--Creo que otra ves me quede solo jaja como siempre, bueno seguire a la siguiente ruta--dije mientras caminaba a la ruta 306--
—Ah, Ciudad Óleo por fin... —comenté mientras comenzabamos a caminar por la ciudad—. Pasemos por el Centro a curar nuestros pokémon y comer algo, ¿les parece? Nos espera un largo camino hasta Ciudad Barniz... Contenido oculto @LucarioErmitaño @Liza White
Eventualmente llegamos al Centro y dimos con una enfermera Joy idéntica a la que vimos en el pueblo anterior, pero quien al parecer no era la misma. De todas formas fue muy amable con nosotros y se ofreció a recuperar a todos nuestros pokémon, Togepi incluída, mientras nosotros íbamos a comer algo.
Nos pusimos a comer ahí en el Centro Pokémon, con comida especialmente proporcionada por la enfermera. Fue una comida tranquila y callada, mientras esperábamos que nuestros pokémon estuviesen en óptimas condiciones.
—Yair, estuve pensando... —comenté al pasar, mirando el plato vacío de comida delante mío—. Un poco más adelante esta el Gran Desierto y debemos atravesarlo para llegar a Ciudad Barniz... y, ¿sabías? Se rumorea que por ahí vive un montañero que ofrece subastas de objetos raros y únicos... ¿crees que deberíamos visitarlo cuándo pasemos?
Me brillaron los ojos cuando se puso de acuerdo conmigo. ¡Genial! Se decía que ese montañero poseía objetos muy raros y desde que capturé a Kirlia que no dejaba de pensar en su forma evolucionada, Gallade (había pensado Gardevoir primero, pero tras capturar a Kirlia me dí cuenta que era un pokémon macho... vaya que tenía problemas para distinguir entre géneros yo). Pero sólo podía evolucionar con la Piedra Alba, y ese objeto era raro... esperaba que quizás ese montañero la tuviese, pues era exactamente el tipo de cosa que se rumoreaba que él tendría... —En fin, creo que los pokémon ya están listos —dije al ver que Joy nos hacía una seña—. Ahora sigue la Ruta 308, ¿verdad?
Ciudad Óleo... ya íbamos casi a mitad de camino y Togepi ni siquiera había despertado... sonreí, el pequeño pokémon de verdad estaba agotado... No tuve tiempo de detenerme. Debía seguir, debía llegar... regresé a Skarmory a su pokebola y corrí a través de la ciudad hasta que la dejé bien detrás...