Explícito de Pokémon - El que no sufre no aprende

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Siletek, 24 Julio 2017.

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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Awww... un tierno episodio que yo considero como "puente" :P. Todo tiernis y tranquilo...

    Se aprecia el humor que pones de repente, como cuando James se pone todo amoroso y Jessie le recuerda que está en "cuarentena" -w-... y luego hay más colegueo cariñoso que nada. Ufff, linda relación. Y qué bueno que Jamie no es tan chillona... aunque como dicen, los calladitos son los más peligrosos :V. Así que habrá que ver cómo es ella cuando cumpla 4 xD.

    Y qué bien que a Meowth al fin le salió el "Día de Pago". Es un bello detalle que decida regalar sus primeras 4 monedas a Jessie, James, Oak y Brock... son unos roles de canela -w-. Quizás a qué se dedique el Brockas luego de todo esto en este nuevo canon... o mejor dicho, fanon xP.

    Por cierto, unos errorcillos que detecté

    1- ¿"plantao"? No sabía que existía un nuevo tipo llamado así :'U
    2- ¿Desde cuándo se vale abrir una pregunta con un signo de exclamación? xD

    Y claro, no hubo mayores incidentes. La liga ya comenzó y tanto James como Ash están nerviosos y tensos como un puerco a las puertas del matadero. Ya quiero ver qué tan lejos llegan ellos... ah, y Gary, claro. Al menos su pequeña Bulbasaur se ve en buen estado y sin secuelas...

    Esperaré el siguiente episodio :P
     
  2.  
    Siletek

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    El que no sufre no aprende
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    Romance/Amor
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    Capítulo cincuenta y dos

    Primera ronda


    James quería salir corriendo.

    La cantidad de gente que había por todos lados era increíble. En las afueras del estadio decenas de periodistas pululaban por el estadio, informando las últimas novedades y entrevistando a los entrenadores. Dispuesto a no llamar la atención, Jessie, James y Meowth evitaron las cámaras durante todo el trayecto hasta el edificio donde tenían que registrarse.

    —Bah, está lleno de presumidos —comentó Jessie, viendo a un entrenador lucir orgulloso a su Vileplume frente a la cámara.

    —Bien que harías lo mismo con tu Arbok si participaras en la Liga —se burló Meowth.

    —Arbok y yo nos merecemos ser el centro de atención —se defendió ella, tirando su cabello rojo hacia atrás con una mano.

    Cuando entraron al edificio de forma circular, vieron varios mostradores para inscribirse a la Liga Pokemón y había varias filas largas.

    —Vamos a estar un rato aquí —murmuró James, resignado.

    Jessie lo miró con una sonrisa que James conocía muy bien. La sonrisa que decía que estaba planeando algo cuestionable.

    —Dejamelo a mi., amor. Siganme

    Acunando levemente a Jamie en su brazo, pasó por al lado de una de las filas.

    —Permiso, mujer con un bebé, permiso —canturreó Jessie, con tono levemente autoritario. Varios la fulminaron con la mirada, pero no protestaron. Así llegaron a ser los primeros de la fila.

    —Todo tuyo, cariño.

    Algo avergonzado por el espectáculo, James se adelantó al mostrador donde una muchacha joven de cabello negro con ojos verdes lo aguardaba.

    —Bienvenido a la Villa Pokemón, señor —lo saludó ella, sonriente—Necesito su identificación para acreditar sus datos.

    James se metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó su pokedex. Se la dio a la recepcionista y ella la abrió.

    —¿Es su primera vez en la Liga Pokemón? —le preguntó la recepcionista.

    —Si.

    La recepcionista puso la pokedex dentro de un aparato muy similar a una impresora y usó el teclado para cargar la información. Cuando terminó, le devolvió la pokedex.

    —Muy bien. Le explico las reglas: hay cuatro campos de batalla antes de pelear en el estadio añil: Agua, Planta, Roca y Hielo. Tiene que ganar los cuatro campos para avanzar a los octavos de final.

    —¿En que campo voy a participar? —preguntó James.

    La chica señaló el botón rojo que estaba sobre su escritorio.

    —Solo tiene que tocar este botón —la recepcionista lo presionó y el botón se encendió—. En la pantalla de allí están los campos. Donde se detenga la luz, ahí será la batalla.

    James miró hacia donde la chica señalaba. Había un televisor plasma colgado del techo de la recepción donde mostraba con cuatro íconos los campos de batalla: una gota de agua, una hoja, algo que se parecía a una formación rocosa y un copo de nieve. La luz pasaba de uno a otro. James dudó unos segundos antes de presionar el botón, rogando que le tocara el pasto.

    La luz bajó de velocidad hasta detenerse en el símbolo de agua.

    —Mierda —murmuró James. No tenía ninguna experiencia en pelear sobre el agua y Psyduck era el único pokemón de ese tipo que tenía.

    —Le ha tocado el campo de agua —anunció la recepcionista—. Ahora el sistema seleccionará a su oponente.

    La recepcionista tecleó un poco en su computadora. La foto de James apareció en la mitad de la pantalla. Un par de segundos después, apareció la foto de su contrincante en la otra mitad de la pantalla. Era una chica de unos doce o trece años, de cabello negro atado en dos trenzas y ojos verdes.

    —Tiene el segundo turno. Tiene que estar en el estadio al mediodía. Sea puntual.

    —Muchas gracias.

    James se dio media vuelta y se retiró junto con Jessie y Meowth. Cuando estaban cerca de la puerta, escuchó que alguien lo llamaba.

    —¡James!

    Era Ash, junto con Misty y Brock.

    —¡Hola, Ash! —lo saludó James.

    —¿Ya te inscribiste? ¿Qué estadio te tocó?

    —Agua.

    —¡Igual yo!

    —¿Ya tienes una estrategia, James? —le preguntó Misty.

    —Apenas me acabo de enterar. Ya pensaré en algo después.

    —¿A que hora participas? Tal vez vayamos a verte —le sonrió Brock

    —Al mediodía.

    —Oh, antes que Ash. Bueno, los veré en la televisión.

    —¡Suerte!

    James se alejó junto con su familia. Ahora que ya tenía una batalla entre manos, tenía que planear su estrategia.


    —¿Ya elegiste a los que vas a usar?

    —No estoy muy seguro.

    James estaba sentado en el comedor de la cabaña, frente a seis pokebolas. Jessie lo había convencido de hacerlo ahí porque no quería que nadie lo viera elegir y que en base a eso planearan una estrategia.

    —El único pokemón de agua que tengo es Psyduck —murmuró, apartando la pokebola a un lado, donde estarían sus elegidos—. Creo que será capaz de enfrentarse a la batalla, pero… ¿y los otros?

    —Podrías elegir a Nina —opinó Meowth—. Es un pokemón eléctrico y podría freír a cualquier tipo Agua.

    —Y no puede usar pokemón tipo Roca o Tierra, sería un suicidio —James sonrió y apartó la pokebola de Nina—. ¿Cuál será el tercero?

    Era una decisión difícil. Weezing no serviría, ya que esconderse bajo el agua bastaba para evadir sus ataques; Growlie no se llevaba bien en ambientes acuáticos; Victreebel era lenta y no podría salir del agua si la derribaban… pero por otro lado tenía a Butterfree, que podría ser útil al saber volar y contar con Polvo Sueño para atacar; Persian le había demostrado saber nadar, Bulbasaur tenía buenos movimientos y su Mr Mime, aunque ya era viejo, había pertenecido a un circo y sabía unos cuantos trucos.

    James extendió la mano y eligió una de las pokebolas.

    —¿A quien elegiste?

    —Persian —respondió James—. Es tipo Normal, no es especialmente débil a casi nada y puede nadar —se levantó de la mesa—. Ya es hora.

    ...
    James entró al estadio bajo una multitud de aplausos. Casi quiso regresar de vuelta por donde había entrado, pero respiró profundo y caminó sin vacilar. Había dos pequeñas estructuras metálicas pintadas (una de rojo y la otra de verde) donde los entrenadores se subían, así estaban lejos de los ataques de los pokemón, pero lo suficientemente cerca como para que los pokemón pudieran oír las órdenes. Atrás de las estructuras había un banco de madera para que los acompañantes se sentaran, pero no había nadie; Jessie y Meowth se habían quedado en la cabaña para cuidar de Jamie, pero lo estaban viendo por televisión.

    James se subió a la plataforma roja. En la verde, había una chica de pelo castaño de trenzas que le llegaban hasta poco más abajo del hombro. Vestia con un jardinero rojo y una playera blanca. En el medio de ellos dos estaba el campo de batalla: una enorme piscina con tres enormes plataformas blancas. A James le hizo recordar a los programas de televisión donde los participantes usaban sus destrezas físicas para superar los obstáculos.

    —Damas y caballeros, empieza la segunda batalla en el campo de agua. —una voz masculina se escuchó por los altavoces—. En el lado rojo tenemos a James Kojiro, de Pueblo Paleta y en el lado verde tenemos a Amy Hills, de Pueblo Terracota. Cada entrenador puede usar tres pokemón.

    Sonó la campana. Era el momento.

    Amy lanzó su pokebola.

    —¡Yo te elijo!

    Un Staryu se puso sobre una de las plataformas. James hizo lo mismo.

    —¡Sal, Nina!

    Pudo ver la cara de terror que puso Amy al ver a la Pikachu. Ya era tarde para cambiar de pokemón.

    —¡Staryu, Pistola de Agua!

    —¡Esquivalo!

    No había mucho espacio para que Nina pudiera moverse libremente, así que la pobre hizo lo que pudo para esquivarlo sin caer al agua. Por desgracia, no pudo esquivarlos todos y uno de ellos le pegó en el pecho, tirándola al agua.

    —¡Nina! ¡Sal del agua!

    La Pikachu asomó su cabecita sobre el agua e intentó subirse a la plataforma.

    —¡Giro Rápido!

    El Staryu se abalanzó sobre Nina, volando por el aire como si fuera un platillo volandor y golpeó a Nina en la cabeza, tirándola otra vez al agua.

    No puedo perder contra un Staryu, pensó James. Tengo que hacer algo.

    Nina se trepó por segunda vez. No se la veía muy bien. Para colmo, el Staryu estaba en la misma plataforma que Nina.

    —¡Embestida!

    —¡Tirate al agua, Nina!

    La Pikachu saltó al agua, esquivando el ataque.

    —¡Ve tras ella!

    Staryu se tiró al agua para persegur a Nina. Era lo que quería.

    —¡Impactrueno!

    Nina cargó sus mejillas de electricidad y lanzó el ataque. El agua se electrificó, atrapando al Staryu. Cuando terminó, el pokemón acuático estaba flotando boca arriba. Su gema parpadeaba. Había ganado el combate.

    —¡Staryu no puede continuar! ¡La victoria es para el rojo!

    Amy regresó a Staryu a su pokebola y lanzó la siguiente. Lo que salió de ahí fue un Clefairy. James se mordió el labio, pensativo. Los Clefairy eran pokemón con los que no estaba acostumbrado a tratar, además de que eran impredecibles a la hora de la batalla gracias a su ataque Metrónomo.

    —¡Nina, Impactrueno!

    —¡Salta!

    Clefairy dio un enorme salto hacia adelante, esquivando el ataque y aterrizó suavemente en la plataforma del medio. Nina respiraba de manera agitada. ¿Cuánto podría aguantar?

    —¡Metrónomo!

    Los ojos de James se abrieron en par en par. El ataque podía beneficiarlo o derrotarlo en un solo movimiento.

    Clefairy abrió la boca y un inconfundible chorro violeta salio de sus labios directamente hacia Nina. La Pikachu absorbió todo el humo y comenzó a toser. Toxico, pensó James

    —¡Nina!

    —¡Doble Bofetón!

    Aprovechando que Nina estaba atontada por el veneno, Clefairy se acercó de un salto hacia la Pikachu y le dio un par de bofetones. James se aferró con fuerza a los barandales. Su pobre Nina…

    Nina se desplomó en la plataforma, desmayada. Clefairy saltó hacia la plataforma más cercana a su entrenadora.

    —¡Pikachu no puede continuar! ¡La victoria es para el azul!

    James llamó a Nina a su pokebola y la guardó en el bolsillo. Dudando un poco, sacó otra pokebola.

    —¡Psyduck, ve!

    Psyduck salió de su pokebola y se posicionó en la plataforma. Miró un momento a James antes de centrar su mirada vacía en su oponente. Pudo escuchar algunas risotadas burlonas en el público. La Clefairy lo miró, como si no supiera si debería tomarlo en serio o no. Su rival debió pensar lo mismo, porque sonrió de manera burlona y dijo:

    —¡Doble Bofetón!

    James casi hizo un amague de sonrisa, pero puso cara de póker y dejó que la Clefairy se acercara a él. Apenas puso un pie en la plataforma, James gritó:

    —¡Pistola de agua!

    Antes de que Clefairy hiciera su ataque, Psyduck tiró un potente chorro de agua que arrojó al pokemón rosado de la plataforma.

    —¿Pero que demonios…?

    —¡Confusión!

    Clefairy salió del agua se quedó flotando en el aire como si un ser invisible la hubiese tomado. Un segundo después, fue arrojada como un muñeco de trapo hacia una de las plataformas.

    —¡Bien hecho, Psyduck!

    Pero Clefairy aún no se rendía. Se levantó de un salto, aún con muchas ganas de pelear.

    —¡Usa Metrónomo!

    —¡Psyduck, al agua!

    El pokemón de agua obedeció justo a tiempo, ya que Clefairy vomitó una llamarada de fuego que lo pudo haber achicharrado. Psyduck asomó su cabeza fuera del agua e intentó subir a la plataforma, pero le estaba costando. Amy aprovechó la oportunidad.

    —¡Doble Bofetón!

    Apenas Psyduck se trepó, Clefairy lo empezó a abofetear con fuerza con una mano, mientras que con la otra lo agarraba de las plumas del pecho para que no pudiera escapar. Eso no le iba a hacer muy bien a su migraña.

    Clefairy dejó de abofetearlo y Psyduck permaneció de pie, pero balanceándose un poco. James tragó saliva.

    —¡Embestida!

    —¡Confusión!

    Psyduck usó el ataque otra vez, solo que ahora su ataque estaba potenciado por su migraña. No se limitó a tirar a Clefairy contra la plataforma, sino que la arrojó contra la estructura metalica donde estaba Amy. El sonido del metal fue amortiguado por los gemidos de sorpresa del público. Clefairy terminó en el agua, flotando boca abajo.

    El referi se acercó al Clefairy. Tal vez pensaba que el ataque la había matado o algo así. Por suerte, solo estaba inconsciente.

    —Clefairy no puede continuar. ¡El rojo es el ganador!

    EL público comenzó a aplaudir, entusiasmado. James se preguntó cual sería el tercer oponente.

    Amy llamó a su Clefairy y sacó su tercera pokebola.

    —¡Yo te elijo!

    Un Fearow fue lo que salió, batiendo sus enormes alas y mirando a Psyduck como si fuera un simple Goldeen para almorzar. Si algo sabía James sobre los Fearow era que había que tener unas pelotas muy grandes para atreverse a entrenar uno, aunque fuera desde Spearow.

    —¡Picotazo!

    —¡Ve al agua!

    Psyduck se arrojó al agua y esquivó el ataque, pero por muy poco; Fearow era bastante rápido. Psyduck podía ocultarse mientras se hundiera en el agua, pero escondiéndose no haría que ganara la batalla.

    —¡Psyduck, Pistola de Agua!

    Por mucho que hubiera entrenado a Psyduck, sus chorros de agua no llegaban hasta Fearow. Tenía que hacer algo y obligar a Fearow a bajar.

    —¡Tornado!

    El Fearow comenzó a batir sus enormes alas. El agua comenzó a agitarse y a arremolinarse cada vez más. Mientras que James pensaba como hacer bajar a Fearow, Amy había estado pensando como hacer salir a Psyduck del agua para poder atacarlo.

    James ya casi no podía ver a su pokemón, tan solo era una pelotita amarilla que giraba y giraba. James no se quería ni imaginar lo que debía estar pasando el pobre de Psyduck. Quiso llamarlo, pero recordó que solo le quedaba Persian y dudaba de que se las pudiera ingeniar con semejante pajarraco en terreno acuático.

    Al demonio, Psyduck era más importante.

    —¡Regresa!

    Fue inútil. La velocidad era tal que el rayo de su pokebola no alcanzaba a Psyduck. La única manera era esperar a que parara.

    —¡Psyduck, cálmate! —le gritó—. ¡Todo estará bien al final, lo prometo!

    El Fearow dejó de batir las alas, pero el tornado en el agua continuó. Amy estaba esperando a que el agua se calmara lo suficiente para poder atacar…

    El público enmudeció de golpe. Lo que estaban viendo era algo increíble.

    Psyduck había salido del agua y estaba flotando en el aire lentamente, gracias a sus poderes psíquicos. Se elevó hasta llegar a un metro sobre el estadio y luego el agua comenzó a elevarse también, como un gigantesco hula hula que giraba sin parar.

    —¡Pico Taladro!

    Amy se había recobrado de la sorpresa y Fearow se lanzó sobre Psyduck como una flecha. Pero el pokemón de agua no iba a quedarse viendo como lo golpeaban. El círculo de agua se cerró hasta casi tocar a Psyduck y luego la arrojó como un proyectil hacia Fearrow.

    El pájaro recibió el impacto de lleno. Se desvió y, en lugar de golpear a Psyduck, pasó de largo y golpeó lo que quedaba de agua en el estadio, noqueándolo.

    Hubo un silencio mortal. El arbitro tuvo que salir de su estupor para corroborar el estado de Fearow.

    —¡Fearow no puede continuar! ¡Psyduck es el ganador! ¡El contrincante rojo pasa a la siguiente ronda!

    Psyduck descendió lentamente del aire hasta posicionarse con suavidad en la plataforma blanca. Parecía muy cansado y se balanceaba sobre sus pies.

    James se bajó corriendo de la plataforma y saltó sobre el agua para alcanzar a su pokemón y abrazarlo con todas su fuerzas.

    —¡Lo lograste! ¡Lo logramos! —casi gritó James.

    Psyduck no le respondió el abrazo y soltó un gemido lastimero. James se separó y se alejó un paso.

    —¿Qué te sucede, Psyduck?

    Psyduck se agarró la cabeza y su cuerpo comenzó a brillar. Su piel se tornó azul y su figura se hizo más alta y esbelta. Una gema roja emergió de su frente y su pico se afinó. Sus patas se agrandaron, mostrando una garras mas grandes y fuertes.

    James se quedó de piedra, sin poder reaccionar. Después de meses de trabajo duro, su Psyduck había evolucionado. Su ahora nuevo pokemón lo miró con sus ojos oscuros y cansados y le hizo un gesto de ok con sus garras palmípedas.

    —Golduck —le dijo, con una sonrisa llena de orgullo. La multitud estalló en aplausos, pero a James no le importó. Solo le importaba su pokemón.

    Uno de los capítulos más difíciles para mi. Escribir una batalla de gimnasio es una cosa, pero una de la Liga es muy distinto.

    Nathan: Hay que recordar que ellos no dejan de ser pareja y tienen sus necesidades.

    Meowth se lo merecía. Creo que es un ataque dificil, por no decir imposible, para los Meowth que son salvajes. En cuanto a Brock... tengo mis planes.

    ¡Ah, mis errores de tipeo! Es algo que creo que no puedo curar XD.

    Bueno, disfruten de esta primera batalla.

    ¡Hasta la próxima!
     
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