Cruel destino; dulce amor; oscura providencia.

Tema en 'Historias Abandonadas Originales' iniciado por lupus, 27 Mayo 2011.

  1.  
    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Grandioso capítulo. Ese entrenamiento fue muy doloroso xDD
    Pero me encantó. Luna se pondrá súper fuerte, me he "enamorado" de ella xDD O sea, en el buen sentido, sin malicia de ninguna. En el sentido de que admiro a las chicas que son fuertes, que saben luchar cueste lo que cueste por lo que quieren, realzan el nombre de la mujer xDD Aunque una chica puede luchar de diferentes maneras xD Es muy astuta para emplear varias técnicas...

    Ah, me estoy desviando de la historia. Volviendo a ella, me dio pena con el príncipe. No poder decir que no a su compromiso es horrible. Y si se enamora de Luna, ambos sufrirán mucho, pero ya estoy ansiosa de leer más sobre ellos. Finalmente han logrado conocerse, también me preguntaba cuando lo harían y ¡vaya manera de conocerse! Me gustó XDDDD

    Gracias por el aviso xD
     
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    lupus

    lupus Usuario común

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    Título:
    Cruel destino; dulce amor; oscura providencia.
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    13
     
    Palabras:
    2910
    Capítulo 8.

    Todo sucedió en cuestión de segundos, en un intervalo de tiempo tan corto que el príncipe reaccionó por puro instinto sin detenerse a pensar ni un momento; como si su cuerpo tuviese voluntad propia, atravesó la avalancha de documentos que estaban cayendo de las estanterías y rescató a la chica de una caía que habría resultado en una desgracia.
    — ¿Te has hecho daño? — le preguntó cuando estuvo seguro de que se hubo recuperado del sobresalto.
    — N-no. — respondió la joven, cuyos ojos reflejaban la sorpresa de verse salvada por el hijo del rey.

    Night ya estaba acostumbrado a ese tipo de miradas, proveniente tanto de los miembros de la nobleza como de los plebeyos; miradas que le hacían sentir fuera de lugar, como si fuese raro que estuviese fuera del castillo.

    Atraído por el estruendo de los libros cayendo, Lord Andreas acudió a la sección donde se encontraban los dos jóvenes, encontrando a Luna en los brazos del príncipe.
    — ¿Qué ha ocurrido aquí? — les preguntó al ver los libros y documentos tirados por el suelo.
    — Ha sido cosa mía, señor. — respondió Luna mientras se apresuraba a ponerse en pie y a apartarse del príncipe.
    — En realidad, yo soy el responsable. — matizó éste. — Me temo que me acerqué con demasiado sigilo y la asusté.
    — Usted no se preocupe por nada y continúe trabajando, por favor. — le pidió Luna al bibliotecario ignorando la intervención de Night. — Yo me encargaré de recogerlo todo.

    Lord Andreas suspiró, aliviado de que no hubiese pasado nada grave, y regresó a su mesa para continuar redactando el informe.
    — Deja que te ayude a recoger esto. — le dijo el príncipe a Luna al ver que ésta se agachaba para coger los libros caídos. — Al fin y al cabo, esto ha sido por mi culpa.
    — No es necesario que se moleste, alteza. — replicó la chica sin mirarle a los ojos para evitar quedar de nuevo atrapada en aquella mirada esmeralda.
    — Insisto.
    — Pero yo insisto más.

    Luna suspiró de irritación cuando el príncipe ignoró su última réplica y empezó a cargar los documentos y los libros en los brazos con la intención de tendérselos cuando ella se lo pidiera.
    “Haz lo que quieras, cabezota.” pensó al tiempo que ascendía por la escalera y comenzaba a organizar una vez más los textos caídos de la estantería.

    El fuerte carácter de la ojiazul no contribuía a crear una agradable atmósfera de trabajo. A pesar de que acaba de conocerla, Night supo al instante que era del tipo de persona a la que no le gustaba recibir ayuda de los demás, ya fuese simplemente por el gusto a sentirse independiente o por simple orgullo.
    — ¿Cómo te…llamas? — le preguntó tratando de vencer la turbación que la actitud de la trabajadora muchacha le causaba.
    — ¿Para qué desea saberlo, alteza? — le preguntó Luna, quien todavía se negaba a cruzar la mirada con él.
    — Lo normal es que dos personas que se acaban de conocer se presenten. — respondió el príncipe.
    — Yo ya conozco su nombre, alteza. — replicó Luna, cuya voz se volvió involuntariamente dura. — En lo que se refiere a mi nombre, no es necesario que finja sentir interés por conocerlo. Después de todo, no creo que vaya a tutearme.

    Night no sabía la razón pero aquellas palabras le hicieron sentirse dolido. La actitud de la ayudante del bibliotecario y sus rudos ya le habían permitido deducir que no pertenecía a la aristocracia y sus últimas palabras dejaban entrever el rencor que sentía hacia la misma.
    — ¿Significa eso que no me lo vas a decir? — le preguntó, tuteándola como ella misma había dicho, mientras le tendía los últimos libros.
    — No tiene la menor importancia. — declaró Luna. — La verdad es que es una tontería que muestre tanto interés por conocer mi nombre, alteza.
    “Como si no lo supiera.” pensó el príncipe.

    Sin embargo, sentía la urgente necesidad de conocer el nombre de aquella chica aunque eso le hiciera parecer un loco; había algo en su persona que le tenía altamente intrigado.
    — Dime tu nombre y podrás dirigirte a mí del mismo modo en que te dirigirías a un amigo. — le propuso dejándose llevar un poco por la desesperación.

    Supo de inmediato que su propuesta había pillado desprevenida a la chica cuando ésta giro su rostro para clavar sus ojos intensamente azules en los suyos después de haber hecho lo imposible por no mirarle directamente. Aún así, la muchacha sacudió la cabeza y colocó los últimos libros en su lugar sin decir su nombre.
    — ¿No deseaba usted conseguir un documento en concreto? — le preguntó Luna, poco dispuesta a ceder ante la extraña curiosidad del príncipe.
    — Así es. — respondió Night, derrotado por la terquedad de la ayudante de Lord Andreas. — Tensai, mi maestro, desea que le lleve un mapa de las tierras del norte del 490 de nuestra era.
    — Sígame.

    Mientras seguía a la joven hasta una zona específica del archivo donde se encontraban los documentos cartográficos, Night percibió una leve cojera en su pierna izquierda. Además, recordaba haber visto algunos moratones en sus brazos cuando reordenaba los libros.
    — ¿Seguro que no te has hecho daño al caer de la escalera? — le preguntó, sintiendo que la culpabilidad estrujaba su corazón.
    — Sí lo dice por los moratones y la cojera, ya las tenía antes de la caída. — respondió Luna, que ya había comenzado a deslizar su mirada sobre los carteles en busca del que indicaba la fecha del mapa que buscaba el príncipe.
    “Debe de ser verdad eso de que las mujeres pueden hacer dos cosas a la vez si se ha dado cuenta de que la observaba fijamente a la vez que clasificaba los textos.” pensó el joven de mirada esmeralda. “Sin embargo, si esos golpes son anteriores, ¿qué los puede haber causado? ¿No serán acaso...?”
    — Aquí está. — dijo la chica sacando un gran pergamino enrollado y protegido por un cilindro. — De vuelta y en buen estado, ¿de acuerdo?
    — Eres un poco severa. — comentó Night mientras tomaba el delicado documento. — ¿Sigues negándote en darme tu nombre?

    Luna se cruzó de brazos y frunció el ceño para indicarle que ya le estaba buscando las cosquillas.
    — De acuerdo, de acuerdo. — susurró el derrotado príncipe, quien se dio la vuelta para marcharse. Antes de desaparecer de la azulada mirada de la chica, se volvió y le preguntó: — ¿Tienes algún problema con tu familia?
    — Creo que eso no es asunto suyo. — replicó Luna luchando por no mostrarse sorprendida por el hecho de que un miembro de la realeza se mostrase interesado en su relación con su “familia”.
    — No, supongo que no. — susurró Night mientras desaparecía entre las estanterías.

    Todavía extrañada por la pregunta del príncipe, Luna se recogió las mangas de la camisa y se echó un vistazo a las marcas de los golpes que había recibido durante los entrenamientos, que no había podido curar debido al cansancio acumulado por el esfuerzo en equilibrar la preparación para el reto y el trabajo en los archivos. En ese momento, se dio cuenta de que cualquiera que viera esos golpes pensaría que la habían maltratado.
    “Por eso me preguntó si tengo problemas con mi familia.” comprendió con asombro. “Se imaginó que me habían golpeado.”

    Sintiéndose repentinamente mal por su actitud, salió corriendo en pos del príncipe, que ya se preparaba para montar sobre un hermoso corcel de un color negro tan oscuro como una noche sin estrellas.
    — ¡Night! — le llamó antes de que se marchara.
    — ¿Qué ocurre? — preguntó el noble, curioso al verla acercarse a él tan rápidamente como le permitía su cojera.

    Luna se detuvo, pues ni ella conocía la razón por la que había querido encontrar al príncipe urgentemente. De modo que le dio la espalda y dijo:
    — Mi nombre es Luna.

    Y salió corriendo ante la atónita mirada de Night.
    — ¿Así que Luna? — susurró éste sonriendo. — Hermoso nombre.

    Mientras la protegida de Turiel y el hijo del rey se encontraban por primera vez, Madame Madeline observó vestirse al joven de rubios cabellos con el que acaba de yacer, cuyo rasgo más característico era un tatuaje de dos alas de ángel que adornaba su espalda.
    — ¿Es necesario que te vayas? — le preguntó la mujer al joven. — Podrías quedarte un poco más.
    — Me temo que tengo otros compromisos, Madeline. — replicó el rubio mientras se colocaba el largo traje que acostumbraba a llevar. — He escuchado que muchos hombres han disfrutado de tu cuerpo, así que no puedes quejarte de no tener nada que hacer.

    Madame Madeline se echó a reír al notar la irritabilidad en la voz del joven; encontraba muy divertido que pudiese sentir celos de aquellos hombres normales y corrientes que eran sus clientes.
    — Sabes muy bien que mi cuerpo, mi alma y mi corazón son y serán siempre para ti. — declaró con total sinceridad, pues no acostumbraba a mostrar ese tipo de sentimientos. — De todas formas, todo esto fue idea tuya.
    — Lo sé. — susurró su amante con tristeza. — Maldita sea mi capacidad estratégica. Esto debe de ser denigrante para ti.
    — No tenías otra opción. — dijo Madeline mientras le abrazaba para calmarlo. — Para desbaratar sus planes, debemos tomar todas las medidas pertinentes; al fin y al cabo, él es…

    No terminó la frase ya que no era necesario; los dos sabían perfectamente quién era su enemigo.
    — ¿Has notado algo extraño en alguno de tus clientes? — le preguntó el rubio.
    — Nada demoníaco. — respondió Madeline. — Sólo algunos tipos con algunas fantasías muy…poco comunes, pero no he notado nada fuera de lo común. ¿Estás completamente seguro de que él está en esta ciudad?
    — Desde luego que lo estoy. — dijo su amante. — De hecho, estoy convencido de que le he visto en varias ocasiones en el castillo.
    — ¡¿Y por qué no lo habías dicho antes?! — exclamó la dueña del burdel. — ¡Siendo así, deberíamos entrar en acción!
    — No podemos hacerlo porque no estoy completamente seguro de que sea él. Antes de tomar una acción, debemos saber si es el hombre que buscamos.

    El rubio se incorporó de la cama y se acercó a la puerta para marcharse, sonriendo al ver la expresión molesta de su amada.
    — No me gusta nada verte estropear ese cuerpo tan hermoso transformándolo en el decrepito cuerpo de ese anciano. — se explicó Madeline cuando se dio cuenta de la mirada interrogativa de su amante.

    El joven se echó a reír y le lanzó un rápido beso antes de cerrar la puerta. Madeline hizo como si tomara aquel beso invisible del aire y lo acercara a sus labios.
    — Ten cuidado…, Tensai.

    A medida que recorría los pasillos y escuchaba los sonidos procedentes de la intimidad de las habitaciones, el aspecto del rubio se fue transformando para dar paso al aspecto de un encorvado anciano de larga barba.
    — Tengo que darme prisa. — se dijo susurrando para no molestar a nadie. — Supongo que el príncipe ya habrá conseguido el mapa que le pedí.

    Su suposición fue acertada, pues el príncipe ya se hallaba en el estudio de su residencia cuando llegó; lo encontró observando el vuelo de las aves con aire distraído. Viendo que, efectivamente, había llevado el mapa, decidió que la lección comenzara de inmediato. O eso se proponía antes de darse cuenta de que su alumno no parecía estar demasiado predispuesto a la adquisición de conocimientos antiguos.
    — Le noto turbado, alteza. — comentó cuando quedó claro que no lograría que el joven se centrase en la lección. — ¿Le ha ocurrido algo mientras estaba en los archivos?
    — No…, bueno, sí. — respondió Night. — Allí me encontré con una chica de modales algo bruscos.
    — Supongo que te refieres a Luna. — dijo Tensai dirigiendo una fugaz mirada a la urna que se encontraba en la repisa de la chimenea.

    Night miró sin comprender a su maestro; ¿conocía él a la ayudante del bibliotecario?
    — No la conozco demasiado. — respondió el sabio, cuya empatía hacia los demás siempre había sido intensa. — Sólo conozco de ella lo que Lord Andreas me ha contado y lo que pude deducir de la única vez que nos hemos visto. La invité a venir a ayudarme a poner orden en esta estancia, pues es muy organizada para alguien de su edad.
    — ¿Sabes algo de dónde vive? — le preguntó el príncipe con gran interés. — ¿Sabes algo de su familia?
    — No, nada. ¿Por qué lo preguntas?
    — Luna tenía varios moretones en los brazos y cojeaba de una pierna. — se explicó su alumno. — Me preguntaba si…
    — ¿Si ha recibido algún tipo de maltrato por su parte? — terminó el “Iluminado”. — ¿Es eso lo que ibas a decir?

    Night permaneció en silencio, consciente de lo estúpido que era por preocuparse por una chica a la que sólo había visto una vez y de la que sólo conocía el nombre y que trabajaba en los archivos.
    — Tal vez esté sacando las cosas de quicio. — susurró tras meditar un momento sobre su comportamiento. — Olvida lo que he dicho.

    Tensai miró a su alumno por encima del borde de su taza de té, extrañado de verle tan interesado en Luna. Sin embargo, él mismo reconocía que había algo en esa chica que resultaba intrigante y misterioso; no podía culpar al príncipe de mostrar interés por ella.
    “Me pregunto si no será que a alguien que conozco le atravesado el corazón una flecha de Cupido.” pensó mientras luchaba por no sonreír.

    Bajo los terrenos del castillo, Aeris se paseaba por las cavernas, acechando a la extraña sombra que había aparecido. Su intuición le decía que el intruso, fuese quien fuese o fuese lo que fuese, era un ente de gran antigüedad y que sus intenciones no eran buenas.

    Lo buscó por todas partes pero no halló ni rastro de la entidad, que parecía haberse desvanecido entre las sombras. ¿Cuál sería el propósito del intruso entrando en el manantial y desapareciendo casi al instante? Porque estaba claro que la sombra se había ido, pues los dorados ojos del guardián no captaron ningún rastro de su presencia.
     
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    lunabetz

    lunabetz Usuario VIP

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    Gracias por la invitación y disculpa la demora, esta vez fue bastante larga xD.

    Bien empiezo con el capítulo 7.
    Pobre de Luna (o sea yo ntc xD) ese entrenamiento fue muy bueno, pero de no ser por Helen ¬¬ ella no s ehubiera cansado tanto y no se hubiera lastimado tanto, aunque eso fue una gran ventaja ¿no? (Me refiero a lo que pasó después). Además de que todos sabíamos que Night no quería casarse con Bellatrix. Ese mapa no sé para qué lo quieran (o fue que no entendí algo).
    Esa escena un tanto incómoda entre Luna y Night estuvo como de película xD jajaja yo que él la hubiera dejado caer y después la ayudaba xD ¿o no?, jajajajja.
    Capítulo 8.
    Me intrigó lo de la sombra, además de lo del chico rubio, eso de plano me dejó sin palabras, el que él fuera Tensai (el sabio) y que sea ¿joven? Al menos eso me pareció, pero era de esperar de alguien que poseyera un poder increíble.
    En cuanto a la escena de Night y Luna y el malentendido del príncipe, pues, jajajjaa ya lo atrapó al pobre, ahora tiene curiosidad por saber de Luna, aunque creo que la razón es porque debe sentirse culpable de su estado (pensó que la golpeaban) por su culpa, es decir, se siente inservible como miembro de la realeza, al menos eso opino yo.
    Gracias por la invitación. Tuviste errores en puntuación, pero muy bien.
    Saludos
     
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    Datenshi

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    hola graciaspro la invitacion de verdad que disfrute el fic esos momentos de Luna y ight son tan...de pelicula(camo a dicho luna xD) eres un gran escritor y haces que la gente se quede enganchado a tus historias estoy deseando el siguiente capitulo!! >w< esta muy interesanteeeeee
    espero un aviso cuando haya continuacion ^^ adios
     
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    Ladron de Musas

    Ladron de Musas Usuario común

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    Parece que estos dos empezaron con tension,aunque los malos moditos de Luna parecen haber despertado en el pricipito algo de interes,Vaya un giro inesperado que el viejo Tensai no resultara ser un anciano decrepito sino un don juan amante de "la Madame" XD XD XD,veo ,que aparecera un nuevo villano que sera lo que acontesca con esta sombra???
     
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  6.  
    JessCullen

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    ¡¡Holaa!!:) Ya estoy aquí, como prometí. Siento haber tardado tanto, he tenido algunos problemillas y he estado trabajando en algunos fics :$ Pero ya he vuelto^^
    Tu historia me ha dejado enganchada :p
    Además esos momentos incómodos entre Luna y Night awww *-* DE PELÍCULA (tenéis mucha razón Luna y Datenshi) jajaja
    ¿¿Y el sabio Tensai, que sea joven?? :O ¡¡Me has dejado asombrada, no me lo esperaba!! xD
    Avisame si subes otro cap. por favor ^^
    Un abrazoo

    JessCullen
     
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  7.  
    lupus

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    Cruel destino; dulce amor; oscura providencia.
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    Romance/Amor
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    13
     
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    Capítulo 9.

    Aarón se quedó tan inmóvil como una estatua cuando el veloz movimiento de la espada de Luna hizo que su propia espada saliera volando y se clavara en el tronco de uno de los árboles más cercanos.
    — Me parece que ya es suficiente. — dijo Dylan. — El reto tendrá lugar mañana por la mañana y no es conveniente que te agotes demasiado, Luna. De todos modos, ya eres completamente capaz de moverte rápidamente con el peso de mi armadura.
    — ¿Crees que tiene posibilidad contra Leónidas? — le preguntó Helen mientras ayudaba a su amiga a quitarse las pesas por última vez.
    — Creo sinceramente que Leónidas lo va a tener crudo.

    Luna suspiró aliviada cuando se libró de la carga de las pesas diseñadas por la hija del herrero de la ciudad. Ardía de ganas por batirse con Leónidas y poder apartar toda la tensión que estaba acumulando su promesa de defender el honor de la familia Aguilar en lugar de Dylan.

    De pronto, su cabeza fue sacudida por un intenso y agudo dolor en las sienes, como si estuviesen siendo taladradas. La imagen de sus amigos charlando amenamente se vio interrumpida y sustituida por la del gran roble que veía cada noche en sus sueños; sus voces se vieron apagadas por una voz antigua y poderosa que provenía del propio árbol y que llamaba a la joven.
    “Luna...ven a mí; únete a mí.”

    Guiada por una fuerza invisible, Luna se acercó al árbol de aspecto muerto caminando a través de las extensas y gruesas raíces. La voz que la llamaba pertenecía a una sombra que se encontraba de pie bajo las ramas del roble.
    “Únete a mí; formemos una unidad perfecta.”

    Sin que Luna tuviese tiempo de reaccionar, diez amplias alas de plumas negras, sobre las que resbalaban hilillos de sangre, se extendieron desde la sombría figura y la rodearon sumiéndola en la más absoluta oscuridad.

    — ¡Luna, despierta!
    La joven abrió los ojos, encontrándose alejada varios metros de la posición en la que se encontraba antes de caer rendida por aquel extraño sopor. Sus compañeros la miraban estupefactos y preocupados. ¿Habría hecho algo raro bajo la influencia de aquel sueño?
    — ¡Caramba, Luna, no sabía que fueses sonámbula! — exclamó Aarón con los ojos abiertos por la sorpresa.
    — ¿De qué estás hablando? — le preguntó Luna, que casi se echó a reír por la exclamación de su amiga. — Yo no soy sonám…

    El dolor de cabeza se intensificó hasta el punto de hacerla caer, siento posteriormente sostenida por Dylan, que la observaba preocupado.
    — Deberíamos llevarte a la casa para que te examine un médico. — comentó el joven noble.
    — No es necesario. — replicó la joven con tozudez, pues no quería causar problemas a nadie. — Seguramente es sólo por el cansancio del trabajo y los entrenamientos. Bastará con unas horas de sueño.

    Pero aquellas horas de sueño se verían retrasadas por la repentina llegada de Adela y la terrible noticia que les llevaba. Al parecer, el rey Iorek pensaba ejecutar aquella misma tarde a un agricultor por haberse quedado con una ración de alimento mayor del que le correspondía a él y a su familia.
    — ¡¿Sólo por eso?! — exclamó Helen, indignada al igual que los demás al escuchar la noticia. — ¡¿Cómo se puede ejecutar a alguien sólo por querer alimentar a su familia?! ¡Ese malvado Monhaust ya lleva demasiado tiempo abusando de su posición!
    “Posición usurpada, por cierto.” pensó Aarón a la vez que recordaba todo lo que su tío y él habían dejado atrás por culpa de la rebelión del maquiavélico usurpador del trono. “Y Luna ni siquiera sabe lo que ha perdido por culpa de la codicia de ese horrible hombre.”

    La joven de ojos azules se olvidó repentinamente del dolor, que había pasado a ser una nimiedad al escuchar la noticia, y salió corriendo hacia el caballo de Dylan para tomarlo prestado y salir cabalgando hacia la ciudad para evitar que se llevara a cabo semejante injusticia.
    — ¿A dónde va? — se preguntó Adela.
    — ¿No te lo imaginas? — le preguntó Dylan con sorna. — Espero que no cometa ninguna estupidez.
    — Me temo que ya la ha cometido. — replicó Aarón. — Se ha ido sin ponerse el disfraz.

    Tal había sido el disgusto que se había llevado cuando Adela le comunicó la intención de ejecutar a aquel pobre hombre que Luna se olvidó de ir a la cabaña del bosque para recuperar el disfraz que la había ocultado durante el ataque al carruaje de Lord Reginald; su ira hacia el despotismo de Iorek Monhaust la había cegado por completo y le había arrebatado cualquier capacidad de raciocinio.

    Su gran concentración en forzar al corcel para que galopara a toda velocidad se vio rota por la repentina aparición de un joven de largo cabello blanco y ojos dorados en medio del camino.
    — ¿Quién eres tú? — le preguntó Luna tras lograr calmar al nervioso caballo.

    El desconocido únicamente señaló el agua del río, en cuya superficie flotaban todas las vestimentas que componían su disfraz.
    “¿Cómo han llegado a este lugar?” se preguntó Luna mientras descabalgaba y se acercaba a la orilla para recogerlas, descubriendo sorprendida que estaban secas a pesar de encontrarse en medio de la corriente.

    Tras recuperar el disfraz, la joven se volvió para interrogar al extraño muchacho, pero éste había desaparecido sin dejar rastro ni huellas.
    “No sé quién era pero creo que él quería darme esto para que me disfrazara.” pensó al tiempo que miraba a su alrededor para asegurarse de que no había nadie observándola.

    Se disfrazó con la máxima rapidez que pudo y pronto volvió a cabalgar a lomos del semental de su amigo en dirección a Iris.

    Ese día, la plaza central de la capital del reino de Kira bullía de actividad a causa de los preparativos para la ejecución del condenado, los sentimientos de rabia e indignación de los plebeyos y los de diversión y júbilo de algunos cortesanos.
    — Veo que seguís teniendo mano firme con vuestros súbditos, majestad. — comentó Sentai mientras tomaba una copa de vino de la bandeja que le acercó Hebe.

    Con el objetivo de atemorizar a la población y anular cualquier pensamiento de llevar a cabo una acción violenta contra el verdugo o contra la plataforma de ejecución, el rey había ordenado la construcción de un palco para los miembros de la nobleza, desde donde verían la muerte del hombre que se había saltado las leyes del dirigente de la familia Monhaust.
    — La única forma de mantener el orden es a través del miedo y ese miedo sólo puede ser inculcado por una mano de acero. — replicó el monarca, que observaba la multitud congregada en la plaza con una mirada llena de repugnancia.

    Bellatrix miró a su prometido al darse cuenta de que éste apretaba con fuerza los dientes y los puños.
    — ¿Te ocurre algo, cariño? — le preguntó con un tono de preocupación mayor del necesario.

    Night sintió como un escalofrío recorría su espalda al escuchar la palabra “cariño” de la boca de la hija del gobernador, pues no le encontraba sentido que la usara al ser su caso un matrimonio de conveniencia. La incomodidad de verse atado de por vida a una persona a la que apenas conocía por una decisión de su padre se vio empeorada por la culpabilidad que ya sentía por el hecho de que ese mismo hombre iba a poner fin a la vida de una persona, que seguramente tendría mujer e hijos que llorarían su muerte, sin sentir ningún remordimiento; podía sentir sobre él las miradas de odio y desprecio de la gente allí reunida.
    — ¿Te encuentras bien? — le volvió a preguntar Bellatrix al no obtener respuesta.
    — S-sí, sólo estoy un poco mareado. — mintió el príncipe. — Creo que iré a dar una vuelta para despejarme. Si me disculpáis,…

    El joven Monhaust se incorporó de su asiento y se despidió mediante una reverencia antes de abandonar el palco bajo la extrañada mirada de los demás nobles y el severo escrutinio de su progenitor.

    El príncipe descendió las escaleras hasta llegar a la plaza, siendo inmediatamente rodeado por varios guardias designados como guardaespaldas. Desde el punto donde se encontraba, pudo ver como el encapuchado verdugo afilaba su gran hacha deslizando una roca sobre la hoja mientras cuatro soldados obligaban al condenado a subir al patíbulo ya a apoyar la cabeza en el tronco.
    “Es horrible.” pensó observando las lágrimas que recorrían los rostros de los familiares del condenado a muerte. “¿Por qué razón mi padre se comporta así?”

    El verdugo alzó el arma ejecutora, cuya hoja lanzó cegadores destellos en el aire, anunciando que iba a segar la vida del hombre postrado en la plataforma. Justo cuando el hacha partía el aire en su trayectoria hacia el cuello de su víctima, hubo una fuerte explosión que desestabilizó la estructura del patíbulo y derribó al verdugo, posponiendo la muerte del agricultor.
    — ¡¿Quién ha sido?! — gritó Iorek, furioso. — ¡¿Quién es el responsable de este ataque?!

    Durante unos minutos, lo único que se escuchó en la plaza fueron el sonido de la plataforma desmoronándose y las exclamaciones de sorpresa de los plebeyos. Fue entonces cuando una voz llena de indignación y furia se alzó sobre el escándalo.
    — ¡He sido yo, rey Iorek! ¡No, no mereces eses título, Iorek Monhaust!

    Todas las miradas se centraron en el tejado de uno de los lujosos edificios que delimitaban la plaza y descubrieron al enmascarado cuya imagen estaba grabada en los carteles de “se busca” que adornaban las calles de la ciudad.
    “Ese es el desgraciado que nos asaltó.” pensó el rabioso Lord Reginald, que observaba al recién llegado desde el palco junto con los demás nobles. “¿Qué está haciendo aquí? ¿Dónde están sus compinches?”
    — ¡¿Quién eres tú?! — le preguntó el rey al enmascarado sin saber que se trataba de la legítima heredera al trono de Kira.
    — ¡Eso no importa! — replicó Luna, protegida por su disfraz. — ¡Lo único que importa es que he venido para evitar que cometas una injusticia poniendo fin a la vida de ese hombre! ¡¿Por qué te crees que tienes derecho a decidir si alguien debe vivir o morir?!
    — ¡Precisamente lo que hago es aplicar justicia! — exclamó el rey, cuya paciencia estaba llegando al límite. — ¡Yo soy el rey y tengo poder sobre la vida de todas estas gentes!
    — ¡Al decir una cosa semejante, no haces más que demostrar que eres un idiota que se cree muy importante! — gritó Luna dejándose llevar por su sangre rebelde.

    Tanto los plebeyos como los nobles ahogaron una exclamación al escuchar al enmascarado insultando al monarca. El príncipe no pudo evitar sentir admiración por aquel desconocido, que tan descaradamente enfrentaba a su padre, quien no compartía en absoluto sus sentimientos y ordenó a todos los soldados que lo asesinaran.

    El aire pronto se vio lleno de flechas que volaban hacia Luna, que empleó sus poderes para hacerlas estallar en el aire.
    “¡Ese hombre también tiene poderes!” pensó un asombrado Night. “Parece que es una caja de sorpresas.”

    Gracias al entrenamiento con las pesas de Helen, el cuerpo de Luna era más fuerte y sus piernas le permitieron saltar más alto de lo que solía hacerlo. Tras el impulso inicial, la joven empleó sus poderes para levitar hasta la plataforma, donde se enfrentó al verdugo y le dejó inconsciente de un único golpe para después enviar volando a los soldados que habían llevado al prisionero hasta el patíbulo.
    — ¡Muchas gracias! — exclamó el hombre cuando cortó las cuerdas que le impedían usar los brazos y las piernas.
    — ¡Ya habrá tiempo para agradecimientos! — replicó Luna mientras le ayudaba a correr hasta su familia. — ¡Les llevaré hasta un lugar seguro, así que síganme!

    La joven de ojos azules guió a la familia del preso en fuga a través de la multitud sin saber que un arquero situado en uno de los tejados la estaba apuntando con una flecha.
    — Este es tu fin. — susurró el hombre cuando se preparaba para disparar.

    Sin embargo, aunque eso no lo sabía el arquero, el príncipe usó sus poderes desde la distancia para provocar que el tejado se hundiera bajo sus pies y no pudiera disparar su proyectil.

    Luchando contra la oleada de gente que le rodeaba, Night corrió tras los fugitivos, pues deseaba hablar con el enmascarado acerca de sus poderes; nunca había conocido a nadie que poseyera los mismos poderes que él y aquella era una buena oportunidad de lograrlo.

    El plan de fuga de Luna se vio repentinamente truncado al tomar un camino equivocado que desembocaba en un callejón sin salida; los fugitivos quedaron atrapados entre los muros del callejón y las espadas de los soldados que aparecieron tras ellos.
    — Este es vuestro fin. — afirmó el jefe del escuadrón avanzando unos pasos.

    Desenvainado sus dagas, Luna se interpuso entre la aterrorizada familia y los feroces soldados del rey Iorek; aunque le costase la vida, no permitiría que hiciesen daño a gente inocente.
    — ¡Allá voy! — gritó el soldado mientras se abalanzaba sobre la muchacha, que se apresuró a adoptar una pose defensiva.
    — ¡Alto! — ordenó una voz que Luna había escuchado ese mismo día. — ¡Yo me encargaré de ellos!

    El grupo de soldados se dispersó para permitir que el príncipe Night se adentrara en el callejón con la espada desenvainada.
    “Night.” pensó Luna apartando la mirada de aquellos ojos de color esmeralda que tanto la habían distraído aquella mañana. “¿Qué hace aquí?”

    El joven Monhaust extendió su espada hasta que la hoja rozó las armas del enmascarado, extrañado al ver que éste evitaba mirarle a la cara.
    — ¡En guardia! — gritó lanzando su ataque.
     
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    Datenshi

    Datenshi Entusiasta

    Leo
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    yay! es mejor de lo que podria haver imaginado! eres un gran escritor y un maldito por dejar ese final queres matarme de la espera! pero tu saves lo interesante que es! T^T quero una continuacion quero ver como Night saca a Luna del apuro T^T o lo mete en uno aun peor.... waaaaa quero el siguenteeeeee T^T
    enfin ya se acabo el berinche y espero un aviso con la continuacion ah y si puede ser la proxima vez adjunta el link :P nos leemos
     
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    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Oh, wow, cada vez se pone más emocionante. El capítulo 8 estuvo genial. La conversación entre ellos fue muy interesante, sobre todo en las respuetas que le daba Luna al príncipe xD Ese interés de él por ella fue algo muy lindo xD. Se ganó su rocompensa, saber el nombre de Luna. Por otro lado, me dejó muy sorprendida que ese joven y me imagino, muy apuesto rubio, sea Tensai 0.o La historia no deja de sorprenderme, sorpresas y más sorpresas xD

    ¿ Y qué decir del cap. 9? Igualmente sorprendente. Nunca creí que Luna fuera ella sóla a rescatar a ese pobre condenado a muerte. Uuu, fue realmente genial cuando le dijo todas esas verdades al rey enfrente de todos xDD. ¡Bravo, Luna!
    Y ahora, frente a frente una vez más ella y el príncipe. ¿Qué va a pasar? ¿Medirán sus espadas? ¿La descubrirá el príncipe o será él quien les ayude a escapar?
    Espero la conti. Muy buenos capítulos y la redacción, como siempre, excelente.
    Gracias por el aviso.
     
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    Estrella Solitaria

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    Hola, disculpa por no pasar antes (habia estado un poco desanimada XD) he leido todo lo que me faltaba, al fin Luna conoce al principe, y todos esos moretones, con razón le pregunto sobre la familia de ella. Me encantó su encuentro con Night :3 (suspirando) y también el espiritu de Luna de ir a salvar a ese agricultor, lo has dejado en la parte más intrigante. Como siempre la narración y la descripción estan excelentes, espero la continuación (si no es mucho pedir :3) y gracias por reiterarme la invitación a leer.
    Saludos!!!
     
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    lunabetz

    lunabetz Usuario VIP

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    Hola y muchas gracias por la invitación Lupus, disculpa por no pasarme antes xD.
    Siendo sincera, tienes un estilo auténtico para la narración, y Cruel destino no es una excepción, además, has hecho que le tenga mucho aprecio a Luna OwO se convirtió en mi personaje ficticio favorito del foro xD.
    Bueno, lo más importante es que supiste adentrarnos en la lectura, y además es tan ligera que ni yo misma me doy cuenta de cuando termina, tienes algo especial para eso.

    Y pasando al capítulo, me sorprendió y no.
    La actitud de Luna desde mi punto de vista, es propia dado las condiciones en las que vive y las circunstancias propias, es decir. A ella la prepararon emocionalmente inclusive, y además no es tonta, no es como las demás mujeres, aquellas que no analizan situaciones. Sin duda fue algo auténtico y la manera en cómo salvó a esos inocentes dice mucho de ella. Y además ya era hora de que hiciera una aparición más destacada, supongo que es porque ya está lista, ya se siente más preparada y más fuerte para enfrentar cualquier obstáculo.
    Además, Night es otra persona interesante, le ayudó a ella esa mañana cuando la salvó de esa caída y le ayudó además con esos soldados ¬¬ sin duda también es una persona de principios, habrá que ver cómo confronta a su padre.
    La ¿visión?, que tuvo Luna también me parece inquietante, y lo digo porque esa oscuridad sin duda no creo queprovenga de Iorek, además el árbol tiene mucho que decir.
    Habrá que ver cómo resultan las cosas en la justa y primordialmente, cómo se libran de las fuerzas de Iorek sin salir heridos O.o
    Nuevamente gracias, hasta luego.
     
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    lupus

    lupus Usuario común

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    Título:
    Cruel destino; dulce amor; oscura providencia.
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Romance/Amor
    Total de capítulos:
    13
     
    Palabras:
    3543
    Capítulo 10.

    Luna apenas logró detener el ataque de Night bloqueando el movimiento de la espada con sus dagas. Sin embargo, el príncipe era realmente fuerte y la hizo retroceder hasta dejarla entre la espada y la pared. Ante los espectadores que les observaban asombrados, los dos contendientes forcejearon tratando de superarse el uno al otro, siendo el hijo de Iorek quien llevaba la ventaja.
    “Es bueno.” pensó mientras ejercía fuerza con sus armas para rechazar la embestida del joven. “Se nota que ha recibido entrenamiento en el manejo de la espada.”

    Intentó apartar al príncipe, pero éste se mantuvo firme y dejó que sus rostros se mantuvieran separados por unos pocos centímetros.
    — Prepárate para escapar y llevarte a esa familia contigo. — le susurró Night, que procuraba deslizar su espada sobre las hojas de las dagas de Luna para que su chirrido impidiese que los soldados le escuchasen.
    — ¿Cómo? — le preguntó Luna sin comprender.
    — Ya me has escuchado. — replicó el príncipe. — No sé quién eres pero voy a ayudarte a escapar y a salvar a esas personas. Esto es lo que haremos...

    Todavía sin poder creerse que el hijo de Iorek Monhaust, que había condenado al hombre a la que ella misma había salvado, quisiera ayudarla, Luna escuchó atentamente sus instrucciones y asintió cuando Night le preguntó si lo había entendido todo.

    Tras cerrar el acuerdo, ambos contrincantes se separaron y se arrojaron dos balas de energía espiritual simultáneamente. El encuentro entre los dos ataques generó una poderosa explosión que hundió el suelo bajo sus pies y se los tragó junto a la familia de fugitivos mientras los soldados se veían obligados a retroceder para no ser aplastados por los escombros de las paredes del callejón.

    Mientras caían al sistema de alcantarillado de la ciudad, tanto Luna como Night crearon una barrera para garantizar una suave caída para la familia y para ellos.
    — Seguidme. — les pidió el príncipe a los fugitivos invocando una esfera de luz para iluminar el camino que les llevaría fuera de la ciudad.

    Luna se apresuró para caminar a su lado y le preguntó:
    — ¿Por qué nos ayudas?
    — Porque no estoy de acuerdo con el modo de actuar de mi padre en algunas ocasiones. — replicó Night sin perder la concentración en iluminar el camino con su poder. — Creo que ha llevado el caso de ese hombre hasta un extremo insuperable.
    “¿Quién iba a imaginar que el heredero de Iorek Monhaust pudiese rebelarse contra su padre?” pensó la chica, sorprendida al descubrir que la familia real vivía conflictos en su propio seno.

    El grupo continuó caminando a través de la oscuridad de la red de alcantarillado gracias a la luz del joven de mirada esmeralda, quien apartaba frecuentemente los ojos del camino para observar a la disfrazada joven, que trataba de no dejarse atrapar al igual que había hecho en la biblioteca aquella mañana.
    — ¿Puedo preguntarte cómo es que tienes esos extraños poderes? — le preguntó tras permanecer varios minutos en silencio.
    — Me temo que no puedo contestarte. — replicó Luna diciendo la verdad. — He podido hacer este tipo de cosas desde que era una…un niño. Sin embargo, no conozco la razón de que tenga estos poderes.

    La joven de ojos azules suspiró aliviada cuando vio que Night no se había percatado de su confusión, la cual podría haber sido fatal si hubiese tenido lugar en presencia del rey. Para asegurarse de que ese error se perdiera en el olvido, decidió hacerle al príncipe la misma pregunta que éste le había hecho a ella.
    — Sé lo mismo de mis poderes que tú de los tuyos. — respondió el hijo del rey.
    “Así que nada.” pensó Luna con sorna. “Me pregunto qué significará el hecho de que los dos tengamos los mismos poderes. ¿Será que hay algo que nos relaciona? No, eso es imposible.

    Finalmente, tras mucho caminar por aquellos túneles subterráneos, la luz de la esfera de Night fue engullida por la luz del sol que penetraba a través de la salida.
    — ¿Dónde les ocultarás? — le preguntó el príncipe al enmascarado.
    — No veo que eso sea asunto suyo, alteza.

    La arrogancia que destilaba la voz del enmascarado le recordó a Night la misma actitud soberbia que Luna había mostrado en su accidental encuentro en la biblioteca. Incluso llegó a preguntarse si tal vez el joven enmascarado no sería algún conocido suyo.
    “Ahora que lo pienso, esa chica sólo me dijo su nombre; no mencionó su apellido.” reconoció un poco tarde. Se acercó al enmascarado y le preguntó: — ¿Cuál es tu nombre?

    Luna se puso rígida y resopló de irritación. ¡Que obsesión tenía el príncipe con conocer su nombre!
    — Yo no tengo nombre. — mintió endureciendo su voz y alejándose de Night para llevar a la familia de fugitivos hasta el mismo escondite al que Aarón había llevado a las chicas rescatadas de las garras de Lord Reginald.

    Muy lejos de allí, en las frías y salvajes tierras del norte, la sombra que se había infiltrado en el manantial sagrado se reunió con Lythan, el feroz señor que regía aquellos páramos.
    — Tiene usted un aspecto lamentable, majestad. — se mofó la sombra al llegar a la sala del trono y ver al rey respirando con dificultad por culpa de las heridas sufridas en su intento de arrebatarle el trono a Light Reagan hacía cuarenta años. — A pesar del tiempo que ha pasado desde que Light le infligió esas heridas, parece que éstas le siguen atormentando.
    — Vete al cuerno, Shadow. — gruño Lythan mientras apretaba con fuerza la herida de su pecho, la cual todavía se abría ocasionalmente provocándole un gran dolor. — Tu magia negra no ha logrado sanar mis dolencias, maldito demonio.
    — Eso se debe a que sus heridas fueron causadas por Gabriel, una de las dos espadas gemelas forjadas en los cielos a partir de la madera de Eien, el Árbol de la Vida que el propio Dharma plantó. — le explicó Shadow mientras se paseaba a través de las hileras de columnas como si se tratara de una nube de humo que se deslizara. — Mi energía oscura no es rival contra un poder sagrado de semejante magnitud. Sin embargo, hay algo que sí puede rivalizar con ese poder y que hará desaparecer todos tus males.
    — ¿El qué? — le preguntó el rey, desafiante y desconfiado.

    El demonio sacó de las numerosas vendas que cubrían su cuerpo una pequeña ampolla de cristal repleta de un líquido incoloro.
    — ¿Qué es eso? — le preguntó Lythan sintiendo repentina curiosidad.
    — Un recuerdo que he traído desde Iris. — respondió Shadow agitando el contenido del recipiente con expresión burlona antes de entregárselo al monarca. — Un poco de agua del manantial sagrado, formado a partir de las lágrimas que Dharma derramó al atravesar al Ángel Caído con su rayo; una sola gota de esta agua es capaz de revivir a un moribundo.

    Lythan tomó el recipiente con expresión dubitativa y se bebió su contenido de un solo trago. Para su asombro y regocijo, todas las heridas desaparecieron al instante al mismo tiempo que los dolores y espasmos.
    — Espero que esto sea suficiente para que acepte colaborar con mi señor, majestad. — susurró Shadow, que observaba al rey levantándose de su trono por primera vez en muchos años.
    — Puedes decirle a tu señor que ha encontrado un gran aliado en mí, Shadow. — respondió Lytham flexionando sus reforzados brazos y piernas. — ¿Qué es lo que quiere que haga?
    — Simplemente debe preparar un ejército lo bastante grande como para asolar la ciudad de Iris y todas las tierras meridionales. — dijo el demonio mientras comenzaba a desvanecerse en el aire. — Cuando mi señor considere que ha llegado el momento de actuar, usted atacará la capital de Kira para darle la oportunidad de lograr su objetivo. Si todo sale según lo planeado, usted será el rey de todas las tierras del mundo y mi señor recuperará su justo lugar en los cielos. Hasta pronto, majestad.

    Una vez Shadow se hubo marchado, Lythan ocupó de nuevo su trono y reflexionó sobre las palabras del demonio.
    “No suena nada mal eso de ser el rey de todas las tierras.” pensó con un brillo codicioso en sus ojos negros. “No obstante, reinar sobre los cielos parece una idea mucho más atractiva. Tal vez pueda sacar de esta alianza una recompensa mucho mayor de la que me ha ofrecido Shadow.”

    De vuelta a la ciudad de Iris, vemos a un furioso Iorek ordenando a sus tropas registrar cada casa de la capital para encontrar al enmascarado y que, en el caso de que descubrieran que alguna familia le había ayudado a ocultarse, la ejecutasen de inmediato.
    — ¿Dónde está Night? — les preguntó a los soldados que habían perseguido a los fugitivos y que habían regresado completamente magullados a causa del derrumbamiento del callejón.
    — Bueno, señor…, sucedió que…su hijo está… — tartamudeó el líder del grupo sin saber cómo explicarle al rey que su heredero había desaparecido junto con el enmascarado.

    Por suerte para el soldado, Night irrumpió en la concurrida sala; todo su cuerpo estaba lleno de arañazos y su ropa presentaba varios desgarrones como consecuencia de la explosión que su ataque y el del enmascarado habían provocado en el callejón.
    — Lamento haberle preocupado, padre. — se disculpó mientras envainaba su espada y se acercaba al grupo de nobles con el que estaba reunido Iorek. — Fui tras el atacante y me batí en duelo con él.
    — ¿Y cuál fue el resultado? — le preguntó el monarca escudriñando su rostro.
    — Nuestras fuerzas estaban muy igualadas y él logró escapar junto con el condenado y su familia, padre. — mintió el príncipe, que sostuvo la mirada de su padre para evitar que éste se diera cuenta de su mentira.

    El dirigente se volvió hacia Tensai, que se encontraba observando absorto la destrozada plataforma de ejecución, y le preguntó:
    — ¿Qué me recomiendas que haga en esta situación, sabio?
    — Debería ordenar a los soldados que abandonen la búsqueda del enmascarado. — respondió el anciano. — Es muy probable que ya se haya alejado de la ciudad y no serviría de nada malgastar tantos esfuerzos por encontrarle. Además, aunque le encontraran, no podrían hacer nada contra sus poderes.
    — ¿Estás sugiriendo que la dejemos escapar? — le preguntó el impaciente gobernante, pues aquella no era la respuesta que esperaba.
    — Si todos ustedes están en lo cierto al pensar que ese atacante es un revolucionario, podemos esperar que no se marchará muy lejos. — se explicó Tensai para calmar a su señor. — Deberíamos mantener vigilado el castillo, el mayor objetivo al que ese hombre puede aspirar a atacar; el hecho de que salvara a aquel condenado indica que no considera a las clases bajas sus enemigas, sino que las apoya. Por eso creo que deberíamos fortalecer las medidas de seguridad del castillo y esperar a que el revolucionario haga su próximo movimiento.

    El rey resopló, derrotado por el indiscutible razonamiento de su más brillante estratega; no le gustaba la idea de dejar escapar a un enemigo que se había burlado de él y había mostrado una abierta actitud de rebeldía.
    — Lo que no entiendo es porqué dais por supuesto que ese enmascarado es un rebelde. — expresó Night; estaba claro que se había perdido parte de la conversación durante el tiempo transcurrido desde que ayudara a los fugitivos a escapar.
    — ¿Y qué otra cosa iba a ser? — le preguntó Lord Reycom, el feroz padre de Leónidas y líder de la casa Pevens. — Declaró que su padre no merecía ocupar el puesto de rey e interrumpió la ejecución que el propio rey había ordenado.
    — Pero si fuese un verdadero rebelde, habría atacado el palco, donde se encontraba el rey y los máximos representantes de la nobleza. — añadió Sakyo. — Eso es lo que yo habría hecho si estuviese en su lugar.
    — Dejad de interesaros por cosas que no tienen la menor importancia y abandonad la estancia. Necesito estar solo. — ordenó el rey, cuyo rostro parecía haber envejecido varios años.

    Los nobles de las casas más importantes se marcharon por su lado mientras Night, sus dos amigos y Tensai se apartaban para continuar hablando acerca del atacante. A su conversación pronto se unieron Bellatrix, que se arrojó sollozando de preocupación al cuello del príncipe, y Ana María, una prima lejana del propio príncipe por parte de madre, que observaba a su primo con lástima al tener que soportar a la hija de Sentai como prometida.
    — Sin embargo, por mucho que me cueste reconocerlo, Sakyo tiene razón al decir que un verdadero rebelde nos habría atacado a nosotros, los nobles y al rey. — comentó Hiram ganándose una mirada ofendida de su amigo.
    — Y tampoco parecía tener la intención de matar a nadie. — añadió Ana, una chica muy espabilada a sus doce años. — Todos los soldados que intentaron atrapar al atacante salieron heridos pero vivos. ¿Será que es muy escrupuloso?
    — Pues no es una característica que deba tener alguien que busca provocar un levantamiento. — se mofó Sakyo. — Un líder revolucionario debe ser fuerte para dirigir a las masas.
    “Este es nuestro amigo Sakyo; siempre pensando con los músculos.” pensó Hiram entrecerrando los ojos al ver al joven Star exhibiendo su musculatura.

    Al escuchar la última teoría expuesta, Tensai se detuvo y carraspeó para que los demás hiciesen lo mismo y le prestaran atención.
    — Es posible, tal y como ha dicho Ana, que ese rebelde sea un hombre que no vea necesario matar para lograr sus fines. — explicó con aquel tono de voz de maestro que le caracterizaba. — Pero también es posible que hiciese las cosas de ese modo con un objetivo concreto y con una gran estrategia diseñada.
    — ¿A qué se refiere, maestro? — le preguntó Night sin comprender.
    — La orden de su padre de ejecutar a aquel hombre ante los ojos de la gente encendió una chispa de ira entre los ciudadanos y dio una imagen malvada de la nobleza.
    — Pero el rey sólo estaba defendiendo las leyes. — replicó Bellatrix, todavía abrazada a Night, cuyo rostro estaba completamente rojo.
    — De un modo bastante radical que no le gustó nada al pueblo. — aclaró el sabio. — Atacando la plataforma de ejecución, salvando al condenado injustamente y mostrando clemencia por sus enemigos, el rebelde se ha creado la imagen de una persona bondadosa que quiere lo mejor para el pueblo. ¿A quién creéis que seguiría la gente: a un hombre bondadoso que no mata si no es necesario o a un rey malvado que mata por nimiedades?

    La realidad reflejada por el razonamiento del estratega extendió un tenso silencio en el grupo; silencio roto por las quejas de Night al escuchar que su prometida quería dar un paseo por el jardín.
    — Es que tenía pensado ir a entrenar… — se intentó justificar el joven de ojos verdes a pesar de la insistencia de Bellatrix.
    — ¡De eso nada! — exclamó su prometida, otra cabezota más. — ¡No entrenarás con esas heridas!
    — Si sólo son unos pocos arañazos…
    — ¡He dicho que no!
    “Como le compadezco.” pensaron al unísono los espectadores de aquella singular pelea semejante a una tonta pelea de matrimonio.

    Fuera de la ciudad, al contrario que el castillo, la casa de Lady Morgana permanecía sumida en el más horripilante de los silencios; uno de esos silencios que se perciben antes de que se desate la tempestad.
    — ¿No tienes nada que decirnos, Luna? — le preguntó Elías a la joven, cuyo disfraz se encontraba esparcido sobre la mesa de la sala, donde iba a tener lugar un exhaustivo interrogatorio.
    — No. — replicó la joven cruzándose los brazos y girando el rostro para apartar la mirada.

    Aquel comportamiento enfureció a Elías, que miró exasperado a Turiel para que participara en el interrogatorio.
    — Luna, ¿cuántas veces te hemos dicho que no hagas estupideces como la que has hecho hoy? Te habrían matado al instante si te hubiesen pillado. ¡Mira que insultar al rey en sus narices y detener una ejecución!

    Luna golpeó la mesa con los puños y se incorporó de su silla para enfrentarse a sus tutores.
    — ¡¿Por qué demonios todo lo que hago os parece una insensatez?! — chilló, logrando sobresaltar a los dos hombres con su reacción. — ¡¿Por qué debo rendir cuentas con vosotros por mis acciones?! ¡¿Qué tiene de malo que quiera ayudar a los demás?!

    Se dice que la violencia engendra violencia y la furia de Luna acrecentó la de Turiel, que también alzó la voz para decir:
    — ¡No es malo que quieras ayudar a los demás pero sí loes que arriesgues tu propia integridad a la hora de hacerlo! ¡Tú eres muy importante para nosotros!
    — ¡Pues no lo parece!

    Antes de que los hombres pudiesen detenerla, Luna salió corriendo del comedor, apartando violentamente a sus amigos del camino, y subió las escaleras para dirigirse a su habitación, donde tenía pensado aislarse hasta el día siguiente.
    “Luna…”

    Justo cuando ponía los pies en el último peldaño, aquella voz siniestra que la llamaba en sus sueños resonó en su cabeza y la sacudió con aquel lacerante dolor que le impedía mantenerse consciente. Perdiendo el control de su cuerpo, la joven cayó hacia atrás y rodó escaleras abajo sin que nadie pudiera evitarlo.

    — Ya falta poco. — siseó una serpiente que habitaba en las raíces del árbol que Luna veía en sus sueños. — Luna pronto vendrá hasta ti, Kitsumi.

    El árbol, un roble de tronco y ramas retorcidas que flotaba en un fragmento de tierra en medio del vacío gracias a las cadenas que le sostenían, palpitó al escuchar las palabras de la inmensa serpiente, cuyo cuerpo se hallaba enroscado alrededor de tronco.
     
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    Marina

    Marina Usuario VIP Comentarista Top

    Tauro
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    Oh, genial. La sorpresa que se llevó Luna cuando el príncipe le dijo que la ayudaría a escapar xD.
    Mm, también me pregunto por qué ambos tienen los mismos poderes. ¿Eso los relaciona de una manera más especial? Es interesante esto de los poderes, además también lo es ese sueño que tiene Luna y esa gran serpiente se me hace macabra xDD No me gustan mucho las serpientes.
    La historia se está haciendo cada vez más intrigante. ¿kitsumi? ¿Quién es? ¿Por qué muestra tanto interés por Luna? Y el hecho de que una serpiente sea su asociada me da mala espina.
    y por si fuera poco este misterio, está el de la sombra y ese rey Lythan, así como esos planes suyos.
    Bien, tendré que esperar próximos capítulos para tener respuestas xDD
    Por lo pronto, espero el que sigue. Saludos.
     
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    Estrella Solitaria

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    Hola estuvo genial la estrategia de Night para ayudarle a escapar, como se ve la nobleza de su corazón (la que debio sacar de su madre, claro). Luego los razonamientos que tuvieron, son muy buenos deduciendo y si con ese rey quien no estaria descontento XD, como siempre ha sido muy atrapante, y esas visiones de Luna...
    Saludos!!!
     
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    winny

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    y no podian faltar las escenas discusion entre una adolescente y sus padres (en este caso sus tutores y protectores xD) muy bien!! eso le da realismo y ayuda a que el personaje se familiarice más con los lectores =) ... ahora... lo que me preocupa es si Luna, después de esa caida, estará en condición de pelear por el honor de Dylan y su familia... esta historia es muy interesante, en adelante la seguire para ver como acaba, sigue asi!! :D
     
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    lupus

    lupus Usuario común

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    Capítulo 11.

    Tras pasar toda una noche inconsciente, un segundo para ella, Luna se despertó en su cama. Al recordar el extraño desmayo que había sufrido mientras subía por las escaleras, se examinó y suspiró de alivio cuando comprobó que no tenía nada roto; no podía permitirse tener que permanecer en reposo aquel día, el día en que se enfrentaría a Lord Leónidas.
    — ¡Menos mal que estás bien! — exclamó Dylan al encontrarla despierta. — ¡Temía que te hubieses dado un golpe muy fuerte!
    — No te preocupes. — replicó su amiga, que puso la mejor sonrisa que podía mientras se recuperaba lentamente del agarrotamiento al que se había visto sometida durante el pesado sueño. — Podré luchar en perfectas condiciones contra Leónidas; cumpliré mi promesa.

    El joven Aguilar frunció el ceño en una expresión que parecía mostrar que se sentía ofendido por la respuesta de la chica.
    — Yo no temía que no pudieses cumplir tu promesa. — susurró evitando mirar a Luna a los ojos. — Me preocupaba que…, bueno, que…
    — ¿Sí? — le instó Luna, muerta de curiosidad.

    El noble sacudió la cabeza para señalar que lo que iba a decir no tenía ninguna importancia y le preguntó:
    — ¿Seguro que te encuentras bien para pelear?
    — ¡Segurísimo! — exclamó Luna, que se levantó de la cama con la rapidez que la caracterizaba para demostrárselo.
    — En ese caso será mejor que nos demos prisa.

    Tras un fugaz desayuno, los dos amigos se escaparon de la mansión a hurtadillas y se dirigieron a la cabaña, donde los demás ya les esperaban. Una vez allí, Adela y Helen ayudaron a Luna a ponerse la armadura de Dylan, quien se vistió con una envejecida capa y tomó un catalejo para observar el próximo combate.
    — Con esto ya estás lista, Luna. — declaró la hija de la herrera cuando cubrió la cabeza de la impostora. — ¿O debería llamarte Dylan?
    — No lo hagas a menos que sea necesario. — replicó la ojiazul mientras envainaba la espada de su amigo, finalizando la preparación. — A ver si al final voy a sufrir una crisis de identidad y me voy a creer que soy Dylan?

    Después de relajarse con la broma, el verdadero Dylan se separó del grupo y tomó un camino diferente del que siguieron los demás, pues había encontrado un lugar desde el que podría ver el combate sin que le descubrieran.

    El combate tendría lugar en un recinto cerrado que los vasallos habían estado construyendo ante la zona sur de la muralla de Iris, el cual, para sorpresa de Luna, estaba rodeado por una gran muchedumbre que aguardaba ansiosamente el inicio de la confrontación.
    — No me imaginaba que habría tanta gente, mucho menos cortesanos. — le susurró a Aarón, que se encargaría de pasarle las lanzas como su escudero, antes de que comenzara la justa, para la que tanto Luna como el caballo de Dylan estaban preparados con sus respectivas armaduras.
    — Si eso te ha sorprendido, observa atentamente a esos tres que se nos acercan. — respondió su amigo por lo bajo.

    La joven no tardó en llevarse un gran susto al ver a Hiram Artix, un buen amigo del verdadero Dylan, acercándose a ellos, acompañado como siempre por Sakyo Star. Sin embargo, fue el hecho de que el príncipe Night también se estuviese aproximando lo que la alteró y lo que le dio un vuelco en el estómago.
    “¿Por qué él?” se preguntó desesperada. “Quien dijese eso de “que pequeño es el mundo” no era consciente de la razón que tenía.”
    — ¡Buena suerte, Dylan! — le gritó Hiram cuando ya no pudieron acercarse más. — ¡Ya sabes que cuentas con todo mi apoyo!

    Esforzándose por ignorar la curiosa mirada esmeralda del hijo del rey, Luna alzó una mano en dirección a Hiram para indicarle que le había oído. Después de eso, toda su atención se centró en Leónidas, quien se encontraba en el otro extremo del campo y acababa de aceptar la prenda que le había ofrecido Claudia; a pesar de que ambos contendientes llevaban puestos sus yelmos, percibían las miradas de desafío que se lanzaban el uno al otro.

    El juez encargado de vigilar el desarrollo del reto se incorporó del estrado, gesto que estableció un tenso silencio por todo el estadio, y recordó las normas del tornero para después ordenar a los contendientes que ejecutasen el primer lance.

    Tanto Luna como Leónidas tomaron sus lanzas y espolearon a los caballos para salir galopando y cruzarse en el centro del estadio, donde Leónidas logró romper su lanza en el peto de la joven sin salir herido, lo que significaba que él había obtenido el primer punto.
    — ¡¿Te encuentras bien?! — le preguntó Aarón a su amiga, que respiraba agitadamente a causa del fuerte impacto recibido.
    — S-sí. — respondió Luna mientras se preparaba para el segundo ataque. — ¡Apártate!

    La segunda embestida llegó precedida por el sonido de las trompetas. En esa ocasión, Luna logró pillar por sorpresa a su rival y romper su lanza en su abdomen con la consecuencia de lograr un empate.
    — ¡Bien hecho! — gritó un extasiado Hiram, a quien ni Night ni Sakyo habían visto nunca en ese estado. — ¡Demuéstrale quien manda!

    El empate no se rompió en la tercera ronda, pues Luna rompió su siguiente lanza en el yelmo de Leónidas al mismo tiempo que éste realizaba la misma hazaña, por lo que acabaron en un empate tres a tres.
    “Este lance es el definitivo.” pensaron ambos combatientes mientras tomaban dos nuevas lanzas y se lanzaban al ataque al escuchar la señal.

    Los corazones de todos los presentes latían a toda velocidad a medida que Leónidas y “Dylan” se acercaban empuñando sus armas, prácticamente saltando cuando el primero recibió de lleno el impacto de la lanza y cayó de su montura en medio de una lluvia de astillas.
    — ¡Toma ya, maldito arrogante! — gritó Hiram convirtiéndose en el blanco de las asustadas miradas de sus amigos.
    “Este no es el Hiram que conocemos.” pensó Sakyo, que se había ido alejando de su compañero a medida que sus movimientos se volvían más y más violentos.

    Las reglas de las justas establecían que el combatiente derribado de su montura perdía automáticamente, lo que significaba que la disfrazada Luna había logrado ganar la primera de las dos pruebas del reto.
    — Ha habido un momento en que he pensado que ibas a perder. — reconoció Helen mientras Luna se echaba un cubo de agua fría encima para refrescarse.

    Aprovechando que el juez había establecido un periodo de descanso de tres cuartos de hora, los amigos de Luna la condujeron a una tienda preparada para la recuperación de los combatientes.
    — Lo cierto es que yo también he llegado a pensarlo. — dijo la joven, moviendo los brazos para comprobar los daños. — ¡Ay!

    El primer golpe que había recibido le había dejado magullado el hombro derecho, que se veía atravesado por fuertes rachas de dolor que evitaban que pudiese moverlo con libertad. Tenía mucha suerte de ser zurda, pues no podría manejar la espada con aquel brazo.
    — ¿Podrás sujetar el escudo? — le preguntó Aarón cuando se dio cuenta de lo que ocurría.
    — Creo que sí. — gruñó Luna al levantar el mencionado objeto. — Lo bastante como para protegerme un poco.
    — ¿No puedes usar tus poderes para curarte? — le propuso Adela.
    — ¿Y cómo explicaría su asombrosa recuperación? — replicó Helen con dureza. — Hay que pensar…

    Las palabras de la hija del herrero de la ciudad fueron devoradas por el intenso sonido de las trompetas, que señalaban el comienzo de la lucha con espadas.
    — Ten mucho cuidado, Luna. — le recomendó Aarón a su amiga mientras le colocaba el yelmo. — Leónidas es muy orgulloso y no soporta perder; seguramente usará toda su fuerza contra ti en el duelo con espadas. No trates de bloquear sus golpes; esquívalos.

    La chica de ojos azules pronto descubrió que Aarón había acertado, pues Leónidas se arrojó sobre ella nada más escuchar la señal de inicio y comenzó a lanzarle estocadas sin piedad. Luna no podía hacer nada más que interponer su espada y su escudo para detener los ataques, logrando que sus brazos sufrieran debido al cansancio que se acumulaba en ellos.
    “Yo no puedo verlo; no puedo.” pensó la horrorizada Adela, que se abrazó con fuerza a Helen para no ver sufrir a su amiga.
    “Ese Leónidas es un verdadero bestia.” se dijo Night, que contemplaba el desarrollo del combate con la indignación grabada en el rostro.

    Lejos de allí, Dylan observaba el grave problema al que se estaba enfrentando su amiga a través de su catalejo. Toda la alegría que había sentido al ver a su acérrimo rival siendo derribado en la justa se había convertido en temor por la mujer a la que amaba.
    “Como se le ocurra hacerle algo grave, le mataré.” se prometió apretando los dientes en señal de furia.

    Sin embargo, Luna logró desembarazarse de su atacante y asestarle tres de los diez golpes de espada en el costado derecho. Enloquecido por la ira, Leónidas volvió a atacarle pero ya no logró alcanzar ni una sola vez a la joven, quien ya era libre para seguir el consejo de Aarón de esquivar los ataques del joven Pevens.

    Finalmente, la joven se aprovechó del intenso cansancio que su rival había desatado sobre su cuerpo para darle los restantes golpes que necesitaba para ganar, derribándole al darle en el yelmo con la empuñadura de su espada.
    — M-me rindo. — jadeó el derrotado lord al sentir la punta de la espada de su rival sobre su cuello.
    — ¡Lord Dylan es el vencedor! — declaró el juez, alzando la voz para que todos le escucharan.

    Luna apenas tuvo tiempo de dejarse caer al suelo del agotamiento cuando una gran multitud la rodeó y la alzó bajo una lluvia de vítores. A pesar del cansancio que invadía su cuerpo, no pudo evitar sentirse orgullosa de sí misma por haber vencido a Leónidas. Lo único que oscurecía el momento era la mirada enfadada de Claudia, quien había recibido un fuerte empujón por parte del heredero de los Pevens al ir a ayudarle, pues el lord, humillado completamente, no deseaba la compañía de nadie.

    En lo alto del árbol desde el que había observado el desarrollo del combate, Dylan dejó caer el catalejo y se recostó contar el tronco de puro alivio. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que no estaba solo y de que alguien más había estado observando a Luna desde el bosque.
    “¿Quién será?” se preguntó encaramándose para tratar de ver el rostro del encapuchado, que se encontraba de pie sobre las raíces del árbol.

    Un escalofrío recorrió todo su cuerpo al ver como una inmensa serpiente se deslizaba sobre la desconocida figura, llenando el aire con aquel estremecedor sonido que emitía su lengua bífida y su alargado cuerpo de reptil arrastrándose sobre la tela. De pronto, los amarillentos ojos del animal se clavaron en los suyos, induciéndole a un estado semejante a la hipnosis y haciéndole caer en un repentino e inesperado sueño.

    “¿Cómo puedo tener tan mala suerte?” se preguntó Luna, quien se encontraba descansando en la tienda por recomendación de los médicos.

    La desdichada joven llevaba diez minutos haciéndose esa pregunta, desde que el príncipe Night irrumpiera en la estancia para invitarla, a quien creía que era Dylan, a una fiesta que tendría lugar en el castillo aquella noche. En aquel momento había pensado que tenía mucha suerte por no haberse quitado todavía el yelmo. Sin embargo, su buena suerte se le acabó cuando, sin proponérselo siquiera, aceptó la invitación y dijo que iría acompañada.
    “¡¿Por qué le diría que sí?!” gritó perdiendo los estribos y arrojando el yelmo al suelo con violencia; le molestaba el hecho de que parecía incapaz de pensar coherentemente cuando el príncipe estaba cerca. “¡Alguien de ahí arriba debe de odiarme mucho!”
     
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    Estrella Solitaria

    Estrella Solitaria Lady star

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    Gracias por la invitación, esta historia cada vez me gusta más, y que bueno que gano Luna, le dio su buen merecido, aunque debió tener más cuidado al estar cerca de Night. Me ha dejado con la intriga lo que le paso al verdadero Dylan, ahora como le hara Luna para ir a esa fiesta!!!(nervios)
    Saludos!!
     
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    lupus

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    Cruel destino; dulce amor; oscura providencia.
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    Capítulo 12.

    — No tenía ni idea de que Lord Dylan fuese tan bueno en el combate. — les comentó Sakyo a sus dos amigos mientras cabalgaban de regreso al castillo una vez hubo finalizado el reto. — Tenía entendido que Leónidas era tan feroz y despiadado como su padre, pero Dylan logró derrotarle a pesar de todo.

    Night volvió la mirada hacia Hiram, que había permanecido pensativo desde que acabara el combate y se proclamara la victoria de su amigo dentro de la familia Aguilar. En ocasiones llegaba a decirse a sí mismo que el miembro más joven de la familia Artix era muy parecido a su maestro Tensai en el hecho de que pasaban gran parte de su tiempo reflexionando en silencio.
    — ¿En qué piensas? — le preguntó con curiosidad.
    — En nada. — respondió su compañero, sacudiendo la cabeza para salir del trance en el que se había sumido. — Es sólo que…he notado algo extraño en el modo de luchar de Dylan.
    — ¿Qué quieres decir?
    — Durante el combate con espadas, Dylan ha hecho algunos movimientos impropios de él; nunca le había visto moverse y blandir su arma a tanta velocidad.
    — Se habrá estado entrenando duramente. — opinó Sakyo. — Tú mismo dijiste que no estaba dispuesto a perder contra Leónidas por nada del mundo. Tal vez haya estado desarrollando nuevos movimientos para pillarle por sorpresa y lograr la ventaja.
    — Sí, seguro que es eso. — aceptó Hiram tras meditar aquella teoría y considerarla aceptable. — Es increíble que se te haya ocurrido una idea tan sólida.

    El heredero de los Star le lanzó una mirada asesina y masculló algo de que algún día le partiría la cara.
    — De todas formas, puedes preguntárselo directamente a Dylan en la fiesta de esta noche. — añadió Night.
    — ¿Decidiste invitarle? — le preguntó Hiram.
    — Así es. Al principio dudó bastante pero se decidió enseguida cuando le dije que podía ir acompañado.
    — Y creo saber la razón; Dylan lleva bastante tiempo prendado de una chica a la que su madre acogió en su casa. — le explicó el benjamín de los Artix. — Creo recordar que se llama…esto…Luna.

    Al escuchar el nombre de la peculiar chica con la que se había encontrado el día anterior, Night sintió que su corazón se aceleraba repentinamente. Eandil, su fiel corcel, detuvo su avance y se agitó al percibir el nerviosismo del príncipe.
    — ¿Qué ocurre? — le preguntó Sakyo.
    — N-nada. — respondió el joven Monhaust antes de preguntarle a Hiram sobre si Luna pertenecía a alguna familia noble.
    — Lo cierto es que Dylan nunca mencionó nada sobre su familia. — respondió su amigo, que también había notado la extraña reacción del príncipe. — Me contó que su madre encontró a Luna, quien tenía dos años por aquel entonces, medio muerta de frío en la nieve. Impulsada por su naturaleza compasiva, Lady Morgana decidió acogerla a ella, a sus tíos y a su primo en su casa.
    “¿Una niña de dos años en medio de la nieve? Eso no ha sonado muy bien.” pensó Night con asombro, sintiendo algo de compasión por Luna.

    Sakyo, sin embargo, parecía tratar de mantener la compostura y no echarse a reír para evitar caerse del caballo.
    — Si no te ha dicho nada sobre la cuna de esa chica, debe de ser porque no es noble. — se explicó al ver las extrañadas miradas de sus compañeros. — ¡Es ridículo que ese Dylan se haya enamorado de una plebeya!

    Hiram apretó con fuerza las riendas de su montura y exclamó:
    — ¡Desearía que un rayo te fulminara, Sakyo Star!

    A pesar de los años de amistad que le unían a Sakyo, Night no pudo desearle nada más que desgracias. No conocía la razón, pero no le había sentado nada bien aquel comentario tan hiriente.

    — ¿Estás bromeando, Dylan? — le preguntó Adela al joven noble cuando éste llegó a la mansión y les mostró a las chicas su brazo izquierdo, curado milagrosamente.
    — ¡Lo digo en serio! — replicó Dylan. — ¡Estaba viendo el combate de Luna cuando me di cuenta de que había alguien más ahí y antes de darme cuenta de lo que había ocurrido me encontré tirado en el suelo y con mi brazo completamente curado.
    — ¿Curado como por arte de magia? — le preguntó la sirvienta, escéptica.
    — No es algo tan raro. — le recordó Helen. — Al fin y al cabo, todos sabemos que Luna tiene poderes sobrenaturales.
    — Y el príncipe también. — añadió la aludida al recordar lo ocurrido el día anterior en la plaza.

    Sus amigos la miraron asombrados y la presionaron para que les diese todos los detalles del rescate del condenado.
    — ¡¿Te enfrentaste al príncipe?! — exclamó una horrorizada Adela cuando su amiga terminó de relatar la historia. — ¡¿Cómo pudiste ser tan imprudente?!
    — En realidad, el hijo del rey me ayudó. — matizó la ojiazul, que no deseaba un discurso al estilo de Turiel y Elías. — Fingimos que luchábamos de verdad y usamos nuestros poderes para escapar de los soldados.
    — ¿Podría haber sido el príncipe la persona a la que vi en el bosque? — les preguntó Dylan, que no salía de su asombro al descubrir que su alteza había ayudado a escapar a un fugitivo condenado por su padre.
    — Eso es imposible; el príncipe se encontraba observando el combate junto a los demás nobles. — declaró Helen con impaciencia.
    — Eso significa, a menos que el hijo de Iorek tenga el poder de estar en dos sitios al mismo tiempo, que hay más personas que poseen habilidades especiales. — dedujo Aarón, sobrecogido por aquella posibilidad nunca barajada.
    — ¡Ahora no importa nada de eso! — exclamó el joven Aguilar alegremente mientras se acercaba a Luna y le daba un abrazo de oso que la dejó sin respiración. — ¡Lo importante es que Luna ha logrado derrotar a Leónidas y ha dejado su orgullo por los suelos! ¡Adiós a los problemas!

    Para su sorpresa, los demás le lanzaron miradas de soslayo a la chica y se marcharon haciendo comentarios sobre su precipitación al dar por hecho que todo había acabado.
    — ¿Qué les pasa? — le preguntó Dylan a Luna, que se apresuró a apartarse y a mirar fijamente al suelo.
    — Ve-verás, Dylan, cuando acabó el combate, el príncipe Night vino a verme y…me invitó a asistir a un baile que tendrá lugar en el castillo esta noche. Y me temo que…dije que sí.

    La chica cerró los ojos con fuerza y aguardó una nueva lluvia de reproches por parte del noble, que se tomó la noticia con sorprendente calma, con diversión incluso.
    — Pues no veo ningún motivo de preocupación. — dijo Dylan. — Tan sólo tengo que asistir a la fiesta y actuar como si yo hubiese sido el ganador del combate. ¡Y tú te vienes conmigo!
    — ¡¿Có-cómo?! — exclamó la asombrada Luna. — ¡¿Estás loco?! ¡Sabes muy bien que Turiel y Elías se disgustarían mucho si yo fuese al castillo!
    — Pero tú me has metido en este lío así que tendrás que ayudarme a salir de él.
    — ¡¿Cómo puedes tener tanta cara de decir eso, estúpido noble arrogante?! — chilló la joven empujando a su amigo. — ¡Fuiste tú el que me suplicó que me hiciera pasar por ti y luchara contra Leónidas!
    — No lo recuerdo. — bromeó el heredero de los Aguilar.

    Perdiendo los estribos por completo, Luna se abalanzó sobre su amigo y le hizo caer sobre la cama en el mismo momento en que Helen y Aarón regresaban a la habitación cargando con un gran paquete envuelto en papel de regalo.
    — Me parece que hemos llegado en mal momento. — le susurró la primera al segundo al ver a Luna sentada a horcajadas sobre Dylan.
    — Igual deberíamos dejarles algo de intimidad. — replicó Aarón con una sonrisa burlona dibujada en el rostro.
    — ¡No es lo que parece! — se apresuró a explicarles Luna mientras se apartaba de Dylan. — ¿Q-qué es eso que lleváis?
    — Es un regalo que he encontrado en la escalinata de la entrada cuando me disponía a marcharme. — respondió su amiga dejando el paquete sobre la cama. — Tu nombre está escrito como destinatario.

    Llevada por la curiosidad y por las miradas suplicantes de sus compañeros, la ojiazul se apresuró a desgarrar la envoltura y levantar la tapa de cartón para descubrir que el regalo era un hermoso vestido de fiesta y un par de resplandecientes zapatos, todo ello de un puro color blanco.
    — Es hermoso. — susurró Helen, cuyos ojos brillaban tanto como aquellas vestimentas. — Tiene pinta de ser carísimo.

    Incluso Luna, a la que no le interesaba el aspecto físico de las cosas, tuvo que reconocer que no podía apartar la mirada de aquel regalo, cuyo tejido se deslizaba entre sus manos como si tratara de agua líquida.
    — ¿Quién te lo ha regalado? — le preguntó Dylan.
    — No hay ningún nombre como remitente. — dijo Aarón, que se sentía especialmente nervioso por ese hecho. — Lo único que hay es una nota en la que el remitente expresa sus deseos de ver a Luna con el vestido y los zapatos puestos en la fiesta de esta noche.

    El sonriente Dylan se acercó a Luna y declaró:
    — Pues no podemos decepcionar a una persona que se ha tomado tantas molestias.

    Durante las horas siguientes, Luna utilizó sus poderes para eliminar cualquier rastro de dolor y herida de su cuerpo mientras Helen y Adela, esta última con cierto reparo, la ayudaban a arreglarse para la fiesta. Cuando el duro proceso hubo finalizado, la joven, vestida y calzada con los regalos del desconocido, maquillada y peinada, parecía una verdadera dama de la nobleza.
    — ¿Quién eres tú y qué has hecho con mi Luna? — le preguntó Dylan, quien vestido con sus más elegantes vestimentas, la esperaba junto a un carruaje que había pedido en secreto para que ni Turiel ni Elías ni su madre se enterasen de lo que iban a hacer.
    — Muy gracioso, tonto de remate. — replicó Luna, que aceptó de mala gana el brazo que su amigo le tendió para ayudarla a subir al carruaje. — Te juro que algún día pagarás por esto.

    Su acompañante sonrió a pesar de la amenaza y le ordenó al cochero que emprendiera el rumbo al castillo de los Monhaust.

    Mientras la nobleza se reunía en el castillo para la celebración, Tensai se reunió con Madame Madeline, Lord Andreas y Rasputín, el viejo sacerdote que habitaba en la capilla del castillo.
    — ¿Por qué le enviaste semejante regalo a Luna, Tensai? — le preguntó la dueña del burdel a su pareja. — Ni siquiera sabía que conocieras a la chica.

    El sabio, que se había deshecho de su imagen de anciano y volvía a mostrar su verdadero aspecto, apartó la mirada de su taza de té y respondió:
    — Tuve un encuentro fortuito con ella en los archivos.
    — ¿Y lo del vestido y los zapatos? — le preguntó la única mujer del grupo. — ¿No será que intentas seducirla?
    — ¡Yo jamás te haría algo así, Madeline! — exclamó el joven Tensai, indignado por la pregunta. — Sin embargo, hay algo…especial en esa chica. Algo que podría convertirla en un objetivo “suyo”.
    — ¿Qué iba a querer el Ángel Caído de una chica humana? — le preguntó Andreas mientras se paseaba alrededor de la mesa en la que estaban sentados sus tres compañeros.
    — Eso es lo que no sé. — respondió el líder del grupo, que se incorporó y se acercó a la estantería donde había dejado su urna. — Por esa razón le envié ese regalo a Luna; para que acudiese a la fiesta, ya que, como ya le dije a Madeline, estoy seguro de que “él” está en el castillo.
    — ¿Y quién es esa tal Luna? — les preguntó el clérigo, pues él era el único que no conocía a la joven.

    Tensai deslizó la punta de sus dedos sobre los complejos grabados de la urna al tiempo que respondía:
    — Luna Reagan, la única superviviente de la familia real y legítima heredera al trono de Kira. Pase lo que pase, sea cual sea “su” plan, debemos proteger a la chica para evitar que se vea afectada por “sus” oscuros propósitos.

    Los demás asintieron y acordaron que se mantendrían vigilantes para descubrir los planes del Ángel Caído, cuyo nombre era considerado un tabú en el Cielo.
     
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    Hola gracias por la invitación :3 a continuado muy bienn!!! y que bueno que le regalaron ese vestido con esos zapatos :3 que hermosa se debe de ver, ya quiero que el principe la vea :D, me ha gustado mucho, la trama continua atrapante :3
    Saludos!!!
     
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