Three-shot de Pokémon - Cosechar lo sembrado

Tema en 'Fanfics de Pokémon' iniciado por La loca de los Gatos, 19 Mayo 2019.

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    La loca de los Gatos

    La loca de los Gatos Maldito calor...

    Aries
    Miembro desde:
    26 Abril 2019
    Mensajes:
    135
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Cosechar lo sembrado
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    5541
    Notas del autor: Esta historia se encuentra basada en un personaje de un colectivo que terminó hace casi un año en otro foro, y cuyos usuarios andan merodeando aquí cual zubats en una cueva. Digamos que es como una especie de cuento que hize para agrader por hacerme pasar un buen rato, y a la vez algunas explicaciones de algunos elementos que noté alrededor de la historia y que quería revisar de forma un poco superficial.

    Si quieren saber mas de la historia y la gente involucrada en el primer Aiwassverse, esta el Three shoot de Pikapool, "Mundo Llameante". El Longfic ya terminado "La embajadora" de Merinare. Y el fic de Gold, "Después de la devastación".

    Se hará mención a algunos fakemon.

    =======================================================


    -…Mira enana, ¡Estoy cansada de ti! Ya que estas tan segura de que puedes arreglarterlas sola, ¡toma tus cosas y lárgate!
    -No tienes por qué decírmelo dos veces Kaia. Al menos con la beca que me dieron puedes despreocuparte de tener que volver a ver mi cara en lo que te resta de existencia.


    Kiliha contemplaba las estrellas desde la casa del Kahuna Hala, sintiendo en su cara la brisa marina y repitiendo en su cabeza la amarga despedida que tuvo con su hermana Kaia hacia unas horas.

    Era difícil pensar que iba a poder hacer las paces sobre aquel tema del que ninguna de las dos tenía control alguno. Kaia no quería discutirlo con su padre, menos ahora que el viejo Ao debió de volver a la mar para recuperar el tiempo y dinero perdido. Siempre había preferido lanzar el resentimiento que le tenía contra Kiliha, el producto de la relación que este tuvo con su amante, y que termino separando a su familia.

    Pero que mas se le podía hacer.

    - Kiliha…
    - Maestro Hau, ¿sucede algo?
    - ¿Maestro Hau? ¡Cuántas formalidades! Que sea del elite 4 no significa que me tengas que dar títulos nobiliarios, ni que fuera Kalos- hubo una risa ligera que calló cuando el joven moreno le dio la taza que traía a la niña -Mi abuelo te mando una taza de cocoa. Dice que llevas mucho tiempo fuera.
    - Gracias…
    - … ¿Vas a estar bien?
    - Si, voy a estar bien. Eh estado en peores situaciones.

    Kiliha desde siempre supo que estar de vuelta en casa no significaba estar segura al cien por ciento, ni tampoco que su pasado iba abandonarla tan fácilmente. Pero eso no importaba en lo más mínimo.

    “Al menos ya no estaba en ese maldito infierno”



    Cosechar lo sembrado.
    Parte I


    - Kiliha, ¿lista para la clase?
    - En un momento, solo deja encontrar mis zapatillas.

    Rasgos típicos de los nativos de Alola, piel morena y cuerpo menudo, cabello rizado, a veces trenzado y a veces suelto, la sonrisa más adorable que le hubieras visto a una chica, y una mirada que podía cambiar de brillante a estoica en segundos.

    Así describían los conocidos a Kiliha Pulelehua, quien con solo 15 años estaba figurando como el medico pokemon más joven en su región. Tanto era así, que en sus hojas de ingreso a la academia, se le veía pequeña comparada con las variadas figuras adultas que estaba con ella.

    Kiliha estudiaba en el instituto de especialidades Pokemon de Ula Ula, una universidad de investigaciones cuyo campus estaba en la tradicional ciudad Malie, financiada en parte por Aether Co. la famosa compañía de tecnologías que se dedicaba a crear estructuras para humanos y pokemon. Ahí vivía en un piso dentro del campus junto a dos chicas de su mismo grado y dos becarios del doctorado.

    - ¿Las has encontrado?
    - Parece que están debajo de mi cama, deja… las alcanzo…

    Un tentáculo negro se asomó por entre las sombras y fue acercando el par de zapatos a las manos de la niña. Kiliha hizo una mueca.

    -Umalu, fantasma desobediente. ¿Qué haces ahí? Deberías estar en tu pokebola.

    Una sombra reptó por debajo del mueble y comenzó a tomar forma una vez estando al frente de su entrenadora, rebasando a la joven morena en altura por al menos 3 cabezas. Se trataba de una masa negra en forma de capucha, con curvas pronunciadas en caderas y pecho que le daban el aspecto de tener un cuerpo femenino, y cuya cara estaba adornada con una mascara negra donde se podía apreciar un único ojo rojo.

    Umalu, como la llamaba la niña, era un Madenoir, un pokemon de genero 100% hembra tipo fantasma siniestro. Este era desconocido por la gente de Alola, pues era nativo de una región conocida como Aiwass.

    - Jeje- rió nerviosa la compañera de piso de la niña -Sabes Kiliha, sabes que no soy del tipo de personas que le disgusten ciertos tipos de pokemon; pero Umalu siempre me ha parecido algo intimidante.
    - Es que es muy alta… - se excusó la chica antes de volver su mirada a su pokemon - Y así como eres de alta, eres traviesa. Se que quieren tomar aire fresco, pero deben de recordar que no pueden rondar por las habitaciones sin supervisión. Esperen a que sea la hora del almuerzo.
    - ¡Nua, Nua!

    La muchacha regresó a su pokemon a su respectiva pokebola y rolo los ojos.

    - Quizás sea hora de comprar algo más cómodo… – murmuró Kiliha.
    - Bueno, es que los tienes demasiado entrenados para ser una persona que no se involucra en muchas batallas competitivas. Podrías hacer los retos insulares, tu sabes, para que se acostumbren a llevarte un ritmo.
    - Mary Joy, los chicos solo son algo traviesos, pero no desobedecen mis órdenes. Sabes que los debo mantener fuertes porque son mi equipo de rescate, protección y respuesta. Además, ¿Qué caso tendría? No pretendo competir para entrar a la liga y tener que verme cara a cara con Solaria y su elite 4. Ya vez que por su genio para las batallas técnicamente la ven como una especie de elegida por los Tapus…
    -Tal vez tengas razón- mencionó la aludida Mary Joy rascándose la cabeza -Pero aun así me gustaría ver más de ese pokemon raro tuyo. Sería bueno ver que tienen para ofrecer uno de los pokemon de la región que salvaste.
    - Si… eso… Tal vez algún día, ahora no tenemos tiempo, ya miré el reloj y la clase comienza en 20 minutos.
    - ¡Oh diablos! ¡Cierto!

    Logrando cambiar de tema para que su compañera se olvidara del comentario, Kiliha cerró la puerta de su habitación tras de sí, para volver a su rutina. Todo era mejor así.

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    Kiliha alguna vez estuvo en un sitio de nombre Aiwass, cuando la región sufrió una catástrofe para ser exacto. Había llegado en un barco carguero, acompañando a una tripulación de 28 marinos entre los que estaba su padre. Sin embargo, las situaciones agridulces que la habían llevado a subirse a ese barco las conocía poca gente.

    Ella nació en Hoenn, de una madre procedente del pueblo de Mossdeep y de un padre de Alola. Tras la muerte súbita de la mujer, su padre la dejó al cargo de su hermana en la isla de Mele Mele, pues no podía cuidar de ella por su trabajo. Ahí fue donde se crió desde los 2 años. Cabe decir que el resentimiento de Kaia hacia su media hermana menor era muy evidente. Tras discusiones, los padres de Kaia se separaron, y su hermana volcó todo ese sentimiento de enojo hacia la pequeña, haciendo de su crianza una vida llena de negligencia y de insultos hacia los mínimos errores que cometiese.

    Kiliha solía sentirse sola y abandonada, al punto de que comenzó a aislarse y preferir la compañía de pokemon que de personas.

    Fue entonces que en una noche lluviosa en la que se quedó atorada en el porche de la casa, recibió la mano y un plato de comida caliente de su, hasta ese momento, desconocido vecino. Este era un estudiante de medicina pokemon de 20 años que luego comenzó a recibir un poco de plata por parte de Kaia para que la retuviera en su casa. Fue en ese lugar donde conoció la medicina por primera vez en su vida, y comenzó a interesarse en ello; el sujeto le hablaba de la materia con tanta pasión que a veces le pedía que le explicara los términos de los pesados libros que este usaba para estudiar.

    Sin embargo, cuando Kiliha cumplió los 8, los estudios de su vecino tuvieron que convertirse súbitamente en prácticas. La incapacidad de los centros pokemon de cubrir a la creciente demanda de la población se miraba en todos lados, sobre todo en los pueblos pequeños, pues les era imposible cuando está había aumentado de forma desmedida tras la instauración de la liga de Alola.

    Debía de confesarlo, el temor a volverse a ver sola la llevó a ir a la universidad donde su vecino estudiaba y le pidió a la maestra del joven, una vieja enfermera cascarrabias de nombre Judy Joy, acompañarlo como asistente, aun con todo lo que su edad podría significar una negativa. Sin embargo, tras tener una fuerte discusión con ella, la mujer aceptó con la condición de que el la quisiera tomar bajo su manto, y que no iba a tener nada de compasión con Kiliha en cuanto a procedimientos y situaciones, puesto que no se permitía errores o retrasos.

    De esa manera la chica estuvo varios años ayudando en los establos y en las zonas marginadas de su región, aprendiendo lo que fuera de medicina herbal y química, y ayudando con varios procesos quirúrgicos. Fueron tiempos en los que ella olvidaba que no era bienvenida por la gente de su propia sangre, en los que aprendió lecciones duras por parte de las circunstancias, pues así como le dio a unos tantos la bienvenida al mundo, tuvo que cerrar de forma permanente los ojos de otros. Fue el lugar donde encontró personas que la acogieron mucho, y donde su crecimiento fue visto de cerca por el Kahuna de su isla, quien le dijo que esperaba mucho de los dos, de ella y su vecino.

    Pero todo lo bueno tenía que acabar de alguna forma. A los 11 años, como la mayoría de la gente de su edad, decidió emprender un viaje con la intención de buscar nuevos horizontes, pero no por las razones típicas.

    Para ella, Alola le había dejado de ofrecer una razón para quedarse. La actitud fría de su hermana, su poca pasión por las batallas, y el hecho de que su mentor tuvo que irse a Johto a continuar con sus estudios, hizo que en el momento en que el carguero volvió, Kiliha hablara con su padre y le pidiera que la llevara con él en su próximo viaje. A pesar de la insistencia de Ao por que Kiliha se quedara en tierra, pudo más su petición. Estaba sola de nueva cuenta, y no podía seguir ayudando en los establos sin la autorización de los estudiantes y médicos que debieron abandonar la región, por eso sentía que nada la ataba.

    Antes de irse, su vecino le hizo un último regalo que Kiliha terminó por llevarse al barco. Un huevo del que nació un Larvesta hembra al que llamó Koa.

    En un inicio buscaba ser criadora pokemon, pero las circunstancias llevaron a darle un giro a su vida.

    De esa manera comenzó la parte que medio mundo conocía. Tras un año en el mar, apareció una oferta de trabajo para el carguero, lo cual la terminó llevando a Aiwass, región donde pudo comprobar que su pasión por la medicina era mas que solo querer seguirle la corriente a aquella persona que tanto admiraba. Resultó que el conocimiento que adquirió durante años como asistente en Alola se volvió indispensable, cuando lo que creyó iba a ser un viaje de descubrimiento y aventuras se… complicó.

    Mucho se especulaba sobre lo que había pasado. Pues después de una travesía que duró poco más de un año y medio, regresó a Alola dejando a todos sus conocidos anteriores boquiabiertos, y a sus no conocidos con dudas.

    Kiliha era una niña genio, eso estaba claro, pero era desconocida por muchos antes de irse a Aiwass. De la región regreso llena de honores, medallas y una oportunidad completamente abierta de estudiar las ciencias que a ella más le apetecieran en las universidades que ella pidiera, todo endorsado por compañías tan grandes como Devon y Silph Co.

    No solo eso. Koa se había convertido en un saludable Volcarona capaz de levantar a Kiliha por los aires como si fuera una pluma. Además, su equipo estaba lleno de pesos pesados muy bien entrenados, que hacían mucho contraste con la figura de su pequeña y delgada entrenadora. Primero estaba Kai, un Hariyama lleno de cicatrices. Luego venía Pololia, un Walrein con una mirada profunda y escabrosa. Seguía Niu, un Exeggutor de Alola que nadie sabía de donde demonios había sacado y por último estaba Umalu, la Madenoir nativa de Aiwass y por mucho el pokemon más vistoso de la joven.

    Esa extravagancia, sin embargo, estaba explicada por un puño de fuentes externas. Columnas, reportajes y resúmenes periodísticos lanzados al mundo tras el incidente en Aiwass, la ponían en un pedestal junto a la gente que sobrevivió al que se consideraba como peor desastre humanitario y ecológico de la historia moderna. Los llamaban el grupo 33, aquellos que se enfrentaron a los terroristas que hicieron padecer a la región.

    Se les veía como niños héroes, pues la mayoría rondaba apenas los 20 años cuando todo ocurrió y Kiliha era la más joven. Con tan solo 12 años, a punto de cumplir los 13, se enfrentó a lo imposible. Cada que se le hacía mención en algún lado se tocaba la inspiradora historia de la niña que fungió como la primer respondiente ante los gritos de auxilio, y sin cuya intervención, mucha más gente hubiese muerto durante la catástrofe.

    Y las fotografías del incidente solo encendían más los ánimos. En ellas mostraban a Kiliha al lado de una pelirroja más o menos de su edad, comandando movilizaciones y salvando gente de los derrumbes; surcando los cielos sobre los lomos de un pokemon dragón de apariencia majestuosa, al cual casi se le podía ver danzar en el cielo de manera heroica, dejando entrever su plumaje blanco ante las embobadas masas.

    Todo era honores, todo eran aplausos. Era un cuento muy parecido al que le sucedió a la campeona actual de la región, a quien también se le atribuía el título de niña genio. Pero Kiliha sabía que no había nada mas alejado de la realidad. La verdad detrás de lo que le ocurrió al grupo 33 en Aiwass era mucho más cruda y complicada que esa historia que le estaban dando a las masas, pues todo lo anterior era parte de un show mediático que la policía internacional uso de tapadera para evitar el pánico en los pobladores de otras regiones.

    El cuento que ella conocía le dejó varias cicatrices corporales, y otras tantas mentales.

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    - …Y de esta manera se pueden observar tumores en las glándulas eléctricas de los ratones pokemon…
    - Asco, ¿y esa masa enorme estaba dentro de un Dedene?
    - Se imaginarán más o menos porque nuestro paciente estaba adolorido y encorvado- hubo un silencio repentino -De acuerdo jóvenes, con esto concluimos la clase de este día. Dentro de una semana requiero su informe sobre cardiopatías causadas por parásitos en pokemon equinos. Recuerden resaltar la sintomatología por estadio de infección.

    Kiliha salió a la par de una marabunta de cabecitas rosadas; a la chica le daba curiosidad como solo un par de los presentes no pertenecía al hegemónico clan Joy, ese que estaba en todos los hospitales del mundo pokemon. Extrañamente, el único lugar donde no las había visto era en Aiwass

    -Kiliha cariño, ¿no quieres venir a almorzar con nosotras? – escucho de forma repentina una voz. Era su compañera de piso, Mary Joy, y su hermana gemela, June Joy.
    - Perdonen chicas, hoy no – se disculpó la adolescente
    - ¿Vas a prácticas?
    - No hasta el viernes. Pero me iba a ver con Guz y Mei. El profesor Gabriel Oak nos llamó y tiene una propuesta, dice que puedo ayudarles colaborando con ellos en el trabajo para su tesis doctoral.
    -Siempre adelantada, necesitas tomarte un descanso, vas demasiado rápido, recuerda que de la medicina se hace una carrera, no una carrerilla- se rió June.
    - A lo que me pregunto, ¿no han pensado en dejar la medicina clínica y pasar a la investigación médica? – se rasco la mejilla Mary – Siento que les viene mejor hacer investigaciones sobre pokemon y crear nuevas formas de curación que verse todo el santo día en el quirófano. Además, ustedes tienen más practica que todos nosotros juntos al haber quedado bajo la custodia de la enfermera Judy…
    - ¿Movernos de campo y especializar un área de investigación, como un profesor pokemon?
    - Si, tú sabes que estas áreas tienen muy pocas líneas de investigación, por eso mucha gente sigue metida en remedios tradicionales. Sería bueno que se dediquen a ello, ustedes tienen muchos proyectos en mente, los eh escuchado…
    - No estoy segura. Aunque suena tentador.

    La realidad estaba en que Kiliha se había encontrado con tantos caminos para elegir a su regreso de Aiwass, que pensaba en que quizás no iba a dar con el correcto. Debía de pensar que quería para ella al final, pues si bien la medicina clínica había sido su visión para el futuro, muchos le estaban sugiriendo que se moviera a otros puntos.

    Quizás lo mejor para ella ahora era concentrarse en sus estudios y luego pensar en hacer alguna especialidad. No tenía razones para sentirse tensionada por eso.

    Al final de todo, las decisiones las estaba tomando ella. Era libre para estudiar lo que deseara. Oh eso quería pensar.

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    - Como que ya se tardó mucho el profesor.
    - *Slurp*
    - Se ha de haber olvidado de la cita, siempre que está ocupado con algún papel de investigación se le va el avión. Ya vez como es de distraído. No debería recordarte lo que paso con la revisión del marco teórico la semana antepasada.
    - *Slurp* *Glup* Bueno, parece que me quede sin skitty-o-latte
    - ¿Quieres otra cosa Kiliha?
    - Nah Guz, de momento estoy bien.

    Kiliha se llevaba bien con las gemelas, pero no tanto como si lo hacía con uno de los jóvenes con los que estaba almorzando. Guzmania, alias Guzma o Guz para los amigos, era el otrora mencionado vecino de Kiliha, y quien ostentaba un título de médico investigador a la edad de 27. El era todo lo que la chica deseó que hubiera sido Kaia y más. El sujeto fue su roca y fuente de inspiración durante muchos años hasta que tuvo que partir a Johto a hacer prácticas junto a su amiga Mei, con quien estaba terminando el doctorado.

    Al igual que la niña a quien prácticamente había criado, tenía un pasado turbio entre lo que había presunción de abuso físico por parte de su padre, y un tiempo como el conocido líder de una banda de delincuentes que le hizo pasar malos ratos a las personas de Alola; por ello era por lo que para muchos era un sujeto que no tenía futuro. Sin embargo, durante su camino terminó cayendo en las manos de un montón de personas que lo enderezaron a punta de golpe y porrazo. Entre esos la campeona de la región, y la muy temida enfermera Judy.

    - ¿Tu crees que el profesor se haya quedado a cuidar a los pokemon del centro de investigación?
    - Si hubiera sido así, nos hubiera llamado. No siempre puede con todos.
    - Oigan, ¿quieren Malasadas? – exclamo Kiliha -Veo que las tienen al 3x2 en la tienda de allá, y si el profesor no ha venido por revisar papeles, seguro va a notar que se le hizo tarde y va a llegar sin comer y sin sus lentes como la vez antepasada.
    - Mejor esperemos unos 10 minutos más, siempre viene corriendo…
    - Disculpen...

    Los 3 vieron a una dama de grandes curvas y cabello morado. Era Wicke, la científica en jefe del departamento de investigación de Aether Co. Kiliha la conocía de vista solamente, fotografías y eso. Por su lado, Mei y Guz la habían tratado de manera indirecta, cuando pokemon del paraíso Aether llegaban a los consultorios de la universidad.

    - ¿Son ustedes los alumnos del profesor Gabriel Oak? – preguntó ella.
    - En efecto – mencionó Guz - ¿Qué pasó con el profesor?
    - Nada grave, solo fue un asunto que debía aclarar con ustedes… debo confesar que le pedí que los llamara para poder encontrarlos. El profesor Oak me ha hablado mucho de lo que están haciendo, y quería ver si podían ayudarnos un poco con una situación que se ha presentado.
    - ¿Y necesitaba que fuéramos los tres?
    - Bueno, me han mencionado que tienen una especie de facilidad para hacer que los pokemon se sientan seguros a sus alrededores, sobre todo en lo que concierne a esta jovencita – mencionó sonriendo hacia donde estaba Kiliha – Me han dado varias credenciales interesantes al respecto tuyo y quisiera que dieras un poco de apoyo, si no es que te interrumpo en algo importante.

    Kiliha miró a los mayores y Guz enconjió los hombros. Al parecer todo cabía en la decisión que ella tomara.

    - Creo que, puedo ir como apoyo. Como en los viejos tiempos, ¿no Guz?
    - Quizás puedas aportar un poco más, ya casi eres un médico hecho y derecho.
    - De acuerdo, voy con ustedes.


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    Un viaje en ferry después llevó al cuarteto al paraíso Aether, una isla artificial entre las islas de Akala y de Poni, pero que tenía un mejor acceso desde la isla de Ula Ula.

    Kiliha nunca había estado en el sitio, solo había visto las instalaciones por fotografías, pero sabía lo que contenía. En ella estaba instalado una zona tipo safari, y un laboratorio de investigaciones que se encargaba del estudio y la conservación de varias especies de pokemon de la región. Sin embargo, las descripciones fotográficas y la realidad estaban un poco distanciadas, y hasta cierto punto le parecía algo surrealista.

    La joven morena estaba muy acostumbrada a la visión de naturalidad que emanaba la región donde vivía, llena de colores y formas variadas donde se podía correr libremente. La paleta de colores someros de la isla Aether con ese olor a estéril solo lo observaba en los quirófanos, y en verdad, ese sitio no era un quirófano. Era como si quien lo hubiese diseñado buscase, sobre todo, la pureza de una forma obsesiva.

    Quizás fuera por sus anteriores experiencias, pero no le daba buena pinta.

    Pronto escuchó unos zapatos acercarse hacia su sitio de desembarque, y Kiliha notó a un joven rubio de al menos unos 18 con un peinado estrafalario (podía jurar que semejaba al fleco de un Staraptor), y un traje blanco casi impecable (que a la vez se notaba bastante costoso).

    - Quiero darle la bienvenida al paraíso Aether, soy Gladion, presidente de la compañía Aether. Espero su estadía sea cómoda.
    - Gracias por la bienvenida – exclamó Mei – La doctora Wicke dijo que necesitaba de nuestra presencia en el sitio para algo importante.
    - … Me imagino entonces, que ustedes son los alumnos del profesor Oak.
    - Puede decir que si – le dijo Guz a Gladion.
    - Síganme entonces.

    Era raro. Kiliha notaba que el presidente de la compañía se había visto sumamente incrédulo cuando observo a sus acompañantes, sobre todo a Guz. Una especie de aire de incomodidad comenzó a sentirse en el ambiente, sobre todo cuando pasaban cercanos a los empleados. Mei parecía resentirlo igual que ella, pero Guz estaba completamente inmutado. Era como si desdeñara todas las miradas que tenían sobre ellos en esos momentos.

    Pronto pasaron por la pulcra zona safari, un sitio con varios pisos entrelazados entre si como especie de colmena, con el mismo colorido de las flores y los arboles del exterior, pero metido entre aquellos barrotes blancos que le daban la misma sensación artificial a todo el edificio. Kiliha sabía que los pokemon dentro del sitio eran cuidados y alimentados, lo observaba en todas y cada una de las criaturas que corrían a sus alrededores. Pero eso no dejaba de hacerla sentir que algo estaba fuera de lugar.

    - Buscaremos pasar al elevador – les dijo Wicke – Abajo están los laboratorios, donde podremos…

    En ese instante llegaron dos personas con una mascara de gas y una bata blanca, corriendo hacia Wicke y Gladion. No se molestaron en volver la cara hacia ellos, pues se miraban bastante agitados.

    - Señor… los… *jadeo… *jadeo. Los especímenes escaparon…
    - ¡¿Qué?!
    - Simplemente no están en el laboratorio.

    Gladion se volvió rápidamente hacia ellos mientras sacaba un par de pokebolas de su cinturón.

    - Disculpen los inconvenientes, y esperen aquí por favor, trataremos de no demorarnos. Wicke, acompáñanos. Y los demás vayan con cuidado.

    La gente dejó al trio solos. Kiliha estaba algo confundida, pero Guz se movió hacia ella y negó dos veces con la cabeza.

    - Hagamos lo que ellos dicen.
    - ¿Sabes que esta sucediendo Guz?
    - Te mentiría si te dijera que sí. Pero tengo una idea vaga.
    - Dime la verdad, ¿haz estado aquí antes? – lo increpó la chica.
    - Un par de veces. Pero no desde hace mucho. Sabes que la ayuda que les prestamos ha sido por medio de fuentes externas, mas que nada por medio del profesor. Pero si conozco a la gente que trabaja aquí de frente, o al menos a unos cuantos.
    - ¿Trabajaste para ellos? – preguntó Mei - ¿Cómo fue eso posible? No te creo.
    - Mei. Tú sabes que nunca les eh mentido. Lo que digo es cierto.
    - ¿No estuviste hasta los 19 en las calles haciendo desmanes? Eso lo sabe toda Alola – volvió a decir la chica de cabello rosado.
    - No… es algo de lo que realmente quiera hablar- menciono poniendo sus manos en los bolsillos -Pero si, estuve trabajando de una forma, digamos diferente para la compañía, mas que nada por petición de su viejo presidente.

    Mei estaba por hacerle otra pregunta, cuando Kiliha sintió una presencia muy cercana a ella. Era como si un fantasma la estuviera observando.

    - Mei – susurró la adolescente – ¿Sientes eso?
    - De que hablas Kiliha, cariño.

    Pronto los tres oyeron un sonido y se quedaron estáticos. A la derecha de Kiliha estaba una criatura gelatinosa, y casi trasparente, con forma de sombrero acercándose hacia a ellos. Movía los tentáculos que colgaban de su cuerpo de una manera juguetona, pero eso no la tranquilizaba en absoluto. Ella sabía que se trataba de un ultranete, un Nihilego, para ser más exactos, y también estaba consciente de lo peligrosos que eran.

    “La cicatriz que cargaba en el costado derecho era una prueba contundente de ello”


    - ¡Quédense atrás! – les ordeno Guz.
    - ¡¿Planeas enfrentarte a esa cosa tu solo?! – le reclamó Kiliha

    No hubo tiempo de reaccionar, pues el ultraente agarró a Guz con sus tentáculos y se lo llevó a toda velocidad varios pisos abajo, para horror de Kiliha y consternación de Mei.

    - ¡¡GUZ!! – grito la adolescente mientras miraba a su compañero perderse entre los barrotes de la zona safari.

    Fue en el momento que sintió una de sus pokebolas moverse que dio cabida a salir a uno de sus pokemon; su Volcarona, Koa.

    -Kiliha, ¡¿qué haces?!- exclamó la enfermera al ver que el insecto cargaba a su entrenadora.
    - Voy por Guz.

    Mei no pudo detener a la niña mientras el Volcarona la bajaba lo mas rápido que podía.

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    Koa llevó a Kiliha por entre los barrotes de los techos y los pisos hasta quedar de vuelta en el sótano, cercanos al cuarto donde estaba el ferry en el que habían llegado. De haber sabido que terminarían en el mismo cuarto, hubiera tomado el elevador hacia abajo.

    - ¡Guz! – exclamó la niña de nueva cuenta.

    Kiliha no escuchó respuestas, pero si movimiento procedente de las cajas que servían como cargamento, las cuales estaba apiladas a los costados del puerto de bienvenida. La muchacha se movió hasta el sitio del sonido, para ver a Guz de rodillas frente a un Nihilego débil y con pocas fuerzas.

    - ¿Guz? ¿Qué pasa?
    - ¡Kiliha, no te acerques!

    En ese momento el primer Nihilego se fue contra ella, pero se paró en abrupto. Koa también se paró en seco. Aunque dispuesta a atacar, Kiliha le pidió a su pokemon que se mantuviera a cierta distancia. La bestia levantó un tentáculo y lo acerco a la muchacha, Kiliha extendió su mano solo para tocar de manera delicada la punta de este con las yemas de sus dedos.

    Pronto la criatura los fue empujando al fondo, donde estaba el otro chico de rodillas, mirando con ojos sorprendidos el acto.

    - No te pico… - susurró el varón
    - Parece que no… ¿Qué tienes acá?
    - Lo que tiene perturbando a este otro. Mírale costado de este lado.

    El Nihilego que estaba en el suelo parecía incomodo y sin fuerzas para volar. Además, se sentía un poco de calor irradiando de su cuerpo de una manera extraña. Observando entonces lo pedido por su compañero, Kiliha pudo notar que este traía un corte profundo de donde estaba supurando un liquido de color ambarino.

    - Parece una herida profunda, y eso es…
    - No es sangre Kiliha, es pus. Esta demasiado infectada, necesita ser limpiada y cauterizada o le dará un choque séptico.
    - ¿Cómo sabes que no es sangre? Se sabe muy poco de los ultraentres.
    - Consistencia. Ya eh visto antes estos casos…

    ¿Cómo era que ya había visto casos como estos antes? Y más aún, pues era obvio que el primer Nihilego lo había traído ahí para que curaran al otro. ¿Como sabía que podía confiar en el para algo así?

    Escuchó una serie de golpes en el piso y pronto vió a varios empleados de la fundación Aether acompañados de Mei, Wicke y el presidente Gladion. Todo ellos traían redes, tazzers largos, y algunos estaban siendo acompañados por pokemon. En cuanto trataron de acercarse, la primera criatura, la saludable, empezó a generar algo parecido a electricidad en sus tentáculos y conformar una barrera; la gente se puso en posición de ataque, pero Mei detuvo todo el ajetreo.

    - ¿Poe? ¿Poe, eres tú?

    El ultraente paró, y respondió con un sonido al nombre.

    - Poe tranquilo, ya estamos aquí…
    - ¿Qué hace? – preguntó uno de los empleados.
    - No se le acerquen, esta muy nervioso – repitió Mei – Es seguro que los atacará si se acercan.

    El remedo fantasmagórico de tentacool tenía un nombre, nombre al que respondía por cierto. Kiliha ya no sabía hacia donde voltear, si no era hacia el paciente que yacía incomodo en el piso, o hacia Mei, haciendo a un lado a la otra criatura que seguía en posición defensiva. Solo notó a Wicke poner la mano en su pecho.

    - ¿Necesitan de equipo?
    - Usted sabe que sí. Por eso necesito que me responda rápidamente, ¿es esto por lo que nos buscaban? – la increpó Guz.
    - Así es, le dije al señorito Gladion que el profesor Gabriel tenía un par de alumnos que conocían un poco de la biología de los ultraentes, que podían ayudarnos, pero era difícil contactarlos sin ayuda del profesor.
    - Entonces dígale a la gente que baje el tazzer, porque solo van a empeorar el asunto, y traiga una camilla. Esta pobre criatura no puede volar por su cuenta, y su acompañante desconfía de todos ustedes.
    - ¿Y que se supone que vamos a hacer con ella? -preguntó uno de los empleados
    - *¡Duh!* Llevarla al laboratorio soquete – le replico Guz - Ah menos que puedas traerme utensilios de sutura para acá teniendo cuidado de no tocarlos con esos guantes que traes, que los necesito lo más estériles posibles.
    - …
    - ¡Muevanse! ¡¿Quieren ayudarle o no?!

    Los tipos se fueron corriendo a lo mas que les dieron sus piernas, buscando lo que les estaba pidiendo. Gladion siguió observando al ultraente saludable al lado de los médicos. El tal Poe no se movía, solo esperaba, pero no por eso estaba bajando la guardia. Kiliha solo le vió tratar de acercase, pero el Nihilego le impedía el paso, y su vez, su Volcarona estaba haciendo una barrera entre ellos y el personal restante para evitar que pasase una desgracia.

    Luego, la joven morena notó los ojos del presidente ponerse sobre ella con una expresión que no le era fácil leer. ¿Era eso consternación, sorpresa, enojo, molestia? ¿Un poco de todo?

    - Necesitamos hablar - dijo de repente Gladion.
    - Primero déjame trabajar… - le contesto de forma seca Guz.

    Todo se mantuvo en silencio hasta que llegó la camilla, la cual solo acercaron, Guz le pidió a Kiliha y a Koa que le ayudaran a subir a la criatura, y ella acató la orden sin decir una palabra. Este ya era su estilo. Kiliha tenía un montón de dudas en su cabeza, pero la prioridad aquí era otra, y ella sabía perfectamente que no tenían tiempo que perder.

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    Un saludo y espero esten pasando un rato excelente. Cualquier critica por favor haganmela saber :(
     
    Última edición: 20 Mayo 2019
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    COMADREJAAAAAAAA AAAAAAAAAAAAAAA PENSE QUE NO TE IBA A VER MAS CUANTO TIEMPO COMO ANDAS QUE HAY DE TU VIDA no sabés como extañaba tus historias salpicadas de terminos de medicina que nunca termino de entender y me tenes cien años y tres medios cuartos meses buscando que carajo significan en google para al final darme cuenta de que sigo sin entender nada.

    Obvio que voy a seguir tu historia epílogo aunque lo más probable es que yo no escriba más de Aiwass porque me sobresaturé hasta el punto que leo la palabra y me dan ganas de matar gente -- así que seguí mi consejo y no lo apures, no importa que te tires seis medios meses para tirar uno porque sino empiezan los problemitas fuertes como los míos.

    En fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin - Gold todavía no la terminó así que todavía estas a tiempo de ganarle porque ese sí publica cada año bisiesto o como se escriba. Me hubieras dicho antes que eras la comadreja la puta madre te llevo viendo hace rato y no sabía que eras vos aaaaaaaaaaaa :kuku:toma es lo mas cerca a una que encontre pero creo que es un zorro con ojitos weeb. Ya está ya me descargué chau chauuu
     
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    Oh, mi querida comadreja. No tienes idea de lo que acabas de decir.

    Honestamente, me siento medio idiota por no darme cuenta de que eras tú, coño, ¡en tu otro fic estaban esos ceros! Y... se siente bien ver una cuarta historia (o quinta) derivada de esto. Is like... bonito. Plus, quería saber algo más de la Kiliha ahora que volvió a Alola y todo eso porque sí había quedado muy a la deriva allá. En fin...

    Se ve interesante. Es una reimaginación curiosa de Guzma, pero lo que hiciste con él me gusta. Y con Gladion. Y quién sabe dónde coño ande Lusa Lusa. Como es un Three shot no sé qué esperar, pero eso me mantiene la expectativa alta.

    ¡Nos vemos!
     
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  4. Threadmarks: Parte II
     
    La loca de los Gatos

    La loca de los Gatos Maldito calor...

    Aries
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    Cosechar lo sembrado
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    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    3
     
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    Un sonido de goteo se escuchaba de manera armoniosa en el laboratorio de Aether Co, mientras un grupo de empleados observaban en silencio, y de lejos, a tres personas atendiendo a dos Nihilego.

    La gente dentro del edificio sabía que los ultraentes atacaban sin avisar, sobre todo los de esta clase. Pero ninguno de los tres que estaba atendiendo al monstruo herido tenía miedo; más bien parecían nerviosos ante el estado de la criatura que yacía inmóvil en la platina de disección, mientras la otra, anteriormente referida como Poe, flotaba no muy lejos de ellos de una manera pasiva.

    Kiliha, entre esos, estaba cercana a Guz, quien revisaba los signos vitales de la criatura mientras le daba instrucciones a su protegida, limpiando la herida cuidadosamente, entre capa de tejido y capa de tejido. Mei, por su lado, observaba de reojo que no se acabara la solución de glucosa que había conectado a la bestia, en lo que le pasaba material a los otros dos.

    Para ella era algo particular. Como médico, estaba consciente de que los pokemon tenían muchas formas distintas de acomodo de órganos, pero nada como el ultraente que estaba al frente de ella.

    Se sentía muy extraño. Años atrás, una de esas cosas casi acabó con su vida.


    De nuevo evocando a la cicatriz de su costado…
    …Y al señor Naohiro Konoe…

    Pero ahora uno de esos estaba ahí, vulnerable, mientras el otro que lo acompaña pedía ayuda de forma silente, como todos los pacientes que habían pasado por sus manos en los recientes años, y que difícilmente podían comunicarse con los de su especie.

    Desde tiempo atrás que Kiliha se percató de que algunos pokemon estaban conscientes de que humanos como ellos tenían en su poder herramientas para curarlos, por lo que se les acercaban con confianza. Pero nunca se imaginó que los ultraentes también tuvieran ese tipo de capacidad.

    Fuera de eso, era como una especie de karma poético que no sabía si decir si era bueno o malo.

    Finalmente, la sustancia amarillenta fue cediendo con cada gasa que iba añadiendo con antiséptico. Al pus lo suplió una sustancia viscosa de color platinado que remojaba de poco en poco el material de curación. Eso, según Guz, si era sangre.

    Sangre como la que siempre terminaba viendo en sus manos de una o de otra forma.


    Cosechar lo sembrado
    Parte II


    Kiliha alguna vez fue a un sitio de nombre Aiwass. Y sus recuerdos sobre el mismo no eran los más agradables.

    Existe el dicho de que los médicos, tanto de humanos como de pokemon, se endurecen con el tiempo. A medida que por sus manos llegan y se cierran vidas, todos en la profesión forman una coraza para que aquellas situaciones delicadas no se vuelvan un calvario.

    A Kiliha no le constaba, pero de que aprendió a formar una coraza, lo hizo.

    Había momentos en que, de la nada, por su mente pasaban pesadillas de lo que pudo haber sido y lo que pudo haber empeorado en Aiwass. Podría tratarse de lo que se conocía como trastorno de estrés post traumático, pero Kiliha no era psicóloga para saberlo. El caso fue que, para que estas no permearan en su nuevo día a día, debió aprender maneras de callar sus recuerdos, pues no era fácil olvidar a aquellas personas y circunstancias a las que se aferró para no terminar muerta.

    Todo iniciaba y terminaba con el nombre de Fenn El Callahan, el profesor de la región de Aiwass, y de la compañía del que era el CEO, New Light. Aquella cloaca de personas con hambre de grandeza y deseos de venganza eran los primeros a los que recordaba, y por consecuencia, a los primeros a quienes quería olvidar.

    Según por lo que supo, cuando Callahan y su sequito indagaron entre las ruinas antiguas de la región para estudiarlas, terminaron con toparse con escritos dejados por los pobladores pasados sobre el no muy agradable pokemon legendario de Aiwass. El fuego nuevo que lo consume todo, el llamado por los ancestros como el monstruo de la cosecha, Devastal.

    Según la leyenda, se suponía que cada que despertaba convertía la región en un plano llenó de veneno puro y cenizas. Podía decirse que la presencia del legendario en Aiwass era como una bomba atómica. Mutando hasta deshacer la carne, envenenando a los pokemon locales hasta llevarlos a su propia muerte, no sin antes hacerlos caer en la más profunda locura que los obligaba a barrer con las vidas de humanos inocentes. Cada que alzaba el vuelo terminaba despareciendo ciudades enteras con el ardor de un fuego que nunca se apagaba, además de tener un semblante invencible que prácticamente lo volvía inmortal. Cualquier cosa que quedara de él era una latente amenaza de que iba a aparecer de nuevo. Una y otra vez.

    Callahan y New Light buscaron pasar a los libros de historia como los salvadores del mundo, haciendo lo posible por crear un arma que pudiera matar a la criatura de una vez y para siempre. Y para ello no importaron los medios.

    Desecrar tumbas y ruinas fue una cosa. Usar a los líderes de gimnasio para timar al grupo 33 para que hicieran su trabajo sucio, fue otra. Experimentar con pokemon y humanos en el proceso, otra mucho peor.

    Durante el tiempo que estuvo en Aiwass, Kiliha estuvo de rehén. La mantuvieron con ellos para que fungiera como parte de un improvisado grupo de asalto, a quienes terminaron usando como carne de cañón durante varios días, para luego desecharles cuando ya no los necesitaron.

    No fue sorpresa. No paso mucho antes de que todos se percataran de que las vidas de ellos, de la gente de la región, de los mismos líderes de gimnasio y de sus empleados, no le importaba a Callahan. Él lo que quería era ver su nombre inmortalizado, por eso decidió convertir aquel sitio perdido de la presencia de Arceus en su fortaleza, con la intención de acabar con su legendario, y ser aquel al que clamaran por haber modernizado a una región salvaje; un hombre con la capacidad de matar a un Dios.

    Obviamente nada de eso ocurrió. Como era de esperarse, las cosas se salieron de control, algunos de los líderes se revelaron, y en un intento de convertir al grupo 33 en mártires para las masas, todo se terminó complicando.

    Si algo aprendió Kiliha muy bien del Kahuna Hala era que, si bien eran pokemon, desafiar a los dioses era una idea estúpida, y como tal, eso fue lo que sucedió. Al final del asunto el arma terminó por resultar como un tiro por la culata para Callahan y su sequito, pues si bien lograron detener a Devastal por un tiempo, e incluso lo creyeron muerto, no contaron con que la bestia tenía varios aces bajo la manga para regresar igual o peor que antes. Callahan, acorralado y quedando con más problemas con los que iniciaron, terminó su sueño de grandeza como un cadáver casi irreconocible debajo de una pila de escombros.

    Pero como si eso no fuera suficiente, sus problemas no se resumieron solo a eso.

    Kiliha podía afirmar que la mayoría de los conflictos que pasaron en Aiwass fueron por culpa de New Light y los líderes de gimnasio; y de hecho, si lo fue, pero al menos ellos buscaron como mantenerlos con vida durante un tiempo, e incluso hubo aquellos que trataron de liberarlos.

    La elite cuatro de Aiwass, era un cuento completamente diferente.

    El alto mando y el campeón de liga, Heru Nikkusu, eran, en su mayoría, personas con un historial en Aiwass que databa de generaciones. Al igual que los líderes de gimnasio, ellos vieron como su región pasaba de ser un puñado de pueblos pobres sumergidos en el misticismo, a algo más moderno y económicamente activo con ayuda de New Light.

    Sin embargo, todos aquellos rimbombantes cambios solo eran una máscara. La superstición nunca abandonó a la gente, y por ello la historia de Callahan se repitió con ellos, pero con un pequeño giro. Llevados de la mano por una misteriosa mujer del que solo llegó a escuchar el nombre, Miriam de Legion, la llamada dama del espejismo, terminaron formando un culto a la criatura. Pensar que con los materiales místicos que ayudaban a que despertara, podían fácilmente ponerlo a sus órdenes.

    Cabe destacar que aquellos sujetos trataron de matarlos más de una vez por verlos como un obstáculo para sus planes de “purificar” la región. Pero todo terminó igual que con Callahan, como una pila de cadáveres, muchos de ellos irreconocibles; con Miriam desaparecida, y probablemente muerta, y con el único sobreviviente, arrestado.

    Y no se pudiera decir más que sobre la criatura, Devastal, el dios al que desafiaron y que era el tumulto, veneno y riña de todos en esa región. Al final el maldito problema se solucionó de una manera abrupta, pues Devastal murió después de un duro y largo combate contra él, donde perdieron la vida cientos de personas, y donde los sobrevivientes no salieron bien parados de eso.

    Era la razón por la que no dejaba de tener pesadillas al respecto.

    No solo fue el hecho de que estuvo a punto de morir en manos de la elite, de Callahan y de Devastal; tuvo que atender más de una vez a humanos y pokemon quemados, desmembrados o envenenados con poco equipo y al aire libre, pues era de los pocos en el grupo con conocimiento médico.

    Sobre ella estaba el recuerdo del inminente olor a piel quemada, sangre regada y cuerpos mutilados, el pesar de los civiles a los que vio morir sin remedio, a la visión de los pokemon y personas que New Light amenazó y torturó, entre ellos su padre, a los gritos de auxilio que se tuvo que callar y el hecho de que, como el único doctor cercano, muchas veces no podía hacer otra cosa más que concentrarse para evitar que sus amigos y acompañantes pasaran a las filas de los finados.

    El cómo se mantuvo cuerda después de eso siendo solo una niña fue por obra y gracia de las personas que estuvieron con ella durante su viaje. El grupo 33, que sabían perfectamente que era una niña a la mitad de una guerra, y que hicieron lo posible por protegerle. Los recuerdos de Leona, Cheza, Keynan, Alexa, Legis…

    …El señor Cristóbal…

    Aquellos con quienes se aferró a la vida y quienes la sujetaron, todo con la esperanza de que algún día saldrían de ese plano de pesadilla.

    Era lo menos que podían hacer, pues al final de todo estaba algo mucho peor; el hecho de que la gente de Callahan se percató de que podían exprimirla para obtener algo de ella que nadie más tenía…

    Su sangre

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    - ¿Cómo se encuentra?
    - Estable, pero aun necesitamos ver si comerá. Tiene que ganar fuerzas o si no, nunca podrá recuperarse…


    Kiliha estaba afuera del laboratorio, abrazando sus rodillas mientras sus zapatillas pisaban una silla de plástico que los empleados le proporcionaron. La bata que le prestaron para la operación caía por las orillas de la silla mientras escuchaba atentamente la plática que Guz y Mei tenían con Wicke. Esperaba saber cuál iba a ser el plan a partir de ese momento, necesitaban saber que iba a ser de los dos ultraentes.

    Sin embargo, eso no evitaba que un montón de preguntas asaltaran su cabeza. ¿De dónde era que Guz y Mei conocían a Poe? ¿Habían tratado con ultraentes antes? ¿Había pasado algo mientras ellos estuvieron en Johto? Y más importante aún, ¿Qué tenía que ver la compañía Aether en todo eso?

    Para Kiliha no era secreto el pasado de Guz como pandillero, para nadie de Alola lo era realmente. Sin embargo, al parecer había detalles que si bien en su momento carecían de importancia, ahora estaban saliendo a la luz y no pintaban para algo bueno. Eso hasta cierto punto le disgustaba. Después de lo de Aiwass, le costaba trabajo tener confianza en la gente y la verdad no deseaba perder la que tenía en Guz. Él era la única persona en Alola que la hacía sentir segura además del Kahuna Hala, y no quería que eso se acabara.

    Sus pensamientos fueron interrumpidos por la mano de Gladion en su hombro. El joven hombre la miró a los ojos con cierta curiosidad y ella termino bajando sus pies de la silla.


    - Te quiero hacer una pregunta - le comentó Gladion - ¿Dónde, y desde cuándo conoces a Guzma?
    - Mas o menos desde que tenía 7 años, quizás 8 si contamos que estuve dos meses con el antes de cumplirlos - contestó Kiliha levantando la ceja, la pregunta sonaba algo insidiosa - Solía ser mi niñero, vivía en la casa de al lado y mi hermana le pagaba para que cuidara de mí.
    - Es extraño que menciones eso, con su historial le hayan dejado al cargo a un niño.
    - Si conociera a mi hermana no le parecería tan extraño en realidad. Por otra parte, me sorprende que quiera saber. Usted lo conocía de antes, ¿cierto?
    - Digamos que si…

    Kiliha presentía cierta pesadez en las palabras del CEO de la compañía, así que cambió el tema de la conversación.

    - Tiene más o menos una idea de que harán con ellos dos… digo, con Poe y su acompañante.
    - Me supongo que una vez que se recuperen serán llevados a su plano. Es lo que hacemos cada que nos encontramos con un ultraente.
    - ¿Llevarlos a su plano? ¿Es posible hacer eso?

    Gladion le extendió la mano y Kiliha parpadeó un par de veces.

    - Venga conmigo.

    La chica encogió los hombros y siguió a Gladion.

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    - Este lugar es mas profundo de lo que pensé
    - Tenemos ciertas redes en esta isla artificial, las hemos ampliado desde hace algunos años, algunos puntos se mueven por debajo del mar, y es que necesitamos ciertos centros de contención en el edificio.
    -Me imagino que vamos al sitio donde llevaron al Nihilego herido y a Poe cuando terminamos.
    -En efecto, es por aquí.

    Después de tomar un ascensor que salía de las puertas del quirófano, ambos llegaeron a un lugar de paredes grises, donde tenían varios contenedores con una ventana gruesa de cristal. Según escuchaba del jefe Gladion, eran sitios donde colocaban pokemon enfermos, o para ponerlos en cuarentena antes de pasarlos a las zonas de safari.

    Pasaron por varias estanterías vacías hasta que llegó a una donde pudo ver a Poe y a su acompañante.

    El Nihilego enfermo parecía estar bien, había despertado de la anestesia y estaba flotando, aunque con menos ahínco que el otro. Poe, por su lado, estaba alerta de los movimientos del otro, tal vez esperando que su compañero enfermo no decayera. Kiliha los observaba atentamente, ¿era ese comportamiento de manada?

    - Parece que el acompañante de Poe ya despertó.
    - Le dimos anestesia para tumbar a un Jellycent, y al parecer los tiempos que calculamos si funcionaron. No era de sorprenderse, las terminaciones nerviosas y la conformación de sus órganos son muy parecidos. Me imagino que esa criatura es de tipo psíquico.
    - Vaya que les enseñan un arsenal de cosas en la escuela de medicina pokemon. Esos datos para mi son desconocidos.
    - Lo siento señor Gladion.
    - No tiene por que disculparse.

    Fue en ese momento en que Poe se percató de que estaba siendo observado por Kiliha. La medusa se acercó un poco al vidrio y colocó un tentáculo en el mismo. Kiliha miró a Gladion, y el Nihilego insistió. La chica puso un dedo y lo movió para un lado, Poe hizo lo mismo, remedando el movimiento. La chica hizo eso varias veces hasta llamar la atención del Nihilego acompañante, quien se puso detrás de Poe, interesado en el pequeño juego de la niña.

    Gladion estaba asombrado y Kiliha no estaba segura del porque estaba haciendo esto, ni ella misma se creía que tuviera tanta facilidad para acercarse a una de esas, sobre todo porque ella recordaba a esas criaturas mucho más amenazantes.

    - ¿Cómo haces eso?
    - ¿Me creerá si le digo que no tengo idea?
    - ¿Eres acaso un Faller?
    - ¿Faller?
    - Una persona que ha estado en el mundo de los ultraentes. Se caracterizan por ser personas que desaparecieron de repente, y suelen tener lagunas mentales del sitio donde estuvieron. Al parecer desprenden alguna especie de energía que les gusta a los ultraentes, y tienden a atraerlos. Pero supongo que no conoce el termino porque está acuñado por la policía. Los nativos tienen leyendas sobre aquellos que desaparecen y reaparecen en un sitio sin saber que a pasado, los llaman “Lilo loa”.
    - Eh escuchado historias con ese término, Lilo-loa, pero no creo que sea un Faller señor Gladion.
    - ¿Hay algún otro método para atraer ultraentes?
    - No sé, y no creo que sea por mi cuenta, o quizás solo le caigo bien a estos Nihilego. Si… quiere que le confiese algo, hace años me atacaron unos y Guz me comentó que casi muero en el proceso. No tengo recuerdos de lo ocurrido.

    Gladion se rascó el mentón. Fue cuando le hizo un ademan a Kiliha para que lo siguiera hacia otro lugar en el laboratorio. Pasaron por una puerta de metal donde Gladion ingresó un código, y entraron a una habitación blanca con varias computadoras de gran tamaño que servían para hacer monitoreo, y una maquina con un haro gigante en el centro.

    - ¿Qué es esa cosa?
    - Sirve para abrir portales al mundo de los ultraentes. Fue el fruto de las investigaciones de mi padre, el profesor Monh, quien junto con la profesora Burnet y mi madre Lusamine, quien era la anterior CEO de la compañía, estuvieron indagando en las apariciones de los agujeros de gusano repentinos que salían de cuando en cuando en la isla. Mi madre y mi padre, más un grupo de científicos consiguieron una forma de abrirlos a voluntad, pero los primeros intentos fueron desastrosos.
    - ¿Cómo pasó?
    - Dentro de los primeros intentos algo se salió de control, y el agujero resultante se tragó a mi padre. Jamás lo volvieron a encontrar…
    - Lamento eso.
    - No tiene por que lamentarse. En realidad no la traje aquí para eso. Necesito un poco de ayuda de usted y sus compañeros médicos para devolver a Poe y a su acompañante a su mundo.
    - ¿Perdone?

    Gladion metió las manos en sus bolsillos y se volvió hacia la chica.

    - Hace como 3 años, y o dos y medio, puede contarlos, el profesor Oak nos trajo a Poe agarrado con una correa, pues le habían dicho que en este lugar podíamos cuidar de el. Nos comentó que un par de alumnos suyos lo habían encontrado en Johto, lo cual nos pareció sumamente curioso, tomando en cuenta que no habíamos visto ultra entes en otros sitios a parte de Alola. Tratamos de pedirle explicaciones, pero el menciono que no logro que sus alumnos comentaran al respecto - le menciono a la chica - El caso fue, que estuvimos 3 semanas seguidas tratando de meterlo a una enteball para poderlo pasar por aquí, pero si no se ponía hostil, atacaba al personal o escapaba como pudiera. Al final nos rendimos y se mantuvo cómodo dentro de su contenedor.
    - ¿Enteball? ¿Esta compañía tiene maneras de capturarlos y contenerlos?
    - Así es señorita, con todas las investigaciones sobre los agujeros de gusano y las criaturas de las emergen, logramos ese tipo de resultados. El problema es, que por más avanzadas que las tenemos, no siempre hacen las funciones que esperamos, y tal parecer haber sido el caso de Poe.
    - Y me supongo que se ha vuelto a poner inquieto desde que llegó el Nihilego herido.
    - En efecto, la campeona Selene lo trajo de la cueva de los Digglets apenas hace 2 días, y cuando la trajo, se miraba algo debilitada. No sabíamos que tenía, hasta que Poe trató de escapar nuevamente. Cuando nos metimos al tanque para tranquilizarlo, vimos la herida purulenta en su costado y no supimos que mas hacer. Ninguna de las enfermeras cercanas sabía como atenderlo, asi que recurrimos al profesor Oak, quien nos hablo de ustedes.

    Kiliha se rasco la cabeza.

    - Mas bien se refería a Guz y a Mei. Yo no tengo experiencia con esas cosas…
    - Entonces como…
    - Le comento que no tengo idea. Hace tiempo un Nihilego me atacó y me dejó una cicatriz en el costado. Tenía como 7 años, casi a punto de cumplir los 8. No estoy segura de como sobreviví, pero lo hice de milagro según Guz.

    La realidad era que Kiliha si lo sabía, pero no estaba segura si podía confiar lo suficiente en Gladion como para decirle.

    “Felicidades paciente Cero”

    Naohiro Konoe, un ex empleado de la fundación Aether que conoció en Aiwass, y que resultó ser el hombre más escabroso con el que la niña se topó, además de Callahan. Resultaba ser que este sujeto estaba desarrollando una cura precisamente para el veneno de Nihilego.

    Según tenía enterado, el anterior presidente de la compañía, probablemente Lusamine, y la mesa directiva se lo pidieron, pero nunca fue usado. En palabras de Konoe, las personas para las que trabajaba le cortaron de forma repentina la investigación, por lo que nunca terminó probándolo en ningún lado salvo en ella. Al parecer estaban evitando su uso y su aplicación que ciertas cosasque estaban haciendo en Aether co no salieran a la luz. Y con la explicación que le estaba dando Gladion, se daba una idea muy ligera del porqué.

    “Un muerto es una tragedia. Cuando se cuentan por miles, son una mera estadística”
    Mismas palabras frías del señor Konoe. No solo era el hecho de que la fundación Aether estuviera investigando a los ultraentes a espaldas de todos, al parecer había muertos de por medio, e intuía que Gladion le estaba ocultando ciertos datos turbios. Esto lo sabía porque la gente de New Light eran dos tantos de lo mismo. Su presidente, y la que alguna vez fue la científica en jefe de New Light, una dama de nombre Acacia Knowing eran un ejemplo claro de todo eso.

    - ¿Entonces, trata de decirme que fue atacada y picada por un Nihilego, pero no sufrió los efectos secundarios?
    - ¿Perdón?
    - Ya sabe, agresividad, lagunas mentales, alucinaciones. Mucho del veneno deja a la persona en estado catatónico e incluso puede matarla.
    - Tuve alucinaciones, y tuve lagunas mentales por ello, pero el como me salvé sigue para mi siendo un misterio.

    Gladion volvió a rascarse el mentón, Kiliha intuyó que el no le creía.

    - Usted que es médico, creo que esta familiarizada con un termino conocido como “Paciente cero”.
    - Bueno… si - dijo Kiliha algo nerviosa - Es el primer paciente detectado con un virus y una bacteria en un lugar, se le usa como caso índice en un contagio…
    - Al parecer usaron el mismo termino para describirnos a un paciente que tuvo una cura milagrosa hace algunos años. Algo completamente contrario a lo que se usa.
    - …
    - ¿Se familiarizó con un sujeto de nombre Naohiro Konoe?
    - … Si.
    - ¿Qué sabe de el?
    - Muy poco en realidad, trabajo para su compañía, pero renuncio cuando le sacaron el presupuesto para una investigación que estaba haciendo. Hizo un antídoto contra el veneno de Nihilego del cual fui su único rattata de prueba. Al parecer funcionó, por que salí con vida y con pocas secuelas después del ataque. Creo que Guz lo conocía, pero de eso no estoy segura.


    “Tu eres la cría del Faller…”

    Eniange… Había olvidado por completo a aquella criatura horripilante que al parecer seguía a Konoe cual sombra. Kiliha sabía que esa cosa era un ultraente, porque su forma y su porte no podían ser de ningún pokemon con el que ella se hubiese topado.

    Y ahora que lo recordaba… durante su encuentro en Alseide, una de las ciudades de Aiwass, el ultraente le menciono la palabra Faller, pero en su tiempo no estaba segura de que significaba dicho vocablo.

    Ahora que lo sabía, ¿acaso con el Faller se abría referido a Guz?

    -Sabe algo, era de lo que quería hablar con el doctor Guzmania. El, y tal vez su compañera Mei, conocieron a ese hombre cuando aun trabajaba para mi madre y por lo que me comenta la doctora Wicke, Naohiro Konoe distaba mucho de ser un hombre bondadoso y empático. Ella solía decirme que verlo a los ojos era como ver a la cara de un maniquí, se notaba a leguas que el sujeto tenía problemas, pero como era alguien muy eficiente, nunca se le dijo nada.
    - ¿Y usted y la doctora sabía de la existencia del antídoto?
    - Supimos que nunca lo uso, suprimieron la investigación para evitar la salida de cierta información de Aether co, pero pensamos que la investigación había quedado muerta. Hasta recientemente. Hace 3 días nos llegó una documentación procedente de unos socios en la compañía Holocaster, en Kalos. Nos lo mandaron preguntándonos de que demonios se trataba eso, pues al parecer era un archivo clasificado de nuestra compañía, pero traía consigo un correo procedente de, lo creo, es un sitio web la compañía New Light, de Aiwass.

    Kiliha casi sintió que en su pecho el corazón se le paraba.

    - En el, el señor Naohiro Konoe describía los resultados que tuvo con el uso del antídoto, asi como una descripción de un niño pequeño al que usaron como una especie de carne de prueba. Cuando lo leyeron nuestros socios, y cuando lo leímos nosotros, supimos que se trataba de información comprometedora, y temiamos que se tratara de algún tipo de extorción. Pero el remitente solo pedía que, si estaba en nuestras manos, viéramos como dar con el paradero de ese niño. Mencionaba que tenía ciertos sitios limitados para moverse y comunicarse, por lo que uso algún tipo de influencia para mandar el mensaje. Nunca me imagine que casualmente, el Nihilego rebelde del laboratorio nos ayudaría a encontrarlo. Fuera como fuese parecía importante.

    Kiliha comprendía el mensaje, alguien de New Light la quería en Kalos, pero tenía formas limitadas de comunicación. ¿Pero quién?

    - Supongo que se ha percatado de que alguien procedente de la región a la que eh escuchado, usted salvo, quiere volver a verle, y necesita que vaya a Kalos para eso.
    - No me siento segura con eso en mente.
    - Le quiero preguntar una cosa, ¿habla kalosiano?
    - No, no mucho.
    - Le quiero proponer un trato, pero para eso debo de hablarle claro.

    Kiliha parpadeo un segundo.

    - Necesito que averigüe con el doctor Guzmania que pasó en Johto, y donde encontró al Nihilego. La compañía le ayudara a ir a Kalos a usted y a alguien que sea de su elección, por el medio que usted considere mas pertinente, ya sea por viaje, como excusa para hacer un diplomado, intercambio. Lo que desee.
    - ¿Y eso por qué?
    - Es la renuencia a regresar de, el nihilego al que llama Poe, lo que me tiene intranquilo. Mas ahora que tengo un panorama mas amplio de quienes estuvieron involucrados, y esta información procedente de Kalos. No lo sé, tengo la corazonada de que esto se conecta de alguna manera, y puede que quizas la persona que la conoce sepa la respuesta. Oh tal vez no. Pero al menos si averiguamos las razones de Poe por buscar escapar pueda ayudarnos a regresarlo a su plano.
    - Bueno, no es eso lo que preguntaba. Quería saber por qué yo.
    - Parece ser que, tienen cierta confianza mutua… Como un hermano mayor a una menor y viceversa. Supongo que a usted… le seria más fácil hablar con él.

    Otra vez esa pesades. Kiliha no estaba segura de cómo responder a eso.
     
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  5.  
    Armiel

    Armiel Iniciado

    Aries
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    Naisu, naisu. Nunca espere ver a Konoe mencionado aquí pues no pensaba que habia quedado tan grabado en los recuerdos de Kiliha xD...
     
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  6.  
    Kuroneko

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    Hola! Leo el primer capitulo y no entendi todo sobre kiliha pero esta super bien ella sale en el colectivo de aiwas? No encontre su ficha >w<

    Pero es muy interesante sigue asi
     
  7. Threadmarks: Parte III
     
    La loca de los Gatos

    La loca de los Gatos Maldito calor...

    Aries
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    Título:
    Cosechar lo sembrado
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    3
     
    Palabras:
    5655
    Notas del autor: Voy a tener que cambiarle la clasificación al fic, siendo que este es el penúltimo capo que subo de este tocho :x. Y bien Kuroneko Kiliha si es del Aiwassverse, pero, se podría decir que es de un mundo alterno conocido como Havoc and Harvest, publicado en otro foro, que es un cuento directamente relacionado con el mundo de los espejismos del Aiwassverse que esta en este foro.

    ======================================================================================================

    - …Si quieres tu nombre en el anticuerpo, podemos darle tu nombre al anticuerpo.
    - No se preocupe por eso. Seguramente sus inversionistas y compradores estarán más felices si no se enteran de que el antídoto que le están dando a los pokemon de Aiwass tiene sangre de niño.
    - Tienes una forma bastante sínica de hablar para alguien de tu edad.
    - Aprendo rápido de la gente que me rodea, señor Steven.


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    Kiliha miraba al techo de su habitación en la calma de la noche. No podía dormir, pues su cabeza estaba hecha una maraña de pensamientos.

    Resultaba que cuando subieron al ferry de regreso a Ula Ula, Kiliha se acercó a Guz y a Mei con la esperanza de preguntarles algo sobre Poe y lo ocurrido en la isla artificial, pero nada salió de su boca. Eso termino en un momento incomodo, y en una cena dentro del campus con ningún agravante salvo eso. Era como si su propio cuerpo se lo negara por temor a abrir una caja de Pandora.

    Luego estaba la propuesta del jefe Gladion. Ir a Kalos por un semestre sonaba tentador, estar en la ciudad de Luminose quizás iba a ser toda una experiencia con sus museos, sus palacios cercanos, y sus monumentos. Y estaba también el hecho de que le prometió a Cheza que la volvería a ver en su sitio de estudio favorito, el café Lysandre. Pero eso a costa de ¿Qué? ¿Tener que quizás verle la cara algún desconocido de Aiwass que sabía perfectamente del anticuerpo contra el veneno que estaba en su sangre, y seguramente lo quería usar para algo más?

    Sentía como si Gladion no solo la estuviera utilizando para hablar con Guz, algo que probablemente él no había podido hacer la razón que fuese; también como carne de cañón. Aunque quizás fuera de forma involuntaria, hasta cierto punto parecía que la estaba poniendo frente al tipo que la estaba buscando, en pos de saber si el contacto era peligroso para la compañía Aether o no. La verdad es que esa retorica ya la tenía completamente hastiada, y por razones justificables a su punto de vista.

    Sin embargo, quedarse con todo ello en la cabeza y desligarse no iba a solucionar ninguno de los problemas que tenían ahora. Comenzando por Poe, el ultraente al que ayudaron y que no podía regresar a su plano. Las dudas sobre sus compañeros de piso, que la carcomían. Y la seguridad de que tarde o temprano, iba a ser alcanzada por aquel contacto Aiwass, pues sabía bien cómo se las gastaban los de New Light.

    - ¿Tendré opciones? - pensó.

    Sabía que en Alola no iba a estar completamente segura, pero eso no dejaba de lado en que se sintiera nerviosa.

    Era como si ese maldito monstruo la estuviera siguiendo otra vez.


    Cosechar lo sembrado
    Parte III

    Kiliha salió en sus piyamas a los patios del campus. Una vez los suficientemente lejos del edificio, sus pokemon salieron de sus pokebolas y se acercó a una de las jardineras para sentarse en el pasto.

    La horda de gigantes se ponía inquieta cuando Kiliha se sentía mal, por lo que era difícil mantenerlos en sus respectivas pokebolas y la orillaba a sacarlos. Era un hábito que formó durante sus viajes en el barco cuando Kai era un Makuhita y Koa un Larvesta. Como dentro del barco no tenía con quien hablar a parte de su padre, conversaba con sus pokemon. Esto se extendió más en Aiwass, cuando sus dos pokemon evolucionaron, y terminó con Umalu, Niu y Pololia en sus manos para su crianza, y donde se tuvo que aferrar a los mismos para seguridad propia y de ellos.

    Umalu, su Madenoir, era la que más resentía este tipo de cambios de humor en su entrenadora. Kiliha no se explicaba por qué; tal vez era el hecho de que era un fantasma, o quizás se debía que Umalu prácticamente la escogió a ella en vez de que hubiese sido al revés. Aun recordaba que la fantasma la siguió a muchos lados antes de volverse parte de su equipo de forma oficial. La cosa era que cada que ella estaba triste o enojada, este era el primero que respondía, y parecía darles la noticia a los otros sobre ello.

    - Pensé que ya me estaba recuperando de mis noches de insomnio
    - ¿Kreh? - exclamó su Volcarona posándose sobre uno de sus omoplatos, prácticamente cubriendo la espalda de la chica.
    - Uhg, que frustrante es esto. Primero Poe, luego Guz y ahora lo de Kalos. ¿Por qué siempre termino enrollándome en cosas como estas? ¿Soy estúpida, distraída o es que el universo me odia?
    - Nuuu nuha
    - ¡Haika!
    - Grah…

    Niu, su Exeggutor, se colocó frente a ella mientras su Hariyama se sentaba a su izquierda, haciendo rebotar a ella y a Koa por la inercia de sus pokemon al caer de sentón. Umalu se movió a su derecha, y Pololia, su Walrein, se movió torpemente hacia ella para tenerla de cerca. Kiliha rasco su mentón, era algo que calmaba mucho a aquella morsa con la que había compartido momentos tan dolorosos como bizarros.

    - Ustedes sí que saben cómo calmarme.
    - Gruh…
    - A veces siento que son en los únicos en los que puedo confiar de lleno.

    Koa se movió un poco, coloco su cabeza de insecto contra la frente de Kiliha y ella soltó un suspiro.

    - Lamento toda esta preocupación que les estoy trasmitiendo. Se que no pasamos un primer mes en Alola tan bueno como esperábamos; con todas las pesadillas y las salidas al porche, mi hermana molesta, los papeles de la universidad y los viajes a la cabaña del Kahuna Hala - murmuró - Realmente pensé que esto se calmaría con el tiempo, pero parece que no puedo desligarme de nada de lo que pasó hace ya dos años…
    - Nua…
    - Tal vez algún día podamos descansar de todo esto al fin.

    Repentinamente, los aspersores automáticos del pasto se encendieron. Kiliha quedó empapada, y en lo que su Volcarona volaba para cuidarse de los chorros de agua que salían de los mismos, Pololia dejaba que le callera el agua en el cuerpo.

    - ¡Ah, de pelos! ¡Justo lo que me faltaba!
    - ¡Grah grah grah grah!
    - Ja, ja, ja. Muy gracioso Niu - resopló de forma sarcástica la chica contra su Exeggutor.
    - Haika.
    - Ya que Kai, dame un levantón y larguémonos de aquí - respondió a su Hariyama - Veré si después de mudarme de ropa, de pura casualidad puedo dormir.
    - Hey…

    Los pokemon de Kiliha se hicieron ligeramente a un lado para dejar pasar a Guz. Estaba junto a su Golisopod, vistiendo los pantalones deportivos y la camisa blanca que generalmente usaba para dormir.

    - … ¿Necesitas que te ayude?

    Kiliha observó su media sonrisa y su mano extendida, por lo que ella sin dudarlo la tomo para levantarse y cubrirse con sus propios brazos. Él se hizo a un lado y metió las manos en los bolsillos, antes de que Kiliha metiera a su equipo de vuelta a sus pokebolas y dejara que el y su Golisopod la acompañaran. Era como volver a esa vez en la que se conocieron. De vuelta a ser esa niña triste y solitaria bajo un aguacero, con la ropa empapada y los cabellos estilando, siguiendo de cerca al único ser humano que se paró unos segundos a preguntarle si estaba bien.

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    - Y dime, al final, ¿Por qué tú y la horda estaban afuera?
    - Simplemente no podía dormir.
    - ¿Volvieron las pesadillas?
    - No tanto así.

    Tras regresar a su habitación a cambiarse, Kiliha y Guz caminaron a la sala comunal del dormitorio junto con el Golisopod del joven. Estaban solos, algo normal de los viernes pues todos aprovechaban los descansos para dormir antes de volver a desvelarse estudiando. Tras servirse un chocolate de la máquina y sentarse en uno de los amplios sillones, Guz decidió comenzar el interrogatorio, seguramente preocupado por la actitud de la chica después de llegar del paraíso Aether.

    - Entonces dime, ¿Qué está pasando por tu loca cabezita?
    - ¿Por qué tanta preocupación Guz?
    - Hombre, porque ya me conozco la rutina - le increpo el pelo blanco - Las veces que te eh visto con insomnio es debido a que algo te perturba demasiado. ¿Te recuerdo lo que te paso cuando murió el viejo Hanzo? Fue el primer paciente que se te fue, y no volviste a dormir hasta que hablamos con Hala al respecto. También la mierda de Aiwass…
    - Periodos de insomnio también, eso lo se… Pero no deberías preocuparte tanto por eso.
    - Vamos enana, basta ver las fotos que mandaron a los medios para saber que lo ocurrido alla no fue nada agradable. A pesar de las evasivas que das del tema, tengo el presentimiento de que hay mucho detrás de eso de lo que prefieres no hablar.
    - ¿Sabes? Creo que precisamente eso es lo que me tiene preocupada Guz - comento ella con una ligera molestia - Desde que era niña estaba acostumbrada a que nos contáramos todo. Pero luego decidí no hablar sobre Aiwass, tu nada sobre Johto, y Mei también decidió callarse la boca. Hoy hablo con el jefe Gladion, un tipo al que solo eh visto en fotos, y resulta te conoce. Y en la cabeza no deja de darme vueltas un feo, Por qué.

    Hubo un ligero silencio. Kiliha subió sus piernas al sillón y las abrazó.

    - Guz, no estoy molesta si eso es lo que crees. Yo tampoco me eh abierto con nadie con respecto a lo de Aiwass, y no tengo derecho a exigirte que me hables de algo sobre lo que ni tu ni Mei quieren hablar. Solo quiero que sepas que el jefe Gladion me pidió que viera si podía preguntarte algo acerca de eso, y es que me pone nerviosa que alguien con su perfil se encuentre tan interesado en ello.

    Kiliha observo como Guz se llevaba la mano al puente de la nariz y lo masajeaba con cierta molestia. Era como si estuviera revisando un argumento en su cabeza el cual ya estaba cansado de repetir. Ella sabía de eso, tuvo que verlo con la policía internacional cuando comenzaron los interrogatorios al acabar la catástrofe.

    - Kiliha - Guz dio un fuerte suspiro - Hay mucho que desempacar aquí. Pensé que podía evitar abochornarte con toda esta estupidez, porque encima es un asunto que no te concierne a ti… de hecho ni siquiera a mí; lo está o estaba resolviendo la policía internacional.
    - ¿Qué quieres decir? ¿No me digas te metiste en algo ilegal allá en Johto? - le dijo la chica con cierta mirada inquisidora - Pensé que lo del equipo Skull estaba ya dejado de lado en tu vida.
    - Jumph, ¡eso quisiera! Si hubiera sido algo hecho por el equipo Skull hubiera sabido que hacer con esos cabezas huecas…

    Guz se quedo callado un segundo y Kiliha levantó la mirada.

    - Guz, ¿puedes contarme que paso en Johto?

    El hombre se acomodo en el sillón y dio un suspiro.

    - Mei y yo encontramos un criadero clandestino de ultraentes en Johto, y eso por solo contarte la parte del cuento “para toda la familia”. Lo que esos sujetos hacían en ese lugar estaba muy lejos de ser ético, y diablos que había estado metido en porquería años atrás como para saberlo - le comentó con cierta melancolía - La única razón por la que esos tipos no nos mataron cuando nos divisaron fue porque notaron que éramos médicos. En vez de eso prefirieron conducirnos “amablemente” a punta de pistola hacia sus tiendas, y ponernos a trabajar en su proyecto.
    - ¿Criadero de ultra entes? ¿Es eso en serio? ¿Quién en su sano juicio buscaba criar algo así, y para que?
    - Por que al parecer las células de algunos ultraentes no solo son extrañas, con capacidad para evitar las pokeball convencionales. Y el veneno producido por algunas especies no solo viene con funciones tan agradables como pérdida de memoria y actitud salvaje. Ambas tienen propiedades que llaman la atención, como mejorar la fuerza física y actividad cerebral, hacer el cuerpo resistente a daño y enfermedades; cosas por el estilo.
    - ¿Y eso lo viste en el campamento de esos sujetos?

    Ambos otra vez se quedaron en silencio. Guz continuo.

    - En realidad algo de eso lo sabia de antes.
    - ¿Cómo es eso?
    - Trabajé un tiempo parta la antigua CEO de Aether Co, Lusamine, madre de Gladion. No sé si llegaron a comentarte que ella estaba muy metida en una investigación sobre hoyos transdimensionales.
    - Si, eso si me lo contaron.
    - Lo que quizás Gladion no te contó es que ella comenzó a obsesionarse con sus investigaciones, al punto que la llevó a hacer experimentos bastante brutales con pokemon, terminando en un proyecto que todos en Aether corp conocían como “Null”. De eso salió un pokemon artificial con apariencia de quimera, las enteball, una máquina para abrir agujeros de gusano, y un pokemon con el que experimentaron hasta casi matarlo de nombre Cosmog. Ella estaba bastante interesada en una especie en particular, que eran los Nihilego. Mas que nada tenía interés en su toxina, y fue donde cayó a colación el robot ese de Konoe.
    - ¿Por qué no quiso decirme eso?
    - Por que es cochambre viejo que desde hace tiempo que fue limpiado. Un asunto para lo que los implicados preferimos resolver, podría decirse en las sombras para que Gladion y su hermana Lillie movieran a la compañía a restablecer el daño ocurrido sin más ruido. Fue algo que quedo entre un grupo selecto de gente a parte de los hermanos; la campeona Selene, Hau de la elite 4, los Kahunas y yo.
    - Pero… ¿Estuviste implicado en esa investigación? Si en ese tiempo no tenías estudios universitarios.
    - No necesitaba de estudios universitarios para la función que hacia para Lusamine, que era hacer uso de nuestra fama de parias de la isla para desviar la atención de lo que estaban haciendo ellos. Creo que esa parte superficial fue lo que llamó la atención de Gladion en un principio, porque cuando tenía 11, se unió al grupo. Además, alguien debía hacer el trabajo sucio…
    - Básicamente Lusamine te tuvo como su Mightyena de ataque, y Gladion no se percató hasta después.
    - Podría decirse que sí. Tal vez sea la razón por la que no ha querido hablarme de forma directa en años.
    - ¿Por qué prestarte algo así?
    - Dinero, necesidad de validación, cosas así. Era un crio solitario dejado a su suerte, y ella fue la primera en tenderme la mano. Desafortunadamente… involucrarme de más con ella no me llevó a nada bueno.

    Un retrato bastante familiar que parecía haber escuchado en otro lado.

    - Me… supongo que lo que ella buscaba de los Nihilegos era algo similar que lo que buscaban los sujetos de ese criadero en Johto.
    - Y sí. Al parecer las picaduras de los Nihilego pueden dar bonos a las capacidades físicas e intelectuales de personas y pokemon. Claro, además de, hasta cierto punto, paralizar algunas funciones celulares. Lusamine quería usarlo para, eh, digamos mantenerse en cierto estado corporal. Fuerte, joven, poderosa. Ya sabrás…
    - Espera. ¡¿Lo estaba tomando de forma voluntaria?!
    - ¿Para qué crees que era en un inicio el anticuerpo producido por Konoe? Era para una emergencia en caso de pasarse en el uso. Desafortunadamente las toxinas solo las podía conseguir de pokemon que eran picados por esas cosas, por lo que obtenía versiones atenuadas de forma escasa… Eso no evito claro, que le fuera haciendo efectos cada vez más horribles a su cuerpo. La pobre mujer termino perdiendo los estribos, y finalmente quedo en estado catatónico.
    - Demonios.
    - Lo mismo exclame con esos fulanos allá en Johto. Lo peor es que terminamos en eso porque empecé acompañando a Mei a ranchos pokemon para que ella pudiera especializarse en cuidados neonatales del ganado y huevos.

    El tono de Guz pareció entrar en un modo de ironía.

    - Uhí si, “vamos a cuidar pokemon bebés me dijo, será divertido, me dijo” - mencionaba Guz de forma sarcástica - Una mala vuelta en el bosque de Ilex después, nos estaban encañonando un grupo de 20 tipos que nos dijeron “¿Son médicos de alola? Entonces saben sobre estas cosas”. Y claro, no me ayudó en nada que se enteraran sobre mi conocimiento previo de lo que los Nihilegos podían hacer, solo nos pusieron a hacer cosas mas atroces.

    Guzma comenzó a rascarse el cuello, un habito que Kiliha notaba que hacia cuando algo lo ponía nervioso.

    - Puedo preguntar… ¿que fue?
    - Alguna que otra cosa desagradable que… digamos que nos ayudaron a entender la anatomía de los ultra entes. Disecciones, vivisecciones, ordeño de veneno, inseminación artificial.
    - ¡¿Qué?!
    - Fue de esa manera que obtuvimos a Poe. Fue el primero en nacer con éxito total dentro del criadero… Y al único que pudimos rescatar cuando nos encontraron. Con sus padres y sus otros dos hermanos no supe que sucedió. A los otros que logramos reproducir fue a una pareja de Poipole, pusieron un huevo y los padres murieron, tampoco supe que fue de la cría…

    Kiliha sentía que la conversación se volvía mas sombría. No sabía si parar todo ahí, pero tenía la impresión de que Guz estaba finalmente soltando algo que no había podido hablar con nadie en años, tal y como le pasaba a ella con Aiwass.

    - Y hubo… hubo algo mas
    - ¿Qué mas Guz?
    - Lusamine encontró que, la acción de la toxina de Nihilego subía y bajaba su intensidad dependiendo de ciertas proteínas sanguíneas en distintas especies de pokemon. Estos sujetos también lo descubrieron. Pero la que les daba los mejores resultados, lo que activaba mejor las propiedades de la toxina, era la sangre humana.

    Sangre humana…
    Sangre humana…

    Sangre humana…

    - …Había algunos, sujetos, no creo que voluntarios, dentro del campamento que estaban prestando para que la toxina hiciera reacción y esta gente pudiera extraer el suero…

    Supe después de que la sustancia que salía se distribuía de forma ilegal en Johto y en Kanto.

    Kiliha escucho eso ultimo como si se lo dijeran en cámara lenta. Sabía perfectamente de que estaba hablando su compañero de piso. Había tenido un frasco con esa cosa en el bolsillo, frasco que por cierto, su compañera Leona le dio una vez en caso de emergencia.

    Leona, a quien Kiliha recordaba por su cuerpo robusto, una sonrisa que poco a poco se fue borrado y su cabello rojo fuego, era una militar a quien prácticamente mandaron a Aiwass a una misión suicida, y estaba investigando ese caso. Le dijeron que el profesor Oak y Lance estaba buscando a quienes lo estaban mandando a manufacturar, el efecto sobre los pokemon y humanos que lo bebían era muy potente. Dieron con trazas de el en Kanto, donde Leona vivía, pero seguramente estaba siendo creado en otro lugar.

    Cuando Konoe les dijo que la base del elixir era sangre humana, ella nunca se atrevió a tomarlo.

    Pero había algo mas en todo. En las manos de New Light había caído una variante de esa cosa que al parecer era mucho mas potente. Una especie de suero original que mandaron a su compañera pelirroja a buscar.

    ¿Qué no los de la elite 4 de Aiwass tenían en sus equipos Ultra entes?

    ¿Era eso también?

    Sabía que sí. El asesino del señor Cristóbal traía consigo un maldito ultra ente.
    ¿Hasta dónde habían llegado las garras de estos sujetos desde antes de que ellos llegaran a Aiwass?
    ¿Habían acabado todo cuando pasó lo de Devastal?

    …¿Realmente habían terminado con esa pesadilla al morirse esa cosa?...


    -… Nos tuvieron cautivos por 3 semanas hasta que un par de personas sucumbieron ante toda esa porquería. Lograron crear una distracción y sacar a Mei. Ella fue la que terminó encontrándose con la policía, quien dio rápido con nosotros porque nos estaban buscando. Algo oportuno déjame decirte, pues cuando se percataron de que ella faltaba, iban a sacar todo y a balacearnos - seguía hablando el pelo blanco - Desafortunadamente no arrestaron a todos. Algunos de ellos lograron escapar con los especímenes…

    Guz repentinamente notó que la niña no le respondía. Estaba en posición fetal en el sillón, sin hablar, y sin siquiera parpadear. No se tenía que ser un genio para saber que algo andaba muy mal.

    -Kiliha. ¡Kiliha!

    El varón la sacudió un par de veces y la chica salió de trance, mirándolo a los ojos de una forma asustada. Un par de lagrimas gordas comenzaron a correr por los ojos de la chica, mientras trataba de hablar, pero se le atoraban las palabras en la garganta.

    - Guz…
    - Kiliha, ¿qué ocurre?
    - Yo… yo vi… yo vi a alguien usar esa cosa…
    - ¿Qué?

    Así la noche dio paso a la madrugada. Tenía que hablar con alguien de eso. De lo que llevaba escondiendo por años. Ya su compañero de piso le había pagado la deuda.

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    Mei se levantó y llego al salón principal en pijama junto con un gordo libro para poder comenzar a estudiar. Ahí estaba Guz junto a Kiliha, recostado sobre una alfombra entre dos sillones, con unas ojeras oscuras como los ojos de un shuppet. Kiliha estaba durmiendo entre él y su Golisopod. Incluso dormida se notaba agotada de forma física, y encima traía los ojos hinchados.

    - ¿Qué rayos fue lo que les sucedió? ¿Por qué están aquí?
    - Noche de insomnio.
    - ¿Otra vez?
    - Esta vez peor - dijo levantándose, apoyando la cabeza de Kiliha en su enorme insecto - Dí con las razones del por qué Kiliha gritaba en sueños cuando llego a Alola. A parte, creo que vio a alguien de esos con los que estuvimos en Johto.
    - ¿Le constate?
    - ¿Qué más podía hacer? Gladion la mandó a joderme. Quería darme donde me doliera, sabe perfectamente que iba a ignorar a otros sus empleados buenos para nada.
    - ¿Y que fue?
    - ¿Recuerdas a la chica del paraguas? Esa que una vez vino y le dijo a los del campamento que nos estaban maltratando. La de la sonrisilla hipócrita.
    - ¿La performer?
    - Si. Pues a que no adivinas de donde es…

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    - … Hace unos años tuve que presenciar un desastre ecológico casi de igual magnitud. Resultó que nuestras investigaciones sobre el campo de la energía y la arqueología llevaron a un grupo terrorista a incitar la ira de un pokemon que casi acabó con Hoenn.
    - ¿Se refiere a lo ocurrido con el equipo Aqua? Escuche un poco de eso. ¿Pero que tiene que ver eso con lo mío señor Steven?
    -Aprendí algo muy crudo de toda esa experiencia; si algo quiere escuchar la gente después de una catástrofe de esa magnitud, son historias de héroes, no de rehenes. La hija de Norman te lo podría decir mejor, se vio embarrada en toda la situación cuando tenía tu edad y apenas pudo contarlo. Yo como campeón de liga, debía asumir el control de daños para que la gente pudiera volver a su día a día, y se lo difícil que es. Tomando en cuenta los cadáveres que quedaron después de esto, dudo que esta región pueda volver a pararse si no se toman ciertas… medidas.
    - ¿Por eso se contactó con mi padre para evitar que hablara a los medios cuando comenzaron a extraer mi sangre para hacer los antídotos para los pokemon envenenados por Devastal?
    - No creas que el mes que te tuvimos en cama será en vano para ti. No solo nos encargaremos de regresarte a tu casa, sino también de cubrir tus estudios en cualquier universidad que elijas. Puedes especializarte en lo que desees, no tendrás ninguna puerta cerrada. Míralo como una pequeña compensación por parte nuestra y de Silph co por todas las molestias que pasaste. Al final de todo el grupo 33 salvo la región…


    Y los héroes merecen un final feliz, ¿no crees?

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    - ¿Y… eso fue?
    - ¿Qué más quiere que le diga?
    - No lo sé en realidad, quería ver que obtuviste de todo esto que pudiera servirnos de ayuda para el asunto del que te hable.
    - Bueno, solo es una teoría, pero quizás sepa la razón por la que Poe no quiera regresar al mundo de los ultraentes.

    Una noche sin dormir y una mañana de sábado sin poder llevarse nada a la boca la llevo a cancelar cualquier plan de fin de semana que ella tuviera en mente. Kiliha estaba agotada, quería tirarse en la cama y dormir por una semana. Se había descargado de todo lo que trató de esconder por 2 años, y ahora ya no tenía fuerzas para moverse.

    Sin embargo, Wicke apareció en la universidad preguntando por ella al día siguiente. Gladion la estaba invitando a comer, y la chica morena sabía la razón. Aunque Guz le dijo a Wicke de la manera mas amable que pudo que Kiliha estaba agotada y que quizás viniera en otra ocasión (bueno, amable hasta donde podía ser un sujeto como el, cuando alguien venía en domingo a molestar tan temprano), la joven morena llamó a Guz en privado para poner un poco en perspectiva todo.

    Al final estaba en una cafetería de la ciudad de Malie hablando con Gladion mientras Wicke tomaba su té de forma tranquila al lado de los dos y, con permiso de Mei y de Guz, la chica terminó por contarles todo lo que su compañero de piso le confesó la noche del viernes.

    - ¿Dice que tiene una teoría?
    - Poe no reconoce la energía del mundo paralelo del que vienen sus padres, pero si la presencia de otros de su especie. Es posible que se niegue a volver al… ¿ultramundo? ¿Podemos llamarlo así? Bueno, es posible que se niegue a volver al ultramundo por que nació en este plano, además de estar demasiado apegado a aquellos que le criaron. Tengo que recordarle que le quitaron a su mamá.

    Hubo un silencio incomodo tras eso.

    - Supongo entonces que podemos hacer poco por Poe, pero al menos podemos tratar de mandar al Nihilego que ustedes salvaron al otro plano.
    - Creo que sería mas fácil, pero antes de ello deberemos valorarlo, tenemos que ver si esa herida purulenta quedo sana. Por otra parte, creo que finalmente deberá decidir que hacer con Poe, quizás deba quedarse en el paraíso Aether por siempre - le mencionaba la chica a Gladion - Aunque sería bueno que le criara, podría ayudar a detectar a otros ultra entes.

    Otro silencio y Kiliha miro a su plato. No había comido mucho por prestar atención a lo que le decía Gladion, a lo que soltó un suspiro muy fuerte.

    -Entonces no hay mas
    -No sobre lo que yo pueda proporcionarle - comentó la niña - Supongo que esperaba otro tipo de información por parte de Guz.
    - Al menos algo que sirviera un poco más para comprender el estado de ese ultra ente.
    - O Algo que le ayudara con su madre, tal vez…

    Gladion volvió la cabeza hacia ella.

    - Dejemos de hacernos tontos, me contó sobre su madre señor Gladion. Intuyo creía que Guz estaba involucrado con algo que tuviera que ver con veneno de Nihilego; sobre todo por lo de Poe y su cercanía con Lusamine. Y notando que mostró mucha más consternación cuando le dije que el grupo estaba haciendo experimentos en humanos y el veneno, que el hecho de que tuvieron a dos personas captivas por casi un mes me dice algo en relación a eso. Supongo que le interesó esto porque quiere recuperar a su madre, no es así, ¿señor Gladion?

    Tanto Gladion como Wicke se quedaron en silencio. Kiliha volvió a tomar la palabra

    - ¿Algo que le moleste de mi comentario?
    - Todo este tiempo pensé que estaba haciendo investigación sobre los ultra entes. Guzma está familiarizado con ellos, pero nunca me imagine que alguien fuera capaz de…
    - Es raro que no lo haya hablado con el como para asumir esa idea. Guz me dijo que usted fue parte del equipo Skull.
    - Refuerzo. Fui refuerzo. Pero ese no es el punto.
    - Señor Gladion, permítame interrumpirle aquí. El punto aquí es que quizás usted crea que mi compañero de piso tenga en sus manos el conocimiento para hacer, no sé, ¿un antídoto mágico que ayude a su madre? Y crea que se lo esté negando por las antiguas diferencias que surgieron entre ustedes. Pero creo que no es el asunto - dijo la chica con cierta consternación - Escuche, lo que le voy a decir es difícil de asimilar, pero proviene de un punto de vista médico. Los antídotos paran la acción de una toxina, y pueden ayudar a una persona o un pokemon a generar anticuerpos que los ayuden a resistir e incluso a contra restar otros venenos, como es mi caso; pero un antídoto no regenerar el tejido. Lo que el veneno haya dañado antes del suministro queda así, dañado. Solo observe, esto ya nunca se volvió a recuperar…

    Kiliha subió un poco su camisa para que Gladion pudiera ver un pedazo pequeño de la cicatriz en forma de grieta que tenía en el costado izquierdo, lugar donde fue picada.

    - A su madre, se le dañaron tejidos musculares y nerviosos por causa de un veneno corrosivo cuyos efectos están muy por fuera de lo normal -suspiró Kiliha mientras se acomodaba de vuelta su camisa - Es probable que todas esas células hayan muerto y las consecuencias no hayan sido del todo buenas. Solo mire el caso de los pokemon, cuando son envenenados pierden el conocimiento dentro de sus pokebolas; una atención muy tardía puede llegar a generar daños irreversibles. Lo malo del tejido nervioso, señor Gladion, es que se recupera mucho muy lento, por eso los pacientes de accidentes cerebro vasculares tardan años en volver a, siquiera, tener algo de movilidad.

    Gladion recargo su mentón en sus manos.

    - Cuando supe de tu caso por medio de ese correo, pensé que había cierta esperanza. Supongo que fuiste tratada por Konoe de forma rápida.
    - Eso quiero pensar.
    - Espero no me haya mal interpretado señorita Pulelehua, pero mi hermana y yo hemos estado al tanto de lo posible de ayudar a nuestra a madre a recuperar su condición, y ver los pocos avances en todos estos años…
    - Pesa, lo se. No tiene por que sentir pena en decirme que quiere ver a su mamá y a su hermana.
    - Habla como si usted fuera mayor que yo.
    - ¿Y no es usted un niño también? Que tener recién cumplidos los 18 no lo hace todo un hombre. Así como al parecer el hecho de que usted sea un genio para los negocios y la diplomacia, no lo hace un experto en biología y fisiología.

    Gladion escucho la risa de Wicke al lado de él, haciendo que el joven se llevara la mano a la frente.

    - Creo que debió de tratar de hablar con Guz. Así las cosas pudieron haberse evitado tanto mal entendido.
    - Eso lo comprendo señorita Pulelehua, pero es por buenas razones por las cuales eh evadido una confrontación directa con el doctor Guzmania. Espero no tener que decirle, o recordarle el hecho de que el mismo hombre que la nutrió y protegió, fue también quien me embaucó y utilizó, además de que secuestró a mi hermana para llevarla de vuelta a Aether co, cuando estuvimos escondiéndonos de nuestra madre mientras ella estaba pasando por un estado psicótico - le comentó el joven mientras hacia un ademan con sus palillos chinos - La gente tiene tonalidades grises, pero pónganse en mi posición. ¿Usted consideraría hablar con la persona de Aiwass que esta tratando de comunicarse con usted desde Kalos, no sabiendo si es enemigo o aliado?

    Fue el turno de Kiliha de pensar un poco en lo que le decían. Estaba pensando en que haría con el asunto de Kalos. ¿Sería capaz de volver a ver la cara a gente como el líder Type, el anterior entrenador de pokemon normales, después de negarse a quedarse en Aiwass?

    ¿Estarías dispuesta a verle la cara a Acacia?

    Kiliha finalmente tomo aire.

    - ¿Sabe algo? Quizás deba…
    - ¿Cómo dice?
    - De alguna manera debo encarar esto. No es como si pudiera zafarme de ello con facilidad. La gente de Aiwass es algo persistente.
    - Entonces irá a Kalos.
    - Le propongo un trato, si es que usted tiene planes de patrocinarme el viaje como me prometió - le comentó Kiliha recargando su mentón en sus manos - Deme libre acceso a los contactos que tiene en Kalos, para que me deje dar con el sujeto que les mando el correo de forma personal. De esta manera podría ayudarle a identificar si tiene algo en contra de Aether Co, si quiere.

    Gladion se rascó el mentón. Era algo que Kiliha notaba que el hombre hacia cuando estaba pensativo.

    - ¿A que quiere llegar con esto?
    - Simple y sencillamente cerrar un ciclo - le respondió la chica - Ademas de que le debo a alguien un café...

    Gladion simplemente levantó la ceja ante ese último comentario.
     
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    KaiUchiha

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