Saint Seiya Destino (shaka x oc) [Long Fic]

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por rogueochentaycinco, 28 Noviembre 2014.

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    rogueochentaycinco

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    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    2844
    DESTINO

    CAPITULO 1

    CAMINO A LA INDIA

    La irrupción de la paz tras los sucesos desencadenados por Poseidón, trajeron aparejadas varias circunstancias en el Santuario, donde iniciaron con normalidad los entrenamientos y el cauce normal en todos ellos.

    Luego de que el mundo haya estado a solo un paso de desaparecer, aquella quietud hasta resultaba extraña.

    Pero resultó perfecto, para uno de los caballeros del Santuario.

    Para aquel que había alcanzado el Nirvana,

    Para el hombre más cercano a Dios.

    Shaka había dejado el santuario, y había ido de peregrinación a India, en los lugares sagrados que le permitieran retomar aquella eterna meditación, para poder regresar luego al santuario de Atenea al servicio de la Diosa y continuar impartiendo sus milenarias enseñanzas a pocos elegidos.

    Inició esta caminata hacia donde estaba el milenario árbol Ficus Religioso en aquel país tan lejano como alguna vez en vidas anteriores Buda lo había hecho.

    Era todo lo que necesitaba para hacer aquella liberación de su alma que no pudo hacer luego de la batalla de las doce casas y los ataques de Poseidón.

    Necesitaba redimir aquella vieja culpa de haber querido alzar su puño contra la diosa Atenea, por haberse dejado engañar por Ares.

    Inició su viaje, luego de despedirse de los santos dorados que quedaban en el Santuario y les encargó la protección de su casa de Virgo.

    Por ultimo pidió la aprobación de Atenea.

    Estaba sentada en los escalones del salón principal que había pertenecido al gran patriarca.

    El rubio, vestido solo con los ropajes que usaba por debajo de la armadura se arrodilló y dijo:

    —Atenea, he venido aquí para pedirte autorización para iniciar un peregrinaje hasta aquellos lugares de dónde vengo, todavía necesito meditar y pedir la expiación para solventar aquellas culpas que he tenido por haber querido levantar la mano contra ti en el pasado.

    Saori sonrió.

    Se levantó y posó su mano sobre el hombro del caballero arrodillado.

    —Levántate Shaka, tu no necesitas ninguna expiación por nada, tu eres un verdadero caballero dorado, pero aun así, si de verdad crees que necesitas hacer este viaje, tienes mi pleno consentimiento para hacerlo.

    Shaka con la impasibilidad propia de quien jamás abre los ojos, sonrió de agradecimiento.

    —Gracias, Atenea—dijo el rubio, levantándose y emprendiendo la marcha a aquel viaje.

    Al verlo marchar, Atenea se dijo:

    —Tengo el presentimiento de que Shaka podría encontrar en su viaje, mucho más de lo que está buscando...y seria completamente merecido, alguien como el que solo ha vivido para iluminar su cosmos al servicio de su creencias de alguna u otra forma merece ser feliz-

    Luego volteó, al sentir la presencia de una estrella muy amada por ella.

    Su caballero de Pegaso, su Seiya.

    Sonrieron al verse.

    Jamás podría sentirse sola si él estaba cerca.

    Su amigo...su caballero...

    SS

    Poco tiempo después, en otro extremo del mundo, en Japón, específicamente en la ciudad de Kioto en un hogar típico de las afueras del barrio y lo que fuera un antiguo dojo de budismo mahayana, de meditación zen y donde por intermedio del viejo Liukan también se impartían antes los antiguos conocimientos del ninjutsu, lo que la convertiría en una especie de escuela de doble enseñanza.

    Liukan era un anciano de 77 años que vivía con su nieta Misa, una intrépida jovencita de 16 años, que había quedado huérfana en circunstancias muy tristes cuando era una niña.

    Sus padres, practicantes del ninjutsu, se había puesto al servicio del espionaje secreto, que en un momento dado se había puesto a indagar la fortuna del extraño mecenas japonés Mitsumasa Kido y de las extrañas armaduras que de alguna forma tenían una conexión con él y en el afán de descubrir aquel milenario secreto habían muerto en un viaje hacia la antigua Grecia, asesinados por caballeros de plata que los consideraron espías enemigos.

    Si bien esto era algo lógico, porque los ninjas japoneses nada tenían que hacer en esos lares, la muerte de los padres de Misa dejaron huérfana a esta y con el dolor a cuestas de su abuelo, quien en su antiquísima sabiduría había advertido a su hijo y a la esposa de este de no meter las narices en asuntos que nada tenían que ver con ellos ni a sus ideales, tan lejanos a aquello que pretendían descubrir.

    Luego de la muerte de su hijo, se dedicó a criar a su nieta y cerrar el dojo a estudiantes nuevos,

    En todo caso se dedicó a enseñárselos a su nieta a quien introdujo en principal en los secretos del budismo zen, pero no así del ninjutsu, porque si lo hacía, su nieta podría intentar en su adultez intentar ser una espía ninjutsu, cosa que no quería para su dulce Misa.

    Gracias a eso y a pesar de todo, Misa era una jovencita muy alegre, atolondrada, impetuosa y bastante activa.

    De muy baja estatura y muy delgada, había una eterna sonrisa en su rostro.

    Tenía una larga cabellera azul que usaba en una eterna trenza y siempre estaba vestida a la antigua usanza ninjutsu, por más que no practicara la doctrina, por vestimentas heredadas de su madre.

    Pero era una niña muy inocente a su edad, ya que su abuelo se había preocupado de criarla fuera de tristezas mundanas y dolores propios de una pequeña huérfana de padres.

    Algo le decía que esa pequeña guardaba un aura muy especial, a su corta edad había sido muy buena en las técnicas de budismo zen de concentración, a pesar de sus atolondramientos.

    Liukan quería lo mejor para ella, a su avanzada edad había perdido varios de sus reflejos y últimamente se había estado arrepintiendo de no haberle enseñado alguna técnica ninjutsu, porque cuando el muriera, Misa se encontraría complemente sola en este mundo.

    Últimamente habían tenido muchos problemas con uno de los terratenientes Toku, de la zona, quien pretendía el terreno ocupado por el dojo y estaba constantemente acosando al viejo para molestarlo y decirle que le venda dicho terreno.

    Liukan se negó rotundamente.

    Eso enfureció a este hombre, quien además de pretender dicho terreno, también había empezado a sentirse atraído por la nieta del anciano, que de la noche a la mañana había entrado a la adolescencia.

    No tenía miedo de nada, y como el mismo era practicante de artes marciales, no tenía miedo del conocimiento ninja de Liukan quien además ya estaba muy anciano y había perdido muchas facultades.

    Además estaba empezando a desear a la pequeña Misa.

    Podría matar dos pájaros de un tiro, apoderarse del terreno y llevarse a Misa para volverla su concubina.

    Toku sonrió ante la perspectiva.

    Junto algunos hombres de su legión y marcho al Dojo de Liukan, a fin de poner fin a todo esto, desalojar al anciano, matarlo si fuera necesario y llevarse a la chica para él.

    Ese día Misa estaba canturreando preparando el té para su abuelo, quien ese día quería ir al bosque a buscar algunas frutas silvestres que a Misa le gustaban.

    El viejo consentía así a su nieta,

    —Abuelo, aquí tienes tu té, lo hice de hojas verdes y no lo endulce...espero que te guste—dijo la niña sentándose muy alegre en la mesa

    —Gracias Misa, luego de esto, quiero ir al bosque, me gustaría recolectar algunas frutas silvestres y luego pasare al mercado a comprar algunos víveres— dijo el viejo

    —Lo último déjame a mi abuelo, tú no sabes nada de regatear, y siempre te estafan con los precios, además el otro día elegiste unas especias pasadas...—dijo Misa bebiendo su té verde.

    —Bueno, pero no te vuelvas tan tarde eh—dijo Liukan

    Termino su bebida y tomó un canasto y marchó rumbo al Monte.

    No se percató que estaba siendo observado por 4 figuras en la oscuridad que lo seguían.

    S.S

    Mientras eso y coincidentemente como paso obligado a la India, un hombre alto, rubio y con la mirada escondida entre los mechones que le caían sobre el rostro, caminaba pasando las colinas de los bosques.

    Le encantaba sentir al tacto la brisa de ese bosque y el cantar de los pájaros en los oídos le resultaba placentero.

    El bosque le recordó algunos de los que había cerca de su hogar en la India, añoro el recuerdo y decidió acampar en el lugar por esa tarde noche y marcharse al día siguiente.

    Estaba embebido en sus meditaciones, sentado bajo un inmenso árbol, cuando percibió algunos pasos en el camino.

    No le dio importancia, era solo un viejo recogiendo algunas plantas.

    En el dojo, Misa se percató que su abuelo había llevado la canasta equivocada y se llevo una que estaba rota.

    —Abuelo...nunca cambias...esa cesta no te servirá de nada...te llevare esta y creo que al final recogeré las frutas contigo— sonrió Misa tomando el cesto y yendo al bosque.

    Con la agilidad que le daba ser una chica delgada no le tomó mucho llegar al bosque y encontrar al viejecito, en efecto bastante contrariado porque se percató que su cesta no servía.

    —Abuelo...mira lo que hiciste...—dijo riéndose Misa. —Aquí traje un cesto que sirve, toma, te ayudo— añadió

    —Misa...— dijo riendo el anciano

    Estaban en la labor de tomar algunas cerezas de un árbol, cuando de pronto se sintieron rodeados por unas sombras.

    Y una voz siniestra.

    -Miren nada más...si es el viejo Liukan y la dulce Misa...vaya no esperaba encontrarla aquí...parece que me ahorraras el trabajo de ir a buscarte al dojo-sonrió el feroz Toku quien venía acompañado de cuatro de sus secuaces.

    Liukan y Misa lo miraron.

    —Que quieres?— gritó al anciano

    —Tú de nuevo, Toku...no tienes vergüenza de estar persiguiendo ancianos y mujeres—dijo Misa

    —Ya sabes lo que les tocaría, si no me dan los terrenos— gritó Toku acercándose a ellos.

    —Jamás—replicó Liukan . —Esos terrenos pertenecerán a Misa...son para ella.

    —Eso no será problema...ella se vendrá conmigo...será mi nueva concubina—dijo Toku

    Misa enrojeció de rabia.

    —Eso jamás—dijo el anciano. —Tendrás que pasar por encima de mi cadáver.

    —Entonces es un hecho—dijo Toku con una voz siniestra

    En un instante rodeo al anciano, quien fue tomado totalmente desprevenido por Toku mientras otro secuaz tomaba a Misa quien empezó a dar pataletas.

    Liukan debilitado, quiso hacer un movimiento para liberarla pero la juventud y fuerza de Toku fueron más, tomo una daga y la hundió en lo profundo del cuerpo del viejo.

    Misa grito desgarradoramente.

    —Cállate estúpida, antes de que cambie de opinión y decida matarte, luego de violarte— dijo Toku quien saco la daga del cuerpo y volvió a hundirla repetidas veces en el cuerpo del viejo, quien cayó al suelo ensangrentado.

    Misa no terminaba de creer lo que veían sus ojos.

    Su padre, su tutor...su amado abuelo estaba desapareciendo ante sus ojos..

    Lagrimas amargas empezaron a correr por sus ojos, mientras Toku arrojó al anciano al piso y se acercó a ella.

    —Sabes...ya lo decidí...te tomaré aquí mismo— dijo Toku dijo acercándose a la chica.

    Cuando iba a posar sus grandes manos en la cara de la chica atrapada en los brazos de su secuaz, se oyó un grito de otro de sus esbirros que estaban con él.

    -Qué diablos?-grito Toku

    El esbirro cayó desvanecido en polvo ante una luz que emano de una persona que se apareció.

    —Quién eres?—gritó Toku y luego dirigiéndose a los tres secuaces que quedaban les gritó. —Ustedes vayan por el.

    —Creo que no es necesario darle mi nombre a quienes ya están muertos—dijo Shaka, quien con una mera luz hizo que los tres secuaces se desvanecieron en polvo igual que el primero.

    Toku quien presumía que era un truco (era desconocedor de la existencia de seres fuertes como un caballero de Athena) tomó unas dagas y las pretendió arrojar al recién llegado.

    Shaka no hizo movimiento alguno, solo exhaló una luz energética que hizo que las dagas tomaran lado contrario y se incrustaran al cuerpo de Toku y este se desvaneció con el viento.

    Hecho menos que polvo.

    Misa observaba todo esto impávida hasta que reacciono y fue junto al cuerpo moribundo de su abuelo.

    Shaka observo a la chica y dijo:

    —Es coincidencia que nos hayamos encontrado, llevé a cabo tu venganza, este mundo está plagado de gente como esta, siempre pretendiendo ir contra los designios del bien...gente corrompida de esta forma no podría seguir viva—dijo el rubio y luego observó al viejo mal herido en brazos de la chica.

    —Niña, no podemos hacer nada, todos los puñales fueron en puntos vitales, debes dejar que se vaya—dijo Shaka quien empezó a caminar para seguir en lo suyo.

    No pretendía quedarse a presenciar lo inevitable.

    Hasta que oyó una voz marchita

    Era el ancianito.

    —Espera, déjame...agradecer...por haber salvado a mi nieta...

    —Abuelo,...por favor. No hables—dijo Misa con sollozos interminables

    —Muere en paz, la muerte es solo el inicio de todo—dijo el rubio. —Además es algo inevitable.

    —Lo sé...también soy budista...pero soy la única familia de Misa y tenía que agradecer que ayudes a mi nieta.

    "Ayudes"...¿porque lo decía en termino presente?.

    La ayuda ya había concluido.

    Shaka iba a decir algo, pero se dio cuenta que al terminar esa frase el anciano había expirado su último aliento.

    Misa quedo paralizada.

    No podía llorar, aun no creía lo que estaba pasando.

    —No volverá a la vida...pero estoy seguro que volverás a verlo cuando vayas a otro plano astral—dijo Shaka volteándose para marcharse.

    Cuando se percató que Misa cayó desvanecida sobre el cuerpo de su abuelo.

    S.S

    Un tibio calor que le cayó en la cara la despertó.

    Estaba acostada sobre una especie de futon azul y había una fogata prendida.

    Estaba en el bosque.

    Una voz le hablo.

    —Despertaste...llevas mucho tiempo dormida—dijo el hombre

    Era el mismo joven rubio de ojos cerrados que había intervenido en el ataque que habían sufrido.

    El recuerdo del asesinato de su abuelo la ensombreció.

    —Yo...yo. Debo...volver. Tengo que enterrar a mi abuelo y también debo volver a casa—dijo Misa

    —Ya el cuerpo terrenal de tu abuelo ya está en esa tumba frente al lago que está del otro lado, puedes llevarles flores más tarde, ¿tienes casa?—inquirió el rubio quien había asumido que no podía dejar que esa niña que había presenciado el asesinato de su único ser querido, fuera sola a su casa, si es que la tenía.

    —Si...vivía con mi abuelo en la ciudad—dijo ella aun sin poder creer lo que había pasado.

    —Bien, muéstrame el camino, iremos ahora mismo, te ayudaré—dijo el rubio quien se acercó a la chica y la cargó en brazos.

    Ella le señaló el camino.

    En un momento estuvieron frente al dojo.

    Shaka se percató que estaban frente a un dojo budista ninjutsu.

    Bajó a la chica y le dijo:

    —Ya estas a salvo, mañana comunica a quien debas lo que ha pasado—dijo el rubio volteando

    —Espere...—dijo Misa

    — ¿Que sucede? —Dijo Shaka

    —Déjeme darle las gracias—dijo Misa

    —Está bien...le recomiendo que se cuide—dijo el rubio, caminando para afuera.

    —Oiga, por favor, no puedo permitir que regrese al bosque a acampar, lo menos que puedo hacer por usted es darle un lugar decente para dormir...por favor quédese...no hay nadie aquí excepto yo—dijo Misa

    Shaka se sorprendió, iba a rechazar la oferta, pero la notar la sensación de inseguridad y miedo en la chica, cedió.

    —Está bien. Me quedare esta noche...aquí...y aprovechando podríamos orar por el alma de su abuelo...yo también soy practicante budista—dijo el rubio quien pensaba que si le decía todo, posiblemente aquella chica corrompida por el dolor, no lo entendería.

    Ella se arrodilló y le hizo un gesto al hombre.

    Tenía ganas de preguntarle porque tenía los ojos cerrados, pero presintió que por ese día ya habían pasado demasiadas cosas.

    Fue a preparar una cama en el cuarto de huéspedes para su inesperado usuario.

    Mientras acomodaba las sabanas, con lágrimas en los ojos por el recuerdo de su abuelo, sintió una extraña sensación al pensar en el joven rubio.

    Como si lo hubiera visto en algún sitio.

    Le daba una gran sensación de calidez humana y una seguridad extraña.

    Justamente por la extraña confianza que le inspiraba fue que le ofreció un sitio en la casa.

    Por otro lado, un rubio quien se había puesto en la típica posición del loto en el salón principal del dojo, ni siquiera estaba seguro porque aceptó quedarse en ese sitio.

    Tampoco acostumbraba a meterse en problemas ajenos.

    Pero esa jovencita...le recordaba algo que no podía saber que era...

    Pero estar allí si le daba algo...la misma paz milenaria que buscaba cuando estaba en su India natal.

    —Qué extraño es todo esto...—se dijo Shaka.

    Continúo embebido en esos pensamientos.

    Desde ese momento la rueda del destino empezó a girar y girar...

    En las vidas de dos personas que se encontraron en medio del dolor de la otra

    Continuara...
     
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    Hola Rogue! Qué tal? Llevo como ocho meses en el foro y no sabía que existía este subforo, rayos, seguramente me he perdido muchas cosas. Yo también soy fan de Saint Seiya, fue una serie que me marcó, pero bueno, a lo que nos ocupa. Tenía ganas de leer algo ajeno a las típicas batallas y relaciones tensas entre los Caballeros del Zodiaco, así que leer este fic me ha sido muy grato, completamente un giro en la trama y descubrir a Shaka que va a vivir una relación amorosa me gusta mucho.
    La historia ha sido sólida, se nota que investigaste acerca de la cultura y tradiciones japonesas e hindús; el objetivo-necesidad de Shaka de viajar hacia su país para expiar sus pecados fue muy original; lo del anciano fue una desgracia aunque la presencia del Caballero de Virgo de alguna manera me reconforta al saber que ofrecerá lo mismo a Misa, todo ese universo de paz que lo rodea y la sabiduría de quien ha platicado con Buda son elementos que combaten cualquier pesadilla u obstáculo.
    Me declaro tu seguidor y estaré al pendiente del fic, ojalá que no te moleste. Por el momento es todo, espero el siguiente capítulo, un abrazo, que estés muy bien. Un placer.
     
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    CAPITULO 2

    Adios a Kyoto.

    Shaka seguía sentado reflexionando sobre los sucesos que accidentalmente había presenciado.

    Había vuelto a presenciar otra muerte.

    Posiblemente si él no hubiese estado allí de manera casual, posiblemente no solo aquel anciano hubiese muerto, también aquella muchachita hubiese corrido la misma suerte.

    Eran tiempos demasiado violentos.

    Ni siquiera la última amenaza prodigada por Poseidón y la cercanía de la destrucción del planeta espabilo a esta raza tan peligrosa como la humana.

    "Después de todo, en esta época, donde solo el poder de la diosa Atena ha protegido al mundo del castigo de los dioses...donde los hombres y los corazones están enfermos...donde los caballeros en pos de eso, hemos tomado las vidas de los representantes de esos dioses que quieren infringir ese castigo...yo mismo en algún momento no he estado seguro de lo que estado haciendo...¿estamos en el bando correcto? ¿Estamos mal en privar a una humanidad enferma del castigo de los dioses?"

    Pensaba en eso, cuando percibió que la puerta se abría.

    Era la muchachita con una bandeja de té.

    —Señor...este...disculpe...todavía no me sé su nombre. Creí conveniente traer un poco de té...es mi especialidad. Tome— dijo Misa entrando a la habitación con una particular sonrisa

    El rubio levanto la cabeza, si bien seguía manteniendo los ojos cerrados.

    "Que tipo tan raro... ¿porque cierra los ojos?”

    —Soy Shaka—respondió el rubio

    —Ah, qué nombre tan extraño...tiene usted un acento muy raro...yo soy Misa— dijo ella tomando asiento y colocando la bandeja

    Él la miraba.

    La verdad hace tiempo que nadie lo trataba con esa ligereza.

    El té era bastante malo, Misa era muy mala en la cocina, pero para no parecer descortés Shaka se lo bebió todo.

    — ¿Le ha gustado señor? el té verde es mi especialidad—sonrió Misa

    —Este...si—contestó Shaka quien al tomar el té casi le provoca abrir los ojos.

    —Dígame, ¿porque tiene los ojos cerrados?—preguntó Misa

    — ¿No era que eras alumna de una escuela budista?—le replicó el rubio

    —Bueno...si...pero nunca necesitamos hacerlo...necesitamos los ojos para ver...Ud. tiene un aura diferente de esos budistas que yo haya conocido, usted es diferente— dijo Misa un poco más seria

    Shaka se limitó a hacer un gesto y se levantó para salir afuera un momento pero antes tuvo tiempo de decirle a la muchacha:

    —Le aconsejo que vaya a dormir, mañana tendrá muchas cosas que arreglar, yo me marcharé luego del desayuno—dijo el rubio

    —Por mí no hay problema. Sé que mi abuelo se ha ido, pero eso no me derrumba...nada lo hará—dijo la muchacha.

    Luego de eso recogió la bandeja para llevarlo a la cocina para dirigirse a su habitación.

    Las luces se apagaron en la casa.

    Las luciérnagas la rodearon, era una noche muy calurosa.

    Shaka estaba sentado en el hall del jardín.

    Su gran capacidad pudo percibir un sollozo silencioso proveniente de la habitación de la señorita.

    Nadie podría oírlo, pero Shaka tenía su sentido auditivo más desarrollado de lo normal.

    Misa estaba llorando.

    "Después de todo es solo una niña y está sola en el mundo"

    S.S

    En Kioto, los amaneceres eran bastante frescos, Misa se levantó con bastante desgano.

    Llevaba solo puesto su pijama de dormir y salió bostezando de la habitación.

    Y entro al salón sin más nada hasta que se percató que en la sala había un hombre sentado sobre sus piernas.

    Misa pegó un grito siendo que andaba así por la casa como si nada.

    Se había olvidado por completo del rubio.

    —Dios...lo olvide por completo— dijo entrando de inmediato a la habitación para ponerse su ropa.

    Al salir se dio cuenta que el rubio había preparado el té por el olor atrapante de manzanilla y tilo que cubría el comedor.

    —Me tome la libertad de hacer el té...encontré una provisión de hojas que no suelo encontrar en Grecia...es interesante—dijo el rubio, quien notó los ojos rojos de Misa.

    Por haber llorado toda la noche.

    —Muchas gracias señor Shaka—dijo Misa sentándose a servirse el delicioso desayuno.

    "A decir verdad es la primera vez en mucho tiempo que bebo un té tan delicioso...”

    —Estaba pensando en llevar flores a la tumba de mi abuelo pero no sé dónde está exactamente la tumba—dijo Misa mientras engullía su te.

    Shaka movió la cabeza donde estaba ella y dijo:

    —A orillas del lago, tiene una piedra señalizándola.

    —Ya es hora de que me vaya. Comunica a las autoridades lo que ha ocurrido—volteándose y tomando camino hacia la puerta luego de incorporarse

    Un estruendo en la entrada, y muchas personas rodeando la casa.

    Eran varias personas que venían con algunos policías.

    Shaka se quedó parado en la puerta y uno de ellos se adelantó y dijo:

    —Soy representante del municipio y tenemos entendido que el señor Liukan ha muerto, su nieta es menor de edad y por ello, la ley prescribe que tanto esta casa como ella pasaran bajo custodia del gobierno—dijo el hombre

    Shaka se limitó a seguir caminando hacia afuera pero alcanzó a decir:

    —Es lo mejor, la señorita Misa ya está adentro—dijo el rubio antes de alejarse

    Misa lo oyó y salió al encuentro de la gente allí afuera

    — ¡Queee!,jamas pasaré bajo custodia de nadie...ya tengo 16 años y otra cosa es que jamás consentiré que tomen los terrenos de mi abuelo...él murió cuidándolo y continuare la tradición familiar en mi dojo—grito la jovencita a quienes pudieran oírla.

    En ese momento uno de ellos se adelantó y le puso una mano sobre el hombro de la acalorada muchacha y le dijo de cierta forma que solo ella pudiera oírla:

    —Es mejor que te calmes niña...y mejor que lo hagas...¿sabes quién soy yo?. Soy primo de Toku, ¿crees que no sé qué tu maquinaste con el imbécil de tu abuelo para asesinarlo?...no tengo pruebas, pero lo sé...y ten por seguro que esto no quedara en balde—

    Misa palideció pero aun así alcanzó a decir

    —Sea lo que sea...yo no dejaré este sitio— con algunas lágrimas en los ojos que le empezaron a caer, al oír las palabras del hombre y también al percatarse de que Shaka, el hombre que la había salvado el día anterior, ya no se lo veía por ninguna parte.

    Este se había marchado.

    Y con razón.

    Nada tenía que hacer allí.

    —Es mejor que te vayas resignando pequeña...ya informé al gobernador de tu nueva situación— dijo en voz alta aquel hombre

    —Debe haber algo que evite que esto suceda—dijo Misa, quien no terminaba de asumir su difícil situación

    —La única forma es estando casada o bajo la tutela de alguien, pero aquí no hay ninguna de esas dos cosas—dijo otro hombre que estaba con ellos y que parecía ser un abogado de la gobernación. —Así que vendremos mañana para tomar el inventario de los bienes y usted también preparar sus cosas para pasar bajo la tutela de la gobernación.

    Dicho esto, el grupo se marchó con excepción del hombre que había amenazado a Misa y viendo la mirada asustada de esta le dijo al oído:

    —Esta noche recibirás el castigo por lo que le hiciste a mi primo Toku...¿qué crees que le pasa a las mujeres solas? ahora lo sabrás...lo rechazaste a él, pero no te libraras de mí. Esta noche y de todos los demás parientes...esto no se quedará así...mañana vendrán a recogerte...pero en pedazos.

    El hombre empezó a reír de una manera y termino marchándose para acoplarse al otro grupo.

    Misa quedo en shock, y se dejó caer al piso.

    ¿Que se supone que podría hacer?

    Aquel hombre era miembro de la casa de gobernación y por su uniforme, podría ver que su puesto no era menor.

    Tampoco podía escapar, su nueva situación ya era de dominio popular y además nadie querría contradecir las leyes.

    Nadie podía ayudarla.

    "Maldición...solo tengo 16 años. No puedo pedir ayuda a nadie...nadie podría hacerlo..."pensaba la jovencita.

    Estaba agotada.

    Apenas pudo terminar de sorber el resto de té de manzanilla, aquel que había sido preparado por aquel forastero.

    Luego de estar sentada largo rato.

    —No huiré. Si debo pagar por la muerte de esos bandidos. Lo hare...después de todo, ¿qué tiene de bueno esta vida si ya no tengo a nadie en ella para mí? Perdí a todos...—se dijo Misa antes de echarse a llorar sobre la mesa, donde terminó cayendo dormida cansada de tantas lágrimas.

    Se sentía tan sola y desprotegida.

    Sin la eterna sombra del abuelo para protegerla, estaba insumida en una desolación y en un pozo profundo.

    Había decidido que prefería morir a manos de esos justicieros esta noche y pagar por lo que no había hecho.

    Ese sacrificio la conduciría de nuevo a su abuelo y a todos aquellos que se había marchado dejándola sola en este mundo.
    Quedó en esa posición sobre la mesa, con la cabeza apoyada sobre sus brazos.

    Quedó dormida varias horas sin sentir nada.

    La despertó un estruendo en la puerta.

    Se sobresaltó.

    Había llegado su hora y lo había aceptado.

    Se levantó y se encamino hacia la puerta.

    Estaba con la mirada en blanco.

    Unos pasos la rodearon.

    Habían venido para vengarse.

    Ella no los oía pero podía sentir sus risas y su aliento malévolo.

    Reconoció a uno de ellos, como el que la había amenazado esta mañana.

    —Puedes gritar todo lo que quieras...pero nada podrá salvarte—rió aquel hombre

    "Abuelo. Ayúdame a morir en paz...”pensaba Misa con lágrimas en los ojos

    —En memoria de Toku...tú serás la mujer de todos esta noche— dijo una voz

    La empujaron para arrinconarla.

    Pero cuando unas gruesas manos iban a tocarla...una luz irradio el lugar.

    Una luz tan intensa que cegó a todos.

    Misa abrió los ojos despavoridamente...esa luz...ella ya la había visto.

    —Dejen a la chica en paz—dijo la voz del provenía esa luz

    Era Shaka, quien emanaba esa increíble luz de su propio cuerpo.

    —Fui yo quien les di su castigo a esos seres a quienes pretenden vengar...ella es inocente...aun así...esas personas no merecían seguir viviendo y ustedes los seguirán al infierno...si insisten en seguir molestando—dijo Shaka

    — ¿Quién diablos te crees que eres? ¡esto debe ser un truco!—dijeron los hombres

    Rodearon al rubio e intentaron abalanzarse.

    Nada más imposible.

    Todos fueron arrastrados hacia las paredes por la mera luz que emano del cuerpo del rubio.

    Un parpadeo proveniente de los ojos cerrados hizo que todos cayeran inconscientes, con excepción del líder.

    Este cayó de rodillas con los ojos desorbitados por todos lo que había visto.

    —Escúchame bien tú— dijo Shaka al hombre. —Dejaras de molestar a esta chica...o no sabes lo que podría pasarte...ya has sido testigo de lo que puedo hacer con solo parpadear. Así que aléjate no traigas a nadie más aquí.

    El hombre empezó a temblar

    —Por dios... ¿que eres tú? no eres un hombre...eres un monstruo—dijo el hombre

    —Soy alguien que podría llegar a matarte con solo pensarlo—dijo Shaka

    El hombre en medio de su terror, empezó a reír

    —Me iré. Pero otros vendrán. Siempre lo harán...ella no puede quedarse en estos terrenos...es huérfana y menor de edad.

    — ¡Nunca dije que hablaras! ¡Cállate!—dijo Shaka y luego levantándolo por los aires con el poder de su psique, lo arrojó a la otra esquina dejándolo inconsciente

    Shaka se acercó a la chica arrodillada y le paso la mano

    —Ya estas a salvo. Dame tu mano—dijo

    Ella le pasó la mano.

    — ¿Usted?¿ En qué momento decidió volver? ¿Cómo hizo para hacerlo justo en este momento?—dijo Misa

    Shaka sonrió.

    —Ya te dije que no soy un budista ordinario...tengo desarrollados mis sentidos de tal manera que pude oír todo lo que te dijeron esta mañana cuando me iba yendo—dijo el rubio

    —Tengo que agradecérselo—dijo Misa

    —No pediste ayuda. ¿Porque?—dijo el rubio cruzando los brazos

    — No podía hacerlo. Estos hombres que están aquí, son gente cercana a la gobernación y parientes de los hombres que murieron en el bosque...la ley aquí...es muy dura y prescribe que yo y esta casa pase a orden de la gobernación a falta de un tutor o un esposo...y yo ni siquiera tengo parientes—dijo Misa con la cabeza baja. —Y además como voy a explicar las muertes de Toku y de los otros.

    Shaka había vuelto precisamente porque al pasar por el bosque y ver la tumba del viejo, se había sentido algo culpable, porque fue el quien había asesinado a esos bandidos y con la suma de lo que había oído esa mañana...la que pagaría todas las culpas seria la nieta sobreviviente.

    Y llego al momento oportuno.

    Pudo salvar a la chica de ser abusada y asesinada por una venganza del cual no era culpable.

    Pero no podría salvarla de un destino que la ley de los hombres le había puesto.

    E injusto para ella, en un gobierno lleno de partidarios de gente que podría dañar a esa jovencita por pagar culpas que no le pertenecían.

    — ¿En qué piensa señor Shaka?—dijo esta de repente

    —Tu situación es complicada—dijo este. —Te sugiero vayas a descansar, esta noche me quedare aquí en el mismo sitio que anoche...estos hombres están inconscientes y los hare volver a sus casas, si vas a cenar...llévatelo a tu habitación.

    Con sus poderes no fue difícil hacer despertar a aquellos hombres y Shaka les ordenó que se vayan, quienes huyeron corriendo al oír tal orden.

    Shaka se quedó en el salón arrodillado en posición de loto, para poder velar adecuadamente el sueño de la muchachita.

    Estaba en eso, cuando se le acercó unos pasos.

    Era Misa.

    —Disculpe señor Shaka...aquí le traigo esta cena para compartir.

    —Siéntate—dijo el rubio

    —Por favor pruébelo...la verdad ya no sé qué hacer para mostrarle mi agradecimiento por todo lo que ha hecho por mí...usted me ha salvado dos días seguidos, es lo mínimo que puedo hacer por usted, además soy consciente que por culpa de este asunto, usted ya tenido que retrasar su camino ya durante dos días—contestó Misa

    —Lo sé. Pero decidí que me iré cuando aclaremos ante las autoridades de aquí el problema de las muertes de esos bandidos en el bosque y además pediremos que te acojan—dijo el rubio sorbiendo la sopa que trajo Misa

    —Se lo agradezco...pero algo que yo no podría tolerar es pasar bajo la tutela del gobierno...la gente que pasa a esas huestes acaba vendida de criada o esclavo...tengo sangre budista y ninjutsu en mis venas. Y soy heredera de este dojo. No podría pasar a convertirme en una esclava y perder este terreno que ha pertenecido a mis ante pasados desde siempre—sollozó Misa

    Shaka parpadeó, si bien no abrió los ojos, las palabras de la chica lo sorprendieron por su firmeza.

    Además que el aura de la misma, despedía un aroma...que le resultaba conocido.

    Conocido tal vez de algún recuerdo reprimido que ya no tenía en sus memorias.

    Venido de ningún lugar pero que estaba allí.

    Muy en el fondo de aquella alma atormentada.

    Esa noche decidió pasarla allí.

    Ya mañana seria otro día.

    S.S

    La luz de la mañana cayó con fuerza con un día que amenazaba con bastante calor.

    Shaka ya se había despertado con el alba.

    Su poder intuitivo le había dicho que los problemas no tardarían en aparecer ese día.

    —Este no es mi problema, pero es uno que encuentro. Y por mas trivial que sea, no deseo irme hasta asegurarme que todo estará bien...es ridículo...pero deseo hacerlo—se dijo el rubio

    En tanto en una de las habitaciones de la casa, Misa ya se había despertado, no por fuerza de costumbre sino más bien porque sabía que posiblemente las personas de ayer, volverían. Pero extrañamente no se sentía tan sola.

    La presencia de aquel coincidente bienhechor en la sala de su casa le daba una paz imposible en su propia situación de una muchacha que había quedado sola en el mundo.

    Le llamaba mucho la atención las extrañas maneras del forastero que se conducía con los ojos cerrados.

    Le hubiese gustado conocer el color de esa mirada, pero sospechaba que tenía un tinte brillante.

    Era obvio que no era un ser ordinario.

    Ese poder que surgía de él, sin siquiera moverse más ese aura de tranquilidad que emanaba de él, solo la había leído en los viejos libros budistas de la biblioteca del dojo.

    Se levantó y empezó a vestirse.

    Le hubiese gustado darse un baño matinal, pero le avergonzaba hacerlo con el joven presente en la casa, así que decidió que lo haría mas tarde.

    Bajo al salón, y se maravilló con el aroma de té que despedía la cocina.

    Shaka había preparado nuevamente su té de manzanilla y el aroma del mismo había impregnado el sitio.

    Este estaba sentado bebiendo.

    —Buenos días señor Shaka—saludó Misa

    —Buenos días—replicó este. —Me tomé nuevamente la libertad de tomar lo que había en la alacena...te sugiero desayunar bien...lo necesitaras.

    Misa asintió.

    De por sí, su destino ya había sido trágico y muy triste.

    Por lo menos se sentaría y desayunaría tranquila. Aunque sea la última mañana que lo hiciera.

    Shaka notaba a la muchacha beberse su taza y esta imagen, aunque trivial. Se le hizo como si se tratara de alguna imagen de sepia que le gustaba recordar de algún sitio.

    Como caballero de Atenea y el hombre más cercano a Dios, nunca se había dado oportunidad de hacer este tipo de situaciones, no había tenido padres y desde que recordaba había dedicado su vida a la preparación de su futura vida de caballero.

    No tenía consciencia de haberse dedicado a cosas ajenas a la meditación y el entrenamiento.

    Así que esta peculiar situación donde estaba inmerso le producía una novedad sumado al dejavú que le daba.

    Estaban callados bebiendo el té, cuando fueron interrumpidos por algunos golpes en la puerta.

    Estos golpes, si bien esperados por ambos, de verdad habían cortado los pensamientos de ambos.

    Misa se levantó y fue a abrir la puerta

    Era la policía local acompañada de la comitiva de la gobernación entre los que se encontraban algunos de los hombres que habían venido con intención de atacarla ayer.

    Nuevamente el que habló, era el mismo abogado que lo había hecho ayer.

    —Señorita Misa, en cumplimiento de la ley que prescribe que los menores de edad deben pasar bajo el régimen del gobierno local por orfandad...la policía local y yo como representante de la ley, hemos venido a cumplirla, por favor sea tan amable de dejarnos pasar para hacer el inventario de los bienes muebles de la casa. También le agradecería que se prepare usted misma—dijo el hombre aunque con amabilidad

    Misa quedo en la puerta parada, mientras la comitiva pasaba por su lado.

    El hombre cabecilla que ayer la había amenazado le dio una terrible mirada al pasar.

    Pero quedo en figurillas al ver a ese terrible hombre que había hecho esos trucos extraños ayer, sentado en la mesa de la cocina.

    El letrado le replicó:

    —Disculpe, señor... ¿podría tener la amabilidad de decirnos quién es? hemos venido a inventariar este lugar y llevarnos a la señorita Misa.

    El primo de Toku al creerse estar en derecho gritó:

    —Ese hombre nos atacó ayer cuando solo habíamos venido solo a aconsejar a esta chiquilla insolente.

    Misa replicó:

    — ¡Usted es un mentiroso! Usted y su bandada vino ayer con intenciones de atacarme. Y no lo culpe a él...el solo me defendió.

    El abogado al escuchar eso mencionó:

    —¿En todo caso quien es él? acuérdese que la muerte de su abuelo y la desaparición de algunas personas de esta ciudad aún no se han esclarecido por completo, ¿acaso el también tuvo que ver con eso?.

    —El no tuvo nada que ver—dijo Misa meneando la cabeza

    —Entonces ¿quién es el?—dijo el hombre

    —Él...Él...es...—alcanzo a decir Misa

    Hasta que una voz que hasta ahora había permanecido callada dijo:

    —Soy su tutor.

    Las personas lo miraron y por sobre todo Misa quien se quedó con los ojos desorbitados.

    No esperaba que el dijera eso.

    Con posición sumamente serena y los parpados inmóviles sobre sus ojos cerrados, el rubio se levantó.

    —Así como han oído, soy su tutor.

    El abogado se incorporó.

    ¿Y cómo se ha dado esa situación? usted no es de por aquí.

    —No creo que deba explicar nada...usted lo dijo ayer...Misa es libre de no pasar bajo la tutela del gobierno si tuviera un tutor o se haya casado...pues bien .Yo soy su tutor. Y solicito en tanto se retiren de aquí...nada tienen que hacer.

    Misa estaba con la boca abierta de la sorpresa.

    La comitiva no tuvo más que irse del sitio.

    Lo que decía ese muchacho era cierto.

    Pero el insatisfecho primo de Toku antes de marcharse no perdió tiempo y dirigió una mirada asesina a Misa que no pasó desapercibida a Shaka.

    Cuando se quedaron solos, Misa le dijo:

    — ¿Porque lo hizo? sabe usted lo que ha dicho?.

    —Lo sé...pero también tengo que tener en cuenta que de alguna forma debo hacer algo...cuando aniquilé a esas personas en el bosque cuando asesinaron a tu abuelo. No pensé en las consecuencias para las personas que quedaron—dijo Shaka

    — ¿Pero entonces yo me volveré su pupila?.

    —Asumo las consecuencias de ello...asumiré tu tutela...además hay otra cuestión que debes tener en cuenta. La peligrosidad del ambiente. Siempre estarás en peligro en este sitio...y yo no puedo quedarme por siempre aquí...y debo reiniciar mi viaje...aunque en realidad en las presentes circunstancias no podré retomar mi viaje a la India...Misa...tu vendrás conmigo...no podrás quedarte aquí—dijo Shaka

    —Yo no iré a ningún sitio—contestó Misa levantándose violentamente

    —Lo harás...aunque no quieras...soy tu tutor ahora—dijo el rubio ya casi impacientándose

    El la había salvado y ella seguía obstinada.

    —No puedo dejar este sitio. Este es mi hogar—dijo Misa

    —Entonces puedes hacer lo que quieras...apenas me vaya...vendrán a matarte...esa gente de ayer estaba hablando en serio. Y por cierto eres una malagradecida...en parte estoy cumpliendo con lo que tu abuelo me dijo antes de morir—dijo el rubio

    Misa abrió los ojos desmesuradamente...la sola mención de la memoria de su abuelo la hizo callarse.

    Shaka siguió hablando.

    —La vida continúa. Y si bien estoy cargando con una responsabilidad que nunca había tenido pero lo haré por el honor de todo lo que ha pasado. Es como un estigma que me quedó y me quedé obligado por ello...prepara tus cosas ahora...te vas conmigo...este sitio no es seguro para ti...volverás aquí cuando seas mayor de edad y tengas la madurez y capacidad para cuidarte sola— dijo Shaka

    —Pero ¿dónde iríamos...¿a la India?.

    —No...La travesía será peligrosa para ti...retomaremos el camino a Grecia...al templo sagrado...en mi hogar de Virgo—dijo Shaka

    Shaka salió para afuera:

    —Te esperare afuera...prepárate.

    Misa no dijo nada más.

    El tenia razón de cualquier forma que pudiese verse.

    El la había salvado de todas las formas que pudiese salvarse a otra persona.

    Y le estaba ofreciendo su mano de ayuda, aun a pesar de que ella podría ser una molestia para él.

    Eran casi desconocidos...pero la confianza que le inspiró el alma de aquel hombre era demasiada para seguir replicando.

    Ese día empezaba de un día para otro una nueva vida para Misa...

    Una nueva vida hasta donde la había traído su destino...

    Misa asintió con la cabeza.

    De alguna forma había demasiada razón en lo que decía aquel hombre.

    Desde ese día sería la protegida de Shaka de Virgo...su tutor...

    Continuara...

    Amigos, espero no estar haciendo este prologo tan largo, pero creí conveniente poder explicar la forma en que Shaka se gana sin querer? Una protegida y que además tuvo que dejar su viaje a la India y retomar el camino a Grecia.

    ¿Qué ocurrirá con Misa y Shaka en este nuevo camino?

    Y que podrán encontrar en él?

    Muchas gracias por obsequiarme su tiempo para leer y espero sus comentarios.
    Mil gracias Víngilot por regalarme el comentario.
    Me haz puesto muy contenta.
    Espero te siga gustando. Este fic tendra 8 capitulos.


    Besos

    Rogue85
     
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    Víngilot

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    Hola, una vez más por aquí. Un capítulo muy lindo y que amarra de una buena vez a Shaka con Misa. Veamos... me indignó la manera en que los desgraciados iban a abusar y después liquidar a la pobre chica, pero me encantó que llegara Shaka, salvador, cual héroe de película, muy agradable intervención; je, je, lo de Misa en la cocina un desastre, pero peor es nada ¿no?; se me hizo triste la sensación y resolución de la chica de para qué vivir si no tenía nada ni a nadie en la vida... pobrecita, qué bueno que nuestro caballero está ahí para ayudarle; y de más al autoproclamarse su tutor, wao, ya quisiera yo ser el pupilo de él, creo; y finalmente me quedé con las ganas de que viajaran a la India y descubrir un mundo nuevo, pero total, el retorno a Grecia no está nada mal.
    Rogue, espero ansioso el próximo capítulo y no te apures por la extensión o lentitud, este relato se está saboreando como un buen café, tómate tu tiempo ¿ok? Un placer, que estés muy bien, bye.
     
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    Título:
    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    8
     
    Palabras:
    2802
    CAPITULO 3

    PRIMEROS SENTIMIENTOS.

    Shaka hablaba en serio cuando decía que quería ponerse en camino cuanto antes.

    Apenas permitió que Misa se preparara un morral para llevarse solo las cosas necesarias, porque el tenia la teoría de que las cosas materiales se sustituían y conseguían con facilidad.

    —Pues bien...por si no se ha dado cuenta...soy una mujer...y me gusta tener cosas...tendrá que volverme a comprar todas las cosas que me obligo a dejar—refunfuñó Misa

    Shaka no dijo nada, sólo le dijo que solo llevara lo indispensable.

    Cuando por fin tomaron camino para salir de Kyoto, Misa volteó por última a ver el que era su hogar.

    No sabía cuando podría volver a verla.

    No sabía cuando podría volver.

    Sus ojos se le nublaron al recordar que su propia vida había cambiado tanto en pocos días.

    Cuando pasaron por aquel bosque, donde se habían conocido y donde se iniciaron todas las tragedias, ambos se quedaron frente a la tumba de Liukan.

    Misa se arrodillo y rezo frente a la ultima morada de la persona que la había criado y que había perdido.

    Su abuelo, era hasta ahora la única persona que mas le había importado.

    Y ahora lo había perdido.

    Y ahora obligada por circunstancias tan tristes debía abandonar su hogar, su vida, sus raíces.

    —Iremos por este camino del bosque...nos tomara menos de un mes llegar a Grecia...ahí tengo mi propia casa en el santuario al cual pertenezco, ahí estarás bien— dijo Shaka de repente

    — ¿Porque no tomamos el tren?—dijo Misa

    —Porque soy un caballero del santuario, mis maneras son las antiguas, además caminar hace bien al corazón...ahora...ya vámonos—dijo Shaka

    Misa se levantó, puso su morral a su espalda y se puso en camino tras Shaka.

    Iban caminando de esa forma, Shaka enfrente y ella detrás, mirándole muy fijamente la espalda.

    Ya llevaban casi una hora sin detenerse, cuando Misa dijo:

    —Oiga...no me haga aburrido el camino...y por menos cuénteme algo—dijo Misa

    —No tengo nada que contar—dijo Shaka sin voltear y siguiendo avanzando

    —Bueno...y cuénteme...¿a que se refiere cuando dice que es caballero del santuario?—dijo Misa

    —Soy un guerrero de la diosa Atenea, represento a Virgo y tengo una misión especifica, que es protegerla a ella, quien a su vez es la protectora de la tierra—contesto Shaka

    —Ahhh, y ¿vive mas gente allá?—dijo Misa

    —Si, hay 11 casas de los demás caballeros dorados, además de la zona de las amazonas, que son de las caballeros femeninos, y también la de los guardias y otros caballeros menores—contesto el

    — ¿Amazonas?—dijo ella

    —Si, mujeres que protegen a Atena, en misión idéntica a la mía, solo que a ellas les esta vedado mostrar el rostro—dijo el

    —Pero yo soy mujer, oiga. ¿No me diga que debo usar una mascara?...ni loca haría eso...yo no quiero ser una amazona... ¿usted protege a la tal Atenea?..Pero yo no—dijo ella

    —Calla...no seas insolente...tu vas allá en calidad de mi pupila budista...por tanto tendrás que vivir en mi casa, pero así también tendrás prohibido ir a la zona de las amazonas—dijo el

    Misa se sorprendió.

    — ¿Y usted vive solo?—pregunto ella

    —Si...¿porque habría de vivir con alguien?—dijo él

    —Pues, porque es hombre...y ¿acaso no esta casado?—dijo ella, quien había notado que el sujeto tenia un aspecto físico atractivo y seguro habría de tener mujer allá en el santuario.

    —No—contestó secamente el

    —Ahh... ¿acaso no ha podido casarse? ¿Porque se las da de vagabundo? porque eso de hacer caminatas de Grecia a India no es un paseo—dijo Misa

    —Soy budista, y tengo una condición diferente a otros hombres, además no tengo tiempo para inmiscuirme en cuestiones superficiales—dijo el

    Misa se tocó la barbilla y dijo:

    —Entiendo...entonces usted ¿cuantos años tiene?

    —20—contesto el

    Misa casi se cayó de la impresión.

    —No puede estar hablando en serio, pues si usted aparenta mas edad—dijo ella

    Shaka ya no contestó.

    —Y dígame aparte de ser caballero ¿a que otra se dedica?—dijo ella

    Pero Shaka permaneció callado.

    —Oiga...le estoy hablando—refunfuñó Misa

    Shaka siguió sin decir nada.

    Misa se cruzó de brazos.

    —Tampoco me dirá porque no abre sus ojos¿Acaso los tiene muy feos?—dijo ella

    —Eres una niña muy preguntona...además de indiscreta—dijo el. —Ya no te diré nada mas...mas bien ,apresura el paso, porque quiero llegar a un claro para poder descansar—dijo el de repente

    —Tiene usted un humor horrible—dijo ella sacándole la lengua

    Por fin llegaron a una zona donde se extendía un claro para poder preparar la fogata para esa noche

    Se detuvieron mientras ella pasó a buscar en su morral una sabana y una manta.

    —No crea que voy a prestarle algo...use usted lo suyo—dijo ella

    Shaka no dijo nada y salió a buscar leños para encender una fogata.

    Las noches eran muy frías en esa área de Japón y el viaje seria agotador, no solo para él sino para la niña que llevaba con el.

    No se había detenido a pensar en la reacción general que podría suscitarse en el Santuario, que él este llevando una mujer a vivir en su Casa, y además, que fuera una sin mascara de amazona, porque lo haría en calidad de pupila suya.

    Pero en razón de que siempre fue bastante reservado y huraño, este hecho sin duda no dejaría de llamar la atención.

    Trajo los maderos y encendió la fogata y viendo que la chica se haba acomodado sobre la especie de futon que traía en su morral.

    —Mañana podrás bañarte en el lago que esta del otro lado del claro, esta noche es muy fría para ti—dijo el

    —Si...y dígame ¿usted dormirá de esa forma?—dijo ella viéndolo ponerse en su clásica posición de loto

    —No estaré dormido—dijo el

    Misa lo miró.

    El hombre emanaba tanta paz y tranquilidad.

    Pero tuvo ojos o más bien cierto espíritu para observar algo.

    —Dígame...y ¿esta vida solitaria no lo aturde?—dijo ella

    — ¿Porque? estoy cumpliendo con mi deber—dijo el

    —Si, ya me di cuenta, así como se tomó el deber de tomarme a mi como pupila—dijo ella

    El rubio no dijo nada.

    —Pero sabe...usted a mi no me engaña—dijo ella mirándolo fijamente

    —¿Eh?—replicó el

    —No puedo ver sus ojos..Pero algo que me enseñó mi abuelo es a notar otras cosas, y hay algo que no he dejado de percibir en usted..Tiene la carga de un gran pasado encima suyo, un pasado por demás triste que lo ha llevado a llevar la misión que dice tener de caballero, de una forma mas fatalista de la usual—dijo ella

    Shaka quedó doblemente asombrado.

    Aquella niña sumamente habladora, de repente le había dicho que jamás nadie se había atrevido a decirle.

    Al menos los que hubiesen podido percibirlo.

    Lo cual hubiese sido casi imposible.

    Solo Mu de Aries era el único que había sentido ese dolor escondido de Shaka.

    Y esta chiquilla también.

    Nuevamente se sintió algo abrumado por la mirada clara de la jovencita.

    Como si le atravesara algún recuerdo del fondo de su alma.

    El rubio volvió a quedarse callado, para exasperación de Misa.

    La niña empezó a hablar de la gente extranjera que no cultivaba modales e inició un letargo de casi veinte minutos hasta que cayó rendida en el sueño.

    Shaka se incorporó de su posición de loto y en cambio se recostó a un árbol.

    En verdad lo dicho por la niña sobre un pasado triste oculto había calado hondo en el rubio.

    S.S

    A pesar de estar en la intemperie, Misa pasó buena noche y pudo dormir bastante bien.

    Dormía tan profundamente que solo la despertó cuando Shaka le arrojó un poco de agua en la cara.

    —Oiga... ¿pero que hace...?—gritó Misa

    —Es que intenté despertarte y jamás lo hiciste...y el agua es infalible—dijo el rubio

    Misa se sacudió la cara, se levantó y estiró los brazos.

    —Pasé buena noche, lo único que lo arruinó es usted y su falta de sensibilidad...¿es que no sabe que las mujeres somos seres delicados..?—refunfuñó Misa

    Shaka no dijo nada y terminó de recoger su morral.

    — ¿Y que desayunaremos?—dijo Misa

    —El puerto de Yokohama esta a menos de 50 kilómetros, allí habrá sitios para comer alguna cosa, ahora mas adelante hay arboles de frutas, podemos recoger algunas pero sin detenernos...tenemos que tomar ese barco esta tarde—dijo el rubio

    Misa hizo una mueca de desaprobación.

    —Además al otro lado esta el lago que te dije, podrás asearte ahí mientras recojo las frutas—dijo el

    Misa asintió.

    En un momento estuvieron en el lago y Shaka salió a buscar las frutas, mientras ella entraba a bañarse al lago.

    —Oiga...como no estoy segura de que no se pondrá de mirón...cante para que pueda saber por donde anda—dijo Misa entrando al agua

    -Como si me interesara espiarte..-balbuceo el rubio, pero aun así, se puso a silbar, para que la chica supiera que el no estaba cerca.

    Encontró un árbol de naranjas y otro de moras, lo cual serviría para alimentar a la pequeña.

    Recogió unas cuantas.

    Para el era normal comer en la intemperie de lo que pudiere recolectar, porque estaba acostumbrado a esas peregrinaciones, pero no a recogerlas para que las comiera otra persona.

    A decir tanto tiempo que no recordaba hacerlo.

    Suprimió esos pensamientos de inmediato y se volteó para volver donde estaba la chica.

    Dijo en voz bastante alta:

    —Oye...estés o no lista...entrare a esa zona...ya termina de vestirte, que debemos partir.

    Cuando llegó, la chica ya estaba en efecto vestida.

    Los rayos del sol en su menuda figura la hacían lucir muy bien.

    —Bien...nos vamos...comerás por el camino—dijo el rubio

    Misa tuvo que correr para alcanzarlo mientras comía ávidamente las moras que el había traído.

    —Que hombre tan desconsiderado...que no sabe que soy una dama...con razón es un solterón vagabundo—murmuró Misa

    La caminata siguió su curso para Shaka y Misa que apenas podía seguir el rastro.

    Las sandalias y el continuo camino sin detenerse estaban haciendo mella en ella.

    Apenas llevaban unos minutos cuando empezó a aminorar la marcha y no podía seguir el paso de Shaka.

    "Mis pies están completamente dañados...no podré caminar así..."pensaba Misa

    Shaka siguió avanzando hasta que noto que la chica estaba quedando muy atrás, además que ya llevaba largo rato callada.

    Se volteó porque esto ultimo si le extrañaba en demasía.

    La niña era bastante eufórica y ahora estaba guardando silencio.

    Cuando se dio vuelta, parpadeó sorprendido.

    La chica caminaba con dificultad y sus pies sangraban atra vez de las sandalias.

    "Las sandalias la hirieron...no podrá continuar así..."pensó Shaka

    Incluso se sorprendió que ella no se hubiese quejado.

    Camino hacia ella.

    —Quédate donde estas...tus pies sangran—dijo el

    Ella se quedó con los ojos anonadados...

    No imaginó ni por un momento que el pudiera voltearse para notarlo y mas cuando la alzó en brazos para subirla sobre una roca.

    Misa estaba más roja que un tomate.

    Nunca jamás nadie había hecho ese movimiento con ella.

    Shaka se agachó, le sacó las sandalias y se puso a examinar los pies.

    Estaban sangrando, además de las múltiples cortaduras y peladuras..

    Sin duda esa niña no estaba acostumbrada a caminar de esa forma.

    Shaka sacó de su morral unas vendas y empezó a liar los pies de Misa.

    Ella estaba con los ojos como platos.

    Nunca nadie la había tocado de esa manera, estaba muy avergonzada y el contacto de las manos de el con sus pies la hacia sentir muy extraña.

    El rubio termino su labor y se paro.

    —No podrás caminar, pero aun así, debemos avanzar, tenemos que tomar ese barco—dijo el rubio, volteando hasta quedar de espaldas a ella.

    —Ahora sube a mi espalda...no me queda mas remedio que cargarte.

    Misa enrojeció.

    Esto sobrepasaba su propia imaginación.

    Pero tomó aire y subió a la espalda del rubio, con sus brazos alrededor del cuello de este y sus piernas enrolladas a el.

    "Dios mío...estoy tan avergonzada..."pensó Misa

    —Por lo menos eres tan delgadita que eres como un niño—dijo Shaka

    — ¿Como que como un niño?—refunfuñó Misa

    —Bien...por lo menos ahora podre controlar yo los pasos...estabas muy lenta de todos modos—dijo el rubio

    Misa quedó sumamente sorprendida.

    Extrañamente se sentía protegida.

    El aura de este hombre que se había erigido en su tutor desplegaba mucha paz y le daba a Misa tanta tranquilidad, que ya después dejo llevarse con mucha naturalidad.

    Justo en ese momento pasaron por una arboleda de cerezos, cuyas hojas empezaron a caer mientras Shaka marchaba con Misa a sus espaldas.

    Ese pequeño cuerpo tan cálido que podía sentir detrás suyo, con sus brazos rodeándole el cuello sumado a la impresionante lluvia de de hojas de cerezo lo llevo a recordar cosas del pasado...

    "La ultima vez que cargué a una mujer a mi espaldas, también caía una lluvia de hojas de cerezo...el aroma de esta persona es diferente a la de aquella...pero la sensación es muy parecida...es igual...pero a la vez distinta..."pensó Shaka

    En verdad ese pequeño momento casi hizo sacar de si, sentimientos enterrados y congelados que llevaba en lo muy profundo...

    No solía vivir situaciones que lo transportaran a pensar en esos recuerdos.

    Shaka no abrió sus ojos...pero parpadeó...

    "Además esta niña pudo percatarse de que yo tengo a mis espaldas un pasado del que no quiero hablar...es una chica ordinaria, pero aun así pudo leer parte de mi alma...parte de ese dolor escondido..."

    Cuando se percató, notó que la niña dormía arrollada a su cuello

    "Esta dormida...después de todo solo tiene 16 años y ha cargado con un peso demasiado fuerte pero es una chica fuerte dentro de todo..."

    Shaka empezó a caminar más rápido.

    Esperaba llegar al puerto de Yokohama en una hora y tomar el barco que los condujera a las costas griegas.

    Lo hizo además, porque le incomodó un poco esa sacudida de recuerdos que le produjo ese instante de lluvia de hojas de cerezo y el comentario de Misa.

    —Me estoy distrayendo—se dijo Shaka

    S.S

    Cuando llegaron a Yokohama, Misa seguía dormida, Shaka había hecho uso de su supervelocidad para llegar en una hora en ese sitio de manera tan silenciosa que Misa no sintió absolutamente nada.

    Abrió sus ojos cuando noto los ruidos de un barco, sumados a las voces mezcladas de personas.

    Estaban en un puerto.

    — ¿Esto es..?—dijo Misa

    —Así que por fin despiertas..Esto es el puerto de Yokohama...tomaremos el barco, ya sale en un momento... ¿puedes sostenerte?—le dijo el rubio agachándose para que ella pudiera bajarse.

    —Yo llevaré los morrales...tu solo sígueme a paso lento...no querrás que se te abran las vendas—dijo el rubio

    Misa asintió.

    —Dios...me quedé dormida todo el trayecto cargada a su espalda—se dijo Misa.

    Para cuando se dio cuenta ambos se habían embarcado al barco que los conduciría a Grecia.

    Misa caminaba con mucha dificultad, pero el rubio le sostuvo por el brazo...

    —Estar cerca de este hombre me da una sensación de seguridad y protección—se dijo la chica

    Estaba muy sonrojada, y la brisa que le caía a la cara por estar en cubierta del barco le daba un aspecto muy juvenil.

    Shaka estaba sentado también del otro lado de la cubierta en su típica posición de loto, con ese rostro impasible e incompresible que tenia.

    —Pero aun así...estoy segura que ese no es su verdadero rostro.—se dijo Misa, mientras lo veía y miraba como avanzaba el barco en el que habían subido y veía la costa alejarse.

    —Adiós Japón...adiós abuelo...espero volver en algún momento...y juro por tu alma, que el dojo volvera a funcionar según tus principios—se dijo Misa, mientras una cálida lagrima le caía por el rostro...

    En tanto el impasible rubio cuyos ojos jamás estaban a la vista de otro, por dentro seguía un poco incomodo por todo lo que había pasado...

    —Al menos volveré a mi hogar de Virgo...allí hare lo que tenga que hacer para enterrar lo que haya llegado a sacar a la superficie—se dijo el rubio

    ¿Pero podría hacerlo teniendo a su lado a áquella, quien provocó que estos quisiesen salir?..

    CONTINUARA

    Antes que cualquier cosita, disculpen la tardanza, no tengo excusa.
    Muchas gracias Vingilot, por tu apoyo y tu visión del fanfic.
    Confieso que ya lo habia escrito hace tiempo .
    Más tarde cuelgo el sigte.
    Gracias totales, amigo!
     
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    Víngilot

    Víngilot Usuario común

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    Hola Rogue, cómo nos va? Vaya, vaya, un episodio de lo más divertido, en ciertos pasajes, esa caminata fue muy graciosa con Misa quejándose de mucho e intentando mostrar modales a Shaka es increíble, sí que los imaginé, él puro control, disciplina y tranquilidad; y ella todo inocensia, curiosidad, ímpetu y gracia. Me recordó de alguna manera al viaje que hacen Himura Kenshin seguido por Misao en el anime Rurouni Kenshin, una escena muy similar, sólo que Shaka es más reservado aún que aquel samurái. Esta frase la adoré: "...caminar hace bien al corazón", cuánta razón.
    Es una pena que la pobre Misa se hiriera sus pies, su ritmo ha sido rebasado aunque algo bueno ha salido de esto ¿eh? También esa escena de los dos viajeros entre árboles de cerezo sencillamente espectacular, cautivante, digna postal enemiga del olvido; eso sí, me sorprende que Shaka vacile ante el comportamiento y las palabras de esta chica, él es control y conocimiento absoluto y sin embargo aún una chica de 16 años lo puede poner a temblar, sí suele pasar...
    Oye, una pregunta: ¿tú creaste ese pasado tormentoso de Shaka o lo puedo leer en algún sitio? porque lo ignoro y eso que soy fan de Caballeros del Zodiaco.
    Por último, geográficamente estoy perdido (y no porque sea ignorante) ¿Shaka estaba en Grecia y viajó a la India por Japón, o estaba en Japón y...? Ese triángulo entre los tres destinos no me cuadran, claro, eso es lo de menos, la historia es sensacional, sólo que me entra la duda, je, je. Bueno, Rogue, estoy aquí al pendiente del próximo capítulo, que estés muy bien, hasta pronto. Un placer.
     
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    rogueochentaycinco

    rogueochentaycinco Iniciado

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    Título:
    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    8
     
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    CAPITULO 4
    BIENVENIDA A CASA.


    El viaje en barco había resultado un poco tedioso para Misa. Era la primera vez que subía a uno para un viaje tan largo.

    A final de todo, la chica tuvo razón en algo ya que Shaka no portaba tanto dinero, y solo pudo pagar un camarote para ella

    Las heridas de sus pies ya estaban más curadas y podía movilizarse con mayor facilidad, pero el viaje no seria sencillo, eso era claro, y además desde que habían subido ella no había probado bocado y se moría de hambre.

    Estaba recostada en la especie de futon que había en su camarote, que de más esta decir no era para nada cómodo.

    —Diablos… ¿acaso no se da cuenta que debemos comer algo?—refunfuñó la muchacha levantándose y saliendo para cubierta donde sabia que podía encontrar al rubio.

    En efecto Shaka estaba ahí y antes de que ella pudiera decir algo le señaló un recipiente que tenía en sus manos:

    —Al fin vienes niña…te he estado llamando desde bastante tiempo, el cocinero del barco me dió algunos víveres—dijo el rubio

    Misa se quedó sorprendida, ella venia con ganas de regañar al rubio por su falta de cortesía pero al final no pudo decir nada.

    Se sentó alado del hombre quien extendió una especie de mantelillo sobre el piso por donde puso el recipiente que contenía algunos trozos de verdura asada y pescado.

    Mientras comían el rubio dijo:

    —Si fueras más obediente, me habrías podido escuchar ya hace bastante rato.

    —No oí nada...Pero en todo caso, pudo haberme ido a buscar en el camarote...Usted sabe perfectamente donde estoy—dijo Misa engullendo un trozo de pescado y mirándolo de mala manera

    Shaka también engullía las verduras asadas y si bien tenía los ojos cerrados, era obvio que tenía la mirada puesta en aquella delgada muchacha.

    —Obediencia y rectitud...principios básicos budistas…careces de ambas—dijo el

    —Y siga usted con esa letanía…. ¿que no tiene un poco de consideración con esta huérfana?—dijo ella

    —Tu abuelo así lo hubiese querido—dijo el

    —Eso es un golpe bajo, pero esta bien, lo confieso, no soy tan buena budista pero si soy buena en los principios ninjutsu, ya lo verá—dijo ella mirándolo de reojo

    —Donde vamos, tus conocimientos de ninja no te servirán de nada—dijo el

    Misa sonrió.

    —Eso dice usted ahora, pero gracias a mis ojos de espía pude darme cuenta del tipo de hombre que es usted—dijo ella

    — ¿Y según tu como soy?—dijo el, quien por un extraño motivo se sentía atraído en mantener este tipo de charlas banales con su compañera de viaje

    —Es un hombre aburrido—dijo ella. —No diré mas sobre su pasado, porque le afecta demasiado, pero estoy segura que ese aspecto aburrido suyo es lo que hace que siga manteniéndose solterón como ahora, ninguna mujer lo querría así…y eso que recién dice tener 20 años.

    —Tengo 20 años de apariencia física, pero tengo cierta posición de madurez mental, que tu por ejemplo no entenderías jamás, aunque te lo escribiera—dijo el

    —Bueno…ahora también se le salió lo grosero…¿se estuvo conteniendo, no?—dijo ella bebiendo un poco de agua

    Shaka no se sintió mas enfadado, la juvenil alegría de aquella muchacha lo ponía en un estado diferente de lo que habitualmente estaba.

    —Mi abuelo me contó una vez sobre eso, de gente que tenia cierta apariencia física por fuera pero por dentro era otra—dijo ella

    —Yo mantengo mis ojos cerrados no solo para conservar mi cosmos, sino también para mantener una paz interna dentro mío—dijo el

    Misa lo miró.

    —Y de esa forma también evita exponer sus sentimientos a los demás ¿no?—dijo ella con una sonrisa

    Shaka se quedó callado.

    —No se sienta mal, seré mala como budista, pero tengo percepción, yo ya le dije en otra ocasión que usted aparenta mucha tranquilidad, pero por dentro esta bastante mal, por eso no exterioriza sus sentimientos…pero no se preocupe, el pasado que usted pueda tener no me importa..Yo siempre le estaré agradecida por haberme salvado y para ser usted un caballero que prefiera muchas veces la vida de vagabundo, es porque debe tener una carga bien pesada sobre sus hombros…pero no tema, ese pasado a mi no me incumbe—dijo ella mirándolo fijamente mientras se levantaba y se ponía en marcha hacia su camarote dejando al rubio sumamente pasmado.

    Shaka la vió marchar.

    En ese momento el también se levanto de su sentadilla de cuclillas y se poso a mirar el mar…

    "Es cierto…¿puede el pasado pasar a tener poca incidencia para la gente que nos rodea? es la primera vez que una persona que percibe algo así de mi, dice que no le importa..."Pensó el rubio

    Estaba pensando en eso, cuando sintió algunas gotas caer sobre sus manos.

    Estaba empezando a llover.

    —Lo que me faltaba—se dijo el rubio

    Misa en cambio apenas había llegado a su camarote se echó a dormir en el futon y ni cuenta se dió de la lluvia que empezó a caer.

    Había cerrado sus ojos y las imágenes que le vinieron a la cabeza en sueños la despertaron.

    SUEÑO

    Misa caminaba en aquel camino del bosque de Kyoto, y mientras lo hacía las flores de cerezo caían como lluvia sobre ella.

    Su abuelo Liukan estaba de espaldas.

    — ¡Abuelo!—gritó Misa al verlo.

    Pero justo cuando iba a alcanzarlo unas nubes negras se ciñeron sobre la figura de su abuelo y un precipicio se abrió en el suelo y ella cayó en el.

    Pero justo cuando se sentía desfallecer hacia el abismo una mano la sostuvo de caer al fondo.

    La mano era de Shaka de Virgo, el hombre que la había salvado.

    FIN DEL SUEÑO

    Justo en ese instante Misa despertó sobresaltada.

    Estaba sudando frio.

    —Nuevamente ese sueño—se dijo Misa sacudiéndose la cabeza. — ¿Que es ese ruido?—se dijo se repente al sentir golpeteos

    Abrió la puerta para poder observar y se sorprendió de que estuviera lloviendo intensamente con unos vientos que rayaban los huracanados.

    Misa se quedo estática un minuto hasta que se percató de algo:

    — ¡Señor Shaka!, el solo alquiló este camarote…si no esta aquí… ¿donde estará?—se dijo la chica poniéndose una toalla sobre la cabeza y salió del camarote para ir a buscarlo.

    De una manera inexplicable sentía que debía ir a ver como estaba.

    Podría ser un hombre muy fuerte, pero no dejaba de ser solo eso, un hombre…y la lluvia que caía era muy copiosa.

    Estaba preocupada por el.

    Empezó a correr tras los alrededores de la cubierta donde él estaba, pero no pudo hallarlo.

    Las lluvias y el viento estaban cada vez más fuertes hasta que finalmente encontró al objeto de su preocupación.

    Estaba sentado en cuclillas en una esquina, con sus ojos cerrados habituales y con todo el efecto del temporal cayéndole sobre el cuerpo.

    — ¡Oiga!—gritó Misa. — ¿Que no ve que la tormenta es terrible?, venga al camarote.

    Shaka se movió para notar a la chica parada frente suyo, totalmente mojada y con una toalla que no la resguardaba de nada.

    —Tonta, te vas a resfriar—dijo el

    — ¡El tonto es usted! ya deje de hacer lo que esta haciendo y venga conmigo—dijo ella tendiéndole la mano

    —Vete...No te pedí que vinieras—dijo el

    —Mire, si sigue con esa actitud estúpida…no tendré mas remedio que quedarme con usted aquí. —dijo ella

    Si pudiera hacerlo, Shaka hubiese abierto los ojos de la sorpresa.

    Aquella niña haría lo que fuere para convencerlo de ir.

    Eso fue demasiado para el, un hombre acostumbrado a enterrar emociones y a hacer que otros no la sientan por el.

    Sonrió.

    Se levantó, aunque no tomó la mano de la chica. Esta sonrió también y lo invito a avanzar hacia el camarote.

    En efecto, el lugar era muy cálido, pero Shaka y ella estaban demasiado mojados y el sitio aparte del pequeño espacio tenia un cuarto de baño y aseo.

    —Estamos empapados hasta el alma…¿podemos hacer un trato?—dijo ella

    — ¿Eh?—dijo el quien se había quedado parado cerca de la puerta

    —Estamos demasiado mojados, y no tengo ropa de repuesto, y mientras me cambio y se seca esta ropa, usted se volteará mientras yo hago lo mismo, porque tampoco podemos abandonar la habitación, porque noto que usted tampoco tiene otras ropas—dijo ella

    Shaka parecía dudar un poco.

    No era correcto estar semidesnudo con una señorita en la misma habitación, más cuando esta fungía como su nueva protegida.

    —Ya deje de estar pensando demasiado—dijo ella de repente.—Si se lo digo, es mas que nada, porque usted no parece ser un pervertido y además no podía dejarlo que se moje son razón allí afuera…ya apúrese en sacarse esos trastos….yo no miraré—dijo ella volteándose, aunque si estaba bastante sonrojada.

    Eso hizo que el se pusiera a quitarse las prendas mojadas y entrara al cuarto de baño, para darse una ducha caliente. Las ropas quedaron extendidas cerca de la estufa de la habitación y Misa le estiró una toalla para que el pudiera cubrirse cuando saliera de la ducha y esperara que las ropas se sequen.

    El rubio salió tras un par de minutos liado de la toalla de la cintura para abajo y con el cabello un poco mojado que le caía como lluvia en el espalda y se sentó en cuclillas de espaldas a Misa, quien iba a hacer lo mismo que el.

    La chica estaba más roja que un tomate. Jamás había pasado por lo mismo.

    Tomó aire, se levanto y corrió al baño para empezar a asearse.

    "Tranquila...Misa…ese hombre no parece ser un pervertido…además tu misma ofreciste hacer algo así…tranquila Misa…no es la gran cosa…intenta verlo como a tu tutor."Pensaba la chica

    Estaba tan nerviosa duchándose, que cuando termino se dio cuenta que no había traído una toalla. No tuvo más remedio que gritar:

    —Señor…señor Shaka…esto es vergonzoso, ¿pero podría pasarme una manta para secarme? No traje nada para cubrirme…pero no se quiera pasar de listo, pásemelo sin mirar—dijo ella

    El rubio enrojeció al oír esto, pero no tuvo mas remedio que levantarse e ir a buscar una manta a falta de toallas para pasársela a la muchacha.

    —Que muchacha más molesta—balbuceó el rubio, a quien todo su autocontrol no lo había preparado jamás para estar en una situación como esa. Ya suficiente era para el estar más sonrojado que nada.

    El hombre le pasó la manta mirando a otro lado. Ella lo tomó y le dio un agradecimiento que el no llego a oír porque tomó velozmente de nuevo el lugar que estaba ocupando.

    Ella salió del cuarto de baño, cubierta por la manta y como sentía que estaba seca se recostó sobre la cama mirando a la pared para no ver al hombre semidesnudo que también estaba del otro lado en cuclillas mirando la pared.

    No pudo esgrimir una sola palabra, estaba demasiado nerviosa, aunque sabia que con aquel hombre las cosas estaban bien, ella no podía evitar esa sensación propia de una adolescente.

    El rubio logro salir de su turbación y habló:

    —Te agradezco que me permitas quedarme aquí…se que es incomodo para una mujer tener cerca a un hombre en estas condiciones.

    —No es nada—respondió ella

    —La lluvia parará en cualquier momento, si bien los vientos sin fuertes, creo que no es nada por el cual preocuparse, pero te diré una cosa, nunca mas vuelvas a poner en riesgo tu integridad física solo para ir a rescatarme de la lluvia—dijo el

    — ¿No me diga que se enojó?—dijo ella con su tono natural

    —Un poco, la otra mitad quedó agradecida contigo—contestó él de manera inesperada.

    Eso la dejo más sonrojada a ella. Había logrado que el rubio impasible le diera una muestra de agradecimiento y hubiera jurado que pudo sentir que estaba con un ligero sonrojo en sus mejillas. Ella sonrió, porque dentro de todo, lo que menos quería era tener algún tipo de enojo con aquella persona que le había no solo ayudado y ofrecido su compañía.

    Para cuando había caído la noche así como cuando la tormenta decayó, ellos ya tenían secas las prendas que se habían puesto y Shaka instaló un futon para sentarse sobre sus piernas y dormir en su clásica posición de loto.

    Misa lo miró.

    ¿No me diga que no piensa acostarse?…por favor, es un barco, aquí no pasara nada extraño—dijo ella

    —Estoy acostumbrado a dormir de esta manera—dijo el

    —Bueno, pues su espalda se lo agradecerá algún día, créame…por favor recuéstese…si no lo hace por usted, hágalo por mí, me molesta verlo en esa posición y no podre dormir por su culpa—dijo ella

    El al principio dudó, pero termino vencido por las palabras de la muchachita que tenia una facilidad enorme para convencerlo.

    Primero cuando lo trajo hasta el camarote y ahora haciéndole que durmiera acostado.

    Esa noche, por primera vez Misa no tuvo esas pesadillas recurrentes y el durmió sin tener el sexto sentido alerta. En verdad quedó completamente dormido.

    Las semanas que transcurrieron durante el viaje, Shaka durmió en el mismo sitio y hasta se ganó un plus, porque Misa ofreció lavarle sus ropas, ya que ambos se veían obligados a lavarla con mucha frecuencia por no tener muchas de recambio. Shaka era el encargado de conseguir algunos vegetales y pescados del cocinero del barco que el mismo cocinaba para compartirlos con Misa, ya que la niña no tenia muchas facultades culinarias y el había prometido que cuando estuvieran en tierra y tuvieran los implementos necesarios, él le enseñaría a cocinar.

    Durante estas semanas habían creado un ambiente de compañerismo, aunque no lo admitían de palabras. La necesidad de protección de ella junto con la soledad de el había dado un complemento rutinario que daba cierta paz en sus vidas en el ajetreado viaje.

    Aunque en cierta ocasión mientras la veía lavar las prendas en el balde de madera en cubierta algunas imágenes en flashback le vinieron a la mente.

    FLASH BACK

    Shaka-kun…el entrenamiento no ha sido tan pesado porque no has traído tantas prendas para lavar—decía la dulce voz de una mujer vestida de blanco quien se arrodillaba con su balde en el arroyo para lavar algunas ropas

    La belleza natural de aquella mujer se veía aumentada por la hermosa sonrisa que ofrecía su delicado rostro mientras hacia aquella rutinaria labor de lavar ropa en el rio.

    FIN DEL FLASHBACK

    El hombre no pudo evitar sonreír de lado al percibir esas imágenes en su cabeza y compararlas con la de Misa haciendo la misma tarea de lavar.

    Shaka sabia que al llegar a Grecia, la chica se vería expuesta a comentarios maliciosos y eso no le gustaba, pero el estaba decidido a encontrar un lugar para aquella muchacha valerosa.

    "Después de todo es mi protegida…"pensó el rubio

    Estaban ambos mirando desde la cubierta, era un día soleado y ella dijo de repente:

    —Shaka-sama…ese…¿ese el puerto donde bajaremos?

    —Así es, Misa, ese es el puerto donde bajaremos, estamos en Grecia—dijo él con una sonrisa

    "Entonces este será el lugar donde me quedare por un tiempo, hasta que pueda poder volver a mi hogar en Japón…"pensó Misa

    Cuando el barco ancló, ya Misa y Shaka tenían listas sus pocas pertenencias en los morrales. Shaka fue el primero en bajar, seguido de cerca por Misa. El rubio se percató y dijo:

    — ¿Porque caminas detrás mío?

    Misa se sonrojó.

    —Es una costumbre japonesa, yo soy su pupila y aprendí a aceptarlo como tal en estas semanas con usted, Shaka-sama y es tradición siempre caminar por detrás de la persona que es cabeza del destino de la otra, porque usted tomó esa responsabilidad y siempre le estaré agradecida…así que déjeme mantener esta costumbre—dijo ella

    Shaka se quedo sorprendido. —Esta bien…si así lo deseas—dijo el

    Por fin habían tocado suelo griego y el viaje hasta el santuario no era muy lejano, pero si era bastante complicado de llegar, así que cuando llevaban varios minutos de caminata que los alejo del ruido y de la gente de la ciudad aledaña al puerto, Shaka se volteó y dijo.

    —Bueno, aquí tendremos que hacer un cambio, el santuario es un sitio sagrado y difícil de hallar por el ojo humano común, así que tendrás que tomarte de mi brazo, con mis poderes iremos hasta allí—dijo extendiendo su brazo a Misa

    Ella se acercó y posó sus manos sobre el fuerte brazo del hombre con algo de nerviosismo.

    Nunca en su vida había tocado a un hombre de esa forma en su vida. Era natural que estuviera así, él la tranquilizó con una sonrisa.

    Cuando Misa lo tocó, una ráfaga inexplicable de luz apareció ante sus ojos que se obligaron a cerrarlos ante aquel evento increíble.

    Shaka hacia uso de una habilidad suya para llegar al templo de Atenea, que además de centro de entrenamiento de varios guerreros de la Diosa, era también el hogar del caballero de Virgo.

    Cuando por fin Misa pudo abrir sus ojos, se quedó con la boca abierta.

    —Tranquila…esto solo fue telequinesis—dijo el

    Estaba ante un inmenso escenario de un palacio ubicado en lo alto de una colina que tenia varios sitios colindantes construidos bajo la antigua usanza griega, con estatuas y hasta un pequeño coliseo.

    Pero para llegar a lo que parecía ser el palacio principal, habían unas doce casas que podían verse desde lo alto y separados por escaleras interminables.

    La vista alta de Misa no alcanzo a verlas todas.

    —Es allí arriba donde tengo mi casa—dijo el rubio sacándola de su ensoñación. —Aquí abajo están las áreas de entrenamiento y donde viven otros guerreros menores de Atenea y al otro extremo están las áreas de las amazonas de quien te hable el otro día.

    Shaka siguió avanzando pero cuando noto que Misa no la seguía dijo:

    —Ven…no temas.

    Misa algo nerviosa lo siguió prácticamente pegada a la espalda del rubio, y cuando pararon en la entrada había cientos de ojos de quienes parecían ser guardias de la entrada que la escudriñaron de pies a cabeza.

    Shaka les hizo unos saludos con la cabeza sin decir palabra alguna.

    En otras situaciones se verían obligados a detener a la chica por estar bajo rostro descubierto, además de estar luciendo unas extrañas prendas.

    —No hay problema…esta conmigo—dijo Shaka-

    La muchacha siguió caminando un poco temblorosa y con la cabeza baja. Podía ver a muchos hombres que al parecer entrenaban y otros descansando del mismo hasta que llegaron a una zona un poco mas alta que conectaba a una escalera y que llevaba lo que parecía ser un pequeño templo-palacio.

    —Como ves, esta área es restringida solo a caballeros dorados, esta prohibida la entrada a otros guerreros salvo urgencias, ¿ves esa primera casa allí arriba? es la casa del guerrero de Aries, el caballero Mu y después de el tenemos que pasar otros 4 templos mas hasta llegar a mi casa, ¿entiendes Misa? Cuando lleguemos a cada casa y encontremos a su guardián, salúdalos con un gesto en la cabeza si no deseas hablarles—dijo el

    —Shaka-sama…dígame los nombres de estas personas—dijo ella

    —Esta bien…son Mu de Aries y Aldebarán de Tauro, porque las casas de Géminis y Cáncer están vacías, luego esta Aioria de Leo—respondió el rubio

    —Entiendo—dijo ella

    —También no hace falta que me llames Shaka-sama—dijo el

    —Por favor déjeme conservar mis costumbres japonesas…a veces siento que por lo menos manteniendo mis tradiciones de respeto no rompo mis raíces—dijo ella

    —Esta bien…Misa-Chan—dijo él con una sonrisa quien con esa simple frase logro activar la energía de la muchacha.

    Cuando terminaron de subir los peldaños se encontraron a Mu de Aries sentado con Kiki, su discípulo quien leía un libro en medio de las lecciones. El hombre hizo un gesto a Shaka al verlo, aunque su mirada fue directa hacia la jovencita que acompañaba detrás al caballero de virgo

    Kiki, menos discreto dijo a su maestro al oído:

    —El señor Shaka trajo una mujer, ¿lo vio maestro?

    —Cállate, Kiki—dijo Mu parándose

    —He vuelto un poco antes de lo acordado, he decidido seguir mis meditaciones aquí—dijo el rubio

    —Claro—dijo Mu mirando fijamente a la muchacha

    —Bueno, esta señorita es Misa y viene de Japón y he asumido su tutela…es mi protegida y vivirá en mi casa—dijo el rubio

    Misa salió de detrás del rubio e hizo una reverencia con la cabeza:

    —Buenas tardes, Mu-Sama—dijo la jovencita

    Mu se quedo sorprendido e hizo un gesto con la cabeza para devolver la cortesía.

    —Te ves agotado y esta jovencita también…ya nada más pasa, Aldebaran y Aioria no están en sus casas, porque fueron llamados por Atenea para una misión de entrenamiento—dijo Mu

    —Entiendo…gracias—dijo el rubio quien empezó a avanzar cruzando la casa del lemuriano.

    Como Mu le previó, pudo subir los demás peldaños y pasar las otras casas sin problema, porque no había nadie en las mismas.

    —Siento que estés así, se que tus pies resisten muy poco las largas caminatas, pero aquí no podemos usar la telequinesis—dijo el rubio. —Pero toma mi mano, podemos llegar mejor si lo haces—dijo extendiéndole una mano que Misa tomó.

    Haya sido el animo o la fortaleza del caballero, pero en un par de minutos estuvieron en la entrada de lo que Shaka señalo como su hogar.

    Misa le soltó la mano, mientras ´´el ingresaba.

    Pero cuando él notó, que la chica no lo seguía y miraba el horizonte se acercó a ella.

    — ¿Que sucede?—dijo él

    —Nada, solo que yo solo conocí un hogar y era el único que conocí como tal y a pesar de todas estas semanas con usted, todavía no termino de acostumbrarme—dijo ella

    El sonrió y volvió a extenderle la mano.

    —Misa, bienvenida a casa…este también es tu hogar—con una sonrisa en el rostro.

    La muchacha abrió sus ojos sorprendida, pero extendió su mano para tomar la que Shaka le ofrecía y contesto con una sonrisa natural:

    —Es cierto…gracias a usted ya tengo un nuevo hogar—dijo entrando de la mano de su tutor a aquel sitio que seria su nuevo hogar…

    Extrañamente mientras esto pasaba, flores de cerezo empezaron a caer traídos por el viento….como adorno para un momento muy emotivo…

    CONTINUARA…
     
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    rogueochentaycinco

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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
    Clasificación:
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    Romance/Amor
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    2790
    CAPITULO 5

    REMEMBRANZAS

    Era la primera noche que pasaba en aquel sitio, que por fuera parecía un sitio frio, pero por dentro era bastante acogedor y muy cálido.

    Shaka le asignó un sitio, donde ella podría tener un área propia donde tenía hasta una tina que se calentaba con leña, había un catre y un mueble para guardar ropas.

    En verdad no era un sitio apropiado para una mujer, o para persona alguna, pero Misa entendía que tal vez Shaka no tenía tiempo para andar pensando en nimiedades superficiales.

    Se durmió…y lo hizo en paz, porque no tuvo esas pesadillas que la habían atormentado desde que salió de Kyoto. "Gracias…Shaka sama…."murmuró en sueños…

    S.S

    A la mañana siguiente, cuando salió de la habitación, todavía sacudiéndose la modorra del sueño y aun bostezando, se paralizo al ver la figura de Shaka afuera de la habitación.

    —Lamento no tener aquí los implementos que podrías necesitar….calenté leña así que podrás bañarte con agua caliente…no te preocupes, yo saldré de aquí y podrás limpiarte tranquila—dijo el rubio al verla

    Misa ni siquiera tuvo tiempo de saludarlo ni responder, porque el hombre ya había volteado y marcado rumbo a la salida.

    Ella suspiró y se acercó al baño de su habitación y en verdad había vapor, eso quería decir que el rubio había puesto leña del otro lado.

    Sonrió mientras se deslizaba la ropa, y se metía a la tina para llenarla del agua que pronto estaría caliente.

    En tanto el rubio, ataviado de sus prendas normales había salido, no solo para darle un espacio a la intimidad de la jovencita, sino también porque deseaba hacer algo mas por ella, así que salió del lugar para buscar lo que tenía en mente.

    En su camino se cruzó con Mu, quien estaba solo frente a su casa, tomando un te, sentado sobre las escalinatas.

    —Lindo día…las flores de cerezo al parecer vinieron para quedarse…y eso que aun es no es primavera—dijo Mu bebiendo su taza a modo de saludo al caballero de virgo.

    Shaka asintió para luego mirarlo.

    —Puedes preguntármelo si quieres—dijo el rubio

    — ¿A que te refieres?—dijo Mu, haciendo como si no entendiera.

    —Se que quieres saber en que estaba pensando cuando traje aquí a esa muchacha—dijo Shaka

    Mu sorbió su bebida y miró al piso

    —Tendrás tus motivos…no te justifiques, no le debes explicaciones a nadie—dijo el lemuriano

    —La traje porque es una pobre niña que se quedo sola y a quien yo mismo ayudé a que sus problemas se acrecienten…pero solo hasta que obtenga la edad suficiente para reclamar lo suyo en Japón—dijo el rubio

    -Es una chica valiente…y podrá hacerlo, estoy seguro…y estará bajo tu protección, así que en mejores manos no podría estar…lo único que me pregunto si tu podrás lidiar con ello?.-dijo Mu mirándolo fijamente

    Shaka alzo sus manos para mirarlas con sus ojos cerrados y apretarlas como puños…

    —Lo hare, y ¿sabes porque? porque juré vivir esta vida que tengo de la única forma que puedo hacerlo, se me confirió la protección de Atenea, pero también protegeré a las otras personas, aunque sea una sola—dijo el rubio

    —Todos tenemos esa misión, pero dime una cosa… ¿crees que lo haces porque te sientes obligado mas que nadie por la culpabilidad de no haber podido proteger antes…?como tu corazón así te lo dictaba—dijo Mu con una mirada certera

    Shaka volteó hacia el y se notaba que lo miraba sorprendido aunque sus ojos no estuvieran a la vista.

    —Yo solo viviré así…hasta que Buda decida mi final, en el pasado perdí todo lo que me importaba y la vida que me fue obsequiada en esa ocasión juré vivirla por cumplir esta misión con Atena y de proteger a quien lo necesitara…aunque en verdad, con todo el poder que tengo…nunca he podido salvar a nadie…al menos hare lo posible para honrar un poco el alma de esta muchacha—dijo el rubio.

    Mu no dijo nada.

    El era el único que conocía muy bien el duro pasado de Shaka, quien de niño había presenciado la muerte de sus padres y solo salió con vida cuando fue rescatado por el que se convertiría en su mentor.

    Shaka había padecido el más extremo dolor pero aun así resurgido y ganado la armadura de Virgo cuando solo tenia 7 años.

    Shaka siguió bajando las escalinatas, y cuando se perdió de la vista de Mu, sintió algunas flores de cerezo revolotear en frente suyo.

    El quien, había alcanzado un grado de desprendimiento de los sentimientos humanos, cuando vio y sintió en si mismo todo el padecimiento que puede sufrir un ser humano y fue en orillas del rio Ganges que el propio Buda le había hablado y hecho surgir en su corazón esa iluminación que lo llevó a ser el hombre mas cercano a un Dios y con esa firme creencia de ser un iluminado había perdido conexión terrenal en muchos aspectos.

    Era frio y sin emociones que pudieran perturbarlo… Un pétalo de flor se posó en su hombro, y el lo tomo en sus manos. Esto le trajo algunos recuerdos.

    FLASHBACK

    El pequeño Shaka meditaba a orillas del rio, sumamente concentrado con una notoria lejanía del mundo físico, y el frio se abarrotaba sobre el ambiente de manera pérfida.

    Todo hubiese estado bien hasta que sintió una manita posarse sobre sus hombros.

    Shaka tuvo que voltear al perder la concentración.

    —Yasodhara, ¿que haces aquí? esta haciendo mucho frio…tu padre debe estar preocupado—dijo el rubio mirando a la dueña de aquella mano tan suave que se había mecido sobre su hombro.

    Era una niña de piel tan blanca como la nieve, y cabellos negros como la noche, y que tenia la edad de Shaka.

    Tenía una bella sonrisa adornando su rostro infantil.

    —Mi padre no está en casa…y yo no podía dormir sabiendo que estas aquí en el frio…por favor…tengo leña seca…por favor. Entra—dijo la niña

    —Yasodhara…que no te das cuenta que estoy entrenando…además estas cosas jamás podrías entenderlas tu…vete….o le diré a tu padre..-dijo el niño

    Ella permaneció callada, pero antes de voltearse, se volvió para arrojar sobre los hombros del niño una manta cubriéndolo.

    Esto termino de sorprender al pequeño niño, quien volteo para ver a la niña marcharse.

    Yasodhara era la hija de su mentor, Sidharta, y como era huérfana de madre, vivía sola con su padre, y cuando Shaka entro a sus vidas, la pequeña siempre se mostro dulce y buena con el pequeño…aunque Shaka siempre hacia lo posible para ignorar a la niña, ya que pretendía seguir en su camino de iluminación, que finalmente lo llevo a ser un jovencísimo guerrero de Virgo y decidiera irse a vivir solo a orillas del río Ganges, la pequeña Yasodhara siempre estaba por allí, ya sea trayéndole mantas, comida o simplemente hablándole con esa risa fresca.

    Una imagen siempre presente en casi toda su infancia de la niña siempre vestida de blanco y risa franca, a quien las muecas de Shaka no molestaban jamás.

    Aquella imagen luego fue convirtiéndose en las de una mujer…pero que siempre conservaba ese rasgo sonriente junto con los blancos atuendos como su piel.

    Cuando estaba por tomar más recuerdos… Shaka pareció despertar.

    FIN DEL FLASHBACK

    "Es cierto….con la verdadera carga con la que debo cargar es con la vida que se me otorgado…"pensó Shaka, y su semblante se volvió sombrío al terminar ese recuerdo abruptamente cuando sintió una mano posarse sobre su hombro, como un doloroso dejavu…

    Volteo para encontrar los francos ojos verdes de Misa

    —Shaka-sama…lo he estado buscando, el señor Mu me dijo que usted estaría por aquí—dijo la voz. —Es que aun no hemos desayunado—dijo sonriendo la muchacha

    Shaka suspiró.

    —Iba a ir a buscar algo…pero tienes razón…debemos desayunar—dijo el rubio volteando para volver a subir a su casa.

    Misa lo seguía y lo miraba fijamente.

    El estaba pensando en algo y ella le había interrumpido.

    —No quiero que vuelvas a bajar sin decírmelo—dijo de repente Shaka

    — ¿Que dice?—dijo Misa

    —Nadie sabe que eres mi pupila, salvo Mu y algunos que te vieron cuando llegamos, pero hay muchas otras personas que no lo saben…y esta prohibido que una mujer del santuario este con el rostro descubierto…eso ya lo habíamos hablado—dijo él

    Misa sonrió.

    —Lo se…perdóneme…además estoy segura que se le pasara su enfado…con el desayuno que he hecho—dijo ella

    — ¿Tu que? pero si tu no sabes cocinar nada—dijo él

    —Encontré hierbas e hice un té…pero usted no tiene mucho en su alacena…dígame, ¿es usted pobre o avaro?—dijo ella

    Shaka se tensó.

    —No…un caballero no tiene tiempo de pensar en eso, pero ya que vivirás conmigo, veré de cargar la alacena para ti—dijo el

    S.S

    En efecto como Shaka había pensado, el té de hierbas que hizo Misa era realmente malo.

    —Menudo lio...ahora ¿también debo enseñarte a cocinar?—le dijo Shaka mientras tragaba a duras penas el té.

    —Pero si mi abuelo lo tomaba sin problemas—dijo ella

    —Era tu abuelo...no quería herir tus sentimientos—dijo el

    —Que grosero...en fin... ¿que haremos hoy?..Usted cree que podamos pasear por aquí...el señor Mu, fue muy amable conmigo hace rato—dijo ella con una sonrisa

    —Nada de eso...yo iré a buscarte algo de ropas un poco mas decentes...no puedes andar con esas ropas de ninja exhibiendo tus muslos de esa manera...y te quedaras aquí la mayor parte del tiempo...eres mi pupila, por tanto haremos meditación muchas horas al día, luego nos dedicaremos a pulir ese mal carácter que tienes...y también aprenderás a cocinar—le dijo él

    — ¿Acaso cocinar salvara mi vida?—dijo ella en tono en broma

    Shaka la miró.

    —Si no sabes hacer nada para ti...jamás podrás hacer nada por nadie—le dijo él secamente

    Misa lo miró.

    El siguió hablando.

    —Una vez aprendí...cuando me salvaron la vida, que la verdadera carga que lleva una persona así, es cargar con la vida que se le ha sido otorgada—dijo él

    Misa lo miro y abrió mucho los ojos.

    —Tu mereces vivirla lo mejor posible...es por eso que aquí y ahora me prometerás que la vida que te salve, vivirás para hacerla un buen sitio—terminó diciendo él

    Misa se quedo mirándolo, hasta que el se levanto, con un gesto en la cabeza le agradeció el desayuno y se levantó para salir afuera.

    La muchacha se quedo estática unos minutos.

    "Shaka-sama...puede sonar estricto y hasta sin sentimientos...pero dentro, es tan buena persona...porque se preocupa por los demás..."pensó la chica.

    S.S

    Shaka había salido hasta casi de imprevisto de la habitación.

    Si bien era cierto que tenia la intención de regañar a Misa, de pronto se vio haciéndole saber que su vida era valiosa...y que merecía vivirla lo mejor posible.

    La presencia de aquella mujer, en verdad lo estaba confundiendo.

    Cuando ella estaba cerca, los pétalos de flores de cerezo emanaban como suave brisa confundiéndose con el aroma propio de jazmines de aquella muchacha.

    El había notado eso en ella, aunque jamás podría decírselo.

    Si bien estaba pensando en ir junto a Marín, una de las pocas mujeres amazonas que podrían ayudarlo a conseguir algunos implementos para Misa, en vez de eso fue a sentarse en una de las escalinatas que estaba más abajo.

    Ligeramente se sintió un poco culpable por tener esas reacciones hacia aquella chica, quien fungía de ser su pupila.

    Tenía un deseo enorme de protegerla.

    Un deseo de protección que ni siquiera había sentido ante su propia diosa Atenea.

    Apretó sus puños...

    — ¿Que demonios me esta pasando?...mi mente esta confundida y mi cuerpo solo quiere volver a casa...porque sé que ella esta allí...por dios...esto esta mal—se dijo el rubio poniendo las manos sobre su cabeza.

    Tomó entonces impulso y se levantó para terminar lo que iba a hacer.

    S.S

    —No me digas que ahora se volvió un inconveniente para ti estar en el santuario..Cuando no estas vagando en tus procesiones...y por eso traes una mujer—le dijo una mujer pelirroja que portaba una mascara.

    —Nada de eso...no asumas de que es mi mujer—le dijo Shaka

    El rubio había ido junto a Marin, quien era la única mujer que podría darle una mano y fue a pedirle algunas ropas y otros enseres para Misa.

    —Se nota que te preocupa mucho...no tienes que fingir ante mi...pero como sea...tu eres un hombre, y no puedo darte en tus manos cosas de mujeres...mándala junto a mi...yo veré que hacer con ella—le dijo la mujer dándole la espalda

    —En verdad te lo agradezco, Marin—dijo él

    —No lo hago por ti...lo hago por ella—contestó la amazona

    Shaka asintió y salió de allí.

    Pero no volvió a su casa.

    Fue a sentarse al otro extremo en la punta de uno de los arboles mas altos del santuario, mientras miraba pasar la tarde y cuando cayó la noche...había varias luciérnagas brillando por todos lados.

    Sin darse cuenta había dejado pasar muchas horas.

    Y ya debía volver a casa.

    S.S

    Cuando puso un pie dentro de su casa...lo primero que oyó fue el grito de alegría de Misa.

    —Ya esta aquí, Shaka-sama—le dijo ella quien tenía puesto una especie de delantal

    —Para que no diga que soy malagradecida...cociné para usted una cena que creo que va a gustarle...me hice muy amiga de ese niño Kiki, y el me consiguió algunas cosas para preparar un delicioso caldo de pescado...pero no tenga miedo, porque desde ya le confieso...que Kiki me ayudó a hacerlo...así que puedo asegurarle que usted no morirá al comerlo—dijo ella con una sonrisa a flor de piel

    Shaka se quedó un instante mirándola.

    "La misma franca y dulce sonrisa...e inocencia..."pensó el rubio

    El no dijo nada y simplemente se limitó a seguirla a ella, quien seguía parloteando sobre las cosas que le había dicho Kiki...entre otras cosas, en un tono muy alegre.

    En verdad había preparado una linda mesa, y hasta había traído unas flores de cerezo para adornar el centro y podía olerse humeante el caldo que había cocinado ella.

    "No dejo de sentirme culpable todo el tiempo por no haberle podido salvar la vida a quien tanto me importaba en el pasado...pero ahora...al solo verla a Misa...me doy cuenta que no solo debo vivir para los fantasmas..."pensaba Shaka mientras veía que Misa se le acercaba para estirarlo hacia la mesa.

    Pero cuando ella hizo el gesto para estirarlo juguetonamente hasta la mesa, el la tomó de la muñeca.

    "Este calor...es real...no es un fantasma..."pensaba Shaka mientras sostenía fuertemente la muñeca de la muchacha, quien había quedado helada y había quedado roja hasta la punta de sus cabellos.

    La corriente eléctrica que sintió Misa, también pudo sentirla él, al tener en mano el pulso acelerado de ella.

    Shaka por fin pudo hablar.

    —Quiero que sepas...que yo...siempre te voy a proteger—dijo él. —A ti no te voy a perder—dijo él

    Ella por fin tuvo el valor para alzar la mirada y abrió mucho los ojos.

    Shaka había abierto sus ojos azules y la miraba fijamente con unos ojos certeros y puros.

    En ese momento...no solo corrió flores de cerezo en el cuarto, sino también las luciérnagas que se habían colado en la casa, alumbrando con su hermoso brillo verde los ojos azules de Shaka.

    Como si el tiempo se hubiese detenido esos segundos.

    Luego Shaka suspiró, y volvió a cerrar sus ojos.

    Soltó la muñeca de Misa y fue a sentarse en la mesa a empezar a cenar aquello que esa mujer tan dulce había hecho para él.

    Misa se quedo unos segundos más en la misma posición en la que él la había dejado.

    Todavía estaba sonrojada y con el pulso muy acelerado.

    Las mejillas le ardían.

    Hasta que pudo sacar fuerzas de donde no tenía para poder sentarse en la mesa con aquel hombre y compartir aquella cena que el probo con gran apetito.

    Ella nunca había vivido un momento así... tan intenso junto a alguien.

    Fue un corto instante, pero suficiente para entender, de que ella, no solo albergaba sentimientos de gratitud hacia el...sino que ….estaba enamorada de el.

    CONTINUARA.
     
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    rogueochentaycinco

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    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
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    Romance/Amor
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    8
     
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    CAPITULO 6

    REMEMBRANZAS 2

    Luego de aquella noche, en la cena, Shaka y Misa intentaron evitarse al día siguiente por todos los medios.

    Él, porque estaba extrañado de sus propias acciones y ella, avergonzada por haber descubierto dentro suyo sus propios sentimientos.

    La siguiente noche, Shaka se aseguró de llegar bien tarde, para no encontrarse con Misa despierta, aunque eso no le impedía comerse la cena que ella le dejaba preparaba. Tenia que admitir que ella había mejorado sus cualidades culinarias. Pero cuando se recostó, no pudo conciliar el sueño, se movió varias veces, hasta que no pudo más y en plena madrugada se levantó de la cama. Hacia bastante frío allí afuera. No podía dormir porque sabia que si lo hacia, vendrían a el, algunas pesadillas que había estado teniendo, y que lo inquietaban en demasía.

    Fue a sentarse afuera, con el frio colgándole en la nariz.

    Fue en ese momento que una lluvia de pétalos de flores de cerezo inundó el ambiente. El aroma del cerezo mezclado con el frescor de la madrugada, apaciguaron un poco sus ánimos. Aparte de las extrañas pesadillas de oscuridad, había estado teniendo muchos recuerdos de su pasado que el mismo había decidido enterrar alguna vez, y que por un motivo que no terminaba de entender, salían a flote en este momento. Se sentía confundido, un hombre calmo y espiritual como el, no podía tener esos miedos.

    No era propio de un guerrero ni de alguien que hubiere renunciado al dolor terrenal. Estaba tan absorto en esos extraños presentimientos que le decían que un extraño ser que no terminaba de entender, purgara por despertar de esa oscuridad.

    Estaba en eso, cuando sintió, algo que le caía sobre los hombros.

    Se giró de inmediato y distinguió la figura de Misa, quien le había puesto una manta sobre los hombros. Él se sorprendió, porque no percibió su llegada.

    Ella tenia esa sonrisa tan calma que se quedo mirándola.

    —Por favor, entre adentro, se va a congelar aquí—mencionó ella

    Él seguía mirándola.

    —Tiene los ojos abiertos, no debería mantenerlos cerrados, Shaka-sama, así inspira mas confianza—dijo ella con otra sonrisa.

    Solo ahí, él se percato, que había estado teniendo sus ojos abiertos y ni siquiera se había dado cuenta.

    Él bajó la mirada y suspiró, pareciendo recobrar su cordura de hombre adulto, pero siguió manteniendo los ojos abiertos. Dijo de repente:

    —Tal vez no fue buena idea traerte aquí, una oscuridad se ceñirá sobre el futuro del santuario, una oscuridad que ni yo mismo soy capaz de entender, y del cual tengo que hablar con Atenea.

    Ella lo miró sobresaltada.

    No se esperaba tal declaración por parte de el.

    — ¿Acaso quiere que me vaya Shaka-sama?—dijo ella con voz entrecortada

    El la miró con los ojos mas abiertos aun.

    Estudio el rostro de la muchacha unos momentos y dijo finalmente:

    —No…yo no quiero que te vayas, yo prometí protegerte por sobre cualquier cosa en este mundo, ¿lo recuerdas? y cumpliré esa promesa—dijo el, mirándola

    Misa se sonrojó y asintió, pero en ese momento hizo ademan de levantarse.

    —Esta bajando mucho la temperatura, deberíamos entrar—dijo ella.

    Pero algo la detuvo. Un brazo posado sobre sus hombros, como un sutil abrazo que la obligó a sentarse de nuevo.

    —Por favor...quédate…un momento mas…por favor—dijo él

    Ella solo se limitó a hacerlo.

    Y así se quedaron esa madrugada, bajo las estrellas que cubrían el manto del cielo de ese preludio de otoño. Con la brisa de pétalos de cerezo perfumando el ambiente.

    S.S

    Al día siguiente, a pesar de haber dormido muy poco, Misa pudo levantarse muy bien, y acompañada de Kiki, a quien Shaka había encargado escoltar a la muchacha, fueron al área de las amazonas.

    Iban junto a Marín. Si no fuera por la risueña compañía de Kiki, Misa se habría puesto a llorar, todos la miraban con ojos escrutadores.

    Una mujer, sin mascara y además vestida con extrañas usanzas, era impensable en ese sitio. Llegaron hasta una especie de casita, donde no había nadie.

    Marín no estaba allí.

    Caminaron un poco mas allá y en efecto pudieron encontrar a Marín en el campo de entrenamiento. Estaba supervisando uno en ese momento. Parada y con los brazos cruzados, la pelirroja maestra del santo de Pegaso, vio al dúo venir hacia ella. Todas las demás se quedaron quietas y calladas, al ver a la temblorosa muchacha vestida de manera rara y sin mascara. Marín fue hacia ellos. Kiki fue el primero en hablar al notar la tensión.

    —Disculpa, Marin, pero no pensé que traer a Misa aquí causaría tanto revuelo.

    Marín no respondió y se acercó a Misa.

    —Así que tú eres esa chica—dijo la pelirroja

    Empezó a caminar y siguió diciendo:

    —Debes tener mucho cuidado, una mujer sin mascaras en este lugar, te pone en mucho peligro, hay muchos hombres en este lugar….y no todos aquí son como Shaka.

    Luego les hizo una seña para que la siguieran. Misa solo asintió y siguió caminando muy pegada a Kiki.

    Llegaron a la casa por donde antes habían pasado. Los hizo pasar. Misa y el niño solo se sentaron mientras la pelirroja volteaba a buscar algo.

    Apareció segundos después con un paquete.

    —Yo misma le dije a Shaka que te enviara, no es apropiado que un hombre toque estas cosas, pero aun así, debieron ser mas precavidos, nunca mas vuelvan a ir a la zona de entrenamiento, es peligroso—dijo Marín dándole el paquete a Misa.

    Tenía telas, algunas prendas y otros implementos femeninos. Hasta elementos para coser.

    —Una mujer guerrera debe saber hacer de todo, desde coser ropa hasta las heridas, es imposible sobrevivir si no lo hacemos… ¿como te llamas, muchacha?— dijo Marín

    —Misa—respondió la chica, aun acalorada.

    —Eres una buena chica, solo quiero decirte algo, para que entiendas ciertas cosas. El motivo que nos lleva a pelear y a veces hasta a matar otras personas, lo hacemos en pos de proteger algo en lo que creemos firmemente y que sabemos protegerá después la paz en la tierra. Shaka esta en la vanguardia de esa locura, en su status de caballero dorado, protector de Atenea y ferviente creyente de la filosofía budista, lo cual lo lleva a veces en constante contraposición consigo mismo—dijo Marín

    —Lo sé…puede que yo todavía sea muy joven e ingenua, pero en el poco tiempo que llevo cerca de Shaka-sama me he dado cuenta de ese dolor, aunque no terminaba de comprenderlo—dijo Misa

    Marín siguió hablando, sorprendida por las palabras de la chica:

    —Yo sé, que aunque el no lo diga, ha sufrido lo indecible en pasado, cargando una vida de dolor, aunque su naturaleza lo ha obligado a suprimir ese sentimiento…él es un alma que necesita ser sanada, ¿lo entiendes?—dijo la pelirroja

    Misa abrió mucho los ojos.

    —Shaka necesita una sanación para ayudarlo a cargar con el peso de su espíritu y de su corazón en invierno—terminó diciendo Marín

    Misa la miró.

    Kiki solo las miraba sin entender nada, pero era lo suficientemente despierto como para saber que no debía entrometerse en esa charla extraña. Finalmente la joven japonesa pudo hablar.

    —Puede estar segura que yo me preocupo mucho por Shaka-sama, el ha salvado mi vida y algún día yo también estaré gustosa de salvar algo suyo, en lo que pudiera.

    Marín sonrió bajo la mascara, aunque Misa no pudo verlo. Luego los despidió, indicándole a Kiki que tomara otro camino.

    S.S

    Shaka, en esos momentos, salía del salón principal.

    Acababa de tener una entrevista con Atenea, donde él, le había revelado sus presentimientos extraños, para ponerla al tanto de aquellos.

    Acordaron ponerse en guardia ante cualquier situación extraña. Al llegar a la otra puerta de salida para el exterior, una hoja de cerezo cayó sobre el hombro de su armadura. Una ráfaga de recuerdos cayó sobre el, de manera inevitable cuando tocó con sus dedos aquella solitaria hoja.

    FLASHBACK

    Un recuerdo de hace mas de 5 años…

    Un joven Shaka de 15 años, meditaba bajo la orilla del Ganges, como era usual en el.

    Le gustaba ese sitio en particular, por la brisa de hojas de cerezos que caían como suave brisa sobre su rostro, otorgando a su vez un perfume al ambiente.

    Pero ese día, algo ocurría, los otrora suaves pétalos caían, pero como enardecidos, de manera extraña y hasta violentos.

    Y también había otro detalle que no se le escapó a Shaka.

    Su amiga Yasodhara no había ido a verlo. Ella siempre venia a hacerle compañía, hablándole y sonriéndole de cosas varias, por mas callado que él estuviera.

    Shaka movió sus parpados. No quería admitirse a si mismo que empezó a vislumbrar cierta extrañeza. No pasaba un día sin que la jovencita, quien tenia su misma edad no estuviera revoloteando a su alrededor, siempre vestida con su túnica blanca.

    Empezó a ponerse un poco nervioso, así que tomó aire y se levantó.

    Algo no estaba bien.

    Un presentimiento horrible lo secundó. Hizo uso de su velocidad divina para llegar enseguida a la casa de ex mentor que vivía a unos kilómetros, y cada vez que lo hacia, el corazón del guerrero de virgo se estremecía cada vez mas.

    Más aun, cuando encontró la pequeña casa, con la puerta abierta y evidentes signos de lucha por los numerosos destrozos. Shaka entró con el corazón agitado.

    En medio del desorden, vislumbró un cosmos casi apagado.

    Era su ex mentor. El hombre que una vez le había salvado la vida.

    Estaba sangrando. Estaba en el suelo, muriendo.

    —¿Que rayos paso aquí?— dijo Shaka corriendo hacia el pobre hombre

    El hombre sacó fuerzas para poder hablar, la vida se le iba poco a poco.

    —Fue…Takeda…es una venganza personal…se llevaron a Yasodhara…ellos se la llevaron, perdónanos, Shaka, no quisimos causarte estos problemas, pero quiero pedirte que salves a mi hija…por favor, protégela, ella es como una inocente hoja de cerezo en el invierno…se que no podre resistir mucho tiempo mas….te lo ruego Shaka…y por favor...Perdona—alcanzo a decir el pobre hombre antes de sumirse en la oscuridad eterna

    Shaka no terminaba de creer lo que estaba escuchando y presenciando.

    Su mentor había sido asesinado por Takeda, quien en el pasado fuera pretendiente a la armadura de Virgo, y quien luego de perder, durante muchos años estuvo pidiendo un desafío personal a Shaka, quien siempre se había negado.

    Shaka abrió los ojos, preso de la desesperación y la rabia al comprender lo que había pasado.

    Takeda había usado las dos únicas personas que podrían importarle a Shaka para atraerlo.

    El rubio apretó los puños. Sus ojos tiritaban de rabia.

    —Takeda…maldito Takeda…esto fue demasiado...,para buscar pelea conmigo mataste a un hombre inocente y estas involucrando a una pobre muchacha…eres un imbécil—se dijo Shaka

    Luego se fijó que cerca del cuerpo de su mentor, había un papel doblado. Lo levantó.

    Era una carta de desafío escrita por Takeda, donde le decía que si quería volver a ver viva a la chica que se llevó, que se presentara a la medianoche en un sitio que allí establecía.

    Si no lo hacia y aceptaba un ultimo duelo por la armadura de Virgo, a la chica le pasaría lo mismo que a su padre. Era una advertencia.

    La carta se pulverizó en los puños de Shaka. Por primera vez en su vida había perdido el control de sus emociones.

    Se sentía desequilibrado.

    Mirando su reloj, un hombre joven de unos 20 años, de notorias facciones hindúes, de ojos oscuros y cabellos negros estaba parado sobre una roca.

    Lo rodeaban un grupo de hombres fieles, que eran su guardia personal.

    Era Takeda, un hindú quien había competido con Shaka por la armadura, pero que había perdido la oportunidad de conseguirla, cuando la propia armadura rechazo al joven guerrero.

    El tenía 12 años en aquel entonces y Shaka 7 años, y desde aquella vez entrenaba sin descanso. Durante mucho tiempo había enviado desafíos al guerrero de Virgo que este rechazaba sin más.

    Pero Takeda no era alguien de dejarse vencer. La humillación pública que había sufrido al verse desdeñado por la propia armadura y también por Shaka, no era algo para perdonar.

    Pero nada espabilaba a Shaka, así que en un recurso cruel, decidió atacar a las dos únicas personas con quien Shaka tenía conexión.

    Mató al viejo por oponerse a ir con él, y entonces se llevó a la chica.

    Takeda levantó la mirada.

    —Lo bueno de los budistas es que son bastante puntuales—rió Takeda al percibir la figura de Shaka acercándose

    Con una voz casi irreconocible este dijo:

    —Es lo mas bajo que he visto, mataste a un hombre mas débil que tu y atacaste a una mujer indefensa, solo con el afán de poder atraer un adversario….eres un imbécil…pero lo único que me pone feliz, es que te matare…no te lo voy a perdonar nunca.

    Takeda sonrió al ver el semblante del rubio. Tenía los ojos abiertos. No era el hombre calmo y desapegado de la cuestiones terrenales que el conoció.

    Este era un hombre marcado por la furia.

    Con una seña de Takeda, uno de sus hombres trajo arrastrando por el piso, del cabello a la pobre muchacha, con notorios rastros de haber sido golpeada.

    —¡Yasodhara!—gritó Shaka

    —¿Quieres a la mujer?, tendrás que pelear si la quieres—dijo Takeda quien hizo otra seña a los cinco secuaces para que se arrojaran sobre Shaka.

    El rubio empezó a luchar con ellos, pero solo usando técnicas defensivas como el Khan y usando otros ataques como el Om, pero como sea, el estado espiritual en que se encontraba le impedía pelear como el era capaz.

    Sus emociones desatadas le impedían usar otras técnicas y además de eso, su ultima técnica del tesoro del cielo, le estaba vedado completamente, por tener sus ojos abiertos.

    En verdad, la situación era terrible, Shaka no era capaz de pelear con su verdadera fuerza.

    Takeda lo notó y decidió que explotaría esa rabia en su máxima extensión.

    Aquel hombre no era rival para nadie en ese estado, no para alguien que preciaba de ser un guerrero desapegado del dolor humano.

    Takeda esbozó una sonrisa terrible y tomó a la muchacha que estaba acostada casi inconsciente en el suelo, pero que observaba como le permitían sus escasas fuerzas, para darse cuenta que Shaka estaba rodeado, peleando de una forma que nunca había visto.

    Y con los ojos abiertos.

    El hombre la tomo del cuello de su túnica y gritó:

    —Shaka…mientras te diviertes, a tu amiguita la mandaré a volar por las montañas….ahora sabremos si alguna vez tendrá alas—dijo el hindú antes de arrojar a Yasodhara por el precipicio de la montaña.

    Shaka se paralizó, y usando su velocidad, corrió para saltar detrás de la muchacha, quien iba cayendo cuesta abajo.

    Pero logro alcanzarla y sostenerla en sus brazos, cuando se dio cuenta que la caída era inminente, fue ahí que Shaka hizo uso de toda su concentración mental para poder caer de cierta forma, que Yasodhara no resultara lastimada.

    No pudieron evitar la caída, pero gracias a la armadura del rubio sumado a la concentración que había hecho, Yasodhara no resulto lastimada.

    Sin duda tenía algunos golpes, producto sin duda del forcejeo en casa de su padre y por haber sido arrastrada, lo cual la había debilitado, pero estaba fuera de peligro.

    Shaka la observaba, hasta que la joven por fin abrió los ojos de su desmayo.

    —Shaka…Shaka—dijo ella

    — ¿Estas mejor?—preguntó Shaka

    —Si…pero estoy muy cansada…y mi...¿mi padre?—dijo ella

    El rubio parpadeó.

    —No sobrevivió al ataque de Takeda—dijo apesumbrado

    Ella empezó a derramar lágrimas que caían sobre su hermoso rostro blanco.

    Al rubio se le cayó el alma al verla llorar así.

    Ella se incorporó un poco, pasándose una mano sobre su cara mojada.

    —Me he quedado sola…Shaka—balbuceó ella

    Shaka la miró y con una voz determinante dijo:

    —No, no lo estas…tu no estarás sola, porque yo estaré contigo.

    — ¿Eh?—se extrañó ella

    —Yo te voy a proteger, Yasodhara, te lo prometo, no te dejare sola con esto nunca…porque esto jamás hubiese pasado si yo hubiese aceptado a pelear con Takeda hace tiempo…el simplemente los buscó, porque sabia que ustedes me importaban lo suficiente como para hacerme perder la compostura—habló el rubio

    —Pero…pero…no seria apropiado—quiso decir la chica, pero Shaka la interrumpió:

    —Tienes razón, no puedo quedarme contigo en el mismo sitio siendo que no tenemos parentesco alguno y tu reputación estaría en jaque…eso tampoco puedo permitirlo, por eso…yo, en memoria de tu padre y para protegerte…me casaré contigo, porque yo no puedo dejarte sola…además que me faltaría la vida para pedirte perdón…soy un hombre que no se merece tus lagrimas.

    La chica abrió mucho los ojos.

    Y luego posó una mano sobre la mejilla encendida del rubio.

    —Ya esta bien, Shaka, no es tu culpa…este mundo tiene hombres con el corazón enfermo como Takeda, pero también tiene mujeres egoístas…como yo…porque yo no me opongo a lo que me pides, porque dicen que el amor y el egoísmo son cuestiones que no vienen separadas.

    Shaka abrió aun más sus ojos, casi paralizado por lo que acababa de oír.

    Ella, simplemente se le había declarado.

    Seguía manteniendo su blanca mano sobre la mejilla de Shaka, cuya mirada ahora se veía oculta en las sombras de su cabello.

    —Yo…Yo—quiso decir él, pero prefirió continuar así:

    —No te preocupes por nada…yo siempre estaré aquí para protegerte—con el olfato inundado de el suave perfume natural que emanaba de ella.

    No pudo decir más.

    Eso era mas de lo que un hombre naturalmente reservado como él, podría decir.

    FIN DEL FLASHBACK

    En ese instante, Shaka se despertó de su letargo.

    Ya había caído la noche.

    Mientras caminaba masculló para si.

    —Jure protegerte….y...yo…—

    Es como, si de sus ojos cerrados purgara por caer una lagrima solitaria.

    S.S

    Cuando llegó, Misa lo estaba esperando con una sonrisa

    Estaba vestida con una túnica azul larga, que la cubría más que sus anteriores prendas.

    Tenia el rostro como cansado, pero feliz, se le notaba que llevaba horas esperando el rubio.

    —Mire Shaka-sama, he preparado la cena y con las cosas que me dio Marín, no solo me cosí algunas cosas para mi, sino también le cosí a usted unas ropas de entrenamiento…mire—dijo ella con una franca sonrisa, señalándole las ropas que colgaban de un cordel.

    —Gracias—esbozó él, mientras se sentaba y ella servía el caldo de pescado y arroz que había hecho.

    No importara donde estuviera, sus costumbres culinarias japonesas no la dejaban ni cuando cocinaba platos diferentes.

    Había mejorado mucho la sazón de sus comidas.

    Ella se sentó en el sillón contiguo y para darse charla con el rubio dijo:

    —El cielo esta muy claro…la temperatura baja todas las noches, es muy difícil dormir con los pies fríos.

    —El cielo es claro, porque las estrellas están desvanecidas, pero no te preocupes, pronto volverás a verlas…y en cuanto al frio de tus pies, solo ponte otra manta encima—respondió el hombre

    Misa se sorprendió al oírlo hablar de cosas tan triviales de forma tan tranquila.

    El siguió diciendo:

    —Una vez, cuando era niño, vi mil estrellas fugaces que desaparecieron en las montañas del horizonte, y empecé a preguntarme en que sitio habían ido, como soy huérfano, siempre las buscaba solo, porque pensé que si iba al otro lado del mundo las volvería a encontrar, por eso siempre estoy peregrinando buscándolas.

    Misa abrió sus ojos mas sorprendida aun.

    El siguió hablando:

    —Una vez, encontré una…una que se me perdió, porque mis brazos no fueron suficientes para sostenerla y se desvaneció sin que yo pudiera hacer nada…..y ahora, me estoy dando cuenta que he encontrado otra.

    Al decir esto, Shaka abrió sus ojos azules para mirar fijamente a Misa, quien estaba más sonrojada que una luz roja y hasta término derramando una lagrima salada.

    Bruscamente en ese instante, Shaka se levantó, y le dio las buenas noches, alejándose para su habitación, dejando a una anonadada muchacha.

    Ella quedo sola en el comedor. Era la tercera vez que Shaka le hablaba de una manera que no terminaba de entender.

    Recogió los cubiertos para luego retirarse a su habitación.

    Cerró la puerta. Busco con la mirada un objeto y lo tomó en sus manos, arrodillándose frente a la cama.

    El objeto era un viejo amuleto budista que perteneció a su abuelo.

    Lo puso sobre su frente y empezó a balbucear, recordando la escena anterior y las palabras que Marín le había dirigido:

    —Abuelo…querido abuelo…dime, ¿acaso tendré la fuerza suficiente para sostener el peso de un corazón cansado? ¿Un espíritu lastimado que necesita ser sanado?…dime abuelo, ¿podre ser capaz de hacer florecer un corazón en invierno?—rezó la muchacha mientras derramaba suaves lagrimas saladas que caían por su mejilla.

    CONTINUARA
     
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    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
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    CAPITULO 7

    REMEMBRANZAS III

    Independientemente de lo que podría pensarse, habiendo transcurrido varias semanas de esos días de tanto acercamiento emocional y apertura de Shaka, este casi inmediatamente volvió a retomar la actitud habitual.

    Misa siguió viviendo en la casa de Virgo de la misma forma que lo venía haciendo, trabajando con mucho ahínco en sus tareas de meditación, y así como en su preparación, para cuando tuviera la posibilidad de volver a Japón y retomar su hogar ya sin temores de ser sustraída de ella, por culpa de las costumbres perversas que regían en su país.

    Notando que Shaka, no daba muestras de volver a retomar esos instantes que habían tenido y que habían sumido a Misa a unos sentimientos que no terminaba de comprender. Nuevos para ella y que transportaban a la muchacha en una confusión.

    Shaka, a pesar de ello, tampoco descuidaba la preparación de la joven, para que esta pudiera defenderse por sí misma. Le daban cierta alegría los progresos de la chica, pero en el fondo, también unos sentimientos que lo opacaban a su vez, porque sabía que ella se terminaría marchando. Y él se había habituado a su charla, su febril alegría y hasta cuando estaba callada, su simple compañía lo calmaba un poco.

    Pero se dio por no pensar mucho en ese tema.

    Esa era la forma de Shaka de no intentar bucear en sus propias emociones. Tenía miedo de volver a empezar a perder el control sobre ellos.

    Un día, sin que nadie pudiera preverlo, ocurrió algo.

    Estaban en la tarea de limpieza del templo, porque el caballero de Virgo era bastante quisquilloso en esa cuestión, y que por supuesto, intentaba transmitir a su joven pupila.

    Shaka estaba frotando con unas telas los pilares, mientras Misa trabajaba en el pequeño jardín interno.

    El parecía bastante concentrado en su tarea, cuando oyó que Misa le dijo:

    —Me alegra que me dejara plantar aquí unas flores de cerezo.

    — ¿Te gustan mucho?— dijo el

    —Sí, cuando era niña mis abuelo siempre me llevaba a observar la lluvia de las flores de cerezo en Kyoto, y yo siempre reía decía que parecía papel picado cuando caían sobre mi cabeza—dijo ella riendo

    Él se fijó en la chica.

    Estaba de cuclillas, con las manos manchadas de arena, mientras cambiaba macetas y colocaba otras nuevas, donde podían notarse las plantas que ella pidió tener.

    El no pudo negarse, porque esas flores, quizá le recordaban a su tierra que añoraba, y a pesar de que él no tenía buen relacionamiento con esas flores, porque le traían a su memoria algunos recuerdos que prefería mantener lejos de su mente.

    Misa sonreía con sinceridad. El la miraba hacer y le espeto de repente, dejando de lado su tarea con los pilares.

    —Misa, dime, tú abuelo ¿Qué tipo de persona era? Cada vez que hablas de él, siempre recalcas lo bueno que ha sido contigo criándote, y no solo eso, también te inculcó varios valores budistas que a otro pupilo le hubiese costado más tiempo aprender. Seguro era un gran hombre— dijo el

    Ella meneó la cabeza sonriendo.

    —Era un gran hombre, pero era muy estricto. Como yo era hija de un heredero de un dojo budista y de una espía ninja, sabía que en algún momento dado aunque no quisiera debería seguir los pasos de ellos, pero murieron y mi abuelo tomo mi crianza, era muy duro en esa cuestión. Y me hizo practicar budismo desde niña. Por eso me dediqué mucho a aprenderlo, pero a mí no me importaba, porque yo quería que mi abuelo fuera feliz—dijo ella

    Shaka se acercó un poco y esbozó:

    —Estoy seguro de que ahora lo es.

    —Yo también creo eso, además esa ha sido mi fuerza para seguir, porque ahora estoy sola. Pero aun así tengo un gran deseo por vivir, y eso ha guiado mi vida— dijo ella con sinceridad

    Él se quedó un poco sorprendido por la madurez de esa respuesta.

    —Tienes un deseo profundo de vivir—dijo él

    —Sí, esa es la luz de las gracias. Seguir viva, por todos aquellos que me amaron y que sé que sufrirían de saber que no soy feliz viviendo…mis padres, mi abuelo. Y...en parte debo agradecerle a usted—dijo ella con un notorio sonrojo

    —Es admirable lo que dices—dijo él con cierto dejo de tristeza

    Siguió diciendo:

    —Me gustaría poder encontrar algo así .El mundo que yo conocí es muy diferente al que tú sigues percibiendo. El hombre es cruel por naturaleza y a veces seguir vivo, es como estar en el infierno.

    Ella bajó un poco su mirada. Ella entendía eso. Ya Marín le había hablado sobre eso, además que ella misma ya lo había percibido.

    Ella pudo notar ese dolor escondido en el, tal vez lo guardaba para sí bajo esa férrea apariencia, pero Misa había aprendido a conocerlo.

    Suspiró y dijo:

    — ¿Se refiere a su posición de protector de Atenea y representante de Buda? A usted le pesa demasiado las vidas que ha tomado como guerrero. Usted llora internamente por ellos, por más adversarios que estos sean, porque son, simples personas intentando hacer lo que creían que debía hacerse. Como usted.

    Shaka pestañeó intensamente, primero porque no esperaba volver a este tipo de conversaciones y que salió a flote de forma natural, sino también por sentirse hasta casi acorralado por las palabras de ella.

    Finalmente respiró un poco y se incorporó hacia el otro lado del cuarto.

    —Supongo que has descubierto más cosas mías, de las que yo mismo me admitiría. Soy un hombre que ha vivido rodeado de peligros, y siempre será así—dijo el

    — ¿A qué se refiere?—dijo ella con inquietud, porque presentía lo que podía decirle podría no gustarle del todo.

    El siguió hablando de espaldas a ella.

    —Hay algo oscuro ciñéndose sobre el Santuario. Puedo sentirlo. Habrá un momento en que la oscuridad que me persigue no podrá ser domada y tendré que volver a pelear por este mundo y para proteger a Atenea.

    Tomó una pausa de unos segundos para seguir.

    —Es por ello, que en el algún momento ya no podre cuidarte. Pero no te preocupes, te pondré a salvo. Te llevare a la India, allí podrás estar bien, porque conozco personas que podrían acogerte hasta que el mundo vuelva a su curso. Hay un peligro latente, yo mismo soy peligroso y por ello, el camino solitario siempre será lo mejor para mí, si deseo evitar que haya gente lastimada por mi culpa. Eso no podría perdonarme que pasara.

    Ella dejo lo que tenía en sus manos y se incorporó, caminando unos pasos hasta situarse atrás de él.

    Su mirada estaba escondida detrás de los flequillos. Como si una fuerza irresistible la hubiese hecho levantar y decir:

    —Pero. Pero…yo no quiero separarme de usted…por eso, si va a dejarme en un sitio mientras va a luchar…prométame que volverá a buscarme. No me deje sola. Por favor, prometa que no lo hará.

    El volteó a verla y abrió sus ojos lo suficiente, como si fuera un ademan habitual, por la sorpresa de esas palabras.

    Ella se quedó como estaba, ligeramente temblando, no solo por lo que había acabado de decir, y que surgió de forma natural como reacción a su inminente separación.

    Pero quedo asustada por el silencio del hombre que había quedado así por espacio de varios segundos, que balbuceo para retirarse sumamente avergonzada:

    —Disculpe Shaka-sama, debo volver a buscar algunas semillas que deje olvidadas— dijo caminando rápido para intentar huir

    Pero se quedó inmovilizada, porque algo la sostuvo por la muñeca.

    El la había tomado y la miraba fijamente:

    —La verdad…es que…yo tampoco podría dejarte. Aunque me lo propusiera. Pero hay algo que debes saber sobre mí, que he sido incapaz de proteger a las personas cercanas a mi alma, nadie se ha salvado.

    Él la siguió tomando de la muñeca y la insto a sentarse sobre el piso, sentándose el enfrente de ella.

    —Debes saber esto, para que me entiendas—comenzó diciendo él.

    Y allí comenzó su relato, trayendo a colación esas remembranzas que tanto le pesaban a su alma.

    Como había sido salvado por su mentor, y que luego de ganar la armadura no pudo impedir que luego, por una venganza, este fuera asesinado y raptara a su hija, a quien él pudo salvar de ese primer lance a duras penas.

    Misa abrió sus ojos bastante cuando él siguió contando lo que ocurrió cuando él y Yasodhara tomaron una determinación que cambiaría sus vidas.

    Ese joven Shaka lleno de culpabilidad por haberle hecho perder a su padre decidió embarcarse de lleno de proteger a una persona.

    En ese preciso instante, aunque él no lo admitiera, la persona más importante en su vida.

    FLASHBACK

    Dadas las costumbres estrictas en India, y siguiendo su promesa de cuidar de la muchacha, Shaka se casó con ella, y con ello, pudo convivir con Yasodhara en la misma casa, sin que esto produjera habladurías o desmerecimientos en la reputación de la joven, y que pudieran hablar mal de la educación recibida por ella.

    Shaka tenía 15 años y ella, tenía su misma edad, cuando comenzaron esa travesía de vida que tomo, principalmente porque se sentía muy culpable de que ella ahora estuviera sola, por causa de un enemigo de él, que no tuvo reparos de usarlos, para llegar a su persona.

    Por ello, dormía sentado todas las noches cerca de la puerta. Y lo hacía bastante mal, por el mal descanso.

    Hasta iba detrás de ella, cuando iba a lavar ropa al rio o cuando iba al mercado. No la dejaba sola ningún momento. Y a decir verdad, este deber que se había auto impuesto no le desagradaba para nada.

    Yasodhara se había recuperado de sus heridas e incluso sonreía, y eso lo desconcertaba mucho, que llegaba a pensar que ella era un ser muy particular, por no reprocharle nada y ni siquiera guardarle ningún tipo de rencor.

    —Me equivoco— pensaba Shaka – Lo que ocurre es que ella es especial – mientras la veía preparar la cena.

    Él estaba sentado en una silla baja cerca del sitio donde dormía, cerca de la puerta, cuando de repente y sin que él pudiera esperarlo, ella hablo:

    Dijo sin dejar de revolver la olla que estaba hirviendo:

    —Ya el frio está empezando, no tiene caso que sigas durmiendo en ese sitio, no te hará nada bien.

    —No puedo bajar la guardia, sabes que tengo enemigos y no temo por mi, sino porque conozco su cobardía y su primer objetivo serias tú, eso lo sabes, porque lo has sufrido en carne propia—contestó el

    —Shaka, si alguien viene, no hará diferencia que te quedes allí, no podrás evitarlo, pero tú no eres un hombre común, tienes habilidades y fuerza distintas—dijo ella

    El parpadeó.

    —Me hace sentir más seguro.

    —A ti, pero a mí me produces mucha angustia—dijo ella – de hecho no he podido tener sueños tranquilos, es por ello que te pido que duermas en la habitación, así no corres el peligro de enfermar y además, eso, me devolvería la calma al sueño – dijo ella volteándose verlo

    Por causa de la insistencia de ella y además porque más que nada él deseaba que ella estuviera tranquila, se mudó a la habitación colocando un acolchado cerca de la cama. La habitación era tibia y además tenía el aroma dulce del cerezo rosa del perfume de Yasodhara que lo hacía sentirse bien y en paz y el sueño no tardaba en llegarle en forma apacible.

    Era cierto, su descanso no solo había mejorado, sino que también se sentía más animado.

    También lo ayudó a tranquilizarse y bajo los decibeles de preocupación excesiva que tenía.

    Se decía a si mismo que solo sería así hasta que pudieran ir a Grecia y tomar la casa de Virgo que le ese sitio, lejos de problemas, Yasodhara podría vivir muy bien, y por sobre fuera de peligros.

    El notable aroma dulce de ella, lo invitaba a tener mejores sueños y se relajó un poco más, pero dentro suyo se decía que él no podía irse de ese país sin culminar sus asuntos pendientes con Takeda y eso era un hecho para el. Intentó buscarlo, aunque fue infructuoso, en parte, porque tampoco quería alejarse mucho de la casa y dejar a su "esposa" en estado de descuido.

    Una tarde, mientras el, terminaba de reparar parte del tejado que se había roto con un viento fuerte.

    —Es increíble que haya resistido mucho esta madera—decía el rubio como si nada.

    Luego percibió atrás suyo a Yasodhara

    —Shaka, quiero ir un rato al mercado y luego quiero ir al rio, porque quiero terminar de hacer la colada, porque me temo que hará mucho frio, y así tendremos ropa suficiente—dijo ella con una sonrisa

    El dejó su labor en el techo y dijo:

    —Te acompaño, espérame allí—dijo el mientras bajaba para ir con ella.

    En la ciudad, mientras pasaban por la zona del mercado, ambos eran bien vistos, porque ella había conservado la honorabilidad a pesar de vivir con el, porque el matrimonio había sido suficiente manto para ello.

    Pero era una mascarada.

    Si bien, antes de casarse, ella le había dado a entender que lo amaba, él no pudo articular palabra alguna, y no pudo decirle nada. Pero ella ya se había acostumbrado al hermetismo de las emociones de él.

    Él se había negado a pensar a pensar mucho en el tema, solo se decía que ella era la joven a quien él debía una protección por sobre todo pero dentro suyo, se decía que quizá las cosas fueran a tomar un rumbo diferente para cuando fueran a Grecia, en un nuevo ambiente, lejos de problemas y recuerdos dolorosos.

    Luego de terminar en el mercado y de hacer la colada, donde Shaka la ayudó, porque el frio había empezado a arreciar para volver pronto a casa, habían tenido un instante que hizo arrebolar sus respectivas mejillas, porque ella tomo el impulso de tomarle la mano cuando caminaban por el sendero camino a casa.

    Pero tampoco separaron las manos. Él no la miro pero sonrió, muy en el fondo de su corazón.

    Cuando llegaron a casa, cada uno tomó un baño caliente, y cuando terminaron de cenar, encendieron la especie de chimenea que tenían en su casa.

    Ella traía él té, mientras el mantenía encendida la fogata con pequeños leños.

    Ella se sentó sobre sus rodillas, del otro lado, donde el hombre estaba y empezó a servir él te en pequeñas tazas de vasija que el mismo Shaka había hecho.

    —El frio fue un anuncio de invierno y va a caer nieve, estoy segura, pero tenemos mucha ropa de invierno para resguardarnos— dijo ella pasándole la taza con una sonrisa

    —Creo que luego de pasado el invierno, podremos ir a Grecia—dijo él moviendo con un palillo las cenizas del fuego

    — ¿Tan pronto?—dijo ella

    —Sí, ese país es más cálido, además estando aquí, no puedo estar tranquilo, sabiendo que hay gente que podría hacerte daño, por el mero placer de molestarme. Es por ello—dijo él mirando su labor con el fuego

    Pero levanto la cabeza al oír que ella sacaba un ruidito al sonreír.

    Él le dijo:

    —Aún no sé cómo puedes sonreírme todo el tiempo. Nunca me reprochas la culpa que tuve con lo que paso con tu padre y contigo misma.

    Pero no pudo terminar de hablar, porque unos dedos le taparon los labios.

    —No es tu culpa. Nadie podía prever eso. No puedes pretender cargar sobre tus hombros el fuego del mundo. Solo respóndeme algo…¿tú de verdad quieres que yo sea feliz?— dijo ella

    El quedó casi de piedra de la sorpresa pero de forma natural, simplemente asintió.

    Ella sonrió más aun y dijo:

    —Entonces, simplemente sigue viviendo conmigo…hasta que la muerte nos separe.

    Él hubiese podido quedar estático, pero finalmente no pudo luchar contra sus propias emociones y atrajo hacia él, para estrecharla entre sus brazos.

    —Créeme….es una promesa. Yo cuidare que seas feliz hasta….que la muerte nos separe…yo cuidaré de ti para siempre— dijo él, totalmente absorbido por fuertes sentimientos que habían estado herméticos.

    Como si una atmosfera diferente de verdades reveladas por fin se respiraba en el sitio.

    Al día siguiente, el despertó renovado y con una paz que no había conocido en mucho tiempo. No solo porque había compartido el lecho con su esposa, si no porque le había confesado hacer algo que moriría por hacer, antes que proteger a su mismísima diosa Atenea cuando apareciese.

    Porque había prometido que la cuidaría hasta el fin. Porque la amaba.

    Ese día despertó temprano antes de ella, para buscar leños secos en el bosque y tener suficiente para el frio que golpeaba. Pero él parecía no darse cuenta. Estaba muy feliz.

    Lamentablemente en el bosque no pudo hallar mucho, porque la nieve había caído durante la madrugada y no permitía que hubiera ramas secas, por ello decidió ir a buscar a las montañas.

    Subió hasta ese sitio y estaba en la tarea, cuando de repente, en medio de tanta nieve, pudo percibir una flor de jazmín aun de pie, a pesar de la nieve y se dijo:

    —Esta flor sigue firme, a pesar de que invierno hace de las suyas. No se deja vencer por nada.

    Mientras pensaba en eso, sus sentidos se agudizaron. Su cuerpo entero se tensó.

    Esa misma sensación la tuvo cuando atacaron la casa del padre de Yasodhara.

    Soltó los leños que tenía allí mismo y con un presentimiento, hizo uso de su velocidad sobrehumana para ir a su casa, usando todos los reflejos posibles, lo cual normalmente no hacía. En una carrera instantánea desde las montañas y cuando percibió un cosmos, muy dolorosamente conocido para el en dirección a su hogar.

    —No puede ser…solo fue un instante—se decía

    Cuando llego frente a su casa, la respuesta la tuvo al posarse frente a ella.

    Takeda estaba allí con dos de sus hombres, mientras uno tenía a Yasodhara prisionera.

    Ella sollozó:

    —Shaka, perdóname…ellos llegaron de sorpresa.

    Shaka apretó sus puños.

    —No debí dejarte sola.

    Takeda rió de lado.

    —He venido aquí para jugar un segundo round y lo comenzaré como lo dejamos el otro día—dijo Takeda

    —Déjala ir— espetó Shaka

    —No, ella será mi garantía de que no usaras trucos estúpidos, además así podre tener control mental sobre ti—respondió el hombre

    Shaka respiró profundo y dijo:

    —Mira, te advierto que esta revancha como le dices no ira muy lejos. Te ganaré en un Segundo. Así que es mejor que empieces a resignarte. Soy el caballero de Virgo—dijo el rubio

    — ¿En serio? Pues el otro día no lo pudiste demostrar, eras un hombre dominado por sus emociones y ese, no es rival para mí. Perdiste el control esa vez que matamos al viejo y trajimos a esta chica. Dirás que soy cobarde pero también soy estratega y teniendo a tu esposa en nuestras manos no podrás hacer mucho—dijo Takeda.

    —Takeda…estúpido…es tu ultima oportunidad, solo tómalo o déjalo—dijo el rubio

    Ese hombre simplemente se limitó a reír.

    Yasodhara observaba con sus grandes ojos negros. Shaka no estaba igual de aquella fatídica vez. Se veía resolutivo, tranquilo y con los ojos cerrados.

    Y lo que paso a continuación, ella no lo tuvo muy en claro, pues en un instante solo pudo ver como su esposo desaparecía, los hombres de Takeda estaban en el piso inconscientes y ella era tomada en brazos por su esposo, quien la llevo unos metros alejada del lugar, atrás de él.

    Takeda retrocedió unos pasos.

    ¿Qué es lo que había cambiado tanto en ese hombre? No era el mismo sujeto del otro una determinación y por ende, fuerza distinta.

    Shaka habló:

    —Bueno, solo quedas tú y si bien no soy nadie para decidir sobre la vida de nadie. Solo estoy seguro de algo, que si sigues vivo, seguirás matando personas por placer y es por ello, que te aplicare una justicia divina y el mundo estará agradecido por ello.

    Ni terminó de hablar cuando fue atacado por una energía poderosa que le lanzo Takeda.

    Hubiera sido mortal.

    Pero no para Shaka, quien simplemente lo esquivó y lo sostuvo con una mano para absorberla y hacerla desaparecer, para evitar que cayera en alguna parte de la ciudad o destruyera el bosque.

    En otro instante, Shaka le lanzo un rayo de luz que arrojo a Takeda unos metros, dejándolo gravemente golpeado.

    Pero Takeda volvió a levantarse.

    —Ya resígnate, y muere pidiendo perdón a todos aquellos a quienes asesinaste—dijo Shaka.

    Pero Takeda en vez de eso, hizo fluir toda la fuerza que le sobraba y arrojo una bola de energía que pudo ser esquivada por Shaka, pero en ese instante Takeda con ayuda del resto de su energía, quitó bajo su ropa una pila que contenía cientos de dardos envenenados y los arrojó a Shaka.

    Pero no fue nada, el rubio los esquivo e hizo un movimiento tal que los dardos volvieron a Takeda.

    Se incrustaron al cuerpo de aquel hombre quien cayó al piso estrepitosamente.

    —Y todo termina aquí, por fruto de tus propias acciones. Morirás bajo tu veneno— dijo Shaka mirando al hombre al piso

    Pero aquel sujeto sonrió.

    —Sí, moriré aquí…el veneno de las cobras negras son irreversibles, pero ¿sabes? No moriré solo—dijo guiando su mirada hacia atrás de Shaka, donde estaba Yasodhara, antes de perderse en la muerte y en el infierno.

    Pero el horror se instaló en Shaka quien se volteo para ver donde observo el ahora difunto.

    Lo que vio lo dejo hecho de piedra y abrió sus ojos desesperado.

    Yasodhara estaba parada con ojos asustados y en su cuello tenia incrustado un dardo.

    Un dardo que Takeda le arrojo junto con los dardos arrojados a Shaka y que este no pudo prever y en vez de eso, se clavó en Yasodhara.

    Shaka corrió junto a ella, quien empezó a caer, pero llego a tiempo para sostenerla.

    —Dios mío…. Yasodhara…esto no puede estar pasando—dijo el preso de la desesperación mientras arrodillado la tenía sobre sus brazos.

    Ella sonrió.

    —Todo está bien, no llores por favor, querido—dijo ella en un hilo de voz

    —Nada está bien. El que debió recibir ese veneno soy yo. No tu—dijo sollozando porque sabía que ese veneno era irreversible.

    —Lo siento, no quise causarte más pena—murmuró ella

    —Ahorra tus fuerzas, esposa mía—dijo llorando a lagrima viva

    —La vida se me está yendo, solo me queda un aliento—dijo ella

    —Entonces usa ese aliento para meditar y liberarte de este mundo para que tu alma pueda elevarse, aunque haya sido mi culpa. No pude protegerte. Así que no desperdicies ese aliento conmigo—sollozaba Shaka

    —Sería un desperdicio no usarlo contigo. Sólo quería decirte con este último aliento que siempre te he amado y que prefiero ser un alma condenada eternamente si fuere necesario, hasta el día que pueda volver a verte a sonreír porque yo solo quiero que seas feliz, como yo lo fui contigo. Y cumpliste tu promesa, porque soy feliz hasta ahora… ¿recuerdas? Era solo hasta que la muerte nos separe, pero tú debes prometer que vivirás para ser feliz—entredijo la mujer casi cerrando sus ojos ante el sueño eterno que ya venía a ella.

    Y con eso expiró.

    El seguía viéndola de piedra con lágrimas de dolor, y beso sus parpados para cerrarlos y murmuro:

    —Querida. Prefiero ser un fantasma humano que se arrastra por el mundo, hasta que puedan darme la gracia de reunirme contigo en el cielo, aunque estoy más que seguro que lo único que me espera es el infierno…pero lo único que sé, es que gracias a tu amor, yo nunca seré un alma solitaria—dijo el antes de sumirse en un dolor intenso de perdida y una neblina de soledad.

    FIN DEL FLASHBACK

    Misa había quedado en un estado de semi shock luego de haber oído lo que Shaka le conto.

    Nunca había imaginado hasta qué punto tenía lastimado el corazón, ni siquiera había pensado que podría tener un pasado así.

    "Es por eso que su corazón nunca estará aquí realmente…Yasodhara sigue viviendo en el suyo como si fuera ayer. Y el siente culpabilidad, como si fuera el, quien la mato..." pensó ella

    En ese instante Shaka dijo:

    —Es por ello, que esas palabras que dices de que quieres quedarte conmigo, son demasiadas para un hombre como yo. Yo no podría merecer cuidar a nadie. Yo solo debo esperar mi muerte en alguna batalla, como presiento que será. Vivir por esta guerra santa y morir por ella. Ese será mi destino.

    Ella cerró un segundo los ojos y respirando profundo, se acercó y gateando hasta el, tomo las dos manos del hombre, quien tenía los ojos abiertos de la sorpresa y se ruborizo ante el contacto de aquella mujer.

    —Una vez dije que el pasado de las personas no importaba. Lo que importa es lo que hacen en el presente para preservar quienes son. Y tú eres una persona única, nunca había conocido a alguien como tú y jamás volvería a conocer otro igual. Yo perdí todo y tú me diste un hogar…y también ayudaste a crearme un sueño— dijo ella, tuteándolo de forma natural

    Él lo primero que pensó al sentir la tibieza de sus manos apretando las suyas y las palabras de ella.

    "Este calor…es real. Este sentimiento también lo es…"

    Así que dijo mirándola a los ojos mientras apretaba sus manos contra las de ella.

    —Tú dices que yo te di un hogar. No es así. Yo siempre vi esta casa de Virgo como un sitio donde cumplir mis deberes, pero desde que estas aquí, se ha convertido en mi verdadero hogar…el único sitio al que podría volver luego de cualquier batalla…porque a decir verdad, a pesar de que de que nunca valore mi vida, y no me importaba morir en ninguna batalla, la verdad…es que quiero volver…aquí—dijo él

    Ella esperaba tamaña declaración de él.

    Echó algunas lágrimas.

    —Además que Yasodhara-San le gustaría que fueras feliz, y muriendo no podrías serlo…no hay felicidad en la muerte— dijo ella

    El la miró de forma significativa y la abrazo con la fuerza que podía permitirse porque era consciente de la fragilidad de esa muchacha que era como la porcelana.

    —Vivir contigo estos meses….me ha mostrado eso. Yo no podría ser feliz muriendo. Ahora lo se—dijo él

    Diciendo eso mientras la estrechaba entre sus brazos, y por primera vez se permitió sonreír desde el fondo de su corazón.

    CONTINUARA.
     
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    rogueochentaycinco

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    Destino (shaka x oc) [Long Fic]
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    Romance/Amor
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    8
     
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    Capítulo 8

    El amor es egoísta.

    La noche fría y estrellada fue el manto que cubrió aquella escena en la Casa de Virgo, dónde un hombre que hasta ahora solo seguía viviendo, simplemente esperando morir y una mujer que se había quedado sola en el mundo, se daban ese tierno abrazo que sellaba una promesa.

    Una promesa de vida.

    Siguieron sentados uno alado de otro en la entrada de la casa, simplemente viendo el paisaje nocturno.

    Silenciosos.

    La verdad Misa se moría por preguntarle varias cosas, pero entendía que todas las confesiones que él le había hecho, posiblemente habían resultado incluso agotadoras, para un hombre naturalmente reservado como él.

    —Shaka-sama— balbuceó

    — ¿Qué ocurre?— le respondió

    Ella se sonrojó un poco, porque a decir verdad no esperaba que él la oyera, porque ya estaba arrepentida de la pregunta que deseaba hacerle.

    Misa tragó saliva y con toda la incomodidad del mundo intentó balbucear:

    —Usted habló de que me protegería.

    —Y lo voy a hacer— respondió él, aun con su vista al frente.

    Justo allí él se volteo a verla, que se sonrojo a morir, porque él tenía sus ojos azules abiertos.

    Eso aunque pareciera lo contrario, pareció darle valor y volvió a preguntarle, aun con el tono solemne, pero con cierta tristeza en la mirada

    —Dígame algo…cuando dijo que iba a protegerme… ¿lo dijo porque de verdad quiere protegerme a mí o solo, porque ve a su esposa en mí?.

    Ya estaba.

    Lo había dicho.

    No podía sentirse más aterrada ni que hubiera echado una bomba y se preguntaba de donde había sacado tamaño valor para preguntar eso, pero no podía negar que aunque el relato de Shaka le había dado mucha pena, en el fondo también sintió unos celos desde lo profundo de su alma.

    Y se sentía terrible por sentirse así pero era inevitable luchar contra sus propios sentimientos hacia Shaka.

    Ella estaba enamorada de él, y eso no podía cambiar los agudos escozores que le dio, al oírlo hablar de aquella mujer del pasado, que aunque había tenido un final trágico, de alguna manera vivía en lo profundo del misterioso corazón del rubio.

    Sobrevino un silencio que a Misa le pareció aterrador y de hecho ni siquiera se atrevía a mirarlo.

    —Era más agradable cuando me hablabas en el otro tono.

    Misa abrió mucho sus ojos sus ojos ante el repentino comentario del rubio.

    Finalmente sonrió.

    Estaba cediendo ante sus tontas inseguridades, y era verdad que él había dicho que la protegería y que gracias a ella, consideraba su casa como un verdadero hogar.

    Se sentó más cerca de Shaka.

    —Entonces permíteme estar cerca de ti, todo lo que pueda.

    El asintió con la cabeza y ella se vio como bien correspondida, y acomodo su cabeza al hombro del rubio.

    Por de pronto era todo lo que necesitaban.

    Ya el clima había bajado considerablemente para esas horas de la madrugada, y eso obligo a Misa a levantarse a buscar una manta.

    De algún modo no deseaba que esta madrugada terminara y a pesar de que el rubio hubiese deseado que ella fuera a descansar, también quería estar un poco más de esta manera.

    Estaba en eso, cuando una temible sensación se apodero de sí.

    Una sensación de oscuridad, vacío, terror e incluso miedo se apodero de sí.

    Toda una serie de sensaciones hasta casi extrañas para Shaka, que era un ser desprendido de la mayoría de esas emociones y por tanto que le llegasen de forma repentina, le produjo un desbalance que casi lo hace marearse.

    —¡Rayos!— se dijo Shaka haciendo un esfuerzo para levantarse, y llevando sus brazos a la cabeza.

    "¿Qué rayos sucede conmigo?" pensaba el caballero más cercano a Dios.

    Justo en ese instante, Misa regresaba con la cobija en la mano, y al verlo en esa posición como desesperado, la chica soltó la manta y corrió junto al rubio que yacía arrodillado en el suelo con las manos en la cabeza.

    — ¿Qué sucede? ¿Qué te pasa?—dijo Misa desesperada a su vez y arrodillándose alado de Shaka

    Él se dio cuenta de que la chica estaba muy preocupada y él no estaba en posición de querer alarmarla.

    —Entremos— llegó a mascullar, y se levantó apoyándose ligeramente en la muchacha.

    Era cierto que estaba lleno de malos presagios, pero no estaba seguro de que podría tratarse.

    Mientras Misa iba por té, Shaka se quedó sentado sobre sus rodillas en el centro del salón de Virgo.

    Ya no necesitaba salir para averiguar qué es lo que ocurría, porque al principio quiso salir junto a Mu de Aries pero el cosmos y la fuerza que sintió se lo confirmó.

    Ya no necesitaba ir a para verlo con sus propios ojos, porque ya lo había sentido

    Confirmó muchas de las sospechas a las pesadillas y sueños que había tenido, y que había compartido con Atenea y de la furia, golpeó un puñetazo en el suelo, dejando un inmenso agujero allí.

    Justo en ese Rato, Misa entraba con la bandeja de té, y el estruendo la asusto tanto, que los utensilios se le terminaron cayendo en el suelo.

    Shaka se percató que la había asustado y se levantó a verla, presuroso.

    —Perdóname. Es que… ¿Qué te sucedió? Nunca te había visto así—dijo la muchacha un poco temblorosa del susto

    Shaka suspiro y mientras ayudaba a recoger el desastre decía:

    —Una nueva guerra está comenzando.

    Misa abrió mucho sus ojos del desconcierto.

    Ella sabía lo que eso significaba. Shaka tendría que involucrarse en ella.

    Shaka se incorporó y coloco la maltrecha bandeja en la mesita del costado y siguió caminado, dándole la espalda a la muchacha.

    Ella lo observaba, sin saber exactamente qué decir.

    Shaka en tanto, se veía atacado por una serie de pensamientos culposos y extraños.

    El cómo caballero de Atenea, debería estar preocupado más que nada por la seguridad de su diosa que se vería en grave peligro con la amenaza que acechaba.

    Como todo guerrero al servicio de ella, sus pensamientos deberían de ser esos.

    Pero en realidad anteponiéndola a ella, tenía otra preocupación mayor.

    Misa.

    Ella no debería estar por allí, porque el santuario se volvería un sitio peligroso y se culpaba sobremanera de no haberla sacado antes, maldijo su sentimentalismo y deseo de permanecer con ella que le nublo los sentidos y que no le permitió prever que el peligro caería durante esa misma madrugada.

    — ¡Maldición!—masculló el rubio

    ¿Cómo se suponía que sacaría a Misa de ese sitio?

    Sus sentidos le decían que no había forma de salir sin ser visto, y además él no podía abandonar su posición en la casa de Virgo.

    Estaba callado, sentado en forma de loto, totalmente absorto en sus pensamientos que cuando sintió unos cálidos brazos que por detrás suyo que se posaron sobre sus hombros y un rostro que se pegaba por detrás de su hombro, sintiendo como un cálido aliento se posara allí.

    —¿Tienes que irte, entonces?.

    —Tengo que sacarte de aquí…de algún modo—dijo él de repente

    El sintió como que el agarre de la muchacha se hacía más fuerte en su hombro.

    — ¡No! Yo puedo ayudarte…—dijo la chica en voz alta

    —Por supuesto que no- interrumpió el rubio—de ninguna manera te quedaras aquí-

    En ese instante, se oyeron estruendos que venían desde más allá del santuario y de pronto hasta el propio cielo de esa fría madrugada se volvió mucho más oscura que de costumbre.

    Eso pudieron verlo con sus propios ojos, ambos, cuando se asomaron afuera llamados por los estruendos que venían desde la entrada del santuario.

    "Ha comenzado" pensó Shaka.

    De alguna manera, el terror se apodero de si, y no justamente porque el Santuario se hallare bajo peligro.

    Lo que le atemorizaba es que la pobre mujer que miraba asustada el cielo y que sostenía con fuerza su prenda estaba en el mismo sitio y corría un grave peligro.

    Ella era tan frágil y fácil de lastimar.

    Shaka negó la cabeza. Eso no podía permitirlo de forma alguna, aunque tuviere que idear algo impensable.

    En ese rato, pareciera como si la iluminación le viniera a la mente y cogió por el brazo a la muchacha, para hacerla entrar.

    Misa se asustó un poco por el brusco agarre, pero él era demasiado fuerte, así que no tuvo más remedio que seguirlo.

    Shaka había tomado una decisión.

    Al llegar al centro de la casa, él guerrero soltó el brazo de la joven, se adelantó unos pasos dándole la espalda a la sorprendida muchacha que lo veía sin entender nada, cuando levanto una mano y de la nada, apareció una luz que hizo que Misa se cegara momentáneamente.

    Todo eso duró unos minutos y cuando Misa al fin pudo abrir los ojos, pudo verlo por primera vez con ese aspecto.

    Usando una bella armadura del color del sol, con la majestuosidad propia de alguien cuya alma esta elevada más allá de los demás.

    Y con un aura que no podía terminar de describir.

    Él se había ungido con su armadura de Virgo, dejando impresionada a la chica.

    —Shaka-sama— alcanzó a murmurar la chica.

    El rubio se percató que la chica en verdad se asustó un poco y se volteo para esbozarle una sonrisa tranquilizadora.

    —Calma….dame tu mano— inquirió el rubio alargando su mano a Misa, quien no dudo en tomar la mano de su mentor y ¿amante?.

    Él solo dijo que la protegería y que era feliz estando cerca de ella. No que la amaba.

    "Que tonterías…pero si yo tampoco le he dicho de mis sentimientos..."pensaba ella

    Ni bien terminó de rozar las manos del hombre que se hallaban parcialmente cubiertas por la muñequera de la hermosa armadura dorada, Misa entró en un trance inexplicable.

    Vió desde luces de colores, brillantes y una sensación de vértigo en su pecho que casi la marea, pero extrañamente reconfortada por la cálida mano del muchacho.

    Cuando Misa abrió sus ojos, aun sentía la mano de Shaka tomando fuertemente la suya, pero ya no estaban en el interior de la casa de Virgo.

    Era un sitio extraño, como un bosque abandonado o como un extraño jardín oscuro, por donde caían infalibles e incansables, hojas de flores de cerezo de manera indiscriminada, surcadas por un viento suave que en otro momento Misa hubiese amado, pero en ese momento estaba asustada.

    — ¿Dónde estamos?— dijo finalmente apretando con fuerza la mano del rubio y sin dejar de mirar alrededor

    Cuando Misa posó su mirada sobre dos grandes árboles que estaban juntos como si fueran gemelos, Shaka finalmente hablo:

    —Esto es un sitio seguro— y en ese instante soltó la mano de la chica para voltearse

    Misa abrió mucho sus ojos y atrapo el brazo del muchacho.

    — ¿Nos quedaremos aquí, verdad?¿tú también estarás bien aquí?—dijo ella

    Él la miro con su acostumbrada mirada cerrada.

    —No— respondió el finalmente

    — ¿Eh?— inquirió Misa

    —Tú te quedas aquí, mientras yo regreso a la casa, a esperar que sucede—respondió finalmente sin ánimo de mostrarse sentimental con ella

    Ella abrió sus ojos de la sorpresa.

    ¡Iba a dejarla sola!¡todo el tiempo ,ese había sido su objetivo!

    Eso no formaba parte del trato, ella era su discípula y quería estar cerca suyo.

    Él había prometido protegerla, así que no tenía miedo de nada, así que ella quisiera dejarla allí sola era impensable y eso no lo iba a aceptar, y eso era un grave error que él ya debía intuir, porque ese hombre conocía lo enérgico que podía a llegar a ser su carácter.

    —¡De ninguna manera me quedare aquí con los brazos cruzados!- grito Misa-yo me iré contigo, porque mi deber como tu pupila es estar contigo.

    Shaka hizo una mueca de sorpresa con sus labios al oír el enérgico parlamento de su protegida y conociéndola, decidió el también sacar sus propias garras.

    Ella no iba a moverse de allí, hasta que todo terminara, y justamente porque no podía dejar de pensar en la seguridad de ella, la trajo a estos "jardines paralelos de la casa de Virgo" que no era más una imitación del sitio donde una vez había muerto Buda siglos atrás.

    —Dije que aquí te quedaras— respondió escueto, soltándose del agarre de la niña y de hecho empezó a caminar en sentido contrario a donde se hallaba la chica, como dándole a entender que ya no había marcha atrás.

    Él se sorprendió aún más, cuando noto que la chica volvió a correr junto a los pasos de él y volvió a tomarlo del brazo.

    — ¡Te estoy hablando, no me ignores! Yo no me quedare aquí a esperar el tiempo, mi deber es estar contigo y si te lo preguntas, yo no tengo miedo ¿es que acaso olvidaste todo lo que has enseñado como buen budista? Yo no tengo miedo y por tanto, voy a enfrentar lo que venga— gritó la muchacha con furia inusitada que le salía de los pulmones, mirada determinada, sosteniendo fuertemente el brazo del rubio y olvidando por completo el sentido de su auto decoro, tuteándolo de esa forma feroz.

    Lo que pasó a continuación fue tan rápido, que ni pudo prever lo que paso a continuación, porque de repente se vio violentamente atraída por las fuertes manos del rubio que la tomo de ambos brazos para atraerla hacia él y de repente, el rostro del rubio tan cerca y…

    Una suave y dulce humedad que le cubrió los labios como una caricia.

    Misa abrió sus ojos como nada, al darse cuenta que sus desprevenidos y asustados labios habían sido atrapados por la boca del hombre cuando la atrajo en aquel violento agarre, dejándola totalmente con la guardia baja por aquella inesperada reacción.

    Justamente porque tenía los ojos abiertos, notó como el hombre, sin soltar el beso, abría también sus ojos, mostrándose más azules y profundos que Misa sintió como que iba a ahogarse en ellos.

    Ella sintió como la boca del rubio, se había apoderado de su labio superior como delineándolo, saboreándolo en un agarre casi desesperado.

    Ella se limitaba a dejar sus labios como estaban, no sabía qué hacer, era inexperta y lo que estaba haciendo era algo nuevo y extraño.

    En solo un segundo había sentido cientos de cosas, si hasta creyó que miles de mariposas le revolvían el estómago.

    ¡Maldición! Ella estaba enamorada de ese hombre, le estaba dando su primer beso y ella ni siquiera podía vivirlo tranquila por el manojo de nervios.

    Finalmente tras esos segundos que a Misa le parecieron como demasiado cortos, Shaka soltó el beso, pero seguía sujetándola muy fuerte y al separarse, ella sintió la mirada profunda de el sobre su rostro, y hasta sentía la calidez de su aliento en la cara.

    Y cuando él acarició su mejilla con un toque que a ella le pareció agónico, Misa quería morir.

    Pero en ese instante, el rubio soltó la caricia y la atrajo con más fuerza aun a su cuerpo, abrazándola a su pecho con una fuerza que le impedía a ella moverse.

    El poso su cara sobre un hombro de ella.

    —Tú no tienes miedo, Misa…pero si yo tengo mucho miedo…miedo de que te pase algo…y eso no podía soportarlo, por favor quédate aquí— murmuró él, sobre el hombro de ella, apretándola más aun, haciendo que ella se sonrojara, no tanto por la calidez de ese pecho y esos brazos que la acunaban posesivamente, sino por las palabras.

    —Shaka—balbuceó ella, derramando una lágrima perdida

    —Ya suficiente culpa tengo…porque mi deseo de ir a pelear ahora, no es por tanto por ir a proteger a mi diosa porque sea mi deber…sino porque se, que protegiéndola a ella, estaré también protegiendo este mundo donde vives tú .Soy un hombre egoísta y no me importa lo que pase con los otros, mientras tu estés a salvo. ¡No me importa nada más!-—gritó Shaka

    Cuando sintió que ella se relajaba entre sus brazos, él se incorporó un poco para verla a los ojos.

    Y se dio cuenta que sus palabras no necesitaban otra respuesta de igual índole, porque en ese rato, ella saliendo de cualquier timidez encadenada, se acercó a besarlo abriendo ligeramente sus labios y entrecerrando sus ojos.

    El entendió el mensaje y lo correspondió.

    Se sentía un poco impulsivo y estúpido, por haberle quitado el primer beso a esa inocente mujer de esa manera tan agresiva, así que esta vez decidió hacerlo mejor.

    Quería y necesitaba besar a esa mujer.

    Hace tiempo que venía negándose a sí mismo ese sentimiento que ella le provocaba.

    La amaba y no quería que algo malo le pudiere pasar.

    A ella no.

    No viviría esa pesadilla otra vez de no poder proteger lo más amado para él, así que esta vez la cuidaría y entregaría su vida de ser necesario, para que ella pudiera vivir en un mundo feliz.

    En ese beso, se transmitieron muchos deseos y sueños.

    Finalmente soltaron el beso por falta de aire y él le cogió las manos entre las suyas y las llevo a los labios, besándolos con infinita ternura.

    —Aquí no correrás peligro, por favor quédate aquí…yo prometo que pase lo que pase allá afuera, yo volveré por ti ¿entendiste?.

    Ella bajó la mirada, porque sabía lo que aquello podría significar.

    Él se iba a ir a un futuro incierto ahora.

    Ella volvió a arrojarse a los brazos del rubio que no dudaron en sostenerla.

    —Promete que volverás por mi…no me dejaras sola.

    —Lo haré, lo juro— dictaminó acariciando las negras hebras del cabello de Misa cuyo dulce aroma le acariciaba el rostro.

    Él se sentía tan mal por ella, porque podía sentir el olor de sus lágrimas y también esas gotas que le cayeron en el pecho y el hombro de su armadura.

    Recién le daba a dar entender lo importante que ella era para él y ya la estaba haciendo llorar.

    Cuando se separaron del abrazo, el rubio con mirada triste pero sin lágrimas, hizo un ademan con sus manos, haciendo brillar algo de su cosmos y el fino hilo de energía dorada que hizo destilar, pronto se convirtió en una cinta solida del mismo color.

    Shaka la tomó si fuera un hilo y tomando la mano de Misa, lo anudo allí como si fuera una pulsera.

    —Esto te protegerá mientras estés aquí, y en algún momento dado, esto te conducirá fuera de aquí cuando la invasión al santuario termine, así que no temas, porque de algún modo yo estaré aquí. Contigo-—dijo él esbozando una sonrisa un poco fingida.

    Ya era hora de separarse, porque Shaka sentía lo que ocurría en el exterior.

    Debía volver por su misión.

    Él le volvió a acariciar la mejilla de Misa, por última vez, mientras ella solo bajaba su mirada, porque no tenía fuerzas para hablar.

    Ver su espalda caminar haciendo un gesto encendiendo su cosmos y verlo desaparecer extrañamente como habían llegado, en medio de un torbellino de flores de cerezo fue todo lo que recordó, antes de caer de rodillas al suelo.

    Era una pesadilla.

    Cuando por fin parecía que iba a entrar a un sueño maravilloso, tenía que pasar eso.

    El dolor que sintió en el pecho era como una puntada a su propia alma.

    Por primera vez se permitió llorar como no lo había hecho desde la muerte de su abuelo, cuando lo lloro en secreto en su habitación.

    Lloraba porque no tenía idea de lo que iba a pasar y el miedo que decía no tener, se hizo presa de ella.

    Tenía miedo por Shaka.

    Tenía miedo que algo pudiere pasarle.

    El amor sin duda era egoísta.

    "Por favor, Shaka…piensa en tu propia vida, antes que en la de los demás..." pensaba ella

    Todas las horas que Misa permaneció en el jardín alterno de Virgo, ella no podía adivinar que afuera se había suscitado una feroz lucha de sobrevivencia y protección.

    Los espectros de Hades habían invadido el lugar, sumado a algunos antiguos caballeros dorados que al parecer fueron revividos, con el único afán de traicionar sus viejas creencias.

    No podía saber que Shaka hizo uso de gran parte su fuerza para pelear a distancia con los tres caballeros traidores, engañándolos con ilusiones en la llamada casa de Cáncer.

    Así como tampoco podía saber que con el dolor de su corazón, Shaka había descubierto una salida al problema de ingreso a los infiernos para enfrentar a Hades, pero no le dolía perder su propia vida, sino le dolía, que ella se iba a poner triste si algo le pasare a él.

    Y tampoco sabía que le iba tocar presenciarlo, pero solo porque el rubio no tenía otro camino.

    Ya había tomado la decisión.

    Misa se había recostado sobre uno de los dos árboles que allí había, sintiendo como los pétalos le caían sobre el rostro.

    Ya estaba agotada que tanto llorar que simplemente las lágrimas pareciera haberse agotado de sus ojos

    Ya habían pasado muchas horas, pero Misa seguía firme apoyada en aquel árbol.

    —¿Cómo estará yendo las cosas allá?— decía la chica mientras abrazaba sus rodillas.

    Acariciaba con sus manos el filo hilo dorado que Shaka había puesto como pulsera en sus manos y que según él, sería lo que terminaría sacándola de ese sitio.

    Misa tenía un mal presentimiento, porque ella sentía que estaba en un sitio particularmente extraño.

    Ella conocía la vieja leyenda de que Buda había muerto y elevado su espíritu bajo la sombra de dos árboles parecidos y eso le hizo fruncir el ceño.

    Le vinieron a la mente todos los momentos que vivió desde que conoció a ese hombre de pinta orgulloso y serio, que la había salvado para luego asumir su cuidado sin conocerla.

    Por último y con algunas nuevas lágrimas que le surgieron en los ojos, tocó sus labios.

    Esos labios que él había besado, quizá al inicio con brusquedad, pero luego con tanta ternura, que ella simplemente deseo derretirse ante un contacto que ni en sus peores sueños se había atrevido a tener.

    —Fue tan dulce— se decía, sin dejar de tocar sus labios

    En ese instante una ráfaga de luz inundo todo el sitio, obligándola a cerrar los ojos y cubrirse con los brazos.

    Alguien o algo habían llegado a ese sitio.

    Misa se levantó como pudo y posándose detrás del árbol fue a observar lo que ocurría.

    Cuando por fin pudo vislumbrar lo que sucedía, el corazón de Misa casi se encoge, porque por fin, luego de varias horas, por fin podía verlo.

    Iba a correr junto a él, pero unas sombras que estaban frente a Shaka la hicieron detener la corrida.

    Tres hombres de aspecto extraño y vestidos con armaduras oscuras también estaban presentes en ese lugar.

    El hilo en la mano de Misa empezó a brillar, como diciéndole que se quedara, y de alguna forma la inmovilizaba porque la chica no pudo moverse, y además se dio cuenta que por causa de eso, los tres extraños no podían verla ni percibirla.

    —¿Qué-es esto?— murmuró Misa, al notar que no podía correr junto a Shaka.

    De pronto una voz en su cabeza le dijo lo que ya presentía.

    "Quédate donde estas…"

    Misa no pudo hacer más que caer sobre sus propias rodillas al ver lo que sucedía ante sus ojos.

    No podía oír bien, pero entendió que esos tres invasores eran traidores y que iban a cometer la cobardía de enfrentarse los tres a un solo hombre.

    No pudo oír bien el resto, pero cuando oyó de la voz de Shaka.

    "Este es un buen sitio para morir", la chica casi pierde el control de si, pero la dura atadura que le daba la pulsera en su mano la inmovilizo totalmente.

    Estaban luchando, como Misa podía llegar a ver, en lo que le permitían sus propios ojos, y fue un instante cuando el soltó el llamado Tesoro del cielo, que el rubio ladeo su cabeza para mirarla con sus ojos azules abiertos y tristes.

    Sus miradas se conectaron en ese instante y ya sea por obra de quien sabe, Misa entendió lo que iba a suceder.

    Shaka no iba a salvarse ni pretendía que así fuera, él había hallado la manera de sortear el problema e iba a sacrificarse y con esa mirada lánguida, le estaba pidiendo perdón a Misa.

    Por dejarla presenciar eso.

    Pero en el fondo de su corazón, Shaka quería hacerlo, y era mentira eso de que no quería ensuciar de sangre la casa de Virgo, por eso decidió pelear en los jardines gemelos, porque la verdad, él sabía que tenía que morir y solo en ese lugar, su alma tendría un último instante de encontrarse con ella, en ese sitio sagrado, místico, como lo era ese jardín.

    Misa no pudo decir nada ni gritar como su corazón le dictaba.

    Cuando vio a esos tres caballeros oscuros ponerse en cierta posición y gritar:

    —¡EXCLAMACION DE ATENA!.

    Misa se dió cuenta que ya todo estaba hecho.

    Fue más de lo que pudo aguantar y su débil corazón estrujo con fuerza y cayó al suelo en un desmayo

    ¿Se puede cambiar el destino del hombre de morir eternamente?

    ¿Las personas vienen a este mundo solo a experimentar tristeza y dolor?

    Cuando Misa parpadeó y pudo abrir sus ojos nuevamente, se incorporó y no pudo ver a nadie, excepto el mismo jardín, y las mismas titilantes hojas de cerezo.

    No había rastro de Shaka ni los otros, pero de pronto la mirada de Misa se perdió al notar palabras escritas con dejo de sangre en algunos pétalos que volaban como buscando trasmitir algo.

    Para otros no sería nada, pero Misa pudo entenderlo.

    "Las flores retoñan y mueren, las estrellas brillan pero eventualmente se apagan, todo muere. La tierra, el sol, el universo. Nada está excluido.

    Comparado con eso, la vida del hombre es efímera, como un abrir y cerrar de ojos.

    En ese instante un hombre nace, ríe, llora, pelea, sufre, regocija, lamenta, odia y ama. Para luego caer en el sueño eterno llamado muerte"

    Misa sostenía los pétalos ensangrentados que volvieron a sobrevolar de sus propias manos, como alejándose, como deseando trasmitir ese mensaje a otros.

    Solo en ese preciso momento lo entendió.

    ¿El testamento de Shaka? ¿Es que acaso luego de morir, su alma decidió volver un instante para escribir ese mensaje?

    Misa se echó al suelo derrotada.

    —Se ha ido…ni siquiera pude verlo al final— se decía sollozando al comprobar lo que ya su alma sabia.

    Solo un ruido del tintineo de un collar de cuentas la hizo despertar de su letargo y mirar para arriba.

    Cuando Misa levanto su mirada y lo que vio la dejo anonadada.

    Era Shaka…aunque lucia muy distinto. Su esencia se veía un poco extraña. Como si no pertenecería al fuero terrenal.

    —No podía irme sin pedirte perdón.

    Ella se levantó y quiso abrazarlo, pero el la detuvo colocando el collar de cuentas frente suyo.

    —Tómalo…es tuyo. Esto va a quedarse contigo para cuidarte.

    Misa se sintió un poco frustrada por no poderlo abrazar, pero tomo en sus manos el precioso collar de cuentas que Shaka le dio.

    —Mi alma ya no pertenece a este mundo, Misa...pero la tuya si…yo aún tengo que cumplir un último deber, pero quiero que sepas que de alguna manera yo siempre estaré contigo. Nunca serás un alma solitaria, por tanto debes prometerme que serás valiente ante lo que venga en el futuro. Yo en tanto te juro que hare lo infinito de mi hasta el final, para ayudar a que tú puedas vivir en un mundo feliz, porque al final de cuentas soy un egoísta y ese es mi deseo. Quiero salvar a este mundo para ti. No me importa lo demás.

    En eso Misa sonrojada y con los ojos muy abiertos sintió una calidez en su rostro, porque el estaba posando su mano sobre su mejilla.

    Ella sabía que el ya no era terrenal, sin embargo emanaba una calidez tan fuerte.

    El siguió hablando.

    —Ya una vez no pude hacer nada por la primera mujer, por la que me había preocupado, pero contigo tenía que ser diferente. No puedo dejar que corras peligro, nunca más.

    No dijo nada más, porque sus labios como llamados por una señal sagrada e insoluta, se unieron en un beso que podía ser casi irreal, pero que sin embargo lo era.

    Era real, ella así lo sintió, porque el alma de Shaka le transmitió todo el aliento de que esto era verdad.

    —Tu volviste por mí…eso es suficiente para mí—murmuró ella sobre sus labios.

    Hasta que sobre sus mismos labios, ella sintió como si él se desvaneciera y ante sus ojos, se convertía en polvo brillante que se diluyo en el viento de ese árido jardín como cientos de luciérnagas que la rodearon.

    Era el alma de Shaka que se estaba despidiendo de ella.

    —Es tan cálido— se decía la muchacha con la mirada oculta bajo el flequillo, cuando sintió que al final estas desaparecían elevándose en algún sitio inexplicable.

    Misa se sintió tan sola en ese momento, derrotada ante la oscuridad del lugar, el peso de las palabras de Shaka que había hecho lo indecible para volver a despedirse de ella.

    Pero una luz que emanó del hilo dorado de su brazo que empezó a tintinear como música silenciosa, la hizo despertar.

    —Es verdad…esto no ha terminado….y además él me dijo que no estoy sola— besando el collar de cuentas que él había dado y colocándosela en el cuello.

    La luz en el hilo de su mano seguía brillando.

    Al igual que la hermosa luminosidad que emanaba del collar de cuentas que se puso al cuello y que juraba para sus adentros que no volvería a sacarse hasta el día de su muerte.

    Era una promesa.

    Quizá no podría vivir con el, pero viviría para cumplirle su último deseo a él.

    Sería feliz.

    Aunque se la pasara la vida, intentando serlo.

    Lo haría por Shaka.

    Sería egoísta, si fuera necesario.

    De todas maneras, el amor era egoísta ¿no es cierto?

    EPILOGO. 5 AÑOS DESPUES.

    Kyoto

    Japón

    Las mañanas en Kioto eran muy tranquilas, posiblemente las más tranquilas y apacibles de este país oriental.

    La antigua capital milenaria de los japoneses, era un sitio perfecto para quienes amaban la arquitectura antigua, los recuerdos y la vida más allá de lo terrenal.

    Justamente en ese sitio donde se erigía un antiguo dojo ninjutsu-budista en el pasado, existía ahora un templo budista que era uno de los más concurridos y respetados de la ciudad.

    Era dirigido por una joven mujer, que se erigió como su sacerdotisa y que en el pasado fuera nieta del antiguo mentor del dojo.

    Ella era muy respetada, porque se murmuraba que poseía un gran poder espiritual y era muy visitada, justamente por ello.

    Nadie hubiese imaginado que hace cinco años atrás, esa misma mujer se había tenido que marchar de la ciudad presurosa, por el peligro que le impusieron sus propios compueblanos.

    Movida por la hermosa luz de la mañana que deparaba un nuevo día, una hermosa mujer vestida con gi y hakama de color blanco y rojo, usual en las sacerdotisas de templos consagrados a Buda, se disponía a rezar su primera letanía.

    Llevaba un largo cabello azulado suelto, que le caía como lluvia por su esbelta espalda y en el cuello, brillante e imponente, lucía un hermoso collar rosario de cuentas.

    En su mano izquierda también brillaba una delgada pulsera de oro, y cuando abría sus grandes ojos verdes, podía verse través de ellos, una inmensa pureza de espíritu.

    Ella era Misa ahora, la mujer en la que se había convertido, luego de vivir una pesadilla hace cinco años atrás.

    Podía recordar aun perfectamente, como luego de varios días, el collar y la pulsera que Shaka le había dado fueron los elementos que la ayudaron a sobrevivir y que al cabo la terminaron sacando del santuario, cuando todo hubo terminado.

    Pero la condujeron, no al sitio donde estaba actualmente, porque cuando quiso darse cuenta, ella ya estaba en la India.

    Evidentemente se estaban cumpliendo los designios y deseos de Shaka, materializadas atravez de esas dos extrañas joyas.

    Y fue cierto, porque Misa vivió dos años allí, protegida, mientras maduraba y terminaba de crecer en la mujer en que se terminó convirtiendo, bajo el cuidado de sacerdotes budistas.

    Al cabo de ese tiempo, ella emprendió vuelo a su tierra, a su Kioto natal, ya munida de determinación y madurez, para tomar la tierra que le pertenecía y hacer lo que estaba destinada a hacer.

    Servir a Buda.

    Su imponente presencia enseguida sugirió respeto y el hecho de ser una mujer solitaria no menguó eso, porque el gran poder espiritual que emanaba de si la protegía.

    Lo que los demás no sabían, es que no solo la protegía eso.

    El eterno rosario de cuentas que llevaba en su cuello, así como la fina pulsera dorada que contenía un dejo del cosmos de la reencarnación de Buda, que dejo plasmado allí su deseo de protegerla por siempre, era el verdadero campo de protección que poseía.

    Misa se había jurado a si misma que sería la mujer que Shaka le pidió que fuera y nunca volvió a mostrar lagrimas a persona alguna.

    Tampoco regresó a Grecia después de todo, y asentó sus raíces definitivas en su tierra natal, pero en el fondo de su alma, sabía que Shaka había cumplido su promesa con ella.

    De que siempre velaría por ella, y que jamás volvería a correr peligro alguno.

    Aunque no estuviera físicamente presente.

    Esa noche, antes de acostarse salió a prender algunos inciensos en el jardín para su abuelo y su amado Shaka.

    Era su ritual diario de cada noche.

    Ella sabía que no estaba sola, pero ese día lo comprobó más que ningún otro, cuando arrodillada cerca de los inciensos, su collar empezó a brillar con una luz que no emanaba de ella, y lo mismo pasó con su pulserilla.

    Una inmensa calidez la rodeó, la misma que sintió cinco años atrás, cuando sintió al alma de Shaka despedirse de ella en los jardines gemelos.

    Por primera vez en todo ese tiempo, se permitió echar algunas lágrimas que corrieron por sus mejillas.

    —Dicen que tu papel en este mundo terminó cuando sellaste tu alma para derribar el muro de los lamentos, y desde esa vez comprendí que tendría que aprender a vivir por mi cuenta en este mundo. En este mundo sin ti…

    —Desde esa vez también me decía que un futuro sin ti, era un futuro sin sentido, pero también recordé tu promesa, y me di cuenta que tú en verdad nunca te fuiste, te quedaste aquí para cuidarme, protegerme como la niña descuidada que fui alguna vez y que rescataste del fondo, también he pensado que era mi destino encontrarte, porque estoy más que segura que la punta de mi hilo rojo lo tienes tú y ni aun la muerte pudo romperla, y estas aquí, estoy segura— se decía tocando en el cálido collar de su cuello.

    Era cierto, porque ella sabía que Shaka seguía allí y lo seguiría estando, hasta que los recovecos del tiempo le trajeran el sueño eterno.

    Y él estaría allí para recibirla en ese momento y volverle a dar uno de esos besos tan cálidos que ella atesoraba en el fondo de su corazón.

    Mientras tanto, viviría con una sonrisa, como le había prometido.

    Gracias a él, ella no era, como muchos pensaban, un alma solitaria.

    "Yo te protegeré por siempre, lo prometo…no me importa lo demás…es mi destino, además…el amor es egoísta ¿no?"

    FINAL
     
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    Víngilot

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    Magistral, emotivo, cautivador, soberbio... Rogue, me pongo de pie ante tu talento, lo has demostrado sobremanera, esta historia es hermosa, de principio a fin. Shaka, el caballero de mi signo es un señorón, uno de los Caballeros Dorados más poderosos, cual Shun que detrás de esa mirada dulce esconde un inconmensurable cosmos, le has hecho justicia a alguien que lo merece y que se ve un tanto opacado por otros caballeros de índole más espectacular.
    Este capítulo me ha partido el corazón ¡sí, lloré como un niño, rayos! Si de por sí ya la partida de Shaka al inframundo era dolorosa, ahora saber lo que hubo detrás de ello me da con un tubo... Misa ha sido un personaje extraordinario, qué mujer, qué temple, qué valor para superar la muerte de su amado, recordaré de ella su inocensia, su gracia, su entrega... la escena de los dos bañándose en el barco; cuando Shaka la carga bajo una lluvia de flores de cerezo; ese beso en el jardín de la Casa de Virgo...
    Debo reclamarte también algo: soltaste todos los capítulos de una buena vez y me perdí la oportunidad de poder comentarte a placer, saborear cada escena, analizarla, disfrutarla, así que tuve que resumir todo, y eso no es lo más recomendable. Tuviste tus motivos para hacerlo así, a mí sólo me queda adaptarme.
    Me despido felicitándote una vez más, Rogue, aquí tienes a un lector si lo aceptas, no tengo flojera de leer ni de comentar, considéralo ¿quieres? Ojalá que pronto me invites a leerte que será un absoluto placer, sin más me despido por el momento, que estés muy bien. Un abrazo.
     
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