Explícito de Pokémon - El que no sufre no aprende

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por Siletek, 24 Julio 2017.

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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Algo que olvidé mencionar... ¡Hasta dentro del universo le hacen puta propaganda a Charizard y dejan a la línea de Bulbasaur como peleles! Razón #3899174 por la que esa LAGARTIJA CON ALAS (Porque dragón NO ES) me tiene las PokéBall por el piso. Pero como James es buena gente, se queda con una Bulbasaur hembrita n__n. Ay, cómo no siquiera simpatizar con ese wey...

    Y Nina también refleja el terror del Pikachu de Ash a estar encerrada en PokéBalls... Al menos Meowth está pa convencerla -3-U. Vaya Diplómata xP. Hasta me lo imagino diciendo

    Meowth: Nya, soy un diplómata, no un luchador ;)

    A ver qué más acontece. Mucha suerte xP
     
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    Siletek

    Siletek Entusiasta

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    Título:
    El que no sufre no aprende
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    57
     
    Palabras:
    2350
    Capítulo treinta y siete

    Un pequeño incidente


    A la mañana siguiente, cerca del mediodía, el grupo compró las cosas necesarias en la ciudad, principalmente comida y pociones para pokemón. Extrañamente, Jessie se compró una montura para pokemón y unas riendas.

    —¿Para que vas a comprar eso? —le preguntó James.

    —Más tarde sabrás por qué —le respondió Jessie, con una sonrisita misteriosa.

    Cuando terminaron de hacer todas las comprar y asegurarse de que no faltaba absolutamente nada, salieron de Ciudad Carmín, listos para dirigirse a Ciudad Oscura.

    —No pienso caminar un minuto más —dijo Jessie, deteniéndose cuando no habían pasado ni cinco minutos desde que habían entrado al bosque. Sacó una pokebola del bolsillo—. ¡Yo te elijo!

    No fue ni Lickitung ni Arbok el que salió de la pokebola. Era un Tauros enorme y con aspecto de ser bastante fuerte. Golpeó el suelo con una de las patas delanteras un par de veces y mugió con una voz potente. Jessie se acercó al Tauros y le acarició el hocico.

    —¿Pero que demonios…? —James ni siquiera pudo terminar la frase de la sorpresa.

    —¿Cuándo atrapaste a ese Tauros? —preguntó Ash, con los ojos muy abiertos.

    —Intercambié a Lickitung por un Tauros de Gary —respondió Jessie de manera distraída, mientras intentaba colocarle la montura que le había comprado.

    —Pudiste haberme pedido un Tauros a mí —le recriminó Ash, algo molesto.

    —¿Tenías un Tauros? —le preguntó James.

    —Tengo muchos Tauros que atrapé en la Zona Safari.

    A James le dio un escalofrío al recordar a ese viejo loco. Tranquilamente pudieron haber muerto ese día si ese tipo hubiese querido llenarles el cuerpo de plomo.

    —Pero nunca me ofreciste ningún Tauros —le replicó Jessie—. ¿Ves? Tu novio Gary es más atento que tú.

    —¡No es mi novio! —chilló Ash, mientras pataleaba en el suelo.

    —Cálmate, que se te van a romper las zapatillas si sigues zapateando tanto —se burló ella. Terminó de colocarle la montura y se dirigió al Tauros—. Agáchate.

    El Tauros obedeció y se acostó, con el vientre pegado al suelo. Ella pasó una pierna por encima de del pokemón y se sentó en la montura. Se sujetó con fuerza de las riendas—. Cubone, ven aquí.

    El pokemón tipo Tierra corrió hacia ella y se trepó a la montura. Jessie lo acomodó como pudo delante de ella.

    —Ahora levántate, pero con cuidado.

    El Tauros obedeció y se levantó, con mucho cuidado, hasta quedar totalmente de pie.

    —¿Todos listos? —preguntó Jessie—. Vamos entonces.

    Todos empezaron a caminar hacia el interior del bosque. James aún no se podía creer que había intercambiado su Lickitung por un Tauros, pero Jessie nunca había tenido una conexión con él, así que tal vez fuera mejor así.

    Al rato de estar caminando, Brock miró a Jessie montada en su Tauros y se rio.

    —Te pareces a una de esas reinas de belleza que ganaron la corona en un concurso de pueblo —le dijo.

    —Yo no parezco una reina, SOY una reina, querido —le replicó Jessie, con una sonrisa de superioridad. De golpe, comenzó a dar besos al aire y a saludar a un publico invisible— Admírenme, mis leales súbditos, admiren a su reina y señora.

    Todos comenzaron a reírse.

    —Claro que sí, Su Majestad —le siguió el juego James. Se puso a la par de Jessie y le besó la mano. A Cubone no le causó gracia, ya que intentó golpearlo con su hueso.

    —¡Cubone, bon bon! —le gritó, blandiendo su arma hacia James de manera amenazante.

    —Dice: No toques a mami —tradujo Meowth.

    —No voy a hacerle nada —le dijo James.

    Cubone negó con la cabeza y lo siguió amenazando con su hueso.

    —Dice que… que le vas a hacer cosas malas, como las que le hicieron a él.

    Jessie suspiró y acarició la cabeza de Cubone para tranquilizarlo.

    —El no va a lastimarme. El es mi pareja, ¿entiendes?

    Cubone negó con la cabeza, confundido.

    —Él es alguien que siempre va a estar cerca de mí para protegerme. Si yo confío en él, tú también deberías confiar.

    Cubone miró a Jessie primero y luego a James. Muy despacio, bajó su hueso, pero lo siguió aferrando con fuerza, sin confiar del todo.

    James se desentendió de Cubone momentáneamente y miró a Persian, este caminaba a su lado, manteniendo una distancia de casi tres metros. Por momentos le daba la impresión que el Persian lo miraba cuando James no lo estaba viendo, pero puede que fuera su imaginación.

    A las tres de la tarde, se detuvieron en un claro del bosque y decidieron almorzar allí. Jessie y James decidieron que era el mejor momento para presentar a los nuevos integrantes del equipo.

    —Arbok, Lickitung no está más con nosotros —le explicó Jessie—. Lo intercambié por Tauros, quien va a ser el encargado de llevarme.

    Arbok se acercó a Tauros y se puso a la altura de sus ojos, sacando y metiendo la lengua. Hizo un gesto de asentimiento, como si aprobara su entrada al grupo y tomó una pose más relajada, mientras siseaba algo.

    —Arbok dice que nunca le cayó bien Lickitung y que bien que lo hayas cambiado por alguien más útil —tradujo Meowth.

    —Y este es Cubone —el pokemón tipo Tierra miraba a Arbok desde las piernas de Jessie—. Ve a saludarlo, Cubone.

    Jessie lo empujó con el pie para que se acercara a Arbok. La serpiente se agachó hasta quedar casi contra el suelo para mirarlo a los ojos. Cubone se sintió tan intimidado que se puso a llorar y se aferró a la pierna de Jessie, llorando.

    —No llores —Jessie intentó agacharse, pero no pudo, así que se quedó de pie donde estaba—. Arbok puede dar un poco de miedo, pero es un pokemón bastante cariñoso.

    Como si quisiera probar el punto de Jessie, Arbok se acercó a su entrenadora y se refregó un poco contra su hombro.

    —Arbok… —suspiró Jessie, acariciándole la cabeza. Cubone lo miraba, intrigado a través de sus lágrimas.

    Tauros y Cubone también fueron presentados a los pokemón de James, quienes los recibieron de manera cálida y afectuosa. James aprovechó y también presentó a Persian como un “compañero temporal”. El felino fue bastante seco con la bienvenida de los pokemón y luego se fue a recostar cerca de un árbol para dormir una siesta. James también les contó sobre la Bulbasaur y que la conocerían muy pronto.

    Todo muy tranquilo… pero la tranquilidad nunca duraba mucho en el grupo.

    ...​

    Lunita estaba jugando con Nina, cuando sus ojitos azules enfocaron una suculenta baya colgada de lo alto de una rama. Se veía tan deliciosa (de un suave color naranja) que intentó treparse por el tronco. Demás estaba decir que nunca había trepado antes a un árbol, solo a la pierna de James o incluso el largo cuerpo de Arbok. No pudo subir ni un metro cuando sus pequeñas uñas no pudieron sostenerla y cayó de espalda al suelo. No se hizo daño, pero la frustración la hizo llorar. Eso fue suficiente para su padre, quien dejó el libro de nombres que estaba leyendo para ir a consolarla.

    —¿Qué sucede, cariño? —Meowth la estrechó contra su cuerpo para calmarla.

    —Q-quiero es-sa ba-bayita —gimoteó Lunita, señalando con su patita una baya Meloc.

    —¿Quieres que papi vaya a traerla?

    Lunita estaba por responder, pero se interrumpió cuando vio a Persian levantarse y caminar con lentitud hacia ellos.

    —Iré yo — se ofreció Persian. Meowth iba a replicarle que podía bajarla él mismo, pero de inmediato se calló. Mejor dejarlo que lo haga. Tal vez necesitaba hacerlo y sentirse algo más normal. El árbol no era tan alto como para que pudiera matarse, así que no había problema.

    El Persian trepó por el tronco de árbol, ante la admiración de Lunita, quien lo miraba embelesada. Meowth se molestó un poco. Él tenía que ser el objeto de admiración de su hija, pero reprimió sus celos. Él era el padre de Lunita y nadie podía competir con eso.

    Persian logró llegar a la rama donde colgaba la baya. Se agarró de la rama con todo su cuerpo y, con una uña, logró tirar la baya al suelo. Lunita dio un chillido de alegría y se arrojó sobre la baya.

    —¡Bayita, bayita! —gritaba, como si se hubiera ganado cien millones de yenes—. ¡Eres el mejor, Persian!

    Persian no respondió. Cuando Meowth miró hacia arriba, vio que estaba muy tieso, abrazado a la rama con toda su fuerza. Tendría que haberlo visto venir, pensó.

    —¿No puedes bajar? —le preguntó. No quería burlarse, solo constatar si estaba bien.

    —¡NO PUEDO BAJAR! —gritó, aterrado. Su voz sonó como un maullido estridente, lo cual hizo que todos pararan de hacer lo que sea que estuvieran haciendo para ver que sucedía.

    —¿Qué pasa? —preguntó Ash.

    —Creo que Persia acaba de recordar que le teme a las alturas —murmuró Meowth.

    James se puso al lado de Meowth y miró a Persian como si analizara la situación. Después de unos segundos, se dirigió a Arbok:

    —¡Arbok, ven aquí!

    Como si se tratara de su propia entrenadora, la serpiente fue lo más rápido posible hacia él y se puso firme, esperando una orden.

    —Sube una rama más arriba de Persian. Yo me colgaré de tu cola e intentaré no hacer demasiado peso, ¿entiendes?

    Arbok solo asintió sin chistar. Se trepó por el tronco con lentitud. James lo tomó de la cola y comenzó a usarlo como una soga que alguien tiraba desde arriba.

    —¡LA RAMA SE VA A ROMPER! ¡SE VA A ROMPER! —gritó Persian.

    —Tranquilízate —le decía James, mientras subía—. Te voy a sacar de esta.

    —¡SE VA A ROMPER! —siguió maullando el Persian.

    James siguió subiendo y subiendo con ayuda de Arbok hasta lograr situarse a metro y medio del Persian. James debió darle una orden a Arbok, porque enredó su cola en la cintura de James, como si fuera una soga viviente.

    —Escucha bien —le dijo James en voz alta—. Tienes que dejar de agarrarte de la rama y dejar que yo te agarre.

    —¡NO, ME VOY A CAER! —gritó Persian, aterrorizado.

    —Sé que tienes miedo, pero debes confiar en mí —le habló James, como hubiera entendido las palabras del felino.

    A pesar de la altura, Meowth podía ver el temeroso rostro del Persian, sin saber que hacer, si aceptar ser rescatado por James o quedarse a vivir en esa condenada rama.

    —Sólo quiero ayudarte. Lo prometo.

    Poco a poco, Persian comenzó a soltarse. James se acercó al pokemón y lo abrazó con todas sus fuerzas contra su pecho, intentando reconfortarlo.

    Apenas se bajó de la rama, escuchó un quejido de Arbok.

    —Mucho peso… no puedo…

    —¡Arbok no puede aguantar el peso de ambos! —les advirtió Meowth a todos—. ¡Hay que hacer algo!

    Brock se adelantó un paso.

    —¡Vayan todos atrás mío! —dijo Brock. Una vez que todos se pusieron detrás de él, sacó su pokebola—. ¡Sal, Onix!

    El pokemón tipo Roca salió de la pokebola. Era más alto que el árbol al que ellos estaban trepados.

    —¡Onix, acerca tu cabeza a Persian y James para que puedan bajar del árbol.

    El pokemó obedeció y acercó su enorme cabeza debajo de los tres. James pisó el rostro de roca de Onix y Arbok lo soltó para luego bajar por el tronco del árbol a toda velocidad para encontrarse con su ama.

    James se sentó justo al lado del cuerno de Onix y se sujetó a este. El pokemón fue bajando de a poco su cabeza hasta pegar el mentón contra el suelo.

    Todos fueron corriendo hacia James como si hubiera estado al borde de la muerte y lo ayudaron a bajar de la cabeza de Onix.

    —Dejenme —dijo, apenas pisó el suelo—. Persian debe estar muy incómodo con tanta gente.

    Meowth siguió con la vista a James. Él se sentó, con Persian aún en los brazos y lo acurrucó, mientras el pokemón se acurrucaba con fuerza contra su pecho, como si fuera su última salvación. Sin poder evitarlo, Meowth sonrió.

    James, lo hiciste otra vez, pensó.

    ...
    James estuvo calmando a Persian durante casi una hora hasta que este se quedó dormido en sus brazos. Recién ahí pudo desprenderse de él y acostarlo en el suelo. Usó una de sus playeras para taparlo y se dirigió a Brock para ver si lo podía ayudar a preparar el almuerzo.

    —Está bien, Meowth me está ayudando —le respondió Brock. Revolvió la olla que tenía sobre la fogata con una cuchara de madera y luego preguntó —. ¿Cómo está Persian?

    —Creo que más tranquilo —respondió James—. No tenía idea que le tenía miedo a las alturas.

    —Generalmente les pasa a los Meowth y a algunos Persian. Saben trepar, pero les agarra miedo cuando tienen que bajar.

    —¡Hey! —lo retó Meowth—. ¡Yo no le tengo miedo a las alturas!

    —Dije generalmente, no todos —se defendió Brock—. Tal vez sea mejor vigilarlo mejor. Esto puede ser un ataque a su autoestima.

    —Lo sé —suspiró James. Miró hacia donde estaba Jessie y la vio acariciando al Cubone sentada en un tocón de árbol—. ¿Y con Cubone que pasará?

    —Jessie está haciendo lo que puede. Tendrá que enfrentarse a sus miedos tarde o temprano.

    —Todos lo tendremos que hacer en algún momento —suspiró James. Miró a Persian dormir y se preguntó si algún día el pokemón podría valerse por su cuenta y tener una vida medianamente normal.

    Nathan: en lugar de quejarse y esconder el gimnasio, se pudo haber ido a otro lado o aprovecharse del turismo, pero prefirió quejarse y robarle guita a la Liga.
    No sé si "sutil", no lo hice con esa intención.
    A Cubone lo iba a poner antes e iba a ser de Todd, pero cambié de opinión y decidí que Jessie lo tuviera en otra ocasión.
    Me rompí el cerebro con la Pokedex. Gracias.

    Nathan (post 2): Ya me estuve preguntando por qué no habías dicho nada XD. Es que yo me lo he imaginado así dentro del universo y plasmé mis ideas aquí.

    Hasta la próxima!
     
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  3.  
    Thranduil

    Thranduil Entusiasta

    Aries
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    Hola!!!! He vuelto para comentar, después de estar mucho muy mega ocupado con la universidad, tengo tiempo para el foro. Sabía que se me había pasado un capítulo por leer, pero me metí y ya habían dos.

    Capítulo 36: bueno, este capítulo es como un proceso de transición luego de lo del pokefílico, no esperaba que tuviesen más pokémon, me pregunto a cuál dejará James para traer a Bulbasaur. Pensé que volverían al gimnasio de Blaine, pero el denunciarlo tiene lógica, pues el fic presenta la historia de forma más realista. Me pareció gracioso cuando conversó con Oak, le dijo un montón de cosas que yo no hubiese retenido en mi memoria.

    Capítulo 37: Creo que este capítulo sirve para sentar un poco las bases sobre el desarrollo de Persian y su recuperación. Supongo que intentó superar ese miedo a las alturas, pero no lo logró. No tengo mucho qué comentar, también están los celos de Meowth, supuse que en algún momento podría pasar algo ahí. No pensé que Jessie se desharía así como así de Lickitung, me hubiese gustado que tuviese más participación.

    Esperaré por más capítulos para ver cómo siguen las cosas, también espero que la universidad me de algún tiempo para pasearme por el foro. Ciao.
     
  4.  
    Son Les

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    Hola, soy nueva aquí,sólo te quiero decir que me ha gustado mucho esta historia y que la debas continuar ya que tiene muy buena trama esta escrita muy bien.
    Se que ha nadie le importa pero bueno,me quebro la poca infancia que me quedaba xD
     
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    El episodio ha estado chévere... Cortito pero bonito owo. Esa Jessie todavía conserva parte de su personalidad altanera... Aunque al menos no es tan desagradable como en el canon -w-U.

    Y al igual que Thranduil, me llama la atención el que Jessie haya intercambiado a Lickitung así como así... aunque igual se entiende que a veces los Pokémon y los Entrenadores tienen personalidades demasiado incompatibles... incluso Arbok admite que "no le caía bien" owoU.

    Pero bueno, lo de Persian intentando mostrarse fuerte pero teniendo un EPIC FAIL me pareció correcto :P. A ver cuánto tarda él en volver a ser el mismo de antes de caer en las garras del Pokéfílico :V... y si pasarán por Pueblo Paleta para ello owo. Quizás pase otra interesante.

    Y bueno, pobre Cubone... también teme al mundo que le rodea nwnU. A esperar un poco más por las contis...

    Ah, por cierto:

    Seguro intentó en algún momento tomar ventaja del turismo también, pero la Posada "Adivinanza" (¿O era "Acertijo"?) no era muy popular que digamos... Blaine será muy inteligente, pero en materia de Marketing es un cero a la izquierda xD.

    Y sí, mejor hubiese pedido a los encargados de la liga (nadie sabe a ciencia cierta cómo funciona eso... y Takeshi Shudo ya se murió y no nos puede dar su visión más "realista" del tema T__T) que lo relocalizaran en otro sitio xP

    Nos vemos en otra, Sile-chan OwO
     
  6.  
    Plushy

    Plushy PokéWriter Usuario VIP Comentarista destacado

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    Después de tanta cosa chunga y fea ya era necesario un poquito más de tranquiliad para la gran familia disfuncional con hijitos traumados ;__;
    Y que sí no más momentos del Besto Husbando siendo todo un rol de canela:

    too pure.png

    En serio, dónde hago fila para que me den uno envuelto en papel celofán? >__>
    Lo malo es que el tono general de la historia me impide fangirlear a lo pendejo, además que ya estando a punto de ser papá y teniendo otra buena tanda de bendiciones adoptadas es como que lo mata por un lado... pero por otro es como HAHDSDSJDHSJDHDJ JAMES MOTHERFUCKING KOJIRO-SAMA! IN YOUR FACE, BITCH!

    Y ahora más cercano a la liga, ni cuenta me había dado que ya tenía el equipo completo, lo que me hace preguntarme si Nina va a participar en la liga. En una historia mucho más apegada al anime lo vería viable ya que aun los pokémon recién nacidos presentan cierta autonomía en contraparte con los animales, pero acá que literalmente son animales semi sapientes veo complicado que se vayan a un reto de ese estilo teniendo menos de un año sin correr el riesgo de que sufran un daño muy fuerte.

    Más divergencia camino a Ciudad Oscura y un duelo nuevo para Ash que estoy segura será interesante por leer.

    Oww pobre Percian, por fin se motiva a hacer algo y le sale el tiro por la culata y lo de las alturas seguro es algo que LizzaRade como nuestra loca de los gatos oficial aprueba D:

    Comentario escueto porque ando oxidada con lo de la comentada, pero a cambio :D
    do it.png
     
  7.  
    Siletek

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    Capítulo treinta y ocho
    Ciudad Oscura.


    Tardaron dos semanas en llegar a Ciudad Oscura, cruzándose por varios pueblos, ciudades y lugares conocidos, pero sólo deteniéndose a comprar provisiones y no mucho más. A duras penas se detenían en el Centro Pokemón para hacerles un chequeo a sus pokemón y nada más. El tiempo le estaba jugando en contra a Ash y no podían perder tiempo.

    James estaba preocupado por Jessie. Si bien tenía un Tauros que la llevara, tenía miedo que un movimiento brusco la tirara al suelo. Así que compró un block de dibujo y comenzó a diseñar una carreta en sus momentos libres. En esas dos semanas también estuvo entrenando a sus pokemón como podía y cuando podía.

    En esas dos semanas, hubo mucho para destacar de los pokemón.

    Arbok se negaba cada vez más a entrar en su pokebola y solía quedarse afuera. Tomó a Cubone como si fuera un alumno y comenzó a entrenarlo él mismo. Cubone al principio le tenía miedo a Arbok y se escondía detrás de Jessie pero poco a poco le perdió el miedo y comenzaron a entrenar juntos.

    —Arbok no tolera que un pokemón débil esté en el equipo con Jessie —explicó Meowth cuando empezaron con esos entrenamientos—, así que prefiere entrenarlo para que Cubone pueda defenderla a ella y a la bebé.

    Mientras eso ocurría, James se comenzó a esforzar en su entrenamiento, prestándole especial atención a Psyduck. El pobre pokemón apenas podía usar sus garras para arañar y hasta ahí llegaban sus ataques útiles. Su chorro de agua era patético y ni hablar de su golpe de cola. Ni siquiera sabía nadar.

    James decidió que enseñarle a nadar era lo más importante e intentó enseñarle a las orillas de un río. Al principio, Psyduck se negó profundamente a siquiera acercarse a la orilla, pero James lo convenció de que no pasaría nada si él estaba para protegerlo. El primer día, James se dedicó a que estuviera en el agua. No lo hizo nadar ni nada por el estilo. Solo que se quedara sumergido en el agua y nada más. Los siguientes días se dedicó a enseñarle a nadar. Para cuando llegaron a Ciudad Oscura, Psyduck ya no le temía al agua y podía nadar distancias cortas. Hacía falta que perfeccionara su nado, pero sintió haber hecho un gran progreso.

    Persian, después de que James lo rescatara de árbol, cambió su actitud ante James. Caminaba más cerca de él e incluso comenzó a dormir casi al lado de James. Dos días antes de llegar a Ciudad Oscura, mientras James terminaba el diseño de la carreta, Persian apoyó su mentón en la rodilla de James y se quedó allí. Cuando James le acarició la cabeza, cerró los ojos, disfrutando de los mimos.

    Todos habían hecho mejoras… excepto Lunita.

    Desde que dejaron Ciudad Carmín, Lunita comenzó a estar más retraída y solitaria. Se negaba muchas veces a jugar y se la pasaba la mayor parte del tiempo aislada. Cuando Meowth le preguntaba sobre lo que le sucedía, ella respondía “Nada” y seguía aislada de todos.
    Al fin, llegaron a Ciudad Oscura. Bueno, era más bien un pueblo, pero se hacían llamar ciudad de todas maneras. Quizás lo llamaban ciudad con la esperanza de engañar a los turistas o algo así.

    El pueblo estaba muy diferente a como lo habían dejado varios meses atrás. El pueblo ahora estaba limpio y arreglado y la actividad fluyendo por las calles. James se preguntó que había pasado con el tipo que tenía un Electabuzz, Kazz ¿Seguiría molestando? ¿Se había ido del pueblo? ¿O tal vez estaba viviendo pacíficamente en el pueblo, sin rencores?

    —Vaya, está muy diferente de como lo recuerdo —comentó Jessie, aún montada sobre Tauros. Al parecer, eso la hacía ver como alguien poderosa y prefería no bajar hasta que tuviera que entrar a algún lado.

    —¿Hay Centro Pokemón aquí? —preguntó Meowth.

    —Creo que no —respondió Brock—. Solo estuvimos aquí unas horas la última vez.

    —Si no hay un Centro Pokemón, deberíamos buscar una posada —murmuró James, sujetando su block de dibujo. Sus planos de la carreta ya estaban listos y no veía la hora de buscar una maderera para empezar a construirla, aunque zuviera que estar todo el día martilleando clavos para terminarla.

    —Primero vayamos al gimnasio —dijo Ash, ansioso por entablar una batalla.

    —¡Tom! ¡Tom Ate!

    Tres niños de unos seis o siete años fueron corriendo a su encuentro.

    —¿Eh? ¿Me hablan a mí? —preguntó Ash.

    Misty le pegó un codazo en las costillas.

    —Cambiamos nuestros nombres aquí —le susurró.

    —¡Ah, sí! ¿Cómo están? —preguntó Ash, rascándose la cabeza.

    —¡Genial! Yaz abrió el gimnasio hace menos de un mes —le explicó uno de los niños—. ¿Vas a enfrentarte a él?

    —Si, vengo a ganar la medalla —respondió Ash.

    Los chicos iban a responder, pero de golpe se fijaron en Jessie, James y Meowth y su semblante cambió.

    —¿Ustedes no eran los guardaespaldas de Kaz? —preguntó uno de los niños, frunciendo el ceño.

    James se frotó el cuello con una mano. Sabía que no tendrían un buen recibimiento.

    —Si, pero nos fuimos hace mucho —respondió, un poco nervioso—. Ahora estoy viajando con ellos. Nos estamos portando bien, lo prometo. Pregúntenle a Ash… digo Tom.

    Ash asintió.

    —Si, se portan bien.

    —Oigan, ¿hay un Centro Pokemon aquí? —preguntó Brock.

    —Está en construcción —respondió uno de los chicos—. Pero hay una posada por aquí cerca donde se pueden alojar esta noche.

    —Pero me dijeron que iban a mandarme una Pokedex aquí…

    —Supongo que estará en la posada, no se preocupe.

    —¿Saben si en el pueblo hay una maderera? —James tenía ganas de poner manos a la obra con su proyecto, aún si eso significaba estar martilleando clavos todo el día.

    —Si. Hace un tiempo algunos de los integrantes de Kaz se quedaron aquí y trabajan construyendo muebles. Les va muy bien.

    —“¿Se quedaron?” ¿Qué pasó con Kaz?

    —Kaz se fue del pueblo hace un tiempo, sin ningún rencor hacia Yaz. Dijo que quería construir su gimnasio en otro lado. Llamó hace un par de días a Yaz y le contó que puede que pueda construir su propio gimnasio en Isla Canela, ya que hace poco cerraron el gimnasio que estaba allí.

    El grupo se miró entre ellos. James estuvo a punto de echarse a reír. Las vueltas que daba la vida… Los directivos de la Liga Pokemón sí que actúan rápido, pensó.

    —Los guiaremos a la posada — se ofrecieron los niños y fueron arrastrados por las calles de tierra hasta llegar al destino. A James le hizo recordar la posada donde había hecho el amor con Jessie por primera vez. De solo pensarlo se sonrojó.

    Una vez que se instalaron, Ash se mostró muy ansioso por ir al gimnasio. Se moría de ganas de batallar ya mismo. Por desgracia, James no iba a poder ver la batalla y Meowth tampoco.

    —¿Pero por qué? —les preguntó Ash. Casi parecía que iba a hacer pucheros.

    —Tengo que construir una carreta para que Jessie pueda viajar más cómoda —respondió James—. Pero Jessie sí ira a verte.

    —Si, aplasta a ese cretino —Jessie hizo chocar su puño contra la palma de su mano.

    —Oh, bueno —Ash pareció un poco desanimado.

    —Pero te iré a ver la próxima, lo prometo.

    Ash asintió y le sonrió brevemente.

    —Lunita y Nina también irán a verte, Ash.

    Nina le sonrió a Ash, pero no Lunita. La pequeña Meowth estaba decaída, acostada sobre la cama y murmurando por lo bajo.

    —Lunita —la llamó James.

    Ella paró las orejitas, se dio vuelta e hizo un intento de sonrisa.

    —¡Nya!

    James suspiró. Mejor que se encargara el padre, que podía entenderla. Puso una mano en el hombro de Ash.

    —Da lo mejor de ti en la batalla.

    Ash mostró una sonrisa ancha.

    —Claro que sí, —respondió. Se dirigió a la puerta—. Los espero abajo —agregó antes de salir corriendo por las escaleras.

    ...​

    El gimnasio Yaz se veía tal cual como lo habían visto la última vez, idéntico a un dojo de pelea. Yaz se alegró mucho al ver a Ash y aún más cuando escuchó que quería ganar la medalla.

    —¿Así que vienes por una Medalla Bosque, verdad? —Yas sacó su medalla del bolsillo y se la enseñó al grupo. Era verde oscura, con forma de triángulo y una pequeña piedra roja en el centro.

    —Si —a Ash le brillaban los ojos por el deseo de tenerla consigo.

    —Te advierto que no será fácil —sonrió el líder de gimnasio—. No será como la última vez.

    El campo de batalla no estaba dentro del dojo, sino detrás, en el patio. Le hacía recordar cuando había peleado contra Koga. A apenas unos pocos metros, se encontraba el bosque.

    —Antes tenía el campo de batalla adentro, pero siempre había destrozos, así que decidí que mejor era ponerlo aquí afuera.

    Ash se posicionó en un extremo del campo, dándole la espalda al bosque. Misty, Brock y Jessie se sentaron en un largo banco de madera al costado, tres metros alejados de la cancha.

    —¿Ya sabes las reglas, no? La batalla será tres contra tres. Al líder no se le permiten hacer sustituciones y la batalla es sin límite de tiempo. ¿Estás listo?

    Ash asintió y se acomodó la gorra.

    —¡Pokebola, ve! —Yaz tiró su primera pokebola: un Beedril salió, volando a un metro sobre el suelo. Ash se sintió confiado; los Beedril eran pan comido.

    —¡Ve, Pikachu!

    Su amigo saltó de su hombro y se puso al frente de Ash, listo para la batalla.

    —¿Pikachu, eh? ¡Beedril, Picotazo Venenoso!

    —¡Pikachu, Ataque Rápido!

    Pikachu esquivó fácilmente el ataque de Beedril y dio un salto. Le pegó a Beedril en el estómago y este retrocedió, pero no dejó de volar.

    —¡Pikachu, Impactrueno!

    —¡Ataque Furia!

    Antes de que Pikachu lograra su ataque, Beedril se abalanzó sobre Pikachu y le dio varios golpes cortos, secos y rápidos con los aguijones que tenía a modo de brazos. Eso fue más que suficiente para que Pikachu no pudiera dar el ataque y cayó al suelo, herido.

    —¡Pikachu! —gritó Ash, temblando. No podía perder con él, no.

    —Beedril, Picotazo Venenoso.

    Beedril volvió a disparar sus aguijones y Pikachu hizo lo posible por esquivarlos, pero una de sus agujas lo golpeó en los cuartos traseros, envenenándolo.

    —¡No!

    Yas sonrió.

    —No creo que tu Pikachu aguante mucho más, hijo. Ríndete.

    —¡Nunca! Pikachu, ¿puedes levantarte?

    Pikachu se enderezó para seguir peleando, pero a los dos segundos se desvaneció. Ash no lo soportó y corrió hacia él.

    —¿Estás bien? —le preguntó a Pikachu. Este lo miró, con los ojos entrecerrados.

    —Pikachu no puede continuar —dijo Yas—. Victoria para mí.

    Ash levantó a Pikachu en brazos. Brock se levantó de la banca y corrió hacia ellos.

    —Dámelo —le dijo—. Tengo un antídoto conmigo.

    Ash se lo dio y Brock volvió a su lugar con Pikachu en brazos, mientras Misty buscaba el antídoto en la mochila de su compañero.

    —Creía que eras mejor que esto, Tom —le sonrió Yas.

    —¡Mi nombre no es Tom! ¡Soy Ash Ketchum, de Pueblo Paleta y te derrotaré! —sacó otra de sus pokebolas—. ¡Ve, Squirtle!

    El pokemón acuático salió de su pokebola, listo para atacar.

    —¡Chorro de agua!

    Squirtle lanzó un potente chorro de agua, varios mejor dicho, porque Beedril los esquivaba con facilidad. Pero uno logró pegarle en un ala, lo que lo obligó a descender.

    —¡Cabezazo!

    Como un rayo, Squirtle se abalanzó sobre Beedril. El pokemón bicho no pudo esquivarlo y el ataque le pegó justo en el pecho, noqueándolo en el acto.

    —Beedril, regresa —Yas se mordió ligeramente el labio—. A ver si puedes con esto: ¡Yo te elijo!

    Lo que apareció fue un Pinsir. Ash era consciente de que un Pinsir no era para tomárselo a la ligera, pero tenía a Squirtle y a su duro caparazón. No sería muy difícil.

    —¡Usa Chorro de Agua!

    Pinsir ni siquiera pudo esquivarlo. El ataque le dio de lleno en la cara y lo arrojó al suelo.

    —¡Giro Rápido!

    Squirtle dio un pequeño salto y se metió en su caparazón en el aire, Comenzó a girar a una velocidad vertiginosa y se lanzó sobre Pinsir como si fuera una rueda salida de un accidente de auto.

    —¡Pinsir, Agarre!

    El Pinsir sujetó a Squirtle con sus pinzas en pleno ataque. Yas sonrió de manera casi diabólica.

    —¡Movimiento Sísmico!

    El Pinsir pegó un salto enorme, aun sujetando a Squirtle en sus pinzas, para luego estrellarlo contra el suelo con una fuerza que hizo temblar la tierra.

    —¡Squirtle! —gritó Ash, esperando que su pokemón saliera de su caparazón y siguiera peleando. Después de un par de segundos, Squirtle salió y se levantó, temblando. No iba a durar mucho.

    —¡Pinsir, termínalo con Cuchillada!

    —¡Cabezazo!

    Squirtle quiso tomar impulso, pero estaba demasiado cerca de Pinsir. El ataque fue directo a la cabeza y lo dejó fuera de combate.

    —Squirtle está fuera de combate —anunció Yas—. Ash, ya ríndete.

    —¡Nunca! —llamó a su Squirtle y sacó la tercera pokebola—. ¡Ve, Pidgeotto!

    Pidgeotto salió de la pokebola, volando a dos metros sobre el suelo. Si perdía la batalla, todo estaría perdido.

    —¡Pidgeotto, Tornado!

    Pinsir no pudo contra ese ataque. Intentó resistir, pero quedó atrapado en el torbellino y comenzó a subir cada vez más. Cuando el ataque cesó, Pinsir cayó como una piedra contra el suelo, ya fuera de combate.

    —Regresa, Pinsir —Yas sacó su última pokebola—. ¡Sal, Scyther!

    Ash recordaba a ese feroz pokemón tipo Bicho. Tragó saliva, pero no quiso permitir que Yas notara que estaba asustado.

    —¡Pidgeotto, Tornado otra vez!

    El pokemón pájaro volvió a hacer el mismo ataque, pretendiendo hacerlo volar como a Pinsir, pero Yas solo sonrió.

    —¡Clava una de tus cuchillas en la tierra!

    Scyther obedeció. Clavó una de sus afiladas cuchillas en el suelo hasta la mitad y allí se quedó, a pesar del poderoso ataque Tornado.

    —No está funcionando —murmuró Ash—. ¡Pidgeotto, Picotazo!

    Pidgeotto bajó a tierra en picada, apuntando con su pico a la cabeza de Scyther.

    —¡Cuchillada!

    Cuando estuvo a unos pocos centímetros, Scyther atacó con la cuchilla que no estaba clavada a la tierra y lo golpeo con fuerza contra la cabeza de Pidgeotto.

    —¡NO! —gritó Ash, viendo a su pokemón caer al límite de la cancha, sobre la línea dibujada con tiza. No se movía.

    Yas no dijo nada. Sólo se quedó inmóvil mirando al pokemón pájaro durante unos segundos. Despegó los labios para hablar pero se detuvo cuando Pidgeotto se comenzó a levantar hasta quedar de pie.

    —¡Que bien! —gritó Ash, casi saltando de felicidad.

    Yas se mordió el labio inferior.

    —¡Ataque Rápido!

    —¡Pidgeotto, vuela! ¡Por el amor de Dios, vuela!

    Pidgeotto levantó vuelo y logró esquivar el ataque de Scyther.

    —¡Ahora, Ataque Arena!

    Pidgeotto batió sus alas con furia y una tormenta de arena se desató en el lugar. No se podía ver nada más que un borrón amarillento delante suyo y nada más.

    —¡Ataque Ala!

    Pidgeotto se lanzó contra Scyther… o eso creía; no se podía ver nada. Para cuando se despejó la cancha. Scyther estaba tirado en el suelo. Pidgeotto estaba de pie, pero tambaleándose. Yas se quedó mirando la escena durante unos instantes antes de suspirar y decir:

    —Scyther no puede continuar. El ganador es Ash Ketchum, de Pueblo Paleta.

    ...
    Poco a poco, Meowth y James estaban construyendo la carreta. Jessie les había dejado a Tauros para poder tomar bien las medidas. Si tenían suerte, para mañana tendrían una carreta hermosa y techada para que Jessie pudiera viajar cómodamente y liberar un poco el peso de las mochilas, James no había querido quejarse, pero muchas veces la espalda le dolía bastante por todo lo que tenía que cargar.

    Apenas había retirado su Pokedex en la recepción y conseguido los materiales en un corralón, y estaban comenzando a trabajar al costado de la posada, cuando Ash vino corriendo sosteniendo una pequeña medalla triangular con una piedrita roja en el centro.

    —¡Gané! ¡Gané mi séptima medalla! —gritó Ash, con todo el entusiasmo del mundo.

    —Lo lograste —dijo James, sonriéndole para ocultar su sorpresa. Cualquier otro le habría dicho “Sabía que lo lograrías” pero, para ser un entrenador, Ash no estaba entrenando. ¿Se lo estaba tomando en serio o no? Meowth lo miró, pero no dijo nada —. En el pueblo hay un médico pokemón donde puedes ir, según el dueño de la posada. Él sabe dónde está.

    —Voy enseguida —Ash se dio media vuelta y salió corriendo hacia dentro de la posada.

    A los pocos segundos, el resto del grupo llegó.

    —Ash salió corriendo y no lo pudimos alcanzar —rio Brock.

    —¡NYA!

    —¡PIKA!

    Nina se tiró encima de James, mientras que Lunita fue directo hacia su padre, Los lengüetazos y otras muestras de afecto no se hicieron esperar.

    —¿Cómo va la carreta? —preguntó Misty.

    —Apenas… estamos empezando —respondió Meowth, intentando hablar mientras su hija le daba mordisquitos cariñosos en las orejas—. Pero nos pondremos a trabajar enseguida.

    —Yo sé que va a quedar espectacular —Jessie se acercó a James y le dio un suave beso en los labios.

    ...
    Trabajaron durante casi tres horas sin parar y ahora estaban los dos sentados bajo un árbol. James tomaba ramen instantáneo de Dodrio, mientras que Meowth leía el libro de nombres que hacía rato llevaba consigo. Se preguntó que nombres se le estaban cruzando por la cabeza. Persian dormitaba a un par de metros, tomando el sol.

    Aún no podía creerlo. Aun cuando veía a Jessie con su vientre cada vez más redondo y grande, no podía creer que estaba esperando una hija. Una niña preciosa, si heredaba la belleza de su madre, claro que sí. Pero había cosas que a veces no lo dejaban dormir por la noche.

    No tenían casa. Eso para empezar. Una casa costaba dinero. Podrían adueñarse de una de las cabañas del bosque y vivir allí o tomarse el tiempo de construir una en los bosques. Pero todo eso llevaba su tiempo. Y también estaba el hecho de que no tenían un trabajo fijo desde el Equipo Rocket. Toda la vida viviendo de trabajos temporales en los que nunca había estado más de un mes, ya sea como vendedor ambulante, como camarero o cavando zanjas. Quería ser un buen ejemplo para su hija…

    —Jamie.

    James salió de sus pensamientos y miró hacia Meowth. Este ya había dejado el libro en el suelo.

    —¿Qué? —preguntó.

    —Jamie será el nombre de la bebé —respondió Meowth, con una sonrisa de oreja a oreja— Es el nombre perfecto para ella.

    —¿Jamie? ¿No es nombre de varón?

    —Aquí dice que es ambiguo.

    James lo miró, pensativo.

    —¿Por qué Jamie?

    Meowth miró hacia el suelo.

    —Se parece al nombre de los dos —musitó, como si sintiera vergüenza de decirlo.

    James lo pensó detenidamente. Jamie. Jamie era un nombre bonito. A él realmente no se le había ocurrido nada y a Jessie tampoco. Tal vez no fuera mala idea ponerle ese nombre, al fin y al cabo.

    —Veremos qué opina Jessie al respecto —dijo al fin. Se levantó del suelo, desperezándose—. Pero después. Sigamos trabajando.

    ...
    Estuvieron trabajando sin descanso hasta casi las diez de la noche, iluminados por la luz de los postes. De no ser porque Meowth se había quedado dormido en el pasto, habría seguido hasta caer redondo, pero necesitaba descansar. Le faltaba muy poco para terminar la carreta. La puso a resguardo para evitar que alguien la robara por la noche y entró en la posada, acompañado de Persian, quien no se había movido de su lado

    Al ser una posada, se habían dividido en varios cuartos. James cargó a Meowth y entró a la habitación donde estaban Jessie, Lunita y Nina. Las dos niñas dormían a los pies de la cama y Jessie leía una revista de maternidad. Apenas notó la presencia de James, dejó la revista a un lado.

    —James… No debiste trabajar toda la noche…

    James hizo un leve gesto para que guardara silencio y acostó a Meowth junto con su hija. Persian miró a la cama como si quisiera subirse, pero luego sacudió la cabeza y se fue a la esquina de la habitación a dormir.

    —Mientras más trabaje, más rápido saldremos de aquí —susurró, mientras iba a buscar ropa en su mochila para cambiarse—. Meowth eligió un nombre para nuestra hija.

    —¿Ah, sí? —Jessie parecía asombrada y ansiosa a la vez—. ¿Y cuál eligió?

    —Jamie. Dice que lo hizo porque se parecía al nombre de ambos.

    Jessie lanzó una débil risotada.

    —Tonto —murmuró, más con dulzura que con burla.

    —¿Qué te parece el nombre?

    Jessie se quedó en silencio durante casi un minuto antes de responder:

    —La verdad, ningún nombre que pensaba me convencía mucho, pero Jamie es un nombre muy bonito, ahora que lo pienso.

    James terminó de elegir la ropa.

    —Iré a darme un baño. Ya regreso.

    —No te tardes mucho.

    James salió de la habitación, cansado pero feliz. Ash había ganado su séptima medalla, la carreta estaba casi lista y su hermosa hija tenía un nombre. De a poco, la vida le estaba sonriendo.

    Despues de 1287351 problemas con el internet, acá está el capítulo.

    Thranduil: ¿Volver con ese hijo de su madre? No, mejor ir con otro entrenador que no sea un sorete. ¿Te gustó lo que le dijo Oak de la pokedex? Fue todo un desafío escribir todo eso.
    Me deshice así de Lickitung porque nunca le dieron importancia en la serie y decidí hacerlo "fuera de escena".

    Son Les: Bienvenida a mi humilde fic. Espero verte por aquí más seguido.

    Nathan: Con James ahí, dandole amor y cariño, no va a tardar mucho en recuperarse.
    Bueno, Blaine sigue siendo un pelotudo. Isla Canela merece un lider de gimnasio mejor que ese.

    Plushy: James es demasiado bueno para este mundo.
    James tiene mucho amor para dar. Ama a los pokemón más que a sí mismo y haría lo que fuera para mimarlos y protegerlos.
    Con entrenamiento, Nina podría participar en la Liga, ¿por qué no?

    Nos vemos en dos semanas, lo más probable.
     
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Bueno, hora de comentar al fin n__n. Me alegra que estuvieras lo suficientemente inspirada como para completarlo a tiempo para publicarlo. Tiene una duración correcta y un ritmo adecuado.

    Por cierto, una observación:

    Okey, honestamente esa es la excusa más débil que he visto de ti. Hubiera sido mejor decir directamente que Lickitung no te importaba y no te despertaba simpatía alguna... lo cual es muy válido, a decir verdad. Pero usar el motivo de "nunca le dieron importancia en la serie" es una cagada. La idea es que un fanficker TOME algo que la serie jamás le ha dado importancia (como el peligrosísimo gimnasio de Blaine, como ya lo has hecho xD) y se la demos como podamos... o al menos lo parodiemos.

    Aunque lo compensas describiendo el pensamiento de Arbok... "no tolera que un Pokémon débil entre al equipo de su ama". Parece que también debería decir que "no tolera un Pokémon que es en extremo callado" o algo así. Oh, bueno...

    Ahora vamos con la crítica...

    Aquí estás cometiendo una redundancia. Es mejor reemplazar esa frase con "y no podían perder un minuto más" o bien poner un punto seguido o puntos suspensivos y rematar con que Ash no quería incumplir su promesa hacia Gary. Lo más fácil era reemplazar con "Y no podian perderlo"

    ¿James tardó solo dos semanas en enseñarle a Psyduck a nadar? ¡Ja! ¡Luego no me digan que Misty no era una inútil! xD. Esa tuvo AÑOS para hacer eso y... nada. Realmente esto es un ají en el ojete para los fans de la pelos de zanahoria :V... si es que aún quedan. Pero ya, en serio, James es extremadamente diligente y paciente en todo lo que tiene que ver con los Pokémon bajo su cargo. Lo único que se echa en menos acá es su vocablo tropicalizado xD jaja... okey no :V.

    Otra cosa que me llamó la atención fue el decaimiento de Lunita... ¿Acaso ésta estará envidiosa de los "hermanitos" que James le trae? xD. Dejar de ser el centro de atención siempre es duro -w-U.

    Ay, si tan solo la policía pudiese actuar así de rápido en el universo canónico del animé... así quizás Giovanni estaría ya tras las rejas y en general, no existiría mercado negro alguno. Bueno, espero que Kaz tenga Pokémon de tipo Fuego o de otro tipo que no sea de los que ya se usan.

    Y Ahora con el plato fuerte, la batalla...

    Para no tener tanta experiencia con ello, la has narrado bien, con todo y su toque de realismo. No había réferi, pero era de esperarse con lo rápido que fue legalizado todo. Además la dificultad que Yaz podría haber brindado a Ash en una batalla de gimnasio no se sintió ni exagerada ni muy fácil. Después de todo "Ciudad Oscura" se encuentra un poco más allá de Fucsia, si mi memoria no me falla.

    Solo hay dos aspectos que critico: El primero fue el excesivo tic de morderse el labio que Yaz presentó. No sé, lo noté como una especie de "parche" obvio para la falta de buenas frases como "¡Rebanaremos tus oportunidades de conseguir la medalla!" (eso hubiese sido increíblemente ad-hoc con Scyther). El segundo... que Pikachu durase, como decimos coloquialmente, "menos que un Candy". Vale, recibió un potente Ataque Furia y luego fue envenenado, pero se sintió como que querías sacarlo de la ecuación muy rápido. Después de todo, hablamos del Pikachu que siempre frustraba todos los planes Rocket y que incluso venció al Raichu de Surge...

    Pero igual se aplaude el que le hayas dado el MVP a Pidgeotto... el animé realmente lo trató pésimo, como si fuese un pelele. Me atrevo a decir que le dieron incluso MENOS importancia que a Lickitung. Y eso es decir mucho... ah, pero como no era Charmander... ¬¬. Y mejor no me pongo a hablar de Butterfree... espero que James le preste más atención al suyo.

    Y bueno, el final con Jessie y James en la cama fue muy tierno. Sobre todo con James pensando que, poco a poco, la vida le está sonriendo al fin. Ese wey se merece toda la felicidad que necesite, y quizás uno o dos obeliscos. "En honor a su tenacidad y a su paciencia"

    Como sea, nos vemos en otro episodio ;)
     
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    Plushy

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    ¡Por fin voy a ser la primera en comentar!
    *se ocupa*
    *regresa*
    ... Diablos xD

    Cierto, de la vez se me pasó comentar del cambio de Lickitung: un cambio más que necesario. Digo, si la misma serie se dio cuenta que ese pokémon estuvo súper de más y no aportaba nada, ¿para qué dejarlo en esta historia donde los pokémon sí son algo más que meras herramientas de trabajo? Y también es bueno ver la patada que le dieron a Blaine que da coraje pensar que esos cobran "sueldo" luego ni por hacer nada y cuando lo hacen lo hacen mal.

    Una vez más se compensa tanto trago amargo con ratos de alegría tanto con el Trío como con Ash. El combate aunque no fue tan largo siento que estuvo bien tanto en longitud como en extensión considerando que los pokes de Ash tienen un entrenamiento muy básico y que no estamos viendo al Ash creativo de DP o el de XY que sí sabe cómo hacer lucir un combate aprovechando el campo y contraatacando.

    Igualmente el destacar que no estuvieran siendo tan optimistas con el pobre con el ¿Ganaste? Oh wow, de hecho pensaba que no podrías xD

    Creo que por ahí Nath señaló un par de errores de redundancia. Luego en este párrafo:
    Ya que el párrafo sólo maneja dos personajes, creo que se pudo emplear un sujeto implícito para no poner James tan seguido.

    Me pregunto si lo de Lunita tendrá explicación más adelante, posiblemente ahora que la familia es mas grande ya no se siente la favorita de papá y el tio... hmmmm
    *se hace pats* :3
     
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    Siletek

    Siletek Entusiasta

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    El que no sufre no aprende
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    Capítulo treinta y nueve.

    La palabra


    Cuando Jessie despertó, James no estaba durmiendo plácidamente a su lado, sino que estaba sola con Meowth, Lunita y Nina. Con un suspiro, se levantó, se puso unas zapatillas, bajó las escaleras y salió de la posada.

    James estaba sentado bajo un árbol, completamente dormido. Al frente de él había una carreta hermosa, de gran tamaño. Tenía una cubierta hecha de lona para soportar las lluvias. Era lo suficientemente grande para que entraran todos.

    Miró a James, quien aún dormía y sintió una oleada profunda de cariño hacia él. Jessie siempre decía que era una mujer demasiado maravillosa para que la enamoraran fácilmente, pero ahora pensaba que demonios había visto James en ella. El era demasiado bueno, demasiado atento, demasiado hermoso… Ojalá se hubiese dado cuenta antes del hombre que tenía al lado, mientras ella seguía buscando afuera. Que estúpida había sido.

    James se removió un poco y se despertó.

    —¿Jessie? —preguntó, adormilado —. Ya terminé la carreta… ¿Te gusta? Este tipo de carretas se llaman “galera” —se incorporó con dificultad del suelo—. Es un diseño antiguo, lo sé, pero… ¿Jessie?

    Las lagrimas de Jessie estaban bajando sin poder evitarlo. Se acercó a James y lo besó profundamente en los labios.

    —Eres la persona más maravillosa del mundo, ¿lo sabes? —le dijo cuando se separaron—. No hay nadie mejor que tú para mi.

    James se sonrojó violentamente.

    —Jessie, basta… Tú eres la chica maravillosa.

    Jessie negó rotundamente con la cabeza.

    —No, James. Yo era una maldita resentida que se creía la reina del mundo. ¿Por qué te enamoraste de mí?

    James le secó las lágrimas con el pulgar.

    —No hay un porqué. Sólo se que te amo con toda mi alma. Quiero que seas mi esposa. Quiero criar junto a ti a nuestra hija y a los siguientes, si es que algún día tenemos más. Quiero envejecer a tu lado, Jessie. Aunque… sólo yo envejeceré. Tú siempre serás joven y hermosa.

    Jessie se rio y le dio un leve empujón.

    —Tienes razón. Yo nunca envejeceré —se frotó los ojos enrojecidos—. Ven a desayunar. Has trabajado demasiado.

    James tomó de la mano a Jessie y entraron juntos a la posada. Había que decidir cual sería el último gimnasio.

    ...​

    Se reunieron todos en el comedor de la posada, James tenía la Pokedex entre sus manos y la observaba asombrado. Nunca había visto una de cerca y ahora la tenía en sus manos.

    —Ahora que Ash ganó su séptima medalla, tenemos que buscar el último gimnasio —dijo Meowth, parado encima de la silla.

    Brock, con la vista metida en una pequeña guía, respondió:

    —Hay algunos gimnasios, pero están lejos de aquí.

    —Con la carreta podríamos llegar un poco más rápido, ¿no? —preguntó Ash.

    —No lo creo —respondió Jessie.

    De golpe, Misty golpeó la mesa con el puño, con el rostro triunfal.

    —¡Tengo una idea!

    Todos se giraron a verla.

    —¿Cuál? —preguntó Ash.

    —¡Podemos ir a Ciudad Verde!

    James sintió que la sangre se le iba del rostro cuando escuchó el nombre de la ciudad. Miró a Jessie y a Meowth, quienes tenían el pánico impreso en la cara, como si acabaran de oir que se habían ganado un lugar en el infierno.

    Por otro lado, Ash asintió con toda la alegría del mundo.

    —¡Es genial! ¡El gimnasio queda de camino a mi casa!

    Antes de que James pudiera decir algo, Meowth pegó un salto sobre la mesa.

    —Hey, no se precipiten tanto —soltó una risa nerviosa y le arrancó de las manos la guía a Brock—. Debe haber otros gimnasios para visitar —comenzó a pasar las hojas de manera desesperada, sin perder la sonrisa nerviosa. Lo hacía parecer un desquiciado de película de terror—. ¡Mira este! —se detuvo en una de las páginas— ¡Este gimnasio usa pokemón del tipo Volador! ¡Podrías ganar fácilmente con Pikachu!

    Brock miró a Meowth por encima del hombro.

    —Tardaríamos casi un mes en llegar allí —lo contradijo Brock—. En cambio, Ciudad Verde queda a dos semanas de aquí y queda bastante cerca de Pueblo Paleta. Deberíamos ir allí.

    James se mordió el labio y apretó la mano de Jessie por debajo de la mesa. Estaba temblando. Al parecer se notó sus rostros de pánico porque Misty preguntó:

    —¿Están bien? Los veo algo pálidos.

    El estómago de James se revolvió. El desayuno que estaba disfrutando hacía prácticamente nada había perdido todo el buen aspecto que pudo haber tenido.

    —Estamos bien —dijo, pero Misty no le creyó ni una sílaba.

    —Tienen miedo de ir a Ciudad Verde, ¿verdad? —les dijo Ash—. ¿Es porque la policía los busca allí?

    James abrió los ojos de par en par. Claro, en Ciudad Verde habían carteles con su fotografía y la de Jessie para que los encontraran y los metieran presos por vaya a saber cuantos años.

    —Si, si, es por eso —dijo Jessie automáticamente, casi al borde de la desesperación —. Tenemos miedo de que la policía nos reconozca.

    —Eso es un problema —murmuró Misty—. No queremos que los metan presos.

    Se quedaron en silencio un rato. James no sólo no quería pisar esa ciudad en lo que le quedara de vida, sino que tampoco quería que vaya a pelear contra Giovanni. Pero juzgó que no pasaría nada si Ash no sabía la verdadera identidad del líder del gimnasio.

    —¿Por qué no van a mi casa y me esperan allí? —sugirió Ash.

    Jessie y James se miraron entre ellos,

    —¿No es un poco descortés caerle en la casa sin avisar? —preguntó Meowth.

    —Yo llamaré a mamá cuando llegue a Ciudad Verde y les diré que van en camino. Luego les haré un mapa para que sepan como llegar.

    —Entonces está todo decidido, supongo —asintió Jessie, no muy convencida.

    James tampoco estaba muy convencido, pero era lo mejor que podían hacer sin levantar sospechas. Pero a juzgar por la mirada penetrante y el silencio de Brock, el sí sospechaba algo.

    ...
    Todos quedaron encantados con la carreta, admirando el duro trabajo que James y Meowth habían hecho. Con ayuda de una pequeña escalera, Jessie subió por la parte de atrás y se acomodó en ella, junto con las mochilas. Ash y Brock prefirieron cargar sus propias mochilas, mientras que Misty directamente se subió a la carreta para “descansar las piernas”.

    Viajaron durante toda la mañana. Ash y Brock caminaban y el resto estaba en la carreta. Jessie se preocupó por su Tauros, al dudar si podía soportar el peso de todos, pero Meowth dio a entender de que a Tauros no le molestaba.

    —Cualquier cosa les prestaré uno de mis Tauros —se ofreció Ash.

    —Gracias —le respondió James.

    Pararon para almorzar en medio del bosque y sacaron a todos sus pokemón. Cubone fue corriendo enseguida hacia Arbok para poder empezar su entrenamiento. Despues de lo que pareció una charla breve, se alejaron un poco y comenzaron una especie de batalla, aunque parecía más una práctica que otra cosa, dado a que Arbok se estaba conteniendo para que tuviera el daño mínimo.

    James quería estar lejos de Brock tanto como le fuera posible y decidió sacar a todos sus pokemón para entrenar. Psyduck aún necesitaba mucho entrenamiento, así que empezó con él.

    —Vamos a ver como está tu ataque Rasguño —dijo. Miró a su alrededor y su vista se centró en uno de los árboles más delgados—. Ya sé: ve y haz tu ataque Rasguño a ese árbol.

    —¿Psy? —el pokemón acuático parecía no entender. James suspiró:

    —Es sólo un árbol. Atácalo como si fuera un contrincante.

    Psyduck asintió con lentitud y se dio vuelta hacia el árbol. Sus ojos grandes y redondos se achicaron un poco y luego corrió hacia su objetivo, con su brazo listo para rasguñar. Sus uñas rasgaron la corteza del tronco, dejando marcas.

    James se acercó y examinó el árbol. Tres marcar profundas en el tronco. Nada mal. Pero necesitaba algo más que manejar el Rasguño si quería que esté en la Liga.

    —Bien, muy bien. Ahora. ¿Qué debemos hacer? Tal vez necesites una pelea, ¿pero con quién? ¡Ya sé! ¡Butterfree!

    El pokemón insecto, el cual revoloteaba entre las ramas de los árboles buscando bayas, bajó inmediatamente hasta estar a la altura de los ojos de James.

    —¿Free?

    —Tendremos una pequeña batalla de práctica, ¿si?

    —¡Free!

    —Vete un poco más para allá. Tu defiéndete de los ataques de Psyduck, ¿si? No vueles demasiado alto, mantente a la altura de mis ojos como máximo.

    Butterfree obedeció y se posicionó en el lugar señalado.

    —¿Listo, Psyduck?

    El pokemón lo miró, dudoso, pero asintió.

    —¡Arañazo!

    Tal cual como lo hizo con el árbol, Psyduck corrió hacia Butterfree, con las garras al aire. Butterfree lo esquivó con relativa facilidad corriéndose a un costado.

    —¡Otra vez, Psyduck! ¡Arañazo!

    Psyduck volvió a hacerlo, sólo para que Butterfree lo esquivara otra vez.

    —¿No crees que Butterfree es demasiado agil para Psyduck? —le gritó Misty a lo lejos.

    —¡El puede con esto! ¡Psyduck, otra vez!

    Psyduck lo miró con un tinte de resignación antes de obedecer y correr con todas sus fuerzas. Butterfree lo esquivó por tercera vez, pero Psyduck no se frenó a tiempo y chocó de cara contra un grueso árbol, cayendo sentado al suelo

    —¡Psyduck! —exclamó James, mientras iba corriendo hacia él. Se agachó y lo giró para verlo —. ¿Estás…?

    Psyduck parecía estar en trance. Sus ojos se habían tornado completamente azules. Sintió una especie de energía invisible que pasó justo bajo sus narices, dirigida hacia Butterfree. Esa especie de onda expansiva arrojó al pokemón contra otro árbol. Butterfree quedó estampado contra el tronco durante unos dos segundos antes de sacudirse y volar hacia James.

    —Creo que te he presionado demasiado, supongo —suspiró James, sientiendose una basura y acariciando la cabeza de Psyduck. El pokemón lo miró, confundido. No recordaba lo que había pasado mientras usaba su ataque Psiquico.

    Butterfree se posó sobre la cabeza de James. Acarició la cabeza del pokemón bicho para reconfortarlo.

    —¿Te sientes bien?

    Butterfree hizo unos sonidos indicando que se encontraba bien.

    —Eso pasa porque los tipo Bicho son resistentes a los ataques psíquicos. Además, no es tipo Veneno, lo cual le da más ventaja aún —la voz de Brock salió justo detrás de la espalda de James—. ¿Están todos bien?

    James se giró hacia él.

    —Si, solo que… no fui buen entrenador con él.

    Brock le palmeó el hombro.

    —Lo bueno es que te has dado cuenta. Mejor ven a comer. La comida está casi lista.

    James se levantó y tomó a Psyduck de la mano. Siguió a Brock hasta el campamento, preguntándose como demonios entrenar a su pokemón de agua.

    ...
    James suspendió cualquier entrenamiento por ese día y continuaron viajando hasta que oscureció y tuvieron que parar para acampar otra vez. Una vez más, Lunita se alejó del grupo y se quedó acurrucada cerca de Arbok.

    —No entiendo que le pasa —Meowth parecía al borde del llanto—. Me está evitando como si fuera la peste…

    —A todos nos está evitando, Meowth…

    —¡Mi hija no me quiere! —estalló Meowth, con un gemido.

    James acarició la cabeza de Meowth. Él también estaba un poco preocupado por la actitud de Lunita.

    —Debe estar celosa —murmuró James.

    —¿Celosa?

    —Antes ella era el centro de atención de todos nosotros. Ahora está Nina, Cubone, Persian… ella ya no se siente especial y está lidiando con eso.

    —Entiendo, pero ella no cofia en mí —lloriqueó—. Esta tarde la descubrí hablando sola, pero no pude entender que decía porque estaba hablando en voz baja. Cuando le pregunté que estaba haciendo me dijo “Nada, son mis cosas”

    —Debe ser una tontería, Meowth.

    —¿Y como saberlo? No es una adolescente, es una bebé apenas, no puede tener “cosas” y mucho menos ocultas para su papi.

    —Estás magnificando todo…

    —¡Y tú lo estás minimizando! —gritó Meowth. Respiró hondo y volvió a hablar, esta vez más tranquilo—. Tengo que decirle que la amo con toda mi alma y que no tiene por qué sentirse desplazada.

    James le acarició la cabeza.

    —Díselo mañana. Por hoy, duerme. En la carreta vas a estar cómodo.

    Meowth asintió.

    —Buenas noches.

    —Buenas noches.

    Los demás estaban preparando sus bolsas de dormir, pero James quería estar afuera un rato más, viendo las estrellas. Siempre les había gustado mirarlas cuando era niño y no había cambiado de opinión cuando se hizo adulto.

    Comenzó a caminar un poco, alejándose del campamento. Comenzó a recordar la primera vez que había pisado un bosque solo y el miedo que había tenido de que un pokemón salvaje lo destripara. En realidad, los pokemón le habían salvado la vida más de una vez y, ahora que lo analizaba con cuidado, no entendía por qué había elegido unirse al Equipo Rocket. Si, estaba desesperado y temía que sus padres siguieran buscándolo, pero no era excusa…

    ¿Dios, hasta cuando iba a torturarse por el pasado?

    —¿James?

    Casi dio un salto al oir la voz de Brock.

    —¿Si? —respondió, con la respiración agitada.

    —Oh, te vi caminando por el bosque y decidí seguirte —respondió simplemente, pero estaba ocultando algo más.

    —Solo estaba pensando en el pasado, es todo.

    —Mhhh…

    James comenzó a caminar hacia el campamento, pero Brock se puso delante.

    —¿Por qué no quieren volver a Ciudad Verde?

    James se agarró el puente de la nariz.

    —¿Sabes? Comienza a hartarme un poco que juegues al detective conmigo.

    —¿Crees que estoy jugando? No, no lo hago. Solo me preocupo.

    James soltó una risotada amarga.

    —Huí de casa a los ocho años para que mis padres dejaran de “preocuparse” por mí —respiró hondo—. Te dije que nos buscan en Cuidad Verde, así que…

    —Si fuera así, me lo habrías dicho a la primera, no cuando te estaba presionando —lo interrumpió Brock, mortalmente serio—. Creí que ya éramos amigos y que podíamos confiar uno en el otro si había problemas.

    James bajó la vista por un segundo, avergonzado. Confiaba en Brock, era una de las mejores personas que había conocido en su vida y quería protegerlo de toda la mierda que podía llegar a herirlo.

    —Brock, confío en ti, solo que…

    —¿Solo qué?

    —… no quiero meterte en mis problemas.

    A pesar de la oscuridad, pudo ver como Brock negaba con la cabeza

    —Sólo quiero entender.

    James suspiró.

    —Prométeme que no le dirás nada de esto a Ash y a Misty. Tampoco les cuentes a Jessie o a Meowth que te lo he contado.

    Brock dudó por un instante antes de decir.

    —De acuerdo.

    James tragó saliva. Probablemente se arrepentiría apenas abriera la boca.

    —Brock… el líder de gimnasio de Ciudad Verde…. También es el líder del Equipo Rocket.

    James no pudo ver la reacción en el rostro del adolescente, pero pudo observar como sus músculos se entumecieron.

    —¿Qué? ¿Es en serio? —Brock no lo podía creer.

    —Era por eso que no queríamos ir allí. Además, en el Bosque Verde, están las instalaciones secretas. No podría estar tranquilo allí sabiendo que cualquiera podría reconocernos y más sabiendo que Ash irá a pelear contra nuestro ex jefe.

    Brock se quedó en silencio. James continuó, esta vez más enojado.

    —Conociendolos a ustedes, van a querer hacerse los justicieros e ir allí con aires de “vamos a derrotarte y a ponerte tras las rejas”. ¿Y saben qué? Los van a matar y a tirarlos al fondo del río con bloques de cemento en lugar de zapatos y sus pokemón en manos de los nuevos reclutas. ¿Acaso tu crees que quiero enviarlos derecho a su guarida mientras Jessie, Meowth y yo los dejamos a su suerte, sin saber si van a salir ilesos? ¿Tú crees que te oculto cosas sólo porque me gusta hacerlo? ¡Lo hago para protegerlos, maldición! ¡Deja de tratarme como un criminal y deja de actuar como policía! ¡Sé que cometo errores pero no quiero que salgan heridos!

    James terminó de hablar y se quedó mirando a Brock, con la respiración entrecortada, Brock se quedó quieto, sin mover un musculo. Pareció una eternidad, pero el adolescente finalmente le respondió con toda la calma del mundo:

    —Nunca fue mi intención hacerte sentir mal, James. Los vi muy asustados y quise saber por qué. Si te soy sincero, pensé que tenían cuentas pendientes con algún delincuente y que no dudaría en matarlos si los veían por Ciudad Verde. No pienso en ti como un delicuente, sino como un amigo y un futuro padre de familia.

    James suspiró profundamente y comenzó a caminar hacia el campamento.

    —Ni una palabra, Brock.

    —Lo juro.

    Ambos volvieron al campamento, ya con todas las dudas aclaradas. Solo le rogaba a cualquier ser celestial que pudiera oírlo de que nada malo les sucediera en Ciudad Verde.


    Durante el viaje, Lunita se había mantenido apática. Los momentos donde jugaba con Nina, se acurrucaba con Meowth o se dejaba rascar la pancita por James se hicieron mucho menos frecuente. Meowth ya no sabía que hacer y quería resolver todo antes de llegar a la condenada ciudad.

    Meowth no podía soportarlo más. Tenía que hablar con su hija y obligarla a decir la verdad, fuera como fuese

    Aprovecharon una noche de acampada para hablar con ella a solas. Faltaba una semana para llegar a Ciudad Verde.

    —Lunita…

    Su hija, hecha un ovillo sobre las raíces de un árbol, paró las orejitas y lo miró.

    —¿Si, papi?

    —No me iré sin una respuesta. Tienes que decirme que es lo que te pasa.

    Su hija bajó la vista, sin ganas de responderle. Parecía casi avergonzada.

    —¿Qué te pasa? ¿Alguien te ha lastimado?

    Lunita negó con la cabeza.

    —¿Entonces?

    Su hija tardó un rato en responder. Y cuando lo hizo, fue con otra pregunta:

    —Papi, ¿soy tonta?

    A Meowth se le estrujó el corazón al escuchar a su propia nena.

    —¡Claro que no! —le acarició la cabeza y se detuvo un instante en rascarle atrás de las orejas—. ¿Por qué dices que eres tonta?

    Lunita lo miró a los ojos, con la mirada nublada por las lágrimas.

    —Porque… porque no hablo como papi.

    Meowth tardó un par de segundos en asimilar lo que estaba escuchando. ¿Por eso estaba tan mal?

    —Yo quise practicar y hablar como papito, pero no me sale. No me sale, papi.

    Meowth quería llorar. No sabía por qué, pero quería llorar con toda la fuerza de su cuerpo y de su alma. Quería abrazar a su hija hasta fundirse con ella y decirle que no era importante y que él la amaría supiera o no hablar como un ser humano.

    —Es… es un poco difícil, cariño, pero con esfuerzo, aprenderás. No hoy y mañana tampoco. Pero un día lo lograrás.

    —¿De verdad, papi?

    —Claro que sí.

    Lunita le sonrió ampliamente. De golpe, se puso seria y preguntó:

    —¿Quieres escuchar?

    Meowth parpadeó.

    —¿Escuchar qué?

    Lunita no le respondió. Directamente abrió su boquita y dijo.

    —P-p-p-p-aaaa-aaa-paaa-pa—pa…pi.

    Al escuchar las palabras de su hija, Meowth estuvo a punto de sufrir un infarto. Su hija. Su propia hija estaba intentando decir su primera palabra como humano. Y esa palabra era “papi”. Meowth se había resignado a no encontrar a nadie como él.

    Pero su hija lo estaba logrando.

    Los ojos de Meowth se humedecieron y abrazó con fuerza a su hija contra su pecho

    —Mi vida… —solo pudo murmurar antes de largarse a llorar con toda su fuerza. Lunita no entendía nada, pero a Meowth no le importó. Ahora había otro pokemón que hablaba como él.

    Tengo fiesta hoy, así que publiqué temprano, para variar.

    Nathan: No podía hacer absolutamente nada con Lickitung. Me era un estorbo, básicamente, así que... bah, al carajo, que se lo quede Gary.

    Ah, las redundancias.... son mi cruz. A veces reescribo parte de una frase y luego no me fijo que... no ha quedado muy bien. Me pasa todo el tiempo, pero siempre intento darme cuenta... no con mucho éxito.

    No me hagas recordar ese maldito tono que le pusieron a James en Latino. Por algo lo veo en español de España...

    Bueno, en cuanto al gimnasio y la batalla...

    Pikachu sube y baja de nivel a cada capítulo. Un día se voltea a un legendario y al otro le gana un Snivy nivel 5, no jodas. Tiene el nivel justo para cada capítulo. Yo no lo voy a hacer tan maravilloso. Que sea el favorito de Ash no quiere decir que sea el mejor. En cuanto a Yas... te soy sincera: no sabía como manejarlo. Hice lo que pude :C

    Plushy: Nunca le vas a ganar a Nathan, creo XD

    Tenía unas ganas de mandar a la mierda a Blaine... sobre todo mi novia, que trabajó durante años en un hostel y sabe toda la movida. Ella lo habría hecho de otra manera de ser Blaine.

    Bueno, ¡hasta dentro de dos semanas!
     
    • Adorable Adorable x 1
  11.  
    Maze

    Maze Beta-reader

    Aries
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    A mí me gustó el cap. El TRío va para casa de Delia mientras los bobos se lanzan al gimnasio... No sé por qué presiento que vamos a verlo más desde la perspectiva del TRío que de la de los bobos, porque aquí son como que secundarios. Y al final Lunita tenía la depre por no poder hablar... menos mal. Creí que sería algo más hard y acabamos de salir de Isla Canela donde todo fue horrible pa la banda.

    Un momento, a James todo el mundo lo ama, sana heridas emocionales, es bueno en todo lo que se propone y también se luce como carpintero... OMG es Jesucristo! Ahora todo tiene sentido.

    Me gustó que volviera a salir el Butterfree, creí que a estas alturas ya habría muerto.

    P.D: primer comentario :v

    P.D. 2: Jamie es uno de mis nombres favoritos.
     
    Última edición: 19 Mayo 2018
  12.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

    Libra
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    Al menos estás siendo honesta esta vez :V jajaja... pero si hay algo bueno de todo esto es que en esta "línea de tiempo" no habrá Wobbuffet...

    Seh, soy de los que no ven la gracia en Wobbuffet... ese gag ya se quemó para mí. ¿Eres fan de la masa azul o no? xP. No te odiaré si lo eres... aunque no sé por qué parece que los japos lo adoran.

    Volviendo al episodio, no vi ningún fallo ortográfico ni de redacción inmediatos. Está todo bien pulido... debe ser porque te tomaste dos semanas completas para ello. Bien vale esperar ;)

    Me quedo con esta línea de la waifu de Dr. Kaos...

    ¡¡HASTA QUE TE DISTE CUENTA!! >:V. Ya era hora... -w-U. Jeje...

    Ay, pobre James... recién puede desayunar y ya perdió el apetito por culpa de la mención inocente de Ciudad Verde... al menos se sinceró al 100% con Brock y éste igual lo hizo, dejando en claro que ya no los veía a James, Jessie y Meowth como delincuentes, sino como amigos. Fue un momento poderoso, tierno y algo triste. Buena mezcla de sentimientos, la verdad :P

    Y claro, el detallito de Ash ofreciendo uno de sus Tauros si es que aquel que perteneció a Gary le pasa algo... buen guiño n_nU.

    Ah, y ahora nos enteramos que Lunita andaba distante por celos... pero del talento que tiene su papi owoU. Awww... Meowth y sus sentimientos encontrados. No quiere que su pequeña sea otro "fenómeno", pero de todas maneras está orgulloso de los avances que tiene. Después de todo, a él parece que le tomó casi un año aprender a hablar como humano (si mi memoria no me falla). Todo un padre orgulloso ;)

    El episodio en general se me hizo un pelín corto, pero no me quejo, porque realmente tiene mucho contenido y no es mero puente. Terminaré quoteando otra cosa que me dijiste.

    Es verdad eso que dices, pero pensé que querías darle más realismo a la cosa, ¿Me equivoco? :V ¿No es ESE el tipo de cosas que quieres quitar?. El problema con ese "round" es que, al leerlo, parecía que querías mandar a la mierda demasiado rápido a Pikachu. Casi como en ese episodio donde Ash enfrenta a Morty en Ciudad Ecruteak. Al menos no fuiste tan grosera como para hacerlo caer en UN SOLO GOLPE como lo logró el Gastly de ese huevón. Ah, bueno... pero en general, te salió bien en lo que cabe ;). Descuida, ya podrás narrar más batallas y mejor -w-.

    Nos vemos en otra :P

    P.D.:

    ¡Coño de la madre! ¡Es verdad! O____O. ¿Por qué no me di cuenta antes? James es la "segunda venida" de Jesucristo... Sile-chan le da más sentido aún haciéndolo RENUNCIAR al Team Rocket luego de tanto.

    Uuuuh... ya quiero ver qué pasará en el camino a Ciudad Verde... caramba :'V
     
    Última edición: 19 Mayo 2018
  13.  
    Plushy

    Plushy PokéWriter Usuario VIP Comentarista destacado

    Acuario
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    Se va a terminar el fic y nunca habré sido la primera en comentar... ah pero qué divertido es dormirme a las 2 am y pararse a la 1 de la tarde xD

    FUKING ARCEUS, POR QUÉ EL HUSBANDO ES TAN GSAHGAHGSASAHGSAHSGHASGASHA
    [​IMG]

    POR QUÉ ES TAN LINDO Y POR QUÉ CARAJOS NO LO PUEDO CLONAR PARA TENER UNO!!! T______T AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
    Y sí, es Dios, Buda y Arceus, el husbando es todo lo bonito del mundo y huele a limón uwu

    Ok, yendo al episodio...
    El cap igual se pudo haber llamado "Desahogo" porque todos dejaron salir broncas que traían de capítulos previos: James el no sentir que no sólo es un buen entrenador a pesar de haber iniciado (y con ello ya ser como 10 veces más pro que Ash), Jessie que tiene un caracter de la fregada (y aun asi quedar como un amor frente a Misty) y Lunita que quiere ser como su papá pero no (aún) no puede

    Y ains, ese final todo heartwarming es tan sausjkayhsasasasasasasasabhsgahsfajsgasfags
    [​IMG]

    De momento libraron Ciudad Verde pero no creo que realmente no pase nada ahí, algo malo va a pasar y todo se va a ir pa la mierda porque en este fic nadie puede tener momentos bonitos de a gratis :tot::tot::tot::tot:
     
  14.  
    Thranduil

    Thranduil Entusiasta

    Aries
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    Holi!!!!!!!! He vuelto, lamento no haber comentado antes, pero no me había percatado de que habías puesto más capítulos, ni siquiera vi la mención. Pero aquí estoy.

    Capítulo 38: Me preguntó por qué Lunita se comporta así. La séptima medalla de Ash, creo que no lo habíamos visto ganar una, pero debo decir que la batalla me pareció corta, aunque adecuada para el fic, pues está hecho desde el punto de vista del equipo Rocket y ellos son los protagonistas, pero creo que para ser una batalla no vista en el animé, aunque me hubiese gustado algo más de descripción en la ejecución y consecuencias de los movimientos. Me agradó el nombre de la bebé, me los imagino viviendo en pueblo paleta.

    Capítulo 39: Ahí estaba la razón, no me esperaba que fuera esa, nunca lo pensé, pero es lógico que tenga esa duda, y creo que esa es una de las cosas que me agrada de esta historia, me sorprende con cosas de la vida real puestas en este contexto, cosas contidianas o no, pero normales y que jamás hubiese pensado verlas en el mundo de pokémon, pero tú las agregas con naturalidad. Me pregunto cómo James va resolver lo de psyduck.

    Ciao.
     
  15.  
    Siletek

    Siletek Entusiasta

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    Escritora
    Título:
    El que no sufre no aprende
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    57
     
    Palabras:
    5253
    Capitulo cuarenta

    Pueblo Paleta


    Fue una gran sorpresa para el grupo enterarse de que Lunita estaba aprendiendo a hablar y que ya había logrado decir su primera palabra. Nadie lo podía creer, pero ahí estaba ella, balbuceando palabras con su diminuta boca.

    —Eso indicaría que no es genético —razonó Brock—. Eso puede significar que los Meowth pueden hablar como los seres humanos, solo que lo ignoran, ¿verdad?

    —No lo sé —murmuró Meowth—. Sólo sé que mi nena habla. No había estado tan feliz desde el día en el que pude estrecharla entre mis brazos.

    —¿Vas a enseñarle a hablar mejor? —preguntó Ash.

    —¡Claro que lo haré! Le llevará mucho tiempo hablar correctamente, pero lo logrará. Ella puede hacer lo que sea que se proponga.

    Cuando ya todos supieron lo que le sucedía a Lunita, ella dejó de estar triste y comenzó a sonreir y a jugar de vuelta con los demás. Había sido sus ganas de querer hablar y sorpender a su padre lo que la había tenido tan preocupada y aislada.

    Todo era tranquilidad y felicidad hasta que comenzaron a vislumbrar las primeras señales de que estaban próximos a Ciudad Verde y que solo bastaban unas pocas horas para llegar.

    —Cruzaremos la ciudad y seguiremos todo el camino hacia Pueblo Paleta —razonó James. Habían detenido la marcha y ahora estaban a aproximadamente un kilómetro de la condenada ciudad.

    —¿No podríamos rodearla? —preguntó Jessie.

    —Tenemos una carreta, no un todoterreno —le respondió —. Se romperá antes de que lleguemos al Bosque Verde.

    Jessie bajó la cabeza.

    —Si no nos queda otra…

    James abrazó a Jessie y hundió la cara en su cuello.

    —Todo saldrá bien, cariño, no te preocupes.

    Jessie se separó y asintió.

    —Está bien.

    James se giró y se dirigió a Ash.

    —Buena suerte en el gimnasio. No tardes mucho y ve directamente a tu casa. Tu madre debe estar ansiosa por recibirte.

    Ash mostró una sonrisa ancha.

    —Lo haré.

    En ese momento, escucharon un chillido.

    Lunita estaba alejada unos cuatro metros de ellos, con la espalda arqueada de manera amenazante. Frente a ella, la estaba enfrentando un Weedle. James se quiso acercar para alejarla de allí, pero Meowth lo detuvo.

    —Tiene que aprender a luchar. No quiero que sea una inútil como yo —fue todo lo que dijo. James entendió y se quedó de pie. Todos lo imitaron.

    Lunita tenía la mirada fija en el pokemón tipo bicho, esperando el momento perfecto para atacar. El Weedle también tenía la vista fija en ella, pero casi con aire distraído, como si no tuviera mucho interés en la pelea.

    Lunita pegó un salto hacia el bicho, ya con las garras extendidas. El Weedle agachó un poco la cabeza y dio un pequeño salto hacia, lo que provocó que Lunita clavara una de sus patitas justo en el aguijón de la cabeza del bicho. Un grito agudo les atravesó los oídos.

    —¡Lunita! —Meowth fue el primero en correr hacia su hija, quien lloraba tirada en el pasto. La levantó un poco y se horrorizó al ver la sangre que manaba de su patita.

    Brock se acercó a Meowth y Lunita y se agachó.

    —Le pondré Poción y Antídoto, no te preocupes.

    Meowth dejó que Brock la levantara. Ahora que alguien se estaba encargando de Lunita, podía encargarse de Weedle, quien parecía querer escapar.

    —Oh, no, no lo harás —pegó un salto hacía él —¡Golpes Furia!

    Meowth hizo un movimiento más inteligente. Era mucho más agil que el Weedle y no fue a atacar su cabeza, sino a su cuerpo. Cinco rápidos, pero potentes fueron suficientes para derribar al Weedle y dejarlo fuera de combate.

    Apenas el Weedle cayó al suelo, Meowth fue corriendo hasta donde Brock estaba, curando la patita de su hija.

    —¿Está bien? —preguntó, casi temblando.

    Brock sonrió.

    —El antídoto ya está haciendo efecto. El veneno de Weedle no es muy peligroso, así que mejorará enseguida.

    Lunita miró a su papi, con los ojos bañados en lágrimas.

    —Nya, nya, paaa-pa-piii… do-do-dolor… nya, nya…

    —Tranquila, cariño, papi ya lo derrotó al Weedle malo.

    —¿Nya? —Lunita lo miró con los ojos llenos de admiración. Luego movió la cabecita, mirando más allá de su padre —. ¿Nya nya?

    —¿El Weedle? Pero si está…

    Meowth giró hacia donde hacía unos segundos había estado el pokemón bicho, pero ahora ya no estaba.

    —Estamos perdidos… —murmuró Meowth. Aparentemente Jessie lo oyó, porque le respondió.

    —Meowth, no te preocupes por el Weedle. Acá está.

    El pokemón gato se giró hacia Jessie y la vio, sonriente, con una pokebola en la mano.

    —¿Dónde? —preguntó, confundido.

    —En la pokebola, tonto. Lo acabo de capturar.

    A Meowth casi se le desencajó la mandíbula de la sorpresa.

    —¿C-como que lo atrapaste?

    Jessie se encogió de hombros

    —Solo vi la oportunidad y la aproveché.

    Meowth se adelantó un par de pasos, ofendido.

    —Ni que fuera tu pokemón —bufó.

    Jessie meneó la cabeza y le habló con falsa ternura.

    —Déjame recordarte esto, gatito: ¿Qué pasa si el pequeño Weedle va con papi y mami Beedril a contar que un Meowth lo atacó?

    Meowth miró al costado y no respondió.

    —Deja que lo responda por ti: si eso pasa, papi y mami Beedril viene con todo el clan y nos convierten en alfileteros. ¿Ahora lo entiendes? ¿O tengo que hacerte un dibujo?

    —No, no hace falta —gruñó Meowth.

    Jessie guardó la pokebola en el bolsillo de su pantalón.

    —Bueno, creo que es hora de seguir marchando.

    ...
    Se despidieron en la entrada del pueblo, no sin antes indicarle donde quedaba el gimnasio. Antes de marcharse, James llamó aparte a Brock.

    —Si llegamos a Pueblo Paleta y no aparecen en tres días, llamaré a la policía —le advirtió—. No se entretengan y vayan derecho hacia la casa de Ash, ¿si?

    —De acuerdo —fue todo lo que respondió el adolescente—. Directamente a casa

    El grupo se fue. Después de varios meses viajando juntos, ahora se habían separado, temporalmente. James se sentía extraño al estar sin el trío de “bobos”.

    James se encargó de manejar la carreta y el resto quedó atrás. Iban a paso normal, ni muy lento ni muy rápido. No quería que una oficial Jenny los detuviera por considerarlos sospechosos por vaya a saber que.

    James solo miraba al frente y a veces miraba de reojo por los costados. Tenía miedo de encontrarse a algún ex compañero del Equipo Rocket y lo reconociera. Tenía miedo de ver a Giovanni, aunque dudaba de que eso pasara. Tenía miedo que cualquier transeúnte lo reconociera como ladrón y fuera corriendo a llamar a la policía.

    Finalmente, salieron de la condenada ciudad y entraron a un camino de tierra, la Ruta 1. Recién ahí pudieron respirar tranquilos.

    Durante la mitad del viaje, estuvieron en silencio. Casi no podían creer lo mucho que echaba en falta a los bobos y a su charlatanería constante sobre cualquier tema, principalmente sobre pokemón.

    A mitad del camino, decidieron detenerse a un costado de la ruta para almorzar unos sándwiches de pescado en lata con mayonesa. Hubiesen tenido mejor comida de no ser porque se habían negado rotundamente a comprar algo en Ciudad Verde. Pero ya no importaba. En Pueblo Paleta podrían comprar más cosas.

    Estaba todo calmo y silencioso en el bosque por el momento, día perfecto para un picnic, sobre todo cuando era una tarde calurosa en un lugar tan hermoso. James, criado entre mansiones y jardines con glorietas blancas con mesas y sillas de madera costosa y vajilla de porcelana traída de regiones lejanas donde se servían tés de sabores exóticos, valoraba más el bosque, donde no había ninguna regla, podía caminar descalzo, alimentarse de la naturaleza y ser él mismo. Pero no solo fue feliz allí. También fue feliz en la casa de sus abuelos, con sus jardines selváticos, su calidez, sus sonrisas ancianas que lo hacían sentirse tan amado…

    —James…

    Meowth había interrumpido sus pensamientos. Sonaba al borde del pánico, lo que hizo que reaccionara rápidamente.

    —¿Eh?

    —Allí —Meowth señaló un lugar con su pata, temblando.

    Ya conocía al pokemón que estaba parado frente a ellos. Era difícil olvidar a ese condenado Jigglypuff. Cuando abrió la boca, supo que estaban en problemas. Iba a cantar su jodida canción, caerían dormidos y podrían tardar horas en despertar.

    —¡Carajo! —gritó James, tapándose los oídos.

    —¡Vete de aquí! —Jessie comenzó a arrojarle todo lo que tenía en mano. Cubone, quien estaba a su lado, se asustó al principio, pero luego se puso firme y corrió hacia el pokemón para golpearlo directamente en la cara con su hueso.

    —¡Meowth, sube a la carreta, tenemos que irnos ya mientras Cubone la distrae!

    Jessie le seguía tirando a Jigglypuff con piedras, cubiertos y lo que tenía a mano. James la sujetó de atrás.

    —¡Sube a la carreta! ¡Ya!

    Jessie arrojó el último objeto de sus bolsillos hacia la cabeza de Jigglypuff. La cosa la golpeó justo en el objetivo, pero lo que no se esperaban era que el objeto se abriera en dos y tragara a Jigglypuff en un rayo rojo.

    Era una maldita pokebola vacía.

    Cayó justo a los pies de Cubone y comenzó a moverse de un lado a otro por un par de segundos hasta escuchar un ruido de cierre. Luego, se quedó completamente inmóvil.

    El grupo se quedó mirando la pokebola, sin poder lo que Jessie había hecho. Después de unos interminables segundos, Meowth habló desde la carreta.

    —Bueno, dos capturas el mismo día, ¿ya podemos seguir?

    Jessie y James se miraron y comenzaron a reírse. No tenían ni idea que hacer con ella, pero de algo estaban seguros: harían lo mejor posible para que sea feliz.

    Varias horas después, al atardecer, entraron a Pueblo Paleta. Era una zona rural, donde la mayoría vivía de la agricultura. A James le encantaba esa clase de lugares. Uno de sus sueños había sido tener una granja y vivir de lo que cosechaba. Un lugar donde le gustaría vivir el resto de sus días junto con su familia…

    —Tenemos que comprar un pastel —dijo James de golpe.

    —¿Para qué? —preguntó Jessie.

    —Porque sería descortés ir a una casa sin pastel —James la miró, enarcando una ceja.

    Jessie sonrió.

    —No me importa mucho la cortesía, pero si hay pastel, me uno.

    —¡P-p-pa-pa-pastel! —tartamudeó Lunita, feliz.

    —Debe haber una panadería por aquí. Ni siquiera sabría cual llevar.

    —Un pastel es un pastel —sentenció Meowth—. Mientras no esté hecho por Jessie…

    —¿Qué dijiste, gato malcriado?

    —Ehh… ¡Que allí hay una panadería! —se apresuró a decir el pokemón parlante, señalando un negocio.

    Meowth tenía razón, era una panadería de aspecto rústico, pero la comida exhibida se veía deliciosa. Cuando entraron, vieron más pasteles deliciosos. Estuvieron casi diez minutos meditando hasta que decidieron comprar uno de chocolate con crema.

    Mientras James le pagaba a la señora que atendía, preguntó:

    —Disculpe, ¿usted conoce a una mujer llamada Delia? Su hijo es entrenador.

    La señora sonrió.

    —Delia vive a las afueras del pueblo. Sigan el camino principal hasta que salgan hacia el campo y luego doblen a la izquierda. Ahí se cruzarán con varias casas. La de Delia es una casa blanca de madera con tejas rojas y un pequeño jardín al frente.

    —Muchas gracias, señora.

    Siguieron las indicaciones de la panadera al pie de la letra, ya con paso más tranquilo. Salieron de la zona céntrica y entraron a la zona rural. A James le fascinó ver las casas salpicadas aquí y allá, cada una con su huerto. Apostaba lo que sea a que desde el globo se veía mucho mejor. ¿Qué tendrían plantado en esta época del año? Había trabajado en el campo durante la adolescencia y tenía una idea. Pepino, berenjena, maíz… el verano era perfecto para esas verduras. Cuando tenía once años lo habían pescado robando maíz en un campo. Ya había pasado otras veces en otros lados y lo habían molido a golpes. Pero en lugar de eso, el dueño lo hizo trabajar por una semana entera. James se interesó enseguida por la manera de cultivar y trabajó arduamente. Cuando se fue, incluso le dieron una bolsa llena de maíz.

    —¿Esa es la casa?

    James se espabiló enseguida. Tenía suerte de que Jessie estuviera manejando la carreta, que si no hubieran terminado en cualquier lado. ¿Cuánto tiempo había estado divagando?

    James miró hacia donde Jessie apuntaba. Casa blanca de madera con tejas rojas y un pequeño jardín cercado al frente. Tenía que ser la casa.

    —Bajo yo. Ustedes quédense ahí.

    James bajó de la carreta de un salto y se acercó a la casa. No pudo evitar sentirse incómodo por algún extraño motivo. Tal vez fuera porque Ash los había mandado a esperarlo a la casa de su madre, una mujer que no conocían.

    Dudó un instante antes de tocar la puerta de madera tres veces.

    —¡Un momento! —se escuchó la voz de una mujer a lo lejos.

    La puerta tenía dos paneles de vidrio a la altura de sus ojos. Sintió la tentación de mirar para adentro, pero le pareció demasiado descortés. Simplemente miró para un costado y esperó hasta que escuchó unos pasos acercarse a la puerta y el sonido del picaporte abrirse.

    A James le sorprendió encontrase con una mujer que fácilmente podría tener su edad o apenas un poco más. De cabello hasta un poco más allá de los hombros y ojos castaños, de piel más clara que la de su hijo. Llevaba una playera amarilla, una blusa rosa y una falda azul hasta las rodillas. Le dedicó una mirada extrañada, como si no esperara visitas.

    —¿Si? —preguntó.

    James se pasó una mano por el pelo.

    —H-hola, mi nombre es James. ¿Aquí vive Delia?

    —Si, soy yo.

    —Su hijo Ash dijo que viniéramos aquí…

    Cuando ya se estaba temiendo que Ash se había olvidado de llamar a su madre para avisarle que llegaban, los ojos castaños de la mujer se iluminaron.

    —¡Oh, sí, Ash me llamó hace pocas horas! —exclamó Delia, sonriendo—. Lo siento mucho, pero cuando mi hijo dijo que vendrían aquí un par de amigos suyos, no me imaginé que fueran adultos.

    —Veo que Ash apenas dijo algo de nosotros —mumuró.

    —¿Por qué no pasan? Les prepararé un té.

    —En un momento entramos.

    James fue hacia la parte de atrás de la carreta y sacó una pequeña escalera para que Jessie pudiera bajar sin inconvenientes.

    —¡Por Dios, no me había dicho mi hijo que estabas embarazada! —exclamó Delia al ver a Jessie bajar con dificultad de la carreta.

    —La verdad no me extraña —murmuró Jessie—. Yo soy Jessie, encantada.

    —El gusto es mío.

    —Y yo soy Meowth —el pokemón gato ya había bajado y estaba junto con su hijita.

    —¡Un Meowth que habla! —dijo la madre de Ash, asombrada. Meowth reprimió un suspiro.

    —Encantado —respondió el pokemón, intentando reprimir su fastidio.

    —¡Nya! ¡Yo Lunita! —saludó la pequeña Meowth.

    —¿No le molesta que entremos con nuestros otros pokemón? —James señaló con una mano a Nina, Cubone y Persian, quienes estaban detrás de él.

    —Ningún problema. Pasen, por favor.

    Delia entró a la casa. Jessie y James se sacaron los zapatos y la imitaron.

    Era una casa normal, ni muy rústica ni muy lujosa. De piso de madera y paredes de color verde lima. Había un juego de sillones amarillos y una pequeña mesa ratona sobre una simple alfombra roja. Enfrente, una pequeña TV. Pasaron de largo y fueron derecho hasta la cocina.

    No había mucho que destacar de la cocina. Sencilla, pero limpia y ordenada. Se sentaron alrededor de la mesa mientras Delia ponía una pava con agua caliente sobre el fuego.

    —Realmente estoy sorprendida de que gente adulta como ustedes esté viajando con mi hijo —comentó Delia, apoyándose contra la mesada de la cocina. Era bastante amable en su tono, pero parecía esconder algo detrás de sus palabras. Lo más seguro era que se le parecía hasta sospechoso que dos personas que le doblaban la edad a Ash quisieran acompañarlo. ¿O se estaba imaginando cosas?

    —Nos cruzamos en un Centro Pokemón de casualidad y decidimos viajar juntos —James se sentía tenso. Si estuviera en lugar de Delia, entendería que estuviera tan extrañada —. Nosotros hemos viajado durante años y pensamos que no les vendría mal que los ayudaramos. Hay muchos peligros allá afuera.

    Delia se quedó en silencio un momento antes de responder.

    —Muchas gracias por cuidar de él y sus amigos.

    —No fue nada.

    Delia les dedicó una sonrisa amplia mientras sacaba algunas tazas del aparador.

    —Supongo que no puedes tomar té, por el embarazo —dijo Delia, de espaldas a ellos—¿Te gustaría un jugo de frutas?

    —Si, esta bien —James no podía culpar a Jessie de que fuera poco conversadora. En realidad, cuando no tenían que conversar entre ellos mismos y no estaban estafando, eran muy secos para tratar con otras personas.

    —¿Y para los pokemón?

    —Con agua estarán bien —tampoco quería abusar de la hospitalidad de Delia.

    Meowth carraspeó. James tardó dos segundos en darse cuenta por qué lo había hecho.

    —Meowth va a tomar té con mucha leche. Y un juguito para Lunita.

    —¡Juguito nya! —exclamó Lunita, feliz.

    Delia fue hasta la heladera y sacó un sachet de cartón de jugo de naranja. Lo sirvió en dos vasos y se los dio a Jessie y a Lunita. El de la Meowth era más pequeño, de plástico y con un sorbete.

    —¿Cuánto llevas de embarazo? —le preguntó Delia a Jessie.

    —Casi ocho meses —respondió Jessie, acariciando su vientre.

    —¿Es varón o nena?

    —Una nena. Se llama Jamie.

    —Es un nombre hermoso —suspiró—. Me hubiese gustado tener una hija. No digo que no quiera a Ash, pero me hubiese gustado tener un segundo hijo y que fuera una niña.

    —¿Su esposo no quiere tener más hijos? —preguntó Meowth.

    La sonrisa de Delia fluctuó un poco.

    —Él… él está de viaje —respondió la mujer, con tono algo apagado. Miró la estufa —. ¡Oh, el agua ya está lista! —exclamó y sacó la pava del fuego.

    James le pegó un codazo en la cabeza de Meowth.

    —¡Cuidado con lo que preguntas! —le susurró James, de manera furiosa.

    —¡No hice nada malo! —le respondió Meowth, también susurrando.

    —Callense, ustedes dos —los retó Jessie. Miraron a Delia, pero parecía no haberse dado por aludida. Estaba muy ocupada preparando el té.

    James carraspeó.

    —Señora Delia, ¿me podría pasar un cuchillo para cortar el pastel?

    Sin darse vuelta, Delia hizo un gesto con la mano.

    —Ya lo hago yo. Y siéntete libre de llamarme simplemente Delia.

    Delia terminó de preparar el té y les sirvió a James, a Meowth y a ella misma. También trajo la pava y una jarra de leche. Fue a la heladera, buscó más jugo y les dio a Lunita y a Cubone en vasos plásticos. A Persian le sirvió en un plato hondo.

    —No es neces…

    —Compré mucho jugo de naranja, estaba de oferta en el supermercado.

    —Deja que sea buena anfitriona, James. A los demás les va a encantar el jugo más que el agua —se metió Meowth.

    Delia comenzó a cortar el pastel de chocolate mientras que James servía leche en la taza de té de Meowth para evitar que se quemara la lengua

    —Mi hijo llamó esta mañana para decirme que venían. No me dijo nada más. Siempre se olvida de decirme algún detalle —rio Delia, tomando un sorbo de té—. Dijo que iba a ganar su última medalla —miró a James—. ¿Participarás en la Liga Pokemón también?

    —Si, yo hice un examen para poder pasar —rio James, algo nervioso.

    —Debes ser muy inteligente. Dicen que el examen es muy difícil.

    Las mejillas de James se tiñeron de rojo.

    —Bueno… pues… no sé…

    —James siempre es así de modesto —Meowth tomó su té, parado encima de la silla—. Siempre tira abajo todo sus logros.

    —No es cierto —James se puso más rojo todavía.

    —Jimmy listo, nya —Lunita estaba más ocupada en su porción de pastel que en el jugo—. Jimmy lindo, Jimmy lo mejor. Papi también, nya.

    —¿Es hija tuya? —le preguntó a Meowth.

    —Si, la tengo desde el día que nos enteramos de que Jessie estaba embarazada. Es mi orgullo más grande

    —Me lo imagino. Es hermosa e inteligente, como su padre.

    Ahora Meowth fue el que enrojeció hasta las orejas.

    —Bueno… supongo.

    —Debes ser un padre muy orgulloso —comentó Delia.

    —Lo soy.

    —¡Delia! — una voz masculina se escuchó desde la sala. A James le resultó familiar el tono, pero no podía identificar de donde…

    —¡Estamos en la cocina! —respondió Delia de manera atropellada.

    Unos pasos se acercaron a la cocina y James reconoció al hombre que entró. Era el profesor Oak. Se mostró muy sorprendido al verlo.

    —Tu eres James, ¿verdad?

    —Si. Encantado de conocerlo —James se levantó y le estrechó la mano al científico—. Ella es Jessie, mi novia —señaló con la mano a la pelirroja.

    —Hola —saludó Jessie, con una sonrisa cansada.

    —Ellos dos son Meowth y Lunita.

    Meowth solo inclinó la cabeza. En cambio, Lunita dijo.

    —¡Hola, nya! —saludó alegremente la pequeña.

    Los ojos de Oak se abrieron desmesuradamente al oir a la pequeña hablar. Se acercó un par de pasos hacia ella.

    —¡H-hablas! —tartamudeó el científico. Sacó del bolsillo de su bata un anotador y una birome—. ¿Puedes decir algo más?

    —¿Nya? —la pequeña lo miró, asustada, y luego se tapó la carita con ambas manos—¡Nya! ¡Lunita no decir nada, nya!

    —Habla en tercera persona, no conjuga los verbos y mezcla su lenguaje nativo pokemón con el humano. Interesante —murmuró Oak, anotando en su libreta.

    —¡Nya! — lo retó Lunita, cubriéndose la cara con una patita y amenazándolo con la otra. Giró la cabeza hacia su padre —¡Papi! ¡Pegale, nya! ¡Molesta Lunita!

    Meowth se subió a la mesa y estrechó a su hija contra su cuerpo.

    —La está incomodando — le advirtió Meowth, con ira contenida.

    —¡El padre también habla! —Oak parecía no darse cuenta de nada y seguía anotando cosas en su libreta.

    —Samuel —Delia le tocó el hombro y le sonrió como si nada pasara—. ¿Quieres una taza de té?

    Oak se giró hacia ella.

    —No, gracias…

    —Enseguida te lo preparo —como si hubiera asentido, Delia fue a buscar una taza al aparador—. La pequeña y su padre son tímidos. No los molestes.

    —Delia…

    —También hay pastel de chocolate que trajeron ellos —siguió hablando ella, completamente ajena a las quejas del científico—. La compraron en la panadería de Maddie. Hace los mejores pasteles de aquí

    —Es la única panadería del pueblo.

    —Y por eso Maddie hace los mejores pasteles —Delia le sirvió el té al profesor Oak y cortó una rebanada de pastel.

    Oak iba a protestar, pero miró a la madre de Ash a los ojos y prefirió callarse. Aún así, le era difícil no mirar a Meowth y a Lunita.

    —¿Tu Pokedex funciona bien, James? —le preguntó, por decir algo.

    —Oh, sí. Aunque casi no la he usado en realidad —respondió James. Era verdad: la Pokedex estaba olvidada en el bolsillo de su pantalón.

    —¿Por qué? —preguntó Oak.

    —No capturé ningún pokemón desde que la tengo. Además, tengo conocimiento básico de los pokemón, no es como si la sacara cada vez que me topo con un Caterpie o algo así.

    —Entiendo. Pero si vas a participar en la Liga es importante que captures muchos pokemón. Es lo que siempre le digo a Ash —le aconsejó el científico.

    —Prefiero tener pocos pokemón, pero variados y bien entrenados antes que capturar lo primero que se me cruce al frente y luego no dedicarles tiempo —reflexionó James—. Capturarlos para que pasen la mayor parte de su vida en la pokebola o a cuidado de otros no es mi estilo.

    Oak se quedó en silencio durante un rato.

    —Te preocupas mucho por ellos, ¿verdad? —le preguntó al fin.

    James sonrió.

    —Amo a los pokemón con toda mi alma. Jessie dice a veces que me preocupo más por los pokemón que por mi propio bienestar.

    —¿Acaso no tengo razón? —se metió Jessie, con tono burlón.

    —Exageras.

    —Si dijera las veces que casi moriste por salvar a un pokemón herido…

    —Habrán sido cinco veces como máximo desde que nos conocemos, no es para tanto —acarició a Nina, quien estaba sentada en sus rodillas—. Les debo mucho a los pokemón. Sin ellos, habría muerto en el bosque cuando era niño.

    El tono de James se apagó. ¿En que estaba pensando cuando entró al Equipo Rocket, lastimando a los seres que el tanto decía amar? Jessie pareció notarlo, porque apoyó una mano en el hombro y dijo:

    —Todo lo malo ya pasó, James.

    James la miró a los ojos y le dedico una sonrisa tranquilizadora.

    —Tienes razón, amor. Ya pasó.
    ...

    Hablaron de cosas circunstanciales durante casi una hora hasta que Oak se marchó, no sin antes hacerle prometer a James que visitarían su laboratorio. James aceptó, a pesar de que a Meowth no le gustaba mucho la idea.

    —Seguro me va a abrir la cabeza y pesar mi cerebro —masculló Meowth.

    —¿Y para que diablos haría eso?

    —¡Y yo que sé! ¡Él es el científico loco, no yo!

    —Demasiadas películas de ciencia ficción, Meowth.

    Jessie, por su parte, prefirió levantarse de la mesa y ayudar a lavar las tazas. Apenas Delia la vio, casi corrió en su dirección.

    —No es necesario, Jessie…

    —Déjame. Estoy cansada de no hacer nada —Jessie podía ser muy vaga, pero le prohibían tanto hacer cualquier cosa que lavar unas tazas era casi un acto de rebeldía. Además, quería hablar con Delia a solas.

    —James, ¿puedes buscar algunas cosas en la carreta? Lo suficiente para pasar la noche aquí.

    —Ya vamos —James salió de la casa junto con Meowth, Lunita, Persian y Nina. Solo quedó Cubone, dormido en el suelo como si fuera un Snorlax.

    Delia se puso al lado de Jessie.

    —Deja que yo lave. Si quieres hacer algo, ayúdame a secarlos.

    Jessie asintió y le dejó lugar para que lavara. Carraspeó.

    —Debió ser duro dejar que su hijo salga de viaje y quedarse aquí sola, ¿verdad?

    —Ya me lo veía venir —suspiró—. Desde que era muy pequeño quería ser entrenador pokemón, como su padre.

    —Si sabía que su hijo debía salir, debió prepararlo para el mundo exterior —Jessie había prometido desde hacía tiempo una charla directa sobre Ash, aunque eso significara una confrontación con la madre.

    Delia dejó un par de tazas sobre la mesada con cuidado.

    —Ash tenía una visión muy idealizada de lo que era ser un entrenador —dijo Delia, sin sonar ofendida—. Intenté enseñarle, pero… creo que nunca me escuchó realmente —sonrió con tristeza—. La verdad, yo esperaba que volviera al poco tiempo, cuando descubriera que no todo era maravilloso como él creía.

    Jessie comenzó a secar las tazas con una rejilla. Era blanca, con la imagen de un Pikachu comiendo una manzana sobre el césped.

    —Aún así se lo pudo haber prohibido, por su propio bien.

    Delia negó con la cabeza, sin dejar de sonreir.

    —Soy una mujer sola que trabaja en el campo, Jessie. Si se lo prohibiera, no tadaría nada en huir de casa para perseguir su sueño y demostrar ser mejor que Gary. Si se iba en malos términos conmigo… temí que no quisiera regresar nunca.

    Jessie puso las tazas boca en el escurridor al lado de la pileta.

    —Su hijo pudo haber muerto —replicó Jessie—. Toparse con ladrones, con un nido de Beedril, ahogarse en el río y vaya a saber cuantos peligros más…

    Delia sonrió de manera condescendiente.

    —No puedo tener a mi hijo metido en una burbuja sólo porque tengo miedo a que se haga daño. Si lo piensas bien, siempre hay un pequeño riesgo de morir en algún momento. Ash podría morir aún no saliendo del pueblo. Pudo haberse topado con ladrones aquí, ser picado por un Beedril desorientado, ahogarse en el río que corre a un par de kilómetros de aquí… —miró a Jessie a los ojos—. Tu hija nacerá y crecerá feliz, no tengo duda de eso. Pero, tal vez, un día decida viajar, ya sea que esté lista o no. Y ahí tendrás que decidir que hacer.

    Jessie miró hacia el suelo, avergonzada. Había querido hablarle sobre como criaba a Ash cuando ella ni siquiera era madre. Pero aún así, había otro asunto importante que tenía que hablar con ella.

    —Tiene razón, supongo —Jessie carraspeó—. Oiga, sé que estoy resultando demasiado metida, pero me preocupo por Ash.

    —Sé que lo haces con la mejor de las intenciones.

    —Si, lo hago… Eh… no es asunto mío, pero… Ash no lo sabe, ¿verdad?

    —¿Saber qué?

    —Que usted y el profesor Oak están saliendo…

    A Delia se le resbaló un plato de las manos, cayendo dentro de la pileta. Por suerte, no se quebró.

    —¿Qué? —Delia sonrió nerviosa—¿D-de que hablas?

    Ahora fue el turno de Jessie de sonreír un poco.

    —Mire, si algo puedo darme cuenta enseguida es cuando un hombre y una mujer en la misma habitación tienen algo más allá de una simple amistad. Y lo de ustedes es más que eso. Sé que están enamorados.

    Delia se quedó en silencio, sin saber que decir. Jessie continuó.

    —Si no quiere decírmelo, no lo haga, al fin y al cabo apenas la conozco y usted es más grande que yo. Pero yo estoy pensando en Ash. Puede que sepa poco y nada sobre maternidad, pero sé perfectamente que cuanto más tiempo pase sin decírselo, peor va a ser para el chico.

    Delia dejó de sonreir.

    —La situación es… delicada. Ash es un chico impetuoso y no sé como reaccionará a esta situación.

    —Supongo que un nuevo hombre en su vida es algo que ningún niño quiere —suspiró Jessie.

    —Si. Estoy pensando en el mejor momento para decírselo.

    Jessie secó el ultimo plato y se alejó de la mesada.

    —Iré afuera a ver lo que hacen James y los otros.

    Jessie se alejó de la cocina a pasos lentos. Muchos pensamientos le cruzaban por la cabeza y se enredaban como hilos en su mente. Por el momento, solo quería que fuera mañana y que Ash, Misty y Brock regresaran.

    Hubiera subido antes, pero estaba leyendo lemm... algo para la universidad.

    Me he saltado magistralmente el capítulo de "Misty la Sirena" Y tengo muy buenos motivos... No, la verdad es que se me olvidó. En serio, se me olvidó ese capítulo y eso que lo tenía masomenos planeado, pero me lo salté sin querer. Sepan disculpar.

    Kiwi: Siempre piensan lo peor de mí, ¿verdad? Que les voy a hacer alguna hijaputada. Me duele (?)
    James es Jesucristo, el robot del futuro (?)
    Me alegra que te haya gustado el nombre Jamie. Lo elegí con mucho cuidado.

    Nathan: Wobbuffet... ni lo amo ni lo odio. ¿Y quien dijo que no aparecería en algún momento?
    Brock, otro santo. Al menos acá se definió lo que sentían el uno por el otro (sonó gay, ¿no?)
    Si, sí, tal vez me lo saqué a Pikachu de encima demasiado rapido. Pero lo compensé con Pidgeotto, así que quedó bonito.

    Plushy: Plushy.exe dejó de funcionar (?) Otra que cree que voy a hacer algo muy hijo de puta. ¿Cuantos momentos amargos di en este fic?... Mejor no respondas,

    Thranduil: Si, siento que fallé en la ejecución del capítulo en cuanto a la batalla. Hice lo que pude, pero... fue lo mejor que pude hacer sin un beta.

    Muchas veces no pienso en lo que estoy escribiendo. Tengo mas o menos dibujado el fic en mi cabeza, pero hasta ahí nomás. Me alegro que te guste ese aspecto de mi fic.

    Hasta dentro de dos/tres semanas
     
    Última edición: 9 Junio 2018
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  16.  
    Plushy

    Plushy PokéWriter Usuario VIP Comentarista destacado

    Acuario
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    Veamos si no me ganan el primer comentario esta vez °-°

    ¡Por fin se dio esa conversación! Me encanta cuando en un episodio se da indicios de algo y muchos caps después se retoma eso para darle más credibilidad a la continuidad de la historia.

    Y pues... sí, ¿cómo le dices a un niño que no se salga al mundo cuando tienes todo un sistema que fomenta que los chamacos de esa edad de salgan a vivir aventuras y les dan todas las facilidades como hospedajes, sanidad para los pokes y accesorios a un precio relativamente accesible (considerando que las pokébolas casi que te las regalan mientras que las bicis cuestan una millonada xD)?

    Pff ahora que lo pienso eso de ser madre/padre a bien temprana edad debe ser un resultado directo de que la escuela no es obligatoria salvo lo equivalente al kinder. Nos burlamos del Ash de esta historia por no saber cómo nacen los bebés pero esto me hace preguntarme ¿cuántos niños no estarán en una situación similar? Visto así, hay muchas cosas del mundo pokémon que en comparación al nuestro dan miedito.

    Y chan...chan..chan!!! la novela!!! Así que aquí Delia si le monta los cachos a Oak xD ufff algo me dice que se viene una confesión incómoda... ay... me va a doler si a Ash le dicen un par de verdades sobre su padre ;____;
     
  17.  
    Thranduil

    Thranduil Entusiasta

    Aries
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    Khié!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Delia y Oak en una relación amorosa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Oh my gosh!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Bueno, el capítulo me pareció bastante largo, con partes que creo podrían estar de más. No obstante, con semejante revelación al final, creo que se compensa el largo. Me gustó la introducción de Delia dentro del fic, siento que la retrataste muy fielmente al anime, pero siento que faltó Mr. Mime, a menos que todavía no se quedase con ella, pues no recuerdo muy bien en qué momento sucede aquello. Lo de la relación con Oak fue lo mejor, no sólo por lo inesperado, sino por la serie de problemas que planteaste seguido de esta revelación, ¿cómo se lo tomará Ash? La relación de Oak y Delia ha sido planteada por muchos fans en forma de broma, y otros en serio, y ante esto me pregunto qué otras cosas de los fans tomarás, tal vez alguna teoría sobre los posibles padres de Ash, quizás ahí venga otro conflicto que complique aún más su relación con su madre. Ya estoy imaginando cosas.

    En segundo plano, me pareció muy inesperada la captura de Jigglypuff y por un momento pensé que sucedería lo de los beedrill y todo eso. Por otra parte, la explicación de Delia para dejar ir a Ash me pareció convincente, algo que ha sido motivo de burla por parte de los fans (como la relación con Oak), tú le das un sentido, muy consecuente con el mundo de un anime realista que presentas.

    Espero pronto saber cómo Ash se las arregló para conseguir la última medalla, hasta ese entonces, Ash lo gana porque justamente eran Jessie, James y Meowth los que estaban a cargo del gimnasio, y por eso nunca pudimos ver un enfrentamiento digno entre él y Giovanni como en los juegos. Me imagino ya algo grande. Ciao.
     
  18.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Este episodio fue muy tranquilo... incluso Jessie logró capturar dos Pokémon. No creo que los use, así como dudo que Misty se vea usando a su Tentacool, pero supongo que está bien. Espero que no vuelva a "picotear" a Lunita n__nU.

    Hablando de esa minina, me gustó ver la reacción que tuvo al ver al Profesor Oak xD. Incluso me gustó ver a Meowth amenazarlo como todo un papá Mightyena xP. Jeje... y claro, Jessie adivinando sobre la relación que tenían Delia y Samuel (Eres seguidora del ElderShipping... not bad xP) y hablando de su preocupación por Ash demuestran que el personaje sigue evolucionando (?).

    James sigue preocupado por todo lo que hizo, y fue interesante que también se interesara por aprender de labores de granja debido a la semana que pasó trabajando de obligado por ser pillado robando maíz. Me recuerda a la escena de "Oye Arnold!" en donde Harold Bergman (el gordo pesado xD) se robaba carne, lo obligaban a trabajar en la carnicería y terminó interesándose muchísimo en ello xD. Ay, este James... y sí, que Lunita lo llame "Jimmy" suena bonito xD

    Por lo demás, todo estuvo muy bonito n_n. Y destaco la manera de pensar que tiene Delia para "justificar" el lanzar a Ash hacia la intemperie.

    De hecho, ya pensaba de antes que Delia era una "mala madre" al inicio... pero si yo tuviera un hijo, aplicaría la misma lógica que ella xD. La verdad, no soy una persona demasiado apegada a los demás... casi como el Team Rocket como describieron, que son más o menos "secos" para hablar con la gente en general. No obstante, ya aprenderán a ser más sociables. Al menos son menos desagradables que la mitad de las personas en el mundo -w-U

    Sobre el olvido del episodio de la sirena... pues ya verás cómo introducir elementos en algún relleno :V... o mejor "puente" -w-

    No realmente xD. Pero sí se nota que hay cierto "Bromance" :V

    Hasta la próxima...
     
  19.  
    Siletek

    Siletek Entusiasta

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    El que no sufre no aprende
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    Romance/Amor
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    Capítulo cuarenta y uno

    Manden a los payasos



    James no podía dormir.

    Era de noche y estaba en el cuarto de Ash, acostado en el futón de dos plazas. En la cama del chico (que era como una marinera, pero con solo la parte de arriba) dormían los pokemón, excepto Persian, que dormía a los pies del futón.

    El cuarto de Ash lo sorprendió un poco. Nunca había estado en el cuarto de un niño, a excepción de la suya propia, ya sea en su casa de Kanto, las de otras regiones o la de la casa de sus abuelos. El cuarto de su infancia, si mal no recordaba, era tan grande que podría meter la casa de Ash adentro. Muy grande, con una cama matrimonial y una gran biblioteca.

    La habitación de Ash era mediana y con el espacio muy bien aprovechado para que hubiera el mayor espacio posible. Se había quedado mucho tiempo admirando cada detalle, por tonto que le pareciera.

    Las paredes eran de color verde lima y el suelo era de un liso color azul, sin mosaicos ni nada, con solo una ventana de tamaño mediano con el marco y las cortinas del mismo color del suelo. La cama de Ash era en realidad un futón azul con estampado de pokebolas. A la cabecera de la cama, había un pequeño armario con libros y, sobre ella, un despertador en forma de Voltorb. Debajo de la cama, había un escritorio con más libros, lápices y demás objetos comunes que tendría un estudiante, como un sacapuntas a batería con forma de Poliwirth y una alcancía con forma de Clefairy.

    Al frente de la cama, había una cajonera larga, con un equipo de música y un televisor. El pared había solo un poster con los tres iniciales de Kanto y un calendario. También había un perchero donde, en lugar de una chaqueta, había una red de pesca y una canasta. También había un puff con la forma de un Snorlax, muy cómodo, pero difícil de salir cuando uno se hundía demasiado. De no ser porque Lunita había llorado de manera histérica, habría un móvil con tres muñecos de Zubat en la ventana.

    —¿Esta es una habitación normal de un niño? —se había preguntado James en voz alta cuando terminó de ver la habitación.

    —Pues sí —le respondió Jessie, sorprendida—. ¿Por qué lo preguntas?

    James no le respondió. James no recordaba haber tenido juguetes, a excepción en la casa de sus abuelos. No había tenido nunca un cobertor con estampados de pokemón ni objetos con forma de ellos, ni siquiera paredes de colores. Todo era beige, todo era falto de personalidad, como si fuera un “showroom”, algo de exhibición.

    Nunca había tenido infancia, a excepción de dos semanas al año, donde sus abuelos lo hacían feliz de verdad.

    James se levantó´, tomó sus pokebolas, caminó sin hacer ruido y salió del dormitorio. Bajó por las escaleras con lentitud y se dirigió a la entrada de la casa. Por un momento, pensó que estaría con llave, pero se abrió con facilidad. Tal vez fueran de esas puertas donde podías salir sin problemas, pero necesitabas una llave para poder entrar. Tomó un adoquín y lo puso entre la hoja y el marco, para que no se cerrara.

    James caminó un par de minutos sobre el camino de tierra, alejándose de la casa de Delia. No había ni siquiera una nube y todo el cielo estaba salpicado de estrellas. La luna era la única iluminación que tenía y bastaba para él. Sus rayos de luz iluminaban las pocas casas que había y sus campos de hortalizas.

    James se detuvo en seco y sacó las pokebolas del bolsillo de su pantalón de pijama.

    —¡Salgan todos! —gritó, tirando las pokebolas al aire.

    Weezing, Butterfree, Growlie, Victreebel y Psyduck salieron de su encierro y se posicionaron frente a él. El pokemón planta no tardó nada en tirarse hacia su cabeza y meter medio cuerpo de James dentro de su boca.

    —¡Basta, basta! —James logró sacarse de encima a Victreebel después de mucho esfuerzo y los gruñidos de amenaza de los demás. Se limpió como pudo la saliva del pokemón y los miró a cada uno de ellos—. Ustedes saben que yo los amo, ¿verdad?

    Todos los pokemón asintieron con alegría.

    —Y ustedes también me aman a mí, ¿cierto?

    Asintieron con más ganas, pero parecían confundidos, como si no supieran el por qué de la pregunta.

    —Bien —suspiró largamente—. Chicos, ¿a ustedes les molesta estar dentro de la pokebola?

    Después de una breve vacilación, los pokemón negaron con la cabeza. James tenía ganas de preguntarles si les molestaba que Nina estuviera fuera de la pokebola, pero no sabía si atreverse a ello. ¿Y si eso provocaba peleas? Hasta ahora su equipo había sido muy tranquilo. Lamentó no tener a Meowth, él le hubiera ayudado a tener una comunicación fluida con sus pokemón.

    Iba a decir algo más, pero se interrumpió al sentir a Growlie refregarse contra su pierna, gimiendo bajito, como si le preocupara el estado anímico de James. Weezing y Butterfree volaron hacia él y se le refregaron en el pecho. Psyduck se abrazó a una de sus piernas y Victreebel, al no tener espacio para abrazarlo, sacó su grueso látigo cepa para acariciarle la cara.

    —Chicos…

    No tenía miedo ni vergüenza de que las lagrimas le estuvieran rodando por la cara. El vinculo que tenía con sus pokemón, aún a pesar de no verlos todos los días, era demasiado fuerte. En su interior, juró que sacaría a sus pokemón todos los días, aunque sea a la hora de la comida, así podía dedicarles un poco más de tiempo.

    —¿Quieren entrenar un rato? La liga es en dos meses.

    Sus pokemón se alejaron de él y asintieron, felices.

    —Bien, primero vamos a correr un poco..

    ...​

    James entrenó duro con sus pokemón, entre ejercicios y peleas. Cuando tomó consciencia del tiempo, estaba empezando a amanecer.

    —Mierda.

    Metió a sus cansados pokemón dentro de sus pokebolas y comenzó a caminar hacia la casa de Delia a pasos rápidos, tanto como le daban sus piernas doloridas. Estaba agotado y todo lo que quería era dormir un par de horas.

    La puerta aún seguía abierta. A James, pensando desde su experiencia como ladrón, le dio un poco de culpa por haber dejado la casa desprotegida.

    Entró en la casa, cerró la puerta y caminó despacio, sin querer hacer ruido. Subió las escaleras y entró a la habitación.

    Gracias a Dios, estaban aún dormidos. Se metió en el futón y abrazó a Jessie, pasando las manos por su vientre.

    Apenas durmió unas tres o cuatro horas cuando fue despertado por unos lengüetazos en su mejilla.

    —¡Nya! —Lunita lo estaba besando.

    —Buen día… —James bostezó audiblemente.y acarició las orejas de su sobrina. Quería seguir durmiendo, pero sabía que sería un caso perdido. Siguió acariciando y jugando de manera distraída con ella hasta que Jessie se despertó, gruñendo.

    —¿Estás despierto ya? —Jessie bostezó audiblemente.

    —Recién me desperté. En realidad, Lunita me despertó.

    —Despertó —repitió la nena—. Lunita despertó Jimmy.

    —¿Qué hora es? —preguntó Jessie.

    James miró el reloj de pulsera que Joy le había regalado.

    —Casi las nueve de la mañana.

    —Muy temprano —Jessie volvió a cerrar los ojos.

    James quería imitarla, pero odiaba estar acostado hasta tan tarde. Jessie y Meowth podían estar durmiendo hasta el mediodía si podían, pero el no podía permanecer acostado hasta las diez.

    Se levantó, tomó algo de ropa y unas t y salió de la habitación. Lunita lo empezó a seguir, seguida de una recién levantada Nina.

    —Vayan a la cama —gruñó James, pero las pequeñas negaron con la cabeza—. Voy a darme un baño.

    —Lunita quiere baño, nya —dijo la pequeña.

    —¡Pika pi!

    —¡Nina también baño, nya!

    ¿Cómo podía negarse a esas dos pequeñas cuando lo miraban así?

    —De acuerdo, vengan.

    Las dos comenzaron a saltar de alegría, como si las llevara a un parque de diversiones. James sonrió y siguió su camino hacia el baño, con Nina y Luna siguiéndolo detrás.

    Las pequeñas se divirtieron mucho en el agua, salpicando todo, mientras James las vigilaba y pensaba en como sería cuando tuviera que bañar a su propia hija. Sería la niña más bella del mundo, no le cabía duda.

    Se cambió, limpió el baño y salió con Nina y Luna en los brazos. En el pasillo, se cruzó con Delia.

    —Buenos días —la saludó James.

    —Buenos días. Pensé que aún estarían durmiendo.

    —Jessie sigue durmiendo. Yo no puedo dormir tanto.

    Delia asintió con la cabeza.

    —Por eso te fuiste a la madrugada, ¿no?

    James tragó saliva. No supo por qué se sintió nervioso, si no había hecho nada malo. Tal vez era porque las figuras maternas le daban un poco de miedo. No, Delia no se parecía en nada a su madre, pero el hecho de que fuera una lo hacía poner algo tenso.

    —¿Cómo lo…?

    —Soy una mujer de campo, James, me levanto con el sol. La puerta estaba abierta y tú no estabas —Delia soltó una risotada—. ¿Entrenamiento nocturno?

    —En parte sí. No podía dormir.

    —Para que salgas a mitad de la noche, debiste tener mucho en que pensar.

    James se mordió el labio.

    —Muchas cosas, es verdad.

    Delia lo miró, pensativa.

    —Voy a hacer el desayuno. Dile a Jessie que se levante.

    —¿Quiere que la ayude?

    Delia negó con la cabeza.

    —No te preocupes por mi. Ve por los demás.

    Delia se fue, bajando por las escaleras. James volvió a la habitación, subió a las pequeñas a la cama y se puso de rodillas sobre el futón para despertar a Jessie.

    —¿Cariño? Levántate.

    Jessie gruñó algo similar a un “no”.

    —Va a haber desayuno en un rato.

    Jessie abrió lentamente los ojos.

    —Eso si me gusta —se levantó a medias, bostezando—. Jamie está pegando patadas, así que me iba a levantar de todas maneras.

    James esperó a que Jessie se cambiara y el resto de los pokemón se levantaran para bajar a la cocina. Delia estaba canturreando una canción mientras preparaba todo lo necesario.

    —Señora…

    —Delia, James, soy Delia .Y ya te dije, yo estoy bien. Nunca nadie me ha ayudado en la cocina y no voy a empezar ahora. Solo siéntense y coman. Un “gracias, la comida estuvo deliciosa”, es suficiente para mi.

    James iba a seguir discutiendo, pero Jessie lo golpeó en las costillas.

    —Déjala — fue todo lo que le dijo.

    James no tuvo otra opción que sentarse a la mesa y esperar hasta que Delia le sirviera sopa de miso, arroz blanco, pescado a la parrilla y unos tazones de fruta de estación con un poco de azúcar espolvoreada por encima.

    —Delia, se lo agradezco mucho.

    —No es nada. Todo lo preparo con amor. Hay que alimentarse bien. Especialmente tú, Jessie —agregó, mirándola a ella—. Tienes que comer muy bien.

    —James es un buen cocinero —sonrió Jessie.

    —¿Y que hay de mí? —protestó Meowth.

    —Bien, bien, este gato malcriado también cocina bien, ¿contento?.

    —Contento.

    Delia sonrió.

    —Son una familia increíble —dijo simplemente, mientras comía un poco de arroz. Luego como si le hubiera venido la idea de golpe, dijo—. ¿Saben? Hay un circo que llegó hace poco, a las afueras de Pueblo Paleta, ¿quieren ir? Yo invito.

    James la miró, pensativo.

    —No voy a un circo desde mi adolescencia —murmuró—. ¿Por qué no? Me gusta la idea.

    —Si, tampoco he ido a uno desde hace muchos años.

    —Dicen que la estrella del circo es un pokemón raro —siguió Delia—. Me pregunto que clase de pokemón será.

    —Capaz que sea un pokemón de otra región —opinó Meowth, sin darle mucha importancia al asunto.

    Delia sonrió.

    —Bueno, podemos averiguarlo, ¿no?
    ..​

    James sonreía al ver a Lunita y a Nina tan entusiasmadas. La carpa, la música, los colores brillantes, las golosinas acarameladas… el sueño de cualquier niño. James nunca había podido ir a uno cuando vivía con sus padres. En ese momento, se juró a sí mismo que su hija se criaría libre, sin ninguna de las estúpidas reglas sociales que tanto lo habían oprimido.

    Se sentaron en primera fila, no sin antes comprar manzanas acarameladas y algodón de azúcar. A nina y a lunita les encantó y devoraron las golosinas. Cubone también lo disfrutó, feliz.

    —Niñas, despacio, les va a hacer mal —les advirtió James.

    —A Lunita gustar —opinó la pequeña.

    —Les va a doler la pancita si siguen comiendo tan deprisa —se metió meowth.

    —El espectáculo ya va a empezar —los calló Delia, sonriente.

    Efectivamente, los luces del circo de apagaron y quedaron solos las del escenario. Una mujer vestida de payaso apareció bajo el reflector.

    —Damas y caballeros, el espectáculo va a comenzar —anunció la joven —. En un momento se presentarán las estrellas del circo.

    La mujer payaso se retiró y comenzaron a entrar los cirqueros. Todos y cada uno de ellos entraron con sus pokemon, vestidos con ropa llamativa y saludando al publico. Incluso una joven estaba montada encima de su Dodrio.

    Encima de sus piernas, Nina y Lunita chillaban de alegría junto con Cubone.

    —Veo que les gusta a los chicos —comentó James.

    —¿Y a quien no?— sonrió Jessie —. El circo es genial.

    —Nunca le dije esto antes, pero es la primera vez que veo que alguien trata a sus pokemon como si fueran sus hijos.

    James enrojecio.

    —Los trató como seres que merecen respeto, eso es todo.

    A lo último, salió la presentadora junto al pokemon estrella del circo. James no recordaba haber visto a un pokemon como ese en su vida. Parecía un extraño humano vestido de payaso. La naturaleza nunca dejaba de sorprenderlo.

    Durante parte de la función, Delia disfrutó el espectáculo, pero no James. Ver a un Machoke levantando una tabla con chicas bonitas bailando como tontas no lo impresionaba. Tampoco la chica que hacía equilibrio sobre un Voltorb o el Tangela haciendo malabarismo con sus látigo cepa. Era… un circo mediocre. James creía firmemente que las estrellas tenían que ser los humanos. Los pokemon eran talentosos por naturaleza y no les era difícil hacer algunas piruetas. Pero las personas no nacían teniendo un talento único todos los días . No todos nacían con ese “algo”. A veces alguien aparecía con un don que pocos poseian, uno que había sido cultivado y alimentado con horas y horas de práctica diarias durante años. Se notaba a leguas que el pobre circo sólo se apoyaba en un pokemon estrella.

    El pokemon parecido a un humano finalmente apareció con su entrenadora. Aunque estaba lejos de él, podía notar que el pobre estaba asustado. La mujer prácticamente lo arrastraba hacia el escenario. James se puso tenso.

    —¿Qué te sucede, James? —preguntó Jessie.

    —No me parece que ese pokemon quiera actuar.

    —Tal vez solo tenga un mal día…

    El pokemon se negaba a actuar. La mujer payaso que tan sonriente se veía al principio se veía furiosa.

    —¡No me dejarás otra vez! —chillo la chica, sacando un látigo de su cintura y haciéndolo chasquear en el suelo, a los pies del pokemon estrella. La gente aplaudía como si fuera parte del acto, pero sabía que no era así.

    —No voy a permitir esto— James se levantó del asiento, puso a lunita en las piernas de Delia y a Nina en su hombro y saltó hacia la pista.

    —¡James! —gritaron sus amigos, pero nada lo iba a detener. Se dirigió directamente hacia la mujer payaso y la sujetó del brazo.

    —¿Qué demonios crees que haces? – le dijo James, furioso.

    —¿Quién eres tú? —preguntó ella, casi con los ojos inyectados en sangre—¡Estas arruinando mi espectáculo!

    —¡No puedes tratar a un pokemon así!

    —James…

    James casi se cayó para atrás cuando escuchó al Mr Mime llamarlo por su nombre. Y no sólo eso: su voz le resultaba familiar. El mr Mime volvió a hablar.

    —James… Soy Ash, James.

    La chica miró al público, quien estaba comenzando a chiflar de manera furiosa y luego a James. Caminó unos pasos hacia atrás y le habló a una chica que formaba parte del espectáculo.

    —Manden a los payasos.
    ...​

    Se reunieron detrás de la carpa, entre los trailers blancos donde vivían los empleados del circo. Después, Misty y Brock se sumaron. Entre todos, le contaron a James lo que sucedía.

    La chica del látigo se llamaba Estela y era la dueña del circo. Su Mr. Mime era la estrella, pero había renunciado y estaba encerrado en su tráiler por voluntad propia. Estela había intentado buscar un Mr. Mime nuevo para darle celos al suyo, pero en vano. Estela se topó con Ash, Misty y Brock de casualidad y el adolescente no vaciló un instante en ayudar a Estela. Al no encontrar un Mr. Mime, Brock decidió disfrazar a Ash del pokemón para causarle celos.

    Cuando James terminó de escuchar la historia, se volvió hacia Brock.

    —Ya me imaginaba que si había una chica bonita, tu estarías en medio —murmuró James, mordiéndose el labio—. No puedes ver la verdad aunque te baile en la punta de la nariz.

    —No entiendo —dijo Brock.

    James se apretó el puente de la nariz con una mano.

    —Esta chica maltrata a su pokemón y por eso no quiere trabajar más para ella. Si consigue a otro pokemón, le va a hacer lo mismo.

    —No lo maltrata, solo es un poco estricta…

    Ash, quien se había sacado la cabeza del disfraz, dijo:

    —Me entrenó a base de latigazos delante de Misty y Brock.

    James apretó los puños.

    —¿Y a ustedes les pareció muy gracioso, verdad? —casi les gritó—. ¿Pueden pensar cinco malditos segundos antes de ayudar a alguien? No es una entrenadora estricta, es una maltratadora que de seguro nunca movió un dedo mas que para chasquear el látigo. Brock, tú más que nadie deberías haberte dado cuenta de la clase de mujer que era en lugar de babearte por ella.

    Brock despegó los labios, pero no pudo decir nada. Sus mejillas se tiñeron de rojo y evitó hacer contacto visual con nadie. Misty miró hacia arriba, como si la cosa no fuera con ella.

    —Y tú —se dirigió a Estela—. ¿Creiste que hacer actuar a un niño como un pokemón a la fuerza era la mejor idea? ¿Qué demonios planeabas hacer con él en ese espectáculo?

    Estela se sonrojó.

    —Bueno, yo…

    —No tenías idea de lo que estabas haciendo, ¿cierto? —la interrumpió James—. Ni sabes como manejar tu propio circo, tu propio pokemón te da la espalda…

    —¿Qué sabes tú de circos? —le espetó Estela, tocada en su orgullo.

    —He trabajado en un circo de equilibrista durante un tiempo y conozco el ambiente. Los entrenamientos son estrictos, pero nunca se los maltrata.

    —Ese circo habrá tenido su método, yo tengo los míos…

    —¡James!

    James se giró y vio a Jessie, Delia, Meowth y Lunita caminando hacia ellos.

    —¿Qué esta pasando? —preguntó Jessie—¿Qué hacen ellos aquí?

    —Ya te lo explicaremos después —sus ojos se movieron hacia Meowth—. Meowth, te necesito para algo.

    —¿Qué quieres?

    James se dirigió a Estela.

    —¿Dónde está el Mr. Mime?
    ...​

    La puerta del tráiler no estaba trabada por dentro, por suerte. Meowth, subido al hombro de James, le preguntó al oído:

    —¿Vas a convencer al Mr.Mime de que vuelva con esa chica?

    —No exactamente —le respondió James, entre susurros.

    El Mir. Mime estaba acostado en un sillón naranja, leyendo una revista y comiendo un paquete de papas que estaba sobre la mesa. El pokemón levantó la vista apenas escuchó el chirriante ruido de la puerta metálica abrirse y los miró a ambos, confundido.

    —Hola —lo saludó—. Mi nombre es James y este es mi amigo, Meowth.

    El pokemón torció la cabeza, no entendiendo nada. Murmuró algo que obviamente no pudo entender, pero para eso tenía un traductor pokemón.

    —No, Estela no nos envió —respondió Meowth.

    El pokemón dudó unos instantes antes de hablar.

    —Te pregunta que es lo que quieres con él.

    James cerró los ojos un momento, intentando formular las preguntas en su mente.

    —¿Quieres marcharte del circo para siempre sí o no?

    La mirada del Mr Mime se ensombreció. Se miró sus propias manos, mientras hablaba. Parecía que lo hacía más para si mismo que para James.

    —Dice que hace demasiado tiempo que vive en el circo y que no sobreviviría en la naturaleza —tradujo Meowth—. Se reveló contra Estela sin tener un plan real para el futuro.

    —Entiendo…Dime, ¿Estela te ha golpeado alguna vez?

    El Mr. Mime entrecerró los ojos y murmuró algo, enojado. Meowth hizo un gesto como si estuviera enarcando las cejas que no tenía.

    —Dijo que lo acariciaba con el látigo. Creo que eso fue sarcasmo, James.

    James se mordió el labio, pensativo. No sabía si la idea que se había implantado en su cabeza era la mejor, pero no tenía muchas opciones.

    —¿Tienes lápiz y papel? —le preguntó al Mr. Mime.

    El pokemón lo miró, extrañado, pero se levantó y abrió un cajón que estaba cerca del sillón. Le extendió a James un anotador y un lápiz.

    James dudó un momento antes de agarrar el lápiz. Lo tomó y comenzó a escribir.
    ...​

    —No puedo creer que hayas logrado que el Mr Mime volviera a trabajar en el circo —le dijo Ash a James, asombrado.

    Estaban caminando de regreso a Pueblo Paleta. Jessie, Delia, Misty, Meowth, Lunita y Cubone viajaban en la carreta mientras que los demás caminaban al costado.

    —Costó un poco que tomara una decisión, así que yo le ayudé a tomarla.

    —Genial. ¿Cómo lo lograste?

    Las primeras casitas se estaban comenzando a vislumbrar. James soltó un suspiro.

    —Si tiene suerte, jamás te vas a enterar.

    Tuve la PC rota, pero ahora la he arreglado. Les pido mil disculpas por la tardanza.

    Plushy: Diría que era una de las cosas más esperadas del fic XD (al menos era una de las partes más esperadas para mi).

    A veces siento que, cuando uno es niño en ese mundo, te machacan desde la cuna que ser entrenador pokemón es lo máximo y que ser lider de gimnasio es el honor más grande. Por eso miles de niños soñaran con ir de viaje a ser entrenadores sin medir las consecuencias ni los peligros del mundo exterior. Hasta puede que algunos niños hayan muerto en su viaje por distintos motivos.

    Yo creo que la educación no es obligatoria y por eso hay tantos padres jóvenes. Ash no es el único bruto; hay cientos de chicos como él que a duras penas saben leer y escribir.

    Siempre me gustó la idea de que Oak y Delia salgan, así que, ¿por qué no? XD

    Thranduil: Si, cariño, en mi fic sales esos dos XD

    No suelo leer muchos fics, a decir verdad, por lo cual desconozco como llevan los fickers la relación entre Oak y Delia. Yo la manejaré a mi manera.

    Yo me tomo el fic en serio y escribo las situaciones en mi historia con la seriedad que se merecen.

    Nathan: Bah, algo hará con los pokemón, ya veré que hacer.

    Si, me gusta el Elder Shipping. Jessie ya dejó atrás su etapa de hijaputez y está madurando de a poco.

    El gordito de Oye Arnold XD. Lo curioso era que el pibe era judío y se había robado un jamón para comerselo, ja. Uno de los mejores dibujos animados de los 90.

    Delia es una madre despreocupada, pero que quiere mucho a su hijo y sabe como funciona el mundo. No la quise mostrar como mala madre, solo alguien comprensiva.

    No sé si ponga el capítulo de Misty la Sirena, aunque a Plushy le encantaría ver a James haciendo el papel de sirena porque Misty no quiere XD. Ya veremos.

    Un saludo, hasta la próxima.
     
  20.  
    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Chao 2018, no te extrañaré xP Comentarista Top

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    Bueno, esta vez no me explayaré demasiado. Este episodio fue bastante lindo, la verdad. Súper tranquilo y se "regresa" al canon con el episodio del Mr. Mime maltratado xD. Veo que sigues aplicando realismo a la cosa, y me gustó la forma en que James le dijo a Brock que no debería embobarse para ayudar a cualquier chica bonita. Brock es un santo, pero es demasiado ingenuo y jeropa xD juasjuas... y el cómo resolvió el problema lo dejaste como un cliffhanger muy inteligente -w-. ¡Bien hecho!

    Aún recuerdo ese episodio, pero en una luz no muy positiva: ¿Cómo fue que decidieron que Ash se vistiera de Mr. Mime, ah? A Brock no le quedaba el disfraz... vale, eso se entiende. ¿Pero la razón por la que Misty no fue la escogida? Se quedaron con su versión: "No puedo privar al mundo de este bello rostro *A* "... O sea... WTF?! Y luego dicen que Misty era buena gente =__=.

    Eso sí, dudo que ahora hubiese dado esa excusa tan débil... para mí que lo decidieron al piedra, papel o tijeras.

    Y el que James haya tenido esa reunión de madrugada con los Pokémon... fue un toque bonito. Y en cierto modo, también fue el que comentase inteligentemente sobre lo mediocre que era el circo al depender demasiado de los Pokémon...

    Y también el que haya sido el primero en saltar hacia Estela cuando comenzaba a usar el látigo...

    ¡Un momento! En este episodio James sí que hizo muchas cosas O_O...

    DEMASIADAS cosas a decir verdad ¬_¬

    Ya sabemos todos que el pelos de lavanda del TRío es más bueno que el pan integral, pero este capítulo lo sentí como que embadurnabas en la cara de todos lo chingón, justo, nada egoísta y amable que es James, quien ya sabemos es tu personaje favorito... no sé, hubiera sido una variable mejor que fuese Delia la que se interpusiese entre Estela y el látigo. El maltrato a los Pokémon es algo que cualquier persona con mínimo dos dedos de frente repudiaría. Así que cualquiera pudo haber avanzado hacia la anfitriona... excepto Jessie, que está en el último tercio de su embarazo. Y quizás Meowth hubiera ido por su cuenta, sin compañía de James, a "convencer" a Mr. Mime. Así el "protagonismo" estaba mejor repartido... pero no, James hizo prácticamente TODO.

    Como consejo, te diré que procures evitar acaparar TANTAS luces sobre un solo personaje... al menos Brock se equivoca de vez en cuando, y eso lo hace... humano xD. Y James también tiene defectos, sí, pero acá como que los barriste todos hacia debajo de la alfombra.

    Así y todo, el episodio fue bueno. Y quiero ver qué más sucede -w-

    Nos vemos en otra OwO
     
    Última edición: 11 Julio 2018
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