El relicario de las 12 almas.

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Florentina, 17 Marzo 2010.

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Poll closed 4 Octubre 2010.
  1. Si, esta excelente.

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  2. Si, pero, deberias trabajar mas en el.

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  3. Pues, esta mas o menos, como que le falta mas dedicacion.

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  4. No, esta aburrido.

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  5. No. Esta terrible, deberias dejarlo hasta aqui.

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  1.  
    Florentina

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    Re: El relicario de las 12 almas.

    Wiii... chicos, perdonen la tardanza, pero, ando demasiado ocupada...

    Este cap esta corto, espero y eso no moleste, despues subo lo demas.

    moko-chan: No te preocupes, espero y sigas leyendo, y el capitulo te guste.
    ______________________________________________
    Capitulo 8:
    Parte 2

    Me detuve al cabo de unos minutos, cuando me di cuenta de que no sabía dónde estaba, por lo que miré a mí alrededor, y, reconocí el lugar. Ese sitio… ya había estado ahí… pero, en mis sueños.

    Estaba delante de un árbol, un árbol en el que una chica había estado, una niña. Busqué a mi alrededor, con la esperanza de ver algún indicio de aquella pequeña, pero, no encontré nada. Suspiré en forma de desaliento y me di vuelta, para encontrarme de frente con Isaac.

    -¿Buscas algo? – me preguntó tomándome por sorpresa.

    -No… nada… - alcancé a responder. Suspiré nuevamente mientras Isaac dirigía su mirada hacia el árbol, casi como buscando algo que estuviese escondido.

    -¿Pasó algo? – pregunté mientras giraba para ver el árbol nuevamente.

    -Nada… - me detuvo tomándome del brazo. Me miró a los ojos y me dejó perpleja, su mirada me envolvía de una manera demasiado extraña, y me dejaba en una especie de trance que me costaba romper.

    -Creo… que es mejor darnos prisa… - dije mientras apartaba mi mirada de la suya.

    Me adelante un poco, pero Isaac no tardó en darme alcance. Camino a mi lado sin mirarme a los ojos, ni siquiera de reojo, miraba al frente como si estuviese planeando algo. Regresamos por donde habíamos llegado, pero, antes de llegar al claro en donde Anni se había quedado Isaac giró 90º cambiando el rumbo.

    -¿Buscamos algo? – le pregunté mirando el camino lleno de ramas, hojas y plantas verdes.

    -Un lugar donde refugiarnos… ¿No? – respondió algo extrañado.

    -Cierto… - me limité a contestar.

    Continuamos caminando por unos minutos, hasta que llegamos a unas ruinas que me dejaron boquiabierta.

    Estábamos delante de lo que, a mi parecer, eran las ruinas de una antigua casona, una hacienda, por la fachada. La paredes parecían ser de adobe altas, casi cuatro metros de altura. Los lugares donde alguna vez había habido ventanas habían solo pedazos de madera y maleza, en el techo parecía que aun quedaban losas de las que se usaban en las construcciones antiguas.

    -Creo que este lugar podría servir… - pronunció Isaac encaminándose hacia la entrada.

    -No crees que… está demasiado…

    -¿Viejo? – me interrumpió mis palabras.

    -Inseguro, mas bien. Podría derrumbarse en cualquier momento… - aclaré mientras le daba alcance…

    -Eso veremos… - dijo en tono frio, lo cual me sorprendió.

    Pasamos al interior de aquella construcción. Por dentro se veía bastante vacía, salvo algunas cosas que estaban regadas por el suelo, en su mayoría basura y retazos de tela. Después de eso miré el techo, encontrando grandes vigas de madera podrida sosteniendo el techo, el cual no lograba distinguir de que estaba hecho. Aunque el color de la madera indicaba que ese lugar tenía mucho tiempo sin recibir ningún tipo de arreglo parecía ser lo suficientemente sólido como para soportar mucho más tiempo de pie.

    -Ah… - grite. Algo se había movido cerca de mi pie.

    -¿Qué pasa? – gritó Isaac quien corrió a mi lado.

    -Una… araña… - murmuré al distinguir al pequeño arácnido corriendo.

    -¿Te dan miedo?

    -No, pero, me dan asco… - dije poniendo una mueca de desagrado.

    -Entiendo… entonces eso sería lo único de lo que deberíamos preocuparnos, lo demás parece estar bien. ¿Tu que dices?

    -Creo que estaría bien, y podríamos estar solo aquí, bueno, algunos podríamos ver si encontramos algo más…

    -Cierto… - sonrió, mientras examinaba el sitio con la vista.

    -Entonces… ¿Vamos por los demás?

    -Yo voy… si quieres te mando a Anni, mientras puedes ver si aquí afuera hay arboles de frutas o algo que nos sea utiles, para pedir ayuda o lo que sea…

    -Entiendo, claro… - acepté sin darle mayor importancia.

    Isaac salió del lugar y caminó de regresó a la camioneta, mientras yo comencé a caminar hacia lo que parecía un pasillo de aquel lugar. Estaba completamente sola, y creí que sería lo mejor, no era muy buena cargando cosas, así que podría explorar.

    Aun asi, me sentía un tanto desconfiada del lugar, pero, preferí inspeccionar. Con pasos lentos camine al fondo de aquello que, si esa hubiese sido una casa común y corriente, pudo haber sido la sala. El pasillo que encontré estaba igual que el cuarto anterior, con basura en el suelo. Pateé algunos trozos de tela y algunas piedras, procurando no encontrarme con ningún insecto y/o araña.

    Estaba concentrada en que era lo que pisaba, no quería pisar nada desagradable, cuando escuché la voz de una niña.

    -Llegaste… -dijo. En seguida me di vuelta para ver detrás de mi, pero, ni había nadie, solo el pasillo vació.

    -¿Qué? – balbuceé.

    -Llegaste… al fin… - repitió la voz.

    En ese momento volví a girarme, sintiendo un extraño escalofrío en mi espalda. Miré rápidamente y pude divisar una sobra borrosa, que, a esa altura, parecía ser una niña.

    Sin perder tiempo intente darle alcance, sabía que esa niña era quien necesitaba mi ayuda, y sin importar que, yo se la daría, pero, antes de poder siquiera decirle algo, corrió.

    -Espera… - le grité mientras comencé a correr detrás de ella.

    Corrí a través del pasillo y di vuelta a una nueva habitación, siguiendo a lo que yo sabía era la niña. Sin embargo, en cuanto entre en aquel lugar, la sombra se desvaneció, dejando en su lugar un cristal rojo… el cual brillaba intensamente…

    Continuará…
     
  2.  
    Florentina

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    Re: El relicario de las 12 almas.

    Hola... al fin la conti, y gracias por leer.

    Por cierto, he agregado una encuesta, espro y participen en ella, gracias...
    __________________________________________________________________

    NejitenFE : Gracias por leer, y te doy la bienvenida a mi fic :) espero te guste esta conti.

    moko-chan: Gracias por seguir leyendo n_n espero que te guste la conti.
    ______________________________________________________________________
    Capitulo 8.
    Parte 3.
    El cristal se encontraba suspendido en el aire, y brillaba de una manera increíble. El brillo era de un tono carmesí, el cual me recordaba la mirada de Isaac, era bastante tonto pensar en él en aquella situación, pero, no lo podía evitar.

    Estaba parada sin hacer un solo movimiento. No sabía si acercarme o salir de aquel lugar, cualquier persona en su sano juicio hubiese salido de la habitación sin perder tiempo, sin en cambio yo estaba ahí parada embelesada por aquel resplandor, tal vez ya había perdido lo que se podía llamar “sano juicio”.

    No era consiente totalmente de mis movimientos, y, cuando me di cuenta, ya estaba caminando hacia el extraño cristal.

    Tres pasos alcancé a dar cuando la luz se volvió aun más intensa, obligándome a cerrar los ojos y desviar la mirada para no quedar ciega. Después de un largo rato de estar con los ojos cerrados me volví para asegurarme que el cristal seguía en su sitio, encontrándome con una sombra borrosa. Parecía ser humanoide ya que lograba verle la forma humana, pero, extrañamente encorvada, como si quisiera ocultar lo que en ese caso hubiese sido el rostro. No entendía, sin embargo, no me iba de aquel lugar.

    La sombra hizo un movimiento extraño, el cual me tomó por sorpresa, obligándome a desviar la mirada y alzar las manos a manera de defensa, ya que parecía que quería atacarme. Después de unos instantes en los que no pasó nada, regresé mi mirada hacia el punto donde había estado la sombra, y la cual ya no estaba allí. Miré a mí alrededor buscando aquello, pero, no veía nada, el lugar estaba prácticamente vacío, y no parecía que hubiese algo de interés. Pensé que, tal vez, había sido una alucinación, por lo que me dispuse a salir del lugar.

    Me giré para regresar por la puerta y el pasillo que me habían llevado a aquel lugar, pero, de sorpresa, sentí un golpe en la cabeza, el cual me hizo caer de frente en el suelo. Sentí el fuerte golpe al caer, después, lentamente, me levanté, encontrándome en un extraño pero hermoso jardín.

    Estaba sorprendida, pero, ya no tan extrañada, después de todo lo que había pasado, ya no era tan extraño.

    Comencé a revisar el lugar. El cielo estaba de un hermoso tono azul, las nubes eran escasas, pero, las pocas que había eran muy blancas. El viento arrastraba un aroma a flores, principalmente de jazmín y de rosas. El suelo estaba tapizado por un pasto perfectamente cuidado, sobre el cual había una ligera capa de rocío matinal. El sol dejaba ver que era temprano, quizá las 10 de la mañana. Los árboles cercaban aquel maravilloso jardín, era tan exquisito poder estar ahí de pie.

    Caminé un poco hasta llegar a un enorme rosal cuyos capullos empezaban a florecer, por lo que soltaban un leve pero deliciosos aroma florar. El colorido lugar parecía ser pacifico y estar muy bien cuidado. Lograba captar el sonido de las aves revoloteando y cantando en las copas de los árboles y el sonido del viento jugueteando con las ramas y las hojas de los mismos.

    -Señorita… señorita… - comencé a escuchar a alguien gritando a lo lejos, por lo que me volví para encontrar de donde provenía el sonido.

    Mire por encima de unos arbustos a una mujer de avanzada edad llamándome con el brazo en alto. En ese momento me percate de que mi cuerpo no me obedecía, no me hacía caso, podía percibir todo, mas sin en cambio, no podía hacer que mi cuerpo se moviese a mi voluntad.

    -¿Qué pasa Carmen? – pronunciaron mis labios, pero, aquella voz que se escuchó no era la mía.

    -Señorita, ya sabe que a su padre no le gusta que se pasee sola por los alrededores.

    -Lo sé Carmen, pero, no puedo evitarlo, me gusta estar aquí… - para esos momentos la señora ya estaba delante de mí. La veía y sus ropas y complexión me decía que tendría unos 55 años, tal parecer era una “criada”

    El rostro de Carmen reflejaba 55 años, pero su mirada reflejaba una mayor edad. Su cabello ya poseía bastantes canas, y su cuerpo se erguía un poco.

    -Vamos a casa antes de que su padre vea que no está…

    -Claro, vamos… - comenzamos a movernos. Podía ver el amplio lugar que era aquel. Las tierras era evidentemente fértiles y bien cuidadas, una fortuna para el dueño.

    El suelo no dejaba de perder su verde color y los arboles no paraban de cercar todo. Las flores brotaban hermosas y llenas de vida, dándole ese bellísimo aire al lugar. Se escuchaba también a lo lejos las voces de algunos hombres y el ladrido de algunos perros.

    Después de unos minutos de caminar llegamos a una enorme y bella casa, hecha de adobe pero bien cuidada. Me dio un aire familiar en cuanto la vi, pero me tomo varios minutos descubrir que aquella construcción era la misma a la que habíamos llegado Isaac y yo, la cual, debería estar en totales ruinas.

    No lograba entender como había llegado a ese lugar. Esa casa, en esas condiciones… ¿Qué había pasado?

    Entramos a la casa, la cual tenía un aire campirano, lo cual me resulto muy, muy extraño. Todos los muebles eran de madera barnizada, había una chimenea grande y varios cuadros que adornaban las paredes.

    -Si llega mi padre dígale que estoy en mi cuarto… - grité… o mejor dicho, gritó mi cuerpo.

    Subí a través de unas escaleras hechas de madera y llegué hasta lo que era la habitación de una chica. La puerta, igualmente hecha de madera, rechinó al ser abierta, y volvió a rechinar al ser cerrada.

    Aquella habitación parecía sacada de un cuento de hadas del siglo XIX

    Los colores eran claros, y principalmente en tonos pastel, daban un hermoso toque a todo. Las cortinas gruesas y los candelabros, daban el aire hogareño a todo. Todo estaba hecho en madera, o por lo menos, todo lo que se podía ver.

    Se podía admirar también una cama perfectamente tendida y rebosante de colores. También había un ropero y un librero llenos de diversos objetos, la mayoría, pequeñas muñecas de porcelana.

    Al fondo de aquella habitación había un tocador el cual estaba adornado con pequeñas figuras talladas a mano. El espejo que estaba encima estaba un poco inclinado hacia el techo. Estaba todo tan hermoso, que era imposible no admirarlo.

    Me dirigí hasta el espejo, al fin sabría qué pasaba, si ese era mi cuerpo o no, y en todo caso, en el cuerpo de quien estaba.

    El espejo reflejo un rostro infantil e inocente, pero, no del todo desconocido.

    Me tomó menos de un minuto darme cuenta que era la pequeña niña que había visto en mis sueños quien se reflejaba en el espejo, pero, había algo extraño y diferente. Ésta joven sonreía, no como la que veía en mis sueños. Ésta chica era realmente feliz, muy feliz, en ese caso, ¿por qué? ¿Por qué la chica de mis sueños, siendo la misma, no sonreía y, por el contrario, parecía desdichada? Y algo que tal vez era la pregunta más importante… ¿Qué hacía yo dentro de ella?
    Continuará...
    _______________________________________________________

    Espero les guste... n_n

    Atte:
    IO xD
     
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    Re: El relicario de las 12 almas.

    Wooooow esta genial!!!!!!!!!!!!!!!!! continua!!!!!!!

    amo las muñecas de porcelana

    Aaaah por cierto

    Esta mal dicho mas sin encambio, es como decir pero pero jejeje sólo puedes poner "mas" o "en cambio"
     
  4.  
    Florentina

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    Re: El relicario de las 12 almas.

    Hola... al fin la conti...

    moko chan: es verdad... jeje... se me pasó :P
    ___________________________
    Capitulo 9: En el cuerpo de ella, conociendo su pasado.


    El cuerpo en el que estaba era en el de una niña, una niña de 7 años y medio de edad. La ropa que vestía estaba hecha de manta y lucia unos elegantes bordados hechos a mano, pero, yo me limitaba a mirar. Veía lo que ella, escuchaba lo que ella, incluso lograba sentir lo que ella, mas sin embargo yo no podía hacer nada, salvo estar presente.

    No entendía que hacía yo ahí, mucho menos porque estaba ahí, pero, ahí estaba, y no lo podía evitar.

    La niña se mantenía en su habitación, cepillando su largo cabello de color negro en repetidas ocasiones. Se percibía por todo el lugar un tenue pero agradable olor a jazmín. La pequeña jugueteaba y tomaba las muñecas que estaban sobre repisas o el librero. Tarareaba, al tiempo, una canción desconocida para mí.

    Parecía ser bastante responsable, pero también daba la impresión de que era una niña bastante consentida.

    Estaba a punto de comenzar un nuevo juego cundo llamaron a la puerta.

    -Señorita, su padre acaba de llegar, la espera en la sala. – era Carmen.

    -En seguida bajo… - dijo la pequeña quien se levantó de un salto y camino hasta la puerta de su cuarto.

    Igualmente tranquila caminó hasta las escaleras y empezó a bajarlas lentamente. En la planta baja se escuchaba el sonido del metal chocando contra el suelo. No supe que era, ya que cuando la niña llegó hasta donde su padre estaba no había indicios de aquello. El padre de la pequeña tenía una apariencia bastante madura. Su pelo era cano al igual que la barba que llevaba. Aun así su cuerpo parecía bastante fuerte y poseía una mirada “recia”

    La pequeña miró a su padre de pie a 5 metros de ella y, sin perder tiempo, corrió hasta llegar a él, quien la levanto del suelo y la cargo por encima de su cabeza.

    -Mi pequeña princesa… ¿Cómo estás? – preguntó el hombre que poseía una voz bastante gruesa.

    -Bien papá. Aunque he estado un poco aburrida… - respondió la chiquilla sonriente. - ¿Dónde está mi hermano? – cuestionó mirando alrededor, en busca de señales de su hermano.

    -Ha tenido que ir a la ciudad, me parece que no llegará hasta después de un largo rato, ya sabes que no es tan fácil trasladarse en estos días. – contestó el hombre colocando a la pequeña en el suelo.

    -Ya veo… - se limitó a responder la niña. – Entonces, estaré en mi habitación. – terminó por decir al cabo de unos minutos para después subir corriendo por las escaleras.

    -No corras en las escaleras o te vas a caer. – le gritó su padre desde la sala, a lo que la niña rió.

    -No me caeré papá… - soltó entre risas juguetonas.

    Nuevamente la pequeña llegó hasta su habitación y continuó con sus juegos. En momentos jugaba con sus muñecas, después se ponía a colorear en hojas blancas y con extraños pedazos de carboncillo, y al final llamó a Carmen para que la ayudara a limpiar el desorden que había causado.

    Por la ventana que había en la habitación la luz del sol se había hecho tenue, señal de que estaba atardeciendo ya. La pequeña bajó con Carmen a lo que era la sala, para tomar algo de comer. La cocina era bastante grande. Poseía un estofón de leña de un tamaño enorme y de apariencia antigua, las paredes eran de adobe pintado, los artefactos como cucharas eran de madera tallada y las jarras y platos hondos estaban hechos de barro. También había unos recipientes hechos de metal, algunos de los cuales ya estaban comenzando a oxidarse.

    Parecía ser un lugar agradable al final de todo, reservado y tranquilo. A fuera se comenzaba a escuchar el ruido de los grillos y demás insectos nocturnos.

    La niña corrió hasta la mesa que estaba en el centro de dicha cocina y jaló una de las 4 sillas que la rodeaban, para después sentarse sobre ella. Apenas llegaba a la altura justa para poder comer bien, pero, parecía estar muy a gusto así.

    Carmen le sirvió a la pequeña un poco de frijoles negros en la un plato de barro. Colocó también cerca de ella algunas tortilla hechas a mano.

    La pequeña comenzó a comer bastante a gusto, y no era para más. Como ya he dicho, yo no podía hacer que el cuerpo se moviese en ningún sentido, o al menos eso parecía, pero, no podía evitar sentir lo que la pequeña, y cada bocado que tomaba de comida era sencillamente delicioso. Era una sazón exquisita que jugueteaba al igual que el aroma. Las texturas, todo era una increíble experiencia digna de vivirse.

    Aun no sabía cuál era el nombre de la niña, pero, algo era seguro, lo que esta pequeña reflejaba no era lo mismo que reflejaba la niña de mis sueños. Esta pequeña era feliz y dichosa, en cambio, la de mis sueños era triste y melancólica. Eso me intrigaba más que asustarme, y me hacía sentir el deseo de saber más de ella.

    Después de comer subimos de nueva cuenta a la habitación, pero en esta ocasión en compañía de Carmen.

    Ya que había caído la noche Carmen había tomado un candelero con una vela encendida y nos acompañaba al cuarto. La noche era tranquila pero no del todo silenciosa. A lo lejos se podía escuchar a los coyotes y aves nocturnas.

    La señora arregló una tina de metal descuidado con agua caliente para que la niña tomara un baño. Después de eso nos arropó. Era tan diferente todo.

    Carmen caminó hasta la puerta llevando consigo el candelero, saldría de la habitación, no sin antes mirar atrás.

    -Hasta mañana señorita Marisol, descanse. – dijo antes de salir y cerrar la puerta.

    “Marisol” pensé… con que ese era su nombre. Era bastante lindo, y sin duda fácil de recordar. Marisol durmió en tranquilidad por un largo tiempo hasta que, a las 2 de la mañana se escuchó un ruido fuera de la casa.

    Marisol estaba bastante dormida, por lo que apenas despertó un poco, aun así se levantó de su cama. Estaba bastante oscuro, apenas se podía ver algo gracias a la luz de la luna que se colaba por la ventana. El tiempo estaba fresco, pero, no hacía mucho frio.

    Con pesadez Marisol caminó hasta la ventana para ver qué era lo que pasaba fuera. Lo primero que se vio fue la silueta de su padre caminando hasta una carreta que acababa de llegar al frente de la propiedad.

    Los árboles que estaban prácticamente delante de la ventana dificultaban un poco el poder distinguir a que se debía tal movilidad a esas horas, y no ayudaba el hecho de que Marisol tuviera los ojos entrecerrados. Aun así podía distinguir una silueta joven y masculina bajando de la carreta. Marisol no le prestó importancia, y sin más, regresó a la cama con el mismo paso cansado.

    Comencé a preguntarme quien era quien había llegado, sin en cambio, con Marisol dormida, era imposible de saber.

    A la mañana siguiente la pequeña Marisol despertó gracias a la luz del sol que se entraba por la ventana. El frio matinal era bastante fuerte, por lo que Marisol, estando ya despierta, decidió cobijarse nuevamente. No pasó mucho tiempo hasta que Carmen llegó a la habitación y enérgicamente llamó a la puerta, claro que esto solo era para dar aviso a su entrada.

    Marisol se cubrió hasta la cabeza y se acurrucó, pero Carmen caminó hasta ella y tiró de la cobija, dejando al descubierto el cuerpo de la niña.

    -Espera Carmen, tengo sueño… - murmuró la pequeña sin abrir los ojos.

    -Lo siento señorita, debe levantarse de una vez. – replicó Carmen mientras la mecía de un lado a otro.

    Después de varios minutos de intento por levantar a Marisol, la pequeña cedió, y con mayor pesadez se levantó.

    Se estiró y bostezó. Salió de la cama y miró a su alrededor.

    -Carmen… ¿Quién llegó anoche? – preguntó la pequeña entre bostezos.

    -Me parece que un conocido de su padre. – contestó la señora mientras doblaba la cobija y con un aire de desconfianza.

    -Bien… creo que será mejor que me arregle… - continuó Marisol sonriente.

    Carmen ayudó a Marisol a preparase para después bajar a tomar un buen desayuno. El día era bastante agradable, y era mejorado por el canto de las aves. Después de desayunar Marisol ayudó un poco a levantar el pequeño desorden causado.

    -Voy a jugar Carmen… - gritó Marisol mientras salía de la cocina dirigiéndose hacia afuera de la casa.

    -No se aleje señorita. – gritó la señora.

    Marisol salió a lo que venía siendo el jardín del lugar. Las flores que había coloreaban todo, aparte de darle un exquisito perfume que deleitaba desde el momento en que lo olfateabas.

    La niña corrió hasta un enorme y frondoso árbol que se encontraba en lo más alejado, después, y con cautela, se arrodillo. Parecía feliz de ver que la hierba estaba enmarañada y descuidada. Miró atrás rápida y levemente y al ver que no había nadie apartó aquella maraña verde.

    Continuará...

    ________________

    Espero les guste, y que esta vez no tenga errores notables xD

    Atte:
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    Re: El relicario de las 12 almas.

    Jejejeje siento decirte que volviste a cometer el mismo error, al inicio del capitulo, pero bueno es pasable porque no habías tenido errores antes :)

    Espero la genial continuación, que estoy muriendo de curiosidad
     

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