Cisne

Tema en 'Relatos' iniciado por Némesis, 9 Julio 2012.

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    Némesis

    Némesis Usuario común

    Virgo
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    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Cisne
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    735


    ooo
    Allí estaba de nuevo. Aquel cisne paseándose con elegancia y galanura por las calmadas aguas del lago. La fascinación por aquella ave crecía a cada momento. Quise acercarme procurando no perturbarlo. Ni se inmutaba por mi presencia, parecía no haber advertido de esta. Con pasos tímidos y cortos avancé hasta sentir un crujido, cerré mis ojos esperando que él no me hubiera oído. Cuando los abrí seguía nadando con parsimonia en el lago. Tras unos segundos de esperar seguí dando pequeños pasos hasta acercarme bastante a la orilla, cuando sentí nuevamente un crujido, eran las hojas secas bajo mis pies. Esta vez no cerré mis ojos, al contrario me concentré totalmente en los movimientos de aquella ave, torció su cuello de un lado al otro buscando de donde provenía el ruido. Una excitación constante mantenía el acelerado rumbo de mi corazón.

    Caminé apresurada para que no me viera, puesto que seguía indagando con la mirada. De pronto sentí el agua entre mis dedos, miré instintivamente hacia el suelo. Había llegado a la orilla del lago, cuando alcé la vista sentí mucho pánico. Aquel cisne estaba frente a mí, justo en la orilla del lago, mirándome. A pesar de estar más alto que él, su mirada pasiva me hacía sentir inferior. Aquellos ojos negros, y esa mirada. Era tierna y dulce, majestuosa y elegante, amena pero distante. Indescifrable.

    Me puse de rodillas aún presa del miedo, ahora él me superaba en altura, su terrible figura me asustaba aún más. De pronto extendió sus alas completamente, como si de un momento a otro fuera a irse volando, cerré los ojos con mayor pánico y entonces sentí un cálido abrazo, sus plumas rozaban mi piel erizada del miedo, abrí mis ojos para ver a aquel cisne abrazándome.

    ooo
    Y allí es donde ése bello sueño llega a su fin, esa hermosa ave me regala su cariño expresado en un tierno abrazado para que el sueño se termine.
    Sólo puedo pensar en una persona con este sueño, el cual se ha repetido cada anoche desde hace ya un tiempo, no recuerdo cuando fue la primera vez que lo soñé, y no creo saber cuándo acabaré de hacerlo.

    Lo que más se quiere, es lo que menos se conoce.
    Todavía me siento ajena a ti, a lo que piensas, a tu forma de ver el mundo. Y todavía creo esconderte muchas cosas de mí, aunque cuando jamás te he negado una respuesta. Sin embargo te quiero como a un hermano o un padre, podría abrazarte y jamás te dejaría ir, si tan sólo pudiera tomar tu mano juro que no la soltaría. Te quiero y aunque acabe de conocerte, y tú a mí, no dejaré de quererte como siempre lo he hecho. No dejaré de verte con respeto y amor.

    Algún día serás un cisne, y volarás lejos de aquí.

    Una suave y temerosa voz en mi cabeza me dice que soy una tonta por creerlo, otra voz me dice que soy la única que piensa así. Y una tercera y más decidida voz me dice que estoy en lo correcto. Cuando seas el ave hermosa que confío serás, vas a abrir tus majestuosas alas, y te irás volando lejos de este lugar. A ningún lado.

    El amor no conoce de belleza, no conoce edades ni lugares. El amor es un completo ignorante.
    Si el amor supiera de edades no hubiera permitido que dos personas con siete años de diferencia se quisieran como yo te quiero, y como me gusta pensar que me quieres.

    Si el amor conociera de lugares hubiese prohibido que una chica al sur del mundo y una hermosa persona en el norte de México se conocieran. Se encariñaran y fueran amigos.

    Y si el amor advirtiera de bellezas sin lugar a dudas no sabríamos que el otro existe, porque tú eres bello a tu manera, no tienes tanta belleza humana exterior, física. Sin embargo eres hermoso infinitamente por dentro. Y he de suponer que soy bella de alguna manera que aún desconozco.

    Sonríe, y alégrale el día al sol.

    Ni la dama luna, ni las señoritas estrellas. Podrán jamás alegrarle si tú, no sonríes.


    Atte: Beatlesgirl
     
    Última edición por un moderador: 15 Enero 2014
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