—Oh, eh, amh, la verdad que no, pero te puedo ayudar a encontrarlos— le dije, mientras me disponía a buscar a sus perdidos compañeros.—¿Y cómo es que se perdieron, dónde los dejaste?
—Deja chuchu—le dije a la pokemon mientras estaba en la rama de un árbol—Chuchu...te dije que te quedaras quieta—cuando logro ver...la que iba paseando en el árbol era Ataro—Oh, Ataro eras tu—le dije y el aipom me sonríe.
Bagon salio de su pokeball y me tiro un cabesazo haciendo que recordara todo --Vale, gracias bagon supongo--Le dije sonriendo y este sonrio--
Entre busca, pude localizar a Yair y a otra chica más. —¡Heey, Yair!—le saludé, recordando el día en el que lo conocí, estaba luchando contra Alpha y el novato se acercó a ver; pero algo era seguro: Ya no era un novato de seguro.—¿Cómo has estado?
—Ataro que haces—el pokemon se baja del árbol y empieza a danzar de un lado a otro por lo que me bajo pero gracias a lo alto que estaba el árbol al caer me doble el tobillo— ¡Joe, mi tobillo!—exclame mientras Ataro se me acercaba preocupado.
—Ataro, no te preocupes—me levante pero luego caí de rodillas gracias a mi tobillo— ¡ esto duele!—Ataro se sintió culpable—no es tu culpa.
(¿Bueno? XD) —Hey Yair, supongo que has mejorado bastante, ¿no?—Me ajusté la gorrita.—¿Te parece una batalla para comprobar si es cierto? Esperé que el golpe de la chica no sea nada grave, así no podríamos luchar.
--Pues eso creo ukita pero no puedo tener una.batalla jaja, lo siento--Le dije sonriendo-- (Me tengo que ir en un rato jaja)
—Si...claro—me intente levantar y por unos momentos estuve de pie, pero luego caigo—debería dejar la maña de subirme a los arboles.
Me rasqué la nuca un tanto decepcionado, pero enseguida recordé quien era esa chica... ¡La entrenadora de aquel Chikorita! —Bueno, supongo que tú tampoco puedes darme el gusto de un combate, ¿verdad?—le ofrecí a la chica, aunque por su herida tal vez no pudiera.
Desperté de mis pensamientos y empecé a caminar y me encontré con un grupo de entrenadores conocidos--Hola chicos--le dije sonriendo