One-shot Cuidados intensivos [Niza - Pokemon Rol Championship]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por (ง'-̀'́)ง, 7 Octubre 2019.

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    (ง'-̀'́)ง

    (ง'-̀'́)ง Dummy bro Tejoncito Disney's King Nickmoji Gang

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    Título:
    Cuidados intensivos [Niza - Pokemon Rol Championship]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Comedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1430
    Uff, esto lo tenía escrito hace muchísimo (? Desde cuando terminó la historia del rol y todos volvieron a la Pradera, más o menos. Pero bueno, más vale tarde que nunca, eso dicen siempre.

    Cuidados Intesivos

    Liza estaba demasiado molesta. No le gustaba nada la situación en la cual se encontraba. Miró alrededor, inspeccionando la habitación en la cual se encontraba. Tampoco había demasiado para ver, la verdad. Los cuartos de los Centros Pokémon no eran conocidos por su opulencia. Al menos, eran gratuitos.

    Sin embargo, lo que molestaba a la muchacha de pelo castaño no era la austeridad de la habitación, sino la situación en la cual se encontraba. Postrada en una cama, con una gran cantidad de mantas encima suyo, tantas que apenas podía ver alrededor. La cabeza le ardía y tenía la vista medio nublada, pero no por eso tenía que quedarse todo el tiempo allí acostada. Tenía que salir a disfrutar del mundo que habían salvado hace nada, que la llamaba por la ventana. Pero no podía escapar, habían cerrado la puerta por fuera, después de no uno, sino varios intentos infructuosos de escabullirse.

    Un segundo, la ventana. Ese podía ser su boleto de salida. En silencio, salió de su prisión calentita y suave y apoyó los pies desnudos en el suelo frío. Un temblor le recorrió la espalda al hacer contacto con el piso. Buscó rápido con la mirada sus pantuflas, y se protegió con ellas. Alisó el pijama que llevaba, con motivos de Oshawott, Dewott y Samurott, y se dirigió hacia la abertura, sigilosa. Estiró la mano, y probó suerte. Genial, estaba abierta. Riendo de forma malvada, sacó una pierna. Ya podía oler el sol, el viento, el aroma de la libertad. Pero en ese momento, su perdición entró a la habitación, cargando un plato de sopa.

    La muchacha se quedó congelada, mientras el muchacho que traía la comida la observaba sorprendido.

    — Liza, ¿puedes decirme qué estás haciendo?— dijo este, con voz algo cansada.

    — Oh...eh...mis... ¡mis ejercicios! Sí, sí, me los había recomendado la enfermera. Debo estirar, obviamente. No puedo quedarme todo el día acostada.— respondió la aludida, con una risa nerviosa, mientras simulaba estirar su pierna con la ayuda de la ventana.

    Lo único que el joven hizo fue levantar una ceja, para luego suspirar, dirigirse hacia la mesita de luz, depositar allí el plato, y alzar a Liza en brazos, a pesar de las protestas de esta, para depositarla en la cama. Sin embargo, la joven no iba a dar el brazo a torcer. Pero si hubo un brazo afectado. El de Nikolah, para ser más exacto, que recibió una mordida de parte de la castaña. No con la suficiente fuerza para hacer mucho daño, pero si para distraer. Y eso era todo lo que Liza necesitaba.

    En cuanto Nikolah la soltó, estupefacto, la muchacha aprovechó para salir de la habitación por la puerta abierta, rauda como un Linoone. Je, Linoone. Parecía que había pasado una eternidad desde que ambos habían logrado formar un pacto con una manada de aquellos pokémon en la Pradera. Liza se permitió una sonrisa mientras corría por el pasillo del Centro Pokémon, ignorando completamente que se encontraba en pijama y en pantuflas.

    Miró hacia atrás en su loca carrera. Nikolah ya se había recuperado de la sorpresa y la estaba persiguiendo, diciendo que se frenara de una vez, que se iba a lastimar. Liza tan solo miró hacia atrás momentáneamente y le sacó la lengua, para luego seguir huyendo. La muchacha bajó las escaleras y comenzó a corretear entre las mesas, perseguida por Nikolah. Cada tanto, este lograba encerrarla, pero de alguna manera, la castaña lograba librarse utilizando alguna técnica especial. Saltando por encima de las sillas, pasando debajo de las mesas, lanzándole servilletas a la cara, y demás artimañas y fintas de alguien suficientemente entrenado en evadir los cuidados de alguien más.

    Al final, después de muchas vueltas, la muchacha logró encontrar la posibilidad que estaba buscando: había un pasillo libre entre ella y la puerta. Se dirigió hacia ella rauda, tirando un par de sillas para dificultar la persecución de Nikolah, y abrió la salida de par en par. Miró hacia atrás, volvió a sacar la lengua, y se aventuró hacia la libertad.

    O hacia una pared mullida y calentita, en realidad. Liza tragó saliva y alzó la cabeza. Pupper la miraba serio, con aquellos ojos severos, acusadores, y profundamente negros que tenía. La muchacha abrió la boca para decir algo, pero solo logró balbucear ante la mirada que le sostenía el Arcanine. Luego de varios intentos infructuosos para justificarse, la castaña dio media vuelta y se dirigió de nuevo hacia las escaleras, refunfuñando en voz baja. Cada tanto, se tambaleaba, debido a lo débil que de verdad se encontraba, pero siempre volvía a caminar erguida, orgullosa.

    Nikolah la siguió con la mirada, aliviado, y se dio vuelta para agradecer a Pupper. Sin embargo, lo que se encontró fue la misma mirada de reproche.

    — ¡¿Eh?! ¡Por qué me miras así a mí! ¡Yo...ella..! ¡Argh!— dijo, exasperado, mientras miraba hacia el techo. Bufó, exhausto.— Está bien, está bien, lo entiendo. Ahora iré para allá.

    El muchacho comenzó a dirigirse hacia la escaleras, pero un carraspeo lo hizo frenar en seco. Se giró, tragando saliva, hacia atrás, para ver el origen de tal sonido. La enfermera lo estaba mirando, con los brazos cruzados, y los dedos tamborileando, con una clara expresión de enojo. A su alrededor, la planta baja del Centro estaba hecha un desastre. Mesas y sillas tumbadas, papeles por todos lados, gente y pokémon confundida y desorientada. Nikolah suspiró, asintió levemente, y se alejó de las escaleras.

    Luego de un par de horas de ayudar a acomodar y limpiar, el piso quedó como si antes no hubiera pasado un torbellino con forma de dos adolescentes, uno en pijama, siendo perseguido por otro. Nikolah se tronó la espalda y bostezó, cansado. Miró por la ventana. El sol ya se estaba poniendo y estaba tiñendo todo de un hermoso color anaranjado, que invitaba a relajarse y tranquilizarse.

    El muchacho comenzó a subir las escaleras, mientras se frotaba cada tanto los ojos. Diablos, cuidar a una persona enferma era demasiado trabajo, la verdad. Los comerciales con gente enferma no te hacían verlo así. Que él supiera, los pacientes no eran tan inquietos ni intentaban de forma completamente activa evitar todo tipo de cuidados. Se rascó la nuca, mientras suspiraba y se disponía a abrir la puerta y enfrentarse de nuevo a aquella vorágine de energía llamada Liza.

    — Oye, Liza, creo que debemos…— comenzó a decir, pero se silenció al momento.

    La ventana dejaba entrar los últimos rayos de sol, bañando la habitación de un hermoso color miel que invitaba a la calma y al descanso. La ropa que antes había en la silla se encontraba tirada en el suelo, desparramada seguro en la loca huida de la muchacha. Esta se encontraba acostada, tapada con sus muchas sábanas, dándole la espalda a la habitación, como si estuviera mirando la pared. Nikolah, curioso, se acercó hacia la mesita de luz, en donde se encontraba todavía el plato de sopa. Dejó escapar una sonrisa tierna, y se dio vuelta para mirar a la afligida.

    Se acercó en silencio, y comprobó que la muchacha dormía plácidamente. Nikolah se sentó en la cama, en un extremo. Con cuidado, le corrió un mechón del rostro y se lo puso detrás de la oreja. Le sacó la gorra, que todavía llevaba puesta, y la dejó en la mesita de luz. Se la quedó contemplando un rato más, mirando como dormía en paz, el naranja de un sol moribundo reflejándose en sus cachetes. Nikolah se agachó, despacio, y le dio un beso en la frente. Pa-para comprobar cuanta temperatura tenía, obviamente. No tenía un termómetro, y sabía que ese era un buen método, ¿no es así?

    El muchacho pudo sentir como la temperatura comenzaba a subirle a él. Oh, vaya, qué loco, parecía que él mismo se había enfermado, ¿eh? O tal vez hacía demasiado calor en la habitación. Sí, seguramente era eso. Seguramente. Nikolah se dirigió hacia la ventana y la abrió, para dejar que el aire nocturno comenzara a refrescar. Inspiró fuertemente, para calmar su corazón que había comenzado a latir de forma frenética de repente. Tomó el tazón vacío de sopa, y se dirigió hacia la puerta. Antes de irse, le dedicó un último vistazo a la muchacha que dormía plácidamente.

    Cuidar de alguien enfermo era demasiado trabajo. Pero valía la pena cada momento.
     
    Última edición: 2 Diciembre 2019
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    Mori

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    ¿Esta chica no estaba enferma y afiebrada?
    Siempre orgullosa, nunca inorgullosa (???) Pero ya sabemos quien es el que mantiene las cosas en orden por acá: Arcanine.
    Eso es demasiado adorable.

    Me encanto esta parte.

    Hola, no soy de ningun rol, pero a veces los observo, desde muy lejos eso sí.
    Llegue por recomendaciones de expertas(???) (Cofcof Liza White y Kurone cofcof)
    La narración estuvo muy amena, siendo que yo me tiendo a distraer fácil con este relato y algún que otro de Liza siento que no me ocurre tanto, es que las imagines mentales (?)

    No tengo mucho que comentar, solo que no se extrañen si me empiezan a ver dando sellitos a algún que otro fic de la zona de rol (?)

    Ah, y como primera impresión, los personajes han sido muy adorables, se nota el aprecio que se tienen.

    Eso, espero recordar leer más cosas tuyas.
     
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    Amane

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    ¿Quién está llorando? Yo no estoy llorando, tú lo estás :'<

    Me arrepiento de dejar los escritos para leerlos después porque me pierdo cosas preciosas en el momento y omg, es que esto ha sido precioso, he amado cada palabra de todo el relato. Creo que es bastante obvio que a estas alturas la gran mayoría shippeamos a Nikolah y a Liza, y la verdad, yo creo que uno de sus mayores puntos y lo que hace que nos gusta tanto es que son tiernos sin intentarlo y su relación es genuinamente así, sean o no pareja, y eso los hace muy adorables.

    Me ha hecho mucha gracia imaginarme a Liza tope enferma pero intentando escapar de todas las formas porque si hay algo que todas las chicas del rol comparten, por algún extraño motivo, es que tienen problemas para quedarse quietas en una habitación y más si están enfermas, son todas unas hiperactivas jaja.

    La escena de la persecución me ha encantado, la intervención de Pupper es super necesaria (¿qué haríamos nosotros sin los pokémon?) y pobre Niko, comiéndose el marrón de tener que limpiar todo lo que han desordenado. La verdad es que los dos tienen el cielo ganado por haber cuidado del otro.

    Y el finAL. EL FINAL TOM????? IM SO NOT OKAY THAT WAS SO SWEET! EN SERIO NIKOLAH, AMIGO DATE CUENTA (?)

    Los amo y he amado este escrito y aksjdnja me voy a llorar de ternura en un esquina, si me disculpas (?)
     
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