Long-fic de Inuyasha - El Último [Sesshômaru x Kagome]

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por Artemisa, 25 Marzo 2011.

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    Ghea Kurai

    Ghea Kurai Entusiasta

    Leo
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    No puede ser! ya no quiero esperar más tiempo por la continuación! :mad: Pero... de todos modos tendre que hacerlo :( Quiero saber... quiero saber que ha sucedido en Sesshoumaru, y como saldrán las cosas ahora que Naraku ha conseguido su objetivo.
     
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    Artemisa

    Artemisa Usuario VIP

    Tauro
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    Título:
    El Último [Sesshômaru x Kagome]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Total de capítulos:
    26
     
    Palabras:
    2463
    ¡Chicos! Por todos los cielos, no sé qué decir. No quiero hacer una carta y llenar esto de spam, pero, antes que nada, lo siento mucho. Sé cuántos seguían esta historia, pero tuve problemas (mayormente emocionales) y luego, para ser franca, me desinteresé por el fanfic. He vuelto a darle un cierre, que puede ser en tres capítulos o en veinte, no lo sé, pero no me iré hasta terminarlo, pues hace poco me enteré de que a bastantes de ustedes aún les angustiaba (y gustaba, tal vez) esta trama.

    Temo que el capítulo es corto, pero pongo de excusa que estoy un poco oxidada en la escritura literaria y mucho más en esta historia, así que ya me perdonarán, ¿verdad? El próximo capítulo llegará pronto, ahora sí.

    Les quiero y echo de menos.


    CAPÍTULO VEINTIDÓS: UNA VICTORIA VACÍA
    Ante ella se encontraba una sombría —y viéndolo desde otro punto de vista, asombrosa— escena: Sesshômaru sentado en el piso, apenas sosteniéndose con los brazos. Su boca y parte de su barbilla estaban tintadas de rojo escarlata. ¿Era eso sangre? El youkai lucía poderoso y débil a la vez, portaba una mirada que esparcía suficiencia y determinación. Cuando el suministro de palabras de Kagome se detuvo, fue él quien habló.

    — ¿Qué sucede? —Preguntó, sereno.

    La chica balbuceó casi inaudiblemente un par de veces antes de que se le ocuriese algo.

    —Es... Es lo mismo que quiero preguntarte. ¿Qué pasó? ¿Qué tienes en la cara?, ¿es sangre?

    Sesshômaru resopló. Con un poco más de independencia hubiese podido borrar toda la evidencia de lo que había hecho. Su limitada movilidad le había costado tiempo. En realidad, tuvo que deshacerse de cualquier rastro de los dos oficiales muertos; primero, porque obviamente les traería problemas a ambos y la dichosa investigación que estaban realizando en Inglaterra por fin daría frutos —aunque no negaba que pudiesen dar con el apartamento de la joven—. De cualquier modo, no sabía hasta qué punto estaban informadas las autoridades de la Gran Bretaña sobre el caso. Quizás, y con mucha suerte, sólo habían dado con Japón por la valiosa pérdida del Colmillo de Acero del museo; y los "soldiers" por sí mismos habían dado con él. Segundo, ¿ella creería que él, por su cuenta, había matado a un par de hombres con la insignificante fuerza que había demostrado los últimos meses? La niña podía ser un tanto inocente, pero no idiota. No. Si no hubiese eliminado los rastros, seguramente la sospecha de Naraku estaría nuevamente sembrada en la mente de Kagome.

    —Sí. Un par de aves entraron por la ventana —mintió, aunque se reprendió internamente por lo estúpida que sonaba tal escusa.

    A ella no sólo le sorprendió que él hubiese ingerido a los supuestos animales, sino que hubiese sido capaz de hacerlo. Ciertamente, le encontentaba que presentase avances, pero también era verdad que se cuestionaba si la rapidez de estos últimos había sido realmente tal y como la veía. Por alguna extraña razón, no sintió tanto júbilo como esperaba al verlo incorporarse a medias. Había algo en su mirada de suficiencia que se le hacía ajeno, alienígena.

    Sin decir palabra alguna, Kagome se le acercó al demonio. Pudo notar cómo sus piernas aún no reaccionaban, a diferencia de sus brazos. Ayudándose de éstos y de ella misma, pudo ayudar a Sesshômaru a trasladarse de vuelta a la camilla.

    —Me imagino que no tienes hambre —susurró ella, en un tono neutral.
    —Así es.
    —Bien. Es tarde, así que iré a dormir, ¿sí?

    El interpelado asintió afirmativamente.

    No era demasiado, pero había presentado un gran avance en frente de la chica; sin embargo, ésta no había dicho palabra alguna sobre el asunto. Y no era que le importase en lo más mínimo, se dijo a sí mismo, pero se había percatado de que Kagome no estaba del todo cómoda con la situación. ¿Sería que había percibido algo en él? Tal vez sólo era uno de esos días en los que la chica había tenido una pesada carga de trabajo. Aunque, pensándolo bien, nunca lo había tratado con tal indiferencia. Sí, algo pasaba. ¿Por qué seguía pensando en ello? ¿Qué importaba si, al fin y al cabo, de todos modos lo ayudaría? No preciso su simpatía, pensó.

    -***-

    Ya acostada en su cama, la chica sentía una extraña sensación en el pecho que bien podría describirse como angustia. Verídico era que se había sentido mal por la manera en la que se había dirigido a Sesshômaru, pero también era cierto que había notado algo diferente en él y no le agradaba del todo. Se puso una mano en la frente, inhalando profundamente. Ahora que reflexionaba sobre ello, tal vez "eso" que no le gustaba era precisamente la verdadera esencia en la personalidad del demonio. Ese aire de suficiencia y arrogancia era una característica imperdible de su manera de ser, ¿acaso no? Quizás la única razón por la que se había encariñado con él era que, dada su condición, había mostrado más humildad y sencillez durante los últimos meses. Y ahora que comenzaban a resaltar posibles signos de su antigua personalidad, no estaba segura de qué manera seguirían conviviendo.

    De pronto, su teléfono celular vibró. Kagome lo tomó, irritada.

    "August Casey -
    Buenas noches, querida. ¿Cómo está Sesshômaru? Desde ayer que no lo reviso.
    21:38."

    Cierto, se dijo. Con tanto estrés, no había reparado en ello. Tenía tantas preocupaciones que apenas y podía priorizar. Es decir, el apartamento, la ayuda económica a su madre, el avance médico del demonio, la universidad y la relación con Kino la consumían por completo todos los días. En particular, hacía unas horas había discutido con este último porque él pensaba que ella no quería estar con él... en ese sentido. Por mucho que la chica había tratado de fingir, se había sentido verdaderamente incómoda. ¿Y cómo no estarlo? Si jamás había sostenido una conversación de esa índole con nadie y, si bien lo pensaba, aún no se veía teniendo esa "interacción" con Houjo; de hecho, quién sabía si algún día su relación pasase mágicamente a esa etapa. Y no era que no lo quisiese, no, pero nunca había estado tan enamorada de alguien como lo estuvo (¿o estaba?) de Inuyasha. Ah, él. ¿Cómo había terminado todo? No podía negarlo: la duda aún le carcomía el alma y casi estaba segura de que si no averiguaba la verdad, estaría perdida.

    Repentinamente, recordó el mensaje de August. Qué tonta, qué tonta.

    "Kagome Higurashi -
    Siento la tardanza. ): Está muy bien, de hecho. Parece que ya puede mover los brazos casi normalmente.
    21:51"

    Al contrario de su ella, el doctor no tardó ni dos minutos en enviar una respuesta. La chica por poco y juraba sentir su entusiasmo a través de la brillante pantalla del móvil.

    "August Casey -
    No te preocupes. ¿En verdad? ¡Qué noticia más alentadora! Espero no te moleste que mañana temprano vaya a revisarlo.
    21:52"

    Mañana es sábado, pensó Kagome. Uno de los días en los que siempre aspiraba a levantarse a una hora tardía, pero esta vez debía de hacer una excepción.

    "En lo absoluto. Aquí lo espero con gusto. c:
    21:55"

    Había sido un día muy agotador, por lo que se puso el pijama y se dispuso a dormir. No obstante, apenas se había recostado en la cama cuando su móvil volvió a vibrar. Lo revisó con pereza y vio un mensaje de su novio.

    "Kino Houjo -
    kagome podemos hablar? hay algo que no me tiene tranquilo le doy muchas vueltas
    y necesito hablarlo
    21:25"

    Dio un enorme suspiro de fatiga y un poco de nerviosismo.

    "Kagome Higurashi -
    ¿Estás bien?
    ¿Qué pasa? :/
    21:26"

    "Kino Houjo -
    verás...
    desde aquella noche que fui a dejarte a tu departamento y nos besamos en el coche...
    cuando pasó a algo mas y quisiste detenerlo siento que me rechazaste
    sabes que siempre que estamos en esa situación pasa lo mismo
    y quiero saber por qué, perdona
    te pasó algo de niña? o es simplemente que no te atraigo
    21:29"

    La joven se mordió los labios y se cubrió el rostro con una mano. ¿Es que Kino creía que era un buen momento para hablar de ello? Y encima, ¿por ese medio? Su angustia se desplazó a segundo término para dar paso al enojo. Sin pensarlo demasiado, marcó el número de su novio.

    —Kino, ¿qué diablos te ocurre?
    "Ka... Kagome", su determinación se debilitaba cuando no hablaba por mensajes de texto. Seguía siendo tan tímido como el primer día en secundaria. "Creo que no tiene nada de malo que lo hablemos".
    —Ésta no es la forma ni la hora para hacerlo.
    "Ya sé... Pero, por favor, entiende que yo no sé si soy el problema o qué pasa".
    —Escucha, yo... No estoy preparada todavía, ¿entiendes?
    "¿A tu edad?"

    Estaba furiosa. ¿Cómo se atrevía?, ¿qué sabía él?

    — ¡Esto no tiene nada que ver con la edad, tonto!

    Finalizó la llamada en un santiamén y apagó su teléfono. Se acostó bruscamente y se cubrió con las sábanas. Pensó, de repente, que le había gritado a Houjo como solía a hacerlo con Inuyasha... Y no tenía idea del porqué. Minutos más tarde, tratando de dormir, cayó en la cuenta de que tenía sentido: su pareja y el hanyou tenían la misma timidez —y hasta cierta inocencia— al tratar ese tipo de temas. Las lágrimas salieron copiosamente de sus ojos sin previa advertencia, sin nudos en la garganta. Maldita sea, se dijo. Ya basta.

    En la sala, Sesshômaru pudo detectar la discreta esencia de la sal que provenía del cuarto de la humana. Incómodo y resignado, giró sobre su camilla, de modo que le diese la espalda a dicha habitación. No tardó en cerrar los ojos.

    -***-

    —Entonces, ¿qué opina, doctor?

    Kagome se había encerrado en su habitación con August Casey para hablar de la condición del youkai. Estaba al tanto de que el oído de éste era sumamente sensible y que tal vez poco podría hacer para evitar que él escuchara la conversación, pero decidió intentarlo de todas formas. Aún no sabía qué tanto derecho tenía de ocultarle información sobre su salud, pero estaba convencida de que hablar con el doctor en privado sería lo mejor mientras él y Sesshômaru siguiesen sin comunicarse más abiertamente.

    — ¿Qué puede opinarse? ¡Está recuperándose muy rápido! —Exclamó el anciano, con su rostro reflejando tanta euforia como desconcierto—. Si te soy sincero, estoy completamente en blanco, no tengo idea de cómo lo ha logrado. Sé que es un ser poderoso, pero parecía tan debilitado... Quizás debería considerar la existencia de una reserva energética en alguna parte.

    Kagome se quedó callada un momento, razonándolo. Indudablemente, estaba aliviada y feliz por la mejoría, pero había algo dentro de ella que no daba crédito a ello. Qué ironía, pensó, con todo lo que he vivido y con todo lo que he visto en el Sengoku...

    —No lo sé... No lo creo muy posible —dijo, tocándose los labios.
    — ¿Por qué no, querida?
    —Bueno... Sé de una vez que fue herido muy gravemente —desvió la mirada, tratando de recordar lo más posible—. Y no se recuperó fácilmente. Pasaron meses antes de que volviéramos a saber de él, y definitivamente su daño, por enorme que haya sido, no se compara con haber estado siglos en inanición. O al menos eso creo.
    — ¿Qué le sucedió?

    La chica balbuceó numerosas veces antes de poder contestar. Y una vez que lo hizo, mantenía la cabeza baja y se rascaba el brazo con frecuencia. August Casey le puso una mano en el hombro, en un intento de reconfortarla y animarla.

    —Inuyasha, él... Es decir, su medio hermano... Ambos luchaban. Sesshômaru tomó su verdadera forma, la demoníaca. Inuyasha no era capaz de hacer eso, porque... era un híbrido, por lo que estaba en desventaja. Excepto por Colmillo de Acero, una espada muy poderosa que le había heredado su padre. Lo siento, estoy desviándome del tema —tragó saliva—. Inuyasha utilizó el colmillo para cortarle el brazo izquierdo.
    —Pero, él tiene ambos...
    —Sí. Volvió a crecerle mucho tiempo después, en la batalla final que tuvimos contra Naraku... Él era nuestro mayor enemigo. El de todos. Era sumamente maligno y peligroso, cómo lo despreciaba —sus ojos se entrecerraron. Tomó una gran bocanada de aire y exhaló antes de negar con la cabeza—. ¿Quién lo diría? Me avergüenza admitirlo, pero tal vez le echo de menos. Bueno, a la lucha, a todo lo que representaba.
    —Hay algo que me preocupa un poco sobre Sesshômaru —señaló él, cambiando de tema para no prolongar la incomodidad de la japonesa—. Su ritmo cardíaco ha aumentado muchísimo. Es como si siempre estuviese alterado.
    — ¡Pero si está tan tranquilo! Qué extraño, eso no había pasado antes. No en estas condiciones.

    Casey afirmó con la cabeza.

    No muy lejos, en la pequeña sala, se encontraba el demonio. Habría querido prestar atención a lo que Kagome y el anciano conversaban, pero se sentía incómodo ante la mirada de Julianne, que había acompañado a su esposo, el doctor, y se encontraba sentada delante de él, mirándolo fijamente. Sesshômaru, con brusquedad, le preguntó qué tanto lo veía, pero ella negó con la cabeza e hizo lo que parecía una mueca que denotaba incomprensión. A pesar del pequeño enfrentamiento, la mujer seguía mirándolo disimuladamente, no era como que él no lo percibiera. Al poco tiempo, Julianne comenzó a mostrarse nerviosa, sus manos cambiaban de posición constantemente, fruncía el entrecejo y sus arrugas se volvían más evidentes.

    Sesshômaru la miró con desdén. Asumía que era normal el que los humanos sintiesen cierta vulnerabilidad ante él, pero aquello le parecía demasiado.

    En un instante, la joven y el médico salieron de la recámara de ésta. La anciana se puso de pie apresuradamente y se acercó a su marido. Cuando él le preguntó qué le ocurría, ella sólo negó con la cabeza. Desestimando el extraño gesto, el matrimonio se despidió de Kagome y ésta les deseó un fin de semana.

    —Hasta luego —musitó el youkai, mirándolos fijamente.

    La chica le dirigió una mirada de reproche y luego, disimulando con una sonrisa, acompañó a August y Julianne a la salida. Segundos después de que la puerta se cerrase, Sesshômaru escuchó la voz de la anciana, que era apenas un susurro.

    "Gus, that demon... I can feel it. There is something very wrong with him".



     
    Última edición: 28 Junio 2016
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    Chris Solis

    Chris Solis "Que buen momento para comenzar de nuevo"

    Escorpión
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    gracias por traer a la vida nuevamente esta increíble historia :)
    Sea lo que sea que haya pasado puedes estar segura de que aqui trataremos de entenderlo
    ¡¡Los verdaderos fans de esta historia nos quedaremos hasta el final!!
     
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    Lexa

    Lexa Fanático

    Tauro
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    OH MY GOD!, aún ando procesando que hayas vuelto al foro, y que hayas retomado la historia, pero no puedo negar el hecho que ambos sucesos me llenan de felicidad, de verdad, he vuelto a fangirlear con Sesshomaru&Kagome otra vez.

    Me encantó el capítulo, te ha quedado excelente. Y no importa el tiempo que pase, los años que pasen, sigues escribiendo de una manera impecable y fluida, siempre me encantó eso de ti. No importa la extensión del capítulo, se lee muy ameno, queriendo saber más y más. Pero bueno, tus seguidores tienen paciencia, y esperanza, esta última en abundancia eh.

    A pesar de los años, aún me acuerdo de que iba la historia, sus sucesos y en que había quedado. Lo recuerdo bien, Sesshomaru estaba muuuuuy mal y dejó que Naraku entrara en su cuerpo, por así decirlo, y por eso el mismo se está recuperando de una manera tan rápida y exitosa. Pero qué milagro! Esos dicen todos los ciegos. Ojalá Kagome siga sospechando de la situación, ella no es ninguna tonta y sabe que ahí huele a gato encerrado, así como la mujer del doctor.

    Kino parece que lo único que sabe es meter la pata con Kagome... o quizá la chica está siendo demasiado dura con él porque en realidad no lo ama, lo sabemos, y él le está pidiendo que el amor sea algo reciproco.. pero nosotros lo sabemos, Kagome no tiene nada que ofrecerle a él. Pobre Kino en realidad... /:

    Con Sesshomaru es un cuento muy diferente, obvio, y descubriremos más de eso con esos capítulos nuevos que seguramente estás preparando :3

    Me encantó el capítulo, y me sigue encantando la historia. Mucho ánimo e inspiración, Artemisa.
     
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  5.  
    Chaos Lady

    Chaos Lady Usuario VIP

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    Me. Muero.
    Me muero!!!! Ohh gosh! Quedó awesome!!! <3
     
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    Ladk

    Ladk Iniciado

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    "Es como si siempre estuviese alterado". Desde ese momento tengo el corazón acelerado yo también! Ha de ser una lucha interna muy grande. Me gustó muchísimo la continuación, aunque Kino no me agrada
     
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  7.  
    Tomoee

    Tomoee Elfases de los bosqueses Espectroses Comentarista destacado

    Virgo
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    Bueno, que insistencia la de los hombres... pero todos son iguales... (cofcof, espero nunca mi novio lea esto, cofcof) Bueh igual no es malo, pero como dice, debe ser algo que fluya, y Kagome debería ser más honesta en ese aspecto, yo no le veo sentido a estar con alguien si no se tiene un nivel de amor y pasión altos. Quizás sea yo extrema, pero así le veo.

    Ahora, estoy impactada... Sessho se comió a las personas... creí que no comía porquerías xD ok sé que fue por la situación pero agh... :v me dio asquito.

    Yo no sé qué va a pasar, con Naraku ahí, y por muy salsa que se crea Sesho... xD tiene sus límites (aunque no le guste)

    Me gustó, más te vale no volver a dejarnos o tendré que acosarte por los siglos de los siglos :v pero awn, ya quiero leer el próximo, porque estoy con algo que no me deja estar en paz en cuanto al bienestar de mi sesshi t.t *le dio amor fangirl de nuevo.
     
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  8.  
    Sora Eli

    Sora Eli **Elii SSK Life**

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    Me ah gustado continua pase lo que pase, claro ah su tiempo y cuando puedas no te sientas obligada, presionada besoss...
     
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  9.  
    Kai

    Kai Usuario VIP

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    Oh vale. No había comentado noséporqué, que mala esposa soy. Sin embargo, leyendo los comentarios acabo de pillar que Sessho se comió a esos hombres. Omg. O sea, ¡no lo había asociado! Supongo que estaba muy concentrada en el simple hecho que habías regresado a traernos continuación (/u\)

    Vale, no puedo más qué decir que creo si hubiese habido otra manera menos penosa de estar Sessho la hubiese aceptado. Así mismo si hubiese tenido fuerzas creo que hubiese buscado cómo matarse o algo. ¡No lo sé¡

    Solo sé que quiero que esto prosiga y sacarme muchas dudas de la cabeza. Más de Kagome siendo Kagome no notando algo más a parte del aura de Sessho, osea, dah, Kagome, sé más útil meja.

    Te amo preciosa <3
     
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  10.  
    Ámbar

    Ámbar Rey

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    Yo recuerdo aún la trama y la esencia de ésta historia. De hecho, es la que más se me hace más real con los detalles y el carácter del demonio.

    ¡Te has tardado mucho!

    Aún hay fans que esperan, como yo. El fanfic está muy elaborado y eso hace que se aprecie. Con respecto a Sesshomaru, joder, aún no puedo creer que tenga a Naraku en su interior. Es demasiado... ¿impactante?

    No sé cómo hará Kagome para salvarlo, pero de que lo tiene que hacer, lo tiene que hacer. Y lo otro, con Hojo, creo que ya van a terminar :$ No creo que Kagome lo aguante.

    Por último, y resaltándolo más que todo lo demás, muchas gracias por continuar<3
    Esta es una historia que tiene años, que me ha gustado en su momento y que lo sigue haciendo hasta ahora. Hace mucho tiempo que ya no leo fanfics de Inuyasha, y mucho menos Sesshomes. No sabes cuánto me alegra el volver a releer y revivir cada sonrisa que tenía al leer estas historias. ¡Muchas gracias!

    Estaré al pendiente de tu continuación, Artemisa<3
     
    Última edición: 28 Julio 2016
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  11.  
    LiiArz

    LiiArz Iniciado

    Acuario
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    Oie khé!?
    OMFG está genial!
    Espero ansiosa el siguiente capitulo, me encanta demasiado tu trama.
    Sigue así, pues tienes una fanatica más!.
     
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  12.  
    maria irene

    maria irene Iniciado

    Piscis
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    ¡VOLVISTE!
    Te sigo desde el 2011 y no sabes la emoción que senti hoy al ver que actualizaste hace unos meses, te juro que he esperado todos estos años por este fic, siemplemente me encanta :'( por favor terminalo <3 AMO tu fic
     
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  13.  
    Artemisa

    Artemisa Usuario VIP

    Tauro
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    Escritora
    Título:
    El Último [Sesshômaru x Kagome]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Total de capítulos:
    26
     
    Palabras:
    3013
    Siempre me tardo siglos, ¿verdad? Discúlpenme en verdad. Sigo sintiéndome bastante desorientada con esta historia porque, desgraciadamente, he olvidado algunas de las cosas que tenía propuestas para la trama. Sin mencionar que desde hace unos meses otro fandom tomó mi corazón como nada desde InuYasha (imagínense, IY me empezó a gustar desde que inicios de la secundaria... ahora estoy a un año de terminar mi carrera), por lo que le hice un pequeño guiño en este capítulo.

    "El Último" está por terminar. Ahora sí tengo en claro que le quedan pocos capítulos. Gracias a todos los que se han mantenido al pendiente de esta historia, a pesar de los años que me ha tomado darle una continuación. Un beso a todos.


    CAPÍTULO VEINTITRÉS: RELACIONES HUMANAS

    — ¿De qué hablas, Julianne?

    August Casey estaba desconcertado. Sabía que su esposa era sumamente observadora y un tanto perceptiva, pero no imaginaba qué podría haber visto en Sesshômaru que le inquietase tanto, que la hiciese ponerse tan pálida y seria. Ella dudó unos instantes antes de hablar de nuevo.

    —No lo sé, querido... —Titubeaba—. No es como que alguna vez me haya parecido una persona amigable... aunque haya estado inconsciente antes, claro está... pero es que hoy parecía diferente.
    — ¡Y cómo no va a serlo! Si ahora está despierto —rió el doctor—. ¡Santo cielo! Olvidé, otra vez, comentarle a esa muchacha del escrito que hallé la semana pasada.

    Su esposa le dirigió una mirada de desaprobación, en la que leyó que no le había causado gracia alguna el cambio de tema. Julianne optó por fingir que seguían hablando de lo mismo y que hablarían de aquel insignificante escrito otro día.

    — ¡No me refiero a eso, ya te digo! Es algo más.
    —No te entiendo, mujer.
    —Es como si... No tengo otra forma de explicarlo, August: es como si algo estuviese moviéndose dentro suyo.


    -***-

    —Parece que estás mejorando bastante rápido. Casi parece un milagro.

    El tono en la voz de Kagome era contradictorio con lo que decía: se escuchaba monótono y sin entusiasmo, lo que continuaba desconcertando al youkai, quien no podía decidir si la chica estaba simplemente deprimida o si comenzaba a sospechar de él. Pero, de todas formas, ¿qué podría intuir ella? Estoy sobreestimándola, se dijo. Aun así, decidió investigar un poco.

    —Pensé que eso te encontentaría, humana —le respondió a secas.

    Ella suspiró. Por supuesto que no hay nada de malo en Sesshômaru. Él es así, siempre lo ha sido. Y sin embargo se preguntaba por qué el hecho la desanimaba tanto.

    —Claro que sí... Es sólo que no me lo esperaba —atinó a decir.
    —Hn, ¿esperabas menos de mí?, ¿de un ser de mi categoría?
    —Sesshômaru... —resopló. Cuando volvió a abrir la boca, las palabras escaparon rápidamente—. No actúes como si no hubieses tardado siglos en recuperarte de la batalla que tuviste con... tu hermano. Medio hermano.
    — ¿Siglos? —El demonio arqueó una de sus perfectas cejas. Kagome sólo pudo pensar que, sin su larga cabellera, sus gestos parecían mucho menos intimidantes.
    — Ugh, no. Ya sabes... Es un decir.

    El tono con el que ella habló era tan extraño. Lucía fastidiada. Aquello hizo sentir a Sesshômaru como nunca antes: como una carga. Tal parecía que la joven estaba hartándose de él, que solamente estaba haciéndose cargo suyo por ¿compromiso? ¿Por solidaridad? No, concluyó. Porque soy lo único que le queda para recordar al híbrido. La miró, ella desvió la vista y se sentó en el sofá donde había estado Julianne hace unos minutos. Si él pudiese tomar una decisión, pensaba, se iría cuanto antes del hogar de ella, pero ése era un lujo que no podía permitirse. Ya no conocía el mundo actual, así como el mundo actual tampoco lo conocía a él. Le dolía en el orgullo aceptar que estaría perdido de cualquier forma. La "tecnología" —como había escuchado decir varias veces al televisor— lo aterraba más que nada, pues manifestaba un poder infinito como nunca antes se había visto en la época del Sengoku. Además, ¿qué haría si algo malo sucediese con Naraku? Aunque le costase aceptarlo, la chica era la única persona que podría brindarle ayuda... de ser necesario. Porque no lo sería, ¿cierto? Él lo tenía todo bajo control. El muy estúpido del semi-demonio debía estar ya debilitándose, puesto que no había dado ninguna muestra de su presencia. De pronto, salió de sus pensamientos al ver que Kagome rodeaba sus piernas con ambos brazos. Ella recargó la cabeza en éstas y se atrevió a devolverle la mirada color chocolate, que era enorme, suplicante. Al demonio le pareció que intentaba decirle algo. Y no estaba equivocado.

    —Sesshômaru —empezó ella, firme y decidida—, quiero que me cuentes la historia de Inuyasha.
    — ¿Cómo dices?
    —Necesito saber qué le ocurrió... cómo vivió.
    —No puedo ayudarte.
    — ¿Qué?

    La aparente dureza de Kagome se disolvió. En su lugar, copiosas lágrimas se asomaron en sus ojos.

    —No le vi en casi todo lo que le restó de vida, humana. Sólo al final —declaró.
    — ¿Y entonces?

    Cuando parecía que la chica estaba a punto de perder la calma, el timbre sonó. Ella vio en eso un escape y se apresuró a abrir. Al otro lado de la puerta se encontraba su novio, que le dirigía una mirada de angustia. En las manos temblorosas llevaba un ramo de diversas flores de color amarillo.

    — ¿Puedo pasar?

    Kagome le dirigió una mirada rápida al youkai que tenía en la sala. Recordando el fastidio que Kino le causaba a éste y la impresionante habilidad que podeía para escuchar absolutamente todas las conversaciones posibles, decidió tomar las flores y colocarlas sobre la mesa, para luego salir y cerrar la puerta tras de sí.

    —Mejor salimos a caminar, ¿vale?

    El interpelado sólo asintió y juntos comenzaron a andar. El joven miró a su pareja y se percató inmediatamente de que no estaba del mejor humor. Sin embargo, deía hablar con ella. Desde que habían discutido el día anterior, había sentido una punzada de angustia en el pecho que había permanecido hasta el momento. La llamó por su nombre y ella se limitó a mirarlo, con los enormes ojos pintados de cansancio que iba más allá de lo físico.

    —Lo... lo siento mucho —titubeó él—. No debí presionarte de esa manera. Sé que no tengo ningún derecho. Es sólo que... me gustas tanto y desde hace bastante que... Kagome, yo te quiero en verdad, y nada me haría más feliz que saber que tú también me...
    —Menos mal que te disculpas, ¡porque te comportaste como un idiota! —Explotó—. Y porque no voy a permitir que vuelvas a usar mi edad como pretexto para... esas cosas. ¡Y que sepas que, si yo quiero esperar, incluso si fuera hasta pasados los treinta, como Lady Oscar, no voy a ceder por ti ni por nadie!

    Houjo había cerrado la boca, tembloroso. Ella también temblaba, pero por razones distintas, y su rostro estaba tan rojo que causaba una gran impresión. El chico bajó la cabeza, asintiendo con mucha sutileza, casi imperceptiblemente. La chica lo miró por largos segundos y suspiró: él ya le había perdido perdón, de manera sincera y tal vez no debí ser tan dura con él, se lamentó. Se obligó a calmarse un poco y puso una mano sobre el hombro de su novio, que se negaba a levantar la vista. Ella le buscó la mirada hasta que tuvo éxito.

    —Disculpa todo esto —habló con voz suave—. Yo también debo decirte algo.


    -***-


    —Qué desagradable.

    Sesshômaru miraba el ramo de flores con desprecio mientras se rascaba la nariz discretamente. Evidentemente, el novio de la chica era el responsable de la combinación de plantas, puesto que su único criterio había sido el color y no había tomado en cuenta que esas flores, juntas, despedían un olor fastidiosamente dulce y casi insoportable para una nariz superdotada. Así que se puso de pie y arrojó el ramo por la ventana, deseando en silencio que Kagome no se percatara de ello y no hubiese ningún drama.

    Acto seguido, fue a recostarse. No le he mentido, reflexionó. Me alejé de Inuyasha por mucho tiempo, y la vida es corta para los seres como él. De pronto, pudo percibir algo de angustia cuando pensaba en cómo Kagome sería aun más efímera que el híbrido. No quería preguntarse el porqué de esa emoción, pero su mente lo traicionó y comenzó a mostrarle imágenes, recuerdos, de la chica: cómo había sido su primer encuentro, dentro de la tumba de su padre... El día en que, sin saber el motivo, la había rescatado de Mukotsu... Cómo ella le había devuelto el favor sacándolo de aquella prisión en la que estaba seguro que pasaría el resto de sus días... La cara de vergüenza de la chica cuando lo había visto sin ropa en su baño. Qué penosos son los humanos, especialmente en esta época, se dijo. Recordó la única vez que él y Kagome habían salido con tranquilidad en este mundo que ahora parecía tan caótico. Le parecía haber oído su voz varias veces, cuando no podía siquiera moverse o abrir los ojos y, desde luego, le constaba lo mucho que había cuidado de él en tiempos posteriores. Incluso le vino a la mente el cómo Rin siempre le sonreía a la sacerdotisa. Menudo horror, pensó. Es evidente que necesito salir de este encierro. Convivir sólo con ella este tiempo está haciendo estragos en mi cabeza. No debo tener esa clase de pensamientos... o sentimientos. Tampoco deseaba pensar en la que había sido, hace demasiado tiempo, la pequeña niña que lo adoraba.

    Pero Sesshômaru volvió abruptamente a la realidad cuando escuchó que la puerta del apartamento era abierta. Esperó oír los pasos de la chica, pero en cambio escuchó pies cansados. No debía alarmarse: el supuesto intruso seguía sin ser un desconocido.

    — ¡La puerta estaba abierta! Kagome, ¿estás aquí? —Llamó August Casey, pero no obtuvo respuesta—. Al parecer ha salido. Pero sí me doy cuenta de que estás tú, Sesshômaru —volvió a alzar la voz—. Por favor, coméntale a la joven Higurashi que me he olvidado de darle algo que encontré hace unos días. Lo dejo sobre la mesa de la sala.

    El demonio le escuchaba perfectamente, pero no tenía la más mínima intención de conversar con él o siquiera darle una mísera respuesta, por lo que optó por ignorarlo y esperar a que se fuera cuanto antes. En la pequeña sala, el anciano médico comprendió que su presencia no era deseada, comenzaba a acostumbrarse al carácter de ese ser mítico, por lo que sonrió para sí.

    —Bueno, me encantaría quedarme a conversar, pero Julianne me espera afuera —rió.

    Fue así que Sesshômaru tuvo permitido volver al túnel de pensamiento que cada vez se volvía más oscuro y angustiante. Estaba completamente perdido. Por muchos años, ¡por siglos!, había deseado con todo su ser escapar de su prisión subterránea. También había llegado el momento en el que lo que más anhelaba era morir para terminar pronto con semejante insania. Y ahora, por fin, estaba fuera. Pero, ¿en qué condiciones? Dependiente de una chica humana, la compañera por muchos años de su medio hermano... y dependiente también de Naraku, que le permitía la movilidad y algo de fuerza. Además, estaba completamente solo. Los youkais verdaderamente había desaparecido para siempre: solamente quedaba él y no había absolutamente nada que él pudiese hacer para cambiarlo. Se sintió ridículo —lo que se había vuelto un hábito últimamente— y a la vez se preguntó con qué propósito se le había concedido mantenerse vivo. E incluso sin un objetivo, ¿qué función podría desempeñar él en la época de la tecnología? Teniendo como una referencia la televisión, el demonio intentó duramente pensar en qué podría él desempeñarse. Pero sólo logró toparse con la nada. Los puestos de alto mando requerían un contexto y conocimientos que él no poseía... y se negaba a ser degradado y fungir como un simple sirviente, ayudante o mecánico... ¿Así se decía?

    De repente, reconoció los pasos del objeto de sus últimos pensamientos. Pronto pudo ver a Kagome delante suyo.

    — ¿Cómo estás, Sesshômaru? ¿Todo bien?

    Era evidente que había pasado a la habitación sólo para hacerle una pregunta de rutina, como siempre lo hacía por las noches, al llegar a casa. No obstante, había algo que no encajaba. Sesshômaru se incorporó para observarla con algo de atención. La voz de la joven se escuchaba quebrada, aunque ésta intentase disimularlo. Y ni hablar de la sal seca que tenía en las mejillas.

    —Y a ti, niña, ¿qué te ocurre?
    —Nada, todo bien —respondió ella rápidamente, como por impulso.
    —Vaya —resopló—. Siempre me ha quedado claro que a los humanos les encanta mentir.

    Por un momento, Kagome deseó echársele encima y darle una buena paliza. No tenía humor para lidiar con él. En lugar de ello, y sin saber por qué, se sentó a lado suyo en la cama y se cubrió el rostro con las manos, apoyando los codos sobre las rodillas. Intentó no ceder ante el nuevo llanto que amenazaba con salir, pero pronto se oyó a sí misma sollozar.

    —Tienes razón. Qué mentirosos somos los humanos —murmuró apenas—. Será que somos tan débiles que no podemos aceptarlo.

    El demonio permaneció callado. No había una respuesta buena ante esa afirmación y, adicionalmente, de seguro la chica continuaría hablado por sí sola.

    —Terminé con Kino, ¿sabes? No, no... no de esa manera. Me refiero a que nuestra relación se acabó.
    —Y eso te entristece —dijo él, tratando de atar cabos.
    —Sí... Bueno, no tanto como esperaría. Es otra cosa —suspiró un par de veces—. Discutimos por... una cosa... algo que yo me negué a hacer. Eso fue ayer. Y eso, de alguna manera, me hizo darme cuenta de que no puedo corresponderle. No puedo amarlo como él a mí —su tono parecía más fluido—. Pero hoy que decidí dejarlo, él me dijo... me dijo que tal vez la de los problemas era yo. Nunca lo había visto levantar la voz de esa manera; es decir, no me gritó, pero... Lo que me duele es pensar en que quizás tenga razón. No lo sé, ¿y si sí? ¿Y si ya soy demasiado mayor para no haber...?

    Se detuvo. No tenía idea de por qué estaba desahogándose con alguien que, seguramente, no podría serle de ayuda y que incluso podía pensar que estaba siendo ridícula.

    — ¿Para no haber qué?
    —Pues para... ya sabes.
    —No comprendo.
    —Yo... tengo veintitrés años. Que soy muy mayor ya... para nunca haber estado con un hombre —se rindió. Lo soltó. De todas formas, ya se había echado la soga al cuello al iniciar esa conversación, concluyó.

    Sesshômaru se quedó mudo, era evidente que sentía cierto grado de incomodidad. Deseó no haberle preguntado nada. No era su costumbre quedarse sin respuestas, así que atinó a decir lo que le parecía mejor para la situación.

    — ¿Y... y la costumbre humana actual dicta que tienes demasiada edad para reproducirte?
    — ¿Reproducirme? Oh, no —ella rió nerviosamente—. Quiero decir... sí quiero tener hijos... en algunos años, por supuesto, no todavía. Y para eso yo diría que aún tengo mucho tiempo. Pero... eh, bueno. Tú sabes que ésa no es la única razón para... eh... ¿"yacer con alguien"?

    Estaba a punto de caérsele la cara de vergüenza, y se sentía aún más boba tratando de encontrar expresiones que fueran compatibles con el léxico del youkai.

    —Sin duda. Supongo que en esta época las mujeres tienen más... libertad —observó decididamente—. Eso tiene solución, humana. Ciertamente, debe haber un hombre que desee yacer contigo, si eso es lo que pretendes. Sugiero que ocupes el día de mañana para buscarlo.
    — ¡Qué? —Kagome se puso roja como tomate—. ¡No, no estás entiendiendo! Digo... gracias por la recomendación, pero —titubeaba incontrolablemente— lo que quiero decir es que peleé con Kino por eso. Porque no quise estar con él y luego él me dijo que yo era bastante mayor.
    —Espero que hayas ejercido tu libertad de mundo actual para asestarle una bofetada decente.

    Pudo ver como una sonrisa sincera se asomaba en los labios de la chica, que rió un par de veces.

    —Casi, casi...


    -***-

    Los rayos del sol cayeron sobre sus pestañas blanquecinas. Sesshômaru abrió los ojos dorados y salió de la cama, al tiempo que lo invadía una sensación de lo más extraña: no recordaba haber tenido nunca esa clase de familiaridad —al menos por un momento—con ninguna persona... y mucho menos con una joven humana. Sin saber por qué, estaba aceptándolo fácilmente. Después de todo, en la Tierra sólo quedaba esa especie inteligente, ¿no era así? Sin pensarlo demasiado, se dirigió al baño, en donde se quedó mirando fijamente su reflejo en el espejo pequeño que se apoyaba, algo tambaleante, en la pared con ayuda de un clavo. Observó su piel, más blanca que la de cualquiera, y sus cabellos plateados, que habían comenzado a crecer de nuevo. Observó las marcas en su rostro y sus orejas puntiagudas. Todo lo que lo hacía ser tan diferente. Y entonces decidió que, no importaba cómo, pero volvería a encajar en el mundo. No se dejaría desperdiciar. La vida de un ser como yo no puede acabar de una manera tan miserable, se convenció.

    Minutos más tarde, habiéndose cambiado de ropa, se propuso buscar algo para desayunar, pues Kagome permanecía dormida. Al pasar por la sala, su vista captó un pergamino enrollado que descansaba sobre la mesa. Había querido decirle a la joven que Casey se lo había dejado, pero no le había parecido el mejor momento. Por simple curiosidad, tomó el papel entre sus manos y lo desenrolló.

    "Después de la muerte del pozo devora-huesos", rezaba el título. Un nombre que le parecía conocido estaba justo abajo.

    "Sango".
     
    Última edición: 22 Enero 2017
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    Misuzu

    Misuzu Usuario VIP

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    ¿De verdad? ¡¿DE VERDAD?! ¡Qué cruel eres! Y es fascinante xd sólo con cada capítulo que avanzas dejas más intrigaaa. Kagome buscando respuestas y puede que en ese pergamino esté casi todo, quién mejor para escribirlo que Sango<3

    Leí el capítulo dos veces, lo disfruté. A pesar que no usaste palabras extravagantes que no sepa su significado, fue una lectura muy muy amena, tu narración sigue fluida como siempre. La pena de Sesshomaru jaja, qué escena, me pude reír y hasta yo misma sentir vergüenza y a la vez cierto ánimo que le dio Sessho con lo dela cachetada :3 Qué bueno que acabaras de una vez esa relación de Kino y Kagome... no daba para más, tampoco merecía sufrir más el pobre chico, pero si no funciona no funciona y listo.

    Ciertamente para los pocos capítulos que dices que quedan, nos hace falta leer unos cuantos cabos sueltos y más desarrollo con las ideas que nos estás lanzando. Sesshomaru ya está empezando a sentir agradable a Kagome, quizá hasta cierto punto le preocupa por interesarse en su vida personal, ve todo lo que ha hecho por él. ¿Y Kagome? Sigue perdidamente enamorada de Inu, quizá. Y OH MY, ¿Sesshomaru se va a poner a estudiar y convertirse en alguien importante? (?) puede ser, puede ser, con su ingenio no me sorprendería que aprendiese rápido entre comillas, pero la idea me encanta. Y por lo que estoy entendiendo, que esté Naraku dentro de él no hará daño grave, sólo mejoría para su cuerpo, espero s:

    Btw, ¿te faltó una nota aquí que agregar o se te fue el asterisco?

    También podrías re-leer en cuanto puedas, creo que vi un pensamiento que no estaba en cursiva, pero se comprende.

    En fin, realmente lo disfruté. Esperrroo como siempre, no tardes tanto :< siempre aquí esperándote, no descansaré en paz hasta ver este fic terminado. Saludos :3
     
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    Artemisa

    Artemisa Usuario VIP

    Tauro
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    Muchas gracias por leerme y por la observación. Sucede que yo marco los pensamientos con un asterisco, para luego borrarlo y poner el texto en cursiva, pero se me pasó éste, como dijiste. Ya está corregido. ;)

    Espero tener la continuación lo más pronto posible. <3
     
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  16.  
    Misuzu

    Misuzu Usuario VIP

    Capricornio
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    Oooh se me olvidó darte este regalo por parte de Críticos en conjunto los Editores. Espero te guste :3 te pongo variedad a ver... saludos.

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  17.  
    LiiArz

    LiiArz Iniciado

    Acuario
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    OMAIGAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
    Esto esta tan genial, me encanto el humor de Sesshomaru :XD:
    Espero pronto la conti (a tu tiempo claro!!)
    Gracias por tu asajnskjssdnj historia:inlove:
     
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  18.  
    jucebeit

    jucebeit Entusiasta

    Leo
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    Hace siglos que no entraba a esta comunidad a leer algo. Pero, antes de haberme ausentado de este lugar, recuerdo que había comenzado a leer tu escrito; obviamente, lo dejé y me perdí las actualizaciones.
    Ahora, recordando a mi eterno amor, el amo Sesshomaru, pues me picó el bicho por leer nuevamente de él y BINGO, encuentro con que la historia que había leído y olvidado, se ha actualizado.

    Estoy feliz, espero que sigas actualizando esta increíble historia. <3
     
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  19.  
    Sayuri Arashino

    Sayuri Arashino Iniciado

    Libra
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    Buen día!!
    Ojalá puedas continuar muy pronto tu historia, que por una bendita casualidad encontré. (Adoro la curiosidad, aunque a veces dicen que esta mató al gato xD) pero en lo personal, esto me a ayudado a encontrar cosas extraordinarias, tales como tu brillante historia.

    Saludos!!!
     
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  20.  
    elizabeth wolf

    elizabeth wolf Entusiasta

    Acuario
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    Pluma de
    Escritora
    El 27 de agosto del 2011 encontré este fic por casualidad y lo ame, cada palabra, cada dialogo, cada escena. Me has echo esperar mucho para la continuación, pero no puedo reprochártelo ya que gracias a ello he vuelto a leer de nuevo el fic y me he vuelto a enamorar del mismo, eres sin duda una gran escritora que sabe atrapar los kokoros de sus lectoras.
     
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