Describe una emoción

Tema en 'Actividades y concursos finalizados' iniciado por Quelconque, 26 Julio 2009.

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  1.  
    Liwk

    Liwk Iniciado

    Libra
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    Contrapunto


    Nadie parecía darse cuenta.


    Incluso las luces del tráfico habían decidido que, por ahora, era más importante sostener el aliento, cerrar los ojos y esperar.


    El microcosmos a su alrededor, se había detenido inexorablemente y los murmullos ahogados de todo el mundo comenzaban a acercarse y a llenarlo todo de un frenesí inquietante que antes no estaba ahí.


    Era el tono de las llamadas urgentes, que saturaban las líneas telefónicas en cacofonía; o tal vez, los sollozos que llegaban demasiado tarde y la gente que se arremolinaba en contornos inconexos en la periferia. Era, tal vez, el ruido de la ciudad detenido en el fondo, por un instante efímero, atrapado en el grito disonante que profería la garganta de alguien más.


    Era todo eso y, al mismo tiempo, era una nulidad incierta. Ausente.


    Cientos de miradas consternadas que se desbordarían de un segundo a otro, ahora que él había olvidado del todo, lo que significaba estar ahí.


    Nadie parecía darse cuenta; pero de pronto, había decidido qué era lo que quería ser cuando fuera grande.

    * * *​
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  2.  
    Elibe

    Elibe Usuario común

    Capricornio
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    Jazz, tango, ballet. Ya nada quedaba de lo que había sido su vida en la juventud, tan solo amor. O eso parecía. La edad, aunque se quiera, no se puede ocultar. Lo mismo al amor. Hacía ya bastante tiempo desde que el le susurró al oído lo que alguna vez fué inagotable. Te amo. Cuan fuerte es.
    Parece que ya solo perdura cariño, si es que queda un poco. Si no es eso, es temor a la soledad. Aquella tan desafiante, tan única, tan imperturbable; quien solo busca un hueco, una grieta para empezar a escabullirse más y más dentro.
    Los bailarines famosos e importantes que fueron alguna vez, han dejado de existir. Amor a la pareja, al baile, al arte o al amor. ¿Que importa cual sea mientras sea amor? No te alejes si aún queda en ti el recuerdo, una chispa. Bailarina de mi corazón, has que tu sombra me siga aunque no sea capaz de cumplir esa promesa. Así mismo, hare que la mía te siga y vea por ti.
    Estoy seguro de que en algún lugar, en el que nos veamos al pasar, aún cuando nuestros ojos sean ciegos, ellas se reconocerán y volverán a danzar.


    ___________

    Siento que hize un revoltijo por ahi, pero al final me gustó. Jaja. En fin, ando haciendo acto de presencia por estos lados.

    Liwk, me encantó tu relato!
     

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  3.  
    Shaisma

    Shaisma Guest

     
  4.  
    Shaisma

    Shaisma Guest

    Hola, tengo solo unos pocos días registrada y me pareció innovador el ejercicio literario referente a los tres niños, así que escribí unas líneas que se las dejó a continuación , espero les guste , mucho le agradecería sus comentarios:

    Realmente eran ciertos los rumores que recorrían las calles del pueblo, al parecer mi pequeña hermana menor por fin decidió desinhibirse y lanzarse a la incontenible pasión que durante años consumía su frágil peso corporal.
    Durante largas noches veraniegas, tuve la extraña sensación de impotencia ante sus tristes relatos de amor por el pequeño Sebastián, que además, siempre terminaban en un largo insomnio bajo el llanto amargo de un amor no correspondido y luego al amanece, como una rutina predecible, regresaba a la desvencijada ventana de nuestra habitación, a la espera silente de los pasos que llevaban y traían al pequeño Sebastián. No podía entender aquella relación de amor y odio que los llenaba y vaciaba diariamente, como las mareas a las playas, pero lo que si entendía, era la desesperanza y esperanza que la pequeña Sofía sentía al mirar diariamente por la ventana; sus lagrimas y rubor se confundían en una mezcla de sentimientos que ella misma no podía controlar, sin embargo, su paciencia era ferrosa como su confianza, esa dualidad amor- odio era inútil e incomprensible para mí.
    Sofi, como solía llamarla desde que éramos niñas, siempre fue la indefensa hermana menor que tenía que proteger, por eso no soportaba verla aceptar pacientemente la espera de una limosna de afecto, temblaba de desesperación cuando no podía hacerle entender lo humillante de su situación, pero al mirar la ternura de su mirada cuando hablaba de Sebastián, su rostro iluminado cuando lo veía pasar, la sonrisa cuando él descuidadamente rozaba su mano, me anulaba completamente y mi incomprensión pasaba de impotencia a tolerancia
    Fue en aquel verano, cuando después de ocho años, de furtivos encuentros y desencuentros, compartimos, las únicas y últimas vacaciones de nuestra niñez, juntos los tres, en la vieja casa de la abuela, Sebastián, como todos los años, venía a compartir sus vacaciones junto a nuestra familia. Esta temporada tenía algo realmente especial, el clima era relajante y fresco para la época del año, la siembra todavía llena de flores sin cosechar y esa mañana parecía mágica por su recién arcoíris que despuntaba el alba, nos lanzamos al disfrute de todo aquello que a nuestro alrededor nos inundaba y como nunca compartimos sin límites todo el colorido que se nos ofrecía, cansados por los juegos y las tonterías, oímos los gritos de la nona que ofrecía jugosas frutas para desayunar.
    Sofi y yo preferimos descansar y comer en el patio para llenar nuestros ojos del cuadro magistral que era el amanecer y en un instante Sebastián asistió que nos acompañaría, inmediatamente sentí la rigidez del cuerpo de Sofía al percibir la cercanía de él, miré su frente llena de un leve pero incontenible rubor, las pupilas dilatadas, como sospechando o prediciendo algo en el ambiente, sus manos comenzaron a juguetear con su vestido y una maliciosa sonrisa se dibujo en sus labios, en ese instante supe que algo ocurriría , ya conocía esa sonrisa que pocas veces se delineaba en la cara de mi hermana, entendí perfectamente que estaba dispuesta a pasar el límite de su timidez; en un instante de descuido infantil, Sebastián asistía inocentemente sobre las inútiles preguntas que le hacíamos, él examinó a Sofi y reflexionó sobre el color de sus mejillas, fue gusto en ese momento cuando ella se acercó a él ferozmente sin dar tregua a la razón y cediendo el paso a la sorpresa, lo beso directamente en la boca, su corazón latía al galope, sus labios entreabiertos sintieron la suavidad y humedad de los opuestos, pude ver el temblor de sus manos, el movimiento de sus ojos cerrados como en trance divino.
    La confusión me embargó, pero pude entender el alivio de un sediento en el desierto, por fin su deseo se cumplió, la desesperación se disipó y ella siempre lo recordó como el primer, último y único beso que pudo dar a Sebastián antes de que ese verano se marchara del pueblo para la gran ciudad.
     
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  5.  
    George Asai

    George Asai Maestro del moe

    Aries
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    ¿Por qué guardé tanto mi silencio?

    Aun recuerdo la juventud hermosa que tuve hace ya mucho tiempo atrás, mis padres me obligaron a meterme al ejército desde temprana edad, aun cuando mi verdadera pasión era bailar, no puedo olvidar las sensaciones que tuve en el campo de batalla, toda esa gente muriendo a mi lado y esas caras desgarradoras por parte de los infantes aun siguen destrozando mi mente cada noche.

    Los días antes de entrar al ejército fueron los mejores de mi vida, debido a la ocupación militar de mis padres yo tenía toda la tarde para mi solo, así que dediqué mi vida al ballet clásico y a la danza de aquella época, las horas de práctica en los estudios eran difíciles y pesadas, yo era el único hombre del equipo, ya que el tabú de ser homosexual estaba latente, aun así a mi no me importo y seguí adelante, luchando contra los discriminadores y las peleas familiares.

    Fue ese día que un ángel cayó del cielo y me saludó con gran entusiasmo, su nombre es confuso, estos últimos setenta años han sido difíciles que he olvidado nombres y personas, pero la sensación de esa mujer es inolvidable, sus palabras eran suaves como las nubes, esos ojos verdes tan hermosos me cautivaron salvajemente.

    Las prácticas siguieron adelante, en esas dos semanas los dos intercambiamos emociones, desde la alegría del éxito, hasta la desesperación del fracaso, más que nuestro lazo se basaba en la confianza como compañeros de equipo, aun así los latidos de mi corazón se aceleraban en su presencia, tenía una falsa sensación de seguridad cuando estaba a mi lado.

    Nuestra obra tenía un nombre raro, no puedo recordarlo, sencillamente veo algunas imágenes espontáneas, por ejemplo un caballero sostenido una espada y una doncella bailando con un bastón en medio del escenario. Luego por casualidades del destino la guerra comenzó, todos los hombres fuimos obligados a ser parte del ejército, mi vida como bailarín terminó ahí, durante mi despedida ella y yo no dijimos palabra alguna, pues era obvio que jamás nos veríamos de nuevo.

    La guerra fue devastadora, no quiero recordarla realmente.

    Y así pasaron los años, los horrores de mi vida y los pecados que cometí se incrustaron en mi memoria como lastres de acerco sobre mis tobillos, todas las personas que eran importantes para mi desaparecieron, olvidé el rostro de mis padres, de mis hermanos y también el de mi compañera, los setenta años de agonía solamente tuvieron dolor y pesadillas interminables.

    No quiero sentir más, no quiero recordar nada más, decidí caminar hacía el puente, para terminar estos setenta años de soledad. A nadie le importará la muerte de un viejo canoso, nunca tuve hijos y mis sobrinos murieron hace tiempo, soy el último de mi linaje, todo por la maldita avaricia de la guerra.

    Fui pasando en medio de los callejones que alguna vez fueron mi campo de juegos, curiosamente algunas imágenes siguen igual que hace ochenta años, ahí mismo una anciana pasó de largo, al estar justo a centímetros de mi hombro pude ver sus cansadas facciones, las arrugas inundaban su rostro, las canas se veían opacadas por una capucha negra, seguramente para terminar el frío.

    Un encuentro casual que no tiene nada que ver conmigo, sus ojos verdes me miraron por una centésima de segundo, como si hubiese encontrado a un viejo amigo, curiosamente yo la miré de la misma forma, entonces recordé los ojos verdes de aquella bailarina hermosa. Los años pasaron pero las sensaciones de mi alma aun seguían vigentes, por primera vez en mucho tiempo me sentí feliz.

    A pesar de eso ya no podemos hacer nada, nuestro encuentro no duró más que dos segundos, cada uno siguió su camino después, porque ahora ya no hay manera de recuperar el tiempo perdido, seguí caminando hacía el puente, luego me posé sobre la frágil barda de seguridad, antes de lanzarme al abismo observé de nuevo a la señora, ella se quedó inmóvil, dudando en voltear o no, luego de unos segundos ella siguió su camino hasta desaparecer en el callejón.

    No tengo nada más que decir, con mis últimas energías coloqué mi pie derecho sobre la barda y con el izquierdo me impulsé hacía delante, la caída de aquí al agua es de nueve metros, no dude en lanzarme al abismo de la muerte, solamente por un instante y en mis segundos finales el rostro de la anciana se quedó grabado en mi corazón…

    Si tan solo este encuentro hubiera ocurrido hace sesenta años mi vida habría sido la más maravillosa de todas, lastima que al final del abismo solo encontré una muerte vacía, ahogada en el silencio eterno.

    FIN
    ¿Lo hice bien? O necesito cambiar algo, PD es tarde mañana edito y pongo la siguiente imagen.
     
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