprovechar este momento. Esa era su opción si quería persuadirlo. Quería invitarlo a salir. No era refutación justa negarlo.

    Enlazó los brazos tras la cabeza. Era público. Los nervios circulaban su entidad. —Más bien haciendo favores a Shikadai, tuve que entregar el informe esta vez—.

    Incorrecto. Solo era su escarmiento por vagabundear.

    — ¿Tú? ¿Vienes a ver al Hokage-sama?

    —No— susurró con un vaivén —Tengo que reportar, tuvimos un percance en la misión y mi compañero resultó herido, debido a eso tengo que declarar lo sucedido… después de todo fue mi culpa—sobó su brazo un tanto arrepentida.

    — ¿Qué sucedió? ¿Enemigo difícil?

    —Una emboscada para ser exacta. Descubrieron de alguna forma mi punto ciego, gracias a Dios mi compañero me defendió, pero resultó levemente herido— sonrió de repente — pensaba dejarle unas flores después del informe. —Ahí estaba. Su movimiento invisible. — ¿Podría pasarme después para recoger algunas en la tienda de Ino-san?

    —Claro—.

    Sí. Diría ella que desempeñó a la perfección. Inojin estaba celoso a fin de cuentas. Pero no era lo que lograba percibir.

    Posterior a que ella entregase su informe, ambos sujetos se encontraban en una placida caminata, silenciosa, el distar de los zapatos era incluso más ruidoso de lo habitual. El incómodo pero tan deseado instante estaba allí. Pero ninguno daría un paso. Era claro. Nuevamente temían.

    Al llegar a la tienda, el inmaculado insistió en tomar las flores adecuadas, tan adecuadas que mostraban la lejanía de Uzumaki de aquel hombre en cuestión. Un delis cobarde, pero no podía simplemente socorrer a sus brazos y decir “Estoy celoso como ni te has de imaginar”. No. Su orgullo era un tanto pedante en este momento. Sin debatir, le entregó el ramo de variedad de flores pequeñas –como tulipanes y margaritas– con un adornado listón de color blanco. Y es que quizás no era el “significado floral” lo que el buscaba, quizás solo pensaba en que “flores pequeñas” eran un “diminuto e inexistente querer”. Un razonamiento incluso peor que el de Boruto.

    En el hospital, aquel a quien quería evitar aparecía por el pórtico principal. Himawari le cedió las flores, disculpándose con una reverencia. El rubio debía admitir lo irritado que se encontraba actualmente. Ver su conversación, ajena a su presencia actual, sí que le fastidiaba y pensarlo mil veces, no era de alivio. —Himawari, ¿Vas a tardar? — reprochó tosco. La mencionada observó confusa, mientras que aquel sentía caer presión sobre todo su cuerpo, sentía como la abismal mirada casi neutra del Yamanaka punzaba desde sus adentros diciéndole que era mejor no meterse en su camino. No refutó, despidió a la lindura que tenía en frente y desapareció. Mientras tanto, los ojos marinos de aquella chica creían ser una molestia para aquel. Su alegría empezó a disminuir. Sin duda llamó su atención: estaba actuando como un completo patán. ¿Por qué no podía ser más claro con ella?

    — ¡Hey, chicos! —

    Supo quién era el instante. A quien tampoco quería ver. —¿Han visto a Boruto?

    —Lo lamento Sarada-niichan— expresó —Recién vuelvo de mi misión y he venido a ver a mi compañero antes de volver a casa—

    Ahí estaba otra vez. Se sentía encrespado. De nuevo. Sarada lo notó, rió al instante.

    —Sabes Hima-chan, me preguntaba, ¿Qué hacías con Inojin? — insinuó.

    —Oh, em, lo encontré en la oficina de papá. Le pedí si podía ir a la tienda y luego me acompañó hasta aquí

    — ¿Una cita?

    — ¿D-Disculpa? — sintió sus mejillas arder. Lastimosamente el no oyó, su patanería estaba actuando muy seguido el día de hoy. —No digas esas cosas Sarada—. No mentía. Aunque era su deseo. —¿Por qué buscabas a mi hermano? —

    La kunoichi chasqueó la lengua, ambos llegaron a irritarla. —Debe entregar el informe. Ya que no quiso tomarse la molestia de hacerlo— Uzumaki rió, ella solo suspiró, era cuestión de tiempo para que algo pasara –o al menos eso ella quería-.

    — ¿Necesitas algo de nosotros?

    —No— miró al albino —Hey— golpeó su hombro, haciéndole reaccionar —No se pierdan en el camino. Nos vemos— finalizó, iniciando rumbo.

    —Lamento lo que dijo, de verdad— inclinó en su presencia. Había estado tanto en las nubes que ni siquiera había oído una sola palabra. —Sarada no lo dijo así, ella malentendió aunque explique que me estabas haciendo compañía—

    Aunque ahora sí le oyó, no comprendía en lo más mínimo. Pero la frase de Sarada había resonado en su cabeza; decidió dejar los rodeos. Los minutos pasaron, la fina línea que llegaba a separarlos era difícil e intimidaba a más mínimo embeleso, tenía que hacer algo.

    —Oye— a unísono decretaron. Mirándose. Riéndose. —Tengo una idea, ¿Vamos?—. Boquiabierta observó, asintió sin cavilar más. Trazaron recorrido hacia el campo de entrenamiento, Inojin hizo una reverencia —Anda. Entrenemos. —No deducía, pero comenzó a atacar, ella se opuso a ser sometida, continuando una extensa pelea a mamo limpia. Era una esencia serena la que recorría su cuerpo. El de él también. Avizoró hacia el bosque cercano y diligente se aproximó siendo seguido por ella; al pasar por él empezó a sacar su pergamino, entregándole su pincel al verle detenerse. Lo tomó confiada, dibujando en el papel unas flores. Él junto las manos para realizar los símbolos y su jutsu. Los dibujos “cobraron vida”, rodeando a Uzumaki Himawari. Hermoso. Tantos colores parecían un contagio a su alegría, él sonrió también, cogió su mano y tomo nuevamente el pergamino —Chōjū Giga: Gendai— lanzó dibujando ahora un ave gigante y remontó junto a ella. La aproximó hasta las piedras del Hokage. Lentamente veía toda la aldea en lo alto, las personas pequeñas, la diversidad de apartamentos, la oficina de su progenitor, su morada, el tren, las sociedades, todo. Un estremecimiento no reconocido le hizo temblar, sentía su corazón dilatarse reciamente hasta casi desgarrar su pecho, sus mejillas prendían. Al mirar a su compañía lo entendió. No era nada más que ese sentir que tanto la llegaba a perder, veía esperanza, disipaba ese miedo lentamente.

    Al finalizar, descendió y observó una vez más la aldea. Estaba ávida, tembleque y a la vez tan dispuesta. Al ver el sol se dio cuenta, había pasado toda la tarde tonteando y no vuelto a casa como prometió. Se acongojó, pues su día fue admirable a pesar de no cumplir con su propósito. ¿Qué más daba? Estaba dichosa. —Lo siento— oyó —te hice distraer demasiado tiempo, ¿Te llevo a casa? — prosiguió. Asintió. Pero seguía angustiada, quizás él le había leído la mente al verla distraída, pero no tomando en cuenta que estaba plácida a su lado.

    Aterrizó cerca de su ventana. Su pálpito presionaba. La radiante luz huía entre la oscuridad que asomaba. Se introdujo al cuarto y le extendió para que pudiera bajar del ave, continuo a salir de la habitación — ¡Gracias! — esbozó al verlo salir. Este se adosó aún más e hizo una confirmación leve, con presteza la de orbes azulinos clavo un beso en su pómulo. Sorprendido le miró. —Fue divertido— sonrió —Espero volvamos a vernos mañana— finalizó alejándose de la ventana. Inojin igualó. Al elevarse unos centímetros cubrió sus pares de carrillos, sintiendo el fervor escalar por ellos.

    Advirtió la escena un tanto ambigua. —Con que vas tras Hima-chan, Heh…— expulsó una risa burlista —Te enseñaré un poco de modales, es descarado meterse al cuarto de una dama— rió una vez más, continuando su caminata a su residencia.

     
    Última edición: 17 Septiembre 2019 a las 3:53 AM
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    Luix

    Luix Orientador Voix fantomatique ♪ Dale amor a nuestro pollito <3

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    Inventory:

    Escritora
    Título:
    Entre Flores y Armaduras. [InoHima]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    1543
    C. de palabras: 1516
    N/A: Uno de los personajes de este capítulo no pertenece al mundo oficial de Boruto: Naruuto Next Generation

    2: Captura de Intrusos.

    Deshizo la bestia al llegar a su casa, cruzó la puerta y se sacó los zapatos —Estoy en casa— vociferó adentrando al comedor. Al echar un vistazo no había nadie, se aproximó a la heladera para servir un zumo de naranja e inclinarse hasta su alcoba. Reposó la cabeza en la almohada, estirando los brazos y colocándolos tras la cabeza «Un beso heh…» pensó acariciando el sitio donde fue posado.

    El ruido de la entrada lo alarmó. —Estoy en casa— era su madre, sintió sus pasos hasta llegar a su pórtico. Al abrirse le miró, estaba de brazos cruzados con una sonrisa un tanto extraña para él. — ¿Cómo te fue en la misión? Shikadai me dijo que no hiciste el informe

    —Lo entregué— interrumpió—No te preocupes

    — ¿Te llevó todo el día hacer el informe?— arqueó la ceja— ¿O qué te demoró a llegar a casa?

    —La oficina del Hokage estaba un poco sobrepoblada hoy

    —Si tú lo dices—elevó los brazos despreocupada para salir del cuarto —Pero colarse en la habitación de una dama menor que tú por una ventana, no creo que te conduzca a la oficina de Naruto ¿Sabes?—

    Propinó un salto en la cama, los nervios aumentaban, — ¿Que dices?— expuso entre risas. Un mínimo silencio simultáneamente lo abrumó significativamente, no sabía con exactitud que había visto su progenitora, ni lo que indagaba al respecto. Tragó saliva e insistió en mirar desafiante aun estando algo atemorizado. Yamanaka Ino empezó a carcajear exaltada, mientras que Inojin no entendía que debería de hacer. Tras su escandalosa actitud despreocupada se posicionó de cuclillas frente a él.

    — ¿Me vas a contar o fingirás que no pasó nada?

    —Pero nada pasó. Sólo estuve en la tarde con Himawari después de cruzarnos en la oficina del Séptimo — giró para darle la espalda—La acompañé. Eso es todo.

    — ¿Y porque saliste de su cuarto a esas horas de la tarde?

    —Estás diciendo algo vergonzoso— cuestionó sintiéndose un poco apenado— ¿A caso crees que estuvo mal? Solo la ayude a bajar de mi imitación para que no vayan a castigarla—

    Rió nuevamente. —A veces me recuerdas a tu padre. Tan descarado para actuar o decir cosas— comentó. —Pero quiero saber, ¿A caso están saliendo?

    —No. Te dije que sólo la acompañé, pase por la florería a buscar unas flores para uno de sus compañeros y luego fuimos a entrenar, pero me distraje mucho e hice que se quedara muy tarde, no iba a dejar que le pase algo de camino a casa— explicó. La rubia al mirar su actitud entendió que era realmente lo que le había pasado, entendiendo que esos detalles no iban a revelarse. Anhelaba darle un pequeño empujón. Suspiró y afirmó creer en su palabra, retirándose. Segundos posteriores a introducirse en la cocina, ideaba como hacer algo que le ayudase a Inojin. Quizás estaba metiendo mucho sus narices en el asunto, pero sería sólo esta vez.

    — ¿Sucede algo?—

    La sorprendió. —Nada peculiar, ¡Me asustas si entras así!

    —Lo siento. ¿Inojin está en casa?

    —Hace poco entró. Dejalo descansar, estuvo entrenado— rió.

    —Pareces alegre, linda

    — ¡Sai!— un rubor arropó su rostro, haciéndole feliz.



    Estar al designio por aquel rectángulo medido le hacía entusiasmar levemente, divagaba entre pensamientos y se estremecía de solo recordar el día de hoy. Notaba como la noche cada vez se hacía más prieta, acompañándose sólo con la luminosidad lunar. Entretanto, su madre ya la había nombrado unas tres veces, subía la escalera pasiva hasta encontrar su habitación. Tocó tres veces, sin recibir respuestas. Abrió la puerta preocupada, y ella estaba allí, perdida en la ventana. —Himawari— mencionó, causándole un escarmiento. —Te dije que la cena estaba lista… se lo que pasó hoy en tu misión, pero hoy salió del hospital en la tarde, no estés preocupada—

    Asintió. —Fui a visitarlo y dejarle unas flores—

    Sonrió —Ya veo. Vamos a comer, tu padre prometió llegar temprano a casa esta vez

    —Enseguida bajo—.

    Minutos posteriores a la conversación, se encontraban en la mesa. Boruto miraba el lugar donde debería de estar el Séptimo un poco decepcionado, como siempre hacia a últimos momentos. Hinata estaba segura que esta vez sí llegaría, mientras que Himawari aún estaba en las nubes. La puerta chilló, dejando ver a un Naruto entre suspiros. Se disculpó por la tardanza, prosiguiendo con la cena, y minutos después la de orbes azules se levantó, agradeció la comida e hizo rumbo hacia su cuarto. Naruto la detuvo en la escalera —Hima— advirtió afligido —Lamento lo de hoy, Hinata y Boruto me dijeron lo que pasó en tu misión, haremos algo para arreglar esta situación, tu abuelo quiere enseñarte algunas técnicas nuevas que te van a ayudar a proteger tu punto ciego— explicó con una sonrisa.

    Comprendió que había estado tosca en la comida, ya que solía saludar a su padre un poco pueril a pesar de todos estos años. —Está bien papa— le pegó un beso por su carrillo, llegando sin más a su cama instantes ulteriores. Estaba ansiosa por la mañana siguiente.



    Sin darse cuenta la noche anterior había conciliado a los brazos de Morfeo, se precipito a pararse de la cama y salir con prisa. Al llegar a la cocina, su madre le había dejado una nota en el refrigerador —Shikadai vino en la mañana a buscarte porque tienen una misión en la tarde— leyó — Cuando despiertes, tienes que ir a la oficina del Hokage para más detalles… el intentó despertarte, pero fue un fastidio después del primero— suspiró al imaginarlo —Maldición, iré a buscarlo—. Partió en busca de aquel, con el lapso pisándole los talones, decidió ir por los tejados hasta la residencia del de orbes verdes.

    Al posar los pies en la superficie, notó que el mencionado lo esperaba, de brazos pasados, con ojos cerrados como diciéndole "Que fastidio". Le miró y anheló. —No solo me haces ir en vano ayer a entrenar como el equipo Ino-Shika-Cho que somos, sino que también llegas tarde… es todo un fastidio

    —Lo lamento, lo olvidé por completo

    —Tsk. Además, hay algo que quiero preguntarte. Pero vamos en camino a la oficina del séptimo—expresó, entablando su curso.

    — ¿De qué se trata?

    —Tu madre me dijo que ayer estuviste entrenando, cuando no fue así; será un problema decirle lo contrario si es que le has mentido. ¿En qué andas metido?

    — ¿Mi madre te dijo eso? — sabía perfectamente que ella estaba al corriente la verdad, quizás aquel había cuestionado por su falta y esta le había protegido. Quizás sólo buscaba endeudarlo. Al ver que afirmó, suspiró —Es una historia muy larga, pero no te preocupes, sabe los motivos por los cuales me salté el entrenamiento

    — ¿Y por qué hizo eso? Que fastidio...

    —Seguramente porque preguntaste, ella no te iba a decir que estuve toda la tarde con una chica cuando debí entrenar

    — ¿Con una chica?— Indagó sorpresivo— ¿Que dices?

    —Estuve con Himawari, pero como se me hizo demasiado tarde tuve que llevarle a su casa a escondidas. Desafortunadamente mi mamá me vio cuando entré en su habitación

    —Todo se escucha como un pavoroso fastidio. ¿Qué hubiera pasado si no fuese tu madre? Boruto se hubiera molestado o incluso si hubiera sido el Hokage, serias posiblemente hombre muerto ahora—

    Exhaló—Ni lo digas… Como sea, ¿De qué se trata la misión de hoy?

    —Unieron dos personas de cuatro equipos diferentes, al parecer hubo unos bandidos intentado entrar a la aldea y han robado y lastimado a muchos habitantes, incluso visitantes que ingresan a Konoha —expuso —Parece ser que es un grupo grande y hay algunos ninjas con habilidades peculiares que tienen fuerza suficiente como para vencer a los Genin, quizás hasta un Chunin…

    —Veo que es complicado, ¿Sabes quién más irá con nosotros?

    —Posiblemente manden a Iwabee y Metal Lee. Los demás, desconozco quiénes serán—lanzo al detenerse frente de la oficina. Uno y otro ingresó, allí revelaron la presencia de algunos, pensando nuevamente que todo sería complejo, y perceptiblemente latoso. Efectivamente se encontraban los que él mencionó, también Sarada, Boruto, Himawari y un chico del que desconocía. Al rodar hacia su compañero parecía enojado, quizás algo tenía ese incógnito.

    —Ya estando todos aquí, voy a explicar su misión más a fondo— ligados sus dedos, miró impávidamente—Entre estos bandidos que deben detener hay algunos que creemos pueden estar involucrados o saber algo del clan Otsutsuki… los he reunido a ustedes porque estamos tratando solamente de obtener información al respecto, pero si las circunstancias son peligrosas, deberán protegerse sin ir a extremos peligrosos. Shikadai estará al mando de ustedes, si algo sucede, no estarán muy lejos, mandarán a Hiroyuki a informar, debido que hace poco se recuperó de una misión. ¿Entendido?

    — ¡Sí! —alzaron la vos a unísono, retirándose.


    Himawari prontamente se acercó al rubio, quien iba por su lado junto con Shikadai, — ¡Inojin! — vociferó, llamando su atención.

    — ¿Qué sucede?

    —Espero que cumplamos la misión— expuso nerviosa, inclinando su cuerpo en reverencia, —Será emocionante— finalizó con una sonrisa.

    El hervor elevándose por sus pómulos lo sorprendió. —Claro, lo mismo digo— confesó

    Shikadai lo miraba. «Será todo un fastidio… huh…» pensó sintiendo vergüenza ajena.
     
    Última edición: 17 Septiembre 2019 a las 4:01 AM
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    Pire

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    Ya he terminado de leer :D cuando son long fic y ya están algo avanzados me cuesta y este un poco más por mi desconocimiento en cuando Boruto, lo leí lento para no perderme nada. Lo bueno que reconozco a los personajes xD

    Me agradó este romance, no se si es el shipp más popular pero este se me hace bastante peculiar y agradable. Por qué Inojin es mayor, lo cual me agrada muchísimo y más aún por que no me esperaba el clan Yamanaka con el Hyuga, son por completo diferentes y no se los dos son tan chuchis. Hiwa tímida y el rubio bastante tranquilo, no me imagino a ninguno dando el primer paso.

    El inicio es bastante tranquilo, sin apurar las cosas y con el momento exactamente adorable. Pensé que cuando Hiwa le hablo este seria bastante cruel pero es bueno que no xD

    La misión me deja interesada ya que todo puede pasar ahí aunque hay muchísimas personas. En fin espero la continuación.

    Tu forma de narrar me encanta aunque algunas ideas son confusas....ya que lo embelleces tanto que en algún punto la idea central se pierde. Pero sobre lo demás bastante bien y pulcro.

    Saludos!
     
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    Temarii Juuzou

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    No me gusta Boruto, pero Himawari e Inojin sin duda, para mi, son de lo poco salvable de esa atrocidad (?

    Aquí va mi largo comentario donde me tomé la molestia de hacer algunas observaciones, pero se me fue imposible, ya que tuve que releer ya que no acostumbro a leer fanfics con tantas palabras poco inusuales. Me dejaste fascinada. Espero no me las tomes a mal (?

    Eso lo tuve que leer como cinco veces para entender bien, no se si soy yo & mi falta de lectura (malditos/benditos cómics), pero creo que ese punto que puse en rojo no queda bien ahí, yo pondría una coma. Pero, repito, quizá solo soy yo xd

    Cómo aquí, tuviste uno que otro dedazo, sobre todo con los nombres (Especialmente con mi pequeño Shikadai ¿Tienes algo contra mi bebé? :C ). Pero sorprendentemente no fueron tantos, eso me emociona ya que los dedasos suelen ser los principales problemas al momento de escribir ^^

    Realmente no hay más que pueda decir, me encantó. La perspectiva de ellos como adolescentes me llama bastante la atención, sobre todo el giro que pareces querer darle a la historia; siempre he creído que Hinata podría haber dado más en la historia, que solo necesitaba esforzarse, pero terminaron haciendo un personaje desechable con buenas habilidades que no sabe utilizar, por eso puse mis esperanzas en que Himawari lograse ser mucho más fuerte de lo que su madre podría haber sido &, saber que aquí entrenará con un abuelo más maduro & con más experiencias vividas, me emociona, ya que no será tan rudo como con Hinata & quizá sepa cómo ayudarle correctamente a su nieta. Pero quizá ya estoy volando mucho, idk.

    Continúa escribiendo, lo haces muy bien & me encanta ♥

    Saludos!
     
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  5.  
    Luix

    Luix Orientador Voix fantomatique ♪ Dale amor a nuestro pollito <3

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    1214
    3: Lo importante de la misión

    — ¿Entonces? — cuestionó a la chica que portaba marcas como “bigotes”.

    Alzó los hombros. —Es solo eso, ¿Qué tiene de malo?

    —Hima-chan— suspiró —Sé que podrás hacer algo al respecto, pero si no pones los pies en la tierra y das el siguiente paso, nunca vas a avanzar— explicó convincente «Aunque Inojin podría poner de su parte también… ese idiota…» pensó.

    —Pensaba verlo de nuevo hoy, pero nos encomendaron esta misión— masculló —Quería divertirme otra vez... — prosiguió sin ser escuchada. Hizo caso omiso a ello, Uchiha Sarada sólo la había cuestionado sobre lo sucedido con el albo.

    Una hora después, reunidos los equipos en el ingreso de la aldea, dieron indicios para separarse en equipos de a dos, sin cambiar de compañeros según la sugerencia de Boruto. Aunque a Himawari e Inojin les hubiese gustado otros términos, por una vez había expresado algo correcto. Conocer las habilidades de tu compañero era eficientes en caso de urgencias. Aunque también contaban con comunicadores. Sarada y Boruto discutieron arbitrariamente de sus estrategias, Ibawee y Metal Lee decidieron influenciar positivamente el nerviosismo básico de aquel de mallas verdes, pues a pesar de los años, a veces lograba ponerse nervioso. Himawari prometía a sus adentros proteger a Hiroyuki si algo así volvía a pasar. Había practicado jutsus que su abuelo le había indicado, si bien podía usarlo, la falta de práctica le hacia gastar chacra innecesario, aún si su ventaja era la resistencia innata de su padre. Por su parte, Inojin lucía molesto, para Shikadai sólo sería un incordio. Deducía que Hiroyuki sería la causa principal.


    Exhaló. —Entonces, ¿Hiroyuki es?

    —Compañero de Himawari, la salvó de ser herida en la misión anterior

    —¿Y eso en que te afecta?

    —En nada. Pero le gusta, estoy seguro—.

    Suspiró sin responder, únicamente podía pensar en su frase habitual. A diferencia de él, había notado que Himawari tenía emociones encontradas por el blondo. Aunque interferir no sería su deber.


    Actualmente posicionados, observaban a un perímetro entre los cien metros, cada persona que ingresaba o salia de la aldea no parecía tener problemas. —Byakugan— susurró Uzumaki, sorprendiendo a Hiroyuki, examinando minuciosa el perímetro. Sujetó el comunicador que tenía en su odió para ser oída —No hay nada, algo esta mal— expuso. Dio un giro a cuerpo completo, delatando puntos de chachra a unos metros de sus posiciones, y no se trataba de sus compañeros. Decidida a observar, prestó atención para no reportar erróneamente, avanzó a saltos unosmtres árboles, llegando a notar que había un grupo peleando con -al parecer- dos aldeanos. —Veo un grupo sospechoso, iré a revisar—

    —No vayas sola-dattebasa — advirtió Boruto por el comunicador.

    —Miraré un poco más, no expondré a Hiroyuki, no te preocupes— recriminó.

    —Que fastidio— expresó con desgano, integrándose en la discusión —Himawari, no te confíes demasiado y no actúes por tu cuenta.

    —Claro— confirmó, deteniéndose en el próximo árbol. Cuatro de ellos reían sin cuenta, mientras dos parecían amenazar a sus víctimas. Una de ellas era una joven de mediana estatura, cabello anaranjado, mientras el otro sujeto era un hombre, que al parecer era mayor que la joven, compartiendo la misma coloración. La mujer se había puesto frente a él quién tendía en el suelo, alegando fuertemente con uno de los sujetos. Sin perder us segundo la escena, el atacante propinó una bofetada a la mujer, alzando la espada que portaba en su espalda. —Necesitaré apoyo, ahora— avisó, aproximándose velozmente hacia su objetivo.

    Desplegó de su bolsa tres shuriken, ahuyentando a todos los asaltantes, aterrizó en frente de las víctimas, extendiendo su mano —Tranquilos, ¿Se encuentran bien?— dijo sonriente. Una rápida voltereta causada por la joven la hizo estrellar con el suelo, con premura se reincorporó, elevando sus defensas ante el ataque.

    —Asi que una usuaria del gran clan Hyuga— emitió esa mujer.

    Himawari no comprendía. —¿Quién eres?— indagó, especulando que había caído tan tontamente en un engaño.

    —No es información que necesites— retrocedió tres pasos, elevó su mano izquierda lanzando miles de agujas, Uzumaki se retiró rápidamente, siendo detenida por el hombre, quien la había aprisionado entre sus brazos. Ella no estaba perdiendo, pero no podía precipitarse y malgastar su energía, si esto era una emboscada, no iba a confiarse. Estaba consciente que alguno de su equipo llegaría en su rescate. —Pensé que serías mejor adversario— expuso; chasqueó los dedos, todos los que anteriormente huyeron de su aviso de entrada aparecieron con katanas a mano. —Pueden terminar el trabajo, inútiles sirvientes— vociferó, retirándose para dar paso a sus siervos. El hombre que la sostenía desapareció instantáneamente, dejándola rodeada.

    —¡Hima-chan!— gritó, alertándole.

    En instantes, la mitad de quiénes la rodeaban atacaron frontalmente, encerrándola en un circulo de espadas. Juntó sus manos, exponiendo los sellos para su jutsu —Jūkenpō Ichigekishin— reveló, expulsando a todos aquellos que la acorralaban con una ráfaga de chacra intenso. Aún no lograba manipular el gasto en aquella habilidad recién aprendida, suspiró al relajar un poco el cuerpo, —Te dije que no vinieras— acató furiosa.

    —No contestaste el comunicador, todos fueron emboscados, al parecer sabían que los vigilábamos— respondió, defendiéndose de los enemigos.

    Himawari notó que no traía ya su comunicador, entendida la situación, no iba a bajar su guardia. Quería ir tras aquellos que parecían ser los líderes de esta organización, pero había algo que no estaba procesando, según su padre muchos podían atacar con habilidades básicas, y aún no lo había visto. Un estruendo la sustrajo junto con el grito de su compañero, uno de los usuarios que se encontraba en pie le había lanzado un ataque de rayo que esquivó con suerte. —Isshi Tōjin— expuso un sujeto, inmovilizando a Hiroyuki. —Deberás rendirte— propuso empuñando la espada en el cuello del muchacho —O tu amigo no podrá salir de esta— finalizó. Himawari solo obedeció, desactivando el Byakugan y deteniendo cualquier impulso por defenderse, no quería pasar otra vez por la misma situación.

    —Me detendré, pero deberás dejarlo ir. Si es necesario me llevarás contigo…

    —Hima-

    — ¡Ahora no Hiroyuki!— impuso seria. Estaba decidida, si ser rehén fingiendo debilidad la llevaría a su líder, que así sea.

    Varios de los hombres fueron expuestos a explosiones desconocidas, la de ojos azules alzó un vistazo hacia arriba, notando a Inojin lanzándose hacia ellos. Observó desafiante a ambos, posicionando su cuerpo delante de Himawari. —No seas idiota, entregarte no es opción con gente como esta— expuso continuando con el pincel unos dibujos en el pergamino, liberando de él varias serpientes con las que ató a sus contrincantes.

    —Quería ir tras unos sujetos más, pero no perdonaría que Hiroyuki fuera herido por mi culpa otra vez

    — ¡Es mi error!— intervino —No contestabas el comunicador, creía que estabas…

    —No es momento de discutir, los demás llegarán pronto—giro hacia ella —¿Que pasó con las personas que estaban siendo atacadas?

    —Oh, ¿Nosotros?— Miraron a la portadora inmediatamente —Veo que ese Hiroyuki es importante, me pregunto cual será la razón— comentó con picardía. Uzumaki se colocó delante de ambos, atenta a cualquier movimiento, activando nuevamente su kekkei genkai. La mujer rió altanera, aproximándose a ella con un kunai. Entretanto, Hiroyuki fue tomado por la espalda, distrayendo a Himawari. — ¡Tu oponente soy yo! — refutó.

    El sonido del metal incrustándose tapó sus oídos, revelándole a sus ojos una coloración carmín.
     
    Última edición: 18 Septiembre 2019 a las 3:39 PM

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