Romántico De rayas azules y puntitos rojos

Tema en 'Relatos' iniciado por Paulijem, 7 Agosto 2020.

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    Paulijem

    Paulijem Hija de Aslan, Larcha y Tributo del andén 9 y 3/4

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    Título:
    De rayas azules y puntitos rojos
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1265
    Este escrito participa para el Concurso-Aniversario improvisado.
    Regalo improvisado: "Calcetines impares"




    Patrick Miller era un buen hombre: dedicado a su trabajo, a su esposa y a su hogar. Pero los días malos existían y los errores eran humanos; Patrick tenía un punto a su favor si se seguía ese camino. Sin embargo, olvidar un día tan importante como su aniversario de bodas no tenía ningún perdón, en especial porque se trataba del primer año de casados. El sudor frío mojaba su camisa mientras pensaba en ello; su esposa no sólo se decepcionaría de él, sino que lo sentenciaría a mil noches sin sexo.

    «Mil noches».

    Rebuscó entre las cajas del ático mientras de vez en cuando comprobaba el tiempo en el reloj de su muñeca. Ella llegaría en cualquier momento, prácticamente la oía abrir la puerta y hacer la pregunta del millón a gritos. Tenía que darse prisa, usar el ingenio, ser ese chico que era capaz de hacer cualquier cosa con lo que sea. Pero ya llevaba un buen tiempo sin tener buenas ideas. ¿Era la vejez? ¿El matrimonio? ¿La grasa que consumía todos los días camino a su trabajo?

    Sus manos dieron con dos calcetines impares, horribles y sin gracia; uno de rayas azules y el otro de puntitos rojos. De todas las porquerías de aquel lugar, lo único a lo que se habían pegado sus manos eran a esas dos cosas. ¿Debía darse por vencido? ¿Resignarse a esas mil noches sin sexo y dormir en el sofá hasta que le saliesen canas?

    Suspiró.

    Ese día había sido particularmente difícil. Le habían gritado en el trabajo. El coche se lo habían llevado al taller. Lo habían pisado y empujado en el subte. Había olvidado su aniversario y con ello, el regalo que quedó atrapado en la joyería del Centro Comercial a dos cuadras de su hogar por llegar tarde.

    «Sí, un día de mierda».

    Apoyó su espalda en las cajas de cartón y miró con desdén los calcetines impares. ¿Qué más daba? Peor era esperarla con las manos vacías, con esas cosas al menos podía llegar a improvisar. Se había graduado de la universidad improvisando, ¿qué podía llegar a ser diferente en el aniversario de su boda?

    Eres un idiota, Miller —murmuró dispuesto a salir del ático. Tenía que tener la decencia, por lo menos, de esperarla duchado —. Porque apestas y hueles a mierda —masculló haciendo una mueca de asco después de comprobar el intenso aroma de sus axilas.

    ***​

    Ambos estaban impecables. Él con un traje azul Francia para ocasiones especiales, ella con un hermoso vestido floreado. Una cena perfecta a luz de las velas. Risas, arrumacos y entre aquella emoción, el momento había llegado; el sudor frío había regresado a hacer presencia en su espalda. Se quería morir en ese mismo instante apenas ella sugirió lo de los obsequios. Con todo su temor, sacó la cajita que había encontrado entre las chucherías del ático para darle una mejor presentación a esos dos calcetines ridículos y la colocó frente a ella.

    —¿Sabes? Cuando la señora Benitez me preguntó tres veces seguida si estaba segura de la decisión que había tomado, no le había dado tanta importancia. Pero, vaya, supongo que se refería a esto —dijo mirando curiosa y desconfiada los dos modestos e impares calcetines en aquella caja tan delicada —. Que detalle.

    —La señora Benitez sólo sabe peinar a sus gatos y enloquecer a los vecinos —comentó arrugando su nariz —. La detesto —no había temblor en su voz a pesar de sus nervios.

    Sucedía que la señora Benitez había sido, en su grotesco pasado, su niñera. Lo único que recordaba de ella era su mala actitud y su comida llena de pelos de gato que aún le quitaban el sueño.

    —Conmigo siempre fue amable.

    —Porque tú eres especial, cariño —rodeó la mesa y se acercó a su oreja —, inteligente y sexy —ella sonrió complacida y él se sintió triunfante.

    Aún tenía el toque seductor. Ella lo empujó e hizo un ademán con su mano.

    —Rufián, sólo quieres distraerme de los sucios calcetines.

    —¡Claro que no! —«¡claro que sí!» pensó con aquella desesperación contenida.

    —Explícame entonces qué representan cada uno.

    Bien, lo había ensayado, ¿no? El calcetín de rayas azules era para guardar aquellos deseos prohibidos que le gustaría intentar alguna vez en su vida y el de puntitos rojo para guardar aquellos sitios a los que ella desearía viajar con todo su corazón. No sólo se trataba del material perfecto para un vídeo de Ideas en 5 minutos, sino que era adorable, íntimo y lo sacarían de un aprieto.

    —Puntitos rojos, es... ¡Calcetín!

    —¿Se te rayó el disco?

    —Me estoy concentrando.

    —Es nuestro aniversario, no la tarea.

    —¡Lo tengo! —aclaró su garganta e intentó dejar de temblar como un Chihuahua —. Olvídalo, seré honesto contigo. Sé lo especial que son estas fechas para ti, Lili, intento ser un buen esposo todos los días. No debería sólo intentarlo, debería serlo y ya; estoy aprendiendo sobre la marcha —soltó una risa sin dejar de mirar aquellos preciosos ojos de su amor —. Tenía planeado para este día un sin fin de cosas, para agasajarte como mi esposa, mi amiga, mi amante, mi compañera —bajó la mirada —. Para agradecerte por lo que haces por mí, por perdonarme cuando no noto tu corte de cabello, cuando no le doy importancia al perfume nuevo que te colocas todas las mañanas —se arrodilló frente a ella y tomó sus manos. Si no encestaba ahora, no lo haría jamás —. Tuve un mal día y lo único que encontré en nuestro ático fueron estos calcetines. Pero si lo piensas, representan lo que en verdad somos: impares, distintos y únicos. Puedes guardar en ellos lo que tú quieras: deseos, sueños, anhelos, broncas, dinero, secretos.

    —¿Tareas para el hogar? —Patrick ladeó la cabeza dudoso y Lili lo golpeó en el hombro.

    —¡Auch! Claro, ¡tareas para hogar! No me dejaste terminar —ambos rieron, pero llegó el momento en que aquel silencio era mucho más importante que cualquier otra cosa —. Te amo, no sabes cuánto.

    —No deseo saberlo, mientras me lo demuestres todos los días.

    —Trato hecho —susurró acercando su rostro, con todas las claras intenciones de sumirse en la suavidad de sus labios, sin embargo, se detuvo un instante —. Espera, ¿qué hay de mi obsequio?

    —Bueno —ella tomó su mano derecha y la colocó sutilmente sobre su abdomen —, aquí está. Pero tardará al menos unos seis meses más en tomar forma.

    —No, en serio, ¿dónde está mi obsequio?

    —¡Sorpresa! -exclamó radiante de felicidad —. ¡Vamos a ser padres!

    Bueno, sus neuronas estaban un poco trastocadas con las últimas horas, pero estaba seguro de que se había salvado de una paliza; estaría seis meses sin sexo de todas formas, pero no había paliza ni decepción. Se sentía raro, una mezcla entre felicidad, miedo y ganas de desmayarse. Sin embargo, olvidó por completo todas aquellas inseguridades en cuanto sintió sus labios sobre los suyo. Era fácil perderse en ese mar de incoherencias que formaban parte de su temperamental y alegre esposa. Deseaba perderse en ella toda su vida.

    El mal día había quedado atrás. Patrick había reiniciado su sistema y los calcetines impares pasaron a segundo plano por alguna milagrosa razón. No podría pedir más que eso. Al parecer, había terminado siendo un tipo afortunado después de todo.

    ¿Era un final feliz? Por como lo veía, tan sólo era el principio de un final feliz. Estaba demasiado ocupado en ese momento como para darle importancia realmente. Prefería seguir siendo sorprendido por la vida; tenía aires de ser emocionante...
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho Orientador del Mes Orientador

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    Oh, ternurita!!!

    Me encantó ese final, y el que unos calcetines sucios e impares puedan representar varias cosas para salvar un descuido por cansancio ciertamente tuvo un toque romántico y encantador que hizo olvidar al final el desencanto del olvido ─claro, el anuncio de una futura paternidad complementó lo emotivo de la situación, a pesar de condenarlo a seis meses sin sexo... ☺☺☺☺.


    Fue muy bonito de leer, cargado de dulzura y con el toque especial que le das a tus personajes y el desarrollo de los escenarios, así que gracias por escribir.
     
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    wasabi

    wasabi Flamer Comentarista empedernido

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    Me dio mucha ternura tu historia, fue algo hermoso como desarrollaste al personaje de Patrick y lo cargaste de momentos emotivos, graciosos y de puro amor a pesar del cansancio que transmitía. Fue algo muy lindo sentir la relación de los dos personajes tan real y llena de amor, a pesar de solo relatar un momento pequeño logras que el lector llegue a empatizar con la pareja.

    Me alegra que todo haya resultado tan bien para ambos, creo que los calcetines solo ayudaron a Patrick para sincerarse y darle el mejor regalo a su esposa diciendo palabras tan hermosas justo cuando ella espera un bebé.

    Me encantó tu fic, muchas gracias por participar en el concurso. Espero hayas disfrutado escribir tanto como disfruté leyendo tu historia.

    Saludos c:
     
    Última edición: 8 Agosto 2020
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    Creo que básicamente voy a repetir lo que han dicho Inunio y wasabi pero, ¿qué más da?

    El relato es increíblemente tierno, desprende mucha dulzura. Patrick se hace querer, me gusta la evolución que tiene su personaje. Cómo pasa de un día horrible a volverse loco intentando dar con un regalo aceptable, después prepararse el discurso como si fuera un examen, para terminar diciendo la verdad y llevándose una grata sorpresa al final. Una de mis partes favoritas ha sido cómo repasaba lo que le iba a decir y cómo se traba, me ha devuelto al ambiente escolar. Las respuestas de ella son geniales. He disfrutado mucho con los toques de humor con los que has impregnado el relato.

    La vuelta que le has dado a los calcetines impares ha sido ingeniosa, transformando su significado en varias ocasiones. ¿Mi favorita? "Representan lo que en verdad somos: impares, distintos y únicos."

    Una gran historia, entrañable, divertida y muy amena. He disfrutado mucho de la lectura, gracias por compartirlo.
     
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