Togetaro empezó a saltar en mi estómago haciendo que abriera los ojos--Al final me dormi--murmure sonriendo mientras me sentaba y abrazaba al togepi bebe.
Suspiré, aburrida… al parecer no obtendría batallas el día de hoy después de todo. Me retiré junto con Togepi y Cubone a un claro algo alejado… liberé también a Sneasel, Pidove y Seadra, ellos cinco requerían más entrenamiento que los demás, aún no alcanzaban sus respectivas formas finales… supuse que era hora de entrenar entonces.
—Descansa, estimado Pidgeotto. El ave asintió jadeante e ingresó a la pokébola que sostenía frente a él. Serperior ya había salido de su pokébola, aunque también Scraggy hizo lo propio ya que llevaba tiempo sin tomar aire fresco. Me enseñó esa extraña sonrisa tan característica de él, y se puso a correr por el claro donde Pidgeotto decidió dejarnos... Seguía preguntándome por qué había tomado la decisión de dejarnos aquí. —Lo descubriremos pronto —dije a Serperior y Scraggy, que me miraron sin comprender a qué me refería—. Pero, antes que nada... Sal, Lampent. Mi pokémon fantasma salió de su esférico dando una voltereta y levitó frente a mí, que ya había tomado la Piedra Noche en mi mano. —Llegó tu turno... Serás el segundo del equipo en evolucionar. Lampent miró con curiosida la Piedra y la tocó. Súbitamente, ambos empezaron a brillar. El cuerpo lumínico de Lampent cambió de forma... Y ahora era un fantástico Chandelure que movía sus brazos animadamente. Serperior y Scraggy celebraron, al igual que yo, claro está.
—¡Seadra, Ciclón! El pokémon de agua practicaba ese movimiento con furia, intentando dominar el lado dragón que desarrollaba su forma evolucionada. Pidove contraatacó con Aire Afilado, dando fin al ciclón, mientras que Cubone y Togepi intentaron no volarse de todo el viento. Sneasel practicó un poco de Tajo Umbrío contra todos, y todos esquivaron sus ataques frenéticamente, al igual que los recurrentes Huesomerang de Cubone, mientras que los Poder Pasado de Togepi se volvían cada vez más fuertes y difíciles de esquivar… El entrenamiento se intensificó. Nos estabamos volviendo más fuertes, podía sentirlo...
Me desperte ya sin ninguna esperanza de que mitsuki despertara... --Eso es lo que me pasa por dormir mucho--Murmure algo triste--
--Nop--le sonrei--mientras dormias estaba despierta...y debo decirte que te ves adorable durmiendo--le dije guiñandole el ojo.
Me sonroje por lo que dijo mitsuki y agacho la cabeza --Perdon por haber actuado como un idiota--Le dije mientras seguia con la cabeza abajo--
Bajo a Togetaro y Ataro lo cuidaba, para luego acercarme a Yair y abrazarlo. --No tienes porque disculparte...la culpable de eso también fui yo--le dije para luego darle un beso en la mejilla-- y si tu me perdonaste...entonces yo te perdono a ti--le dije sonriendo.
Le correspondi su abrazo y le doy un beso en la mejilla --Esta bien mitsu, Te amo--Le dije sonriendo y aun la abrazaba--
--Yo también te amo, Yair--le dije sonriendo para luego recargar mi cabeza en su hombro y cerrar los ojos, ya tenia sueño. (Me tengo que ir ^^)
(Adios jaja <3) Miraba a mitsuki la cual se estaba quedando dormida por lo cual la recuesto en el cesped para que durmiera mejor hecho eso hice lo mismo y dormi
Me desperté un tanto triste, salí de mi casa y me recosté en la entrada, con una cara larga imposible de superar