Del ocho al cielo

Tema en 'Fanfics abandonados TV, Cine y Comics' iniciado por Fenix Parker, 29 Noviembre 2014.

  1.  
    Fenix Parker

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    Escritor
    Título:
    Del ocho al cielo
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    686
    Ayer falleció un icono de la comedida mexicana, un gran hombre, que trajo risas a tantos, un amigo seguro para todos los que crecimos con el Chavo del 8, el Chapulin colorado, los Caquitos, el doctor chapatin y todos sus demás personajes. Aquí un pequeño homenaje a Roberto Gomez Bolaños, Chespirito.

    *******************************​

    —Esta oscuro y si me da miedo me da la garrotera—decía la voz de un niño en la oscuridad.

    —Tranquilo Chavito todo va a ir bien—le respondía otra voz de un hombre dándole palmadas.

    Le parecía tan familiar.

    Una tenue luz iba emergiendo poco a poco, era difícil saber si ella se acercaba a ellos o estaban avanzando hasta alcanzarla.

    —Pero, pero es que mis amigos quiero jugar con ellos un poco más—indicaba el niño un tanto ansioso suspirando luego—me faltó pedirles que volvieran hacerlo.

    —Ellos no pueden venir por ahora—le decía otra voz de una mujer—anda roro él no puede llegar tarde, deben darse prisa. —le señalaba al hombre lo acompaña.

    —Pero...Quico y la Chilindrina…—la voz del niño se quebraba como a punto de llorar.

    La luz comenzaba a envolverlo poco a poco.

    —Estamos bien Chavito, mira, ¡te regalo mi pelota!—decía un voz como en el vació.

    Frente a él aparecía un chico vestido de traje de marinero extendía sus manos hacia él llorando mientras sonreía.

    —Pero... es tu pelota cuadrada, esperaste tanto para que te compraran, ¿me la darás?, ¿esto significa que ya no estamos enojados? —decía el niño mientras con ilusión la abrazaba.

    —Claro que no Chavito, nosotros somos amigos—agregaba una una niña de anteojos mientras corre hacia él salta sobre él abrazándolo.

    —Lo siento mucho por todo lo que paso—sonreía mirándolos—estoy contentitisisimisimo por volver a ser su amigo,espero que puedan venir a jugar luego…

    —Te prometo que lo haremos—le respondía la niña—cuídalo mucho papito, lindo, mi amor—agregaba mientras abrazaba también al hombre de bigote que lo guía.

    —Pues claro que si mija,faltaba mas, uste mientras portece bien que la estoy vigilando desde acá.—le indicaba con gesto paternal.

    —Nos vemos amigo, jugamos a los encantados pronto,tengo tantas cosas que contantarte—decía el chico que le dio la pelota.

    —Sas entonces que yo llegaba …y luego tú …y la Chilindrina ¿sas? —exclamaba el niño dando saltitos.

    Ellos afirmaban con la cabeza y agitando su mano se desvanecían. Una mujer surgía de pronto mirándolo con amor, él niño por un momento dejaba de serlo y se abrazaba a su abdomen, la mirada a los ojos con cierta melancolía y se levantaba, ella extendía su mano hacia él.

    —¿El chipote chillón?—lo sostenía acariciando un poco el mango mordiendo su labio inferior derramando algunas lagrimas de su mejilla.

    —Siempre fuiste un gran héroe—le susurraba ella al oído mientras lo mira acariciando su mejilla—hiciste a tanta feliz, sobre todo a mí, gracias.

    Sostenía su mano y comenzaba a desaparecer soltándola poco a poco, el hubiera querido que durara un poco más. Volvía a ser un niño en instantes, vistiendo un short remendado una camisa a rayas, con un gorrito verde en cabeza, con el que demostró por tanto tiempo que no se requiere tener mucho para ser feliz. El hombre de bigote extendía su mano y él la toma, así se desvanecían en la luz.

    Sentía por segundos pequeño dolor en el corazón y cerraba los ojos, algo así como un respiro interior, que un momento después no era más que un recuerdo.

    Unas escaleras a la entrada, cuatro habitaciones a la vista y ese eterno barril, como un coro se escuchaba a lo lejos esa canción.

    Que bonita, es la vecindad del chavo, no valdrá medio centavo pero es linda de verdad...

    —¡Godinez!, ¡Jaimito!, ¡La bruja…digo doña Clotilde!, —exclamaba al niño, sorprendido miraba al hombre que lo guiaba sonriendo. —¡Don Ramón!.

    —Bienvenido Chavo,¡Mira, nos cooperamos entre todos y tenemos esto! — señalando una mesa tomándolo del hombro.

    El niño se acercaba entusiasmado, las nubes por las que caminaba se iban disipando mostrando una charola llena de tortas de jamón.
     
    Última edición: 30 Noviembre 2014
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    Víngilot

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    Virgo
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    Excelente Fénix, el hecho de que te tomaras el tiempo de crear esto en honor al Sr. Roberto Gómez Bolaños te hace también una persona honorable, un tipazo. El relato es muy emotivo y sabes disfrazar el dolor hacia la muerte, sencillamente magnífico y a pesar de que se me asomaron las lágrimas, no eran de tristeza, me hiciste sentir tranquilo, satisfecho, sin deudas. Luego, lo de las añoradas tortas de jamón... qué delicia de expresión, deberías ver la mía. Fénix, mi reconocimiento, que Dios te bendiga a ti y a los tuyos. Un abrazo.
     
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