Sherlock El hombre que podía verlo todo[sherlock holmes]

Tema en 'Fanfics sobre TV, Cine y Comics' iniciado por Fenix Parker, 10 Julio 2014.

  1.  
    Fenix Parker

    Fenix Parker Spider-man Comentarista destacado

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    Escritor
    Título:
    El hombre que podía verlo todo[sherlock holmes]
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Misterio/Suspenso
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2438
    Las historias de Holmes en general son narradas por Watson es de aquí narra
    Hola queridos lectores entre mis archivos he encontrado una historia que hasta hace poco no recordaba pero la añadiré a la crónicas que llevo copilando por años.

    **************************​
    Mi mente no había tenido tiempo de asimilar los hechos que ocurrían en ese momento. Primero era aquella terrible sorpresa que me había impactado al encontrar a aquel buen hombre, el profesor Philip Mongomery, un respetable cirujano y docente, abatido en el piso y un puñal atravesado en estómago, sin vida. El segundo era a un hombre exclamar en un grito desgarrador mientras al entrar a la aula donde me encontraba me encontraba postrado junto al cadáver.


    Entre uno de los estudiantes, un mastodonte de casi dos metros de altura y el profesor de química de la facultad, un hombre maduro pero vivaz, buscaban someterme ante el asombro de una multitud, mientras alterado buscaba que me dieran la oportunidad de explicar el orden de las cosas.


    La noticia se había esparcido demasiado rápido y mientras permanecía pegado en la pared con la con los dos caballeros lanzándome descomunalmente acusaciones de las que no se me daba la oportunidad de defender mi inocencia.


    Pero entonces ocurrió el último de los hechos, un hombre alto, delgado con la cara semi-iluminada apuntaba con un fusil de aire comprimido a hacia la nuca de uno de mis dos opresores, que al sentirlo, tensó más su agarra hacia mí.


    —Señores míos, me complacería que dejaran a ese buen hombre en paz, quisiera no verme en la penosa necesidad de recurrir en la violencia—se escuchó que desactivaba el seguro del arma—insisto.


    Los dos hombres al no verse en otra alternativa me dejaron en libertad, el hombre que ayudaba los hizo a un lado se acercó a mí y susurro.


    —Espero que cuente con buena salud mi buen amigo, un salto de esta altura podría lacerarlo gravemente.


    ¿A qué se refería con eso?.

    Antes de que pudiera enterarme de esto, ya me había tomado del brazo y me jaloneaba hacia la ventana. Una de las personas entre la multitud buscaba interponerse pero ese personaje que había acudido en mi ayuda ágilmente había dirigido el arma hacia él deteniendo bruscamente su andar y había terminando por retroceder. Llegamos hacia una de las ventanas y la destrozamos pasando a través de ella, como si lo hubiese calculado con extrema exactitud caíamos en un auto, por nuestro peso, la pareja de caballos que tiraban de él lanzando un relincho comenzaban a andar alejándonos al instante del lugar.


    —¿Cuál es su nombre? —me cuestionó el intrépido individuo.


    —Me llamo, John Watson—le respondí extendiendo mi mano hacia el mientras me sujetaba con la otra.


    En su cara larga se dibujó una leve sonrisa.



    ******************************


    Había pasado una media hora y nos encontrábamos bastante lejos de la facultad de medicina donde estudiaba en ese momento, en una plaza lo bastante concurrida para confundirnos entre la gente, me encontraba ya próximo en egresar y aparte del golpe moral que esto le causaba a la calidad de mi persona, mi corazón de lamentaba por el descenso de quien había sido un excelente tutor y un amigo, del que ahora me culpaban por su muerte.


    —¿Se encuentra bien? —.Su pregunta interrumpió mi razonamiento.


    —Tan bien como cualquier hombre cuerdo se podría hallar en una situación tan precaria y de esta naturaleza—le respondí. —Ahora, no es porque no me encuentre agradecido por su intervención, ¿pero que le llevó a ayudarme?.


    —Es que usted es inocente mi amigo, estoy seguro.


    Aquello que dijo sanó por segundos la pena que sentía ante cada percance que había sufrido.


    —Así que cree en mi honor, eso me hace sentir mejor.


    —Señor Watson aunque bien sé que esto lo hace reponerse me veo obligado a aclarar bien mis razones, pues para mí no hay cosa tan esencialmente importante como esclarecer la verdad. Su honor, no tiene nada que ver pues no he visto las pruebas tales que lo avalen—este comentario hizo que le acalorase un poco—.Tranquilo, tranquilo, por favor no malinterprete, si le digo que sé que es inocente, es porque tengo pruebas que lo respaldan.


    Había tanta seguridad en su mirada, que le creí al instante, pero esto bastaría para los que me acusaban, así que era necesario saber más.


    —¿Qué es lo que podría argumentar ante los que dirán lo contrario?, ellos que me llaman un asesino que porto esa daga que perforó el cuerpo del honorable Sir Mongomery.


    —Porque caballero, puedo probarle sin temor a equivocarme, que eso, no fue lo que lo mató.


    —¿Pero cómo puede entender algo de esa naturaleza por simple analogía? —dije un tanto intrigado, mi libertad pendía de un hilo.


    —La sangre, Watson.


    —¿La sangre?


    —Claro, señor mío, no haga mofa de sus conocimientos en medicina y recuerde aquellas lecciones en las que le hablaban del comportamiento del líquido hemático o al menos a usted mismo en una de esas tantas caídas cuando era un niño inquieto corriendo el patio, ¿Qué le ocurría a la sangre al emerger de la herida?


    La respuesta parecía ser bastante obvia pero mi mente divagaba en otros asuntos en ese instante.


    —¿Se derrama, se esparce? —respondí dudando.


    —Bravo, Watson, bravo, no me ha decepcionado—dio sonriendo dándome leves palmadillas en la espalda—ahora, respóndame, ¿en la herida del profesor dada su gravedad, se comportaba así?


    Cerré los ojos y los presioné por un momento, vagamente vinieron a mi escenas del suceso, el hombre tirado allí, inmóvil. Pero su camisa, su camisa apenas y se encontraba manchada de sangre.


    —Un tanto escaza para una herida en el abdomen ¿no le parece?


    —Fue hecha post mortem, el corazón ya se había detenido y no había flujo sanguíneo que la hiciera salir.


    —Exacto. Ahora, sumemos la posición rígida y la pigmentación en el momento de su desafortunado hallazgo. El desdichado llevaba allí más tiempo del que usted había salido de su dormitorio por la mañana, incluso me puedo aventurar a decir que, que el profesor ni siquiera salió de su aula el día anterior.


    —¡Mi amigo!, ¡usted es simplemente sorprendente!, puedo deberle todo—exclamé totalmente conmovido.


    —Aunque no sé puede ir con mis jocosos colegas de Scotlad Yard y solo exponer esta palabrería, pues después de todo, si el verdadero culpable no sé tiene, tenga por seguro que irán por usted.


    —Entonces ¿qué hacemos?


    —Acompáñeme a mi departamento si tiene inconveniente—dijo levantándose—allí podrá permanecer de incognito en lo que me dedico a hacer las investigaciones necesarias.


    Luego de un viaje en auto de una media hora, descendimos hasta un edificio soberbio de grandes ventanales decorados con algunos vitrales, nos deslizamos por el umbral de una pequeña puerta de mármol que servía como entrada trasera.


    —Siéntase como en su casa mi buen amigo, una joven pareja de buen dinero la usa como casa de verano, me han dejado disponer de ella por un tiempo a cambio de unos favores que les he hecho. Dentro de unas horas, luego del anochecer, volveré con noticias. —me indicó.


    Un tanto desconcertado, pero agradecido asentí , sentándome en un sofá que estaba en unos de los extremos, mientras veía aquel enigmático sujeto partir.


    **********************************


    Habían pasado unas horas mientras yo dormitaba, una silueta atravesó frente a mí y me pareció desconocido, sin pensar que la identidad del sujeto podría pertenecer a cierta servidumbre de mi anfitrión, alimentado por el miedo de la persecución me dispuse a arremeter contra él. Era un hombre alto, fornido, de una barba crespa de un rojo intenso, cerras pobladas en una cara tosca, husmeando en las sombras.


    Tome el atizador con cuidado y lo levanté para golpearle.


    —Cuidado doctor, no vaya a dañar a la única persona que está de su lado. —pronunció con una voz que me parecía familiar.


    Sonrió levemente y comenzó a despojarse de cada prenda hasta quedar con la característica levita que ya portaba, dejándome atónito por su transformación.


    —Es tan solo otro de las herramientas de las que estoy dotado para llegar a la verdad, gustoso puedo comunicarle que mi salida ha sido provechosa. Tengo casi toda mi estrategia formada y solo resta comenzar a jugar. Solo me resta una pregunta.


    —Adelante, es lo menos que puedo hacer luego de lo que usted está haciendo por mí


    —¿En el instituto en donde se encuentra existe alguien al que le sea cercano?


    —Ese sería Joseph Perkins, hemos sido buenos amigos desde el primer día es mi compañero de cuarto. —afirmé.


    —Hay un restaurante cerca de la estación de ferrocarril ¿lo has visto?


    —Sí, desayune allí un par de veces.


    —Busca la forma de informarle que lo veras, será esencial para nuestros planes. Ahora sin más que decir, me retiro a dormir, usted puede disponer de la última habitación del pasillo.


    —Pero, ya única forma que podría, implicaría…


    —Ha de depositar su confianza en mí, mi buen amigo, después de todo, no tiene otra opción.


    **************************************


    Pase la noche en vela buscando descifrar lo que ocurriría el día siguiente, abrumado por pesadillas en las que yo iba preso, pensando en si podría recuperar mi prestigió para acudir a servir a nuestro país cuando terminaba haya donde verdaderamente siempre era necesario un doctor.


    Me levanté temprano y aunque busqué por la casa no di paradero de él, se había marchado sin que me diera cuenta, tome un auto hasta el restaurante y esperé allí a que apareciera mi amigo, notificado la noche anterior por un telegrama, que aunque para mi limitada racionalidad lógica me parecía anunciar a mis perseguidores donde me encontraba, había decidido depositar la confianza en sus palabras.


    Había pedido un café cuando Josep Perkins apareció en una de las esquinas saludándome con la cara un poco asustada, su expresión siempre parecía tener esa tener esa naturaleza pero podía notarse la angustia que le causaba mi situación, mirando hacia los lados se acercó y tomó una silla junta a la mía.


    —Lamentable lo que ha ocurrido mi amigo, con el profesor, con tu implicación en el hecho—me dijo.


    —Me conoces Josep yo no haría algo así, somos amigos—exclame al instante.


    —Lo sé, realmente lo entiendo Watson, pero debes de entender que se encontró infraganti, ninguna corte lo pasara por alto.


    —Pero tengo algo a mi favor y creo fielmente que puede ayudarme, un aliado. He depositado mi confianza en él y por eso me encuentro aquí.


    Mi cuerpo sintió abandonar su cuerpo al ver mi esperanza desvanecerse, el hombre que me había estado ayudando, venía hacia donde estaba acompañado de una escolta de policías, volteé hacia mis lados y me di cuenta que era tarde, me había traicionado, estaba complete rodeado. Creyendome derrotado me puse cabizbajo esperando que se me tomara preso, el hombre que creía mi salvador se ponía frente a mí.


    —Ha aquí al culpable del homicidio de Philip Mongomery, profesor de la academia de medicina.


    Me disponía a extender mis manos antes de que me violentase la policía.


    —¡Josep Perkins!


    Levanté mi rostro con sorpresa, mi amigo que hasta ahora no había observado forcejaba entre dos policías gruñendo.


    —Pe-pero ¿Cómo?.... —dije incapaz de articular una frase muy larga por la excitación.


    El hombre se acercó a mí y me puso la mano en el brazo.


    —Le he hecho pasar un buen susto, me disculpo, pero todo formaba parte de mi plan. Si me permite explicaré mi teoría del caso para usted y los caballeros de Scotland Yard. Me encontraba en la escuela de medicina de ustedes con motivo de observar algunos hallazgos forenses en los que avanzaba dicho departamento pues estos forman parte de mi humilde arte, había llegado muy temprano antes de que todo el cuerpo colegial estuviera activo, era difícil que si una persona hubiera entrado y salido de esa aula no me hubiera percatado de ello. Entre con la multitud y me encontré al instante con el hallazgo de la sangre que le había hablado, el asesinato no había ocurrido en ese momento pero la persona que lo había efectuado debía tener una relación con usted Watson por lo que su misma vida correría peligro así que antes de hacer cualquier cosa busque ponerlo a salvo. Ya habiendo hecho eso haciendo uso de mi habilidad para mimetizarme volví a la escuela con el pretexto de suplir a uno de conserje, cuartada que me duro lo suficiente para llegar al anfiteatro de la escuela donde se encontraba el cuerpo del finado, era determinante hacer algunas pruebas y obtuve lo que quería, fue por simple observación encontrar en el esas livideces características que produce el veneno con el que lo asesinaron, que claro para la mayoría de los practicantes inexpertos en la materia pueden atribuirlo a los signos post-mortem comunes, lo que se puede descartar fácilmente pues estos se fijan luego de ejercer presión sobre el cuerpo pero se hacen fijos luego de las ocho horas si se mantiene en la misma posición, sin embargo, en el occiso aún permanecían en el rostro unos de que debieron ser temporales. El señor Josep Perkins era asesorado por Sir Mongomery en una investigación química en la que llevaba a cabo, cuando este se percató de la naturaleza de la sustancia que estaba generando, lo delataría, Josep uso la misma sustancia para acabar con él, basto una inyección, que sería casi imperceptible en la arteria femoral, para hacer que el veneno llegara hasta su corazón y lo matara al instante, luego de esto, uso la treta de la daga para querer despistar a todos y al mismo tiempo sabiendo la costumbre de John Watson de llegar temprano, implicarlo en el asunto. Así mataría dos pájaros de un tiro, quitaría a quien lo había descubierto del camino y obtendría la concesión de Watson para ir a servir a las tropas, donde podría usarlo en contra del país. Pueden revisar en su bolsillo, encontraran una jeringa llena de cianuro con la que intentaría asesinarlo.


    Los oficiales metieron la mano en su bolsillo derecho y efectivamente la encontraron allí.


    **********************************


    Observé mi alma mater mientras sonreía descendía del auto, algunas personas me miraban con sorpresa, pero pronto se correría la noticia de mi inocencia y en poco tiempo este incidente se habría olvidado.


    —Espero se le vuelva a ver por aquí—le dije.


    —Lo veo bastante probable, espero que le vaya de maravilla haya en la pequeña empresa que llevara a cabo en el campo de batalla.


    —Gracias y gracias por su ayuda, mi amigo, le debo mi libertad y no sé su nombre.


    —Sherlock Holmes, me llamo Sherlock Holmes—respondió mientras cerraba la puerta del auto.
     
    Última edición: 3 Noviembre 2015
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    CosimaRollito

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    Pluma de
    Escritora
    Hola, sé que es un poco tarde para escribir un comentario, porque veo que esta historia la publicaste en el 2014.
    Me ha gustado el léxico que utilizaste para tu fanfic, es el apropiado para narrar una historia de Sherlock Holmes desde la perspectiva del John Watson de la vieja escuela.
    Si me permites, te recomiendo revisar algunas comas y tildes, pero en general, es una buena fic sobre las aventuras de Holmes.
     
    Última edición: 9 Febrero 2020

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