El Eternauta Tercera Parte

Tema en 'Fanfics abandonados TV, Cine y Comics' iniciado por Lord, 14 Octubre 2016.

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    Lord

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    Título:
    El Eternauta Tercera Parte
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Ciencia Ficción
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    683
    Tercera parte no oficial del comic argentino llamado "El Eternauta" hecha por mí, basada en la historieta orginal de Germán Oesterheld y Fransisco Solano López. Esta Tercera parte no oficial trata de darle una verdadera continuación a la saga, ya que a mi parecer la tercera parte original se desvirtúa de la temática de la saga original.

    Prólogo.

    Estaba destrozado, jamás volvería a ver a Elena y a Martita, ya que ellas murieron en el promontorio, por mi egoísta deseo de salvar las cuevas. Pero no fue tan egoísta, ya que si no las hubiera salvado la gente de ahí no podría volver a reconstruir la perdida civilización tras esa maldita invasión que ocurrió en 1963. A lo que voy es que, tras despedirme de Germán Oesterheld, mi amigo, aparecí de nuevo en el Continuum 4 donde había quedado mi amigo Elías, uno de los manos que logró librarse de la glándula del terror y luchaba contra el régimen de los Ellos. Me acerqué a la puerta y la golpee para que el me abriera.

    ¡Pum, Pum!

    -¿Quién es?

    -Soy yo, Elías, Juan.

    Todo quedó en silencio por unos instantes.

    -Y bien, ¿Abrís o no?

    -Esperá un segundo.

    Elías me abrió la compuerta y entré corriendo, por temor a que hubiera algún bicho tratando de matarnos. Él cerró la puerta rápido y entonces le dije:

    -¡Elías!

    -¡Juan, que bueno verte! ¿Cómo estás?

    -Yo le dije:

    -Mal, mi mujer y mi hija, Elena y Martita fueron asesinadas en el promontorio.

    -Lo lamento Juan, pero aún podés ver a tu mujer y a tu hija otra vez.

    Le grité con enojo:

    -¡Yo no quiero estar con sus dobles, las quiero a ellas de verdad!

    -Pero no son sus dobles, Juan…. Calmáte un poco. Dijo Elías mientras me ponía la mano sobre el hombro.

    -¿Qué decís?

    -Mirá, Juan, ellas no murieron en verdad, justo cuando asaltaban el promontorio, yo las saqué de ahí, y puse duplicados de sus cuerpos, para que pensaran los ellos que estaban muertas así, no irían a buscarlas.

    -¿Y adonde las llevaste?

    -Yo las llevé al continuum 9. Podemos ir ahí en cualquier momento, pero tengo que recargar la pila.

    -¿Continuum 9? Jamás viajé ahí.

    -Sí, pero Juan, antes de ir quiero que sepas una cosa.

    -¿Qué cosa? Pregunté intrigado.

    -Sucede que la presidenta Isabel Martínez de Perón fue capturada por los militares Jorge Rafael Videla, Eduardo Massera y Orlando Agosti y ellos iniciaron una dictadura feroz que matará a miles de mujeres y niños.

    -¿Y? ¿Te parece lugar para mandar a mi hija y a mi mujer, pedazo de loquito?

    -Primero, no me hables en ese tono.

    -Lo siento.

    -Bien. Segundo, no tenía otro lugar donde mandarlas, fue algo que tuve que hacer enseguida, ya que en ese continuum no existen los ellos.

    -Sí, pero los ellos invaden contínuums.

    -Ya sé, Juan, ya sé. El tema es que vas a tener que tener cuidado, ya en esta realidad, hubo un Juan, un Juan que nunca conoció ni a Elena ni a Martita y fue asesinado por los lacayos de López Rega.

    -¿López Rega?

    -Sí, el líder de la Alianza Anticomunista Argentina. Una organización que mataba a la gente que consideraba comunista, ya sean autores o cosas así.

    -Que mal, pero no quiero saber de eso, ¡Quiero ver a Elena y a Martita cuanto antes!

    -Bueno, si tanto lo deseás…. Esperáte que pongo la pila en la máquina del tiempo.

    Elías puso la pila con cuidado en la máquina del tiempo, yo estaba temblando de miedo por primera vez en mi vida. También lo hacía de emoción, ya que vería a mi mujer y a mi hija de nuevo, pero tendría que ser precavido, ya que me enfrentaría a un régimen tiránico como el nazismo, pero esta vez en nuestro país.

    -Está listo, entrá en la máquina.

    Entré en la máquina, ahora comenzaría una misión de la que no habría vuelta atrás.

    -Juan, tené cuidado. Dijo Elías mientras yo me transportaba a ese extraño y peligroso continuum.

    Por hoy es todo, mañana subiré el primer capítulo.
     

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