Suspiré, ya que estaba solo, la herida que tenía en la frente me dolía un poco, pero no me importó, al menos estaba en mi casa
Me desperte y me encontraba en la casa de Rojo --¿Y yo que hago aqui?--Murmure y vi a Rojo--Hola--Le dije sonriendo
No dije mucho, ya que estaba encerrado en una caja, era un regalo sorpresa —¡Hola, ábreme! —grité desde la caja—
Sonreí, estaba sentado en la caja con un ramo de flores en mis manos —Sorpresa —dije con una sonrisa y un leve sonrojo—
Le sonreí—Jeje, me gusta verte sonrojado...te ves muy tierno—le dije sonriendo mientras le miraba a los ojos.
Me encogí de hombros —Supongo que me caí, ya que cuando me llevaron a Caballete desperté y ya la tenía —le respondí con una levísima sonrisa—
Le di un beso en la punta de la nariz—Oye...¿nos vamos?—le pregunte sonriendo, ya que seguíamos en el hospital.
--Como quieras--Le dije sonriendo mientras me ponia de pie y sentia unas cuantas heridas en mi cuerpo--