El desafortunado destino de ambos

Tema en 'Relatos' iniciado por zeta, 8 Julio 2012.

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    zeta

    zeta Entusiasta

    Cáncer
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    Mensajes:
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    El desafortunado destino de ambos
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1542
    Hola bueno hice este original para participar en la actividad "tentación prohibida", espero les guste y me den su valiosa opinión. Acá la dejo:

    El desafortunado destino de ambos:

    — ¡Que aburrido día! —exclamó una mujer de cabellera blanca y larga hasta por debajo de sus rodillas, con hermosos ojos azules, y gigantes alas blancas de muchas plumas, se encontraba vestida de un fino vestido por las rodillas de color celeste pastel con detalles blancos muy delicados dejándolo así en un estilo muy refinado.

    — Deja de quejarte —respondió un hombre de cabellos negros y largos hasta el final de la espalda, de ojos grises claros y también con alas muy bancas y grandes, vestía un pantalón gris suelto y una remera blanca que se hacía una con sus alas.

    — Pero es cierto, tú también estás aburrido —insistió la mujer pero al ser ignorada desistió y se alejó de él.

    La mujer se dirigió a su Dios para pedirle un favor.

    — Señor debo de pedirle un favor, y por favor perdone mi atrevimiento —decía ella postrándose ante el que se encontraba en el trono de oro con detalles de plata y también decorado de muchas piedras preciosas.

    — ¿Qué necesitas Hikari? —preguntó la voz del hombre mirándola con compasión.

    — Señor, vengo a pedirle que me envíe al mundo —pidió Hikari aún arrodillada ante él.

    — Si te envío perderás tus alas, además ¿Para qué quieres ir? —aclaró el dios.

    — Lo sé, y la razón por la que quiero ir allí es que aquí estoy muy aburrida, y si quisiera usted yo podría ir a cumplir alguna misión que me pida —respondió la mujer con decisión pero sin mirarle a los ojos.

    — Hikari mírame —ordenó siendo obedecido al instante por la mujer.

    — ¿Sí señor? —preguntó sabiendo que éste tenía algo que decirle.

    — Si te envío tú debes prometerme que no cometerás ningún pecado —le pidió mirándola fijamente a los ojos— Al entrar en ese mundo podrás ser tentada por muchas cosas y más siendo una humana común y corriente —le advirtió dándole la elección.

    — Se lo prometo señor, pero… También hay algo más que deseo pedirle —contestó Hikari con mucha determinación.

    — ¿Qué más deseas?

    — Quiero conservar mis habilidades —pidió melancólica sabiendo que la respuesta sería un no.

    — Hikari, tus alas se quedarían aquí, puedo dejarte tu memoria. También puedo hacer que aparezcas en ese mismo cuerpo que estás, sólo que sin tus alas y el resto de tus habilidades de poder transformarte y no ser herida —Le contestó con gran paz en su voz.

    — De acuerdo, con eso para mí está bien —contestó con una sonrisa— Muchas gracias mi señor —acabó de decir con una reverencia.

    — Si así lo deseas, así pasará —terminó la conversación mientras la mujer desaparecía.

    Al cabo de apenas unos segundo Hikari se encontraba en una casa, recostada en una cama. Se levantó y observó todos el lugar, no había nadie más que ella, le extrañó muchísimo que no la enviara con alguna familia entonces empezó a revisar todo lo que había en la casa, había muchas cosas que no sabía que eran. En un mueble encontró un sobre con papeles adentro y también un pequeño librito de unas pocas hojas color celeste que decía “Hikari Mijhobo” lo abrió y vio una foto de su cara, también pudo leer todos sus datos incluyendo dirección, edad, lugar de nacimiento y varias otras cosas.
    Al leer su edad quedó completamente perpleja y paralizada.

    — ¿Diecisiete? —Se preguntó a sí misma con sorpresa.

    Luego de meditar un rato salió del apartamento y empezó a caminar hasta encontrar la salida, cuando consiguió ver la puerta principal corrió a ella y la abrió con alegría, al salir vio a un muchacho tirado en el piso, al parecer al abrirse la puerta para el lado de afuera no se dio cuenta y le pegó.

    — ¿Te encuentras bien? —preguntó Hikari preocupada.

    — Sí, no es nada —respondió mientras se levantaba— ¿Quién eres? —preguntó el chico cuando le miró y no la reconoció como habitante del edificio.

    — Hikari, desde hoy vivo aquí ¿Tú? —respondió y devolvió la pregunta con naturalidad y una sonrisa.

    — Shinzou, vivo aquí desde hace mucho, bienvenida —contestó amablemente y le regaló igualmente una sonrisa.

    — Mucho gusto, y gracias —agradeció la chica y empezó a caminar lentamente con pasos cortos alejándose del lugar pero antes de irse se volteó a volvió a hablarle— ¿Puedo hacerte una pregunta?

    — Claro —contestó sonriente.

    — ¿Dónde puedo comprarme ropa? —preguntó inocentemente.

    — ¿No conoces la ciudad? —preguntó el chico algo extrañado por la pregunta de ella.

    — No

    — Si quieres puedo acompañarte y enseñarte la ciudad —ofreció con una sonrisa.

    — ¿De verdad? —preguntó emocionada y con una enorme sonrisa.

    — Sí, solo espera que me cambie y vamos.

    Shinzou fue a cambiarse y al terminar ambos salieron, cuando Hikari ya estaba satisfecha volvieron a la casa, la chica por alguna razón se sentía realmente feliz de haber conocido a ese chico tan amable. Ya más de noche se recostó en su cama muy pensativa y recordó la promesa que le había hecho a Dios, no iba a cometer ningún pecado, entonces ¿Por qué sentía que algo andaba mal con esa promesa?

    Esa noche soñó con un hombre que se le acercaba y le pedía que matara a una niña que se encontraba tirada en el suelo, ella obedeciendo ciegamente a lo pedido se acercó lentamente a la niña con una cuchilla y la mató, luego ella aparecía en un tribunal y allí como juez se encontraba su dios, entonces este le preguntaba porque había cometido tal acto y ella entre sollozos respondió que fue por amor, al finalizar aquella frase se despertó muy agitada y asustada.

    -… Es cierto, si yo llego a enamorarme podría pecar… -pensó tristemente-…Debo alejarme de él oh podría romper mi promesa…-concluyó.

    Por la mañana, ya siendo lunes, se levantó y se duchó poniéndose su nueva ropa, entonces salió a pasear por la ciudad deseando no encontrarse con Shinzou, estuvo considerando en sus pensamientos el inscribirse en un colegio pero lo descartó sabiendo que ella no lo necesitaba. En todo su paseo compró libros, un cuaderno y una lapicera, compró pinceles, pinturas, bastidores, cuadros y muchas otras cosas, también pasó a un supermercado y se compró comida para toda la semana.

    Llegando a su casa dejo las bolsas y volvió afuera para tomar un poco más de aire, entonces se encontró con Shinzou, parecía muy triste y tenía los ojos un poco llorosos.

    — ¿Qué te ocurre Shinzou? —preguntó Hikari suavemente sin poder evitar el hablarle.

    — Ah, Hikari, disculpa no te había visto —Se disculpó mientras pasaba por su lado y seguía de largo.

    Hikari muy extrañada le siguió.

    — ¿Ocurre algo malo? —volvió a preguntar poniéndose a su lado.

    — Nada en lo que me puedas ayudar, lo lamento —seguía pidiendo disculpas.

    Mientras ella lo seguía no se había dado cuenta de que estaban llegando a un parque, cuando ella por fin se dio cuenta de donde estaba sonrió.

    — Juguemos —pidió con una hermosa sonrisa dibujada en sus labios.

    — ¿Qué? —preguntó algo confundido por su petición.

    — Sí, tú estás desanimado, si jugamos a alguna de estas máquinas seguro te pondrás mejor — contestó con su acostumbrado tono inocente.

    Shinzou sin poder negarse a su petición aceptó y se pusieron a jugar, pasaron por todas las máquinas que había en el parque, ambos ya se encontraban riendo y felices, todo estaba bien hasta que, ya sentados en una banca, él hizo una pregunta inesperada.

    — ¿Qué eres? —preguntó con la cabeza a gachas el chico.

    — ¿A qué te refieres? —preguntó ella algo nerviosa.

    — ¿Cómo es posible que seas tan buena conmigo y que me levantes tan rápido el ánimo?… ¿Cómo es posible que sepas lo triste que yo estoy? ¿Cómo puedes ser tan hermosa y delicada siendo una humana? ¿Cómo puedes… —no terminó ya que fue interrumpido por un abrazo por parte de Hikari.

    — Simplemente porque no soy humana —contestó ella a todas sus preguntas con una sola respuesta.

    Shinzou sonrió y le miró a los ojos.

    — Eres un ángel ¿Verdad?

    — Así es… Y por eso, esta es la última vez que te hablaré —contestó tristemente.

    — ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!? —Se exaltó mientras su sonrisa se deshacía.

    — Eres humano, yo soy un ángel, para nosotros es imposible estar juntos y yo… yo me enamoré de ti —contestó mientras una lágrima repentina salía de su ojo y empezaba a rodar por su mejilla.

    — Yo para ti soy…

    — Una tentación prohibida, eres el pecado que no puedo cometer —contestó con más lágrimas asomándose a sus azules ojos de cristal.

    Así, con ese abrazo la mujer se despidió del hombre y se fue, nunca más Shinzou supo nada de Hikari y viceversa. Ella al tiempo volvió al paraíso, donde correspondía, y le pidió perdón al señor por haber estado a punto de caer en esa tentación.
    Nunca pudo volver a ver a su amado siendo separados por su desafortunado destino. Pero aún después de los siglos ella lo siguió amando sin importar qué, y él, aún después de muerto siguió pensando en ella y amándola, siendo el uno al otro una tentación prohibida.

    Fin…


    Terminó.. ¿Les gustó mi nueva historia?
    Espero les guste y comenten..
    Saludos.. Cuídense..
     
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  2.  
    Ámbar

    Ámbar Rey

    Aries
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    Escritora
    wuau...!! Debo decir que tu idea me encanto y ala vez me puso triste. :cool: . Bueno a la parte buena ingreso yo, note un error:

    — Deja de quejarte —respondió un hombre de cabellos negros y largos hasta el final de la espalda, de ojos grises claros y también con alas muy bancas y grandes, vestía un pantalón gris suelto y una remera blanca que se hacía una con sus alas.

    ¿No era "blancas"? Bueno ese es el pequeño error que encontré, lo demás no logre notar o es que estaba muy intrigada(?). La verdad no lose, pero si deberías colocar puntos, es decir punto seguido, no debe hacer muchas comas, solo cuándo es necesario.

    Bueno debo decir que ese si es un verdadero amor prohibido. Ojo con el "dios", es con mayúscula, no lo olvides.

    En base al one shot te recomendaría hacer un FFL, ya que la idea es muy buena, te aseguro que me tendras pegada a la computadora;) , sin mas que decirte, me despido y claro tendre en mente a Hikari en su arduo dolor...

    Te deseo suerte con la actividad...!!
     
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  3.  
    Marcy

    Marcy Entusiasta

    Cáncer
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    Escritora
    Oh... por dios... me encanto... fue genial. Muy triste y espectacular a la vez. Me hubiera gustado un poco saber un poco como era el y de donde sacaba dinero el ángel... yo quisiera eso. Que mala onda todo esto. Bueno así tenía que ser... me hubiera gustado otro final, no me gustan los finales tristes pero de esto se trata la actividad... En mi opinión me gusto como la redactaste. Tu muy bien. = )
     
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  4.  
    cuki

    cuki Entusiasta

    Cáncer
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    Pluma de
    Escritor
    Creo que últimamente le digo lo mismo a todo al mundo, pero de la mitad de la historia hacía delante, todo se ve muy precipitado.
    Dejando eso de lado, la frase del principio: `` ¡Que aburrido día! ´´, ¿no la ves extraña? Es como si le faltase algo. La forma correcta de decirlo (creo yo, cada uno tiene su opinión personal sería) ¡Que día tan aburrido!

    Nos vemos, espero ver alguna historia más tuya.
     
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