Dama Blanca, los guardianes y los 10 Caballeros

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por Estrella Solitaria, 31 Enero 2011.

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    Estrella Solitaria

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    jejeje aquí ya esta la contii, y con esto termina el capitulo de Brisa del Viento :) que la disfruten y el comienzo del siguiente capitulo jejeje.

    — Ya nos estábamos preocupando —decía la voz de Ytrion acercándose a la puerta.
    — Que bueno que regresan con bien— nos dijo soltando la presión Paulina.
    — Para variar tenían que estar los dos juntos —decía entre risitas Rayo.
    — Lamento haberlos preocupado— les dije sintiéndome un poco culpable y entrando junto a las flores que luego extendió Dereck en el suelo desarmando el nudo de su capa.
    — Así que a esto se dedicaron— mirando las flores decía Trueno.
    — Así que este era el aroma que sentía — nos decía recordando Brisa del Viento.
    — Creo que sí. Las traje para las muchachas— esparciendo el aroma de las flores por toda la cabaña y para quien quisiera.

    — Es un aroma muy tranquilizador— decía aspirándolo nuestro General Luccio, aunque aún la preocupación en nuestros rostros era visible, ¿qué haríamos?, necesitábamos ayuda y eso bien lo sabían el comandante y el general por lo que entre ellos determinaron que necesitábamos ayuda. Anzelf se ofreció a ir a avisarle al Guardián de los Mares para que éste informara a la Ciudadela Imperial, pero recordé que Andrú no le conoce por lo que yo lo acompañaría en seguida.

    Así nos dirigimos al oeste rápidamente, y de nuevo pensativa me encontraba pensando en aquel defensor.

    — Tranquila, combates muy bien —me dijo Anzelf pensando que aquello me sumía en mis pensamientos, le correspondí con una sonrisa y continuamos, de él no sabía mucho por lo que en este recorrido aproveche de preguntarle varias cosas que no sabía de él, y me di cuenta que en varias cosas se parecía a Dereck como en sus actitudes y también podría decir que se parece a Zéfiro en modo de combatir.
    Aún recuerdo su triste aparición en nuestras vidas, y todo lo que nos conto y se lo dije en este momento.

    — No recuerdes las cosas pasadas. Además encontré a mi familia tanto cercana como guardiana, lo que me alegra mucho. No dudo que tú pronto también serás familia— me dijo mirándome fijamente lo que me sorprendió.

    Llegamos rápidamente a la costa oeste de este territorio y grite el nombre de aquel guardián, quien llego junto a Manti y se sorprendió de verme acompañada por Anzelf a quien no conocía.

    — Dama Blanca, ¿qué haces aquí? y ¿quién es él? —me interrogo preocupado el guardián del bello mar.
    — El General Luccio y el comandante me pidieron que te mandará informar a la Ciudadela del peligro que está creciendo en este territorio— decía apresuradamente.

    — Yo me llamo Anzelf Dasturian y estoy ayudando a los guardianes. El General también me pidió que llamaras al escuadrón Noble y a Relyell —decía con determinación y sin temblor en su voz.
    — Así que eres el hijo de Espejo y primo de Dereck— dijo con sorpresa y agrego —Iré en seguida lo más rápido que pueda —marchándose de inmediato con aspecto cansado, debe ser demandante su tarea, pero es él quien nos puede ayudar, pero antes de que se marchara hasta no verlo más Anzelf recordó algo que nos serviría y se lo grito.
    — ¡Usa el paso que sobresale! —grito sin que yo comprendiera a lo que el Guardián de los Mares al parecer si entendió porque levanto su pulgar en alto.

    No entendí por ese momento, pero cuando nos dirigíamos a aquel pueblo del que salimos ante mis preguntas él me contesto que aquel paso al que se refería era unas rocas del fondo del mar que sobresalían a la superficie y pisando aquellas rocas que formaban un camino se podía llegar de oeste hasta unos metros cercanos a este territorio del este, más aún contando con el Caballero Earth podrían ayudarse más disminuyendo el trabajo de Andrú, lo que me alegro, así podría descansar más, sin embargo me extrañaba que nunca supiéramos de ese paso.

    Anzelf se reía de mi incomprensión sin saber yo el motivo de su risa.

    — Ese paso lo descubrí hace poco, por eso muy pocas personas lo conocen, fue cuando viajábamos, cuando fui el verdugo de Luisa y antes de que me encadenaran, por eso como él se dedica a cuidar cada rincón del mar y lo conoce mejor que yo, sólo él me podría entender —me aclaraba aquel muchacho.
    Rápidamente llegamos cumpliendo con lo que se nos fue indicado, sobre quienes no tardarían en llegar y así el defensor Brisa del Viento pidió un combate con los gemelos quienes no se negaron y como siempre con una sonrisa todo parecía un juego, yo los miraba viendo su rapidez y habilidad al mismo tiempo, estaba sorprendida pensando aún en por qué Luccio pidió la ayuda de Relyell, eso es algo que aún no comprendo...


    20°Capitulo: En busca de Fiedinger


    Al atardecer aparecieron, cansados del viaje los Caballeros: Bosque, Earth, Malva, Dorado, Plateado y Fuego junto a Relyell. Éste último se acerco a Luccio mostrándole un libro grande, por lo que al ver eso me dirigí presurosamente hacia ellos.

    —Creo que esto es lo que querías— extendiendo el libro a sus las manos del general le hablaba Relyell.
    — Necesitamos ayuda, además de ustedes, de una persona más —sembrando la intriga entre nosotros que no conocíamos sus planes. Debíamos encontrar a alguien, según lo que nos han dicho, pero aun no comprendo del todo.

    — ¿Crees que podrá ayudarnos? —preguntaba Brisa del Viento recordando en incertidumbre.
    —De eso no estoy seguro. Tampoco sé en dónde está porque no sabemos de él o ella hace mucho tiempo ya que no creíamos volver a necesitar de su ayuda —explicaba coherentemente nuestro General.
    —En el libro tampoco se expresa ni se da a conocer la ubicación —nos comentaba Relyell y añadió —Debemos buscar por ambos territorios para poder vencer y librar a Brisa del Viento de toda persecución—.

    Hablaban y nos daban esta orden, pero ni los Caballeros ni yo entendíamos de qué se trataba y nos mirábamos extrañados, por eso nos mandaron esparcirnos para encontrarle y como las preguntas venían y sobrevenían nos comenzaron a explicar.
    — Debemos encontrar a la persona de este libro…— comenzaba Relyell.
    — Siempre es lo mismo guardián de las historias —se quejaba el Rayo con rostro de desagrado y suspirando enojado.

    — No es como creen. No es una persona del pasado sino que hubo una vez un muchacho que no ayudo mucho en nuestros comienzos como guardianes y a los antiguos les enseño muchas cosas y desde él en adelante todos los hombres, mujeres de su familia heredan ese cargo y esa responsabilidad. Este título se llama Fiedinger— explicaba con gran conocimiento Relyell.

    — Lo malo es que no sabemos quién en este tiempo tiene ese cargo. Ser un Fiedinger significaba ayudarnos y aportarnos conocimiento, sin embargo en esta época aquella persona no debe tener conocimiento del cargo que tiene —continuaba explicándonos el general de las Luciérnagas. Lo expresado era un gran problema, ¿cómo encontrar a esa persona? me preguntaba al igual que los demás.

    —No hay manera de encontrarle —se resigno violentamente Trueno a lo que todos lo miramos.
    — Sí hay una posibilidad, muy remota pero existe y depende de ustedes. Esa persona tiene una cicatriz en forma de efe antigua arriba de su pie izquierdo—y dada esta última aclaración nos repartimos.


    —Nosotros iremos al oeste— dijeron a Luccio el Rayo, el Trueno y el Relámpago que se ofrecieron primero y a este último le encargo vigilar a los gemelos traviesos, también le encargo informar a Anzagorel de todo esto y decirle que junto al Guardián de los Mares explorarán los territorios a su alcance.
    — Recuerda que estoy cumpliendo mi castigo—dijo Ytrion confundido.
    —Ya has cumplido con lo debido, estas de vuelta en el escuadrón Noble y tienes de regreso tu título de Caballero guardián. Ve y cumple las órdenes— le dejo libre de aquel castigo el exigente General Luccio.


    En segundo grupo estaba conformado de Bosque, Earth y yo que exploraríamos la zona este de la tierra en la que nos encontrábamos.
    Dorado y Plateado conformaban el siguiente grupo que Luccio también envió a la parte norte del territorio del oeste y sin refunfuñar se dirigieron a toda marcha hacia allá.


    Mientras nos agrupábamos apareció Zéfiro, Raycan y Élrien a quienes Blacke había mandado venir para ayudarnos, ya que él estaba vigilante en la Ciudadela y en otros asuntos más. Estos guardianes nos informaron que Blacke también llamó a Arabel y a Aryan desde el reino de la Bruma para que le ayudaran en el oeste y en la Ciudadela también.

    Los guardianes tanto del pasado como Zéfiro fueron enviados a la parte sur del territorio del este, quienes se encontraban un poco cansados; Malva, Brisa del Viento y Paulina también irían investigando en el este.

    Ya nos habíamos retirado y el Caballero Negro me veía marcharme, él se dedicaría a buscar también pero por su propia cuenta
    — Más adelante hay un poblado —nos indicaba Earth tocando con su mano la tierra del suelo.
    — Con aquel comenzaremos a investigar— nos animaba Bosque comenzando nuestra aventura por el este. Nos adentramos rápidamente y observamos con cuidado a las personas tanto en el mercado como en las calles. Las casas, techos y el ambiente eran muy calmados, trate de ver la cicatriz, sin resultados al igual que mis compañeros.
    — Preguntamos y observamos a toda la gente— dijo Earth ya decepcionado de la búsqueda.
    — ¡Debemos continuar! —les grite a ambos que ya cabizbajos se rendían y agregue —Brisa del Viento nos necesita— lo que los animo un poco más y continuamos avanzando hacia otro poblado.

    Zéfiro y su grupo también habían buscado sin resultados favorables preguntándose en donde estará aquella persona. Entre el viento Paulina buscaba entre los reinos usando las corrientes, además era complicado que a un hombre se le viera aquella cicatriz, era imposible encontrarle, ¿qué haríamos?
    Nuestro comandante sin encontrarle también estaba y decepcionado igual que nosotros, luego nos encontramos con él con rostro ofuscado.
    — Es muy difícil encontrarle—me dijo aceptando su fracaso en el este, aunque aún tenemos tiempo antes de que ellos vuelvan a aparecer.

    Por otra parte Dorado y Plateado buscaban por el norte del territorio este.
    —No he encontrado a nadie con la característica que se nos fue indicada— resignado decía aquel Plateado como la luna
    — Es mejor que entreguemos nuestro reporte al comandante Blacke— comento Dorado un poco desanimado como los demás.
    Así aquellos caballeros se dirigieron a la Ciudadela Guardiana en donde se encontraron con Ytrion, los gemelos, Blacke y demás guardianes que estaban desanimados también, aunque aquellos gemelos siempre con sonrisas.

    —No entiendo, es sólo una persona y nos desanimamos así… —decía Trueno no creyendo el desanimo de sus compañeros.
    — ¿Oh es que acaso nosotros no tenemos fuerza para ayudar? —primera cosa en serio que dice Rayo en toda su vida, aunque con su gesto te pasarse la mano por entre sus cabellos rubios los distraía. Lo tan en serio que dijo Rayo alerto a todos los demás, un arranque de seriedad por un instante era lo más increíble que habían escuchado e Ytrion se apresuro a poner su mano en su frente y su otra mano en la frente de él.
    — No, definitivamente no tienes fiebre —le comento extrañado ante la mirada de asombro de todos los presentes.
    — Esto es histórico y en todo caso tiene razón —comentaba Plateado afirmando con la cabeza aun asombrado por todo esto.

    — ¡Debemos buscarle por todos lados, no dejar ningún rincón sin revisar! —les alentaba Dorado con mucha fuerza y valentía.
    — ¡Vamos, manos a la obra! —grito Ytrion luego del descanso y del desanimo se marcharon todos a distintas direcciones junto a Regen que había sido mandado a recopilar los informes.

    Nosotros en este territorio del este también levantar fuerzas y que mejor que Brisa del Viento quien traspaso las vibraciones de su voz alentándonos a todos animándonos a seguir y no rendirnos ya que no sólo la vida de él estaba en peligro sino muchas más.
    — Debemos encontrar esa descendencia primero, para saber quién podría ser la persona —nos indicaba pensando el Caballero Negro con su mano tocándose el mentón pensativo, Earth sabía que había mucha gente cerca en poblados, pero no podía determinar en qué dirección ir. Ninguna habilidad de ellos nos servía en este momento, claro nos podrían servir para después, sin embargo debíamos ubicar primero la descendencia y en eso justamente trabajaba Relyell y Luccio.

    —La descendencia de aquel hombre, lo último que llegamos a saber fue que tuvo un tataranieto llamado Esvel —le decía Relyell a nuestro General.
    — Sí, eso es cierto, también él vivió en Lúdember un pueblo en el centro de este vasto territorio—.
    Esta información fue pronto dirigida hacia nosotros por medio del viento a lo que Earth nos llevo muy pronto a ese lugar y con ayuda del Caballero del Bosque pasar aquellos árboles que cerraban el camino y la visión fue tarea sencilla.

    Cuando llegamos nos dimos cuenta de la inmensidad de aquel pueblo, tenía banderas por todos lados, sin duda habría una fiesta o una celebración, era muy alegre y muy colorido, lo único en común eran los tejados rojizos de las casas y las carretas de color café tiradas por caballos, el resto era todo fuera de lo común, nosotros como simples extranjeros fuimos notados de inmediato, dado que éramos una rara mezcla de tez de piel y cabello no muy habitual por la zona, una niña amablemente tomo mi mano y me invito a bailar con ella, diciéndome que festejaban el cumpleaños de su rey, quien todos los años en esta fecha ofrecía un gran banquete a su pueblo en el cual sobraba comida.

    Mis compañeros me miraban interrumpiendo mi baile, me acerque a la niña y le pregunte si no había visto a alguna persona con una cicatriz como efe, pero su respuesta fue negativa, soltando mi mano yéndose bailando al compas de la música, girando mi cabeza en negación hacia mis compañeros.

    —De igual manera tenemos que asegurarnos— proponía aquel Bosque que no se daría por vencido.
    — Tal vez podríamos hablar con el rey de este pueblo y encontrar a la persona.

    Nos adentramos más en ese pueblo pintoresco, aun preguntando a la gente o fingiendo recoger algo del suelo para justificar nuestra acción y así luego de dividirnos por ese pueblo y de tratar de muchas maneras, no logramos lo que esperábamos, no obstante nuestro ánimo continuaba vigente.

    La gran celebración estaba siendo llevada a cabo por toda la gente de ese lugar, mientras nosotros sólo éramos espectadores y escuchábamos la música parecida a tambores, instrumentos. Unas muchachas sacaron a bailar a Earth y a Bosque ante su sorpresa los jalaron de sus manos ante un poco de resistencia lo que me hizo reír mucho.

    El banquete estaba listo, todos sacaban con platos la comida servida en medio de un gran espacio en el pueblo que estaba muy adornado como todas las calles y nos dirigieron a las cercanías del palacio en donde el rey estaba agradeciendo a todos los presentes, tanto a locales como a extranjeros su asistencia en esta conmemoración y luego de eso un hombre de edad avanzada se nos acerco y nos alejo de esa fiesta, lo que nos hizo sospechar, pero él nos indico que hace unos años existió en ese pueblo un hombre que tenía una cicatriz en forma de efe en su pierna izquierda y que se había marchado hace algunos años.

    Esa información era muy valiosa, una esperanza crecía en nuestra mente, pero no sabíamos si aquella persona había muerto o si había tenido hijos, porque eso cambiaba la situación considerablemente; le agradecimos mucho y le deseamos lo mejor.


    Dibujos...http://foro.cemzoo.com/album.php?albumid=19839

    N°palabras: 2587
    Continuara....
     
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    surisesshy

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    por fin, le levantarón el aastigo a ytrion, y que no lo vuelva a haser, por más oportuno que esto pueda salir.

    Ahora a enconrar una aguja en un pajar, pero sé que lo lograrán, ahora, lo que no sé es cómo esa persona les ayudará en contra de un hechicero, bueno, tú y tu emntecita tienen un gran complot ahí, solo espero el siguiente capitulo y ver si Dereck ya le pedirá matrimonio a marithza, nos espero pro saber como acabrá todo esto, bey.

    PD: que sea una doble boda, tambie tienen que casarse Paula y Brisa del Viento.
     
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    Estrella Solitaria

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    jajajaa a Yuli y a Suri les agradezco sus comentarios y que sigan leyendo esta historia al igual que a todos los lectoress XD

    — Por lo menos ya hemos obtenido un dato importante— decía Dereck aun procesando lo que aquel nos había dicho.
    — Sí es un comienzo… —en un suspiro le comente.
    — Aunque aún nos falta mucho para encontrarle — decía calmadamente Earth.

    Mientras Paulina, Brisa del Viento y Odrick también al parecer encontraron una pista al norte de donde nos encontrábamos, al parecer aquella misma persona se había dirigido luego a esta parte norte, según explico la gente era un hombre normal sin preocupaciones que con una bolsa en la mano recostada en su espalda se dirigía al oeste de este territorio. Aquello se nos fue comunicado rápidamente y nos dirigimos a Florestia más al sur y oeste según nos indicaba Earth y en el esperamos a los Vientos y a Malva.

    Los gemelos por su parte se dirigían a todos los lugares que podían haciendo las travesuras propias de ellos con su cómplice sonrisa.

    —Deberíamos ir a casa también a revisar —proponía el Rayo.
    — Tú sabes que no podemos regresar—respondía su hermano mayor con un poco de tristeza.
    — Yo quiero ir Cedrick y eso es lo que haré —se enfado su hermano no comprendiendo la realidad.
    — Recuerda que no somos bienvenidos Sadrik —tomándole del hombro frenándolo en el instante con tristeza.
    — Si padre estuviera vivo podríamos regresar…—recordando susurraba el Rayo con rostro de tristeza.
    — Tranquilo, yo ya me acostumbre, ahora nuestra familia son los guardianes— dijo animándole.
    —Tienes razón, por eso debemos seguir —cambiando drásticamente su ánimo a una sonrisa recuperando su gran velocidad al instante.

    Zéfiro en el este junto a Élrien y Raycan no habían escuchado la noticia de las pistas que encontramos no obstante aquellos del pasado al ver la delincuencia no lograban calmar su instinto de ayudar, y era eso lo que les detenía.
    — Si seguimos así nunca le encontraremos —se quejaba Zéfiro.
    — Lo lamento, tienes razón —se disculpaba Raycan.
    — Aunque no encuentro alguna forma, toda la gente nos mira extraño— les hablaba Élrien.
    — No tenemos que darnos por vencidos, nuestro aliado nos necesita —animaba Raycan y añadió —es por esto que estamos en esta época—.
    — Eso es cierto, hemos vuelto para ayudarnos y ayudar a los demás— se sumaba al énfasis de sus ánimos Élrien.
    — Es mejor continuar hacia el oeste de este territorio para recopilar información— les señalaba pensativo a la vez Zéfiro, los demás acentuaron y se dirigieron hacia donde aquel margón dijo.

    Nos encontramos con los vientos y con Malva a quienes estuvimos esperando y compartimos información, la que nos guiaba hacia la costa de este territorio, sin duda aquella persona estuvo por estos lugares.

    Mientras se dirigían a nuestra ubicación los guardianes del pasado y Zéfiro encontraron una pista más, el nombre del pueblo al que se mudo aquella persona fue a Artirian ubicado en el sur de la costa del este, un pequeño poblado que en el mapa no tenía importancia. Cuando se encontraron con nosotros que aun cavilábamos nos encontraron y nos dieron esta información tan valiosa, para gracia nuestra estábamos muy cerca y nos dirigimos juntos a aquel poblado, que era bastante neblinoso y extraño, nos adentramos en el con bastante sigilo y cuidado siempre alerta apareciendo una silueta entre la neblina espesa.

    Aquella silueta era una mujer con una niña en brazos y nos rogaba comida, ¿qué estaba pasando aquí?, era lo que queríamos saber, nosotros no llevábamos comida con nosotros sin embargo Raycan les dio algo que habían traído desde su viaje, ella se lo agradeció y aprovechamos para preguntarle si estábamos en el pueblo correcto y así era, pero este estaba un poco despoblado, mucha gente lo había abandonado por la pobreza que en él había nos explico aquella mujer y mientras nos guiaba el Caballero Malva le pregunto por aquel hombre con la cicatriz, ella nos contesto que había conocido a una persona así y que un tiempo estuvo con su familia sin embargo se había ido dejando a su esposa y a su hija hace varios años, con ese dato nos dirigimos a la casa de aquella familia, pero no había nadie.

    Al entrar había una mesa y dos sillas en un estante los dibujos de una niña seguramente, más adentro dos camas, un lugar normal, pero vacío, se habían ido…


    Capitulo: En busca de Fiedinger 2° parte: Refulgente como el Rayo.

    Un día su madre le dijo que en un futuro no lejano contemplaríamos batallas por doquier y que nos tocaría salir en defensa de este pueblo y ahora que ella ha muerto ha llegado ese futuro terrible que ella no creía y así comenzó su viaje en la búsqueda de la familia de su padre para encontrar un hogar.

    Su padre y su madre se habían separado de jóvenes cuando ella tenía solamente tres años, pero aquel hombre no las había dejado como muchos quisieran decir, sino que su madre había sido quien lo aparto de su vida aunque ella nunca supo la razón concreta de por qué su madre lo hizo.

    Ella sólo le dejo un papel en el que escribió el pueblo en dónde se suponía estaría su padre, el cual se encontraba al otro lado del mar y esa tierra era desconocida para ella.

    Su nombre es Gretel de Santt, tenía los ojos color negro, la piel muy blanca y el cabello castaño, su edad era 18 años y aquí comienza su aventura.

    Así unos días después que partió de ese pueblo de Artirian en donde vivía, de la lejana tierra del este tendría que emprender rumbo a la tierra del oeste del que se cuentan muchas historias que le encantaría conocer recordando aún todas las experiencias vividas en su casa que tenía dos sillas y una mesa, en su cama y en la de su madre.

    Siguiendo el camino al pueblo de Luzel para abastecerse y no morir de hambre, en donde compro algunas frutas, pan y demás cosas, luego cruzó un puente que la guiaría a un bosque que no le daba confianza porque ella no conocía otra manera de llegar y allí buscaría el puerto para embarcarse hacia la tierra del oeste.

    —Deberían crear otra ruta— pensaba Gretel en ese instante y al caminar por el bosque encontró un objeto que no sabía lo que era.
    Aquello era un emblema o símbolo de un rayo, sin saber el por qué ella lo tomo del suelo y lo guardo en su bolsillo, caminando hasta que anocheció en donde decidió hacer una cama usando de almohada su bolso y cubriéndose con una capa para tratar de dormir viendo la noche estrellada que le ofrecía el cielo nocturno y también sintió el cantar de las aves.


    N°palabras: 1109
    ¿qué sucederá con esta muchacha? continuara...
     
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    surisesshy

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    Ummmm, lo dejaste intrigadísimo (como te gusta hacer últimamente) veo que cambiaste radicalmente la dirección d ela historia, pero esta bien, es algo nuevo, y creo quee sa muchacha tiene algo que ver con el hombre que buscan los caballeros, puede que sea su hija, bueno, puede no, estoy segura de que es su hija, ahora me pregunto de quién será ese emblema que ella recogió.

    Otra cosa que me dejo con una gran duda es el pasado de los reboltosos al 2x1, ¿por qué no lo querrán en casa? Veo que aunque sean muy alegres tienen un pasado triste y oscuro, no espero por saber sus historias y ver qué pasa, bey.
     
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    yulisesshy

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    Ummm, me dejó bastante pensativa eso de los gemelos, qué les habrá pasado en su hogar después de la muerte de su padre, me imagino que su familia los desprecio o rechazó por algo que pasó con ellos, bueno, dijeron que si el padre viviera podrían regresar, asi que es algo que pasó después de su muerte o quizas eran los "favoritos del padre" y despertaron celos, bueno, mejor y no daño la historia.

    Con relación ala muchacha, ya sé que es hija del hombre que los caballeros andan buscando, pero ese emblema que ella encontró es muy kisterioso, parce que es de un caballero, no, puedo asegurar que es de un caballero y que ese emblema la llevará hacia ellos, estoy segura y puede que sea de uno de los hermanos relampago.

    Bueno, dejaré de haserme la Cherlock Holmen y te diré lo tanto que me ha gustado la continuación: MUCHO :D, hasta la próxima, bey.
     
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    Estrella Solitaria

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    Hasta que al abrir sus ojos unos bandidos con sus cuchillas en mano las dirigían a su cuello, la ataron de manos y al darse cuenta que no poseía nada de valor decidieron que podían llevarla y venderla como esclava, sirvienta o lo que fuera, ante su total incredulidad y claro que ella se resistió sosegándola aquellos hombres con unas bofetadas que la hicieron caer al piso y después al llegar a un navío de madera con las velas alzadas me amarraron de pies y me pusieron con las demás que llevaban, en un sucio y obscuro lugar en donde nos vigilaba un hombre.

    — ¿A dónde nos llevan? — le pregunto susurrando a una de las muchachas, la que contesto que irían por al pueblo de Escama al otro lado del mar hasta un poblado principal llamado Dasburgo que se encontraba un poco al sur del pueblo de Escama, según lo que había escuchado de las conversaciones de los hombres, pero el hombre que las vigilaba las acallo amenazándonos con un látigo.

    Luego de muchos días, de los que ya ella había perdido la cuenta y sólo las alimentaban con las sobras de comida que quedaban y ya el vaivén del navío la tenía harta, pero más pronto de lo que ya se le había hecho eterno llegaros a Escama en donde se les unieron dos muchachas más y también las limpiaron a todas haciéndoles luego caminar unidas por una cuerda, atadas de manos, sin posibilidad a escapar y en ese camino Gretel pensaba qué pasaría con ella, a quién la venderían y no dejaba de pensar en que tenía que encontrar su hogar como en el extraño objeto que tenía aún consigo en su bolsillo.

    Así luego de caminar y atravesar muchos senderos peligrosos, bosques y un pueblo en el que a todas las ofrecían como animales atrayendo a la gente la que a veces les preguntaban a los captores en qué lugar las venderían y otra gente les miraba con rostro de resignación porque ya conocían su destino. Llegando de este modo al pueblo principal de Dasburgo y ofrecieron a muchas jovencitas, pero para su bien aquellos hombres cansados por el viaje decidieron trabajar unas horas por día obligándolos a meterlas en una tienda en la que dormirían.

    —Han escuchado… —decía alguien entre la noche y agrego —Mañana va a haber una revuelta cercana a donde nos venderán, esa es nuestra oportunidad de escapar—tratando de convencer a las demás, pero las muchachas no se animaron como Gretel pensaba.
    —Eso es muy arriesgado y difícil—decía otra muchacha.
    —Aunque no deja de ser una muy buena oportunidad— convenciéndose ella misma y luego de eso durmieron pensando que podían huir.

    Por la tarde del siguiente día también las ofrecieron y como lo habían previsto, una revuelta comenzó en el mercado espantando a la gente que corría para todos lados. Las muchachas tomaron las cuchillas de los hombres cortando sus amarras y corrieron huyendo. Gretel también huyo aunque con algunas cuerdas enredadas en ella las que la hicieron tropezar y aun se encontraba amarrada de manos, porque aquel escándalo no le dio tiempo de hacer nada, las que le hicieron tropezar cayendo también el objeto de su bolsillo que estaba ahora en frente de sus ojos el cual al reverso decía Noble Rayo, se levanto rápido y tomo aquel objeto porque vio que uno de sus captores la seguía, se apresuro pero aquel hombre le cerró el paso.

    —No te queda a donde huir — le decía aquel mientras le inspiraba miedo y ella no sabía qué hacer.
    — ¡Auxilio, auxilio! — comenzó a gritar sin embargo nadie la escuchaba, gritando cada vez más fuerte Gretel con aquel emblema en la mano.
    — ¡Déjame! — le decía mientras trataba de quitárselo.
    — ¡Te llevare de vuelta y te venderé o si no te mataré! — le infundía un miedo aterrador.

    — ¡Auxilio! —pudo gritar hasta que sólo sintió un gemido de dolor y el hombre que estaba ante ella se desplomo como muerto derribándola a ella también, se lo quito de encima dejándole caer inconsciente al suelo y un muchacho le ofreció su mano.
    —Te ayudo— me dijo con una sonrisa en su rostro lo que le asusto mucho y le tomo la mano para levantarse.
    —Así que tú me llamaste— le dijo seriamente como molesto, señalándole el objeto en su mano.

    —Fue sin intención, fue de emergencia—le dijo sin entender nada.
    —No te preocupes ese tono serio fue una broma—dijo riéndose y añadió —Ya estas a salvo. Yo soy Sadrik, mucho gusto—aún con alegría.
    — ¿Este objeto es tuyo? —pregunto un poco asustada aún.

    —Sí, que bueno que lo encontraste porque lo había perdido en un descuido cuando le gastaba una broma a mi hermano—dijo riéndose y agrego —¿cómo te llamas? —curioso de saber.
    —Gre… gre…gretel es mi nombre— dijo con susto y entrecortada la voz.
    Le devolvió aquel objeto, pero le dijo que podía quedárselo y al guardarlo y volverlo a mirar él ya se había marchado sin que Gretel pudiera agradecerle y aún no se explicaba quien era ni como con ese emblema había podido llamarle, confundida se encontraba sin saber cómo encontraría a su familia en ese territorio tan extenso.
    …………………………….
    ¿Qué haríamos ahora?, no tenemos ninguna pista del paradero de la hija de aquel hombre en la que recae el título de Fiedinger, sólo nos quedaba confiar en los muchachos que se encontraban en el oeste y por esto luego de llevarles comida a ese pueblo tan pobre nos dirigimos a la base guardiana del este, en donde Relyell y Luccio aún discutiendo estaban sobre el lugar en donde buscar.

    ………………………
    Así de Dasburgo sin nada más que su capa sucia y ese emblema caminó largo trayecto en línea recta y luego subiendo más al norte adentrándose en la espesura de esta tierra cubierta de árboles y que a la vez le daban un aire de estar pérdida, hasta de noche decidió caminar porque deseaba llegar pronto a un pueblo preguntándose aún si aquel que le ayudo era real o si sólo había sido su mente jugándole un truco.

    Y ya casi sin fuerzas vio las luces de un poblado llamado Iris y en el cual entro directo al mercado que a esas horas estaba lleno de gente, trato de robar para comer pero una mujer la sorprendió y la bofeteo sin crear mayor escándalo, pero otra mujer ya de edad más avanzada la sentó al lado de su puesto de frutas y le regalo una manzana con una cándida sonrisa tierna y le pregunto sus razones para robar y sus motivos para venir al pueblo de Iris, la cual le respondió todas las penurias por las que había pasado y que más a su pesar tenía mucha hambre, la que se había convertido ya en una fatiga intensa, la mujer se conmovió de sus palabras y de sus tiernos y juveniles ojos, llevándola luego a su casa que no quedaba lejos de su fuente de trabajo, ya que la mujer vivía sólo con una niña un poco mayor que ella, la que se extraño de ver a su abuela acompañada y sospechó, pero luego de escuchar a Gretel todas sus dudas se esfumaron.

    —Ven, siéntate y come Gretel — le dijo la anciana amablemente mientras hablaba con la otra muchacha que se llamaba Marian.
    — ¿Y qué es lo que tu madre te dejo escrito en ese papel? —pregunto la muchacha.
    —Me dejo escrito el reino en el cual se supone vive la familia de mi padre, el cual tiene el nombre de Estaño, ¿lo conocen? —pregunto intrigada Gretel a lo que ella le respondió que nunca habían escuchado ese nombre y que si ellas no conocían en donde estaba que se dirigiera a Tándares, la región de las informaciones, le sugirieron.

    Gretel ante esta nueva situación decidió no temer ya que por cualquier eventualidad podría acudir al emblema y a ese muchacho de cabello rubio oscuro y ojos celestes que aunque hubiera creído un espejismo le infundía confianza.

    Así despidiéndose de ambas mujeres desde el umbral de la puerta de aquella casa del pueblo de Iris otra vez a la espesura del bosque, esta vez limpia y preparada se dirigía aún en la búsqueda de su familia, esta vez con rumbo a Asqueber que quedaba de camino, para preguntar si alguien de ese reino conocía la ubicación de su añorado hogar y llena de esperanza se puso en camino a aquel reino que era separado de Iris por un río el que se podía atravesar sin problema alguno porque en esta parte las corrientes del río eran más tranquilas.


    N°palabras: 1438
    Continuara....
     
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    surisesshy

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    Ya, esta era la chica de la que me hablaste tiempos atrás, ya me lo estaba imaginando y las supocisiones de mi hermana fueron ciertas por lo que veo y si era el emblema de uno de los revoltosos, valla pinta de Cherlock Holmen se ha ganado.

    Ahora veremos como los caballeros encuentran a esta muchacha y Cedric de tonto, no se fijó en ella, demasiado en broma para acordarse XD, no espero por el próximo, aunque tendré que hacerlo, bey y cuidate.
     
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    *Entró en aquel reino y camino mucho por las calles preguntándole a la gente, pero nadie había escuchado de ese reino y mientras se sentó a descansar en un rincón suspiro resignada a que no encontraría noticias, sin embargo cuando levanto la vista le pareció ver otra vez a aquel muchacho del emblema y corrió hacia él, pero aquel muchacho no le conocía ante su asombro pensó que se había confundido de persona y se disculpo, luego suspiro más que antes.

    —Siempre hago tonterías, pero aquel muchacho era igual a aquel del emblema— confundida pensaba mirando aquel objeto.

    Mientras después de caminar más por aquellas calles, alguien la vigilaba desde lo alto de un tejado y aquel se había asomado para ver el objeto que traía la niña en sus manos.
    —No puede ser—se dijo y continúo su trayecto vigilándola hasta que ella salió de aquel reino y se dirigía a su reino vecino Hirtan. Ella sintió que alguien la miraba pero al voltearse no veía a nadie, lo que la inquietaba, hasta que aquel se apareció frente a ella saliendo de la nada vestido de guardián con un traje negro y marcas en amarillo un poco obscuro en su capa y traje, era muy misterioso, lo que la sorprendió, pero al ver sus ojos aquellos eran los mismos que los del muchacho del emblema.

    —Devuélveme ese emblema—exigió aquel, lo que la sorprendió mucho.
    —De que hablas, si tú mismo me dijiste que podía quedármelo—le aclaro Gretel.

    Lo que sorprendió mucho a ese muchacho.
    —Yo no te he llamado, no he vuelto a usar el emblema—le explicaba
    Desapareciendo de nuevo ante sus ojos sin decir más, sembrando la duda en su corazón, ¿por qué le hablaría así?

    En otro lugar aquel muchacho surcaba los vientos buscando a su hermano para regañarle llegando enojado a la Ciudadela.
    — ¡Sadrik, ven aquí, no te escondas! —le grito ante la mirada de todos sobre todo de Ytrion. Sadrik apareció intuyendo el próximo regaño.
    — ¡Así que perdiste tu emblema cuando fuimos a la tierra del este!—le reclamaba Cedrick, su gemelo ante lo cual todos los miraban e Ytrion se interpuso entre ellos dos para evitar una pelea.
    —Si hermano lo perdí, pero ya lo he encontrado—dijo quitándose la tristeza y mostrando una gran sonrisa, pues así era su carácter.

    — Bueno no vez, él ya lo remedio—dijo Ytrion calmando la situación.
    — ¡Claro si a eso te refieres con que lo tenga un muchachita!, ¿cómo lo recuperaras antes de que se entere Blacke? —le preguntaba preocupado y a la vez enojado, ante la mirada cabizbaja de Sadrik y agrego — ¡no vez en la situación en la que nos encontramos, debemos encontrar a Fiedinger! —

    —Yo tengo una idea—decía Ytrion y agrego—Vigílala y luego infórmale a Blacke cuando llegue que a ella le has entregado el emblema— aceptando Sadrik esta idea para zafarse de un castigo.

    Así Cedrick y Sadrik se calmaron, yendo este último a toda velocidad a buscarla para poder vigilarla con la pista de que estaba en el reino de Hirtan mientras los demás aún buscaban a la persona. Como un muchacho normal la buscaba, por las calles y por todos lados, hasta que una sensación recorrió su cuerpo, era la alerta de aquel emblema, ella lo necesitaba.

    — Debo ir rápido, ella me necesita, además si no cumplo Blacke me regañara —se decía mientras se subía y corría por los tejados para observar mejor y en la lejanía estaba ella con el emblema en la mano y salto al verla cayendo delante de ella preparado para ayudarla, pero algo le extraño, delante de ella no había nadie que la atacara.
    — ¿Para qué me llamaste? —le dijo Sadrik desconcertado y viendo que su preocupación no había servido para nada.
    —Es que a esa muchacha la están atacando y pensé que podrías ayudarla, disculpa—le explico Gretel.
    —Tendré que hacerlo, después de todo ya estoy aquí—se dijo resignado pero de todas maneras alegre dirigiéndose hacia donde estaban atacándola, librándola de un sólo golpe que le dio a su agresor, el que quedo inconsciente sin haber representado ni el más mínimo esfuerzo. Escapando la muchacha sin ni siquiera agradecerle, pero eso no le preocupaba, lo importante como dijo su hermano era encontrar a la persona del título Fiedinger, aunque eso tampoco le preocupaba, por las razones que les dio a los guardianes.

    —Esta juventud de ahora, ya ni agradece—decía resignado, lamentándolo, pero luego sin darle importancia, pues así era su carácter, mientras Gretel estaba anonadada ante aquel espectáculo.
    —Eres sorprendente— sólo pudo decir Gretel todavía atónita.

    —Qué puedo decir, es cierto—dijo con tono “humilde” entre risas.
    — También quería agradecerte por haberme ayudado y por haberla ayudado a ella, pero aun no entiendo porque el otro día me hablaste así—dijo ella recordando la actitud de aquel que le exigió el emblema, a lo que Sadrik cambio la expresión no entendiendo lo que le decía.

    —No te entiendo— dijo sinceramente con rostro confundido.
    —Que me exigiste el emblema a la salida de Asqueber, si te causa problema es mejor que te lo devuelva— le dijo poniendo el emblema en su mano.
    —Yo no fui quien te dijo eso, además ese emblema es para entregarlo a la gente, aunque tenía que haber avisado que lo haría—suspiraba resignado mirando hacia arriba y con su dedo índice moviéndose el cabello.

    —Entonces, ¿quien fue? Porque aquel tenía tus mismos ojos—dijo más confundida Gretel.
    —Seguro debió ser mi hermano quien te dijo eso, es que él y yo somos gemelos idénticos y sólo una persona sabe cuál es cual— dijo recordando al comandante al pronunciar sus últimas palabras aún con una sonrisa y alegría.

    —Ya debo continuar mi viaje y aún no te he preguntado cómo te llamas, si eres real y qué eres —dijo recordando todas las preguntas que tenía para hacerle desde que lo conoció.
    —Como ya debes continuar y me pidieron vigilarte, aún tengo tiempo—dijo comenzando a caminar acompañando a Gretel y añadió —Me llaman Caballero del Rayo, soy un guardián, pero tú puedes llamarme Sadrik ya que ese es mi nombre o sólo Rayo— le explico sonriendo aún.
    Ante la mirada de Gretel que aún lo miraba sorprendida de su compañía y ante su silencio, él tomo la palabra ya que no le agradaban esos silencios tan incómodos
    — ¿Y tú qué haces por estos lugares? —le pregunto con curiosidad Sadrik con los brazos cruzados detrás de su nuca.
    —He venido a buscar a mi familia, en un reino que se llama Estaño, ¿lo conoces? —le pregunto esperanzada a lo que Sadrik le dijo que una vez había escuchado el nombre de ese reino, pero que no recordaba en donde podría estar.
    —Sólo podrías preguntar en Tándares que es núcleo ahora de todas las informaciones—le explico aquel guardián. Hasta que no la vio más a su lado porque ella había decidido descansar sentándose un momento.

    —A este paso llegaras a Tándares cuando seas una anciana—le dijo riéndose de su cansancio y haciendo volteretas demostrándole las energías que tenía.
    — ¿Cómo puedes tener esa agilidad y esa energía? —decía cansada y riéndose de su propio cansancio no sin recordar cuanto ya había caminado.
    —El pueblo más cercano es Tocniss, pero aunque queda relativamente cerca, a tu paso llegaras en días—dijo delante de ella, a lo que Gretel resignada aún descansaba.

    —Ya se hace tarde…—alcanzo a decir ella.
    —Yo te llevo—se ofreció Sadrik sonriendo y agrego —toma fuerte mi brazo porque iremos a la velocidad de un rayo—dijo cerrando un ojo y con una sonrisa a lo que Gretel para no perder el rumbo hizo lo que él le dijo aunque con mucho susto.

    Él probo saltando a la rama de un árbol y luego bajando al suelo, lo que a ella la asustaba mucho y ante su asombro Sadrik sólo se burlaba entre la noche que ya oscurecía.
    — ¿Cómo veras entre la noche? —pregunto asustada ella asfixiando el brazo de Sadrik.
    — No te preocupes, no es la primera vez que viajo a esta velocidad entre la noche—le dijo él despreocupado de cualquier peligro, hasta que sin darse cuenta salto de más hacia un barranco y sólo sus gritos se escuchaban entre la noche, era un gran salto que sólo lo detenían los árboles abajo, sería una gran caída, pero él no podía darse ese lujo por lo que cubrió a Gretel con su cuerpo y con una mano llamo a los rayos que cortaron algunos árboles para amortiguar la caída con sus piernas y así fue sólo que al amortiguar su cuerpo perdió el equilibrio rodando con Gretel en sus brazos por unos metros quedando a un lado de Gretel entre los árboles de ese bosque .

    — ¿Estás bien? —le dijo a Gretel que estaba a su lado la que asintió en afirmación muy asustada.
    —Tenías razón—dijo sonriendo muy adolorido lamentando no hacerle caso a lo que Gretel se puso de pie de forma rápida sin haber recibido el daño del impacto, al contrario de Sadrik quien aunque redujo el impacto le dolía mucho el cuerpo y se decía.

    —Cuando sepan esto Earth y Bosque realmente me van a querer matar— dijo poniéndose de pie adolorido.
    — ¡Te dije que tuvieras cuidado! —le grito con ojos llorosos de todo el susto que sufrió. Ayudándole a ponerse de pie para volver al camino recargando el cuerpo de él en ella.
    — ¡Sino me hubieras distraído no nos hubiera pasado esto! — le reclamaba él provocando el enojo de ella quien dejo de ayudarle el que casi pierde el equilibrio.
    — ¡No necesito que me lleves, puedo hacerlo sola! —le grito molesta mientras él se inclinaba al suelo por el impacto cuando vio aquella cicatriz de su pierna, no podía creerlo, era ella a quien habían buscado, por lo que trato de ponerse de pie rápidamente para poder seguirla.

    — ¡Espera Gretel! —gritaba aquel Rayo no siendo escuchado por la muchacha que estaba enojada, no pudiendo seguirla, teniendo que llamar a Ytrion para que lo ayudara, su cuerpo presentaba muchas heridas.

    — Mira lo que has logrado…—seguía el Relámpago regañándole y recogiéndolo del brazo.
    — Tranquilo, no me regañes he encontrado a nuestra persona— dijo en voz baja de dolor, aunque con una sonrisa. Ytrion al escuchar esta notica soltó a Sadrik por la impresión quien se cayó al suelo muy graciosamente.
    — Qué esperamos, vámonos rápidamente a la Ciudadela— decía Ytrion muy animado por todo lo que el Rayo le decía.

    —Espera, recuerda todavía no puedo levantarme bien— le recordaba Sadrik a Ytrion quien ya no se acordaba de él, lo tomo y con él se dirigieron a la Ciudadela en donde Cristina curo sus heridas que eran varias.

    — Deprisa Cristina que tengo que buscar a alguien— decía presuroso y apurando a la guardiana Águila, limpiando sus heridas y vendándole en varios lugares, estaba muy herido y añadió — Aún no entiendo en qué nos podría ayudar aquella muchachita—.

    — No tengas en menos ni su edad ni su apariencia, recuerda que puede esconder grandes condiciones, recuerda que esa era una de las primeras lecciones cuando eras aprendiz— recordándole Ytrion mientras a Sadrik le curaba el brazo Paulina y luego de eso se marchaba presuroso.

    — ¡Espera, se te queda tu capa! — le grito Cristina devolviéndose presuroso, tomándola y marchándose de nuevo.

    Ytrion lo vio alejarse luego de la curación a toda prisa hacia Tándares no sin antes darle su emblema por si algo salía mal y le dijo que informaría de la situación explicando claramente que no era seguro.

    — Escuche la voz de mi hermano, ¿está por aquí? — apareciendo de repente el Trueno un poco confundido les preguntaba observando hacia todos lados con sus ojos celestes, a lo que lo desmintieron para que nadie se enterara de esta situación y también le pidió a Cristina que no lo mencionara.
    — Aún no comprendo en qué nos ayudara la persona del título—sin comprender el Relámpago.

    —Te explicare— dijo la voz de Blacke apareciendo de repente agregando —Aquella persona tiene capacidades que no conoce, es capaz de calcular las ventajas y desventajas, puntos débiles por eso su descendencia fue escogida para recibir ese título, si aquel hechicero es enfrentado a la persona es capaz de saber sus puntos débiles muy fácilmente— explicando claramente el comandante.

    Mientras Rayo con dificultad pero de manera rápida se dirigió a Tándares, cuando aquella muchacha ya estaba en aquella región y se dirigía al puesto de investigaciones y así encontrar la ubicación de aquel reino que ella buscaba, topándose con Arami, quien al verla acelerada e intranquila la invito a la casa en Tándares que le había encargado Cristina que cuidara y adentro le invito un té para tranquilizarla.
    — ¿Por qué llevabas tanta prisa? —le preguntaba Arami con cierta preocupación.
    — Necesito preguntar en donde se encuentra el reino de Estaño— le explicaba con apuro.
    —Tranquila mañana es mejor ir, ahora estás muy ansiosa— le decía dulcemente Arami.

    Mientras Rayo la buscaba por todos lados sin encontrarla y no le quedo de otra más que esperar al día siguiente.
    Así fue, Arami llevo a Gretel hacia el puesto de investigaciones cuando se toparon con Sadrik.
    — Al fin te encuentro, tienes que venir conmigo— decía tocándose el cabello.
    — Debo encontrar aquel reino, no te acompañaré a ninguna parte— sin prestarle atención continuaba su camino ante la impresión de Arami.
    — ¿Se conocen? —preguntaba Arami confundida a lo que ambos respondieron al unisonó que así era.
    — No iré contigo hasta que encuentre ese reino— refunfuñaba Gretel ante las peticiones de este guardián.
    — No entiendes nada, levántate el vestido—le pidió ante lo que Gretel le reclamo.
    — ¿Para qué quieres que haga eso, no te entiendo?—
    — Por favor, sólo un poco— dijo entre risitas lo que le daba menos confianza a Gretel


    Ella obedeció muy a su pesar y sólo hasta la rodilla lo levanto, mostrando sus lindas piernas blancas que mostraban aquella cicatriz en la pierna izquierda.


    — Ves aquella cicatriz, eso significa que debes ayudarnos— trataba de explicarle con una sonrisa y un poco complicado el guardián Rayo.
    — No te comprendo, que tiene de especial mi cicatriz, la tengo desde que era bebe— desconcertada de su aparentemente tonta acotación.

    — Es en forma de efe, tú posees el cargo de Fiedinger, debes ayudarnos— muy complicado tocándose sus cabellos rubios y con mirada preocupada le decía, lo que indicaba que no estaba bromeando esta vez, como siempre lo hacía y eso notaron tanto Arami como Gretel creyéndole su versión un tanto tosca e imprecisa de la situación que vivíamos.


    — Yo he venido a buscar a mi padre, no tengo tiempo para acceder a tus peticiones— soberbiamente respondía ella y añadía — ¡hasta que no encuentre ese reino no me iré a ninguna parte más! —le grito en su cara lo que le hizo enojar.


    — Escucha, a mí tampoco me interesa esto, pero miles de vidas están en juego, no depende de lo que tú quieras, me has entendido muchachita arrogante— sacando a relucir su parte más escondida y seria que se haya visto, creo que el hecho de más vidas en peligro lo ha aterrizado un tanto más.
    —Entonces es por eso que no recibí tanto daño cuando nos caímos por ese barranco, sé que me cubriste, pero sentí como mi cuerpo se lastimaba y no entendí como estaba bien— viéndose las manos les comentaba aquella muchacha.


    No a mucha distancia los observaban dos sujetos, uno ataco a Sadrik quien sintió su presencia y el otro ataco directamente a Gretel, la que reacciono magníficamente sin explicación alguna; Sadrik derribo fácilmente a aquel que lo agredía para robarle, sin embargo lo de Gretel lo dejo asombrado, tenía razón Ytrion, nunca se debe mirar en menos por la edad, condición o apariencia de la persona, porque puede darnos grandes sorpresas, ni siquiera ella se lo explicaba; huyendo aquellos hombres asustados de lo que había ocurrido.


    — En serio eres muy fuerte, me has sorprendido— entre su rostro con una risa.
    — Pero aún así deseo encontrar primero el reino de estaño— seguía en su posición inamovible.
    — Está bien, entonces encontrémoslo, y debe ser lo más rápido posible—decía con entusiasmo, aunque aún estaba adolorido.

    — Si ese es tu entusiasmo característico. Debemos acercarnos al puesto de informaciones para poder encontrarlo— insistía Arami, por lo que se acercaron y así por fin averiguar, pero al acercarse no había nadie que les pudiera ofrecer la información lo que ya desesperaba al impaciente Rayo.

    —Quédate con ella, volveré en seguida— le dijo a Arami marchándose rápidamente, ante la impresión de Arami y de Gretel quienes lo iban a detener pero ya era tarde, se había ido.

    Mientras nosotros en el este aun no sabíamos que más hacer hasta que llego la información a Relyell y a Luccio de parte de Ytrion quien viajo hasta aquí para disminuir el trabajo de Andrú y Anzagorel que en cada isla se detenían y todo el mar cuidaban. Él nos puso al tanto de lo que ocurría, pero no nos dijo quien era esa persona, sino que dejáramos todo en manos de Rayo que aunque pareciera sorpréndete se encargaba de todo esto.


    — Traten de confiar en él…—nos suplicaba el Relámpago a todos nosotros en especial a los comandantes y al general.
    —Seguro que podemos confiar en él, digo porque siempre está en sus travesuras y nunca se toma las situaciones en serio— comentaba Plateado y en eso todos concordábamos, sin embargo si él se estaba encargando que mejor aunque no estábamos seguros.

    — Espero pueda cumplir con su deber como es debido— decía aun no del todo convencido Earth.
    — Ahora todo depende de él, no tenemos nada más que hacer— también resignado nos decía Malva.
    — Te equivocas Odrick, aun debemos defender el este, no se tardaran en volver a aparecer aquellos destructores— acotaba Relyell, guardián de los misterios.

    Ahora teníamos que estar alerta y el defensor Brisa del Viento mando el mensaje con la voz de Paulina por todas las costas y el mar mismo a través de las corrientes de aire, para así poder avisar de todo esto a Andrú y Anzagorel quienes estaban contentos con la noticia, pero tampoco estaban convencidos de que Rayo pudiera hacer un buen trabajo, nunca le dejaban misiones importantes, pero confió en él extrañamente.

    Sadrik se había dirigido a la Ciudadela en donde se encontró con Blacke que ya estaba en conocimiento de la situación y en parte lo regaño, pero le dio toda la confianza que necesitaba aquel rayo despreocupado, que al escuchar todas sus palabras le correspondió con su típica sonrisa.
    — ¡Gracias, no lo defraudare comandante! —decía marchándose de nuevo.
    — ¡Contamos con tigo! —también se despedía de él Blacke.

    Encontrándose luego con las muchachas quienes no se explicaban a qué se había marchado.
    — Había olvidado mi máscara —lo que las despreocupo y las hizo reir y agrego —también quise ir a preguntar a la Ciudadela si conocían la ubicación de ese reino, pero Relyell no se encontraba—les explicaba a ellas para que comprendieran.

    —No ha llegado el hombre, no podemos saber en donde se encuentra— le hablaba Gretel con un poco de desesperanza y desanimo.
    — Guarda tu desanimo para otra ocasión, nosotros mismos encontraremos la ubicación— seria pero graciosamente hablaba este sin remedio este Rayo.

    — Espero que encuentren la ubicación pronto, yo debo quedarme, para cualquier cosa me encontraran aquí —se despedía Arami de ellos.

    Gretel se marchaba junto a Rayo, sin embargo eran seguidos de cerca por unos desconocidos, lo que aquel guardián sintió y acelero el paso sin decirle a Gretel hasta que se decidió y la tomo del brazo fuertemente saltando rápido y alejándose entre los árboles de aquel lugar.


    — De nuevo a la velocidad —le decía sin comprender Gretel.
    — Guarda silencio, nos vienen siguiendo— decía convencido aquel guardián, por lo que se escondieron en las alturas vigilantes, hasta que vieron a aquellos desconocidos que los perseguían y escucharon su dialogo.

    —Dónde se pudo esconder, maldita sea debemos encontrarlo antes de que conozcan al Fiedinger— decía uno de ellos maldiciendo a este travieso Rayo.
    — Si no lo encontramos aquel hechicero se enfadara mucho con nosotros—.
    — Encontremos a ese maldito— comenzando a correr en una dirección diferente.

    Ante la sorpresa de ambos que no creían lo que habían escuchado, por una parte Sadrik no podía creer que aquel hechicero estuviera vivo y Gretel nunca había creído por completo la versión de su acompañante y ahora descubría que la buscaban por tener el título de Fiedinger, todo eso era nuevo para ella.
    —Debemos devolvernos, ellos nos encontraran— con mucho nerviosismo le rogaba Gretel. — Claro que no, debemos encontrar ese reino, para que vengas conmigo. Los guardianes cuentan con eso y como es la primera vez que lo hacen, no quiero defraudarlos —explicaba aquel guardián en el que estaban centradas las esperanzas.

    Nosotros esperábamos respuestas desde el oeste y la mayoría se preparaban junto a los aprendices de esta base y sentada viendo este día me encontraba ante las palabras familiares de un guardián.


    — No te preocupes, yo confió en él, será irresponsable, travieso…—se interrumpió ante mi mirada.
    — No es eso, sino que creo que necesitara ayuda, aquí esperando no hacemos gran cosa— le explicaba entre mis suspiros, deseaba hacer algo, pero no sabía qué.
    — Mejor ven a entrenar conmigo, así estaremos mejor preparados, puede ser que tu puntería nos salve otra vez— cerrando un ojo me decía ese guardián amable que siempre está ahí conmigo.

    Gretel estaba asustada, ya con lo que le había tocado vivir anteriormente no deseaba tener más problemas con secuestradores, y Rayo no la calmaba en nada con sus palabras.
    — Descuida, seguro que te utilizaran y luego te mataran o te abandonaran por ahí— malvadamente riendo decía y más nerviosa ponía a la nueva Fiedinger, quien le dio un buen golpe en su punto débil, ante el quejido de Sadrik.


    —No te quejes, te lo mereces por hacerme sufrir— le respondía entre risas también, esos dos se llevaban bastante bien y luego pensaban qué dirección tomar, este tempestuoso rayo escaló por las ramas de un árbol como cuando era niño y en la copa de este árbol observo que no a mucha distancia se encontraba un poblado y de un salto bajar con su típica pose luciéndose delante de ella sonriendo e indicándole con su dedo que en dirección norte al frente era en donde se dirigirían.

    A toda prisa iba él a pesar del dolor que aun tenía por la gran caída pero su ánimo era tal que lo impulsaba de gran forma olvidándose de Gretel a veces sin quererlo, avanzando con piruetas también en una gran roca demostrando su habilidad y agilidad ante la mirada de ella y sus risas que tapaba con su mano y entre ellas decía:


    — ¡Eres un niño muy alegre y ágil! —riendo decía ella a lo que el rostro de Sadrik cambio y cruzo sus brazos, no le había gustado que lo llamara niño, pero de repente cambió y le ordeno quedarse lo más quieta posible, una serpiente se acercaba curiosa por su espalda hacia su cara apareciendo por su hombro, Sadrik se encontraba a distancia, no llegaría a impedir el ataque, decidiendo lanzar una de sus cuchillas en forma de hoja de rayo, con excelente puntería la atravesó evitando ese peligro.

    — No podía darme el lujo de que te pasara algo ahora, todos me matarían— le decía despreocupado el Rayo con sus brazos cruzados detrás de su cabeza, ante la atónita Gretel que aún no se reponía y paralizada estaba hasta que luego de un tiempo grito.
    — ¡Era gigante, odio a las serpientes! —decía sacudiéndose todo el cuerpo y gritando.
    — Ya era hora que reaccionaras, eres muy rara— tranquila y serenamente le comentaba este guardián, ante el gran susto que le había provocado a esta muchacha.
    — ¡Estuvo a punto a matarme, te parece poco! —le gritaba ella ante el alejamiento de Sadrik quien caminaba normalmente mientras ella le hablaba ignorándola.
    — ¡Hey, espérame, hacia donde nos dirigimos! —corriendo para alcanzarle le gritaba ella.




    N°palabras: 4001


    Continuará...
     
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    4732
    Los destructores tratando de curar todas las heridas de aquel hechicero se encontraban y deseándonos todo el mal que pudieran. Era cierto aquellos hombres que atacaron a Fiedinger y a Sadrik eran enviados de ellos, los habían contratado para que mataran al guardián y le trajeran a la muchacha cosa que hasta ahora no les había dado resultados y se comenzaban a desesperar y pensaban en mandar más gente cosa que su líder negó rotundamente ya que con tantos movimientos era lógico que los guardianes los descubrirían.

    Por su parte Blacke aún pensaba que no había sido muy buena idea dejar todos en manos de Sadrik y sumergido en la biblioteca subterránea buscando algún indicio o algo que ayudara teniendo varios libros cerca de él, cuando escucho una voz femenina a fuera de donde se encontraba, salió presuroso a ver de quien se trataba saliendo todo empolvado de ese lugar ante la muchacha que lo miraba curiosamente, ella tenía el cabello largo y suelto de color castaño muy claro con tono rubio en algunas partes, también con sus ojos pardos. Ella tenía una maleta en sus manos y una capa azul marina, ¿quién era ella? era lo que asaltaba la mente de Blacke.

    Gretel y Rayo llegaron muy rápido hacia ese extraño poblado y al llegar a él notaron su color grisáceo, ¿qué será lo que les estaba sucediendo?, cosas caían del cielo y no sabían de que se trataba.

    —Disculpe señor, que es lo está sucediendo— se acercaba a un hombre que caminaba por la calle el que no le respondió, luego se acerco a una tienda y en ella hizo la misma pregunta, le respondieron que cerca de allí se encontraba un volcán del cual salían cenizas y eso era lo que ponía de color grisáceo el pueblo y de ahí provenía el nombre de este pueblo, el pueblo Ceniza.

    — ¿Usted sabe en dónde se encuentra el reino Estaño? —interrumpió Sadrik y recibió por primera vez una respuesta favorable, aquel le respondió que ese reino se ubicaba en la península más delante de este pueblo, era una tierra alejada en medio del territorio.


    Por primera vez en mucho tiempo escucharon la verdadera ubicación y con más ánimo se internaron en la península que sobresalía de este territorio, siendo la zona más sensible para Bosque, ya que ese lugar estaba lleno de árboles y zonas verdes llenas de vida.


    Aquel guardián Caballero de las lianas filudas sintió algo en esa zona y se dirigió rápidamente al lugar de entrenamiento de los aprendices, toco un árbol y enredo sus hojas en sus manos, ante la sorpresa de todos nosotros que nos acercamos a ver si se encontraba bien o no, él concentrándose y con los ojos cerrados sentía todo a través de las raíces y ramas que conectadas hasta en las algas del mar se traslado hasta aquella península sintiendo al Rayo y a su acompañante, también se entero del desastre que aquel guardián había causado, sintiendo también a aquellos que los perseguían, preocupándose un poco mientras nosotros lo mirábamos y le hablábamos, hasta que abrió los ojos y nos dijo:


    — ¡Ese Rayo me las a pagar! —se dijo un poco furioso por el desastre que él causó pero luego se tranquilizo y nos dijo que él necesitaba ayuda, como nosotros estábamos protegiendo esta zona le pidió a Brisa del Viento que mandara un mensaje por los vientos a Ytrion y a Cedrick quienes no sabían del todo lo que ocurría, además aquel caballero sabía algo que nosotros no de esa zona.

    — ¡Al fin hemos llegado! —decía alegremente Gretel mirando todo a su alrededor con un brillo en sus ojos y una gran sonrisa, aquel lugar escondía sus secretos, el pueblo era hermoso, sus calles, casas, su mercado, todo ella lo consideraba lindo.
    — Tranquila, cálmate y vamos debemos encontrar a tu padre para que vengas conmigo de una vez— le dijo ya con resignación, tomando dirección al norte por una de las calles siendo seguido por ella.
    — Espero encontrar a mi padre, con razón él se vino a este lugar —olvidándose de todo lo demás, decía ella.

    Bosque nos explico luego lo que él vio y sintió, Rayo tenía a Fiedinger con él y ya sabiendo eso estábamos un poco más tranquilos y aún preparándonos para la batalla que se acercaba.

    — Ahora podrás decirme cómo te llamas —le decía dulcemente Gretel caminando al lado de él, tratando de conseguir algo.
    — Tendré que llamar a mi hermano —se decía ignorando a Gretel, la que lo miro extrañado con la incógnita en su rostro.
    — ¿A qué te refieres guardián del Rayo? —le pidió Gretel, él que miro a los mismos sospechosos que los habían estado siguiendo todo este tiempo, ella se asusto y se escondió detrás de Sadrik, el que le respondio en voz baja que no había nada de que temer, con una sonrisa en su rostro.

    Aquellos sospechosos los notaron y los persiguieron corriendo detrás de ellos, pero Sadrik era muy rápido para que lo alcanzaran, sin embargo a Gretel aun le costaba y se tropezó, devolviéndose el guardián por ella esquivando a esos secuaces del este, ella se escondió por orden de Sadrik mientras él con su gran agilidad y astucia para molestar los burlaba con mucha gracia montando todo un espectáculo, noqueándose los dos sujetos al intentar atrapar de un lado y el otro del otro lado chocando en el medio ya que el Rayo los esquivo con mucha agilidad, pudiéndose librar de inmediato, escapando con Gretel, mientras otra persona los miraba alejado.
    — Tú todas las circunstancias las transformas en un chiste —riendo le decía Gretel.
    — Ves que no había de que temer, aunque te falta mucha práctica Gretel —le dijo cerrándole un ojo y riendo también, agregando —debemos encontrar a tu padre, vámonos, a y mi nombre es Sadrik, pero no me lo gastes— con una sonrisa le dio a conocer yéndose con ella preguntando por todas las tiendas o personas que encontraban para dar con su padre.

    Nuestro amigo el Caballero del Fuego llego a la Ciudadela para reportar sus informes y escucho el gran problema que tenía el Rayo, quiso ir en su ayuda, pero Blacke no le dejo, porque era su oportunidad de demostrar cuan capacitado estaba, sin embargo le mando patrullar en esta tierra del oeste y esa muchacha que Blacke había visto venía con una nota para él de parte del reino de Dorian en el extremo norte, su nombre era Camelia, pero todos la llamaban Camel.
    Aquella nota era de un rey y mientras la observaba el Caballero Plateado se impresiono de verla, ya que al parecer la conocía y retrocedió de donde venía diciéndose que tenía que encontrar al Caballero Dorado lo más rápido posible.
    Ella era de un aspecto muy dulce, pero sospechoso y le explico a Blacke que el rey de Dorian era quien la apadrino debido a su gran dote en pintura, pero que había enfermado y como no podía cuidarla la había mandado a la gran Ciudadela.
    Aún Blacke no entendía del todo, no obstante cuando llego el Caballero Dorado comprendió un poco más, él al enterarse se había enojado enormemente y al dirigirse a ella la sostuvo fuertemente de un brazo.

    — ¿Qué haces aquí Camel? —demostrando un gran enojo hacia ella, sin duda aquel Caballero la conocía y agregaba — ¡Estamos muy ocupados como para poner atención a tus tonterías! —le gritaba sin dejarla hablar, hasta que el Caballero Plateado los separo, ella tenía los ojos llorosos y ni hablar podía.

    — ¡Tranquilízate Dorado! —le exigió Blacke no entendiendo sus razones.
    — Si la conocieras quisieras hasta matarla— explico Richard.

    *Mientras Gretel junto al guardián aún recorrían ese poblado del reino de Estaño, Sadrik entro en una tienda a preguntar y le pidió a Gretel que se quedara descansando en una banquita afuera, pero cuando él volvió ella no estaba, buscándola por todos lados un tanto preocupado, indicándole una niña la dirección hacia el bosque, algo malo le había sucedido y él no sabía qué. Se dirigió a la dirección indicada y grito su nombre, ella grito con su emblema en la mano, estaba en peligro, esos hombres la habían perseguido hasta cansarla, Sadrik se adentro en la espesura, con agilidad y gracia los esquivaba, cuando una rama los golpeo fuertemente noqueándoles, en vez de ser el propio guardián quien lo hiciera.
    —Seguramente fue Bosque quien nos ayudo—se decía el guardián Rayo tranquilizando también a Gretel.

    Aquel guardián Dorado estaba muy enojado con la presencia de aquella muchacha y sus compañeros deseaban saber por qué.
    — Tu padre me ha enviado con esta nota, él se marcho a un largo viaje y no quería dejarme sola— decía calmadamente ella.
    — ¡De seguro estas mintiendo, mi padre no pudo hacer eso sin antes informarme! —aun le gritaba este guardián que no creía en las palabras de la muchachita.
    — Yo no quería venir, sólo lo hice por darle gusto a tu padre que siempre me ha ayudado— más seriamente explicaba Camelia.
    — Seguramente insististe hasta que mi padre te consintió en dejarte venir, sólo para molestarme como siempre lo has hecho —recordando aun enojado aquel guardián.
    Separándoles otra vez Plateado que no deseaba perturbar ni aumentar la tensión en la que se encontraban, quitándole Dorado la nota de sus manos y corroborando la letra de su padre en ella, algo estaba mal y él lo sabía.

    Luego a él lo alejo Plateado para poder conversar con él y poder tranquilizarle mientras a ella la ubicaban en la Ciudadela aun con sus ojos llorosos siendo consolada por Cristina.

    Nosotros por nuestra parte entrenábamos hasta que cayó la noche y todo se tranquilizo, pensando aún en Sadrik y en aquellos destructores, los guardianes del pasado preparados estaban para cualquier enfrentamiento mientras Brisa del Viento estaba a fuera viendo las estrellas muy pensativo, aspirando el aroma de este campo con un poco de tristeza, a lo que Raycan se acerco a él para ver que le sucedía.
    — Sé que es difícil estar en una época que no es la tuya— comenzaba diciendo aquel de la Valiente Batalla a lo que Brisa del Viento le miraba muy concentrado.
    — Sabes, nuca creí que volvería y estoy muy agradecido, pero mira en el problema en que los he metido —lamentándose le explicaba.
    —No te preocupes, somos una familia, cuentas con nosotros, así que no te preocupes, esfuérzate mucho que te defenderemos —alentándole le decía Raycan.

    *En aquella península se encontraban Gretel y el Rayo aun en busca de su padre, para que de una vez por todas ella lo acompañara y él no se daría por vencido hasta que la llevara y ya de noche no sabían qué hacer, hasta que una voz los llamaba de entre las sombras de la noche, Sadrik con cuidado se acerco con su espada en sus manos delante de él, Gretel a sus espaldas lo seguía un tanto temerosa, entre la noche.

    * Camelia triste estaba en su dormitorio recordando las palabras de Richard, Blacke y Plateado conversaban de esta situación y también este guardián le aclaraba la situación al comandante quien aún no entendía todo lo que había pasado.
    — Verá comandante, el padre de Richard la apadrino cuando era niña ya que ella era muy pobre, pero con un gran talento en pintura y no tenía padres, conociéndose ambos desde niños, ella siempre le ha gastado bromas pesadas y le ha mentido en varias ocasiones, pero creo que hay algo más que no nos ha dicho, por eso él no le cree— trataba de resumir aquel guardián.
    — Ahora lo entiendo un poco más, yo hablare con ella para que me diga lo que no quiere decirnos— prometiendo hablar Blacke.

    *Aquel entre las sombras era un hombre entrándose en edad, que les invito a pasar a su casa por esa noche, diciéndoles que se había asombrado con lo desplegado en media calle, agradeciéndole ellos por su tan buena voluntad, quedándose dormida Gretel en una de las camas.
    —Verá nosotros hemos venido en busca del padre de ella, no le conocemos, sólo sabemos que vivía en esta zona…— le explicaba el guardián.
    — Tú debes ser un guardián, cierto— le interrumpió dando a sorbos su taza de té, dejando anonado a Sadrik quien se atoro con el té que había tomado.
    — Deduzco que eso es un sí. Debe ser por algo muy importante el venir aquí como para que un guardián venga a esta península tan alejada—con gran astucia le hablaba ese hombre sin que aquel guardián pudiera responder.

    Hábil era aquel hombre que no dejaba de observar a Gretel con ternura, vivía en una casa modesta, él era aquel que se había mudado desde el este y lo supo este guardián por la cicatriz de efe en su pierna, la que al ver se impresiono mucho atorándose de nuevo con su te y tosiendo mucho, fijándose también aquel hombre.
    — Nosotros hemos venido a buscar al padre de ella, para que venga conmigo, la necesitamos urgentemente— trataba de explicar Sadrik.
    — Creo que ya notaste mi cicatriz, así que te hablare con honestidad guardián, además quiero saber si mi hija te ha dicho algo sobre mí— con un poco de tristeza preguntaba.
    — No me ha dicho nada de eso, sólo creo que una vez me dijo que no sabía la causa de la separación con su madre— más seriamente decía este travieso guardián.

    Así mientras ellos hablaban amaneció y Gretel despertó, al igual que todos nosotros y se entero de que aquel hombre era su padre con una gran sorpresa ya que escucho hablar a estos dos en la puerta de la casa.
    — Ella estará bien conmigo, yo la cuidare…—decía su padre despidiéndose de Sadrik quien ya tenía que marcharse. Gretel corrió a la puerta para devolverle su emblema, pero ya era tarde, él se marcho no pudiendo alcanzarlo.

    — ¿Por qué me dejo aquí? pensé que me necesitaba —decía tristemente.
    — Ven hija mía— abrazándola y agrego —él dijo que te quedaras con su emblema, como ya habías encontrado a tu padre él sabía que no ibas a querer irte, aunque como está la situación es urgente que tu vayas— le explicaba de igual forma.
    Gretel estaba feliz de haber encontrado a su padre y era verdad, ella no deseaba irse, pero recordó que nunca habían confiado en este guardián y que al llegar sin ella lo regañarían mucho.
    — ¿Por qué no nos buscaste? —le pregunto a su padre.
    — Tú madre me dijo que no las buscara, tomo un ferrocarril y se marcho contigo en brazos— explicaba con tristeza.
    — Ella lo habrá dicho, pero quería que nos buscaras y estuvieras con nosotros— con ojos llorosos le decía.
    — Lamento no haberlo hecho. Aquel guardián me pidió que lo ayudara, como tú aún no controlas tus habilidades, pero él esperaba que tú lo buscaras— continuaba explicando su padre lo que le hizo pensar mucho a Gretel.
    — Sí, él sabía que yo no quería dejarte una vez que te hubiera encontrado— aún abrazando a su padre ella le decía pensando en sus palabras que de un momento a otro le hicieron reaccionar.
    — Los ayudare padre —soltándose de él prometiéndole regresar, pero antes de que se marchara su padre le dio el secreto de aquella península, el collar de un pequeño cristal que contenía una agua especial en su interior, se lo coloco en su cuello y la despidió.

    *Blacke pidió hablar con Camelia, la que estaba triste y deseaba escapar de las palabras de Richard, nuestro Caballero Dorado.
    — Nosotros sabemos que estas escondiendo algo, dinos que es lo que escondes muchachita— le pidió el comandante Blacke.
    — No escondo nada— decía desviando su vista lo que le otorgaba menos credibilidad, a lo que Blacke le insistió.
    — ¿A qué realmente has venido? —sin perder la calma nuestro comandante.
    Cuando apareció Dorado con gran enojo exigiéndole que le dijera que era lo que estaba sucediendo.

    — ¡Me iré al este y nunca volveré a ser una molestia para ti! —enojada esta vez le grito en su cara, sin que Richard diera un paso atrás pues sabía tratar con ella.
    — Si hicieras eso le partirías el corazón a mi padre, ¡dime de una vez que sucede Camel! —le exigió tomando fuertemente sus brazos para que le entendiera y le obedeciera, aunque ella por una razón no deseaba decírselo y tenía sus ojos llorosos.
    — ¡No puedo decírtelo, se lo prometí! —le grito ella ante sus jalones.
    — ¡Debes ser tú la causante de todo esto, de eso no tengo duda! —grito enojado sin saber lo que decía, y sin que aquello reflejaba sus sentimientos y lo que pensaba.
    — ¡Ves, por eso no deseaba decirte nada! ¡Me iré al este y nunca más volverás a verme! — gritaban aún entre la desesperanza y la preocupación de Richard.

    Dorado ya estaba perdiendo la paciencia con Camel, claro estaba que escondía algo y eso lo desesperaba, pero antes de que por desesperación cometiera un error se alejo con gran ira, ante la mirada de Camel, Plateado, Blacke y Cristina.

    —Sea lo que sea tienes que decirle Camel— le explicaba Plateado deseando que ella lo hiciera.
    — Para calmarme, te hare una pintura y mientras este en eso te contare— tomando aire e inspirándose, ante la mirada extrañadas de los guardianes.
    Ella saco su atril, una hoja entelada, pinceles y demás materiales pidiéndole que él sólo pusiera sus manos en aquel atril, calmándose y relajándose.
    — Su padre me hizo prometerle que no le diría nada, él no me mando porque se dispusiera a realizar un viaje largo sino porque a cogido una gran enfermedad y no quería que él se enterara — le explicaba más calmada ante lo que Plateado le pidió que le contara a su amigo, porque aunque la verdad le doliera tenía que afrontarla y debía informarle.

    Camel estaba sentada pintando aún aquella pintura sin que mirara nada exterior cosa que era muy rara, hasta que le dijo que ya la había terminado. Al mirar el Caballero Plateado se impresiono, la pintura no se trataba de él sino de una muchacha entre la neblina, lo que le impresiono mucho.

    — ¿Qué es esto?-impresionado se dijo aquel guardián y agrego — A ella la he visto en alguna parte— aun conmocionado le decía sin reaccionar.
    Camel le dio la pintura en sus manos y se dispuso con valentía encontrar a Dorado para poder explicarle para luego después de eso desaparecer no dejando rastro, ese era su plan y fue a ejecutarlo rápidamente entre los valles, gritando su nombre y él de mala gana apareció delante de ella.

    — ¿Me vas a decir qué es lo que sucede Camel? —muy preocupado la interrogaba el guardián.
    — Lo que sucede es que… el rey tu padre me envió porque…—se interrumpía, ya que esa noticia no era muy fácil de dar.
    — ¡Dime de una vez por todas aunque sea mi muerte! —le pidió suplicando.
    — El rey, tu padre a cogido una gran enfermedad, no sé si se recuperara —rompiendo en llanto le daba a conocer muy triste, ante su completa sorpresa, atónito estaba sin creer la noticia.
    — Perdóname él no quería que te lo dijera —llorando le daba esta triste noticia, en medio del caos que reinaba en las vidas de todos nosotros, incertidumbre rondaba como la muerte buscándonos para no dejarnos escapar.
    Dorado no podía creerlo, la tristeza lo invadió hasta paralizarlo, pero debía tomar acción, la tomo de la muñeca y corriendo rápidamente volvió a la Ciudadela muy acelerado pidiendo a Blacke permiso para ausentarse y así ir a su reino antes de que fuera tarde, él se lo concedió y se marcho raudamente, pidiéndole de favor a Blacke que no dejara que ella se fuera.

    *Gretel emprendió camino cuando aquellos sujetos impedirían a toda costa que ella llegara al este, mientras Sadrik hablaba con Cedrick sobre su fracaso y se gastaban varias bromas, sintió que lo llamaba y era ella.
    — No tardo mucho en recapacitar…eres todo un cuida niños— se burlaba el Trueno.
    — Ella me necesita, es mejor que vayamos los dos— tomando atención a su llamado se marcharon a toda velocidad.
    Aquellos trataban de amarrarla y llevársela a rastras ante sus patadas, rasguños y mordiscos, defendiéndose como podía, llegando aquellos hermanos con mucha gracia pateándolos al compás de una música que sólo ellos conocían, haciendo sus juegos que enloquecían a cualquiera, dando piruetas en ellos a la vez golpes a una velocidad sorprendente y a la vez confundiéndoles y haciéndoles pensar que sólo era uno y que estaban viendo doble, esos juegos les encantaban y al librarla Cedrick la mando con Sadrik que ya estaba al frente en camino, mientras ellos aun pensaban que estaban los dos provocando la risa de ambos gemelos. Cuando Sadrik la vio venir a él asintió con su cabeza haciendo lo mismo su hermano indicándole que todo se lo dejaba a él, marchándose con la nueva Fiedinger hacia el territorio del este.

    *Aquel Caballero muy triste se dirigía al extremo norte, al reino de Dorian siendo recibido por los guardianes que se asombraron de verlo y a sus hermanos mayores que estaban en el salón muy pensativos.

    — ¿Por qué no me dieron aviso? —les interrogo quejándose Richard. Ellos le explicaron que su padre no quería que por venir su deber de guardián se viera vulnerado, corriendo todas las escaleras hasta llegar a su aposento en donde estaba muy débil y preocupado su padre que al verlo afligido, atormentado le dio su mano apretándola muy fuerte.

    —Pase lo que pase prométeme que cuidaras a Camel— con voz gastada y sus últimos suspiros, siendo él su hijo menor de tres hermanos al que más extrañaba siempre.
    — Sé que tú no querías que fuera guardián, hubiera estado contigo— decía entre sollozos y voz quebrada de rodillas al lado de su padre lamentándose por no haber estado más tiempo con él.
    — Haz hecho lo… que debías… Camel es tu herencia…te quiero hijo mío…—fueron sus últimas palabras que se llevaron la vida de su padre y su propia tranquilidad rompiendo su alma, rompiendo en sollozos, quejidos y un gran llanto que alerto a toda la familia y a los empleados que también lloraron la muerte de aquel rey, siendo el hermano mayor quien tomara el poder ahora.

    N°palabras: 3697

    Continuara jjee...


     
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    Título:
    Dama Blanca, los guardianes y los 10 Caballeros
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    54
     
    Palabras:
    2508
    :) Espero les agrade la siguiente conti.

    *Ytrion y Eduard fueron mandados por Blacke al este acompañando a Sadrik y a Gretel, estos últimos trasladados en Manti mientras el Relámpago y Plateado recorrían por el paso de rocas.
    Al llegar yo fui a recibirlos cubriéndoles de las flechas que llegaban, la batalla había estallado antes y era urgente que Fiedinger analizara a aquel hechicero y a sus destructores. Relámpago electrifico el ambiente paralizando a varios de los perseguidores que pisándonos los talones se acercaban.
    La batalla era campal y no daba tregua, no sabíamos en qué terminaría mientras nuestra inexperimentada Fiedinger apenas conocía lo esencial y tampoco sabía defenderse.


    — Tu mayor debilidad es ser tan intensa en tus emociones— me dijo de un momento a otro aquella muchacha mientras con mi arco les apuntaba a nuestros agresores.
    — A la derecha, en el pecho— calculando a velocidad sus puntos débiles enviando una flecha que lo derribo.
    — En sus brazos se concentra su fuerza— la escuchaba y actuaba a tal velocidad que no pensaba lo que ella me decía, sólo avanzando para no caer en batalla y llevarla a la base del este.
    Plateado con su gran escudo nos protegía y usaba sus luces para deslumbrarlos segándoles por momentos, hasta que finalmente llegamos ayudados por Trueno que ya estaba aquí y el Rayo quienes jugaban entre nosotros.

    Nuestras flechas poco les hacían a todos estos destructores, siendo lo más importante descubrir todos los puntos débiles del hechicero que se engrandecía con el avanzar del tiempo, llegando a la base prontamente donde algunos estaban buscando más flechas y yo me lance a mi puesto, mientras los demás hacían lo suyo.
    A la distancia se observaba aquel líder destructor y se escuchaban sus gritos maldiciéndonos y aquel hechicero con la daga aun encajada en el corazón buscando a Brisa del Viento.
    Esta batalla acrecentaba la destrucción entre nuestras filas, en mi posición debía cubrir a Fiedinger mientras ella se acercaba examinando a aquel hechicero, la gran dificultad era que aquellos destructores conjuraron con las tablas un escudo que disminuía sus puntos débiles y cada vez que ella descubría su debilidad esta cambiaba escurriéndose entre nuestras manos, desesperando a Gretel.

    Brisa del Viento era su contendor principal, esta era su batalla, mis compañeros lo apoyaban atacando por todas las direcciones, resistiendo mientras a los otros con solamente un golpe los derribaba elevándolos a distancia, su espada blandía brillante chocando en contra la espada de aquel del puñal encajado. Fiedinger les explicaba en sus rodillas, posturas pero estas cambiaban de un momento a otro, no retrocediendo ni uno ni el otro.

    Aquel líder destructor era burlado por los gemelos ayudados por el comandante Caballero Negro quien era uno de los mejores en batalla, me acerqué más a esta batalla usando mis dagas defendiéndome como podía yendo al suelo, haciendo piruetas, evadiendo sus estocadas, era una de las batallas más llenas de dificultades y deseábamos vencer.
    Tenía muchas dudas, nuestra Fiedinger era inexperimentada y eso también era de conocimiento de los destructores, ya caíamos en la desesperanza, no sabíamos que más hacer.
    Hasta que Luccio creó una estrategia pidiéndole a ambos gemelos que distrajeran a aquel hechicero mientras Fiedinger a distancia calculaba una vez más sus debilidades. Aquel con su gran báculo lanzaba esferas de energías hacia nosotros, las que impactándolas con mis flechas me abría paso.


    Eso fue aprovechado por Brisa del Viento quien se abalanzó a él y volvió a encajarle otro cuchillo más cerca derribándolo temporalmente, emitió un feroz grito lanzando muy lejos a aquel defensor, Ytrion lo paralizo, pero aquel era muy fuerte. Encontré solamente una manera, debía quitarle su báculo y lanzarle una flecha directo al único espacio cercano a su corazón, pero cómo con tantos destructores a nuestro alrededor deshacernos de ellos ya era mucho trabajo para más tener que vencer a ese hechicero, pero era necesario. Aquel líder no se alejaba del entorno del hechicero y lo defendía, sólo se me ocurría una idea que no sabía si resultaría, Brisa del Viento estaba decidido al igual que yo por eso le comunique tanto a él como a Regen la pequeña idea que tenía. Consistía en encender una flecha mía con su fuego que sería controlado por la brisa del enviado y aquel sería quien la enterraría en su punto débil que sería calculado por Fiedinger, en ese momento todos deberíamos atacar para distraerlo y Dorado me explico la nueva técnica que había desarrollado y que ha estado perfeccionando hace un tiempo, esa técnica podía hacer dormir al enemigo en un instante, pero debido a aquel poder de ese hechicero calculamos que podíamos adormecerlo. Eso nos ayudaría y lo incluía en el plan, aceptaron esta idea como una posible solución y rápidamente se puso en marcha.

    Abruptamente nuestro plan fue detenido por Paulina quien nos informo que las tablas le alimentaban con su poder, lo que nos ayudo a complementar este plan.
    Como ya estaba previsto Brisa del Viento sería el enviado con ayuda de Regen, Fiedinger, Dorado, los gemelos, yo junto a Élrien y Raycan, el resto se encargarían de las tablas.
    Los gemelos comenzaron a rodear al hechicero mientras Dorado lo adormecía y se noto su desconcentración, no podía atrapar ni al Rayo ni al Trueno, pero al notar todo esto aquel líder se me abalanzo derribándome cuando yo dirigía estos ataques, golpeaba fuerte, sin embargo no me dejaría vencer. Al ver todo esto Élrien y Raycan vinieron en mi auxilio ayudándome decidiendo huir mejor a quedarse enfrentándonos, me levante y vi como los demás luchaban al mando de Luccio para destruir aquellas tablas sin conseguirlo ya que para llegar a ellas tenían que deshacerse de muchos destructores, luciendo sus mejores golpes y ataques, también tácticas en conjunto y luego de que Regen encendiera aquella flecha se dirigió rápidamente a ayudar a nuestros compañeros saltando entre los destructores, evadiéndolos con su capa a toda velocidad, ayudándoles a llegar más rápido.
    El Caballero Negro usando sus cuchillas y lanzándolas a altura subiendo las escaleras de la pequeña fortaleza se internaba junto a Plateado y Malva quienes lo resguardaban. Regen subía por la otra escalera mientras era cubierto por Earth y sus bolas de barro decidido a quemar aquellas tablas.

    Brisa del Viento corría a gran velocidad con aquella flecha quemante mientras que los gemelos hacían desvariar al hechicero y que perdiera su equilibrio, ya más adormecido aunque de igual manera lanzaba esas bolas de energía que crecían con el pasar del tiempo siendo interceptadas con mis flechas y con mis dagas me abría paso entre aquellos destructores y desde la colina en que me encontraba veía a Regen y a Dereck internándose en esa pequeña fortaleza los demás con sus espadas cubrían debajo de esas escaleras mientras adentro también la batalla era campal, Paulina uso su viento bravío para despejar esa fortaleza abriendo camino a estos guardianes que corrían por los pasajes interiores, mientras Brisa del Viento ya se acercaba al hechicero blandiendo su espada que para sorpresa mía aquel también reacciono amortiguando el golpe propinado por el defensor del este, estaba adormecido pero aún así no se dejaba ganar.

    Deje de observar para ayudarles de más cerca junto a los gemelos rodeábamos a Brisa del Viento y a aquel hechicero ya que esta era su batalla y de nadie más no dejando que ningún destructor interviniera.
    Al mismo tiempo Dereck junto a Regen encontraban las tablas que estaban activadas con sus letras del conjuro brillando, ese lugar era cuidado por muchos destructores, los más fuertes en ese lugar obscuro y lúgubre.
    — ¡Continúa tú, yo los detendré! —le grito Dereck a Regen cuidando la entrada.
    Aquel entró, venció a unos cuantos mientras el comandante se enfrentaba a un gran adversario muy veloz, haciendo sonreír al Caballero Negro que se enfrentaba a una gran cadena con punta que ese enemigo usaba con gran habilidad.


    Regen por su parte subió entre piruetas hacia las tablas dispuesto a quemarlas cuando un látigo lo rodeo siendo atrapado y jalado de espaldas hacia atrás siendo azotado contra el suelo observando como un sujeto de mirada encendida le miraba con odio dirigiendo su puñal hacia él, Regen al verlo acercarse se levanto con la fuerza de sus manos y con sus pies tomo el puñal lanzándolo a su propio enemigo quien sin ser menos lo esquivo con gran gracia.
    — ¡De verdad eres muy fuerte! —le grito Regen a quien aquello lo había impresionado bastante.
    — ¡Tú no los has hecho nada de mal guardián! —le respondió su contrincante.

    Aquel hechicero desplego toda su fuerza y con un conjuro explosivo nos derribo a todos a su alrededor no importándole los mismos destructores que no se detendría hasta conquistar el este.
    El polvo estaba a nuestro alrededor, Bosque corrió a socorrernos envolviendo a ese malvado entre sus lianas filudas apretándolo sin que él se pudiera mover, Zéfiro también vino en nuestra ayuda me dolía todo el cuerpo pero lentamente me puse de pie desenvainando mis dagas en mi posición dispuesta a atacar, igual que mis demás compañeros, pero las lianas no duraron mucho dándonos tiempo sólo a levantarnos.


    El Trueno y el Rayo volvieron a confundirlo con su ataque de ilusión ya que estaban los dos y luego sólo uno de ellos hacía el papel de los dos mientras el otro atacaba, eso nos servía y también Dorado que estaba un poco extraño volvió a adormecerlo no sin antes recibir un impacto de una bola de energía que salió disparada muy velozmente hiriéndole uno de sus brazos haciéndole sangrar. Brisa del Viento ya no podía esperar que quemaran las tablas, deseaba acabar con todo esto lo más rápido posible siendo su principal contendor chocando sus espadas nuevamente.

    Caballero Negro aún luchaba con aquel de la cadena que como escorpión acercaba su punta directo a acabarle siendo contraatacado por la espada de este guardián. Con mucha habilidad el destructor lanzaba esa cadena con gran puntería rozando la mejilla izquierda del guardián, en una oportunidad siempre atacando a la cabeza y a su abdomen impactando aquella punta varias veces, era muy difícil alejarse de él por el espacio reducido, sin embargo lo esquivaba impactando esa punta con la pared y usando su guante que tiene metales filudos las lanzo, cuatro de ellas fueron interceptadas por la cadena de escorpión mientras otras tres impactaron en el pecho de él siendo derribado.


    — Él me obligo, era mi vida o la de él— se decía con cierto grado de culpabilidad vigilante a la puerta mientras Regen trataba de librarse del destructor de aquel látigo que rodeándole le merodeaba pensando en todo el tiempo que ya había pasado, decidiéndose a escalar a piruetas las mismas paredes si era necesario y así lo hizo siendo seguido por su contendor y antes de que aquel le alcanzara lanzo sus llamas a las tablas y un gran fuego se desplego en ellas desplegándose rápidamente hiriéndole a el mismo y a su contrincante, el comandante corrió a ese pasaje y lo saco de allí antes de que todo se quemara y salió de allí como pudo.

    Brisa del Viento se abalanzo al hechicero cuando vimos el fuego que desactivo ese conjuro no siendo más alimentado nuestro enemigo con el poder de aquellas tablas y de ese conjuro que daño tanto a nuestro amigo, a él mismo se le desató todo ese gran poder que el malvado deseaba utilizar en contra de él mismo sintiéndose más fuerte mientras nuestro enemigo se debilitaba y Fiedinger nos indicaba que sus puntos débiles eran su espalda y su abdomen atacándolo con todas nuestras fuerzas, también ensartando la flecha quemante directo al centro de su gran herida destruyéndolo, siendo absorbido por el mismo conjuro que quiso utilizar en contra del defensor ya que uno de ellos debería pagar el haber utilizado esto.
    Su mismo mal se había vuelto en contra suya sin que lo volviéramos a ver.


    N°palabras: 1976
    Continuará...
     
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    Estrella Solitaria

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    Dama Blanca, los guardianes y los 10 Caballeros
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    Aventura
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    54
     
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    4509
    Capitulo: Teñido

    Había sido nuestra batalla más difícil hasta ahora sin embargo habíamos salido de esto, trasladamos a todos los heridos hasta la base del este en donde Almendra y los aprendices tenían mucho trabajo, Regen que había sido sacado por Dereck fue el primero en ser atendido, lo mío eran heridas menores comparadas con la de los demás, sin embargo se recuperarían con el tiempo.

    Luego paso este tiempo en el que nos dirigimos a la Ciudadela abandonando a Luccio, las luciérnagas, Anzelf y a Brisa del Viento quienes siempre serían bienvenidos en el oeste, pensé que Paulina se quedaría junto a él pero me dio a entender que el oeste debía continuar siendo vigilado por nosotros.

    Gretel continuó con su título de Fiedinger siendo apodada como la guardiana Fiedinger de la Voluntad de Hierro, por darnos siempre los puntos débiles sin rendirse y por pasar de ser una simple jovencita a una valiente guerrera, siendo molestada por Sadrik y siendo blanco principal de sus burlas y travesuras tanto de parte del Rayo como del Trueno que en nada habían cambiado.
    Ella ya era parte de nosotros, pero lo que más deseaba era vivir con su padre por lo que le dejo su collar a Blacke y luego fue acompañada por Sadrik hacia la península en donde estaba su añorado hogar en Estaño.

    Los Caballeros estaban más tranquilos al igual que Zéfiro y Relyell quien con todo esto pasaba dedicado más a su biblioteca que a nosotros mientras yo los veía descansando luego de todo esto, cuando me acorde que mi madre debe estar por volver de su luna de miel con su esposo y recordé que había dejado sola a Estela quien necesitaría mi ayuda, reaccionando al instante decidí volver a Cerezo, no sin antes percatarme también de una jovencita que no conocía la que estaba al lado de Dorado revisando como sanaba la herida de su brazo, me acerque a Plateado a preguntarle quien me conto todo lo que había sucedido anteriormente y que algo extraño tenía porque le había hecho una pintura de una mujer que creía haber conocido sin que ella la viera, ¿cómo lo había hecho?, era su gran duda. Sin timidez decidí acercarme a ella antes de irme, era Camel protegida de la familia de Dorado quien tenía aún mirada triste, aunque ya parecía más repuesto.


    — Me han dicho que haces unas pinturas muy bellas— comencé diciéndole.
    — Gracias, ¿quieres que te haga una? —me preguntó pero yo no tenía tiempo postergándolo para otro momento
    — Mis pinturas hablan del pasado, presente o futuro de una persona— me explicaba lo que me sorprendió igual que a Richard quien al parecer no sabía de la facultad que poseía Camel a quien ya no culpaba de lo sucedido, al contrario como su padre le pidió cuidar de ella ahora la protegía como nunca.

    Me marché con mucha prisa chocando de frente con alguien, a quien mire disculpándome en seguida, eran esos ojos de azul profundo que me interrogaban.
    — ¿A dónde vas con tanta prisa Marithza? —me preguntaba dulcemente aquel guardián.
    — Tengo que irme a Cerezo, es mucho tiempo ya…—le respondí con prisa a pesar de que deseaba quedarme más tiempo con él.
    — Pero…antes de que te vayas debo hablarte de algo muy importante— me miraba un tanto preocupado, no obstante aunque deseaba escucharlo debía marcharme, él me entendió resignado esperando un mejor momento para hablarme, aunque me dejo preocupada.

    Cerezo lucía adornada, llegue al pueblo en donde me saludaban enterados de las proezas realizadas por mis compañeros guardianes, lucían tranquilos los cerezos ya en flor. Me dirigí a palacio en donde una desesperada Estela me recibió abrazándome.
    — ¡No he sabido que hacer!, ¡nuestros padres llegan hoy… y he estado tan desesperada! — nerviosamente se expresaba y emocionada que no me dejaba hablar agregando —Nunca más te vayas por tanto tiempo— con ojos llorosos me abrazaba.
    — Tranquila que ya estoy aquí, todo se resolverá— tratando de tranquilizarla. Sé que llevar un reino no es fácil, no debí dejarla sola, ha sido de mucha ayuda y siempre le agradeceré.


    Había estado adornando todo el día y dirigiendo todos los preparativos, se notaba su cansancio y emoción.
    El carruaje se acercaba al palacio entre las calles del pueblo que ataviadas como novia se encontraban, llenas de felicidad y entre aplausos mi madre descendía de aquel carruaje ayudada por su esposo, corrí a abrazarla al igual que Estela su rostro estaba lleno de alegría, sin embargo su esposo no nos hablaba, entramos al salón en donde interrogábamos a mi madre llenas de emoción y ella muy alegre nos contaba todo lo bien que lo había pasado.

    Unos días después volví a tomar en mis manos este reino por lo que me dirigí al pueblo viendo los problemas de los ciudadanos dirigiéndome hasta lo más alejado y cuando volvía escuche muchos gritos, una discusión en la que reconocí la voz de mi madre, corrí dejando todo lo demás, eran su esposo y ella quienes discutían, él la golpeo en mi presencia y yo no le dejaría hacerlo, enfrentándole.


    — ¡No te atrevas a golpear a mi madre! —le gritaba deteniendo su mano.
    — ¡Suéltame niña estúpida!, ¡este es mi reino y hare lo que me plazca! —me grito tirándome al suelo a lo que llego Estela.
    — ¿Qué estás haciendo padre? —preguntaba anonada Estela viendo a su padre a los ojos, ante las lágrimas de mi madre.
    — ¡Qué más crees que estoy haciendo, tomar lo que por derecho me corresponde, este reino y toda su fortuna! —le gritaba a la cara sin que ella comprendiera del todo agregando — ¡Acaso creías que la me case amándola, al fin tengo a Cerezo y su fortuna en mis manos! —nos gritaba mandando a los guardias apresarnos.


    — ¡Esto no se quedara así! —le grite lamentando no tener mis armas en mis manos ante las lágrimas de Estela quien no sabía las intenciones de su padre como de mi madre que estaba destrozada.
    — ¡Tú también iras con ellas por ser una traidora! —le gritaba su mente desquiciada a su propia hija

    Aquellos guardias nos pedían perdón cuando nos dirigían a un cuarto que luego cerraron, ante mi rabia y la desesperación de Estela mientras que a mi madre la llevaron a otro lugar.
    A fuera Cerezo ardía en llamas, no lo podía creer, todo lo hermoso destruido en tan sólo unos segundos, me dolía el alma rompiendo en llanto.
    — ¡Tranquila Marithza ya saldremos de aquí! —llorando me decía.
    Ya sentíamos el humo que se adentraba y nos mareaba trate de derribar la puerta pero esta no cedía, Estela ya yacía inconsciente mientras trataba de reanimarla moviéndola, cuando sentí muchos gritos de una persona creía que estaba soñando porque poco a poco yo también quede inconsciente.

    *Ese sentimiento de preocupación no me invadía desde nuestra última batalla, más aun que no pude hablar con Marithza, que se dirigió a Cerezo sin darme la oportunidad de acompañarla.
    Me encontraba en la Ciudadela días después cuando me informaron del gran incendio que afectaba a Cerezo ya que su padrastro decidió quemar toda la imperfección de esa ciudad quedándose con toda su fortuna. Mi preocupación aumento a casi volverme loco, la vida de ella estaba en peligro, lo sabía por lo que llame a los demás caballeros y junto a ellos me dirigí a Cerezo mandando a los demás a ayudar a la gente a salir y a otros a que me ayudaran a encontrar a Dama Blanca, desesperado me encontraba y llamándola sin obtener respuesta cuando una señora con sus hijos nos dijeron que ese maldito había tomado a la familia de Cerezo para encerrarla, por lo que corrí entre las llamas sin importarme nada más que encontrarla acompañado de Plateado que con su gran escudo me protegía y de Ytrion que con su gran sentido de oído podía escuchar más fácilmente los gritos de la gente.

    Entramos en aquel palacio que también ardía recorriéndolo por completo con ayuda de los demás sin encontrar respuesta hasta que al fin dimos con una puerta que estaba cerrada por fuera, Ytrion escucho una voz muy débil que susurraba por lo que forzamos la puerta y entre todo el humo que se había acumulado nos sorprendimos de ver tanto a Marithza como a Estela quienes yacían en el suelo, tomé a Marithza entre estornudos ya que el humo era muy denso la enrollé en mi capa tomándola en mis brazos mientras Plateado nos cubría con su escudo e Ytrion también enrollaba en su capa a Estela quien cubierta de humo hasta su rostro, a toda velocidad tratábamos de encontrar una salida entre este fuego que acechaba con devorarnos, hasta que Regen desde afuera nos gritaba, rompiendo una de las grandes ventanas de la entrada posterior, con un gran salto salimos con ayuda de nuestro amigo que alejaba las llamas de nosotros.


    Al alejarnos la recosté en el suelo y como una vez nos enseño Cristina hace ya tiempo la besé entrando en ella todo el aire que podía para despejarla del humo y funciono luego de varios intentos que me desesperaban logrando que ella tosiera y respirara aun muy débil.


    Al recostar a Estela Plateado le auxilio haciendo la misma maniobra que la mía sólo que masajeando su corazón porque ella no respondía, era un momento muy tenso, sólo pensaba en vengarme de aquel maldito que les hizo esto. Cuando mostraron ambas reacción nos dirigimos con ellas aun muy débiles hacia la Ciudadela aun envueltas en nuestras capas y sin que pudieran hablar, Cristina estaba muy preocupada, atendiendo primero a Estela pero yo no podía esperar por lo que a toda velocidad me lleve a Marithza a Canela y pedi que llamaran al médico de mi padre.


    — ¿Qué sucede hijo porque tanto apuro? —se dirigía mi padre preocupado por mí.
    — Es ella padre, sino la atendemos morirá—trataba de explicarle entre mi angustia.
    — Descuida llamaremos a los mejores para que se salve— poniéndose en marcha mi padre mientras mi hermano tranquilamente entraba hacia el salón que al ver mi rostro preocupado se angustió y mucho más al ver a Marithza inconsciente en el salón.
    — ¿Por qué no reacciona que es lo que sucedió hermano? —me interrogaba Zéfiro.
    — ¡Aquel maldito que se casó con su madre tomo Cerezo, lo quemo y se quedo con su fortuna! —le gritaba con mucha rabia, cuando ya llegaba ese doctor la tome en mis brazos y la subí por las escaleras a mi cuarto la recosté en mi cama y el la reviso pidiéndome que saliera del cuarto, no sé lo que hizo pero luego de verla y hacer procedimientos ella logro despertar muy asustada.

    * No podía creer todo esto ¿en dónde me encontraba ahora?, ¿todo lo vivido había sido un sueño?, aun aturdida me encontraba con mucho olor a humo cuando entro Dereck con una fuente con agua y un paño, me sentía débil pero mi conmoción aun no había pasado, quise rápidamente ponerme de pie aun un poco ahogada para rescatar a mi pueblo, a mi gente que era lo que más me importaba.
    — ¿A dónde vas?, comprende que aún no estás bien— me decía tiernamente la voz de Dereck quien volvió a recostarme no dando paso a que protestara limpiándome la cara suavemente con ese paño que estaba mojado y al verlo observaba el color grisáceo que salía de mí, me toque el rostro y recordé mis horas entre el humo junto a Estela, sí ella, mi corazón se sobresalto cuando la recordé.
    — ¿Qué sucedió con Estela? —asustada le preguntaba a Dereck interrumpiendo lo que hacía.
    — Ella logro reaccionar, pero no sé cómo estará— contesto sinceramente.
    — Y mi madre— continúe con la adrenalina de mi cerebro al tope de lo cual no recibí respuesta, nadie sabía en dónde se encontraba, eso me preocupaba, mejor dicho todo me preocupaba, no podía estar tranquila y no me importaba que me sucediera, no podía esperar más.
    — Lo lamento Dereck pero ellos me necesitan— aceleradamente le decía.
    — No hay nada que puedas hacer Marithza, Cerezo se ha quemado pero no por completo los muchachos ya trabajan en eso…—me explicaba cuando recordé algo muy importante.
    — La nobleza— susurre sin no poder creerlo, antes de que me encerraran deje la piedra noble en mi habitación, debía ir y sacarla como fuera.
    — Sé que eso es importante pero tú eres primero, compréndelo— continuaba diciéndome Dereck, pero yo deseaba recomponerme y marcharme.
    — Por lo menos descansa por este día para que recuperes fuerzas— sus ojos me rogaban y la angustia y el llanto me inundaban siendo abrazada por él quien me consolaba hasta que me dormí.



    *Ella estaba desconsolada llorando hasta que no pudo más y rendida por el sueño descanso. Baje las escaleras hacia el salón donde mi padre y Zéfiro esperaban noticias preocupados también.
    — Ella está mejor, se está recuperando pero esta inconsolable— les informaba a ellos.
    — Descuida hijo mandare a todos mis hombres y al ejercito si es necesario, ella tendrá todo nuestro apoyo— acercándose a mí me consolaba mi padre quien ya conocía lo sucedido.
    —Cuentas con mi apoyo hermano —me dijo Zéfiro con su mano en mi hombro.
    — Se ve cuanto la quieres, dile que cuenta con nuestro apoyo— las palabras de mi padre me hicieron recordar cuanto la amaba y cuanto me enrabiaba todo lo que le había sucedido y me culpaba de no haber estado allí cuando ella me necesito.

    *En Canela todos me trataron muy bien y Dereck me acompaño junto con Zéfiro a Cerezo en un carruaje aun estaba débil pero debía recuperar mi reino a como diera lugar igual que a aquella piedra de los guardianes, toda la angustia me invadía y la culpa de no poder hacer nada para evitar esta tragedia, al llegar era cierto estaba devastado por lo que quise caer al suelo siendo sujetada por Dereck ante la impresión de ver mi tierra, la que con tanto esfuerzo sacamos adelante, sólo quedaban algunos árboles de cerezos, era todo muy triste. Me dirigí entre las calles, entre lágrimas, las casas habían sido consumidas y todos creían que había muerto, la gente asustada que había vuelto se acercaba a mí con mucha pena y pesar, alegrándose por mi vida y por la de ellos aunque lo perdimos todo, sólo la parte este de Cerezo no fue consumida por las llamas el resto era historia. Me acerque al palacio entre en estas ruinas hacia el que era mi cuarto con mucho cuidado entre los escombros donde había pasado por tantas alegrías, pero no estaba aquella piedra, ya no podía más de la impresión, todo esto era desolador.


    Luego de eso vi como mis compañeros ayudaban a la gente y quitaban los escombros, todo para ayudarme, por eso le pedí a Dereck que me acompañara a la Ciudadela y hacia allá fuimos.
    Algunos estaban descansando para luego ir en ayuda mientras otros planeando la reconstrucción por lo que les agradecí mucho. De entre ellos aparecieron mi madre y Estela por lo que corrí a abrazarlas, las había extrañado más que nunca aunque ellas no eran portadoras de buenas noticias y no querían decirme a lo que les pedí, les suplique porque quería enterarme.

    —Hija antes de que incendiaran Cerezo él me amenazo que si no firmaba un documento traspasándole Cerezo realmente nos mataría. Temí por nuestras vidas, así que lo firme, Cerezo le pertenece— me explicaba mi madre entre sollozos, por lo que dé la impresión me desvanecí perdiendo mis fuerzas, qué más podría pasar, era lo que deseaba saber, me trasladaron a la enfermería donde Cristina me hizo descansar a la fuerza, eran muchas malas noticias por un día, pero yo quería conocerlas todas, por lo que me rehusé y le exigí a Estela que me dijera todo.


    — No deberías insistir, estuvimos a punto de morir, pero como eres tan terca te lo diré. Mi padre también se llevo la piedra Noble con él— impactándome nuevamente, estaba destrozada, y no me perdonaba haberla perdido. Les había fallado a todos y tenía que hacer algo.

    Tantas impresiones en un día eran algo que me partía el corazón aunque Dereck y los demás guardianes estaban conmigo y me apoyaban en todo, no era hora de lamentarse, tenía que hacer algo, pero ante mi terquedad Cristina le pidió a Dorado que me durmiera y así poder tranquilizarme.

    *Ella dormía como un bebe, hermosa como siempre, la ayudaría siempre porque estaba en mi corazón, por lo que vele su sueño acompañándola.
    Mientras mis amigos se acercaban con rostro triste igual que todos los demás.

    — ¿Cómo sigue? —preguntaba Anzagorel preocupado.
    — ¿Ha mostrado alguna mejoría? —me preguntaba Regen con tono triste.
    — Continua igual, descansando — les dije.
    Todos estaban preocupados y agolpados en la puerta se encontraban, mientras Camel estaba con Dorado preguntándole detalles también triste, hasta que Blacke me pidió salir ya que él quería hablar conmigo.

    — Caballero Negro juntaremos refuerzos para lograr reconstruir Cerezo, pero nada podemos hacer mientras ese reino no vuelva a las manos de Marithza y por otro lado debemos encontrar la piedra Noble— deseaba resolver Blacke.

    —Descuida que de eso me encargo yo— resolví decidido, pero Blacke deseaba idear un conjunto de tácticas porque ese era un gran peso y una gran responsabilidad.
    —Cuenta con el apoyo de Canela, mi padre me ofreció hasta su ejército si era necesario —le explicaba al comandante con menos tristeza, porque tenía que ser firme para poder ayudar a Dama Blanca, no podía fallarle ahora.

    El se reunió con los demás guardianes mientras yo cuidaba de Marithza todos deseaban hacer algo y proponían diferentes cosas, por una parte tratarían de encontrar a ese maldito para arrebatarle la piedra noble mientras otro grupo lo obligaría a entregar Cerezo por la fuerza si eso era necesario.

    *Mi mente aun esta aturdida por todo esto, pero no importa no puedo descansar debo ayudar a mi pueblo y encontrar la piedra noble, aunque aún me cuesta un tanto respirar, luche contra este sueño hasta que desperté junto a Dereck que velaba mi sueño, no podía esperar más por lo que me levante.
    — Es necesario que comience cuanto antes Dereck —trataba de convencerlo cuando me dirigía hacia afuera, él sujetaba mi brazo y me traía hacia él.


    — No debes hacer nada, déjalo en nuestras manos. Debes recuperarte— me decía tratando de convencerme pero no podía, me zafé de sus manos y le pedí a Cristina ropa limpia, me cambie y a mucha velocidad me dirigí a Cerezo una vez más, sin embargo Dereck me siguió.


    —Es mejor que te quedes en Canela, ver a Cerezo así es muy choque ante— me explicaba mirándome decididamente, a la verdad nada podía hacer pero no quería resignarme aunque mis compañeros reconstruían las casas y la situación mejoraba de poco en poco decidí hacerle caso por ahora, porque me traía mucha tristeza ver a mi reino así.


    Yéndonos a Canela en su caballo Candado para que yo no me cansara, sus bellos ojos azul profundo querían consolarme a algo en lo que no tenía consuelo y cuando nos acercábamos el no me llevo por la entrada sino por la entrada de atrás donde había un gran campo de rosas y flores de todo tipo, ante mi impresión él se bajo y me ayudo a bajar también, era algo extraño.

    — Marithza hace tiempo quiero hablar de algo contigo— comenzaba diciéndome un tanto extraño y nervioso.
    — Lamento no haberte escuchado —me disculpaba con aquel gentil caballero.
    De pie me encontraba yo y él igual pero se arrodillo ante mi buscando algo cuando me mostro un bello anillo, sencillo con olor a esas flores del este.
    — ¿Querrías casarte conmigo? —me pregunto de una vez impactándome, ese momento era el que había estado esperando, lo amaba de eso no había duda y creo que él lo sabía.
    — Dereck yo…yo no puedo aceptar— le dije con un nudo en mi garganta con miedo a destrozar su corazón y le pedí que se levantara porque odiaba que la gente se postrara ante mí que no era nada.


    — ¿Por qué Marithza?, ¿acaso no me amas?—quiso saber él y tenía todo el derecho ante mi nerviosismo.
    — Claro que te amo, pero no quiero que piensen que lo hago porque necesito tu fortuna para recuperar Cerezo, nunca me lo perdonaría —de una vez trate de explicarle, esto me dolía quemante en mi corazón.


    — Sé que eso no es cierto, contaras con mi apoyo siempre— tomando mis manos y acercándome a él me explicaba.
    — Se vería como oportuno casarme ahora que mi reino esta en escombros, dudarían de mi cariño, hasta tu familia podría pensar eso, no quiero que crean mi oportunismo —le explicaba con el dolor de mi alma a quien siempre había querido, pero el firmemente acepto mi decisión y me abrazo consolándome.
    — Te comprendo, es mejor postergar la decisión porque siempre te querré—me decía aliviando este dolor y guardando ese anillo en su bolsillo junto con mi amor.

    N°palabras: 3485
    Continuara...jejejeXD


     
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    surisesshy

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    Valla, tres capitulos ami regreso, eso es toda una suerte, wiiiii, por fin, esta batalla ha terminado, ahora quiero saber qué pasará entre Gretel y Sadrik, puesto que ella ahora se irá con su padre, devería de ser guardiana, su habilidad para ver las devilidades es muy util, buena imaginación amiga, eso nunca se me hubiera ocurrido, felicidades, no espero por ver como avanzan estas dos parejitas nuevas, aunque creo que la relación de Dorado con Camel será la más dificultosa, en especial porque él no confía en ella, peor confió en tu instinto femenino ;)

    Me han gustado todos los capitulos, y como desarrollaste la batalla, no poniendosela tan fácil a nuestros caballeros, al fin todo estará en paz, espero el próximo capitulo con ansias, a ver qué pasa, tengo la fuerte esperanza de que sea un capitulo romantco (en especial entre nuestra pareja favorita) bey.
     
  13.  
    Estrella Solitaria

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    Para mi sorpresa Dereck comprendió y no estaba triste porque sabía que mi corazón estaba con él, su padre nos recibió preguntándome como me encontraba y dándome todo su apoyo.
    Zéfiro vino a buscar a Dereck porque tenían algo que solucionar mientras yo me quedaba en Canela junto al rey.

    — Tienen un salón muy hermoso—comencé diciéndole sin saber que decir.
    — Si es cierto, pero también es verdad que cuentas con todo mi apoyo, tienes mi ejército a tu disposición para cuando lo necesites— me decía ciertamente aquel rey.

    — Muchas gracias su majestad por brindarme su favor— le agradecía.
    — No hay de que además tú ya eres de la familia —me dijo lo que me sorprendió.
    — Escuche su conversación entre las rosas—me decía lo que yo estaba tratando de justificar balbuceando y agrego —fue sabia tu decisión y sé que mi hijo la respeta— seria y determinadamente me explicaba aquel rey que cada vez me sorprendía más.


    *Mi hermano estaba preocupado al igual que yo, esta situación nos tenía muy tensos.
    —No podemos hacer nada hasta que el reino vuelva a ser de Marithza, enviemos la ayuda que enviemos aquel malvado la rechazara— le explicaba a Zéfiro un tanto desesperado.
    — Tranquilo Dereck, debemos encontrar a ese maldito para arrebatarle Cerezo— con rabia y enojo me decía.

    — Si fuera dinero lo que él quisiera, le daría la fortuna de Canela a cambio si fuera necesario— tristemente pero decidido le decía.
    Estábamos angustiados, si Marithza no recuperaba Cerezo nunca podríamos ayudarla por completo, pero eso era muy arriesgado y no la perdería, por lo que regresamos al palacio.


    *Debía rescatar mi reino y mi pueblo, no había nada que me detuviera por lo que deje Canela a toda velocidad llegando a Cerezo encontrándome directamente con aquel maldito duque que tomo mi reino.
    — ¡Mira a quien tenemos aquí la ex dueña de Cerezo!—burlándose de mí
    — ¡Devuelve Cerezo, maldito ladrón! —le exigía.
    — Veo que has venido sola. También querrás esto—me decía con mi collar noble en sus sucias manos enrostrándomelo a la cara.
    — Aquella piedra no te pertenece, ¿acaso no conoces sus efectos? —le interrogue.

    — ¡Claro que los conozco, por eso me acerque a ti Dama Blanca!, ¡la fortuna de Cerezo es sólo un bocadillo, mi verdadero premio es esta piedra wuajaajaja!—
    me provocaba haciéndome enojar grandemente.
    — ¡Si quieres la piedra noble deberás firmar este papel cediendo por completo Cerezo, de lo contrario me quedare con ambos! —me presionaba aquel maldito.

    Debía decidir entre aquella piedra o Cerezo, no podía ser más difícil, y aquel maldito me guio más allá del bosque.
    — ¡Entrégame la piedra y mi reino! —combatiendo esta vez con mis armas en mano, mis dagas rosaron su cara y aquel también saco una lanza.
    — ¡No firmare nada Cerezo me pertenece! —le gritaba con todas mis fuerzas mientras él en mano aún tenía la piedra de la nobleza.
    — ¡Me quedare con esta piedra! —ofreciendo resistencia y chocando su lanza con mis dagas.
    — ¡Sobre mi cadáver. Aquella piedra te absorberá! —le gritaba a aquel malvado cuando con una daga le arrebataba el collar que se rompió soltando la piedra hacia mí encajando esa lanza en mi abdomen, grite como nunca antes lo había hecho mientras él la enterraba más en mi abdomen lanzándome al suelo con el papel de Cerezo en sus manos.

    *Marithza se había marchado sin que mi padre pudiera detenerla, me dirigí rápidamente a Cerezo. Al llegar en el pueblo me indicaron en donde la habían visto mientras yo gritaba su nombre, me interne más allá del bosque viendo lo peor, aquel ensartaba su lanza en el abdomen de mi querida muchacha y yacía en el suelo, todo eso me impresiono sin embargo lance mis cuchillas no huyendo ileso aquel maldito, baje a su altura, le tome la mano mientras ella me susurraba.
    —Salva a Cerezo —entre lágrimas me decía Marithza, mientras se desangraba lentamente —te amo— me decía mientras yo le suplicaba que no hablara, no podía creer todo esto, no a ella, estaba desesperado su vida se me desvanecía en las manos, llame con el emblema a Blacke quien con Cristina rápidamente llegaron junto a Zéfiro y algunos caballeros. Regen y Richard me sujetaron para sacarme de allí para que Cristina tratara de salvarla ante mis gritos, ellos tampoco podían creerlo.

    —Aun esta respirando, pero esta herida es muy profunda— desesperada decía Cristina mientras trataba de parar la hemorragia, estaba deshecho y no podía seguir mirando esa escena.

    *Increíblemente no me dolía el cuerpo, pero no podía hablar ni moverme viendo como con lágrimas en los ojos me veían y a Cristina desesperada, ya no sentía mi cuerpo, todo esto era de lo más extraño una nube invadía mi ser y ya no veía a Dereck cuando comenzó a llover mi cuerpo estaba mojado mientras los demás caballeros me veían muy preocupados y angustiados, luego ya no escuchaba los sonidos a mi alrededor se hacían cada vez más lejanos y veía a Dereck forcejeando con Richard y Regen acercándose a toda prisa hacia mí tomando mi mano nuevamente y acercando la piedra noble a mis manos, él me gritaba pero yo no podía escucharlo hasta que ya no le vi más.

    *— ¡No, esto es mentira! —les gritaba a todos ellos no podía creerlo Marithza había muerto el llanto se hizo visible entre todos nosotros, desecho la abrazaba para que volviera, pero ella no me escuchaba yacía inerte en el suelo, por lo que mis compañeros me jalaron para sacarme de allí, Zéfiro me abrazo prestándome su hombro para llorar, los demás no resignados decidieron perseguir a aquel maldito duque y claro que yo también lo haría hasta recuperar Cerezo como le prometí a Dama Blanca lleno de dolor inconsolable.

    *No pude hacer nada, de nada me había valido todo lo que en medicina había prendido, no había podido salvarla y al lado de su cuerpo me encontraba llorando, cuando a mi lado llegaron tanto Anzagorel como Brisa del Viento quienes planeaban algo.
    *Miles de recuerdos pasaron por mi mente, no sentía nada aun teniendo deseos de recuperar Cerezo y de hallar la piedra noble…


    22° Capitulo: Dudas

    El Caballero Negro en Canela nunca volvió a ser el mismo, lleno de dolor no volvía a sonreír, y su padre muy triste también se encontraba desde lo que paso varios meses habían transcurridos llenos de dolor habían sido, en la Ciudadela el duelo duraba aún todos tristes hasta los gemelos no eran iguales.
    —Sabes yo que quería volver a nuestra casa— decía Rayo triste
    — No comiences con eso hermano— le pedía Trueno.
    — ¿Por qué no pueden? —preguntaba curiosos Ytrion suplicándole que le dijeran el por qué de todo eso.

    — Sucedió que hace años nuestra madre nos culpo de la muerte de nuestro padre…— comenzaba confundido diciendo este Rayo.
    — No comenzó así Sadrik, fue cuando nacimos, el parto se complico y nuestra madre casi muere, desde ese momento que ella nos guardo resentimiento. Como éramos tan traviesos siempre nos regañaban— entre risitas contaba esto último el Trueno.

    — Por lo que en una travesura nuestro padre acudió en nuestro rescate muriendo a cambio de nosotros…— proseguía triste Sadrik.
    — Luego de su muerte nuestra madre volvió a casarse siendo ese día cuando fuimos desterrados de nuestro reino por ella quien nos prohibió volver— continuaba recordando Cedrick, desde ese día no hemos vuelto a nuestro reino.

    — Ni nuestra madre y menos nuestro padrastro deseaba tenernos con ellos, esa es una de las razones por la que nos convertimos en guardianes— continuaba diciendo el Rayo.
    — Dijo que estorbábamos en su destino y no nos quiso escuchar nunca más, desapareciendo de su vida hasta ahora— cerrando la explicación el Trueno.


    Todos quedaban asombrados con su relato porque la alegría que tenían pareciera que escondía sus más profundos sentimientos. Ytrion tampoco les creía creyendo que todo aquello había sido una mala broma pero a diferencia de siempre ellos no se rieron quedando todos atónitos.

    En Canela Dereck estaba en su jardín muy deprimido recordando a Marithza, su perfume su mirada, todo le parecía muy lejano más a distancia su padre y su hermano lo veían con mucha tristeza sin poder ayudarle.

    — Tienes que mejorarte hermano, sé que todo esto pareciera insuperable pero que diría ella si te viera así— trataba de hacerle reaccionar Zéfiro logrando atraer su atención.

    — Hijo mío debes ayudar en Cerezo, es lo que ella hubiera deseado— su padre con cariño y preocupación trataba reanimarle, ya que luego de que todos persiguieran a ese maldito no lograron hacerle desistir huyendo con toda la fortuna de Cerezo el que ahora estaba deshabitado, porque a ese duque le pertenecía ese reino y no había quien se lo quitara, sólo dejo a la parte productiva en funcionamiento controlándolo a distancia sin que nadie supiera su ubicación.


    En la Ciudadela también estaba la reina Rosiana y Estela muy tristes de no volver a verla, culpándose su madre sobre todo de haber permitido todo esta destrucción llorando desde que supieron la mala noticia al igual que todos los demás.
    Plateado miraba aún extrañado aquella pintura que hace tiempo le había hecho Camel, él sentía que conocía a esa mujer pero no sabía quién era, su cabello era de un color violeta extraño nunca antes visto entre la neblina lo esperaba a él presentía eso.


    — Yo no tengo la culpa, no puedo elegir en que tiempo dibujar Eduard— le replicaba Camel a Plateado.
    — Estoy seguro que a ella la conozco de alguna parte— se decía aquel guardián aún confundido, recordando aquella neblina logro saber de dónde provenía.

    Sin embargo no era tiempo de ir, según lo pensó él, pero conforme la noche fue ganando su actitud fue cambiando y sus ojos plateado brillante delataba que algo no estaba bien. Así se abrió paso como controlado, algo estaba mal, la luna resplandecía al igual que sus ojos, ¿qué será lo que sucede?...




    Caballero Negro mirando desde su balcón aquella misma luna recordaba cuando paseo con ella por los cerezos, su tristeza era evidente pero el viento le trajo algo familiar, un aroma que le trajo muchos recuerdos siguiéndolo a velocidad que lo llevo hasta la Ciudadela, nada había sido, sólo una brisa llegando justo cuando nadie se había percatado de la actitud de Eduard.

    — Tengo que ir comandante, me está llamando — decía Plateado calmada pero ansiosamente.
    — ¿A dónde tienes que ir?, ¿de qué estás hablando? —preguntaba el comandante presurosamente desconcertado, siguiéndolo porque él no se detendría —entonces te acompañare— finalizo antes de que Eduard fuera conducido por la luz de sus ojos, dirigiéndose al este atravesando el mar por el paso de las rocas sin saber a dónde irían a parar. El comandante tampoco comprendía nada de esto y lo miraba con desasosiego.

    — ¿Quién te llama? — sin acierto le hablaba aquel guardián sin obtener respuesta hasta llegar al sur de este territorio en la península rodeada del mar con altos montes y un bello valle en donde había una laguna escondida.
    — Hemos llegado— sin reaccionar Eduard, hasta que sacudiendo su cabeza y aclarando su mente —por qué me trajo hasta aquí este es el reino de Platino— sin explicación sus ojos dejaron de brillar.
    — ¿Conoces este lugar cierto Eduard? —mirándolo tratando de encontrar explicación el guardián noble.

    — Si, estamos en Platino, mi reino, ¿qué fue lo que me paso? —se decía el mismo mirándose sus manos y tocándose su rostro —es mejor ir a palacio— reflexiono Eduard aun confundido con todo esto al igual que el guardián noble.

    Por eso se adentraron en el pueblo de calles grises y apocados colores atravesando los charcos de hielo, frío que ambos sintieron al contacto de llegar, extrañándose Eduard quien no recordaba ese clima así. A paso rápido llegaron al palacio no importando que fuera de noche los recibieran avisando a sus padres, que alegres lo recibieron después de tanto tiempo sin verle.

    — Hijo mío que bueno que has venido a visitarnos— muy alegremente abrazándole su madre.
    — He venido a ver la laguna madre— explicaba cosa que asombro a todos incluso al Caballero Negro que no le entendió.

    — Pero hijo, seguro que tendrás cosas más importantes que hacer— su padre le hacía entender.
    — Desde niño que no la veo y la he extrañado. Mañana mismo iré— explico sonriente este guardián plateado, volviendo sus padres a dormir, dirigiendo Eduard al comandante a sus mismo cuarto, notando la tristeza latente en el caballero.

    — Aun la extrañas cierto Dereck— con tono triste también recordaba sentado en un sillón.
    — Es imposible que la olvide, estará conmigo siempre a donde quiera que vaya—explicaba aquel noble caballero de los sentimientos tristes.
    — Sabes cuando era niño visitaba una laguna todos los días y allí pasaba muchas horas, el cuadro me lo recuerda, pero no sé quién es la mujer de la pintura— buscando una respuesta en sus recuerdos aquel plateado se encontraba.

    Por la mañana su padre fue con a su hijo a recorrer el pueblo acompañado del comandante a quien le mostraban los avances a pesar de los años, y del clima que inexplicablemente se había tornado más hostil, luego de recorrer todo se dirigieron a la laguna aquellos dos guardianes ante el frío que a pesar de sentir el calor no paraba.

    Al llegar aquella laguna era como la recordaba este guardián rodeado de rocas, árboles, sonidos de aves y tranquilidad.
    — Desde que me so guardián que no volvía, pero ¿por qué mis ojos brillaron hasta llegar aquí? —volvía a sus preguntas que no tenían respuestas.

    Todo era normal, atardeciendo avanzo la neblina entre aquellos lugares junto con las bajas de temperatura, aquella niebla se parecía mucho a la pintura cosa que noto inmediatamente Eduard, pero hasta aquí todo era normal sin embargo cuando oscureció algo extraño apareció, una figura entre aquella espesa niebla saltaba entre las piedras, Eduard se interno entre aquella espesura brillando sus ojos sin embargo controlando lo que hacía.

    — Al fin has llegado— escucho que le dijo sin que él entendiera.
    — ¿Quién eres tú y por qué me llamas? —confundido sin comprender le expresaba.
    — ¿Ya no me recuerdas? —comenzando a reír modestamente esa figura siguiendo su caminata entre la niebla con su cabello largo que paseaba cerca de Eduard, él la siguió hasta que se adentro en la laguna cuando el comandante corrió a sacarlo, porque se ahogaría sin remedio y a jalones sin comprender aquel trataba salir y escapar de ese brillo que no entendía desconcertando a nuestros guardianes, ocurriendo esto entre luz de luna y una espesa niebla confundiéndoles más de lo que ya estaban.

    Regresaron a Platino y cuando sus padres los vieron llegar muy asustada su madre de dirigió a Eduard y lo abrazo, este un poco enojado la separo de él.

    —Exijo que me digan que es lo que ocurre —con enfado pedía aquel guardián.
    — ¿Hijo mío a qué te refieres? —un poco sorprendida su madre.
    — Es hora que te lo digamos. Dicen que una muchacha se ahogo en esa laguna y que su ánima busca venganza —trataba de explicar su padre a ambos guardianes, pero Eduard no lo creía posible y como se acababa el tiempo decidió ir a la laguna hasta dar con esa figura e interrogarla no sin la compañía del comandante quien le prometió a sus padres traerlo con bien, porque deseaba poder entender que era lo que sucedía.

    Sin embargo al estar de nuevo cerca sus ojos comenzaron a brillar de nuevo sin que pudiera reaccionar del todo, aquella neblina lo envolvía mientras no le quedaba de otra al comandante que observar.
    Eduard inmerso en esa neblina logro reaccionar de ese brillo viendo a la figura parecida a la de mujer, un traje extraño la cubría ahora y una espada como espadachín traía consigo atacándolo con gran precisión cortando su camisa que si no hubiera sido por él esquivada le hubiera hecho sangrar.

    — ¿Por qué me atacas?, ¿me odias? — le pregunto entre la lucha que tuvo que empezar para que no lo cortara.
    — ¡Devuélveme lo que me quitaste, sólo así te dejare en paz! —pronuncio esa figura dejando desconcertado a nuestro guardián quien contrarresto su ataque con su gran escudo y fuerza, ya que él sabía que no se encontraba ante un ente sino ante una persona muy fuerte.
    Este caballero no comprendía lo que sucedía evadiendo sus golpes entre la niebla que escondía su rostro
    — ¡Dime quien eres porque no te recuerdo! —le gritaba sin recordarle a pesar de sus grandes esfuerzos.

    — ¡No dejare estos reinos en paz hasta que me devuelvas mi preciada posesión Eduard! —sorprendiendo al guardián de la vestimenta Plateada.
    Él no comprendía cómo era que conocía su nombre, en verdad parecía que se conocían, aunque eso no era seguro.

    — ¿Cuando te conocí?, ¡ayúdame para poder traerte lo que me pides! —tratando de hacer reaccionar a la figura, apelando a su sensatez, sin embargo aquella furiosa no deseaba entregarle ni una mísera pista.
    — ¡Eso tendrás que descubrirlo tú!, ¡estaré esperando pero no por mucho tiempo! —le replico aquella silueta entre la neblina marchándose, aquella había sido una gran lucha, era muy hábil con su espada.

    El comandante al disiparse la niebla logro encontrar a su amigo sin un rasguño y sin el resplandor contra el que Eduard lucho, aquella silueta ya se había ido desconcertando a Plateado y muy pensativo se encontraba por la interrogante que la silueta había dejado en su mente.

    — Puede ser que la conozcas porque cuando tus ojos toman ese resplandor olvidas ciertas cosas, puede ser por eso— racionaba el comandante. — Creo que tiene razón. Además la niebla me llamo por mi nombre, debí conocerla antes de marcharme a recibir mi entrenamiento de guardián hace años— recordando y tratando de hacer calzar estas piezas del rompecabezas...


    N°palabras: 2944

    Continuara...T.T...jejejeXD

    Dibujos...http://foro.cemzoo.com/album.php?albumid=19839
     
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    surisesshy

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    Si llora, te espera una laaaarga y dolorosa muerte ¡Como se te ocurre matar a Marithza! de todos menos ella popr favor TT___________TT eres cruelmente mala y definitivamente no aprecias tu vida, mira que hasrme esto, una de tus unicas lectoras, aunque le estas dando más sazon a la historia pero ¡¡NO TENÍAS QUE HASERLO ASI!! De que te mato, te mato y no te sientas segura porque vivimos en paises muy alejados he.

    pobres gemelos, ser odiados así por su madre ¡eso no es madre! Es bruja, con familia así no desearía que se reconsiliaran, aparte de las otars fa,milias que se separan a lo largo de la historia, esta lo hace por una razon de lo mas malvada ¡solo eran niños, no hay que echarles la culpa, espero el proximo capitulo, con unagran hoz que le robe a la muerte jumjum jum, bey (tetricamente).

    PD: si yo estoy así de enojada, no querras ver la cara de Yulis, en serio.
     
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    Estrella Solitaria

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    Eduard pensativo se dirigió al palacio, se había acabado el tiempo y era hora de regresar, dándoles su emblema a sus padres, el cual eran dos columnas onduladas y les pidió que cuando lo necesitaran le llamaran, no importando que fuese, así se marcho de Platino, en bajas temperaturas, cosa que le extrañaba a Eduard. Junto al comandante se dirigieron hacia la costa oeste de este territorio, pensativo, sobre todo tratando de recordar la ruta que uso cuando se marcho de Platino la primera vez hace ya unos seis años cuando sólo era un muchachito de diecisiete años y ya al llegar cerca del mar se toparon con Andrú que descansaba junto a Manti a quien recién había alimentado y al verlos el Guardián de los Mares se levanto preocupado de verlos además en ese estado tan pensativos.

    —Dereck, Eduard ¿qué hacen por aquí? —pronuncio preocupado y alerta.
    — Hemos venido por un problema con una densa neblina— sin dar mayores explicaciones el comandante se refería.
    — Debe ser aquella que ha atacado varios reinos, cierto —al parecer este guardián estaba enterado de todo, añadiendo —creían que era un espectro pero no sé si creer esa idea— comentaba Andrú.
    — Yo tampoco lo creía, y estoy seguro que es una persona que busca venganza desquitándose conmigo— le contaba Plateado, no entendiendo este guardián.
    —Esa persona parece conocerle, lo llamo por su nombre— explicaba aquel caballero de la noble tristeza.
    — Debo recordar el camino, no sé que más podré hacer— en un conflicto mental y no encontrando otra solución Andrú les ofreció ir en Manti aunque no querían aceptar por todo el cansancio que podría causarles sin embargo Andrú y Manti aceptaron porque estaban descansados y con mucha energía.

    En medio del gran mar entre estos territorios Eduard al observar algunas islas se dio cuenta que por un barco había llegado mirando esas mismas islas, embarcado desde el este al oeste, desembarcando en puerto Escama, cuando llegaron los guardianes sobre Manti recorrieron los mismos lugares que antes mientras aquella manta raya a la orden de Andrú se había marchado esperándole.


    —Estoy seguro que vine por aquí, más en dirección norte siempre al oeste, dado que luego Relyell de recibirme en Escama me dirigió por la entrada norte de la Ciudadela —les decía aclarando su mente aquel guardián.
    — Pero… ¿recuerdas que puede ser lo que ese ser consideraba como su valiosa posesión? — con curiosidad preguntaba el caballero noble.
    Luego atravesaron entre Cenala—Moralila y Girnia siempre al oeste y entraron por la misma entrada que hace tantos años hiciera aquel mismo guardián.

    — Hablando de todo esto, permíteme darte el pésame amigo mío, ya que no pude estar contigo antes —palmeándole la espalda y abrazándole le decía Andrú muy triste.
    — No te preocupes, nunca la olvidare, ella siempre estará conmigo, la extraño mucho pero por lo menos supe que me quería, pero me culpare siempre por no estar con ella —con rabia decía esto último tristemente el guardián noble.
    — No es tiempo de volver a la tristeza, debemos encontrar que es lo que perdí—preocupado y sacando de la pena Eduard.

    Este guardián le pregunto a varios sobre dónde estaba Camel, sin embargo Relyell le explico que no estaba en la Ciudadela sino que había ido con Richard al reino de Dorian, Eduard quería pedirle que ella le hiciera otra pintura pero al no estar arrebatadamente corrió yéndose por la entrada este sin explicación aparente.

    El comandante triste estaba aún, a pesar de transcurrido casi dos meses aún era poco tiempo para él quien se dirigió a Canela lleno de recuerdos mientras Eduard volvía, llegando a su reino muy rápido como era su costumbre internándose en el jardín trasero donde se sentó recordando el momento en que le pidió matrimonio, el comienzo de esa catástrofe, torturándose y culpándose aún de lo sucedido, cuando escucho un ruido que desvió su atención.


    — Hermano hasta cuando duraras torturándote, no ves que eso te hace mal— acercándose hacia donde aquel caballero estaba sentado en el pasto secándose los ojos, sentándose a su lado.
    — La extraño mucho Zéfiro y no me puedo perdonar todo lo que sucedió— entre sollozos y con los recuerdos agolpándose en su mente estaba aquel guardián.
    — ¡Basta ya de todo esto, cuando vas a entender que no fue culpa tuya Dereck!
    ¿Qué diría ella si te viera así? —le gritaba para hacerle reaccionar ya perdiendo la paciencia.


    — En eso tienes razón, es que entiéndeme ya nada es como solía ser, yo era frío y determinado en cambio ella quito mi mirada triste por cariño y compañía, me ayudo a ser mejor compañero y amigo de los guardianes. Ahora mi tristeza es tal que siempre la recuerdo— le explicaba Dereck cabizbajo.


    — Está bien que la recuerdes, y le guardes cariño, pero no que te entristezcas hasta que deprimido no seas de utilidad como comandante y guardián —trataba de hacerle entender Zéfiro hasta que se puso de pie y se marcho, cuando al girar al palacio…

    —Mira hermano quien ha venido a visitarte— devolviéndose indicándole a una persona.
    — Caballero Negro, lamento no haber venido antes…—comenzaba diciendo aquella persona que salió de detrás de Zéfiro.
    — Capa Blanca ¿qué estás haciendo aquí? —sorprendido estaba con su visita aquel príncipe de Canela poniéndose de pie ante su visita.
    — He venido a resolver algunos asuntos y pasé a visitar, además me entere que se hicieron cargo de la niebla del este— conociendo varios detalles aquel guardián de la vida itinerante.
    — Ese problema aún está en curso —más tranquilo le explicaba el príncipe.


    — He venido porque sé que me darás tu permiso para vengar a Dama Blanca, digo deshacernos de ese maldito y arrebatarle Cerezo por la fuerza —con coraje y brutalidad le pedía.


    — Tú sabes que eso no es permitido, aunque yo la haya amado, nada tiene que ver con usar la brutalidad, además no podemos hacer nada si aquel maldito no entrega Cerezo— resignado explicaba su comandante.
    Poniéndose de pie molesto Capa Blanca — ¡no todo está aclarado, ni siquiera sabes en donde está su cuerpo enterrado! —fue lo último que le dijo mientras con su caminar la capa levemente se movía.

    Aquel caballero sabía que aquel guardián podría hacer cualquier tontería y como supuso que Eduard ya debía haber vuelto, él se dirigió a la Ciudadela rápidamente antes de que surgiera otro problema y al llegar Eduard ya tenía las manos sobre el atril de Camel mientras ella le hacía otra pintura, ninguno de ellos había visto a Capa Blanca.

    — Espero que esta pintura pueda ayudarnos en algo —se acerco el comandante hacia ellos con los brazos entrecruzados.
    — Ya termine —dijo alegre Camel, acercándose tanto el comandante como Eduard, aquel dibujo era como una cajita adornada por fuera con detalles en relieve, de bellos colores, al comandante le extrañó, pero ese fue el detonante para que Eduard recordara ciertas cosas, sorprendiéndose mucho notándose en lo grande que abrió sus ojos.
    — Así que esa era lo que me pedía, pero ¿cómo lo recuperare? —se murmuraba.
    Cuando más atención le ponía recibió una llamada de parte de su emblema que él sintió alerta, lo que notaron ellos.
    —Es de Platino, ¿qué habrá pasado? —preocupado se preguntaba, yéndose rápidamente seguido del comandante pidiéndole nuevamente a Andrú que aún estaba por allí que los llevara en Manti y cuando llegaron a la costa Andrú hizo sonar un silbido llamándole, acudiendo a ellos.
    — Necesitamos llegar a Platino creo que es una emergencia— nerviosamente le explicaba Eduard a Andrú.
    — Entonces tomaremos otra ruta, ¡sujétense! —entre una sonrisa les dijo a aquellos guardianes que lo miraron extrañados.

    El condujo a Manti por aguas más caudalosas y rápidas, nada que una manta raya entrenada no pudiera hacer desde el oeste por el mar tomaron un rumbo más al sur hasta que rodearon la costa este por el borde inferior, no directo al puerto, dejándolos justo en la costa de Platino, cuando llegaron Andrú también los acompaño, internándose en él entre la espesa niebla que ya se percibía, las temperaturas en esta zona eran bajas, mucho frío, cosa extraña ya que en alta mar estaba despejado y con muy buen clima.

    —Que espesa niebla, no deja ver nada— tratando de ver resignándose Andrú.
    — Tratare de quitarla, pero debemos entrar más en este mi reino para poder saber, no se separen o se perderán— ordenaba con un supuesto plan Eduard.

    La densa niebla no mostraba retroceso tanteando las cosas avanzaban, por lo cercano que se veía habían muchos escombros y sólo en un punto aquella neblina era más clara viéndose extraño aquel reino, por eso Eduard llevo a los demás hacia el palacio muy preocupado, aquella silueta era peligrosa no había duda, abriendo las puertas de par en par con su gran fuerza característica Plateado entro llevándose la sorpresa que esperaba…

    — ¡Te dije que no esperaría tanto tiempo! —la voz de la niebla provenía asustando a los padres de Eduard pero no a él.
    — Creo que ya recordé que era. Una canción como esta recuerdo…— comenzando a entonar una suave melodía dejando ver el rostro de la neblina que ya había destruido varios pueblos y reinos a su alrededor buscando enojada aquel objeto perdido. De la niebla un rostro emergió, de una hermosa muchacha de cabello violeta, la misma persona de la pintura, brillando los ojos de este guardián nuevamente.
    — Al fin has recordado algo Eduard, dámela en donde la tienes —le exigió ella, aquella cajita suponían ellos.

    — Se que me la diste para que te recordara en mi viaje para convertirme en un gran guardián, pero creo que la perdí, o la escondí para no perderla —sin remedio le confesaba el Caballero Plateado provocando una gran ira en ella que con su gran niebla húmeda todo lo revolvió en el palacio y destruyo los vitrales que explotaron por la presión del aire que ella produjo, cubriéndoles con su gran escudo de ella y saliendo del palacio para que su familia ni los guardianes fueran dañados.

    — ¡Cómo pudiste perderla, te la di con todo mi anhelo! — gritaba con furia aquella persona.
    — Lo que recuerdo es que me enseñaste esa canción para poder ver tu rostro, ya que era la única forma de despejar la niebla y al perder esa cajita no volvería a verte nunca, por eso la guarde tan bien que no recuerdo en donde —muy avergonzado le explicaba, sabiendo que no tenía escusa.
    — Me dijiste que la conservarías hasta que regresaras a la laguna, ¡eres un traidor mentiroso! —envolviéndolo en la niebla y comprimiéndolo saliendo expulsado por la velocidad de los giros, no sabiendo que hacer para que lo perdonara.


    — Sólo recuerdo la melodía que me enseñaste…—levantándose y comenzando a esquivar sus golpes porque había desenvainado su espada de doble hoja que era peligrosa sin darle tiempo de reaccionar.
    — Me vas a decir que no recuerdas nada más —enojada le decía entre la niebla — ¡sin esa cajita por tu culpa he pasado entre esta espesa neblina todos estos años!— colérica le gritaba.


    — Recuerda que conmigo practicabas para que fueras una gran espadachín— aún esquivando trataba de que aquella reaccionara.
    — ¡Si y para que tú fueras un gran guardián y me libraras de esto, fue nuestra promesa!, sin embargo como no la tienes y para ti ya no significo nada destruiré Platino en tu honor —amenazante con su espada de doble hoja conseguía rozarle un hombro cortando un mechón de su cabello.

    Sin racionalizar enfurecida aquella neblina sin que pudieran descifrar el lugar en donde estaría y con aquella melodía deseaba calmarle, consiguiendo sólo enfurecerla más.
    — ¡A dónde vayas te perseguiré!, ¡destruiré todo lugar al que vayas!, ¡te lo prometo! —fue lo último que le dijo dejando parte de su densa neblina allí, marchándose con rumbo desconocido. Ya no sabían qué hacer, recuperar esa caja de música después de cómo seis años era imposible.

    N° palabras: 1965

    Continuara....
     
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  16.  
    surisesshy

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    Hay, pobre de Eduard, ahora tendrá que ver donde dejo esa cajita o si no todo estará perdido, lo bueno es que ya sabe que es lo que ella quiere y quien es, pero ahora causará más destrucción.

    Pobre Dereck, sigue sufriendo por Marithza, la perdida de un ser queido es inconsolable, espero y Capa Blanca no s emeta en problemas, puede ser todo un Don Juan con als mujeres, pero siemrpe usa la fuerza bruta (por reso ninguna lo elige XD) tambien espero que Eduard recuerde donde puso esa cajita y salve a su pueblo y a todos los demás y acabe con esto.

    Espero la conti pronto y ver que es lo que pasa con esa muchacha de la neblina, bey.
     
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    Estrella Solitaria

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    Lamento la demora ;) espero que puedan disfrutar del siguiente capitulo



    Capitulo: Densa neblina del este

    Mientras en otra parte de este territorio del este se alzaba otra organización que empezaría la búsqueda de la cajita musical, porque aquella muchacha y su espada, con su neblina causando grandes estragos ya los tenía hartos, uno llamado el traidor era quien en gran parte se encargaba de esto y ya hacían averiguaciones para encontrarla.

    — Esta será tu misión: encontrar aquella cajita. Por donde los guardianes pasen tú pasaras — le explicaba al enviado aquel llamado traidor.
    — Eso significaría ser enemigo de los guardianes —aquel enviado sin creerlo le decía.
    — Una vez ya me llamaron traidor, eso no me importa. Si perseguimos el mismo objetivo eso puede significar que podamos ser enemigos— en tono frío le explicaba a quien termino por entenderlo resignado.

    Eduard triste ya no sabía cómo remediar su error y se culpaba tratando también de recordar más viniendo a él varias escenas aunque nada concreto.
    Esto era un peso más para sus compañeros y él lo sabía, también debían ayudar a las zonas dañadas, pero había algo que él desconocía…
    Por eso Luccio contacto a Blacke para que reunieran fuerzas, ya que él conocía esa información que Eduard no sabía, llamándoles a todos reunirse en la base del este que ya era muy conocida para todos los guardianes, dirigiéndose Eduard también por esta orden y por animo de sus padres y del comandante Caballero Negro, que por ser de su escuadrón no lo dejaría atrás.

    Blacke también asistiría dejando la Ciudadela a cargo de Relyell, Cristina y Camel, siendo también llamada Gretel para esta nueva situación.

    A aquella reunión también asistieron Zéfiro, Anzagorel, los defensores del pasado, Capa Blanca que había estado desaparecido y demás compañeros, del este también por supuesto haciéndose presente también Anzelf, eran un gran número, cuando Luccio miro al angustiado Eduard comenzando brevemente una explicación:

    — Es de conocimiento que la cajita de música enfureció a aquella silueta, también deben saber que al cantar esa canción se despeja la neblina de su rostro, pero es como si fuera una maldición… la mantienen en esa niebla como si fuera parte de ella, pero no es así, tiene seis grandes “protectores” que desde niña concentraron su poder, sólo que con esa canción la custodia de ellos disminuye quedando liberada por un espacio de tiempo corto, por eso se enfureció ahora ya no tiene modo de liberarse y esta sólo al mando de ellos —esa fue la principal explicación de parte del General y Blacke nos aportaría la segunda mitad.

    — No es sólo por ella, sino que también esa fuerza extraña intenta nuevamente dominar el este usándola como medio, cuando se esparza la neblina aquellos saldrán como espectros, son sólo seis pero son los más fuertes que se hayan visto, tienen que ser inteligentes, trabajar en grupo y sobre todo estar unidos que es su fortaleza. ¡A vencer! —fueron las palabras de nuestro primer comandante.

    Aquel enviado deseaba observar a los guardianes, pero hasta ahora no los había divisado, también preocupándole aquella neblina espesa y un llanto escucho a lo lejos, sonido que el viento le trajo dirigiéndose rápidamente en donde le pareció ver un fantasma llorando sentado en una roca, pero recordó su nuevo entrenamiento para afrontar esta situación, se acerco a la silueta con precaución siendo detenida por dos protectores, que eran altos con armadura, su rostro no se veía, fuertes se erguían con sus armas preparadas no dejándole avanzar cuando la niebla ya lo había cubierto todo. Aquella silueta que se divisaba se levanto y corrió en su auxilio pidiéndoles que se detuvieran, pero aquellos no atendieron a sus ruegos más al contrario uno la lanzo al suelo y replicándole le dio a entender que ya había tenido la oportunidad para escapar, sin embargo la había desperdiciado recordándole ese día en que ella con toda su confianza le había dado esa cajita para que la viera siempre, ¿cómo había podido olvidarla? era la pregunta que siempre amargaba sus pensamientos.

    — ¡Déjenle en paz por favor! —aún rogaba ella aferrándose de ellos no permitiéndoles atacar, no obstante aquel enviado de traje gris completo con franjas color damasco y un casco que no dejaba ver su rostro listo para contra atacar se encontraba con su doble espada, una igual a la que aquella muchacha tenía, sin decir palabras les ataco dejándose llevar por su contextura pero lo que a la vista se veía sólo era un espejismo, eran más rápidos de lo que aparentaban ser, muy hábiles le respondieron su ataque sin darle oportunidad derribándole al piso, nuevamente aquella muchacha se abalanzo a ellos desesperada de esta situación y con su espada se armo de valor para atacarlos, pero cuando ella levanto su espada y los ataco, corto su armadura librando al enviado y para cuando ella quiso asestar el otro golpe ambos protectores la tomaron de un brazo cada uno y se la llevaron haciendo retroceder la neblina densa ante la frustración del enviado quien sólo pudo ver como se alejaron, aun reponiéndose de la impresión.

    Blacke contando con el apoyo de todos nosotros también llamo al Rayo y al Trueno por su buen desempeño quienes molestaron en seguida a Eduard.

    — No sé cómo perdiste lo más valioso amigo…—moviendo la cabeza cínicamente decía el Trueno.
    — ¿Qué pensamientos habrán rondado tu mente? —molestando decía el Rayo haciendo los mismo gestos que su hermano.
    — No tienes remedio —al unisonó fueron dichas aquellas palabras las que molestaron mucho a Eduard, empujando a los dos saliendo de en medio de ellos enojado y triste. Saliendo Dorado a alcanzarle, no lográndolo, se había marchado muy rápido antes que le siguiera la pista.

    Todos sabían que lo primero era encontrar la cajita con la melodía de melancólicos tonos para encontrar la neblina así poder usar la habilidad de Gretel para liberar a la muchacha del cabello violeta.

    Más lejos ahora se encontraba Plateado pensativo cuando la misma niebla lo rodeo, haciéndose presente aquella persona que ya había visto.
    — ¿Qué buscas de mí?, sé que lo arruine ya no me lo recuerdes más —aún angustiado y no queriéndola ver más le ocultaba la vista.
    Mientras ella solamente lo miraba y caminando se interpuso entre sus ojos y el entorno que él miraba tomando su mano derecha y acercándola a la altura de su corazón.
    — Fue mi error que ellos lo descubrieran, te di esa cajita para que la perdieras — hablándole con la verdad esta vez —pero me volví loca cuando no pudiste devolverla porque pensé que negociando con ellos seria libre, ahora sé que no pudo haber pasado una mejor cosa que tú la perdieras —con resignación ya le decía.

    —Me diste tu confianza por eso te librare de ellos, esa fue mi promesa y ya lo recuerdo, no temas que lo cumpliré a como dé lugar —más convencido esta vez queriendo hacer justicia y poniéndose de pie le aseguro.
    — Debes esconderla y hacer retroceder esta niebla que todo lo quiere destruir, olvida mi enojo, no tengo forma de salir de aquí en cambio ustedes tienen la forma de salvar a estos territorios —aquella silueta envuelta en aquella neblina solamente su voz se escuchaba.
    — Yo la perdí y la recuperare, te sacare de la neblina eso hare ya lo veras —le juro ignorando lo que ella le decía marchándose a encontrarla mientras aquel enviado los miraba de cerca obteniendo información.

    Aquel enviado se marcho a la base de sus líderes a entregar la información que había obtenido, no actuaba por querer sino por deber…
    — Sus protectores son demasiado fuertes para nosotros, sólo la canción podría ayudarnos —les aclaraba la situación
    — Para ti serán fuertes, recuerda tu misión sólo así recuperaras la libertad y pagaras ese favor, reúne más información —le señalo aquel llamado traidor quien era mandado por otro líder.

    Marchándose enseguida a una velocidad superior a la antes vista dirigiéndose a un pueblo de vistosos colores que quedaba en el centro del este, mientras el comandante Caballero Negro también se dirigió allí con el presentimiento de que pronto allí llegaría aquella niebla, inspeccionaron el lugar sin toparse el uno con el otro por lugares separados hasta que llego lo que esperaban y fue sólo allí cuando se toparon.

    —Al fin ha llegado el momento de enfrentarlos— saboreando este enfrentamiento el comandante noble.
    — Es el… Caballero Negro de los guardianes— se dijo aquel enviado, al fin podía ver a quien esperaba ver.
    — ¿Quién eres tú?, ¿a quién perteneces? — aprovecho de preguntar cuando en alerta aun estaban ambos.
    — Me llaman Ocaso, pertenezco a la nueva agrupación del este —con determinación alerta le expreso.
    — ¿Cuál es tu objetivo Ocaso? — desenvainando su espada listo para atacar esperaba.

    — Recuperar aquella cajita que ustedes perdieron y desaparecer esta niebla — mirándolo fijamente para no olvidar ese momento.
    — Eres muy valiente en tus palabras, pero aquella cajita será de nosotros ya que una muchacha esta presa en ella y queremos ayudarla…— para convencerle continuaba diciéndole.
    — Claro que lo sé pero no me queda otra opción —fue lo último que pudo decir porque la niebla ya era densa y atacaron aquellos protectores que lo destruirían todo a su paso.

    Ambos atacaron con sus espadas por separados pero sólo conseguían ser derribados por sus invencibles enemigos, decidiendo que atacar ambos a uno era más fácil y menos arriesgado.
    — No puedo creerlo combatiendo con el comandante guardián —se decía aquel Ocaso mientras con más determinación aquellos protectores atacaban.
    — Si sólo tuviéramos la música habría una oportunidad— sin resignarse se decía el guardián noble.

    Continuaron atacando a uno de ellos con mucho esfuerzo, cayo sólo uno y ya pensaban que se quedaban sin fuerzas, cansados como nunca estaban y solamente habían herido a uno de ellos, notando su gran fuerza, siendo este momento el decisivos de sus vidas escucharon la canción de los labios de la muchacha de cabello violeta con lágrimas en sus ojos entre la densa neblina lo que aparentemente aturdía a aquellos protectores que se tapaban los oídos y mejor emprendieron huida retirándose rápidamente la neblina.

    — ¡Es mejor que la encuentren pronto, la canción no servirá por siempre! —les dijo antes de que se marchará la neblina junto con ella quedando anonadados ellos dos.
    Marchándose nuevamente aquel enviado sin que el comandante notara cuando ocurrió, marchándose también aquel noble comandante a dar aviso y a indicarles que esa batalla no sería tan fácil como pensaban.
    — ¿Cómo te fue Ocaso? —pregunto uno de ellos junto al que llamaban traidor.
    — Les vuelvo a reiterar y eso que esta vez pude luchar junto al Caballero Negro, juntos solamente hemos podido derrotar a uno de los seis de ellos y seguro que la próxima vez estarán todos — tratando de hacerles ver que esto no era un simple juego los que se sorprendieron

    Mientras por su parte aquel Caballero Noble les informo de todo lo sucedido y que era imperativo encontrar aquella cajita musical, para poder hacer menos dificultosa su labor, tomándose en serio incluso aquellos traviesos gemelos.

    Se unieron en grupos y se distribuyeron por todo el este, sabiendo también de la existencia de Ocaso. Se dispersaron sintiendo extrañeza por la aparición de esa organización. Malva junto a Dorado buscaron todo un día sin encontrar aquella cajita mientras el comandante se alejaba al otro extremo del este buscando pistas y aquellas también lo condujeron a una niña que tenía una cajita muy parecida a la perdida, pero creyendo que era un espejismo continuo caminando mientras Ocaso aprovecho su carisma para pedírsela a la niñita con mucha ternura y tacto, para examinarla sin embargo pese a todo el parecido no era la que estaban buscando.

    Se les acababa el tiempo, la canción que ella cantaba para controlar a esos protectores de gran armadura ya no los aturdía como antes, cada vez el efecto iba disminuyendo, mientras ella rogaba que aunque no la rescataran destruyeran esa niebla a pesar de costarle su vida.
    Aquel traidor había sido a quien le debía ese favor Ocaso, pero aquel enviado pensaba en traerles aquella cajita pero utilizarla para rescatarla también y mientras pasaba este tiempo su plan tomaba forma.
    Eduard aún se culpaba de todo esto, pero hablando con los niños de un pueblo llego a una pista, nada aún comprobable sin embargo a él le bastaba, por el lado de un puente por el que pasaba un río vieron hace unos días flotando algo parecido a eso que el describía, quien rápidamente siguió la corriente con mucho cuidado…

    Continuara...

    Dibujos...http://foro.cemzoo.com/album.php?albumid=19839
     
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    surisesshy

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    O.O esto está cada vez mas intenso, por cierto, en cuanto a marithza (si, todavia sigo con eso) he leido otra vez tu historia desde que murio hasta aqui y me di cuenta qeu en la parte que ella murio los guardianes del pasado dijeron que tenían una idea ¿acaso se trata de como revivir a marithza o como mantenerla con vida? Después de todo tambien me extraña que Dereck no sepa la hubicación de su tumba.

    Bueno, ya en este capitulo, esta ardiente, muy caliente, me pregunto si por fin Eduard encontrará la cajita y la podrá liberar, estos guardianes de la niebla son muy fuertes, espero y no puedan lograr su cometido y se grupo que esta sub liderado pro "el traidor" esta mas misterioso aun ¿para que querran esa cajita? ¿Para gobernar las nieblas y hacer con su poder lo que quieran? ¿O para acabar con ella como dijeron? Eso solo lo sabré en los próximos capoitulos, el cual expero copn ansias, bey.
     
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    Dama Blanca, los guardianes y los 10 Caballeros
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    Sin embargo la corriente avanzo más rápido de lo esperado perdiendo de vista aquella cajita, miro más adelante en el camino buscándola pero su mirada encontró a una persona levantando aquella cajita que reposaba en la orilla, creyendo imposible que a tan poca distancia se le esfumara de las manos.
    Era aquel enviado quien en sus manos ya poseía aquella cajita, apareciendo al lado de Plateado el comandante de la capa negra y mirando lo que el también miraba.


    —Debo recuperarla a como dé lugar— con un poco de frustración en su voz se decía Eduard, sin embargo el comandante no se lo permitió porque noto que la niebla entraba en ese lugar, al voltearse notaron la densa neblina.
    — Es mejor que Ocaso la tenga a que esos protectores se la arrebaten— corriendo hacia donde estaba aquel enviado, mientras la niebla presta a devorarlos estaba.

    Todos trataban de correr de la niebla, el comandante con su espada trataba de arrebatarle la cajita a Ocaso, pero en una mala pisada este último se cayó con la cajita en sus manos siendo absorbido por la neblina, por lo que la abrió iniciándose la melodía que aturdió a aquellos inmensos protectores quienes trataban de cubrirse los oídos alejándose un poco no obstante poniéndose rápidamente de pie, ambos guardianes se acercaron a combatir por esa cajita, en un estuche Ocaso la guardo luego desenvainando su espada de doble hoja combatiendo con ambos.


    — Ustedes no comprenden, yo la necesito para pagar un gran favor… —cambiándole un poco la voz por el cansancio.
    — Ellos planean adueñarse de ella para poder controlar la niebla y a esos protectores y hacer con ellos lo que les plazca— sin dejar esta batalla le indicaba el comandante.
    — ¡Debes devolvérmela, sólo así podre rescatar a la muchacha prisionera de esa niebla, es lo que más me importa! — en un intento desesperado tratando de quitarle ese estuche.


    — Claro que lo he pensado, conozco todo lo que me han dicho, sólo es por ese favor, luego tratare de arrebatárselas y podrán hacer con ella lo que quieran —aclarándole todo su plan, aunque desconfiaban del enviado en gran manera, derribando a Plateado y marchándose a gran velocidad con aquella cajita.

    Impresionado estaba Plateado con todo lo sucedido, ahora ya conocía al nombrado Ocaso y también vio cara a cara a esos protectores, creciendo su deseo por liberar a la muchacha del cabello violeta.
    Luego se dirigieron a la base del este en donde estaba Blacke quien pedía una explicación por las fallas ocasionadas, el comandante Caballero Negro se culpo de la última falla porque permitió que Ocaso se marchara.
    — Eso fue culpa mía, no sé porque pero me inspira confianza— sin comprenderse el mismo trataba de explicarles.

    Aquel enviado a punto estaba de pagar aquel favor que debía, entrando en su base con la cajita en sus manos, frente a aquel traidor que esperaba con ansias aquel objeto.
    — Ya la traje, ahora tú cumple con lo que me prometiste —con mirada determinada.
    — Tienes tu libertad en tus manos. Los papeles los mande al Tribunal, para agilizar la liberación de esa tierra— mirando fríamente y contemplando aquel objeto que tanto había esperado, para entregárselo a su jefe.

    El Caballero Negro le pidió al Caballero del Fuego que lo acompañara hacia aquella base para atacar de sorpresa y recuperar la cajita y hacia allá se dirigían mientras adentro de esa base aquel enviado con su misión cumplida y todo en curso planeaba como recuperarla sin que notaran su presencia cuando sintió una presencia que le tomo por sorpresa, un pequeña corriente hacia él se acercaba...


    — Eres tú, realmente me asustaste Jinssent, estuve a punto de atacarte— aun con el corazón en la mano le hablaba.
    — Ya debes irte de aquí, debes reunirte…— preocupándose le decía.
    — Tú sabes que a pesar de las decisiones que he tomado, debo rescatar a aquella muchacha, por eso recuperare la cajita —explicaba con nerviosismo.
    — Puedes perder todo lo que ya has logrado, y sabes cuanta gente depende de ti— sincerándose con aquella persona aquel Ocaso.
    — Si no lo logro, tu tomaras mi lugar, tienes todo en tus manos yo no tengo nada que perder —decididamente y ya sin ninguna duda se apresuraba con la ayuda de la noche que ya caía.

    El comandante y el Caballero del Fuego afuera alerta esperaban para entrar sin notarse, preparando sus armas cuando de una ventana una persona salto de gran altura con algo en sus manos, escuchándose la alerta y gritos de que un intruso se robaba la cajita musical, no se permitirían perderla, sin ella no podrían completar su plan de dominar la niebla a su antojo y más aun utilizar a aquellos protectores y controlar el este. Los guardianes atónitos estaban, más aún cuando de entre la noche aquel intruso corriendo en dirección a ellos estaba, los guardianes también corrieron en la misma dirección ante las flechas de los guardias de la base que había sido robada, y corriendo entre los árboles de la obscura noche el comandante le gritaba que se detuviese, no respondiendo a sus gritos, hasta que él mismo le reconoció, era Ocaso que corría envuelto en una vestidura gris oscura para no ser reconocido, deteniéndose más allá.


    — ¡No lograrás escapar de aquí sin nuestra ayuda!— le gritaba el Caballero del Fuego, por lo que Ocaso confió en ellos.
    — Sabía que terminarías recuperándola —con una sonrisa le decía el comandante, ante la confirmación de este enviado ahora libre.
    — Ya pague mi deuda y recupere lo que es mío…—sin perder el rumbo y la velocidad, pero era inevitable, un gran muro se alzaba ante ellos, no tenían a donde más correr frenado bruscamente.


    — ¿Qué haremos comandante? —le preguntaba su compañero guardián, pensado en una fracción de segundo mientras sus enemigos se apresuraban a encontrarlos y se gloriaban de que ya no tendrían a donde más ir, razonando el comandante decidió que la mejor forma de salir de eso era el camuflaje, escondiéndose entre las sombras cubriendo a Ocaso, mientras el otro Caballero escondido le hizo un seña para que continuaran, alzando un muro de fuego que los pararía para que ellos continuaran, eso sólo paro a la mitad de las tropas que iban en su contra, la otra mitad corrió por la otra dirección lanzándoles flechas con una precisión increíble aunque fuera de noche. Ocaso coloco aquella cajita en su estuche no deteniéndose, sus enemigos eran muchos.


    — ¡No dejes de correr! — le grito aquel Caballero de la noble valentía mientras él se detenía para lanzar sus cuchillas certeramente, lanzando entre las ramas de los árboles sus filudas armas que detuvieron a unos más, continuando corriendo junto a Ocaso que ya comenzaba a cansarse seguían.


    Entre los arbustos continuaba su carrera enredándose en ellos y cayendo en una zanja, siendo aquel caballero también enredado por ellas cayendo junto a Ocaso quedando al lado de este, escuchando el sonar de las armas de los guardias y los pasos de ellos, ante lo que cubiertos por la oscuridad y los arbustos no les vieron ni se percataron de su presencia, pudiendo darse un respiro por ahora, huyendo en otra dirección con la melodía a salvo.


    — Debes dármela y ya dejar este problema— con raciocinio le ordenaba el comandante, pero Ocaso deseaba ayudar contra los protectores.
    — Te la daré cuando llegue el momento— le pronuncio con decisión.

    Amaneciendo el sol brillaba cuando a la base guardiana del este se adentraba alguien sin ser invitado, presintiéndole tanto Luccio como Blacke
    — ¿Qué haces aquí Frederick? —con rencor guardado preguntaba Blacke.
    — ¡Vete, aquí no eres bienvenido traidor! — gritaba con fuerte tono Luccio.
    — Sólo he venido a recuperar algo que me ha sido robado y sé que ustedes lo poseen —con tono arrogante aquel traidor llamado Frederick del que se hablara hace mucho tiempo. Ellos sabían que sus compañeros podían tenerla pero no le darían en el gusto para que se las arrebatara.


    — Hace mucho tiempo que no te veía —para hacer más tiempo comentaba Luccio.
    — Me arrepiento del día en que te acepte, sé que sólo cumpliste nuestra voluntad una vez, pero ahora estas muy cambiado — recordando muchos acontecimientos.
    — Tú me diste la posibilidad de ser traidor y la aproveche sin remordimientos, pero he creado esta otra organización que en parte les ayuda, ¿no crees Blacke?, al menos en eso dame crédito —desafiante en su actitud Frederick.


    — Lamento que lo veas así, pero nosotros no la tenemos —fríamente dijo Luccio, diciendo esto que enojo mucho a Frederick quien mando a sus tropas tomar aquella base del este por la fuerza hasta recuperar la melodía, ahora todo dependía de Ocaso y los dos Caballeros que se encontraban libres, estos luego se encontraron agobiados por todo esto cuando la brisa oculta se apreció a ellos.
    — Brisa del Viento ¿qué haces aquí? —pregunto el Caballero del Fuego, ante la sorpresa de Ocaso.
    — Vine a advertirles, la base del este fue tomada por el traidor— comenzaba su explicación aquella brisa fresca.


    — No puede ser Frederick la ha tomado por la melodía, Jinssent —anonadado Ocaso le hablaba ante la impresión de los caballeros que miraban esto extrañados, siendo lo que aquel dijo confirmado por Brisa del Viento.
    — Por que le has llamado así— extrañado con la incógnita en la cara preguntaba el Caballero protector del Ámbar.
    — Ese es mi nombre Regen, nosotros nos conocemos…— confirmaba aquella brisa, dejándolos aún más extrañados, agregando —basta ya de explicaciones y de preguntas, la neblina esta al oeste de aquí, es nuestra oportunidad —comenzando el plan que sería pronto ejecutado.

    Comenzaron a acercarse cuando se encontraron con Eduard quien no sabía de la situación de la base guardiana, peleando con los protectores recibiendo una gran paliza, levantándose sólo apoyado con la empuñadura de su espada casi sin poder luchar más, corrieron acercándose, Ocaso abrió la cajita sonando aquella armónica melodía que los aturdía pudiendo hacerla retroceder, ayudando a Eduard quien fue levantado por el Caballero del Fuego sosteniéndolo de un brazo recargado en él.


    — Es la melodía, al fin la vuelvo a escuchar —se decía Plateado con alegre rostro, mientras Ocaso se adentraba valientemente más y más en esa densa neblina seguido de los caballeros, Plateado cantaba la letra de aquella canción ancestral atrayendo a la muchacha del cabello violeta hacia ellos alegrándose de que ellos tuvieran la cajita, Ocaso se la devolvió en sus manos, justo cuando los hombres de aquel traidor con sus armas se aprestaban a matarlos y arrebatarles la neblina junto a esa melodía, sin embargo la muchacha mando a los protectores atacarlos y esta vez si le obedecieron, estaban de parte de quien poseyera la melodía, así controlándolos libro del peligro a los caballeros y a Ocaso en agradecimiento por traérsela y librarla de la tristeza, los protectores se encargaron de ellos, mientras ella abrazaba a Eduard con gran cariño.


    — Espero que ahora si me recuerdes— con inocencia y alegría le hablaba ella.
    — Claro que si Vaiolet, lamento haberla perdido…— comenzaba a disculparse siendo acallado por ella misma, no tenía que disculparse de nada, después de todo había llegado a buen término. Volviéndose toda la neblina adentro de la cajita de música y cerrándose ahora controlado por la voluntad de la muchacha y por fin podía deslumbrar su rostro completamente, era sencilla, nariz pequeña, grandes ojos azul esmeralda, labios finos, cabello violeta y piel blanca.

    — Te debo mucho a ti también— le decía a Ocaso y agrego — en agradecimiento te entrego estas semillas y este frasco con agua, utilízala cuando sea necesario, veras las flores más hermosas que imagines —cerrándole un ojo le decía.

    Aun pese a todo esto, faltaba librar la zona de la base guardiana del este y para eso el comandante le pidió de favor que acudiera con ellos y controlara una vez más la niebla a su favor para ayudar a sus compañeros, junto con la petición de Eduard ella no se negaría, le guardaba un gran cariño. Dirigiéndose todos ellos junto a Ocaso al norte entre los montes en donde estaban acorralados los guardianes con órdenes de no atacar, mientras todos inclusive los aprendices le gritaban maldiciones a Frederick a quien no le importaba para nada, solamente los mandaba abofetear por su rufianes ayudantes y para él eso ya estaba listo, a varios ya por sus conductas frente a él tenían sangre que les salía del labio que ya se les tornaban morados.

    Brisa del Viento se paseo por entre ellos mismos sin ser detectado y mandaba información a los guardianes que saltaron al ataque dispuestos a todo junto a Ocaso librándose la batalla en la base misma, mientras ellos los entretenían Vaiolet liberaba la niebla junto a sus protectores a quienes mando atacar a todos los hombres de Frederick y proteger a los guardianes, no tardando mucho en inundar la neblina, los aprendices los llevaban a la zona de las trampas de entrenamiento manejándose mejor, librándose de varios de sus enemigos, los gemelos también ayudados de estas trampas se burlaban de ellos con grandes carcajadas, Ocaso también les ayudaba bastante tenía una variedad de técnicas impresionables y su velocidad también era muy buena, mirándole el Caballero Negro con extrañeza mientras aquel se enfrentaba a un contrincante, acudiendo por instinto a ayudarle, ni el mismo se entendía sus actitudes, pero no le importaba. Con ayuda de los protectores de la neblina ya esta situación fue más fácil terminarla huyendo aquel traidor Frederick con gran ira por ser derrotado sin más, sin embargo Ocaso resulto herido y estaba tendido entre unos escombros sin conocimiento por lo que fue trasladado junto a los demás hacia el territorio del Oeste.

    —Eduard, al fin te he encontrado— con mucho sentimiento le abrazaba Vaiolet.
    — Nunca más me perderás, vendrás conmigo a Platino y eres bienvenida en la Ciudadela cuando quieras ir, nunca más me separare de ti —le prometía el Caballero Plateado besándola en los labios junto a aquella melodía del este.

    Continuara...


     
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    surisesshy

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    Anda Caballero plateado, te encontraste novia,no puedes quejarte, saliste ganando, por fin, todo eso terminó, pero ¡¿qué hay con Marithza, su estupido padrastro y su pueblo?!!!!!! Por favor continua esa saga pronto, ya quiero saber que pasará.

    Me gustó mucho este final, al fin ella quedó libre y Eduard la recordó, además de que fue perdonado, insisto, si se queja no tiene remedio XD.

    Me gustó el capitulo, espeor el siguiente y ver como los Caballeros arreglan el problema de Marithza y que más planeara el traidor, bey.
     
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