Hola Effy, pues regrese hace poco, te recomiendo que no te quedes aqui y que huyas de Yair cometi el mayor fallo de mi vida y ahora Yair es bastante raro--le dije a Effy--Vamos--Dije mientras empezaba a caminar
—¿Por qué debemos huír de Yair? ¿Nos va a aburrir hasta la muerte? —comenté mientras caminaba junto a ella, mis pokémon siguiéndonos—. Yo no huyo de nada, ni mucho menos de Yair… ¿qué es, sucede algo grave?
De aburrimiento no creo, pero de miedo si--Le dije a Effy--Pues fuimos a visitar a su madre y ella me dijo que cuando Yair fuese aburrido le diese azúcar pero creo que le di demasiada azucar y ahora da miedo--le dije a Effy
Seguia escondido y escuchando todo lo que decian las chicas mientras miraba a quilava el cual empezo a correr hacia mizuki y effy
—Que historia tan lógica y propia del mundo pokémon —comenté por lo bajo con mi sarcasmo típico, aunque creo que no me escuchó. Continué hablando en voz más alta—. En fin, no sucede nada, tranquila… inofensivo como una mosca… En eso, un Quilava llegó corriendo ante nosotras. Lo miré con atención… el de Mizuki ya había evolucionado, ¿de quién sería éste? —Oye Mizuki, hay un lugar al que necesito ir, ¿me acompañarías? —le pedí a la chica con una sonrisa expectante.
Hola Quilava--Dije sonriendo mientras le acariciaba la cabeza y escuche a Effy--Claro, pero de ¿Que se trata?--pregunté sonriendo
--Me encanta actuar asi--Dije mientras sonreia y dejaba de actuar como ahora--Vale, que bueno que esa azucar no estaba tan dulce--
—Es un lugar… es bastante ordinario y común pero… mi Pidove, me pidió que lo llevara allí —dije con algo de dificultad, pues no sabía como explicarme con propiedad—. Es la ruta 304, donde lo conocí y capturé… uno de mis primeros compañeros de viaje… pero entenderé si no quieres acompañarme, no pretendo molestarte...
Sali de los arbustos y decidi caminar, quilava se regreso a con su entrenador --Oye perdon amigo pero debia hacerlo--le dije sonriendo y este sonrio alegremente--
Bueno, vale te acompaño--Le dije sonriendo mientras veia a Yair--¿Ya terminastes de ser divertido? --le pregunte sonriendo
Miré a Yair de soslayo… suspiré y luego liberé a Skarmory. Tras exclamarle a Mizuki que nos veríamos allí donde acordamos, partimos de inmediato hacia esa ruta, con Togepi bien sujeto entre mis brazos, Tepig a salvo en mi bolso, y Marowak y Vileplume en la comodidad de sus pokebolas.
--Vale adios--Le dije sonriendo y esta se habia ido--Vale lucario porque saliste corriendo?--Le pregunte y este se habia asustado un.poco--