Ciencia Traviesa

Tema en 'Novelas Terminadas' iniciado por Heather, 14 Octubre 2009.

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    Asumi

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    Re: Ciencia Traviesa

    Me tarde mucho, pero es largo <3
    Aunque en lo personal me gustaron trozos.


    Ciencia Traviesa.

    Joseph intentó ignorar a la nueva “aliada” de Antonella la cual se estaba llevando todo el trabajo que había hecho durante ese tiempo para ganarse la confianza de la peli púrpura. Sin embargo, no pudo evitar que en el momento que se puso a fastidiarlo no le quedó otra que prestarle atención, iba a aclararle las cosas y no sería para nada sutil.

    — Sería más fácil si ayudaras Annie —mencionó mirándola con su característica seriedad.
    — No es mi problema, yo no soy la que le lame las botas a Antonella, Jospeh ¿Qué es lo que buscas? ¿Su intelecto sobre natural? —preguntó sin pelo en la lengua la joven Sorciére dejando en una sola movida en Jackes al joven de ante ojos.

    En una pura frase lo había dejado sin palabras y completamente al descubierto, no podía ocultarle la situación, pero tampoco confesaría debido a que había notado perfectamente la actitud de la pelinegra imaginando que traería consigo una grabado o algo por el estilo que pudiese usar luego en su contra.

    — Te equivocas, sólo no te metas conmigo y no me estorbes el paso —amenazó con molestia notable a lo que la aludida no le hizo el más mínimo efecto.
    — Como digas, eso demuestra que estoy en lo correcto —sonrió divertida viendo la molesta expresión del Joseph parándose del sillón— Los celos no son buenos para ti, al parecer no los soportas. Esa sería una interesante portada para la siguiente revista ¿no te parece? —agregó moviendo los muebles a patadas.

    Joseph omitió cualquier comentario que quisiera salir de su boca junto con las acciones, ya que ninguna de ella podría ser realmente beneficiosa para él. Además de que la peli Purpura estaría próxima a llegar y ambos sin encontrar a la empequeñecida Emily Robinson. ¿Dónde podría haberse metido la chica con la estatura más pequeña que un ratón?

    La joven –ahora otra vez pequeña- Robinson luego de haber caído y antes de que Antonella casi la pisara en su desesperación por encontrarla se dio cuenta que la única forma de volver a ser normal en su tamaño tendría que buscar a Esteban. Por lo que primero tendría que salir del laboratorio de la peli púrpura.

    Se dirigió corriendo a todo lo que sus pequeñas piernas le daban, pero correr por aquella habitación era igual que una maratón, tenía que encontrar un lugar más sencillo por el cual salir que por la puerta, por la cual obviamente no lograría cruzar del todo.

    Luego de camuflarse en medio del movimiento de muebles que hacían los ayudantes de la que había vuelto a considerar amiga y le había fallado de nuevo, pudo encontrar un ducto de ventilación pequeña por donde podía salir.

    — Bien, espero que esto me lleve a algún lado que me sirva —mencionó antes de irse por el oscuro ducto el cual era como un tobogán de agua oscuro en el cuál quizás –solo quizás- en otra ocasión hubiese disfrutado.

    Por otra parte de Sandy Bay, Iván y Ésteban se encontraban en el laboratorio de este último diseñando el invento que haría que Nicole tuviese mayor confianza en sí misma, al menos esa era la idea del albino para que al menos pudiese enfrentar a la bruja de Antonella que sólo se dedicaba a mangonearla obligándola a hacer algunas cosas sin que la rubia pudiese negarle nada. Pero eso cambiaría bruscamente gracias al otro de los genios del lugar.

    — ¿Qué es lo que harás Ban? —pregunto ansioso y curioso Iván a su amigo. Mientras lo veía diseñar un metal para luego darle forma circular.
    — Tranquilo, ya verás —murmura con unos anteojos especiales mientras amoldaba el metal hecho de materia especial.

    Moldeó el extraño material de forma que quedara un lujoso anillo pero de tamaño delgado para que no sea tan notorio, sin una piedra. Iván al notar lo que su amigo hacía, aparte de hacer un buen invento para Nikki lo haría quedar como un galán que le compra joyas a su chica sin gastar un centavo.

    Mientras tanto en ese instante Antonella buscaba a fuera a Emily para ver en algún lugar por el que podría haberse colado. En eso llega el rubio Bellamy.

    — Hola preciosa ¿qué es lo que buscas? —preguntó apoyado en la muralla tocándose la parte de atrás de su nuca tirándose con suavidad los cabellos rubios.
    — No te interesa —respondió la peli púrpura a secas ignorándolo.
    — Puedo ayudarte —mencionó para luego agregar— a buscar a la pequeña Emily y también con Ban —hizo una pausa al captar la mirada de la chica—. Si te interesa, claro —sonrió con despreocupación sabiendo la posible reacción de joven Smith.
    — ¿Estás ofreciendo una alianza conmigo dejando a tu primo? —preguntó la chica algo atónita—. No me suena confiable —comenta en voz alta.
    — Puedes ponerme aprueba si eso gustas —propone sin complicaciones.
    — ¿Qué ganarías tú? —pregunta yendo al grano, Antonella.
    — Que te des cuenta que yo soy para ti y no mi primo —confesó él sin pelos en la lengua.

    La joven Smith sólo rió ante la respuesta del Bellamy.

    — Si es lo que quieres. Aunque no sacarás nada —mencionó intentando no reír demasiado.
    — Ya lo veremos —sonrió con galantería el rubio medio aprisionando a la chica contra la muralla.

    Ban había terminado hace poco el anillo de confianza para Nikki, el cual había entregado a Iván para que éste de lo diese a la rubia y ésta no sospechara de nada.

    El joven cabellos albinos tomó el anillo antes de que Grigg terminara de explicarle su complicado funcionamiento y salió en busca de Nicole. Sólo le importaba quedar bien delante de ella y que al anillo funcionase como estaba planificado.

    Corriendo por los pasillos pudo divisar sin cuidado a la tímida rubia, al parecer se escapaba de Antonella o eso quería creer.

    Perfecto —pensó aún sin averiguar si sus sospechas eran correctas— ¡Nikki! —llamó más cerca de la rubia.

    Ella levantó la mirada y sonrió con dulzura.

    — ¿Qué sucede? —pregunta con un suave sonrojo en sus mejillas, aún no sabía cómo tratarlo a pesar de que eran novios. Por qué lo eran ¿verdad?
    — Te traje un regalo —sonrió el albino haciendo que el sonrojo de Nicole aumentara de forma considerable.
    — N-no tenías por qué, yo no te tengo nada —comentó entre balbuceos de impresión y vergüenza.
    — Tranquila, solo espero que te guste. No sabía cuál era tu medida, así que espero te quede —mencionó a medida que tomaba lentamente la mano de la chica levantándola para poner frente a ella el anillo.

    Los ojos de Nikki se fueron abriendo lentamente de la impresión, simplemente no lo podía creer; Iván le había comprado un anillo y era hermoso.

    — ¿Qué tal? ¿te ha gustado? —preguntó el albino sacando bruscamente a la rubia de sus pensamientos que se encontraban casi literalmente en el aire, no podía asimilar aquello.
    — Está hermoso —mencionó aún sorprendida y extrañamente sin vacilar entre cada sílaba.
    — Me alegro que te guste, y que te quede —dijo Iván sonriendo pensando en que quizás el anillo ya estaba surtiendo efecto debido a la respuesta de la rubia.

    Después de que su amigo escapó con su nuevo invento, se dirigió a buscar a ex novia empequeñecida por la bruja y loca de Antonella, siempre se preguntaba en donde tendría la cabeza esa chica ¿tanta era su obsesión por estar con él? Su pregunta se vio respondida cuando al dar con una curva cerca de las afueras del edificio se encontró con la Smtih y su primo en una posición muy comprometedora.

    Antonella vio que Grigg había llegado y los observaba, de forma instintiva sólo empujó a Hasber para quitárselo de encima. A lo que el rubio se quitó imaginándose quien estaba a su espalda.

    Algo muy extraño recorrió el cuerpo de Ésteban al ver a su primo con la peli púrpura, sabía que a su primo le gustaba la chica eso era algo más que obvio, pero no creyó que se podría a prácticamente acosarla de esa manera.

    — ¿Qué haces aquí? —preguntó Antonella sacando de sus pensamientos a Ban.
    — Venía a preguntarte donde tienes a Emily, no puedo creer que calleras tan bajo como para empequeñecerla —mencionó en tono molesto.
    — No te hagas el Héroe, no te queda —dijo con sarcasmo la chica con notable molestia—. Además la rata esa, se escapó debe de andar por ahí si es que no la han pisado —agrega con una suave risita que poca gracia le hizo a Grigg.
    — Definitivamente estás loca, ¿Siquiera te has puesto a pensar en que los padres Emily pueden preguntar por ella? —exclama comenzando a levantar un poco la voz, cosa rara en él, pero es que la peli púrpura sí que sabía hacerlo enojar.
    — Eso se resuelve con otro invento —suspira medio ignorándolo, pero la verdad es que su tono de voz la hería y se preguntaba cada vez que eso sucedía el por qué no llegaba a amarla, lo único que quería era su atención, su amor.
    — Ash, conversar contigo es como hablarle de aritmética a Iván —bufó Ban molesto al punto de sólo marcharse y no discutir una palabra más con la chica.

    Luego de Grigg se fuera, Antonella se quedo un rato en silencio; la culpa era de Nikki, esa bocazas le contó todo a Ban, de no ser por ella habría logrado su cometido. Lo peor que le pudo haber pasado fue que Nikki terminara junto con Iván, obviamente se iría de su lado y esto era una clara prueba de ello. Pero no, no se quedaría así porque ahora ella tenía a la ingeniosa y chantajista de Annie junto con el rubio que se había ofrecido a estar de su lado a pesar de no ser aún de confianza, podría utilizar un poco para su fines. Sin embargo antes de ello iría en busca de rubia para darle una lección por nadie, absolutamente nadie engaña a Antonella Smtih sin tener de por medio un gran y tormentoso castigo.

    — Bien, te dejaré ser mi aliado, pero ni creas que confiaré en ti con tanta facilidad —mencionó la joven Smith antes de irse en busca de la rubia.

    Por mientras, luego de haberse tirado por al tubería del laboratorio de ex mejor amiga, se dio a parar a zona verde del instituto que consistía en un pequeño parque. La joven Emily pensaba en que tan lejos estaba el laboratorio de Ésteba dándose cuenta que nunca podría llegar a él debido a la distancia en pasos mini decidió ir en busca de lo que tenía más cerca: El casillero de Hasber. Sólo tenía un problema con ello, este no se encontraba tan cercano en sus pasos actuales, sino que eran kilómetros de éstos.

    — Ahora ¿qué haré? —se dijo así misma junto con el viento, que después de todo en aquella forma nadie podría escucharla a menos que gritara a todo pulmón.

    Sin importar la distancia debido a que no tenía más que perder, emprendió marcha al casillero del joven Bellamy.

    Luego de unos largos y eternos minutos pasó cerca de la cafetería que era uno de los lugares más cercanos dentro de esa área verde, al pasar pudo divisar una –ahora- gran rata que corrió de aquí para allá en el lugar lográndola sacar una mueca muy grande de asco, eso sin contar las ganas de vomitar. Definitivamente nunca volvería a comer o comprar algo en ese lugar otra vez en lo que restara de vida. Sin embargo, luego de pensarlo encontró una buena utilidad de aquella asquerosa situación y con aquel animal.

    Busco una cuerda, mejor dicho un hilo, y gracias a algunas de las sencillas clases de equitación y arreo de animales que hizo en la granja de su tío le dieron frutos en esta ocasión, sirviéndole para montar a la rata como un caballo de forma perfecta y sin complicación alguna. Ahora sí podría llegar con Grigg para que la ayudara a volver a su tamaño normal.

    En otra parte cercana a pasos normales, Nicole se había tenido que marchar rápidamente dejando a su querido Iván, por alguna razón se sentía distinta y no precisamente por el anillo que ahora estaba en su dedo índice, o al menos eso creía ella.

    Iba tan despistadamente caminando por los pasillos con algo de apuro, debido a un juego de básquet que se avecinaba como Nick y no Nikki, debió apresurarse a cambiar al baño de damas con extremado disimulo, hasta que chocó con alguien.

    — Lo siento, era yo la que iba distraída —menciona para luego ver que se trataba de Antonella.
    — Sí, como siempre tú tienes la culpa de todo —farfulla molesta.
    — Antonella necesito cambiar, estoy apurada —dice sin su acostumbra voz temblorosa la chica entrando al baño.
    — ¿eh? ¿Dónde crees que vas? Me debes una explicación —exigió la otra chica tomando el brazo de la rubia, entrando con ella.
    — Yo no te debo nada —continúa con actitud cortante y poco tímida, Nicole.
    — ¿Perdón? —pregunta con sarcasmo— primero ve bien a quien le hablas Nicole, sé cosas que te puedan jugar en contra, eso sin mencionar las que puedo hacerte —explica intentando hacer entrar en razón a la chica, medio sospechando el por qué de su actitud tan… anti-nikki que poseía.
    — Has lo que quieras, no me interesa —menciona cambiándose y arreglándose el cabello con la gorra, no podía creer lo que así ¡Desafiaba a Antonella sin problemas! Todo lo que pensaba sólo salía de su boca y la voz ni siquiera le temblaba, no se cuestionaba él como hacía aquello, peor estaba feliz de que se cierta forma pasara.
    — Estoy segura que esto no tiene ver contigo, es obra de Ésteban. ¿Qué fue lo que te hizo? —escupió de una vez, exigiendo explicaciones nuevamente.
    — Ban no me ha hecho nada, sólo me aburrí de ti y el cómo me tratas, si me tratarás de mejor forma podría ayudarte a buscar a Emily, pero debido a que no lo haces y ahora tengo otras cosas que hacer, no puedo, lo siento —dice la rubia con voz tranquila, pero con seguridad que deja a la peli púrpura con un leve rencor por tanta dulzura de la chica, llegaba a darle asco y una pequeña envidia.

    En ese momento observa la mano de Nikki, notando que la rubia nunca antes lo había tenido: Eureka.

    — ¿Qué haces? Suéltame —se queja Nicole cuando Antonella toma su mano y observa el anillo.

    No había duda, aquello tenía que ser obra de Ésteban. No se molestó en sacarle el anillo a la joven Griffing y sólo emprendió marca en busca del su creador que hace poco la había tratando de egoísta y poco menos que usaba su don de mala manera, cuando él tampoco era un ejemplo, aquello no se quedaría así; Nikki podía esperar por ahora Ésteban tenía una deuda más grande que pagarle.

    En ese momento Grigg estaba con su mejor amigo luego de habérselo cruzado feliz de la vida, de seguro el regalo de Nikki había funcionado.

    — ¿Y bien? —preguntó caminando con su amigo.
    — Excelente Ban, no pudiste hacer un mejor invento, te luciste —mencionó aún alegre recordando la cara de Nikki y como todo podría cambiar de ahora en adelante.
    — ¡Grigg! —grita furiosa la joven Smith haciendo que el aludido se voltee, luego de un pequeño escalofrió— ¡Cómo puedes tratarme así, luego de que tú le habías hecho ese anillo a Nikki! —bufó notablemente molesta.
    — No tengo por qué darte explicaciones —sentenció haciéndose el inmutable.
    — ¿Ya te enfrentaste con Nikki? De seguro no te gustó verla con actitud y negándose a ser tú títere ¿no? —dijo con sarcasmo Iván notablemente contento.
    — De seguro esto fue tu idea, y tú el imbécil que le cumplió su caprichito a su amigo —respondió con burla mirando furiosa a Iván por su idea.

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    Re: Ciencia Traviesa

    Omg, sabes que amo las contis largas. <3
    Me gusta que Nikki ahora se haya podido enfrentar a Antonella, o al menos el haberle dicho todo lo que pensaba.
    La relación entre Joseph y Annie me agrada. Se llevan mal y amo esas relaciones. (?
    ¡Pusiste lo de la rata! xD
    Imaginarmelo me hizo mucha gracia~~

    La siguiente es Saori. Tus pautas te las doy mañanita~~

    Saludos. :3
     
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    Vintage Bomb

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    Re: Ciencia Traviesa

    — ¿Ya te enfrentaste con Nikki? De seguro no te gustó verla con actitud y negándose a ser tú títere ¿no? —dijo con sarcasmo Iván notablemente contento.
    — De seguro esto fue tu idea, y tú el imbécil que le cumplió su caprichito a su amigo —respondió con burla mirando furiosa a Iván por su idea.


    —No tienes derecho a tratarnos así, Antonella —dijo tranquilo Grigg—, ni tienes derecho a tratar mal a Nikki. Piénsalo como... algo kármico; ahora estamos en equilibrio.

    —¡No te burles de mí! —chilló ella.

    —No me estoy burlando... mira, no quiero pelearme contigo ni con nadie. Es más, estas peleas son absurdas, si dejaras de hacer este tipo de locuras, tal vez... podríamos llevarnos bien.

    Ivan miró incrédulo a su amigo. Probablemente lo que había causado su genialidad ahora estaba haciendo que perdiera el juicio, pensaba, mientras fruncía el entrecejo.

    —¿Llevarnos bien? —La voz de Antonella mostraba sorpresa, aún cuando ella quisiera ocultarla. Un pensamiento cruzó su cabeza de repente; tal vez había empezado mal, tal vez sus métodos no eran los ideales... tal vez, sólo tal vez, si podía llevarse bien de ahora en más con Grigg, ella podría lograr su objetivo... No, ¿qué estaba pensando? Eso era imposible—. En verdad Ban, no digas estupideces —Antonella miró al piso, con un dejo de tristeza.

    —No puedo creer lo que voy a decir —acotó Ivan—, pero estoy de acuerdo con ella, Ban.

    Ésteban movió su mano, callando a su amigo; en verdad estaba resuelto a terminar esa estúpida guerra y los atentados que conllevaba. A Antonella, el gesto le pareció sumamente hermoso y esperanzador; sí, tal vez, debía...

    Fue entonces que vio a la rata acercarse, y distinguió a Emily sobre ella. ¡No, no, no! Justo cuando había semejante oportunidad de acercarse a Ésteban, la muy idiota tenía que aparecer; tenía que evitar que se enteraran o nunca la perdonarían.

    —Anto, quería... —empezó Grigg, pero dejó de hablar al ver cómo la pelipúrpura se lanzaba al piso. Los dos chicos la miraron perplejos; Ivan, además, empezaba a tomar más en serio su teoría de la locura como efecto secundario de la genialidad, además.

    Emily, mientras tanto, en un ágil movimiento de su poco elegante medio de transporte, logró no sólo esquivar el ataque, sino también saltar sobre la cabeza de Antonella y dejando la rata, aferrarse de su pelo.

    —¡Suéltame, maldita! —maldijo Smith, tratando de quitársela de la cabeza a manotazo limpio hasta que Ésteban se arrodilló junto a ella y le sujetó las muñecas.

    —¿Qué es...? No, no puede ser, ¿Emily? —preguntó Ivan mientras miraba la escena— ¿Cómo...?

    —Sí, ¿cómo? —dijo Ésteban notablemente enojado, tomando con delicadeza a Emily y levantándose—. ¿Cómo demonios se te ocurrió semejante crueldad?

    —Yo... —Antonella no sabía qué decir.

    —Eres imposible, Smith —la interrumpió Bellamy, decepcionado, para luego darse la vuelta y dirigirse a su laboratorio, acompañado por Ivan.

    Mientras tanto, Antonella comenzaba a tener ganas de llorar, sintiéndose estúpida. De repente, un pensamiento convirtió toda su frustración en determinación; si no podía lograr que Ban la quisiera por medios naturales, entonces debía inventar algo para hacer que lo hiciera.

    –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– ––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––​

    Ésteban abrió impacientemente la entrada a su laboratorio, para luego poner a una mareada Emily sobre la mesa.

    —Ban, te olvidaste de poner la contraseña de la alarma —dijo Ivan, entrando después de él— Hey, Ban, ¿me escuchas?

    —Sí, sí, te escucho... —Suspiró y el aire exhalado le revolvió el pelo a la chica—. Es sólo que...

    —¿Que qué? —La mirada de su amigo se perdió en la nada y un escalofrío lo recorrió; Ivan entendió que su genialidad se había activado.

    —Nada, tengo que empezar a trabajar —contestó Ésteban, mientras buscaba los materiales y las herramientas para crear un rayo que agrandara a Emily.

    –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– ––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––​

    Antonella, al igual que el otro genio, entró impaciente a su propio laboratorio.

    —¡Inútiles! ¡Ambos son unos malditos inútiles! —comenzó a decirles a sus compañeros de bando— ¡Dejaron que escapara, y ahora Ban la ha encontrado!

    —Tú también dejaste que escapara, Tonel —contestó Annie, bastante indiferente, sentada en un escritorio—. Debiste haberlo visto venir, ¿no eras una genio o algo?

    Antonella la fulminó con la mirada. Si la otra chica no fuera tan rebelde e impredecible, probablemente la habría insultado. “Pero —se dijo a sí misma—, ¿para qué perder el tiempo? Lo único que importa es crear algo para enamorar a Ban lo antes posible, nada más”

    —Mira, Antonella... —habló Joseph, tratando de calmarla, pero fue interrumpido por un gesto de la genio.

    —Olvida tus explicaciones, ahora sólo tengo tiempo para una cosa.

    —¿Para qué? —preguntó el joven.

    —Para inventar algo para que Ban se enamore de una vez por todas de mí, pues claro.

    —Y... —comenzó Annie— ¿se puede saber por qué no lo hiciste desde un principio? Si así eres siendo “genio”... no quiero ni imaginarme cómo serías si no fueras uno, honestamente.

    —Para tu información, el plan era que se enamorara de mí naturalmente...

    —Qué plan taaaan inteligente —acotó Annie, sarcasmo de por medio.

    —... pero ahora eso se ha vuelto imposible, así que no tengo otra opción.

    —Es inútil, Antonella —comentó Joseph—. El no caerá fácilmente, y si cae, inventará algo para remediarlo.

    La aludida se le quedó mirando. Sí, probablemente él tenía razón; Ban no se daría por vencido...

    —Tienes razón... demasiada razón —admitió Smith, su expresión seria—. Tendré que deshacerme de su genialidad primero.

    –––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––– ––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––​

    Grigg le dio los últimos toques al invento y le disparó a Emily, quien creció inmediatamente; sólo ahí pudo él cómo había dejado la experiencia a la chica: Ella estaba completamente sucia y lucía varios moretones en las piernas; su ropa se había dañado y su cabello estaba hecho un desastre; su rostro lleno de tierra tenía marcado el recorrido de las lágrimas que no paraban de salir.

    ¿Cómo podía Antonella hacer algo semejante? ¿Cómo podía haber creído él que podía cambiar, que podía haber una tregua entre ellos?

    —Emily... —comenzó a decir, visiblemente afectado por lo sucedido, acercándose a la chica.

    —¡Aléjate! —le gritó ella— ¡No me toques! ¡Todo esto es culpa de ustedes dos, fenómenos!

    —Emily, por favor...

    —¿Por favor, Bellamy? ¿Por favor? —Se limpio las lágrimas con la mano—. ¿Sabes... lo que sufrí hoy? ¿Tienes la más mínima idea de lo que he pasado últimamente gracias a ustedes dos? No puedo seguir más así, no puedo; si lo que quería Antonella era que me fuera, ¡pues lo ha logrado!

    Ésteban se quedó callado mientras Emily salía del laboratorio, aún llorando.

    —Ban... —comenzó Ivan, poniendo su mano en el hombro de su amigo—. Ella... ella está un poco alterada, eso es todo.

    Grigg cerró los ojos y asintió lentamente. Mientras tanto, la idea de terminar con el conflicto retumbaba en su cabeza. Y, si no iba a ser por las buenas, sería por las malas.

    Ésteban se decidió entonces a extirparle el genio a Antonella, costara lo que costara.


    Es cortita y al pié, pero, si no, no tendré tiempo...
    No encontré ningún momento para agregar ni al sexy de Hasber ni a la ahora confiada Nikki, sepan disculpar :(

    LOL, desde Marzo que no escribía capítulo! xDUuu
     
  4.  
    Asumi

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    Re: Ciencia Traviesa

    Comento si o si, por que ya practicamente somos tres las que pasamos, solamente x'D

    Me ha encantado, no importa que no metieras a Hasber, de todos modos se esta logrando el objetivo de esto *-*
     
  5.  
    Hibari.

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    Re: Ciencia Traviesa

    Y ahora, comenzamos la penúltima ronda de CT.
    Asumi iba a iniciar la ronda, pero no pudo. Ahora les dejo un capi de bajo presupuesto. Lo comenzé anoche. Con poca imaginación. xD
    Espero y sea de su agrado.

    ---



    Ésteban se decidió entonces a extirparle el genio a Antonella, costara lo que costara. El albino supo darse cuenta de la mirada de determinación que reflejaban los ojos del genio. Intuyó rápidamente lo que podría estar cruzando por su cabeza, y seguramente era algo que involucraba a la peli purpura.

    —¿Qué pasará con Emily? —preguntó el de orbes verdes.

    —Creo que ya pasó por mucho…—fue lo único que contestó. Cuando la chispa y la mirada perdida alertaron a Sen de un nuevo invento. Cuando el pelinegro salió de ese micro-shock comenzó a trabajar. No dijo nada, pero Iván sintió que algo le pasaba Ésteban.

    No preguntó nada. Sabía que no era un momento fácil, así que optó por dejarlo solo para que pensara. Así fue como al igual que la oji-azul, salió del laboratorio.



    El albino caminaba por los pasillos de la institución. No había ni un alma rondando por estas. Quizás era porque la mayoría estaba en clases, o algo así.

    Escuchó unos pasos que hacían eco por los largos pasillos. Fue cuando se detuvo, quizás era Hasber o alguno de su grupo “de los buenos”.

    Pero no.

    Frente a él estaba la figura de cierta rubia. Su novia aún no novia. Se le dibujó una sonrisa para saludarle, y levantó la mano para esto. Mas no hubo palabra para describir su asombro al ver que ella pasaba a su lado, ignorándolo. Dejándolo con la palabra en la boca, ella no era así. Ella no pasaría de él, no era ella.

    —¿Nikki? —le llamó dándose la vuelta. Ella siguió caminando. Trotó hasta llegar a ella, tomándola de la muñeca haciéndose que se volteara. Sin embargo, su reacción lo dejó perplejo: Se había soltado bruscamente.

    —¿Quién te crees para sostenerme así? —se quejó, el albino notó cierto cambia en su tono, en su mirada…para resumir: En todo ella. No la reconocía, esa no era la Nikki que conoció a principio del año.

    —¿Nikki? —repitió.

    —No me digas por ese sobre-nombre de niña pequeña. Seguro puedes pensar en uno mejor, uno digno de mí —alegó ella con arrogancia. Él solo la miraba sin entender—No sé que hago perdiendo el tiempo con alguien tan bajo como tú, tengo mejores cosas que hacer –finalizó, dándose la vuelta para irse caminando.

    Iván se quedó parado donde estaba. No comprendía la situación, no entendía qué le estaba pasado. Pero todo tenía una solución: Consultarle a Ban.


    Antonella había puesto en marcha su invento para extirpar el genio de su amado. A simple vista tenía la forma de un microscopio normal, el cual tenía debajo una pequeña piedra extraña. Todo era mera apariencia, pues en realidad era una especie de laser.

    El usuario al acercar su ojo a la lente, activaría un laser que penetraría en sus ojos e iría directamente al cerebro. ¿A dónde iría a parar su genio? Simple, a la piedra que tenía el aparato. Allí sería donde se alojara menudo don.
    La peli purpura ya tenía todo calculado minuciosamente. No podía darse el lujo de tener fallos, no esta vez. Su rostro sonriente reflejaba tan malicia y locura por hacer que Ésteban fuese suyo, que hasta le erizó la piel a Annie y a Joseph, quienes miraban lo que la joven Smith hacía.

    Pero claramente, protegidos tras un escritorio. No fuese cosa que a la muchacha genio se le escapara un rayo de-quien-sabe-qué y fuesen reducidos a cenizas en cuestión de segundos. Mejor prevenir que… ¿Qué se podría decir?

    Antonella había comenzando a reír de una forma un tanto siniestra, como en las películas de terror que tanto le encantaban ver a Annie. Pero ella sabía que no era una película, por lo que junto con Joseph, salieron del laboratorio y cada uno siguió su propio camino.


    Joseph llegó a una zona llena de arboles. No estaba muy lejos de la escuela, pero a veces daba la impresión que sí.

    —Sé que estás ahí —dijo el castaño en voz alta. Escuchó como alguien pisaba las hojas secas que se habían caído de los arboles, acercándose. Al cabo de unos segundos, la figura de cierto rubio se aproximó a Carter.

    —Llegas tarde —alegó el rubio. Joseph solo rodó los ojos— ¿Algo nuevo?

    —Únicamente tu “presa” buscando quitarle el genio a tu primo.

    —Oh… ¿Sabes algo? Tengo el presentimiento de que Ban quiere hacer lo mismo —comentó el chico de orbes dorados.

    Ambos jóvenes tenían un objetivo en común. Y ese mismo era conseguir el genio que tenían tanto Antonella como Grigg. Era por eso que a escondidas —como pareja de enamorados— se veían para brindarle algo de información al otro.

    Se habían dado cuenta de que si colaboraban juntos; el uno con el otro, conseguirían lo que querían. Y lo mejor de todo, era que habían reducido por la mitad el tiempo. Joseph le explicó con detalles todo lo que había visto de lo que hacía Antonella. Y así fue como en un intercambio de información, trazaron un plan para conseguir su objetivo.

    Sin embargo, ninguno esperaba que cierta figura femenina, de cabellera negra los estuviese escuchando detrás de uno de los numerosos arboles. Una de las muchas “fuentes” de Annie le había informado sobre los encuentros de la “pareja”. Una suave sonrisa se dibujó en sus labios, quizás podría sacar provecho de aquella situación.

    Silenciosa como un gato, procedió a alejarse del lugar. Nadie se dio cuenta de su presencia, o al menos eso creía ella. Pues el joven Bellamy había visto una sombra esbelta y dejando a Joseph hablando solo, se dispuso a seguirla.


    En el laboratorio de la chica genio “Corazón roto”, la joven Smith se encontraba dando los últimos toques a su experimento. Cuando de repente, sintió como alguien la jalaba bruscamente de la muñeca. Haciendo que ella se voltease.
    Frente a ella estaba Nicole Griffen, mirándola desafiante. Como si estuviese conteniéndose a decir algo.

    —Vaya, vaya —musitó Antonella quitándose las gafas que protegían sus ojos— ¿Acaso viniste a rogarme perdón?

    —Tendría que ser muy patética para hacer eso —alegó la otra, cruzándose de brazos—Tu y yo tenemos asuntos pendientes.

    —¿Asuntos pendientes? —repitió la otra en tono de burla—¡Por favor! Deja tu papel de chica mala, no encaja contigo.

    —Conmigo encaja todo —aclaró con un tono de superioridad.

    —¿Buscas ser reducida a cenizas, eh? —inquirió Smith acercándose peligrosamente a ella. Sin embargo, la rubia no daba señales de retroceder.

    —¿Y piensas que eso me asusta? ¡Ha! Como si eso fuese posible —burló en su cara, empujándola con una mano, alejándola de ella. A la genio no le gustó ni un poco eso; ni un poco. A los segundos la mejilla de Nicole estaba adornada con una marca rojiza: Antonella la había abofeteado.

    —¡¿Se puede saber quién te crees?! —gritó— ¡¿Así es como me lo agradeces?!¡¿Así le agradeces a la persona que te hizo compañía desde que entraste a esta mugrosa escuela?! —siguió, tomándola de la camisa. Aprisionándola contra la pared.

    Nikki solo se le quedaba mirando, entre sorprendida y aturdida por el golpe y tanto griterío. Si darse cuenta, su anillo había comenzado a sacar chispas, como si tuviese un problema

    —¡¿Recuerdas quien fue la primera en hablarte?! ¡Eres una inútil ¿Lo sabias?! —hizo una breve pausa, para tomar un poco de aire— Pero... ¿Alguna vez te preguntaste porque no me deshice de ti siendo así? —finalizó más tranquila. La soltó con brusquedad y se dio la vuelta.

    Antonella tardó unos segundos en darse cuenta de lo que acababa de hacer. Por alguna razón, la rabia acumulada por todo lo que le había pasado la descargó en Nikki. Dio un paso para caminar y sentarse en su silla, mas todo el desorden que Sorciére había hecho para encontrar a Emily, la hizo tropezar. Pues como era de esperar, la pelinegra no limpió.

    Varias maldiciones escaparon de sus labios. Maldecía a Ésteban, a Annie, a Joseph ¡A todo el mundo!, hasta inclusive al gato negro que se le cruzó enfrente esa mañana.

    —¿Estas bien? —susurró una suave voz. Alzó la vista y se encontró con la mano extendida de Nicole. La rubia tenía la mejilla roja y los ojos un tanto húmedos. Luego observó el anillo, el cual parecía chamuscado.

    Ahogó una sonrisa y aceptó su ayuda, poniéndose de pie.

    —Idiota —se limitó a decir la peli purpura mientras sacudía su ropa y se sentaba nuevamente en su silla.


    Por su parte, Ésteban había acabado su formula del olvido. Antes de extirparle el genio a Antonella, tenía que borrar todo lo sucedido de la memoria de Emily. Era lo mínimo que podía hacer… ¿Para qué guardar en su mente aquellos recuerdos de horrorosas experiencias?

    Pero el pelinegro sabía que eso incluía borrarlo a él. Borrar su existencia, dejándolo en el olvido. Como si él y ella nunca hubiesen sido amigos, novios y ahora solo simples conocidos.

    Le dolía. Claro que dolía. Pero como quien-sabe-quién solía decir: “Si amas algo, mejor déjalo ir”. O al menos algo así era la frase, pero el significado seguía siendo el mismo.

    Suspiró con pesadez y salió en busca de la joven Robinson. Que como esperaba, no estaba muy lejos.

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  6.  
    Asumi

    Asumi Usuario popular

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    Re: Ciencia Traviesa

    Omg me ha encantado, Annie descobrió a Jo y Hasber, mientras que éste último a ella misma x'D!!

    Pobre Ban :( realemente me entristece. Mientras que Nikki daba ganas de golpearla x'D!, también pobre Iván :(
     
  7.  
    Vintage Bomb

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    Re: Ciencia Traviesa

    Upa, lograste meter un montón de cosas ahí adentro... te felicito, aunque me da la imprecioncita de que fue algo vertiginoso el capítulo. También hay un par de signos de puntuación con los que no concuerdo, pero no son muchos.

    Aun así, estuvo bueno~~; me gustó que Annie sepa ya de sus traiciones, deja la cosa más fácil para después~

    ¡Ahora quiero un one-shot Yaoi de estos dos! Me estás convirtiendo al lado oscuro... OTL

    Anyway, voy a hacer una lista ahora en el grupo de cosas que hacer, y tacharé las que ya hicimos en estas rondas,... o tal vez no :'D
     
  8.  
    HimekiTAT

    HimekiTAT Usuario común

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    Re: Ciencia Traviesa

    Me pondría feliz de que lo yaoizen :D

    Hola~ Tanto tiempo D:

    Si, me RE desaparecí y les pido mil disculpas pero tuve mis razones y asdf, Pero bueno, quiero ponerme al día con el fic pero sólo como espectadora, dudo poder participar en nada por ahora.. y por un buen tiempo D: Pero me re alegra ver que esto siguió avanzando y bueno, cuando lea todo voy a poner mi opinion :3

    Saludos a todas~
     
  9.  
    Heather

    Heather Fanático

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    Re: Ciencia Traviesa

    De verdad le agradezco mucho a Hibari [principalmente] por no dejar que este gran colectivo se hundiera como el Titanic (?)

    Y bueno, eso; les agredezco enormemente a Asumi y Selenezca, que se quedaron y se quedaran hasta el final de la historia. Seguro será un final digno de leer :P

    Lo que más me atrajo aquí, cofcof, es que leí por allí que iban hacer un yaoi entre Hasber y Joseph :Ojitos: Y es que el diálogo que citó Selenezca fue muy omg.
     
  10.  
    Asumi

    Asumi Usuario popular

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    Re: Ciencia Traviesa

    WTF invoqué a Hime x'D!! Espero que estes preparada para CT reload ;)!

    Y no se preocupen que haré el HasxJo x'D

    Todas aman a Hasber *-* Están las parejas;

    - HasxAnn
    - HasxBan
    - HasxJo

    ¿Alguien más quiere apuntarse x'D?
     
  11.  
    Vintage Bomb

    Vintage Bomb Usuario popular

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    Re: Ciencia Traviesa

    Son todas unas Yaoistas Spameras del lado oscuro! D:

    Bridget, no tenés nada que agradecerme, yo me quedé porque quise quedarme... y porque no quería defraudar ni a Hibaripunto ni a Asumi, que parecían tan entusiasmadas con terminar esto. No va intencionado como indirecta, conste xDuu

    Anyway, ya estamos en la recta final, y después vendrá CT Reloaded (necesitamos otro nombre) que estaría bueno que hiciéramos en Makers, también.

    Y tenemos yaooooi (L -> Me desconozco OTL
     
  12.  
    Gwen sama

    Gwen sama Guest

    Re: Ciencia Traviesa

    Hola~!

    Puede que todos se esten preguntando ahora mismo ¡¿Que diablos hace posteando ESTA aquí?!
    Bueno, me presento soy Gwen Sama, una lectora de Ciencia traviesa desde que inicio toda la trama, me he pasado leyendo desde el accidente del dinosaurio incluyendo los amorios de emily/Niki hasta actualmente las rabiestas de Antonella, basicamente soy la fan numero 1º de CT y queria postear ya que veo que no hay actividad y no quiero que se cierre el tema plis guys!

    ATT: GS
     
  13.  
    Asumi

    Asumi Usuario popular

    Virgo
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    Re: Ciencia Traviesa

    Gwen sama, creo que hablo por todas -Selenezca, Hibari. y yo- al decir que nos agrada que por fin te animaras a escribir y dejarnos un comentario. De verdad que nos alegra mucho, muestra un claro interes fuera de colectivos que es lo que buscamos.

    Esperamos verte activa por la zona, y ya que este "ciclo" de Ciencia Traviesa esta apunto de terminar dando origen a uno nuevo con algunos nuevos personajes, si te estas pendiente y te interesa podrías participar ;).
     
  14.  
    Heather

    Heather Fanático

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    Re: Ciencia Traviesa

    Looool, la letra de mi firma se ve re grande ¿?

    Sííííí; bienvenida Gwen sama -que por cierto me encanta el Gwen-
    La verdad es que este colectivo es increíble, me da gusto que lo hayas leído todo y espero que así sea hasta el final; somos tú y yo hasta el final (?) :musica:
    Shalala...

    Ya no tendremos yaoi con Hasber :(
    /hace berrinche
     
  15.  
    Hibari.

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    Re: Ciencia Traviesa

    Bueno, nos aguantaremos sin el yaoi (?
    Gracias Gwen por seguirnos y comentar.
    Sobre la siguiente continuación. Ahora es el turno de Asumi (Ya que saltamos a Saori)Sólo queda que me confirme. En caso de que no pueda, seguiré yo.
    El orden de esta ronda iba a ser como los anteriores, o sea:
    -Hibari.
    -Saori
    -Asumi
    -Selenezca

    Pero Saori nunca me contestó, por lo que la saltamos.
    Pero no desesperen (?! Este colectivo no se morirá. (:
    Aviso sólo para que estén al tanto.
     
  16.  
    Poly

    Poly Entusiasta

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    Re: Ciencia Traviesa

    OMG!! lo terminé de leer al fin! jaja casi una semana leyendo todas las actualizaciones, realmente me encantó!! *w* es que me fascina, me convirtieron en una adicta de el colectivo...

    Ésteban: *w* es tan adorable, y bueno, y tierno y awww!! me lo imagino tan *suspiro* no se es algo especial jajajaja.

    Joseph: mm como que me lo imagino con un físico 1313, pero con una cara de chico malo antisocial :P aunque aún así me encanta ya que va preciso con el papel de chico malo descarado.

    Iván:... el típico mujeriego que cambia con la chica ideal, una historia creíble que ha ocurrido veces anteriores en la vida real y que no deja de ser romántica, además su actitud frente a nikki y Ban... es tanto como la de un chico adorable como la de un realmente buen amigo.

    Hasber: mm se me hace un chico tan sexy, que se ve segado por la sed de poder, pero que realmente no quiere serlo, aunque aún así lo hace, quizas sin darse cuenta. Su forma de ser... tan presuntuosa y ególatra es increible, me fascina.

    Nikki: es infaltable la chica tierna y tímida que se enamora del más mujeriego de la escuela... claro que en este caso ella consigue al chico y es un amor tan tierno que si fuera un poco más adorable me daría diabetes xD.

    Emily: La chica que sin querer esta en el centro de la batalla, ya que de una forma u otra todo se produce porque Antonella no recibe el amor de Ban, pero Emily si lo hace... entonces todo va dirigido hacia ella. Su carácter, su todo! *w* es genial.

    Annie: Chica que aparece de a poco, pero que llega con mucho poder gracias a sus infaltables contactos, con los que puede conseguir información necesaria para que le den lo que ella quiera, si ella quiere ser parte del algún grupo de genios solo le bastaba decir que sabía el secreto para que alguno de los dos bandos la aceptara, jajaja excelente... yo quiero contactos así xD.

    y por último... Antonella: La chica MALA! pero realmente MALA que aún así hay momentos en que sientes lástima por ella y te compadeces de lo que le pasa... y justo cuando la comienzas a querer se manda alguna embarrada o hace algún plan que echa a volar todas tus ganas de ser una buena persona con ella, y la vuelves a odiar con todo tu ser.

    Bueno de verdad que todo me encantó y espero que actualicen luego para seguir leyendo :D

    Besitos!
    Yo ^^
     
  17.  
    Hibari.

    Hibari. Usuario popular

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    Título:
    Ciencia Traviesa
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    Re: Ciencia Traviesa

    Le dolía. Claro que dolía. Pero como quien-sabe-quién solía decir: “Si amas algo, mejor déjalo ir”. O al menos algo así era la frase, pero el significado seguía siendo el mismo.
    Suspiró con pesadez y salió en busca de la joven Robinson. Que como esperaba, no estaba muy lejos.
    Luego de caminar por el largo pasillo, divisó a lo lejos a la oji-azul. Estaba limpiando su casillero, colocando sus cosas en una pequeña caja que tenía a sus pies.

    —Emily…—llamó Ésteban ocultando detrás de sí la pequeña botella de líquido violáceo.

    —¿Qué quieres, Grigg? —interrogó Robinson con un tono seco de voz. No se tomó la molestia de voltear a mirarle.

    —Necesito darte algo —pronunció suavemente el pelinegro.

    —Sea lo que sea, apresúrate. Ya hablé con mis padres, en poco me vendrán a buscar…Mañana me voy del país —dijo Emily mirándole. Aquellas palabras eran como una lanza que le atravesaban el corazón. Y además, saber que ella ya no le recordaría.


    Pero no, no podía echarse atrás ahora mismo. Ya había tomado una decisión, la definitiva. Se acercó a ella y le rodeo la cintura con el brazo, atrayéndola a él. Ella intentó alejarse de Ban, pero le fue imposible.

    El genio respiró hondo y le colocó la pequeña botella en la boca, vertiendo el líquido en su cavidad bucal. Emily lo tragó forzosamente, haciendo una mueca de asco.
    De un momento a otro, la joven Robinson sintió que la cabeza le daba vueltas, sus piernas comenzaron a temblar. Pero no cayó al suelo puesto que su ex*-novio la sostenía firmemente.

    Ésteban sonrió con un deje de tristeza al ver como ella cerró sus ojos. Sabía que cuando volviera a abrirlos, “Ésteban Grigg” habría desaparecido para ella. Así como sus horrorosas experiencias vividas por culpa de Antonella Smith. Todos esos recuerdos serían olvidados para siempre, sin posibilidades de ser recuperados.

    Sin borrar su sonrisa, la depositó suavemente en el suelo. Dejándola apoyada contra la pared. No tardaría mucho en recuperar la conciencia, sólo le tomaría unos cinco minutos.
    Pudo haberse quedado, pero no. Tenía mucho para hacer. Tenía que ponerle fin a todo eso.


    --

    En el laboratorio de Antonella las cosas no habían cambiado mucho. Un silencio seco predominaba en la habitación.
    La adolescente de cabello purpura observaba fijamente su experimento. Analizándolo lentamente. Ella no sabía cómo fue que obtuvo su genio, entonces…¿Cómo era posible que supiera como quitarlo? Aunque en sí, no era como si lo supiera. Sólo hacía lo que la idea que su genio le proporcionó. Llegó a la conclusión de que no siempre iba a entender su don, ni cómo lo tuvo y mucho menos cómo controlarlo.


    —Nikki… —llamó Smith. La rubia se acercó con pasos temblorosos, temiendo que Antonella la usara como conejillo de indias.

    —¿Qué ocurre? —preguntó con suavidad, todavía temiendo a lo peor.

    —Ve a buscar a Joseph —ordenó— Lo necesito para algo.
    —Está bien —dijo en un susurro dándose la vuelta para luego salir de allí.


    --
    Caminó sin apuro alguno por los largos pasillos de la institución, procurando no hacer mucho ruido. Pues claro, se había saltado una clase. No quería ser pillada por algún profesor o algo por el estilo.

    Dio un pequeño salto del susto al escuchar sonar la campana. Anunciando el receso.
    De repente, de todos los salones comenzaron a salir alumnos de distintas edades. La mayoría le miraba con cierta repulsión que la joven Griffen no logró comprender.


    —Creída —escuchó susurrar a sus espaldas. Así como también escuchó varios murmureos que se silenciaban cada vez que ella se volteaba a ver.

    Observó detenidamente a su alrededor, viendo como varios grupos la miraban con cierto desprecio.
    No comprendía que pesaba, ni que había hecho de malo. Respiró hondo y se concentró en recordar todo lo que había pasado en el día, hasta que dio con la respuesta: El anillo que Iván le había dado.


    ¡Claro! Por eso se sentía tan distinta desde que se lo puso. Comenzó a unir los puntos uno a uno. Hasta que cayó en cuenta de su situación actual. No era capaz de recordar todo lo que había dicho o hecho estando con ese anillo, pero de algo ella estaba segura. Y era que sea lo que sea que hubiese hecho, había sido horrible.

    Miró a todos a su alrededor, escuchando atentamente todas las pestes que decían sobre ella. No aguantó escuchar más de eso y salió corriendo, chocándose con alguien en su camino.


    —¿Nikki? —escuchó su nombre y alzó la vista. Encontrándose con las esmeraldas de Sen Ivanov, el culpable de el mal rato que estaba pasando.

    —¡Aléjate de mí! —exclamó con los ojos cristalizados, empujándolo con brusquedad para quitarlo de su camino. Luego salió corriendo.
    El albino la vio irse, comprendiendo a la perfección su reacción. Bajo la mirada y se tapó los ojos con la mano derecha, estaba avergonzado.


    --

    Annie estaba segura que nadie la había seguido. Estaba confiada en ello. Pero nunca esperó que el rubio se diera cuenta de su presencia, y mucho menos de que la seguía.
    Se detuvo en seco al sentir unas hojas crujir detrás de ella. Señal de que no estaba sola. Analizó cuidadosamente las posibilidades de que alguno de los dos jóvenes la hubiese seguido.


    Por su parte, Hasber la observaba desde un árbol. Temiendo que fuese y le contara a Antonella sobre el plan que había armado con el castaño.
    Si la pelinegra abría su boca, podía irse despidiendo de su genialidad. Y si lo pensaba bien, también podía irse despidiendo de la confianza de su primo, la cual quizás, le sería útil en algún momento.
    Tenía que hacer algo de tiempo, para que Joseph llegara donde Antonella. No sabía para qué, pero tenía que hacerlo. Por lo que tenía que atrasar la llegada de la Sorciére al laboratorio.

    Que raro de ti, saltándote las clases dijo con sarcasmo, saliendo de donde estaba. Se cruzó de brazos y esperó su respuesta.
    Al menos no hago escapadas pasionales con mi novio alegó ella, refiriéndose al articulo que había puesto en su revista. Sobre el amorío del Bellamy con un chico.
    Claro, porque no tienes contra-atacó con inteligencia¿Quién querría a una chica vulgar como su pareja?
    Supongo que alguien bien hombre, y no un delicado como tú contestó con amargura dándose la vuelta y comenzando a caminar.
    Hasber se apresuró a tomarla del brazo. Casi como un reflejo. Ella sólo soltó un suave quejido de dolor.
    ¿Qué tienes aquí? murmuró el rubio subiendo la manga de la camisa, encontrándose así con una marca morada, producto de un golpe. No era muy grande, pero aún así seguramente dolía.
    Nada que le interese a un bebé de mamá contestó ella con tono seco soltándose del agarre. Luego se apresuró en irse.



    Carter llegó al laboratorio de la joven Smith, encontrándosela dándole los últimos toques a su invento.

    Joseph, quiero que me ayudes a pensar en cómo hacer que Ban use esto dijo finalmente. El castaño sonrió para sus adentros, era lo que quería.
    ---
    Palabras: 1.170
    ---
    Asumi no me contestó si tenía o no algo escrito del capítulo, por lo que seguí yo. El capítulo lo empezé a escribir hoy, me preocupaba que cerraran el colectivo ;__;Uu
    Tomatazos, aquí.
    La siguiente es SelenA, y luego Antonella.

    Saludos~


     
  18.  
    Heather

    Heather Fanático

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    Re: Ciencia Traviesa

    Esto cada vez se pone mejor; me encanta. Pensar que pronto llegará a su final me pone los nervios de puntas. Están pasando tantas cosas juntas.

    Loool, morí de risa con los diálogos del sexy Hasber y Annie, x'DDD. Son un caso perdido.

    Emily siempre me cayó mal (?)
    Así que, chau... Okey no; me siento mal es por Ban, tan cuchi él y que le pasen esas cosas.
    ------
    Han pasado un mes con más de una semana, supongo que ya no se esperará más por la conti de Selenezca; tendré que ser yo quién la suba y, si lo hago, le daré final de una vez por todas. No se pasaron por el grupo, así que... Bueh.
     
  19.  
    Heather

    Heather Fanático

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    Aquí el final tan esperado... por Hibari, solamente, LOL. De tantas que comenzamos el colectivo, sólo quedó Hibari . Pero fue divertido mientras duró. El 14 del mes pasado cumplió el año de haber sido publicado el primer capítulo de este gran colectivo. Muchas gracias a todas aquellas que colaboraron de alguna manera, aportando ideas, capítulos, comentarios; gracias, de verdad. Y también aquellas que no pudieron entrar pero nos siguieron leyendo. Siempre recibía un mensaje diciendo que leían el colectivo, eso de verdad es algo que alegra :P

    Me hubiese gustado que el capítulo final fuese distinto, pero con todo lo que se armó, la desorganización, bueh. Tenía que tener un final tarde o temprano.
    Perdón por los errores o cosas que haya en el capítulo, no lo releí.

    Para aquellas que quieran entrar en la segunda parte, o sea CT2 son bienvenidas.
    Esta vez será en una universidad y con fichas nuevas, pero las que saldrán en la segunda parte será Anto, volviendo ser una genio ;) y Anne, como su "fiel amiga" Ya verán cómo será, ya tengo en mente el primer capítulo. Además, nos faltaron muuuuchos experimentos por usar, jijiji.

    Sin más que decir, os dejo el capítulo final con título tan epico.
    LOL.
    Bye, besos, muack, muack.

    La batalla final

    —¿Eso para qué funcionará? —preguntó Joseph observando el experimento nuevo de Antonella, que tenía el aspecto de un casco con muchos cables a su alrededor. Algo tenebroso y sencillo, a simple vista.

    —Menos pregunta y más obediencia, Joseph —contestó con sarcasmo, mas con una amplia sonrisa radiante—. Pero te contaré porque ésta será la batalla final, en donde yo seré la ganadora. Es decir, nosotros ganaremos.

    —¿Dónde está Niki? —no quiso preguntar nada más porque ya sabía todo lo que sucedería. En sus adentros una sonrisa perversa se formó. La batalla final sería donde Joseph resultaría el ganador y único genio de todo el universo, traicionando a Antonella, Hasber, Nikki… a todos.

    Justo en el momento en que Smith iba a contestar, la puerta del ascensor se abrió y de ella se dejó mostrar a una rubia.
    —Hablando de la reina de roma, y ella que se asoma —bromeó Antonella—. Nikki, prepárate para la gran batalla final; hoy le quitaré la genialidad a Esteban.

    —No, Antonella —susurró mientras buscaba sus pocas cosas que estaban dentro de ese lugar—. Hoy me iré del colegio, mis padres vendrán por mí, les dije que me quería cambiar de colegio, y ya sólo quedan dos meses para terminar el año, pero no aguanto estar aquí; ya no.

    Empacó sus cosas y se montó nuevamente en el ascensor, pero Antonella se acercó rápidamente al aparato de traslado y evitó que éste se cerrara, apoyando la mano en los costados para que la puerta no cerrase.

    —¿Qué? ¿Me vas a dejar? No me puedes hacer esto, Niki.

    —Sí, sí puedo; tú no eres nadie para dominar mi vida, Anto —las lágrimas se hicieron presentes en el fino rostro de la joven.

    —No querrás que use uno de mis experimentos para que te quedes a mí lado —amenazó desafiante, creyendo que esto asustaría a la rubia.

    —Lo siento, Smith, pero me iré. Acuérdate de esto: El karma vendrá por ti. ¡Adiós! —Nikki empujó a Antonella y ésta cayó sobre el suelo; el ascensor cerró y la rubia se alejó lo más rápido que pudo de aquél lugar.

    —¡Maldita traidora! —gritó la de cabellos morado mientras se levantaba furiosa del suelo—. ¿A dónde vas?
    Le preguntó a Joseph quien se dirigía al ascensor.

    —Iré hacer lo que me mandaste.

    —No, seré yo misma quien lo haga —le arrebató el experimento de las manos de Joseph y salió junto a él de aquél laboratorio.

    ***
    Emily abría sus hermosos ojos y lo primero que pudo visualizar fueron nubes; estaba montada en un avión rumbo a su nuevo destino. Cuando de despertó y se encontró tirada en su ex colegio no lograba entender qué era lo que le ocurría. Sentía una presión en el pecho, y su cabeza daba vueltas y vueltas. Durmió un poco para que se le pasase, pero no, aún seguía teniendo aquellos extraños dolores. Buscó en su bolso una pastilla para calma su cabeza, pero cuán grande fue su sorpresa al observar una fotografía de un chico súper guapo dentro de ésta. Detrás de la foto decía en letra escrita por ella misma, Ésteban.

    —¿Quién es ése chico? —preguntó la madre de Emily que se encontraba a su lado derecho.
    Ella sólo contestó con un “nadie” al mismo tiempo en que arrugaba la fotografía.

    ***
    Ivan estaba sentado al lado de Ésteban en el laboratorio del genio, ambos mirando al frente y con las manos sostenían el mentón.

    —Tu chica y mi chica se fueron lejos de nosotros —decía el albino soltando un suspiro.

    —Tienes razón, esto de ser genio nunca me gustó; sabía que traería problemas. Y esos problemas tienen un nombre.

    —¿Antonella Smith? —ironizó Ivan.

    —¡Exacto! Ésa malvada es la culpable de todo lo que está pasando.

    —Es una bruja.

    Ivan deslizó su brazo por la nuca de su amigo, acercándolo a su cuerpo.

    —¿Sabes? —dijo—. A pesar de todo lo que pasó, fue muy divertido, y gracias por confiar en mí tu secreto. Nunca te traicionaría, Ésteban.

    —Ay, pero qué conmovedor, los dos amigos íntimos están intimidado. ¿Interrumpimos? —Antonella tenía las manos atrás escondiendo el casco que le quitaría la genialidad a Ésteban.

    Lograron entrar al laboratorio de Grigg gracias a su primo Hasber —que en aquél momento se encontraba encerrado en los baños deportivos de fútbol, por obra de Joseph, que lo traicionaría— sabía el código para ingresar y se lo había contado a Joseph y éste se lo dijo a Antonella.

    Ivan y Ésteban se levantaron de golpe, la presencia de aquella chica era desagradable; tenía algo distinto en el rostro que la hacía lucir malévola.
    Joseph esperaba el momento preciso para ser él quien resultase el ganador de aquella “batalla final” pero Antonella no tenía ni un pelo de tonta.

    —Ésteban —musitó Anto—. Aún tienes tiempo para andar conmigo; haríamos experimentos juntos, sería algo súper agradable trabajar a tu lado. Ya Emily no está, ya el año escolar terminará, ¿qué podemos perder al intentarlo?

    La peli purpura se iba acercando cada vez más al joven al mismo tiempo en que pronunciaba una palabra y éste retrocedía.

    —Tú bien sabes que nunca me has gustado, y nunca me gustarás. Nunca me vería trabajando al lado de una mujer frívola y sin escrúpulos y tú no sientes amor por mí, lo que tienes es una obsesión.

    —¡Cállate! —gritó. Acto seguido alzó su mano y bofeteó a Ésteban, dejando caer el casco el suelo, en donde rápidamente Joseph lo tomó.

    Ésteban se llevó la mano a la mejilla, mientras Antonella lo fulminaba con su mirada.

    —Tráeme el casco, Joseph. Es hora de decirle adiós a la genialidad de Ésteban. —Estiró su mano hacia atrás esperando que el pelirrojo le diese el experimento, pero éste no lo hizo; al contrario, retrocedió dos pasos y hecho una fuerte carcajada, haciendo que Smith voltease a verlo de una manera estupefacta.

    —Es hora de brillar, Tontonella —le dijo, al mismo tiempo en que sacaba un experimento de la propiedad de ella y presionaba el botón, apuntándolo al trío que tenía al frente. Un rayo salió del aparato que tenía en manos y se dirigió a gran velocidad hacía Antonella, Ivan y Ésteban, dejándolos paralizados, sin que moviese ni un solo musculo. De eso trataba el experimento.

    —¡Maldito traidor! ¿Qué vas hacer? —era lo único que decía Antonella, sin moverse.

    —Sabía que no era un chico de fiar —comentó Ésteban, estando cerca de Antonella.

    Podían hablar, pero no mover su cuerpo.

    Joseph depositó el control que los mantenía así sobre la mesa de la PC, mientras caminaba por todo el laboratorio con el casco en manos, observando cada detalle de aquél lugar.

    —Bonito, muy bonito, Ésteban; pero creo que no mejor como el laboratorio de Antonella, ¿verdad, amor?

    —¡Estúpido! Si piensas que me vas a quitar la genialidad estás muy equivocado; idiota.

    —Oh, y ya que tocas el tema ¿Quién será el primero? ¿Tú, o tu amor?

    —Acaba con esto de una vez por todas; quítanos la genialidad a los dos si es que eso te da tanta envidia —dijo Ésteban.

    —Creo que hay una parte que no les he contado —sonrió de una manera perversa, escondiendo sus lentes debajo del flequillo—. Ustedes dejarán de ser genio, y yo seré el genio. Pero tienen razón, dejaré de perder el tiempo y comenzaré contigo.

    Se fue acercando cuidadosamente hacia Ésteban; luego, le colocó el casco en la cabeza. Besó su mejilla y le sonrió, para luego poner a funcionar el experimento de Antonella.

    Ésteban gritaba por el dolor que le causaba aquello en la cabeza; era demasiado para él. Sentía que le arrebataban el cerebro que, literalmente, le estaban quitando eso, su don.
    Cayó al suelo desmayado, debilitando el rayo que controlaba su cuerpo. Unas ojeras se hicieron presente en el rostro de Ésteban; eso significaba una cosa: Volvía a ser un chico común y corriente y aquellas manchas era producto de noches hasta tarde creando un experimento. A Smith le sucedería lo mismo.

    —¿Siguiente? —dijo Joseph, quitándole el casco al cuerpo de Ésteban, que yacía en el suelo.
    Miró a Antonella con una sonrisa picara, acercándose al rostro de ella.

    —Antes de que seas una chica normal, siempre quise hacer esto. —Cerró sus ojos y besó lentamente la comisura de los labios de la joven, sintiéndose excitado, fuera de sí.

    Antonella sintió asco en aquél beso; pero no podía hacer nada, su cuerpo no reaccionaba.
    Un milagro la salvaría.

    —Iuugg —comentó Ivan.

    El ruido de una fuerte explosión sónica despertó los sentidos de Joseph, que miró rápidamente de donde provenía; era de la entrada del laboratorio. Pudo ver que dos siluetas aparecían entre el polvo.

    —¿Ustedes? ¿Qué hacen aquí? —preguntó asustado.

    —No me perdería de la acción, ¿verdad? —contestó Anne—. Y lindo el experimento que acabamos de usar, Antonella; no creí que fuera tan útil.

    —Si hay algo que odio en este mundo son a los traidores —decía Hasber acercándose con pasos seguros hacia donde se encontraba Joseph—. No huyas, no voy a comerte.

    —Quién sabe —bromeó Anne—. Aún queda en duda si eres bisexual o no, ups.

    —Agarra el control que está encima de la mesa, Anne —ordenó Smith.
    La joven obedeció y presionó el botón, dejando en libertad a Ivan y Antonella.

    Hasber le dio un fuerte golpe al estómago de Joseph, dejándolo inconsciente.

    —Son mis héroes —dijo Ivan acercándose al cuerpo de Ésteban, que aún seguía en el suelo.

    —¿Qué le ha pasado a mi primo? —preguntó el rubio preocupado.

    —El imbécil de Joseph le quitó la genialidad, ahora es un chico normal —explicó Antonella tomando el casco.

    —¿Y tú…?

    —Yo sigo siendo un genio, Hasber.

    —No por mucho tiempo, Antonella —habló Ésteban, que abría sus ojos y se levantaba con la ayuda de Ivan.

    Antonella miró a su alrededor sin comprender; ¿qué era todo aquello? ¿Pensaban en quitarle su genialidad? Trató de huir del laboratorio, pero Hasber la tomó entre sus musculosos brazos y la pegó a su cuerpo, provocando que el casco se le cayera de sus manos y diera en el suelo. Ésteban lo tomó y se acercó a la peli púrpura.

    —Es lo mejor para todos, Antonella Smith —pronunció lentamente—. El fin llegó, es hora de volver a ser chicos normales.

    —No, Ésteban, por favor, no. —Las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Trató de zafarse del agarre de Hasber, pero le era imposible— Ayúdame, Anne, no te quedes allí parada como estúpida.

    La joven fue ayudarla, pero Ivan la detuvo con un movimiento de cabeza, haciéndola reaccionar.

    —Oh, rayos. Tan divertido que era espiarlos y ver los locos experimentos que hacían. Pero sí, es lo mejor Antonella.

    —Lo siento, querida —musitó Hasber con su voz varonil cerca del oído de la Smith, haciéndola estremecer.

    Antonella movía los pies para tratar de alejar a Ésteban, quien se acercaba con el casco cada vez más a la cabeza de la joven.

    —¡Yo no quiero ser una chica normal! —gritaba entre llantos.

    Cuando el casco dio en su cabeza, una fuerte electricidad recorrió su cuerpo; Hasber la soltó. La joven trató de quitárselo, pero no podía. El dolor comenzó a recorrer su cerebro, ya era demasiado tarde, estaba perdiendo su genialidad, su don.

    Las lágrimas bajaban por sus mejillas, mientras se encontraba de rodillas en el suelo. Recordó los momentos que vivió desde que se volvió un genio. Eso había cambiado su vida, le dio la fuerza que necesitaba para ser una chica segura de sí misma. No quería volverse la chica anti social, la odiada por su colegio, la solitaria, la nerd del salón. Definitivamente, no quería eso. Fin.
     
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    Hibari.

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    Es Annie, no Anne D:
    Noté un error de continuidad, que es con el invento de Antonella. En tu capítulo lo describiste como un casco, mientras que en uno de mis capitulos era algo como un microscopio y se explicaba como funcionaba.
    So, con esto acabamos CT -al fin-
    Sorprende un poco pensar que de ocho usuarios acabamos quedando dos. Admito que me siento feliz de que el colectivo terminara. cumplí lo que me había propuesto (;
    Anyway, nos veremos en CT2 </inserte_nombre>
    Saludos <3
     

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