Explícito En sus manos

Tema en 'Relatos' iniciado por Asdfghjklñ, 5 Febrero 2018.

  1.  
    Asdfghjklñ

    Asdfghjklñ SKZ

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    Escritora
    Título:
    En sus manos
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    744
    ➤Este escrito está participando en la actividad "Un Valentín Diario".
    ➤Esta historia es un UA para los personajes de un colectivo propio. Ambos personajes son míos.
    ➤Este tipo de escritos carecen de una trama concreta. Son solo situaciones sueltas.

    Pd. Puede dar diabetes tipo 3.

    —Espera, espera —las manos de Adrien se intentaban aferrar -si se podía- con más fuerza en el suéter de Matt, mientras éste esperaba paciente a que el más pequeño se acomodara a tientas sobre la tabla de skate.


    —No será lo mismo —le empezó a hablar Matt cuando el agarre disminuyó —, pero quiero que sientas de nuevo el aire sobre tu rostro y la velocidad en tu cuerpo. Es un poco limitado, pero es en lo que te puedo ayudar.


    Adrien asintió, tenía el rostro concentrado y la mirada perdida, aunque sus ojos se centraban en un punto muerto del suelo, sin ver, literalmente, nada en particular.


    Eran ya cerca de las tres de la mañana y la pista de skate estaba desolada y fría, solo se encontraban, en la mitad de una pista plana, los dos chicos; Matt había tenido la “espectacular” idea de enseñarle de nuevo a montar skate a Adrien, y como el chico ya sabía hacerlo, no era muy difícil, el verdadero reto era que pudiera hacerlo sin perder el equilibrio por miedo a caer o por no saber qué dirección tomaría.


    Después de varios intentos fallidos y casi darse por vencido, por fin Adrien empezó a sentir el viento helado golpeando su cuerpo.


    —Matt —empezó a decir, sin ganas de parar, pero tambaleándose un poco — ¡Matt, Matt mírame! ¡Lo estoy haciendo, joder! —gritó feliz, empezando a reducir la velocidad porque no sabía hacia donde iba.


    —¡No gires, no gires! —gritó Matt, con una gran sonrisa en su rostro, orgulloso de los dos —. ¡Sigue derecho Adri, derecho! Tienes espacio —volvió a hablar fuerte para que su novio lo escuchara, y salió corriendo cuando lo vio empezar a detenerse, poniendo suavemente los pies sobre el suelo, y por fin aterrizando dando algunos traspiés y casi cayendo.


    —¡Eso fue genial! —habló entre risas cuando sintió el pecho de Matt en frente suyo, aferrándose de nuevo a él. Lentamente el movimiento de la risa se transformó en pequeños espasmos y sollozos —, gracias… puede hacerlo gracias a ti —susurró, apoyando la cabeza en su pecho y dejándose llevar por las lágrimas.


    Eran lágrimas de emoción, tristeza y nostalgia, Adrien no sabía si todas esas emociones podían estar juntas, pero así lo sentía.


    Fue un chico estúpido, hizo cosas que tuvieron consecuencias muy altas; cuando perdió la vista a sus diecisiete años tuvo una gran depresión de la que le fue difícil salir, intentó fuerte hasta que creyó que ya estaba conforme con su nueva forma de vida, en parte lo hizo por su familia, se encerró en una pequeña burbuja de perfección donde tenía que hacer todo lo que pudiese por su propia cuenta. Adrien había aprendido a leer en braille, sabía usar muy bien sus otros sentidos, se orientaba fácilmente y ayudaba como profesor de apoyo en una fundación para niños y jóvenes con limitaciones. Había intentado tan fuerte borrar su antigua vida, su antiguo yo para no tener que extrañarlo; se construyó una nueva, un nuevo él perfecto, una vida adecuada… y creyó, de verdad creyó que todo estaría bien.


    Pero nada estuvo bien, solo fue él ocultándose de un gran elefante rosa que lo seguía a todas partes.


    No fue hasta que conoció a Matt; ese chico era tan diferente a él, tenía su propio infierno, sus propios demonios, y aun así se las había arreglado para crear un infierno compartido y fácil de llevar (tan fácil como cualquier infierno lo podía ser), porque las cargas son menos pesadas cuando son compartidas.


    Matt lo había sacado de esa burbuja asfixiante y pesada, le había sostenido suavemente y había sacado a relucir su antiguo yo, le ayudó a entender que no había nada de malo recordarlo, tenerlo presente; que la vida sigue y las personas son lo que fueron y en lo que se están convirtiendo.


    Alzó la cabeza, esperando un beso por parte de su novio, y cuando éste lo hizo, sonrió. Porque sabía que podía sentir tristeza, emoción y nostalgia, y estaba bien, al lado de Matt estaba bien ser su viejo yo, su nuevo yo y lo que viniese, porque se sentía seguro y cálido en sus brazos.
     
    • Fangirl Fangirl x 1

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