--Dejemos al ancianito para el final.--suspiré recordándolo y una pregunta se me vino a la cabeza.-- ¿Pero y si lo capturó otra persona que no conocemos o aun no fue capturado?
-- Si no fue capturado confió en mis habilidades para la captura....pero lo mas probable es que haya sido atrapado
-- Otra muy buena pregunta la cual responderé usando el instinto, Raiku es un pokémon eléctrico, pero como es mala gente debe estar cerca de agua u fuego
-- Entonces yo iré a la ruta 309, nos juntamos en Barniz-- sonreí mientras sacaba a Skarmory y partía el vuelo
Entre a Ciudad Aerosol, mientras pensaba en como hacerle frente a la amenaza del Equipo Gamma. --"Vaya que esto se ha salido de control". --pensé-- "¿Quién hubiera pensado que querían a las aves legendarias para atrapar a Lugia? Ahora hay que buscar a los perros legendarios y luego a Ho-oh; que molestia, yo sólo soy un chico normal. Seguí caminando hasta que encontré una banca donde sentarme, mientras en mi mente seguía pensando que tal vez, y sólo tal vez, esto fuera en parte mi culpa.
--...Acudid prestos al lugar que brinda energía a la región. --Eso era lo que decía la nota que se me había sido mandada, y ya que no tenía idea de donde estaban los perros legendarios preferí esperar a que alguien los llevara al centro de la región, es decir, La Llanura Relámpagos. Liberé a Sigiliph y me monté en el hacía la llanura.
Llegué a Ciudad Aerosol, una gran ciudad... la publicidad del torneo que sería dentro de un tiempo se sentía, sin duda entraría cuando abriera sus puertas hacia los entrenadores. --Bien chicos, si sigamos!--Mi equipo y yo recorrimos tooooooda la ciudad trotando con las pesas; dando vueltas, entrando a lugares, jugando y saltando con nuestro nuevo amigo Mankey.
El entrenamiento se alargó, mis pokémon y yo fuimos a una zona donde no fastidiaramos y cada quien practicó sus mejores ataques, excepto Totodile y el flojo Natu que prefirieron observan, hasta Mankey se puso a golpear y brincar.
El entrenamiento había sido duro, ahora mis pokémon descansaban y yo tomaba una buena lata de helada Friz! --Muy muy bien hecho amigos míos...--Les felicité a mis exhaustos pero satisfechos compañeros.--Venasaur si sigues así serás la planta más peligrosa de todas... Elekid estoy seguro de que pronto serás un gran y fuerte Electrabuzz... y hasta tú Mankey, para ser nuevo en esto eres bastante hábil, pero quizás te falte algo más de dureza.--Natu se la había pasado inmóvil como siempre, y Totodile aun era pequeño, sólo pensaba en jugar y brincar por ahí.
--Bueno, es hora de movernos chicos...--dije habiendo acabado mi Friz!--Pónganse las pesas y a correr, ¡El último en llegar es un Magikarp! Todos se alistaron y salieron corriendo a la ruta por donde habíamos llegado.
Antes de irme pude divisar una residencia bastante agradable, unos pokémon vigilaban la puerta pero... ¡Unas hermosas flores adornaban el jardín!--Cielos... necesito esas flores, estan hermosas. El intentó de escabullirme fue en vano, esos guardianes eran muy astutos. Una señora que al perecer era la dueña de la casa me vio, se parecía mucho a Steve... me regañó por haber querido robar sus flores, pero entre tanto y tanto resultó ser la mamá de Steve, quien me invitó algo de beber y me regaló flores cuando se enteró de que era amigo suyo. "Mandale saludos a mi Steve, por favor" me dijo antes de irme. --¡Bien lo haré señora, hasta luego y muchas gracias!
Ahí llegaron Noivern y Piplup, mientras yo aún seguía inconsciente... Casualmente, iba pasando una señora que respondía por el nombre de Stephanie: La madre de Steve. Ella vio a ambos pokémon llegar, y al ver a quién traían entró en pánico... —¡¡Santo cielo, Steve!!