Cronicas de un Amor Extraño[Abandonado]

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Kayazarami, 5 Septiembre 2007.

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    Kayazarami

    Kayazarami Usuario común

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    Cronicas de un Amor Extraño[Abandonado]
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    Cronicas de un Amor Extraño

    Crónicas de Un Amor Extraño

    RESUMEN: Cumplida Su misión auto impuesta, matar a Naraku, Sesshômaru inicia su vida como Lord del Oeste, teniendo que cumplir con el primero de sus deberes: contraer matrimonio con una poderosa demonio, princesa del Norte.

    LEER TODOS, MUY IMPORTANTE: Hola a todo el mundo, bueno, debo advertir que, sintiéndolo mucho y a pesar de todo, la norma de no poner lemon en el fic la voy a pasar por alto (de todas formas no se que diferencia hay entre ponerla aquí y el en Blog, todo el mundo puede leerlo igualmente y la mayoría somos menor de edad, así que esa regla no tiene sentido). Que quede claro que no lo hago por desobedecer explícitamente a los líderes de foro ni nada así (hasta ahora no lo había echo antes) es solo que este fic queda mal si lo descuartizo para ponerlo en el Blog, debe leerse seguido.
    Así pues, las personas susceptibles al lemon no deberían comenzar a leer este fic, ni siquiera el primer capitulo (recalco: si eres susceptible, NO leas el primer capitulo ni loc@)
    De todas formas, cuido mucho los lemons que parecen.

    Capitulo 1. Deshonra Manchada de Sangre Pura.

    Con tranquilidad, la hermosa youkai tomo la mano de su padre, que la observaba con un dejo de tristeza en los ojos, una muda angustia que parecía estar devorando su alma ante aquello.

    -Lo siento, hija.

    -Tranquilo, padre- le sonrió quedamente- Comprendo tus motivos. No hay más remedio.

    Katsumi, Señor Taiyoukai del Norte, la miro de nuevo y ella le sonrió con calma. Aquel era el día de su boda, el momento en que sería entregada a otro demonio, abandonando su familia para pasar a pertenecer al Clan de su marido.

    Shakaya era, sin duda alguna, una de las youkais más bellas que circulaban por ese mundo. Sus ojos eran de un color azul pálido como el hielo, mientras que sus cabellos esmeraldas, que le arribaban poco más abajo de la cintura, emitían destellos que brillaban con luz propia, no era demasiado voluptuosa, su cuerpo era de proporción delegada, con caderas ligeramente anchas. Y las facciones de su rostro parecían esculpidas por un ángel, sin ninguna marca a excepción de una media luna con forma de balancín. Su sangre, en cambio, era una de las más puras entre los de su raza, perteneciente a las Tierras del Norte, Princesa Taiyoukai, pero por desgracia, segunda en nacer. Una gran guerrera, poderosa como pocas, pero con un corazón compasivo, difícil de detectar, pero ahí estaba. Siempre portaba un rostro apacible y meditativo, de una personalidad tranquila y calmada.

    La heredera directa del Señorío era sin duda su hermana Haraki, muy hermosa, pero de corazón despreciable y demasiado altiva y orgullosa como para mantener un buen reinado. No duraría mucho en el trono una vez su padre falleciera, pero este tardaría aún tal vez siglos en pasar a mejor vida, de modo que no debía preocuparse por eso en aquellos momentos.

    Por ese motivo y su posición el la línea del Trono, Shakaya había sido reclamada en matrimonio y su padre, no pudo negarse, procediendo de donde procedía la demanda.

    La pacifica youkai tomo el brazo de Katsumi, justo cuando los majestuosos portones se abrieron de par en par, aventando que era hora de pasar.

    Recogió un poco los pliegues de su kimono blanco, lanzando un suspiro al aire y apretando suavemente el brazo que se posaba sobre el de su padre, dándole unas fuerzas que sabía, necesitaba él más que ella.


    Metros por delante de ellos, un poderoso Taiyoukai esperaba junto a el Sacerdote Demoníaco que los declararía pareja ante los allí presentes.

    Portaba un yukata ceremonial que lo hacía ver esplendido, mientras sus largos cabellos plateados recogidos en una faustuosa coleta ondeaban ligeros debido al aire procedente de los portones. Sus fríos ojos dorados se posaron el la femenina figura que avanzaba con su padre a través del pasillo ornamentalmente decorado, detectando un brillo poderoso de irritación el los ojos del Señor del Norte, al cual parecía hacerle escasa gracia entregarle a su hija en matrimonio, lo miraba con odio muy mal contenido.

    Casi le vinieron ganas de declararle abiertamente y ante todos los presentes que a el le interesaba menos que a nadie obtenerla por esposa. De hecho, ni tan siquiera le agradaba la demonio y era la primera vez en su vida que la veía.

    Maldijo mentalmente a su madre otra vez por hacer aquello. Comprendía sus motivos y ya no tenía excusas para negarle lo que tanto le había pedido. La lucha contra Naraku había finalizado hacía ya varios meses y su búsqueda por un poder mayor también con ella, al obtener la Souunga, la legendaria katana de su padre, que lo aceptó como dueño apenas sus garras tocaron su mango.

    Por lo tanto, debía asumir sus responsabilidades de nacimiento y ascender al Trono del Oeste, como Taiyoukai de sangre pura que era. Pero para realizar sus metas, debía contraer matrimonio con una Taiyoukai de sangre tan limpia como la de él y noble cuna. Exactamente con una youkai como la que tenía ante él.

    Cuando Katsumi le entrego la mano de su hija, la tomo con indiferencia y la guío sin mucha emoción hasta el altar. Se fijo en ella con disimulo. Si, era hermosa, sin duda, tan bella como su madre le había mencionado. No parecía arrogante, aunque bien sabía que no había demonio que no lo fuera, aunque apenas podía verlo por el velo que ocultaba el rostro de ella, le pareció que la expresión de sus ojos y su rostro tan solo detonaba una increíble paz.

    ¿Le era incluso más diferente que a él aquel matrimonio o solo se lo parecía? Bueno, al menos le hacía las cosas más fáciles si no tenía que mediar con una demonio irascible y violenta con un ego insoportable.

    Por otro lado, Shakaya también había analizado al demonio que había frente a sus ojos. Tenían una actitud fría y a pesar de ocultarlo, bastante orgullo y un carácter exacto al hielo que asomaban sus ojos. Era muy guapo, cierto, pero si pudiese escoger, no se casaría con él. Algo le delataba que Sesshômaru no era precisamente el indicado para comprenderla, no iba a ser un buen marido.

    Se inclinaron ante el Sacerdote Demoníaco y este comenzó su largo Sutra de palabras incoherentes y sin sentido, que ambos ignoraron, todavía sumergidos en sus pensamientos. Se levantaron cuando fue oportuno y Sesshômaru se dirigió hacia ella, dejando caer el velo que cubría su rostro.

    Por un momento, un brevísimo instante que apenas duro unos segundos, sus facciones se mostraron asombradas y sus ojos se abrieron ligeramente al descubrir por completo la belleza que se presentaba en la demonio.

    Después, sin mucho animo, deslizo el kimono por su hombro derecho y acercando su rostro a la suave piel descubierta, la mordió con fuerza, marcándola como suya. Espero escuchar un grito de dolor o angustia, como había presenciado en otras uniones entre demonios, pero ni un pequeño suspiro salió de la boca de Shakaya.

    Cuando termino, espero para que ella hiciera lo propio con él y lo marcara, como podía hacer al ser una Taiyoukai, pero no parecían ser sus intenciones, ya que no hizo el más leve gesto por aproximarse o mover su yukata.

    Se quedo aun más sorprendido. ¿No iba a marcarlo? ¿Le concedía la libertad de traicionarla y estar con cualquier otra que desease? ¿Pero que le ocurría a la demonio esa? ¿Acaso no sabía que si lo marcaba y él la engañaba con otra, la señal desaparecía y era libre de volver con los suyos de nuevo?

    Algunos cuchicheos se dejaron oír por la sala al percatarse de que ella no marcaba al inminente Señor del Oeste, incrédulos y asombrados, los presentes se hacían más o menos las mismas preguntas que el “novio”.

    Sesshômaru dirigió una discreta mirada a su madre, por si ella comprendía de qué iba todo aquello y la descubrió tan intrigada y extrañada como el resto. Miro al Señor del Norte, el cual tenía las garras cerradas como puños, pero si parecía entender lo que pasaba.

    Volvió a Shakaya y la descubrió mirándolo con la misma tranquilidad que antes. Dudoso, le tendió una de sus garras, que ella tomo. Los cuchicheos aumentaron de volumen, pues aquello daba por concluida la ceremonia.

    Cogidos de la mano, la ahora pareja se dirigió hacia la Sala del Trono del Oeste, en donde Sesshômaru tomaría definitivamente sus derechos y sería proclamado Señor de esas Tierras, bajo las miradas de dos centenares de presentes, su madre, los Taiyoukais del resto de territorios y la apacible mirada de su ahora mujer.



    Un mes se sucedió desde aquellos acontecimientos y en el Castillo del Oeste la rutina diaria se había impuesto sobre todos sus moradores.

    En las habitaciones reales, Sesshômaru despertaba como cada mañana en la agradable soledad de su cama. Desde un buen principio había anunciado sus intenciones de dormir solo, y Shakaya no se había opuesto a ellas, ni tan siquiera hizo un comentario al respecto, tan solo asintió con su rostro de imperturbable calma, que lograba sacarlo de sus casillas.

    No lograba entender que iba mal con él. Nunca había deseado casarse para no tener que soportar a una estúpida y vanidosa demonio y ahora que lo había echo por necesidad, su “mujer” no le prestaba la mas mínima atención, ni a él ni a sus acciones. Y en lugar de estar contento con la situación, esta le irritaba.

    ¿Pero que podía hacer? Lo único que no lograba comprender era por que motivo ella no parecía odiarlo, después de todo lo que paso. No tenía ningún derecho a reclamarle por su actitud, a lo mucho que podía hacer era agradecer que ella no hubiera regresado al Norte después de todo.

    Justo cuando acababa de vestirse, se abrieron las pesabas puertas de su dormitorio y su madre entro en el. Empezaba a hacerse costumbre que Seisshime tomara el desayuno en compañía del Señor del Oeste, su hijo.

    Sin decir palabra, ambos se sentaron en la gran mesa de roble que reinaba en la sala contigua y de inmediato varios siervos les trajeron el desayuno.

    -Traes mala cara.

    -…

    -¿Si?

    -Estaba pensando.

    -¿En Shakaya?

    Sesshômaru asintió en silencio.

    -Nunca vas a arreglar nada si no usas las palabras para hacerlo, Sesshômaru….

    Ignoro el comentario de su madre, mientras comía a un ritmo lento y su mente divagaba de nuevo. Tras ser proclamado Señor del Oeste y el gran banquete que se ofreció a los allí presentes, él se había retirado junto a Shakaya a sus aposentos y allí le situó los puntos sobre las íes de una forma… Poco civilizada.

    **Flash Back**

    Hizo un leve gesto con su mano y los dos guardias que había junto a su habitación se movieron, abriendo las pesadas puertas y cediéndole el paso a su ahora señor. Este se aseguro de que Shakaya estuviera dentro antes de dar la orden de cerrarlas con otro mudo movimiento de mano.

    Cuando volteo, tan solo observo como ella miraba con una leve curiosidad la habitación. Le indico que tomara asiento, ella obedeció y el quedo en pie, mirándola antes de pronunciar palabra.

    -No me has marcado.

    -Cierto.

    -¿Sabes lo que eso significa?

    -Si- Sesshômaru suspiro, ¿es que la voz de ella jamás perdía el tono pausado?- Has tomado mi libertad pero yo no te he arrebatado la tuya.

    -…

    Sin duda sabía perfectamente lo que había echo y, lejos de arrepentirse o preocuparse, más bien parecía indiferente a ese hecho. ¿Pero que clase de demonio era esa? ¿Una dispuesta a permitir que él la traicionara a sus anchas? Dudaba mucho que el motivo que evito que lo marcara fuese que confiaba plenamente en la honradez del youkai, si era la primera vez en sus vidas que se encontraban…

    Un momento. Tal vez, solo tal vez… ¿Pudiera ser que ella buscara ridicularizarlo ante el resto de presentes? Sin duda gracias a la anormalidad de la ceremonia, iba a ser una de las más comentadas de los próximos meses. ¿Le había dejado como un insignificante idiota al que no valía la pena marcar? Aquello lo enfureció.

    -Tu…

    -¿Si?

    -Me has dejado en ridículo.

    -¿Eso creéis?

    - No hay otra explicación.

    -…

    Shakaya no le contesto y aquello lo tomo como un sí. Se enfureció aun más. ¿Pero quien se creía aquella estúpida para jugar con su orgullo y su honra? Él tan solo había escogido casarse con una poderosa Taiyoukai para limpiar el nombre que su padre había ensuciado al engendrar un hanyou con una mujer humana.

    Muy bien. Se arrepentiría de lo que había echo. Ahora era suya y si lo deseaba, la castigaría por su desfachatez. Se aproximo a ella, que tan solo lo miraba quedamente a los ojos y la abofeteo con fuerza, marcando el hermoso rostro con algunos arañazos a causa de sus garras.

    Del imprevisto golpe Shakaya quedo en el suelo, pero ni un solo grito o reclamo se escucho de sus labios, se limito a incorporarse de nuevo y quedar frente a él. En cualquier otra ocasión Sesshômaru supo que le habría respondido o habría salido huyendo del lugar, pero esa noche no podía.

    Era la noche de bodas y si ella escapada del dormitorio, podría declararla deshonrada, puesto que hoy en día ya no había demonios vírgenes, la lujuria que recorría sus cuerpos las hacia entregarse a cualquiera en pronta edad en busca de placer a pesar de que las leyes del matrimonio especificaban que ellas debían ser vírgenes, y si no lo eran, podían desecharlas y ser ejecutadas por deshonra a su propio Clan.

    Los matrimonios, pues, se efectuaban por dinero o posición, en vista de que la virtud de las demonios era algo imposible de esperar. Ni el más loco rechazaría a una Taiyoukai hija de una de los Señores tan solo por no ser pura, pero ella había herido su orgullo y si trataba de huir de su habitación haría que le cortasen la cabeza.

    La tomo por el cabello y la empujo hacia el lecho, para después acercarse y hacer trizas el kimono, sin pararse a pensar en al belleza de la tela o su valor. Sesshômaru sonrió muy brevemente con crueldad al notar que ella no oponía resistencia.

    Se aparto un momento, dejándola totalmente desnuda sobre las sabanas, olvidando fijarse en sus hermosos cabellos, la belleza de sus pechos o la perfección de su cuerpo, a causa de la ira y el orgullo herido.

    No la acaricio, ni probo su cuerpo y mucho menos la beso. El, que era un amante experto, podría haberse dado cuenta de la belleza que tenía consigo y haberla disfrutado plenamente, pero ese no era el caso.

    Se despojo rápidamente de su ropa y se situó sobre ella, sin ninguna delicadeza. Si la hubiera mirado a la cara, podría haber visto que toda la calma y tranquilidad había sido sustituida por una expresión de miedo e impotencia, que el cuerpo de ella temblaba y sus finas garras apretaban con fuerza las sabanas, que aquella reacción por más violenta que fuera la situación no era propia de una youkai experimentada, pero ignoro totalmente aquellos signos y la penetro con violencia, sin cuidarse de contener ninguno de sus instintos ni deseos.

    Shakaya dejo escapar un grito de dolor, pero él no se detuvo y comenzó a moverse con fuerza en su interior, disfrutando de la calidez y la presión que rodeaba toda su hombría, sin preocuparse de que eso no era lo habitual.

    No la volvió a escuchar gritar, podía oír leves gemidos de angustia y sufrimiento, pero sabía que se lo merecía, era el justo castigo a su insolencia y aprendería a no tocar su orgullo ni su honra así fuere a golpes. Lo respetaría o su vida a partir de ese momento sería un infierno.

    Continúo moviéndose con fuerza, viendo por un momento el rostro contraído de ella por el dolor y las lagrimas que caían con furia por sus ojos. Los colmillos se apretaban contra su labio haciéndolo sangrar. Se extraño, aquella reacción era demasiado para lo que hacía, trato de ignorarla y aumento el ritmo de sus embestidas, sintiendo como un cálido liquido caía de la intimidad de ella, bañando su miembro.

    Al parecer a la muy desgraciada le agradaba la violencia, pensó, y se volvió realmente más violento que antes, sacudiéndola con fuerza, haciendo que ella volviera a gritar, pero ignorando que no se debía al placer.

    Y, al fin, con la estocada más fuerte que pudo darle, se derramo en su interior, acabando con aquella humillante tortura, considerando finalizado el castigo. Salío de ella con brusquedad y se acerco a su oído, observando el rostro totalmente desfigurado por el dolor, cubierto de sangre y lagrimas.

    -No te atrevas a volver a ridícularizarme o la próxima vez no tendrás tanta suerte.

    Se separo completamente y cayo rendido al sueño, obviando la demonio que seguía temblando y llorando junto a el y que lo abandono solo en el lecho con las primeras luces del día.

    Y al despertar la realidad lo atravesó.

    Solo al amanecer comprendió que toda aquella paz, tranquilidad o calma que la demonio había dejado ver durante el día no era otra cosa sino pureza. El no marcarlo había sido un acto de confianza e inocencia, por que seguramente no había querido que él se sintiera sometido a una hembra ingenua como ella había demostrado ser.

    Por que más que herir su orgullo o ridiculizarlo, en realidad ella le había entregado una de las honras más grandes que en ese tiempo una demonio podía darle a su pareja al unirse a ella en matrimonio.

    Solo pudo entenderlo esa mañana después de casarse, al percibir un olor extraño en su cama y encontrar las sabanas ligeramente manchadas de sangre, una sangre ajena a la del mordido labio de la youkai o las heridas de sus mejillas, que olía diferente. Por que Shakaya era virgen. O al menos, lo había sido. Por que se había casado con él pura, inocente y casta, de una forma honrosa, algo que ninguna otra demonio podría haberle dado.

    Y fue entonces cuando también entendió por que el Señor del Norte lo había mirado como si no mereciera lo que iba a entregarle. Por que realmente, no había merecido recibirlo.
     
  2.  
    Tirabuzones

    Tirabuzones Usuario popular

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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    O.O, OoO, oOo, ºOº, 0O0, O_O. O-O, O,,O, Ya no se que mas cars e asombro pone. Pobre nena, tan joven e inocente y el tan hijo puta y despreciable (lo sieto jeje) Pobrecita... la verdad es que a veces se me quitan hasta ganas e perder la virginidad... Me ha gstdo mucho el rpimer capitulo y espero que no tardes mucho en poner el siguiente. Me ha encantado es genial yyo estaré en tos tus fics mientras me meta en cemzo muajajaja.

    Cuentas con todo mi apoyo y con toda mi ayuda.

    Bueno, adiós.

    Que kawai, fui la primera en postear weeeeee!!!!!!!!!!!
     
  3.  
    Yamita

    Yamita Guest

    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    O.O
    Que fic tan genial!!!
    Pobre Shakaya =( Realmente me molestó la actitud de sesshomaru ¬¬ Tonto orgulloso!!!
    Me encantó el fic, espero pronto el proximo capitulo, tenés una lectora adepta en mi!!
    Espero que andes bien, besos!
    Yami
     
  4.  
    Raquel

    Raquel Entusiasta

    Leo
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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Menudo´´fic´´,me ha gustado muxííísimo...que cruel Sesshomaru...por favor no hagas que le odie que me muero...tienes que poner la conti..me has dejado PICADÍIIISIMA,y seguiré tu ´´fic´´hasta el final.
     
  5.  
    IlEiN LoVe

    IlEiN LoVe Usuario común

    Aries
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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    que horrible para ella
    entregarse pura y no ser apresiada por eso...
    me encanta el fic!!!!!
    siguelo pronto!!!!
    te ha quedado buenisimo!!!!
    chao
     
  6.  
    Kakis

    Kakis Usuario común

    Piscis
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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Konichiwaa!! Kayazarami-chan!! Me encantoo el primer capi!! ^^ esta super kawaiii!! ^^ jejeje Sigueloo prontoo pliiss! Ya kieroo saber q pasa! ajajaj byee bsoss...

    Att.: http://foro.cemzoo.com/showthread.php?t=159815

    Kakis312.
     
  7.  
    Beatriz22390

    Beatriz22390 Guest

    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Hola!!
    Tu nuevo fic está genial, pero pobrecita, me dio pena lo que pasó.
    Deseo leer el segundo capitulo, seguramente será igaul de interesante q el primero.
     
  8.  
    Tara

    Tara Entusiasta

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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    wolaaaaa

    ¿no creerias k con esse tonto aviso ibas a evitar k lo leyera no?

    una cosita cariño mio ¿de k me suena el nombre de shakaya????
    k morro k tenes!

    definitivamente cada dia m sorprendes mas, como has dejao a sessh como tonto!nota muuuuuy especial: pobrecica, no podia aguantar sin violar a nadie, ya hacia demasiao tiempo k no lo acia juajua
     
  9.  
    Shimae

    Shimae Entusiasta

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    Escritora
    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Que bien te quedo!!!!!
    por la conti pronto
     
  10.  
    angome-

    angome- Iniciado

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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Hola!!!Me ha encantado el primer capi y de verdad espero que lo continues pronto tienes mi apoyo COMPLETO JEJE
     
  11.  
    Kayazarami

    Kayazarami Usuario común

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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Makar... Cruel inhumana... Buaaaaaaa!!! Para una vez que me escribes más de dos lineas y me has dejado traumatizada... Lo del nombre solo es por que no sabia cual poner y Sesshôamy y Shakaya pegan. (Fijate, ella tiene el pelo verde y los ajoz azules, en que nos parecemos? ¬¬)

    Arigato por el apoyo!!!
     
  12.  
    Kayazarami

    Kayazarami Usuario común

    Capricornio
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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Capitulo 2. Beso purificador Sin odio.

    Shakaya iba pensando en sus cosas, distraídamente, como siempre, mientras cruzaba los extensos pasillos del Castillo y a su paso tan solo se escuchaba el ulular de su fino traje azul pálido, sujeto con un corsé a su pecho y vientre, que marcaba mucho mejor sus formas que un kimono y la hacia ver esplendida, del cual surgía una fina tela azul pálida también que rodeaba sus piernas, una larga falda que se arrastraba por el suelo haciendo imposible averiguar si bajo ella iba descalza o no, mientras su mente viajaba por otros mundos.

    Ni siquiera se paró a preguntarle el por que, ni ella intento rebatirle, Sesshômaru saco sus propias conclusiones y escogió lo que le pareció el mejor castigo. Tal y como pensó el día de su boda, Sesshômaru no era compañero para ella. Dudaba que el demonio fuera del tipo que necesitaran pareja, si no más bien de aquellos que les agradaba la soledad.

    No le guardaba rencor por lo ocurrido, tampoco es que le fuera indiferente, simplemente prefería no pensar en ello, por que no fue una experiencia agradable ni mucho menos. El único consuelo que tenía, era que las marcas de su cara habían desaparecido dos días después.

    Durante toda su vida, se había mantenido virgen, pero no precisamente para cuando llegara el momento de entregarse a su compañero. No es que fuera inocente o ingenua como muchos solían pensar, sino que era lo que consideraba más práctico. En el caso de haberse convertido en un saco de hormonas ambulante, como su hermana Haraki, la hubiera llevado a tener que complacer a todos los estúpidos machos creídos del palacio del Norte.

    O al menos eso era lo que había pensado, al ver que Haraki se dejaba poseer hasta por el más insignificante demonio que la “cortejase” un poco. Por eso, asociaba la idea de que, tras su primera vez, podía pasar a ser una bestia sedienta de sexo o algo peor y la sola idea le daba asco. No iba a convertirse en algo tan despreciable así tuviese que quedarse virgen por el resto de sus días.

    Tal vez por eso no odiaba a Sesshômaru por lo que le había echo. Durante toda su vida, se concentro más en volverse poderosa, entrenarse y luchar junto a su padre en la batalla que prepararse para el matrimonio o algo parecido.

    Por ello, estaba acostumbrada al dolor. No valía la pena negar que lo que había sentido su “noche de bodas” había sido el peor tormento que jamás hubiera imaginado ir a sufrir en su vida, pero se libro de la duda de convertirse en algo parecido a Haraki y eso, en cierto modo, la aliviaba.

    Llevaba viviendo el aquel Castillo durante un mes. Apenas había cruzado dos palabras con “su señor” desde la boda y, sinceramente, no era por rencor, si no por que una de dos: o Sesshômaru no le hablaba, o todo lo que él decía le sonaba a una orden.

    Y si el muy fresco se creía que iba a tolerar que le diese ordenes o mucho mejor, que las iba a cumplir, la llevaba clara con ella.

    Salio a pasear por los extensos y hermosos jardines, como solía hacer cada mañana al despertar. Eran en su opinión, lo único bueno de aquel Castillo: los jardines. En el resto, era mucho más hermoso el Palacio del Norte, que carecía de espacios verdes por estar en las zonas heladas, pero a cambio, tenía las visiones más hermosas que la blanca nieve les pudiese dar.

    Suspiro casi imperceptiblemente, aspirando el olor a las flores de por allí, olía a rosas, magnolias y claveles, tres de sus flores favoritas y caminando guiada por el olor, llego hasta un pequeño cerco rodeado por arbustos, el cual estaba invadido de esas flores y sobre ellas, esperaban sus dos mononokes. Hacía tiempo que no los veía, pues los había mandado al Norte para entregarle una carta a su padre.

    Las grandes bestias a saludaron con su habitual “Piiiu”. Eran seres grandes, como dos perros pero con apariencia de zorro y algunos rasgos felinos, cada cual tenía siete colas y, mientras uno era totalmente negro, el otro era completamente blanco.

    Unas suaves llamas los rodearon y al minuto siguiente todo lo que quedaba de las poderosas figuras eran dos pequeños zorritos que se lanzaron sobre ella para lamerle la cara. Shakaya los recibió en sus brazos y luego se tiro al centro de los arbustos, para jugar con sus mononokes entre las flores, como hacía desde que era apenas un cachorro de inu youkai y, sin embargo, los mononokes habían siempre sido así, pequeños y transformándose en grandes.



    Sesshômaru salio algo fatigado del desayuno con su madre. Últimamente, cada vez le era menos difícil entenderse con ella, aunque nunca había tenido grandes problemas para hacerlo. Seisshime había intuido gran parte de lo que ocurrió la noche de bodas y se había enfadado más de lo que él creía que sucedería. Primero le había sorprendido el hecho de que ella fuese virgen, pero cuando le explico más o menos cuales creía que eran los motivos de la youkai para haberse mantenido casta, casi le pareció peor lo que había echo.

    Y su madre…Prácticamente había amenazado con matarlo si no le pedía disculpas ahora mismo. ¿Pero que diablos pretendía que hiciera? La culpa no era totalmente suya, por que la estúpida esa no le había siquiera intentado contar la verdad de sus acciones.

    Aunque… ¿Él se hubiera parado a escucharla? No. La habría tratado peor por intentar engañarlo y para cuándo descubriese que le había sido sincera, el mal estaría hecho, como ya había pasado. No hubiera valido la pena ni intentarlo y tal vez el “castigo” habría sido mucho peor.

    La Taiyoukai, sin duda alguna, era inteligente y por eso había callado.

    Camino con pesadez por el Castillo, sabiendo que en apenas unas horas, comenzaría su “jornada” como Señor del Oeste, teniendo que reunirse con el Consejo, luego a ocuparse de los Juicios, que tan solo se realizaban una vez al mes, para su desgracia ese día. Y ni hablar de las invitaciones de otros Taiyoukais para sus fiestas o reuniones, que rechazaba amablemente por ahora, pero a las que tarde o temprano tendría que asistir.

    Ahora comprendía por que su madre se había empeñado en que tuviese compañera, a parte de para darle respeto y credibilidad, por que necesitaba alguien en quien apoyarse, alguien que estuviese de su aparte sin reparos. Y por su culpa, el invento había salido mal y era en Seisshime en quien debía apoyarse.

    Decidió salir a los jardines a dar una vuelta en intentar despejarse. Llevaba casi un mes muy ofuscado por todo y lo peor, sus instintos se estaban descontrolando. Como, por “advertencia” de su madre, no debía traicionar a Shakaya, no podía calmar sus ansias con ninguna amante ocasional y, aunque por ahora podía contener sus impulsos, no sabia que pasaría cuando entrase en temporada de “celo”.

    Detuvo su paseo y decidió ir a tomar un baño bien frío antes de comenzar sus labores, si no, poco sería capaz de hacer… Dio media vuelta en dirección al castillo cuando una suave y ligera risa le hizo detenerse.

    Casi parecía un regalo para su desarrollada audición aquel sonido. Se encamino al lugar de procedencia, que eran… ¿unos arbustos? Volvió a escuchar alguien reírse e imagino que tras las frondosas ramas habría un claro o algo parecido. Movió un arbusto ligeramente y algo salto y se deposito sobre uno de sus hombros.

    Lo miro impasible y se encontró con un mononoke blanco en su forma simple, que lo miraba con curiosidad, olisqueando por aquí y por allá, mientras ronroneaba y le decía “Piiiiiu”.

    ¿De donde había salido un mononoke? Se suponía que su Castillo estaba lo suficientemente protegido como para que absolutamente nada pudiera entrar. Así que la única conclusión lógica era que el demonio pertenecía a alguno de loa habitantes de él. Hizo memoria… No, no sabía de nadie que tuviera uno, aunque tal vez la respuesta estaba tras los arbustos.

    Volvió a hacer a un lado el conjunto de ramas y follaje cuando otro de esos bichos salto a su hombro libre. Pero bueno, ¿es que tenía una plaga de mononokes tras aquellos arbustos y no lo sabía?

    Miro al animal demoníaco, este era de un color negro y no lo estaba observando precisamente con curiosidad, como el blanco, si no que tenía la espalda levantada y el pelo erizado, mientras le gruñía, con un “Piiiiu”, enfadado.

    Se cuestiono si debía matar solo al negro o a los dos. Alzo una de sus garras para librarse de los “insectos”, cuando una risa lo dejo parado en su sitio. Movió un arbusto y se encontró con Shakaya que lo miraba divertida, estando con un mononoke cariñoso a un lado y otro bufado al otro.

    Estos, saltaron hacia ella y la tiraron al pasto, como ofendidos por que se riera de ellos. Sesshômaru se quedo mirando la escena; Shakaya y sus mononokes estaban en un precioso claro de amapolas, magnolias y rosas silvestres.

    -Venga, tranquilos, que me reía de Sesshômaru…

    Los zorritos de siete colas dejaron de ofenderse y ahora el que se mosqueo fue el Taiyoukai allí presente. ¿Qué cuernos era eso de que se reía de el? ¿HA QUE SE GANABA UN BOLETO AL OTRO MUNDO?

    Esfumo esos pensamientos de la cabeza y trato de averiguar como decirle que lo sentía por lo ocurrido su “noche de bodas”, pero no es que fuera muy dado a las disculpas, así que no se le ocurrió nada.

    Se sentó junto a ella, que no objeto, así que supuso que no le importaba. La miro detenidamente, con aquel extraño atuendo mitad guerrero mitad vestido que llevaba. El corsé se suponía debía ir en las “armaduras” femeninas de combate, pero ella lo había combinado con una larga falda azul claro, que le quedaba muy bien. Y su cabello caía libremente por su espalda, como el día de la boda.

    Era muy hermosa. Demasiado para cualquier ser de este mundo, como para poder resistirse. Pero ella le pertenecía, por azares del destino tal vez, pero así era. Y no la había sabido valorar ni apreciar como se debía, despreciando a su propia raza, pero sobre todo a Shakaya.

    Ni siquiera la había besado. Ese pensamiento casi lo devoro por completo. Era cierto, no había probado sus labios. Y si ella era virgen, ¿Quién no le decía que jamás la habían besado?

    Casi sintió ganas de volverla contra el y enseñarle a que sabe un beso, pero se contuvo con todas sus fuerzas. No iba a volver a tocarla contra su voluntad, no volvería a agredirla. Ya le hizo suficiente daño, aquello no se repetiría.

    “Piiiiiiu” De nuevo, el mononoke blanco salto a su hombro y se pudo a fisgonearlo por completo. Le molesto bastante que el pequeño animal demoníaco se pusiera a oler sus “partes íntimas”, pero trato de retener el impulso de matarlo de un zarpazo al ver que Shakaya lo miraba por el rabillo del ojo como advirtiéndole que no le hiciera daño.

    Tras acabar la inspección por allí, el mononoke se subió a su cabeza y se recostó tranquilamente, ronroneando como un gato.

    -Creo que le caes bien.

    Se sobresalto un poco al oírla hablar, pero volteo a mirarla con cuidado de que el zorrito no cayera de su cabeza y descubrió que ella estaba exactamente igual, con el negro sobre su cabeza mirándolo con odio.

    -¿Son tuyos?- exigió saber mas que pregunto, recriminándose en su interior por ser tan brusco.

    -Si, por eso tienen tanto pelaje, para protegerse del frío del Norte.

    Ya estaba. Aquel tono tan tranquilo y pausado que detonaba paz y serenidad. Cuando estaba cerca de ella, se percato, su mente estaba más relajada e incluso se podía calmar, era como un potente remedio a su agobiante deber como Señor del Oeste. ¿No era eso lo que su madre le había dicho? Que debía casarse para tener a alguien que lo apoyara, pero se había equivocado con ella y le hizo una de las cosas más horribles de su vida, así que lo primero era pedir perdón.

    Anulo todo su carácter y templo sus ánimos, tratando de disculparse con alguien por primera vez en su vida. La miro y se percato de que estaba frente a el, sentada, pero mirándolo cara a cara.

    -Lo si…

    Fue interrumpido pos dos grandes “Piiiiu”, mientras que los mononokes, que al parecer se habían vuelto locos, intercambiaban posiciones de una cabeza a otra, de manera que al coger impulso, el negro lanzo a Shakaya al suelo y el blanco a Sesshômaru contra ella.

    Quedaron Sesshômaru sobre Shakaya, ella estirada en el suelo, mientras que el apoyaba su brazo derecho en la fresca hierba cubierta de flores. Estaba demasiado cerca y los labios de ella se veían demasiado tentadores como para poder resistirse. Se aproximo despacio, sintiendo el ligero temblor que sacudía el cuerpo de la demonio y un palpitante miedo destruía la calma de sus ojos azules.

    Quiso calmarla, no quería hacerle daño, ¿pero como hacérselo saber? ¡Maldita sea! Daría su alma al mismísimo diablo a cambio de que dejase de temblar, no iba a dañarla, nunca más… ¿Pero como…?

    “Nunca vas a arreglar nada si no usas las palabras para hacerlo, Sesshômaru…”

    -Shakaya... No voy a hacerte daño…

    Su expresión no cambio, pero sintió como el cuerpo bajo el se relajaba un tanto. Se aproximo a su rostro con cuidado, tratando de no ser la bestia que en realidad era. No quería asustarla más de lo que ya estaba.

    -Dijiste que no…

    -¿Alguna vez has besado a alguien?

    Ella negó con la cabeza lentamente, entendiendo lo que quería, pero al parecer el miedo de sus ojos se empeñaba en no salir de ellos. ¿Como borrarlo? Aquello no iba a ser fácil, pero como que el había puesto ese terror ciego en sus bellos ojos que lo sacaría, aunque tuviese que tener la paciencia de un ángel.

    -¿Puedo?

    Shakaya lo miro profundamente, como tratando de analizar los motivos por los cuales le pedía permiso para hacer algo que no tenía la mínima comparación con lo que anteriormente le hizo. ÉL rogó por que el resultado del análisis fuera un aprobado.

    Aunque en realidad no esperaba una respuesta afirmativa, pero de esa forma, al menos ella sabría que no iba a hacerle nada sin su permiso nunca más. O eso, o lo tomaba por hipócrita. Así que la contestación de ella lo tomo por sorpresa.

    -Si…

    La miro, incrédulo. Ella aun le temía, pero su cuerpo ya no temblaba. Acabo muy despacio con toda la distancia que quedaba entre ellos y unió sus labios en una suave caricia, rozándolos ligeramente, probando su sabor. Esos labios que ahora eran suyos sabían a especias y agua.

    Era un sabor totalmente nuevo, jamás un beso le supo así, a pesar de no serlo siquiera, aquello tan solo era un roce de labios. Shakaya cerro los ojos y el la tomo entre sus brazos, apretando más sus labios contra los de ella, mientras su lengua los acariciaba.

    Cuando necesito aire, se separó un poco y antes de volver a la carga tan solo le susurro “Abre la boca”. Ella obedeció al cabo de unos momentos y cuando al fin pudo acceder a ella, sintió que lo anterior apenas había sido un entrante.

    Algo en su interior le decía que así debía haber sido desde el principio, que si se hubiera parado a ser un poco atento, habría obtenido más de lo que imaginaba, tal como en ese instante estaba ocurriendo.

    Estrecho más sus brazos alrededor de la cintura de la Taiyoukai, tumbándola en el suelo, con él encima, y siguió atacando aquella cavidad que lo volvía loco. Lamía su boca, apresaba su lengua y acariciaba cada rincón, deseoso de explorar hasta el último milímetro de aquel lugar al que nunca antes nadie había tenido acceso.

    De pronto, sus instintos casi toman el control al sentir como, tímida e inexperta, Shakaya respondía a su beso. Los frenó en seco, prohibiéndose ir más allá y guió la lengua de ella, enseñándole, instruyéndola en el antiguo y sensual arte de besar. Los brazos de ella se agarraron con fuerza a su haori y volvió más apasionado el beso, mucho, demasiado, su cuerpo se estaba descontrolando de deseo por ella, necesitaba poseerla, hacerla suya, le urgía tomar su cuerpo puro y asfixiarlo de placer.

    Rompió el beso con cuidado y se alejo un poco, tratando inútilmente de calmar su cuerpo, mientras la youkai intentada acompasar su respiración. Cuando recupero su autocontrol, volteo y la vio ahí, tan hermosa, en medio de aquel claro encantado, que supo que necesitaba una baño frío YA.

    Shakaya en cambio, lo miraba con unos ojos que habían perdido su miedo por completo, pero también con una pizca de… ¿Comprensión? Ella sonrió. ¡Un momento! ¡Alto ahí!, pensó Sesshômaru, ¡Ella sabía que estaba excitado y se estaba riendo por que notaba sus sobre esfuerzos por aplacar los deseos de su carne!

    Se le acerco con lentitud…. Aquello no se lo esperaba, ¿acaso…? Se aproximo más y con premeditada sensualidad acerco sus labios a los de él y los rozo ligeramente, susurrándole “Gracias” antes de que sus mononokes saltaran a sus hombros, el negro le soltara el peor bufido que le había dado en toda la mañana y, apartando un arbusto, se perdiera en sus jardines.

    Sesshômaru, por su parte, se quedo estático. ¡Lo había torturado! ¡Eso había sido clara venganza! Suspiro, si pensaba cobrarse todo el dolor que le había causado, la parecía justo, si… ¡pero no iba a poder aguantar demasiado!

    Aquel ultimo gesto de ella había sido malvado, al final resultaba que si que era una demonio con todas las de la ley y un carácter algo retorcido, pero a pesar de eso, también parecía tan dulce que no… que no podía tragarse las ganas de estar con ella.

    Hacía un mes la había violado sin pararse a mirarla ni un segundo. Y ahora no podía dejar de mirarla y en cambio no le tocaba un solo pelo. Con todo lo que le había echo, y no lo odiaba.

    Suspiro de nuevo y echo a correr hacía el río antes de que alguien lo encontrara, ya hacía rato que debería estar cumpliendo sus obligaciones y si entraba en el Castillo a darse un baño, no iba a poder hacerlo.
     
  13.  
    Raquel

    Raquel Entusiasta

    Leo
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    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    AAAAAAAAAHH!!! estuvo genial!!!! pedazo besoooooooo!!!,me has echo sudar...de manos,el pelo...yo si que necesito un baño(pero no penseis mal es`porque estoy sudando ¬¬)joooo como mola tu fic.ME ENCAAAAAAAAAANTA!!! SÍGUELO!!!!

    De tu amix:Rakel
     
  14.  
    Raquel

    Raquel Entusiasta

    Leo
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    Escritora
    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Y soy la primeera!!!ahora voy a leer tu otro fic...seguro que está genial.
     
  15.  
    LUZ-CHAN

    LUZ-CHAN Guest

    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Pero que lindo, me encanta, siguelo o me traumaras, me gusta mucho tu nuevo fic, te luciste.

    Besos.:)
     
  16.  
    Kakis

    Kakis Usuario común

    Piscis
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    Escritora
    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Kyaa! Bueno me encanta tu fanfic, espero que lo continues pronto. Esta super interesante deveras. Bueno me despido, bsos...

    Kakis312.
     
  17.  
    IlEiN LoVe

    IlEiN LoVe Usuario común

    Aries
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    Escritora
    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    jajajajaj esta buenisimo!!!
    excelente vengaza!!!!
    me gusto mucho jejeje
    siguelo pronto me encanta!!!!
    cuidate mucho
    chao
     
  18.  
    Tirabuzones

    Tirabuzones Usuario popular

    Acuario
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    Escritora
    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Fue muy bonit jeje. La verdad es
    que me encantó esta conti. Aunque
    hay muy poco diálogo... jeje, me
    quejo por todo jeje.

    Bueno, me gustó mucho la arte del
    beso, fue muy bonita, era muy linda.

    Ahora Sesshito me gusa más. Menos
    mal que ya la trata bien. Sino le
    castraba y no podría violar a nadie
    más. Aunque sería un desperdicio jeje.

    Que lindos los mononokes, son como el
    Ying y el Yang jajaja ¿Alguno es hembra?
    jeje, el negro es un celosito, como Inuyasha
    jajajaja. Aunque Inuyasha es un bestia... ¬¬

    Espero que o tardes tanto con el tercer
    capitulo, porque hacernos esperar mucho
    es cruel *lloro* y creo que todos estan de
    acuerdo *asintiendo*

    Buno, creo que no te dije que te apoaba, por
    eso te lo digo ahora. Cuentas con todo mi apoyo
    para seguir haciendo este fic y cualquier otro muajaja.

    Adiós, hasta la siguiente continuación.
     
  19.  
    Shimae

    Shimae Entusiasta

    Piscis
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Te quedo muy buena la continuanción,siguelo pronto,animo.
     
  20.  
    Yamita

    Yamita Guest

    Re: Cronicas de un Amor Extraño

    Kiaaa!! Me encantó ese beso!!
    Y esa venganza, Shakaya es un ídola!! jajaja
    ESte capitulo fue muy tierno, Sesshomaru intentando disculparse, quien lo hubiera dicho!! Tu fics son geniales Kaya!!
    Ahora leo el nuevo^^
    Besos!!


    Yami
     
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