Fantasía El rey en el desierto de los tesoros perdidos

Tema en 'Relatos' iniciado por Ruki V, 12 Octubre 2019.

  1.  
    Ruki V

    Ruki V Usuario común Duende bloguero

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    Título:
    El rey en el desierto de los tesoros perdidos
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1263

    Hubo una vez una chica de cabello rubio y ojos azules, que despertó una mañana en medio de un caluroso desierto. Estaba sumamente confundida, pues ni siquiera recordaba su propio nombre y mucho menos reconocía lo que veía a su alrededor o qué hacía ahí.

    Lentamente se puso de pie y se dio cuenta de que no muy lejos de donde estaba se veían claramente unas ruinas: y al decidir caminar hacia ellas, poco a poco le pareció más obvio que se trataban de los cimientos de un templo. Había escaleras que llevaban a un amplio terreno de concreto sobre el cual todavía se mantenían de pie algunas columnas, al igual que lo más parecido a mesas, todo hecho del mismo material, todo color blanco grisáceo.

    Cuando empezó a subir las escaleras, vio que también había varios jarrones de porcelana, de bronce, de plata y de oro, con joyas incrustadas y con bellos patrones dibujados. Pero jarrones no eran los únicos tesoros regados sobre el concreto y enterrados sobre la arena; había tiaras y coronas, perlas, bustos de mármol, cetros, y demás objetos de mucho valor.

    Y al fondo de las ruinas, había un trono. Y en ese trono, la chica pudo darse cuenta a mitad del camino recorrido, estaba sentado un esqueleto; vestía una típica capa roja y corona de rey, y le pareció un poco extraño pero interesante. No dudó en seguir caminando hasta pocos metros antes del trono. Se detuvo en seco solo cuando notó el casi imperceptible movimiento que hizo el esqueleto con su cabeza, que primero le había parecido estar caída y mirando al suelo, pero después definitivamente la estaba mirando a ella de frente.

    —Bienvenida, señorita— se escuchó una voz provenir en la dirección del esqueleto.

    —…Ho-hola— saludó la chica, sintiendo la necesidad de hacer una reverencia.

    —Mucho gusto. Mi nombre es Melaquidez— dijo el esqueleto poniéndose de pie.

    —…T-también es un gusto, su majestad.

    —¿Y su nombre, señorita?— preguntó acercándose unos pasos a la chica.

    —Yo… no lo recuerdo, lo siento.

    —¿Y cómo ha venido a dar hasta este reino en ruinas? Por lo menos eso quisiera saber.

    —Ah… en verdad lo siento, pero eso tampoco lo sé. Desperté a varios metros de aquí.

    —¿Dormía sobre la arena? Eso seguramente no es cómodo teniendo más que huesos.

    —¿Qué es este lugar, majestad?

    —Mi reino, por supuesto, señorita— respondió señalando con su mano las ruinas.

    —Pero no hay nadie más aquí que usted.

    —Puede que no, pero estos son mis terrenos.

    —Entonces, ¿todos estos tesoros son suyos?

    —Así es.

    —¿De dónde salieron?

    —Los perdieron otras personas.

    —¿Personas que han pasado por este lugar?

    —No, personas que han dejado ir objetos que ya no les parecen invaluables.

    —Y… ¿tampoco han llegado aquí… personas que alguien más perdió?— dijo cabizbaja.

    El rey esqueleto Melaquidez no tenía ojos que brillaran, piel que se arrugara ni cejas que se arquearan hacia abajo; y sin embargo, aunque no pudiera demostrarlo con mucho más que un leve movimiento de su cabeza hacia un lado, miró a la chica sintiendo tristeza y algo de pena por ella.

    —¿Se siente perdida, señorita?

    —¿Será que además he perdido mi nombre y mis memorias porque ya no eran valiosas?

    Aquella era otra pregunta a la que el rey no podía dar una respuesta concreta, y no pudo evitar sorprenderse una vez más de lo mucho que le conmovía la situación de aquella chica desconocida. Aunque pensó que tal vez no sería mucho consuelo, su instinto lo llevó a tomar las delicadas manos de la joven entre sus esqueléticos dedos. Ella volteó a verlo con cierto gesto de duda, creciente al no tener de frente un rostro que pudiera analizar.

    —Yo dije que mis tesoros no los había traído nadie— empieza a decir Melaquidez. —Pero no negué que personas pasaran por aquí antes. Personas que buscaban este lugar, pero también personas perdidas, justo como preguntas.

    —¿De verdad?— respondió la chica con tono esperanzado.

    —Pero no hay nadie más aquí que yo, ¿verdad?

    La chica meditó un momento el significado de las palabras que acababa de decirle el rey.

    —¿Fueron encontradas?

    —Algunas lo fueron; otras encontraron su propio camino de regreso a donde pertenecían.

    La rubia le dedicó una sonrisa agradecida, claramente sintiéndose más aliviada con su amnesia y su presencia en ese desierto. Y nuevamente ante la falta de un rostro no era evidente, pero se sintió alcanzado por la calidez de aquella sonrisa; y no creía que antes ningún viajero que transitara por su reino, intencional o accidentalmente, le hubiera dejado antes una sensación parecida recorriéndole por todos sus doscientos seis huesos.

    —Muchas gracias, majestad— dijo la chica, estrechando levemente las huesudas manos del rey entre las suyas, tan cálidas como su sonrisa. —¿Le importaría si lo molesto un poco quedándome en su reino un poco más? …Me da curiosidad si alguien me está buscando.

    —No es ninguna molestia, señorita. Generalmente me da gusto recibir visitas en éstas, mis aburridas ruinas. Pero le aconsejo que no tenga expectativas muy altas: aunque dudo que alguien sea tan tonto como para perder a una bella dama como usted y encima no la esté buscando, no quiero que termine entristeciéndose si al final debe encontrar su propio camino de regreso a casa.

    —Le prometo que tendré la cabeza fría— le asegura la chica sonriendo.

    La rubia terminó por quedarse a charlar con el rey mientras los días se iban convirtiendo en noches una y otra vez. A veces se quedaba dormida en alguna duna de arena que se formaba sobre el terreno de concreto, pero nunca pasaba hambre o sed; era como si esos conceptos no existieran en aquel extraño reino. Con el paso del tiempo, la chica terminó por convencerse de que nadie la estaba buscando; ni tampoco era valiosa para nadie.

    —No lo ponga así, señorita— le dijo Melaquidez. —Su compañía ha sido valiosa para mí desde el momento en que despertó entre la arena. No me diga que soy nadie para usted.

    —Oh, majestad, por supuesto que no es así— la rubia aseguró tomando una de sus manos huesudas. —Estoy bastante agradecida de que me permitiera quedarme tanto tiempo.

    —No hay nada que agradecer. Debo de admitir que de hecho me entristece un poco tu partida, pero genuinamente espero que no tardes en encontrar tu camino de regreso a tu hogar.

    —Su majestad me está tuteando— dijo ella sonriendo. El esqueleto iba a replicar pero la chica volvió a hablar. —¿Podría empezar a tutearlo yo también, mi señor Melaquidez?

    —Claro que… ¿has dicho “empezar”?

    —Bueno, si otras personas han encontrado la forma de llegar aquí intencionalmente, yo también encontraré la forma de venir a visitarte. Solo que no quieras que lo haga, Mel.

    El rey se habría sonrojado si eso hubiera sido posible para alguien sin piel o sin sangre.

    —Sería un honor tenerte de regreso en estas tierras, señorita— respondió él, esta vez él haciendo una reverencia como la que ella hizo cuando recién se conocieron tiempo atrás.

    —Se queda el “señorita”, ¿huh?— ella se ríe. —…Bueno, aún no sé cuál es mi nombre.

    —Seré feliz de llamarte por tu nombre cuando lo recuerdes. Cuando vuelvas y me lo digas.

    —Tan pronto encuentre mi hogar, estaré buscando la forma de volver al tuyo.

    Llevaba rato sosteniendo la mano del rey, hasta que finalmente tomó valor para partir.

    —Te deseo éxito— fue la despedida de Melaquidez.

    —Yo te deseo más visitas agradables— sonrió ella antes de alejarse de las ruinas.

    Y el rey esqueleto Melaquidez volvió a sentarse en su trono, a esperar visitas agradables.


     
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    Luix

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    Valgame que no sabia que no había contestado D:

    ¡Y vaya historia que me perdí!
    Lo más interesante de tu escrito fueron tus descripciones, como es que haces incapie en las posibles reacciones del esqueleto, aún sin tener la posibilidad de hacer una mueca como por gusto. Ha estado muy entretenido el imaginar momentáneamente cada una de las reacciones y luego caer en cuenta que el solo tiene huesos.

    Por otra parte, la joven me ha hasta arrugado el corazón con tanta facilidad, el no recordar ni su nombre y quedarse allí con una grata compañía. Si bien es diferente a los sustos, también se aprecia que al principio estaba sorprendida por hablar con un esqueleto. Pero ya luego se aprecia que se siente feliz a su lado, aunque a finales los hayas tenido que separar.

    Me encanta la temática, como has manejado la trama, como has descrito los personajes, la fluidez y por sobre todo ese "estilo" que le brinda la originalidad. No tengo mucho que marcarte, pues cuentas con buena ortografía, para mi ha sido un gusto enorme~

    ¡Saludos!
     
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    Hola, me gusto la descripciones, la trama es algo intrigante ya que la chica no recuerda su nombre y nada de si misma, a la vez toparse con un esqueleto parlante me pareció divertido, ambos acompañándose. También me pareció divertido que expresaras las emociones del esqueleto como si estuviera vivo. Me gusto como primer capitulo introductorio a la historia, aunque me falto algo más de contenido.

    Saludos
     
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    Ruki V

    Ruki V Usuario común Duende bloguero

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    Bueno, he de confesar que este escrito fue inspirado por mis primeras aventuras en el maravilloso mundo del role play en Tumblr, por allá del 2013, si mal no recuerdo. Es más o menos la recreación del primer encuentro entre mi personaje y el rey esqueleto, según lo recuerdo y haciendo pequeños ajustes. Claro que hubieron más encuentros, pero la primera vez siempre es la más memorable (?) Diré que me encantaría escribir más, pero al mismo tiempo estando tomando prestado el personaje de alguien más no me gustaría ir perdiendo (¿más?) la esencia del alabado rey. Supongo que el tiempo dirá si me decido en el futuro (???)
     
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    Vaya. Ha sido una historia muy curiosa. Y ahora con el dato que fue un roleplay toma más sentido...

    De igual manera como simple One-Shot no queda nada mal. Por un momento creí que habría un deprimente plotwist de que la chica fue asesinada por precisamente esa "carencia" de valor. Pero al final ha resultado un relato de lo más tranquilo y amigable.

    Abstracto, curioso pero por sobre todo tierno fue lo que me ha gustado y mucho uwu
    Sé que me faltan más historias por leer de la actividad, pero ya era justo leer algo de lo que propusiste n.n y como dije, una historia curiosa, sin dudas me ha encantado. Más el como se muestra la bondad y tranquilidad de ambos. ¡Te felicito!

    Disculpa la tardanza Ruki uwu ¡un saludo!
     
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  1. Ruki V
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