FanficsLandia Cuentos Sobre un Cuento

Tema en 'Literatura experimental' iniciado por Luncheon Ticket, 10 Marzo 2019.

  1.  
    Luncheon Ticket

    Luncheon Ticket High Score Man

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    Escritor
    Título:
    Cuentos Sobre un Cuento
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1650
    Hay al menos cuatro personitas que son culpables de esto...




    Cuentos Sobre un Cuento



    InunoKaicho toma un libro de un anaquel, tanto el lomo como las tapas parecen desgastadas. Las páginas están amarillentas y desprenden ese agradable aroma que se da por el paso del tiempo. En la portada figura el título ‘La Leyenda de Moonffins’, con grandes letras doradas. Ella camina hasta un sofá convenientemente dispuesto y se sienta para leerle el cuento a NanaWHYCalm, quien estaba postrada en su cama por una gripe muy molesta. Quizás esto ayudaría a aliviar un poco su convalecencia.


    En Fanficslandia, el reino de las letras, habitaba una pequeña muffin que deseaba hacer el bien y poder ayudar a todo aquel que lo necesitara. Un tiempo después de llegar allí se enteró de la existencia de los orientadores, un grupo de usuarios cuya función era guiar a los más inexpertos, ofreciéndoles una cálida bienvenida y respondiendo todas sus dudas con presteza y amabilidad. Al comprobar que una labor como esa era la que más se ajustaba a sus necesidades, ella decidió convertirse en uno de ellos. Allí conocería a quien sería su líder y una de sus amistades más importantes.
    Alrededor del predio de la Universidad de Asunción, justo detrás de la Ciclovía, existen unos pasadizos secretos. La Mermelada los ha visto: consisten en unas sendas que están ocultas entre los matorrales. De vez en cuando algunas personas se meten por allí hasta perderse en medio de la espesura, tal vez para ir hasta sus rústicos hogares, tal vez para cortar camino hasta la avenida opuesta o, por qué no, llevar a cabo algún encuentro furtivo.

    El ceño se frunce ante aquellas líneas. Qué extraño, el cuento no conservaba la cohesión inicial en ese último párrafo. Es como si un fragmento de otra historia irrumpiera de repente (y a la fuerza) en la que InunoTaiyo había empezado a leer. Nana, con la carita enrojecida y escondida parcialmente entre unos cobertores, la observa extrañada. La muchacha que está sentada en el sofá solo puede elevar sus hombros, un gesto que le indicaba a su compañera que tampoco sabía qué estaba ocurriendo en ese relato. En fin, voltea la página y procede con la lectura.

    Una tarde en la que Moonffins había terminado de saludar a unos nuevitos, alguien se le acerca para felicitarla por su desempeño, el cual es inmejorable. La joven orientadora recibe tales palabras con agrado, sin saber que quien se las dedicaba era su superior: Labia Moxar. Al enterarse de esto, siente un orgullo desorbitante, provocando que se quedara en silencio; aparentemente había sido superada por lo acontecido. Labia sonríe y le acaricia la cabecita, afirmando que es una chica muy simpática. En el pecho de la muffin florece un sentimiento tibio y reconfortante. Admiraba su afabilidad, su positivismo y su rostro risueño. Quería llegar a ser como ella algún día, como Labia Moxar. Había nacido una tierna amistad entre las dos.
    Ya cuando estaba a punto de terminar de barrer las hojas de mango, siente una molestia justo en la planta del pie. Hay que ir a buscar una aguja, o mejor una espina del árbol de limón. Se sienta sobre un banquito para constatar si sus sospechas son ciertas. La zapatilla ha quedado sobre la arena roja, mientras que la Mermelada va sintiendo que la picazón se intensifica por momentos. Y por supuesto, se trataba de un pique. Su mirada se centra en un infame punto negro que está debajo de los dedos. Ahora tiene que extraerlo antes de que se introduzca todavía más bajo la piel, para que no ponga huevos. O eso dicen.

    La lectura se frena de repente, otra vez. InunoKaicho menea la cabeza, intentando procesar lo que había recitado en voz alta. Desde la comodidad de su lecho, Nana sonríe divertida. Los ojos de la joven lectora repasan una y otra vez cada letra, cada palabra, solo para ratificar la disposición es la misma. ¿De dónde provenían esos fragmentos inconexos e intrusivos? Puede que solo se trate de un error de impresión. Tal vez no volvería a suceder, o eso esperaba. Entonces reanuda la lectura del texto.

    El lazo que unía a Moxar con su subordinada era cada vez más fuerte. Casi que no se separaban, estaban juntas durante buena parte del día. Siempre se las veía sonrientes, trabajando con dedicación. Moonffins disfrutaba mucho estar en su compañía, era más que un ideal, un ejemplo a seguir. Tanto cariño y aprecio le tenía, que, aún siendo muy tímida e introvertida, a ella era la única que le permitía probar sus chispas de chocolate, su baño de caramelo o sus pedacitos de fruta azucarada. Pero al paso del tiempo, Labia Moxar consideró marcharse de los orientadores, en busca de un nuevo rumbo. Su protegida le suplicó que invalidara esa decisión, mas ella simplemente tomó sus cosas y se fue sin mirar atrás. ‘Sé que algún día me entenderás’, dijo. La muffin se quedó tiesa, con la carita imbuida en lágrimas de canela.
    La Ruta 2 es como un brazo muy largo que se pierde en el horizonte, donde las letras no forman nombres y las caras se protegen con un velo blanco. La Mermelada ingresa al Shopping San Lorenzo, con la convicción de que un paseo por ese lugar no le divertirá del todo. De hecho, hubiera preferido quedarse en su casa, abrazándose con su imaginación. Allí, al silencioso amparo de la soledad, esa que la animaba a pergeñar todo tipo de ideas descabelladas. Cerca de la entrada hay un puesto con una ingente cantidad de libros. ¿Y si él, en una de esas, ha pasado por aquí? No, a la Mermelada no le parece. ¡Es una locura! Y ella lo está, pero no tanto.

    Como que InunoBancho ya tiene ganas de apartar aquel libro y leer otra cosa, uno de sus fanfics de Dragon Ball estaría bien. Al oír la propuesta, Nana se revuelve en la cama, arrebujándose y haciendo mohines. Claramente ella quería seguir oyendo el cuento, a pesar de que fuera una historia sin pies ni cabeza, una mezcolanza de conceptos opuestos. Muy bien, si eso quería, eso tendría. Aunque quien leía se arrepintió de no haber puesto el marcapáginas, por lo que se tardó un poco en encontrar el punto donde se había quedado.

    Moonffins se dejaba estar a causa del desánimo. Su sabor era muy amargo, su crema se derretía por la falta de frescura, hasta ya empezaba a tener unas ligeras manchitas de moho. No obstante, se toparía con otra persona muy especial que le devolvería la alegría a su vida: una Mermelada alocada que se hizo orientadora. Todo era maravilloso una vez más, los colores habían regresado. Aunque, tiempo después, la despedida también se hizo presente por segunda vez; su gran amiga ya no quería orientar. El kokorocito de la muffin se llenó de desazón, pero no se rendiría. Esta vez ya no. Encerrada en su habitación, tuvo una idea.
    Stock, Super 6, Cacique, La Bomba, Luisito y tantos otros. Ninguno sobresalía del resto, todos ostentaban casi las mismas ofertas. La Mermelada caminaba entre un laberinto de góndolas, madres que debían cuidar de sus hijos y repositores que maldecían en silencio el no poder tener un oficio mejor. Es hora de ir hasta la sección de embutidos, el asado dominical se hace desear. Los productos de Ochsi son muy caros, a pesar de que su calidad bien lo vale. Pero no, será Upisa por esta vez. Como pasaba a menudo, en realidad.

    InunoTaiyo suspiró e hizo la vista a un lado, más para evitar ver cómo Nana seguía en vilo que por la decepción al verificar que las anomalías seguían sucediéndose. Se llevó la mano a la nuca para demostrar su descontento, pero toda muestra de disgusto era en vano. Sabía muy bien que debía cumplir con los deseos de quien se hallaba convaleciente, por más que no fuera de su agrado. Pues ya, cuanto más tiempo se demorara, más tardaría en terminar el cuento. Al mal trago, darle paso; dice el refrán. Así que acabaría de leer el relato de una buena vez.

    Lo que Moonffins pretendía era ser la líder de los orientadores, y dio todo de sí misma hasta alcanzar su objetivo. Una vez en la cima, estableció que ninguno de sus subordinados podría dejar el grupo sin una condición: arrodillarse delante de ella y besarle los pies. Luego, debía dejar que le rapasen la cabeza y que en su vientre se le inscriba la palabra ‘traidor/a’ con filo ardiente. Desde ese entonces, la tasa de deserción entre los orientadores ha bajado considerablemente hasta desaparecer. Y la muffin es muy feliz, dándole de latigazos a los que no cumplen sus órdenes.
    La Mermelada delirante acaba de reingresar a Fanficslandia, alejándose de la realidad por un momento. Tuvo una semana muy ajetreada, pero nada que no pueda sobrellevar. Revisa las notificaciones, pues tiene algunas. Diccnero hizo un comentario en un estado, dejando un enlace que la lleva hasta un nuevo tema.

    Listo, ¡por fin terminó este martirio! InunoBancho se levanta del sofá con la satisfacción de quien se deshace de una tarea poco halagüeña. Nana se sienta sobre su lecho para bostezar, mientras eleva sus brazos. Se podría decir que ya se había recuperado. La Mermelada lee todo esto y no le encuentra sentido. Ni qué decir de Moonffins, Nana e InunoKaicho. ¿Se podría afirmar que cada una de ellas ha leído a las otras y a sí misma? ¿Podría ser que en este exacto momento ellas son personajes de un cuento que está siendo leído por ellas mismas a la vez que leen estas líneas? ¿De dónde surgen estas interpolaciones? ¿Qué es ficticio y qué es real?
    Supongo que jamás lo sabremos, ¿o no?
     
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    Meowffin

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    Tauro
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    Me gustó mucho :3 Jamás pensé que fueses a escribir algo así, pero no me pareció tan confuso ^^u Y, oye, yo no trato a mis compañeros así 7-7u
     
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    InunoTaisho

    InunoTaisho とうが 犬の大将 Comentarista destacado La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia

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    Te faltó usar InunoDancho e InunoHeicho... XXXDDD.


    No es aterrador, es adorablemente tierno y enredoso sin pies ni cabeza, y venga que antes de leer "La leyenda de una Mooffins confitada que se hizo orientadora dejando derretir la crema al juntarse con una Mermeladita" para Nanita (ay, Nanita, por qué tuviste que enfermarte justo ahora?), mejor tomaría el escrito egipcio más antiguo que encontrara en mi biblioteca para tratar de descifrar los jeroglifícos que nos lleven a la tumba de Atem y buscariamos el patrocinio de Kaiba Corp. (y ella estaría más de acuerdo... :D).

    Gracias por escribir, muy creativo y loco como tú comprenderás... XXXXDDDD
     
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    Luncheon Ticket

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    Me basta con que no pensaras que sería capaz de escribir algo como esto... (que algo es algo).
    >DD!!
    Y se valora mucho tu comentario, Moonffinsita malosa (?)
    ;)!

    Voy a anotar los nuevos alias, mi general
    :DD!
    No sé qué clase de cuentos le leas a Nana, pero estoy seguro que este fue uno de los más estrambóticos, ¿o no?
    XD
    Siempre respeto y aprecio tus apreciaciones, mi estimada. Un saludo.
    C:!
     
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