(ooooooooh... :3 Mi gato a mí no... Es como raspberry, la gata de rubius... Me aruña por nada... ._.)
Salí disparado de la compañía, atravesando la ciudad mientras evadía a las personas, al tiempo que me dirigía a mi destino: Ruta 308
Entré a óleo y no vi ni un rastro de Ukita y/o Emily, suspiré... óleo era grande, y ellos debian estar por cualquier parte -- Hay que seguir avanzando... el hogar esta muy lejos -- dicho esto salí caminando tranquilamente de allí
Al entrar a la ciudad llegamos rapido a su final, pero esta vez regrese a mi Skarmory para no forzarlo mas y salí de la ciudad corriendo.
Al entrar a la ciudad corrí hacía el centro comercial, al llegar me dirigí directamente a una tienda de deporte. Salí en minutos con una Skate negra. Luego me largue del centro comercial, y empece a impulsarme para finalmente salir de la ciudad.
--Cada vez queda menos... Esto será genial...-- Dije sonriendo de lado. Lucario no me entendía, pero yo sabía lo que decía.
Recuperé las energías rápidamente, y me dispuse a correr de nuevo. --Necesito un maldito pokémon volador...
Aterricé con Sigiliph en la ciudad, dispuesto a tomarme un pequeño descanso de la vida cotidiana del entrenador pokémon; vagabundié un poco por allí y por allá, hasta que al final me senté en una banca a descansar. (@Fabian es tu turno de aparecer xD)
--Ven aquí amigo--jalaba a mi pequeño pokemon semilla a las fuerzas, una sobre dosis de Friz! nos había dejado desubicados de todo y todos.--Despierta amigo! --le decia, al parecer la bebida lo habia dejado mariado y posteriormente habia tenido un efecto somnífero en él, yo estaba mareado tambien, habia caminado sin rumbo por ahi, ni siquiera recordaba donde estaba. --Okey... fue mala idea gastarme todo el dinero en Friz--dije para mis interiores... Logré ver una banca y dedicí ir hasta alla para reposar nuevamente, pero pude lograr ver a alguien conocido...
Dibujaba círculos en la tierra cuando un sujeto y su Bulbasaur se acercaban a mí con paso de borracho; con forme se acercaban el chico se me hacía más familiar, pero había tantos rostros en mi mente que no lograba recordarlo. Como fuese, el chico se paró frente a mí, con la mirada perdida, poniendome algo nervioso, por lo que sólo pude atinar a decir: --Bonito día para tambalearse en la calle ¿No crees? --pregunté, rascándome la nuca.
En ese momento no pude contenerme, mi estomago era un desastre, sentí que un amargo sabor recorrió desde lo mas profundo de mi cuerpo hasta mi gargante, sin siquiera poder formular una palabra: Vomité en los zapatos del sujeto.
Me quedé atónito ante aquel gesto; sentí unas fuertes ganas de pararme y darle un puñetazo en el rostro, pero en su lugar liberé a Blastoise, quien cayó encima del chico con sus 85 kilogramos y medio. --Al menos así tendrás excusa para vomitar. --le dije malevolamente, viendolo aplastado por Blastoise.
--Ah... --estaba completamente en otro mundo, solo pude ver el rostro del pokemon lleno de asqueroso y pegajoso liquido proveniente de mi estomago. Había vomitado nuevamente; en la cara del pobre pokemon, quien asqueado y cegado comenzó a moverse algo desesperado por quitarse la mugre del rostro .--Papa... eres tú?