Explícito El Legado de los Héroes: El Libro de los Arcnaik

Tema en 'Novelas' iniciado por Aldo MV Gallardo, 9 Enero 2018.

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  1. Threadmarks: [ Parte 2 ] Capitulo 20 - Secretos
     
    Aldo MV Gallardo

    Aldo MV Gallardo Sonríe, amigo mio.

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    Título:
    El Legado de los Héroes: El Libro de los Arcnaik
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Acción/Épica
    Total de capítulos:
    24
     
    Palabras:
    11089
    Capítulo 20 — Secretos

    Los chicos fueron a descansar a la casa a eso del mediodía. Quedaron bajo la supervisión de la novia de Martin. Ya no había miedo de que se escaparan, o eso esperaba. Los chicos cayeron rendidos ante sus camas, una vez habían sido atendidas sus heridas.

    Martin tan pronto dejo a los chicos en la casa, tuvo que partir a una reunión en el cuartel de Hericent para dar su veredicto sobre lo sucedido en GrayLagoon.

    El Gobierno Mundial llego en la tarde. En el grupo se encontraba el Sebastián Salomón, como encargado del área de investigación continental, el General Continental y el viejo General Mundial Richard Oster, aquel que había supervisado la investigación el día de la muerte de Abraham Arcnaik. Iba acompañado nuevamente de su fiel pupilo. Venían de GrayLagoon, ellos estaban escoltando a los vehículos que cargaban con los heridos de la batalla de la mansión Lope. Entre ellos llevaban a un moribundo General Marcus, y un casi fallecido Teniente General Claudio.

    Martin, Gus, Kian y los soldados sobrevivientes dieron su reporte ante sus superiores y el área de investigación.


    (...)​


    El Detective Salomón estaba repasando los hechos narrados por el joven capitán Kian. El General Continental se encontraba leyendo unas hojas de un reporte que recién le habían entregado minutos antes, y el General Mundial Richard Oster se dignaba a estar viendo de manera perdida el infinito. El pupilo del General Mundial se encontraba erguido al fondo del cuarto, quieto como una estatua.

    Kian estaba perdido es sus pensamientos mientras le recapitulaban lo sucedido durante la batalla. En su mente volvían los recuerdos de cada golpe, cada estrategia, cada momento en el que se sintió sofocado contra la fuerza de Calvar. Había algo que le taladraba en la mente, y tenía frente a tres personas que sabía que podían contestar. Fue entonces cuando habló. Interrumpiendo completamente la recapitulación que llevaba a cabo el detective.

    —¿Cuántas personas existen de mi clan?— Preguntó con coz clara y una posición firme, interrumpiendo al detective, el cual paro de hablar en seco.

    La sala cayó en un silencio sepulcral, cada uno de los hombres que se encontraba dentro de aquella habitación gris con luz opaca miraba a Kian con detenimiento ante la pregunta.

    —¿Disculpe?— Preguntó Salomón con un tono desconcertado.

    —¿Existen más magos del tiempo?— Preguntó esta vez Kian, con mayor seguridad y una mirada más firme.

    Salomón se acomodó en su asiento mientras inhalaba una gran bocanada de aire. Acomodo su saco al tocar el respaldo de la silla y su rostro cambio completamente —No estamos en situación para hablar de…

    Kian interrumpio abruptamente —Durante mi pelea contra Calvar él logró llevarme el ritmo porque conocía mi poder…— El joven se hizo hacia enfrente y le mantuvo la mirada al detective —Significa que tuvo que aprender a pelear en algún lugar… ¿Cuántos somos?

    El Detective se quedó quieto en su asiento. Volteó con el General Continental y el hombre asintió.

    —No podemos darle el lujo de contestar esa pregunta, Capitán Kian, se encuentra estrictamente prohibido bajo los reglamentos del Gobierno Mundial el dar información confidencial a personal de rangos inferiores, el hacerlo nos llevaría a una …

    —Cuatro— Respondió de pronto el General Mundial Oster mientras le mantenía la mirada encima a Kian, una mirada pesada, dura, atemorizante, desafiante. Una mirada con un poder impresionante, lejos de lo que aquel simple capitán que observaba impasiente.

    El General Continental y Salomón quedaron boquiabiertos tras la repentina respuesta de su superior ignorando toda regla establecida.

    El pupilo del viejo General Mundial, miro a su maestro con una sonrisa divertida.

    Oster acaricio su barba y continuo hablando —Son cuatro magos de tiempo de los cuales tenemos conocimiento además de usted. Puede que sean unos cuantos más perdidos en el mundo, pero solo podemos asegurarte que existen otros cuatro magos que se encuentran al servicio del Gobierno Mundial. Sin embargo, de momento no podrán conocerse, no hasta que tengamos que llevar a cabo una misión especial donde ocupásemos sus habilidades…— Kian sentía como la presión del lugar se volvía cada vez más pesada, era el viejo General demostrándole su poderío —¿Es suficiente esa información, Capitán Kian?

    La mirada fría que le lanzaba el General era atemorizante, podría hacer retroceder a más de un soldado valiente.

    Kian asintió amablemente —Gracias por la información.

    —De nada, Capitán…— El viejo hombre mostro una pequeña sonrisa entre su larga barba —Debo admirar sus grandes habilidades, está escalando en el ejército bastante rápido. Ninguno de los otros ha mostrado tanto talento, aunque bueno, dos de las chicas son bastante jóvenes, acaban de ingresar… Espero grandes cosas de usted, Kian— El General se levantó de su silla con los brazos temblorosos —Me tomare un té, paremos por el momento Salomón y Foreman…

    —Por supuesto, General— Salomón ayudó al General abriéndole la puerta —Lo esperamos para los informes del soldado Gus Thomson… Kian, salga de la habitación, le llamaremos por cualquier cosa.

    Kian se estaba levantando de la silla cuando el General Mundial volteó —Por cierto, Kian, el Servicio Secreto vendrá a hacerle unas preguntas, sobre su combate con el líder de la mafia, Calvar. Sus palabras servirán como pruebas para los estudios de los restos del cuerpo del autoproclamado “Súper Soldado”, como usted lo llamo.

    Kian asintió. Y vio como el hombre se fue lentamente de la habitación utilizando un bastón de roble bastante viejo. Detrás de él iba su pupilo, manteniendo un caminar firme y la mirada en alto. Después de que salieran los dos individuos él también salió.


    (...)​


    Llegada la noche los tres chicos tuvieron que ir al cuartel de Hericent para dar su reporte sobre el rescate de los rehenes ante los tres hombres que atendieron a Kian.

    Martin iba caminando con los chicos ante las calles tranquilas del pueblo.

    —¿Y tu novia por qué no vino con nosotros, Martin?— Preguntó Mike.

    —Es que insistió en que ella haría una cena deliciosa para todos nosotros y debía quedarse para prepararla.

    —Me agrada mucho, Andrea. Es hermosa, linda, divertida y tú te la pasas sonriendo todo el tiempo— Comentó Mairis al tomarle del brazo con cariño.

    —A mí también me agrada mucho… Espero que se quede con nosotros mucho tiempo…— El hombre sonrió mientras miraba el infinito. Soltó una risa penosa y continuaron caminando tranquilamente por las calles recién limpias de Hericent. Esa noche se respiraba un aire de calma.

    Una vez habían llegado al cuartel de Hericent los chicos empezaron a recordar los hechos de aquel día fatídico de hace ya más de cinco años. El cuartel estaba repleto de soldados moviéndose de un lado a otro. Era un lugar muy estresante. Igual que hace años.

    La familia cruzó por el medio de los pesados vehículos del Gobierno Mundial, vehículos nuevos pertenecientes a las altas defensas del Gobierno Mundial de Dorinda, esto debido a la presencia de dos personajes de alto rango como era el General Mundial y el General Continental, asi como el jefe del área de
    investigación.

    En las sombras se encontraban unos vehículos más elegantes, pero igual de robustos, completamente pintados de negro. Fuera de ellos un total de cinco soldados, todos perfectamente erguidos, vestidos con suéteres de cuello de tortuga de color negro. Al igual que un pantalón negro lizo. Unos bocacines de color negro también. Sus apariencias eran como las de una sombra. Ocultos en la obscuridad y a pesar de que todos sabían que se encontraban ahí, nadie les prestaba atención. Aunque era extraño, más que no querer prestarles atención, en realidad era miedo a verlos. Pues su presencia era pesada, un sentimiento de miedo fluía a través de su aura.

    —Esos son soldados del Servicio Secreto. Claarn nos ha hablado de ellos, dice que son muy peligrosos— Susurró Mairis a Bruno y Bastian.

    Los chicos mantenían la mirada en ellos. Se encontraban impresionados de poder verlos. Recordaban haber escuchado de ellos durante el evento de hace cinco años, pero no habían tenido la posibilidad de verlos.

    De pronto se escucharon los motores de otros vehículos elegantes de color negro, seguidos de un camión blindado de tamaño pequeño.

    Más de un soldado observo la llegada, pero desviaron la mirada. Los niños no, ellos quedaron impresionados ante el camión blindado y ante todos los soldados del Servicio Secreto que salieron de los vehículos elegantes.

    —Mi abuelo trabajó en el Servicio Secreto durante su juventud. Fue uno de los mejores soldados del Servicio, es por eso que fácilmente se posiciono entre los candidatos a General Mundial— Comentó Bastian llenando el pecho de orgullo.

    —¡Genial! ¡Nuestro hermano también!— Comentó Mairis repentinamente con una sonrisa grande y blanca —Fue durante poco tiempo, según lo que nos llegó a contar. No le gustaba mucho estar ahí…

    Las puertas del camión se abrieron repentinamente dejando soltar una gran cantidad de vapor, por lo helado que estaba dentro de la caja. Una rampa salía disparada de la caja hasta tocar el suelo. De la puerta salió una mujer de piel morena clara, con el cabello rizado y enmarañado de color negro con bastantes franjas blancas de canas plateadas. Llevaba colgando unos lentes por un cordón que le cruzaba del cuello. Su voz se escuchaba angelical, pero madura, aunque hablaba bastante alto.

    —¡Esto es hermoso! ¡No puedo esperar a llegar al laboratorio, me divertiré bastante durante mucho tiempo!— Se quitó unos guantes de látex y se los entregó a uno de los soldados de suéter negro con cuello de tortuga. Un grupo de jóvenes vestidos con batas blancas le seguían como patitos a su madre. La mujer llevaba una gabardina larga de color beige, una camisa ajustada de cuello de tortuga color blanca, pantalones negros ajustados y un bastón negro —¡¿Qué hacen siguiéndome?! ¡Váyanse de aquí! Pero vienen por mí dentro de unas horas. No toquen el cuerpo, o los mandare a traer muestras de los polos… Tengo que arreglar unos asuntos aquí, manténganse al tanto del radio, quiero estar en GrayLagoon cuando el jovencito despierte del hospital. Y por favor, niños, si tienen tiempo vayan realizando hipótesis sobre lo sucedido con ese cadáver. Entendido, chao, los quiero— La mujer soltó una risa, los jóvenes que le seguían asentían rápidamente. Se subieron a uno de los vehículos elegantes, el vehículo se movió, desapareciendo en la obscuridad de la noche.

    —Wow, que le pasa a esa mujer… ¿está loca?— Comentó Bastian con risa silenciosa.

    Martin le dio un golpe en la frente con el dedo índice —Se respetuoso con tus mayores, mocoso… Síganme, tenemos que subir al tercer piso con el Detective Salomón y los Generales superiores…— Martin se estaba dando la vuelta cuando se topó con la mirada de la mujer justo enfrente suyo.

    —Usted es Martin Price, el segundo bastardo de los Price ¿no es así? Es muy parecido a su hermano mayor Arlong, a pesar de tener madres diferentes…— La mujer se puso los lentes y le tomó del rostro con una velocidad impresionante moviéndolo de un lado a otro observando cada detalle de su cara.

    La mujer le sonrió con una bella sonrisa blanca, llevo su dedo índice a sus labios carnosos de color rojo y soltó un suspiro —Sin duda ustedes los dos bastardos son mucho más apuestos que los hijos gemelos legítimos de su padre… Tendremos que esperar un poco más para ver cómo crecen su hermano menor y su pequeña hermana.

    Martin no sabía exactamente qué hacer, estaba un poco incómodo con la mujer, era extraño, no cualquier mujer lograba hacerle sentir así. Esa mujer madura era bastante intimidante y energética para su edad.

    —Ammm… Supongo que sí, supongo que somos un poco más apuestos… Mis hermanos se parecen más a Faith, puede que sea eso…

    —¡Ohhhh! ¡¿No le llamas madrastra?! ¡Interesante! Había escuchado que tenían una mala relación, no pensaba que fuera para tanto, ¿Qué te hizo? ¡Cuéntamelo todo, querido, de mi boca no saldrá nada!— La mujer hizo una seña como si su boca fuera un cierre y tirase la llave. Después empezó a reír de manera encantadora. Le tocó el hombro a Martin y el joven reía con ella, pero de manera nerviosa.

    —Te dije que estaba loca…— Le susurró Bastian a Bruno, riendo rápidamente entre ambos. La mujer dirigió su mirada hacia ellos, los dos chicos tuvieron miedo, mucho miedo.

    La mujer se apartó de Martin y observó a los tres adolescentes y al niño, esbozando una sonrisa animada —¡Ustedes son la familia Hellwell y Arcnaik!

    Los chicos observaron a la mujer con temor y especulación.

    —¡Hace mucho tiempo que no los veía! ¡Cómo han crecido!— La mujer les tocaba, e intentaba medir al tanteo, les observaba cada centímetro de pies a cabeza. Se movía demasiado, tenía más energía que los mismo tres adolescentes y el niño juntos —Por cierto ya escuche lo que hicieron, son increíbles, su padre, Bastian y Michael, era igualito. Tu tío era mucho más serio, pero era bastante calculador, a diferencia de tu padre que era muy valiente. De hecho, Bastian, tú te pareces demasiado a él, eres casi como su copia, pero con el cabello rojizo de tu madre. Ella era un encanto, recuerdo cuando nació, era una bebe hermosa… Y ustedes, Mairis y Bruno, su hermano no se queda atrás, de hecho su hermano podía darle una paliza al padre del pelirrojo con los ojos cerrados, pero ustedes no le digan eso... Sin duda uno de los mejores talentos que he tenido fortuna de conocer. Tú, Bruno, tienes un ligero parentesco a él, aunque no tanto, eso es interesante… pero mucho más interesante eres tu Mairis, que curioso, eres idéntica a Eva… Siempre le dije a Edward que probablemente eran primos lejanos, porque este parentesco no es normal.

    Los chicos fueron bombardeados con una cantidad ingente de información. La mujer hablaba demasiado rápido y se movía demasiado como para poder predecir qué era lo que intentaba hacer. De hecho, había tocado el pequeño busto de Mairis al igual que la cadera con intención de medirlo. La chica apenas si había puesto atención a lo que había pasado cuando se dio cuenta.

    Martin se interpuso entre la mujer y los niños una vez ya sentía que había cruzado la línea.

    —¡¿Qué le pasa?! ¡¿Cómo es que toma tanta confianza como para tocar a los niños!?

    —Disculpe, disculpe, me presento— Le dirigió rápidamente la mano —Soy la Dra. Sócalo Rótelo, líder del centro de investigación del Gobierno Mundial. Un placer Martin Price, Bastian Arcnaik, Michael Arcnaik, Bruno Hellwell y Mairis Hellwell— Digo al tiempo que tomaba rápidamente la mano de cada persona y la sacudía.

    —¿Dra. Sócalo?— Murmuro Martin tratando de recordar el nombre.

    —¿Usted es la doctora que trabajó junto con el Dr. Akira?— Preguntó Bruno de repente.

    —Vaya, soy popular entre los jovencitos, todavía— La mujer se acomodó los lentes y el cabello mientras mostraba una sonrisa coqueta —Exacto, soy ella.

    Martin abrió los ojos de pronto — ¡Perdone, perdone, no era mi intención molestarla con…! Lo que sea que estuviese haciendo con los niños… Pero es que no parecía correcto que los tocara de esa manera y de forma tan repentina…— El carácter de Martin cambió completamente, era como el de un súbdito ante su poderoso rey.

    La mujer conectó miradas con Martin —No se preocupe, Coronel. También yo debí haberme presentado y no simplemente haberme emocionado. Levante su rostro, lo que menos me gusta es que los hombres bajen la cabeza ante mí, puedo pertenecer al Servicio Secreto y ser jefa de una de las áreas más importantes del Gobierno, pero no es para que me esté reverenciando…— Comentó con molestia la mujer.

    Martin asintió y se mantuvo erguido toda la conversación. Mostrando una posición firme, que a Sócalo le encantaba.

    —Disculpe la pregunta…— Dijo de pronto Bastian.

    Sócalo se dio la vuelta hacia el chico con una sonrisa sencilla. Parecía disfrutar de estar frente a aquellos chicos.

    —¿Dijo que vio a mi madre cuando nació?

    —¡Claro! Una bebe hermosa, pequeña y delgada, con una ligera melena anaranjada. Sus ojos azules eran la viva representación del cielo. Muy parecida a tu abuelo Rubén. Creció de buena manera a pesar de tener unas dificultades por unas enfermedades, pero la trate, al final todo salió bien. Ciertamente me duele lo que le sucedió, lo de cada uno, pero lamentablemente estuve ocupada y no pude venir al funeral, realmente una lástima, me hubiese gustado despedirme de todos...

    —¿Entonces conoce a nuestras familias desde hace tiempo…?

    —¡Tengo décadas de conocerlos! ¡Recuerdo cuando tus abuelos Abraham y Rubén eran un dúo de jóvenes bastante divertidos! De hecho los otros tres también se llevaban muy bien… ¡Me encantaba pasar el rato con ellos, eran muy bueno amigos!

    —Wow, espere, ¿Cuándo eran jóvenes…?— Cuestionó Bruno de pronto —Sé que es grosero, ¿pero cuántos años tiene, Dra. Sócalo?

    —Setenta y ocho— Respondió la mujer sin problemas.

    Los chicos se quedaron congelados mientras analizaban lo que acababan de escuchar…

    —¡Setenta y ocho!— Exclamaron entre los cuatro.

    —¡Eso es imposible, se ve demasiado joven!

    —¡¿Qué es lo que come?!

    —¡¿Qué clase de maquillaje utiliza?!

    —¡¿Acaso es un fantasma?!

    —¡USTEDES, MOCOSOS, MAS RESPETO!— Exclamó Martin molesto.

    Sócalo empezó a reír —¡Que niños más divertidos!— Ella continuó riendo, mientras los chicos quedaron completamente impresionados con el físico de aquella mujer que resultaba ser una anciana. En su cabeza no había manera de que fuese verdad lo que acababan de escuchar, no existía lógica. Sin duda aquella mujer, a pesar de verse mayor, a lo mucho rondando los cincuenta, se veía despampanante, hermosa, con una piel tersa y completamente sana.

    La mujer dejó de reír y empezó a hablar de nuevo —La gente que suele preguntarme la edad suele sorprenderse mucho, aunque ustedes sí que fueron divertidos… Sí, tengo setenta y ochos años. Conocí a Abraham y Rubén desde el momento que entre al laboratorio del Dr. Akira con dieciséis años de edad. Ellos tenían diecinueve cuando los conocí... Yo vi nacer a tus padres, Bastian y Michael…

    La mujer giró la cabeza hacia los hermanos Hellwell —Al igual que me tocó conocer a su hermano Edward bastante joven también, un prodigio en todo lo que hacía. De hecho, Edward fue entrenado por Abraham durante un tiempo cuando perteneció al Servicio Secreto… Quizás ustedes no lo recuerden… quizás habían nacido apenas.

    Los chicos sentían un interés increíble por la mujer ahora. Era alguien con mucho que contar, demasiado, ya que no paraba de hablar.

    —¿Conoció a nuestros padres?— Preguntó Mairis rápidamente.

    Sócalo se quedó quieta pensándolo un momento mientras que con su dedo índice se golpeaba el cachete —No lo hice. Solamente conocí a Edward cuando era un chico como tú, Bruno— Dijo señalando al muchacho —Siempre leal, buen líder, con un talento nato en cualquier prueba. Sin duda el mejor de todos los muchachos con los que me tocó trabajar en mis años mozos. Bueno, también conocí a Eva desde que era una jovencita pequeña como tu Mairis. Ella era muy talentosa y tenía muchísima energía, no podía estar quieta. Recuerdo que ellos dos tuvieron una conexión muy fuerte desde que se conocieron. Ellos formaron parte del mismo equipo especial del Servicio Secreto cuando entraron al ejército… Edward era muy tímido, tuve que convencerlo de que se le declarase a Eva— La mujer empezó a reír mientras se tomaba de la frente —Puede que Edward pudiese ser uno de los prospectos más increíbles de la humanidad, pero era un idiota para todo lo relacionado con el amor…

    —¿Eva estuvo en el Servicio Secreto?— Preguntó Mairis de pronto.

    —Por supuesto que sí, ¿De dónde creías que se conocían?

    —Nunca nos lo contó…

    —Ella se retiró del ejército en cuanto se fue a vivir con Edward. De hecho si mal no recuerdo, Eva los cuidó desde que ustedes dos estaban en pañales.

    Bruno y Mairis se vieron entre si —¿Nunca le contó cómo fue que murieron nuestros padres?— Pregunto Mairis.

    La mujer lo pensó un poco —No, lo siento, era la posguerra, quizás fue algo que sucedió durante la época de reconstrucciones de la sociedad— Sócalo vio una cara de desilusión en el rostro de Mairis y Bruno. Era comprensible, estar solos en el mundo podría ser difícil.

    —Hemos tratado de buscar indicios sobre ellos, pero nunca llegamos a nadie, es casi como si nunca hubiesen existido…— Dijo Bruno haciendo una mueca y mirando el suelo.

    Martin observó al dúo de hermanos. Nunca se había percatado de lo serio que podría ser ese vacío dejado por sus padres en la vida de ellos —¿Desde cuando han buscado? Los hermanos voltearon de reojo hacia Martin.

    —Desde que nos pediste hacer el árbol genealógico…— Contestó el hermano mayor — Algunas veces que íbamos a la biblioteca tratábamos de encontrar información en cualquier rincón que pudiésemos… pero no existe evidencia, ni siquiera un escrito en el cual se hable sobre la descendencia de nuestro hermano…

    —¿Hablan enserio? ¿Han investigado en archivos de Gobierno?— Preguntó el tutor.

    —En todas las secciones a las que podamos acceder lo hemos hecho…— Contestó Bruno con un tono amargo.

    Esas palabras se quedaron en la cabeza de Martin.

    Sócalo continuo hablando —Bueno, puede que se deba a muchas cosas, como digo, era la posguerra, mucha información se perdió en la batalla contra “Los Brujos”. También existe la posibilidad de que sus padres nunca se hayan registrado en el sistema del Gobierno Mundial, mucha gente de pueblos pequeños no lo hace porque están alejados de la civilización…

    Martin observó con paciencia a la mujer —Puede ser…— Contesto él.

    —Disculpe…— Habló de pronto Bastian —La línea de la familia Arcnaik tiene un hueco entre una generación… ¿Usted no conoció a algún familiar de mi abuelo Abraham?

    La mujer le mantuvo la mirada a Bastian por unos segundos —Tu abuelo ya se encontraba en el Servicio Secreto cuando yo llegue… Nunca conocí a nadie de su familia…

    Bastian agachó la mirada pensativo…. Mike se encontraba a un lado de los hicos, no comprendía muy bien lo que sucedía, pero les tomó fuerte de la mano al ver el rostro desconcertado de aquellos que consideraba sus hermanos mayores.

    La Dra. Rotelo sentía cierta pena por los chicos. Sin embargo rápidamente desvió el tema hacia otra dirección. Volteó con Martin y le preguntó
    rápidamente —¿Y Claarn? ¿Dónde se encuentra? Me extraña no haber escuchado nada de alguna de sus hazañas, ¿se siente mal?

    Martin volteó hacia Sócalo. La mujer de pronto había adquirido un brillo al empezar a hablar de Claarn.

    —Salió, dijo que tenía que resolver unos asuntos del Servicio Secreto…

    —¿Enserio? Nunca me entere… Qué triste me hubiese encantado verle, me anima mucho hablar con él. Hubiésemos tenido mucho de qué hablar.

    —Es verdad, usted pertenece al Servicio Secreto, ¿fue compañera de Claarn?— Preguntó Martin con curiosidad.

    —Por supuesto que fui su compañera, de hecho yo le enseñe muchas cosas cuando entro al Servicio Secreto... Sin embargo, lo quería ver, quizás después de tanto tiempo la llama de nuestro amor pueda volver a nacer para brillar eternamente.

    De pronto todo se quedó callado.

    —¡¿Amor?!— Gritó la familia entera.

    —Así es, amor… ¿Nunca les contó sobre mí? Demonios, eso duele… Fui su primera novia. Estuvimos juntos durante mucho tiempo.

    —¿Ese hombre puede sentir algo como el amor?— Preguntó Bastian impresionado.

    —Lo que más me sorprende es que alguien pueda interesarse por alguien como Claarn…— Murmuró Bruno.

    —¡¿Qué dicen?! ¡Claarn es un manojo de ternura! Siempre fue muy lindo y muy sentimental. En nuestros viejos tiempos siempre sonreía y se la pasaba muy bien. Era muy detallista. Se escapaba de sus entrenamientos para ir a verme a los laboratorios. Salíamos a festivales y bailábamos toda la noche, aunque recuerdo que llegábamos al día siguiente al trabajo, no pregunte por qué, hay niños presentes— La mujer empezó a reír con voz bochornosa —Y cómo olvidar cuando me cantaba, y también cuando…

    —¿Estamos hablando del mismo Claarn?— Preguntó Mairis entre susurros a los chicos mientras la mujer seguía hablando. Nadie podía creer lo que estaba diciendo Sócalo. —¡Si, era un hombre maravilloso!— Exclamó la mujer meneando su cabeza y tomándose de las manos como una adolecente perdidamente enamorada de su galán. De pronto un grupo de hombres de negro se acercó hacia la Dra. Sócalo.

    —Dra. Rótelo, es importante que continuemos con el objetivo de la visita.

    La mujer soltó un suspiro —Entendido, querido, enseguida voy— La mujer extendió los brazos y se dirigió hacia los chicos uno por uno, les dio un fuerte abrazo sacudiéndolos en el proceso, seguido de una caricia de cabello, como si fueran perros.

    —Estoy muy orgullosa de cada uno de ustedes, lo han hecho bien, sigan así. Sigan creciendo, vuélvanse tan grandes como esas personas importantes para ustedes, ¡Quiero saber de qué son capaces de hacer las descendencias Hellwell y Arcnaik!— La mujer levantó el dedo índice señalando a las estrellas de aquella noche.

    Los chicos no comprendían exactamente qué estaba pasando.

    Sócalo hablo sin mirar a los chicos —¡Como dijo alguna vez Abraham Arcnaik! “Ya no sea solo en nuestra casa, ni en el trabajo, ni en el estudio, ni en el
    campo de batalla… ¡No! ¡Que sea en la vida! ¡Luchemos para ser esas estrellas en la noche obscura de la historia!”

    Y por un momento breve, aquella mujer rara, desbordante de energía, que no paraba de hablar y que era demasiado gesticuladora, pareció una heroína de las leyendas mientras mantenía la frente viendo al cielo.

    Al momento de decir aquellas palabras el corazón de los cuatro chicos, se calentó. Era ella y eran las palabras del héroe de la cuarta guerra mundial, lo que hacía tan épico ese momento.

    —Ahora si me disculpan, tengo cosas que hacer. Nos veremos algún otro día. Adiós, encantos— La mujer se dio una vuelta rápido, metió las manos dentro de su gabardina y empezó a caminar con prisa, perdiéndose entre la gente.

    Los chicos la observaron alejarse, sintiendo que habían conocido a alguien sumamente especial, pues pocas personas podrían ser tan desquiciadas como aquella mujer.

    La familia también continúo con su trayecto.


    (...)​


    Subieron las escaleras y se introdujeron en una habitación grande. Martin tuvo que esperar afuera. Los niños tomaron asiento en unas sillas incomodas de hierro. Frente a ellos se encontraban dos hombres que nunca habían visto, y un hombre anciano que bien recordaban muy poco, pero reconocían que era el General que los envió a vivir con Claarn y Martin.

    —Los héroes de dos pueblos a la corta edad de trece años— Menciono el anciano con una sonrisa cubierta entre aquella abundante barba blanca —El nacimiento de los héroes se da con su primer acto heroico, ¿Qué se siente formas parte de la historia de un pequeño pueblo?

    Entre los tres se vieron a los ojos. Estaban sentados uno al lado del otro. Era extraña la manera en la que aquel hombre desconocido era capaz de hacerles sentir una sensación de paz en ellos mismos.

    —¡Todo fue increíble!— Contestó Bastian con una mirada apasionada.

    —Fue muy emocionante sentir el aclamo de todas las personas, pero fue muy complicado estar bajo toda esa presión antes de llegar…— Contesto Mairis mientras acariciaba su cabello con pena.

    —Me siento bien de que todos estén aquí… Fue una experiencia que nunca olvidare— Dijo Bruno con una sonrisa apagada.

    Richard Oster mantuvo la sonrisa —Algo me dice que volverán sentir lo que sienten hoy más de una vez… Hoy son llamados “héroes”, que la palabra nos les defina, esfuércense por algún día la palabra sea definida por ustedes. Solo la gente que se ha esforzado por esas seis letras comprende el gran peso de las mismas.

    A Bruno pareció gustarle la frase. Doblo un poco la cabeza y mantuvo una sonrisa con más vida. Bastian y Mairis se alegraron.

    El Detective Salomón tomó su pluma —Muy bien, cuénteme su historia, jovencitos. Los chicos se mostraron valientes. Su historia acababa de tener un inicio.


    (...)​


    Esa misma noche Mairis tuvo que tener una reunión con los detectives a solas, debido a su reunión con Gero Lebore. Pero había un problema…

    —¡¿Cómo es posible que no puedan acceder a ese cuenco de memoria?!— Renegaba el General Continental de Dorinda a un trio de soldados.

    Se encontraba quieto desde la esquina con la mirada obscurecida, observaba molesto a sus subordinados, los cuales intentaban entrar dentro de las memorias de Mairis para confirmar su historia. Un hechizo bastante peligroso, debido a que podría afectar a las facultades mentales de la persona si no se llegaba a concretar con éxito.

    —Hablo enserio, General Foreman… Intentó entrar a esa parte de la memoria, pero justo en el momento en el que me especifica la jovencita Hellwell la señal se corta, es un manto negro que termina cuando la chica está escuchando como la llevan de regreso hacia la caja de carga del camión… No existe nada en ese tiempo, ninguno de sus sentidos reacciona…

    —¡Le juro que es verdad todo lo que le dije!— Comentó Mairis nerviosa.

    El General tenía una mueca molesta y respiraba agitado —No se preocupe, Hellwell, le creemos, el solo hecho de que no existan recuerdos significa que algo le hicieron… Sin embargo no sabemos exactamente que fue… Sin embargo, tendrá que darnos más detalles sobre lo sucedido en esa cena suya…

    —Tratare de recordar hasta el último detalle, General Foreman. Se lo prometo— Contestó la chica con un rostro determinado.

    Del otro lado de la pared se encontraba el General Mundial Francisc Oster acompañado de la Dra. Sócalo Rótelo. Ambos observaban la escena detrás de un vidrio obscuro, invisible para los presentes en la habitación del interrogatorio.

    —Es una buena chica…— Dijo el viejo soldado.

    —Su carácter me recuerda mucho a Edward… Me impresiona el hecho de que haya dicho que intentó destruir la barrera mágica tan solo siendo una novata en el arte de la magia… Es valiente. Eso puede llegar a sernos muy útil en algún momento, ¿no lo cree?

    El hombre asintió ante las palabras de la doctora —Desearía que tomaran su propio destino fuera del ejército, pero parece ser que estos muchachos tienen el heroísmo en la sangre… es natural, vienen de familias muy importantes… Y si es asi, nuestro deber es alentarlos.

    Sócalo soltó una mofa —Te estas volviendo blando, Oster, antes hubiese hecho todo lo posible para tener a ese poder dentro de tus filas…

    El hombre asintió ligeramente —Puede ser, Rótelo. Sin embargo no puedo decir que no estoy emocionado por saber qué cosas puede hacer esta nueva generación… Espero vivir lo suficiente para poder verlo…— El hombre le hecho una mirada a la doctora.

    La mujer se acomodó el cabello y sonrió —Yo pienso lo mismo, aunque no lo creas…

    El hombre soltó una risa. Negó con la cabeza y observó a Mairis. Ella estaba hablando inundándose en detalles sobre lo que había visto dentro de aquel recuerdo que nadie más podía ver. Especificaba hasta en el olor del mismo lugar.

    —¿Entonces qué crees que paso?— Preguntó el anciano.

    Rótelo se llevó la mano a su mentón y levanto la cejas —Fue obra de Naum. Ese aparato que me mostraron cuando estábamos en GrayLagoon me lo dice todo, es una obra del Dr. Akira… Estoy segura que esos planos pertenecen a los libros saqueados hace doce años cuando encontraron aquella “Biblioteca de Akira”... Gracias a la diosa, ahora tengo la posibilidad de analizar ese sistema con el artilugio que tus soldados encontraron en aquellas fábricas de GrayLagoon. En cuanto lo descubra quizás pueda modificarlo para poder ver los recuerdos de Mairis Hellwell.

    —Me parece perfecto— Murmuró Francisc Oster con la vista perdida.

    El silencio inundó aquella habitación obscura.

    El hombre fue quien retomó de nuevo la conversación —Así que Naum está del lado de la mafia, ¿Quién lo creería? — Mencionó mientras ambos miraban al vidrio obscuro.

    —Las personas se van hacia donde se les ofrezca una mejor vida. Asi funcionan las empresas, la política, incluso la amistad o el amor… Queramos o no el humano ve por sí mismo… La mafia Lebore debió darle a Naum todas las facilidades para experimentar, no hay mejor oferta para un científico que esa.

    El anciano se separó de la ventana y se dirigió hacia la puerta. Tocó el mango de la puerta e hizo una última pregunta antes de marchar —¿Crees que estas del lado correcto, Sócalo?— Preguntó el General con curiosidad.

    La mujer soltó una risa delicia —Yo experimento con permiso y sin peligro de ser arrestada, con todas las facilidades y comodidad que el Gobierno Mundial me puede permitir, además de que me proporcionan toda la información de los libros del Dr. Akira que puedo requerir… Por supuesto que estoy del lado correcto…

    —Me alegra oír eso— El hombre abrió la puerta y se fue. Dejando sola a Sócalo.

    La doctora observo un poco más a Mairis antes de irse. Sonreía con alegría al verla sana, fuerte, llena de talento, joven, desbordante de vida.

    —Eres mi mejor trabajo…— Murmuro para sí misma con una sonrisa. Levantó el rostro con ego, antes de irse de la habitación.


    (...)​


    Durante una semana entera los soldados de más alto rango estuvieron rondando el pueblo de GrayLagoon.

    El alcalde Lope sufrió decenas de acusaciones, pero todas fueron desmentidas bajo una máscara de supuesta indignación. Al final nadie pudo encontrar ninguna prueba que lo involucrara con la mafia Lebore.

    El General Marcus Thomson había llegado a una solución con el hombre antes de la batalla en la mansión; Ignoraría todo lo sucedido si el alcalde Lope se dignaba a ayudarles en su operación de rescate… Realmente no había servido de gran cosa, pero parecía que Marcus cumpliría su promesa.

    Lope no se sentía a gusto a pesar de que aquel hombre mantendría su palabra, necesitaba destruir toda la evidencia que le inculpara. Después de todo, GrayLagoon entera le odiaba y si fuera por ellos, lo llevarían al mismo infierno de ser posible.

    En sus tiempos libres, cuando el Gobierno Mundial no estaba metiendo tanto sus narices en el pueblo, investigó hasta el último escondite donde podría estar la información. Sin embargo no encontró nada. Intentó más de una vez revisar la comisaria, pero siempre había más de dos pueblerinos dentro. El pueblo sabía lo que intentaba. Nunca le permitieron hacer nada sospechoso dentro de la comisaria. El lugar sagrado del héroe del pueblo, Chase Parker. El cual se
    recuperaba en el hospital de sus heridas y su desgaste. No habia abierto los ojos desde el destello que libero al pueblo de sus cadenas con nombre de Lebore.

    Al final de una larga semana, el ejército había dejado GrayLagoon y Lope se dirigía a la cama en el filo de la madrugada. De nuevo había sido otro día sin ningún éxito en su búsqueda de las evidencias.

    Caminaba por el jardín que llevaba a la mansión del alcalde detrás del ayuntamiento. Durante toda la semana la nieve nunca había dejado de caer, pero esa noche él observo que hacía más frio que otros días. Los arbustos de la entrada estaban congelándose poco a poco. Su aliento empezó a ser más marcado. Pronto se dio cuenta que los vidrios de la mansión empezaron a congelarse. Rápidamente sintió un frio que hacia gritar a los huesos.

    —Quiero que se vayan— Dijo una voz seria.

    El hombre dio un brinco y giró la cabeza lentamente. En su cuerpo sintió el verdadero pavor y conectó miradas con los ojos más helados que alguna vez había visto. Chase Parker estaba parado en las puertas traseras del ayuntamiento generando un potente poder de congelación. El hielo crecía a montones ahí donde su presencia permanecía.

    —Deberías estar en el hospital…— Comentó el alcalde con voz tartamuda.

    —No soporto seguir oliendo tu hedor por este pueblo…— Dijo el héroe con una voz seca.

    Estaba vestido de paciente de hospital. Su cabello estaba blanco completamente, al igual que sus ojos. Su piel era más pálida de lo común. Su cuerpo se miraba delgado, débil. Su rostro parecía el de un hombre a punto de morir, pero eso solo generaba más temor.

    Su bata también estaba plegándose de cristales de hielo. La presencia de aquel joven era siniestra. Levantó el brazo izquierdo, el único que le quedaba. En su mano apareció un pergamino.

    —En mi mano tengo los documentos que avalan tu traición…

    El alcalde Lope estaba temblando de frio y de furia — ¡El General Marcus Thomson me prometió…!

    —Yo no soy el General Thomson…— Interrumpió el hombre con una voz mucho más amenazante y unos ojos blancos espectrales. Su gesto era inexpresivo, pero su presencia era abrumadoramente aterradora.

    Lope empezó a negar con la cabeza. Estaba a punto de reclamar cuando de nuevo la voz de Chase le detuvo.

    —Quiero que te vayas en este preciso instante…— Aquellos ojos blancos estremecían al alcalde Lope. Era como si se perdiera en el infinito de una ventisca.
    —¡Soy el legítimo heredero de este pueblo!— Aulló el alcalde a manera de reproche, como todo un niño mimado.

    El joven empezó a bajar las escaleras. Su figura delgada y su apariencia enferma le hacían parecer un espectro. El hielo empezó a crearse a cada pisada de Chase. La nieve empezó a caer más fuerte, acompañada de fuertes vientos. Pronto el alcalde Lope ya no vio a un hombre, sino a un ser horripilante.

    —No me hagas repetirlo… Afuera te está esperando un carruaje. Te llevara a donde quieras… A donde sea que te vayas… no vuelvas.

    El joven se encontraba tan cerca. Su voz era mucho más siniestra ahora. Su aliento tan frio como el más crudo invierno. Una mirada fue más que suficiente para hacer cambiar la opinión de Lope.

    —Enseguida nos iremos…— Le respondió entre dientes Lope a Parker al tenerlo de enfrente. No podía hacer nada, estaba completamente derrotado. Su voluntad no era tan fuerte como para enfrentar a semejante monstruo.

    El alcalde se dio la vuelta y entró a la mansión rápidamente. Despertó a su familia y les informó de lo que estaba sucediendo. La familia, la esposa y sus dos hijos, rápidamente tomaron las cosas con mayor valor y crearon una maleta con la mejor ropa que poseían. Se abrigaron para la tormenta que parecía que se avecinaba.

    Chase desapareció poco a poco en forma de nieve. Lope lo vio desde la ventana mientras empacaba la maleta. Sintiendo un pavor por todo el cuerpo.

    Ya habían empacado. La familia corría por el jardín de la pequeña mansión. El lugar entero estaba vuelto hielo y la nieve continuaba cayendo a montones. La familia pudo ver como el hielo que cubría las paredes del ayuntamiento parecía estar desvaneciéndose.

    —¿A dónde iremos?— Preguntó la mujer de Lope.

    —Iremos a nuestra casa de playa en las costas de Maf. Quizás podamos contactarnos con mi hermano. Él es el legítimo heredero ahora que yo no estaré. Debe haber una manera de que evitar que ese sucio Parker logre apoderarse de este pueblo, ¡mi pueblo!— Refunfuñaba el pequeño hombre mientras corría por el interior del ayuntamiento.

    —¿Iremos a la playa en invierno? El agua estará fría, papá…— Se quejó el hijo mayor de Lope. Un chico de diez años.

    —No seas tonto, en Maf nunca hace frio. Es un desierto— Contestó el hijo menor.

    —¿A quién le dices tonto?— El hermano mayor golpeó en el hombro al menor. Comenzando una pelea de puños y quejidos.

    —¡Niños! ¡No peleen en un momento como este! ¡Papá tiene suficientes problemas en este momento!

    —Si consigo hablar con alguien de Lebore, quizás pueda lograr que asesinen a ese estúpido sheriff… Héroe del pueblo, mi trasero… Si mi hermano no me contacta, quizás pueda utilizar a mi hijo… Sin embargo yo debería desaparecer…— Murmuró Lope para sí mismo. Continúo soltando ideas e insultos por un par de minutos.

    Una vez llegado a la puerta la abrió con una patada y vio la carrosa. Sobre la carroza esperaba un hombre vestido de negro con un sombrero y una bufanda. El rostro del hombre era el de un anciano con la mirada cansada.

    Lope subió las maletas con prisa —¡Llévenos hasta Puerto Rojo, es por el Oeste si es que no lo sabía! ¡Y que sea lo más rápido posible!— Ordenó Lope al conductor, mientras seguía subiendo maletas y apoyaba a su mujer e hijos a subir hasta el interior de la carroza. Una vez adentro los caballos empezaron a jalar el carro.

    —¿Seguro que fue Parker, querido?— Cuestionó la mujer de Lope. Una mujer de su mismo tamaño, un poco regordeta y de gustos refinados —¡Ese hombre estaba en muy mal estado en el hospital!

    —Sus ojos… se veían raros… pero eran los mismos… Él era, estoy seguro, reconocería su sucio olor a sangre no legítima… Parece que arriesgo su vida en combate, su cabello y ojos blancos solo me dicen que le quedan unos años de vida… Quizás no tengamos que esperar demasiado para volver— Lope abrió las cortinas del carro, intentaba ver GrayLagoon, pero la tormenta era espesa e impedía la vista.

    —¿Qué hiciste padre?— Preguntó el hijo menor.

    —Están acusando a tu padre de delitos falsos…

    —¡Por lo de la mafia!

    —¡Cállate, idiota! ¡¿Cómo sabes eso?!

    —Los escuche hablar una vez durante la noche…

    —¡Eres un metiche!— Gruño el hermano mayor.

    —¡Cállense los dos!— Gritó Lope con el rostro enrojecido —No hice ningún crimen… Mi conciencia está limpia… No dejare que mi familia se vea involucrada en esta red de patrañas. Tenemos suficiente dinero para vivir muchos años. Incluso puede ser que no tengamos que volver a este pueblo viejo…

    La carrucha estaba pasando el letrero de bienvenida justo en ese momento.


    (...)​


    El recorrido fue largo.

    En mediados de lo que quedaba de la noche. La carroza tomó por el bosque. Era un camino alterno, casi deshabitado por lo complicado que era transcurrir por él, pero era el más corto para llegar a Puerto Rojo.

    Lope no durmió en toda el transcurso. Sintió durante toda la noche el golpe de aquella tormenta de nieve. Era como si la tormenta misma le siguiera. La nieve solo le recordaba más a Chase, al cual no pudo quitarse de la cabeza, seguía pensando en cómo vengarse de él por haberles hecho huir de su pueblo natal.
    Deseaba darle un final miserable a aquel muchacho. Se arrepentiría, pensaba.

    En medio del bosque la carroza tomó otro camino. Lope no se dio cuenta. Estaba demasiado distraído en sus planes maquiavélicos.

    La carroza se detuvo.

    —¡Hey! ¡¿Qué te pasa, anciano?!— Exclamó de rabia, mientras golpeaba la ventana.

    De pronto fue posible escuchar como los caballos se separaban de la carroza. Un azote los hizo correr. Dejando la carroza atrás en la eterna obscuridad del bosque en medio de una tormenta helada.

    —¿Qué? ¡Oye viejo! ¡¿Que está pasando?!— Lope trató de abrir la puerta, pero no podía. Entonces observó como las ventanas de las carrozas empezaron a congelarse. La puerta sobretodo, que estaba completamente helada.

    —¡¿Qué es esto…?!— Menciono en un chillido el alcalde.

    La familia empezó a despertarse al escuchar los desesperos de Lope al tratar de abrir la puerta. La familia lo único que hizo fue empeorar la situación.

    El hombre golpeó la puerta con su pesado cuerpo, pero no lograba hacer nada. Entonces escuchó como alguien tiraba líquido cerca de la carroza. Era el anciano. Bañó completamente el carro de ese líquido extraño de fuerte olor, un fuerte olor nada agradable.

    —¡Abra, maldito!— Algo estaba mal, uno de sus brazos parecía muy tieso.

    El anciano se puso de frente a la puerta. Desde ahí toda la familia observaba al anciano a través de las ventanas cristalizadas por el duro hielo. Aquel hombre viejo llevó su mano al rostro, en un desliz su rostro desapareció evaporándose en un vapor helado. Debajo de aquella mascara se encontraba Chase con su fría mirada.

    —Por la diosa…— Murmuró Lope.

    —Lo sé todo, Lope— Dijo Chase con un tono bastante serio.

    —¡Eso es algo que ya sabíamos muchacho!— Aulló el hombre golpeando la puerta.

    —No pareces entenderme…— El chico le dirigió una mirada intensa —Lo sé todo…— Aquellas palabras habían sido tan frías como la tormenta misma.

    Lope se quedó quieto. El tiempo pareció congelarse, envolviéndolo en una dimensión donde solo se encontraban, Chase, una ventana y él. Levantó el rostro y conectó miradas con los ojos blancos de aquel hombre siniestro.

    —Su padre y usted planearon la muerte de toda mi familia. Uno a uno se fueron deshaciendo de todo el linaje externo a la familia Lope. Tenían miedo. Sabían que no eran dignos del pueblo… Tú planeaste el ataque al barco de mi padre cuando fue a pescar. No se hundió durante la tormenta… Lo atacó acompañado de su padre y un grupo de la mafia Lebore, en esos tiempos apenas estaba empezando sus conexiones… Mi padre peleó contra ustedes y los bandidos. Sin embargo hicieron estallar el barco con mi hermano adentro. Mientras mi padre buscaba a mi hermano entre los restos, tú, Lope, le metiste un tiro en la cabeza... Sin embargo no contaban con que yo no hubiese estado en el barco ese día…

    —¿Cómo es que sabes todo eso…?— Preguntó el hombre en medio de un susurro.

    —Ahora entiendo porque me denigraste tanto, porque siempre me trataron como basura y como casi su esclavo. Querías hacerme huir de este pueblo…
    Siempre creí que mi familia estaba maldita, esos eran los rumores más comunes, pero no, eras tú, tratando de quebrantarme para que nunca pudiese quitarte tu lugar… Ahora veo que todos esos “accidentes” que me sucedieron durante mi crecimiento no fueron más que tu sucio instinto de supervivencia para eliminarme del juego… A la vez que también eliminabas a tus hermanos…

    —¿Qué está diciendo, amor?— Preguntó la mujer. Pero Lope no contestó.

    —Fue durante la época de la muerte de los Generales Mundiales, aprovechaste la situación para quitar del camino a dos de tus hermanas… Únicamente queda tu hermano menor. El cual ni siquiera sabes dónde está, ya que se desconectó completamente de la familia… No le interesaba tu sucia dinastía…

    —¡¿Cómo demonios sabes todo eso?!— Exclamó el hombre con miedo mientras golpeaba el vidrio en un pobre intento de escapar de la verdad.

    Chase se quedó callado unos segundos —Durante el destello de la explosión hubo una interacción extraña. Pude ver toda la vida de Calvar frente a mis ojos… Tenían una relación estrecha desde hace unos años, verdad… Le confiaste el asesinato de tus hermanas. Él estaba durante el asalto al barco de mi padre, era solo un adolecente, pero se encontraba en el grupo… Gracias a eso, pude verlo todo… Cada firma de contrato... Cada negocio, cada persona que pediste que eliminara por ser un peligroso potencial… Intentaron asesinarme en infinidad de veces, pero nunca tuvieron toda esa suerte.

    Lope estaba tartamudeando de rabia al ver a Chase tan seguro de todo lo que decía. Cada palabra era verdad. Un doloroso pasado que le perseguía siempre. En ese momento Parker parecía ser el fantasma de toda su codicia restregándole toda su mierda a la cara.

    —De algo estoy más que seguro, Lope…

    El alcalde le mantuvo la mirada expectante.

    —Yo, Chase Parker, tengo más sangre de Saúl F. Lope, que cualquiera de tus hijos o tú… Un grupo de cerdos, burgueses, presumidos, codiciosos y caprichosos… GrayLagoon necesita a un Parker… Y el mundo ya no necesita a ningún Lope…

    Chase chasqueó los dedos. Una llama encendió el carro. El aceite chorreado hizo prender el fuego con mayor intensidad. La familia entera empezó a gritar, mientras que Lope observaba paralizado la escena. El fuego empezó a consumir el carro. El humo empezó a contaminar el interior. Las llamas se volvieron
    intensas, quemando sin necesidad de estar en contacto con la piel. La familia aullaba de dolor y agonía. Lope cayó al suelo admirando su infierno. Negando con la cabeza lo que estaba sucediendo. Observando como su cuerpo empezaba a arder, al igual que observó claramente como la piel de sus hijos y amada empezaban a llenarse de apoyas que estallaban tan rápido como salían.

    —¡Parker, mátame a mí, pero a ellos no!— Pidió Lope.

    Chase observaba el fuego de la carroza sin expresión alguna. Bajó la cabeza y puso las manos en los bolsillos de su gabardina. Se dio la vuelta y empezó a caminar de regreso.

    —A ti no te importó matar a mi familia…— Dijo Parker con el tono perfecto para que Lope le escuchase —A mí no me importa si muere la tuya.

    Lope observó claramente como el joven se iba.

    —¡Parker!— Fue el último aullido que se escuchó de Lope.


    (...)​


    Para la mañana Chase había vuelto a su sala del hospital como un paciente cualquiera. La noticia de la huida de Lope fue tema de conversación por todo el pueblo. Más tarde encontraron los restos calcinados de la familia. Finalmente, tras la investigación y la evidencia de los tratos de la mafia, los detectives de Hericent concluyeron con que habían sido ejecutados por la mafia Lebore, ya que eran poseedores de información importante que podía perjudicar a la mafia de ser revelados.

    Se investigó la identidad de aquel hombre que había rentado la carroza en la que la familia murió. Sin embargo nunca se llegó a encontrar al culpable.
    Chase salió del hospital a la segunda semana después de los sucesos de la mansión Lope.

    Aunque seguía siendo atendido diariamente por el mejor doctor del pueblo se convirtió en alcalde el mismo día en que salió del hospital.


    (...)​


    Dos semanas después de los eventos de GrayLagoon, Claudio despertó de un largo sueño. La luz le dolía en las retinas. Se quejó en silencio mientras recuperaba la vista.

    Alguien pareció abrir la puerta y tan rápido la abrió la cerro, haciendo un ruido leve que destruía los oídos de Claudio. Una vez la puerta se cerró, respiro un poco, hizo unos quejidos y todo pareció calmarse.

    Tomó sus lentes. Ahora podía ver un poco más claro.

    Trató de levantarse, pero los brazos estaban débiles y su cuerpo parecía pesado.

    Se encontraba lleno de vendas por todo el cuerpo. Rápidamente se dio cuenta que se encontraba en una sala especial del hospital. La más lujosa de todas. Observó los distintos artefactos que le median todos los signos vitales. A su derecha se encontraban bolsas de suero. Había algo extraño, trataba de mover las piernas para acomodarse en la cama, pero no podía, el creyó que se debía a su debilidad. Rápidamente recuperó su sentido de la vista, al igual que el ruido ya no era tan escandaloso para sus tímpanos.

    Una mujer de bata abrió la puerta. Le sonrió al verle despierto.

    —¿Se encuentra bien, Teniente Claudio?— Le preguntó la mujer, mientras se acercaba rápidamente al hombre con una linterna. Le pego la luz al soldado. Al hombre le calaba, pero lo ignoro, sabía que era un proceso de los doctores.

    —Me siento cansado…— Respondió Claudio.

    —Es normal. Ha estado dos semanas postrado aquí. Tuvo unas cirugías para poder mantenerlo vivo. Fue fuerte, todo salió bien.

    Claudio no lograba recordar bien lo que había pasado.

    —¿Qué sucedió? ¿Por qué estoy aquí?

    —¿No recuerda nada?

    —No.

    —Debe ser parte del shock…

    En el pasillo se empezó a escuchar un escándalo. Las voces de unas jóvenes pedían a alguien que no pasara. Sin embargo aquella voz de un hombre que aullaba se escuchaba molesta. De pronto un hombre abrió la puerta de la habitación. Era Marcus Thomson, vestido con una bata azul que le quedaba corta. En el suelo cayó su perchero que cargaba su suero. El hombre tenía un rostro pálido y una barba de varios días. Al igual que unas profundas ojeras. Sus brazos se encontraban enyesados, tenían varios pedazos de hierro incrustados que le impedían mover sus brazos, el cuerpo del hombre estaba lleno de vendas al igual que el de Claudio.

    El Teniente le observó detalladamente y todos los recuerdos llegaron.

    —¡General! ¡Es un alivio verlo vivo! ¡¿Cómo se encuentra?!— Ahí fue cuando Claudio se percató de algo doloroso. Sus brazos habían reaccionado rápidamente. Todo su cuerpo había intentado levantarse. Todo, menos sus piernas.

    —¡Teniente Claudio manténgase en la cama! ¡General! ¡Salga por favor! ¡Enseguida podrá verlo!— Regañó la doctora.

    Los gritos de la mujer pasaron por los oídos de Marcus. Quien notó que Claudio acababa de darse cuenta de lo que le había sucedido.

    —¡General!— Aulló la doctora.

    El hombre apretó la quijada y asintió. Se dio la vuelta y salió por la puerta.

    —Eres un gran soldado, Claudio…— Murmuró el hombre antes de irse.

    Claudio estaba petrificado en la cama.

    —Tengo que hablarle de los sucesos de la cirugía…— Esas palabras solo justificaron lo que estaba sintiendo Claudio —Tuvo un combate en GrayLagoon, fue en la mansión Lope. La operación se llevó a cabo para poder rescatar a los rehenes del festival de LaneCloud y Hericent. Ellos están a salvo, todos y cada uno. No se preocupe por ellos… Usted tuvo un enfrentamiento, según los informes, con Mathias Altmayer, el líder de la mafia Lebore. Durante el combate usted sufrió una herida mortal. Fue atravesado por uno de los ataques de Altmayer. Su ataque le destrozó parte de la columna lumbar. Perdió mucha sangre. El ataque dañó partes de su intestino delgado y grueso. Sin contar la inmensa cantidad de golpes sufridos durante el enfrentamiento… La cirugía se llevó a cabo para poder mantenerlo con vida y reconstruir sus intestinos…

    —Dígalo doctora…

    La mujer apretó los labios —Sin embargo al sufrir una herida tan seria en la columna lumbar nos fue imposible poder hacer algo… Usted no va volver a caminar…

    Claudio apretó los dientes, tanto que casi sentía que rompería sus propios mandíbula.

    —Teniente, pero también debo de informarle que por su estado físico ya no podrá formar parte del ejercito… Lo siento.

    El hombre se tiró en la cama. Llevó su brazo hasta su frente recordando todo los sucesos. Todo el combate que había tenido contra aquel monstruo llamado Mathias Altmayer. Recordó exactamente todo el dolor que sintió en el momento en que fue atravesado. Sin embargo justo antes de desmayarse, también recordó que se sentía pleno, pues había salvado a Marcus…

    La doctora continuó dándole informes sobre lo que procedería para poder mantenerlo con vida. Le informó el tiempo que estaría en el hospital, las
    medicinas que tendría que tomar y todos los programas de rehabilitación con los que contaba el Gobierno Mundial para estos casos. La doctora continuó hablando de cosas que realmente a Claudio no le interesaban. Después de un largo comunicado, la doctora se despidió del hombre. Abrió la puerta y afuera se encontraba Marcus, esperando pacientemente.

    El General tuvo una charla afuera de la habitación con la mujer. La doctora se quejó con él. El hombre insistió en ver a Claudio. La charla terminó con los quejidos de la doctora yéndose del lugar.

    Marcus entró al cuarto de Claudio. Empujó una silla, pues no podía utilizar correctamente sus brazos por la cirugía de reconstrucción que le habían hecho. Gran parte de los huesos de sus brazos habían sido rotos.

    Tomó asiento a un lado de su subordinado. Las dos miradas se unieron. Claudio tenía una mirada cansada y triste. El joven estaba delgado, había perdido mucha masa, casi estaba a los huesos. El General no podía mover demasiado los brazos, pero hizo el esfuerzo de levantarlos, tocar la cabeza de Claudio y frotarle el cabello. Justo después el General empezó a llorar.

    —Nunca tendré un soldado tan leal. No creo que nadie haya tenido a alguien como tú en la vida…— Murmuró entre los sollozos con la cabeza abajo.

    Claudio soltó una mofa y negó con la cabeza —¿Qué es esa actitud tan deplorable General?

    Marcus dejó de llorar. Usó su hombro para limpiarse sus lágrimas y levantó la mirada. Su rostro parecía triste aun así —Tienes razón, Claudio. No me deben ver así…

    Claudio empezó a reír en silencio.

    Marcus simplemente sonrió ligeramente.

    —Como no sacrificaría mis piernas por el hombre que me salvo aquella noche de otoño en las ruinas de Rasew…

    Marcus soltó una risa apenada.

    —Recién había acabado la guerra entre Calani y Rasew, la comida y el agua escaseaba. Los bandidos tomaron el control de todas las ruinas y los puertos. Yo era un prófugo junto con mi hermana. Los bandidos nos buscaron para atraparnos y vendernos al mejor postor. Conocían mi descendencia. Ya corría los rumores en Rasew de un trio de hermanos de un linaje de los clanes masacrados en la cuarta guerra… Ahí en el frio de la noche asesinaron a mi hermana por intentar defenderme, a mí, a su pequeño hermano menor… Los bandidos iban detrás de mí. Pero usted apareció junto con su pelotón. Derrocaron a los bandidos y trajeron control. Recuerdo bien la imagen, todo su escuadrón murió… Usted se encontraba en la cima de los escombros con los cadáveres de aliados y enemigos a sus pies. Soltó un grito al filo de la luna. Era joven, era un novato, pero ya era el veterano de una fiera pelea. Usted me salvo de aquellos bandidos. Me tomó de la mano hasta llevarme a la base. Yo vi como usted y todos los soldados de Hericent reconstruyeron la sociedad de Rasew desde sus cimientos.

    Claudio volteó con Marcus —Siempre le estaré agradecido por haberme salvado esa noche. Y por todo lo que hizo por mí. Apoyarme en el orfanato de Hericent, entrenarme a pesar de que le molestaba que le buscara. Por haberme recomendado para entrar al ejército.

    El solado empezó a reír —Por la diosa, le agradezco por cada plato de comida, por cada consejo, por permitirme ser su sombra… Maldita sea, hasta agradezco que me dejara dar un discurso en su boda a pesar de que era un niño…

    Marcus empezó a reír a carcajeadas —¡Recuerdas eso!

    Claudio acompaño a Marcus en las risas —¡Por supuesto que sí! ¡Muero de vergüenza de solo recordarlo...!

    Los dos hombres continuaron riendo un momento más.

    Una vez llegado el silencio Claudio levantó el brazo y le tomó el hombro a Marcus —Así que por favor, General, no se sienta culpable por esto que hice por usted… Esto tan solo es una parte del pago por todo lo que hizo por mí— Dijo el hombre mirando a su maestro a los ojos. Aquellos ojos irradiaban una lealtad eterna nunca jamás vista.

    Marcus apretó los dientes y trató de no llorar.

    —Claudio… Estuve hablando con la Dra. Sócalo…

    —¿La jefa científica del Gobierno Mundial?

    —La misma… Le pregunte por la operación de reconstrucción de columna… No sé si la conozcas, fue uno de los avances en la medicina llevados por él Dr.
    Akira hace muchos años… No existe información concreta de como aquel hombre logró llevar a cabo esa cirugía, es información ultra secreta, pero es un hecho que existe. La cirugía puede ser llevada a cabo, ella misma dijo que la puede hacer, sin embargo dijo que corría sobre tu propio riesgo. La cirugía de no llevarse con los preparativos necesarios, puede llevar a la muerte. Casi ninguna de estas cirugías se ha concretado con éxito… A demás de que no es completamente efectiva, de llegar a darse equivocaciones en la cirugía puedes quedar completamente paralitico, o con disfunciones en el movimiento de tus piernas…

    —La hare.

    —¡Piénsalo un poco al menos!

    —Correré todo riesgo que necesite— El joven levantó su cuerpo con sus brazos —Hare lo que sea necesario para llevarlo a usted a la cima, General. Cumpliremos su sueño de traer paz a este continente y de ser posible al mundo. Y no puedo ayudarle desde esta cama o una silla de ruedas. Lo hare. Me hare la cirugía.

    Nuevamente esa mirada intimidó a Marcus. Era un joven persistente, valiente y temible. El mismo General sabía que era más fuerte que él.

    —Entonces la contactare.

    Claudio le puso la mano de enfrente al General —Le juro que sobreviviré a esa cirugía.

    Marcus negó con la cabeza y le sonrió —Yo sé que puedes hacerlo— Estrecharon las manos. Cada uno se vio a los ojos y rieron un poco más.


    (...)​


    Lejos de Hericent, en un laboratorio secreto en el continente de Nil, oculto entre la capital del mundo, Olimpia. En las profundidades de un edificio del Gobierno Mundial. Ahí se encontraba la Dra. Sócalo con un hombre misterioso de traje negro envuelto en las sombras.

    —Unos búhos me contaron que te vieron durante la noche en Hericent hablando con los huérfanos Arcnaik y Hellwell, ¿algo que gustes contarme?— Dijo una voz ronca y seca.

    La doctora y aquel hombre se encontraban en un laboratorio donde había decenas de equipos de alta tecnología. La luz era escasa. Solamente el tenue color de aquella luz ultravioleta que desprendían algunos de aquellos equipos. Existían muchas pantallas, al igual que muchos papeles por todos lados y algunos libros apilados.

    —Es sorprendente que esos chicos estén vivos… Va más lejos de todo lo que alguna vez creímos… Leí los informes, la chica dice que Naum estaba
    interesado en ellos... Realmente lo comprendo…

    —¿Pueden servirnos?

    La mujer soltó un suspiro. Metió su mano dentro de su bata y sacó cuatro hojas de papel dobladas. Se las otorgó a la fría mano del hombre.

    —En cuanto tuve oportunidad de robarles un poco de cabello, lo tome. En el momento en que llegue aquí los investigue. Todos parecen estar en perfectas condiciones. Sin embargo, ninguno parece haber sufrido destellos de “el gen evolutivo”.

    El hombre dobló las hojas después de echar un rápido vistazo. Las guardó en su saco con cuidado —Entonces no son más que personas normales. Qué triste, esperaba más.

    Sócalo volvió a meter sus manos a su bata — ¿Nunca supiste la razón de la muerte del primer hijo de Adán Arcnaik?

    —Fue asesinado por Adán.

    —Pero fue asesinado porque el niño desarrolló “el gen evolutivo”, fue incontrolable. De no haberlo parado posiblemente hubiese destruido la isla entera en la que vivían. El niño mutó. Arrasó con un bosque y una montaña entera… y eso que aquel niño solo tenía cuatro años…

    —¿A dónde quieres llegar?

    —El primer hijo de Adán falleció por no poder controlar sus poderes. Desde su nacimiento tuvo ataques explosivos de energía por culpa de ser débil ante el gen... El poder del gen evolutivo es demasiado poderoso, es la misma razón por la cual todos los hijos de todos los “sombra blanca” y “los cinco demonios”, todos fallecieron antes de nacer… Y hubiese seguido asi de no haber sido por nuestra intervención… Si esos chicos han sobrevivido solo existen dos razones: Nacieron sin el gen, o lograron adaptarse a él. Tendremos que seguir esperando para saberlo…

    —De ser posible que hayan nacido con el gen, quizás puedan servir como bases para continuar con los experimentos del Dr. Akira…— El hombre señaló ligeramente hacia el fondo de la habitación. Ahí donde había un cuarto de vidrio transparente empañado por lo helado dentro de la sala de operación que se encontraba dentro de él. Adentro se encontraba una camilla ligeramente iluminada, sobre la camilla de cirugías se encontraba lo que quedaba del cadáver de Calvar —Naum está avanzando en sus experimentos… Está intentando crear súper soldados. Está avanzando en ello, por lo que podemos ver… ¿Usted cuánto ha avanzado?

    La mujer le giró los ojos, se tomó de la cadera y habló en tono de protesta —A Naum no le están vigilando constantemente para saber si está haciendo algo ético o no. Ya he estado experimentando con los restos de ese cadáver. Las cinco esferas de las que me contó el Capitán Kian, por lo que pude reconocer por los daños del cuerpo parecían estar hechas a base de energía concentrada con una gran pureza, no cualquier humano es capaz de soportar los experimentos que se llevaron a cabo para lograr controlarlos. Estoy segura que Naum consumió cientos de vidas humanas en el proceso... Yo no puedo hacer eso… —Sé que eres capaz de lograr grandes cosas a pesar de esas limitaciones…. Es importante que descubras los secretos del Dr. Akira. Para eso se te ha otorgado la información de la biblioteca descubierta en Vega…

    —No bromees, para lo que pudieron traerme, mejor no me hubiese traído nada… Pero no se preocupe. Avanzaremos en la investigación. Tengo que hacerlo... Me queda poco tiempo… Nos queda poco tiempo.

    —Confió en usted— El hombre se dio la vuelta y caminó hacia la entrada. La puerta se abrió sola. La luz de la entrada generaba que solo se pudiese ver una sombra salir.

    —Quiero a lo huérfanos vigilados— Ordenó Sócalo con los brazos cruzados.

    —Están siendo vigilados por Claarn— Contestó el hombre rápidamente.

    —¿Todavía confías en Claarn? Se ha estado apartado de la organización desde que adopto a los chicos… A demás, nunca le comentaría algo como eso. Es fiel a Abraham. El viejo, ni Adán, ni Edward nunca nos permitieron tocar a los niños. Claarn tampoco lo hará.

    —He estado informándome sobre los chicos— Comentó el hombre —Martin Price hizo una reservación para una sesión de adopción de magia en Kadamia, al igual que una lancha en Calani. Si nos mantenemos informados por medio de personas externas a nosotros nadie sospechara…

    La mujer soltó una mofa. Metió sus manos a su bata y se dio la vuelta.

    —También vigila a los Generales Mundiales. Hasta hace poco empecé a prestar atención en los almacenes de desechos peligrosos. Alguien ha estado abasteciéndose de tabletas de Uranio… Nadie se percató de ello porque son desechos en su mayoría inservibles… Hasta donde sé, aparte de nosotros dos, nadie ha estado sufriendo el desgaste, nadie hasta ahora, ¿Por qué un General Mundial ocuparía esos residuos peligrosos? Puede que alguno de ellos este apoyando a alguien en las sombras sin decirnos.

    El hombre se mantuvo de pie en la puerta un par de segundos en completo silencio —Me hare cargo— Dijo con su voz ronca. Aquellas palabras se sintieron frías y peligrosas. Dio unos pasos adelante y la puerta se cerró. Dejando la habitación nuevamente en la obscuridad parcial del laboratorio.

    La doctora caminó hacia una máquina. Ahí había un vidrio reforzado en la que había cuatro muestras. La mujer hecho un vistazo al cuerpo que yacía en la mesa. Regresó su mirada hacia las muestras. Sócalo las miro con admiración.

    —Así que seguimos los pasos de nuestro maestro, Naum. Aun somos niños en comparación… Pero si tú lograste crear súper soldados… Quizás es mi turno de crear clones…— Dijo soltando una sonrisa.
     
    Última edición: 24 Marzo 2019
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    Aldo MV Gallardo

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    Capítulo 21— La Biblioteca de Akira


    Claarn iba montado en un camello a través del desolado e interminable desierto que se abría ante el. El camino por el que caminaban era la antigua carretera que unía el reino de Maf con Vega. La carretera ahora no era mas que asfalto desgastado por los años. Una carretera que nadie utilizaba tras la implementación de las estaciones Koch. Claarn odiaba utilizar métodos de transporte modernos, era un fanatico de los viajes a caballo y carreta, a pesar de que la lentitud de estos era notoria contra los trenes Koch o los vehículos del ejército. Su afición por los animales era más grande que el hecho de gastar su tiempo. En más de una ocasión intentó llevar una mascota a la casa, pero Bruno les tenía pavor a las aves y Martin era alérgico a los perros y gatos. Así que el gusto por los animales era un placer reprimido por su querido compañero y aquel chico que llamaba alumno, pero quería como un hijo.

    La cima de aquella empinada masa de arena por la que subía la carretera se volvía pesada para el camello. El hombre le daba palabras de aliento al animal, al igual que unas palmadas en el lomo. Llevaban horas caminando por el desierto desde el último lugar donde habían podido abastecerse de alimentos y agua. El sol era abrazador, sin embargo el calor era algo que poco afectaba al cuerpo de Claarn. No se preocupaba tanto por el camello, tenia la intuición de que aquel animal había visto días peores.

    Una vez llegado al final de la colina se posaron en la meseta de aquel monte de arena. La arena del desierto volaba por los aires y causaba una enorme molestia. Claarn se puso sus lentes obscuros, se tapó con el sombrero y subió su mascada.

    El sol estaba en su mayor punto, casi el medio día. Sobre aquella infinita luz se podía observar el enorme reino de Vega. Los edificios de aquel reino se levantaban imponentes ante la nada del desierto. Los edificios descendían desde su centro, pasando de hermosos rascacielos a casas de barro mientras más se alejaba de la zona céntrica. Al Noroeste del reino se encontraba un enorme rió, de ahí empezaba a desaparecer el desierto transformándose en un gran campo de sabana.

    Las tierras de Vega estaban localizadas en un punto estratégico. Por Sur el enorme desierto donde era imposible manejar un ataque desde ahí. Las sabanas al Norte y al Este, y mientras mas te alejabas de la sabana esta se trasformaba poco a poco en verdes prados hasta llegar a un enorme lago, mas allá se encontraban las montañas donde no había civilización. Al Oeste un manto de desierto que finalizaba en el mar. Por donde sea que alguien desease atacar el reino, le seria imposible no ser detectados.

    El camello y el hombre tomaron un respiro. Claarn le dio al animal un poco de agua y unas zanahorias para merendar. Cuando el camello terminó de beber y comer el sheriff dio unos pasos hacia enfrente, desde esa colina podía apreciar el gran reino. Hermoso en su inmensidad central, pobre en la lejanía, como en la mayoría de todos los reinos.

    Un pequeño detalle le llenó la vista y atrajo toda su atención, unos vehículos recorrían el desierto hasta llegar a un lugar donde se encontraba una buena cantidad de vehículos, carpas, soldados y lo que parecía ser montones de luces que iluminarían la profunda noche del desierto.

    —Así que ahí esta… La biblioteca de Akira…— Dio un chasqueo con la lengua y se subió de nuevo al camello. Ahora mismo parecía estar más desesperado por llegar al reino. El camello trotó lo más rápido que pudo tras el tronar de las riendas. Ahora el camino parecía ser mas corto al ver su objetivo.


    (...)​


    Habían pasado poco menos de una hora para cuando Claarn ya se encontraba en su lugar de entrega del camello a las afueras de Vega, en un establo viejo de la zona más pobre del reino. El soldado dejó al camello con su rentero. Se despidió elogiándolo por su trabajo y que lo volvería a ver pronto. Pagó al dueño del establo y le dejó una propina para que tratara bien al animal durante la espera.

    Salió del establecimiento, encontrándose ahora en una colonia de casas pobres hechas con láminas pertenecientes a la basura, los mejores lugares estaban hechos con madera vieja, empobrecida por el poder del sol de aquel lugar. Por la calle que no era más que un camino de tierra aplanada por el tiempo y el uso había una gran cantidad de basura. El hedor que desprendía gran parte de la colonia pertenecía a la basura, desechos tóxicos y fosas clandestinas.

    Unos adolescentes observaron a Claarn desde el segundo piso de una de esas casas pobres. El hombre se percató de ello y les mantuvo la mirada. Al poco tiempo los jóvenes cerraron las cortinas de tela podrida. Entendieron el mensaje, no era alguien con quien debían meterse.

    Claarn acomodó su sombrero, pasó su mochila por el hombro derecho y emprendió camino hacia los enormes edificios del centro de Vega.

    La caminata de Claarn hacia la gran ciudad duró otro par de horas. En el recorrido podía darse cuenta de la verdadera situación del reino. Observó claramente el gran cambio de terrenos que existía mientras te acercabas al centro. Las colonias disminuían su pobreza. Las casas dejaban de ser de basura, lamina y madera vieja, para dar una forma mas civilizada. Hogares hechos de barro, cemento y madera de buena calidad. Las calles empezaban a ser pavimentadas y un poco mas estilizadas. Con forme se acercaban a los edificios, los hogares se volvieron elegantes, de un montón de formas excéntricas, de colores vivos, construcciones de cristales y mansiones de grandes patios. Las calles crecían a lo ancho, sin decir que la vegetación empezaba a dar vida al reino. Existían palmeras de todos lo tamaños y estilos. Había arboles de desierto y en los lugares mas elegantes crecía pasto, junto con grandes arbustos. Llegado al centro, los edificios crecían a niveles exponenciales, el calor se limitaba por la gran mancha de sombra que los mismos rascacielos creaban. Los comercios abundaban. Los lugares turísticos inundaban la vista. Claarn pasó por un lado de la estación Koch que finalizaba su viaje justo en el centro de la ciudad. Cerca de la famosa calle de Vega, “La calle de los mil rostros”, una calle inmensa llena de los mejores mercados de todo el mundo. Existía de todo. Restaurantes, licorerías, bares, antros, burdeles, iglesias, salones de belleza, mercados de frutas, mercados de carnes, museos, teatros, casinos, moteles y hoteles, por mencionar algunas cosas. Todos aquellos establecimientos unidos en una inmensa y larga calle que era visitada por todas las etnias de los dos continentes y las Islas Medias. La calle mas conocida de todo mundo.

    Claarn caminaba por aquella inmensa calle. Observaba todo con detenimiento, hace doce años que no caminaba por Vega, desde que había sido enviado en una misión para capturar unos importantes traficantes de drogas. Actualmente lo impresionaba el turismo de esa calle, que de por si ya era conocida por su excelente aprecio por todo tipo de personas y todo tipo de gustos, ahora que se encontraba caminando por esa calle, le parecía que debía de ser complicado mantener controlado los negocios ilegales en aquel cumulo de negocios, personas y edificios. Pues Vega era conocido por todos sus tratados comerciales, por su excelente potencial en la diversidad de todo tipo de comidas, medicinas, telas y tesoros. Volviéndolo uno de los reinos mas prósperos a nivel mundial. Sin embargo también era conocido por ser el escenario de una gran cantidad de crímenes. Epicentro de negocios del mercado negro. Cede de multitud de eventos obscuros como la venta de esclavos, órganos y todo tipo de servicios que las mentes mas asquerosas pudiesen imaginar. Añadiendo que Vega era la matriz de donde nacieron algunos de los criminales mas buscados de la lista negra del Gobierno Mundial.

    La cantidad de personas era algo imposible de creer. Si se juntara a todas las personas de aquella calle era probable que pudiese llenar todo LaneCloud. Existían personas de todos lados, desde las más pálidas, provenientes de Jenna, hasta las personas más obscuras provenientes de Maf. Todas vestidas con estilos de todo el mundo. Con ropajes tan excéntricos como eran los artísticos ciudadanos de Frandall, al igual que ropas tan elegantes como los de Milloria, pasando por la ropa formal casi de oficina que gustaban de utilizar en Iglakesh, hasta llegar a los ropajes de simples telas de Ilu. La diversidad era algo que llenaba a “La calle de los mil rostros”.

    Finalmente, en la última parte de la larga calle pudo ver a su derecha un edificio alto e imponente. Un templo que se alzaba con una estructura única, hecha de distintos materiales tan resistentes al tiempo que a lo largo de los milenios seguía de piel, hermosa y poderosa como el día que terminó de ser construido. “El castillo eterno de Vega”. Uno de los pocos vestigios que perduran de épocas borrosas. La alcaldía del reino y el sarcófago del segundo Chasoul, Valentín Purill. Ese templo enorme situado justo en el centro de todo el reino era la base militar del Gobierno Mundial de Vega.

    En la cima del templo se encontraba una bandera que mostraba unas cadenas rotas y la figura de un cuervo negro, simbolizaban el orgullo al final de la esclavitud consensuada y el honor a la imagen del liberador, Valentín Purill, conocido en su tiempo como “El cuervo”. En la entrada al oeste existía una estatua del líder de los liberadores que inicio la revolución. Sagacar “El grande”, observando siempre al ocaso, pues el vivió una de las épocas mas obscuras de la humanidad, mientras que Valentín Purill “El cuervo”, pupilo de Sagacar, se encontraba viendo al Este, pues el vio el nacimiento de la libertad de todos los humanos y destruyó todo los sistemas anticuados del Gobierno Mundial, liberando al mundo de la obscuridad del imperialismo.

    Claarn admiró el enorme edificio unos minutos. Siempre seria algo increíble de ver. Iría ahí, pero primero tenía que comprar unos licores, los últimos se los acabo en su viaje. Se acercó a un centro de negocios, abrió las puertas de una vieja licorería que alguna vez había frecuentado. Se acercó a la barra. Había algunos ebrios de piel amarilla discutiendo al fondo. Una mujer tocaba el piano mientras cantaba una melodiosa canción que únicamente dos hombres medio borrachos escuchaban. Las otras camareras se encontraban fumando un cigarrillo en la otra esquina del bar mientras cotilleaban.

    Claarn tomó asiento en un banco alto.

    -Creí que era una licorería, no un bar- Le comentó Claarn, un poco molesto, al joven pelirrojo de abundante barba y cabello cortó que limpiaba la barra. En su gafete decía barman.

    -Somos ambos, señor. Son tiempos difíciles y tuvimos que cambiar nuestro tipo de negocio, pero los ebrios destruyen las botellas, por lo que nuestro almacén de productos lo tenemos atrás- Respondió el joven con una voz gruesa y amable –Las bebidas más populares son todas las que tenemos en el mostrador detrás de mí. Aunque si gusta puedo darle un libro con nuestros licores más exóticos- El joven se recargó en la barra y sacó un libro.

    Claarn mantuvo la mirada en los licores –Me dijeron que por aquí podía comprar una botella de lo que necesito…

    -¿Enserio? ¿Y precisamente que es lo que necesita?

    -Un “AAA” del 73´.

    El joven dejo de limpiar la barra y observó a Claarn, pero este no le dirigía la mirada. El chico se agachó y recogió una pequeña libreta de una caja –Llegó al lugar adecuado. Esa es una bebida bastante especial. No muchos la conocen. Proveniente del gran reino de Sabatelli en las Islas Medias, justo ese año se hizo la primera botella. Lamentablemente la única botella que tengo de “AAA” del 73´ esta utilizada, así que solo puedo hacerle bebidas con ella. Aquí en esta libreta están las bebidas que hago con el- El chico extendió la libreta para que el hombre la viera, pero Claarn no parecía darle importancia, siguió viendo al joven.

    -Sorprenderme- Dijo Claarn regresándole la libreta deslizándola por la barra.

    El joven le miró desafiante –El que parece que podría interesarle es el “Dos Torres”, es un poco complicado, se hace en un tarro largo y fino mezclando jugo de uva obscuro con el licor, con una ultima capa que se construye con aceite de frambuesa y coco con el queda delicioso. La frambuesa termina dandole un color rojo intenso muy bello. Los clientes suelen probarlo en la media noche, dicen que es bueno para empezar una fiesta. Su costo son 49000 Chas.

    Claarn tamborileo en la mesa mientras asentía.

    El barman le sonreía con orgullo.

    -Entonces volveré en la media noche. Si eso dicen ellos, será por algo.

    -Quizás en la noche nadie los puede ver después de ese trago. Dicen que es rudo.

    -Puede ser- Claarn se levantó de la barra pasando su mochila por el hombro -Bueno, me iré. Pero primero dame una botella de ese ron.

    -Claro- El joven atendió el pedido. Le dio la botella de ron. Claarn agradeció con una sonrisa. Pagó la botella y le dio una moneda de propina.

    -Buen servicio.

    -Muchas gracias- Dijo el chico asintiendo y guardando la moneda en su bolsillo.

    Claarn salió por la puerta haciendo una ceña con la mano a forma de despedida. Regresó a la calle principal y se mezcló entre la multitud.

    El barman le observaba desde la barra hasta que lo perdió de vista. Con la moneda que le habían dado golpeó la madera del mostrador haciendo la tonada de una canción.

    Unos segundos después dos chicas salieron de la puerta del almacén. Con una sonrisa el barman hizo un ceña con la cabeza y las chicas salieron del bar a paso tranquilo, mientras se ponían unas capuchas de color crema.

    Claarn había cruzado “La calle de los mil rostros” y se dirigió hacia los edificios del centro. Cruzó entre distintos bulevares y calles hasta llegar a un hotel cercano al cuartel de Vega, un hotel llamado “Las Dos Torres”.

    El hombre entró al edificio, pagó el hospedaje al recepcionista que atendía en la entrada. Era un hotel caro, pero Claarn podía darse ese tipo de lujos, claro, utilizando su placa del Gobierno Mnudial, ya que la mayoría de negocios tenían promociones y descuentos a servidores del gobierno.

    Justo antes de subir por las escaleras Claarn sintió como su barriga rugía. Miró hacia la izquierda y ahí se encontraba el lobby, y un poco mas adentro, un comedor. Atraído por el olor a la comida, Claarn se dirigió hacia las mesas. Llegó a la barra, tomó el menú y sin echar mucho ojo pidió unas papas con rajas de ternera bañadas con crema, lo acompañaría de un buen vino de Vinaria. Quizás la comida más barata que había en todo el lugar. Se sentó en la barra y dejó su sombrero en la superficie de la misma.

    En unos minutos su plato se encontraba frente a él.

    Estaba por dar su primer mordisco, cuando un hombre se sentó a un lado de él, molestando su placentera soledad, pero no conforme con esto, aquel hombre tomó su sombrero y se lo probó. Claarn se irritó. Se dio la vuelta rápido listo para poner en su lugar a aquel hombre. Entonces le vio el rostro.

    -Hola, superior, Bohm. Un gusto verle- Dijo el hombre con una encantadora sonrisa que Claarn tenia calcada de memoria. Con un tono y un porte refinado. Era Arlogn Price, el General de Milloria y el hermano mayor de Martin.

    -¡Arlong! Ha pasado tanto, no te veía desde lo de Abraham...- Claarn mostró una sonrisa y le tendió la mano para saludarse.

    Arlong atendió su saludo de inmediato con un fuerte apretón –Ha pasado tanto tiempo y usted sigue igual que siempre- Soltó una risa -Debes decirme tu secreto un día de estos.

    Claarn le acompañó en su risa -Es algo complicado de entender, pero si, algún día quizás te lo diré.

    -¡Excelente!- Dijo entre risas. Volteó hacia el bartender y pidió mostrando una sincera sonrisa blanca –Camarero, si me puede servir uno igual al de mi compañero, gracias… Te acompañaré, espero no te moleste.

    -Para nada ¿Y dime qué te trae por aquí?

    El joven gesticulaba bastante con las manos, un ejercicio que hacen para los políticos y empresarios del cual Arlong dominaba tan bien que lo hacia por inercia –El General Erick Blake y yo decidimos llevar a cabo unos negocios internacionales. Es algo que se lleva planeando desde hace tiempo. Justo hoy en la mañana acabamos de terminar de firmar. En la noche quedaremos para arreglar unos detalles con algunas industrias. Odio estar en las habitaciones del cuartel de Vega, demasiada seguridad. Me gustan las cosas sencillas, por eso me hospedo en este hotel.

    -Comparto tu desagrado con las habitaciones de los cuarteles, son incomodas a morir- Claarn tomó un poco de su comida y lo saboreo. Era un delicia -Entonces unos negocios internacionales… Me sorprendes, Arlong, parece ser que sirves para algo- Claarn soltó unas risas.

    Arlong sonrió –Ya no soy el mismo jovencito de hace dieciséis años al que le tuvo que cuidar las espaldas. Debo admitir que gran parte de lo que soy es gracias a usted. Me enseñó muchas cosas durante la postguerra.

    -De los mejores soldados que he tenido a mí cargo. No suelo decir esto. Odio el ego en las personas…- Tomó un sorbo a bebida -Era de esperarse, después de todo fuiste un prodigio desde que entraste a los quince años al ejercito como alumno de tu padre.

    Arlong soltó unas risas silenciosas -Mi padre deseaba que fuese un gran soldado, sus entrenamientos si que fueron bruscos. Yo creí que era un amargado, pero demonios, ser un General es un trabajo cansado…

    -Por eso siempre he rechazado ese puesto. No es más que una carga. Me agrada mi estilo, ser un vagabundo al cual llaman cuando necesitan.

    -Hablando de que le llaman para cuando lo necesitan… ¿Qué hace por aquí?

    Claarn levanto las cejas y le lanzó una mirada fría -Cosas confidenciales, hijo.

    -Siempre un hombre misterioso…- El bartender trajo la comida del General y el hombre agradeció con una sonrisa. Empezó a picar las rajas con los tenedores cuando preguntó -¿Vienes por la biblioteca?

    Claarn estaba masticando cuando escuchó la pregunta. Observó atentamente al mayor de los hijos Price. Tragó su comida y entonces preguntó -¿Cómo lo sabes?

    -Erick Blake me habló sobre ello. Era imposible que no viese el movimiento militar al Este de la ciudad. Supongo que me lo contó porque quiere generar una confianza con su nuevo aliado. Es importante que mantenga sus alianzas en este momento, ya sabes que la situación en el continente de Nil no es la mejor.

    -Estoy al tanto de ello… Si, es por la biblioteca que he venido a Vega.

    -Es lógico, nada pasa por debajo del Servicio Secreto. Me sorprende. Llegaste muy rápido. Me dijo que había informado de la aparición de la biblioteca ayer en la tarde.

    Claarn terminó de masticar y luego habló –Lo que pasa es que me encontraba cerca de Vega en otra misión. Quizás por nuestra efectividad es que todo
    mundo nos tiene miedo…

    -Puede que sea por eso… o el mal rostro que se carga, Claarn- Dijo Arlong rápidamente soltándose a reír. Claarn se rio con el.

    La plática continuó durante un rato entre chistes, anécdotas y trabajo. El mayor de los Price y el agente secreto se llevaban bastante bien.

    La comida se había acabado y los dos hombres continuaban bebiendo de su vino.

    —Y sigues pareciéndote tanto a Abraham Arcnaik. Sabias que una investigación concluyo que en el planeta puede haber un total de cuatro personas parecidas a ti, lo escuche en uno de esos programas de radio... Me parece un dato interesante. Debió haber sido increíble ver una conversación entre el viejo General y usted.

    Claarn solt una pequeña mofa –Deja de escuchar esos programas tan idiotas, solo quieren lavarte el cerebro- Mantuvo una ligera sonrisa y empezó a menear la copa de vino —Yo lo consideraba como un padre… Me enseñó muchas cosas en sus largos años de servicio. Sin embargo no soy ni la mitad de lo que él fue…- Detuvo la copa y le metió un largo trago.

    Arlong agachó la mirada hacia su copa a medio acabar —Eso lo entiendo bien. Tomé el puesto de mi padre cuando falleció. Mucha gente lo consideraba el mejor gobernante de los últimos años. Fue difícil, pero actualmente creo que he hecho el mejor trabajo que he podido hacer. La gente esta feliz con mi trabajo…- El General empezó a reír -Al menos eso dicen las encuestas de popularidad…

    -Lo has estado haciendo bien, muchacho, Charles estaría orgulloso- Claarn extendió su brazo tocando el hombro de Arlong. Dándole un pequeño apretón y una palmada de aliento.

    El General soltó una risa ligera -Gracias…- Tomó un sorbo a su vino con una sonrisa enternecida. Dejó la copa en la barra y le dio un pequeño empujón a Claarn -Pero alégrese, viejo. Has llevado cabo múltiples misiones importantes durante y después de la guerra. Si mal no recuerdo usted defendió el pueblo de LaneCloud cuando fue atacado hace tres años por aquellos bandidos, y lo más importante, te diste a la tarea de cuidar al nieto del mismísimo héroe de la cuarta guerra mundial. No cualquiera podría hacerlo mejor de lo que usted lo ha hecho… Sabes, no todos están hechos para dejar una huella, algunos solo estamos aquí para dejar un legado a los verdaderos héroes de la historia…

    Claarn soltó una risa y miraba a Arlong con curiosidad —Puede que sea verdad… Abraham confiaba mucho en sus nietos. Creía que ellos tendrían un destino más que brillante. En cierta forma el Gobierno Mundial también lo ha pensado. Alguna vez tuve la suerte de hablar con un General Mundial, me dijo que esperaba grandes cosas de mi tutela.

    —El apellido Arcnaik se ha vuelto legendario, al igual que el Hellwell. Muchos confían no solo en ti, sino en mi hermanito. Esos niños un dia demostraran ser dignos de sus apellidos, y serán capaces de demostrarlo gracias a ustedes... Recuerda todas mis palabras, Claarn- Le dijo Arlong mientras tomaba su copa y la meneaba frente el rostro del hombre.

    -Eso es lo que espero. Es lo que mas me llenaría de orgullo… Son unos buenos muchachos.

    -Los recuerdo bien… Vi futuro en sus ojos…- El hombre tomó lo ultimo que le quedaba de su vino. Sus mejillas estaban sonrojadas.

    Claarn ya había pensado desde hace minutos que Arlong estaba subido de copas.

    -Quiero otra camarero, por favor- Dijo al aire tras dejar su copa en la mesa. Llevó su mano a la mejilla y se recargo en ella mientras esperaba su siguiente copa.

    -Apenas son las tres de la tarde, no deberías tomar tanto, Price- Dijo Claarn con una sonrisa nerviosa.

    -¿Qué? ¿Y tú me dices eso? Mírate, has tomado mas vino que yo y ni siquiera se te ve mareado.

    -Es entrenamiento diario- Contestó entre risas.

    Arlong empezó a reír junto con Claarn. Se frotó el cabello y le miró a los ojos. La mirada del General se volvió sensible. Mostraba nostalgia -Cortando un poco la charla, ¿como esta Martin?

    Claarn no titubeo en hablar —Sigue siendo molesto, como siempre…

    Arlong muy animado empezó a reír —Seguro pasa mas tiempo buscando chicas que cuidando a los niños.

    —Ya ha estado mas tranquilo con eso, creo que ya se acabo a las chicas de los dos pueblos- Claarn empezó a menear su copa entre risas después de decir eso.

    —Es un mujeriego. Desde que era pequeño fue así, intentaba conseguirse pequeñas novias de su colegio. Fue un desastre cuando llegó el momento de trabajar como soldado. Utilizaba mucho la táctica de presumir que era soldado. En mas de una ocasión tuve que encubrirlo de nuestra madrastra diciendole que había ido a una misión, cuando en realidad estaba por ahí con alguna chica… Que bien por él si ya ha parado con eso. Espero que algún día consiga una buena mujer y se enamore… Me haría muy feliz eso…- El General se encontraba viendo la barra con una mirada alegre. Sonreía al imaginarse una boda.

    Claarn le observaba. Le parecía tierno que su hermano mayor le tuviese tanto afecto. Entonces el frío hombre también habló —Aunque no lo creas, a mí también me haría feliz… A pesar de que es mi compañero de tutelaje, lo he considerado como uno más de mis alumnos. He tenido muchos problemas con él, muchos pleitos, discusiones, choque de ideas... ¡Sabes, no se parece para nada a ti, ahora que lo pienso!- Los dos hombres empezaron a reír.

    -¡Verdad! ¡Es un desastre!- Contestó el hermano animado.

    -Si…- El hombre soltó un suspiró –Sin embargo, es un buen muchacho, ama a los chicos, al igual que yo. Es un gran maestro y un increíble soldado.

    Arlong observó la copa de vino que le trajo el bartender. No supo en que momento la habían traído. Esbozó una sonrisa al mirar el fondo rojo de la copa y ver su reflejo entre el vidrio. Un rostro casi idéntico a de Martin —Si, lo es… Cuando pasó el tiempo y vi que Martin aun continuaba en esa casa me di cuenta que quizás cuidar a esos niños le haría madurar… Los niños pueden ser un poderoso poder de cambio.

    Claarn asintió mientras daba un sorbo a su vino. Dejó la copa en la barra y le lanzó una mirada a Arlong — ¿Tu no has tenido hijos todavía?

    El General negó con la cabeza con un rostro serio.

    -Entiendo, no preguntare mas…

    -No te preocupes…- Contestó el hombre. Pensó en hablar durante unos segundos y después de un suspiro dijo —Supongo que aun no estoy listo. Hace poco, mi esposa estaba embarazada, pero perdió al bebe a los pocos meses. Esperaremos por un tiempo… Nunca le conté a Martin sobre ello. Conociéndole, quizás hubiese estado detrás de mi queriéndome hacer sentir mejor… Siempre fue muy unido a mí, sabes.

    —Lo reconozco. Cuando estamos todos juntos contando historias, muchas de ellas hablan sobre ti. Es el amor fraternal. Un hermano es un compañero de vida y experiencias. Un amor mas allá de lo que puede haber entre amigos. Después de todo, eso es la familia, un lazo más poderoso que cualquier otro… Estoy agradecido de tener a esos muchachos. Aunque han hecho que mi cabello empiece a tornase blanco, también son la razón de que pueda distraerme de todas mis demás responsabilidades…

    -¿Tu no tienes hermanos?- Preguntó seriamente Arlong.

    -Tuve alguna vez- Respondió el hombre –Todos murieron durante la guerra.

    -Lamento recordartelo…

    -Descuida. Soy de los hijos menores, apenas si los conocí…

    -La familia es familia, se conozcan poco o no…

    Sonó la campanilla de la entrada, pero ninguno de los dos le hizo caso.

    -Brindo por la familia- Dijo el General con una sonrisa.

    Claarn le regresó la sonrisa -Salud.

    Mientras bebían Claarn observó como un par de mujeres entraban al hotel. Una joven pelirroja le miró a los ojos. El hombre se estremeció al verla. La chica levantó la ceja al inspeccionar al Gral. Price. La chica dio dos toques con los dedos al hueso de su muñeca. Y por ultimo dos toques en la frente. El hombre asintió de manera leve.

    -¿Claarn…?- Dijo Arlong mas de una vez al ver el rostro del hombre.

    -¿Qué sucede?- Preguntó de pronto el hombre.

    -No lo se, tu dímelo…- Arlong giró la cabeza hacia donde estaba viendo Claarn.

    La chica se dio la vuelta haciendo volar su cabellera roja mientras subía las escaleras junto con su compañera de abundante cabellera obscura.

    Arlong únicamente vio a las chicas subiendo. Entonces empezó a reír animado –No creí que estuvieses todavía en la jugada.

    La campanilla de la entrada nuevamente sonó.

    Claarn rio apenado -Algunas veces, solamente… Por ejemplo, mira a esa chica que acaba de entrar. Es muy atractiva, me gusta más el cabello largo, pero el
    corte le luce muy bien. Creo que es una de las pocas soldados a las que les queda tan bien un uniforme del ejercito…

    -¿Quién?- Preguntó el General antes de voltear. Entonces escuchó las palabras “Me gusta mas el cabello largo” -¿Qué dijiste?- Preguntó sin voltear a ver a la chica.

    -¡Arlong!- Se escuchó en todo el comedor.

    Todos voltearon a verla.

    La mirada de Claarn cambio completamente, volteó a ver a Price rápidamente -¿Te conoce?- El rostro del General se pinto pálido.

    -¡¿Qué estas haciendo?! ¡El Gral. Blake te ha estado buscando! ¡¿Querías ir a ver la biblioteca o no?!- Aulló la chica con mucha fuerza. A pesar de ser pequeña de altura su presencia se hacia notar sobre todos los demás. Era una joven de cuerpo despampanante, de baja estatura, poco más del metro y medio. Su cabello era corto y de color rubio. Su tes blanca como las nubes. Tenía los labios pintados de un rojo tenue, y unos aretes azules que hacían juego con sus preciosos ojos zafiro. La chica llegó con Arlong y al verle las mejillas coloradas su rostro se volvió obscuro.

    -¡Estas ebrio! ¡Estamos en una ciudad donde acabas de hacer un negocio internacional! ¡¿Quieres que esta sea la imagen de Milloria en Nil?!- La chica tomó de la oreja al General -¡Comportarte como un General a la altura! ¡Más vale que se te quite lo borracho para cuando hayamos llegado a la oficina de Erick Blake! ¡Ese negocio internacional es una de las mejores ideas que has tenido! ¡No hagas que se arrepienta!

    Claarn quedó boquiabierto al igual que todo mundo en el hotel.

    -¿Ya la conocía, Sr. Bohm? Es Emma Allen, mi Teniente General… Emma, el es el Agente del Servicio Secreto, Claarn A. Bohm.

    -¿Allen? ¿Eres la hija del ExGeneral Alan Allen de Iglakesh?

    -Exactamente- Contestó ella al soltar a Arlong -Soy la hija menor. Un gusto en conocerlo- Dijo con un tono de voz bellísimo. Una sonrisa que calentaba el
    alma. Y una mirada linda, pero con un sentido de alta confianza.

    -Fue mi compañero durante muchas batallas hace décadas, un gran hombre, como pocos. Lideró muy bien Iglakesh antes de su retiro. La General actual es el ejemplo de su enorme talento. Que la diosa lo tenga en su eterna gloria.

    -Muchas gracias, Sr. Bohm. Siempre me llena el corazón escuchar sobre mi padre- Contestó ella amablemente y un poco ruborizada. Una pequeña sonrisa nostálgica se tatuaba en su rostro.

    Arlong pagó la comida y la bebida mientras los dos soldados se presentaban. Se acomodo su uniforme, dobló perfectamente el cuello de su camisa y pasó su mano por su cabello, dejándolo medianamente acomodado.

    -Estoy listo- Dijo el General con una sonrisa confiada.

    -Ya estuvieses caminando al cuartel…- Gruño la mujer.

    Arlong empezó a reír nervioso -Tranquila… Tenia que invitar a Claarn a ver la biblioteca. Al fin y al cabo vino por eso.

    -¿No crees que haya algún problema? La invitación era exclusivamente para ti.

    -No debería haber problema. Después de todo Erick Blake ya le conoce, estuvo en el mismo escuadrón conmigo durante la posguerra.

    Claarn levantó la ceja -No lo recuerdo.

    -¿Enserio?- Arlong soltó unas risas –Recuerdo que el día que llevamos a cabo nuestra primera misión con usted, nos dijo: “Si llegan a separarse del escuadrón no crean que haré un esfuerzo por encontrarles. Probablemente ni siquiera recuerde su rostro. Aquellos que son debiles no merecen tener espacio en mi memoria”.

    Emma abrió los ojos y volteó rápidamente a ver a Claarn – Que cruel- Dijo decepcionada.

    Claarn soltó una risa apena -Si, parece ser que es algo que yo diría…- Se perdió en sus pensamientos mientras miraba la barra del lugar. Golpeó la madera con su palma y levantó el rostro -Esta bien, iré con ustedes. Después de todo, tarde o temprano tendría que hablar con el General de Vega.

    -No se diga más- Dijo Arlong con una sonrisa. Tomó el sombrero de Claarn y se lo puso. Volteó hacia los camareros -Estuvo delicioso, mis felicitaciones al chef. Aquí tiene una propina por aguantarnos todo este tiempo, buenos hombres- Dejo un billete en la barra y camino hacia la salida con las manos en la puerta.

    -¡Quítate ese sombrero! ¡Te ves ridículo! - Gritaba Emma mientras salían.

    Los dos soldados salieron primero del hotel.

    Claarn caminaba con lentitud. Echó un vistazo a las escaleras y ahí se encontraba aquella mujer pelirroja. Esperando recargada en la pared al final de las escaleras con un pie pegado a concreto sobre el que estaba recargada. Ambos se vieron. Claarn movió los dedos de su mano generando unas llamas que desaparecieron al instante en distintas yemas de los dedos. Ella asintió. El hombre salio por la puerta. Haciendo sonar la campana de la recepción.

    La mujer en las escaleras subió con prisa al siguiente piso al sonar de la campanilla.


    (...)​


    El sol iluminaba el cuartel, dejando ver la belleza de su maravilla arquitectónica. Decenas de personas subían y bajan las largas escaleras que llevaban a la entrada del cuartel. Claarn apreció con detenimiento aquellas estatuas del segundo Chasoul Valentin Purill y del líder revolucionario Sagacar. Pensando en lo inmenso de su legado, compatible con lo inmenso de sus representaciones.

    La bandera de Vega colgaba de la entrada del cuartel en cinco banderines que caían alternadas entre pilares de roca que sostenían el techo de piedra. Los tres soldados entraron al cuartel. Desde la entrada se podía ver un lobby enorme con una gran cantidad de plantas de sombra dentro. Al igual que una fuente de agua en el centro de todo el piso. Mirando hacia arriba se encontraban cuatro pisos más de oficinas y almacenes. Elevándose hasta el final una punta de vidrio que servia como tragaluz. En el suelo se encontraban formados en curiosas figuras vidrio blindados, desde el lobby del cuartel podías observar el interior interno del cuartel.

    Subieron hasta el último piso. Al fondo de extensos pasillos se encontraba un único pasillo decorado con multitud de cuadros, tesoros de oro y artesanías antiguas. El piso de piedra era cubierto por una larga alfombra roja. Las paredes aquí eran blancas adornadas con finos detalles dorados.

    En los cuadros se podían apreciar piezas de arte que mostraban hechos históricos en la línea del tiempo del reino. Al igual que se encontraban múltiples cuadros con gobernantes emblemáticos en la historia. Soldados uniformados y multicondecorados alzando el pecho y el mentón en honor a sus hazañas.

    Muchos rostros eran conocidos. Sin embargo al final, se encontraba un par de cuadros gigantescos. Del lado izquierdo en uno de los retratos se encontraba Valentin Purill, el héroe de la Segunda Guerra Mundial. Un hombre de piel negra, ojos pequeños, cara alargada, la sombra de una espesa barba recién rasurada, cabello rizado pegado al cráneo, nariz ancha y unos labios ligeramente gruesos. Tenia la bandera ondeada en su espalda, aquella bandera que movilizo millones de personas a pelear contra el antiguo Gobierno Mundial y el esclavismo. En sus ropajes se mostraba su humildad, pues de todos los guerreros dentro de aquellos cuadros, el era el único que vestía ropas tradicionalistas. Sentado en una silla de respaldo largo hecha enteramente de madera. Detrás de todo el retrato se encontraba una imagen de un reino mucho más pequeño del que era ahora. En su placa dorada decía: “Purill Valentin. Segundo Chasoul. Héroe de la Segunda Guerra Mundial. Líder del ejército revolucionario. Y fundador del Gobierno Mundial actual. 1330 d.C. – 1425 d.C.”

    Del lado derecho se encontraba otro retrato. En el se veía el interior de la oficina del General. Una gran cantidad de libros, ligeramente mostrando la ciudad, bloqueada por los enormes edificios. El retrato mostraba a un hombre moreno, de cabello ondulado y ligeramente despeinado, pero al fin y al cabo elegante. El hombre tenía unos ojos saltones color negro. Su mirada era seria y profunda, casi hipnótica. Era como si quisiera seducir al pintor que hizo el retrato. Una barba perfectamente negra y delineada. No tenía un uniforme militar como todos los otros retratos. Este hombre tenía un traje azul hecho a la medida. Todo un hombre de negocios, pero con una pose como si fuese un modelo de esas revistas de moda que actualmente estaban circulando. En una placa dorada abajo del cuadro decía: “Gral. Blake Erick”. Debajo del nombre existía un espacio ancho, como si se esperara que alguien escribiese una leyenda.

    -Cuanta autoestima…- Dijo Claarn entre dientes. Nadie le escuchó.

    Arlong toco la puerta.

    -Adelante- Respondió una voz suave.

    El General de Milloria asintió. Tomó el picaporte de las grandes puertas. Abrió dando un ligero empujón dejando ver el interior de la oficina. En el medio se encontraba un escritorio. Unas extensas cortinas guindan cubría una enorme ventana. Del lado derecho una fila completa de lockers tapizaba la pared, frente a ellos se encontraban unas plantas y unos sillones. Del lado izquierdo, se encontraba una mesa de reunión larga. Al igual que dos pizarras y un mapa mundial junto con un mapa de Vega. Dentro de un marco de vidrio se encontraba el uniforme y medallas del General, alumbrado por tres lamparas. Detrás del escritorio se encontraba Erick Blake, el mismo hombre de aquel retrato, pero consumido por los años, cargando con ojeras y una que otra blanca cana tanto en su barba como su cabello. Llevaba puesto un traje color caqui y sostenía un libro el cual cerró rápidamente al ver a Arlong pasar.

    -General, su encantadora Teniente y yo lo estuvimos buscando…- El rostro de Blake paso de una larga sonrisa blanca a una completa sorpresa tras ver detrás de los soldados de Milloria, a un hombre alto que llevaba sombrero vaquero con un inmenso parentesco al fallecido héroe Abraham Arcnaik. Lo reconoció de inmediato -Claarn A. Bohm… Que esplendida coincidencia…- Pensó el General de Vega al momento en el que caminaba hacia los soldados.

    -Discúlpeme, Gral. Blake. Deje presentarle al motivo de mi retraso- Dijo Arlong con cierto tono alegre. Su rostro estaba ruborizado por el alcohol y Emma estaba nerviosa al verle de esa manera.

    -Usted tranquilo, Gral. Price. Yo también hubiese atrasado nuestro viaje.- Blake le dio un apretón rápido a Arlong, sin prestarle demasiada atención a su aliento o su aspecto. Enseguida se dirigió a Claarn, el cual se encontraba admirando la oficina.

    -Un gustó poder volver a verlo, maestro. Parece que su poder implacable también afecta a los años. Luce idéntico- El hombre tendió la mano en direccion a Claarn. Mostró su sonrisa mas aduladora y esperó un gesto alegre del hombre.

    El rostro de Claarn se moldeo en un gesto de duda -¿“Volver a verlo”? ¿Nos conocemos?

    Las manos se apretaron. La sonrisa de Blake titubeó al escuchar esas palabras. Dentro de sí su orgullo ardía en llamas –Por supuesto que nos conocemos.
    Fui parte de su escuadrón en “La Batalla de los Lacayos”. De hecho Arlong y yo fuimos compañeros- Su postura se mantuvo y su cabeza permaneció como piedra ligeramente alzada mostrando poderío. Señaló a Arlong con la palma abierta y seguido llevó ambos brazos atrás inflando el pecho de orgullo.

    -Tendrá que disculparme, General Blake, pero no logro recordarle- Comentó Claarn algo desvariante del tema.

    La sonrisa de Blake dejó de ser una sonrisa perfecta para volverse una sonrisa que mostraba de manera notoria un gesto de cierta molestia. Tomó un respiro casi invisible y continuó.

    -No se preocupe. Lo importante es que estamos juntos. Dígame, ¿Cuál es la razón de su grata visita?

    -Mi misión es confidencial, pero creo que sabe por donde va relacionada. He venido a investigar la biblioteca de Akira.

    -El hombre asintió lentamente con la misma mirada de antes, soltó una ligera risa –El Servicio Secreto trabaja bastante rápido, el reporte apenas lo envié ayer y ya han enviado a alguien de su calibre. No se preocupe, de hecho estamos esperando a Arlong justo para ir hacia allá ¿Comprende lo horrible que es descubrir algo tan importante como una biblioteca de Akira y ni siquiera poder verla? Es un horror.

    -Debe serlo, le traerá cierta fama a Vega el tener algo tan importante como eso… Bueno, ¿que estamos esperando? Ya estamos juntos.

    -Se ve animado, Agente Bohm- Dijo el Gral. Blake al darse la vuelta hacia su escritorio -¿Le trae recuerdos?- Preguntó el hombre mientras caminaba.

    El rostro de Claarn se volvió duro –Mas recuerdos de los que necesito…

    El General sacó unas llaves y cerró los cajones de su escritorio –Hoy veremos cosas increíbles- Dijo animado al levantar un poco la mirada. Se irguió. Observó hacia la ventana y desde ahí pudo apreciar toda la ciudad de la cual estaba a cargo. La luz entraba por la oficina alumbrando y alargando las sombras -¿Qué clase de utopía seríamos si hubiésemos seguido la visión del Dr. Akira Dorian Wish…?

    -No seriamos ninguna utopía- Contestó Claarn con tono duro. En ese momento las cortinas guindas de la oficina se cerraron tras un ligero pitido. Llenando la oficina de obscuridad, dejando la luz ante ellos entre ligeras luces. Los tres soldados voltearon a ver al agente.

    -¿Cómo dice?- Preguntó Blake con curiosidad.

    Claarn no pensaba sus respuestas ni un instante. Hablaba desde el corazón -Lo que escucharon. De no haberse descubierto la verdad sobre Akira Dorian Wish y de haberle dejado seguir con sus proyectos el mundo entero se hubiese sumido en la obscuridad. Ese hombre no era ningún tipo de héroe ni mesías. Un genio, eso no lo negare, pero un genio corrompido por la locura de la guerra, un demonio con una mascara de ángel.

    La mirada cautivadora de Blake se volvió seria y afilada. Estaba por contestar cuando Emma Allen respondió –Pero Sr. Claarn gracias al Dr. Akira ahora tenemos vacunas contra enfermedades que persiguieron a la humanidad durante miles de años. También tenemos muchos avances tecnológicos que utilizan en las industrias, medicina y el ejercito. La presencia del doctor en la historia es un punto y aparte desde que se iniciaron las ciencias. Creo injusto que lo acuse de manera tan cruel solamente porque decidió trabajar en experimentos fuera de la supervición del Gobierno Mundial…

    Arlong le puso el brazo en el hombro a la joven mientras le negaba en la cabeza, con intención de que se detuviera. Ella enarcó las cejas y le gritó molesta -¡¿Por qué tengo que callarme, estoy en todo mi derecho de debatir sobre el tema?!

    -Es que no es bueno debatir con Claarn sobre esto… - Dijo el hombre con un rostro serio.

    La chica le quitó la mano del hombro -¿Qué cosas dices?

    -Escucha a tus superiores Teniente Allen...- Comentó el Gral. Blake lanzandole una mirada dura –Despúes de todo como puedes debatir sobre este tema
    con alguien que estuvo en los laboratorios del Dr. Akira…

    -¿Comó?- Pregunto ella confundida.

    -¿Así que lo sabes?- Dijo Claarn con la frente en alto observando directamente a Erick Blake. Su rostro se volvía terrorificamente obscuro. Parecía molesto.
    -Recuerdo que nos lo comentó a un grupo del escuadrón durante la “Batalla de los Lacayos”…- Respondió Arlong.

    -¿Enserio?- Preguntó el hombre confundido.

    Arlong se acercó a Emma y le susurró al oído -Claarn A. Bohm es uno de los pocos sobrevivientes de los laboratorios. Los laboratorios fueron atacados por “Los Brujos” despúes de la muerte del doctor. Se cree que buscaban información. Sin embargo, lo que no sabían era que para encontrar informacion debían encontrar “Las Bibliotecas de Akira”.

    -Sin embargo yo opino igual que usted jovencita…- Dijo Blake con una sonrisa –Creo que la mente de aquel hombre era brillante. Un cumulo de ideas que traerían una vida impensable en los próximos mil años. Un visionario con las manos atadas a las reglas de hombres con miedo. Despúes de todo, las ciudades donde vivimos, queramos o no, son lo que son por la visión de un único hombre- Blake y Claarn se vieron entre si con un choque de ideas tan intensas que hacian pesado el ambiente de la oficina. Al final el Gral. De Vega levantó los hombros los brazos –Pero no podemos hacer cambiar de opinión a alguien con las ideas tan fuertes. Sin embargo podemos tratar de hacerlo mostrando la grandeza del doctor. Vamonos. Tenemos una biblioteca que explorar- El hombre sonrió, acomodó su saco y caminó hacia la puerta abriéndola para sus visitas dejando ver el brillante pasillo con los retratos.

    Arlong caminó hacia la salida y le dio una palmada a Claarn –Llegó la hora- El hombre le sonrió con una sonrisa piadosa y salió de la habitacion. Emma le siguió. Ambos agradecieron al General por abrirles la puerta.

    Claarn se quedó dentro de la oficina hundido en la obscuridad de sus pensamientos.

    Erick Blake le estaba observando mientras le esperaba. Los soldados de Milloria esperaban adentrados en el pasillo. El General sonrió y con una mirada tierna dijo -Bohm, el futuro esta cerca.

    Claarn sintió un terror que crispó cada bello de su cuerpo. Abrió los ojos observando la obscuridad de la oficina. De pronto observó dentro de su cabeza la imagen de Akira diciendo esas mismas palabras. El hombre volteó a verle, alegrándose de saber que solo era Blake. Un tanto desorientado caminó hacia la puerta y salio por ella. El General de Vega mantuvo aquella sonrisa perfecta hasta que el hombre había salido de la oficina. Con las mismas llaves que había cerrado los cajones cerró la oficina.

    -Veo que tiene una pasión por el arte histórico- Comentó Emma para romper el ambiente.

    Erick Blake caminó hacia ella. La joven estaba observando una pintura representativa de un escenario de la Cuarta Guerra Mundial. Cuando el gobierno de Vega fue seducido por las profecías que promulgaban “Los Brujos” transformándola en una de las bases mas importantes de la organización.

    Dentro de la pintura el escenario mostraba una ciudad destrozada por la guerra y las revueltas -Por supuesto que me gustan- Comentó el hombre con alegría -Es bueno saber los errores de nuestros antepasado para no caer en los huecos de sus fallos. Aquello que se vivió una vez no debe repetirse nunca mas.

    Todos continuaron caminando por el pasillo –Así como debemos de aprender a no caer en sus errores, también debemos saber apreciar los éxitos- Dijo la
    chica al pasar por una representación de la construcción de “La calle de las mil rostros”.

    -Sin embargo no hemos de repetir sus éxitos, si no de hacer los nuestros propios. Jamas sera recordado el hombre que recree un gran evento. Y eso es a lo que aspiro, como muchos, ser recordado, dejar el nombre de Erick Blake marcado en la historia- Comentó el General al pasar al lado de una pintura que mostraba a uno de los lideres de Vega, Arnoldo Ginza, liderando el ejercito del reino a finales de la Tercera Guerra Mundial apoyando a la tercera Chasoul Lissana Monarca en su noble causa de no permitir la conquista de “Los Reinos Perdidos”.

    Arlong volteó hacia los dos soldados que se detuvieron a ver una pintura representativa de la ciudad, una imagen donde el Valentin Purill, el segundo Chasoul volvía a Vega después de la guerra, todos los ciudadanos fueron a celebrar su regreso y su victoria, pero el decidió hacer levitar a todos por los aires mientras gritaba “Libertad”, volviéndola un gesto muy emotivo que quedó guardado en la mente de todos –Luchamos para las personas del futuro, siguiendo los consejos de nuestros ancianos. Los hombres del presente tenemos la misión de conseguir nuestros sueños y los niños tendrán el derecho de apreciarlos.

    -Es un buen pensamiento, Gral. Price- Alagó el hombre con una sonrisa muy parecida a la de Arlong. Los soldados caminaron hasta el General, pasando un cuadro de una de las batallas de Sagacar en el reino de Maf –“Tras la noche mas obscura se vera un día aun mas brillante” Dijo Sagacar “El grande” durante el inicio de su rebelión. Se vienen grandes días, ¿no es así, Arlong?

    -Eso es lo que espero- Contestó el hombre con una sonrisa alegre.

    Al final del pasillo se encontraba Claarn –“Tras la noche mas obscura se vera un día aun mas brillante”- Susurró el hombre para si mismo. Levanto la mirada al techo. Al final del pasillo donde se encontraba el primer cuadro se mostraba la época de la esclavitud durante los años antes de la Segunda Guerra Mundial –¿Cuánta verdad habrá en esas palabras...?


    (...)

    Un helicóptero sobrevolaba el reino de Vega. Desde las alturas los edificios se miraban pequeños, las personas diminutas y la franja poblacional entre la alta ciudad y la zona mas pobre se volvía cada vez mas grande.

    El desierto era inmenso. Desde las alturas se observaba la inmensidad de aquel largo cementerio de aventureros y soldados. La sabana salvaje se miraba desde la extensión del rió que se encontraba al norte de la ciudad. El agua brillaba con la intensidad con la que golpeaba el sol. Y muy a la lejanía las montañas parecían muy frías, como el frío que hacia en el helicóptero a la altura en la que se encontraba. Mas pronto que tarde se encontraban sobrevolando la base que rodeaba “La Biblioteca de Akira”.

    -Hemos llegado- Comentó Erick Blake con una sonrisa.

    Emma y Arlong estaban muy emocionados.

    Claarn observaba cada cosa de una manera analitica y en silencio.

    El vehículo aéreo desendió lentamente guiados por un soldado con unas farolas en cada mano. Al momento de estacionarse el helicóptero levanto una gran cantidad de areana como si fuese un tornado.

    La compuerta se abrio cuando las hélices habían parado y el polvo del desierto estaba cesando.

    El primero en salir fue Erick Blake, acomodando su traje y poniéndose unos lentes obscuros –Impresionante, no lo creen, en este lugar se encuentra la mayor élite de toda Vega, un fuerte equipado hasta cada centímetro, como debe de ser, no podemos dejar que toda esta información llegue a manos equivocadas- El hombre posó su mano para que Emma pudiese bajar. La joven aceptó encantada. Detrás le siguieron Claarn y Arlong admirando las carpas y los soldados que cubrían el lugar.

    -Actualmente me arriesgaría decir que tengo a la mitad del cuartel de Vega protegiendo estas instalaciones al igual que investigando el interior de la biblioteca. Este es un hecho histórico que no permitiremos ser arruinado.

    -Es impresionante ciertamente, Gral. Blake- Dijo Claarn al observar con detalle el lugar –Pero digame una cosa, ¿le tiene miedo a alguien?

    Erick Blake se dio la vuelta –Estar prevenidos nunca hizo mal a nadie, Agente Bohm. Ademas, es necesario cuando la situación en el continente se ha puesto tan riesgosa. Actualmente cualquier nación del Oeste o alguna organización terrorista desearía tener toda esta información.

    -Ciertamente se lo pondrías dificil a cualquiera que intentase asaltar el lugar- Dijo Claarn al acomodarse el sombrero.

    -Gracias, Bohm- Respondió el hombre con una sonrisa blanca. Seguido se dio la vuelta y abrió los brazos al ver a una joven que salía de entre las carpas.
    -Gral. Blake. Los avances en la investigación del interior de la biblioteca son favorables, ya hemos investigado la primera planta y hemos abierto la segunda. La seguridad se encuentra perfecta, hemos instalado las torretas y asegurado con tres escuadrones la entrada al lugar. También contamos con la munición bien instalada. También hemos terminado de cubrir la zona con receptores de onda de radio para las transmisiones de nuestros centinelas alrededor de todo el desierto- La joven se encontraba uniformada con el pantalón del ejercito y una camisa blanca. Se le notaba agitada. Su cabello estaba mal recogido y sus ojeras estaban obscuras –Oh, por cierto, llegó …

    -Muchas gracias, Violet, lo estas haciendo perfecto- Interrumpió el General -Me encanta como ha quedado el lugar- El hombre le tomó de los hombros y le sacudió, haciendo que a la joven por poco se le cayeran sus lentes –Estoy muy orgulloso. Tome un descanso, Teniente. Se lo merece.

    -¿Descansar? No quiero descansar en un momento como este General. No quiero perder ni un momento de todo esto. No siempre se encuentra una “Biblioteca de Akira”.

    -Como gustes, pero no dudes en cederme el trabajo. En estos momentos estoy libre- El hombre se puso a un lado de ella mientras levantaba el brazo dejando ver a sus acompañantes –Teniente Brown, le quiero presentar a algunas personas…

    -¿Violet?- Preguntaron al unisono los soldados de Milloria.

    -¿Emma? ¿Arlong?- Cuestiono ella con sorpresa -¡Es verdad ayer llegaron para la firma del tratado!- La chica le dejó su tabla llena de papeles al General Blake y corrió hacia los soldados de Milloria, ahogándoles en un fuerte abrazo.

    -¡¿En que momento te volviste Teniente General de Vega?! ¡Que sorpresa! ¡Enserio te odio! ¡Ya nunca respondiste mis cartas! ¡Demonios como te extrañaba!- Gritó Emma con euforia.

    -Perdona es que el Servicio Secreto es muy estricto…

    -¡Pero si me dijo Erick Blake que su teniente llevaba medio año aquí!

    -¡Perdón, perdón, perdón, perdón, las mañas del Servicio Secreto se me arraigaron demasiado!

    -Es un placer verte de nuevo Violet- Dijo Arlong animado. Le acariciaba el largo cabello lacio mientras en su rostro una sonrisa melancolica llegaba a su rostro.

    Violet dirigió su mirada hacia el General de Milloria mientras aun lo abrazaba -Gracias, Arlong…- Unió su mejilla con la de él y les dijo a ambos –Enserio les extrañe…

    Erick Blake estaba desconcertado viendo la empalagosa escena -¿Se conocen?- Preguntó el hombre mientras con el dedo indice señalaba a las tres personas con un gesto de sorpresa total.

    -Oh, disculpe General…- La chica se quedó a un lado de Emma. Se acomodó su cabello de nuevo, sin dejarlo muy bien y aclaró su voz –Somos viejos amigos de Milloria. Como ya lo sabe, fui coronel… fui coronel en Milloria. Despues de eso fui aceptada en el Servicio Secreto. Hace mucho tiempo que no los veía- La joven volteó hacia su amiga y le extendió una larga sonrisa.

    -Vaya, que curioso, nunca se me informó nada sobre su pasado…- Dijo el hombre mientras hojeaba rapidamente los papeles de la tabla de trabajo.

    -Cuando uno entra al Servicio Secreto es muy difícil de que salga de ahí. Es normal que muchos de nuestros anteriores trabajos se vuelvan confidenciales…- La chica le vió apenada –A demas usted nunca me preguntó…

    Erick empezó a reír –Tiene razón, fue un descuido mio. Pero no importa, es fantástico ver tanto animo en este lugar. Bueno, quizás conozcas a uno de tus ex compañeros del Servicio Secreto, el es Claarn…

    La joven se dio la vuelta y llevó su mano a su pecho en un saludo militar utilizado en todo el mundo –Superior Bohm. Es un gusto verle de nuevo.

    El hombre hizó el mismo gesto con una sonrisa. Gesto que Arlong no había visto desde que llegaron con Blake.

    -Es bueno verla de nuevo. Dime, ¿desertaste por algo mucho mejor?

    La chica le devolvió la sonrisa –Por supuesto que si.

    -¿No te arrepientes?- Preguntó con mirada firme.

    -Jamas me arrepentiré- Respondió ella mirandole a los ojos sin doblegarse.

    -Tiene un muy buen elemento, Gral. Blake- Dijo el hombre.

    Erick Blake se encontraba quieto observando todo –Ha trabajado de manera esplendida- Dijo con una ligera sonrisa, tomándose ambas manos a altura de vientre –Es una gran casualidad que todos aquí nos conozcamos. No les parece de lo mas curioso.

    -No existen las casualidades, Gral. Blake, solamente hilos del destino entrelazados…- Dijo una voz desde las carpas. Una cortina se levantó y de ella apareció un hombre delgado de cabello canoso, ojos grisaeos, perfectamente rasurado. Unos lentes finos y una vestimenta formal, aunque no muy adecuada para la situación, una situación parecida al traje de Erick Blake, pero sin ser tan fino. El rostro de Claarn se obscureció en el desierto. Era el detective Sebastian Salomon. Caminaba lentamente hacia el grupo -Vinieron a ver la Biblioteca, ¿no es así?

    -¿Qué haces por aquí? Si el Servicio Secreto fue informado ayer, el área de Inteligencia debería enterarse dentro de unos días mas…- Gruñó Claarn molesto. Volteó a ver a a Violeta y al Gral. Blake.

    -Desconocía la presencia del Detective Salomon en este asunto- Respondió Blake con las manos arriba.

    Violet le posó la mano sobre el hombro del alto hombre. Claarn giro su cabeza –Estaba por informarlo, pero el Gral. Blake me interrumpió…- El hombre
    empezó a respirar agitado de enojo.

    Salomon acomodó sus lentes y dio un suspiro. Continuó caminando hacia el grupo sin ningún problema –Me encontraba en unas vacaciones en Vega, pero entre las calles me entere del movimiento masivo del Gral. Blake hacia el Este del reino. Fue inevitable calmar mi curiosidad. Nunca espere que esto fuese lo que se estaban guardando.

    -Tu mismo lo has dicho, Salomon. Estas de vacaciones. Ahora retírate por favor…- Dijo Claarn con un mirada molesta, unos ojos inyectados en rabia. La
    presión sobre sus dientes era temible. Violet temía que se rompiera alguna muela.

    Arlong se interpuso entre ambos –Claarn, por favor. Cálmate. Salomon, es verdad, son tus vacaciones. No deberías estar aquí…

    Salomon se detuvo en su caminar y se dirigió formalmente hacia el Gral. de Milloria -Discúlpeme, Gral. Price, pero creo que me seria imposible el ignorar semejante joya de información- El hombre volteó la mirada hacia Claarn –Si no te molesta seguiré aquí, pero te aseguró que no informare al área de Inteligencia hasta que hayas terminado tu rutina del Servicio Secreto.

    Claarn le observaba con odio y gruñó entre dientes –Se que aunque te lo pidiese de rodillas no te irías. Eres un terco de lo peor bajo esa fachada de hombre de etiqueta, frío y calculador- El hombre le dio la vuelta a Arlong y se introdujo entre las carpas militares –Venimos aquí por algo, no se ustedes, pero quiero terminar con esto...

    Sebastian Salomon se quedó quieto observando el piso con el gesto helado. Se dio la vuelta. Observó al agente del Servicio Secreto con un rostro preocupado. Tomó de nuevo un respiro y caminó detrás de Claarn.

    Arlong volteó a ver a Erick Blake, hizo una mueca de preocupación. Erick Blake pareció comprenderse completamente con el Gral. de Milloria.

    -Emma, Violet, háganos el honor de acompañarnos hacia la entrada de la biblioteca- Dijo Blake con una sonrisa forzada.

    -Por supuesto- Respondió Violet con un rostro serio.

    Emma siguió a su amiga. Los Generales se quedaron detrás.

    -¿Por qué parece que soy la única que no comprende que fue lo que paso?- Le susurró Emma a Violeta en el oído.

    La joven acomodó sus lentes –Esto es mas normal de lo que parece…- Respondió silenciosamente –Durante mis años en el Servicio Secreto me toco ver este tipo de momentos mas de una vez. Al principio no comprendía nada, pero luego me contaron la historia…

    -¿Historia?- Preguntó Emma con curiosidad.

    Violet levantó la mirada hacia Claarn que se veía cada vez mas alejado. Siguiéndole la pista a una distancia casi predefinida se encontraba caminando Salomon con las manos en los bolsillos de su pantalón beige.

    -Durante la Cuarta Guerra Mundial el detective Salomon y el Agente Bohm eran los mejores amigos. Estuvieron juntos en la élite del Servicio Secreto, llevando multitud de misiones juntos. Ambos a su debido momento se enamoraron de dos jóvenes del Servicio Secreto. Ambos decidieron desposar a su mujer y de hecho los cuatro se volvieron tan amigos que decidieron llevar a cabo la boda el mismo día... Pero semanas antes de la boda se es encargó una misión a un grupo del Servicio Secreto, misión que dirigirían Salomon y Bohm. Sin embargo Claarn se negó a participar en la misión, pues podría ser que las fechas de la bodas se vieran interrumpidas si a misión se alargaba. Salomon se encargó de convencer a Claarn para llevar a cabo la misión… Era un grupo del Servicio Secreto, dos de los mejores soldados del Servicio Secreto y un ejercito del Gobierno Mundial. La misión era atacar una pequeña base de “Los Brujos” en Rab-It, sonaba sencillo. Entre el grupo del Servicio Secreto estaban incluidas sus esposas. Ambas murieron, como todos los soldados a su mandato. Ese día solo volvieron ellos dos. No conozco lo que paso, al parecer pocas personas lo saben… Pero ninguno de los dos volvió a ser el mismo después de eso… Salomon desertó del Servicio Secreto y se mantuvo inactivo por años, mientras que Claarn continuó hasta la misión en la que estuvieron Arlong y Erick… Tampoco conozco los detalles de aquella misión, pero por lo que supe fue algo brutal… Después de eso Claarn desapareció hasta hace unos años… Y tras los años Salomon volvió a trabajar, hasta tener el puesto que ahora tiene como Jefe del Área de Inteligencia de Dorinda… Al parecer Claarn nunca pudo perdonar a Salomon por lo sucedido aquella misión. Y siempre que se encuentran existe una barrera entre ellos que no se puede romper…

    Emma se mantuvo callada con los ojos bien abiertos observando las espaldas de ambos hombres de frente suyo. Negó con la cabeza y dijo en silencio –Es una historia horrible.

    -Lo es- Comentó de manera brece Violet agachando la mirada.

    La caminata les llevó hasta unas rejas de alambrón de tres pisos de alto. Ocho torretas armadas vigilaban el octágono que resguardaba la entrada a la biblioteca de Akira. Frente a la reja Claarn se encontraba quieto observando aquello que se encontraba en el centro del rejado. Sebastian Salomon mantenía su distancia, pero se encontraba atrás del agente. Apretaba los puños y agachaba la mirada al ver a su antiguo amigo temblar.

    -Esta es la famosa entrada a la biblioteca de Akira, Arlong- Dijo el Gral. Blake al alcanzar a sus Tenientes.

    -Debo admitir que me esperaba algo diferente…- Comentó Arlong con tono desanimado.

    -Nunca juzgue un libro por su portada- Dijo Blake al abrir los brazos ante la entrada.

    La entrada de la biblioteca se encontraba en medio de un montón de arena. Resguardada desde dentro del octágono por un escuadrón de soldados armado hasta los dientes. Una reja de acero electrificado se levantaba hacia los aires, una torreta se encontraba en cada esquina del octágono. Fácil se podrían contar mas de cincuenta personas resguardando el perímetro a veinte metros a la redonda. La entrada a la biblioteca no era mas que un cubo de concreto que se alargaba en diagonal al fondo de la arena, pero desprendía una presencia tétrica en todo su esplendor.

    Erick Blake caminó hacia la entrada. Tras su caminar las puertas de las rejas se abrían -Un ciudadano se topó con el durante un viaje. Gracias a la diosa uno de sus compañeros era un ex militar, así que al instante informó al Gobierno de Vega… ¿Quién pensaría que semejante obra de arte se encontraría perdida en el tiempo de manera tan humilde…- El hombre se detuvo en la entrada de la biblioteca y extendió la mano –Sean bienvenido a una parte de la mente del genio Dr. Akira Dorian Wish.

    El hombre abrió las dos puertas de acero de la entrada y con una sonrisa animó a todos a entrar al obscuro pasillo que descendía a lo que parecía ser un abismo infinito –No teman a la verdad- Dijo el hombre antes de darse la vuelta y entrar, perdiendo su figura en la profundidad de las sombras.

    Arlong tomó un respiro y caminó hacia la entrada. Volteó a ver a Claarn antes de entrar. Su rostro se mostraba apenado, pero a la vez curioso. Y su figura se introdujo en aquel ahujero obscuro abrazado por las tinieblas.

    Fabricio observó a su antiguo compañero. Bajó la mirada y entró por aquel hueco. Su caminata fue clara. Sin ningún temor, a pesar de que el también sentía una presencia siniestra, presencia que no pudo ignorar a pesar de ser la segunda vez que entraba.

    Emma jaló el brazo de Violet, no con ansias, sino con miedo a pasar sola. Aquel lugar le causaba un repeluz que hace mucho no sentía. Caminaron juntas, sin embargo se detuvieron con Claarn.

    -Me dio miedo la primera vez que entre- Dijo Violet mientras le tomaba el hombro – Pero que seria de nosotros si nos detuviésemos por el miedo… Por los problemas del pasado, aquellos que ya superamos y podemos superar si se ponen de nuevo con nosotros…

    El hombre sintió como si sus pies estuviesen pegados al piso y como si sus articulaciones estuviesen unidas con el mas poderoso de los pegamentos. De aquella simple entrada, que bien podría ser las puertas para entrar a algún bunker sencillo de algún cuartel pequeño. El viento que cruzaba por las escaleras descendientes de la entrada hablaban, y su voz le recordaba a aquella voz galante del Dr. Akira… Claarn juntó todas las fuerzas que tenia y pudo levantar su pie para dar la siguiente pisada. El llegar hasta la entrada había sido unas de las odiseas mas difíciles que había tenido que llevar a cabo. El bajar por aquellas escaleras fue el terror absoluto. Cada paso hacia la obscuridad era como sentir bajar al limbo de una presencia eterna marcada en la historia del hombre.

    Detrás de Claarn iban Emma y Violet, que bajaron respectivamente. La ultima cerro la puerta lentamente.

    Claarn volteó a ver hacia el exterior, apreciando mas que nunca la luz del exterior, ya que sabía que por mas iluminada que estuviese la biblioteca, la obscuridad de la mente de Akira Dorian Wish era impenetrable. El miedo se apoderó de sí. La puerta se cerró. Y por mas que no quisiera aceptarlo. Ahora estaba dentro de la aterradora mente de un genio loco.


     
    Última edición: 25 Marzo 2019
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    Aldo MV Gallardo

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    El Legado de los Héroes: El Libro de los Arcnaik
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    Capitulo 22 – La mente de Akira

    Las luces se encendieron dentro del túnel al momento de cerrarse la puerta por completo. Una luz blanca que iluminaba todo el lugar dejando ver el final de las escaleras a lo largo de cinco pisos de descenso. Ahí en el fondo se lograba ver dos puertas grandes de color rojo. Todos los soldados descendieron por el túnel. Las paredes estaban cubiertas por un recubrimiento de láminas blancas y los escalones estaban hechos de una loseta que simulaba el mármol. Una vez llegados al final de aquellas escaleras arriba de la puerta había un letrero que decía:


    De entre la profunda obscuridad nos levantaremos mostrando luz a nuestro universo”​

    Erick Blake fue el primero en llegar y esperó a todos para poder abrir las puertas. Una vez todos habían descendido para encontrarse enfrente de aquellas puertas rojas el hombre las empujo dejando ver la inmensa biblioteca frente a los ojos de todos aquellos soldados. Seguía siendo tan impresionante incluso para aquellos que ya habían entrado al lugar.

    Los libreros se extendían por tres pisos de altura en siete pasillos divididos por tres libreros, con el largo de tres vehículos estacionados uno frente al otro. Por el medio de aquel enorme lugar corría una alfombra blanca con bordados finos de enorme elegancia. La alfombra llegaba hasta el final de la habitación, subiendo tres escalones y llegando a lo que era un escritorio sencillo de madera que rebozaba de detalles tallados a mano. Ahí la silla del antiguo doctor, mostrándose ante todo el mundo con la presencia del trono de un rey a pesar de no ser mas que una silla larga de madera. Detrás de la mesa se encontraba un retrato de Akira Dorian Wish acompañado de dos banderas blancas con el símbolo de los laboratorios del doctor, dos dragones enredados, uno azul y uno rojo enrollando a tres siluetas humanoides, la figura de un ángel y un demonio tomando de la mano a la sombra de un hombre. Un destello dorado como una coronal se pintaba arriba de la figura humana. En retrato se podía ver únicamente la parte alta del cuerpo del Dr. Akira Dorian Wish, por la apariencia del hombre parecía ser que era un retrato de sus últimos días antes de morir, ya que su aspecto demacrado remarcaba su enfermedad. Era hombre con una sonrisa galante, una piel blanca como la nieve, unas ojeras obscuras y profundas. Ojos negros tan profundos que podías perderte en ellos como si de una noche sin luna se tratase. Su cabello era negro y largo sin interés por estar acomodado. Sus ojos eran rasgados, pero su mirada era seductora. Akira se miraba especialmente delgado, con la piel pegada al rostro, sin embargo a pesar de ello el hombre seguía manteniendo su belleza a pesar de su dura enfermedad. Se encontraba recargado en una mesa, con las manos estrechadas como si fuese a hacer un rezo, con una postura perfecta que te atraía y te hacia sentir escuchado, al igual que interesado en aquella misteriosa personalidad y todo lo que tenia por contarte.

    -¡No es maravilloso!- Aulló Blake con emoción abriendo los brazos ante la grandeza de la biblioteca -¡En cada una de estas librerías se encuentra una idea de aquel genio sin precedentes! ¡Tan solo piénselo! ¡La inmensidad de esa mente! ¡Capaz de escribir y desarrollar miles de ideas con bases fundamentadas, ideas de prácticas a llevar a cabo, todo documentado para la posible investigación de terceros, para que sus ideas no fueran solo suyas! ¡Estamos ante parte de la mente de la luz científica de la humanidad!

    La caminata por la enorme biblioteca les llevó en medio de los libreros. Claarn entre cada paso tenia un golpe de recuerdos traumáticos en aquellos mismos pasillos. Entre sus problemas lanzó una mirada a los libreros, hacían falta varios libros.

    -Sabia que el Dr. Akira era un genio, pero no puedo creer posible que una sola persona haya creado todo esto…- Murmuró Emma al pasar su mano por uno de los libreros observando cada nombre de los libros que había dentro de él. Nombres científicos largos y difíciles de entender hechos con sumo cuidado. Cada uno con el nombre de Akira Dorian Wish plasmado en el lomo.

    Arlong se acercó a su Teniente –Es porque cada uno de estos libros fue hecho de una manera especial- El hombre llevo su dedo a su cien y giró su rostro hacia la joven teniente -Cada libro fue escrito con ayuda de los poderosos clanes extintos: el clan de la telepatía, el clan de la tinta, el clan del papel. Ellos fueron los creadores de cada libro que encuentras en esta biblioteca.

    Blake se acercó lentamente hacia los soldados –Se dice que la mente del doctor era capaz de canalizar todas sus ideas para que aquellos clanes pudiesen extraer toda la visión de Akira.

    -Entonces me están tratando de decir que enserio cada libro de este lugar fue una idea de aquel hombre…- La joven volteó hacia el librero mas cercano y sintió un gran vacío, al igual que se sintió diminuta ante la imagen de un hombre capaz de imaginar tales cosas.

    Erick Blake admiraba cada detalle dentro de aquella habitación. La belleza en si misma del lugar desprendía una paz igualable a la que se encuentran en los lugares más santos del mundo. Sin embargo aquel lugar tenia una burbuja asfixiante de una presencia fuerte y obscura –El Dr. Akira en su juventud estudió en la universidad mas importante de todas las Islas Medias, la Universidad de Gran Sabatelli. El conocimiento de Akira fue descubierto por múltiples científicos reconocidos de su época. Fue capaz de titularse como medico en tiempo record de un año. Después de eso consiguió múltiples títulos en física, astronomía, matemáticas, ingenierías y otras carreras, en los próximos cuatro años. Nunca nadie ha sido titulado en tantas especialidades. A la edad de veinte años trabajaba codo a codo en los laboratorios más importantes del mundo. Se forjo su nombre como el genio de la historia desde joven- Los soldados escuchaban con detalle cada palabra de Erick Blake. Parecía ser un gran devoto de la imagen del doctor. Y tal pasión se contagiaba.

    Claarn camino entre los libreros, hasta llegar al final de la habitación, ahí pudo ver unos carros con cúpula donde dentro habían varios libros. Salomón observaba desde atrás.

    -Era un hombre apuesto- Le dijo Emma a Violeta al ver el retrato de Akira.

    Violeta revisó de manera atenta aquella agradable sonrisa que era tan cautivadora -Alguna vez escuche que el Dr. Akira era sumamente carismático. Gracias a eso él pudo convencer a todo el mundo de que la experimentación humana era un beneficio para la ciencia.

    Blake camino hacia detrás del escritorio recargándose en el mueble –Akira tenia un gran carisma desde joven. El genio era pobre. En más de una ocasión habló sobre su vida en el orfanato en un pueblo de Sabatelli. Durante la guerra el orfanato fue destruido y el chico se dedico a vivir trabajando en trabajos deplorables. A los diecisiete años entró a la universidad, siendo becado, pero no todo fue tan fácil. Como es bien sabido conseguir una beca es demasiado complicado, por no decir imposible. Ya que la universidad no es gratis y ellos mismos tienen que ser los que den la beca y la beca llega a ser dinero en algunos casos sin lujo de prestigio, no se da a cualquiera. El rector de la Universidad De Gran Sabatelli era un hombre temido por su mano dura para mantener el valor de su escuela. Nunca había dado una beca a nadie, hasta el momento en que llegó Akira Dorian Wish a su puerta. El chico fue becado después de una semana de presentación de investigaciones. Cada día el chico presentó al mayor público de maestros y alumnos posibles durante uno de los festejos científicos más importantes. El chico convenció al rector de presentar sus trabajos durante la exposición en una sección lejana del evento. Sus presentaciones atrajeron a tantas personas que antes de que el rector se diera cuenta el chico estaba presentando sus investigaciones ante todo el evento, codo a codo con los mejores estudiantes. El hombre quedo maravillado con su trabajo, así como cada maestro y alumno de la universidad. Akira fue becado en su totalidad durante cada año que estuvo ahí.

    Arlong se acercó hacia el retrato del hombre. Admirando esa pose figurando un rezo –Con ese tipo de historias sobre su espalda no es dudarse el como es que consiguió sus devotos durante la Cuarta Guerra Mundial.

    -Cuarta Guerra Mundial y posteriores- Comentó Blake con una sonrisa observando a Arlong con una sonrisa –No es raro. Es como Abraham Arcnaik. El General Mundial consiguió millones de devotos tras todas sus acciones en aquellos años de guerra. Después de todo estamos hablando de uno de los cuatro nombres más famosos de aquella guerra. Isaías Patel el fundador de “Los Brujos”, Sebastián Oparaka “El Cuarto Chasoul”, Abraham Arcnaik el General que puso fin a la guerra y Akira Dorian Wish el máximo exponente de la ciencia.

    -No compares a un hombre como Abraham con Akira, por favor- Dijo Claarn al salir de entre los libreros –Dejando la charla sobre ese hombre…- Dijo apuntando con mal rostro al retrato del doctor –Dime que son todos esos libros que tienes guardados en carros. Los libros no se deberían de tocar hasta el momento en que llegase el servicio secreto…

    Erick Blake tomo asiento en la silla del escritorio. Hecho un vistazo hacia el fondo de la biblioteca y dentro de si pensó que era mucho más hermoso ver todo de esa manera –Los libros, Agente Bohm, están siendo resguardados con el mayor de los cuidados posible que puedo proporcionar. Ya fueron contabilizados y todos se encuentran aun dentro de esta biblioteca. Véalo como que quiero hacerles mas fácil el trabajo.

    -¡Contabilizados! ¡El servicio secreto se encarga de contabilizar todos estos libros para que no haya fuga de información!- Claarn subió las escaleras de manera lenta mientras que en sus ojos se podían ver unas llamas que podías sentir que te quemaban -¡Esto es un delito grabe, Gral. Blake!- Aulló Claarn al llegar a escritorio y golpearlo con las palmas. Emma saltó de susto. Violeta observaba nerviosa. Arlong estaba a punto de interferir y Erick observaba al agente a los ojos con serenidad.

    -¡Claarn!- Gritó Salomón al salir de entre los libreros –Como jefe del área de Inteligencia de Dorinda te doy mi palabra de que ningún libro a salido de este lugar. Yo mismo observe el conteo y resguardo de estos libros desde la mañana cuando llegue.

    Claarn al solo escuchar la voz de Salomón gruñía por dentro -¡Sin embargo no es motivo para que el Gral. Blake actuó por su propia voluntad!

    -¡Si te detuvieses a escuchar su motivo y dejaras de estar tan paranoico por estar en este lugar quizás pensarías diferente!- Renegó Salomón manteniendo el porte.

    Claarn dejo de ver a Salomón y volvió de nuevo a Blake. Le cuestionó con una mirada intensa -¿Explícate el porque lo has hecho?

    El General Blake se recargo en la parte trasera de la silla y tomó un largo respiro –Puedes observar que soy un gran fanático del Dr. Akira, que mas quisiera poder tener todos estos libros solamente para mi. Descubrir cada secreto que aquella mente guardaba. Enserio, creo que no existe nadie con mayor interés en tener estos libros o en estar aquí…- Cada palabra que soltaba Erick Blake le ocasionaba a Claarn un asco vomitivo. Su entrecejo se marco y sus ojos denotaron furia. Ahí el General de Vega decidió ir al grano –Sin embargo, Claarn, el tener todo esta información en mi reino es un peligro. Tengo a mis espaldas no solo el flujo de personas más grande de todo el mundo, sino también una sombra obscura esperando en las sombras de mis callejones. Mira a Salomón… El hombre llegó hasta aquí solamente por rumores. Si esto continúa así pronto tendré cientos de periodistas ilegales, bandidos, incluso rebeldes sobre este lugar. La ciudad y mi gente podría salir dañada dado el caso de un saqueo… A demás de que no quiero al servicio secreto mucho tiempo por aquí… En otras palabras, quiero quitarme este peso de encima lo más pronto posible…

    Claarn respiraba agitado con sus fosas nasales bien abiertas y una mueca rabiosa. Le quito la mirada de encima a Erick Blake y bajó las escaleras sin mirar a nadie mas –Si sale un error en todo esto tu cabeza será la que rodara Salomón…- Dijo con seriedad.

    -Lo aceptare como todo un caballero.

    El agente se detuvo antes de abrir la puerta que se encontraba en la esquina de la biblioteca -¿Por qué no hay ningún soldado aquí?- Preguntó curioso.
    Blake se levanto de la silla y bajo las escaleras en dirección a Claarn –Vamos chicos, el lugar es mas grande que solo esto, aun queda mucho que ver…- Dijo con emoción –Mis soldados se encuentran inspeccionando la segunda planta. Pronto los alcanzaremos, relajase, Agente Bohm- El hombre le dio una palmada en el hombro al agente del servicio secreto. Claarn se molestó por la actitud tan animada del General de Vega.

    Erick Blake abrió la puerta de vidrio que daba hacia un largo pasillo, parecido al de un hospital. Todos los demás le siguieron.


    (...)​


    La primera planta de la biblioteca se conformaba por la entrada, la cual era en lo que podía hacer llamar a aquel lugar “biblioteca”, ya que fuera de eso, el lugar se transformaba en un conjunto de laboratorios enormes, habitaciones para pacientes y habitaciones para huéspedes, almacenes de todo tipo de sustancias y centro de computo para los distintos tipos de maquinas que había adentro.

    En medio del recorrido Erick iba hablando sobre Akira cuando de pronto pasaron por unos pasillos con muchas puertas de madera clara. En medio del pasillo Claarn se quedo quieto mientras que los demás continuaron caminando. Aquel largo pasillo tenía algo atrayente para el soldado, el cual miraba el pasillo con melancolía.

    Violeta echó una mirada hacia atrás y pudo ver al hombre, yacía quieto viendo el infinito de aquel pasillo. La joven se dio la vuelta y caminó hacia él.
    Salomón se percató del regreso de Violeta y observo desde lejos.

    Claarn miraba al fondo del pasillo, ahí donde se encontraba una habitación que tenia el numero 508. Entonces entre la neblina de sus recuerdos empezó a ver las visiones de su pasado. Se imagino a si mismo de niño saliendo de aquella habitación, el lugar era un poco diferente. Su cuerpo vendado de pies a cabeza vistiendo una bata de color azul con el número antes mencionado bordado en la espalda y el pecho. Otros niños salían de las demás habitaciones, las edades y razas variadas. Corrían por el pasillo y él iba detrás de ellos con una sonrisa. Siguió la neblina de su recuerdo, viendo como los niños corrían hacia una puerta que llevaba a un comedor. En la realidad aquí no había ningún pasillo que llevase tan rápido a un comedor. Entonces para su sorpresa entre su imaginación apareció la figura de Abraham Arcnaik gritando a los niños.

    -Maestro Abraham…- Dijo Claarn con un gesto triste y sorprendido -Detrás del General caminaba una joven hermosa de cabello rizado y alborotado, era Socalo de joven. La chica reía mientras decía:

    -Hoy tienen mucha energía.

    -Hace buen día, ¡pero no es razón por la cual estén corriendo por ahí!

    La figura de Claarn infantil volteó y saludo al joven Abraham Arcnaik y la joven Dra. Rotelo. Continuó corriendo detrás de sus amigos. Todos sonreían.

    -Claarn, ¿Estas bien?

    El hombre miraba una pared vacía mientras continuaba en su trance. De pronto sus ojos se empezaron a cristalizar al ritmo que baja su mirada al piso –Nadie volvió…- Susurró con una voz quebrada –Perdón… Perdónenme todos…- Fue lo ultimo que dijo.

    Violeta se quedo a su lado, a pesar de que el silencio te imbuía en depresión.

    Salomón observaba con rostro triste la escena. Se dio la vuelta al saber que no había nada que pudiese hacer. Continúo caminando por unos pasillos a paso lento hasta que se topó con una fotografía en una pared. Era Abraham Arcnaik y Akira Dorian Wish abrazados como camaradas de juerga. Sonreían juntó con un grupo de pacientes. Todos sonreían de manera feliz. La foto estaba llena de color y vida.

    -Carismático… Como negar que Akira fuera carismático, si convenció al mismísimo héroe de la cuarta guerra de que sus experimentos eran por el bien de la humanidad…- El hombre acomodo sus anteojos y continúo caminando por los pasillos con la mirada agachada.


    (...)​


    Mientras que los demás continuaban caminando por delante, Violeta Claarn se quedaron atrás. El hombre ya se sentía mejor. Tomo una de sus pastillas sin que nadie la vera, Era la ultima pastilla que le quedaba. Guardo de manera discreta el envase con aquel signo de radioactividad.

    Ambos caminaban mientras que Claarn hablaba sobre su vida dentro de las bibliotecas de Akira y los laboratorios.

    -Durante la Cuarta Guerra Mundial el Dr. Akira Dorian Wish recibió el permiso de experimentación humana. Todo el Gobierno Mundial cayó ante su discurso…- El hombre se mantuvo callado. Ahora mismo estaban bajando por las escaleras encaminados a la segunda planta de la biblioteca – Eso te hace pensar en lo obscuro que es Gobierno Mundial en realidad. Cuando fue presentado aquel discurso el Gobierno Mundial decidió el avance ante los derechos humanos…

    Violeta caminaba con el rostro preocupado y serio al mismo ritmo de la caminata de Claarn –Si- Contestó ella des variante –Pero solo fue con prisioneros de guerra. Seguidores a “Los Brujos”- Dijo ella como si esa razón fuese suficiente justificación.

    Claarn le volteo a ver a los ojos –Hablas como una novata- Su voz sonó con tono duro y sus ojos mostraban una mezcla entre el enojo y la decepción -Tu sabes muy como es que actúa el Servicio Secreto…- Comentó con asco.

    La joven agachó la mirada pensando de manera seria en lo que estaba por decir Claarn, aunque era claro que lo que decía era verdad Ella lo sabia.

    -Por el hecho de que Akira demostró grandes avances con la experimentación humana el Gobierno Mundial, en especial el Servicio Secreto, empezó a traer personas de todas partes del mundo, enfermos, ancianos, personas herida en la guerra, huérfanos… En especial niños.

    El gesto serio de Violeta endureció, al mismo tiempo que se llenó de asco -¡¿Pero por qué niños?!

    Claarn contestó sin inmutarse a pesar de la reacción violeta de su compañera. Sin embargo en su rostro se veía la melancolía de la respuesta –La guerra era difícil. “Los Brujos” tenían fuertes aliados y una gran cantidad de devotos. El Gobierno Mundial estaba luchando una dura pelea y la existencia de “Los Brujos” ya se había extendido por demasiado tiempo. Buscaban la manera de ganar esta guerra. Así que el Gobierno Mundial deseaba que Akira desarrollase súper soldados. A palabras de Akira los efectos secundarios de la transformación de súper soldados eran menos devastadores en niños y adolecentes, debido a que se encontraban en pleno desarrollo. Sus cuerpos se estaban adaptando a su figura adulta, así que si eran modificados de manera genética, sus cuerpos adaptarías esos cambios también. La verdad es que casi nadie era capaz de soportar esos experimentos...

    Las escaleras terminaron llevándolos a otras puertas. Erick Blake las abrió empezó y empezó a vociferar emocionado al ver todo lo que se encontraba en la segunda planta. Ninguno de los otros soldados pudo negar sus impresiones, era algo sorprendente. Violeta y Claarn llegaron a la puerta. Para la sorpresa de la chica y el amargo recuerdo de Claarn, se encontraban abriendo la puerta frente a un paisaje enorme bello con arboles, pasto verde, de aluna manera se podía ver el cielo en atardecer y el sol a poco de ocultarse entre la planicie. El olor del lugar era como el de un parque recién regado y el viento soplaba puro, fresco como en las mañanas.

    -¡Comprenden la inmensidad de Akira Dorian Wish! ¡Este era su sueño, un paisaje hermoso para todo el mundo!- Gritaba Erick Blake alimentando su discurso sobre el doctor.

    Violeta observaba el lugar con admiración. Ella todavía no había entrado en la segunda planta y sin duda era algo que habría deseado ver antes.

    -Es bellisi…- Estaba por decir.

    -Aquí nos reuníamos todos, niños, adultos, ancianos…- Interrumpió Claarn sin pensarlo, pues de pronto se vio envuelto en sus recuerdos –Esta fue una de sus mentidas mas crueles… Nos mostraban el infierno para luego mostrarnos un falso paraíso… Muchos murieron pensando que este cielo era el verdadero…

    Violeta encontró en el rostro del agente no una rabia por la idea de un falso cielo para lo quienes alguna vez fueron sus compañeros. Sino que encontró en su gesto una poderosa melancolía. Como un dolor agudo al pensar en que aquellas personas. Y solo en ese momento Violeta comprendió que quizás en el cielo real aun seguían siendo esclavos.


    (...)​


    Después de maravillarse con la magnifica entrada a la segunda planta, Claarn los guio hacia la salida que llevaba a los demás lugares. A Arlong no le terminada por agradar aquella habitación, la idea de perderse de la realidad le aterraba, Aun a pesar de que aquel prado hermoso era una ilusión creada de alguna manera que no lograba explicar, todo se miraba tan extenso, levantándose hasta al infinito que casi era imposible reconocer cual era el verdadero lugar al que pertenecían, ¿De volver a arriba, seria capaz de ver un paramo así? Arlong desconocía la respuesta, al igual que desconocía si alguien seria capas de contestarla. Sin embargo muy dentro de su corazón el hombre deseaba que todos al menos una vez fuesen capaces de ver un paisaje tan bello… Pero al momento le nacía otra pregunta: De no ser posible encontrar un escenario igual en todos los prados del planeta, ¿Volverías aquí?

    Así fue como al salir de aquel paramo, Arlong noto lo curios de la situación. Tras encontrar la salida de aquel falso paraíso se toparon con un extenso pasillo, más gris que los demás y mientras más caminaban mas podía ver como aquella ilusión de un cielo claro, un sol abrazador y un bello prado verde, todo era una mentida.

    Las siguientes habitaciones después del prado eran grandes instalaciones que tenían aspectos de salas de entrenamiento, pero por lo que parecía eran algo mas duras que las convencionales. Antes por los pasillos había visto fotografías de personas que pertenecieron a los experimentos, ahora lo comprendía y un dolor en el pecho empezó a punzar. Esas salas de entrenamiento brutal estaban diseñadas para personas de alta experiencia. Por no decir imposible, Arlong reconocía lo difícil que debía de ser terminar los entrenamientos.

    Ese solo fue el inicio.

    Con forme siguieron bajando, Erick Blake menos hablaba. A su ritmo lento el silencio lleno la caminata, pues empezaron a toparse con las salas de pruebas, los laboratorios y algunas habitaciones que desconocían para que podrían funcionar. Con forme entraban en aquellas habitación se encontraban con algunos montones de papeles, bitácoras de los experimentos. Claarn no permitió que leyeran todo, pero por lo poco que leyeron los soldados descubrieron que aquella imagen del beneficio de la humanidad ahora parecía más una buena mentira con vestido de noche rojo. Seductora, pero peligrosa.

    Algunos de los papeles hablaban sobre pruebas de armas en condenados a muerte. Otras hablaban de experimentación en el tratado de ciertas enfermedades, de las cuales actualmente tenían vacunas, pero con tan solo hacer una recapitulación a lo vivido por los conejillos de indias utilizados daba hasta pena haber sido vacunados anteriormente. Mucho más al saber el rango de personas que sobrevivieron a los experimentos. Tras cada paso el rostro y el miedo de Claarn eran más fundamentados.

    Dentro de una habitación se escucharon los quejidos de unos hombres.

    -¿Esos no son sus soldados, Gral. Blake?- Preguntó Emma.

    Erick se paró un segundo a apreciar las voces de aquellas personas que estaban hablando en la lejanía –Eso parece- Comentó un tanto inseguro.

    –Parece que como si estuvieran tratando de abrir algo…- Comentó Salomón al tratar de analizar de donde provenía el sonido echando un vistazo por la puerta hacia el pasillo.

    -¿Qué pueden estar tratando d abrir?- Cuestiono Arlong a Salomón. El detective levantó los hombros desconociendo la razón.

    -Claarn, ¿Existen terceras plantas en las Bibliotecas de Akira?- Preguntó Salomón.

    El agente se encontraba viendo unas radiografías escondidas en unos lockers. Dio media vuelta, en su rostro se mostraba el desinterés de la pregunta del detective -¿Tercera planta? ¿Qué ridiculez, dices? Después de estos laboratorios no ay mucho…- El hombre se quedo quieto al empezar a recordar. Claarn susurró para si mismo –Aunque en algunas existían áreas restringidas- El hombre abrió los ojos en un susto sin precedentes. El terror se infundio en todos dentro de la habitación. De un segundo a otro Claarn se encontraba corriendo hacia el final del laberinto formado por los pasillos. Los demás soldados corrieron detrás de Claarn. Esa reacción no podía ser algo bueno.

    -En las anteriores bibliotecas existían áreas restringidas…- Decía Claarn para si mismo al tiempo en que corría -Esas áreas no existían en los laboratorios en que viví… ¡Esto es peligroso!

    Mientras daba sus rápidos pasos pudo observar una puerta de cristal reforzado con las palabras “Únicamente personal autorizado”. Las puertas estaban abiertas. Al final del pasillo se lograba ver una luz entre las puertas que llevaban a esa luz las imágenes fugaces eran pesadillescas. Cuerpos deformados, antropomorfos, cuerpos a los que les salían protuberancias provenientes de animales, creando mezclas imposibles, cuerpos que habían dejado toda humanidad.

    -¡Akira!- Gritó Claarn con todas sus fuerzas al mirar con asco aquellas aberraciones. Finalmente la luz estaba a pocos metros. Unas letras doradas adornaban la entrada de vidrio templado.


    El hombre al ser hijo de la diosa esta destinado a ser dios”.

    Claarn empujó la puerta, se mantuvo de pie ante la enorme sala. Diez soldados estaban frente aquella puerta. La habitación se encontraba vacía por completo, pero justo del otro lado había una gran puerta hecho con mármol. La cantidad de detalles y perfecto diseño era lo que ocasionaba miedo a al verla. El marco de la puerta dos figuras de dragones escalando el marco hasta toparse en final del arco. Cientos de cuerpos, de manos, de ojos escalaban y se hacían espacio entre los pilares que creaban el contorno de la puerta. Era como si te vieran directamente al alma y los gritos de auxilio de los rostros de las personas que formaban parte del arte de la puerta era casi audibles. En el centro de la puerta, abriendo los brazos, se encontraba un cuerpo intersexual con un rostro fino pero bellísimo incapaz de saber si es un hombre o una mujer.

    -¡Deténganse en este precioso momento!- Aulló Claarn, rabioso.

    Los soldados voltearon de inmediato ante el alarido. Levantaron sus armas apuntando hacia el hombre -¡Las manos arriba!- Pidió uno de los soldados con una voz nada agradable -¡Se nos ordeno llegar hasta el final de estas instalaciones!

    Claarn apretó los dientes. Gritó con una voz de repudio y asco –No me levanten sus armas, ¡Yo, el agente Bohm de Servicio Secreto ordenó que de manera inmediata se detenga esta operación!

    Los soldados empezaron a susurrar al escuchar las palabras “Servicio Secreto”, algunos empezaron a bajar sus armas. Estaban por pedir su laca cuando de pronto escucharon lo gritos de terror de una mujer provenientes del pasillo del que había llegado Claarn. Los hombres levantaron sus armas de nuevo en dirección del agente.

    -¡¿Qué esta sucediendo?!- Gritaron varios soldados con un tono de voz nervioso.

    Detrás de Claarn se acercaron los Generales Price y Blake, junto con el detective Salomón. Respiraban agitados y en sus rostros se observaban absorbidos por el desconcierto y el terror.

    -¡General!- Aullaron unos soldados.

    -¿Qué es todo esto…?- Preguntó Arlong mirando al piso tratando de tomar aire tras el susto de lo que había visto en el corredor -¿Qué era todo eso que acabamos de ver?- Sus ojos temblaban dentro de sus cuencas. Entonces levantó el rostro y pudo apreciar en todo su esplendor el detalle de la última puerta.

    -Todas las mentes son profundas…- Susurró Erick Blake tratando de conseguir un poco de aire –Hemos cruzado el abismo de la mente de Akira…

    Salomón caminó en dirección a la puerta. Se le notaba menos alterado por lo visto que los demás. El hombre se vio hipnotizado por la presencia que aquella puerta, hermosa en detalles, emanaba –Algo me dice, Gral. Blake, que aun nos queda algo que ver…

    Erick Blake fue comido por la curiosidad. Apreció hasta el último detalle de aquella bella obra de arte, un arte obscuro y retorcido –Es precioso…- Dijo en un susurro.

    -¡Nadie vera nada!- Aulló Claarn -¡Esa puerta se mantendrá cerrada hasta nuevas indicaciones!

    La fantasía de Erick Blake se rompió al escuchar aquellas palabras.

    -¡Estamos a un paso de abrir la puerta!- Renegó uno de los soldados.

    -Eso no me importa…- Masculló Claarn con mala cara.

    -¡Ábranla!- Ordeno Blake con pasión.

    Claarn giró la cabeza al instante. Sus ojos no decían nada bueno.

    -¿Gral. Blake, acaso esta desobedeciendo las ordenes de un superior?- Masculló Claarn. Nada en el parecía agradable.

    Erick Blake se irguió levantando el pecho. Sus ojos se conectaron. El rostro de Blake no mostraba doblaje alguno –Así es- Dijo el General al llevar su ano al pecho y con una fluidez sobrehumana apuntar a la cabeza de Claarn con una pistola.

    Los ojos de Salomón se abrieron de pronto -¿Qué trama, Gral. Blake?- Cuestionó de manera tranquila al dar un paso hacia el hombre.

    Blake con la misma velocidad que la primera vez saco de su cadera otra pistola, esta vez apuntando a Salomón –No se mueca detective- Advirtió Blake con la mirada fría –Enserio no quiero hacerle nada a ninguno de ustedes.

    Arlong observaba desde atrás –Erick… Deberías…- Arlong que se encontraba tomando aire empezó a erguirse cuando escucho la voz del General de Vega.

    -La advertencia también va para ti, Arlong. De jóvenes te derrote, y esta vez no será diferente.

    Arlong observó el rostro decidido de su compañero militar. La situación era tensa. Salomón y Claarn se mantenían con los brazos abajo, pero no movían ni un dedo, la amenaza parecía enserio.

    -Abran la puerta, por favor- Pidió Blake sin voltear a ver a sus soldados. Sin quitarle la mirada a Claarn. Era un hombre fuerte, determinado.

    Cada soldado se encontraba atónito por la situación. Apuntaban al jefe del área de inteligencia y a un agente del servicio secreto. No podía haber situación peor.

    -Hemos llegado muy lejos, Bohm. Demasiado como para que lo arruines. Nadie impedirá que vea lo que hay detrás de esa puerta.

    -Ahí no hay nada que necesites ver…

    -Lo dudo, después de todo lo que he visto ahora sé que ahí dentro se encuentra la verdad…

    -¡¿Qué no es suficiente para ti todo lo que acabas de ver mientras recorrías el pasillo?!

    -Muévete Claarn…- Le ordenó con la mirada de un asesino a sueldo. El dedo se acercaba al gatillo. El agente le conocía de poco, pero si lo conocía lo suficiente como para saber que estaba hablando enserio. Le dispararía sin compasión. Un hombre con un objetivo puede llegar a ser alguien muy peligroso.

    El sonido de un sistema de seguridad por engranes y poleas empezó a escucharse a espaldas de Claarn. Giró la cabeza con lentitud para toparse con que los soldados ya habían abierto la puerta. La belleza de la puerta en movimiento era perturbadora, era casi como sentirse dentro de aquellas narraciones sobre el abismo para los pecadores. De los rostros dolorosos se podía sentir el grito helado y desgarrador con solo su gesto. Era como si gritaran porque habían abierto el descenso a la locura de toda la humanidad.

    Claarn se dio la vuelta al verse incapaz de tratar de hacer entrar en razón a Blake. Mientras caminaba hacia la puerta, esta se abrió, liberando un viento tan fétido que generaban arcadas y tan sombrío que te generaba pánico. El viejo lo recibió todo de frente, sin doblegar su mirada dura.

    Una vez en las escaleras los demás soldados de Vega le siguieron la espalda al agente, descendiendo por las escaleras de piedra gris obscura. Seguidos por Salomón, Arlong, Emma y Violeta. El Gral. Blake les siguió desde atrás apuntando con sus dos pistolas. Nadie estaba dispuesto a intenta escapar de ahí. Se les había otorgado la oportunidad de conocer el final de una mente brillante, no la desaprovecharían ¿Mente brillante…? Mejor dicho cada vez más obscura.


    (...)​


    El frio que hacía en el descenso por aquellas escaleras era especial. Como ninguno que podría sentirse en el desierto. Los soldados bajaban escoltando a los altos rangos. A Claarn se le miraba atento, como si tratase de estar lo mas alerta posible a cualquier cosa. El rostro de Arlong se mantenía estático, impaciente a lo que podría haber allá abajo. Una gota de sudor de miedo le recorría el rostro de frente a mejía. Y de manera increíble, Salomón era capaz de mantener su serenidad, aunque se le observa como de manera profunda se introducía en sus pensamientos. Violeta y Emma caminaban lentamente detrás del Gral. Blake. Emma tenía el peor rostro de entre todos. Violeta se mostraba fuerte, quizás para poder ser un apoyo para su amiga.

    Cada escalón era una presión extra en sus pies. Cada escalón era un deseos de volver, pero también era un inmenso ímpetu de desear ver el final de a biblioteca.

    Por fin estaban al final del descenso, a unas escaleras de lo que Erick Blake había llamado, la verdad. Los primeros soldados echaron un vistazo y bajaron las armas al darse cuenta que no había peligro, eso ya había pasado hace mucho tiempo. Adentro había algo mucho peor.

    Los soldados pasaron a la última sala, blasfemando y pidiendo salvación a la diosa.

    Erick Blake al ver la reacción de sus subordinados no pudo esperarlo más. Descendió mas rápido evadiendo a Salomón y Claarn hasta llegar al suelo del último piso. Sus ojos se abrieron y apreciaron el escenario con desconcierto.

    -¿Qué es esto?- Dijo para si mismo.

    Paso a paso Salomón y Claarn llegaron hasta el piso. Tan pronto observaron el lugar Salomón se hecho hacia atrás, subiendo las escaleras de reversa. Su rostro palideció y negaba a ritmo constante que no. Entre tartamudeo dijo –C-Cla-Cla-Claarn…- Llevo su mano derecha hasta su boca y sus ojos se pusieron brillosos –No… Es que es que no… es como cuando estuvimos en aquella misión...

    -No, no se acerca ni un poco- Comentó Claarn sin voltear a verle –Aquí faltan dos cosas muy importantes para ser como aquel día…- Los puños de Claarn se apretaron y el hombre agacho la cabeza. Se quedó inmóvil en la entrada. La tristeza de Claarn solo era comparable con la angustia que ocasionaba estar ahí adentro.

    Arlong se quedo en el mismo escalón que Salomón. Le acercó su mano hasta tocarle el brazo. El hombre temblaba y su cabeza se agitaba en un tic nervioso. Sus ojos estaban perdidos en una terrible pesadilla. Al momento en que Arlong le toco el brazo su rostro se levantó y empezó a respirar agitado. Era como si el tacto le hiciera saber que lo que estaba viviendo era realidad.

    -¡Salomón, tranquilícese! ¡Respire!- Trataba de decirlo lo mas tranquilo posible. El detective se pegó a la pared y cerraba los ojos al negarse a ver aquel escenario. Claarn le puso las dos manos en sus hombros, y con un empujón suave poco a poco le sentó en los escalones –Quédese aquí, detective. En seguida volvemos, díganos si se siente mal. Lo subiremos de inmediato- El hombre asintió.

    Arlong sonrió, pero al poco de ver hacia esos últimos escalones su rostro cambio por completo. Una vez erguido bajo los escalones con determinación. Y una vez llegado al suelo su fuerza se doblegó, dando un paso hacia atrás –Por la diosa…- Dijo al ver el lugar en un susurro de terror.

    Violeta y Emma llegaron hasta con Arlong. Emma sintió como las piernas le fallaban y su amiga no tuvo fuerzas para poder sostenerle. La joven cayó al piso con los ojos envueltos en lágrimas de completo susto.

    -Sr. Claarn…- Dijo la ex agente -¿Dónde estamos?- Preguntó con un chillido ahogado que tenia en la garganta. Sus ojos se cristalizaron y sintió ganas de vomitar.

    -Ya lo sabes, ¿no?- Comentó el hombre con tono sarcástico.

    Erick Blake dejo caer las pistolas, haciendo revotar el sonido por todo el túnel. Se agachó, llevando sus manos hasta su rostro y tallándose el rostro. No era ninguna pesadilla.

    -En la mente de Akira- Respondió Claarn.

    La habitación era un túnel hecho de bloques de piedra gigante tallado cada una con símbolos que rezaban magia obscura. El túnel se extendía hasta el final de la vista y una bruma negra comía el fin del mismo. El piso de la sala se terminaba en medio círculo a unos pocos metros después de la entrada, sin dejar mucho espacio a la caminata libre, sin embargo aun así sobre el túnel se extendía una cantidad de almas en pena y un mar rojo. ¿El olor del lugar? Putrefacto, a sangre, hediondo ¿La vista del lugar? Tétrica, obscuro, perturbadora, nada bella, una sensación de perderse en la infinita obscuridad. El silencio del tune lograba hacer perder tu sentido, al mismo tiempo que era como si apuñalaran a tu oído. Sobre cruces de piedra, algunas caídas, unas más altas que otras, algunas nadando sobre el mar rojo, sobre ellas se encontraban clavadas, amarradas, cosidas y unidas decenas de hombres, mujeres, acianos y niños. Sus cuerpos habían perdido todo el realismo del humano. Algunos despellejados, con cortes aleatorios, profundos, capaces de ver el hueso. De las heridas salían pequeñas manos deformes que rasgaban la piel y carne con garras gruesas no humanas. Muchos cuerpos colgaban de hilos tan finos casi invisibles que jalaban las facciones del rostro forzándoles a hacer gestos de augurios dolorosos. Danzaban en el techo en poses atrevidas y sexualizadas, así como dulces vals con gestos de mala espina, en un retorcido arte romántico en oda a la locura. De entre esos cuerpos bailarines se encontraban cuerpos rebanados de cada una de sus articulaciones, haciendo poses en algunos casos imposibles de definir aquello a lo que se estaba representando. Algunos cadáveres que no eran más que pilas de huesos se sostenían por delicados filamentos de carne y nervios. Otros cuerpos de manera inimaginable seguían en perfecto estado, si es que a eso se le podría llamar estar en perfecto estado, pues mas de uno se encontraban llenos de protuberancias y deformidades capaces de retorcer el cuerpo en lo pudo ser una muerte abundante de dolor. Las llagas de que cubrían los cuerpos putrefactos secretaban un pus sanguinolento de colores extraños. Uso cuerpos que colgaban de las cruces tenían ojos que les recorrían todo el cuerpo, ojos de pupilas extras e iris de colores nunca vistos. Otros cuerpos tenían bocas con colmillos tan largos como brazos recorriéndoles los torsos desnudos de los cadáveres. Lenguas vacunas congeladas lamian la putrefacta piel de los muertos. Algunos rostros no tenían cuencas, otros que tenían cuencas carecían de rostros, y existían cuerpos que tenían un rostro como una piedra caliza. Cabezas de animales sustituían o acompañan los cuerpos crucificados. El cabello de muchos de aquellos humanos había sido cambiado por gruesas escamas, así como cayos gigantescos creaban armaduras de piel en figuras extrañas. Más de un cuerpo se encontraba tatuado con un símbolo obscuro en una parte de su cuerpo, otros se encontraban repletos de ellos. Era una marca profunda que decencia hasta la última capa de carne del individuo dejando un rastro negruzco como si hubiesen sido tatuados por la mayor temperatura que el humano hubiese conocido. Por ultimo se encontraban aquellos seres que habían dejado toda su humanidad en el pasado para no ser mas que retorcidas visiones pesadillezcas de formas humanoides. Así como masas de carne gelatinosa que chorreaban lentamente en dirección al mar sangriento. Seres reptilianos y bestiales deformaban la estructura y anatomía conocida en aullidos tenebrosos de la biología.

    Emma empezó a vomitar.

    Violeta la socorrió preocupada.

    Algunos soldados sentían lo mismo que ella.

    Arlong caminó hasta el borde donde terminaba el piso y empezaba aquel fétido mar rojo -¿Qué clase de lugar es este?- Susurró el hombre con una expresión decepcionada. Se miró en el agua y notó que apenas era visible su rostro en la tonalidad de aquella agua -¿De que le sirve a la humanidad un lugar así?- Le preguntó a su reflejo.

    Erick Blake mantenía su caminata lenta y pensante. Se frotaba su barbilla al caminar. Se detuvo con Claarn. El hombre tenía ese gesto de odio que se ve en la guerra cuando lo único que quieres es dos cosas, matar a tu enemigo y salir de la trinchera.

    -El Gobierno Mundial buscaba la prisión para Akira Dorian Wish por llevar a cabo experimentación nunca probada… ¿Fue por eso?

    Claarn se abstuvo de contestar la pregunta.

    -Es lógico que le persiguieran por cosas como esta…- El hombre volteó de nuevo hacia las cruces. El solo verlas le causaba un terror que le recorría su espina dorsal –Soy un gran seguidor del doctor. Su historial me parece impresionante. Una persona que no se repetirá en tres mil años como mínimo… Siempre me pregunté por qué le habían perseguido… Sin embargo Salomón dijo al muy interesante al ver todo esto…

    Salomón se encontraba en las escaleras, su cabeza agachada, su rostro depresivo. Se encontraba en las escaleras, pero lograba escuchar todo.

    Violeta se encontraba con su amiga y volteó a ver a su General con cierto desconcierto.

    Arlong se acercó con Emma, le puso sus manos en sus hombros. Se vieron a los ojos en una conexión tierna -¿Te encuentras bien?- Preguntó con un gesto serio –Hay que salir de este lugar, Emma.

    Claarn y Blake tenían un encuentro de miradas.

    -¿Qué estas insinuando?- Preguntó el agente con una curiosidad bastante seria.

    Erick Blake levantó sus brazos como admirando el túnel –Este túnel lo demuestra todo… Salomón lo dijo: “Es como aquel día”… El día en que perdieron a todos sus soldados… Y mujeres… Ese día lucharon contra “Los Brujos”… Y si este día es igual al de hace tantos años solo puede significar dos cosas: existía un segundo doctor capaz de llevar estos mismos tipos de experimentos dentro de “Los Brujos”… O Akira Dorian Wish ayudaba a “Los Brujos”… ¿Cuál es la verdad?

    Todos los soldados observaron a Claarn esperando su respuesta. Sin embargo ese momento nunca llego.

    -Tu silencio solo otorga la obscura verdad…- Dijo Erick Blake con la piel pálida. Entonces soltó unas ligeras risas nerviosas –Ahora comprendo lo podrido que esta el mundo… ¿Qué tanto oculta el Gobierno Mundial?- Preguntó Blake encarando al que fue alguna vez su líder de escuadrón.

    Un viento helado con asqueroso olor fétido empezó a soplar desde el fondo del túnel. Los escalofríos recorrieron cada centímetro de los cuerpos de todos. Cada uno giró hacia la niebla obscura que estaba al final del lugar. No se veía nada. Más de pronto todos los ojos que recorrían los cuerpos se abrieron. Las cabezas de los cadáveres giraron hacia la entrada y aquellas cuencas sin orbitales parecían verles. Todos los ojos del lugar se posicionaron en los soldados.

    -¿Qué demonios está sucediendo…- Mascullo Blake al observar la tétrica escena.

    Los soldados de Vega levantaron sus armas por el susto. Claarn observaba los movimientos de los ojos. La situación daba mala espina. Las bocas empezaron a moverse y de ellas salió una voz apenas audible, obscura, retumbante en los oídos, parecía de una psicofonía, de un tono tan agudo que generaba dolor.

    -Ustedes no son el maestro- Dijo la voz –Ustedes no son Akira.

    -¿Maestro?- Preguntó Blake intrigado -¿Por qué Akira es tu maestro?- Le preguntó a la presencia incorporal. Sin embargo no contestó la pregunta. La voz continúo repitiendo las mismas frases cada vez con un tono más escalofriante.

    -Es un demonio creado por Akira- Respondió Claarn dando pasos hacia adelante.

    -¿Creado por Akira?- Preguntaron Arlong y Erick al unísono con gesto aterrado. -Arlong, salgan de aquí…- Ordenó Claarn al caminar hacia la punta del suelo. Llegó con Erick Blake, le toco el hombro y le dijo al oído –Espero que esta sea la verdad que buscabas…

    -¿Qué es lo que hará Bohm?- Preguntó Blake a la espalda del agente.

    -¿Dónde esta Akira?- Preguntó la voz de pronto. El túnel volvió a su doloroso silencio. La pregunta helo la sangre de todos, todos menos de Claarn.

    -Esta muerto desde hace mas de 40 años- Contestó Claarn sin rechistar. Todos los soldados, al igual que todos los ojos de los cadáveres voltearon a verle –Como siempre debió haber sido- Concluyó.

    -¡Mentira!- Aulló la presencia.

    -¡Todas salgan de aqui1- Ordenó Claarn cuando de pronto unos látigos negros aparecieron de entre el mar de sangre atravesando el cuerpo de uno de los soldados, levantándolo en los aires. La sangre del soldado empezó a manchar todo el lugar. De entre el látigo negro empezaron a salir manos pequeñas con dedos retorcidos que empezaron a escalar por el cuerpo del soldado que permanecía en lo alto lanzando gritando mas de horror que de dolor.

    Otros látigos salieron, atacando a los demás soldados.

    -¡Huyan!- Gritó Erick Blake tratando de retroceder esquivando los gruesos soldados. Un látigo fue dirigido al insolente de Claarn, pero el hombre atrapó el látigo y lo cortó con fuego haciendo gritar a la presencia. El rostro de Claarn no se inmutaba, su rostro serio permaneció, con el ceño fruncido, la nariz enganchada y una mala mirada.

    Una presencia empezaba a salir de entre la niebla, múltiples látigos jalaron los cadáveres introduciéndolos dentro de la bruma. Una presencia poderosa, obscura, repugnante como ninguna en existencia era sentida cada ve mas.

    Salomón entró al túnel preocupado, solo para poder ver el nacimiento de una figura en la obscuridad, un cuerpo humanoide de cuerpo retorcido, cubierto de piel podrida y extremidades recubiertas por huesos y carne molida. Múltiples ojos y bocas, un rostro desfigurado del que caía piel como un líquido viscoso. Mechones de cabello le colgaban en lugares aleatorios. Su sola presencia revolvía el estómago de los débiles. Haciendo caer a mas soldados de Vega que disparaban al los látigos y trataban de hacer algo ante la masa putrefacta que se acercaba deslizándose por el mar de sangre.

    Arlong protegió la entra con un escudo mágico. Blake, Violeta, Emma y Salomón solo fueron capaces de observar como los látigos se prendían en llamas al tener contacto con la magia de luz del máximo guerrero de Milloria.

    -¡Claarn!- Aulló Arlong detrás de su escudo. Sin embargo el hombre no volteaba. Los cuerpos de los soldados de Vega se introducían al mar de sangre pidiendo rescate en chillidos trágicos, más la ayuda nunca llego.

    La sangre de los soldados mancho los símbolos de magia obscura que se escribían en las paredes del túnel. De entre la sangre empezaron a salir cúmulos sanguinolentos de masa gelatinosa. Los cuerpos manchados por la sangre pura empezaron a desprenderse de sus cruces y caminaron sobre el mar rojo. Los canticos provenientes de aquellas gargantas que se deshacían al graznar la voz del demonio eran te tonos espectrales, sin embargo todas se unían a la perfección en la que parecía ser una alabación a un rey. El nombre de Akira retumbó por el infinito túnel.

    -¡Váyanse, Arlong! ¡Estaré bien!- Gritó Claarn al mismo momento en el que caminaba en dirección a sus obscuros enemigos -¡Yo fui creado para destruir a Akira! ¡No moriré hasta haber exterminado su legado!- Dos aros mágicos aparecieron en los brazos del agente.

    El demonio lanzó un aullido y los cadáveres empezaron a correr en dirección a él. Seguidos detrás con pasos retumbantes el cuerpo del controlador de todo ahí adentro, el espectro de la niebla obscura.

    Claarn clavó sus manos en el mar y una pared de fuego se levantó y empezó a recorrer el túnel fundiendo a más de un cadáver. Los soldados en la entrada observaban boquiabiertos el poder del hombre. Sin embargo la llamarada no los detuvo a todos y de entre las llamas saltaron cadáveres calcinados que corrían en dirección a Claarn. El hombre libró un fiero combate con ellos entre alaridos furiosos.

    Erick Blake sabia que no pintaba nada ahí y subió las escaleras. Los damas le siguieron después de admirar un poco mas del heroico guerrero peleando contra las fuerzas de las tinieblas. La pelea se volvió cada vez más intensa. Complicándose al momento en el que llego el demonio original. Llegado un punto del combate, y ya estando solo, Claarn cayó al suelo por un golpe inesperado de los brazos retorcidos de la masa de carne putrefacta. Estaba a punto de ser empalado por los látigos del demonio y un múltiple golpe de cadáveres sedientos de sangre. No podría contra ambos. El hombre estaba por utilizar uno de sus mas poderosos hechizos cuando de pronto unos anillos mágicos aparecieron en el piso, de ellos se desprendieron manos tan negras como el carbón jalándole la ropa y la piel. El hombre se desconcertó, perdiendo la concentración para llevar a cabo el hechizo. Ya no tenía tiempo, estaba a punto de morir. Hasta que aparecieron dos figuras ante el. Arlong le había protegido del látigo que estaba por atravesarle y Salmon estaba librando un combate contra los cadáveres.

    -¡Alguien de tu nivel no será capaz de hacerse cargo de todo esto!- Gruñó Salomón al cortar en pedazos más de un cadáver con una larga espada que acaba de materializar.

    Arlong se lanzó contra el demonio original llevando a cabo un combate entre tipo de magias contrarrestadas. Arlong usando un poderoso hechizo de luz poco a poco fue doblegando al ser obscuro.

    Una vez en medio del mar de sangre volteó hacia Claarn y le dijo –Hasta el mismo primer Chasoul ocupó ayuda de sus tres lanceros para ganar la primera guerra…- Un látigo se dirigió en dirección a Arlong y este le detuvo con un escudo brillante, levantando el agua tras el duro estruendo. En su otra mano apareció un haz de luz que dirigió hacia el demonio clavándolo en la parte del demonio que podría ser llamada el hombro. Su combate continuó en un desate de poderosas magias en constante contraste. En un combate singular.

    Claarn observaba desde el suelo. Las manos le ataban con firmeza. De durar un poco más le abrirían la piel. Entonces el forcejeo de tratar de liberarse se volvió débil. Escuchó el aire cortarse y delante de él caminaba Violeta con una lanza.

    -Ya no tiene por qué luchar solo, Sr. Bohm- La joven empezó a dar vueltas a su lanza y se lanzó en dirección al espeluznante demonio -¡Luchemos!- Gritó Violeta con valentía.

    Claarn dejó su rostro serio y mostró una ligera sonrisa retadora. Se lanzó al combate destruyendo toda obra del mal. La épica batalla había dado inicio.

    Desde afuera de aquellas escaleras, y una vez llegados a aquella habitación vacía, Erick Blake respiraba agitado –Siempre será así, ¿verdad?- Murmuró –Los magos siempre tendrán el papel principal…- Concluyó con voz decepcionada.

    Pero Emma le observaba desde el filo de las escaleras. Ella también estaba agitada y tenia miedo. De esa manera ella se percató que en realidad el hombre solo se trataba de convencer a si mismo. En el fondo ella comprendía a Erick Blake, el hombre también estaba asustado.

    Una vez abierta la puerta de la entrada a la biblioteca la lluvia se desató sobre los territorios de Vega. Era como si el mundo llorase porque las puertas de aquel infierno se hubiesen liberado.
     
    Última edición: 28 Abril 2019
  4. Threadmarks: [ Parte 2 ] Capitulo 23 - El Diario de Akira
     
    Aldo MV Gallardo

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    Capitulo 23 – El diario de Akira

    Unos minutos después la batalla había finalizado con la victoria del grupo de Claarn.
    La mayor herida había sido tomada por Arlong, recibiendo uno de los látigos del demonio, atravesando su oblicuo izquierdo. Sin embargo todos sobrevivieron y eso era un gran alivio. Volvieron a la superficie como héroes, o más bien leyendas, pues el mundo poco se enteró de lo que en realidad había pasado allá abajo.
    Llegado el anochecer los soldados volvieron a Vega.
    Arlong había sido tratado de sus heridas y descansaba mientras esperaba una reunión para finalizar el tratado de comercio entre Vega y Milloria.
    La noche había sido tranquila, y a pesar de lo vivido aquellos soldados que estuvieron dentro de la biblioteca llegaban a pensar que todo aquello no había sido mas que una pesadilla.



    (...)​



    Blake se encontraba en su oficina leyendo con atención un viejo libro. Interrumpió su entretenida lectura para ver su librero, en especial esa sección dedicada a sus libros de historia, esos que tanto le gustaba leer. Y en su rostro un gesto de duda nacía, para justo después cambiarla por una sonrisa emocionada.



    (...)​



    Emma y Violeta se encontraban en la enfermería tratando unas heridas de la Teniente General de Vega, heridas leves sufridas durante el enfrentamiento contra el demonio de Akira. Cotilleaban de lo vivido dentro de aquel obscuro lugar, y hablaban de lo aterrador que debió haber sido vivir en aquella época. En la obscura época de la experimentación humana, así como la cuarta y primera guerra.



    (...)​



    Salomon por otro lado despejaba su mente y sus heridas en una larga caminata por el Cuartel General de Vega, aquel templo milenario de belleza inigualable. En su gesto se notaba la amargura de un recuerdo turbio. Las manos aun le temblaban, a pesar de que había dejado el infierno hace unas horas.
    Su caminata le llevó a uno de los pasillos mas solos del cuartel, uno donde había una pequeña habitación que albergaba una figura de la diosa Evelia en una fuente que simulaba una cascada. A pesar de ser tan poco visitada, la habitación vitalizaba el verde, esparciendo calma en un aura relajante.
    Tomó asiento en uno de los tapetes. Se cruzó de piernas y admiro la belleza de la figura de la eterna madre. Se quedó observándola, como esperando que ese lugar le otorgara la calma que siempre había deseado.



    (...)​



    Claarn por otro lado se encontraba en su hotel. Sus heridas parecían estar sanando a pesar de haber pasado poco tiempo de habérselas hecho. Sentir esa excelente velocidad de curación era un gran dolor psicológico con el que vivía desde hace muchos años. Era su maldición y su bendición.
    Miraba por la ventana, analizando con curioso detenimiento la perfecta estructura del cuartel. En su mente llegó a pensar las veces en que ese templo había caído. Entonces pensó en que quizás ya no quedaba nada de lo que alguna vez intentó significar.
    Se secó el cabello y el cuello, acaba de salir de bañarse. Tomó una camisa nueva, pues la anterior había terminado destrozada. La estaba abotonando cuando vio la hora en el reloj de la pared, ya casi era media noche.



    (...)​



    Arlong había descansado muy duro. Fue despertado por una de las enfermeras diciéndole que era hora de ir a la reunión con el Gral. Blake. La enfermera le dejó un traje que le había traído Emma. Se cambió cuidando su herida. Al salir agradeció amablemente los tratos de la enfermera, así como de la doctora.
    A esa hora el cuartel se encontraba solo. Caminaba con tranquilidad entre los pasillos de piedra caliza. El silencio permitía poder ver la magnifica arquitectura con mayor detalle. Quizás ya lo había pensado mucho a lo largo de su estadía, pero el templo era fascinante. Una obra de los ancestros que trataba de desafiar al tiempo, pero por mas viejos y hermosos los edificios, eso no les impide ser comida para la inevitable ley de la vida, todo lo que ha de nacer deberá morir.
    En unos minutos se encontraba de nuevo en aquel pasillo lleno de cuadros.
    Su andar era algo extraño por la herida, sin embargo su traje le hacia ver despampanante.
    Una vez adentro de la oficina observó la figura de Erick Blake de frente a la enorme ventana del lugar, recibiendo los rayos de la luna llena. Llevaba un libro en las manos. El hombre lo dejó en el escritorio –Tome asiento, Gral. Price- Dijo al extender la mano en dirección a la mesa de negocios al lado derecho de la oficina –Tenemos que hablar de unas propuestas muy interesantes.
    -Gracias- Contestó Arlong al caminar hacia las sillas que se encontraban del lado derecho. Se sentía un poco extraño el tener que hablar tan tranquilo con alguien que hace unas horas le había amenazado con dispararle –El contrato ya fue firmado, sin embargo aun nos queda destinar fechas, movimientos de mercancía y cuando volveremos esto un tema publico- Dijo tras tomar asiento.
    Erick Blake se acercó hacia Arlong –Lo que pasa Gral. Price, es que quería tocar otro tipo de negocios…
    Arlong levantó la ceja al escuchar curiosa idea -¿Tiene otros negocios en mente?
    Erick Blake caminó hasta su librero, empezó a acariciar sus libros con la yema de sus dedos -¿Sabe cual es el recurso mas importante, Gral. Price?
    -Es bien sabido que la buena implementación de carbón y el petróleo a beneficiado a Milloria y otros reinos en su progreso económico- Respondió Arlong con confianza. Sin embargo aun no planeaba una modificación en los estándares de ventas con Vega. No lograba captar muy bien el interés de dichos recursos por parte de Blake, pues Vega no se caracterizaba por ser un reino con dedicado especial a las industrial.
    -Aunque eso es verdad- Respondió el hombre al sacar un libro de la librería- Temo decirle que el mayor recurso con el que puede contar un reino es la información.
    -Las patentes y buenos aportes en el sector científico sirve bastante para poder atraer grandes mentes con grandes ideas que pueden mejorar el valor de un reino, eso es cierto- Comentó Arlong de manera formal utilizando elegantes y sutiles lenguajes corporales.
    Blake se dirigió hacia la mesa de vidrio donde estaba Arlong –Así es, mi estimado compañero- Dijo al sentarse –Es por eso que estoy interesado en negociar un poco de información con usted…
    Arlong se quedó expectante ante la propuesta –Creo que no estoy comprendiendo muy bien el tema…- Comentó el General un tanto curioso e incomodo.
    Erick abrió aquel libro. Era una libreta con múltiples escrituras a puño del Gral. De Vega.
    -¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por un total de setenta y dos patentes en las áreas de ingeniería, farmacéutica y armamentista?



    (...)​



    Claarn saltó una líneas de seguridad que prohibían el paso a los curiosos del hotel. Pisos arriba se encontraba la construcción de cuatro pisos extras para el enorme edificio que era el hotel “Las dos torres”. El hombre subió con cuidado hasta llegar a la parte menos estructurada. Ahí donde todavía se podía ver las viguetas que formarían el los siguientes pisos y paredes del edificio. Caminó sin miedo hasta el borde de la construcción y observó desde arriba la inmensidad de la ciudad de Vega, así como todos los demás edificios que se elevaban sobre el Cuartel General del reino.
    -Justo a tiempo- Dijo una voz agresiva desde la cima de las vigas. Una capucha volaba en la obscuridad. Aquel brazo blanco como la luna llena se quitó la capucha dejando ver aquella larga cabellera roja.
    -A una mujer no se le hace esperar…- Comentó Claarn con una sonrisa.
    -Es agradable saber que es un caballero incluso cuando se trata de este tipo de reuniones- Dijo una voz agradable viniendo desde el fondo de la construcción. Era la otra joven que había llegado al hotel junto con la pelirroja. Una joven de piel negra con abundante cabello negro rizado, una estatura envidiable y un cuerpo tonificado. Ambas se posicionaron a un lado de Claarn y observaron el cuartel.
    -¿Cómo van los preparativos de la misión?- Preguntó Claarn.
    -Nos hemos encargado de posicionar todo para que no exista ninguna falla- Respondió la joven pelirroja.
    -¿Incluso sobre el papeleo después de llevada la misión?
    -Sin cabos sueltos- La joven pelirroja le dirigió una mirada retadora –Como ya lo dije…



    (...)


    El silencio se encontró en la habitación tras la propuesta de negocios de Blake.
    -¿De donde sacaras setenta y dos patentes?- Preguntó Arlong con mala espina. Su rostro no parecía nada amigable, y eso no era normal en él.
    A pesar de que Erick Blake había notado la incomodidad de Price, se le miraba aun mas confiado –No se preocupen por eso, le aseguro que no habrá problemas con ninguna de ellas. Serán totalmente limpias.
    Esas ultimas palabras solo consiguieron que Arlong se preocupase mas por el asunto -¿No estarás pensando en robar libros de la biblioteca de Akira?
    Erick Blake le sonrió y cerró el libro –No será robado nada de lo que usted vio ahí adentro- El hombre puso sus codos sobre la mesa y le tendió su mano a Arlong –Gracias a nuestros recientes negocios le podre dar un precio razonable… Tengo información de todo tipo…
    Las miradas entre ambos eran tensas.
    -Incluso tengo información muy importante de la Cuarta Guerra Mundial, del Dr. Akira, del Gobierno Mundial, de Abraham Arcnaik…- Los ojos de Blake mostraron cierto placer, era como cuando estaba dentro de la biblioteca –Incluso tengo información de Claarn A. Bohm...



    (...)​



    En la cima del edificio el viento soplaba frió. Era como ese viento espectral que sopla después de un combate durante la guerra. Solo que sin el sabor a sangre. Aun no.
    -Dentro de unos minutos tendré una reunión con Erick Blake.
    -¿Qué tiene que hablar con él?- Preguntó la joven de cabello negro.
    -Desconozco de que quiere hablar. Sin embargo la ejecución podría ser rápida en ese lugar…



    (...)​



    Erick Blake observaba su uniforme, en especial ese parche del símbolo del Gobierno Mundial -¿Nunca has pensado en la manera en que somos prisioneros de ese símbolo?- Le preguntó Erick Blake a Arlong Price con un aire perdido, como si estuviese filosofando para si mismo. El hombre estaba por contestar cuando el Gral. De Vega continuó –Si el Gobierno Mundial lo desea podría desaparecer a nuestros reinos cuando lo desease…
    -Si lo pone así su venta no parece nada favorable…- Respondió Arlong con una sonrisa burlona.
    Blake se levantó hacia el mapa mundial y con calma posicionó su dedo sobre el reino de Milloria, en las costas Noroeste del continente Dorinda –No le mentiré. Le tengo cierto estima, Alorng Price. Fue un compañero mio incluso después de la Cuarta Guerra Mundial. Durante nuestros tiempos de juventud fuimos rivales respetados. Fui a su ascenso a General y usted vino al mio. Incluso me invitó a su boda. No quisiera decir que es un amigo mio, pero le tengo confianza, pues se como es… Por eso que creo que usted podría aprovechar esta oferta. Es verdad, el conocer esta información, en especial la del Gobierno Mundial puede ser algo muy peligroso… Sin embargo no estamos solos…- El hombre deslizó su dedo hacia otros reinos –Las conexiones de Vega son grandes: Rab-it, Harbenten, Jenna, Frandall, Foraff… Milloria no será al único al que haga este tipo de ofertas…- Blake giró la cabeza observando desde el hombro. Esos ojos eran fríos, tan fríos como cuando le amenazó con dispararle -¿Comprende de lo que le hablo?
    Arlong se acomodó en su silla. Su mirada se volvió tan afilada como la de Erick Blake -¿Es esto una amenaza?
    El hombre tomó una tachuela y enredó un cordón rojo tensándolo con otro punto, y otro, y otro mas.
    Erick Blake se dio la vuelta y mostró el mapa. El listón unía a tres reinos antes nombrados, unidos en una telaraña que decencia a Milloria. Blake miraba con la cabeza levantada y una sonrisa empoderada al Gral. Price.
    Arlong empezó a jugar con una moneda invisible al ver el mapa. Movió la cabeza un poco soltando una sonrisa -¿Entonces de que clase de negocios estamos hablando?- Preguntó un tanto nervioso.
    Una sonrisa se dibujó en el rostro de Blake –Parece que ya nos estamos entendiendo- Dijo con confianza. Volvió a ver el mapa y señaló Olimpia, en la punta norte del continente Nil. El reino donde se encuentra la sede del Gobierno Mundial –Una de las teorías conspirativas mas populares es que el Servicio Secreto destruyó a los Reinos Perdidos durante la Tercera Guerra Mundial, al igual que también fueron los encargados de la muerte de la tercera Chasoul… Dígame, Price… ¿Nunca ha pensado que ha estado viviendo en una mentira?
    La respuesta tardo en llegar, aunque para fortuna de Erick Blake la respuesta fue otra pregunta -¿A que se refiere?- La pregunta no hizo mas que dar cuerda al hombre.
    -Hoy me di cuenta de algo al estar dentro de la Biblioteca de Akira. Al parecer uno de mis ídolos era culpable de todo lo que se le señalaba… Y sabia un poco de ello, pero ocupaba esa verdad que me lo confirmase… El Gobierno Mundial nos oculta cosas horribles como lo que estaba dentro de aquella biblioteca. Ahora intuyó que Akira no solo traicionó el tratado de experimentación humana. También se encargaba de llegar a cabo experimentos para “Los Brujos”… La guerra es un gran negocio. Y mientras mas flujo de prisioneros de guerra hubiese mejor para los experimentos. Akira era un traidor y el mundo ha vivido décadas sin saberlo… Ahora repase la historia, el exterminio de clanes fue llevado a cabo porque las personas se negaron ir a prisión por haber ayudado a Akira o en realidad- Blake volteó a ver a Price con unos ojos tristes –Porque sabían demasiado…



    (...)​



    La joven pelirroja puso su espalda sobre la helada viga –Entonces crees que los rumores sobre los libros robados son verdad…- Dijo con un rostro pensativo –Es un hombre astuto…
    Claarn se encontraba revisando unos planos de la ciudad junto con la joven de piel negra –Erick Blake es alguien muy peligroso… De alguna forma consiguió información que no debería de tener… Pero lo que mas me aterra no es eso…- El hombre volteó hacia la pelirroja –Sino que existan personas desconocidas para nosotros…- Cerró los planos de la ciudad y se los entregó a la joven –Sean precisas, la misión es clara.
    La joven pelirroja soltó un bufido –Tu duda me parece un insulto, anciano- Se dio la vuelta poniéndose la capucha y se lanzó hacia la nada desde el edificio, esfumándose en el viento.
    -Ojala la hubiese conocido en mi juventud…- Dijo Claarn con una sonrisa al verla desaparecer.
    La joven de piel negra empezó a reír –Nos volveremos a ver, Claarn- Se puso la capucha y se lanzó de igual manera, desapareciendo en el aire.
    Claarn observó el cuartel General con detenimiento. Sacó un cigarrillo y lo encendió con su dedo indice. Revisó su reloj en la muñeca –Ya casi es hora…



    (...)​



    Las manecillas del reloj hacían un tic tac por cada segundo que pasaba. Sin embargo Arlong sentía que cada segundo en esa oficina era eterno.
    -Dentro de un mes nos reuniremos entre todos nuestros aliados- Dijo Blake marcando la fecha en el calendario –Sera un mes bastante cansado para mi- Concluyó al masajearse el cuello.
    -Entonces déjame ver si he entendido bien- Arlong se acomodó su cabello –Estas hablando de crear una organización como el “Ejercito Rebelde
    -Los rebeldes son un rumor desde hace años, pero todavía no a habido un motivo claro para decir que la organización es tan poderosa… Yo lo que quiero es tomar el idealismo de los rebeldes y volverlo mio, incluso podríamos aliarnos a dichos rebeldes… Hay que depurar a este mundo, Arlong... Te dejare pensarlo para dentro de un mes, pero tu sabes que cada día el Gobierno Mundial deja un mal sabor boca al momento de pronunciar su nombre… “Fundadores de la gran organización rebelde. Restablecedores de la justicia mundial. Héroes de la Quinta Guerra Mundial.” Suena bien, ¿no lo crees?
    Arlong parecía dudoso, por instantes agachaba la mirada en un gesto de disgusto, pero pronto levantó la mirada con los ojos brillosos, como si tuviese una visión soñadora del futuro.
    -Le tendré mi respuesta lo mas pronto posible, Gral. Blake- Dijo el hombre con esa sonrisa perfecta adiestrada con los años en el mundo de los negocios. Se estrecharon las manos. El Gral. Blake acompañó al Gral. Price hasta que le abrió la puerta en un gesto amigable. El mayor de los Price caminó por aquel pasillo lleno de historia, pensando que quizás algunos nacen para estar en esos cuadros, otros lo intentan y a otros se les detiene. A él no le importaba el ego de que su nombre estuviese en una placa o un libro. Sin embargo era un hombre que creía en la justicia. Y habría de pelear por la ella hasta el día de su muerte.
    Minutos mas tarde Arlong y Emma charlaban en una de las habitación de lujo para los altos cargos que visitaban el cuartel. El hombre observaba a Emma sentada en la cama, el estaba parado a un lado del armario.
    -¿Y de que trató la reunión? ¿No quieres recostarte un poco? Debes de estar cansado por tu herida…
    Arlong estaba imbuido en sus pensamientos. No fue hasta que la joven repitió sus palabras cuando la escuchó.
    -Ya descanse, Emma. Gracias.- Respondió con unas sonrisa y ojos desvariantes.
    Emma le apreció con detenimiento –¿Qué es lo que te sucede, Arlong?
    -El Gral. Blake me ofreció setenta y dos patentes…- Dijo el hombre a instante.
    La chica empezó a reír -¿Qué?- Preguntó con una sonrisa en su cara que se esfumo como el vapor de una tetera.



    (...)​



    Claarn caminaba por el pasillo de los cuadros con lentitud. Le deprimía y llenaba de orgullo el ver los actos pasados. En algún momento creyó que su vida estaba hecha para grandes cosas, pero ahora solo pensaba que la gloria y el honor quedaban en segundo plano. Luchar por unas cuantas manchas de tinta no era el motivo por el que lucharon los antepasados del mundo.
    Abrió la puerta. Ahí se encontraba Erick Blake sentado en su escritorio mientras cargaba un libro viejo en las manos de frente a la puerta.
    -Mucho gusto, agente Bohm. Venga, tome asiento en los sillones, son bastante cómodos.
    Claarn caminó sin pensarlo mucho. Tomó asiento y observó a Blake con un poco mas de desprecio que siempre -¿De que querías hablar, Blake?- Preguntó sin tapujos y con mala cara.
    -Me agrada ese sentido suyo de ir directo al gran– Dijo Blake con la cabeza ligeramente meneada. Levantó el libro que tenia a un lado suyo y lo abrió en la primera pagina mostrando el contenido al agente.
    El rostro de Claarn cambió en un susto horrible. Estaba por levantarse mientras que en sus ojos le mostraba su furia. Una furia tan marcada y desmesurada que no cabía dentro de su cuerpo -¿Cómo conseguiste ese libro?- Masculló con los dientes rechinando de lo apretados que estaban.
    La primera pagina decía: “Diario personal de Akira Dorian Wish” escrito con una caligrafía bellísima como ninguna otra que ambos hombres hubiese visto antes en algún otro libro.
    -Mantente en tu silla Claarn…- Le ordenó Blake con la cabeza levantada, una sonrisa traviesa y aquella helada mirada que tenia al amenazarle con un arma.
    Claarn no permitiría que esto pasase una segunda vez, le mataría antes de que pudiese hacer algo.
    Blake se jaló la camisa rompiendo botones en el acto. Claarn se encontraba de cuclillas y con su brazo derecho dispuesto a detenerlo, pero se detuvo a medio camino. El agente abrió los ojos por la conmoción.
    El hombre tenia un artefacto cuadrado, de luces tintinantes con cables que se introducían por la piel.
    -¿Una bomba?- Preguntó Claarn desconcertado, con nervios en su voz. Se encontraba de pie admirando de manear atenta el artefacto. No parecía una bomba. No parecía nada peligroso.
    -Tome asiento en este preciso momento, Claarn- Ordenó Blake con un rostro lleno de orgullo.
    El agente al verse incapaz de comprender que era ese artefacto ni el peligro que podría llegar a generar tomó asiento de nuevo. Manteniéndose al filo del asiento si es que tenia que volver a actuar.
    -De que me serviría destruirme a mi mismo si no podría ser capaz de ver su rostro retorciéndose en el sufrimiento- El General dejó su pecho al descubierto y cerró el libro –Es interesante todo de lo que habla este diario… Desde niño me ha interesado la historia. Es algo fascinante el observar con detalle el comportamiento de las antiguas generaciones. Que les movía, que acciones tomaban, su manera de pensar… Sin duda Akira era un hombre interesante a un nivel inimaginable. Este diario a pesar de ser relatos cotidianos de su vida están escritos de una manera cautivadora. Es casi como si pensara que alguien mas lo fuese a leer algún día… Me cuesta creer que una mente tan brillante como la estrella guía del cielo fuese en el fondo tan retorcida… Estoy asustado de todo lo que he visto y de todo lo que ahora sé… A pesar de que he leído tantas veces los discursos de Akira Dorian Wish sobre que lograría llevar al hombre a la cima de todo trono existente. Ahora realmente no se que tipo de mundo era al que quería llevarnos…- El hombre levantó el diario posandolo cerca de su rostro y mirándolo con profundo detalle –He estado leyendo este inmenso diario sin parar durante cinco días seguidos… Puede verlo en mis ojeras.
    -¿Cinco días?- Repitió Claarn con desconcierto -¿No se supone que la biblioteca…?
    El General de Vega impidió la conclusión de la pregunta para responder en el instante –La biblioteca fue encontrada hace cinco días… Ayer en la tarde mande el reporte… Sin embargo me sorprendieron, no creí que fuesen capaces de enviar a alguien tan pronto a investigar. Fuiste un gran problema para mis planes…
    -¿Planes…?
    Erick Blake le observaba con una mirada fría. El filo de sus ojos era capaz de cortar al soldado mas grueso –Claarn A. Bohm, usted va a recomendarme al Servicio Secreto, y no solo eso hará que me ingresen…
    Claarn a pesar de su desafortunada posición no pudo evitar levantar una minúscula sonrisa que describía lo ridícula que sonaba esa propuesta.
    A pesar de ser disimulada esto no gusto para nada a Blake. El hombre juntó sus manos entrelazando los dedos. Sin embargo la situación estaba bajo su control –He estado leyendo este libro. Su contenido es rico en detalles. Mas no he podido caer en decepción, tenia una visión diferente de él…
    -Pues esa es la verdad…- Gruño Claarn con el ceño fruncido –Akira Dorian Wish era despreciable, una mente enferma, egoísta, narcisista, depravada ¡Uno de los hijos mas nefastos que ha engendrado este planeta!
    -No estoy hablando de Akira…
    El ceño fruncido de Claarn palideció ante aquella frase -¿Qué leíste en ese diario?- Preguntó con mal rostro. Un gesto casi como si estuviese enfermo.
    -Su figura heroica. Todas sus leyendas. Ese nombre cargado de historia y orgullo. La figura que todo soldado trata de imitar. La lagrima que lloró el mundo hace cinco años… Enserio nunca esperé que Abraham Arcnaik fuese de esa forma…- El rostro malicioso de Erick Blake se volvió uno con la noche dándole un aspecto siniestro con la luz de la luna.
    -¡Quiero que cierres tu maldita boca en este momento!- Ordenó Claarn con un rugido comparable al de cualquier bestia salvaje -¡Erick Blake estas bajo arrestó por posición de un libro de la biblioteca de Akira sin permiso alguno del Gobierno Mundial!- El agente se levantó del asiento dispuesto a someter al hombre.
    Blake le puso la mano enfrente midiendo su distancia. El agente se detuvo. El General de Vega dirigió su mano hacia la caja de metal que estaba en su pecho –Este aparato mide mi ritmo cardíaco. Al igual que también es una antena de transmisión. Esta diseñado para emitir una señal al sistema de audio del cuartel entero, pero también para activar todos los sistemas de radio de la ciudad… En cuanto mi corazón se altere una grabación con mi voz empezara a sonar por todo Vega, la grabación contiene toda la verdad que sé sobre este libro y la biblioteca.... Todo sobre la biblioteca, el Gobierno Mundial, el Servicio Secreto… Todo sobre Akira Dorian Wish, todo sobre ti Claarn A. Bohm, incluido Abraham Arcnaik… Y un interesante Edward y Apolo bastante mencionados…



    (...)​



    En la habitación del Cuartel General, Arlong se encontraba explicando lo sucedido en la oficina de Erick Blake –Al parecer encontraron la biblioteca fue encontrada hace cinco días, no ayer…
    -Eso es imposible, llevamos dos días aquí y no vimos movimiento alguno…
    -Los movimientos se hicieron durante la noche y fueron muy sigilosos con lo sucedido… Al parecer mantuvieron la biblioteca como un secreto entre pocos soldados calificados. Entraron a la biblioteca y a palabras de Erick Blake, existían una cantidad considerables de libros regados por toda la biblioteca, todos fuera de los estantes. Según un diario del Dr. Akira que él posee en su oficina, los laboratorios de esta oficina dieron pruebas no satisfactorias para el doctor, a demás de que la situación delicada de la Cuarta Guerra Mundial forzó a todo su equipo a abandonar el lugar, pero la biblioteca estaba en planes de ser un almacén inmenso de todo el conocimiento de Akira. Por lo que trajeron muchos libros de otras bibliotecas… Erick Blake y sus soldados tomaron los libros que no existían en los estantes. Los suficientes para poder llenar un vehículo de carga militar… Cuando todo fue revelado a los soldados de Vega y empezaron con el conteo de los libros ya no había evidencia de los libros saqueados…
    -Esto quiere decir que Violeta…
    -No, nada de eso, le pregunte por ella durante nuestra reunión: “Violeta es un gran elemento y me ha demostrado su valor a lo largo de un año. Se ha ganado mi confianza. Pero no puedo dejar que alguien del Servicio Secreto se encuentre tan cerca de mis movimientos”. Eso fue lo que dijo. Violeta estaba en una misión lejos de aquí. Cuando llegó la envió a la biblioteca. Eso paso ayer al medio día.
    Emma suspiró con alivio llevando su mano a su pecho.
    Arlong sonrió al verla un poco mas tranquila. Mas la cosa no había terminado ahí –Erick Blake amenazó con utilizar a sus conexiones para llevar a cabo una guerra con Milloria si no me les uno…
    La Teniente giró la cabeza con completo terror -¿Cómo es que hará eso?
    -No me dijo si sus conexiones con otros reinos ya están fijas, pero por lo que parece tiene planeado utilizar esta misma estrategia con los demás… El terror puede ser un arma muy peligrosa, Emma...
    La joven no comprendía la situación. Ella tras sus dos días conviviendo con el Gral. Blake le tenia en una imagen diferente en su totalidad. Ya sabia que en realidad era un hombre astuto, pero ahora también sabia que sus métodos eran rastreros. El hombre tenia una mascara para los negocios y un rostro obscuro para sus planes.
    -Blake tiene información muy importante. Parecida a lo de dentro de la biblioteca… Mas no me la dijo… Quiere asegurarse de que se lo dirá a sus aliados… Solo sus aliados puede saber la verdad, supongo…
    -¿Organización?
    El hombre asintió. Miraba por la ventana de Vega, los enormes edificios hacían incapaz de ver toda la ciudad –Quiere formar un grupo liberador. Su idea es destruir la desinformación que lleva controlando al mundo desde finales de la Tercera Guerra Mundial. Desea que la historia sea escrita como debe de ser… “Todo el mundo debería de saber la verdadera historia”- El hombre agachó la mirada –Quiere convencer a los reinos con conocimiento y fama.
    La joven tenia sus manos en sus piernas. Las apretó con rabia y gruño -¡Niégate! ¡Nosotros podemos con cualquier amenaza! ¡Milloria no caerá tan fácil!
    -Me les uniré.
    Emma cayó en silencio. Empezó a negar con la cabeza sin saber quien era ese hombre que estaba junto a ella en la cama.
    -Por donde lo vea me tiene acorralado. No quiero que caiga la guerra en mi gente. No quiero que quemen los huertos, ni que estallen las casas. No deseo ver a los ciudadanos huyendo. Ni las estructuras derrumbándose. No quiero que el pueblo voltee hacia un líder que no supo tomar una buena elección…- Arlong se imbuyó en su imaginación. Ese lugar recóndito donde la mente juega con tus emociones. Cayó envuelto en una profunda melancolía. Su apuesto rostro se tatuó con unos ojos tristes y unos labios arqueados.
    Emma le tomó del brazo y le puso su cabeza en su hombro –Eres el hombre mas bueno que conozco. Y se que aunque estés envuelto por las sombras sabrás hacer el bien.
    Estuvieron unidos unos cuantos segundos cuando Arlong se levantó y caminó hacia la ventana. Apreció a la gran cantidad de personas que se movían por la noche en dirección a “La Calle de los Mil Rostros”. El mayor de los Price era un hombre que gustaba de admirar desde su oficina su reino. Amaba Milloria como nada en el mundo. Imploraba a la Diosa todos los días por que su gente viviera bien. Y en ese momento Arlong estaba pidiendo que tras todo lo que fuese a venir en el futuro, todas las personas por fin pudiesen conocer aquello llamado paz. Bien decía el lema de Sagacar “El Grande”: “Tras la noche mas obscura se vera un día aun mas brillante”.
    -Voy a entrar entrar en la organización de Erick Blake por respeto a la justicia. Me volveré su mas poderoso aliado. Conoceré las mas obscuras verdades de todo el mundo…- Dijo el hombre al voltear con Emma con un rostro diferente al de hace unos segundos. Hervía en llamas de pasión. Tallado en justicia –Y justo después lo depurare todo- Concluyó el Gral. Price con la cabeza levantada.
    Emma maquilló una larga sonrisa al oírlo. Se emocionó y después se asustó al escuchar unas palmadas desde la esquina de la habitación de lujo.
    Arlong vio desde el inicio como una figura empezaba a formarse desde una neblina saliente de la esquina de la habitación. El cuerpo tomó forma mientras chocaba las palmas con fervor –Es un hombre increíble, Gral. Price- La figura terminó de crearse. Era Sebastian Salomon y tenia una orgullosa sonrisa en su cara –Cuando escuche que te unirías pensaba que me dolería enviarte a la cárcel juntó con el Gral. Blake, pero no, eres mucho mas listo de lo que pensaba. Tu visión me agrada.
    -¿Lo escuchó todo?- Preguntó el hombre con desconcierto.
    -Todo- Dijo al asentir –Tenia intereses en saber de que había tratado la junta entre ustedes dos después de haber visto todo aquello en la biblioteca… Erick Blake es muy astuto, no hubiese sido sencillo mantenerme escondido dentro de su oficina. Me hubiese atrapado de una u otra manera.
    Emma se puso colorada de vergüenza al saber que Salomon le había visto acercarse a Arlong siendo un hombre casado.
    -¿Cómo es que logró pasar por desapercibido de alguien como yo?
    -Alguna vez fui del Servicio Secreto. Aprendes muchas cosas ahí.
    El Detective empezó a caminar hacia Arlong –No tendrá que arriesgarse, Gral. Arlong. Usted esta amenazado, pero yo no.



    (...)​



    -Enserio harás pagar a todo un reino por tus ambiciones…- Comentó Claarn con un rostro sombrío.
    Erick Blake mantenía su sonrisa juguetona -¿Enserio destruirían a uno de los reinos mas proliferos por mantener la historia contada…
    -Lo dudas…- Respondió Claarn al dar un paso enfrente.
    -Dudar de las habilidades de tu adversario es lo que atrae las derrotas- Dijo Blake con el mismo gesto confiado. Señaló de nuevo al aparato –Te conozco Claarn. Tomé nota de cada acción que hacías durante nuestras misiones juntos. Fuiste un gran ejemplo a seguir y una enorme fuente de estudio también.
    -Deja tus halagos para después, sucio traidor- Claarn tomó la camisa de Blake.
    Estaba por jalarle cuando el General habló –El segundo transmisor manda una señal a la base de datos del Cuartel. En el momento en que me altere todo los cuarteles recibirán un mensaje de ayuda de mi parte. Tan solo imaginalo, Bohm. Cada reino y pueblos grandes abrirán el mensaje para toparse con mi grabación...- Erick Blake le tomó el brazo al agente. Claarn respiraba lleno de rabia y la mandíbula estaba tan apretada que parecía que se le romperían los dientes. Su ceño estaba tan fruncido que parecía que el gesto se le quedaría tatuado en el rostro. En sus ojos existía un fuego ardiente como el mismo sol. Blake le quitó la mano de en encima. La sostuvo con fuerza en el aire y el hombre le miró directo a los ojos sin ningún miedo -¿Acaso eres capaz de destruir a todo el mundo para evitar que se esparza la verdad?
    Claarn era incapaz de hablar.
    Blake disfrutaba de manera casi afrodisíaca el poder ver como aquel hombre se retorcía por dentro al ser incapaz de poder evitar su plan. En especial se deleitaba con ese tic en su mano, abría el puño y los cerraba de manera métrica. Lo presionaba con fuerza haciendo crujir sus nudillos. De no ser por la situación Claarn le habría dado una buena tunda, pero ahora no era mas que otro títere de Erick Blake.
    -Me recomendaras en el Servicio Secreto y justo después yo destruiré este artefacto junto con todas las grabaciones…
    Claarn le arrancó el brazo destruyendo el agarre de aquellas sucias manos -¿Por qué deseas entrar al Servicio Secreto?
    El hombre posó una sonrisa ganadora en su rostro –Mi abuelo era un ex agente del Servicio Secreto. El me entrenó en todos los artes del Servicio Secreto. Fue mi objetivo el entrar a esa facción desde que era adolescente. Mas nunca fui aceptado…- El hombre suspiró –Pero no, no hago esto por mis infantiles sueños. Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aun mas cercas, ¿no? Si me encuentro en el Servicio Secreto seré capaz de obtener mucha mas información y poder mantener controlado todos los movimientos de mis aliados y enemigos desde las sombras… Seria indetectable…
    -No tienes ni idea de contra lo que te estas enfrentando…- Masculló Claarn con la voz ronca de enojo.
    Blake empezó a reír –Se apuesta grande para tener altas recompensas. Eso me lo enseño esta ciudad cuando viví en la inmundicia tras la muerte de mi abuelo… Dime, Claarn…- El hombre se levantó de su escritorio y empezó a caminar hacia el agente con el pecho en alto –¿Tu que vas a saber de vivir una vida dura? ¿Acaso traficaste droga? ¿Acaso tuviste que vender niños en el mercado negro? ¿Acaso tuviste que hacer fraudes en los casinos ilegales? ¿Viste como aporreaban a tus camaradas mientras tu huías? No, no lo sabes, porque tu vivías como rey en los laboratorios de Akira Dorian Wish… El experimento prodigio… A pesar de todos los experimentos que te hacían tu gustabas de privilegios sobre todos los demás… Eras un gran orgullo para aquel hombre, te mencionaba mucho…- Erick Blake se puso frente a frente con el agente. El General imponía respetó y su aspecto era amenazador. Claarn se sentía un poco pequeño ante la poderosa presencia de Blake –Eres un hombre interesante, Claarn A. Bohm… A pesar de haber leído tanto sobre ti, realmente me sigo preguntando, ¿Quién eres?
    El silencio envolvió la ciudad.
    -No… mas bien, la pregunta correcta seria, ¿Qué er…?- Las luces de toda la ciudad se apagaron de pronto interrumpiendo al General. Un segundo después el piso sobre el que se encontraban estalló haciéndoles caer un par de pisos. Una centellar de explosiones, disparos y gritos empezaron a sonar.
    El ruido retumbaba en los oídos de Erick Blake a pesar de seguir aturdido por el repentino estallido.
    El humo de la explosión y el polvo del concreto demolido le hacían incapaz de ver algo.
    Se levantó de entre los escombros. Se encontraba herido de las costillas, quizás estaban rotas. Tenia un golpe en la cabeza. Sangraba de la herida. El hombre respiraba agitado, al mismo tiempo que tocia por no poder respirar bien entre tanto polvo.
    -¡Bohm!- Gritó Blake al no encontrar por ningún lado al hombre. Poco a poco el ruido fue mas entendible. Cristales tronaban. Mas de una explosión y sonido de derrumbe eran escuchados. Tiroteos se escuchaban desde la entrada del cuartel. Explosiones internas, demasiado internas, provenientes de los pisos mas bajos eran oídos por el General de Vega, el cual escapaba del manto de ceniza con un caminar meneante. Algo le preocupó de pronto. No se escuchaba la grabación. Se reviso el aparato en el pecho. Este tintineaba de un color rojo por el susto de la explosión, pero no se oía nada… Entonces se percató que lo único que brillaba en el cuartel era la luz de la luna que entraba por lugares con ventanas –La energía de emergencia no esta funcionando… ¿Que esta pasando?
    Su complicado viaje le llevó hasta un pasillo iluminado. Ahí pudo respirar bien. Tras tomar unas bocanadas grandes de aire giró la cabeza hacia la ciudad. Toda la ciudad se encontraba en completa obscuridad. Desde la ventana logró ver un tiroteo entre soldados de Vega y personas encapuchadas con mascaras blancas de facciones finas y detalles hermosos.
    -¿Qué es esto?- Se preguntó con duda al ver el escenario. La ventana se quebró en mil pedazos cuando de la nada un hombre enmascarado la atravesó. Sin ningún momento para analizar la situación aquel hombre enmascarado desprendió dos cuchillas curvadas y se lanzó a luchar contra Blake.
    Fue un combate complicado debido a que el General de Vega se encontraba herido, pero mas que eso, aquel hombre estaba perfectamente entrenado en un estilo de combate militar. Un estilo que le recordaba a Blake cuando entrenaba con Violeta… O un recuerdo mas lejano, cuando entrenaba con su abuelo… El combate fue intenso y desventajoso, pero después de hazañas sin iguales logró enfrentar y desarmar a su oponente. Le robó una de sus armas y en un enfrentamiento de chirriante acero logró cortarle la garganta a su oponente, solo para toparse con una horrible escena después. Justo cuando el hombre enmascarado cayó al suelo y sus manos dejaron de retorcerse de dolor la mascara desprendió una luz blanca desde los ojos. De un segundo a otro el cuerpo del enemigo empezó a incinerarse.
    -¡¿Qué mierda?!- Aulló Blake en un chillido. El susto le hizo llegar al borde un barandal de cristal. De pronto escuchó a Arlong Price dirigiendo a dos escuadrones de soldados de Vega. Erick volteó y lo vio, ahí se encontraba el General de Milloria y su Teniente General llevando a cabo un contraataque contra los enemigos enmascarados. Tomando terreno y haciendo retroceder un poco a los peligrosos oponentes. Detrás le seguía Salomon dirigiendo a mas de sus hombres.
    Blake tenia que hacer algo. Tenia que defender a su ciudad. Corrió hacia las escaleras, listo para decender al campo de batalla, cuando pudo ver con detenimiento la horrible escena. Al fondo de su ciudad, entre todo ese montón de edificios y casas, en la lejanía del desierto, una bola de fuego de inmenso tamaño alumbraba como el amanecer. Mientras que las luces de las explosiones, disparos y magia danzaban en una encarnizada pelea.
    -La biblioteca de Akira…- Susurró Erick Blake con los ojos cristalinos. En su mente no existía posibilidad de imaginar que clase de poder era capaz de avanzar de tal manera hasta aquel fuerte con increíble poder militar. Mas que eso, le sorprendía el hecho de que existiese un grupo capaz de destruir todo ese ejercito que resguardaba la biblioteca.
    Una bala destruyó parte del cristal. La bala rozó el hombro izquierdo de Blake. El hombre tomó refugio entre las paredes de concreto. Mas disparos de francotiradores le siguieron la pista, solo uno le logró rozar el tobillo. El General de Vega empezó a buscar a los culpables de los disparos desde su escondite. Era imposible saber de donde venían los disparos. Existían muchos edificios y poca luz.
    Erick Blake lo vio. Tres secuencias de cohetes volaban por el viento en dirección al cuartel. El choque fue inminente. Una explosión derribó parte de la estructura del Cuartel General de Vega.
    La exasperación de Blake le empezó a generar un dolor en el pecho. Una lagrima corría por la mejilla del soldado al ver como aquella inmensa belleza de estructura arquitectónica caía hecha pedazos.
    Pronto otra explosión se dio. Esta vez del lado por donde habían entrado Salomon, Emma y Arlong. Un pedazo del techo se derrumbó por el temblar de las explosiones. Aquel templo estaba siendo borrado del mundo y la tierra temblaba por ello.
    El General de Vega se puso de pie y saltó del barandal cayendo al suelo del lobby. Entonces sintió un horror recorriéndole el cuerpo y llegando hasta anudarse en su garganta. Desde los cristales que generaban una de las vistas mas hermosas del cuartel, se podía ver la profundidad del templo y como este se encontraba en llamas.
    Ahí se encontraba Erick Blake en medio de su Cuartel, herido, únicamente armado con un sable robado, con las ropas rasgadas y un rostro que demostraba lo rota que estaba su alma en ese escenario.
    En medio del desastre llegaron mas soldados de Vega, iban en rescate de su General, mas sin embargo el destino les tenia otro plan. Otro grupo de guerreros enmascarados apareció, el combate se desato y a pesar de ser inferiores en numero, aquellos hombres con mascara tenían la ventaja con sus inmensas habilidades.
    Erick Blake no lo resistió mas, al momento de ver como todos sus hombres caían ante sus ojos así como su cuartel. Tomó su sable robado en sus manos y se dirigió como una bestia salvaje contras sus enemigos. Nunca ningún soldado lo había visto luchar de manera tan desenfrenada e impecable. El General se abría paso entre los enmascarados chocando sables y robando armas de fuego utilizándolas contra sus mismos oponentes. La batalla se volvió intensa, tan sangrienta como el mar de sangre de la biblioteca de Akira. Blake masacró a sus oponentes uno por uno. No sabia si estos soldados eran mas débiles o es que ya se había acostumbrado a luchar contra ellos. De manera fácil se encargó de los enmascarados. Los cuerpos se incineraban al pasar del General.
    En este combate Erick Blake demostró que era uno de los Generales mas poderosos de todo el mundo y sin necesidad de ser un mago.



    (...)​



    Arlong se encontraba en medio del combate en las calles que rodeaban el cada vez mas destrozado Cuartel General de Vega. Sin embargo de pronto escuchó disparos provenientes del lobby. A pesar de los continuos disparos logró percatarse que un soldados dentro de la entrada del cuartel pedía ayuda a su General. En ese instante el Gral. Price subió las escaleras evitando en la manera de los posible ser golpeado por balas enemigas. Iba en camino a rescatar a Erick Blake.



    (...)​



    El encarnizado combate terminó. Blake respiraba agitado. El hedor a sangre era poderoso, pues el hombre se encontraba bañado en ella. Tiró aquel sable que se encontraba roto después de la batalla. A sus pies se encontraban todos sus enemigos, al igual que hasta el ultimo de sus soldados.
    Ahí se encontraba Erick Blake, luchando por respirar después de las heridas recibidas. Las balas cada vez eran mas ocasionales. Al parecer el ataque estaba cesando.
    Una sombra guió los ojos de Blake. Levantó una pistola robada y apunto sagaz al objetivo.
    Aquel hombre que acababa e llegar era Claarn. Se observaba un tanto desarreglado, al igual que lastimado. Había luchado de manera feroz también y ahora estaba con Erick Blake, cargando el Diario de Akira Dorian Wish.
    El General de Vega abrió los brazos con una sonrisa. Empezó a girar sobre su cadera extendiendo sus manos ante la horrible escena llena de cadáveres -¿Me recuerda ahora?- Le preguntó a Claarn –Soy el mas fuerte…- Comentó con orgullo.



    (...)​



    El silencio que se escuchaba en la habitación era tenebroso. Arlong se acercó con el mayor cuidado posible sin ser detectado. Estaba por entrar al lobby cuando escucho a Erick hablando con Claarn.



    (...)​



    El agente Bohm observaba con asco desde el marco de la puerta por la que había llegado –No es que no te recordase, Erick Blake. Eres fuerte y listo. Mas que ningún otro. Mas eres todo aquello que deseo eliminar de este mundo. Tu obscura ambición es el legado de Akira que tanto estoy dispuesto a borrar…- Claarn se mantuvo de frente. Observó el pobre estado del General, ni aunque lo intentase con todas sus fuerzas seria capaz de llevarle el ritmo para un combate. En cierta manera se encontraba sorprendido por el sorprendente poder que había demostrado. Si tan solo las cosas fuesen diferente, quizás hubiesen podido ser aliados -Hazlo- Ordenó el agente con la mirada fría.
    Erick Blake, mullido por sus duros combates, sangrando de dos heridas de balas y mas de un corte de espadas perdió el gesto orgulloso de su enorme poderío. La orden le sorprendió. Se giró hacia detrás suyo. Ahí se encontraba Violeta Brown con una pistola apuntando a su General a la cabeza.
    –Tenia razón en nunca confiar en ti- Le dijo el hombre manteniendo una sonrisa decepcionante. No le quedaban fuerzas para seguir peleando. Nunca seria capas de derrotar a alguien como Violeta, pues ya sabia de que estaba hecha. Era una guerrera sin igual. Entonces al hombre no le quedo mas empezar a reír de manera delicada, pues la risa le generaba dolor en las costillas -¿Puedo tener una ultima pregunta?- Le preguntó a Claarn.
    El agente no contestó. Se dedicó a lanzarle aquella mirada tan fría como la que él alguna vez tuvo.
    -El silencio otorga- Le comentó Blake manteniendo su sonrisa. Encontró en el rostro de Claarn un ceño de molestia por la agilidad del soldado. Tomó un poco de aire. El suficiente para no lastimarle y soltó la pregunta -¿Akira Dorian Wish esta vivo?
    -No- Respondió de manera seca el agente.
    -No...- Meneó la cabeza -No lo sabes… Esa es la respuesta…- Concluyó Erick Blake con aquella enfermisa, falsa y arrogante sonrisa que siempre cargaba.
    La bala le dio directo en la cabeza, matándole al instante. Cayó en el suelo manchado de sangre, apoyando en crear mas aquella hórrida pintura en el suelo. El cuerpo de Erick Blake quedo boca abajo alrededor de sus subordinados y enemigos. La sangre corrió por los vidrios cayendo directo a las profundidades del cuartel. Ahí donde el fuego lo estaba consumiendo todo.



    (...)​



    Arlong lo vio todo. El disparo había sido tan rápido que no tuvo manera de impedirlo. Llevó su mano a su boca aguantando su horrible sorpresa. Todo era demasiado extraño… No podía quedarse ahí. No sabia que podía pasar… Escapó con calma de vuelta al campo de batalla.
    Estaba intrigado por lo visto.
    Esa duda no le dejo dormir por días…



    (...)​



    La luz de la luna que entraba por el tragaluz solo generaba una visión mas tétrica de la escena de posguerra. Violeta y Claarn observaron el cuerpo unos segundos. Quizás pensando en que lo que habían hecho era lo correcto. Erick Blake era alguien demasiado peligroso para este mundo.
    Cada uno se dio la vuelta y tomaron caminos distintos. Dejando atrás el lobby.
    El asalto al cuartel de Vega duro unos minutos mas hasta que las fuerzas enmascaradas tomaron la retirada.
    La victoria había sido del enemigo sin rostro.



    (...)​



    Al día siguiente los soldados restantes de Vega viajaron junto con Violeta Brown, la nueva General de Vega por derecho político. La joven encontró las cenizas de todo el campamento y centenares de cadáveres de soldados, aliados y enemigos. La biblioteca había sido quemada, al igual que derrumbada desde sus profundidades. No quedaba nada de valor en aquella tumba calcinada.
    La noticia del ataque a Vega fue una noticia mundial. En menos de un día múltiples eminencias del Gobierno Mundial llegaron a investigar lo sucedido. El Servicio Secreto se vio involucrado en la confirmación de la completa destrucción de la Biblioteca de Akira. Mas tarde las investigaciones llevaron a la localización de los libros saqueados por Erick Blake encontrados en las profundidades de los barrios mas pobres de Vega, ahí de donde provenía dicho soldado. Múltiples soldados aliados del Ex General fueron arrestados y procesados de inmediato. Todo esto llevado de la mano por Claarn A. Bohm, Sebastian Salomon y agentes del Servicio Secreto.
    Se pudo llegar en la conclusión de la traición de Erick Blake por la información otorgada de un espía del Servicio Secreto de identidad desconocida. Un agente que se había pasado por soldado en el ultimo año, así como Violeta Brown. Para Claarn aquel espía desconocido solo le confirmaba las expectativas de que los lideres del Servicio Secreto desconfiaban de Violeta como desertora. Mas la joven no le tenia miedo a la organización. Era mas valiente que muchos soldados.



    (...)​



    Dos días después del ataque el Servicio Secreto tomó los libros y los llevó a la cede del Gobierno Mundial en Olimpia para su respectivo análisis y resguardo.
    En días posteriores se llevó a cabo una investigación de los cuerpos enemigos tratando de verificar su identidad. Mas los cuerpos estaban tan calcinados que fue imposible llevar a cabo el proceso. Esto lo informó Sebastian Salomon y su equipo.
    Durante seis días el pueblo se mantuvo desinformado de lo sucedido aquella noche. Al séptimo día se hizo una reunión con la prensa y el pueblo.
    Violeta Brown fue nombrada de manera oficial como la nueva General de Vega. Ella se posó en el estrado y respondió parte las preguntas mas frecuentes.
    La joven no estaba acostumbrada a las cámaras, ni la multitud. Mas mantuvo la calma y su profesionalidad iniciando su discurso –La noche de hace siete días, 13 de Marzo de 2893 el reino de Vega fue victima de un ataque terrorista. No se había presenciado un acto terrorista tan grande desde el asesinato de dos Generales Mundiales en 23 de Agosto de 2888. A pesar de que se han llevado a cabo múltiples eventos terrorista a lo largo de estos cinco años ninguno había sido perpetuado con tanta eficiencia y poder militar. Al igual que se tiene que informar que no existían registros de una organización como esta. Con lo datos recogidos y tomando en cuenta los rumores narrados a lo largo de algunos años se ha llegado a la conclusión que esta puede ser el primer ataque oficial del “Ejercito Rebelde” del que tanto se ha contado. Mejor conocido como “Justicia”- Las fotografías y preguntas estallaron tras la confirmación de aquello que ya se veía obvio. Las preguntas con solo dar inicio comenzaron a dar vueltas en la cabeza de los altos cargos del Gobierno Mundial, escudados con la imagen de Violeta. Esa fue una tarde complicada para la recién ingresada General.
    Se respondieron las preguntas posibles y justo después de eso se inauguro un homenaje a los soldados caídos del ataque. Era una plaza pequeña con una bellisima obra de arte tallada en piedras del resto del Cuartel General. El cuartel debido a los derrumbes, explosiones y fuegos tardaría demasiado en ser reconstruido. Por lo que por lo pronto el Cuartel General de Vega empezaría a ser reconstruido en otra orilla de la ciudad. Vega ahora mismo era con suma posibilidad el reino mas débil del mundo. Con una sobrevivencia del veinticinco por ciento de sus tropas después del ataque. Actualmente Violeta Brown seria la encargada de tener que liderar con un reino en crisis. No serian años fáciles.
    Una vez acabadas las cámaras la joven llegó al homenaje de los soldados caídos. Las flores abundaban en gran cantidad. En especial en un nombre en especifico. La foto de Erick Blake rebosaba de vida rodeado de mantos de flores. Pero un detalle llamó la atención de la nueva General. Debajo a la foto había una placa dorada que decía:



    “Erick Blake (9 de Octubre de 2858 D.C – 13 de Marzo de 2893 D.C)”

    “General de Vega (2885 D. C – 2893 D.C)”​



    Pero era lo único que decía. Entonce Violeta observó con amargura la fotografía y esa sonrisa de negocios tan clásica. Si tan solo hubiese hecho las cosas mejor quizás su placa podría haber dicho algo, ¿Cuánto duraba el buen recuerdo de una ciudad doliente?
    La joven dejó una rosa roja en frente a la fotografía. Al menos ella sabia que nunca lo podría olvidar. Ya que suya era la sangre que tiño aquella rosa que dejaba frente a su foto. Violeta abandonó el homenaje y nunca mas volvió ahí.



    (...)​



    Violeta llegó a un edificio el cual estaba siendo usado como el Cuartel General de Vega por el momento. Llegó hasta su oficina, solo para encontrarse con su retrato con una placa que la nombraba General de Vega. Ella admiró la fotografía con pena al darse cuenta lo fácil que era remplazar a alguien.
    Entró a su oficina y ahí estaban Arlong y Emma con un pastel. Los dos caminaron hacia ella, envolviéndola en un fuerte abrazo.
    -¡General! ¡Quien te viera! ¡Estoy tan orgullosa!- Le dijo Emma de manera eufórica llevando sus manos a su boca y agitándolas en el viento.
    -¡Estoy muy orgulloso de ti, Violeta!- El hombre le sostuvo la mano como un compañero de trabajo -¡Es bueno saber que existe alguien de confianza de este lado del rió!
    La joven reía animada –Me encantan chicos ¡Y adoro el pastel se ve delicioso!- La joven llegó hasta su pastel y tomó el cuchillo. Volteó hacia sus amigos y les preguntó -¿Puedo cortarlo?
    -¡¿Quieres tenerlo en una repisa?! ¡Claro! ¡Córtalo!- Dijo Emma tomando uno de los platos.
    Las risas se escuchaban desde donde iniciaba el corto pasillo. Alguien caminaba en dirección a la puerta.
    Las puertas se abrieron sin preguntar y ahí se veía a los tres amigos disfrutando del pastel. Violeta volteó rápido y mostró una sonrisa en su rostro manchado por betún.
    -¿Quieres pastel Roxana?- Le preguntó la General.
    Los dos soldados de Milloria giraron la cabeza y vieron a la joven. Una mujer de piel negra, con cuerpo despampanante y abundante cabellera de color negro –Adoro lo dulce. Deme una buena rebanada.
    -¡Claro!- Respondió la General animada -¡Ven pasa con nosotros! ¡Somos mas agradables de lo que parecemos! Chicos les presento a Roxana Thiam, ella sera mi nueva Teniente General. La conocí en el Servicio Secreto. Hace poco desertó del Servicio Secreto y el Gobierno Mundial la envió conmigo, ya saben, a falta de poder militar…
    Arlong le sonrió. Se lamió los dedos pues estaba sucios por el betún, ya que Emma había estado jugando con ellos y el pastel. Le tendió la mano con los dedos un poco chuecos para no molestar a la joven -Es un gusto Teniente Thiam. Cuide bien de Violeta.
    -Debe de ser el Gral. Price. Es mas apuesto de lo que contaban- Dijo con una sonrisa bellisima y una mirada seductora.
    Emma lo notó y de inmediato se dirigió hacia la joven para estrecharle la mano –Hola, Roxana. Soy Emma Allen, la Teniente General del Sr. Price- Esto ultimo lo dijo de manera mas acentuada, como para que le quedara claro a la recién llegada.
    Violeta se acercó por detrás a Emma y le dio un codazo sutil para hacerla entender de lo ridícula que estaba siendo –¡Aquí tienes Roxana!- Le dio el pastel a la joven.
    -Gracias- Respondió amablemente la señorita Thiam.
    Todos comieron y conversaron de manera amistosa durante unos minutos. Hasta que Arlong decidió romper el ambiente.
    -¿No han visto a Claarn?
    Roxana soltó una risa –Ese hombre tiene la mala costumbre de no despedirse… Ya debe estar en camino a otro reino en este momento.
    -Vaya…- Dijo Arlong desanimado. Meneo su pastel con su tenedor. Sus ojos se volvieron pequeños y serios. Las chicas continuaron con sus risas y conversación. Hasta que Arlong volvió a interrumpir.
    -Violeta...- La joven volteó animada tras el llamado de su amigo -Tengo que hacerte una pregunta… ¿Crees que podamos hablarlo en privado…?
    La General echó un vistazo hacia Roxana y Emma –Somos los máximo rangos de nuestros reinos, Arlong. Confió en Roxana, fue mi compañera en mis años de servicio. No hay que ser groseros con las chicas- La joven dio una ultima cucharada a su pastel -¿De que se trata?
    Arlong se mantuvo serio. Observó a Roxana y luego a Emma. Lo analizó durante un momento. La presencia de Roxana era un tema delicado. Mas pronto unió los hilos. Tomó un respiro y se hizo hacia enfrente en su silla –Vi que le disparaste a Erick Blake. Estaba Claarn contigo cuando lo hiciste…
    El silencio golpeó la pequeña oficina por completo. La joven dejo su pastel en su regazo y llevó sus dedos a su cien. A Emma se le cayó el tenedor manchando su pantalon y Roxana se sentó perfectamente recta lanzando una mirada seria al hombre.
    -Dime, Violeta… ¿De que lado estas?- Preguntó Arlong Price con el rostro mas serio que nunca. Un rostro tenebroso y que causaba miedo. Dependiendo la respuesta Arlong estaba preparado para llevar a cabo un arresto en ese preciso momento. Pero confiaba en Violeta y en su respuesta.
    Emma miraba a los tres soldados con un respiro atorado en la garganta.
    Roxana y Violeta se vieron a los ojos.
    La nueva General de Vega volvió a tomar su pastel. Soltó un suspiro y levantó su plato en dirección a Arlong -¿No quieres otra rebanada? Esta sera una historia larga…



    (...)​



    Claarn se encontraba caminando por “La Calle de los Mil Rostros”. Llegó a aquel bar que visitó el día de su llegada. Ahí se encontraba el joven bartender limpiando una copa de vino. El lugar estaba solitario. Abandonado por completo a excepción de dos moscas en el bote de la basura.
    -¡Señor! ¡Un gusto verlo de nuevo!
    -¿Cómo a estado el negocio muchacho?- Preguntó Claarn al tomar asiento.
    El joven pasó su toalla con la que limpiaba por el hombro y su rostro se volvió triste –Me he quedado sin gente. Sin trabajadores y clientes- Después de un suspiro, dijo con rostro melancólico -Se les extraña.
    -Días mejores vendrán muchacho.
    El joven levantó una pequeña sonrisa –Confió en usted.
    Claarn soltó un bufido aburrido –Dame una botella de ron dorado, por favor.
    -Por supuesto- Le respondió el joven. Se agachó y empezó a buscar entre las puertas de la barra –Perdone que le pregunte. Pero se le ve mal rostro, ¿esta enfermo?
    -¿Enserio ya se me nota? Parece que cada vez es mas inevitable ocultarlo…
    -Su piel se esta poniendo mas blanca de lo normal. Puede que sea un catarro- Le dijo el joven mientras buscaba entre los muebles. Se levantó de pronto y le entregó la botella a Claarn –El mejor de la casa- Le dijo el joven con animo.
    -Gracias- Respondió Claarn metiendo la botella en su morral.
    -Y para ese catarro le tengo estas medicinas- El joven sacó de su bolsillo un frasco con una etiqueta de “Peligro” y otra con la etiqueta de “Radiactivo” –Me han dicho que son muy buenas. Cuídelas. No creo que vaya a conseguir otras iguales en mucho tiempo… Recientemente escuche que se han vuelto ilegales y ya es mas difícil obtenerlas. Parece que el Gobierno Mundial desea mantener un mejor control sobre ellas- El joven le tomó la mano al agente y le puso el frasco en la palma.
    Claarn le observó con detenimiento. El joven le sonreía de manera tan cálida que sentía que ya eran grandes amigos desde hace tiempo –Estoy muy agradecido por el gesto. Espero volver otro día…- Le dejó el dinero en la barra. Guardó las pastillas en su morral y salió por la puerta.
    -Nos estaremos viendo pronto- Dijo el joven antes de que saliera.
    Claarn no volteó. Simplemente cerró la puerta.



    (...)​



    El agente caminaba despreocupado por “La Calle de los Mil Rostros”. A pesar del ataque de hace una semana parecía no haberse movido nada en aquella ciudad. A la gente solo le queda seguir adelante a pesar de los malos días. Entonces mientras caminaba Claarn logró divisar a la lejanía la figura de un hombre que él reconoció de inmediato. Un hombre alto, esbelto, de cabello largo y negro. Le seguían ocho figuras mas, eran del tamaño de niños de ocho años, todos estaban encapuchados.
    -¡Jon!- Gritó Claarn abriéndose paso entre la multitud -¡Jon!- Aulló para que le escuchara. La multitud se empezó a amotinar por una oferta en una tienda y Claarn se vio envuelta en medio de la urbe. Movía a la gente con brusquedad ocasionando el mal genio de muchos.
    La figura de aquel hombre se puso la capucha así como los niños que le seguían. Le tomo la mano a un par de niños, los niños hicieron lo mismo con sus compañeros, generando una cadena de manos estrechadas.
    -¡Jon! ¡Maldita sea! ¡Te necesito! ¡Te necesitamos todos!- Fue lo que gritó con todas sus fuerzas, pero tan pronto había gritado observó como las nueve figuras desaparecieron poco a poco entre la multitud.
    Claarn tiró a mas de un transeúnte hasta llegar al lugar donde habían desaparecido las figuras. No quedaba nada. Ni un rastro de magia. Solo alguien como Jon podía lograr semejante hazaña, pensó Claarn. No podía hacer nada. Había estado tan cerca de él y no había logrado contactarle… Aunque tampoco llegar a contactarle significaba que acompañaría a Claarn. “Jon es un alma libre”. Así lo describía Abraham Arcnaik hace mucho tiempo. Al agente no le quedo mas que acomodar su morral, ponerse bien el sombrero y seguir como si nunca lo hubiese visto.



    (...)​



    El camello subía la colina por la que hace mas de una semana había llegado al reino. Claarn se encontraba montado en el camello con el brazo arqueado tomando un poco de su botella de ron. El sol le golpeaba y abrazaba con intensidad. Acomodó su sombrero. Le dio unas palmadas al animal -Sera un gran viaje, campeón- Le dijo al camello. Y este respondió con un resoplido. Esto creó una sonrisa feliz en Claarn.
    Una vez en la cima el agente observó un hombre sentado sobre una manta gruesa. El hombre se encontraba sentado en una posición sen. Respiraba y exhalaba con tranquilidad. Levantó su sombrero de heno y cruzó miradas con Claarn.
    -¿Qué hace alguien como tu en este lugar?- Preguntó el hombre con tono molesto.
    El hombre fruncía el ceño con una sonrisa debido al sol. Era un hombre de cabello largo, rubio con gruesa barba y mandíbula cuadrada –Entonces toda la información era cierta.
    -Lo era.
    -Fue una buena misión- Dijo el hombre volteando a ver la ciudad doliente.
    -Me reservo mis comentarios- Le contestó Claarn sin mirarle a los ojos y con tono tan seco que parecía la misma arena del desierto sobre el que estaban posados, pues no estaba dispuesto a tener una conversación con aquel hombre.
    El hombre de cabello largo le sonrió de oreja a oreja encogiendo sus ojos casi como si los tuviese cerrados –El mundo se esta moviendo, Claarn. El reloj de la historia nos marca la hora de tener que empezar a escribir y en cada historia existe un héroe y un villano... La pregunta es…- El hombre le había mantenido la mirada a Claarn y solo fue en aquella parte de sus palabras cuando giró la cabeza.
    El agente lo vio. Miró aquellos ojos pequeños de color amarillos como el mango. Esa mirada y esa sonrisa se miraban tan tiernas, pero solo si observabas un poco mas a fondo podrías ver en él parte de la obscuridad mas grande viviente.
    -¿Lucharas conmigo?- Le preguntó el hombre.
    Claarn soltó una mofa con una sonrisa burlona y tiró de los lazos para que el camello caminara –Como si me quedara opción…- Musito el hombre sin voltear a ver atrás. Dejando a aquel hombre y la ciudad olvidados a sus espaldas.
    El hombre se dedicó a tomar un poco mas el sol. Desde hace un tiempo los vientos venían cargados de cambio. Aunque ahora ese sabor a un futuro desconocido era mas dulce. La muerte de Abraham Arcnaik y los dos General Mundiales, habían sido el inicio. Vega y los sucesos posteriores a este eran el punto de inflexión. La Quinta Guerra Mundial había empezado a tomar forma… Y eso dibujaba una sonrisa en aquel hombre, por alguna razón.


     
    Última edición: 10 Mayo 2019
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