Encerrada en tu corazón (puella magi madoka magica)

Tema en 'Fanfics Abandonados de Temática Libre de Anime' iniciado por Naru, 27 Junio 2014.

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    Naru

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    Encerrada en tu corazón (puella magi madoka magica)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    37
     
    Palabras:
    496
    ¡Hola, estoy de vuelta! Vale... no me mateis. Estuve un poco ocupada con viajes y cosas raras de mi vida y no pude escribir ;_; ¡Prometo que intentaré escribir más seguido! *Cruzando los dedos por detrás* Vale, pero lo intentaré.

    12- Y ellas se fueron.
    Miré a Jack que me seguía mirando extrañado. Me habría dado risa de que me mirase con esa expresión, pero la situación en la que estaba no me lo permitía.

    —¿Quién eres tú? -preguntó Miki extrañada.
    —Es un friki jugando rol, déjenle -ironizó Sakura mientras mascaba un pocky.

    Jack frunció el ceño mirando en dirección de esas dos y después me dirigió una mirada alucinada.

    —¿Son chicas mágicas?

    Pude notar prácticamente como las chicas siseaban en dirección suya. Aquella chica, Alice, se giró rápidamente y señaló con un dedo al caballero negro, que entre tanto jaleo se había colocado al lado de Jack.

    —¡Te lo dije una vez, Alex! No quiero verte ni a ti ni a tus súbditos cerca de mí, ¿lo has entendido?
    —Relájate, fiera -dijo el tal Alex con los brazos levantados- además, no sabía que tú y tu mascotita estábais aquí. Yo solo perseguía a ese rebelde -explicó señalando a Jack, que parecía enfadado.

    Él se acercó a mí y me susurró al oído: "Pero en serio, ¿que haces aquí? A lo que yo respondí: "Se supone que es una tarde de chicas normal y corriente. Viéndote a ti y al de negro por fin puedo entender que las chicas y los chicos no somos tan diferentes." Durante unos segundos nos quedamos en silencio mirándonos, él con una sonrisa y yo desafiante, hasta que me pasó un brazo por los hombros y me atrajó hacia él.

    —Bueno, después me lo explicas tranquilamente.

    De repente una ráfaga de viento acarició mi cabello. No lo noté raro, hasta que me dí cuenta de que en un callejón tan cerrado como ese no podía haber paso de aire. Fue entonces cuando escuchamos a Akemi chillar: "¡No, no te vayas!"
    Me dí la vuelta rápidamente y pude ver como Yuki y Alice desaparecían en lo que parecía ser un círculo suspendido en el aire, muy brillante y a Akemi tratando de detenerlas desesperadamente.

    Las dos, Yuki y Alice, desaparecieron, y el círculo también. Akemi se dejó caer en el suelo con la mirada vidriosa. Volvió a tener la ropa de antes y pudimos comprobar que, efectivamente, estaba llorando.

    No sabíamos qué hacer. Nos quedamos todos en un incómodo silencio y miré hacia atrás, como pidiendo ayuda a Jack, solo para comprobar que este había desaparecido mientras perseguía a Alessandro.

    Madoka fue la primera en moverse.

    —¡Akemi! Pero, ¿qué pasa? -preguntó mientras acariciaba el largo cabello de esta, que no dejaba de llorar.
    —Me parece -dijo Sakura con voz tensa- que ya va siendo hora de que nos cuentes ciertas cosas...

    Akemi le miró con la mirada perdida y comenzó su relato:

    —Yo todavía no era una chica mágica...
     
  2.  
    Naru

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    13- El relato de Akemi.
    —Yo todavía no era una chica mágica. Estaba... -miró a Madoka preocupada. Esta negó con la cabeza en tensión y pensé que había algo que se me escapaba. Fruncí el ceño. ¿Qué era lo que Madoka y Akemi ocultaban?
    —Venga, sigue -exclamó Mami con expresión concentrada.
    —Ok... como iba diciendo, yo todavía no era una chica mágica, y estaba, por así decirlo, en otro lugar.
    —¿Qué clase de lugar? -preguntó repentinamente Miki.
    —¡No hay tiempo! -soltó Madoka enfadada- Sigue, Akemi-chan.
    —Si puedo, lo haré. Quiero decir que no era una chica mágica, pero ya tenía esta edad. Faltaba poco para que me convirtiese, aunque yo no lo sabía.
    "Madoka y yo ya nos conocíamos. Entonces, llegó una chica nueva a clase, llamada Alice. Era muy popular ya que pertenecía a Inglaterra, pero hablaba un japonés exquisito. Pronto destacó en todas las asignaturas. La gente seguía su ritmo: llevaba su ropa, su peinado, aprendían inglés para conversar con ella, escuchaban la música que ella escuchaba... A Mado y a mí todo esto nos parecía muy raro. No puede ser que una chica, por muy extranjera y elegante que sea, revolucione así a tanta gente en menos de un mes. Comenzamos a sospechar que había algo más, y pronto lo descubrimos: Alice era una chica mágica, una muy poderosa. Nosotras, que no sabíamos nada de ese mundillo, nos asustamos e intentamos huir de todo el rollo mágico, pero no tardamos en caer de nuevo en las garras de Alice. En esta especie de lucha... Algunas cayeron."

    Nos quedamos en silencio. Prácticamente se podía escuchar el latir de nuestros corazones. Akemi seguía pareciendo ausente; y Madoka le susurró algo al oído, y Akemi asintió y se levantó con expresión decidida.

    —Bueno, seguiré. Como iba diciendo, no pudimos apartarnos de ella lo sufiente y pronto nos convertimos en chicas mágicas. En ese punto, nosotras habíamos empezado a adorar a Alice. Simplemente era una diosa para nosotras. Hasta que...nos dimos cuenta de que ella en verdad era una diosa.
    —¡¿Qué?! -chilló Sakura- ¡¿Una diosa?!

    Akemi asintió con expresión grave.

    —En efecto, una diosa. La diosa de las chicas mágicas, la que tiene el control sobre ellas. Fue la primera chica mágica en ser creada, y prácticamente nos gobierna, aunque pocas de nosotras lo sabemos. El que esté aquí significa que algo importante va a pasar.
    —¿Y Yuki-chan? -pregunté yo- ¿Quién es ella?
    —No lo sé -admitió Akemi avergonzada- pero parecía cercana a Alice. Y ese chico, Alessandro... ¿Lo conoces? -preguntó de improviso volviéndose hacia mí.
    —¡No! Yo conozco a Jack, un chico mágico.

    Mami parecía confundida.

    —¿Hay chicos mágicos?
    —Bueno, ya es suficiente por hoy -declaró Miki- no puedo más. Todo este rollo mágico me está fundiendo las neuronas. Podemos hablar de esto más adelante, ¿no, chicas? Yo digo que lo dejemos estar.
    —Entonces, ¿quién se apunta a un helado? -preguntó Sakura muy animada- ¡Invito yo!

    Pronto todo estuvo olvidado y por un momento, me permití creer que todavía vivia en el pasado.
     
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    Naru

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    Bueno, voy a poner aquí el enlace de las fichas de los personajes, porque como pude comprobar hay problemillas con el enlace que colgué en los comentarios.

    Historia con enlances - Fichas de personajes de"encerrada en tu corazón".

    14- Chicos... ¿mágicos?
    A la mañana siguiente, lo primero que ví al abrir los ojos fue la silueta de Kyubey, que me miraba con la misma expresión de siempre. Me incorporé de la cama con cierto dolor de cabeza por todo lo sucedido ayer y miré la hora.

    —¡¡¡SON LAS DOCE DE LA MAÑANA!!!

    Kyubey me hizo ver que estábamos a sábado y yo respiré aliviada. No solo me sentía bien por el hecho de no tener que ir a clase, sino que además no iba a tener que ver a esa chica, Yuki. Habría sido muy incómodo, ya que todas juntas habíamos decidido que no nos acercaríamos más a ella, que mantendríamos las distancias. Si lo que nos contó Akemi era cierto y Alice era una diosa, el que Yuki estuviera a su lado significaba que era poderosa, y por lo tanto una amenaza. Aunque por lo menos para mí, esa rubia tan genki no podía ser un verdadero peligro.
    Me comenzé a vestir lentamente, sin apartar la mirada de Kyubey.

    —¿Por qué estás aquí, Kyubey?
    —Madoka me contó lo sucedido ayer.
    —¿Ah, sí? Y dime, ¿tú conocías a Alice? Y de haberla conocido, ¿por qué no nos hablaste de ella? Nos pusiste en un apuro tremendo...

    Kyubey negó con la cabeza.

    —No voy a ser vuestro niñero por siempre. Y eso significa que por más que me preguntes por Furukawa Yuki, porque no os diré nada.
    —¡Jo! -exclamé yo, contrariada.

    Entonces caí en algo. ¿Cómo no me había acordado? Las chicas habían quedado en una cacería después de comer y de paso tenía que contarles respecto a Jack. Pufff. Realmente no tenía ganas de hacer eso, aunque mi conciencia me machacaría si no lo hacía, y rápido.

    —También me enteré de un incidente ocurrido con dos chicos mágicos -dijo entonces Kyubey suavemente. Alzé la mirada, sorprendida, y le miré.
    —Sabes que son los chicos mágicos -afirmé yo con tristeza.
    —Exactamente.

    Suspiré. ¿Por qué había tantas cosas que no sabía? Me ocultaban una cosa tras otra y me terminaba enterando de horrible manera.

    —Kyubey, explícame que son los chicos mágicos exactamente.

    Él me evaluó con la mirada, como preguntándose si yo realmente estaba preparada para escuchar lo que venía a continuación. Pero su respuesta no tardó demasiado.

    —Los chicos mágicos fueron creados justo después de las chicas mágicas. Unos nobles ingleses, los Redcoste, fueron los primeros en ser convertidos, y más claramente, Alessandro Redcoste. Al igual que Alice gobierna a las chicas mágicas, él lo hace sobre los chicos mágicos. Los chicos mágicos se transforman de igual manera que las chicas mágicas (pidiendo un deseo) y son iguales de poderosos. Eso sí, hay menos chicos mágicos que chicas mágicas, sobre todo por la manera en que Alessandro gobierna. Son más, ejem, temerarios, y quedan menos de cien en el mundo.
    —Pero, ¿por qué? Si es por como gobierna Redcoste-san, ¿por qué no ponen a otro "gobernante" y ya está? -quise saber yo.
    —No es tan fácil como piensas. Alessandro Redcoste ha estado cuidando de los chicos mágicos mucho tiempo y tiene una reputación estupenda. Además de que es el más poderoso de todos ellos. Y aunque no lo parezca, Alice le apoya.
    —¿Qué? -exclamé yo sorprendida.

    Me acordé de que ayer la Diosa había tratado con familiaridad a Alessandro y hasta le había llamado "Alex".
    Un zumbido interrumpió mis pensamientos. Cogí mi móvil y descubrí que tenía un mensaje de Mami.

    "El plan sigue en marcha, ¿no?
    "Claro que sí"
    le contesté yo. A continuación, guardé mi smartphone en el bolsillo trasero de mis vaqueros pitillos y miré mi reloj digital, que marcaba las 12:34.

    —He quedado para comer con Jack -me acordé en voz alta- Kyubey, me marcho.
    —Cuídate.
    —Lo mismo digo.

    Bajé las escaleras de dos en dos muy alegre.
    Tenía una cita.
     
    Última edición por un moderador: 12 Diciembre 2014
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    Naru

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    15-Cita.
    En realidad, no debería ser mi primera cita. Había muchas personas que me habían propuesto salir muchas veces antes, pero yo había rechazado todas y cada una de las propuestas.Además, hacía una semana o así había visto una película en mi casa con Jack. Pero ya, ¿que importaban mis problemas personales? Mi tía había muerto, era una chica mágica y sin duda había conflictos en mi vida mucho más horribles que el decidir que ponerme para una cita.

    Salí de mi casa repasando en mi bolso si tenía todo (llaves, móvil, monedero, etc) y no me dí cuenta de que había una persona delante de mí hasta que choqué con ella.

    —Eh... lo siento -alzé la mirada y descubrí unos ojos esmeralda que me miraban, sorprendidos- ¡Tú!

    Alessandro Redcoste me mandó callar y me arrastró hasta un callejón cercano, un poco contra mi voluntad. Una vez allí él sonrió con una sonrisa extraordinariamente encantadora y me tendió una mano.

    —Me parece que todavía no nos hemos presentado -dijo con un dulce acento británico- soy Alessandro Redcoste. Es un placer conocerte.

    Un poco perdida, le estreché la mano. Todavía estaba desconfiando de él. Pero cuando le ví, no pude dudar de su rostro angelical, con aquella radiante mirada.

    —Yo soy Ayumi, Yoshida Ayumi. Y el p-placer es mío -tartamudeé yo.
    —¿Y que hace una chica tan guapa como tú sola en las peligrosas calles de Tokyo?
    —No está oscuro, y sé defenderme -le repliqué yo- además, tengo una cita.
    —Con mi hermano, ¿me equivoco? -inquirió él arqueando una ceja.
    —¿Jack es tu hermano? -pregunté yo sorprendida.
    —Gemelos, sí -respondió él sin demasiado interés.

    Bueno, se parecían. Aunque al ver su expresión peligrosa y en tensión decidí no hablar más de ese tema.

    —¿Bueno, y adonde iba usted? -exclamé yo cambiando de tema.
    —Me puedes tutear, sabes.
    —Ah...¡sí! -dije yo sonrojada.
    —Y respondiendo a tu pregunta, ahora mismo tan solo estaba dando un paseo. Podría acompañarme, si quiere.
    —No podría, la verdad. Además... -miré hacia un lado y hacia otro, incómoda- seguramente a Jack no le gustaría que yo hablase contigo.
    —¿Ah, sí? ¿Acaso te guías por lo que te manda Jack?
    —¡No! -protesté yo enfadada- no necesito su permiso.
    —Entonces, ¿qué problema hay?
    —Bueno...

    El me cogió de la mano sonriente y me susurró al oído:

    —Y le puedo prometer que mi hermano no se enterará de nada.

    De nuevo sonrojada, asentí. No estaba muy convencida, pero no quería caerle mal a Alessandro desde el principio. Aunque por otra parte, Jack y él eran enemigos...

    —¿Adonde vamos?


    Al final, tampoco fue tan tenso como yo creía. Fue muy extraño, eso sí, ya que como no queríamos hablar sobre poderes y magia no teníamos demasiado tema de conversación, pero al final fuimos a ver una película y no hubo nada de diálogo entre nosotros.

    En el cine en el que estuvimos se podía ver una película mientras que comías. Nosotros vimos una película americana, El Show de Truman, que estuvo muy bien. Resultó que Alessandro, al haber vivido tantos años, sabía más de cine que yo (lo que ya es bastante raro).

    A la salida, Alessandro se despidió con una enigmática sonrisa y se marchó como si nada.

    ¿Alessandro Redcoste y yo acabamos de tener una cita?

    Fue entonces cuando me acordé de Jack.

    Frenética, saqué mi teléfono del bolso y pude comprobar que tenía veinte llamadas perdidas y más de cincuenta mensajes, todos de Jack.
    De pronto recordé que las chicas y yo habíamos quedado de cacería esa misma tarde y llamé a un taxi.

    "Lo siento, Jack. Otra vez será."
     
  5.  
    Naru

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    16-La llamada (1).
    Madoka, Akemi, Miki, Sakura y Mami me esperaban en una de las mesas de la heladería Sweet Cold, que se había convertido en nuestro punto de reunión habitual.

    —Hola, chicas -les saludé yo a la vez que me dejaba caer en la silla sobrante.
    —¡Llegas tarde! -me acusó Miki con la boca llena de helado de vainilla.
    —¿Adonde has estado? -preguntó Mami con curiosidad.

    Yo me encogí de hombros. Había decidido no contarle nada sobre la cita con Alessandro a ellas.

    —¡Se le nota en la cara! -se burló Sakura- ha estado con el amor de su vida, el ojiverde friki.
    —¡No es friki! -protesté yo- y no estamos saliendo ni nada de eso.
    —Vaya actitud más tsundere...
    Buenos, ¿qué nos puedes contar acerca de ese chico? -se apresuró a interrumpir Madoka antes de que me lanzara sobre Sakura.

    Me quedé meditando. En realidad, no sabía que contarle acerca de Jack. Pero Kyubey no me había dicho que ocultase lo de los chicos mágicos ni nada de eso, así que...

    —Es realmente curioso -reflexionó Akemi tras haberles contado sobre Jack- el que haya vivido tanto tiempo y no me haya enterado de la existencia de los chicos mágicos.
    —Si las chicas son puella magi, ¿los chicos son shonen magi?

    Nos quedamos mirando a Madoka. De verdad, esa chica tenía unos arrebatos muy rarillos.

    —Sin comentarios -dijo Miki frunciendo el ceño- ¿Y el otro, el que iba de negro?
    —Se llama Alessandro Recoste. Kyubey me ha dicho que gobierna sobre los chicos mágicos -respondí yo sin mencionar nada sobre la cita.
    —¿¡En serio!? -exclamó Mami- ¿Algo así como Alice?
    —Sí -asentí yo- más o menos.
    —Pero, ¿cómo conociste a Jack? -inquirió Madoka.
    —Bueno, me salvó la vida -dije yo recordando el día en que me levante en su casa.

    Las chicas se callaron para asimilar la información. En ese momento, mi teléfono comenzó a sonar. Cuando miré en la pantalla quién me estaba llamando, me quedé helada.

    Era Yuki.
     
  6.  
    Naru

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    Ok, esto no es un capítulo, sino tan solo decir que si alguien no lee el fanfic pronto dejaré de escribir.
    ¿Qué por que escribo esto si nadie lo lee? Pues por si alguien lo lee y responde, PORQUE DE VERDAD QUE NECESITO APOYO MORAL. Bueno, tan solo eso.
     
  7.  
    Cotton Blue

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    Aries
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    Llegué por el último mensaje que escribiste, así que me dispuse a leer todos los capítulos para poder ayudarte.

    La ortografía está bien y en eso no hay nada de discusión, pero lo molesto son que la narración es muy junta, sería mejor que separaras. Recuerda que el punto se usa para separar ideas distintas, mientras que la coma es para separar ideas pero que tienen algo en común. También repites muchos puntos, es mejor que escribas alguna narración variada y luego los puntos.

    Em... también hay algo que no me gustó, pero no tiene que ver con la historia, sino con esto:


    Te entiendo, a todo nos gustaría que nos leyeran y dieran una oportunidad a nuestras historias, pero si escribes debe ser por ti y no por los demás, no es la primera vez que veo un comentario así y la verdad es que es un poco triste que alguien escriba para satisfacer a los demás y no a sí mismo.

    Tienes una buena historia, pero te falta desarrollarla y pensarla más, como los demás dijeron, es posible que caigas en el Mary Sue pero para que no suceda eso, debes darles "características humanas" a tu personaje, porque a pesar de que sea una chica mágica, sigue siendo un ser humano.

    Si necesitas ayuda con la historia, yo estaré encantada en brindarte mi apoyo y sabiduría para que puedas demostrar que tu FanFic tiene potencial.
     
    Última edición: 22 Diciembre 2014
  8.  
    Naru

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    17- La llamada (2).
    —¿Quién es? -preguntó Sakura con curiosidad.

    Tragué saliva visiblemente y sentí como un enorme nudo en la garganta comenzaba a formarse. Yuki y yo no habíamos sido tan cercanas, pero lo cierto es que me caía muy bien, o por lo menos me había caído muy bien. Era simpática, animada y nos alegraba siempre el día. Luego descubrimos que era una chica mágica y todo se fue a la porra, pero el que me estuviese llamando era algo muy, muy grave.

    —¿Ayumi? -dijo Mami algo preocupada- ¿Qué te pasa?

    Sin decir nada, les mostré la pantalla de mi smartphone y contuve el aliento, esperando los chillidos, pero desde luego no ese... incómodo silencio.
    Un silencio que como siempre, fue Miki la primera en romper.

    —¡Yuki! Esa zo***, ¡dame el teléfono, que yo contesto!
    —¡No! -dijo Madoka rapidamente- contesta, Ayumi. A ver que quiere.
    —Claro -asentí yo.

    Con las manos temblándome, le dí al icono del teléfono verde y me coloqué el móvil en la oreja.

    —Aquí Yoshida Ayumi. ¿Dígame?
    Ayumi, ¿de verdad eres tú? ¡Oh, dios mío! ¡Gracias por responderme! -la voz de Yuki sonaba tan esperanzada, arrepentida y aliviada que casi me arrepentí de no queres haberle respondido.
    —¿Qué quieres, Yuki? -me di cuenta de lo dura que sonaba mi voz demasiado tarde.
    Tenemos un problema muyyyy gordo, Ayumi-chan.
    Querrás decir TIENES un problema muy gordo. Como nos has traicionado de esta manera, no quiero ni oir hablar de tí.

    Se oyó un poco de silencio en la línea y después unos pequeños sollozos, seguidos de un fuerte alarido que hizo que pegara un bote de mi asiento.
    Agarré el smartphone con más fuerza y pregunté con la voz tensa:

    —¿Qué pasa, Yuki? ¿Qué está pasando donde estás?

    Silencio. Tan solo los pequeños sollozos de Yuki y las respiraciones acompasadas de mis amigas.

    Ah, no, ya no importa. Como os he traicionado taaaan horriblemente -ironizó Yuki finalmente.
    —Ahora no te hagas la difícil, monina. ¿Qué está pasando allí? -Sakura me había quitado el móvil y le contestó a Yuki de manera un poco brusca.
    —No seas así, Sakura-chan -intervino Madoka- piensa en lo difícil que estará resultando esto para ella.
    —¿¡Díficil!? ¿¡Para ella!? -chilló Miki enfurecida- ¡Nos lo ocultó! ¡Nos ocultó que era una chica mágica!
    —Tranquilizaté, Miki -dijo Akemi en tono serio- Sakura, dale el móvil a Ayumi.

    Sakura se puso colorada y me dió el teléfono de malas maneras.

    —Dinos que pasa, Yuki. Por favor.
    Tu chico mágico, ¿cómo se llama, Jack? Está montando un lío tremendo con Alessandro y Alice y yo hemos intentado detenerle, pero la cosa ha ido a peor y una bruja horrible, pero horrible de verdad ha venido y nos la podemos cargar con facilidad, pero los dos chicos se están peleando y Alice no quiere ayudar porque segun ella la situación está muy interesante y quiere ver como termina. Y la verdad es que hace tiempo que no limpio mi Gema del Alma, así que...
    Por dios, Yuki -dije yo preocupada. Miré a mis amigas- Chicas, hay problemas.
    —¿Qué tipo de problemas? -preguntó extrañada Madoka.

    No contesté. Dejé el dinero correspondiente al helado encima de la mesa y me levanté, haciendo un gesto a las chicas para que me siguieran.

    —¿Adonde estás, Yuki?

    Ella me dió la dirección y yo corrí hacia allí con las chicas detrás mía.

    Marchaba a detenerlos. Pero no sabía a quién, si a Alessandro o a Jack.
     
  9.  
    Naru

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    Ok... ahora me siento culpable. Y me parece que tengo que explicar algo. Verás, yo no quería apoyarme en los demás completamente, tan solo un poco. No sé si me entiendes. Escribir para mí es importante, pero si pienso que nadie lee lo que yo escribo me da un bajón tremendo y mi inspiración se va al garete. Yo también pienso que escribir para mí es importante, pero si nadie puede leerlo y nadie me apoya no creo que pudiese continuar con el fic.

    Por otra parte, tus consejos me parecen muy interesantes. He estado buscando maneras de que Ayumi (la prota) no sea una Mary Sue, pero no se me ocurre nada. En esto necesito ayuda.

    Lo referente a lo de mi manera de escribir, gracias por lo de la ortografía, y trataré de mejorar en los puntos, comas y demás.

    El tiempo que estuve sin escribir (que fue mucho, y me arrepiento por ello) me permitió darme cuenta de que, como tú has dicho, mi narración necesita mejoras. Prometo que desde ahora trataré de desarrollar mi historia mejor.

    Gracias por leer mi historia y dejar un comentario. Espero que sigas haciéndolo y ayudándome para ser una mejor escritora.
     
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  10.  
    Naru

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    18 -El primer paso para el perdón.
    Cuando llegamos al lugar donde estaban Jack y los demás era casi de noche. Habíamos tratado de coger un taxi, pero tras haber pagado el cine y los helados no teníamos dinero.

    El sitio en el que los chicos luchaban era un parque amplio y casi vacío, con una fuente en medio de una gran plaza. No había nadie a esas horas, y ya que Alessandro y Jack estaban causando tal estruendo seguramente no habría habido nadie durante el día.

    —¡Chicas! ¿Por qué habéis tardado tanto? -Yuki venía corriendo hacia nosotras. Se notaba que estaba angustiada. Llevaba un vestidito con la imagen de un emoji sonriente, pero ella no sonreía.
    —No te acerques a mí -dijo Sakura claramente asqueada cuando Yuki trató de abrazarle.

    Yuki suspiró profundamente y los ojos se le llenaron de lágrimas. Admito que me daba mucha pena verla así, pero lo que me había hecho... no, lo que nos había hecho a todas resultaba imperdonable. Entonces Yuki carraspeó, y trató de dar una explicación.

    —Yo... lo siento mucho, chicas -miró hacia otro lado, incómoda, y siguió hablando- yo no quería deciros que era una chica mágica porque quería... no sé, protegeros o algo así. Ahora se que es una estupidez. No debería haberos ocultado la verdad, debería habéroslo dicho -la voz se le rompió y Mami avanzó hacia ella, como para decirle que no continuara si no quería, pero Yuki le detuvo con una mano y continuó hablando- y quiero ser vuestra amiga, porque me caéis genial y habéis sido las únicas amigas que he tenido (a excepción de Alice, claro) durante mucho tiempo y no quiero perderos.

    Nos quedamos en silencio por lo que parecieron ser horas. Alzé la mirada timidamente cuando Yuki carraspeó de nuevo y me sorprendió ver que Sakura le abrazaba.

    De todas nosotras, la más desconfiada era ella. Me quedé paralizada cuando ví que las demás chicas también le abrazaban, le consolaban, le decían que no pasaba nada y le perdonaban.

    "Pero lo que ha hecho Yuki es imperdonable, ¿no?"

    Sentí como todas las miradas de mis amigas se posaban sobre mí, que me negaba a moverme del lugar. Yuki nos había traicionado. Había tenido nuestra lealtad, nuestra amistad y apoyo y las había desperdiciado. No se merecía nuestra comprensión.

    —¿Ayumi? -la voz de Yuki mostraba duda- ¿Me perdonas?

    "No."

    ¡Claro que sí! -hasta yo me sentí falsa- Ven aquí, hombre.

    Ella sonrió y chocamos nuestras palmas. En aquella plaza vacía, resonó como una sentencia de muerte.
     
  11.  
    Naru

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    Encerrada en tu corazón (puella magi madoka magica)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    37
     
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    509
    19- Combate mágico.
    Yuki nos explicó detalladamente lo que había pasado para que Jack y Alessandro discutieran de esa manera. Al parecer Jack pasó por el parque y se encontró con Alessandro y Alice, que estaban charlando tranquilamente en uno de los bancos de la plazoleta. Jack y él se habían mirado fijamente durante unos segundos y después se habían lanzado a pelear. Alice, lejos de intentar detenerlos, lo estaba grabando todo con su móvil.

    —¡Eh! ¡Parad! -Miki corría tras Yuki y se transformó en chica mágica con rápidez.

    Aquello no sirvió para nada. Los dos seguían ofuscados, lanzándose golpes y persiguiéndose, hasta tal punto que no escucharon el pistoletazo, o mejor dicho el cañonazo de Mami y Akemi en conjunto, unidas para atraer su atención.

    —¿Pero qué os pasaa? ¡Parad!

    Me alzé en el cielo brillando como una estrella y sentí como el familiar chisporroteo que indicaba que me estaba transformando me invadía.

    —Este no es tu problema, Ayumi. Para -gruñó Jack sin parar de tratar de atacar a Alessandro.
    —¡¡¡Me da igual!!! ¡¡¡Estáis armando mucho escándalo!!! ¿Y qué pasará si Alex te hiere?

    Jack me miró atónito un instante cuando dije "Alex". Me dí cuenta de que le había tratado con demasiada familiaridad muy tarde. En un intento inútil por tratar de remediar mi error, me cubrí la boca con una mano.

    —¡¡¡Imbécil!!! Estuviste con ella, ¿verdad? -gritó furioso Jack antes de dirigir su espada hacia el pecho de Alessandro. Él le evitó con facilidad.

    "Demasiada facilidad."

    Eres un inútil -se burló Alessandro dirigiendo su espada hacia el costado de Jack.

    Sentí como mis ojos se salían literalmente de sus órbitas cuando el cuerpo de Jack cayó y Alessandro se marchó, no sin antes dedicarme un adiós con la mano.

    —¡¡¡Jack!!! ¡¡¡Jaaaaaaack!!! -chillé yo desesperada bajando de un salto del árbol en el que estaba y acercándome rápidamente a él.

    Ya en ropas normales, la mancha de sangre de su costado derecho estaba creciendo sin parar.

    Las chicas se acercaron a mí corriendo, Alice sin dejar de grabarlo todo con su smartphone.

    —¿Pero qué pasa? Se supone que como chico mágico no debería de herirse de esta manera tan brutal, ¿no es cierto, Akemi? -pregunté yo desesperadamente tratando de vendar la herida del chico con un jirón de mi chaqueta.
    —Jack había retado a Alessandro a un combate mágico. Lo que significa que se pueden herir el uno al otro, incluso pueden morir -explicó Alice como si se tratara de un dato científico interesante.
    —¿¡Y entonces por qué le ha retado!? ¡Y deja de grabar con el móvil! -exclamé yo transformándome- A pesar de eso puedo curarle con mi don, ¿verdad?

    Ellas se miraron entre ellas, indecisas. Podía notar que me tenían pena. A mí. Porque creían que Jack iba a morir.

    —Bueno, no necesito vuestra ayuda. Y además, si vais a estar con esa hipócrita de Yuki, me asquea acercarme a vosotras -dije yo cruel y con un tono de voz helado, antes de cargar a Jack e internarme volando en la oscura noche.
     
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  12.  
    Naru

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    Vale. Ahora debo de decir que he cambiado el prefijo "Shojo/Shonen ai" por "Long-fic" porque yo pensaba que el prefijo de "Shojo/shonen ai" era de romance (y lo es, pero no de la manera que yo quiero). Disculpen esto, ya que yo era una otaku novata cuando puse el título y buscando en Wikipedia me enteré de lo que es, y como no quiero que mi historia sea un shojo ai o shonen ai, le he puesto Long-fic.

    Naru~
     
  13.  
    Naru

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    20- Adiós.
    Para cuando llegamos a mi casa, yo ya estaba exhausta de tanto volar y Jack había perdido mucha más sangre. Le recosté con cuidado en el sofá del salón y corrí a por vendas.

    —Umff -resopló Jack- me duele...
    —No te preocupes -le tranquilizé yo mientras desinfectaba la herida- te voy a curar y te pondrás bien.
    —Ayumi.
    —¿Sí? -alzé la mirada. Jack me miraba con una mezcla de enfado y tristeza.
    —No me mientas como a un niño pequeño.

    Sentí como mis ojos se inundaban de lágrimas y pensé que no podía decirle la verdad, que no podía contarle que probablemente iba a morir, que no podía decirle la verdad a la cara.

    —Eh, no te preocupes -susurró él con las pocas fuerzas que le quedaban. Me acarició la mejilla con el dorso de su mano, que estaba anormalmente fría- Me recuperaré. Tú misma lo has dicho.
    —No, Jack -sollozé yo- no sé como curarte. No tengo fuerzas para utilizar mi don. Simplemente no puedo.
    —Entonces, me sentiré feliz si me respondes a una pregunta -repuso él.
    —¿Cúal?
    —¿Has estado con Alessandro esta tarde?

    Sentí como mi ánimo descendía en picado y esta vez no pude aguantar mis lágrimas. ¿Cómo había sido tan estúpida? Jack era mi amigo, y ni siquiera conocía a Alessandro. Y eso sin contar el que los dos fueran enemigos.

    —Está bien. No me voy a comportar como uno de esos maniáticos controladores. Solo te digo que no te fíes de él. Es... malvado. Y no dudará en utilizarte en sus planes -tras decir aquello, cerró los ojos y se sumió en la insconsciencia.

    Me quedé mirando medio atontada como la mancha de sangre crecía hasta que me di cuenta de lo que estaba pasando.

    —¡Jack, no! ¡Despierta! -desesperada, le grité varias veces y hasta le dí un par de tortazos, pero lo único que conseguí fue que me doliera la cabeza.

    Entonces lo supe.

    "Es la única opción"

    Tenía que hacerlo. Sentí como mi cuerpo comenzaba a transformarse y mis ropas también...

    "Al fin y al cabo, él será mil veces más útil que yo."

    Y utilizé mis últimas fuerzas para devolverle a la vida, sintiendo como el esfuerzo causado por aquello debilitaba la mía propia.

    "Sí."

    Y lo último que ví antes de morir fueron los hermosos ojos esmeraldas de Jack, mirando como yo caía... caía.... y moría.

    "Adiós."
     
  14.  
    Naru

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    21- Kiss (primera parte)
    -No puedes marcharte, cariño mío. No de esta manera.
    Giré mi cabeza para ver de donde provenía aquella dulce, dulcísima voz. Pero no pude ver nada.


    —¡¡¡QUÉ TE LEVANTES!!!
    —¿Eh? -miré hacia un lado y hacia otro y vi las caras de las chicas, también la de Yuki y Alice. Y en una tumbona, Jack, durmiendo.

    Me traté de levantar para ir hacia él, pero Mami me agarró de los hombros y me recostó de nuevo.

    —¡No hagas eso, Ayumi-chan! -me regañó- Todavía estás muy débil.
    —¿Pero adonde estoy? -pregunté yo confundida.

    Akemi se adelantó y se puso a mi altura con una expresión de gravedad en el rostro.

    —Cuando llegamos a la casa de Jack, tú estabas muriéndote. Consumiste casi todas tus energías en salvarle y te desmayaste. En realidad... -se mordió el labio y miró hacia otro lado, incómoda- tú ya estabas muerta. Pero te salvamos gracias a, eh... fuerzas poderosas.

    Alzé la ceja, interesada. ¿Fuerzas "poderosas"? Y por otra parte, ¿si había muerto, yo era un fantasma?

    —Bueno, pero Jack está bien, ¿no?
    —Está bien -me aseguró Yuki. Su cara expresaba arrepentimiento- ¿Sigues sin perdonarme?
    —En realidad lo que dije antes solo fue el calor del momento, Yuki-chan. Pero no sé...
    —¿Con "antes" te refieres a hace dos días? -interrumpió Sakura.
    —¿¡DOS DÍAS!? ¿Dos días y Jack aún no ha despertado? ¿Seguro que está bien?

    Sakura y Yuki se miraron entre ellas y soltaron una carcajada. Fue Madoka la que respondió.

    —En realidad, Jack despertó en cuanto tú moriste. Él solo te estaba vigilando; lleva mucho tiempo sin dormir.
    —Se quedó frito hace unos minutos -dijo Miki guiñándome el ojo.

    Me sentí conmovida. El que él estuviera preocupado hasta tal extremo por mí... me hacía sentir querida.

    —Pero, ¿quién me hizo volver a la vida? Que yo sepa, soy la única que tiene ese don, ¿cierto?
    —Fue Alice -respondió tranquilamente Akemi- Ella es nuestra diosa, así que puede hacer ciertas cosas.
    —Ahh... gracias -murmuré yo.
    —Es mi trabajo ocuparme de las chicas mágicas, y sobre todo las que son tan poderosas como tú -contestó con indiferencia Alice. Estaba sentada en una silla en el rincón más apartado de la habitación. No pude evitar pensar que a lo mejor se sentía marginada.

    Yuki y las chicas me abrazaron fuertemente y yo les correspondí. Supongo que ahora Yuki es una de nosotras, pensé yo con alegría.

    —¿Qué te parece si te llevo a tu casa, te vistes y vamos por ahí a celebrarlo? -propuso Sakura con los ojos chispeantes.
    —Me parece bien -respondí yo.
    —Te esperamos afuera.

    Cuando las chicas se hubieron marchado (Yuki y Alice también) salté de la cama y me acerqué lentamente a la tumbona en la que estaba Jack. Observé su anguloso rostro, los mechones castaños de pelo que le cubrían el pómulo izquierdo y escuché el agradable ritmo de su corazón. Tan, tan hermoso. Sin poder evitarlo, junté mi mente con la suya.

    Y le besé.
     
  15.  
    Naru

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    22- Kiss (segunda parte)
    Noté un ligero temblor y tuve el presentimiento de que algo había salido mal. Y probablemente era así. Porque se había despertado.

    —¡Ahh! Yo, eh, lo siento mucho -farfullé sonrojada.

    Jack me miró totalmente confundido durante unos segundos y después una sonrisa se comenzó a extender por su rostro. Después me agarró suavemente por la barbilla y volvió a besarme, con ternura.
    Cuando nos separamos, le miré colorada y él me abrazó, besándome de nuevo.

    —Por esto -susurró contra mis labios- era por lo que no quería que te marcharas con Alessandro.


    —¿Por "esto"? -pregunté yo con curiosidad apenas unos minutos después.

    Él se subió la cremallera de la chaqueta y se sentó a mi lado en la cama, tendiéndome una taza de té.

    —Alessandro y yo nos llevamos fatal. Cuando se acercó a tí... bueno, seguramente lo haga para hacerme rabiar. No tendría en cuenta tus sentimientos si salieras con él, solo querría que yo tuviera envidia de él.
    —¿Por qué ibas a tener envidia de él?

    Jack sonrió de nuevo y me besó en la frente.

    —Porque te quiero, tonta -confesó dulcemente.

    Mis ojos se salieron de las órbitas literalmente y sentí como toda la sangre se me subía al rostro.

    —En...entonces, ¿tú y yo estamos saliendo? -inquirí yo como un tomate.
    —Tú me quieres, yo te quiero... estamos saliendo.
    —¡En ningún momento he dicho que te quiera! ¡Idiota! -exclamé yo dándole un suave golpe en el hombro.

    Él se rió y me besó de nuevo.

    —Antes me has besado. Eso para mí es una declaración en toda regla.

    Me abrazó y sentí derretirme. Cerré los ojos y me aferré a él. Bueno, así sí que me sentía bien.

    —Bueno, vale -acepté yo recostada en su pecho- pero no se lo digas a las chicas. Se volverían locas. Son demasiado entusiastas.
    —No les diré nada si tú no quieres que lo diga -me prometió- Pero no podremos ocultarlo mucho tiempo.
    —En este momento, esconder que salgo contigo es lo menos problemático a lo que me enfrento -ironizé yo- Así que está bien. Y por cierto, gracias por estar vigilándome mientras dormía.
    —¡¿Bromeas?! ¡Soy yo el que te tengo que agradecer el que me hayas devuelto a la vida! ¡Es un milagro!

    Me reí y aproveché para levantarme y tirar de su mano para que él también se levantara.

    —Bueno, vámonos. Las chicas me están esperando.
    —Ok. No mencionaremos nada de esto a ellas -dijo él en tono cómplice. Me besó de nuevo y exclamó- ¡No sabes cuánto te amo!

    Te amo. Las palabras que nunca creí que escucharía. Sonreí.

    —Yo también te amo, Jack.
     
  16.  
    Naru

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    23- De nuevo él.
    —Bueno, ha sido muy divertido. ¡Hasta otra! -se despidió Mami.

    Ella se marchó acompañada de las chicas. Jack se había tenido que ir para lidiar con unos asuntos de la universidad, así que me tendría que marchar yo sola a casa. Lo cual antes me habría dado miedo, ya que estaba yo sola por los callejones de la ciudad, completamente a oscuras ya que era de noche. Pero como chica mágica realmente no me podía quejar mucho de ello.
    Anduve durante unos minutos alumbrándome con la luz de mi smartphone hasta que me dí cuenta de que... me había perdido.

    ¿De qué te sirve ser una chica mágica si no tienes sentido de la orientación? ¡Idiota!

    Miré a un lado y a otro, preocupada.
    Estaba en una avenida larga y ancha, con árboles sakura* a ambos lados del camino. En la acera izquierda (yo estaba en la derecha) había bancos, y salaryman** emborrachándose en ellos. Me apretujé el bolso para mayor seguridad y me oculté el rostro con la capucha de la sudadera. Con suerte no se fijarían en mí.

    —¡Eh, preciosa! ¿Quieres pasar un rato divertido? -preguntó en voz excesivamente alta un hombre muy, muy borracho que cruzaba la calle para venir conmigo.

    Eché a correr automáticamente. Bueno, utilizar mis poderes habría sido problemático.

    —¡No huyas, guapa! ¡No muerdo! -exclamó el borracho entre las risas de sus compañeros. También corría, y muy rápido.

    Escuché el sonido de un coche que iba a toda pastilla y luego el ruido de un súbito frenazo. Me dí la vuelta, extrañada. De aquel flamante deportivo salió... Alessandro.

    —¿Te están molestando, Yoshida-san? -preguntó con voz calmada el chico. La calma que precedía a la tormenta.
    —¡¿Y tú quién eres, estúpido? ¡Vete echando leches! Como si me gustara que un canijo universitario se hiciera el chulo conmigo... ¡Ah! -protestó cuando Alessandro le agarró del cuello de la camisa y le echó a la acera adonde estaban sus compañeros.

    Los demás borrachos ayudaron a su amigo a levantarse del suelo y miraron a Alessandro con miedo por la fuerza que había demostrado. Este les hizo un gesto con la mano, algo que significaba "iros de una vez". Ellos no se hicieron de rogar.

    —¿Estás bien, Yoshida-san? -preguntó amablemente el chico acercándose a mí.

    Me latía el corazón con bastante fuerza y tenía flato. Probablemente la posibilidad de que abusaran de mí era menos horrenda que me mataran en un combate mágico, pero me preocupaba igualmente. Entonces me acordé de que estaba con Alessandro. Mi enemigo. Así que me aparté de él con la mayor rapidez que pude.

    —No te acerques a mí.

    Él pareció decepcionado. Bajó la mano con la que me había tratado de acariciarme el pelo y dijo suavemente:

    —Pensaba que me habías perdonado por lo de hace unos días.
    —¿Tratar de matar a tu propio hermano, que es mi NOVIO? -resalté lo de "novio" para que no intentara nada conmigo.
    —¿Se te ha declarado? -parecía sorprendido.
    —Ese no es el tema, asesino. No me vuelvas a molestar, ni a mí, ni a mis amigas, ni por supuesto a Jack. Nunca.
    —Antes de que te vayas, espera -me pidió él rebuscando él en sus bolsillos.

    Estuvo buscando un poco y finalmente sacó algo del bolsillo derecho y me tendió su meishi***. La cogí, desconfiada, y me la guardé en la billetera.

    —En la tarjeta está apuntado mi número de teléfono -explicó- Cuando necesites algo, llamamé.
    —No lo necesitaré nunca -escupí yo enfadada.
    —Entonces, tírala. Eres libre de hacer lo que quieras con ella.

    Me quedé mirando la billetera y finalmente me la guardé en el bolso.
    Quién sabe cuando podría necesitar su ayuda.


    *Sakura: árboles de cerezo, frecuentes en Japón.
    **Salaryman: hombre que trabaja en una oficina durante el día y por la noche se va a beber con sus compañeros de oficina.
    ***Meishi: tarjeta de contacto, negocios, etc.
     
  17.  
    Naru

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    24- ¡Quiero ser Idol!
    Pasaron dos semanas desde el incidente con los borrachos. Jack y yo nos veíamos cada día, y las chicas y yo (Yuki había ingresado en el grupo) íbamos de cacería cada tanto. Por otra parte, Alessandro todavía no había hecho ningún otro movimiento. Lo cual estaba bien, supongo.

    —¿Adónde dejo esto? -preguntó Jack apartándose con un soplido un mechón de pelo del rostro.
    —En la entrada, claro -respondí yo distraídamente.

    La semana pasada había encontrado un piso cerca del instituto al que iba y había decidido mudarme. Simplemente no podía seguir estando allí, en la casa de mi difunta tía, viendo como las cosas que ella había cuidado con amor se marchitaban y se llevaban lo que quedaba de su esencia. Yo no podía con eso.

    —¿Sabes? Cuando me pediste que te ayudara con la mudanza, pensé que estaríamos todo el rato acaramelados -comentó Jack.

    Puse los ojos en blanco.

    —Vale, y dejamos todo esto lleno de cajas para cuando lleguen las demás -había decidido celebrar una fiesta después de colocarlo todo.
    —¿Por qué no? -protestó él- Así nos ayudarían a ordenar.
    —No estaría bien.
    —Tu concepto de lo que está bien o no es diferente al mío.

    Me reí mientras le daba un abrazo y él colocó la caja que tenía entre las manos en un taburete.

    —Esa era la última -apuntó él dejándose caer en el sofá.
    —Ahora toca colocarlo todo.

    Él se trató de hacer el dormido.


    Para cuando terminamos de colocarlo todo, el sol ya se había escondido del todo y estábamos muy, pero que muy cansados.
    Escuché como sonaba el timbre y Jack fue a abrir la puerta mientras yo terminaba de poner los cuencos de comida en la mesa.

    —¡Increíble! -exclamó maravillada Miki observándolo todo.
    —Estoy de acuerdo -coincidió Mami mientras se ponía las zapatillas de estar en casa.


    La cena estuvo deliciosa. La había preparado mientras Jack terminaba de colocar los cuadros en las paredes del salón de estar. El piso era estilo occidental y la cocina de estilo americano, así que pude escuchar que me decían las chicas mientras preparaba las bebidas.
    Aproximadamente a la media hora de sentarme a la mesa, mi móvil comenzó a sonar salvajemente en el bolsillo interior de mi camisa.

    —Ahora vuelvo -me disculpé yo levantándome de la mesa con el móvil en las manos- Dígame.
    ¿La Sr. Yoshida Ayumi? -preguntó una suave voz de mujer.
    —Sí, soy yo -ahora me devoraba la curiosidad. No me sonaba de nada su voz.
    Soy de la compañía Ayabito. Hemos estado siguiendo muy de cerca sus actividades en el karaoke que nuestra empresa patrocina -explicó la mujer.

    Parpadeé, sorprendida. ¿A mí? ¿Por qué?

    —Disculpe, no lo entiendo.
    Es muy fácil. Nosotros pensamos que usted tiene una hermosa voz y un estilo de baile increíble. Querríamos hacerle una prueba, y si esta da buenos resultados, le llevaremos al estrellato.
    ¿Eh?
    Queremos convertirla en idol, Sr. Yoshida.

    Me quedé totalmente paralizada.

    ¿Y su respuesta?
    ¿Qué? Ah, sí, claro -farfullé yo torpemente.

    Me dijo donde debía estar mañana para que me hicieran la prueba y se despidió entre amables palabras de ánimo. Cuando la llamada se acabó, me guardé el móvil en el bolsillo interior de nuevo y caminé como un robot hacia la mesa.
    Todos los que estaban allí me miraron, confundidos.

    —¿Qué pasa, Ayumi? -preguntó Jack preocupado.

    Alzé la mirada, saliendo de mi trance, y les miré a todos con la cara llena de lágrimas. Pero de felicidad.

    —¡¡¡VOY A SER UNA IDOL!!!
     
  18.  
    Naru

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    25- Desengaño.
    A la mañana siguiente me traté de arreglar lo mejor que pude y me coloqué frente al espejo del cuarto de baño. Realmente yo no tenía demasiado derecho como para decirme eso, pero estaba realmente preciosa.
    Tras la muerte de mi tía notaba como que... me faltaba algo. Estaba en una época de constante cambio, de ritmo acelerado, y una prueba de ello era mi reciente mudanza. Cuando estaba con las chicas o con Jack, me sentía feliz, pero era como si solo se ausentara mi dolor, tan solo lo enterraba. Me sentía incompleta. Después de un tiempo, lo comprendí. Yo no sonreía para mí; sino para ellos.


    —Estás preciosa -me felicitó Jack invitándome al interior de su auto.

    Él me iba a llevar, ya que la compañía Ayabito quedaba lejos de mi actual residencia.

    —Gracias -dije yo con una sonrisa sentándome en el asiento del copiloto.
    —¿A qué hora tienes que estar allí?
    —Dentro de diez minutos estará bien.

    Él asintió poniendo el motor en marcha y sintonizó una emisora de radio musical.

    —¿Qué canción es esta? -preguntó Jack tras unos minutos de escucharla.
    —¿No la conoces? Es Mi Heartful Song, de Hoshina Utau -respondí yo tarareando es estribillo.
    —Es muy ñoña.
    —Ja, Ja -respondí yo subiendo el volumen.

    Esas peleas diarias eran muy útiles, ya que después de la "tormenta" venía la calma. Esta vez tampoco fue muy diferente. Mi novio se disculpó, yo me disculpé y si no hubiera estado ocupado con el volante, seguramente me habría besado.


    —Bueno, luego me das un toque y te recojo -dijo Jack dándome un beso en la mejilla.

    Me despedí con la mano, mirando como su carro se alejaba y después me dí la vuelta y entré en aquel gigantesco edificio, la sede de la discográfica Ayabito.
    Caminé por suelos resplandecientes, entre personas vestidas elegantemente, famosos cantantes acompañados de sus managers y más personajes hasta que llegue a la puerta de lo que supuestamente era el despacho de la mujer que me había llamado.
    Toqué la puerta con los nudillos dos veces y esta se abrió, invitándome a entrar.

    —Bienvenida, Yoshida-san.

    La que había hablado era una mujer de mediana edad, bajita y sonriente, vestida con un traje que más bien parecía un uniforme. Se levantó, tendiéndome la mano.

    —Encantada de conocerla. Soy Oda Mitsuki -indicó cuando le estreché la mano.
    —Yo soy Yoshida Ayumi, aunque supongo que ya lo sabe.

    Quería dar a entender que no estaba nerviosa y que era totalmente profesional, aunque por dentro era un manojo de nervios.

    —Bien -sacó un sobre marrón de un cajón- estas son sus actividades frecuentes en el karaoke. Siempre viene acompañada de cuatro muchachas, aunque últimamente han sido cinco...
    —Son mis amigas -interrumpí yo- Mami, Sakura, Miki y Madoka. La quinta chica será Yuki.

    Ella alzó una ceja, pero "ya veo" fue lo único que dijo.


    Estuvimos hablando largo rato de mis estudios, vida familiar (nula, en realidad), vida social y hábitos de vida hasta que sonó el reloj.

    —¡Una hora! -exclamó la Oda-san sorprendida.
    —El tiempo pasa muy rápido -asentí yo bastante más relajada que antes.

    Ella sonrió y se levantó de la silla. Yo le imité, de nuevo nerviosa.

    —Eso ha sido todo por hoy -explicó- A pesar del poco tiempo que he pasado contigo, te veo futuro como estrella. Y por eso voy a asignarte uno de los mejores managers de nuestra compañía.
    —¿¡En serio!? ¡Muchísimas gracias! -exclamé yo emocionada- Y, ¿quién es?
    —Es tan solo un universitario, pero muy capaz. A ver si lo tengo por aquí... -se rebuscó en sus bolsillos y me tendió un rectángulo blanco- Esta es su meishi. Llámale cuando quieras; yo le avisaré de que lo harás.

    Salí del despacho totalmente feliz y solo entonces se me ocurrió mirar la tarjeta que me había dado.

    Era los datos de Alessandro.
     
    Última edición: 14 Enero 2015
  19.  
    Naru

    Naru Entusiasta

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    Encerrada en tu corazón (puella magi madoka magica)
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
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    37
     
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    26- Traición.
    Técnicamente, no debía seguir con la idea de ser idol. Pero bueno, que se le iba a hacer. Al fin y al cabo, hay que aprovechar las oportunidades que te da la vida, ¿no?

    Suspiré fuertemente mientras llamaba al timbre de la casa de mi fabuloso novio. Que por cierto, estaba muy cabreado.

    —¡¿Alessandro?! ¿¡Él!?
    —Mira, si te hace feliz no voy a cumplir MI SUEÑO por tus estúpidos CELOS.
    —¡No son "celos", sino precaución! ¿Qué haremos si él te hace algo?

    Bueno, ya está. Él se estaba comportando definitivamente como un novio paranoico, o peor aún, celoso. Prácticamente podía notar la sangre hirviendo dentro de mí mientras Jack seguía hablando sobre la importancia de que me mantuviera alejada de su hermano, "teniendo en cuenta" lo peligroso que era y más tonterías por el estilo.
    Y al final, estallé.

    —¡¡¡NO TE COMPORTES COMO SI FUERA UNA CRÍA INDEFENSA!!!

    Él se calló inmediatamente y me miró, alucinado.

    —¡Soy una chica mágica! ¡Poderosa y tal! ¡Mucho, por cierto! ¡Y no puedes alejarme de tu hermano por algo, que por más que digas otra cosa, son CELOS!

    Jack salió de su aturdimiento y me contestó, enojado.

    —¡No te des tanta importancia! ¿Por qué alguien iba a estar celoso POR TÍ?

    Solté un respingo y alcé la mirada, asustada. Jack me miraba enfadado, pero cuando vio la expresión de miedo y tristeza que tenía, su expresión cambió al arrepentimiento.

    —Ayumi... lo siento -comenzó a decir, pero mis ojos ya estaban llenos de lágrimas y me alejé de él, sintiendo como mi corazón golpeaba fuertemente mi pecho.
    —Te... ¡te odio! ¡No me vuelvas a hablar en toda tu maldita vida! -exclamé yo con las lágrimas cayendo sin parar.

    Me marché corriendo, ignorando los intentos de Jack por detenerme y cuando vi que ya estaba suficientemente lejos de él, cogí mi teléfono y comencé a marcar un número con los dedos temblorosos.
    ¿Podría traicionar de esa manera a mi único amor, mi primer novio, mi... mi... todo? Recordé la conversación mantenida unos días atrás.

    "No te acerques a Alessandro. Es peligroso. Te utilizará para sus propósitos y desaparecerá, dejándote rota."

    Pero tras lo que me había dicho esa misma tarde, ¿por qué no?
    Terminé de marcar el número aquel y una voz de chica me contestó.

    —Despacho del Sr. Redcoste. ¿Qué se le ofrece?

    Cerré los ojos, aliviada por el hecho de que no hubiera sido Alessandro quién contestara.

    —Sí, ¿hola? Soy Yoshida Ayumi, el Sr. me iba a educar como idol.
    —Oh, Yoshida-san. ¿Podría venir mañana para concretar los detalles?

    "Claro que sí".
     
  20.  
    Naru

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    Fantasía
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    37
     
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    27- Prohibido.
    —¿Usted es Yoshida-san?

    La mujer que me preguntaba era morena y tenía el cabello rizado a la altura de la nuca. No parecía ser japonesa, pero su acento no especificaba de donde era.

    —Sí, soy yo -afirmé dejando la chaqueta en el vestidor.

    La seguí por un largo pasillo lleno de puertas y se detuvo frente a la puerta más grande. Esta tenía una placa dorada en la que se leía "Sr. Redcoste".
    Tragué saliva y sentí como mis manos comenzaban a temblar incontroladamente. No podía pensar en otra cosa que no fuera Jack en ese mismo momento. Su sonrisa, sus ojos, su cabello, su manera de actuar y su dulce voz-

    Basta, Ayumi. Para ya. Me ordené a mi misma.

    —Señor, ya está aquí Yoshida-san -informó la secretaria pasando al interior de la sala.
    —Bien, dile que pase.

    La chica hizo una reverencia casi exagerada y me guiñó el ojo antes de desaparecer en el pasillo.
    Entré en el despacho. Alessandro, sentado tras un escritorio de caoba, me indicó que me sentara en uno de los sillones de terciopelo verde botella que había al otro lado.

    Hubo un pesado silencio. Incómodo, largo y doloroso. Estaba a punto de decir alguna tontería sobre el tiempo cuando él comenzó a hablar.

    —Nunca habría esperado que aceptaras mi oferta de convertirte en idol -confesó con los ojos entrecerrados.

    Alcé la cabeza, extrañada.

    —¿Por qué? Siempre he querido ser idol.
    —No es eso. Supuse que mi hermano no te permitía hablar conmigo. Me siento extrañamente satisfecho de que le hayas podido plantar cara.
    —Bueno, no es como si ahora vayamos a ser mejores amigos ni nada de eso -respondí yo alzando los hombros- y de todos modos no soy una novia muy sumisa, sabes.

    Los ojos le relucieron.

    —Eso ya lo he podido... ver.

    El silencio se impuso de nuevo sobre nosotros y miré hacia un lado y otro para distraerme. Esta vez fui yo quién rompí el silencio.

    —Entonces, ¿qué propone usted, Sr?
    —En realidad, me gustaría que me llamases por mi nombre de pila... Ayumi.

    Sentí un escalofrío cuando escuché mi nombre salir de los labios de Alessandro. De nuevo, tragué saliva.

    —E... está bien.

    Él se recostó en su sillón, claramente satisfecho.

    —¿Respecto a qué?
    —Respecto a tu educación, evidentemente.


    Continuamos hablando durante otro rato y quedamos en que yo cambiara de academia para ir a otra específica para idols. Al principio me resistí un poco, pensando en mis amigas y demás, pero finalmente me rendí y le di mis datos para que pudiera inscribirme.
    —Ha sido un placer hablar contigo, Ayumi-chan -dijo cuando la secretaria entró para decir que la oficina cerraría dentro de poco.
    —Igualmente, Ale- Sr. Redcoste -me corregí yo estrechando su mano. Podía sentir la penetrante mirada de su secretaria perforándome las espaldas.

    Al salir, me di cuenta de que Alessandro me había llamado por mi nombre de pila al estar solos, pero no con la secretaria presente.
    Y me dí cuenta de que esto era probablemente algo prohibido.
     
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