One-shot Elemental mi querido Torkoal

Tema en 'Crossover' iniciado por Fenix Parker, 2 Marzo 2021.

  1.  
    Fenix Parker

    Fenix Parker Orientador ejemplar Orientador Comentarista destacado

    Cáncer
    Miembro desde:
    9 Noviembre 2011
    Mensajes:
    2,329
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Elemental mi querido Torkoal
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1937
    Torkoal, fue adquirido por Jhon Watson luego que nació su segundo hijo, tiempo después de que él buen doctor dejó de frecuentar a su compañero, el que por siempre sería reconocido como el mejor detective de Galar. La tecnología de vapor comenzaba a desplazarse a vehículos más pequeños que un tren y requería algo más sencillo y fácil de transportar que la extensa maquinaria de una locomotora para echarlo a andar, allí es donde entró este pokémon ígneo, capaz de producir como su proceso natural energía a partir del carbón, además de ser una excelente compañía para el doctor mientras este hacia sus diligencias.

    Durante más ocasiones de las que pudiera pensar, Watson emprendía sus viajes en compañía de este Pokémon, haciendo ameno el viaje con diversos relatos de hazañas que por años hizo en compañía de Holmes, mismas que siempre intrigaban y emocionaban a Torkoal, que incluso en varias ocasiones abría sus ojos de par en par por causa de la sorpresa de estos, Torkoal terminó aprendiendo cada relato de memoria.

    Una mañana de octubre, Torkoal salió desde los establos de los Ponyta donde también su hogar para como cada mañana introducirse en la parte trasera del auto de Watson para nutrirle de energía y así transportarlo, pero éste no apareció, Watson era un hombre que se movía con una estricta rutina y un retraso para alguien de su profesión era inaceptable, por que Torkoal acudió hacia el domicilio con la intención de obtener respuestas.

    — El día se ayer salió solo un momento por la noche para caminar— explicó la mujer de Watson llorosa.

    Un hombre de uniforme le ofrecía un pañuelo mientras le daba palmaditas en la espalda mientras que otro sostenía en sus brazos al hijo mayor que tendría unos seis años, apunto de imitar a su madre desconcertado sin entender que realmente estaba ocurriendo.

    Torkoal reconoció aquella indumentaria, sus característicos sombreros, sus frívolos rostros, aquella pareja de individuos pertenecía a Scotland Yard. Le tomó un momento unir las piezas, pero lo comprendió del todo, Jhon Watson, su amigo, estaba perdido.

    El Pokémon ígneo dio media vuelta, fue hacia el auto que el doctor conducía y tomó el sombrero que yacía en el asiento delantero y se dirigió de acuerdo a las instrucciones que tenía en su memoria a Backet Street, allí en el 221B encontraría a la única persona que era capaz de ayudar en la resolución de dicho misterio.

    Cruzó al menos veinte calles hacia el norte, esquivó carruajes, autos y personas, emergió justo en la calle de enfrente al domicilio, mirando con cierta emoción aquella escalinata que fue prólogo de tantas aventuras, las subió con cierto nerviosismo aún con el sombrero en la cosa y golpeó con su frente endurecida la puerta varias ocasiones, luego de varios minutos el picaporte se movió y Torkoal esperó ver a la señora Hudson atendiendo a la puerta, pero en su lugar un caballero de bigote y una mujer cargando un bebe lo encontraron, éste miró por momentos al Pokémon entró al domicilio por unos momentos, salió y se inclinó luego para extender su mano y darle un carbón de su chimenea.


    — Toma amiguito, es lo que puedo darte— indicó para luego levantarse y cerrar la puerta.

    Torkoal indagó entre las historias que le había contado Watson desconcertado, la última de ellas, situándolas cronológicamente hablaban de un Holmes que buscaría retirarse al campo con intención de dedicarse a la apicultura, fue así como terminó concluyendo que esto era la que había pasado, pero si Sherlock Holmes había dejado de ser detective ¿Quién ayudaría a Watson?.

    Las dos líneas que formaban generalmente sus ojos se inclinaron con decisión, Torkoal tiró el sombrero al piso y se inclinó para embonarlo en su cabeza, donde más si no justo en ese sitio, en la escalinata de Baker Street, él podría autoproclamarse detective, tomó el trozo de carbón y lo devoró de un bocado, alzó la cabeza en alto y de sus fosas nasales emergió un humo espeso mientras emitía un sonido similar a la caldera de una locomotora.

    Con la energía del carbón en su cuerpo los pasos de Torkoal fueron más agiles y más rápidos, le llevó la mitad del tiempo recorrer su camino de vuelta hacia la residencia Watson, sin embargo, como buen detective se mantuvo atento a los detalles, indicios ocultos a plena vista entre las personas, en los caminos y las casas, averiguó lo siguiente: Al menos diez calles hacia la derecha de este estaban deterioradas por la implementación del drenaje, por lo que no había libre transito en ellas, limitado exclusivamente para las personas que habitaban dichos domicilios, Watson ya sea por su cuenta o llevado a la fuerza no hubiera podido ir por allí, por lo que dicho comportamiento no iba con el doctor, era seguro que se lo hubieran llevado contra su voluntad y esta no era una salida rápida. El doctor Hevestvee que tenía su consultorio a la vuelta de la esquina al de Watson hoy tenía el doble de afluencia, pues estaba atendiendo a la clientela de John ahora que él se había ausentado, allí existía una motivación, tomando en cuenta la rivalidad que existía entre ambos sanadores. Preguntó Growlitle que se encontraban a la izquierda, en la hacienda de aquel conde si podían rastrear por las cercanías el aroma del doctor por medio del sombrero, sin que estos tuvieran éxito, por lo que su ruta se limitaba a que se lo hubieran llevado en línea recta, misma que coincidía con la ubicación del otro consultorio.

    Por lo que este fue el primer lugar a donde buscar.

    —Oye tú— le espetó una voz a Torkoal mientras este buscaba un rastro en la parte trasera del nosocomio, se giró para ver a un muchacho pelirrojo con el pelo rizado acompañado por un Crougdunk. — Si, te estoy hablando a ti, perteneces a ese tal Watson ¿no?, mira, no eres bienvenido aquí. — declaró a modo de amenaza.

    El Pokémon galápago se plantó en su cuatro piernas fuertes como un tronco y bufó emanando vapor denso desde su interior, aquel encuentro era de pelear o huir y por su honor permanecería allí hasta ganar.

    — Crougdunk utiliza puñetazo— ordenó el muchacho.

    Su Pokémon pegó un salto alzando su puño derecho que resplandeció, Torkoal no era tan rápido como él para poder esquivarlo o retroceder por lo que utilizó refugió.

    — Eres un cobarde Torkoal, Crougdunk sigue golpeando hasta que se de por vencido. — indicó burlón.

    Los golpes llevaban uno tras otro sin que éste tuviera oportunidad de frenarlos, luego de un rato el efecto de refugio comenzaba a flaquear, Torkoal entendió que no podía permanecer así por siempre, por lo que giró su cuerpo con rapidez, la ficción de este con el piso así como la energía ígnea que emanaba su cuerpo provocaron pequeñas pero certeras llamaradas, generando el ataque de giro fuego, estas atraparon al Pokémon siniestro que tuvo que retroceder, aprovechando su desconcierto Torkoal se impulsó con todas sus fuerzas expulsando gran cantidad de flamas de su cuerpo, Crougdunk salió expulsado a la pared inconsciente, el muchacho que lo entrenaba retrocedió asustado.

    — Oye por favor, yo te he hecho nada— tartamuedaba— cuando vea al doctor Watson le diré que su Pokémon es un salvaje— exclamó el muchacho tomando a su Pokémon debilitado y huyendo de allí.

    Torkoal estaba algo herido, no solía pelear a menudo, pero al fin de al cabo había obtenido respuestas, él había dicho “cuando vea” ósea que no había tenido contacto con él, no lo tenían cautivo, Havestvee y su hijo solo eran culpables de ser unos oportunistas.

    El Pokémon de fuego comprendió que su pista más relevante se había quedado sin fundamentos, no quedaba más que volver al domicilio y en este encontrar algo que le indicara algún indicio sobre el actual paradero de Watson.

    Al arribar a este, se encontró con la familia de Watson en la entrada, el niño más grande le abrazó por el cuello y la mujer de Watson le acarició la cabeza, su rostro denotaba preocupación pero genuinamente se encontraban felices de verle.

    — Creí que tu también te habías perdido Torkoal— indicó la mujer con voz quebradiza.

    Torkoal en ese momento se sintió feliz de ser parte de esa familia, de ser añorado, pero al mismo tiempo culpable, pues hasta ahora no había dado con el paradero del buen doctor, hasta ese momento no había podido ayudarle, la noche caía y así era más difícil buscar, el pokémon sabía que aspectos de desapasiones, cada segundo contaba.

    — Mira mamá, lleva el sombrero de papá— señaló el niño tocándolo sin retirarlo con su cabeza.

    — ¡Lo es! — exclamó la señora posando sus manos sobre su boca— dime Torkoal ¿lo has visto? — preguntó esperanzada.

    — Papá va a todos los sitios con él— afirmó el niño.

    Este enunciado retumbo en los pensamientos de Torkoal una y otra vez como un eco, revisó sus memorias rectificándolo, por la mañana cuando salía a consultas, cuando salía a pasear, incluso recordó como éste funcionaba para Jonh Watson como una extensión de su cuerpo, como una parte de si mismo, llevándolo desde siempre con mucho afecto, por las aventuras que pasaron juntos. Era casi cierto, rectificó, Watson presidía de él bajo sus propios comentarios solo en tres ocasiones: al dormir, al tomar una ducha y al acudir al granero, pues siempre terminaba hecho un desastre por el polvo y la suciedad.


    Si el sombrero estaba aquí en el auto esperándole como si fuera a salir, tal vez siguiera aquí. Si estuviera en la habitación o en el baño Scotland Yard o hasta su propia familia lo hubieran localizado, pero el granero era un asunto distinto, era un lugar descuidado y medio derrumbado que Watson en secreto había estado buscando rehabilitar en sus tiempos libres, estaba bastante alejado de la casa y el camino era bastante tortuoso para pensar que habría ido allí en medio de la noche o en la madrugada.

    Pero el propio Sherlock Holmes trabajó siempre en medio de improbabilidades, además Watson a causa de su colega había confesado tener sus propias excentricidades que probablemente su esposa desconocía.

    Torkoal comenzó a avanzar hacia detrás de la casa, la familia de Watson le seguía los pasos, surcó sus pensar cada obstáculo por más difícil que fuera hasta que por fin arribó allí.

    Cuando la familia llegó se encontraban extrañados, pero en cuanto entre murmullos se escucharon sus voces, alguien desde adentro les respondió.

    — ¿Mary? ¿Tom? ¿Son ustedes? — preguntó una voz desde adentro una débil voz de un hombre.

    Torkoal iluminado por su propio cuerpo como una brasa de carbón avanzó hasta iluminar su rostro, encontrándolo en una zanja que se había formado con el peso de su cuerpo en la madera corroída y húmeda, su pie estaba atrapado por una roca y tenía una herida que le había provocado una protuberancia en la cabeza, pero estaba vivo.

    — Torkoal...me encontrarse…— susurró semiconciente.

    Mary y el resto de la familia se acercaron para ayudar, fue sencillo con la fuerza del Pokémon retirar la roca y luego se usó su propio cuerpo para poder llevarlo de vuelta. Ya una vez en su domicilio el buen doctor se curó a si mismo y descansó toda esa noche y más de la mitad del día siguiente.

    Aquella misma tarde antes de hacer cualquier otra cosa y todavía algo débil, Watson ingresó al granero con un saco lleno de carbón y se lo acercó entero a su compañero, le acarició la frente y le dedicó una sonrisa.


    — Gracias amigo.


    El Pokémon sonrió satisfecho, lo había logrado, había resuelto un misterio y había rescatado a su amigo.
     
Cargando...
Similar Threads - Elemental querido Torkoal
  1. Fernandha
    Respuestas:
    23
    Vistas:
    1,028
  2. Mirajane Strauss
    Respuestas:
    0
    Vistas:
    268

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso