Romántico Enamorandose del Demonio [Terminado]

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Milmel, 17 Mayo 2011.

  1.  
    Syel

    Syel Extraña

    Cáncer
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    wow!!!
    He leído todos los capitulos y me has dejado super picada, de verdad que tienes imaginación. No sabes cuanto me ha encantado este capitulo auqnue creo que fue muy corto, pero sin duda lleno de sentimientos. La manera en la que el tipo describe sus deseos y emociones hacia Mel me enloquece: se escucha tan real y tan lleno de ferocidad que te hace entregarte en el momento (al menos para mi).
    Me has dejado con la duda de saber quien es la tal rosaly, yo creo que fue un amor que tuve y que se mato por sus sentimientos locos y pues al ver a Mel le recordo a ella y la quierte obtener a toda costa, ahora tienes una neva lectora asi que avisame de la continuacion
    mattayo!!!
     
  2.  
    Milmel

    Milmel Con un sueño en el pecho que pronto florecerá

    Capricornio
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    Título:
    Enamorandose del Demonio [Terminado]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    68
     
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    Bueno aqui les dejo otro cap, parece un poco de relleno, pero es necesario para entender mas adelante algunas otras cosillas que ira apareciendo en el camino :D
    disfruten su lectura​
    Cap7: Amnesia
    La mansión era increíblemente enorme, llevaba caminando toda la mañana sin detenerme mucho en las habitaciones, pero parecía que no tenían fin, seguían y seguían habiendo cuartos en esa mansión.
    — “ ¿Cuánta gente vive aquí?” — me pregunte a mí misma.
    Todavía tenía un poco del trauma de esta mañana, no podía recordar cómo demonios llegue aquí, y aun ahora se me hace un poco borroso, por no decir demasiado, el ultimo recuerdo fresco que tengo es… un baile, bueno ni tan fresco, no lo puedo recordar en su totalidad, solo lo que me dijeron, ya que mi memoria parece haberse bloqueado.
    Pero bueno, al menos se cómo me llamo y quien soy, eso es un avance ¿cierto?.
    Sé que cuando se sufren impactos demasiado fuertes la mente se protege a sí misma, creando lagunas o espacios mentales en blanco donde no se puede recordar los motivos que te causarían traer de nuevo a la mente momentos lo suficientes traumantes para ser olvidados.
    En mi caso fue eso y… el tremendo golpe que me di en la cabeza, Kay me lo explico todo, pero esta mañana casi muero del susto.
    Recapitulando…
    Esta mañana desperté en una habitación que no conocía, ¡con un tipo a mi lado que apenas y si recordaba! Tenía una venda en la cabeza, dos en el brazo y otra en la pierna, no recordaba nada, pero me dolía todo mi hermoso cuerpo.
    Según Kay… y digo según Kay, porque yo no lo recuerdo, fuimos a un baile de auspicio con mi grupo de baile para auspiciar un no sé qué. El me conto, que llevábamos como cuatro días saliendo juntos, ¡¡que estábamos en Italia!!, no se imaginan la pena que me dio no poder recordarlo. Pero aun así, no le creí hasta que me mostro pruebas, fotos, una de las ultimas, en la que estamos juntos, en el ingreso para la fiesta del señor Haddadrimon.
    Según él, después del baile salimos para tomar un poco de aire, mientras caminábamos por el jardín, un tipo nos atacó, e intentamos escapar, en un momento de confusión nos separamos, y no entendí muy bien el cómo, pero el resultado es que Kay me encontró justo en el momento en el que saltaba a un acantilado, porque da resultado que la dichosa fiesta era en una mansión al borde de un rio, o algo parecido… todo un cuento de hadas, tan ficticio como puede parecer, pero tan real como no lo podía creer.
    Pese a eso, tengo el presentimiento que esa no es la verdadera historia, o al menos la versión completa, pero no tengo a nadie que me la refute, porque aquí no hay nadie más… no recuerdo… a nadie más…
    — “ ¡¡¡AH!!!, ¡¡¡Demonios!!! , ¡no puedo si quiera recordar exactamente su explicación!” — Me frote la cabeza por donde estaba la venda— “creo que el golpe resulto ser más fuerte de lo que pensé”.
    Pero lo que más me sorprendió, fue mi propia reacción. No estaba asustada, y aunque no creía en todo lo que me decía, tampoco me incomodaba no saberlo todo. ¿Qué significaba eso?
    — Señorita, no debe andar por estos lugares sola, es peligroso, aún debe guardar reposo — me sorprendió una voz a mis espaldas, era el mayordomo, o lo que parecía ser uno, demasiado joven para ese cargo, debería tener a lo mucho unos veinte y cinco años… ¿pero quién soy yo para criticar el mundo de los ricos?— ¿señorita?— me saco de mis cavilaciones.
    — ¡Sí, si… ya!, es solo que estaba demasiado aburrida… — hice un puchero — soy una persona hiperactiva, y estar en reposo es muy aburrido…
    — Son órdenes del doctor, y el maestro, ordeno seguirlas al pie de la letra…
    — ¡¿Maestro?! — pregunte curiosa ante el uso de esa palabra, que me causo gracia.
    —Sí, — respondió el amablemente, — el maestro Kay, es el dueño y propietario de esta mansión, por tanto es el amo y señor de la misma, así que debe ser tratado como tal, sus órdenes no deben ser desobedecidas.
    La forma en la que pronuncio las últimas palabras sonó mas a una advertencia que a una simple aclaración, me causó un escalofrío en la espina dorsal, algo así como un dejavu. No me gustaba el sentido que estaba tomando esa conversación.
    — Pero seguir las órdenes es tan aburrido, ¿nunca se te ocurrió hacértelas de rebelde? — pregunte juguetona, intentando cambiar de tema.
    — Me temo que eso es algo inconcebible aquí señorita…
    — Aguafiestas…
    — Permítame acompañarla a su habitación para que descanse un poco.
    — Pero no estoy cansada — objete.
    — Pues no tiene aspecto de estar muy activa señorita — sonrió. Tenía que admitirlo, el tipo tenía una sonrisa agradable… podría hasta caerme bien, mientras no usara ese tono amenazantemente sombrío, estaría bien — por aquí por favor.
    Y sin oponer mucha resistencia porque tampoco ya tenía muchas fuerzas, deje que me condujera a mi habitación. Además no es que no quisiera volver a la habitación, el resultado era que no encontraba la habitación, y con tantas parecidas… pues termine perdida…
    Deje que el mayordomo que acompañara hasta llegar a la cama y una vez allí, recosté la cabeza en la almohada y quede profundamente dormida, estaba realmente agotada. Me levante una par de horas después, el sueño se había ido, de nuevo estaba en mis andadas exploratorias, pero como siempre tengo la misma suerte, al salir de la cuarta habitación, tropecé con una pequeña mesilla que había apoyada a la pared, con tal suerte que golpeo la herida que tenía en la pierna.
    Me mordí la lengua de dolor, no quería llamar la atención, ya me habían regañado por haberme escapado la primera vez, así que no quería un segundo sermón. Intente regresar, retomando mis pasos, pero apenas di un solo paso, sentí un ardor en la pierna, como si estuvieran quemándome con hierro caliente. Me mordí el labio para no gritar.
    “Estúpida, debiste haberte quedado en la habitación” — me recrimine a mí misma — “¡Demonios!” — Pensé para mis adentros —“esto no pinta bien…”
    Intenté volver a la habitación dando brincos, lo cual no fue conveniente para mi cabeza, sentía que me reventaba a cada salto que daba. Las fuerzas se me iban agotando.
    — “Estúpida” — seguía recriminándome.
    Intente llamar a alguien, pero mi voz estaba apagada, ya no tenía energías, vi un sillón cerca, y con un último esfuerzo logre alcanzarlo y recostarme en él, sentí sangre brotando de la herida en la pierna y la cabeza.
    — “Estúpida…”
    Volví a repetir, esto solo podía ser mi culpa, el cuerpo me dolia, y comencé a sentir frío, mucho, mucho frío.
    “Oh, no…” — pensé para mí — “esto no pinta bien… me está dando fiebre” — pero ya no podía moverme. Transcurrió lo que para mí fue una eternidad hasta que sentí una mano al lado mía, al cual inmediatamente fue hacia mi frente, mis pómulos y mi cuello.
    — Estas con fiebre alta… — dijo alguien a mi lado — ¡¡LLAMEN AL MEDICO INMEDIATAMENTE!! — y sentí como me levantaban y me colocaban en algo blando y tibio, que supuse sería mi cama.
    En instantes sentí muchas manos alrededor mío, algunas en la pierna, otras en la cabeza y otras en el brazo.
    “Grandioso” — pensé para mí — “¿Ahora quién sabe qué demonios me hice esta vez?” “si alguien daría el premio a la mayor torpeza del mundo…” — me dije a mi misma — “creo que mínimamente tu estarías entre uno de los nominados”.
    Luego que todas las manos se fueran, el dolor fue desapareciendo poco a poco, inundándome en una enorme oscuridad, una oscuridad extraña, que se veía peligrosa pero se sentía… cómoda y… atrayente, ¿qué significaba esa sensación?
    “No me dejaras…”
    Escuche una voz, que no podía reconocer de a quién pertenecía, pero venia de lo más profundo de aquella oscuridad
    “¿será un sueño?” — me pregunte, pero la voz sonaba triste
    “No me dejes…” — volvió a repetir, con un tono aún más desolado si se puede describir.
    Quise adentrarme aún más hacia aquella oscuridad para ver de dónde provenía, pero no podía moverme, sentía mi cuerpo inmóvil, atrapado, no podía moverme, me desespere, ¿qué era eso? ¿Dónde estaba?
    “No lo dejes…” — era la voz de una mujer, una voz familiar, ¿donde la había oído antes? — “si te vas ahora, la destrucción será inminente”, “quédate a su lado.” — parecía un susurro.
    Pero no podía ver de dónde venían, desperté de golpe, el cuerpo me temblaba, ¿qué era eso?, ¿Una pesadilla?, ¿Dónde estaba? Nuevamente todo daba vueltas y una mano me obligo a recostarme.
    — Debe descansar un poco más señorita, tuvo una recaída muy fuerte, su cuerpo aún está débil, por favor descanse un poco más.
    “Esa voz…” — la mano se mantuvo firme sobre mis hombros, y no me quedo otra más que ceder y volver a dormir.
    Cuando abrí los ojos nuevamente, ya era de noche, podía sentir el olor del ambiente a tierra mojada… mi olor favorito, se sentía a humedad, a lluvia cercana, me gustaba esa sensación de frescura… cuando mis ojos se hubieron acostumbrado a la leve iluminación natural de luna, inspeccione el lugar, mis ojos se acostumbraran a la oscuridad y cuando lo logre, pude ver que allí al lado mío que una figura reposaba en una silla con una de mis manos entrelazadas en las suyas.
    — ¿Ian?
    Continuara…
     
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  3.  
    Syel

    Syel Extraña

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    ola!!! gracias por avisarme...
    este capitulo me ha dejado muy confusa...exactamente quien es la que narra???
    bueno me has dejado con dudas...¿quien le hablaba en su mente, que hace Ian ahi?
    sin duda tu fic es muy bueno, mira que tener esa capacidad de imaginacion.
    me ha gustado la parte en la que ella se recrimina por haberse parado provocando que sus heridas se abrieran y
    ella se dice estupida...me la imagino, lo bueno es que llegaron a tiempo para curarla de lo contrario....
    avisame denuevo ok???
     
  4.  
    Ana inukk

    Ana inukk Gurú

    Libra
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    ya va, vamos por pedacitos que mme dejas con mas dudas que antes ¿La gemela perdida de Mel es su fantasma de la conciencia? ¿? ¿? ¿? Y muchas otras preguntas que espero que respondas pronto. actualiza rapido (to quiero mas de Kay no se pq me encanta ese tipo eso es un amor posesivo-enfermizo)...

    Un Beso...
     
  5.  
    lady of the moon

    lady of the moon Entusiasta

    Escorpión
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    oh baya ¿ian? viste yo tenia razon sabia que habia algo en el
    jum estubo rebuena la conti perdona por la tardanza
    esa mel tan terca como siempre ni enferma se queda quieta
    se parece un poco a mi jajaja espero conti pronto *v*ya que me dejastes intrigada con lo de ian
    o es que Ian y Kay son la misma persona no puedo esperar mucho conti plis

    se despide cordialmente :
    lady-chan
     
  6.  
    lilinette

    lilinette Iniciado

    Virgo
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    Muy bien capi! me ha gustado mucho aunque es algo confuso porque no se sabe quien narra exactamente. Pero en general ha estado muy bien, me gusta mucho como narras, fácilmente te lo puedes imaginar, y las sensaciones muy bien descritas.
    ¡Gracias por avisarme! No lo puede leer antes porque no me conecté.
    Espero el próximo capi, que se ha puesto muy interesante.
    ¡Un beso!
     
  7.  
    Milmel

    Milmel Con un sueño en el pecho que pronto florecerá

    Capricornio
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    Enamorandose del Demonio [Terminado]
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    Este Cap sera un poco mas largo que los demas​
    y a partir de este las cosas se iran enredando un poco mas
    gracias por sus comentarios!
    pero creo que en lugar de resolver dudas... les pondre en algunas otras mas​
    XD ​
    Cap8: Enferma
    No sé el motivo ni la razón, pero la sombra que vi al lado mío tomando mi mano… el primer nombre que vino a mi mente fue ese… Ian… ¡¿Quién demonios es Ian?!
    El muchacho que tengo a mi lado es joven y muy apuesto, lo sé porque aunque haya tenido migraña ese tipo de cosas no se pueden pasar por alto, lo único que no acompaña ese lindo rostro es la cara de molestia que tiene esta persona. Eso tampoco es algo que se pueda pasar por alto, lleva una cara de asco ¡Única! Al saberme despierta, con un brusco movimiento quito mi mano de la suya, como si le quemara.
    No sé quién sea, pero su rostro se me hace tan familiar… este joven tiene el rostro duro, agraciado, pero de facciones duras, se podría decir que no es del tipo que sonría mucho, es más cabría preguntarse… ¿Alguna vez sonríe?.
    La sensación que tuve de tener su mano entrelazada en la mía, resulto ser una mera ilusión, solo estaba tomándome el pulso, parecía ser mi médico de cabecera, y por la expresión de su rostro, no estaba muy de acuerdo con el hecho.
    ― Si vuelves a hacer alguna estupidez como la de antes — dijo con un claro tono de molestia — no me importara si mueres desangrada…
    Sus palabras me dejaron seca, en su expresión se notaba claramente que él no se iba con rodeos.
    — Sabes que es imposible que permitas algo como eso — dijo una delicada voz al lado de mi cabecera, no pude observar su rostro con precisión por la oscuridad de la habitación, pero sabía que se trataba de una mujer
    — No tengo tiempo para perderlo con… basura… — dijo casi en un susurro. Sus palabras fueron acompañadas de una risa burlona al lado suyo.
    — Sabes que si algo le pasa a esta se-ño-ri-ta — dijo remarcando claramente las palabras con un evidente desprecio — estarás en problemas.
    “¿Es que nadie me quiere aquí?”— pregunte para mí.
    ― Duérmete — ordeno el doctor.
    Pero al verme reacia a hacerlo, se alejo por un momento y regresó con una jeringa en las manos.
    — Hora de dormir — dijo con una sonrisa macabra y me inyecto la droga que comenzó a causarme dolores de cabeza, mareos y una pesadez terrible.
    ― N…no… qu..ie… — pero no pude completar la frase, el cansancio me invadió, y se perdió toda claridad de mi vista, pero antes de caer en el mundo de los sueños, pude escucharlos.
    Por más que mi cuerpo se había rendido ante la droga, mi cerebro aun daba lucha y se negaba a caer en la inconciencia, lo que me permitió escuchar cosas que ellos suponían que no oía.
    ― Es una verdadera molestia — dijo ella en susurros.
    ― Lo se… pero lastimosamente no podemos deshacernos de ella… aun, lastimosamente la necesitamos para que nuestro plan funcione a la perfección.
    Sentí como me colocaban una jeringa en la muñeca izquierda, y como un líquido pesado comenzaba a recorrer por mis venas.
    — ¿Cuánto tiempo más te tomara?
    — Depende de cómo reaccione nuestro… espécimen…— susurro.
    Pude imaginarme claramente la mueca de su rostro por la entonación de sus palabras.
    — La detesto.
    — Lo sé, y no te culpo, entiendo tu irritación ante esta mujer. Perdiste ante ella.
    — ¡No lo hice! — casi chilló.
    — ¡Cállate!
    —….
    — No queremos despertar sospechas.
    — Esta mujer no me ganará, el aún sigue siendo mío…
    Fue lo último que alcance a escuchar y lo último que puedo recordar de ellos, cuando desperté al día siguiente me hallaba en otra habitación completamente distinta a la anterior, más ricamente amoblada (si es que eso era posible). Casi no recordaba la última charla de los médicos, mis recuerdos se volvieron confusos.
    — ¿Te encuentras mejor? — pregunto alguien a mi lado.
    — Creo que… si… — dije mientras me frotaba las sienes, aun sentía mi cuerpo algo entumecido, y seguía sintiéndome enferma. — “Que extraño” — pensé para mí.
    — Ayer sí que me diste un susto de muerte — dijo la cálida voz a mi oído — no vuelvas a hacerlo… — dijo y sentí un cálido beso en la mejilla.
    Ese simple gesto me estremeció, abrí los ojos de inmediato y lo mire sumamente sorprendida, y solo allí me percate de a quien tenía al lado mío.
    ― ¡Kay!
    ― Hola preciosa… — dijo mientras tomaba mi mano y la besaba delicadamente, con una sensualidad que me puso la piel de gallina — me alegra verte despierta.
    ― S… si… ― respondí completamente roja de la vergüenza.
    ― ¿Puedes moverte? Hay algo que quiero enseñarte — dijo con una sonrisa tan preciosa que parecía un niño.
    ― Creo que si… — dije devolviéndole también la sonrisa.
    ― Entonces cámbiate y ven conmigo — me tendió la mano y me ayudo a incorporarme.
    Cuando puse un pie en el suelo, un mareo me inundo, y las ganas de vomitar no se hicieron esperar. El me tomo por los hombros y me ofreció una bandeja donde pude vomitar la nada que había comido el día anterior.
    ― Creo que sería mucho más prudente si posponemos nuestra salida ― sonreí apenada.
    Su rostro se vio preocupado ante mi solicitud, miro alrededor de la habitación.
    ― Creo que mientras sigas aquí, seguirás enferma, esta habitación volvió a tener ese aroma a medicamento tan molesto. Ordenare que te cambien de alcoba.
    ― ¿Otra vez?
    ― Es necesario, de lo contrario volverás a vomitar. ― lo hizo sonar como si fuera la respuesta más obvia y la cosa más simple del universo.
    ― Exagerado… ― ignoró mi comentario, tomo su celular y dio órdenes al que se encontraba en la otra línea para cumplir tal labor.
    ― Listo, para tu regreso estarás en nueva alcoba, y no tendrás este horrible olor a hospital para enfermarte ― dijo mientras fruncía la nariz.
    “No creo que sea debido a eso” ― pensé para mí, pero no quise objetar.
    ― Vamos.
    Tomo mi mano nuevamente y con delicadeza me dirigió hasta una puerta lateral del baño.
    ― Ordene que te trajeran algo de ropa, pero como aun no conozco tus gustos, mande a que te trajera un poco de ropa ligera.
    Al llegar a lo que supuse era el guardarropa, pude comprobar para mi espanto, que se trataba de TODA una tienda de ropa. Casi caigo de espaldas por la impresión.
    “Si esto es un poco de ropa… no quiero ni imaginarme como sería mucha…”― temblé ante la imagen de eso. ― Gra- gra… cias… ― respondí anonadada.
    ― Bien, ahora cámbiate, te daré un poco de espacio ― se detuvo en el pomo de la puerta ― ¿Estarás bien por tu cuenta?, ¿Quieres que llame a una de las sirvientas para que te asista?
    Una gota de sudor corrió por mi frente ante la pregunta.
    ― Creo… creo que estaré bien por mi cuenta, gracias ― sonreí nerviosamente ― si necesito algo, te llamaré.
    Con un asentimiento de cabeza cerró la puerta, pero note con total claridad como seguía allí inmóvil, ya que ningún paso se escuchó. Ese detalle fue algo que me alegro, no sabía el porqué, pero me alegró.
    Decidida me gire y comencé a andar entre esa montaña de ropa, comprobando con espanto que se trataba de un mercado. Allí había de TODO, desde ropa, zapatillas, zapatos, tacones, ropa interior, adornos para el cabello, perfumes… en fin… todo.
    Al ver tantas cosas, sentí un nerviosismo invadirme, algo no estaba bien, este lugar me recordaba a algo, a algo que me ponía nerviosa, de repente sentí como si la tienda de ropa fuera demasiado grande, demasiado confusa, y sentí pánico, corrí en dirección a la puerta que gracias al cielo estaba visible, tome el pomo y lo abrí con fuerza, chocando inmediatamente con un cuerpo allí.
    Alguien me abrazo.
    ― ¿Estas bien?, ¿Quieres vomitar nuevamente? ― era la voz de Kay.
    ― Yo… ― no sabía que responder, mi cuerpo seguía temblando ― estoy… solo un poco mareada ― mentí.
    ¿Qué le iba a decir? Lo siento, es solo que entré en pánico con el guardarropa, porque tuve la sensación que… ¿la ropa me atacaría?... ¡Que absurdo!, pero aun mi corazón seguía latiendo con fuerza.
    ― Toma ― me ofreció un vaso de agua.
    Mire el vaso con algo más que un poco de asco.
    ― No me gusta el agua ― respondí inmediatamente ― me provoca nauseas.
    ― ¡¿Qué?! ― pregunto divertido.
    Yo solo suspire resignada y le di un resumen de mi situación.
    ― Veras… este… ―estaba nerviosa ― el agua me hace daño ― respondí de mil colores. ― me provoca malestar, es como si me secara la garganta, me baja el azúcar de inmediato y me provoca nauseas. ― lo mire de reojo, tenía una sonrisa divertida en el rostro, con una expresión que indicaba que en cualquier momento reventaría en carcajadas ― lo se… ― dije al fin resignada ― soy un bicho raro.
    Su risa no se hizo esperar, sonó alegre, relajada y… divertida. Una risa a la cual pude hacer compañía.
    ― No eres bicho raro Mel ― sonrió acariciando mi rostro ― es solo que eres… especial. ― Sonrió.
    Su tacto me puso nerviosa, e hizo que se me subieran los colores al rostro con mayor intensidad, ¿Cómo este tipo puede ser tan… tan…?... no podía encontrar una palabra para describirlo.
    ― Entonces ¿Qué es lo que tomas cuando tienes sed? ― me pregunto con una sonrisa sacándome de mis pensamientos.
    ― ¿No lo sabes? ― pregunte confusa ― normalmente es lo primero que les digo a las personas cuando las conozco.
    Mi respuesta borró la sonrisa de su rostro y pareció incomodarlo.
    ― Es raro que no te lo haya dicho ― respondí pensativa.
    ― Bueno, quizá si lo hiciste pero se me olvidó ― sonrió nerviosamente.
    ― Puede ser ― respondí ― a mí me pasa todo el tiempo, soy demasiado despistada referente a recordar algunas cosas ― sonreí apenada.
    Mi respuesta pareció agradarle ya que volvió a sonreír, pero pude notar un extraño brillo en su mirada.
    ― Cuando tengo sed ― comencé ― solo puedo beber agua con azúcar, es decir cualquier cosa que sea dulce, o que al menos tenga sabor, no me gusta el agua, sabe… salada. ― concluí haciendo una mueca.
    Él sonrió, al parecer el día de hoy le había sacado muchas sonrisas.
    ― Muy bien, entonces, no se diga más ― levanto una mano en forma solemne ― a partir de hoy solo tendrás a tu disposición todos los tipos de bebidas dulces que existan para que los tomas cuando gustes.
    ― Eres un exagerado ― respondí entre risas.
    ― Muy bien mi princesa ― dijo tomando mi mano y depositando un beso en ellas que me puso roja hasta las orejas ― es hora de que termine de alistarse, mandare a traer algo dulce para que reponga energías.
    Sin una sola palabra más, me separe de él, y me acerque a ese cuarto que me provocaba pánico, tome lo primero que encontré cerca de la puerta, y salí corriendo de allí.
    Cuando Kay me vio en la puerta, tenía una interrogante en el rostro.
    ― Err… prefiero cambiarme en el baño, es… menos asfixiante ― respondí y entre a la otra habitación.
    La ropa que lleve conmigo (que apenas si vi de que se trataba) resultó ser sport, para mi suerte, aún tenía el cuerpo entumecido, y el mareo no se me quitaba, así que algo de ropa ligera no me caería mal.
    “¿Qué demonios habrá sido ese medicamento que me inyectaron los medicuchos esos?, ¡Se supone que los medicamentos deben aliviarte!, ¡No enfermarte más!”
    Mire mi brazo izquierdo, y allí pude comprobar la presencia de un punto rojo, causado por una jeringa de suero.
    Odio los sueros…” — suspire y resignada salí del cuarto de baño.
    Pude ver a Kay de espaldas a la puerta del baño, completamente perdido en sus pensamientos, así que para llamar su atención, me puse delante suyo y con una sonrisa lo saque de su ensimismamiento.
    ― ¡Lista! — dije mientras aparecía delante suyo.
    ― Estas preciosa, — tomó mi mano y me hizo modelar delante suyo, cuando su vista se posó en mis descalzos pies — solo faltan las zapatillas, vamos por ellas. ― Se ofreció.
    Entramos nuevamente a ese lúgubre lugar llamado guardarropa, y volví a sentirme nerviosa ¡¿Es que acaso ahora soy claustrofóbica?!, o en este caso sería… ¡¿Ropa fóbica?!
    Una vez lista, tomo mi mano, la coloco en su antebrazo y salimos de la habitación, me guió a través de un largo pasillo hasta llegar a unos hermosos jardines.
    Su tacto, y la delicadeza de sus acciones me trajo vagos recuerdos… un baile… un balcón y un jardín, donde todo era verde, seguido de una rara sensación de vértigo.
    “¿Dejavu?” — Me pregunte — “¿porque cada vez que estoy al lado de Kay siento muchos dejavus? Es como si tuviera demasiadas memorias olvidadas y como si todas ellas giraran en torno a él”
    ― ¿Tengo algo en la cara? — me pregunto sacándome de mis cavilaciones.
    ― ¿Eh?.
    ― Es que no dejas de mirarme como si tuviera algo en la cara — sonrió — se que soy una persona sumamente apuesta, pero… tampoco es para tanto. — Soltó una carcajada.
    ―… — no supe que responder, así que simplemente le devolví la sonrisa — no quise mentirle, así que se lo dije — es solo que… cada vez que te miro, siento que hay algo importante que no recuerdo.
    ― ¿A qué te refieres? ― pregunto en tono serio.
    ― No lo sé en realidad ― le respondí mirando al frente, ― son solo recuerdos que no recuerdo. Pero cuando te miro… cuando estoy contigo siento que…
    ― Olvídalo ― respondió tajante.
    ― ¿Qué?
    ― Si lo olvidaste fue por algo, es mejor que dejes el pasado atrás Mel ― hablo con tono serio y sombrío ― ahora estas aquí ― dijo tomando mis manos ― ¡Estás conmigo!, ¡No veo porque insistes en recordar!
    ― No insisto, es solo que me siento incompleta. Además no estoy desesperadamente loca esperando recordar, ¿Qué te pasa? ― pregunte molesta ― No entiendo tu molestia.
    ― No estoy molesto.
    ― Si claro, y yo soy la reina de Inglaterra ― respondí.
    ― Tú eres la que está molesta.
    ― ¡Claro que lo estoy!, ¡Porque tú te molestaste sin razón!
    ― ¡Que no estoy molesto!
    ― ¡Entonces deja de gritarme!
    ― ¡No estoy…! ― Pero sus palabras murieron a medio camino, giro el rostro y con la mirada irritada miro hacia un costado.
    ― ¡Que carácter el tuyo! ― me solté de su brazo, y comencé a alejarme, aun me sentía algo mareada.
    ― ¿Dónde vas?
    ― A ninguna parte.
    ― ¿Entonces a donde te diriges?.
    ― ¡Que te importa! — respondí molesta.
    ― ¡Espera! — pero no lo escuche y seguí caminando — ¡¡DETENTE!! — Grito y freno mi paso tomándome fuertemente del brazo — ¡No te iras a ningún lugar sin mi consentimiento!.
    ― ¡¿Qué?! ― esa fue la gota que derramo el vaso, y solo empeoró mi humor ― ¡Puedo hacer lo que me dé la gana!, ¡¡No eres mi dueño!!.
    ― ¡No dejare que te vayas!, ¡No dejare que me dejes! — decía sujetándome el brazo con más fuerza.
    ― ¿Qué te pasa?, — dije intentando aflojar su agarre — ¡Suéltame!, ¡Me estas lastimando! — le grite mientras intentaba soltarme.
    Miro su mano y al percatarse de lo que estaba haciendo me soltó inmediatamente.
    ― ¡Estas demente! ― rugí furiosa ― ¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¡No es como si me fuera escapar hasta el fin del mundo imbécil!!
    ― Lo… lo siento…
    ― ¡Pues créeme que yo lo siento más! — grite aún molesta sobándome el brazo — ¿Que te pasa? ¡¿Te has vuelto loco?! — No me respondió, solo evito mi mirada y se fue dejándome sola en ese lugar — Idiota…
    Continuara….
     
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  8.  
    Ana inukk

    Ana inukk Gurú

    Libra
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    Sin respuestas todavia, creo que tendre que seguir leyendo sin hacer muchas preguntas, me gusto mucho la parte de las sonrisas de kay, se debe ver muy lindo...

    Un Beso...
     
  9.  
    lady of the moon

    lady of the moon Entusiasta

    Escorpión
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    hola, aqui reportandome
    pero que querra ese kay me dejo con mas interrogantes todos sabemos por que no quiere que
    recupere la memoria pero me parece desconcertante su cambio de animos me pone los pelos
    de punta estoy empezando a creer que el no es un ser sobrenatural ni nada como pense por
    todas las cosas que habia hecho anteriormente espero conti pronto para ver si te decides a por
    lo menos resolverme algunas dudas jajaa

    att:
    lady-chan
     
  10.  
    Milmel

    Milmel Con un sueño en el pecho que pronto florecerá

    Capricornio
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    Título:
    Enamorandose del Demonio [Terminado]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    68
     
    Palabras:
    1993
    Estos días de inspiración no llegan tan a menudo, hay que sacarles provecho
    y por ello aqui es dejo otro cap mas a esta historia que poco a poco va tomando forma un poco mas compleja

    Cap9: Discordancias
    — ¡Idiota! — Aún seguía gruñendo, pateando todo lo que podía encontrar a mi paso — ¡No tenía por qué ponerse tan paranoico! — Hablaba en voz alta — ¡¡Kay eres un imbécil!! — Grite al cielo, estaba de un muy mal humor, y el sentirme enferma no me ayudaba mucho, comencé a sentirme un poco mareada otra vez, así que decidí buscar una banca donde sentarme.
    Ese jardín era realmente inmenso, lo sé, porque lo vi desde el balcón de mis habitaciones varias veces. Después de andar un buen trecho (en la dirección equivocada para variar) pude encontrar una banca que daba vista a una fuente de agua con un delfín en pleno salto como detalle central de la fuente, parecía el lugar perfecto para relajarse y meditar, así que allí me puse a analizar mi situación.
    En primer lugar, no entendía la razón por la cual aún permanecía en esa casa, ya iban cuatro días desde el accidente, y aun ahora Kay no me deja dar un pie fuera de esta mansión, me siento como un pájaro en una jaula de oro. Alega que aún me encuentro delicada, que el doctor dijo que guardara reposo, que podría darme una recaída en cualquier momento por el tremendo golpe que me di en la cabeza.
    Hablé con mi director, y me dijo que no me preocupara que me tomara las vacaciones que necesitaba y que gracias a mí, ahora estaban sumamente ocupados con un montón de auspiciadores y proyectos. Que no tenía tiempo para mí en ese momento pero que estaba en buenas manos. Esto último lo dijo un tanto nervioso, cosa que es rara en él, ya que se caracterizó por siempre ser una persona fuerte y valiente.
    Tengo la sensación de que algo está pasando, pero no sé qué pueda ser y este lugar… siento que está enfermándome.
    Cada día que pasa en lugar de sentirme mejor, me siento peor, mas enferma, sin fuerzas… débil, como ahora por ejemplo… siento que la cabeza me da vueltas, que todo gira y nuevamente siento nauseas.
    Cuando mire a mi alrededor, me di cuenta que había anochecido, el ambiente estaba fresco, se sentía bien.
    — Al menos el clima esta agradable. — hable en voz alta.
    Me recosté en la banca mirando las estrellas, no había una sola nube en el cielo, era hermoso, tranquilizante y comenzó a darme sueño.
    “Un poco de descanso a la intemperie no me matará, total si sobreviví a semejante caída, una noche fuera no será gran problema” — pensé para mí.
    Así que me recosté en la banca y procuré descansar un rato, pero mi mente aun no hallaba tranquilidad.
    Este día fue sumamente extraño… ¡La reacción de Kay! ¡Eso sí me sorprendió! Y también me asusto un poco.
    Demente…
    Me acomode un poco mejor en la banca y cerré los ojos, me sentía cansada, decidí tomar una siesta para tranquilizarme, ya luego volvería a la mansión.
    Desperté a lo que me pareció unos minutos de haber cerrado los ojos, estaba en otra habitación, cubierta con sabanas hasta la cabeza, con un paño frio en la frente y sintiéndome mucho más enferma que esta mañana. Me incorpore quitándome el paño de la cabeza, sentía el cuerpo sumamente pesado, eso era una mala señal. Mire mi brazo izquierdo y pude ver una jeringa en el brazo conectado a un suero de color violeta.
    — ¿Y esto? — pregunte sorprendida, nunca me habían gustado los sueros, mire alrededor y era otra alcoba — “¿No que estaba durmiendo en el jardín?”
    — ¡Despertaste!
    Era Kay, que desde la ventana vino rápidamente a mi lado al saberme despierta. Lo observe con detenimiento mientras se acercaba a mi lado, la luz de la luna llena era suficiente para iluminar toda la habitación y pude notar que aún seguía con la misma ropa que llevó hoy por la tarde. Y también pude notar, que aún seguía molesta con él.
    — ¿Qué haces aquí?
    El tono de mi voz, pareció darle una clara señal del humor que aun llevaba.
    — ¿Sigues molesta? — pregunto.
    Mi clara y evidente mueca de indiferencia le dio la respuesta que buscaba.
    — ¿Qué haces aquí?, esta no es tu alcoba.
    — Estaba… preocupado por ti.
    — ¿Recién? — sentía que ardía de furia por dentro.
    — Mel… lo siento… — dijo acercándose a la cabecera de mi cama.
    Estaba sumamente molesta y cuando lo estoy, tengo tendencia a cruzarme de brazos, en mi primer intento, casi grito del dolor, la aguja del suero se me clavo en otro lugar, lo que me obligo a enderezarlo inmediatamente. Él lo notó, así que se acercó a mí, e intento tomar mi mano, la cual yo aleje inmediatamente.
    — No fue mi intención dejarte de esa forma. — continuó hablando.
    — Si… claro…
    — ¡Lo digo en serio! — sonaba arrepentido, pero yo aún seguía molesta. — es solo… solo que… me sacaste de casillas y yo…
    — ¡Eres un idiota!
    Mi acusación le dolió, lo pude ver en su rostro, pero no me importo.
    — Yo no quería…
    — ¿Dejarme sola y abandonada en el jardín? — complete su frase con un tono de voz duro y seco.
    — Si… no pensé que tu…
    — ¿Empeoraría mi salud?
    — ….
    — Pues, lamentablemente para usted señor oh solo se hace lo que yo diga, ¡estoy enferma y fue gracias a ti!
    Yo sabía a leguas que eso no era verdad, pero aun así quería atacarlo, un mal hábito que siempre tengo cuando estoy cansada, hambrienta o enferma… atacar sin piedad.
    — ¡Lo siento Mel!, ¿Qué más quieres que te diga?, — comenzó a caminar como gato enjaulado — ¡Estoy arrepentido!, ¿no es eso suficiente? — No le respondí, resignado se acercó nuevamente a mí — En verdad… lo siento — dijo finalmente sentándose en el borde de mi cama tomando mi mano que no llevaba el suero, sosteniéndola con fuerza suficiente para que no soltara su agarre.
    — ¡Pues créeme que yo más!, estoy cansada, de mal humor, y lo que menos quiero hacer ahora es hablar contigo, así que por favor, ¡Vete y déjame sola!. — sonaba como una niña caprichosa.
    — No puedo hacerlo — respondió con firmeza, apretando aún más mi mano entre la suya.
    — ¡¿Por qué?! — pregunte casi al borde de la histeria, quería estar sola, estaba molesta con él, y su simple presencia me irritaba.
    Y en definitiva, el sentirme a cada momento más enferma no me ayudaba, me dolía la cabeza.
    —… — Mire a la bolsa de suero que tenía al lado mío, y con evidente odio le hable — ¡Suero inútil!, ¡No sirves para nada más que enfermarme!... ¡Malditos medicuchos de cuarta! — estaba irritada a tal punto que empecé a odiar e insultar un suero que no me iba a responder y a unos médicos que aún no llegaba a conocer.
    — Mel, por favor, ¡tranquilízate!, — dijo — mientras sigas así, solo aumentaras tu migraña — dijo bajándome la mano de la frente que no se en que momento el me la soltó y fue a parar allí.
    — …
    — Sé que sigues molesta conmigo, y no sé qué hacer para que dejes de estar así, ¡Ayúdame! — pidió casi desesperado.
    Yo sabía que realmente estaba haciendo un tsunami en una copita de tequila, pero mi mal humor una vez expuesto era desastroso, ese no desaparecería hasta que halle paz, me vuelva a dormir, o… me sorprenda por alguna otra cosa.
    — Quiero estar sola.
    — No te dejare, así que deja de comportarte como una niña caprichosa — respondió con necedad.
    — ¡¿Porque eres así?! ¿No ves que solo quiero estar sola?— pregunte sumamente nerviosa, la vista se me estaba nublando por mis propias rabietas. — ¡Déjame!.
    — No puedo.
    — ¡¿Por qué?!
    — No puedo dejarte, porque no puedo, así que no me pidas cosas que no hare y si quieres ya no verme, solo duérmete, así no me veras — respondió con frialdad.
    — Como si fuera tan simple…
    — Lo es.
    — Idiota.
    — Necia.
    — Tarado.
    — Caprichosa.
    — Imbécil.
    — …. — Su silencio hizo que me girara para verlo, ¿Se había rendido? — Lo soy — admitió para mi sorpresa.
    —¿?
    — No debí dejarte sola en el jardín por algo tan estúpido como eso, así que tienes razón al decir que soy un imbécil.
    El hecho de saberlo admitiendo lo que yo dije que era, me hizo sentir mal, por mucho que segundos antes nos estemos insultando, la triste mirada de su rostro, me ganó.
    — Yo no…
    — Soy un imbécil, un tarado, o como quieras llamarme, pero quiero que entiendas algo… no te dejare ir Mel, no dejare que te vayas, no te apartare de mí vista nuevamente, tengo la sensación de que si te aparto de mi vista desaparecerás nuevamente, o que simplemente… simplemente tú…
    — El que nos hayan atacado en la fiesta no es tu culpa Kay. — le corte intentando animarlo, el no respondió, solo volteo la mirada — no sabíamos que ese sujeto estaría allí. — Dije atrayendo su mirada nuevamente a mí — ¡Deja de recriminarte!, me salvaste y ahora estoy aquí, ya tranquilízate y ¡deja de ser tan paranoico!
    — No…
    — Ya Kay, basta… hablas de una forma en la que pareciera que soy una burbuja de jabón que reventara y desaparecerá en cualquier momento. Estoy viva y es gracias a ti. Cálmate ¿Quieres? Solo consigues ponerme más nerviosa y de peor humor.
    El no respondió, seguía mirando a algún punto en la pared. Giro su rostro nuevamente hacia mí, pero al mirarlo… me sentí hipnotizada, allí en sus ojos, pude notar un extraño brillo, el mismo que había visto hoy por la tarde, esa mirada expresaba ferocidad, ansiedad, miedo, como también algo que no supe identificar.
    Me sentí un tanto cohibida por la intensidad de su mirada, ahora fui yo quien giro el rostro para no verlo, no me gustaba sentirme así, pero él tomó mi rostro entre sus manos mirándome fijamente a los ojos, como estudiándome, analizándome, yo solo podía observar esas orbes verdes, hipnóticas, atrayentes. Su mirada descendió poco a poco hacia mis labios, y uno de sus dedos hizo un recorrido completo por ellos, yo me sentía hechizada, inmóvil, ansiosa, y… temerosa, mi respiración comenzó a hacerse irregular.
    — No desaparecerás Mel, no te irás… — susurro.
    Y en el momento menos esperado, poso sus labios sobre los míos, silenciando cualquier queja que pudieran salir de ellos.
    Continuara….
    Bueno, pues, se podria decir que a partir de este cap, las cosas comenzaran a ponerse un tanto mas locas
    gracias por sus comentarios, y por tomarse su tiempo en leer esta historia loca
    XD
     
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  11.  
    Syel

    Syel Extraña

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    wow!!!
    que cosas, no se porque pero siento que kay esconde algo enorme, aveces me da miedo aunque en ocaciones el suele ser ran romantico
    me ha encantado la parte en la que se insultan...hasta yo pude notar un ligero nerviosismo.
    me has dejado con muchisisimas mas dudas como: ¿por que no se puede alejar de ella? ¿que le estan haciendo a mel?
    ¿por que se siente mas enferma? ¿porque solo le inyectan suero?
    tambien me ha gustado lo ultimo, que bello que la haya besado para asi detener la discucion, y sin duda lo que mas me dio risa fue el momento en el que se peleo con el suero, la gran pelea entre mel y el suero ¿quien ganara?
    gracias por el aviso y por favor no me dejes con mas dudas de las que ya tengo.
    espero tu aviso
    se despide =D
     
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  12.  
    lady of the moon

    lady of the moon Entusiasta

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    hola
    no hay problema y deja de decir que estas loca
    la parte que mas me gusto fue la pelea de niños
    que se tomaron los dos fue muy graciosa
    aunque me dejas con un sentimiento de melancolia

    XD la beso y ella le correspondra cuando recupere la
    memoria que hara no puedo esperar sigue asi

    att:
    lady-chan
     
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  13.  
    Milmel

    Milmel Con un sueño en el pecho que pronto florecerá

    Capricornio
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    en primer lugar les doy gracias a todos y cada uno de ustedes por leer mi historia, y muchas gracias por sus comentarios
    sin mas les dejo con otro capitulo mas

    Cap10: Complot
    Mi cabeza era un mar de confusión, el beso que me dio, me dejo helada, una parte de mi quería corresponderle, pero otra me indicaba que ni siquiera pensara en la idea. Pero ese beso fugaz, momentáneo, evoco un vago recuerdo, recordé sentir esos mismos labios, tibios, cálidos, a diferencia de los míos que los sentía fríos.



    — "Recuerdos locos"— dije para mi mientras negaba con la cabeza.
    Pero a partir de ese día, comenzó mi calvario, era vigilada en todo momento, si daba un paso en falso, tenía alrededor mío a TODA la servidumbre… ¡Era el colmo!.
    Y lo peor de todo, era que ni siquiera la servidumbre tenía permiso de hablarme, las muchachas que venía a vestirme y alimentarme, salían disparadas en cuanto quería entablar alguna conversación. Y para empeorar las cosas, como si no fuera poco, mi resfriado paso a neumonía.
    Cada día que pasaba mi estado de salud empeoraba, es cierto que siempre fui una persona enfermiza, pero esto ya era el colmo, no era posible que un resfriado común me la pasara durando tanto tiempo, y que en lugar de sanar vaya empeorando. La fiebre subía y bajaba constantemente, dando a más de uno dolores de cabeza, en un momento parecía estar bien, y al poco estaba de nuevo en cama temblando de frio.
    Kay se fue poniendo mucho más meloso, me dejo con un médico privado las 24 horas con enfermera de cabecera y todo. Se notaba que yo no era del agrado de ambos, y que estaban allí en contra de su voluntad.
    Kay paraba a mi lado la mayor parte del tiempo, pero sus obligaciones se lo impedían, procuraba estar al pendiente de mi la mayoría del tiempo. Uno de mis muchos días de fiebre, Kay vino al lado de mi cama y me miro con evidente preocupación, tenía el rostro un poco pálido y un suero de color violeta a mi lado nuevamente. Tomo mi mano y se la llevo a los labios, depositando un cálido beso en ellos.
    — ¿Cómo te sientes preciosa? — Pregunto preocupado.
    — Mejor que tu parece — sonreí, o al menos lo intente, me sentía muy agotada.
    — Todavía sigues con fiebre alta — dijo tomando mi temperatura con su mano, mientras limpiaba el sudor de mi frente. — te pondrás bien, ya lo veras, contratare a los mejores médicos del país, para que puedan curarte.
    Sus palabras me hicieron sonreír.
    — ¿Sabes Kay?, Hay momentos en los que me pregunto… ¿Cómo es posible que un chico tan dulce, tierno, cariñoso, atento, apuesto… — decía mientras recorría con una de mis manos su rostro, describiéndolo — en resumen todo un galanaso, este así de preocupado por una chica tan simple como yo?
    Cerró los ojos ante mi contacto, como si saboreara las sensaciones que le provocaban.
    — Mel… tu no eres… — uno de mis dedos fue a parar en sus labios, silenciando las palabras que iban a salir, delineando su suave curvatura, mi mano traviesa quería explorar cada espacio de su rostro, sus finos parpados, su delicada nariz, y por ultimo nuevamente, esos seductores labios, en los cuales se detuvieron haciendo una doble exploración.
    Sentía que ardía en deseo de besar esos labios, la respiración de Kay se volvió agitada y detuvo mi mano.
    — Creo… creo que… sigues con fiebre — dijo entrecortadamente sin abrir los ojos frenando mis dedos traviesos apartándolos de sus labios — estas… deli… rando —intentaba recuperar el aliento, sin aun abrir los ojos. — llamare… a tu enfermera.
    — No te vayas… — fue un ruego que lo volvió a plantar en su lugar. — quédate a mi lado.
    — No se que tan prudente sea eso en estos momentos — dijo tragando saliva. Y haciendo un esfuerzo que parecía sobrehumano — estas con fiebre preciosa, llamare a Sora para que te de algo y se quede a tu lado.
    Y con eso salió casi disparado de la habitación en busca de Sora, la cual entro al poco tiempo con una píldora en mano y una sonrisa en el rostro.
    — ¿Que fue lo que le dijo al maestro señorita que lo dejo de un color más que pálido? Parecía que hubiera visto un fantasma. Nunca lo había visto asi.
    — Naaadaa — arrastre las palabras — solo le pedí que se quedara — respondí haciendo un puchero — quería tenerlo a mi lado un poquito más cerca, es un chico taaan dulce.
    — Ya veo a que se debe el estado del maestro… usted esta delirando… — coloco un termómetro debajo de mi lengua — la fiebre volvió a subir — dijo constatando el termómetro que me había colocado debajo la lengua. — treinta y nueve punto ocho, su fiebre está muy alta señorita, será mejor que llame al doctor André. — dijo con preocupación.
    Se guardo la píldora que iba a darme e hizo una llamada. Al poco tenia nuevamente alrededor mío una tropa de médicos y enfermeras inyectándome un montón de cosas.
    — Tomen una muestra de sangre — ordeno alguien.
    Y sentí claramente otra aguja perforaba mi otro antebrazo. ¿Cuántas veces más iban a hacer lo mismo? Sentía que tenía dos cernidores en los brazos con tanta jeringa que me inyectaron.
    A la mañana siguiente parecía haberme estabilizado nuevamente, y allí pude vagamente reconocer algunas cosas, primero, estaba con dos médicos fijos en mi alcoba ante cualquier contratiempo, un doctor, y lo que parecía ser una enfermera, de esas estilo anime, demasiado provocadora para su labor, y segundo, me sentía mucho más débil que ayer. No podía hablar, la lengua me pesaba montones.
    Kay volvió a entrar en mi alcoba, y se acerco directamente hacia mi, ignorando cualquier palabra de aguien.
    — Hola preciosa — fueron sus palabras y su calido beso en mi frente.
    — No debe hacer eso — gruño molesta la enfermera — no sabemos que tipo de gérmenes pueda tener esta… este paciente. — concluyo.
    La gélida mirada de Kay la dejo callada e hizo que desviara el rostro avergonzada.
    — Señor — era la voz de Sebastián, su mayordomo que lo llamaba desde la puerta — lo están esperando.
    Con un gruñido de molestia salió nuevamente de allí.
    Se notaba a leguas que la enfermera andaba que echaba las babas por Kay, de allí supuse su exuberante atuendo, demasiado ajustado, demasiado expuesto, ideal para llamar la atención de cualquiera. Pero Kay no le daba ni la hora, siempre pendiente de mí, lo que me llevo a suponer cual era el motivo por el cual ella me mirara con odio.
    Sinceramente no me extrañaría si un día de estos termina inyectándome veneno en las venas para deshacerse de mí.
    — ¡Ya no la soporto!
    Escuche un día entre sueños, al principio supuse que era parte de mis delirios, ya que la fiebre había subido de nuevo.
    — ¿Cuando se va a morir? — pregunto furiosa la voz de una mujer que claramente reconocí como la voz de Glorieta, mi enfermera.
    — Guarda silencio y cuida tus palabras — reprocho el doctor en voz baja.
    Pude sentir como volvía a inyectarme otro suero, este lo sentí más pesado, más espeso, el ingreso del líquido en mis venas me causaba dolor.
    — Debes darte cuenta de tu posición y el lugar en el que nos encontramos ahora, debemos cuidar nuestras espaldas, lo sabes Cassandra, ¡Así que cállate!
    “¿Cassandra?” — Pregunte para mí — “¿Es que acaso la enfermera no se llamaba Glorieta?”
    — Lo se… pero es que es tan insoportable la manera en la que él la cuida.
    — No olvides tu posición, ni el hecho de recordarte que haces aquí — recalco nuevamente el doctor.
    — Lo se… — volvió a rezongar la enfermera — es solo que mis ganas de matarla van en incremento cada día un poco más. — el no respondió — ¿Cuánto tiempo más demorara en hacer efecto?
    — Quizá un par de días más.
    — ¿Porque tanto tiempo?
    — Tiene un cuerpo fuerte, y resistente, además cabe recalcarte que si lo hacemos pronto será demasiado evidente ¿No te parece?
    — Bueno en eso tienes razón — protesto la enfermera. — yo solo quiero deshacerme de ella… ¡Quiero que el vuelva a mí!
    — ¿Eso no es seguro, como van tus planes de seducción?
    — Ningún progreso, me ignora peor que a un perro.
    — Lo supuse
    — El otro día casi me mata — dijo dolida.
    — ¿Que fue lo que hiciste?
    — Nada — resoplo frustrada.
    — Entonces ¿Que es lo que intentaste hacer?
    — Dormir con el… como en los viejos tiempos — suspiró — Aparecí en su alcoba, completamente desnuda, pero el… ni siquiera se me acerco, y lo peor es que se puso sumamente furioso, me arrojo una bata que tenía cerca de la cama y me ordeno largarme de su habitación.
    — Ya veo…
    — ¡Me amenazo Jack!, ¿Puedes creerlo?, ¡Me amenazo!
    — No me digas…
    — ¡No te burles! — sonó irritada.
    — No lo hago.
    — Ay Jack… Quiero estar con él, volver a sentirme en sus brazos — hablaba como si estuviera soñando despierta — Volver a pasear mis manos por ese torso musculoso, llenarlo de besos y saciarme de él.
    — Eso es imposible, eres una adicta.
    — Lo sé… no lo dejaría libre, me quedaría con el a mi lado, y lo haría mío, una y otra vez. Hasta al final caer rendida sobre él. — Lanzo un suspiro tan sonoro que estoy segura que pudo ser escuchado hasta la otra habitación. Ese comentario me pareció fuera de lugar y me causo gran molestia.
    — ….
    — Jack, cuando esto termine, ¿Crees que el… vuelva a fijarse en mí? — preguntó la muchacha con voz esperanzada.
    — No lo sé Cass, tú lo conoces mejor que nadie, o lo hacías, ya que fuiste su amante durante un tiempo — explico el tal Jack.
    Las palabras de esa mujer me llenaron de total incomodidad, pero necesitaba saber mas, a pesar de estar casi consiente, opte por aparentar lo contrario.
    Nuevamente, otra droga… la mujer esa, se me acerco por el otro lado de la cama y sin ningún ápice de delicadeza me inyecto una jeringa que creo que la sentí hasta la garganta, una nueva inyección, que como el maldito suero, solo me hizo sentir peor.
    — Con esto, ellos estarán contentos de saber los progresos. — Dijo la mujer — mientras con otra jeringa tomaba muestra de mi sangre.
    “Ellos son la razón de mi debilidad” — confirme para mí misma — “Me quieren muerta.”
    En eso escucho claramente como la puerta se abre y puedo reconocer la voz de Kay que en tono preocupado preguntaba por mí.
    — Como sigue André?
    — Igual Señor, por no decir peor…
    Con mucho esfuerzo logre entreabrir los ojos para comprobar que la mujer escondía la muestra de sangre en un maletín con rapidez, evitando así que Kay lo viera.
    — ¿Es que es tan fuerte este nuevo virus que adquirió? ¿Que es lo que tiene que no puede mejorar? ¡Solo salió al jardín!, ¡Se durmió en la banca!, ¡Nada más! ¡¡¡NO ES POSIBLE QUE ESO SEA LA UNICA RAZON PARA ESTO!!! — comenzó a exaltarse.
    “Kay…” — intente llamarlo, pero mi voz era menos que un susurro.
    El era mi única salvación, pero los ojos me pesaban tanto que no pude mantenerlos abiertos más tiempo y volví a cerrarlos.
    La puerta se abrió con violencia al escuchar la voz alterada de Kay, y supuse que eran sus guardaespaldas o algo así por las palabras que empleó.
    — Tranquilos chicos, no pasa nada es solo que yo… estoy muy cansado. — dijo y pude sentir claramente sus finos dedos a mi rostro acariciándome con ternura — Fuera todos, quiero estar solo con ella — ordeno.
    Pude sentir claramente los pasos de todos alejándose y la clara mirada de odio de Glorieta, la enfermera, la cual asumí, él ni se dignó en mirar.
    Una vez solos, acerco sus labios a mi frente y deposito en ellos un cálido beso.
    — ¿Que tienes preciosa? — pregunto con un nudo en su voz — ¿Es mi culpa nuevamente que estés así? — Pregunto con voz desesperada — Perdón… lo siento, yo no quería… es solo que… tu… yo no… no… — dijo y no pude oír su voz, pero sentía la calidez de sus manos entre las mías y un leve temblor en ellas. — no quiero perderte…
    Sus palabras me causaban dolor, sonaba tan destrozado, tan… solo, como un niño desamparado. Quería decirle que estaba bien, que no había pasado nada, pero sentía mi cuerpo tan pesado, y ahora ¡Si sabía la razón!, ¡Los enfermeros locos me querían muerta!, aunque no entendía el verdadero motivo por ello, yo ni siquiera los conocía, y estoy segura de no haberlos visto nunca, bueno tampoco es que recuerde mucho sus rostros, todo era tan vago… mi cabeza dolía, pero aun así hice un esfuerzo y abrí los ojos.
    Si quería salir con vida de esta, debía alejarme de ellos y sus intentos de asesinato. Con un esfuerzo sobrehumano, intente incorporarme. Y con muchísimo esfuerzo lo estaba logrando. Kay al sentir movimiento de mi parte, se sorprendió a la vez que alegro. Estaba por llamar a los doc-tor-ci-llos esos, pero lo detuve.
    —No… — dije en un hilo de voz. Un hilo de voz que gracias al cielo pudo escuchar.
    Al escucharme hablar me tomo entre sus brazos y me abrazo, como quien abrazaría una pieza de porcelana de un gran valor, con mucho cuidado y amor.
    — Gracias por despertar — yo solo pude vagamente sonreír — llamare a los doctores — se ofreció, pero yo lo detuve, aún estaba débil y no podía hablar, pero no quería que esos tipos regresaran, así que negué con la cabeza, tenía sed, así que mediante señas le indique lo que quería, ansioso me ofreció lo primero que encontró y eso fue un vaso con agua, lo mire con cara de pocos amigos y le rechace la bebida.
    Y el entonces sonrió, tomo mi vaso, y se acercó a un pequeño frigorífico que teníamos dentro y saco una bebida en botella de color rojo que el siempre tenía en esos (no me lo pregunten, pero en esta mansión, cada una de las habitaciones tiene una de esas, y aun no entiendo ese afán obsesivo).
    — No te gusta el agua — dijo sonriendo, — casi se me olvida, pero esto te hará sentir mejor, tiene todo lo que por el momento necesitas.
    Asentí en señal de que eso era lo que necesitaba, me ofreció un trago que todo mi cuerpo lo recibió con las gracias más grandes del mundo, pero aún seguía sintiéndome débil, mire mi mano y pude observar una jeringa y un suero al lado mío, y recordé las palabras de mis dos doctores de cabecera y me lo arranque con furia. O algo mas próximo a eso.
    Kay se sorprendido ante mi accionar, e intento detenerme, pero yo lo retuve con una mirada, arroje la jeringa a un lado y le arrebate la botella de las manos. Lo único que necesitaba ahora, era algo dulce, una bebida refrescante y ningún otro suero veneno.
    Por muy extraño que parezca, la bebida me refresco, pude recuperar parte de mi energía, me sentí un poco mas viva otra vez.
    Al oír el sonido de algo cayéndose (el postecito de los sueros) todos entraron a la habitación, y se sorprendieron de verme sentada y con una bebida en mis manos pues antes estaba recostada en la cama con cara de muerta. La cara de la loca enfermera y el doctor, estaba de película.
    — ¿Pero qué crees que estas bebiendo? —el doctor me arrebato la bebida de las manos — ¿Estás loca?
    Pero si ellos usan trucos sucios para deshacerse de mí, yo también podía hacerlo. Así que como una niña pequeña a la cual le quita su dulce un tipo malo, me abrace a Kay con cara de espanto, y unos ojitos llorosos indicando que quería de nuevo mi bebida.
    — Devuélvesela — ordeno Kay
    — ¡¡Eso solo la empeorara!! — casi chillo la enfermera — debe volver a ponerse el suero — insistió intentando colocarme la aguja de nuevo. Yo aleje mis manos y me escondí en el pecho de Kay — ¡¡quédate quieta!! — chillo la enfermera.
    —¡NO! — grite, o al menos lo intente, pero mi voz no me salió como hubiera querido, sonó como apenas un susurro.
    — Ella no quiere, así que no la obligaras — respondió con una voz fría y sin emoción, que puso a más de uno la piel de gallina, incluyéndome, sonreí por lo bajo, aún mantenía la cabeza escondida en el pecho de Kay.
    — Pero señor… esa bebida puede empeorarla… — itento el medico hacerlo entrar en razón — esta con sueros, tomar algo de bebida, puede causarle una paralisis cerebral.
    Sus palabras parecieron hacer eco en Kay, que por un instante dudo en si seria mejor quitarme o no la bebida. Pero al final, lo miro con un rostro sin expresión.
    — Pues eso hizo que tuviera muchas más energías que tus estúpidos medicamentos. Así que no la volverás a inyectar, es mi última palabra. — sentencio.
    “Victoria”— sonreí para mis adentros, debía deshacerme por completo de ellos, debía evitarlos cerca al menos por esta noche.
    — Sera mejor que descanses — me dijo, acariciando mi rostro y besando mi frente con dulzura recostándome en la cama nuevamente con suavidad.
    Sus cambios de humor eran realmente impresionantes. Cuando se disponía a marcharse, lo detuve, no podía quedarme sola, estos tenían planeado matarme.
    — No — dije con ojos de cachorro, en una voz apenas audible, tenía miedo quedarme con ellos. Quería contarle todo, explicárselo, pero no podía hablar, me sentía demasiado débil.
    — Está bien — dijo mientras acariciaba mi rostro y me daba un beso en la frente — vámonos — dijo y arropándome me cargo entre sus brazos — este olor es horrible — y salimos de esa habitación ante la mirada de odio de mis dos cuidadores.
    Ya en el pasillo camino a quien sabe dónde, el muchacho que apareció al lado de Kay habló.
    — Señor, no se qué tan buena idea sea esa de no colocarle el suero — dijo uno de los mayordomos, en tono preocupado.
    — No te preocupes Sebastián, estará bien, prepara mi habitación, hoy pasaremos la noche allí, y procura que nadie entre a molestarnos…
    La seguridad que me brindaba el hecho de sentirme en sus brazos me inquieto, e hizo que por un corto momento, mi corazón aumentara su ritmo. El olor de su colonia era tan… agradable y relajante, que me brindo la paz que necesitaba para cerrar los ojos y descansar.
    Continuara…..
     
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  14.  
    lady of the moon

    lady of the moon Entusiasta

    Escorpión
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    arrrr eran los estupidos medicos esos ¡¡ah!! que bien que mel
    se dio cuenta de todo a tiempo pero ¿quien queria verla muerta
    y por que?

    kay wee llego al rescate y que quieren el dinero de kay o que
    y el mayordomo no tendra de casualidad todo tipo de avilidades​
    y esa enfermera que hace ahi kay no deberia dejarla sabiendo​
    que gusta de él, no se ocurre pasarle por la cabeza que ella puede​
    hacerle daño a mel por celosa.​
    que le pasa a este tipo pero bueno​
    no me quejo espero y resuelvas mis dudas y las de otras pronto​
    no me espera esta continuacion y ellos van a dormir juntos​
    *//*​
    espero la conti amiga​
     
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  15.  
    Syel

    Syel Extraña

    Cáncer
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    esta increible!!!!
    me encanta kay y no me importan sus cambios de humor, ni su enojo. es tan sexy, lindo, protector y cariñoso, en pocas palabras el hombre perfecto.
    y a mi se me hace que las caricias proponian algo mas y no era a causa de la fiebre!! jajja, me encanta que kay no pele a la enfermera fea y provocativa zorra1!! hay me cae de la...aunque tambien los doctores y los mayordomos, no comprendo por que todos quieren que se mueras aunque tampoco porque kay no la quiere dejar ir. me ha gustado que al mayordomo le hayas puesto sebastian porque me recuerda kuroshitsuji jajja ( no se si lo hiciste por eso)
    que romantico que se la lleve a su cuarto, solo espero que ella tenga las fuerzas necesarias para contarle que la estan intentando matar y es por eso que no se compone rapido, y al doctro se le abrio porque sabe que las bebidas como que disuelven el veneno que le inyectan, hay ojala que kay le crea por que si no...
    avisame de nuevo esta bien?
    gracias por cada aviso
     
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  16.  
    Kohome

    Kohome Fanático Comentarista destacado

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    Dios, pudo llegar a gustarme tanto tu fic. Está estupendo.

    No tengo palabras, en verdad, la forma en que expresas su desconcierto, dando a conocer de una forma indirecta todo para el lector es muy buena, se entiende a la perfección por dónde va la cosa, además de que también permites que muchas otras dudas surjan casi por inercia en el lector. En verdad, gran escrito.

    Solo espero que Melina pueda contarle los sucios fines de sus "doctorcillos" (?) Kay. Sería desastroso si no, aunque estoy casi segura de que lo conseguirá, see.

    En fin, avísame cuando esté la conti.

    Sayito!
     
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  17.  
    Milmel

    Milmel Con un sueño en el pecho que pronto florecerá

    Capricornio
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    Título:
    Enamorandose del Demonio [Terminado]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    68
     
    Palabras:
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    Capítulo 11: Parecido
    La noche fue sumamente distinta a lo que hubiera imaginado o esperado, creo que en mucho tiempo no había tenido un sueño tan tranquilo y relajado como el de anoche.
    Kay velo mi sueño de una manera muy… tranquila, solo se recostó al lado mío, y acaricio mi cabeza como si fuera un cachorro hasta que caí dormida. Al abrir mis ojos lo primero que pude ver fueron sus orbes verdes observándome con curiosidad.
    Esa mirada…— pensé para mí, evocando vagos recuerdos, los cuales él esfumo ni bien abrió la boca.
    ― ¿Sabías que roncas al dormir? — dijo sacándome por completo de mi ensoñación.
    ― ¡¿Que?! — pregunte entre sorprendida, molesta y somñolienta.
    ― Roncas… al dormir… — dijo en tono burlón mientras se acercaba a mí, con esa sonrisa suya tan característica.
    ― Que demon…
    ― Pero ese pequeño detalle hace que me den unas ganas locas de callarte a besos — decía mientras acercaba sus peligrosamente seductores labios a los míos.
    ― ¡¡Quítate!! — lo empuje con brusquedad, roja hasta la punta de las orejas y le di la espalda. La carcajada que lanzo estoy segura que podía escucharse hasta el otro lado de esta mansión — ¡¡Ya cállate!! — le reclame avergonzada.
    ― Te vez mucho mejor ahora — dijo mientras se limpiaba una lagrimita rebelde que salió de sus ojos por tanto reír.
    ― ¿Eh?
    ― Me diste un susto de muerte ayer — dijo cambiando completamente el tono de su voz a uno preocupado, ¿Cómo podía llegar a ser tan cambiante?, ¡Ni siquiera yo era así!, y eso es mucho decir…
    ― Lo… sien…to… — dije completamente apenada y sonrojada — ¿Y porque demonios estoy disculpándome?, ¡Ni siquiera fue culpa mía estar en ese estado! — me recrimine a mí misma.
    ― Perdóname… — dijo al fin, tomando mis manos entre las suyas y besándolas al acto.
    ― Porq…
    ― Por todo — respondió velozmente sin dejarme terminar la frase — fui un tonto, por asustarte, por ponerte furiosa, por… descuidarte…
    ― Pero si no es tu cul…
    ― Lo es
    ― P…
    ― Pero nada, soy… un tonto, no debí dejarte sola —se levantó furioso — no debí permitir que salieras afuera cuando aún estabas delicada — decía comenzando a caminar por la habitación. — debí quedarme a tu lado hasta que estuvieras completamente recuperada… ¡¡Y AUN ASÍ!!
    ― Demente… — corte sus autocriticas obsesivas.
    ― ¡¿Qué?! — se giró sorprendido
    ― Estás loco — recalque.
    ― ¡¡¿Qué?!! Mel no se si no te diste cuenta, pero estabas al borde de…
    ― ¡¡No soy una niña de dos años a la cual debas dejar siempre con la niñera!! — reclame, o al menos intente hacerlo, pero al simplemente haber levantado la voz, la garganta comenzó a dolerme a miles, dándole el énfasis equivocado a mi reclamo.
    ― Bebe… — me ofreció un vaso con un líquido rojo, al cual mire con obvia desconfianza — es lo mismo que bebiste ayer… energisante. — Ante mi indecisión sonrió, dándole un sorbo previo en señal de confianza — ¿Ves?
    Solo con ese gesto tuve la confianza de beber de esa copa, no lo sabía porque, pero, este muchacho me generaba un dolor de cabeza increíble. Podía ser el tipo más tierno y dulce del mundo al cual confiaría mi vida sin dudarlo, como también podía ser el tipo más pedante, irritante, grosero, un completo imbécil, ¡Al cual no le daría ni la hora!.
    ― Gracias — sonreí y le devolví el vaso.
    ― Muy bien, ahora quiero que me digas que te paso anoche para que reaccionaras de esa manera. — Lo mire sorprendida.
    ― "Este tipo no se va con rodeos"
    ― Cuéntamelo, puedes confiar en mí.
    ― Los doctores… no… me gustan…— solté al fin mirando en otra direccion, el me miro entre divertido y burlón.
    ― Acabas de sonar como una niña de dos años que no quiere ir al doctor… — replico burlonamente.
    ― ¡Lo digo en serio! — respondí molesta, aunque intentaba gritar, mi voz aun no dejaba de ser un susurro fuerte.
    ― Muy bien, explícate.
    ― Ellos… yo… no les agrado.
    ― ¿A qué te refieres? — pregunto intrigado.
    ― Es cierto que soy… una persona sumamente enfermiza, pero esto… es demasiado exagerado, ¡¡Nunca antes había enfermado hasta tal extremo!! ―le dije, aun a mí misma me costaba creerlo ― y cada vez que ellos me daban algún medicamento, me sentía peor que segundos antes — lo mire — creo que… ellos no tienen pensado curarme.
    El no respondió en ese instante, se quedó meditando mis palabras.
    ― Yo… los escuche hablando, no sé si hubiera sido a causa de mis delirios, pero me parece que ellos solo querían experimentar conmigo. Todo era demasiado extraño… ― Lo mire a los ojos completamente nerviosa ― Me crees… ¿Verdad? — pregunte dudosa, temiendo su respuesta.
    ― Nunca dudaría de ti — respondió de una manera tan segura que me sorprendió, ¿Cuanto lo conocía?, ¿Una semana? ¡¿Como podía alguien confiar de esa manera en tan corto tiempo?!
    ― Averiguaremos, si es que ellos, son realmente doctores — tomo su celular y marco un número — Soy yo, investiga a los médicos que atendieron a Mel — tomo una de mis manos entre las suyas y jugueteo con ella mientras hablaba — quiero sus nombres, de donde son, quien los trajo, quiero todo de ellos — hubo una pausa, como si el otro interlocutor hablara — sí, todo, donde estudiaron, se graduaron, el lugar donde nacieron, quienes fueron sus padres, cuantos perros tienes y cuantas pulgas tiene cada uno, TODO — dijo sombríamente y colgó sin esperar respuesta del interlocutor.
    ¿Que pasara ahora? — pregunte preocupada por su expresión.
    ― Nada, investigare quienes eran, y que tenían pensado hacer, tu quédate tranquila, — dijo besando mi frente y empujando mis hombros suavemente para que me recostara de nuevo.
    ― No tengo sueño — argumente, aunque aún tenía un poco de sueño, comencé a sentir una debilidad extraña en todo mi cuerpo, no quería admitirlo además que sentía temor de que al despertar ellos aparecieran de nuevo.
    No temas, Sebastián se quedara a cuidarte — lo mire con desconfianza — tranquila, puedes confiar en el — el muchacho solo hizo una reverencia en forma de saludo y se quedó como estatua al lado de Kay.
    Al poco rato comencé a sentir el agotamiento propio que viene previo al sueño, obligándome a cerrar los ojos, solo recuerdo el murmullo claro de voces, cuando mi conciencia estaba pasando a la inconciencia, en la poca lucidez que aún me quedaba, escuche las claras palabras de Kay que eran órdenes.
    Sebastián, llama a Ascar, necesitaremos de sus habilidades.
    Como ordene — respondió, y pude oír el claro sonido de pasos alejándose, y una puerta siendo abierta y cerrada casi al instante.
    ― Ascarrr… — susurre arrastrando las palabras en un bostezo.
    ¿Lo conoces? — preguntó en un tono que pude asumir como sorprendido y molesto.
    ― se llama… igual que… mi perro — reí cansadamente sin abrir los ojos.
    ― Tu perro ¿Eh? Pues… — dijo sentándose al borde de la cama acariciando mi rostro — digamos que él, cumple las mismas funciones que un perro para mí. — respondió en tono burlón.
    No alcance a analizar su respuesta, pero eso me sonó en exceso raro, pero sin más que reclamar, me quede dormida.
    Continuara…
    Notas: A todos mis lectores, mil gracias por tomarse su tiempo en leer mis tramas
    gracias por su comentarios, sus ideas y su tiempo!
    Un abrazo psicológico para todos!
     
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  18.  
    Kohome

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    ¡Hola! Gracias por la invitación.

    La trama va mejorando, sí que sí. Me pregunto qué función cumplirá el tal Asgar, me sonó como a... el león malo de "El Rey León", el tío de Simba... gash, debo estar loca, jajaja.

    En fin, me causa lástima saber que tarde o temprano ella recordará como fue todo, y odiará al Kay, pobre de él, en serio.
    Por ahora, no me queda más que ver como investigan a los "doctorcillos" x'D.

    Sayito!
     
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  19.  
    Syel

    Syel Extraña

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    muchas gracias por el aviso!!!
    Me has dejado sorprendida, cada día esto se va a lo más interesante. Espero que Kay descubra que los doctores verdaderamente son impostores que desean hacerle daño a Mel, y aunque suene raro y un poco enfermizo no quiero que quede solo en un despido y ya si no que los haga sufrir como ellos lo hicieron con la pobre de Mel. Me intriga el personaje que estará a punto de aparecer: el tal Asgar!! es un hombre que suena malo y espero que no lo sea. Creo que hasta yo estoy enamorada de Kay, él es tan lindo y amable y paciente que no comprendo como Mel lo puede llagar a tratar tan mal, se que el la "secuestro" por así decirlo (aunque ella no lo sabe) pero creo que el se merece que lo traté mejor o no??
    esperaré a tu continuación
    se despide
     
  20.  
    Milmel

    Milmel Con un sueño en el pecho que pronto florecerá

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    Enamorandose del Demonio [Terminado]
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    Capítulo 12: Mi debilidad (Kay)
    La analogía del nombre a Kay le pareció divertida, ambos tenían a dos Ascares bajo su mando, solo que el de Kay, era de por seguro, más letal que el suyo.
    La miro descansando, acaricio su rostro con lentitud, se veía tan indefensa… al igual que en un tiempo lo hizo ella.
    Al verla dormida con una expresión de paz en el rostro, Kay tomó una decisión, y de esta ya no habría vuelta atrás, esta vez las cosas serían distintas, se lo había propuesto él mismo, esta vez sería diferente, esta vez no la perdería, no dudaría de ella, no volvería a dejarla, no la traicionaría, no la abandonaría, no… no volvería a cometer el mismo error, esta vez no habría error.
    ― No te perderé… no esta vez — murmuro en tono sombrío.
    ― ¿Me llamaba señor? — se oyó una voz desde las sombras de la habitación.
    ― Si, necesito que tengas a esos médicos vigilados sin que se percaten de tu presencia, quiero saber qué es lo que buscan, y cuál es su interés en Mel.
    ― Entendido.
    ― Y algo más, hasta que sepamos qué es y lo que quieren, necesito que Zafrán tenga los ojos en Mel, no quiero descuidarla pero tampoco quiero que se sienta asfixiada de tanto control, ¿Entendido?
    ― Sí.
    ― Puedes retirarte — ordenó — “Esta vez, hare las cosas bien” — pensó para si — “tengo miedo perderte, esta vez, ya no lo soportaría.” — con una última mirada hacia Mel, salió de su habitación ni bien hubo sentido la presencia de Zafrán.
    El resto de la tarde la paso en su despacho haciéndose cargo de los papeleos de siempre, enviando cargamentos de armas para Irak, a la vez que mandaba otro tanto para los Americanos, era un pan de todos los días, ser intermediario entre esas dos potencias que dicen odiarse, pero van al mismo comprador, esto simplemente le parecía una tontería, pero no le importaba, mientras esto le generara los ingresos requeridos, podrían seguirse matando entre ellos, total a él eso no le importaba.
    La construcción de sus nuevos ítems ya debería estar casi completada, con esas nuevas armas de tecnología innovadora, estaba más que seguro que tendría mucho más mercado.
    A él no le interesaba mucho el tráfico de armas, aunque estaba metido en eso desde hace muchísimos años. Como todo conocedor y hábil experto en el rubro. Kay debía tener una coartada, un lugar específico e ideal para realizar el lavado de dinero. Así que para eso se integró en el mundo del espectáculo, tenía su propia empresa filmográfica, aunque solo pasaba a verlo de vez en cuando, el tiempo justo y necesario para que sus empleados sepan quién es el jefe, y a quien le deben el pan que comen cada día.
    Pero ése era un secreto que no se lo contaría jamás, para Mel, el solamente sería un empresario dueño de una filmográfica, el cual se dignó amablemente a auspiciarlos en lo que ellos quisieran.
    ― “Ella no necesita saber nada más” — miro por la ventana pensativo — “por su propia seguridad…”.
    Pero el hecho de saberla en peligro le puso de los pelos, necesitaba saber quién estaba detrás de esto, ¿Luchiano?, ¿Alejandro?, ¿Vaslav?, ¿Sergey?, ¿ Abdalrahman?, ¿Amón?, ¿Nakamura?, ¿Dimitri?, Había tantos en la lista de los posibles que no podía siquiera imaginar quién demonios estaría detrás de todo esto.
    Prendió su Ipad, y monitoreo la señal que ansiaba, seguían indicando la misma ubicación, tecleo unos botones, y en la pantalla se observó su habitación con Mel aun descansando, y en uno de los rincones, casi completamente perdido pudo notar la presencia de Zafrán, que le hacía señas indicando que todo estaba bien.
    Esos dos hermanos, eran su mano derecha en el bajo mundo, dos expertos especialistas en espionaje, conocedores de todas las artes, los únicos con los que realmente le divertía entrenar.
    Con ellos a cargo de esas cosas, podía respirar un poco más tranquilo, pero no del todo, no podría descansar y tener paz hasta que supiera quien estaba detrás de todo esto. Y la clave estaba en Mel, ella era el señuelo, pero ¡¿Para qué?!
    Con ella se sentía completamente fuerte tanto como completamente indefenso, ella era….
    mi debilidad… — concluyó con pánico.
    Lo habían descubierto, alguien, sabia de su existencia, sabían de ella, alguien lo quería fuera del negocio, alguien que sabía de su pasado, y de lo que ella ahora significaba para él. ¿Pero quién? Esa era la pregunta que no dejaba de atormentarlo.
    Se levantó de su escritorio y comenzó a dar vueltas alrededor de toda la habitación, se sentía como gato encerrado, impotente, y furioso. Al final opto por sentarse en su sillón y pensar, solo pensar, ¿Cómo había llegado hasta allí?.
    ― Señor — era la voz de Sebastián que entraba a su despacho sin tocar la puerta sacándolo de sus pensamientos.
    Él lo miro con cara de pocos amigos, Sebastián se acercó al interruptor y encendió la luz, lo que provoco que Kay se sorprendiera ante el hecho que hubiera anochecido y él no se hubiera percatado, ¿Cuánto tiempo llevaba allí?
    ― ¿Qué hora es? — pregunto.
    ― Pasa más de las cuatro de la madrugada señor. —Se había mimetizado en una misma posición y no se había percatado
    — “Interesante” — pensó para sí.
    ― Hemos descubierto algo que creo, será de su claro interés… — dijo devolviéndolo a la realidad.
    Las palabras de Sebastián, lo intrigaron de sobremanera. Para que una persona como él dijera algo como eso, indicaba que la noticia era realmente jugosa.
    ― Habla — ordenó.
    ― Vienen de parte de los rusos — indico.
    ― ¿Quiénes?
    ― Los médicos que atendieron a la señorita Melina. — el no respondió, solo lo miro indicando que continuara — envié a que analizaran el suero que estuvieron inyectando a la señorita estos últimos días y estos son los resultados.
    Le entrego un sobre con los resultados de los análisis, el los miro y antes que pudiera preguntar algo, Sebastián continuó.
    ― Los análisis muestran la presencia de agentes extraños, que no pudieron reconocer más que como algunas especies de algas o hierbas que crecen al este de Escocia, los cuales al ser ingeridos en elevadas dosis pueden provocar la muerte de la persona.
    Un frio helado le recorrió toda la espina dorsal.
    ― Esas hierbas acaso pueden ser…
    ― Dicho en palabras cortas, es veneno señor. — respondió sin emoción.
    Una furia mezclada con miedo se apodero de él.
    ― Ya envié a que Sora se dedique a tomar unas muestras de sangre a la señorita para saber el real estado de su salud, y poder administrarle la cura.
    ― ¿Y los médicos?
    ― Desaparecieron señor.
    ― ¡¿COMO?!
    ― Simplemente se desvanecieron, dejando todas sus pertenencias, Áscar esta tras de su rastro.
    ― Maldición… — mascullo por lo bajo dando un golpe seco a la mesa de su escritorio.
    ― Los hallaremos señor, pero lo importante ahora es la salud de la señorita.
    ― ¿Que sucede con ella?
    ― La fiebre volvió a subir.
    Continuará…
     
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