Dama Blanca, los guardianes y los 10 Caballeros

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Estrella Solitaria, 31 Enero 2011.

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    Estrella Solitaria

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    Dama Blanca, los guardianes y los 10 Caballeros
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    Al fin luego de tantas cosas que hacer puedo poner conti, espero la disfrutenn :)

    24° Capitulo: Hermosos Cerezos

    Todos se dirigieron en barco hacia el Oeste, en donde también a bordo estaba Ocaso con mareos y tocándose la cabeza recostado en una cama de aquel navío, cuestionándose el motivo por el que se encontraba allí, Brisa del Viento lo acompañaba y le calmo cuando despertó.

    — ¿Por qué estoy aquí? —le interrogaba esa persona.
    — No te preocupes, por orden del comandante estas aquí— le explicaba calmadamente, mientras se tocaba la cara su acompañante y agrego —ten calma que nadie te ha removido tu casco más que yo y nadie ha visto tu rostro —le apaciguaba aquel guardián.

    — Has sido muy inteligente, te lo agradezco— sonriendo le decía mientras las olas apuraban su desembarco, aún estaba sorprendido por todo esto, no comprendía las razones del actuar del comandante y pensando en eso se levanto para asomarse a ver el mar sin dejarse ver, sólo se encontró con Ytrion cuando salió quien le dirigía sus típicas miradas serias buscando algo y le rodeaba sintiéndose identificado.

    — Dime ¿qué quieres de una vez?, que esas miradas te delatan —viéndole fijamente mientras el viento les rodeaba.
    — Dime, ¿qué escondes Ocaso? —le interrogaba en la cubierta del navío.
    — No lo comprenderías — quiso cortar la conversación sin embargo Ytrion no se quedaría con las dudas y se interpuso en su camino.

    — Si piensas que no soy digno de tu confianza, puedes dudar cuanto quieras— termino diciendo soltándose del brazo que lo apretaba y dirigiéndose de nuevo a su recamara.

    Ytrion si dudaba, en eso tenía razón, pero no sabía como aquella persona lo había sabido, eso le inquietaba, sin embargo confiaba sin saber por qué.

    Aquel navío estaba desembarcando ya en Escama, el puerto muy nombrado del Oeste y sin que le vieran Ocaso camino muy rápido entre la gente hasta llegar al tupido bosque que lo colindaba, sacándose su casco y pudiendo descansar un poco su cabeza. Comenzando a pensar hacia donde se dirigiría ahora y también cuestionándose el motivo de que lo trajeran a este territorio, cuando una mano toco su hombro tomando este brazo fuertemente muy alerta, sólo cuando se volteo se dio cuenta de que eran Anzagorel y Brisa del Viento, disculpándose en seguida por su defensa, a lo que los miro con extrañeza porque no sabía para que le buscaban.

    — ¿Por qué me trajeron a este territorio? —esa duda de todo este viaje asomaba en su voz.
    — Era mejor, así nadie vería lo que no es debido —le expresaba aquella Brisa del este.
    — ¿A dónde iras ahora Ocaso? —con curiosidad le preguntaba Anzagorel, desconociendo que su dirección ya estaba decidida.

    Aquella persona se había ido de su propia vida, muchos giros le habían llegado hacia donde nunca imagino y a pesar del tiempo aun había algo que hacer, en su mente recordaba que aquel que aunque había sido un traidor le había ayudado en gran manera, todo estaba en curso.

    Unos días después ambos gemelos jugaban entre ellos bromeándose y riéndose cuando se toparon con aquel que había desaparecido del desembarco y lo extraño es que estaba combatiendo con un asaltante…
    — ¿No es Ocaso aquel que pelea?... —se interrogaba el Trueno al lado del Rayo ambos mirando en la misma dirección.
    — No puede ser que tenga el cabello tan largo…—continuaba diciendo el Rayo anonadado creyendo haberle confundido por lo que mejor se fueron un poco atónitos.

    Mientras en la Ciudadela aquellos guardianes descansaban mientras Camel aun continuaba con sus pinturas alegremente siendo observada por Dorado. Earth y Bosque divertidos estaban escuchando a Relyell, mientras otros guardianes envueltos en polvo limpiaban aquellos libros que Relyell guardaba en la biblioteca, sin embargo tanto el Caballero Negro como el Caballero del Fuego no estaban en la base guardiana y nadie sabía en donde estaban.



    A la distancia se escuchaba a una muchacha muy alegre recibiendo a su guardián, su protector, su caballero que regresaba luego de grandes batallas y a quien de hace tiempo no veía recibiéndole con una gran sonrisa, el llamado Caballero del Ámbar o como a él más le gustaba: Caballero del Fuego quien también alegre regresaba más que por su compromiso en cuidarla por el cariño que ya le tenía.

    Por otro lado aquel noble caballero estaba de camino a la destrozada Cerezo un poco desanimado y cuando caminaba observo a una persona que se agachaba y enterraba una semilla en la tierra observando con un poco de tristeza pero de esperanza a la vez, y con un frasco de agua le vertió un poco y luego se levanto mirando el pueblo, aquel comandante le reconoció, era Ocaso a quien veía y cuando este quiso sacarse su casco se percato de la presencia de ese comandante y se lo dejo en la misma posición.



    — ¿No sabía que conocías Cerezo?, pensé que pertenecías al este— sin comprender este guardián noble le miraba confundido.
    — Si conozco el oeste, sólo fue por un favor que le serví, no pertenezco a sus tropas ni al territorio del este— le aclaraba aun mirando ese pueblo.
    — Pero usted que está haciendo aquí, ha venido a visitar este triste lugar— con algo de incredulidad y de interrogantes en su persona.

    — Siempre vengo a Cerezo, le prometí a alguien que nunca desprotegería este lugar y espero el momento para poder ayudar —recordando y notándose el tono firme en su voz a pesar de lo que implicaba Cerezo, tanto dolor y alegría una mezcla amarga por un instante que se volvía dulce al siguiente momento.

    Aquel Ocaso tenía miedo a enfrentar todo, pero ya era tiempo…
    — ¿Por qué en esa ciudad has plantado algunas semillas que te dio Vaiolet? —acercándose más mientras el cielo se tornaba rojizo, naranja ante sus ojos.
    — Las he plantado para devolverle la vida a este lugar, además hay algo que tienes que saber, aunque me odies — se sinceraba lo que le extraño mucho a este gran comandante.

    Ante los cantos de las aves y a la vista de los cerezos que quedaban comenzó, con débiles palabras y alentándose…
    — Había esperado mucho este momento, extrañe mucho esta ciudad, pero ya todo está en curso y preparándose para poder surgir de las cenizas…—decía con una inspiración del alma, tomando su casco lo retiraba de su cabeza lentamente mientras el Caballero Negro le miraba no entendiendo sus palabras.
    Solamente comprendió cuando le miro de frente, directamente a la vista, aquella figura que en sus sueños había extrañado, la musa de su sufrimiento, aquella que le dejo sin alma y sin corazón, ella estaba frente de él tan fría y decidida a su parecer, más por dentro había añorado este momento todos los días desde su partida y no lo podía creer, sólo tuvo fuerzas para susurrar su nombre entre el viento que mecía su cabello que había crecido mucho desde la última vez que la había visto, parecía una aparición, un fantasma de sus recuerdos, más no, ella era real, absorto y sin palabras se había quedado mientras escuchaba las palabras que parecían nunca llenar el vació que él sentía.

    —…Marithza, Marithza…— susurro con un hilo de voz.
    — Soy yo Dereck, no sabes cuánto te he extrañado —con tono quebradizo aún en su voz era un momento complicado.
    — ¿No has muerto?, ¿cómo pudiste hacerme esto?, ¿no te ha importado mi sufrimiento? —todas esas preguntas que siempre pensó decirle alguna vez, ahora asomaban como la explosión incontrolable de un volcán.
    — Tienes que escucharme Dereck, aquel día cuando estaba muriendo dos personas me rescataron y me llevaron a otro lugar en donde estuve dormida y recuperándome mucho tiempo, sin saber en dónde estaba, ¡tienes que creerme!— le decía con la esperanza de que él se quedara junto a ella.
    — Me has mentido, además ayudaste al traidor, me quitaste todo ¿cómo quieres que te escuche?, ¿no has sido lo suficiente cruel ya?... —con un gran sufrimiento sin querer escuchar las explicaciones de ella.

    — He venido a tomar control de mi amada Cerezo, ya el papeleo esta en el Gran Tribunal, Dereck, también en eso me ayudo aquel que llamas traidor —trataba de explicarle, pero no había caso, él no deseaba saber más de ella ni de su presente yéndose de aquel lugar negando todo lo que había escuchado.
    — ¡Entonces quédate con él! —grito yéndose de aquel lugar mientras ella lo miraba con una tristeza inmensa sin embargo, ahora debía ser fuerte y estar firme, eso lo sabía bien.
    Aquel caballero se marcho directamente a la Ciudadela en donde la noticia ya era comentada por todos, preguntándose él como lo habían sabido si apenas la había visto hace muy poco tiempo, acercándose rápidamente al verlo sus compañeros que estaban felicitándole, a pesar de que eso no le quitaba el gran enojo, viendo a un lado de él vio a Anzagorel y a Brisa del Viento, siendo al primero al que se dirigió enojado tomándole con gran fuerza.

    — Fuiste tú, cierto— ante la sorpresa de todos los presentes —tú te la llevaste —triste y enojado aquel de la noble tristeza.
    — ¡Comandante suéltelo!, yo fui quien le pidió a Frederick ayuda— reconocía Brisa del Viento, palabras que desviaron la atención de Dereck sin dejar escapar a Anzagorel.
    —Era necesario, sino ella hubiera muerto. Ellos tenían la tecnología que a nosotros nos faltaba para ayudarla…—recordando la tristeza de todos en esos momentos, sin ser soltado por el comandante.
    — Si, y al darnos cuenta de que aun estaba viva, combatiendo por sus últimos momentos, la tomamos y la llevamos al este en donde estuvo mucho tiempo dormida y recuperándose comandante— explicaba esta Brisa que ahora se veía en problemas, solamente contando la verdad de lo que había pasado.

    — Fue nuestra culpa, pero a pesar de todo no me arrepiento, ella ahora está bien. Venga desahogue todo su enojo —le proponía Anzagorel, pero el comandante no podía hacerlo, sólo había sido un arrebato.
    — Ella nunca lo ha traicionado, añoraba verlo todos los días, pero por su protección no le dejamos. Además si su padrastro averiguaba que vivía, hubiera intentado destruirla aunque sí de su vida dependiera —explicaba la Brisa recordando todo lo vivido en estos meses y pensando lo que él decía, aquel caballero le soltó, tenía un gran caos en su mente que no se perdonaría y a toda velocidad salió de allí hacia su reino de Canela, triste, confundido y en esa salida norte que fue la que utilizo para irse casi derriba a Capa Blanca ya que no le vio y además salió muy rápido, quien al darse cuenta de lo extraño que estaba le siguió, sin que se notara su presencia, nunca antes le había visto así…

    Aquel caballero tenía mucha tristeza, pensar en qué aquella a quien tanto quiso estaba muerta y ahora resultaba que no, no podía entender las razones que tuvo para aparentemente fingir su muerte…
    Capa Blanca continúo siguiéndole hasta que sintió su presencia el guardián noble.
    — ¿Por qué me sigues? —pregunto sin darse media vuelta para verle, escondiendo su vista de la de él y con voz un poco temblorosa.
    — Que buena noticia que la preciosa Dama Blanca esta viva —con una alegría extraña en él, empezando a decirle esas palabras de alguna manera para consolarle.
    — Si es una gran noticia, pero no quiero verla…— diciendo esto último con fuerza y alejándose de su compañero guardián.

    — ¡Espera Caballero Negro!, sé lo que piensas de ella, pero no es cierto…—tratando de convencerle y que se detuviera, dándose él media vuelta con fuerza notándose sus ojos llorosos.
    — ¡Entiende que no quiero saber nada de ella! —con mucho pesar le explicaba.
    — Estas mal caballero, ella siempre te ha querido… además no dejo de suspirar tu nombre cuando estaba en el este y de pedir verte —diciendo lo último con su mano en su hombro sujetándole fuertemente.
    — ¿Cómo sabes eso si tu no estabas? —soltándose aquel noble guardián.

    *Mientras yo que he vuelto del este tengo que tomar dominio de Cerezo, aquel tribunal ya fallo a mi favor y ahora mismo están sacando a ese maldito duque que sería mi padrastro, extrañando a Dereck siempre, aun recuerdo sus palabras pero sé que si supiera toda la verdad, no pensaría eso y recuerdo todos esos días desde que Anzagorel me llevo al este en brazos fingiendo que me enterraría, mientras yo estaba inconsciente y muy grave y Brisa del Viento pidiéndole el favor de salvarme al llamado traidor porque poseía tecnología nueva y buenos médicos que me ayudaron, mucho tiempo estuve sanando y sin poder levantarme, extrañando a mi familia, a mis compañeros y sobre todo a aquel Caballero de mirada profunda. Mi estadía en el este estuvo más que nada acompañada por Brisa del Viento, le debía a Frederick este gran favor por eso me pidió ser su enviado y pagarle estando a su servicio, pero todo esto lo hice para rescatar a Cerezo, él mando aquellos documentos que yo necesitaba a cambio del pequeño favor que realice.



    No pude ver otra salida, además debía estar oculta ante la amenaza de mi padrastro que tomo Cerezo y trato de matarme dos veces.
    Ahora frente de él me encuentro mientras lo obligan a desalojar y la gente grita y da aplausos sorprendiéndose de que este con vida, hasta los guardias de palacio se alegraron de mi llegada.



    — ¡Por qué no te has muerto!, ¡me vengare de ti! —me grita mientras es sacado a la fuerza por enviados de aquel tribunal.
    —Descuida que en las mazmorras tendrás tu reino jajaja— se burlaba de el uno del tribunal llevándoselo ante el lamento de mi ex padrastro.
    La gente se me acerco y me abrazaban felices mientras gritaban mi nombre al aire, lo que me hizo muy feliz. Con Cerezo liberado ya mi vida tomaba su curso.

    *Capa Blanca aun quería hacer entender a aquel caballero y no se daría por vencido en su intento persiguiéndole y si era necesario hasta combatir, aquel Príncipe de Canela no quería escuchar razones, aun tenía mucho en que pensar.


    — Yo la vi cuando se la llevaron al este con un collar con agua en su interior que después me entere los guardianes del pasado le habían pedido a Fiedinger para restablecer en un poco su salud, dándole a beber un poco. Luego los seguí y les espié, estaban muy preocupados y ella ya no respondía…pero se ha sanado…—rápidamente le explicaba aquel guardián que por primera vez en mucho tiempo se preocupaba de algo que no fuera coquetear con las mujeres.


    Al comandante sus palabras sonaron como estallido enmudeciendo ante la impresión agrandando sus ojos de azul profundo, no podía creerlo, fue un impacto fuerte.

    —…Ella ha vuelto, ¿la volverás a perder? —fue la estocada final para que reaccionara, volviendo la mirada a él una sonrisa afloro de su rostro que ya parecía no conocer la alegría.
    — Gracias —logró decir más alegre palmoteando el hombro de su compañero quien también estaba feliz cambiando la dirección directo a Cerezo a toda velocidad.



    Continuara....
     
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    Continuando este capi... espero que les guste ;)

    Más allá un margón miraba la situación dirigiéndose a Capa Blanca quien le daba la espalda, este se acerco con manos en sus bolsillos y su verdosa mirada agradeciéndole el impulso que le dio a su hermano para que arreglara la situación, lo había notado muy pensativo por mucho tiempo, y aunque trato y trato, con la aparición de Marithza había resurgido la esperanza y con la ayuda de Capa Blanca aunque le pareció muy extraña su aparición había reaccionado por completo.
    — Él es alguien muy fuerte por eso siempre lo he admirado —sinceramente susurraba este guardián causando la risa de Zéfiro que le escucho claramente la afirmación de su compañero.

    * Debo dejar estos asuntos encargados a alguien, pero ¿a quién? me preguntaba porque deseaba ver a mi madre y a Estela en la Ciudadela, al igual que a mis amigos guardianes que tanto he extrañado, y cuando pensaba esto dentro del palacio que estaba terminando su reconstrucción apareció aquel antiguo consejero de mi reino que al saber la noticia de que aquel duque había tomado mi reino había hecho todo lo posible ante el tribunal y al saber la noticia de mi regreso se había apresurado más a verme. Alegremente me abrazo feliz de mi regreso, deseaba pedirle que cuidara mi reino y ayudara a esta gente, cuidando el palacio de cualquier otro impostor que quisiera tomar esta tierra, porque quería abrazar a mi madre y a Estela a las que tanto extraño.

    El Caballero noble le silbo a su caballo que se encontraba cerca pastando y escuchando aquel llamado acudió rápidamente a él, montándose en Candado quien raudamente a toda velocidad se dirigía junto al guardián a la tierra de Cerezo.

    *Aquel consejero que me abrazó, feliz acepto el cuidado del palacio por esos momentos para que así yo pudiera dirigirme a la tan anhelada Ciudadela y con una alegre sonrisa me despedí de él montándome en un caballo del reino y me marche a la Ciudadela.

    Ese muchacho rápidamente se acercaba a esta tierra ya más repuesta y feliz, cuando llego le pregunto a unos niños si la habían visto, los que respondieron que ella estaba en el palacio, alegrándole el día, porque pronto la vería y apresuraba más a Candado, viendo aquella antigua triste ciudad que era preciosa por sus árboles de cerezos, ahora empezaría por fin las reconstrucciones y las nuevas labores mejorando todo lo anterior. Cuando llego a palacio bajo con agilidad del caballo corriendo las escaleras del palacio cuando se topo con aquel consejero.
    — Cuanto tiempo consejero —alegremente y con una sonrisa decía el guardián.
    — Si Príncipe, pero ¿qué está haciendo en Cerezo? —con curiosidad y alerta.
    — He venido a buscar a la Princesa —con ansiedad decía y mirando al interior del palacio, pero sin encontrar nada.
    —Ella se acaba de marchar a la Ciudadela y me dejo a cargo—con resignación le indicaba aquel cuidador. A lo que el guardián sin perder la alegría decidió volver a Canela para mandar a sus tropas a ayudar como había prometido mientras ella regresaba.

    La Ciudadela sigue siendo la misma sólo con más gente que desconozco, entré como de costumbre pero con un poco de miedo, ellos deben pensar que los traicione al igual que como piensa Dereck, esos pensamientos rondaban mi mente, con cautela ingrese y para mi sorpresa todos estaban reunidos en el centro en donde Relyell a veces nos cuenta historias, pero no era ese el caso, me acerque a mirar un poco y varios de mis compañeros se dieron cuenta de mi presencia y corrieron a mí con mucha alegría.
    — ¡Era cierto el rumor de tu regreso! —gritaba Paulina abrazándome.
    — ¡Dama del caballero, has regresado!... —gritaron ambos gemelos del sonido.
    — ¡Dama Blanca! —gritaron varios más de mis amigos acercándose todos a mí.
    Me acerque a ellos con mucha felicidad, pero esperando un castigo, mire a mi madre quien no podía contenerse de la emoción viniendo a mí con lágrimas de felicidad por que estuviera viva y con bien abrazándome mucho y besándome la cara, mi madre a quien no había visto hace tanto, también Estela estaba muy emocionada, todos me dieron una muy cálida bienvenida enterneciéndome y haciendo que mis ojos lloraran de felicidad.
    Blacke y Relyell también se acercaron a mí, pero sabía que en ellos no volvería a ser lo mismo y tenía miedo de ello, los quiero es de lo que estoy más segura.
    Luego me llevaron los comandantes a hablar a la biblioteca con mucha seriedad.
    — Sabes que te creímos muerta por mucho tiempo, que bueno que has regresado— comenzaba diciéndome Blacke con tranquilidad mientras yo sólo asentía con la cabeza
    — Fuiste muy valiente en resistir todo esto y descuida que ya conocemos todos los pormenores de lo que sucedió, no tienes que lamentarte por nada —amistosamente me explicaba Relyell.
    — ¡Gracias!, ¿entonces no piensan en exiliarme o algo así? —era mi inquietud más alarmante.
    — No, nunca haríamos eso con una compañera, sabemos que tanto Anzagorel como Brisa del Viento, Élrien y Raycan ayudaron en todo esto en poca o en grande manera, era desesperante lo que sucedió, también aceptamos lo que ellos hicieron y comprendemos sus razones —claramente me decía el comandante Blacke, lo que me hizo muy feliz, no impondrían ningún castigo y no pensaban que yo era una traidora, al fin comprenden que fue lo que paso, parece que hasta más claramente de lo que yo entendía, abrazándome mucho Relyell quien era el más efusivo mientras Blacke a su manera también me deseaba lo mejor.

    El guardián de Canela habló con su padre y le dio la gran noticia, sin explicarle grandes detalles, pero que como había comprometido su ayuda para llegado el momento, ahora debían mandar sus tropas, alimentos, gente que sirviera para construir más casas y darle nueva vida a Cerezo, su padre claro que recordaba su pacto por lo que mando a toda la gente necesaria junto al príncipe quien estaba muy feliz, dirigiéndolas a Cerezo y presentadas ante el consejero quien sería el que distribuiría a la gente en las labores que se necesitaran, ordenándole a sus tropas obedecerle en todo lo necesario y él también ayudaría…

    *Cuando salí de hablar con los comandantes afuera había una fila horizontal delante de mí, formadas por los que estuvieron relacionados con mi ida al este con sus ojos mirando el suelo y con Cristina acercándose y todos los demás detrás de ellos mirándome, yo me impresione de esto y me asuste un poco, no sabía que decirles.
    — ¡Lamento no haberte podido ayudar Marithza!, ¡fue mi culpa todo esto!, ¡espero puedas perdonarme! —me hablaba con tono elevado Cristina y con mucha tristeza y culpabilidad, ante lo cual yo le respondí que ella no había sido nunca culpable porque mis heridas eran demasiado graves, abrazándola y quitándole toda responsabilidad, mientras aun estaban formados delante de mi aquellos cuatro guardianes responsables en esto en cierta parte.
    Les mire sonriéndoles a lo que ellos luego de mi silencio me miraron a los ojos, se sentían culpable de que me fueran a dar un castigo sin merecerlo, les informe que nada malo me pasaría y que no habría ningún castigo, a lo que me sonrieron y corrieron a abrazarme muy felices y ya sin culpabilidad.

    Los refuerzos fueron de mucha ayuda, la misma gente comenzó a ayudar y aquel de la noble tristeza estaba muy feliz, mirando como algún día volvería a ser mucho mejor que antes. Guardando siempre aquello que recogió de esa ciudad en llamas sin tener valor para plantarlo en Canela, unas semillas que siempre guardo las que decidió plantar de nuevo en Cerezo. Continuando a trabajar, usaba sus fuerzas para la reconstrucción de las casas cortando manera, queriendo ser de utilidad.
    Cuando esto llevaba su rumbo, los guardianes su madre y Estela aparecieron para ayudar, todos se habían ofrecido a venir incluso Camel, cuando todos sospecharon de lo extraña que se veía la ciudad, y de tantos soldados imperiales, dirigiéndose rápidamente a ver qué sucedía.

    No podía creer que todas estas fuerzas fueran enviadas de Canela, me alegro y a la vez me tomo por sorpresa, al ir a palacio el consejero me señalo que Dereck había estado aquí trabajando junto a la gente y que aun debería estar en eso. Dirigiéndome rápidamente al resto de la ciudad, los guardianes que se habían sorprendido encontraron a Dereck y entendieron que eran sus fuerzas, por lo que se pusieron para lo que se necesitara y a relevar a la gente ya cansada, había progresado en una tarde mucho más que antes, luego todos se repartieron para distribuir la ayuda, delante de Dereck me encontraba sin saber que decir, mientras él trabajaba sin mirarme y con su brazo secando el sudor de su frente, no podía empezar a hablar algo me apretaba la garganta, por lo que mejor fui al pozo y saque agua para darle a beber en una jarra, me acerque a él mostrándole el agua a lo que él la tomo agradeciéndome y me miro un poco cansado, cuando se acerco Dorado para relevar a Dereck y así descansara dándole paso para que Richard siguiera cortando la madera, creo que Dereck no quería hablarme por lo que mejor me aleje hacia los cerezos arreglando la hierba cuando sentí la presencia de alguien y al voltearme eran sus ojos azul profundo que tanto había extrañado y en su rostro una sonrisa le adornaba.
    — No sabes cuánto te extrañe y cuánto me hiciste falta —comenzó hablándome con mucho sentimiento, sin que yo respondiera tomándome de la cintura, pero algo pasaba, aun no me creía del todo.
    — Dereck yo también te extrañe mucho, si tu ya no me quieres lo comprenderé y no te buscare más —soltándome de sus manos le decía a lo que con su mirada me decía que no me había olvidado y me aun me quería.
    — ¿Cómo crees que te dejaría ir así como así?, si ya te me has escapado mucho tiempo —con una sonrisa me decía aquel valiente guardián.
    — Perdóname por hacerte sufrir nunca fue mi intención —con mirada cabizbaja le decía, sin embargo volvió y me abrazo entre los cerezos que caían con el viento.
    —Sin embargo aún me debes una batalla —recordando nuestro enfrentamiento entre la niebla del este.
    — Cuando quieras lo tendremos —sin miedo a nada abrazándole feliz.

    Luego nos dirigimos a ayudarles en Cerezo, también a poner en curso nuevamente el contacto con el Tribunal.

    Los guardianes trabajaban reconstruyendo las casas y felices la gente del pueblo les agradecía con gran algarabía y cuando ya caía la noche mis compañeros se retiraron a la Ciudadela, con mi agradecimiento y gratitud por siempre.
    Dereck deseaba quedarse pero debía irse a Canela, abriendo mis manos y en ellas poniendo su emblema de la rosa negra otra vez para que siempre estuviera conmigo fuera de peligro, sonriéndome y besándome dulcemente como hace tiempo había extrañado, diciéndome que aun me amaba con esa mirada que me trasladaba a las nubes. También me dijo que sus soldados seguirían en Cerezo ayudándome porque su padre así lo había decidido a lo que asentí con la cabeza, agradeciéndole también.

    Mi madre estaba esperándome adentro del palacio cuando entre despidiéndome de aquel caballero, estábamos tan felices y esto era sólo el principio, pensando en las palabras que alguna vez me dijeron mis compañeros que me llevaron al este

    Flashback: —Si no le hubieras arrebatado la piedra noble antes de que te atacara con su lanza, tu habrías muerto inmediatamente, al llevarla contigo esa piedra había absorbido un poco el mal que llevaba ese maldito…—le había explicado Anzagorel cuando despertó en el este luego de un largo sueño e inconsciencia entre las paredes de ese lugar desconocido.
    — ¿En dónde está la piedra Anzagorel? —le había dicho en esos tiempos con débil voz aún.
    — Un trozo fue usada para tu recuperación, tenía grandes facultades curativas. La otra mitad la tendrás y podrás utilizarla como antes, no te preocupes…— interrumpió Brisa del Viento a quien reconocí inmediatamente.

    Volviendo a mi realidad me dirigí a mi cuarto que ya había sido reconstruido a una nueva cama que habían mandado traer mientras no estaba, por obra del consejero…durmiendo con la tranquilidad de la brisa en los cerezos.

    Continuara...
     
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    surisesshy

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    TT.TT por fin, por fin, puedo comentar, (después de haber amenazado a muerte a mi laptop para que despertara del chock en el que nos tenías) Mira que hacerme sufrir así, ese Dereck es un ¡tonto! Ya la tienes y sabes que te ama ¿como rayos llegaste a la conclución de que te había traicionado sin razón? rayos, no puedes negar que eres hombre.

    pero al fin estan juntos y eso es lo que importa, que mas da el pasado, solo espero que Dama Blanca no se haya olvidado de la propocisión de Dereck, ya quiero leer el ¡Sí, acepto! Kyaaaaaaaaaaaa (fangirlismo a toda potencia) Y juro que estrangularé a cualqueira que interrumpa esto muajajajaajajajaja, ejem, dejando de actuar como loca desquiciada, solo me queda esperar el sí.. digo, el próximo capitulo, lo espero pronto, bey, espero que marithza ya le de el sí o si no (coge cierra electrica y un par de cuerdas) ya sabes que estas bajo riesgo, hasta la próxima y sin apuros (si tu, como no) bey.
     
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    Gracias por el comentario!!

    25°Capitulo: Violenta Centella.

    Unos días después de la ayuda prestada a Cerezo los hermanos gemelos del sonido Sadrik y Cedrick estando en la misma Ciudadela gastándose algunas bromas comenzaron a sentirse mal, no entendían el motivo de sus dolencias, era algo agudo y profundo que los debilitaba, en un principio no le dieron importancia, pero esto ya los sobrepasaba.

    — Hermano no entiendo que me pasa…—se quejaba el Rayo con voz adolorida.
    — Yo tampoco entiendo… siento que me duele todo el cuerpo —también quejándose aquel adolorido Trueno, como si algo de ellos quisiera resurgir.

    Ytrion por su parte también de un minuto a otro se había debilitado mucho notándose en su práctica la que estaba realizando hace muy poco, cuestionándose el motivo de su cansado estado, hasta que muchas puntadas en su cuerpo le atacaron, se estremeció como desgarrándole algo por dentro, sin entender. Con sus fuerzas tomo el emblema y le soplo generando un gran sonido que recorrió toda la Ciudadela alertándoles de que algo sucedía. En su auxilio acudió Cristina rápidamente quien también quedo impresionada al ver a los hermanos tirados en el suelo, Relyell junto a Blacke les auxiliaron a ellos tratando de hacerlos reaccionar primeramente pero luego trasladándolos a la enfermería, estaban mal y conmocionados no se sabía la razón.



    Por su parte Cristina logró despertar a Ytrion que estaba inconsciente y tomándole de un brazo con mucho esfuerzo y apoyándolo en ella logro avanzar aunque con dificultad sin que él le hablara llegando a la Ciudadela en donde le sentó en una silla admirando también a los gemelos que aun sin despertar estaban, mas Cristina los despertó con una fragancia muy fuerte abriendo los ojos de sobresalto y despertando bruscamente mirando hacia todos lados sin comprender nada. Ambos se tocaron la frente del otro por entre medio de sus cabellos rubios, sin encontrar fiebre y ningún malestar, sorprendiéndose los gemelos mirando luego a Ytrion y bajándose de las camas dirigiéndose preocupados hacia Ytrion que estaba más allá en la silla recuperándose.

    — ¿Ytrion que tienes?...-asustado preguntaba el Rayo.
    — El no responde, es mejor llevarlo a esa cama —raciono el Trueno tomando ambos gemelos al Relámpago y ayudándole a caminar, los tres estaban muy mal, luego este guardián reacciono de mejor forma, pero sin entender aún lo que le había pasado.
    En el rostro de Relyell asomaba la preocupación al igual que en la cara de Blacke, y de esto los gemelos se dieron cuenta, ambos se miraron y volvieron la mirada a los comandantes.

    — ¿Qué sucede Relyell? —preguntaron al unisonó abriendo más sus ojos celestes sospechando que alguna información tenían.
    Este comandante de las historias los miro y este mismo miro a Blacke como preguntando si sería conveniente informarles, pero Blacke asintió en afirmación, era hora de que se enteraran, pero antes llamaría a todos los demás, debían conocer la situación que estaban viviendo.

    *Recibí la llamada de Blacke, ya era extraña la pasividad de nuestra tierra, debía informarle a mi familia, así que le pedí a mi madre a Estela y al consejero que cuidaran Cerezo mientras yo acudía, ellos me dijeron que lo harían y que no me preocupara, yéndome a toda velocidad en un caballo del reino.

    En la Ciudadela la mayoría ya había llegado cuando yo entré viendo a los hermanos gemelos sentados en sillas en el centro, al igual que Ytrion y estos pedían una explicación.
    — Ya dinos Relyell, no puedo entender todo esto —reclamaba el Relámpago.
    Cuando me acercaba a Dereck, quien tampoco entendía para que nos habían llamado.
    — Es por Centella —comenzaba diciendo el guardián de las historias.


    Yo no entendía nada, ni quien era aquel de quien hablaban, sólo Paulina que estaba cerca de mí me explico lo sucedido con los hermanos del sonido y con el Relámpago, lo que me sorprendió mucho.
    — ¡Ya explícanos que sucede de una vez! —reclamaron el Rayo y el Trueno a la vez.

    — ¿Quién es Centella?, no recuerdo ese nombre —le expresaba Dereck y lo miramos extrañados pero luego recordando aquel incidente con su memoria nos tranquilizamos.


    — Centella apareció la última vez hace como unos veintidós años, yo tenía como dos o tres años. Antes de esa época él era un guardián, sin embargo su corazón se oscureció. Una muchacha lo traiciono hace mucho tiempo, dolido deseaba venganza. Para que no nos devastara sus habilidades fueron descompuestos en dos partes, en dos líquidos de las lágrimas de aquella muchachita. Dos reinos se hicieron responsables de cuidarlas con sus vidas, bebiendo cada rey y cada reina de este líquido…—explicaba Cristina recordando esos tiempos.



    — ¡Lo que intentas decir es que nuestra familia fue responsable de ese líquido y que luego al embarazarse nuestra madre, nosotros nacimos así! —casi gritando racionaba el Trueno abriendo mucho sus ojos celestes de la impresión.
    — Sí exactamente eso quiere decir Cristina. Sólo que ustedes por ser gemelos son una excepción, siendo los dos los que nacieran así. Ytrion contigo fue lo mismo —explicaba ante nuestra sorpresa Relyell.
    —No puedo creerlo y esto que sentimos ¿qué es? —curiosamente y con preocupación peguntaba el Rayo.
    —Centella intenta volver, y está tratando de unirlos a él, los está llamando, por eso se sienten así —explico Blacke quien intervino en las explicaciones.

    — ¿Qué podemos hacer comandantes? —preguntaba como resignado Ytrion con la mirada al suelo y preocupado.
    —Nada pueden hacer, yo ni siquiera les puedo ayudar —con tristeza y voz un poco quebrada se expresaba Cristina.

    Resignándose estos guardianes de las amarillas habilidades, entendiendo que aquella esencia que ese Centella buscaba estaba dentro de ellos mismos, ¿qué podrían hacer ahora?, era nuestras preguntas más frecuentes.

    *A la distancia una violenta centella había despertado sin saberse el motivo ni la persona. Su mirada era turbia, recordaba muy bien que ahora era una persona débil, por lo que rápidamente buscaría a sus partes faltantes, sin embargo antes se desquitaría de la mujer que fue la causante del comienzo de su dolor, aún recordaba su rostro, su voz y las últimas palabras que le dijo, pero al recordarlo más rencor alimentaba a su corazón, viajando muy velozmente a aquel lugar en donde ella vivía, viendo el mismo castillo en donde la vio hace tiempo al parecer.

    Una muchacha luego de tiempos sin visitar a su abuela paterna, fue a quedarse unos días, desde niña que no lo hacía, aun ella recordaba los días en ese lugar en donde casi siempre en las noches llovía con truenos que resonaban, lo que la asustaba mucho y creía siempre ver algo afuera, una presencia que siempre le incomodó, sin embargo al asomarse a ver nunca encontraron qué era lo que le asustaba, su madre al igual que todas las personas de su familia desistieron en creerle y se la habían llevado, desde esos tiempos que ella no volvía, ahora armándose de valor regresaba a pesar de que ella nunca olvido lo que sus ojos vieron.
    Esa Centella ingreso en aquel reino pero todo ya había cambiado, sólo su odio era el mismo, tampoco encontró a esa mujer, aunque de igual manera en sus pensamientos estaba encontrar a su descendencia para vengarse de igual manera.



    Buscando, y buscando con su gran instinto que había desarrollado logro dar con un lugar también plagado de energía eléctrica, y al observar eso recordó que ya había estado en ese lugar, movió un poco más la hierba y se encontró con la misma vivienda que hace años cuando sintió la presencia de esa mujer y recordaba también a la niña que lo descubrió varias veces merodeando sin razón, se sonrió macabramente, se asomo a la entrada, cuando presintió unos segundos antes de alguien que se acercaba, se escondió dejando sólo sus ojos vigilantes, era un hombre de edad y una mujer, a esta última la reconoció en seguida, fue ella quien lo traiciono fingiendo un amor que no sentía para tenderle una trampa para luego llamar a los guardianes y así apresarlo despojándole de sus tierras, velozmente recordó todo esto que aún le dolía, pero su venganza sería dulce y en dónde más podía dolerle. Se interno en el patio trasero en donde vio a la muchacha, por su gran parecido con su madre, disfrutaría aún más de su venganza…

    *Aunque no encontrábamos salida, algo teníamos que hacer, sin embargo a veces la desesperanza ganaba.
    — ¡No me pidas que me resigne! —le gritaba como estruendo Cedrick.
    — Nunca nos hemos rendido —con una sonrisa de triunfo ordenándose su cabello rubio.
    — ¡Cálmate, no es eso lo que pido! Para que comprendan más esta situación les contare con mis palabras, porque leerlo sería demasiado largo —nos aclaraba el guardián de las historias.

    —Érase una vez un muchacho que era Príncipe, el cual era un tirano, se enamoro de una mujer la cual era su adoración, poseía un gran territorio y las enseñanzas de un guardián quien le enseño todo lo que él sabía, luego adquirió el sonido (Trueno, Rayo y Relámpago). Pero la mujer que a él le interesaba tenía un pretendiente con quien lucharía a muerte si fuera necesario. Con ella más y más se enterneció su corazón dejándole más vulnerable y cuando él le juraba su amor, ella se alió con unos antiguos guardianes a quienes engaño diciéndoles todo el mal que a ella le había hecho, los que actuarían a su favor sin pensarlo. Él desprevenido no se dio cuenta de que ella lo había hecho para zafarse de su compromiso con él, sin querer afrontar el decirle la verdad provocando que todo saliera mal para aquel que siempre la amo, los guardianes lo encerraron por largo tiempo. Entristeciéndose ella cuando se percato de todo lo que había provocado, sin poder remediarlo, sólo después de meses de llorar su pretendiente la pidió en matrimonio…—esa fue la explicación resumida que Relyell nos pudo dar, fue todo eso lamentable y sobre todo los gemelos estaban sorprendidos, atónitos nosotros también, ¿en dónde estará aquel?.

    La muchacha era igual a su madre de joven, por lo que despertaron varios sentimientos que le trajeron la tristeza también, la observo de lejos tratando de hacerse fuerte, —recuperare mis tierras, derrocare a aquel maldito de Ostin que me quito el amor de ella— se prometía con gran fuerza.
    Aquella muchachita recibió la visita de una amiga que era la única que creía en serio lo que su amiga había visto en su niñez, pero como presintiendo algo la muchacha le pidió a su amiga que si llegara a pasarle algo buscara a los guardianes…

    Mientras los hermanos del sonido pasado unos días se sentían normal ya estaban olvidando todo esto.
    — No ven, no nos ha sucedido nada, aunque en serio sus caras no tienen arreglo— como siempre riéndose este Rayo.
    — Como van a acabar con nosotros si somos los mejor de lo mejor —también imitando a su hermano en tocarse el cabello, gloriándose y creyéndose los mejores, riéndose juntos, pareciendo uno el reflejo del otro.
    Sin embargo aquella Centella nunca olvidaría lo que ocurrió hace tanto tiempo prometiéndose no volver a cometer el mismo error de antes, nunca volvería a enamorarse, junto muchas tropas de rebeldes en las que estuvo un tiempo, como deseaban riquezas se unieron a sus tropas, dirigiéndose a las tierras del castillo en donde se encontraba esa muchacha.

    — ¡Adelante!, !maten a quien se interponga! —gritaba blandiendo su antigua espada.
    — Su alteza, lamento interrumpirle pero…—se acercaba uno de los guerreros fieles a su causa.
    — ¿Qué problema nos ataca esta vez? —preguntaba con mirada penetrante.


    — Sólo uno…—le replico su aliado, —esa muchacha— le indico apuntándola. Ella que se había salido de su fortaleza para hacerle frente a este que ella no conocía.

    —Yo me encargaré de ella —desafiante en su actitud, mirándola sin compasión, acercándose con la espada en su mano, lista y preparada, — ¿quién eres tú? —encarándola sin que ella se quedara atrás.
    — ¡Yo soy Kérilyn, la Princesa de este reino! —sin temerle a quien estaba delante de ella.


    — ¡Ríndete porque he venido a reclamar lo que es mío! —gritándole a la cara con mirada directa, porque en estas tierras un señorío se había levantado.
    — Este reino me pertenece —con tono elevado, aunque fuera más fuerte que ella.
    — Eres muy valiente jovencita, terca como tu madre —le expreso en tono burlesco, dejándola con la interrogante y sorprendida, sin dejar de estar alerta, pero ella se había preparado arduamente para cuando llegara el momento de enfrentarse a la figura que veía cuando niña.



    — ¡Soy la líder de las fuerzas de mi reino! —dándole a conocer sin desmerecerse altaneramente, en tono de desafío.
    — Una mujer, una simple mujer —dijo riéndose mucho burlándose de ella, provocando un enojo en ella que no perdonaría, orgullosa se defendía.
    — La mejor en combate —respondió hábilmente sin perder su mirada desafiante.
    — Eso lo veremos ahora mismo —cambiando su mirada sin perder la risa que sus palabras le habían provocado, y alistando su espada para pelear, haciendo lo mismo Kérilyn, efectuando el primer movimiento.

    — ¡En guardia! —ataco a su costado, pero Centella no era principiante, lo bloqueo rápidamente con una mano, su fuerza era más de la que ella había pensado.
    — Te lo advierto, ¡ríndete porque soy invencible en combate! —contra atacando muy velozmente con una mano, ni siquiera dando todas sus fuerzas, mientras que ella se esforzaba en sobremanera...



    Continuara...
     
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    surisesshy

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    Ho ho, otro amargado, digo, este por lo menos tiene buenas razones, no se debe jugar con un amor, por eso yo "no" a mis pretendientes si no me interesan desde un principio y como digo, jugar con los sentimientos de los demás es imperdonable, aunque después se arrepienta, jump.... aun así espero y la perdone XD.

    Me ha encantado el mini capitulo, ya quiero ver cómo afrontan este problema, si esa mujer es la madre de los hermanos relampago, definitivamente se está convirtiendo en mi personaje mas odiado, hasta mas que el que medio destruyó a canela. Siguela pronto, bey.
     
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    Esta continuación esta dedicada tanto a Yulis como a Suri, espero les agrade, gracias por los comentarios y por leer :)

    El combate giraba a favor de aquel fuerte muchacho, ella resistió durante un tiempo, pero los cortes sumaban y seguían, hasta que su brazo no resistió, en el último golpe su espada se alejo de su mano, no pudiendo vencerlo, ni siquiera hacerle un rasguño, aun así no derrotando su espíritu ni su orgullo, aunque ella muy sorprendida no podía creerlo.

    — No vez, no has podido vencerme —riéndose de ella que estaba herida.
    — Fue sólo un descuido, no volverá a pasar —le respondió ante sus burlas.
    — ¡Aprésenla! —mando este príncipe sin que ella lo presintiera, porque estaba segura de que él la mataría.
    — ¡No!, ¡suéltenme! —se resistía ella con todas sus fuerzas, sin embargo muchos la sujetaron hasta que fue llevada como prisionera de guerra. Una vez vencidas las tropas de ella aquel Centella venció y esa tierra fue tomada por sus hombres, teniendo que escapar la familia de Kery, como solían decirle.

    Su padre no podía creer que se hubieran llevado a su hija, su madre tampoco, aun atónita estaba, preguntándose quién podría haber hecho todo eso, cuando la amiga de su hija se acerco a ellos recordándoles las noches en la que su pequeña no podía dormir por aquella figura que desde afuera los miraba, sacando una conclusión inmediata el rey, era Centella. La madre no podía creerlo recordando cuando a él le tendió esa trampa de la que se arrepintió por siempre.

    *Los gemelos e Ytrion comenzaron a sentirse mal otra vez, la esencia heredada en ellos no podía resistirse ante la presencia de su antiguo portador, cayendo desmayados nuevamente, esta vez les amarraron porque se movían dormidos y parecía que se resistían. Nos enteramos de los destrozos ocasionados, todo esto ocurría en el reino Casenivia más al norte de Zafiro y un poco más al este de este extremo norte. Blacke mandaría refuerzos, pero no quería cometer el mismo error que los antiguos guardianes sin informarse antes de los verdaderos hechos…

    — No sé por qué se preocupan tanto —decía el Rayo tocándose sus cabellos rubios, fingiendo no sentirse adolorido esbozando una gran sonrisa propia de él.
    —Ese Centella debe ser un hablador… —sonriendo el Trueno y mirando a su hermano, ambos riéndose aunque les doliera un poco.
    — Quiten esas caras que parece que una momia les hubiera traspasado sus años y se hubiera apoderado de sus caras —burlándose y riéndose de nuevo aquel Rayo, lo que hizo reír a todos los demás
    — Sadrik tiene razón, podrían pedir que les revisaran esas caras , con mucha urgencia —efectuando sus bromas riéndose en sobremanera aunque les doliera, estaban ya acostumbrados, eran su familia a la que no verían sufrir si podían evitarlo...


    Al otro día Centella les ordeno a sus hombres traer a sus familias a vivir en este nuevo reino y mientras ellos cumplían sus órdenes fue a visitar a su prisionera.
    — ¿Cómo estás lindura? —pregunto en tono de burla.
    — ¿Por qué no me has matado aún? —deseaba saber aquella soberbia muchacha.
    — Porque tengo algunos planes para ti —sonriendo en forma malvada le expresaba a la iniciación de su venganza.
    — Eres un cobarde, no has podido matarme en combate —sin perder su orgullo de princesa le reclamaba.
    — Dame reverencia. Yo soy el nuevo Príncipe quien toma posesión de estas tierras —mirándola fijamente sin perder detalle de sus expresiones.
    — ¡Nunca lo haré, prefiero morir! —le replico ella escupiéndole, lo que enojo en gran manera a este Centella, quien la tomo de un brazo con mucha fuerza.


    — No estarías en esta posición si te hubieras rendido princesa, ¡no estás en posición de exigir nada! —le grito sujetándola aún, sin embargo más creció el enojo de ella y zafándose de una mano de él le recalco.
    — ¿Por qué has venido a reclamar algo que no es tuyo? —mirándole fijamente, sin medio y con tono alto, valientemente.

    — ¡Eso no te incumbe!—le respondió soltándola para marcharse.
    — ¡Si me incumbe! —recalcó con más fuerza tomándole ahora ella del brazo cuando él ya se marchaba y agrego —yo sé que tú eras aquella figura que nos vigilaba en las noches de tormenta eléctrica —devolviendo él la mirada.
    — No seas altanera jovencita —soltándose y acomodándose su traje.
    — ¿A qué has venido? —pregunto antes de que se fuera para no quedar con la duda, Centella le arrojó unas vestiduras de campesina al suelo, mientras él ya se volteaba caminando. Marchándose de allí, ella le pregunto qué quería que hiciera con esas ropas a lo que él sin voltease le grito que se las pusiera porque se irían por la mañana.

    Cuando él salió le ordeno a uno de su tropa que en la mañana la amarrara de manos para que no intentara nada, no le convenía iniciar su venganza con la intervención guardiana y con que conocieran su paradero y a la mañana siguiente cuando su encargado hizo lo que Centella le mando la muchacha fue puesta delante de él con el caballo que dirigía. Con muchas dudas e incertidumbre Kery no olvidaba sus palabras, ¿qué tendría planeado para ella?

    — ¿Por qué me llevas y aún no me has matado? —orgullosa prefiriendo morir en una batalla que por cobarde.
    — Porque a mí no se me da la gana, princesita— dirigiendo su vista a la muchacha que estaba delante de él, mientras luchaba con él moviéndose para desatarse — ¡suéltame! —haciendo desestabilizar al caballo, perdiendo el control del animal quien los arrojo al suelo bruscamente rodando por una cuesta abajo por la que cayeron, rodando varios metros entre la maleza y piedras que los golpearon.

    Centella no podía creer lo que le había sucedido, un leve descuido le pasó la cuenta. No tuvo problemas ante esa caída, su agilidad le había ayudado, pero Kérilyn no respondía, acudiendo rápidamente a verla, por lo que él vio estaba inconsciente, llevándosela en su hombro. Aunque él no quería reconocerlo, no era aquel tirano que todos pensaban, ahora todos desconocían su paradero incluso el mismo, con ella en su hombro no podía efectuar el trepar entre los árboles para orientarse, no podía hacer mucho, hasta que llego a una planicie y la tendió acomodando su cabeza en su chaqueta que llevaba la que había enrollado, ya era extraño que no reaccionara, mientras él se cuestionaba muchas cosas y trepaba a un árbol, viendo las estrellas que ya asomaban y la dirección en que cayeron se logró orientar.

    Cuando él ya bajaba ella despertó adolorida, ante la mirada furiosa de él, pero no le dijo palabra.

    — ¿Sabes en dónde estamos? —un poco temerosa y mirando hacia todos lados.
    — Ya me oriente no gracias a ti —pesadamente le respondió sintiéndose un poco ofendida pero sin demostrarlo.
    — ¿Por qué odias a mi familia? —le lanzo como un golpe de corriente fulminante, a Centella le molesto y le miro muy fijamente, esquivando todo eso que le dolía, sin embargo ella se levanto y le siguió insistiendo.
    — No me rehúyas quiero que me digas que ocurrió y que tienes que ver con mi padre —le suplicaba Kérilyn adelantándole el paso y cerrándole el camino.

    — Es una larga historia, desde antes de que tú estuvieras en pañales… no sé cómo le llamas padre a ese hombre que me robo lo que es mío —cambiando drásticamente el tono de su voz.

    — Qué tiene que ver mi padre contigo —con tono exigente, lo que a él ya no le importo.
    — En donde está tu reino eran mis tierras, tu padre me las quito. Es cierto que yo era un príncipe tirano, pero el amar a una mujer me cambio, nunca debí amarla porque me traiciono —con tono más duro cada vez más ya que le dolía.

    Kérilyn estaba atónita, porque él no demostraba la edad que tenía, además de tener una vida de tanto sufrimiento...

    Continuara jeje...
     
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    surisesshy

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    HO DIOS MIO, alerta roja de pareja ala vista, estos dos acabarán juntos, mi intuición femenina no me falla, ella curará su corazoncillo lastimado, sera tan KAWAII, ya quiero verlo.

    El capítulo a quedado intrigante, no creo que él tenga las agallas para matarla, mas bien va a enamorarse nuevamente y esta vez espero que la hijano siga los pasos de la madre, ya quiero ver el próximo capítulo, hasta entonces, bey.
     
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    ¿Qué sucederá con esta violenta Centella?, ¿ cómo se resolverá toda su historia?, gracias por leer y por el interes :)


    *Aún los gemelos a pesar de todo esto mantenían su humor como siempre, no dejándose abatir como los demás, esa es su fortaleza. La tensión ya era mucha pero Blacke no deseaba cometer otro error como anteriormente había pasado, sin embargo debía encontrar a Centella para retirar el sello que le habían puesto y que mejor explicarles a estos gemelos.

    — Que feas se ven sus caras…—se burlaba el Rayo de la preocupación que rondaba.
    — Cállate, la tuya no es tan bonita tampoco …—se reía burlándose el Trueno con falsa seriedad, a lo que se les acercó Blacke, temiendo ellos un regaño trataban de culparse el uno al otro, como niños pequeños y cuando Blacke los llamó con voz firme
    — ¡Rayo, Trueno, vengan acá! —pensaron ellos que los regañaría porque el rostro de Blacke demostraba mucho enojo, lo que los tenía asustado y temerosos, no les gustaba se regañados y menos por un comandante, sin embargo Blacke se les acerco más y cuando ya pensaban escuchar el peor de los regaños él recargo sus manos en el hombro de cada uno de ellos..

    — ¡Cayeron! —les dijo cambiando su expresión a una risa incontenible —debieron ver sus caras —riéndose aún este comandante que les había jugado una broma, riéndose todos los demás que miraban. Entre todos lo habían planeado para desquitarse de estos inquietos gemelos, los que sintiéndose aludidos sin dejar su tranquilidad y un poco de soberbia expresaron:
    — Nuestros chistes son mejores…— usando su mano para entre sus dedos pasar por entre sus cabellos, su gesto habitual pareciendo un poco soberbio.
    — Nuestra energía también, además te falta mucha práctica Blacke — respondió el Trueno con una sonrisa cómplice y creyéndose el mejor.

    Ante lo que Blacke los miró sin decir nada aun recordando sus caras y riéndose, nunca le habían visto reírse tanto aunque esta situación fuera difícil, calmar a Centella era lo más complicado, pero aun este comandante no les explicaba su plan, lo había olvidado con tantas risas, pero luego volviendo a su realidad, les pidió que se calmaran y junto a Ytrion se sentarán para poder explicarles a los tres lo que debían hacer. Consistía en concentrar sus poderes junto a los de Centella en frente de su corazón, para poder debilitar ese sello, pero antes debían enternecer su corazón, hacerlo más cercano, porque de otra manera no tendría efecto, era difícil lo que este comandante les encomendaba pero poniéndose de pie con todo su entusiasmo Rayo grito que así se haría sonriéndole a su hermano con su mano en alto, imitando el Trueno esta conducta, mirándose ambos cerrando sus ojos mientras se reían, ante la resignación de Ytrion quien sonreía también.

    Esa Centella no deseaba escuchar a nadie, cerrada su mente se encontraba, sólo veía la injusticia que se le había cometido y al recodar todo esto más enojo y odio le alimentaba, mientras Kery aun estaba amarrada de las manos siguiéndole el paso tratando de mirar su rostro sin que él lo notara, con su espada él cortaba la maleza que le evitaba el paso, desquitándose de todo lo que paso y detrás de aquel Kery avanzaba, muy pensativa, deseaba escapar pero comenzaba a comprenderle y a entender todo su sufrimiento. Centella llamaría a su esencia para ser más poderoso, ya se estaba cansando de sentirse débil, ya tenía su reino, no necesitaba más, llegando a una cueva en donde entro y sin que Kery se diera cuenta la amarró a una roca de manos y pies.

    — ¡Qué estás haciendo!, ¡me vas a dejar aquí morir! —comenzaba a patalear aquella muchacha.
    — Esto volverá a ser mío, si muero no me recuerdes —con rostro triste le hablaba, con esa serenidad que atrae a la muerte, ¿qué se propondrá hace?, era lo que en su mente pensaba, mientras terminaba de amarrar sus pies para que no le siguiera.
    —No estarás sola —fue lo último que le dijo antes de marcharse, no entiendo sus palabras

    *Aquellos hermanos del sonido habían entendido muy bien qué hacer, preparados estaban para buscarle con su instinto propio de ellos cuando eso no fue necesario, comenzaron a sentirse mal otra vez y comprendieron que ya los llamaba mientras aquel Centella se devolvió a las que llamaba sus tierras cuando se encontró con el Rey Ostin y su esposa a la que ni siquiera miro.
    — ¿Dónde está mi hija maldito? — intentando tomar a Centella con fuerza del cuello.
    — ¡Cuidado que tus fuerzas ni juventud son las mismas! —retirando la mano que lo sujetaba le recalcaba, ambos reyes querían a su hija era lo que más les importaba .
    — ¡Dime de una vez en dónde está mi hija! —reclamaba aquella mujer que él ni siquiera quería ver, su voz le recordó sus últimos gritos cuando fue encerrado.
    —Si no me hubieras hecho esto, tu hija estaría a salvo, ella ya ha tomado otra dirección —proclamaba aquella Centella mirándole directamente.

    — ¡Qué le hiciste a mi hija maldito! —se enfrentaba a él aquel rey Ostin, dándole ganas de matarlo, un enfrentamiento se veía venir sin embargo Centella tenía otros planes.
    — No volveré a ser débil, nunca volverán a tomar lo que es mío, estas tierras me son devueltas…—fue lo último que les dijo alejándose sembrando la incertidumbre de lo que pudiera haber acontecido a su hija, llorando su madre volviendo a lamentarse.

    Rayo, Trueno y Relámpago ya no daban más del dolor, desapareciendo de la vista de todos nosotros que les estábamos cuidando. Centella los había llamado y no podíamos dejarle escapar, por lo que rápidamente nos marchamos al reino de Casenivia, esto estaba escapando de nuestras manos, pasando por Canela y por Zafiro directamente al norte de estos reinos. El cielo estaba obscuro, el caos amenazaba… apareciendo Centella junto a los gemelos y a Ytrion alrededor de ese palacio sin que despertaran, una parte de su esencia estaba ahora en Centella, luego de esto que duro unos breves minutos.

    Centella les mando dirigirse hacia la cueva en donde estaba Kery, los amarro de las manos a las piedras, los tres yacían inconscientes, asombrándose ella de lo que había sido capaz, no podía creer que todo lo hiciera de esa manera.

    — ¡Deja de ser tan cobarde! —le grito ella para llamar su atención, mientras él terminaba de amarrar a los gemelos y a Ytrion. Se veían tan angelicales, tranquilos como nunca se les había visto. Centella desvío la vista más no le importo lo que ella había dicho, forcejeando con sus ataduras quería alcanzarle por lo que intento que la escuchara por última vez.

    — ¡Tú, el gran Centella eres el más grande cobarde de todos los tiempos!¡Ven, dame la cara! —gritando más y más fuerte para disuadirlo, lo que él más odiaba era que le llamaran cobarde, cambiando su rostro drásticamente a un gran enojo, ya lo había provocado, forcejeando aún con sus amarras mientras él se acercaba más y más dispuesto a abofetearla, para lo que ella cerro sus ojos esperando el golpe e inclino un poco su cabeza, pero algo iba mal, no sintió el golpe, al abrir sus ojos se dio cuenta de que su mano había quedado levantada y que se había volteado rápidamente dándole la espalda, porque si hubiera visto sus ojos se hubiera dado cuenta de las lágrimas que querían asomar entre sus ojos, de tanto forcejear había roto su amarra, yendo a él aún con las cuerdas entre las manos, mientras Centella miraba el suelo.

    — ¿Qué quieres lograr? —le pregunto este, que estaba triste con todo esto, —¿quieres que te deje libre, quieres que los deje en paz, como si yo hubiera empezado todo esto? — le hablo velozmente sin dejarla hablar, descompensándose un poco, teniendo un vahído provocando el susto en ella.
    — ¡Centella despierta! —se acerco ella a él abrazando su cabeza y colocándola en sus piernas acariciando su cabello, estaba muy nerviosa, pidiéndole que despertara, despertando a los gemelos y a Ytrion, quienes se preguntaban en donde estarían viendo a Kery, queriendo ayudarla, pero dándose cuenta de que estaban amarrados, comenzando a forcejear con mucha fuerza, hasta que se soltaron, acudiendo a ella rápidamente.

    — ¿Qué sucede muchacha y en dónde estamos? —pregunto preocupado Ytrion, sin que Kery le respondiera, Cedrick se dio cuenta de que era Centella, sintió su esencia y el Rayo sentía que algo lo necesitaba, diciendo todos al unisonó: ¡Centella!, los gemelos lo movían, pero no despertaba, recordando lo que Blacke les había explicado para retirar ese sello, pero él no despertaba y justo cuando ya creían que nada se podía hacer, él comenzó a reaccionar abriendo sus ojos de golpe, y levantándose rápidamente viéndoles a todos.
    — Tienes que estar tranquilo —le indicaba Ytrion, el fuerte Relámpago.

    — Así que tu eres quien nos manipulo e hizo que nos sintiéramos tan mal —con rostro enojado pero tiernamente estos gemelos con sus dos manos cada uno en su cintura en tono de reclamo mirándole fijamente, pero Kery se interpuso entre los molestos gemelos y Centella.
    — No es como creen, no se molesten, esto es culpa mía —sorprendiendo tanto a los gemelos y a Centella quienes abrieron de igual manera sus ojos, había sido muy valiente en interponerse y en culparse, provocando en Centella una admiración que nunca había sentido, nunca nadie lo había defendido como ella, sin embargo con una sonrisa la quito del medio hacia un lado.

    — Los llame porque …—se interrumpió como avergonzándose
    — Estamos al tanto de todo lo que has tramado, no te reclamaría nada le comento el Trueno si no nos hubieras involucrado —en tono aún molesto pero relajado.
    —Debemos romper el sello, estábamos esperando que nos llamarás —le explico el fuerte Relámpago haciendo que Centella se impresionara, nunca había escuchado que existiera una manera de deshacerlo, la impresión que notaron los gemelos.

    —No te sorprendas los guardianes la mayoría de las veces hacen todo mal —riéndose en la cara tanto de su hermano como de Ytrion quienes miraron a este graciosito Rayo sin reflejar expresión.
    — Olvidando lo que dijo mí hermano, si existe una manera de romperlo, pero tienes que ayudarnos, ¿aún tienes tu emblema? —preguntaba ansioso de terminar con todo esto el Trueno provocando otra vez el sentimiento de sorpresa en Centella.

    — Claro, un buen guardián siempre lo lleva consigo a todas partes —tranquilamente como si hablara consigo mismo le expresaba a Cedrick y a Ytrion, mirando ambos hacia Sadrik, recordando que este Rayo había perdido una vez el tan preciado emblema. Él mismo desvió la vista como no escuchando lo que Centella había dicho, fingiendo no mirarlos sonriéndose.

    Centella le mostró el emblema, que era un gran Relámpago amarillo claro en el medio rodeado con un Trueno y un Rayo de color amarillo oscuro. Ytrion le indico que lo colocara frente a su corazón saco el suyo y le pidió a los gemelos sacar los suyos también quienes lo pusieron junto al de Centella y concentraron su fuerza en ellos y concentración, creando un sonido resplandeciente entre la distancia de ellos y pasados unos minutos sintieron como aquel sonido creció como tormenta y trono muy fuerte por última vez, disolviendo el sello que le apresaba, siendo Centella no del pasado, sino del presente de todos ellos.



    Mirando sus manos, pensaba que el tiempo le había venido por todo lo que no había envejecido, pero se equivoco, el tiempo comenzaría a continuar desde ahora normalmente, su odio comenzaba a disiparse sin razón aparente para él y aprovechando todo esto Kery le rogo que no matara a sus padres, aunque se lo merecieran, no quería perderlos, los amaba demasiado, le suplico, a lo que él se le disipaban todas esas tristezas, le juro que no lo haría y así todos juntos se marchaban al palacio de Casenivia aun de todos modos reclamando Centella aquellas tierras ante las bromas de Rayo que no podía parar ante la seriedad de ellos. Ytrion le comento que Blacke estaba tratando de arreglar todo eso y sintiéndose más y más fuerte como antes, se recuperaba Centella, dirigiéndose a ese palacio los cuatro reunidos.


    *Luego de detenernos por orden de Blacke quien junto a Dereck buscaban una solución para que se le devolvieran sus tierras, Relyell le comento antes de irse que sus títulos de esas tierras nunca fueron encontrados, dándole una idea a Blacke.

    Debían encontrarlos para probar que nunca le habían ni comprado ni pedido la posesión en buenos términos, sino que lo habían usurpado, quitándoselo, por lo tanto había algo que hacer, el Caballero Negro llamo a Bisa del Viento para que localizara a Centella, a los gemelos y a Ytrion para preguntar sobre la locación de esos títulos, acudiendo entre las corrientes del viento a mucha velocidad buscándoles, sabía que la situación era difícil, esperando que mis compañeros pudieran hacer entender a Centella, era lo que más me preocupaba.
    Brisa del Viento los encontró cerca del reino de Casenivia, reunidos preparándose cuando Centella se puso en guardia, ya que no le conocía pensando que podía ser un enviado del Rey Ostin. Ytrion detuvo a Centella y los gemelos corrieron a abrazarle, estaban muy felices de ver a otro guardián a parte de ellos, porque se sentían como perdidos.
    — Descuida él es Brisa del Viento —alegremente decía el Rayo con su reluciente sonrisa despreocupada, no obstante aquel guardián que les había encontrado venía a hacerle la pregunta que todos y que también Blacke deseaba saber, Centella le respondió que estaban muy bien
    escondidos y que él mismo iría por ellos si es que eso les ayudaba, sin embargo necesitaban contener la situación que se vivía en Casenivia...
    Continuara jejee...XD
     
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    surisesshy

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    jajajaajajajaaja, ya era hora de que todos se vengaran de esos gemelos, XDDDD pero son tan obstinados que creo que hasta les gustó, pobre Ytrion, hasta ese viejo Guardían tiene las cosas claras sobre su emblema, XDDDDD ahs mejoardo en la coemdia notablemente, tefelicito, me hiciste reir XD.
    Por fin, garcias a los Guardianes y a kery, Cnetella se está calamndo y ya le devolveran sus tierras, todo quedará en paz al fin y ya no habrá ams discordia, epro te falta todavái un pequeño detalle ¡A estas alturas ya Marithza debe teenr una respeusta a l apropocision de matrimonio nde Dereck! Me vas a dejar con als ganas, yo que te doy tanto romance en mi historia, por lo menso que se diga que son novios o algo XD, ya tengo que teenrte cansada XD
    Me gustó el capitulo, espero el próximo, bey.
     
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    Si esos gemelos siempre inquietos XD

    Los tres guardianes que se encontraban a su lado se ofrecieron a ayudarle con esa situación y a cuidar de Kery a quienes se la encargo, ya no era el mismo Centella de antes, se veía con más vitalidad, más tranquilidad y menos agonía, tenía apoyo y eso era lo que más enternecía su corazón que estuvo de piedra.

    *Brisa del Viento mando el mensaje a Blacke a través de las corrientes de los vientos, quedando en reunirse este comandante con Centella para poder acceder a ayudarle más fácilmente, mientras nosotros nos dirigíamos rápidamente a este reino en colapso. Notaba la preocupación en Dereck, quien a pesar de todo me abrazaba confortándome de toda esta situación, recordaba las palabras que me había dicho antes de venir, que no deseaba que yo acudiera junto a ellos, por estar aun reponiéndome de la gran herida que tenía, sin embargo ya había peleado lo bastante como para no acompañarles, reclamándole que debía dejarme venir.


    Regresando a mi realidad me acercaba más a él buscando su refugio, sabía que lo que podía sobrevenir era peligroso y no quería perderlo de nuevo, dándose cuenta él también de mi miedo saco de su bolsillo su emblema de la rosa negra y la coloco en mi mano cerrándola y volviendo la mirada a mi rostro.


    — Tu eres mi novia y no dejare que te vuelvan a hacer daño —me susurro suavemente apretando mi mano y llevándola directo a su corazón con su mirada directa que no me hacía dudar de nada. Luego continuamos avanzando ya quedaba muy poco para llegar, cuando Blacke recibió la confirmación de Brisa del Viento, decidiendo Dereck acompañarle para servirles de ayuda ante cualquier dificultad, mientras el resto de nosotros estaríamos presente en aquel reino.

    Cuando llegamos aquellos gemelos ya estaban allí junto a Ytrion esperando la situación cubriendo de las miradas a Kery porque sus padres querían llevársela con ellos, a pesar de que su decisión era convertirse en guardiana aun no lograba convencerles.


    — ¡Dama del Caballero! —gritaron ambos hermanos del sonido al verme llegar y me abrazaron, lo que me extraño tanta amabilidad y cariño, pero estaban muy animados.
    — Conténganse muchachos —le exprese aun extrañada con su actitud, los que me miraron y me llevaron a tirones a un extremo alejándome del grupo.


    — Dama Blanca, necesitamos tu ayuda— me decían secretamente como escondiendo un gran misterio, lo que nos torno un aire de seriedad notable.
    —No querrán usarme para sus travesuras —aun mirándoles extrañada sin confiar mucho en ellos, sin embargo ellos parecían hablar en serio…

    Aquella Centella guió a Blacke hacia donde había escondido por mucho tiempo las escrituras y títulos de dominio de su tierra, la prueba faltante para poder ayudarle siguiéndoles de cerca el comandante noble para protegerlos, no obstante Centella sintió su presencia por su agudo oído y por su instinto tan desarrollado aunque los pasos y movimientos de este noble guardián eran imperceptibles a cualquier oído, poniéndose en alerta nuevamente y en un movimiento sorprendente de desvainar su espada, quedo esta misma apuntando directamente al cuello del guardián noble, quien se sorprendió por su extremada rapidez tan desarrollada, mientras Centella no cambiaba su mirada tan desafiante, lo que en un momento incitó al comandante a tener un combate de práctica, saboreó esa sensación sin embargo Blacke que ya había desenterrado la caja con los títulos los detuvo justo a tiempo, provocando una sonrisa en ambos contendientes como deseando en el futuro saborear ese combate que por ahora quedaba pendiente, presentándose aquel caballero entendiendo ahora Centella que él estaba de su parte.

    *Los gemelos me estaban preocupando, me guiaban hacia no dé donde, a tirones sin darme explicaciones, hasta que llegamos al otro lado del palacio por la parte lateral, me dijeron que observara, pero no encontré relación, una mujer de unos cuarenta años o tal vez menos conversaba junto a un hombre más joven con los padres de Kery, no lo encontré extraño.


    — ¿Ves a esa mujer? —apuntaba Sadrik a la mujer de cuarenta años o menos, respondiéndole que sí, continuo —ella es nuestra madre…—con tono más triste me expresaba Cedrick, en sus rostros se notaba tristeza o tal vez melancolía.
    — Hace años que no la veíamos…—comentaba el Rayo con tono apagado no típico de él, lo que me preocupaba.


    — El hombre que está a su lado, es nuestro “padrastro”…— continuaba triste explicándome el Trueno, cuando aquella mujer nos miró percatándose de nuestra presencia sorprendiéndose, mirando fijamente a los gemelos, quienes deseaban no mirarla y devolverse por el camino que habíamos venido, pero las miradas eran tan tensas que les aconseje acercarse para hablarle, de mala gana me hicieron caso acercándose a ella los gemelos.

    —Pero si son los gemelos, tanto tiempo de no verlos —les respondió su padrastro, en tono de burla, lo que les hizo enojar mucho, como nunca les había visto.
    — Si tiempos de no verte impostor…—sarcásticamente le respondió el resonante Trueno cuidando a su hermano de esas palabras.
    — Pero si son mis hijos, tanto que han crecido —sorprendiéndose de su madre y observándoles mucho, deseando acercarse sin poder hacerlo.


    — Si hemos crecido mucho mientras a ti no te importábamos —respondió dolido el refulgente Rayo marchándose de la vista de su madre.
    — Nos ayudo el entrenamiento guardián más que tus cuidados —también dolido el resonante Trueno, alejándose ambos de su presencia, por lo que les seguí dándome cuenta que en su interior su madre había sufrido más de lo que imaginaban.

    Me entristeció mucho la imagen de ellos discutiendo con la que debería ser su familia, les seguí, apartándose de nosotros Sadrik, quien creo fue al que más le dolió ver a su madre. Aquel Rayo se sentó viendo hacia las montañas con el cielo de tarde suspirando un poco, estábamos al otro lado del reino de Casenivia. Nos sentamos junto a él y le pregunte a Cedrick, cuál de los dos era el mayor, quería saber para poder comprender mejor, él me respondió que el mismo era el hermano mayor, también me conto que siempre había querido cuidar de los sentimientos de Sadrik, para él nunca había sido fácil todo lo que les había pasado y al recordar tantas cosas se entristecieron, también me contaron sobre el incidente que le costó la vida a su padre, al que amaban tanto. A ellos les encantaba cabalgar y su padre le enseñaba a los dos, sólo que Cedrick era un poco más habilidoso que Sadrik, pero de igual manera su padre entre risas le enseñaba exhaustivamente. Un día entre estos entrenamientos jugando y bromeando con ellos, a su padre le dio un ataque al corazón entrando en un colapso, montado aún arriba de su caballo, los gemelos continuaron jugando porque no lo notaron, sólo cuando cayó ellos se dieron cuenta, bajándose rápidamente de sus caballos y acudiendo en su auxilio, sin embargo ya era tarde, todo esto les había marcado, ellos tenían trece años y estaban comenzando su entrenamiento como guardianes…

    —Por eso siempre sonreíamos, la risa de mi padre era nuestra vida, sonreímos aún en memoria de él —al fin alzo la voz recuperándose este Rayo y poniéndose de pie con su gran sonrisa que siempre nos alegraba.
    — Tienes razón —dijo el Trueno también poniéndose de pie y sacudiéndose el polvo de sus pantalones —esos tiempos ya pasaron, nuestro padre siempre nos amo y nos dio todo lo que podía darnos —y al mismo tiempo que decía esto ambas sonrisas volvieron a aflorar tocándose sus cabelleras rubias como siempre.


    Poniéndome de pie igualmente yo correspondiéndoles su sonrisa marchándonos directamente al palacio de la tierra de Centella, encontrándonos con él, con los caballeros y Blacke quien ante los dirigentes del Tribunal que habían venido por llamado tanto de Luccio como de Blacke presentaron ambas partes las pruebas, presentando aquella caja cerrada que contenía los títulos de propiedad, al observarlos aquellos dirigentes y al no ver ningún acuerdo en traspaso de esas tierras, fue aceptado el fallo a su favor, alegrándonos todos conjuntamente con él.


    Los padres de Kery estaban indignados, sin embargo la madre de ella acepto todo esto, su padre de mala voluntad y enojado se retiraba, no sin antes pedirle a su hija que les acompañara sin embargo ella había decidido ir a la Ciudadela y convertirse en guardiana, provocando la ira de su padre que fue interrumpida por Centella, quien se había vuelto como el protector de ella, le estaba en deuda porque nunca nadie antes le había defendido como ella.


    Haciéndose responsable de ella con el consentimiento de Blacke, quien la aceptaría honrosamente, su madre le dejo cumplir su deseo y pronto trataría de convencer a su padre. Quedando feliz Centella, al fin había recuperado sus tierras y su vida.
    — ¿Qué harás ahora Centella? —me atreví a preguntar al lado de los gemelos.
    — Me dedicare a cuidar y fortificar este reino y para que fructifiquen estas tierras, no obstante eso no quiere decir que no me aparezca por la Ciudadela —nos dijo cerrando un ojo y sonriendo…

    ¿Qué les esperará a estos hermanos del sonido?...Continuara...


     
  11.  
    surisesshy

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    Que bien que las cosas se arreglaron, no hubo necesidad de una batalla, fue una "guerra fría" como quien dice. Pobres gemelos, su madre en realidad no los quería alejar, es mas estoy segura de que fue su actual esposo quien la instó a eso para quedarse él con le reino y fuera su hija la única heredera.

    Solo espero que todo se aclare, ya no espero por el siguiente capitulo y ver lo que pasa, hasta entonces, bey.
     
  12.  
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    26° Capitulo: Remolinos.

    Todos nosotros nos preparábamos para regresar a la Ciudadela, pero Blacke detuvo a los gemelos que sonriendo se dirigían a regresar con nosotros, ¿qué pasará?, la actitud de Blacke era muy extraña, lo que nos detuvo a todos mirándoles con atención.
    —No puedo dejar que se marchen, ya han huido mucho tiempo…—comenzaba diciéndoles mirándoles fijamente a estos gemelos quienes creyeron que esto era otra broma del comandante, por lo que se rieron y le dijeron que aún le faltaba mejorar en su sentido del humor, pero algo no iba bien, y comenzaron a mirarle con detenimiento.


    Blacke no estaba jugando como ellos creían, esta vez hablaba muy en serio.
    — Deben remediar la situación tanto de su familia como de su reino, no es todo como ustedes creen. Su padre antes de morir me encargo que les cuidara, él ya conocía de su estado de salud, sin embargo prefirió no decirles para no obstaculizar sus vidas, optando por seguir disfrutando de sus amados niños —en un tono melancólico les explicaba lo que impacto los corazones de estos guardianes, aguantando las lágrimas en su interior.


    — Pero nuestra madre nos desprecio por eso, nos culpo hasta que tuvimos que huir, ¿no lo recuerdas Blacke? —reclamándole el refulgente Rayo en un tono alto, todos les oíamos muy bien.
    — Es cierto que cuando todo esto aconteció su madre los culpo, ella tampoco conocía el estado de su padre, pensó que una de sus burlas lo había agitado hasta matarlo, estuvo triste por mucho tiempo, por eso los desplazo sin embargo cuando llego su padrastro este la obligo a que si ustedes no abandonaban esas tierras él los eliminaría para siempre, sembrando el temor en ella, no encontrando una mejor opción que alejarlos para que no sufrieran más, encargándomelos a mi también para que continuara cuidándoles. ¡Ya es hora de que rescaten a su madre y a sus tierras! —continuo explicando alzando más la voz el comandante Blacke
    — Pero, ¿por qué razón ese hombre querría expulsarnos? —con la interrogante en su rostro y en sus sentimientos preguntaba el resonante Trueno no comprendiendo, ante lo que este comandante le respondió que pensara…
    — Ustedes son los herederos de esas bastas tierras y todas sus extensiones, por ser niños él se aprovecho, es lógico Cedrick —continuaba diciendo martillando sus corazones, ellos ya no aguantaban más soltando varias lágrimas al mismo tiempo, pero de todo esto una sonrisa adorno sus rostros de repente, brillando sus ojos celestes también.
    — ¡Juntos le venceremos! —respondieron al unísono estos hermanos.
    — Tienes razón ya es hora de recuperar lo que es nuestro —se alentaba Cedrick.
    —Dejare mi miedo atrás. Esas tierras eran tan grandes que alcanzaban para repartirla entre nosotros dos, no dejaré que se pierdan —tomaba aliento también Sadrik, alistándose para dirigirse a esas tierras que no veían hace ocho años.


    Deseaba acompañarles, pero al preguntarle a Dereck, él me dijo que era algo que debían hacer por ellos mismos, no nos tocaba interferir, calmándome también, en parte él tenía razón, junto a Dereck les veíamos marcharse acompañados por Regen, su compañero del Fuego que se ofreció, todos deseaban ir pero Blacke sólo le permitió a él ir.
    Mientras Dereck me miraba con su azul profundo cariño.
    — Hay algo que se te olvido en el este…—se acerco más a mí haciéndome pensar, sin que encontrara razón besándome de sorpresa, haciéndome sonrojar.
    — También en estas tierras se te olvido esto —abriendo su mano mostrándome un hermoso anillo, con una flor rosada en el medio de él, yo mire el anillo muy sorprendida y luego le mire a él, quien se inclino arrodillándose de repente, ante todas las miradas de nuestros compañeros, mientras mí rostro estaba enrojecido.
    — ¿Quisieras casarte conmigo Marithza?, mi bella Dama Blanca —impresionándome, no sabía que responder, me lleve las manos a la cara mientras él miraba mis ojos, su mirada era la que no podía rechazar, todos nos miraban, mientras Paulina estaba a mi espalda susurrándome que le dijera que sí aceptaba, luego de quedar pasmada con el rogándome le respondí:


    — Sí, claro que acepto Dereck —mientras los vientos nos mecían y él me abrazaba tiernamente ante los aplausos de todos ellos, incluso de Kery y de Centella, estaba muy feliz, este tiempo lo había visto tan lejano, al fin era una realidad, sin embargo por mi mente aún rondaba ¿qué pasaría con Cerezo?, por lo que se lo pregunte, temerosa de su respuesta, Dereck dulcemente me respondió que eso también ya lo había pensado, que a estas alturas su padre ya había ido a hablar de este asunto con mi madre, sin que él me lo dijera, cerrándome un ojo con una sonrisa cómplice a la que nada le podía negar acercándome más con su brazo y me beso en la cabeza muy alegre.

    *Mientras tanto los gemelos del sonido junto Regen se dirigían a las tierras del reino de Ilictric al que pertenecían estos inquietos pero decididos hermanos.
    — ¿Regen que te sucede? —preguntaba curioso Sadrik interrogándole también con la mirada.
    — Estas muy callado Regen…—añadió el resonante Trueno también curioso de la actitud de su acompañante.

    Aquel no respondió a las interrogantes de estos hermanos y luego ya olvidándose de lo que le aquejaba concentro todas sus fuerzas a ayudar a esos guardianes gemelos, los que vigilaban toda esta zona. Su plan consistía en ir a saludar primeramente, mientras Regen acudía a buscar a las fuerzas del Tribunal que eran las únicas que podían hacer algo realmente, lo que pronto se llevo a cabo.

    — ¡Hijos míos! —les recibió muy contenta su madre que llevaba un vestido morado con pequeños adornos, había estado llorando y eso se notaba.
    — Madre, me alegra encontrarte —le abrazo cariñosamente el Rayo entre cerrando sus ojos y con una gran sonrisa en sus labios, se notaba que él era el menor.
    — Madre, sabemos lo que te ha hecho aquel maldito…—comento con ira aquel resonante Trueno, que recordaba toda esta injusticia que les tomo años de lejanía.
    —Descuida que no se quedara impune — alejándose su cuerpo del de ella con su sonrisa característica.
    — No, es mejor que se vayan, él puede hacerles mucho daño, mis niños —les aconsejaba su temerosa y un poco angustiada madre, ella sólo quería protegerlos.
    — Sé que temes por nosotros, pero ya no somos niños, hemos aprendido mucho madre, hemos venido a librar las tierras de papa —con ojos melancólicos le miraba Cedrick.
    — Mi hermano tiene razón, a eso hemos venido y a librarte a ti también— mirándola con optimismo este claro Rayo.
    En el salón de su antiguo palacio, su hogar que veían había cambiado mucho desde que ellos ya no estaban, la servidumbre también había cambiado excepto por unos cuantos que les reconocieron, ya no estaba aquel cuadro en donde aparecían ellos junto a su padre, en el que Sadrik aparecía sentado en las piernas del rey mientras que Cedrick jugando al lado de ellos con un juguete, los tres con una gran sonrisa.

    — ¡Valla, valla miren a quienes tenemos de visita! —bajando las escaleras lentamente les proclamaba aquel padrastro quien nunca reemplazaría a su padre. Los gemelos al verle quisieron encararlo y golpearlo, pero se contuvieron por el bien de su plan, a estas horas ya Regen debía estar hablando con Blacke, y así precisamente estaba ocurriendo.
    Aquel caballero ya se había internado en la Ciudadela pidiendo las fuerzas del Tribunal que creyó aún no se debían haber marchado, sin embargo solamente encontró a Blacke.
    —Es necesario llevar a las fuerzas de Tribunal Blacke —le indicaba Regen presuroso a ser escuchado.
    — Ellos ya se han marchado —fulminantemente le expreso este comandante, y cuando las fuerzas de Regen ya se estaban disipando apreció la voz de alguien quien lo alentó.


    — Descuida, ellos vendrán enseguida —era el General Luccio que venía por otros asuntos, pero igualmente no negaría la ayuda a un compañero, aquel General se dirigió rápidamente a la región del este buscando su ayuda, ellos le respondieron que ese asunto precisamente era él que iban a discutir, ya que poseían el testamento del padre de los gemelos, sin embargo pensaron que al no tener alguien que reclamara habían estado a punto de cerrarlo y dejarlo inconcluso. Este era el momento justo, por lo que Luccio expuso la situación ante los ancianos del Tribunal y lo más rápido que pudieron se dirigieron a las tierras de Ilictric.

    Regen por su parte continuaba agobiado y eso se notaba en la expresión de su rostro, sin decir nada salió velozmente de la Ciudadela en camino a aquel reino en donde los gemelos contaban con su ayuda, no obstante en aquella salida se encontró con alguien muy conocido para él que le buscaba.
    — Debo hablar contigo Regen —era una voz femenina que también estaba afligida.
    — Eres muy obstinada, no le causes dolor a quienes más te aman —en tono un tanto agresivo le expreso a aquella muchacha del reino del Ámbar de la que por mucho tiempo ha sido su guarda, despidiéndose con un gesto y marchándose a el reino de esos hermanos, sin mirar atrás.

    *— Quien diría que su muerte se adelantara, Eh estado esperando mucho tiempo para exterminarlos —sigilosamente acercándose hacia ellos, los que se pusieron delante de su madre para protegerla.
    — ¡No por favor no le hagas daño a mis hijos! —suplicaba aquella mujer con mucha agonía y desesperanza ante aquel que no daría pie atrás.
    — ¡Te lo prometí!, ¡tú sabías que si ellos volvían a poner un pie en estas tierras yo tomaría sus vidas! —despiadadamente le hablaba aquel maldito a aquel mujer sin amparo, mientras Sadrik se preguntaba en dónde estaría Regen que aún no volvía.


    — ¡No somos los mismos niños a los que alejaste de su hogar! —le gritaba aquel resonante Trueno viéndole directamente a los ojos, a aquel que se mofaba de todo lo que habían pasado desde que se habían marchado.
    —Sí, estoy consciente de eso, por lo que traje más gente que me ayudara —sonriendo dejando a la vista a muchos hombres con armas que se adentraban en el palacio decididos a cumplir las órdenes que les fueran mandadas, alejando a su madre de allí y puestos espalda con espalda se alistaban a pelear contra todos ellos, aunque les superaran en número, se miraron y sonrieron haciendo sus piruetas y atacando con todo lo que tenían.

    *Regen en el camino esperaba a Luccio que ya venía por el paso de las rocas hacia el oeste, mientras aquellos ancianos eran trasladados en Manti, gracias a la ayuda del Guardián de los Mares que también se ofreció a ayudarles, estaban por llegar, pero la situación ya se había detonado. Sadrik y Cedrick no se darían por vencidos ejecutando sus técnicas tanto en conjunto como individualmente, blandiendo sus espadas de doble hoja, pero un poco agitados comenzaban a cansarse.


    — ¡Eres un cobarde!, ¡debiste pelear como hombre contra nosotros! —le reclamaban en conjunto, agitados mientras el Rayo con su mano izquierda se limpiaba su labio que sangraba.
    Sus espadas de doble hoja se tornaban eléctricas y combinándolas crearon un remolino eléctrico que hizo volar muchos muebles del salón pero también les ayudo en contra de sus enemigos, lo que implico un gran desgaste.

    *Luccio, los ancianos y el Guardián de los Mares se toparon con Regen quien a toda velocidad los dirigió hacia donde ya se escuchaba el combate, vidrios rompiéndose, gran algarabía y conmoción. Irrumpiendo antes Regen junto a Andrú, quienes hicieron huir a muchos de sus atacantes, mientras aquellos gemelos peleaban como nunca, sin embargo estaban ya agitados, con menos fuerza. Regen desplego todos sus más feroces golpes, noqueando en sólo ataque a muchos de ellos, Andrú también usó su fuerza y técnicas marinas y su ataques filosos blandiendo su espada también, luego de esto Luccio también se introdujo, terminando con los demás abriendo el camino para que pasaran los ancianos del consejo del Tribunal. Ahora el rostro de aquel cobarde había cambiado, hasta tornarse pálido, su plan no había funcionado.
    Sadrik y Cedrick al mismo tiempo cayeron sentados fatigados por todo el desgaste de energía, aún con un poco de agitación les agradecían por haberles ayudado.

    Los ancianos del Tribunal miraban todo lo sucedido y como aquel que se decía ser un digno rey había atentado con la vida de sus hijastros, no era digno de ser el regidor, se le quitaría ese cargo de por vida, además explicaron el examen que se llevo a cabo sobre el testamento del padre de ellos, el cual había sido alterado, y que ahora había sido descubiertas las verdaderas palabras que se estipulaban en aquel testamento, siendo los únicos herederos aquellos gemelos y su madre.


    Al escuchar estas palabras aquel maldito cobarde escapo hacia las afueras, sin embargo estos gemelos usando su máxima velocidad sonriendo como siempre corrieron por los techos del pueblo hasta caerle encima derribándolo, Regen le puso unas esposas que le dio Luccio y los tres lo trajeron ante los ancianos quienes estaban muy decepcionado con todo lo que había hecho, porque cuando él fue nombrado regidor había prometido velar por los intereses de los pequeños gemelos. En castigo sería degradado de todo cargo noble y preso en la cárcel guardiana de máxima seguridad.
    Abrazándose estos dos gemelos junto a su madre, quienes no sufrirían nunca más, exhibiendo sus bellas sonrisas y sus rostros alegres, muy complacidos con la resolución del consejo.

    Continuara :)....

     
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