Historia Interactiva El monstruo

Tema en 'Literatura experimental' iniciado por Liza White, 23 Octubre 2018.

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  1. Threadmarks: Capítulo 1
     
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Lady Lizzie ☆606☆

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    —¿Olivia? ¿Me estás escuchando?

    La aludida volvió en sí, dirigiendo una rápida mirada a su alrededor con cierta inquietud. Su madre se encontraba lanzándole uno de sus sermones diarios y lo cierto es que había desconectado hacía rato, pero de un momento a otro un escalofrío que nunca antes había sentido recorrió su cuerpo por completo. Como si algo hubiese cambiado en su vida de repente y sin previo aviso, pero fue incapaz de comprenderlo. Se abrazó a sí misma, apoyada aún en la pared del porche de su casa, y volvió con un suspiro la mirada a su madre, quien había imitado su gesto con una mezcla de frustración y curiosidad.

    —¿Y ahora qué pasa? —inquirió, volviendo a ver a su hija al notar que no había nada allí—. ¿Me estás vacilando otra vez con tus tonterías? Porque no te voy a pasar ni una ya.

    —Nada, mamá. Nada —masculló entre dientes, desviando la mirada con impaciencia. Se miró el reloj de pulsera antes de volver a dirigirle la palabra—. ¿Has terminado ya? Rachel te está esperando desde hace diez minutos. Si se acaba su cesta de chuches, que no digas que no te avisé.

    La mujer se volvió hacia la verja de su casa, donde una niña de siete años se encontraba vestida de brujita, con la boca llena de chocolate y unas manos traviesas jugueteando con el contenido de su cesta. Suspiró, exasperada.

    —¡Rachel, te he dicho que cogieses solo una! —exclamó asustando a la pequeña, quien pegó un brinco antes de esconder las pruebas tras su espalda. La madre se volvió hacia la mayor de sus hijas, cansada, pero la mirada que le devolvió esta vez no fue de enfado, si no de cierta lástima. Tomó una bocanada de aire, relajando su expresión—. Oye, Olivia, aunque no lo parezca no me gusta estar discutiendo a cada segundo, ¿sabes? Sé que estás en una edad complicada, pero me gustaría que nos llevásemos bien, ¿sí? Por favor, hazlo por mí.

    Olivia bufó, sin dirigirle la mirada en ningún momento. No parecía tener interés en colaborar con ella. Al menos, no por el momento. Su madre forzó una sonrisa y apoyó las manos sobre sus hombros, depositando un beso en su frente.

    —Te quiero, cariño. Pero recuerda que tienes toque de queda —y guiñó un ojo antes de dar media vuelta y dirigirse hacia la más pequeña de la familia, ante la mirada indiferente de Olivia.

    Rachel le agarró de la mano, y con la otra la sacudió hacia su hermana mayor en señal de despedida.

    —¡Ya conoces el trato, Oliv! ¡La que consiga más chuches gana y se queda con la mitad de la otra! Y voy a ganar yo porque soy más adorable que tú, jiji.

    —Eso no te lo crees ni tú, mocosa —Olivia le sacó la lengua, sin poder evitar ser contagiada por la risa de la menor, y despidió a ambas con un movimiento escueto con la mano.

    Una vez se alejaron calle abajo, la pelirroja volvió a mirar a su alrededor, sintiéndose ciertamente molesta por algo que no alcanzaba a comprender. Se sentía como si... Como si desde el momento en el que sintió el escalofrío, algo o alguien la estuviese observando, de cerca. Pero allí no había nada más que un jardín iluminado por las calabazas que servían de decoración sobre el césped, ayudado por la luz de las farolas de la calle.

    Era Halloween, la noche de las brujas, y la ciudad rebosaba alegría por parte de los más pequeños. Podía escuchar gritos de susto, risas y bromas allá por donde fuese, pero para ella, a sus dieciséis años de edad, todo aquello parecía haberle dejado de importar. Su plan aquel día era una noche de películas con sus amigos en casa y... Claro, atender a la puerta cada vez que viniesen a pedir caramelos. No le quedaba más remedio si quería montar aquel cine improvisado en su casa.

    Sintiendo algo de frío en el exterior, dio media vuelta para adentrarse en su hogar. Justo en aquel momento alguien abrió la puerta desde el interior.

    —¿Ya te vas, papá?

    —Sí, de hecho ya voy llegando tarde por un pequeño retraso de improvisto —rio con cierto nerviosismo el hombre, mientras rebuscaba entre sus bolsillos las llaves y la cartera para encontrarlo todo en su sitio. Volvió a mirar a su hija antes de dirigirse hacia el coche—. ¿Mamá y Rachel se han ido ya?

    —Sí, Rachel ha quedado con sus amiguitos y ya estaba descompuesta por marcharse. De no ser por alguien que yo me sé... —bufó, rondando los ojos. Su padre le sonrió, revolviéndole el pelo con cariño.

    —Tu madre te riñe porque te quiere y se preocupa por ti. Es normal que le disgustase el hecho de que cogieses su moto sin permiso.

    —¡Pero...!

    —Nada de peros, lo sabes bien —la frenó, revisando el reloj de la muñeca de su hija para apresurarse hacia el coche—. Nos vemos mañana, ten cuidado y cierra bien la puerta, que hay mucho loco suelto hoy en día.

    —¿Mamá te ha pegado su preocupaditis ahora o qué? —comentó con cierta ironía, viendo a su padre sacar el coche del aparcamiento antes de dirigirse una última mirada de despedida—. Hasta luego.

    Su padre le despidió con la mano y finalmente dejó atrás su casa, quedando a Olivia como encargada oficial durante la ausencia de todos. La adolescente, aliviada, se dirigió hacia el interior y cerró la puerta, lista para hacer unas palomitas para la noche de películas.

    Pero ni aún dentro de su hogar y en completa soledad era capaz de sentirse completamente sola.

    El silencio era abrumador, y con aquella creciente sensación de incomodidad necesitó encender la televisión para al menos poder escuchar algo más que su propia respiración. Introdujo las palomitas dentro del microondas, observando cómo el paquete daba vueltas en su interior, con la mente en otro lugar. Revisó la hora, impaciente, notando que ya habían pasado diez minutos desde la hora de quedada. Era normal no llegar tan puntual, pensó, pero realmente necesitaba algo de compañía en aquel instante.

    Fue por eso que poco a poco comenzó a encender más y más cosas, para suprimir esa sensación, para esconderla debajo de una capa de ruido y de distracción. Encendió su reproductor de música, el secador, su consola, la aspiradora, y sumado con el televisor y el microondas... La luz acabó sobrecargándose, y todo se apagó.

    La más absoluta oscuridad la engulló por completo.

    —Si es que soy estúpida; ahora estoy sola y a oscuras, perfecto —se maldijo a sí misma, caminando hacia el panel de luz para volver a restaurar la energía—. ¿Dónde está ese ente y por qué no me ha comido ahora que ha tenido la oportunidad?

    Caminar a oscuras, a solas y sin ningún ruido le ponía los vellos de punta. Su respiración se aceleró de un momento a otro, y cuando quiso darse cuenta, estaba corriendo hacia el panel de luz, al otro lado de la casa. La sensación de que una mano invisible se encontraba a escasos centímetros de tocar su hombro, que jugaba mentalmente con ella para hacerla creer mil cosas, no dejaba de torturarla.

    Y tanteando, justo cuando logró llegar a la sala de estar, el timbre sonó de repente. El corazón le dio un vuelco, y no supo cómo proceder. Sin luz no podía ver quién estaba al otro lado, pero si la encendía y era alguien desconocido, sabría que le estaría evitando y podría seguir insistiendo.

    Por si fuera poco, el teléfono comenzó a sonar.

    ***​


    ¿Qué debería hacer Olivia?

    a) Volver a restaurar la electricidad.
    b) Abrir la puerta.
    c) Coger el teléfono.
     
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    SweetSorrow

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    Holy shiet. Estoy super intrigada con esta historia omg. La introducción que hiciste me pareció genial, de verdad, estuviste dándome escalofríos cuando Olivia sentía esa sensación rara, y por un momento tuve miedo y miré detrás de mi espalda para ver un gato (?? No, but really, se te da muy bien esto, pues has hecho que el temor y la confusión de Olivia se transmitiese fácilmente hacia mí y por ello me he podido meter de lleno en la historia desde el primer momento. He podido sentir esa incomodidad y hasta me pude imaginar la escena sin siquiera pensarlo mucho. Debes sentirte orgullosa de tu narración y tu manera de escribir bc gurl so awesome.


    Y pos... oh god, Olivia, qué te pasará, mi niña. No sé qué escoger, pues yo en su situación probablemente me hubiese escondido (??) Hmmm... siento que abrir la puerta a oscuras es demasiado imprudente y da mucho miedo... y oye, a lo mejor le está llamando algún amiwis o sus papis. Pero creo que habrá más seguridad si las luces están encendidas, ¿no? ah pero pero pero claro no podrá ignorar la persona de fuera que da tanto yuyu y aaaaaaa.

    Meh, escojo la b) Abrir la puerta bc quiero que me asustes (??? also primero había escogido la a, luego la c y bueno ya ves (?


    quiero más historias interactivas en mi vida (?
     
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    Ichiinou

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    ¡Amo las historias interactivas! Desde pequeña que me fascinan, tenía varios libros que eran de este tipo y son maravillosos. Y bueno, no puedo decir que me haya dado miedo, pero sí que transmites la intriga y esa desazón por no saber lo que pasará en forma de relatarlo. Aunque bueno, yo misma si fuese Olivia lo que viene siendo quedarme sola en la noche de Halloween y con esa sensación tan escalofriante... hubiese sufrido un ataque. (?)
    En cualquier caso, creo que la opción de abrir la puerta no es la más terrorífica, porque no espero que aparezca ahí Jason y le diga "holi, he venido a por ti", quizás sea algún niño pidiendo dulces o alguno de sus amigos.
    Las opciones más escalofriantes se me antojan la de descolgar el teléfono y la de encender la luz. Porque si tiene la sensación de que algo está a punto de tocarla y enciende la luz, podría ver algo y al mismo tiempo, la del teléfono parece o bien, que un amigo le va a decir que al final no va a su casa o que alguien le dirá algo en plan "te estoy observando" mientras se escucha una respiración entrecortada. (?)
    En fin, yo prefiero que encienda la luz, para que no se tropiece cuando abra la puerta y descuelgue el teléfono. (?)
    Así que elijo la opción: a) Volver a restaurar la electricidad.
     
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    Reydelaperdicion

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    Hola, tal y como te dije, cuando pudiera, te pasaría a comentar. Debo decir que el capítulo me gustó, a pesar de haber sido corto. Fue una introducción muy llevadera para leer, y no me he perdido en ningún momento. Me gustó como describías las acciones que realizaban los personajes al momento de hablar, dado a que le da un toque un poco más humano a los mismos.

    No entiendo la causa del escalofrío de Olivia, dado a que parece ser algo que viene y se va muy rápido. Sería lo único del capítulo que no me ha gustado del capítulo.

    Parece que la pobre Olivia tuvo la peor de las suertes, ya que a pocos minutos de quedarse sola, empiezan a pasar las cosas extrañas y tenebrosas.

    Ahora sobre la decisión del final. Creo que lo más prudente sería reconectar la electricidad. Independientemente de quien sea el que esté llamando o esté afuera, si la casa no tiene electricidad, no le hará ningún bien a Olivia, ya que si debe correr o defenderse, no podrá hacerlo con las luces apagadas (o le costaría más). No debería preocuparse por quien estuviera afuera. Si fuera alguien maligno, no tocaría el timbre para anunciar su presencia, y si fuera un familiar con una urgencia, le tocarían el timbre varias veces. La llamada telefónica debería contestarla, ya que podría ser urgente, pero primero debe reconectar la electricidad. Si es urgente y ella debe hacer algo, no puede dejar la casa a oscuras en caso de que su familia regrese y ella no esté.

    Así que me decanto por la opción A. Nos vemos en la continuación. Saludos.
     
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    Amane

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    Amo las historias interactivas, como ya ha dicho Ichii, a mi también me encantan esos libros de ir eligiendo opciones y acabar en un final u otro y alguna me encantaría ser capaz de hacer algún relato así.

    Ha sido una introducción corta pero no necesitaba más, al fin y al cabo es lo básico para meternos un poco en la historia, para conocer a los personajes y el contexto de los mismos. Me ha hecho mucha gracia que presentaras el fic con una pelea madre-hija adolescente porque, wow, can't we all relate to that?

    De nuevo, como ha sido una introducción, no tengo gran cosa que decir salvo lo que te han dicho ya. Tengo ganas de ver como lo vas desarrollando y que sucede, lo realmente interesante viene ahora. I, honestly, preferiría que no fuese algo sobrenatural porque eso le da un toque muy bueno, que sea una persona real la que juegue contigo como si no lo fuese me encanta, jeje.

    However, quería comentarte antes y dejar un empate rico just por los loles. Pero también voy a elegir la a) Volver a restaurar la electricidad. Porque si la luz se enciende puede encontrarse con algo que la asuste o con nada y dejarla con ansiedad (?) Además, es lo lógico a hacer, todo lo demás puede esperar un poco mientras devuelve la electricidad a la casa que es lo suyo.
     
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    Kurone

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    Hola Liz <3
    La verdad es que leí esta historia cuando la publicaste o si no un poquillo después y no te dije nada en su momento. Así que aprovecho ahora para dejarte mi opinión.

    En general el planteamiento me gusta. Me recuerda a estas típicas películas amaricanas de terror que ahora tanto abundan en la televisión por la influencia del mes de octubre. Presentas una situación bastante mundana y sin embargo los pequeños detalles que le añades—el escalofrío, está sola en casa, se va la luz— tejen una atmósfera más siniestra, más en concordancia con lo que pretendes contar.

    Voy a discrepar con el resto porque sí (?) y decantarme por la Opción C, la de coger el teléfono. Me recuerda mucho a la peli de Scream, con la chica sola en casa, suena el teléfono y se escucha una voz distorsionada y terrorífica, pero humana. Una idea muy cliché, pero muy de peli de terror.

    Espero cualquier cosa, pero me quedo con la opción C, más que nada porque por votación saldrá encender la luz. Sea lo que sea, espero que la pobre Olivia se salve.

    Ja ne <3
     
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  7. Threadmarks: Capítulo 2
     
    Liza White

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    Gracias por los comentarios <3 Tengo que matizar en algo que varios habéis dicho: cuando se da a elegir entre tres opciones aquí no es como si hablásemos de prioridades, de cuál hará primero. Una vez escojáis una, las otras desaparecen por x o y razón. Así que ya no podrá descolgar el teléfono y tampoco abrirá la puerta. Al menos, de momento.

    Chan, chan, chaan~.


    Por un momento, Olivia quiso abrir la puerta. No sabía por qué exactamente, pero fue como si su cuerpo se moviese solo. Como si un ente moviese unos hilos invisibles atados en cada una de sus extremidades y la guiase a su libre albedrío. Pero su mano se detuvo en el pomo de la puerta, con su corazón a punto de salírsele del pecho. Todo se veía mucho más terrorífico a oscuras, sentía que si siguiese por mucho más tiempo así acabaría volviéndose loca.

    Por ello dio un paso atrás, alejando la mano del pomo, y caminó de vuelta hacia el panel de luz, con el teléfono a sus espaldas sonando con insistencia.

    —Ya va, ya va... Solo tengo que... —susurró la joven, intentando controlar el temblor de sus manos mientras abría la caja de la luz. Bajó una serie de interruptores que logró notar tanteando el terreno, y poco a poco las luces de las diferentes salas que había dejado encendidas volvieron a la vida. Suspiró, aliviada—. Listo. Ahora el teléfono...

    Pero el teléfono había dejado de sonar.

    Cuando Olivia se acercó al registro de llamadas, le sorprendió encontrar en la lista de llamadas perdidas un número completamente desconocido para ella. Por un momento pensó en llamar de nuevo y ver de quién se trataba, pero sus manos no respondieron por más que intentaba acercarse. Sentía como si una mano invisible tirase de ella hacia atrás, impidiéndole acercarse un solo centímetro más. Aquella sensación de no ser dueña de su cuerpo solo lograba ponerla más y más nerviosa. ¿Qué demonios le estaba pasando aquella noche?

    Dejó el teléfono de nuevo en la mesa, tratando de controlar el insistente temblor de sus manos, y decidió ir a la mirilla de la puerta para ver si aquella persona aún seguía ahí. Pero al tomar una bocanada de aire y al atreverse a ver a través de ella... Allí ya no había ni una sola alma. ¿Quién habría llamado a su puerta? ¿Habría sido un niño pidiendo caramelos? ¿Quizás alguien más?

    Olivia ya no sabía qué pensar. Sentía que todo lo que ocurría a su alrededor podía explicarse con normalidad, pero ella y sus paranoias solo lo hacían todo más terrorífico de lo que en verdad era. La mente le estaba jugando malas pasadas, eso era todo. Solo debía tranquilizarse, respirar hondo y esperar a que sus amigos llegasen a casa.

    Eso es... Se calmaría mirando por la ventana, viendo a los niños pasar con sus caramelos, a sus padres junto a ellos, al coche de papá aparcado en la acera de enfrente...

    Espera, ¿el coche de papá? ¿Pero no se había ido a trabajar?

    La joven caminó con cierta urgencia hacia la puerta de la entrada, abriéndola para salir al patio que daba al exterior de la vivienda. Casi sintió su corazón frenarse en seco al notar que la verja de su casa estaba abierta, cuando sabía perfectamente que su padre se había encargado de cerrarla antes de irse. ¿Qué había pasado aquí?

    —¿Hay alguien ahí? —murmuró, caminando por el patio con la linterna de su móvil alumbrando cada recoveco del lugar. Los aspersores habían dejado la tierra del jardín lo suficientemente húmeda como para comprobar que efectivamente, por las huellas del suelo, alguien había estado dando vueltas por su patio.

    Siguió algunas de las huellas que aún se distinguían, dirigiendo sus pasos al trastero que se encontraba al final del patio. Al tocar la puerta, esta se abrió sin mostrar ningún esfuerzo, y Olivia tuvo que armar todo el valor con el que contaba para alumbrar el interior del trastero, a sabiendas de que era posible que alguien se encontrase allí. Encendió la luz de aquella estancia, y un fuerte olor a quemado inundó sus fosas nasales. Allí se encontraba el panel de control de toda la casa, donde su padre solía enredar cuando el interruptor de emergencia de la casa no funcionaba ante un apagón. Pero había algo diferente esta vez. Junto al interruptor, un cuerpo se encontraba tirado en el suelo, inerte. Olivia se llevó las manos a la boca, dejando caer el teléfono al suelo mientras un grito desgarrador salía desde sus entrañas.

    —¡¡Papá!!

    La joven se tiró al suelo, donde el cuerpo se encontraba, y trató de buscarle el pulso, sintiendo que estaba a punto de desmayarse de la impresión. La boca se le resecó, la garganta le dolía del grito proferido, y sentía unas ganas inmensas de vomitar. La sola imagen que tenía ante sus ojos le parecía tan irreal, tan onírica, que casi sintió ganas de pellizcarse y salir de aquella pesadilla que se había convertido en realidad. Su padre no reaccionaba. No respiraba. No tenía pulso.

    Estaba muerto.

    Olivia no podía dar crédito. No dejaba de llorar, de zarandear su cuerpo, de repetir una y otra vez que dejase aquella broma, que ya no tenía gracia. Pero su padre no se levantaba. No se reía, demostrando que todo aquello era una simple actuación. No.

    No reaccionaba, y no lo haría nunca más.

    La adolescente tomó su teléfono, intentando ponerse en contacto con una ambulancia. Ella no era una experta, ¡seguro que aún tenía pulso y por los nervios no era capaz de notárselo! Necesitaba ayuda, no quería estar sola. Pero la desesperación la inundó por completo al ver que su teléfono se había roto por el potente golpe con el que lo dejó caer, y no se encendía. Descompuesta, lo lanzó lejos, donde su vista no lo alcanzase. Se estaba volviendo loca, ya no sabía qué hacer. Sollozó, abrazándose temblorosa, sintiendo una brisa helada recorrer su piel. Por un momento, incluso sintió que alguien se reía de su desgracia. Que alguien se encontraba a su lado, invisible para ella, y observaba todo lo que le ocurría con suma diversión. Olivia no podía aguantarlo más.

    —¿¡Quién demonios eres!? ¡Da la cara de una vez, estoy harta de todo esto! ¿Fuiste tú el que le hiciste esto a mi padre? ¡Cuando te encuentre, ten por hecho que llamaré a la policía, no saldrás de esta!

    Pero sus gritos desgarrados solo le demostraban que sencillamente, se estaba volviendo loca. Y al mirar el suelo de aquel trastero lleno de polvo, sin embargo, notó que algo nuevo decoraba la madera en la que se encontraba sentada. Con los ojos borrosos por las lágrimas logró distinguir una serie de palabras dibujadas sobre el polvo, que hicieron que su sangre se helase por completo.

    "Escogiste restaurar la electricidad".

    —¿Qué? —sollozó, sin ser capaz de comprender lo que sus ojos estaban viendo. ¿Se estaba... Se estaba refiriendo a ella? ¿Quién demonios había escrito eso, y por qué sabía lo que había hecho? ¿Y qué tenía que ver con todo esto? Sus ojos se abrieron de la impresión al volver a ver el panel de control, y notó varios cables sueltos que se encontraban cerca de este. Si no había corriente, no le hubiera electrocutado, pero ella... Ella había...—. No, no puede ser. Yo no... Yo no... ¡¡Dime que no es culpa mía!! ¡Por favor, seas quien seas, necesito una respuesta!

    Pero el silencio más profundo fue su única respuesta. Olivia se dejó caer, exhausta, sin saber qué es lo que vendría ahora. Pero no tuvo tiempo de intentar tranquilizarse, pues escuchó la verja de su casa abrirse de nuevo, con aquel chirrido que indicaba lo oxidada que se encontraba la bisagra. Contuvo la respiración, sin saber qué debería hacer ahora. No podía salir en ese estado, pero... ¿Y si era un adulto y podría ayudarla? ¿Pero y si creían que había sido ella la asesina de su padre?

    Sin pensárselo más veces dejó que su cuerpo fuese por sí solo hacia el exterior del trastero, y abrazada a sí misma sin poder controlar el temblor de su cuerpo caminó hacia donde había venido el ruido. Allí, un hombre parecía estar a punto de tocar el timbre de su casa, pero al ver a la joven acercarse no tardó en mostrar una expresión de preocupación.

    —Hey, ¿pasó algo?

    —¿Qué necesita? —inquirió ella, obviando su pregunta. Clavó su mirada enrojecida en aquel hombre, impasible. Aquello pareció sorprenderle.

    —Oh, verás. Soy nuevo en la ciudad y me he perdido, tengo aquí el mapa y me gustaría saber cómo llegar al parque Wilson —el hombre la miró con una sonrisa, mostrándole el mapa entre sus manos—. ¿Podrías ayudarme?

    Olivia permaneció en silencio, analizando a aquel individuo.

    ***​


    ¿Qué debería hacer?

    a) Ignorarle e irse a buscar ayuda.
    b) Ayudarle sin contarle nada de lo sucedido.
    c) Ayudarle y pedirle su ayuda a cambio.
     
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    Demonios, señorita es lo mejor que he leido en estas fechas :cref:. Por un instante me vi sentada en mi sala mirando esas típicas pelis de terror de Halloween con una onda Disney xD con una onda Space (?. En conclusión, lo amé. Tiene un matiz que me parece, sin lugar a dudas, perfecto. Realmente me sentí perseguida por esa mano y sorprendida por aquel giro inesperado con respecto a su padre.

    Estoy impactada y aterradoramente ansiosa por saber cómo sigue.

    Me voy a inclinar por la opción c) creo que sería interesante leer qué pasaría. ¿A caso es una víctima más? ¿Es alguien con algún don especial? :ashum: Quién sabe, sorpréndeme :bulbi::<3:...

    ¡Saludos!
     
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    Reydelaperdicion

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    Hola. Este capítulo sí tiene una onda super creepy, el cual el capítulo anterior poco tiene. La verdad es que es el peor día en su vida para la pobre Olivia. Está viviendo una experiencia muy aterradora, mientras que su padre ha muerto y su madre y hermana están fuera de casa. La verdad es que yo ya suponía que al tomar una elección, ya no se podría tomar otra. Solo mencioné lo del orden de las prioridades para darle un poco más de justificación a mi elección, además, es lo que yo haría en una situación así.

    Vaya uno a saber quien era el que llamaba por teléfono. Podría haber sido un vecino advirtiéndole sobre un extraño alrededor de la casa. O bien, podría haber sido una distracción. Sea como sea, quizá si hubiera esperado un poco más para reconectar la electricidad, su padre estaría vivo. Pero bueno, lo hecho, hecho está.

    Su padre sufrió una muerte muy trágica, y claramente, hay alguien allí que está intentando joderle la existencia a Olivia. Imagino que se aprovechó de la festividad para pasar desapercibido. Lo que me pregunto es, ¿cómo llegó su padre hacia ese lugar, y cómo terminó su auto en donde terminó sin que nadie se diera cuenta? En fin, es un misterio que me mantiene intrigado para seguir leyendo.

    Olivia ha mencionado que siente que hay un ente que está al acecho para controlarla. Pues bien, yo tengo la teoría de que dicho ente, si es que existe, está intentando protegerla o bien advertirle sobre el peligro. Es decir, iba a abrir la puerta a alguien que podría haber sido un tipo peligroso, y no lo hizo gracias al ente (en realidad fue gracias a nosotros, y tengo la sensación de que nosotros los lectores somos el ente XD). Solo queda esperar para ver si esta teoría se cumple o no.

    Para decidir, yo elegiría la opción A. Dudo que en el estado en el que está pueda ayudar a alguien, y también dudo de las intenciones de un extraño que se presenta así nomás a pedir indicaciones. Ahora mismo, debería irse a buscar ayuda que es lo que más necesita. Estaré pendiente de la continuación. Por cierto, no sé que tan largo será, pero te aconsejo ponerle un índice. Saludos.
     
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    Amane

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    Y... primera elección hacia el bad ending hecha (?) Voy a consolarme pensando que cualquier elección hubiese acabado relativamente mal, sí... seguro que es eso...

    Bueno, la verdad es que la muerte del padre es algo que no me esperaba y que ha tenido un efecto bastante bueno. No en el sentido de que me he alegrado, si no que me ha causado esa tristeza y miedo de lo que es capaz el ente y eso es positivo para ti como escritora, porque significa que has conseguido lo que querías. Se notaba que Olivia le tenía mucho precio a su padre y su muerte es un duro golpe.

    El chico extraño no me da buena espina, aparecer así de repente en casa de alguien para preguntarle por una dirección cuando debe haber mil personas por la calle... además en unas fechas tan creepy.

    Y... ¿dónde se han metido las amigas de esta niña? A lo mejor la llamada de teléfono tenía que ver con ellas... o a lo mejor no.

    Tengo una teoría que seguro ni de lejos es verdad pero idc (?) Hay muchas cosas que no tienen lógica (lo del padre apareciendo de repente y estando revisando los cables, lo del mensaje, lo de las amigas que no aparecen, el tipo este random...) y tengo la sensación de que no es la realidad. Antes te dije que esperaba que no fuese algo paranormal, pero luego me di cuenta que esto se llamaba "el monstruo" so, bueno, i expect something paranormal xD Veo esto como una pesadilla o una especie de realidad alterna... un mundo que a lo mejor el ente/monstruo ha creado para ver que hará Oliva (osea, nosotros) y sus consecuencias. Y quizás luego despierte o vuelva al mundo real y sea de nuevo el principio de la noche, cuando su madre la regañaba, y tenga la posibilidad de elegir otra cosas o que nada de esto suceda.

    No sé, teorías locas que se me ocurren.

    However, no creo que ignorar al chico sea buena idea, viendo lo sucedido, es probable que tenga malas consecuencias para ella. Y bueno, quizás si le cuenta lo que sucede a un desconocido, este acabe llamando a la policía o algo así por considerarla loca so... en mi caso, escogeré la B) ayudarle sin contarle nada de lo sucedido.
     
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    Ichiinou

    Ichiinou Maestre Comentarista destacado

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    La verdad es que este capítulo me ha llegado al corazón, la reacción ante la muerte de su padre me ha dejado los pelos de punta y realmente, dudo que ella fuese la causante de la muerte. Aunque supongo que el que llamaba a la puerta era el padre que pedía auxilio de... ¿alguien?
    En cuanto al nuevo individuo... ¡madre mía! Justo en el momento que aparece tu padre muerto aparece un tío que no conoces de nada, desorientado que quiere que le ayudes a llegar a algún lado. Un poco sospechoso, ¿no? A mí me da que tiene algo que ver con todo este asunto, si no es de hecho el que mató al padre. Pero también puede ser una pista falsa en la historia.
    Creo que lo más interesante en las opciones será elegir la opción de ignorar al individuo, básicamente para ver cómo reacciona... No sé, me da que es la opción más arriesgada. En cualquiera de los otros casos el invididuo se hará el que es amigo y no lo es, si es realmente malo. Así que bueno, como he dicho elijo la opción a) Ignorarle e irse a buscar ayuda.
    La historia está muy interesante, me alegra que la estés actualizando tan seguido.
     
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  12. Threadmarks: Capítulo 3
     
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Lady Lizzie ☆606☆

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    El monstruo
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Horror
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    3
     
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    1942
    Por un momento, Olivia no supo qué hacer. Estaba confusa, aturdida y destrozada. Acababa posiblemente de perder a su padre, sospechaba que por su culpa, y no tenía a nadie para contactar y que viniese a ayudarla, porque su móvil se había roto. Su madre no estaba, su hermana tampoco. Sus amigos no acababan de llegar, y comenzaba a preocuparse en el fondo por esto. Pero eran tantas las cosas que rondaban por su mente, que sentía que su cabeza iba a estallar.

    Los orbes azules de Olivia enfocaron su mirada en aquel hombre que acababa de llegar, y que la observaba con notorio interés. La luz en sus ojos parecía haberse apagado desde que vislumbró el cuerpo inerte de su progenitor, pero por muy indiferente que quisiese mostrarse, su cuerpo no dejaba de decir lo contrario con sus constantes temblores. Por un momento separó los labios, a punto de dejar salir aquellas palabras que estaba guardando desde que le vio llegar.

    "Ayuda".


    Cerró la boca, y se preguntó entonces qué tan bueno sería contarle su situación a un completo desconocido. Estaba desesperada, sí, pero el miedo a lo desconocido, a lo que vendría ahora que todo había pasado, era aún mayor. Tenía mucho miedo a las consecuencias, estaba aterrada. Por ello, se replanteó simplemente decirle las coordenadas que buscaba y echar a correr hacia la casa de los vecinos, o hacia alguna estación de policía cercana. Pero de nuevo, cuando abrió la boca para hablar, su voz no salía. Como si algo evitase en ese momento que fuese a decir algo. Como si, de nuevo, hubiese perdido el control de su cuerpo.

    Angustiada y con la situación sobrepasando su razonamiento común, dejó de pensar. Dejó de intentar luchar contra aquella sensación que evitaba que fuese libre, que escogiese su propio camino, y simplemente se dejó llevar por su cuerpo. Fue entonces cuando echó a correr frente a los ojos sorprendidos de aquel hombre, pero no fue perseguida en ningún momento.

    —¡Oye, niña, las indicaciones...! —escuchó al hombre gritar, perplejo.

    Pero Olivia ya se había marchado de allí.

    Ahora corría por las calles paralelas a su hogar, con los ojos desencajados, las lágrimas enfriando su rostro, y los pulmones ardiendo con cada bocanada de aire que su cuerpo le imploraba. No sabía a dónde se estaba dirigiendo, simplemente quería huir lejos, cerrar los ojos y que todo aquello hubiese terminado. Sus piernas, temblorosas y sin apenas fuerzas con las que sostenerla, acabaron jugándole malas pasadas y cayó al suelo varias veces, ante la risa de los niños que pasaban por ahí. Ajenos a la cruda realidad en la que se encontraban, en la desdicha en la que aquella pobre chica estaba sumida, y en la desesperación que ninguna de aquellas pequeñas mentes podría llegar a comprender jamás.

    En aquel instante, echaba de menos a su madre más que nunca. Aguantaría miles de sus sermones por el solo hecho de tenerla ahí a su lado, que le diese la protección que ahora le faltaba. Olivia era solo una adolescente, una niña, y por muy mayor que quisiese comportarse, ahora comprendía bien lo que necesitaba a su familia. Pero era demasiado tarde para hacérselo saber a su padre, para hacer que viese cómo se disculpaba ante su madre por ser tan estúpida. Era demasiado tarde para todo.

    Y mientras Olivia se perdía calles abajo, lejos de la mirada de aquel hombre, el tipo reaccionó al cabo de unos segundos, volviendo la mirada al mapa que tenía entre sus manos. Se rascó la cabeza, dispuesto a pedir indicaciones en la casa de enfrente, pero algo llamó su atención en el patio de aquella extraña casa. La niña se había dejado las luces encendidas de una caseta de madera al fondo del patio, que parecía hacer las veces de trastero, y recordando la expresión en sus ojos, su cuerpo quiso ver qué había ahí para que la joven se marchase de esa forma.

    ...

    Silencio.

    Y de repente, una voz al otro lado del teléfono sentencia el destino de Olivia.

    —¿Policía? Sí, acabo de encontrarme el cadáver de un hombre en una casa. Sí, la principal sospechosa es una adolescente, salió del lugar donde está el cadáver y al verme salió corriendo calle abajo. Sí, es pelirroja y de ojos azules. Lleva una sudadera rosa y unos pantalones vaqueros, no será difícil reconocerla.

    >>De acuerdo, gracias a usted.

    El hombre colgó el teléfono y suspiró. Sin embargo, no parecía demasiado contrariado. Comenzó a caminar hacia el exterior con su mapa en mano, portando una mochila de dudoso contenido al que hasta ahora nadie había prestado la suficiente atención.


    ***​

    La joven se dejó caer en el banco de un parque, exhausta. Las luces de las farolas apenas alumbraban sus alrededores, pero había perdido el miedo a todo lo que la rodeaba. La adrenalina que en aquel instante recorría sus venas era tal que apenas prestaba atención a su alrededor. Ya ni siquiera era consciente del lugar donde se encontraba, ni sabía si sería capaz de regresar a casa. Tampoco tenía idea de cómo contactar con su madre, tendría que pedirle el teléfono a alguien, pero con aquel aspecto no se veía capaz.

    Lentamente su respiración se fue relajando, y la adrenalina desaparecía al tiempo en el que volvían todos sus miedos y preocupaciones. Volvía a sentir frío, hambre, sueño. Volvió a sentir el terror que le suponía estar perdida de noche en algún lugar de la ciudad, sin teléfono con el que contactar a nadie y sin dinero para comprar lo que le hiciera falta. Y por si eso fuese poco, el cadáver de su padre le esperaba en casa.

    Se acurrucó en aquel banco, temblando ante la sensación térmica de aquella fría noche de octubre. Cerró los ojos lentamente, sintiendo todo el cansancio de repente sobre su cuerpo, y fue así como no notó la llegada de varios niños que pasaban por allí con sus cestas de caramelos, charlando felizmente. Una de las niñas reparó en el cuerpo de Olivia, y les hizo una seña para que la observasen desde una distancia prudente. Sus padres les habían dicho que fuesen directos a casa y sin hablar con extraños, y aquella chica contaba como una extraña, ¿no?

    Pero la curiosidad innata de los niños acabó venciendo a la orden de sus padres, y la niña fue la primera en ir a comprobar su estado.

    —Oye, ¿te sientes mal? —le preguntó, sin atreverse a tocarla para mantener ciertas distancias. Olivia abrió sus ojos, aturdida, y por un momento la borrosa imagen que sus ojos retuvieron simularon ser su propia hermana.

    —¿Rachel? —murmuró, con su corazón dándole un vuelco. Se sentó en el banco para poder ver mejor a la niña, deseando abrazarla con todas sus fuerzas, de preguntarle por su madre, de simplemente escuchar su voz. Pero la niña que la observaba frente a ella entre curiosa y extrañada, definitivamente no era su hermana Rachel. Incómoda y desalentada, Olivia desvió la mirada hacia el suelo—. Olvídalo, me he confundido de persona.

    —¿Quién es Rachel? —inquirió la pequeña, ladeando la cabeza sin comprender nada. Al instante olvidó aquello y se presentó, haciendo una seña para presentar también a sus acompañantes—. Yo me llamo Cintia, y estos son mis amigos. Venimos de aquellas casas de allí, conseguimos muchos caramelos.

    —¿Tú también has conseguido caramelos? —preguntó uno de ellos.

    —A lo mejor le duele la barriga de tanto comer chuches y por eso se tuvo que sentar —dedujo otro.

    —¿Y si se ha perdido?

    —Oye, ¿te has perdido? —repitió Cintia, preocupada por aquella opción. Olivia le devolvió la mirada sin mucho ánimo, pero aquella niña le recordaba tanto a su hermana, y la necesitaba tanto en aquel momento, que fue incapaz de responderle de mala manera.

    —Sí, algo así. Pero probablemente vosotros solo recordéis vuestra calle así que no me esforzaré en preguntar nada —sentenció, soltando un suspiro resignado.

    Los niños se miraron apenados. Uno de ellos miró el reloj que adornaba su muñeca, y devolvió a sus amigos a la realidad.

    —Se nos está haciendo tarde, tenemos que irnos ya —dijo, dando un par de pasos para continuar su camino. El resto le siguió, pero Cintia no fue capaz de avanzar mucho más. Hizo una pequeña mueca y rebuscó en sus bolsillos algo antes de coger la palma de Olivia y colocarlo en su lugar.

    —Toma, para que vuelvas en bus —le sonrió la pequeña, orgullosa de su ayuda. Olivia, sorprendida por la enorme empatía que aquella niña había desarrollado a su edad se miró la mano, y no pudo evitar dibujar una pequeña sonrisa al ver que lo que le había dado no eran más que unos cuantos céntimos.

    Sin embargo, le dirigió la mejor de sus sonrisas en aquel momento, para demostrar su gratitud ante aquel gesto.

    —Gracias, Cintia.

    La pequeña asintió, y echó a correr junto a sus amigos tras despedirse de su nueva amiga. Olivia les vio marchar con el corazón encogido por la añoranza, sintiendo que de alguna forma su presencia le había servido para calmarse un poco. Aún existían personas buenas en el mundo, y se alegraba de haber sido partícipe de ello.

    Se levantó de aquel banco, tomando una gran bocanada de aire, e intentó reordenar su mente. Intentaría salir de aquel parque y buscaría a un adulto para que le dejase llamar al teléfono de su madre. Con aquella idea en mente comenzó a caminar hacia la salida, cuando de repente, a punto de alcanzar la salida, unas luces azules hicieron que volviese a sentir una mínima esperanzar resurgir en su interior.

    ¡Un coche de policía estaba pasando justo por ahí!

    Olivia no tardó en echar a correr, sintiendo que poco a poco las cosas empezaban a irle mejor. El destino le había sonreído por una vez, y esperaba que pudieran llevarla a casa y dejarla llamar a su madre para resolver todo aquello. Necesitaba dejárselo a los adultos, Olivia se sentía sin fuerzas para continuar.

    Mientras corría pensó en lo calentita que era su cama, en lo cómoda que estaría al llegar a casa, en la cena que la espera en la nevera, y las palomitas quemadas que seguirían en el microondas. Pero mientras se acercaba, el coche pareció reparar en su presencia. Se paró frente a la acera, y Olivia corrió aún más rápido, llamando su atención. Le extrañó ver que ambos hombres se miraban entre ellos mientras parecían revisar algo, y una vez se acercó del todo, intentando recuperar el aliento, las miradas que le dirigieron le produjeron un enorme desasosiego.

    Sintió como si algo le estuviese pidiendo a gritos que echase a correr.

    —Perdone, me he perdido y me gustaría ponerme en contacto con mi familia. ¿Sería tan amable de...?

    —Acompáñenos a comisaria, queda arrestada por presunto asesinato, jovencita —sentenció aquel hombre, haciendo que el alma de Olivia cayese a sus pies. Con la mirada desencajada vio como uno de ellos sacaba unas esposas, y la sangre comenzó a bombear con fuerza en su cabeza, pensando en las escasas posibilidades que tenía de salir de esta.

    ¿Por qué? ¿Por qué todo le pasaba a ella? Olivia solo quería volver a casa...

    Pero esta vez, la propia voz de sus pensamientos retumbó en su cabeza con fuerza.

    "Escogiste huir sin decir nada".

    Un escalofrío recorrió su cuerpo con fuerza, y buscó con la mirada la voz que pronunció aquellas palabras.

    Allí no había nadie.


    ***

    ¿Qué debería hacer Olivia ahora?

    a) Echar a correr calle abajo.
    b) Entregarse sin oponer resistencia y pedir explicaciones.
    c) Distraer a los policías para robar una moto cercana y huir.
     
    Última edición: 29 Octubre 2018
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido No one's lover Codicioso pero bondadoso

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    Hola, paso a comentar. Tal parece ser que Olivia no tiene nada de suerte en el día de hoy. No solo terminó matando a su padre de forma accidental, sino que también la acusan de que lo mató ella misma. Aun así, creo que huir fue lo mejor. Quedarse hablando con un desconocido podría ser peligroso. Mucho más si era nuevo en el pueblo, y por ende, la policía y los vecinos no lo podrían reconocer. Aunque tal vez hubiera sido mejor darle las indicaciones y solo marcharse.

    Me dio ternura la niña pequeña que intentó ayudarla, y estoy seguro que ese gesto de amabilidad sirvió para tranquilizarla un poco. Así que, se podría decir que le ayudó más de lo que tenía planeado.

    Debo decir que me encanta la forma en la que narras las cosas desde el punto de vista de Olivia, y creo con más firmeza que aquel ente que la acecha es una representación de nosotros diciéndole a donde deben ir.

    Hmm, mirá con la cara que te mira Conan

    [​IMG]

    No quiero sonar como un traumado, pero me da la sensación de que esa mochila de "dudoso contenido" podría ser una bomba, y el hecho de que esté buscando un parque (nunca he celebrado halloween, pero imagino que los parques estarán llenos en épocas como esa) refuerzan mi teoría. A ver que pasa.

    Ahí creo que te comiste un "la". Nada grave.

    Por cierto, vi que usaste los paréntesis en una parte.

    Aconsejaría no usarlos. Para mí rompen un poco la inmersión, y con las comas se puede obtener el mismo resultado.

    Ahora, sobre la decisión, yo elegiría la B. No tiene fuerzas para correr calle abajo, y lo que menos necesita es que robe una moto y huya. Eso solo haría que la policía saque la conclusión de que realmente fue una asesina, e incluso quedaría vista como ladrona. Sin mencionar que probablemente no sepa manejar una y termine haciéndose daño ella o a alguien más. Por ahora eso es todo, saludos.
     
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  14.  
    Ichiinou

    Ichiinou Maestre Comentarista destacado

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    Aaaay, qué mona es Cintia, realmente me ha causado mucha ternura que le diese unos céntimos para que pillase el bus. Me ha gustado mucho esa parte, ha asido muy tierna yyy un tanto inesperada. Bueno, la verdad es que Olivia es una inocentona, yo desde luego que si huyo de una escena como esa, lo de ir junto a la policía cuando juuuusto se paran delante tuya, creo que no lo hubiese hecho así. Pero imagino que no está muy dentro de sus cabales a esta altura y prefirió hacer lo que decía la lógica en un principio, pero después de todo lo que ha ocurrido es un poco extraño...
    Aunque pienso que lo más lógico y lo mejor para Olivia sea entregarse sin oponer resistencia, creo que me molaría más ver la reacción y lo que pasa si se pone a correr calle abajo como una loca. Así que elijo esa opción.
    a) Echar a correr calle abajo.
    En cualquier caso, me está encantando como estás llevando la historia y como algo le está recordando todos los errores que ha ido cometiendo, al elegir ciertas opciones. Es muy interesante como lo estás haciendo.
    Espero la continuación. :quis:
     
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    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico de Oro

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    Os dije que huir del señor iba a tener malas consecuencias pero no me quisisteis hacer caso (??

    Bueno, de todas formas, cualquier opción podría haber sido lógica, así que no culpo a la pobre Olivia de haber huido sin decir nada, porque el shock del momento es muy grande. De todas formas, el señor tampoco tenía que haber entrado en el trastero de esta gente, eso es allanamiento de morada. However, como dice Rey, es posible que algo extraño quiera hacer en el parque con esa mochila y si tiene a la policía ocupada buscando a Olivia, será más fácil hacer lo que quiera hacer.

    Por otro lado, los niños han sido adorables, sobre todo Cintia, dándole esos céntimos para que pueda coger el bus. Su aparición le ha añadido un toque adorable y tierno que no solo ha reconfortado a Olivia, yo creo que también a nosotros de toda la presión de la lectura. Y pues pobre Olivia, que va a hablar con los policías para pedirles ayuda y acaba arrestada.

    Personalmente, voy a ir por la ruta pacifista todo el rato porque aunque creo que todas las opciones pueden acabar mal, quiero confiar en que algo puede salir bien en algún momento so... B) Entregarse sin oponer resistencia y pedir explicaciones. (Por cierto, has puesto dos veces la b (?)
     
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