de Inuyasha - Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]

Tema en 'Inuyasha, Ranma y Rinne' iniciado por sessxrin, 15 Octubre 2010.

  1.  
    sessxrin

    sessxrin Fanático

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    Escritora
    Título:
    Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2480
    Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]

    Well, creo, creo es la primera vez que hago un one-shot tan largo, o al menos es un record para mi :'P
    Mmmm espero les guste un poco y no les aburra la narración y no estoy aconstumbrada a narrar de esa manera, pero ya había empezado así y medio mamera volver a empezar todo de nuevo :o

    En fin...disfruten, eso, intenten disfrutar :P

    Titulo: Delirio a blanco y negro.
    Summario: ¿Por qué no ha vuelto? ¿Por qué no regresa? ¿Dónde se metió aquella extrovertida chica?
    Pareja: Naraku & Kagome.
    Letras: 1.976/One-shot.
    Tipo: UA.
    Advertencias: Mala puntuación :'( Rayos! en serio me estan jodiendo los puntos :(
    Ranking: K+ :) o no sé la verdad :o
    Dedicatoria: A Pan-chan *-* y a Kotono *-*


    .Delirio a blanco y negro.


    Ella siempre llega a las cinco y media de la mañana; él ya está despierto a esa hora, a él le encanta verla llegar. Ella pasa y mientras lo hace se pone su bata; él corre el florero que está en la mesa al lado de su camilla, poco a poco, hasta que lo tumba.

    El florero se rompe y el ruido hace estragos en el lugar. Ella llega
    preocupada y mira con interés y confusión el desastre, él sonríe cínico, fue sin querer. Ella se agacha y recoge los vidrios, él huele el aroma de su cabello, delicioso y calmante, como a flores silvestres.

    Ella se va y él cuenta los segundos. La chica regresa con un nuevo jarrón y con flores nuevas en él, flores azules, las favoritas de Naraku. Él la mira fijamente, ella le sonríe dulcemente y luego se retira.

    Naraku se levanta y pasa una mano por su negro cabello, coge las flores y las toca, ella tuvo que haberlas cogido, su esencia está allí. Coge la cámara de video que estaba en la caja de la mesa y luego sale, caminando lentamente, sin afán, disfrutando del olor que había dejado la chica al recorrer el mismo camino. Ella está en una oficina, revisando papeles, él la mira e imagina poder palpar su suave y trigueña piel…mueve su cabeza un poco y abre la cámara, grabando a la chica. Cada paso que da, cada suspiro que bota, cada mueca que hace…todo, ¡todo!

    Ella es una fantasía, una muñeca muy bonita. Él no duerme, no, en las noches prefiere observar minuciosamente las fotos que le ha tomado, los videos que ha grabado, todo sobre ella, y no descansa, no necesita hacerlo, porque ella es su sueño.

    Ella sale y lo mira fijamente, no es la primera vez que lo descubre grabándola, en cambio le sonríe a la cámara pícaramente y luego se va, otro paciente la necesita. Naraku no hace nada, su rostro está quieto, sereno. La persigue y por las rejillas de la ventana la observa, con su cámara colándose entre ellas. No le gusta que ella toque a otras personas, odia que les sonría de la misma manera que a él, que le acaricie el cabello como lo hace con el suyo… ¡no! ¡Todo es de él! ¡Kagome es de Naraku! Mueve su cabeza de un lado a otro y enfría la rabia que le estaba quemando las venas; ya sabe lo que tiene que hacer (lo que hace todos los días)

    ¾Kagome ¾musita con esa voz profunda y oscura¾ es hora del baño.
    Ella se voltea y lo mira con confusión.
    ¾Todavía faltan tres horas ¾le recuerda la chica con paciencia.
    ¾No. Es ahora. ¾demanda con autoridad.
    Ella se revuelve un poco incomoda en el borde de la cama, nunca ha podido luchar contra esa energía que destila su voz, es como un imán.
    ¾Está bien. ¾se levanta de la cama y sale, mirándolo un poco mal. Él sonríe ladino, ella no puede con él.

    Caminan en silencio, ella delante de él con los brazos cruzados, molesta; y Naraku atrás, grabándola, con una sonrisita de suficiencia en su rostro.
    Llegan a los baños y Kagome camina con cuidado por el suelo húmedo, mientras que él tiene su mirada fija en ella.

    Kagome abre una cortina de bañó y ésta muestra una tina blanca y sencilla, él siempre se asea ahí.

    ¾Entra ¾le indica la azabache.
    El joven la mira con curiosidad, mientras suelta un seco “hump”. Deja la cámara encima de un armario al frente de la tina y se mete en la susodicha, se queda parado en ella y la mira fijamente.
    ¾Quítame la ropa ¾le ordena mirándola directamente a sus ojos chocolates.
    ¾ ¡¿Eh?! ¾musita sorprendida Kagome¾ ¡No no Naraku! Tú puedes hacerlo, yo no ¾dice mientras intenta cerrar la cortina.
    Él interrumpe su acción.
    ¾Hazlo, no vas a ver nada nuevo ¾responde con una sonrisa ladina.

    Kagome mira el suelo incomoda; tiene razón…un poco. Recuerda que antes él no podía ni mover las pestañas, pues todo su cuerpo estaba tostado, quemado. En su casa hubo una fuga de gas y explotó por un fosforo, el fuego arrasó con las paredes y todo lo que se encontrara en su camino.
    Ella sintió mucha compasión por él, no tenía a nadie, estaba solo. Lo acompañó, lo cuidó con mucho dedicación, lo bañó…sí sí, era parte de su trabajo, pero más que todo de ella, sentía que hacía lo correcto al prestarle tanta atención.

    ¾Ese no es el caso, el punto es que ya te puedes bañar solito ¾le replica con molestia.
    ¾ ¡Hazlo Kagome! ¾truena con fastidio. No está acostumbrado a que no hagan lo que él ordena.

    La susodicha sintió como su cuerpo convulsionó un poco de miedo, mientras una corriente eléctrica surcaba su espalda; él podía causar terror cuando se lo proponía. Pero no iba a dejarse manipular, ni porque hiciera una rabieta iba a dejar que la manejara de esa manera ¡no señor! Frunce el ceño y cruza los brazos.

    ¾Con ese tonito menos voy a acceder ¾le informa terca, molesta.

    Entonces él hace algo que sólo hasta ahora se le había ocurrido. Coge la mano de la chica y la pone encima de su hombro, mientras va quitándose la bata y va palpando la mano de Kagome en su piel traslucida.
    La aludida está más que incomoda y su respiración se altera, ¡que terco es ese hombre! Pero ya siente que no puede hacer nada, quiere salir y correr, pero no puede…y no es él, es algo más.
    No hace nada, sólo lo mira con ojos de platos a sus ojos negros y sin fin.

    Él sonríe con satisfacción y coge la otra mano de la chica, quitando la otra manga. Despacio, lento, como aquella primera vez que ella lo desvistió, con cuidado y delicadeza. Aprieta sus manos sobre su piel y traza con los dedos de ella círculos y caminos sobre sus cicatrices, mientras sus ojos negros no se desvían de los de marrones de Kagome.

    Y la bata cae. Ella no mira, no puede escapar de su mirada, es algo muy fuerte, y Naraku siente demasiada dicha.

    Él se agacha y se recuesta en la tina (con la mano derecha de Kagome en su pecho), mientras siente el agua fría (como a él le gusta) cubriendo su cuerpo pálido. Ella se arrodilla en el suelo y quita su mano, mientras siente la confusión adueñándose de su mente; no puede seguir dejando que él la controle, son como hilos delgados que la engatusan, la manipulan.

    Se levanta en silencio con la mirada gacha y cierra fuertemente la cortina, mientras sale casi corriendo.
    Y Naraku sonríe de lado, que gloriosa se siente la satisfacción.


    Los minutos pasan y él vuelve a su habitación. Se cambia allí y no deja de mirar la foto de Kagome en su armario, es una terrible obsesión que siente por ella, una necesidad arrolladora.
    Naraku se acuesta en su cama y coge la cámara, la abre y mira la grabación, ésta le muestra lo que había sucedido en los baños. Él recrea todo de nuevo en su mente, se sentía tan bien tener su piel tocando la suya, palpando su cuerpo, acariciándolo.

    Saca una caja de la mesa de noche y la voltea con rapidez sobre su cama, bota el estuche al suelo y esparce las fotos sobre la cama, todas sobre Kagome Higurashi, la enfermera del hospital San Martín, ella, la chica amable y compasiva.
    La susodicha ya se fue, él está encerrado en su estancia.

    Las mira minuciosamente, mientras escucha la voz de ella en la grabación, la cámara está reproduciendo en una esquina de la cama. No quita sus ojos negros de las fotografías y siente como ellas cobran vida, repitiendo aquellos momentos y aquellas escenas. Son como un montón de diminutas grabaciones multiplicándose a la vez, deleitándolo y calmando esa necesidad que tiene por ella.

    La grabación se acaba, él vuelve y la coloca. Y sigue de esa manera, hasta que en algún momento las fotografías dan vuelta a su alrededor y su risa dulce nubla sus sentidos, cayendo fundido sobre las fotos.



    Los días pasan y ella no ha vuelto al hospital; Naraku siente que va a explotar, así que mantiene aquellas ausencias encerrado en su habitación, sin salir, sin comer, sin bañarse, sólo observando sus grabaciones y mirando sus fotos, escuchándola.
    ¿Por qué no ha vuelto? ¿Por qué no regresa? ¿Dónde se metió aquella extrovertida chica? La desesperación brota sus venas y siente como algo se va rompiendo en su interior, crujiendo esa falsa ilusión.

    Hasta que por fin escucha como la manija de su puerta va girando, debe ser ella, nadie se atreve a entrar a su estancia, más cuando está en ese estado tan peligroso.
    Y sí, es ella, su cabello azabache inunda el lugar con su aroma a flores silvestres y sus ojos parecen iluminar la habitación.

    Kagome entra con cuidado, meditando los pasos que da, controlando hasta su respiración. La chica observa con sorpresa las fotos de ella en todo el lugar, en el suelo, en la cama, en las paredes, en todo el lugar.
    Hasta ahora no se había fijado en las muchas fotografías que él le había tomado.

    Se sienta en la orilla de la cama e intenta pasar una mano por el cabello negro del joven, pero éste la detiene.

    ¾ ¿Por qué no habías venido antes? ¾pregunta el chico con posesión.
    ¾Por asuntos que debía resolver ¾dice mientras suspira y recorre su mano por la frente fría de él.
    ¾Nada es más importante que tú estés aquí ¾responde Naraku mirándola fijamente.

    Ella deja caer la mano sobre su pierna y mira hacía otro lado.
    ¾ ¿Qué es esto? ¾pregunta él cogiéndole su mano y observando con rabia la argolla dorada que abraza su dedo anular.
    ¾El asunto que tenía que hacer ¾responde ella con una sonrisa forzada.
    ¾No no ¡no! ¾replica mientras se mueve incomodo sobre su cama, moviendo sus manos nerviosamente sobre ella y botando las fotos al suelo.
    ¾Naraku… ¾dice con lástima la chica, parándose de la cama y retrocediendo poco a poco.
    ¾No, ¡No Kagome! ¡tu no puedes estar casada! ¡No! ¾grita y se arrodilla encima de la cama, alcanzando a la chica y cogiéndola por los hombros¾ ¡No! ¾La mueve bruscamente y ella suelta un gemido de dolor, la está lastimando.

    Las lágrimas saladas de Kagome no demoran en salir, mojando su rostro. Naraku la mira con los ojos desmesuradamente abiertos y se da cuenta que está sufriendo, él la está haciendo sufrir. Aprieta su mandíbula y la va soltando poco a poco, mientras va repitiendo en voz baja unos: “no, no no, no puede ser cierto”

    La rabia lo inunda más y siente como ya todo en su interior se rompe, todo se destruye a su alrededor. Con la furia brillando en sus negros ojos, coge el florero y lo bota contra la pared, ella se envara y su cuerpo convulsiona un poco, pero no puede dejar de mirarlo, de alguna forma también le duele… duele verlo de esa manera tan deplorable y lastimera.
    Arroja la mesa al piso y los cuadros los estampa contra el suelo, cuadros que ella le había pintado; las flores y todo a su alrededor, botando las fotos contra ella y sintiendo como todo se venía hacía abajo, su mundo se había caído.

    Kagome se retira y afuera jadea un poco, su mano se dirige a su pecho y corre, corre huyendo, no puede más.

    Y Naraku siente de nuevo como las llamas lo consumen, sólo que está vez no siente que arde, sino que se congela y se destruye en miles de cenizas que desaparecen entre los vidrios rotos.





     
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  2.  
    Kyouko Kiryuu

    Kyouko Kiryuu Adicto

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    Pluma de
    Escritor
    Re: Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]

    ¡Konnichiwa! :rosa:

    Me gustó mucho tu one-shot, se me figuro a una telenovela x'D Ok no.
    Waa que bien, me encanta que Naraku sea un posesivo de primera xD. La parte en la que dice que Kagome le cuido cuando llegó todo quemado al hospital se mi hizo familiar al anime, cuando Kikyo cuido a Onigumo, ¿será que la idea la tomaste de ahí? Porque si es así déjame decirte que te quedo genial.
    La verdad me dio lástima Naraku en el momento que se enteró que Kagome se había casado, waa pobre de mi Naraku (no me importa que sea malvado, también me gusta los chicos malos -.-).
    Bueno yo me despido, nos vemos luego.

    Sayonara... :rosa:
     
  3.  
    Cazadora de Dragones

    Cazadora de Dragones Usuario común

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    Pluma de
    Escritora
    Re: Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]

    Te mentiría si te digo que no he llorado con este fic ( admito que soy muy llorona), es precioso, extraño, triste, deseperante ... tiene un montón de cosas que no aparecen normalmente en los fics que he leido y eso me gusta, bueno me encanta.

    Parece que esta pareja está abarcando lo que se dice gran parte de tus escritos, pero para bien, ya que despierta cierta curiosidad la unión de dos personajes tan diferentes. También es curiosa por como haces que se complementen aún pareciendo que no lo hacen.

    En pocas palabras me he quedado maravillada.
    Espero volver a leer algo tuyo pronto, bye.
     
  4.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Escritora
    Re: Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]

    ¡Kya! ¡Amo tus escritos sobre esta pareja! Hasta siento penas por el pobre de Naraku, Kagome ¿casada o comprometida? Bueno, para el caso es igual y siente que su mundo se destruye en miles de pedazos. Te felicito por todas tus ideas tan buenas de esta pareja ;D
     
  5.  
    Pan-chan

    Pan-chan Fanático

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    Pluma de
    Escritora
    Re: Delirio a blanco y negro. [Naraku&Kagome]

    Kyaaaa ToT que triste, pero aun asi me ha encantado ¡Gracias por dedicarmelo! XD

    Sabes bien que adoro a esta pareja (y la culpa es unicamente tuya) las personalidades de Naraku y Kagome se complementan bastante bien, Kagome vendria siendo el toque de dulzura y tranquilidad para el psicopata de Naraku, él por su parte es el encargado de corromper a nuestra dulce Kagome :3

    El final no es lo que esperaba, pero no todo puede ser felicidad XD
     
  6.  
    sessxrin

    sessxrin Fanático

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    Pluma de
    Escritora
    kagomeXinu: Waa en serio? No me gustan las tevenovelas ._. (Excepto la Pola x'D) Sí, lo saqué de esa parte, me parece preciosa esa escena. Gracias. Naraku es amor *-* Gracias por pasarte y comentar.
    october: Gracias. Sí, porque estoy traumada con el Naraku&Kagome, es lo que me está saliendo ahorita. Eso espero yo, seguir escribiendo. Gracias por pasarte y comentar.
    Izayoi sama: ¡Gracias! yo tambien amo esta pareja (más que todo a Naraku) Casada, se casó. Las ideas vienen solas, aunque la parte final fue insipirada en el vide de Hysteria de Muse :D! Gracias por pasarte y comentar.
    Pan-chan *-* : No hay de que, todos los escritos de esta pareja van para ti y a Kotono *-* Me alegra que sea mi culpa, de veras. Exacto, son el uno para el otro, Rumiko mala :( No todo puede ser Twilight, rosa :) Gracias por pasarte y comentar.
     
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