Historia larga Cherry World - Primavera (1er Libro)

Tema en 'Novelas' iniciado por Darlich, 4 Enero 2020.

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    Darlich

    Darlich Howo

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    Explicación acerca de la escritura por el autor, o séase, yo.



    Cuando un dialogo está escrito de “esta forma” representa los pensamientos que tiene el personaje de la línea anterior, un ejemplo sería:

    — Ojalá pudiera comprar algo nuevo

    — “Pero se lo pobre que soy así que se me pasa”

    Cuando está escrito [así] representa que algún objeto está dando un mensaje, por ejemplo:

    [Consola: Texto de ejemplo]

    [Computadora: Supongo que entendiste cómo va la cosa]

    Si deseas recrear alguno de estos personajes puedo darte más detalles yo mismo, te contestare mientras pueda, recuerda que soy una persona normal por favor, recuerda pedirme permiso a MÍ si piensas hacer algo con mis personajes por favor, no quiero llevarme alguna sorpresa desagradable tanto para ti como para mí.
     
  2. Threadmarks: Capítulo 0.1: Razas y Capitales
     
    Darlich

    Darlich Howo

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
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    Hola, ahora voy a mostrarles un poco sobre este mundo y en que se caracteriza cada Raza y Capital...¿Qué? ¿Qué son las Capitales? Déjame y te lo explico:

    — Las capitales son áreas en las que una o varias razas se juntan para formar una ciudad o un pueblo, como por ejemplo, donde se desarrolla esta historia es en una de las siete capitales repartidas por el mundo de Terrania, Desteria, tierra generalmente habitada por humanos, pero no impide a otras razas buscar oportunidades ahí, estas se dicen en cierto punto de la historia, pero te las diré igualmente para que las conozcas bien.

    — La antes nombrada es una de las más importantes y grandes de las siete, ya que es en ella donde se firmaron los acuerdos entre Razas que formaron una paz totalmente sana y libre de guerra llamándola la Capital de la Paz, aunque eso no evita que gente cometa delitos de vez en cuando…volviendo al tema, es uno de los principales centros de comercio y distribución de entre todas, como está esta entre medio de cinco de las siete capitales, es muy popular entre los turistas.

    — Alejándonos un poco de allí se encuentra la Capital de Tumbaria la Capital de los Recuerdos, es una de las capitales con más cementerios en sus alrededores dando ideas para miles de historias y cuentos de miedo y mano de obra para la construcción, más adelante entenderás el porqué, esta capital tiene un aspecto un tanto más lúgubre que el resto, pero eso no evita que la alegría de los habitantes que en su mayoría son “Zombis” te llene el corazón de alegría.

    — La siguiente está relativamente cerca de la anterior, la Capital del Descubrimiento, Cálcioner, esta capital se destaca por sus medios de transporte y libertad, y con libertad me refiero a los medios de transporte, esta capital es…un tanto diferente de las otras, está suspendida en medio de una grieta enorme en la tierra, por lo que esta medianamente enterrada, los habitantes que son los “Skels” usan cuerdas para trasladarse de un lado a otro y sus edificios están hechos de mármol u otro tipo de piedras, si te gustan las aventuras y el peligro, créanme, sentirán que están en casa aquí.

    — ¡Seguimos con las Capitales! La siguiente es Aratho la Capital de la Armonía, entre todas esta es la más llamativa entre todas, está enterrada en las profundidades de las cuevas cercanas a Desteria, la raza que vive generalmente aquí son los “Spiders”, sus caminos están cubiertos de hilos dándole caminos realmente hermosos con ríos subterráneos y edificios hechos de finos hilos, formando pilares, construcciones y muchas cosas increíbles, esta se caracteriza por su alta gamma de artesanías con telas, exclusivamente ropa, realmente hacen un poco de todo con ella.

    — Esta es una de las más curiosas, porque los habitantes que son los “Switchers” aprovechan sus habilidades para enriquecer a la Capital de la Grandeza, Magneelia se especializa en la minería y extracción de materiales para la construcción, es un lugar bastante ruidoso por lo que suele vivir bastante poca gente ahí.

    — Solo nos quedan dos, y estas son las más curiosas de todas, la que voy a nombras es Inframus, la Capital de la Pasión, la llaman así porque literalmente, la ciudad siempre está al rojo vivo, lejos de la ciudad de Desteria, se encuentra a la orilla del mar teniendo un ambiente tropical muy agradable, la temperatura siempre es alta a pesar de estar cerca del mar porque también está construida cerca del Desierto de los Perdidos un lugar lleno de kilómetros y kilómetros de arena, algunos dicen que entre toda esa arena se oculta el mismísimo infierno…esta capital tiene poco que ofrecer aparte de la pesca la cultura y las olas, pero esconde bastantes cosas interesantes sobre espiritismo y artes curativas poco comunes, si te llama la atención ese tipo de cosas, estarás en el lugar indicado.

    — La última de las capitales es…bueno…un trozo de piedra flotando en el vacío, literalmente, el entrar ahí es demasiado complicado ya que se necesitó alrededor de 70 años solo para crear un portal a ese lugar, no existe alguna forma de ir a pie, aire o mar, es una de las más misteriosas de todas, ya que realmente los “Ender”, sus habitantes originales de ahí, ni siquiera saben realmente cual es el origen de su propia capital, aunque cuentan leyendas sobre guardianes muy antiguos que protegían todos los mundos desde ese montón de piedra volador, fue un punto importante para su Raza la llaman la Capital del Comienzo.

    Esa sería la descripción de las siete capitales de nuestro mundo, ahora…vienen las Razas, como vieron en las capitales, siempre hay una raza característica de ese lugar, dando alrededor de 7 a 8 Razas diferentes… ¿Hm? ¿Por qué de 7 a 8? Te gustan las preguntas ¿verdad? Tranquilo/a, tenemos todo el tiempo del mundo para eso, te las enseñare en orden:

    — Los humanos, son técnicamente hablando, los más simples de todas las razas, no poseen habilidades como las otras, viven aproximadamente hasta los 90 años, ni tampoco tienen una gran fuerza física de por sí y necesitan entrenamiento físico para igualar a la fuerza de un Zombi promedio, aunque no posean alguna habilidad “característica” como lanzar fuego o telarañas, realmente son muy variados en vez del resto de especies, me refiero con esto a que ellos pueden tener desde ojos verdes y cabello café, hasta tener la piel morena y el cabello negro, a diferencia del resto de razas que suelen tener una gamma más característica, además, son muy buenos en otro tipo de cosas, como la pesca, el arte, la cocina, la imaginación y el esfuerzo que ponen en ello es su límite.

    — Suficiente de los vivos, ahora hablaremos de las dos variantes de los humanos, estos dos son los Skels y los Zombis, los clasifico al mismo tiempo porque ambos son creados a partir de los humanos además viven aproximadamente la misma cantidad de años dependiendo del estado del cuerpo y el cuidado que le den a esté el máximo de años que han llegado a registrar es de 2.000 años, ejemplos de cómo se crean son:

    — Cuando un humano sufre un accidente automovilístico por ejemplo, puede revivir convertido en un Zombi pero hay un inconveniente al pasar esto y es que el que se transforma, pierde todos los recuerdos de su vida pasada exceptuando algunas pequeñas cosas.

    — También al ser mordido como en películas o comics, pero solo se transforma después de morir con una probabilidad más alta, aunque suene como una ventaja, realmente a veces es un fastidio para los vivos.

    — El último es por métodos más comunes y…con eso me refiero a formar una familia con uno y tener hijos.

    — Personalmente he investigado y concluyo que los Skels, son una especie de “adaptación” más allá que una Raza en sí, se han visto casos de Zombis muy antiguos volviéndose Skels sin necesidad de perder sus recuerdos.

    Las características físicas de los Zombis es su usual tono de cabello verde que se crea al momento de que el humano revive, el uso de ropas con ese tono, no sabemos si es por instinto o simplemente un cambio de gustos, pero la gran mayoría de ellos prefieren el color verde en sus vestimentas, también algo normal es llevar una marca del como murieron, si es que se crearon de forma similar al ejemplo del automóvil, si la causa de la muerte fue algún objeto punzante que atravesó la cabeza de la persona, al revivir la herida se curara, pero la marca quedara para siempre.

    — Pasa lo mismo con los Skels, pero en cambio su color de cabello y preferencia en moda torna alrededor del blanco añadiendo un curioso cambio en el color del iris de los ojos volviéndose casi totalmente negro y su piel pálida, por último, los Skels generalmente suelen ser más bajos y delgados que los Zombis, pero esto es totalmente natural.

    — Las habilidades de ambos son bastante diferentes, pero son fáciles de explicar, los Zombis de por si tienen una fuerza bastante superior a la de las demás especies pudiendo cargar hasta 5 de ellos en cada brazo desconocemos el porqué de esto, poseen una resistencia al dolor muy alta por la falta de conciencia al dolor, en cambio los Skels no poseen tal fuerza física, al contrario son más débiles que un humano normal, pero su precisión al arrojar y disparar son extremadamente precisas, poseen mayor flexibilidad en el cuerpo y además de un tipo de falta de sentido del miedo a morir aunque no sabría decir si cuenta como una habilidad.

    — Terminamos con los muertos, ahora vienen los Spiders, mi raza favorita por su gran utilidad, estos viven por alrededor de los 100 o los 140 años solo se crean formando una familia y teniendo hijos, sus características es un gusto exclusivo por el tono gris y los accesorios de colores llamativos, su cabello suele variar entre negro, gris, azul oscuro y uno bastante poco común es el morado pálido, el tono de su piel varía según los padres y generalmente su estatura es bastante baja, casi nunca pasando de 1.60 m. de altura la cualidad que más los destaca y por el cual se pueden reconocer fácilmente son sus cuatro largas patas que salen de su espalda como garras afiladas, algunos se preguntan porque las relacionan con las arañas por tener cuatro brazos no humanoides, y es que también se cuentan sus dos brazos y piernas humanos formando las ocho extremidades de una araña.

    Sus habilidades son el poder trepar superficies con mucha facilidad, parecido a lo que llaman Parkour, desde niños poseen esas habilidades acrobáticas, aunque también pueden usar sus extremidades arácnidas para trepar superficies que sus brazos humanoides no alcanzan y algo muy curioso, esta Raza posee un tipo de alteración en la que un puñado de la Raza posee una mordida paralizante, desconocemos por qué, por último, esta raza puede secretar el hilo que usan para construir cosas desde sus cuatro extremidades arácnidas y la boca, aunque…generalmente se usan las extremidades.

    — Ahora vienen los Switchers, estos son un grupo bastante misterioso al igual que los Wither y los Ender, sus características físicas son similares a la de los humanos no tienen alas ni cuatro brazos, pero desde los antebrazos hasta las uñas poseen un extraño cambio en la piel dando un color verdoso y uñas afiladas que al córtalas vuelven a crecer inmediatamente, viven 90 a 100 años, en cuanto a moda se relaciona bastante al de los Zombis o sea el verde, pero en cambio, suelen tener el cabello con una gama de colores pelirrojo, negro, café y rubio pero siempre tienen la iris de los ojos de color verde.

    Sus habilidades…no, su única habilidad es bastante poco usada, aparte del uso que le dan en su capital para extraer materiales, lo que hacen es…generar explosiones desde la palma de sus manos, realmente es extraño, siendo que su anatomía es igual al de los humanos y no poseen un órgano que produce esta reacción, hasta el día de hoy todavía es un tema de estudio y debate.

    — Los siguientes son los Pyro, no sabemos con exactitud cuando mueren, es como cuando una llama empieza a perder fuerza, simplemente, mueren con una edad avanzada, no hay un promedio exacto, su cabello al igual que los Switchers solo puede ser de negro o pelirrojo con un anaranjado en sus ojos, sus gustos en moda son el rojo naranja u/o amarillo pero al ser adultos empiezan a tomar más gusto por el negro, suelen tener la misma complexión que los humanos siendo su estatura generalmente de 1.75 m. al ser adultos.

    Sus habilidades son el control y producción del fuego, lo dominan a voluntad y lo producen en cantidades moderadas, ya que esto, baja su temperatura corporal lentamente, pero con el constante uso pueden generar enormes mares de llamas.

    — Los Wither son un tipo especial de Skels, que se adaptaron a las altas temperaturas de la Capital de Inframus…no poseemos gran información de ellos, se sabe que viven por los alrededores de Inframus, algunos incluso dicen que viven en el Desierto de los Perdidos, pero solo son especulaciones, cuentan que se aíslan por estar malditos, provocando que el contacto con ellos envejezca a los demás, llevando siempre guantes en las manos.

    — Guarde la más misteriosa para el final la Raza de nuestro protagonista, los Ender, estos poseen un cuerpo delgado y alto (alrededor del 1.80 m.) al igual que los Wither, aparte del negro también les gusta el morado, y llevar ropa bastante abrigadora encima, viven de entre 170 a 200 años, su cabello suele ser de color negro, café y café oscuro con un color de ojos morado.

    Su única habilidad es el tele transporte, con un máximo de tres por día realizándolo dando tres pasos en cualquier dirección, si un Ender excede esa cantidad sufrirá daño interno en sus órganos amenazándolo del sobre esfuerzo, aparte también tienen una gran visión en la oscuridad.

    — Oh, por supuesto, olvide totalmente a los Snowers, diablos…lamento eso, generalmente no me sucede…jeje, bueno ellos son una especie muy reciente descubierta en áreas nevadas bastante alejadas, su cabello suele ser celeste, blanco o café, viven dependiendo de la temperatura ambiente, en climas fríos suelen vivir hasta 1.500 años, en climas templados baja mucho esa cantidad, llegando hasta los 150 o 200 años, y en climas áridos o calurosos solo suelen vivir de 80 a 90, el método por el que nacen es…cuanto menos curioso, hacen capullos con nieve llenándolo con objetos de valor sentimental debajo de la mirada de la luna, es un ritual muy extraño y misterioso que no podemos explicar, sus gustos por la ropa son el blanco, el azul y el naranja.

    Su habilidad es el control sobre el hielo y la nieve, tiene una gran resistencia al frió, además su habilidad con el hielo no tiene efectos amenazantes para el usuario.

    Y…con esto terminamos la presentación de las especies y sus capitales, añadiré dibujos después dándoles una pequeña idea de cómo se vería cada uno, ¿alguna duda?... ¿? ¿Que quien soy yo?





    Ya me conocerás, pero por ahora disfruta tu falsa paz.
     
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  3. Threadmarks: Capítulo 1: Cosas Del Destino
     
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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Los arboles hacen sonar sus hojas con el viento mientras van cayendo lentamente, los niños juegan en los parques vigilados por sus padres mientras hablan de cosas normales entre ellos, y entre todo ese movimiento que pasa en las afueras, suena un despertador…

    — Hmmm…

    Un adolescente de cabello café y largo hasta los ojos que brillan morados en la poca luz de la habitación con piel clara y una expresión de cansancio, extiende el brazo tratando de apagar el despertador metiendo la mano en un vaso con agua al borde de la cama por accidente, estremeciéndose al sentirla.

    — ¡Ah!

    Al despabilarse, bosteza y estira mientras se levanta lentamente colocándose una gorra negra circular con el dibujo de unos ojos morados en el frente.

    — Ya es viernes…será mejor que desayune y ordene la casa un poco…

    El chico se levantó de la cama y miro su habitación detenidamente tratando de orientarse, tenía las paredes pintadas de un morado pálido, su cama estaba pegada a la pared izquierda en una esquina desde la puerta de la habitación, un pequeño mueble estaba a un costado de la cama seguido de un armario grande que delante de él, tenía un escritorio con una silla y una computadora en él, al lado de una ventana con cortinas que dejaba ver la casa de al lado, el chico se cambió de ropa llevando una camisa manga corta del primer color que encontró, un polerón de cuello largo con mangas largas, un pantalón gris y zapatillas deportivas.


    Unas horas después…


    Suspirando aliviado después de termina sus últimas tareas, descansa en la silla de su computadora.

    — Por fin termine…voy a revisar la computadora si hay algo bueno que hacer.

    Al encender la computadora y revisar página tras página buscando algo interesante, no encuentra ningún tipo de distracción para él.

    — Hmmm... ¿No hay nada nuevo? ...esta ciudad es más aburrida cada año no pasa casi nada interesante ni siquiera en la computadora, pues si voy a salir mejor será ir al parque, por lo menos ahí podre dibujar e inspirarme un poco.

    Tras apagar la computadora recogió un cuaderno de dibujos, un lápiz y un borrador saliendo de casa y cruzando la calle, pasea por el parque delante de ella mirando a su alrededor distraído.

    — Fue una buena decisión tener una casa tan cerca de un parque, no tengo que caminar tanto y además tiene un lago con cascada, aunque no se le permite a la gente acercarse a la cascada por razones de seguridad y no los culpo, no quisiera caer ahí…

    Al caminar unos metros a orilla del lago, él chico se sentó debajo de un manzano dejando caer su espalda contra el tronco cansado de caminar bajo el sol de la tarde.

    — Perfecto… — Al abrir el cuaderno y tomar el lápiz, él empezó a pensar que dibujar, pero de repente, una manzana cayo en el cuaderno y él la miro curioso y sorprendido.

    — Oh… ¡Descubrí la gravedad!

    — ¡¡¡ES MIA!!! — Una sombra se abalanzo encima del chico sin previo aviso.

    — AAAHH!!— Del susto se terminó de deslizar hacia abajo por el peso de la persona que cayó sentada encima del chico.

    — Si… ¡manzana! ¿Dónde crees que ibas mi dulce y deliciosa amiga?

    — Oye…me estas…aplastando…

    La chica desvío la mirada a él, que estaba siendo aplastado debajo de ella.

    — ¿Eh? ...ah! lo siento, no te vi jeje.

    Mirándola seriamente el chico le pregunta.

    — ¿No me viste?… ¡No invisible!…

    — Es que de negro parecías la sombra del árbol — La chica respondió pasivamente mientras le daba un mordisco a la manzana.

    — Es de día lista ¿y podrías quitarte ya?...

    — Perdón, estaba interesante la conversación.

    Al bajar de encima de él y se sentarse a su lado, pudo ver más de cerca a la chica.

    Era una chica con una coleta larga, un cintillo con cuatro esferas rojas brillantes como si fueran orejas falsas, con un par de mechones de pelo a cada lado de la cara imitando las mandíbulas de una araña de color violeta oscuro, con falda, medias largas de color negro, zapatos de punta redonda, un abrigo con patrón de rayas horizontales y una mirada infantil a la vez que intimidante con ojos de color rojo.

    — Pero no es para que te quedes aplastándome, pesas.

    Con ojos brillantes y amenazadores la chica lo observo fijamente.

    — ¿Me has dicho gorda?

    — No…debes estar escuchando cosas…— Mientras mentía él ligeramente desviaba un poco la mirada disimulando.

    — Más te valía, porque te hubiese envuelto y colgado en este mismo árbol de ser así.

    Con tranquilidad la chica observo al chico y empezó a desplegar lentamente cuatro extremidades como las patas de una araña, dándole a entender al chico la razón del por qué estaba arriba en el árbol.

    — Ah eres una Spider, con razón estabas en el árbol…trepabas para aprovecharte de las manzanas gratis del parque público.

    La chica mira de pies a cabeza a él mientras sigue comiendo su manzana sin la menor vergüenza en sus palabras.

    — Es comida gratis ¿Quién no podría resistirse? y por el color negro de tu ropa y los ojos morados chillón es claro que eres un Ender.

    Sentado a su lado el chico empezó a ordenar las cosas que estaban desparramadas por el suelo, mientras preguntaba su nombre.

    — Es un poco obvio, ¿Cuál es tu nombre?

    — Me llamo Aránea.

    — Es un bonito nombre.

    — Gracias y ¿cuál es el tuyo?

    — Me llamo Black.

    — ¿Un nombre muy simple no crees? Jajaja.

    — No es mi culpa que mi padre no sea bueno en eso…

    — No pasa nada, no es tan mal nombre.

    — Gracias por la compasión.

    — De nada.

    — Era sarcasmo…

    — Ya lo sabía solo quería aprovechar.

    — Pues lo hiciste bien.

    — Gracias.

    — ¿Oye y viniste sola o vives de lanzarte sobre la gente? — Terminando de ordenar sus cosas se acomodó dejando caer su espalda contra el tronco del árbol otra vez.

    — No, mi madre está jugando con mi hermana en la fuente que está en el centro del parque.

    — ¿Y porque no estas con ellas?

    — No, prefiero trepar árboles y comer manzanas que aburrirme viendo a mi hermana hablando sobre negocios o ropa con mi madre — La chica le dio un último mordisco a la manzana sujetándola en su mano esperando encontrar un basurero.

    — Yo si fuera tú me quedaría con ellas, las familias no deberían separarse así.

    — ¿Porque dices eso?

    —…Es que…yo perdí contacto con mis padres hace bastante…

    — Oh…perdón por eso.

    — No pasa nada, no lo sabias.

    — Bueno pues iré con ellas, después de tomar prestadas sin permiso una buena cantidad de manzanas — Levantándose tiro la manzana a la basura, dándole las gracias al chico sentado en el árbol.

    — Gracias.

    — De nada…espera, ¿Por qué?

    — Porque fue divertido hablar contigo ¿Tienes número de teléfono?

    — Ah, si… — Extrañado Black saco su teléfono y le mostro su número a Aránea, que lo anoto en su propio celular.

    —Jeje ¿No recuerdas tu propio número? Eso es triste.

    — Déjame, tengo mejores cosas que recordar.

    — Jejeje…claro, ¡Cuídate! Te llamare si estoy al borde del aburrimiento — Mientras dice eso, la chica de cabello morado se fue corriendo rápidamente.

    —…Hm…supongo que… ¿Hice una amiga? — Tomando el lápiz, Black empezó a pensar en algo que dibujar con lo que le acababa de pasar en la cabeza.


    Unos minutos después.


    — Listo…una página menos.

    Black se levantó para tomar las cosas y caminar por la orilla del lago en silencio. Al pasar unos pocos minutos caminando él se sentó cerca de la orilla y empiezo a lanzar rocas al lago que era relativamente pequeño, se podía rodear el lago caminando unos minutos, llegando hasta el río que lo llenaba, hasta donde el agua continuaba su curso terminando en el mar.

    — Mis padres, a pesar de que yo me fui de ahí…quiero saber cómo están…— Tras soltar un suspiro renegado lanzo una roca fuertemente al lago.

    — ¿Debería verlos?…

    Al levantarse y dar media vuelta, Black choco con alguien y perdió el equilibro cayendo al agua fría del lago.

    — ¡AAAHH!

    La persona con la que choco era una chica que respondió nerviosa y rápidamente.

    — ¡Ah! ¡Lo-lo siento mu-mucho!

    — Sa-sáqueme de aquí po-por favo-vor… esta fría… muy fría…

    La chica ayudo a Black que estaba tiritando a levantarse y lo alejo de la orilla rápidamente.

    — Gra-gra-gracias…

    — Te lo debía, de-después de haberte mojado de esa ma-manera…en especial si-siendo un Ender.

    — Si su-supongo…

    Al mirar a la chica por un buen rato, sintió que le era familiar, era pelirroja con un par de coletas a cada lado de la cabeza y su cabello tapaba muy ligeramente sus ojos de color verde, llevaba lo que parecían guantes verdes, vistiendo un polerón del mismo color largo terminando en una falda, con medias largas de color negro y zapatos cafés, mostrando un rostro preocupado e inseguro, tal vez por la situación en la que esta…

    — ¿Es-estás bien? sé que los Ender son muy se-sensibles al agua.

    — Siento que voy a mo-morir de hipotermia…pero si e-estoy bien…mi teléfono todavía funciona…

    — Jeje s-si llamas eso estar bien, deberías de-dejar de temblar co-como gelatina, además el teléfono no es la prioridad ahora mismo.

    — S-si, lo siento ser tan sensible a cambios rápidos de temperatura…es algo que odio de mi Raza.

    — Lo-lo siento, no te i-intento culpar realmente y-yo no soporto el ruido de l-la ciudad.

    Al ver mejor a la chica dejando de lado el frio, noto que no eran guantes, sino que sus manos eran de ese color verde similar al de una planta.

    — Oh… eres una Switcher.

    — Ah…si…me llamo Melisa. — Algo avergonzada la chica escondió sus manos en los bolsillos de su polerón.

    — ¡Ah! disculpa, es que no he conocido muchos Switchers y es difícil saber cómo reaccionar a…— Buscando una palabra para terminar la oración fue interceptado por la chica que lo miraba cabizbaja.

    — No…l-lo se dan algo de miedo, t-todos lo dicen.

    — ¿Ah? no, no dan miedo solo que te pilla un poco de improvisto. — En lo que él decía eso empezó a pensar.

    —“¡¿EN SERIO!? ¿¡*Un poco de improvisto*?! ¡Soy un imbécil, ¡¡Trágame tierra!!!”

    Sin estar totalmente convencida de su respuesta la chica cambio el tema.

    — B-bueno será mejor que te a-acompañe hasta algún taxi o algo así, tal vez te enfermes, a-además ya es casi de noche y se volverá m-más frio que ahora.

    — E-está bien, mi casa está pasando el parque...

    — O-ok vamos.

    Lentamente pasaron a través del parque para no enfriar a Black con el viento, él no paro de mirar a Melisa tratando de recordar a alguien, le era extraño ese tartamudeo tan familiar y esa timidez tan característica, y antes de que se diera cuenta ya habían llegado.

    — Ah, ya llegamos.

    — E-es una bonita casa…

    — Gracias, aunque no es la gran cosa.

    — Bu-bueno será mejor que me va-vaya a mi casa.

    Black abre la puerta mientras habla con Melisa.

    — Espera un poco, deja que te acompañe, ya es de noche y puede ser peligroso.

    — Pe-pero estas mojado…

    — Solo necesito cambiarme de ropa y secarme, espérame en la sala o si tienes hambre puedes servirte algo de comer.

    — E-está bien…te esperare — Entrando a la casa ella se sentó en un sofá delante de la televisión, observo la casa de un lado a otro, la cocina estaba pegada a la pared izquierda con un lavaplatos, un refrigerador y varios muebles de cocina con una mesa rectangular con varias sillas rodeándola al otro lado de la pared era donde estaba ella, habían tres sofás, uno grande y dos pequeños con una pequeña mesa en el centro de éstas y el televisor pegado a la pared, entre medio de la cocina y la sala de estar, había un pasillo con tres puertas en el que Black doblo a su derecha, esa debería ser su habitación, una de las dos puertas que no conocía debería ser el baño y la otra no sabía que podría ser.

    Melisa miraba curiosa los alrededores hasta ver una foto de un chico pequeño de ojos morados y cabello café.

    — ¿Hmm…? — Ella se levantó del sofá y tomo la foto para verla claramente, y por unos segundos no pudo evitar llorar al ver la imagen.

    — S-si…eres tú…

    — ¡Ya estoy listo!

    Black abrió la puerta de la habitación mientras termina de acomodarse la ropa y Melisa rápidamente coloca la foto donde estaba secándose las lágrimas y de la foto, cayo algo al suelo.

    — ¿Cómo me veo? — Girando hacia un lado posó alegremente.

    — Te-te vez bien supongo…

    — Ah…bueno v-vamos — Al darse cuenta de su raro entusiasmo Black se sintió algo avergonzado y disimuló con la mirada.

    Caminando rápidamente a la puerta el chico la abrió y ambos salieron de la casa platicando en el camino.

    — Oye ¿pu-puedo preguntarte algo? si no te molesta claro…

    — ¿Porque me molestaría una pregunta? claro pregúntame.

    — ¿C-cómo son tus padres?

    — Hm…mis padres originales no llegue a conocerlos realmente, me dejaron en un orfanato a los 3 años y mis padres adoptivos…eran demasiado incompatibles…

    — Ya veo…p-perdón por preguntar eso…

    — ¿Porque todos se disculpan? no me molesta hablar de eso.

    — E-es que no podía s-saber si era algo malo o no.

    — Ah...buen punto…y…bueno, perdón por lo de antes.

    — ¿Q-que cosa?

    — Pues lo de las manos y lo de la pose rara que hice, es que…no suelo hablar con mucha gente y pues…no sabía cómo actuar.

    — No te preocupes…me…me pasa lo mismo…

    Al volver a mirar el camino la chica notó que ya habían llegado a la calle donde estaba su casa.

    — Bu-bueno mi casa está ahí, al final de la calle.

    Melisa apunto hacia su casa dejando ver el camino oscuro que había que cruzar por la falta de farolas en aquella calle.

    — Guau es bastante oscuro ahí…

    — Si…siempre m-me ha dado miedo cruzar por toda esa oscuridad.

    —Tranquila, puedo ver claramente que no hay nada en la calle.

    — Ah, ¿los Ender tienen una buena visión en la oscuridad? No recordaba eso.

    — Una de las pocas y nada complejas ventajas de ser un Ender.

    — Pu-pues ahora no me da miedo.

    — Ese fue un cambio muy repentino de opinión…

    — ¿Eh? e-es por qué estoy co-contigo, tonto.

    — Eh… ¿Esta bien? — Black le pareció extraño ese “tonto” al final de la oración.

    — Bueno, crucemos…

    Al caminar por la oscura calle Black empezó a ver sombras ligeramente borrosas y a escuchar susurros mientras más camina hasta la casa.

    — ¿Eh?…

    Melisa miro a Black confundida al verlo preocupado mirando a todos lados.

    — ¿Qué sucede?

    — ¿Estás hablando en voz baja?...

    — ¿N-n-n-no?… ¿¡E-estas escuchando a alguien!?

    Los susurros se vuelven más fuertes a medida que avanzan a la casa.

    —…Logre…llegar…se ve pacifico…por ahora…espérame Fio.

    — ¿Black? Ya llegamos…— Melisa observaba y llamaba a Black, que tenía la mirada perdida.

    — ¿Eh? ¿Ah ya llegamos? — Al despertar observo rápidamente su alrededor y se dio cuenta de que ya había llegado a la casa de la chica.

    — Si, ¿estás bien? te ves pálido.

    — E-estoy bien creo que imagine cosas...

    — Ok…gra-gracias por acompañarme.

    — Bueno tú me acompañaste a la mía así que estamos iguales.

    — Pero te tire al agua en el lago…

    — Eso fue accidental no cuenta.

    Nerviosa, la chica insistió en querer compensarlo.

    —No me parece bien, q-q-quiero compensártelo, ¡a-al menos dame tu n-n-número por si necesitas algo! ¡L-lo que sea!

    Black estaba extrañado por su titubeante insistencia, pero accedió sacando su celular del bolsillo y enseñándole su número.

    La chica observo el celular mientras sacaba el suyo y empezó a copiar su número de teléfono, terminando con una sonrisa alegre.

    — Gracias...s-si quieres pu-puedes quedarte en mi casa, ya es muy tarde para que u-uno vaya solo por ahí.

    — Hm…no puedo aceptar eso, acabo de conocerte seria de mala educación.

    — ¿I-iras caminando so-solo a tu casa? ¿Seguro?

    — Nunca dije que iría caminando ¿Se te olvido que soy un Ender?

    —Ah…cla-claro puedes tele transportarte, que envidia… ojalá pudiera hacer algo así.

    — Bueno nos vemos.

    — Adiós…

    Tras decir eso, Black avanzo tres pasos y se tele transporto a casa estirándose cansado.

    — Ah…me encanta ser un Ender…a veces — Al mirar alrededor ve un papel doblado en el suelo debajo de la foto de él cuando era niño en el orfanato.

    — ¿Hm? Lo veré mañana, estoy bastante cansado por hoy.

    Sin mirarlo, lo coloco encima de la mesa y entro a su habitación dejándose caer en su cama.

    — que fue esa voz que escuche…era igual a la mía…Fio…me suena familiar… ¿En las noticias tal vez? Hm…





















    — Realmente…era él…
     
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  4. Threadmarks: Capítulo 2: Señal
     
    Darlich

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    La gente camina sonriéndose entre sí, los edificios y calles se ven llenos de actividad y vida, pero…algo es diferente, este ruido en las calles…no es el mismo que escucha al salir de casa, al mirar fijamente todos se ven humanos, no puede notar mucha diferencia entre unos y otros.

    — ¿Qué…hago aquí?

    — ¿Te gusta? …Hay mucho esfuerzo detrás de esto.

    —… ¿Quién eres?

    — Yo…—Entre la multitud una figura alta y delgada con ojos de color rojo como rubíes, llevando exactamente la misma ropa que Black se acercó hasta mirarlo cara a cara — Soy tú…

    Black lo miraba somnoliento y desconfianza, definitivamente no era él, su tono de voz era más maduro cansado y…rendido, no se veía feliz ni siquiera con la sonrisa ligera que embozaba.

    —…Tú no eres yo…

    — ¿Hm?

    — Tú no eres yo…este mundo…estas sonrisas son falsas — Mirando a su alrededor otra vez después de quedarse callado un momento, se dio cuenta lo que fallaba…eran las demás Razas todos eran humanos.

    — No hay otras Razas aparte de la humana…todo esto es falso.

    —Je…jejejeje…— Lentamente la figura se acercaba colocando su mano en el rostro de Black mientras él estaba congelado sin entender lo que pasaba el tono de su voz se hizo más y más bajo, el mundo a su alrededor se distorsionaba y se tornaba ligeramente rojo — ¿Quieres saber lo que les paso?

    Rojo. Todo se volvió…rojo, gritos de niños, mujeres, hombres y ancianos rogando por ayuda.


    Esto pasara…


    ¿Y…Nos Detendrás…?

    —…

    Black al despertar, vio la hora en el reloj que estaba a un lado de su cama tapándose el rostro con las manos tratando de despejarse de aquel sueño monstruoso.

    — Qué raro sueño…no vuelvo a dormirme temprano…nunca más.

    Después de estirarse unos minutos, se cambió de ropa, salió de la habitación y se sirvió un vaso con agua y al terminar se sentó en el sofá delante de la televisión para ver las noticias.

    — ¡Se Informa no salir durante la noche! habrá una luna de sangre que se aparecerá el próximo mes.

    — Qué raro, nunca dicen eso en las noticias.

    — Este evento meteorológico solo fue registrado 3 ocasiones sin dar indicios de un ciclo fijo, todas en la misma área.

    Él tomo un sorbo de agua mientras seguían informando, hasta que enseñaron un mapa de la zona y escupió el agua que tenía en la boca de la sorpresa para después mirar asqueado el suelo.

    — ¡Voy a tener que limpiar eso, es la misma zona en que vivo!

    — Aunque la luna sangrienta se vea normal, puede afectar a los seres vivientes de formas desconocidas se han encontrado casos en que las especies pueden sufrir: Cambios en el comportamiento, cambio en el color de los ojos y hasta en extremos casos, estos efectos son permanentes e irreversibles. Por lo que se recomienda que todo hombre, niño y mujer no miren la luna por cuestiones de seguridad.

    — ¿Cambio en el color de ojos? …ojos rojos…hm mejor no salir muy seguido hasta ese día.

    —Lamentamos informar que la fecha de cuando se formara la luna sangrienta no está registrada exactamente porque ocurre de forma repentina.

    — ¿En serio? …y se hacen llamar astrólogos…

    Black apago la televisión.

    —Ah…voy a salir un rato igual es de día, aunque primero voy a tener que limpiar esa escupida que tire…

    Al terminar de hablar, se dispuso a limpiar el agua y dejar todo limpio.

    Caminando hacia la puerta y abrirla apareció una figura desconocida tapada por la luz de afuera.

    — ¡Ah! disculpe…— La figura lentamente se derrumbó sobre Black obligándolo a retroceder y tropezar dejando cae la figura encima de él.

    — ¡Ayuda esto es acoso! ¿Hm? ¿No se mueve?

    Al mira detenidamente, ve que es una chica de cabello corto y verde, posee un mechón de cabello extrañamente doblado apuntando a su izquierda cruzando por toda su frente hasta terminar en el aire, con un polerón sin mangas rota verde oscuro, una gorra verde oscuro un poco descosido en la parte trasera de la cabeza y un pantalón con las rodillas descubiertas y de complexión ligeramente musculada.

    — ¿Quién es ella?

    — Hmm…que…

    Black noto como la chica abría sus ojos de color verde notablemente aturdida.

    — “¿Estaba dormida?”

    — ¿Eh? — La chica mira fijamente a Black sin parpadear por unos segundos totalmente congelada.

    — Emmm…esto es incómodo…

    — ¡Aaaah! — La chica se levantó rápidamente mirando a su alrededor alterada.

    — ¡¿Dónde estoy?!¡¿Quién eres tú!?

    — Espera déjame explicarte…

    — ¡¡Tú me trajiste aquí!! — Retrocede poniéndose a la defensiva en posición para dar un gran golpe.

    Black intento calmarla lo mejor que pudo.

    — ¿Qué? ¡Espera, relájate, respira del uno al diez!

    Sin éxito…

    — ¡¡Aléjate de mí!! — La chica le asesto un puñetazo a toda velocidad a Black dejándolo fuera de combate.


    Unas horas después, Black despertó en su cama con mucho dolor en la cara.


    — Ah… Mi cabeza… siento como si me hubiese golpeado con una bala de cañón…

    — ¡Lo siento! ¡Lo siento… — La chica se inclinaba arrepentida repetidas veces sin dejar de decir “Lo siento”.

    — Te golpee en el rostro y quedaste inconsciente.

    — Ah…si…ya recuerdo…no te preocupes no fue nada grave, por lo menos no hubo más heridos jeje…au…

    —…Si…bueno yo…lamento lo que te hice, es que despertar en la casa de otra persona no digamos que sea muy normal, es la primera vez que me pasa esto…

    — No te preocupes.

    — Bueno, yo me voy, lamento lo que hice — Hace una última reverencia y abre la puerta para irse.

    — Que no te preocupes mucho, no fue gran cosa.

    —…Te voy a compensar eso, estaré en el parque si necesitas una ayuda con algo.

    — ¿El parque? — Mirando por la ventana ve que ya atardeció.

    —“Debió ser MUY fuerte como para dejarme inconsciente todo el día…”

    — Pero ya casi es de noche…es peligroso que estés afuera a esta hora.

    La chica desvía la mirada, su rostro expresa tristeza y ¿duda?

    — Hm…no tienes… ¿dónde ir?

    — Ah…pues…

    La chica pensaba para sí misma:

    — “Debería dejar esto, si tengo hogar, solo que…”

    Se forma un silencio tenso, Black siente como si cada segundo fuera una tortura, en su mente pasan pocas ideas de cómo solucionar esta situación…pero…sabe que cual es la mejor opción, es estúpida e incoherente, pero con una sonrisa inocente dice:

    — Quédate en mi casa.

    La chica se sorprendió al escuchar tan rara idea.

    — ¿¡Que!? ¡P-pero!…

    — “¿¡QUE CUERNOS ESTA HABLANDO ESTE TIPO?!”

    — No quiero dejar que alguien como tu este en la calle sola y pasando frió, me gustaría que te quedaras esta noche.

    — Pero…es que, no lo sé…esto es…

    — Podrías ayudarme en los quehaceres de la casa, tengo una habitación de sobra.

    — ¿Pero cómo sabes si no te robare o te haré daño? Yo…tú no me conoces…

    — “Esto se me está saliendo de las manos, veamos que respondes rarito…”

    — Porque me cuidaste mientras estaba inconsciente, dudo que alguien normal haga eso, puedo correr ese riesgo por alguien como tú.

    Black sonreía tranquilamente, como si fuera solo un favor, como si solo le estuviera dando una mano a un amigo, y con esas palabras ella empezó a sonreír feliz y abrazo a Black con fuerza.

    — “¿¡Se está excusando con lo del puñetazo?! No niego que si me preocupé… ¿debo confiar en él? Debería…s-solo para saber si han cambiado, nada más.”

    — ¡¡Gracias!!

    — ¡Aagh!

    La voz de él se volvió casi inaudible con la fuerza del abrazo.

    — N-no respiro...

    — Ah! lo siento, me deje llevar…— Lentamente deja de abrazarlo y sonríe tranquilamente limpiando sus lágrimas de felicidad y Black respiro aliviado.

    —…Mucho mejor, oye ¿cuál es tu nombre? nunca me lo dijiste.

    — ¡Ah! lo siento mi nombre es Zeta ¿y el tuyo?

    — Me llamo Black.

    — Muy simple, pero bonito.

    — Gracias, aunque el tuyo también es muy simple así que no te quejes.

    — No me estoy quejando solo digo.

    — “Al menos el mío es la mejor letra del abecedario, no como tú que eres la falta de color.”

    — Bueno, ¿te enseño la habitación?

    — Claro.

    Zeta sigue al chico hasta la habitación y al abrir la puerta logro ver una cama en el centro de la habitación con mosaicos de cuadrados blancos y verde claro pegada a la pared del fondo, un armario de madera con una cajonera al lado pegado a la derecha de la habitación con una alfombra felpuda verde.

    — Aquí está.

    — Es…perfecta.

    — “¡¡Verde, mi debilidad!!”

    Zeta entro a la habitación corrió a la cama y se lanzó encima de ella feliz.

    — Ah que suave y fría…muchas gracias Black… ¡eres el mejor!

    —“¿Porque tiene una habitación así? ¿Realmente voy a vivir con este chico? esto es extremadamente poco normal…”

    Rápidamente ella se levantó y corrió a abrazar a Black, volviendo a apretarlo con fuerza.

    — Si…pero no rompas…mis costillas…

    — Lo siento, la emoción.

    —“Por ahora, tengo que seguirle el juego, apenas muestre signos de que trama algo, deseara no haberme conocido…”

    — Bueno, puedes tomarte una ducha en el baño, las toallas están el cesto rojo y la cesta azul es de las que hay que lavar.

    — Ok — Zeta salió de la habitación y apenas entro al baño empezó a buscar alguna cámara escondida.

    — “¡Bingo! De seguro tiene alguna cámara aquí o algo así, sabía que eran perversos, pero esto… ¡los Ender son una plaga que erradicar!”

    — Bueno, yo mejor voy a prepararme algo de comer.

    —“Nada, por ahora…ganaste la primera ronda Ender, no creas que no te vigilo”

    — ¡Black! ¡¿Qué hago con mi ropa?!

    — Tendrás que lavarla.

    — Eehh…está bien.

    —“¡¿HASTA QUE PUNTO QUIERES LLEGAR ANIMAL!?”

    — En el baño esta la lavadora, lávala mientras te duchas, tiene ciclo de secado, pero si realmente la quieres seca, tendrás que ingeniártelas con la secadora de pelo.

    — Ok…

    Black va a la cocina y se prepara un sándwich, Zeta abre la puerta ligeramente.

    — Emm… Black ¿dónde está el detergente?…

    — Espera yo te lo voy a pasar — Pone el sándwich en la mesa y saca el detergente de un mueble pequeño.

    — Eh…

    — “Quieto, Quieto, Quieto, Quieto, Quieto ¡Que no estoy presentable! ¡Miras y te muelo a golpes!”

    — Aquí…esta.

    Zeta extendió el brazo después de abrir ligeramente la puerta tratando de tomar el detergente y cuando lo tomo, jaló rápidamente abriendo la puerta un poco, dejando a Black ver a Zeta solo con ropa interior.

    — Gracias — Dijo cerrando la puerta de golpe, y Black congelado con la imagen en la cabeza.

    — Creo que no me vio…

    — “Suertudo, en algún momento se te acabara la paciencia ¡animal!”

    — Necesitare unos 5 sándwiches para procesar lo que acabo de ver…

    Y así con calma y paciencia, Black se preparó 4 sándwiches más, unos 30 minutos después Zeta termino de bañarse y secar su ropa.


    — Esto lista.

    — Ok — Tranquilamente él le dio el último mordisco al último sándwich.

    — Bueno ya es tarde, mejor me voy a dormir.

    — “¡¡Jefe final, por lo que note mi habitación no tiene llave así que tratara de entrar por la noche, y yo te esperare pacientemente hasta que llegues para terminar lo que empecé en la mañana!!”

    — Sí yo también, ha sido un día…doloroso.

    Black y Zeta entran a sus habitaciones a la par, Zeta apaga la luz y espera escondida entre las sabanas mirando fijamente la puerta, mientras que Black adolorido y cansado apenas termina de ponerse el pijama cae rendido sobre la cama durmiendo profundamente.


    Pasan un par de horas y suenan ruidos en la casa, pasos en el pasillo despiertan a Black lentamente.


    — ¿Hm? — Black se levantó un poco y ve como la manija de la puerta se mueve.

    — ¿Eh?

    Zeta abre la puerta de la habitación, se mueve lenta y tambaleante, como si fuera a caer en cualquier momento.

    — ¿Zeta? …que haces a esta hora despierta…

    Zeta cierra la puerta y se lanza en la cama tomando por sorpresa a Black.

    — ¡Hey! …esta es mi ca-

    Mirando bien a Zeta, se da cuenta que tiene los ojos cerrados.

    — “¿Sonámbula?… ¿Por eso estabas frente a mi casa en la tarde? …”

    — Black…

    Zeta se cubre con las sabanas y le pone un brazo encima a Black y sonriendo levemente.

    Black está diciéndose a sí mismo por dentro.

    —“Esto está mal… ¡ESTO está MUY MAL!”

    Zeta se acerca más y más a Black estando a centímetros de su rostro.

    — Black…yo…

    Black esta tieso como un tronco esperando lo peor, pero se da cuenta de que ya no se mueve.

    — ¿Hm? Se…calmó…que suerte… ¿que estará soñando?

    — “Perdón…”





















    — Los tiempos cambian…se nota que ellos también.
     
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  5. Threadmarks: Capítulo 2,5: Diario De Las Sospechas
     
    Darlich

    Darlich Howo

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    [Diario: Día “tanto”…del año…“no me acuerdo”…Ayer desperté en la puerta de una casa, es la primera y ruego que sea la última vez que me pasa eso, termine noqueando al dueño de la casa que resulto ser…un asqueroso Ender…que tiene un nombre que ni me molestare en recordar así que lo llamare…ah…“Mancha” porque siempre va con esa ropa negra pareciendo una mancha con patas.

    Bueno, cuando noquee a Mancha realmente me preocupe, no podía simplemente irme y fingir que no había pasado nada, realmente no se movía así que también revise su pulso por si no estaba muerto…necesito medir mi fuerza, tuve que dejarlo en la cama de su habitación, que pude reconocer porque la puerta estaba abierta, tardo todo el día en despertar, obviamente no espere a que se despertara, mire la casa por encima, sin entrar a ninguna puerta que pareciera de alguien más.

    Pasaron unas pocas horas y el aburrimiento me estaba descomponiendo (JA chiste Zombi) así que revise la habitación de Mancha para intentar encontrar la contraseña del internet, mientras lo hacía, el celular de Mancha empezó a sonar, me altere mucho y rápidamente lo tome y conteste por él… (Pensándolo mejor…hubiera dejado que siguiera sonando) cuando conteste me di cuenta de que era demasiado tarde y una chica sonaba al otro lado del teléfono.

    — ¡Hola Black! contestaste rápido, usualmente me dejas un buen rato esperando.

    — A…h…

    Por dentro yo pensaba:

    —“¡¡No debí contestar, no debí contestar, no debí contestar, NO DEBÍ CONTESTAR!!”

    — ¿Hola?… ¿contestaste dormido?

    —…

    Yo deseaba para mis adentros que la chica colgara la llamada, pero no tuve tanta suerte.

    —“Ya cuelga por favor…te lo ruego”

    — Hm…que raro, no suele hacer esto…en caso de que escuches voy a verte un rato, mi madre quiere que te saque unas medidas para hacer ropa, ya que ella dice — La chica imitaba la voz de una mujer elegante de forma burlona — “Aránea, debes empezar a aprender a tomar las medidas de tus futuros clientes si quieres seguir con el negocio familiar…” A ver…realmente me gusta el crear cosas con aguja e hilo, pero no significa que vaya a seguir una tradición de a saber cuántos años solo por eso…necesito vacaciones… ¡huy! Se me acaba el saldo, mejor corto ya.

    Tras un pequeño pitido el celular dejo de sonar y me dije que era imposible empeorar el día, pero de alguna forma lo logre.

    Cuando llego la chica llamada “Araneda” no pude hacer otra cosa más que abrirle la puerta, ella obviamente le sorprendió que yo fuera la que abrió, le explique lo que paso para hacerla entender y sorprendentemente se lo creyó todo, no creí que iba a creerme, debe ser algo en el agua, la gente de aquí es muy rara, le enseñe donde estaba Manchas durmiendo para qué viera que realmente no estaba mintiendo, pero en vez de irse empezó a medirlo con una cinta sin preocuparse al menos de su permiso, yo no pude hacer más que quedarme mirando sorprendida de la delicadeza y precisión con la que movía esas…cosas que tiene en la espalda, ¿Se llamaran patas o brazos? Creo que me quedare con la duda, cuando termino simplemente se despidió y me pidió el número de teléfono sin razón alguna, definitivamente, hay algo en el agua de aquí.

    Fue… algo totalmente inesperado, termine quedándome en la casa de este chico que al final se llamaba “Black” creo que mi teoría de que el agua tiene algo raro se fortalece, pensó que era una vagabunda o algo así y ¡me dejo quedarme en su casa por un tiempo indefinido! ¿¡Es que acaso están todos locos aquí?!…aunque, no puedo negar que sentir esta hospitalidad es algo forzosamente…forzado…también es agradable, no sé qué pensar de todo esto, dejare la farsa un tiempo más, solo para conocer de cerca a los Ender viviré con este chico por un tiempo y luego, volveré a mi verdadera casa, igualmente, no tengo prisa en volver a ella, vivo sola, en un bosque no muy lejos de aquí y solo vengo a la ciudad por suministros, dinero no me falta y la habitación que me dio este chico es bonita, no puedo quejarme…escribiré brevemente desde ahora, me duele la mano de tanto escribir.


    Día “no se” del mes “yo que sé”

    El chico llamado Black no para de mirarme preocupado preguntándome cosas de como termine en la calle, obviamente me invente todo. Se dio cuenta de que tengo un celular, me pidió el numero para que me pudiera llamar por si iba a alguna parte, con todo el dolor de mi alma se lo di.

    Día “X” del mes “ojalá lo supiera”

    Aparentemente el chico come mucho, vi como la mitad del pobre refrigerador era devorado por el estómago de ese chico, ni idea de donde entra todo eso con lo delgado que es. A veces cuando estoy en mi habitación el chico mira para saber que hago, me pone de los nervios…

    Día “Z” del mes “¿novi-ciembre?”

    Black sale cada dos días de casa, se ha vuelto un hábito de los dos ordenar la casa juntos, aunque cuando está en casa se queda pegado a la computadora dando la impresión de estar extremadamente concentrado en la lectura, he visto que escribe textos muy largos, ¿será algún tipo de trabajo? No le he preguntado, debería hacerlo.


    Día “Ya no” del mes “sé que inventarme”

    Seguir una rutina de ejercicio es difícil, pero sigo haciendo ejercicio todas las mañanas, por alguna extraña razón, despierto fuera de las sabanas de mi cama todas las noches, espero que no tenga que ver con la razón por la que llegue aquí…]
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 3: Espejo Sin Vidrio
     
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    Suena la alarma del despertador.


    — Hmm…— Black extendió el brazo para apagar la alarma.

    — Hmm — Zeta cambió de lado mirando fijamente a Black y el brazo de él termina por toca a Zeta.

    — Eh…esto…no es el despertador…

    — Hmm…— Lentamente abrió los ojos y vio a Black tocar su pecho.

    — ¿¡QUE ESTAS HACIENDO?!

    — ¿Eh?... — Black abre los ojos rápidamente.

    — ¡MIERCOLES! — Antes de poder excusarse, Black recibió un puñetazo en el rostro con suficiente fuerza como para sacarlo de la cama.

    — ¡Sabía que no debí confiar en alguien como tú, era demasiado bueno para ser verdad! ¡¿Qué haces en mi cama?!¡CERDO!

    — ¡Esta no es tu cama, es la mía!... ¡Y eso no me lo merecía! ¡Tú viniste a mi habitación en la noche como si nada!

    — ¿Eh? — Zeta miro mejor a su alrededor.

    — Entonces estuve…entonces estuve…¡¡Aaaahh!!

    Zeta salió corriendo de la habitación y entra a la suya totalmente sonrojada y avergonzada, Black miró distraído al pasillo donde fue Zeta y por la ventana entro una mariposa volando que se posa sobre la cabeza de Black.

    — ¿Qué clase de forma de empezar el día es esta?…


    Unos minutos después.


    — Hmm…— Black miraba disgustado a Zeta fijamente mientras come el desayuno, ella desvía la mirada tratando de evitar el contacto visual.

    — ¿Porque me miras así?…

    — Sigo esperando mi disculpa…

    — Bueno, perdón por darte un puñetazo en la cara…otra vez.

    — ¿Y…?

    —…Y también por entrar a tu habitación por la noche… ¡pero eso no fue mi culpa!

    — Bueno eso admito que no fue tu culpa, pero el puñetazo dolió.

    — Pues te lo merecías por hacer…eso…— Zeta algo sonrojada mantenía desviada su mirada de él.

    — No fue mi culpa, yo quería apagar el despertador.

    — ¡No inventes escusas para evitar hacerte responsable de lo que ya hiciste!

    — ¡No lo invente, enserio quería apagar la alarma!

    — No te creo.

    — Bueno si quieres no me creas, yo voy a salir un rato a ver si se te pasa lo odiosa.

    — Está bien, pero no te quedes afuera hasta muy tarde.

    — ¡No soy un niño como para que me digas hasta cuando puedo quedarme afuera!

    — Pero te comportas como uno.

    — ¡Tú eres la niña pequeña!

    — Ñee.

    — Ñeee — De golpe, Black cerró la puerta dejando sola a Zeta.

    — Ah, bueno, ya que Black no está…voy salir a ver a mi hermana.

    Pasando la calle Black ahogaba sus quejas con ligeros quejidos para terminan suspirando después.

    — ¡Agh! ¿Que podría hacer?

    Black dio vueltas por el parque frente a su casa y vio a Aránea a la distancia jugando con su hermana y su madre, sin poder evitar sonreír desde lejos.

    — Hm…parece que el consejo que le di le termino gustando.


    Después unos minutos caminando Black suspiro profundamente desesperado por hacer algo medianamente interesante.



    — El tiempo pasa demasiado lento…debí traer mis audífonos…

    Resignado, él decide sentarse debajo de un árbol y saca un par de manzanas que había en él.

    De repente aparece una chica con pelo largo y café con un flequillo cubriendo parte de su cara, lentes de marco negro, ojos morados con un polerón negro con rayas moradas horizontales de mangas largas, con unos pantalones celestes cortos que desentonan bastante en un árbol cerca de Black.

    — Hm…

    La chica agacha la cabeza silenciosamente con una expresión de disgusto en el árbol.

    — Parece desanimada…

    Mirando a la chica disimuladamente pensó que hacer para gastar tiempo, sin poder evitar pensar sobre la chica que estaba a unos metros de él.

    — “¿Debería hablarle? No tengo tema de conversación…pareceré un interesado si le pregunto muchas cosas…ahhh…hacer amigos es difícil…”

    Black se levanta mientras come una de las manzanas y se sienta al lado de la chica entablando conversación con ella.

    — Hola.

    — ¿Eh? Hola…

    La chica se notaba confundida con la repentina aparición de Black notándose algo aturdida.

    — Oye te note algo desanimada ¿Ocurre algo?

    — Ah…es que no…no sé qué hacer…no me siento inspirada.

    — Hm… ¿Qué te parece si jugamos a algo un rato?

    La chica no parecía convencida con Black, desconocía sus intenciones, pero a pesar de eso siguió hablando con él, tal vez por evitar buscar problemas.

    — ¿Cómo a qué?

    — Hmmm… ¿Una carrera?

    — Es infantil, pero…está bien ¿hasta dónde?

    — Hasta…el mirador de la montaña.

    — ¡¿Qué?! Eso está muy lejos.

    — No me refiero al de la montaña del otro lado de la ciudad, me refiero a la montaña del parque.

    — Está bien, esa está mucho más cerca, estoy desesperada por hacer algo, aunque sea esto.

    La chica se levantó y empezó a estirarse preparándose para la carrera, al igual que Black que empezó a imitarla.

    — Ok, pero no vale tele trasportarse hasta el final.

    — Está bien.

    — Ok, 3, 2, 1, ¡Ya!


    Y así, corrieron hasta el mirador de la montaña y unos minutos después uno de los dos logro llegar al final del recorrido.


    La chica clamaba su victoria tras subir el empinado camino en subida viendo hacia atrás, como Black se arrastraba casi moribundo.

    — ¡Gane!

    — aaahh…rayos…estoy en…mala…condición física…

    Black tiene la respiración pesada y entrecortada, casi no puede moverse, la chica lo observa desde lejos riéndose un poco de él sintiendo un poco de lastima.

    — Jeje…tienes que hacer más ejercicio, estas hecho polvo.

    — Mátenme…— Black se desplomo en el suelo abatido.

    — Vamos no exageres, sube de una vez.

    — Déjame…respirar un poco…

    — Bueno yo te ayudo a seguir, de todas formas ya gane.

    Ella recogió a Black del suelo sujetándolo del hombro llevándolo al final del camino hasta el mirador.

    — Gracias…

    — Tranquilo tú me animaste, es lo menos que puedo hacer.

    — Jeje…me recuerdas a mí un poco…

    — ¿Por?

    —Eres amable.

    — Ya…claro, dudo que nos parezcamos tanto — La chica sienta a Black a la orilla del mirador y ella también se sienta a su lado observando cómo el sol se va por el horizonte.

    — Es posible, de primera se nota que nos gustan los mismos colores, exceptuando… — el chico miro con ligero desagrado los pantalones celestes que llevaba la chica captando su atención y un ligero empujón en el hombro.

    — Déjame, porque sea una Ender no significa que me gusten los mismos colores que a ti

    — Eso es verdad, nunca entendí el por qué todos tienden a escoger colores relacionados a su Raza…

    — Yo tampoco…eh.

    Entonces la chica se dio cuenta de su ligero parecido con el chico sacándole una sonrisa burlona.

    — ¿Ves?

    — Eso no prueba nada.

    — Pues, ya lo sabremos eventualmente ahora que lo pienso…no me has dicho tu nombre.

    — ¡Ah! es verdad mi nombre es Perla.

    — En eso también nos parecemos no tenemos nombres muy comunes que digamos…— Black rio tranquilamente con Perla al decir eso.

    — ¿Por?

    — Me llamo Black.

    — Jajaja ya veo porque…

    — Bueno yo voy a volver a mi casa.

    — Yo también, es bastante tarde.

    — ¿Oye me das tu número de teléfono? Así podremos estar comunicados.

    — Ok.

    Perla le dio su número de teléfono a Black anotándolo en su celular.

    —Bueno, ya me voy.

    — Bueno, yo voy a quedarme un rato más aquí.

    — ¿Te gusta estar aquí?

    — Si…aunque me gusta que estés aquí conmigo también.

    — A mí también aunque conozco otro sitio con una mejor vista.

    — Lo dudo mucho…

    — ¿Ah, no me crees? mira toma mi mano.

    Black le extiende el brazo a Perla bastante confiado de sus palabras, ella algo dudosa le da la mano y se tele transportan al lugar del que hablaba Black.

    — ¿Eh?

    Perla miro alrededor, pudo ver un bosque a sus espaldas y un acantilado delante con vista de la ciudad entera, pudiendo ver el parque, las montañas a su lado, las atracciones de la feria cerca de la ciudad, inclusive si miraba fijamente podía ver el humo que soltaba la Capital de Magneelia detrás de la montaña.

    — ¡Woow! ¿Dónde estamos?

    — En mi lugar favorito para descansar de todo.

    — ¿Enserio? — Se asoma por el acantilado sorprendida.

    — ¡Guau, la vista aquí es genial!

    — Lo sé — Black se notaba orgulloso de sí mismo en su tono de voz.

    — Y… ¿cómo encontraste este sitio?

    Entonces, Black sintió el verdadero terror, desviando la mirada nervioso y dando una respuesta casi en susurros.

    — Eeeeh…lo encontré de repente cuando salgo a caminar fuera de la ciudad…

    Perla miro a Black fijamente sentándose al borde del acantilado esperando una respuesta sincera.

    — Di la verdad.

    — Eh…yo…solía ver chicas desde aquí…con un par de binoculares…

    Perla empiezo a reír como si su vida dependiera de ello.

    — ¡No te rías! ¡Era inmaduro entonces! ¡No te rías de mi soledad!

    Aun riéndose, Perla trata de hace fuerza para intentar hablar.

    — E-está bien jajaja no se lo diré a nadie, tranquilo.

    Black da un suspiro de alivio y se impacienta un poco.

    —…Ok tu puedes ir donde se te dé la gana, yo voy a mi casa.

    — Está bien, fue muy divertido estar contigo yo también me voy.

    Black se despidió dando señas con la mano y su rostro disgustado llegando a casa tras dar tres pasos hacia adelante.

    — Hmm…me agrado.

    Black apareció dentro de su casa dando un alegre y estruendoso saludo.

    — ¡Zetaa! ¡Ya llegué!

    Y desde una de las habitaciones se escuchó un ligero grito y las quejas subsiguientes.

    — ¡Aaah! ¡¡Black!! ¡No me asustes así!

    — Lo siento, ¿Dónde estás? — Mientras hablaba él camino por la casa hasta su habitación.

    — ¡¿Eh?! e-estoy en…

    — ¿Hm? — Black entra a su habitación y ve a Zeta recostada en su cama con una revista en las manos congelada mirándolo fijamente.

    — eh…puedo explicarlo.

    — Pues empieza a explicar…— Impaciente por la respuesta, espera apoyado en la puerta.

    — Ehh…yo estaba, ordenando… ¡hasta que tú llegaste de la nada!

    — Aja…— Él chico miro fijamente la revista que tiene en la mano.

    — Y ¿Qué es esa revista en tu mano?

    — Eeh…— Por reflejo escondió la revista en su espalda intentando ocultarla.

    — ¿Que revista? Debes estar alucinando o algo…

    Al borde de la frustración la sometió haciéndole cosquillas.

    — ¡Confiesa!

    — ¡¡Jajajaja!! Ya basta — Zeta soltó la revista y Black la recogió — Veamos que hay aquí… — Rápidamente empezó a ojea las páginas de la revista.

    —Eh…esto solo tiene páginas llenas de constelaciones y sus ubicaciones…nada del otro mundo.

    — Jeje…está bien me atrapaste, soy una nerd fascinada con las estrellas y como es el cielo, puedes empezar a reírte.

    — ¿Y porque me lo escondías?

    — Porque pensé que te reirías de mí.

    — Para nada, me encanta el cielo nocturno, tú no conoces todas mis noches en vela mirando el cielo nocturno, buenos tiempos con la consola… — Black miraba el techo nostálgico recordando aquellos días de juventud.

    —Eh no lo sabía, me encantaría poder ver las constelaciones, pero no tengo un telescopio para verlas y además no conozco un sitio para eso.

    — Considérate con suerte de conocerme, porque yo tengo un telescopio — Y diciendo eso, el chico reviso en el fondo de su closet sacando un telescopio lleno hasta la lente de polvo.

    Zeta mira sorprendida el telescopio haciendo sus ojos brillar emocionados.

    — ¡Sí! Pero primero, limpia esa cosa… segundo, ¿Dónde podemos estar, que sea algo oscuro y lejos de la ciudad? el parque está iluminado así que no sirve, el mirador está muy lejos y además de seguro hay mucha gente ahí.

    En el acto, Black empezó a limpiar el telescopio sacando nubes y nubes de polvo.

    — ¿Sabes con quien hablas verdad? dame la mano.

    — ¿Eh? está bien…— Zeta le da la mano y se tele transportan con Zeta y el telescopio al acantilado.

    — ¡¿Qué?! ¿Dónde estamos? — Curiosa, Zeta mira alrededor viendo el cielo estrellado y la ciudad iluminando desde la distancia la oscuridad de sus calles, contemplando su bello resplandor desde el borde del acantilado.

    — Estamos en mi lugar favorito.

    — ¡Guau! ¡Hay una vista increíble de la ciudad! este sitio es perfecto para ver las estrellas.

    — Lo sé, yo las veía con este telescopio algunas veces, era algo bastante…aburrido en realidad.

    Zeta tomo el telescopio ignorando por completo a Black revisando la revista y colocando las coordenadas en el telescopio buscando las constelaciones y planetas.

    — Veamos…

    — ¿Están ahí las constelaciones?

    — Si… Es increíble, nunca las había visto tan cerca.

    — Jeje…que bien… ¿puedo ver?

    — Está bien, puedes buscar las constelaciones con la revista — Zeta le entrego la revista a Black mientras mira la ciudad fascinada con la vista.

    Black no pudo evitar sonreír al verla, asomo la cabeza a la mira del telescopio y vio los planetas mientras buscaba sus respectivas coordenadas en la revista.

    —Vaya, se ven muy bien con el telescopio.

    — Sip.

    Black curioso revisa con el telescopio el cielo y encuentra la luna…

    — Que bien se ve la…

    — ¿La?

    Black empezó a gritar tapándose el ojo derecho rápidamente.

    — ¡¡AAAAAGH!!

    — ¡¿Black?!

    Ella corrió apresurada a donde estaba el intentando entender que le pasaba.

    — ¡Duele! ¡MUCHO!

    — ¡Black! — Zeta rápidamente sujeta a Black por la espalda.

    Black Se quitaba lentamente la mano del ojo y empieza a ver borroso.

    — Perla…Fio…— Después de decir eso cayo inconsciente.

    — ¡¿Black?! ¿Estás bien? ¡Responde!… ¡¡Black!!














    — Me recuerda tanto a mi luna…y a ella…
     
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  7. Threadmarks: Capítulo 3,5: ¿Nos Conocimos?
     
    Darlich

    Darlich Howo

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Amistad
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    18
     
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    Un gallo sonaba a la distancia, un chico de cabello negro y corto que se levantaba hacia arriba en su frente y ojos anaranjados se levantaba de la cama con energía moviendo las cortinas de su habitación para que llegara la luz del sol, estirándose y preparándose para desayunar, bajo las escaleras y saludo a su compañero listo para desayunar entablando una conversación apenas se sentaba a la mesa.

    — Buenos días, ¿Cómo dormiste?

    El chico que disfrutaba un desayuno pacifico habló con la boca llena de cereal.

    — Acostado, como de costumbre.

    — Que aburrido, yo dormí colgado del techo…

    — ¿Ahora eres vampiro? ¿Por fin abandonaste tu fe y te fuiste al lado oscuro?

    Dándole un mordisco a su pan de desayuno respondió de forma burlona con una sonrisa.

    — Más quisieras…

    — Es que tus invitaciones a leer libros sobre el ángel Andre se vuelven bastante tediosas después de…no sé… ¿3 años?

    Dándole un último bocado a su desayuno, el chico de cabello elevado y ojos anaranjados se levantó de la mesa para limpiar su lado de la mesa.

    — Si dejas de resistirte tal vez deje de insistirte…

    — Más quisieras x2…

    Ambos chicos empezaron a reír limpiando la mesa y ordenando la casa, era temprano, el sol afuera era fuerte pero era agradable sentirlo, el chico de ojos anaranjados sentía como el sol entraba por la ventana de la casa, disfrutando su calor.

    — Ah…que hermoso día para hacer ejercicio.

    — Eso dices hasta en los días nublados ¿Quieres ser físico culturista o algo así?

    — Es posible…

    — Por el amor al desayuno…no.

    El chico de ojos anaranjados no pudo evitar reírse ante la reacción de su amigo preparándose para salir a ejercitar.

    — Tranquilo, solo lo hago para presumirte los músculos que tendré cuando envejezca, mientras que tú no podrás mover ni las piernas yo moveré la silla de ruedas por ti.

    El compañero del chico de cabello negro, mientras hablaba con él sacaba una consola portátil y empezó a jugar siguiendo la conversación.

    — Cuento con eso, después de todo, tu Raza vive mucho más que la mía.

    El chico de ojos anaranjados terminó de prepararse para salir abriendo la puerta y despidiéndose de su compañero, que se despidió dando una ligera señal con la mano.

    Tras dar unas cuantas vueltas caminando por la ciudad, llego a un parque que tenía máquinas para calentar y ejercitar, los ojos del chico brillaron encantados con las maquinas, las cuales empezó a utilizar con decisión hasta el atardecer, tras terminar su rutina habitual de ejercicios, descanso cerca de una fuente que estaba en medio del parque, mirando los manzanos y el lago que formaban parte del él, disfrutando el frio viento que pasaba se quedó mirando al cielo un par de minutos pensando.

    — “Realmente…me siento muy feliz con lo que tengo, mi familia, mi amigo, el hogar donde vivó, la pacifica vida que llevo…no cambiaría nada de lo que tengo por algo mejor…pero…ojalá pudiera…traer de vuelta a todos, Melisa y Black… ¿Qué estarán haciendo ahora?”

    Delante de su mirada fija en el cielo, una chica de cabello verde con un flequillo que cruzaba toda su frente desde la derecha a la izquierda hasta terminar en el aire apareció en su campo de mira sin avisar.

    — ¿Hola?

    El chico de ojos anaranjados dio un salto del susto chocando su frente con la de la chica, quedando ambos adoloridos en el suelo por el golpe.

    — L-lo siento m-me asustó, apareció de repente y…y.

    La chica se frotaba la frente adolorida, riéndose por intentar no llorar del golpe.

    — N-no pasa nada, fue mi culpa, parecías tan quieto que pensé que estabas durmiendo…jeje…

    El chico de ojos anaranjados se rió nervioso al igual que la chica de cabello verde la cual curiosa preguntó al chico la razón de su profunda meditación mientras ambos se sentaban en la fuente.

    — Je, solamente me preguntaba cómo podrían estar unos viejos amigos, han pasado muchos años desde que no los veo y…realmente no estoy seguro de poder encontrarlos ¡Pero espero algún día hacerlo!

    La chica miró al joven entusiasmado, sintiéndose más confiada de hablar.

    — Entiendo a lo que te refieres, yo perdí contacto con mi hermana hace muchos años, y un día sin avisar logre encontrarla…bueno, ella a mí, en realidad no lo supe hasta que ella me lo dijo.

    El chico se levantó y con una sonrisa tranquila le dio ánimos a la chica de cabello verde.

    — ¡El esfuerzo nunca traiciona! Eso es seguro.

    La chica dejo salir una pequeña risa al escucharlo, poniendo nervioso al chico de ojos anaranjados por su exceso de confianza.

    — ¡A-ah! e-es que es algo obvio ¿no? Después de todo el mundo es grande pero si conoces a aquella persona que buscas tal vez puedas encontrarla en algún momento ¿sabes?

    — Eh jeje…si, bueno, tengo que irme, necesito ir a casa para atender unos asuntos.

    — Ah, si yo igual, si no traigo la cena mi amigo se morirá de hambre, a veces siento que soy como su niñera…

    — Entiendo eso…

    Ambos se miraron al notar sus situaciones sin poder evitar reír un poco ante eso, despidiéndose cortésmente entre sí se separaron ambos yendo en direcciones opuestas entre sí, tras una larga caminata pensando en la chica, el chico de ojos anaranjados llego a casa con ingredientes para la cena de aquella noche, su compañero esperaba tranquilo en el sofá de su casa mirando su celular y cuando sintió la presencia de su amigo lo saludó apenas entró.

    — Vaya, la sesión de ejercicio fue más larga esta vez, pensé que me ibas a matar de hambre hoy.

    — Podrías haber salido tú mismo para prepararte tu propia comida…

    — Es cierto, pero a ti no te gusta mi comida así que fui educado y te esperé.

    — Solo querías una excusa para no cocinar tú.

    — Lo decía en serio pero si insistes en cocinar tú, no me opondré a tu juicio.

    Dejando los ingredientes en la cocina el chico de ojos anaranjados los señaló listos para que su compañero los usara para cocinar, él al mirarlos de reojo entendió que era su turno de cocinar, así que soltando su móvil con un suspiro resignado se levantó del sofá para empezar a pensar que cocinar esa noche.

    Mientras cocinaba, el chico de ojos anaranjados descansaba en el sofá relajando su agotado cuerpo, desde la cocina su compañero retomó la conversación de antes.

    — Oye, ¿Por qué tardaste más hoy en llegar? ¿Realmente te exigiste más o qué?

    El chico de ojos anaranjados miró en dirección a su compañero que no quitaba la vista de la mesa con los ingredientes y respondió sin mucho detalle.

    — Fui a un parque que estaba más lejos del que tenemos aquí, es bastante bonito por allá, tienen un lago, manzaneros y una fuente con muchos puestos para comer y bisuterías…— Su compañero hizo un ruido sonando interesado dando su opinión del asunto.

    — Ah…curioso, sabía que había un área más urbana por la ciudad, pero no pensé que estuviera tan cerca, podríamos dar un par de vueltas por ahí.

    El chico de ojos anaranjados recordó a la chica de cabello verde, sintiéndose nervioso tras hacerlo, su compañero lo escucho quejándose preguntándole que le sucedía, a lo que él respondió avergonzado.

    — Después de hacer ejercicio una chica se me acerco…y pues…era bonita…

    El compañero del chico revisaba las ollas a la par que miraba a su amigo sufriendo en el sofá.

    — De la escala del 1 al 100 ¿Qué tan probable era tu posibilidad de terminar con su número?

    — …

    — ¿No le pediste el numero verdad?

    — ¡DIABLOS!
     
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  8. Threadmarks: Capítulo 4: La Sombra Detrás La Luz
     
    Darlich

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    Algo suena en la habitación…Black estaba acostado en su cama con un leve dolor en el ojo izquierdo; abriendo los ojos veía borroso del lado izquierdo, pero distinguió la silueta de una persona a su lado a pesar de verse borrosa.

    — Aghh…

    — ¿Se siente bien? — Una persona alta y mayor mira a Black a un lado de la cama con una libreta en la mano, vestido como un doctor de hospital.

    — ¿Hm? No, siento como si hubiera visto directo al sol, pero solo con el ojo izquierdo…

    — Bueno, eso no explica mucho de lo que te paso en ese ojo…

    — ¿Eh? ¿Qué me paso en el ojo?

    Black tomo un espejo de mano que tenía el doctor y le enseña su ojo a través del espejo, vio que estaba con la iris totalmente roja como el más brillante de los rubís.

    — ¿Qué…me paso?…

    — Por lo que nos contó tu amiga, miraste a la luna y recibiste una pequeña cantidad de luz lunar sangrienta en el ojo, lo que explica el color rojo.

    — Pero…eso significa ¿¡Que la luna sangrienta estaba esa misma noche?!

    — Temo que sí, por lo que eres uno de los pocos pacientes afectados por la luna sangrienta.

    — Solo esto me faltaba…y ¿no hay otros efectos además del ojo?

    — No lo sabemos con certeza, pero esperemos que solo allá sido eso, supongo que viste los noticiarios al respecto…

    — Si…lo peor que podía pasar es que fuera permanente, un cambio de personalidad.

    — Yo por lo que noto en nuestra charla es que sigues igual de tranquilo como siempre.

    — Jeje…gracias señor…

    — Soy un doctor, tu amiga me llamo para que te revisara.

    — Ah… eso explica algunas cosas…

    Lentamente Black se levanta de la cama extendiéndole la mano al doctor y él lo recibe con gusto.

    — Bueno, por lo que veo no fue algo grave, aunque te visitare un par de veces para ver tu estado, te visitare cada semana y este es mi número privado por si sucede una emergencia.

    El doctor le dio una tarjeta con un número de teléfono privado y el chico la dejo encima del escritorio para anotarlo en otra parte después.

    — Está bien.

    — Yo me retiro. — Abriendo la puerta lentamente se detiene de golpe para dar una última palabra.

    — Ah! se me olvidaba, no debe mirar la luna por unas semanas por su seguridad, personalmente le recomiendo no salir a la calle.

    — ¿Por qué? ¿Porque podría atardecer?

    — Lo siento, mis pacientes sufren no solo por la luna, sino por la sociedad que los rodea, adiós, mis demás pacientes esperan. — Cerrando la puerta se despidió de Zeta y salió de la casa.

    Black abrió la puerta y busco a Zeta que estaba en su habitación ordenando un poco.

    — Hola Zeta…— Black la saludo a la distancia algo nervioso.

    Rápidamente Zeta volteo hacia Black y salto abrazándolo lo más fuerte que pudo.

    — ¡¡Black!!

    — ¡Aaahh! — De la sorpresa él no pudo evitar cae del empujón al suelo.

    — ¡Estaba muy preocupada! ¿Te sientes bien? ¿No vas a morirte verdad?

    Black con el poco aliento que le quedaba hablo casi afónico.

    — Si…pero algo me pasara si sigues sacándome los órganos con la presión…

    Zeta dejo de presionar a Black tan fuerte y lo abrazo tranquila y delicadamente.

    — Lo siento.

    — Mucho mejor…


    Pasaron unos segundos de silencio y se empezó a escuchar a Zeta llorar.


    — ¿Porque lloras Zeta? estoy bien.

    Black le sonrío levemente a Zeta en un intento de consolarla.

    — Es que tuve mucho miedo…

    — Tranquila…no me iré así de fácil…

    Diciendo eso acaricia su cabeza un poco tratando de calmarla, después de un rato, ambos se levantaron mientras Zeta se secaba las lágrimas.

    —…Black ¿te puedo preguntar algo?

    — Si ¿Qué pasa?

    — Tu dijiste algo antes de desmayarte, dijiste “Perla” y “Fio”, pero cuando lo dijiste sonabas muy diferente… ¿lo recuerdas?

    — ¿Dije eso? Hmm…tengo que ir a ver a alguien, no me tardo.

    Rápidamente Black abre a la puerta de su habitación y se prepara para salir, a Zeta le sorprende que quiera salir tan rápido y se pone algo nerviosa ante la insistencia de Black.

    — Eh… está bien, pero ten cuidado afuera por favor, regresa temprano.

    — Ya sé, ya se nos vemos.

    Rápidamente sale de la casa, cierra la puerta empezando a buscar a Perla, mientras que Zeta se siente preocupada y ruega porque vuelva a casa.

    —…Perla… ¿a qué o quién se refería? — Zeta deja su imaginación volar pensando quien podría ser, mientras se prepara para cocinar más tarde.

    Black camino por el parque mirando a todos lados, la gente empezaba a verlo y a hablar entre sí.

    — ¿Te diste cuenta? tiene el ojo rojo…

    — Tiene que ser uno de los que vieron la luna sangrienta.

    — Debemos tener cuidado, escuche que la gente que ve la luna se vuelven locas al mínimo impulso.

    — Qué miedo…

    — Mami… ¿Qué le paso en el ojo?

    — Tranquilo hijo, mientras estemos alejados no pasara nada…

    Black observa a su alrededor y ve a mucha gente manteniendo distancia de él mirando y murmurando.

    — ¿Porque la gente se aleja tanto? no puedo buscar a Perla así…

    La gente a su alrededor se asusta al ver que Black no para de mirarlos y empezaron a dispersarse rápidamente entre susurros.

    — No me agrada ese tipo…

    — Mejor vámonos a otro lugar.

    — ¿En serio dejan salir a gente tan peligrosa?

    — Que chico más raro.

    — Va-vamos a otra parte.

    — Me da miedo vayámonos ahora…

    — Mama, ese chico me da miedo.

    — Tranquilo hijo ya nos vamos…

    La gente lentamente se aleja de Black dejando un espacio muy amplio a su alrededor, sus sombras se hacen cada vez más difíciles de ver, dejando a Black rodeado de vacío...y él…solo puede ver cómo la gente se disipa a su alrededor, un sentimiento doloroso se anida en su cabeza, soledad, él se sienta en el pasto considerando su situación.

    — “La gente se aleja de mi por mi ojo derecho…je je…no es de extrañar con todo lo que dieron en las noticias, una personalidad errática y sin control, tienen miedo, esta es una sociedad casi utópica en la que apenas existe en crimen, el desempleo es bajo y con buenos estudios y esfuerzo uno puede tener una vida tranquila…pero me acabo de dar cuenta…de que a pesar de todo eso…las personas siguen siendo prejuiciosas, la gente teme lo que no puede comprender, lo rechazan, lo apartan…lo alejan de ellos.”

    — ¡Black! — La figura de una chica saludando a Black a la distancia a pareció en el enorme vacío que lo rodeaba, disipando esa ligera niebla en su cabeza.

    — ¿Ah? — Al escuchar su nombre se levanta lentamente y ve a Aránea con su madre y su hermana a su lado.

    La madre se ve borrosa por el ojo izquierdo, pero a la hermana de Aránea se le ve perfectamente tranquila, tiene un aura distraída, se le ve sonriendo, es más pequeña que su hermana mayor y viste casi igual solo que de otro color un poco más azulado oscuro, viendo bien su sonrisa se notaba forzada.

    La madre se acercó un poco mirándolo de pies a cabeza, como si estuviera inspeccionándolo con detenimiento, para empezar a hablar en un tono elegante y maduro.

    — ¿Ese es el chico que me contaste? Es bastante lindo aunque su ropa es muy simple ¿Por qué no lo invitas a casa para verle algo más cómodo?

    Aránea rápidamente se pone nerviosa y corrige a su madre a una velocidad absurda.

    — ¡Mamá! Él es solo un amigo, tal vez es algo lindo pero solo es un amigo no tengo nada con…— Y así sigue hasta que su hermana la interrumpe.

    — Hola yo soy Tela un gusto conocerte — Manteniendo su sonrisa le extendió la mano.

    — Ah… igualmente…

    Tela mira curiosa el ojo izquierdo de Black acercándose bastante hasta el punto de ser algo incómodo.

    — ¿Eh? ¿Qué te paso en el ojo?

    — Eh…mire a la luna de sangre por accidente.

    Aránea al escuchar eso alzo la oreja y se acercó rápidamente a Black inspeccionándolo al mínimo detalle dando vueltas a su alrededor estirando sus mejillas, moviendo sus brazos, estirando sus piernas y revisando que su cabeza no este hueca.

    — Ohh… ¿y te sientes bien? ¿No te duele? ¿Vez de otro color? ¿Es cierto lo de que te va a cambiar la personalidad?

    — Aránea… no le preguntes tantas cosas…de seguro ya se confundió el pobrecito…

    Él chico no pudo evitar reír con Aránea dando vueltas alrededor suyo explicándose mejor.

    — No me paso nada por suerte, solo fue una pequeña cantidad de luz la que recibí, aunque no saben si será permanente o no.

    Tela se mostró triste por él despidiéndose llamando a su hermana y madre para empezar a caminar en línea recta.

    — Que mala suerte que te pasara eso, bueno nosotras vamos al lago a mojar los pies un rato, nos vemos luego — Despidiéndose rápidamente de Black fue con su madre y Tela al lago.

    — Paz.

    Black se despidió desde lejos pero se escuchan las voces de ellas a la distancia.

    — Conque ese era el chico del que tanto hablabas ¿eh? es muy agradable.

    — ¡Mama! No hables tal fuerte tal vez te escuche…

    Tela hablaba en voz alta, lo suficiente para que la escuchara fuerte y claro.

    — ¡No le veo el problema de que hablemos de Black!

    — ¡Tela! ¡Deja de hacer eso! ¡Te va a escuchar!

    — ¡Pues si gritas tú también claro que te escuchara jajaja!

    Aránea se le ve enojada a la distancia y después de un rato ya no se escucha de lo que hablan.

    — Je je…eso me animo un poco — Black siguió su camino y encontró a Perla debajo de un árbol durmiendo plácidamente.

    Black se le acerco lentamente llamándola y sacudiendo su hombro.

    — Perla… despierta…

    —Hmm…Mama…no quiero ir a ver a los abuelos…

    — ¿Por qué? Perla soy Black…

    Perla lentamente abre los ojos.

    — ¿Black?… ¡Black! ¡¿Desde cuando estás aquí?! ¿Me estabas viendo dormir? No sabía que tenías esos gustos… —Mira a Black preocupada retrocediendo un poco.

    — ¡No los tengo! acabo de llegar…

    — Ah… ¿Miraste la luna de sangre cierto?

    Black se tapó el ojo derecho algo avergonzado sentándose con las piernas cruzadas junto a Perla.

    — ¿Se nota demasiado?

    — No es eso…es que mi familia me había contado de la luna sangrienta y eh escuchado cosas horribles de los que la miran…

    Black suspiro desanimado.

    —…Yo ni si quiera sabía que era justo ese día…

    — Tranquilo solo lo viste con un ojo así que no será permanente.

    — ¿Cómo puedes estar tan segura de eso?

    — ¿No te dijeron que los Enders son los más afectados por la luna de sangre?

    — Ah…no tenía ni idea.

    — Mi familia fue bastante afectada por eso hace 500 años aproximadamente por lo que me contaron.

    — Qué mal…bueno, solo queda seguir a delante a pesar de lo que pase.

    — Verdad.

    Perla asentía con la cabeza mostrándose de acuerdo con él, mientras que Black empezaba a recordar cuando se levantó de la cama mirando la hora.

    — Oye te invito a comer algo, tal vez tengas hambre después de dormir.

    — No, estoy bien — Apenas terminaba de decir esa frase su estómago dio un ligero rugido.

    — Tu estómago es más honesto que tu jajaja.

    — Eh…jeje…está bien vamos por algo de comer.

    Black se levantó y ayudo a Perla a levantarse yendo a comer algo en uno de los locales del parque tranquilamente, a Perla le sorprendió ver a Black comer tan rápido llegando a pedir hasta 2 platos de comida rápida. Y al terminar Black suspiraba satisfecho.

    —…No estuvo nada mal la comida.

    Perla se mostraba callada mirando como empezaba a atardecer.

    — Si…

    — ¿Pasa algo?

    — No, estaba…distraída es todo…

    —No me convences del todo siguiendo “distraída” mientras hablamos.

    — Es-está bien, pero no aquí, vamos a tu lugar favorito ¿sí?

    Black se notó sorprendido por pedirle ir a ese lugar, pero sin pensarlo mucho simplemente aceptó.

    — Ah…ok.

    — “Esto es raro ¿Que será tan importante para ir a un lugar tan privado?”

    Black pago la comida y se tele transportó al acantilado con Perla tras dar tres pasos hacia adelante.

    — Ya…estamos aquí ahora, ¿Qué te pasa? ¿Qué te impide dormir?

    Poniéndose cómodo, Black se sentó debajo del árbol esperando a Perla, que estaba congelada tratando de articular sus palabras cuidadosamente.

    — Es que…pues…

    Perla respiraba profundamente intentando calmarse hasta que por fin pudo decir lo que tanto la ha estado molestando desde la comida.

    — Me gusta un chico…

    Él chico esperando lo que sea, se topó con la respuesta más incómoda de todas empezando a analizarla para intentar ayudar a su amiga flechada.

    — Aah…

    — “Oooh…era eso, pues…no niego que es algo muy personal, pero ¿Porque me lo dice a mí y no a alguien más cercano? Pensé que tenía más amigos, nunca se lo pregunte, error mío…”

    La chica empezó a juguetear con sus manos señalando a un lado al otro mientras hablaba.

    — Y, también le gusto a otro chico…pero él no me gusta…

    — Uf…

    — “Tríos amorosos…nuunca terminan bien.”

    Ella solo pudo dejar salir una exhalación que rogaba por ayuda para tratar el tema, siendo Black su consejero provisional.

    — See…

    — Y… ¿Qué es lo que te gusta de ese chico?

    — Que a él no le interesa el físico, es muy amable, divertido, le encanta ser feliz y se preocupa mucho por los demás, no necesita una obligación para hacer las cosas, él las hace por propia voluntad, es…genial — Perla miraba el atardecer mientras se notaba que pensaba en el chico, alegrando y entristeciendo a Black por ambas partes.

    Después de decir eso Perla se le notaba ligeramente sonrojada y nerviosa.

    — Debe ser un gran chico por como lo describes, ojala hubiera más gente como él.

    — Eh…si, supongo.


    El silencio se formó durante unos segundos hasta que Black reaccionó y empiezo a hablar.

    — ¡Ah sí! Tú me pediste mi opinión sobre el tema…puees realmente, ¿conoces bien al chico al que le gustas?

    — Realmente, no mucho, lo conocí hace relativamente poco…

    Haciendo ligeras pausas para pensar y formular una respuesta convincente Black dejo caer su opinión respecto al tema.

    — Huy, pues siéndote sincero, yo preferirá al chico que te gusta, personalmente, realmente esa decisión depende solo de ti la verdad…

    — Lo sé, realmente…fue algo tonto hablar de esto…

    Black respondió nervioso al escuchar esas últimas palabras.

    — ¡Ah, no para nada! Solo digo que realmente deberías pensar bien ese tipo de decisiones porque pueden afectar mucho en tu futuro y eso jeje…

    — Jeje, gracias por preocuparte por mi gemelo…me voy a casa, cuídate mucho ¿sí?, paz.

    — Paz…

    Perla se tele transporto a su casa después de despedirse con la mano dando tres pasos hacia atrás, Black paso unos segundos de silencio escuchando el viento soplar y sentir el frio de la noche acercarse mirando la ciudad totalmente callado y pensativo.

    —“¿Porque…siento que ella hablaba de mí? Y si lo hizo… ¿Porque no me lo dijo directamente? ¿Fue porque no dije que era yo? ¿Acaso me puso a prueba? ¿Realmente le gusto? ¿O solamente me ilusiono? Realmente…dudo que pueda responder a sus expectativas… ella parece la correcta…pero si me rechaza y salgo lastimado yo…yo…podría…”

    — Así que esa es “Perla”.

    — ¡Ah! — Black miro sorprendido hacia atrás, y subiendo por el camino de subida al acantilado apareció Zeta algo cansada, y al llegar con Black se sentó a su lado en el árbol.

    — ¿Zeta?

    — Con qué, esa chica es la que nombraste cuando te desmayaste ¿eh? pillo…

    — Je jejeje…supongo que, me atrapaste…

    — ¿Qué tiene de especial esa chica? ¿Porque te llamo su gemelo? ¿Cómo la conociste? Dímelo todo de ella…

    Black se notaba algo molestó por la insistencia de Zeta, pero se intentaba calmar a si mismo sabiendo que era Zeta quién preguntaba.

    — “Que frustrante… ¿No puedes preguntarme después? Intento…intento….”

    — ¿No puedes esperar? Espera… no estarás celosa de ella ¿Verdad?

    Rápidamente Zeta empieza a tartamudear nerviosamente.

    — ¿Q-q-qué? ¡Cla-claro que no!

    — Y porque estas tan nerviosa jeje.

    — ¡No es porque estoy celosa! solo… ¡tengo frio! ¿Sí? Es de noche y te dije que fueras temprano a casa.

    — Lo que digas, pero no es para que me lo grites en la cara.

    — ¡Hm! —Zeta se dio la media vuelta ignorando a Black.

    Él sentía un enorme peso en la cabeza, algo estaba mal, algo estaba cambiando…

    — Igual…no te incumbe, ella es so-solo una amiga…nada más…

    Con un tono burlón, la chica intentaba sonsacarle información sobre Perla.

    — No te creo, se te nota lo mal mentiroso, si me dices quién es tal vez pueda ayudarte…

    —…Cállate…

    — A mí no me engañas, de seguro te gusta…— Diciendo eso Zeta lo molesto inocentemente, pero Black se levantó de golpe alejando a Zeta rápidamente.

    — ¡¡DEJAME EN PAZ!!

    — Oye Black, Solo estaba bromea…— Zeta sorprendida vio como ambos ojos de Black se tornaban rojos llenos de ira.

    — Solo olvídala…adiós.

    Zeta se quedó sentada en el acantilado sorprendida mirando como Black se aleja a la distancia, sintiendo como si no lo volviera a ver dentro de mucho tiempo…y así fue.


















    — ¡Rayos! …no entendió la indirecta…tonto…
     
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  9. Threadmarks: Capítulo 4.5: Conociéndote
     
    Darlich

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    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
    Palabras:
    1428
    Han pasado un par de días desde que Black se perdió en el bosque, Zeta paseaba por la casa sin dejar de mirar su celular, revisando la hora y las llamadas, había hecho muchas al celular de Black pero nunca contestaba, revisaba los alrededores de la casa esperando verlo, pero nunca aparecía, un día, mientras revisaba su celular alguien toco la puerta, ella se sorprendió al escucharlo y corriendo reviso por la mirilla de la puerta quien era resultando ser Perla.

    — Hola…

    — Hola, eh…mi nombre es Perla y conocí hace un tiempo a Black y he visto en las noticias de que él está desaparecido ¿Es…verdad?

    — Si… la última vez que lo vieron fue…en el acantilado al sur de la ciudad.

    Perla se puso tensa al escuchar eso, mostrándose preocupada y nerviosa.

    — Ah… lo siento, preferirá hablar de esto adentro.

    — Bien…

    Perla entro a la casa y se sentó con perla en el sofá cerca de la televisión, Zeta sentó a su lado y pensándolo bien no se presentó a ella misma a Perla.

    — Ah, no me he presentado realmente error mío, lo siento, me llamo Zeta, un gusto conocerte.

    Zeta le extiende la mano a Perla y ella lo acepto incomoda.

    — E-es un gusto…tu… ¿Que, relación tienes con Black?

    Zeta se puso a pensar y entendió que realmente, no tenía sentido que ella estuviera ahí siendo una “amiga” porque necesitaría las llaves de la casa para entrar o un “familiar” siendo de una raza diferente, dándole un dilema realmente complejo si no respondía con la verdad.

    — Ah…pues…eh…soy…es algo difícil de explicar.

    — “Podría decir que soy la casera, pero no tendría sentido que estuviera aquí también…”

    Perla miraba a Zeta extrañada, no comprendía realmente quien era ella.

    — ¿Eres…una amiga de él?

    — Pues sí, pero…

    — ¿Pero?…acaso tu eres…

    Zeta se estaba empezando a alterar y antes de que terminara de decir lo que creía que iba a decir la corrigió.

    — ¡Su compañera de cuarto!

    —… ¿Qué?

    — ¡Sí, eso! Somos compañeros de cuarto, b-bueno realmente de casa, Black me dejo vivir un tiempo en su casa, mientras que…hacían remodelaciones en la mía jaja…

    — “Es imposible que se trague eso, es la peor historia que podría haberme inventado…”

    — Ah…ya entiendo.

    Zeta gritaba en sus adentros.

    — “¡¡SE LO CREYÓ!! ¡¿PERO QUE LE PASA A LOS ENDERS, ACASO SE CREEN TODO LO QUE UNO DICE?!”

    — Bueno, siéndote sincera, yo ya te conocía desde antes.

    — ¿En serio?

    — Si…Black había hablado un par de veces sobre ti y pues…eso.

    — Je.

    — Y tengo que hacerte una confesión, yo los vi cuando estuvieron en el acantilado esa noche.

    — ¿¡N-nos estuviste espiando?!

    — Es que realmente tenia curiosidad sobre ti y pues…me deje llevar.

    Zeta no pudo evitar desviar la mirada un poco avergonzada de su comportamiento, Perla solo podía mirarla incomoda.

    — S-si estuviste ahí… ¿Cuánto escuchaste?

    — Hm…escuche…todo general, realmente él es un tonto.

    Perla no pudo evitar sentirse avergonzada al escuchar eso tapándose la cara con las manos, Zeta trato de calmarla un poco siguiendo con la conversación.

    — ¡Ah! no te preocupes, realmente no es malo que te interese, él realmente es un muy buen chico, no niego que es muy crédulo y suele perderse bastante en sus ideas de repente, pero es un muy buen amigo, realmente…no sabría decir porque se fue así de repente…

    — Hm…pues, me gustaría darte mi número de teléfono, por si él…aparece.

    — Si, no te preocupes, te avisare después de darle una paliza por hacer que nos preocupemos por él.

    Zeta solo sonrió inocentemente al terminar de decir eso, escuchando a Perla decir el número de su celular embozando una pequeña sonrisa, después se despidieron en la puerta dejando a Zeta sola en casa por un par de días más recibiendo llamadas una tras otra de Perla preguntando por Black, hasta que otra vez, alguien tocaba a la puerta, esta vez Zeta camino tranquila pensando que sería Perla en una visita sorpresa o algo así, pero resulto que era una chica pelirroja de cabello corto, que miraba en todas direcciones preocupada, Melisa, Zeta abrió la puerta y Melisa se asustó al no conocerla.

    — ¡Ah! H-hola ¿Aquí…es d-donde vive un chico lla-llamado Black?

    — Pues…si, ¿Quién lo busca?

    — “Esta chica está muy nerviosa… ¿Realmente conoce a Black? ¡¿Cómo demonios conoce a estas chicas?!”

    — M-me llamo Melisa, q-quería preguntar por él ya que, no lo he visto últimamente p-por los alrededores.

    — ¿No…haz visto las noticias hace unos días?

    — ¿¡Eh?! N-no suelo verlas, solo muestran a-accidentes de autos entre otras cosas y, n-no me gusta.

    Zeta miraba a esta chica con una mezcla entre sorpresa y lastima.

    — “Esta chica… ¿¡le tiene miedo a las noticias?!”

    — Bueno, me duele decirlo pero…

    — ¡¿Eh?! ¡¿Q-que paso?!

    — T-tranquila, es solo que…— Zeta tomo mucho aire y lo dejo salir en un suspiro.

    — Black se perdió…hace ya casi una semana.

    Melisa se sorprendió al escucharlo dejándola sin palabras.

    — Todavía están buscándolo, yo soy su compañera de cuarto, Zeta.

    En ese instante Melisa se puso roja y miro a Zeta sorprendida todavía más.

    — ¡¿CO-COMPAÑERA DE CUARTO?!

    — ¡CASA! ¡Quise decir casa! ¡No dormimos en la misma habitación!

    Zeta se puso a recordar las veces que despertó en su habitación inclusive cuando no estaba por las mañanas.

    — “Eh…realmente…debería buscar una forma diferente de decirlo”

    — Como sea, vivo con él, por lo menos por un tiempo pero…desapareció cuando estuve con él en el acantilado al sur de la ciudad, lo llevan buscando desde entonces…

    — Y-ya…ya veo, lamento haberte m-molestado.

    — No, para nada, realmente…la casa se siente bastante callada desde que él, no está…

    — N-no quiero molestarte, pe-pero… ¿P-puedo visitarte de vez en cuando? S-si no te molesta.

    — Ah…pues, por mí no hay problema alguno, algo de compañía no me vendría nada mal.

    La expresión de Melisa pasó al instante de nerviosa a alegre al escucharla decir eso y se despidió de ella alejándose feliz de la casa, Zeta con una pequeña sonrisa solo la vio irse y cerró la puerta con llave, dejándose caer al piso deslizando la espalda contra la puerta lentamente.

    — Tienes…muchos amigos que te extrañan Black…entre ellos yo…

    Lagrimas empezaron a caer de su rostro que no paraba de mostrar una pequeña sonrisa, después de unos pocos minutos ahí sentada se levantó secándose las lágrimas, y preparando algo para comer, salió de la casa, al regresar, cada dos días Melisa iba a visitar a Zeta, contándole sobre ella y como conoció a Black, un día que no iba a ir Melisa, alguien toco la puerta, a Zeta esta vez le extraño escucharlo, ya que pensaba que podría ser Melisa, pero era un chico de cabello negro, ojos anaranjados y un polerón arremangado, Zeta abrió la puerta y el chico la saludo.

    — H-ho…

    — Hola ¿En qué puedo ayudarte?

    El chico se quedó petrificado mirando a la chica, y al notarlo, se acercó un poco y empezó a llamar su atención chasqueando los dedos y moviendo la mano delante de su mirada.

    — ¿Hola? chico a tierra perdimos contacto…

    Entonces el chico volvió en si mismo dándose cuenta de que la chica no lo reconoció, retomando el sentido de su visita.

    — Pe-perdón, ¿Aquí vive un chico llamado Black?

    — Ah, sí pero él…está desaparecido desde hace un par de semanas.

    — Lo sé, vi las noticias.

    — Entonces… ¿Qué haces tú aquí?

    — Ah, p-perdón, no suelo hacer esto muy a menudo, realmente solo quería saber si esta era su casa.

    Zeta se veía bastante extrañada por el chico que ni siquiera había dicho su nombre.

    — ¿Porque?

    — Pues, para cuando vuelva, deseo hablar con él, han pasado once años desde que lo vi la última vez y no pienso perderlo una segunda vez…

    — ¿Once años? ¿Eres un viejo amigo?

    — Sí.

    Zeta se puso a pensar sobre el chico mirándolo curiosa.

    —“Este chico es muy callado, ¿De dónde conoce a Black? Y me suena haberlo visto antes…estúpida memoria de pez…”

    — Pues, yo mejor me voy, no quiero molestarte mucho.

    — No, no me molestas, pero…

    Interrumpiéndola el chico reviso sus bolsillos y le entrego un papel con su número de teléfono.

    — Cuando regrese… ¿podrías llamarme para saberlo?

    — Eh… ¿Si?

    — Gracias, Adiós.

    — A-adiós.

    Al verlo alejarse con bastante prisa se puso a pensar sobre lo que acababa de pasar.

    —“Ni siquiera me dijo su nombre… ¿También es un amigo de Black realmente?”
















    Después de ese encuentro bastante peculiar, paso una semana más y Zeta mientras limpiaba la casa esperando la visita de Melisa, escucho como intentaban abrir la puerta.
     
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  10. Threadmarks: Capítulo 5: El Nombre De La Sombra
     
    Darlich

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    Es de día, en un bosque lleno de color gris pálido como la ceniza Black caminaba por ese bosque mirando el suelo sin vida en sus ojos y con una expresión agotada, mientras se escuchaba una voz resonante en el bosque.

    — El corazón es el musculo más frágil ¿no crees?

    —…

    La sombra de Black se separó de él moviéndose a gran velocidad a través de los arboles soltando una ligera risa.

    — Nadie, escapa de su destino una vez escrito, y el tuyo…es caer en el olvido y la ignorancia…mientras vez a tus amigos morir.

    La sombra toma la forma de Black, se veía muy similar a él, pero su ropa era totalmente distinta, llevaba un polerón negro de mangas cortas con capucha gris con líneas grises grandes que iban desde el cuello a los hombros, tenía dibujada una “V” al revés de color rojo en el pecho del polerón, pantalón de color gris, guantes para escalar sin punta en los dedos y sus ojos era de un color rojo iguales al de un rubí.

    Black todavía mostrándose agotado y tambaleante se resistía a lo que antes era su sombra.

    — No…quiero…

    — ¿Quieres seguir peleando? ¿Después de cómo te trataron? ¿Cómo te abuchearon? ¿Cómo te dan ilusiones para romperlas al final? No me recordaba tan terco…— Tras sus últimas palabras miraba a Black de forma burlona.

    Black inhalando mucho aire protestaba contra su eco que no paraba de hundirlo en sus grises ideas.

    — Yo no voy a permitir que se destruya este mundo, ¡sé que eres tú el que está provocando esas imágenes raras en mi cabeza y no te creo!

    — Hm…entonces…¡¡soporta ver como tus amigos mueren en tus PROPIAS MANOS!!

    El chico se lanzó hacia Black y todo se tornó oscuro.

    — Ah… se me olvidaba presentarme, Yo…soy…

    — ¡Ah! — Black se levantó de golpe en medio del bosque mirando a todos lados.

    — ¿Soñé eso?…estoy en… ¿en un bosque?

    Black se levantó e intentó caminar adolorido después de ir sin rumbo vio una casa antigua considerablemente grande con unas letras escritas en una placa de madera casi desmoronándose delante de ella.

    “Al…ert Mo… …lood Ast…nomó”

    — Hm…no conozco este sitio… ¿Dónde rayos estoy?

    Desde dentro de la casa, una voz apareció repentinamente.

    — ¿Chico, estás perdido?

    — ¿Eh? — Black miro a su alrededor y se da cuenta de que viene de dentro de la casa.

    — Si…

    — Jeje…ven, entra.

    Al escuchar eso, paso a través del portón de la casa extraña, por dentro era una casa en la ruina, solo habían unos pocos muebles, una mesa, cuatro sillas, un sofá casi en la ruina y tres habitaciones con una escalera al piso de arriba que parecía desmoronarse sola, Black camino hacia el que parecía un viejo hombre de cabello blanco, alborotado y largo, ojos rojos y ropa muy gastada sentado en una silla tomando té pacíficamente en la mesa mirando a Black.

    — Parece que fuiste afectado por la luna sangrienta…

    — Si…pero, ¿Dónde estamos? y ¿Quién es usted?…

    — estamos en el bosque detrás de la montaña Éxodo, muchos la conocen por tener un rio que viaja desde su punta hasta un lago que termina en el mar.

    — La montaña Éxodo, esa es la montaña del parque… ¿viaje desde…el acantilado que está al otro lado de la ciudad…hasta detrás del bosque de la montaña?...

    — recorriste un largo camino hasta aquí, espero que él no abusara tanto de tu cuerpo.

    — ¿Él? ¿Está hablando de… — El anciano le interrumpió dejándolo sin respuesta.

    — Ah lo siento…hable de más, realmente deberías tener más cuidado con lo que haces chico, estas a pasos de desaparecer en la oscuridad de tu corazón, mira…

    El señor se levantó de la silla y le enseño su reflejo a Black a través de un espejo viejo que había en la pared enseñándole que sus dos ojos se volvieron de color rojo.

    — ¡Pe-Pero si solo tenía un ojo de este color!

    Él señor dejo el espejo en una esquina y empezó a caminar lentamente hasta señalar a Black que se sentara con él para hablar.

    — ¿Creíste que se iría con el tiempo? ¡Ja! Su maldición es demasiado poderosa como para que se quite simplemente con el tiempo…

    — ¿Su maldición? ¿Son más de uno?

    — yo también eh visto la Luna Sangrienta hace mucho…he visto cosas horribles a través de mis ojos.

    — Eso no responde mi pregunta y la luna sangrienta solo pasa una vez cada 500 años…entonces…significa que usted tiene…

    — Si…más de 500 años y es porque él no me dejaba morir, no hasta que hiciera lo que él me indicara, vi como mis amigos, familia, todo desaparecía con los años…y no podía hacer nada para evitarlo…también vi ese horrible mundo que ves tú…cada noche.

    — Es una pena escuchar eso… ¿Cómo puedo evitarlo? ¿Cómo me enfrento a ellos?

    — No puedes vencerlos…no mientras tengas su maldición sobre ti.

    — Pero tiene que…— El anciano toma una piedra del suelo, se la lanza a la cabeza a Black y lo interrumpe.

    — ¡Déjame terminar, eres más molesto que mi difunta hija en paz descanse! No…sin esto — El anciano le enseña un collar con una espada colgando.

    — Agh… ¿Hm? — Black miro el collar curioso, poseía dos caras, una negra y otra blanca en el filo, al colocárselo, pudo escuchar pequeños susurros hablando un idioma que no conocía y al terminar de escucharlos, sintió los parpados pesados hasta el punto de tener que cerrarlos, solamente escuchando al señor misterioso.

    — Úsalo todo el tiempo, y no la uses para cortar cosas, podrías sacarle el ojo a alguien con eso.

    —Je…dudo poder cortar algo con esta espada tan pequeña y…suena como las típicas personas que se preocupan demasiado ¿Sabe?

    — Jeje…es la costumbre.

    — Gracias por el collar, ¿pero quién es usted?

    — Yo, hace tiempo olvide quien soy, solo recuerdo mi apellido y un poco de mi familia, MoonBlood, mis dos hermosas hijas y mi esposa, gracias a ti, ahora podre ir con mi familia tranquilo, ya que sé que tú podrás detenerlos ¿te digo porque lo sé?

    — ¿Porque?

    — Porque a ti te queda algo que defender…

    Sus parpados dejaron de sentirse pesados cuando el hombre dejo de hablar…y así lentamente Black volvió a abrir los ojos viendo borroso por la luz.

    — Pero… ¿eh?

    Al poder ver de vuelta, el señor había desaparecido y la casa estaba totalmente vacía.

    — Eh…eso estuvo de película…

    Al desaparecer el anciano, Black subió por la casa hasta el techo y en ella, pudo reconocer la montaña desde el otro lado.

    — Es hacia allá…— Black se tele transporto a los pies de la casa, miro hacia atrás y vio cómo iba derrumbándose lentamente, como si terminara su propósito y se extinguiera tras lograrlo.

    — No se preocupe, me encargare de los que quieran volver este mundo un desastre, solo espero no tener que matar o algo así…


    Y así, Black continuó caminando hacia la ciudad con el collar de espada en el cuello, después de caminar tratando de llegar a la civilización se sentó sobre una piedra para descansar.


    — Uf…Parece que me aleje bastante de casa.

    — Lo siento, creo que me entretuve demasiado contigo mientras estabas absorbido en tu odio.

    Black miro a su alrededor sin ver a nadie, pero reconociendo la voz de la sombra con claridad.

    — Entonces ¿eres tú el que mantuvo vivo a ese pobre anciano por más de 500 años?

    — No, yo estoy conectado contigo, las personas están conectadas con sus propios “yo” de su mundo, el de ese anciano, siempre estuvo condenado por así decirlo…

    La sombra sonaba pensativa, considerando cada palabra para no confundir a Black.

    — Entiendo…pues en realidad, no entiendo tu presencia aquí, ni por qué ese señor me ayudo o el porque estaba en una cabaña en medio del bosque, yo no tengo nada que ver con todos ustedes.

    Al escuchar eso el tono de la sombra sonaba más áspero mostrándose enojado.

    — No estás tomando esto con suficiente atención, yo soy TÚ, y créeme que no quieres saber cómo terminara todo esto si empiezas a ignorar todo esto…

    — Tú no eres yo, ya te lo he dicho, aunque quiero preguntarte una cosa…

    — ¿Qué?

    —… ¿Tienes nombre?

    — Hm…Puedes llamarme…Ayden.














    — Porque… ¿estoy llorando de repente?...
     
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  11. Threadmarks: Capítulo 6: Antiguo Registro
     
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    Es un día caluroso, Black suspiro aliviado al por fin llegar a casa después de la enorme caminata que tuvo que recorrer (a pesar de tener la habilidad de tele transportarse…error suyo)

    — Por fin llegue a casa…no puedo creer que todo el tiempo que estuve en ese bosque la batería de mi celular estuvo muerta…que mala suerte…— Al abrir la puerta ve a Zeta limpiando la casa saludándola cansado.

    — Hola…

    — ¡AH! ¡¡Ladrón!! ¡Sáquese! — Zeta rápidamente tomo la escoba y golpeo repetidas veces a Black en todo el cuerpo sin parar mientras Black se cubría con los brazos.

    — ¡Ze-Zeta! ¡Soy yo, Black!

    Al escuchar eso Zeta se detuvo repentinamente y miro rápidamente a Black sorprendida.

    — ¿Black, e-eres tú?

    — Si, esperaba que me recibieran de una forma menos agresiva, pero se nota que me equivoque.

    Tranquilamente el sacudió su cuerpo cubierto de polvo por la escoba, pero Zeta lo tomo del polerón y lo jaló adentro de la casa de un solo tirón.

    Black cayó sentado en el piso enojado y confundido.

    — ¡Oye! ¡¿Porque hiciste eso?!

    — ¡¡Donde estuviste todo este tiempo grandísimo pedazo de idiota!!

    — ¿Eh? Pero si solo me fui un día…

    — ¿Un día? …Black…ha pasado…un mes desde que te vi en el acantilado…

    Un escalofrió recorrió todo el cuerpo de Black al escucharla decir eso dejándolo totalmente sorprendido y confundido.

    — ¿Q-Que? Un mes…n-no puede ser verdad, solo estuve un día en el bosque…— Black tirado en el piso, se dejó caer de espalda al suelo.

    —Las autoridades llevaban dos semanas buscándote, pero no te encontraban…creí que habías…— Zeta empezó a llorar después de decir esas palabras.

    —Lo…lo siento…

    Zeta furiosa y con lágrimas en los ojos se subió encima de Black agarrándolo fuertemente de su polerón, mientras él no se resistía en lo más mínimo.

    — ¡¿Solo eso me tienes que decir?! ¿¡Que “lo sientes”?! ¡¿Sabes lo preocupada que estuve?! ¿¡Lo mucho que sufrí pensando lo peor?! ¡Es verdad que apenas te conozco…pero, eso no significa que me puedas dejar sola de esa manera tan egoísta!…

    — Si, lo sé, y lamento haberte hecho estar tan preocupada por mí…— Black se levantó un poco y abrazo a Zeta mientras ella intentaba separarse enojada y con lágrimas en los ojos.

    — Tú…maldito…tonto…desgraciado…no vuelvas a hacer algo tan egoísta otra vez…por favor… — Ella lentamente dejo de esforzarse en separarse de él y correspondió al abrazo con fuerza mientras todavía no paraba de llorar.

    — No te hare pasar algo así otra vez, te lo juro.

    — Más…más te vale…no sabes cómo me preocupaste…

    Zeta se quedó sentada encima de Black alargando el abrazo lo más que podía, después de un rato, empezó a secarse las lágrimas y con ayuda de Black ambos se pararon del suelo para hablar tranquilos en el sofá de la habitación.

    — Ahora que te veo mejor…ya no tienes el ojo de color rojo…

    — ¿Enserio?

    Black miro el reflejo de la pantalla de su celular y al verse se vio a si mismo con ambos ojos morados como normalmente eran.

    — es verdad…gracias señor…

    — ¿Señor? pensé que no creías en Dios.

    —No ese Señor, otro que…olvídalo es algo muy raro como para explicarlo.

    — Está bien…me estuvieron visitando unas chicas que decían conocerte, una era Melisa y la otra era Perla que vino a preguntar por t.

    — Debieron estar preguntándose donde estuve…agh… ¿Ahora cómo les explicare esto?…

    — También vino un chico bastante extraño preguntando por ti, era…bastante callado al principio.

    — ¿Y cómo se llamaba?

    — Hm…no lo recuerdo…pero me dio su número de teléfono por si te encontraban.

    — Ah ok, voy a tomar una ducha, si estuve un mes en el bosque debo oler horrible.

    Zeta se empezó a distanciar sentándose poco a poco más lejos de Black, dándole una idea de su opinión al respecto.

    — Quería evitar decirlo, pero…si, sacare tu ropa del armario.

    — Gracias — Levantándose del sofá fue hasta el baño sacando un par de toallas y preparando la ducha.

    Zeta entro a la habitación de Black sacando algo de ropa suya mientras él se bañaba. Después de ducharse por casi una hora, Black salió del baño como nuevo entrando a su habitación.

    — Nada como una buena ducha después de caminar tanto.

    — Te tardas mucho en bañarte, la cuenta del agua es cara ¿sabes?

    — Déjame en paz.

    Zeta tenía la mirada perdida pensando lo que le había pasado a Black, y entonces empezó a interrogarlo intentando saberlo.

    — Oye si no te molesta que pregunte… ¿Qué estuviste haciendo todo el tiempo que estuviste afuera?

    —Ni idea — Black reviso su habitación buscando la ropa ordenada por Zeta.

    — ¿¡Cómo no lo vas a saber?! ¡Tú eras el que estaba en el bosque!

    —Te juro que no lo sé, solo recuerdo haber entrado al bosque, haber hablado con un par de personas, encontrar una casa medio destruida con letras escritas y haber salido de ahí.

    — ¿Solo eso?

    — Si, y todo eso solo fue en un día, ¿Dónde está la ropa que me preparaste?

    — Esta aquí en el comedor.

    — ¿Porque no lo dejaste en mi habitación? — Frustrado camina hacia el comedor y toma la ropa limpia encima de la mesa.

    — Porque no quise.

    Zeta miro a Black un poco y se quedó mirándolo interesada en su cabeza.

    — Primera vez que te veo sin el gorro.

    — ¿Hm? Como si fuera un misterio que tenga el cabello como una ola.

    — No es eso, es que me gusta como se ve tu cabello ¿Por qué siempre usas ese gorro?

    — Es una de las pocas cosas que me recuerdan a mis días en el orfanato, es un recuerdo de esos días…

    — ¿Eras huérfano?… ¡Ah! recordé que había encontrado algo encima de una mesa cuando estaba ordenando hace tiempo — Rápidamente ella empezó a revisar los muebles.

    — ¡Ya lo encontré! — Ella saco una carta y se la mostro a Black.

    — Creo que la había visto antes, después la leo, primero me voy a vestir — Con la ropa en mano entro a la habitación para cambiarse, al terminar salió de su habitación y volvió al comedor.

    — Yo no la abrí porque estaba dirigida a ti, revisé la fecha de la foto y es la misma que la de la carta, ambas tienen la misma fecha grabada.

    — ¿Es vieja? ¿De quién será?…

    — ¿Cuantos años tenías cuando saliste de ahí?

    — Cinco años si no me equivoco.

    — ¿Y quiénes te adoptaron?

    — No quiero hablar de eso.

    — ¿Por qué?

    — No me gusta hablar de mis padres, ellos…solo déjalos — Él tomo la carta y la abrió mirando de arriba abajo con rapidez.

    — ¿Qué dice?

    — Es una carta de… ¿Flame?

    — ¿Quién es Flame?

    — Era uno de mis mejores amigos en el orfanato, no pude volver a verlo después de que me adoptaron.

    — ¿Y que pone?

    — [Espero que disfrutes tu vida en tu nueva casa, nosotros siempre te extrañaremos y buscaremos la forma de encontrarte, no importa cómo o donde] lo habrá escrito algún adulto mientras Flame la dictaba, de todas formas, sería como buscar una aguja en un pajar, éramos muy pequeños como para buscar a alguien.

    — Debería haber algún documento que confirme la adopción de Flame en alguna parte del orfanato.

    — Eh… ¿sabes lo que le pasó a ese orfanato después de que todos los niños fueron adoptados?

    — No.

    — Lo demolieron eh hicieron una tienda para mascotas.

    — Oh… ¿podemos visitarla?

    — Zeta…— Él observó a la chica de reojo esperando que fuera una broma.

    — Está bien ya entendí, es un caso perdido buscarlo, solo quería conocerlo.

    — Yo también tengo curiosidad de cómo se verá ahora, era un Pyro bastante interesante.

    — “Pf…Se llama “flama” en inglés…jeje…pobrecito…” — Curiosa Zeta volvió a preguntar.

    — Y ¿qué otros amigos tuviste en ese orfanato?

    — Estas haciendo muchas preguntas hoy ¿no crees?

    — Me da curiosidad, nunca me has contado algo sobre ti.

    — Está bien, conocí a varios niños ahí pero mis mejores amigos fueron, Harvi, un niño humano bastante bueno y agradable, Flame que para ser pequeño era bastante fuerte, jugábamos juntos todo el tiempo y también una chica que si no me equivoco era una Switcher y era bastante tímida, se alteraba por las cosas más simples.

    — Se nota que no tenías una gran cantidad de amigos ahí.

    — Sabes que cuando te adoptan no vuelves ¿verdad?

    — Ahí se me olvido eso, lo siento.

    — Bueno, voy a salir un rato por mientras que es de día.

    — En realidad deberías descansar…pero…bueno, te quiero aquí antes de que anochezca o no te voy a preparar nada para comer.

    — ¿¿Qué?? ¡Pero si es mi casa! ¡No puedes decirme cuando me puedo ir y cuando regresar, y menos cuanto puedo comer!

    — ¡Me dices eso y la última vez que saliste te perdiste un mes en el bosque, no estás en posición para quejarte!

    — Hmmm…bueno, regresare antes de que anochezca.

    — Eso quería escuchar, cuídate.

    — Ya, no soy un niño pequeño.

    — No es eso, es que me preocupo por ti.

    Zeta abrazo a Black repentinamente sorprendiendo.

    — Eh…Gracias, yo…ya me voy…

    Al salir de la casa él se dijo a sí mismo.

    —“Debió extrañarme mucho…debería compensarla algún día por haberle hecho esto”

    Caminando por el parque, pudo notar que había menos gente que la usual, lo que hacía que pudiera reconocer mejor a la gente de su alrededor.

    — Como extrañaba la ciudad, tanta naturaleza nunca me agrado…esa no es… ¿Melisa? — Mirando fijamente hacia la chica se da cuenta de que es realmente ella.

    — ¡Sí! es ella — Caminando hacia ella la saluda desde lejos llamando su atención.

    — ¡Black! — Desde lejos ella empezó a correr hacia él lanzándose a abrazarlo feliz de verlo.

    — ¡Eh! tranquila Melisa, no es como si me fuera a escapar.

    Melisa al darse cuenta empezó a alterarse y a hablar muy rápido.

    — Eh… ¡ah, sí l-lo siento no quise ha-hacerlo so-solo me alegre al verte y n-no sabía lo que hacía lo siento!

    A Black le resultó extremadamente familiar aquella reacción tan nostálgica para él, pero no lo tomo en cuenta pensando que era por el mes que desapareció.

    — Oye, oye tranquila solo me pillaste por sorpresa nada más jeje.

    — Sí, ha-ha pasado mucho tiempo unos once años ¿tal vez?

    — ¿Once años? Qué dices, en ese tiempo estaba en el…orfanato…

    — Jeje eres igual de lento que de niño, has cre-crecido mucho…pero no has cambiado nada.

    — ¡Melisa! — Él abrazo a Melisa muy alegrado de por fin reconocer a su vieja amiga, a lo que ella no pudo evitar sentirse avergonzada.

    — ¡Bl-Black! ¡¿Pe-pero qué haces?! Sé-sé que no nos hemos visto en años pe-pero tú sabes q-que me pongo m-muy nerviosa con e-estas cosas — Melisa seguía alterada y sonrojada por la situación.

    — ¡Con razón me parecías familiar el día en que nos conocimos! ¿Sabes dónde está Flame?

    — No, me-me adoptaron u-unos días después de que te adoptaran a ti, ¿po-podrías dejar de abrazarme? me estoy sintiendo algo in-incomoda estando t-tan cerca…

    Rápidamente él la soltó y se disculpó tranquilamente.

    — Ah, lo siento, me gano la emoción también ya veo…Bueno, me alegra que nos hallamos encontrado después de todo ese tiempo.

    — A mí también…

    Una voz firme pero titubeante se dirigió a Black y a Melisa.

    — ¡O-oye tú! ¿E-eres Black?

    — ¿Eh? — Black miraba a todos lados y al mirar a su izquierda ve a un chico con un peinado corto y negro con el pelo hacia arriba en frente, con un pollerón arremangado con dibujos de llamas en la cintura, algo musculado y un poco más alto que Black apuntándole con el dedo.

    — ¿Dónde conseguiste esa gorra?

    —Sí, M-me la regalaron hace mucho… ¿Porque preguntas? ¿Y cómo conoces mi nombre? — Black empezó a pensar en la situación.

    — “He visto demasiados animes como para saber cómo va a terminar esto…y, ¿Está posando? creo que está posando… ¡¿Porque está posando?!”

    Entonces el chico que apuntaba hacia Black mostro una sonrisa alegre y mostrándose más confiado se acercó a ellos que se notaban confundidos.

    — ¡Eso quería escuchar!

    — ¿Eh?

    — ¿Qui-quién eres tú?

    Con una exagerada presentación extendió ambos brazos y dijo su nombre a ambos.

    — Soy yo ¡Flame!



    Procesando…



    Black y Melisa rápidamente dijeron lo mismo sorprendidos.

    — ¿¿¡¡FLAME!!??

    — El mismo, ha pasado mucho tiempo desde que nos juntábamos todos.

    — ¡Ni que lo digas amigo! — Black se acercó a Flame y lo abrazo alegre de volverlo a ver, separándose de él y acercándose a Melisa otra vez.

    — ¿Cómo nos encontraste?

    Flame mostro su celular dándolo como apoyo a su respuesta.

    — Cuando desapareciste pude reconocer que eras tú en las noticias, pensar que tuviste que perderte por un mes para volverte a ver es algo exagerado…pero parece que funciono para hacerte notar, siempre fuiste difícil de percibir, pero esta vez te quedaste debajo de todos los reflectores de las noticias.

    — No fue intencional, y eso no explica cómo me encontraste.

    El chico se rascó la cabeza intentando dar una lista de todas las cosas que hizo hasta aquel momento.

    — Una chica puso un número para contactarte en caso de encontrarte, use ese contacto para saber dónde tenía que ir en caso de hacerlo, fui, deje mi numero para que me avisaran si volvías a aparecer, recibí la llamada, te busque y aquí estamos.

    — Eso tiene más sentido.

    — De todas formas, no importan tanto los métodos sino los resultados, cumplimos nuestra promesa, así que no te desaparezcas así porque sí.

    Flame se acercó a Black y tomándolo del cuello empezó a frotar su puño cerrado contra su cabello dejando caer su gorro al suelo, mientras él trataba de resistirse.

    — ¡Agh, para! ¡Me quema! ¡Dolor!

    Separándose de Flame el chico toma su gorra de vuelta colocándosela en la cabeza enojado, pero antes de poder hablar su agresor habló.

    — Y ¿ustedes son novios o algo así? — Flame los miro con duda mientras posaba ligeramente.

    — ¿Eh? ¡No!

    — ¡N-no! Pa-para nada so-solo estábamos…estábamos...

    — No importa que estuviéramos haciendo, ahora estamos juntos de vuelta, aunque falta uno…

    — ¿Te refieres a Harvi?

    — ¿Sigues en contacto con él?

    — Claro, él vive en una casa cerca del centro vivimos juntos, aunque ahora tiene gustos algo…

    — ¿Algo?

    — Mejor no lo sepan de mí, cuando hablen con él lo sabrán.

    — Eh… ¿Ok?

    — Bueno fue divertido estar con ustedes, pero estoy algo atareado así que me voy ¡adiós! — Lentamente Flame sigue su camino despidiéndose con la mano.

    — ¡Paz!

    — ¡A-adiós!

    Black miraba a Flame alejarse a la distancia y recordaba a él cuando era pequeño, sin poder evitar sentirse nostálgico y feliz.

    — Yo no he cambiado…pero el definitivamente si…

    — Si… y ¿a qué se refería con lo de los gustos?

    — Mejor que no lo sepas…

    — No es justo, primero te desapareces por casi un mes ¿y ahora guardas secretos?

    — ¿Tú también estas con eso de que me desaparecí un mes?

    Black suspiro cansado tratando de decir lo que el entendió, Melisa al escuchar a Black se puso más nerviosa que antes.

    — Cre-crees q-que yo…

    — Tranquila, si te pone una mano encima se la corto.

    — Gra-gracias…c-creo…yo, ya me voy a mi ca-casa…

    Ella camina lentamente y en plena caminata le da un escalofrió en la espalda que Black pudo notar fácilmente.

    — Yo estaría igual si fuera chica… y si tuviera grandes…— A Black le dio un escalofrió repentino también.

    — ¿¡Pero que rayos piensa Harvi?! ¡¡Las lolis dominaran el mundo!! Algún día, ojalá sea pronto…— Lentamente camino de vuelta a casa pensando en un futuro así, del cual no pudo evitar reírse un par de veces.


    Unos minutos después.


    Black entro a casa tranquilamente y saludo a Zeta que miraba su celular sentada en la silla de la mesa.

    — Por fin que llegas, pensé que tendría que dejarte sin comer.

    Black cansado se dejó caer en el sofá alzando el puño victorioso.

    — Los encontré.

    — ¿A quiénes?

    — A Flame y a Melisa.

    — ¿Y qué tiene de especial Melisa?

    — Que ella era mi amiga del orfanato, me había fijado que se parecían…pero no pensé que era ella.

    — ¡Qué bien! ¿Y el humano, Harvi no?

    — Flame sigue en contacto con él, aunque…— Black miro a Zeta de cabeza a pies algo asustado.

    — ¿Qué pasa con él?

    — Te recomendaría mantener distancia con el…

    — ¿Qué insinúas?

    — Solo te diré, que le gustan de copa D en adelante.

    Zeta al escuchar eso ya se hizo una idea clara de la situación y se mostró bastante enojada y la defensiva.

    — Se atreve a tocarme y le doy un puñetazo que lo deja ciego.

    — Tranquila Zeta, es un viejo amigo mío aunque ahora me pregunto de donde saco ese gusto…

    — Pues no dejare que se me acerque siquiera.

    — Yo tampoco, pero déjalo ser.

    — Está bien, ya vamos a cenar.

    — Jeje… “Cena” suena tan simpático, recuerdo que en una capital le dicen “Once”.


    Una once después.


    Black suspiro satisfecho después de comer.

    —…Has mejorado mucho en la cocina Zeta.

    — Gracias, uno con la práctica se vuelve mejor.

    — Ya lo creo, ¿Cómo serias de madre o ama de casa?...

    Black imagino a Zeta con traje de sirvienta preparando el almuerzo o limpiando la casa.

    — “— Buenos días amo…”

    — “no se ve tan mal, pero en realidad sería más algo…”

    Ahora se imaginó a Zeta holgazaneando en la casa, ordenando a los otros a hacer las cosas y a preparar el almuerzo bueno para ella y al resto una comida común y corriente.

    — Pobre alma perdida el que se enamore de esta…

    — ¿Dijiste algo?

    — No, solo pensaba en voz alta.

    — Ah…bueno yo me voy a dormir, pero primero tengo que recoger la mesa.

    — Te ayudo, tengo que compensarte por la buena comida.

    — Gracias — Zeta asintió y recogieron la mesa para después ir a sus respectivas habitaciones.


    Unas Horas después, se escucha que abren la puerta de la habitación de Black, Zeta estando dormida, entra tambaleando a su habitación mientras Black sigue hablando entre sueños.


    — No quiero nadar capitán…no me gusta el agua…

    Zeta camino hasta la cama de Black y se cubrió con las sabanas estando al lado de Black.

    — Black…te extrañe mucho…

    — Hm…fuera foca no puedo jugar ahora…— Black empuja la cara de Zeta con la mano.

    — Dame un abrazo…— ella insiste y extiende los brazos rodeando a Black.

    — Hmm…te dije que no foca, no puedo jugar ahora…— Black siguió tratando de liberarse de Zeta.

    — Quédate quieto o te voy a morder…

    — Suéltame…

    — No te dejare ir nunca más…— Zeta se acerca cada vez más a Black.

    — Está bien solo…un rato…— dejando de resistirse acepta el abrazo de Zeta.

    — Quédate conmigo…para siempre…— Zeta inconscientemente le da un pequeño beso en la mejilla a Black quedando profundamente dormida.

    — Black…

    — Foca…













    — Hm… ¿dónde se habrá metido Black? No les presente bien a mi madre y mi hermana…
     
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  12. Threadmarks: Capítulo 6,3: Conexión
     
    Darlich

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
    Palabras:
    2541
    Un gran reloj sonaba en la casa, seguido del llamado de una mujer desde el primer piso de la casa a sus dos hijas para el desayuno, ambas se arrastraron fuera de la cama terminando en el suelo y sintiendo el duro suelo de madera cubierto de la mullida alfombra de su habitación, ambas levantándose del suelo sin gana alguna de hacerlo.

    Mientras ambas se cambiaban, empezaron a jugar piedra papel y tijeras, resultando que la hermana mayor Aránea de broches rojos en su cabello ganara el pequeño juego, la hermana menor Tela de broches azules frustrada terminara de vestirse sentándose a esperar mientras revisaba su celular ya que su victoriosa hermana usaba el baño primero por qué solo había uno en el piso y las cosas de ambas estaban en él.

    Tras terminar de prepararse en el baño su hermana todavía despeinada guardaba su celular en el bolsillo para entrar al baño mientras Aránea bajaba las escaleras para ser la primera en sentarse a la mesa, su madre tranquilamente tejía en la mesa esperando a sus hijas con todo en la mesa preparado, ansiosa por comer la chica intento tomar algo de comida, pero su madre golpeo su mano con uno de los palillos para tejer.

    — Hay que esperar hasta que todos se sienten.

    — Ugh…está bien ¿Pero podrías no ponerte a trabajar mientras desayunamos?

    — Jeje, sabes que disfruto haciendo mi trabajo hija, deberías intentarlo también, siempre tengo un par de palillos extra por si se da el caso.

    — No gracias, no quiero tener luego complejo de hormiga obrera como tú.

    — ¿Cómo puedes decirme eso? Te has vuelto una holgazana, cuando eras pequeña siempre me pedias que te hiciera ropa.

    — Cuando tenía 5 años, no 17, y no soy una holgazana, simplemente no he encontrado alguna de mis múltiples virtudes.

    — Tendrás todos los años que quieras, pero espero que no hayas olvidado quien hizo toda la ropa que llevas encima ahora mismo, y pensar que tu ropa interior hasta tiene encaje porque tú me lo pediste…

    — ¡¡MAMÁ!!

    Bajando la escalera Tela lucia cansada mirando el espectáculo en la mesa.

    — ¿No hay día en que quede sea la última en llegar a la mesa y ustedes no estén peleando?

    La mujer observo a su hija apoyada en el borde de la escalera dándole una pequeña sonrisa inocente mientras se excusaba tranquilamente.

    — Solo discutía con ella pensando en su futuro.

    Mientras terminaba de bajar las escaleras y sentarse a la mesa la chica continuaba la conversación.

    — ¿Por qué insistes madre? Sabes que no hay futuro que pensar.

    Aránea se enfadó al escuchar eso, pero se desahogó mordiendo el pan que se había servido mientras esperaba.

    — Además, no hay que presionarla para esas cosas, ella tiene que decidir lo que quiera hacer, fin de la historia.

    Tras decir eso empezó a preparar su desayuno junto con su madre y hermana hasta que las tres terminaron, la madre recogió la mesa con ayuda de Tela mientras Aránea solo limpiaba su parte de la mesa para irse al piso de arriba encerrándose en su habitación.

    Su madre vio como subía notándose triste al no poder detenerla, Tela lo notó y terminando de ordenar la mesa empezó a hablar con ella.

    — Madre, sé qué te preocupa Aránea, pero debes darle espacio para que ella tomé su decisión.

    — Lo sé, lo sé…pero…no quiero que se sienta forzada a decidir, tú has sido más comprensiva sobre esto y has crecido mucho desde que te hablé sobre eso, pero… Ella, ¿Podrá entenderlo?

    Tomándola de la mano, la chica consoló a su madre que se notaba nerviosa y preocupada, terminando en un tranquilo abrazo.

    — Daré una vuelta con ella, un poco de aire fresco nos vendrá bien.

    — Si, yo me quedare cuidando el negocio, no tarden mucho tenemos muchos encargos que hacer, aunque podría hacerlo yo misma es mejor darles algo de trabajo a ustedes.

    Tela quería objetar contra ella, pero ver a su madre tan feliz de trabajar con sus hijas hasta tarde confeccionando ropa no le permitió negarse asintiendo con la cabeza dejando ese problema para después.

    Mientras su madre continuaba usando sus palillos para tejer tarareando feliz, ella subió al segundo piso entrando por la puerta de su habitación.

    Su hermana estaba jugando con su consola portátil en cama concentrada en jugar, y pensando que decir la chica de broches azules hablo con su hermana.


    — Y… ¿Quieres salir un rato?

    — No sé por qué me persigue tanto mamá.

    Ligeramente sorprendida por el tema de conversación, fue divagando sobre el tema.

    — Tendrá sus razones, pero no te preocupes de eso ahora…no tienes por qué hacerlo.

    — No…

    — ¿Eh?

    Realmente sorprendida de la rápida respuesta miró asustada a su hermana que pauso su juego y sentándose a orilla de la cama se mostró realmente intrigada y perdida en el tema.

    — No…siento que es algo realmente importante, más de lo que podría llegar a pensar, la notó…desesperada, no se trata solo del negocio de ella, es algo más…

    Tela continuaba sorprendida por la repentina forma de actuar de su hermana, pero para evitar que ella comenzara a indagar más profundamente en el tema la detuvo con su mejor argumento.

    — Vamos por helado, yo pago.

    Aránea miro interesada como un gato escuchando su plato de comida llenarse y a toda velocidad aceptó salir.

    Bajando ambas alegremente por la escalera se despidieron de su madre que atendía a un cliente en el mostrador de su salón, tras salir a la calle recibiendo el sol de la tarde en su cuerpo Tela se estiro alegre de salir con su hermana, partiendo ambas al centro de la ciudad.

    Tras unos minutos caminando empezaron a hablar sobre cualquier cosa mientras observaban las calles llenas de restaurantes y puestos de comida siendo la mayor quien empezara a hablar.

    — ¿Y qué piensas del ultimo Alliance Odyssey Nexus?

    Tela se veía pensativa mientras caminaba.

    — Pues…la verdad la palabra “Nexo” le queda perfectamente, es una mezcla entre todas las otras entregas del juego, los personajes están bien, aunque creo que se sobre pasaron con la excesiva copia de las mazmorras, son literalmente arrancadas de los juegos anteriores y los jefes no siguen el orden de poder que tenían en sus juegos.

    — ¿Eh? pues a mí me gusto.

    Tela esperaba el resto de su argumento mirando a su hermana.

    — ¿Eso es todo?

    — Si, los personajes son geniales.

    — Ah…ya veo.

    Tras escuchar su punto de vista Tela se dijo algo sí misma.

    — “Hermana…a veces me pregunto si realmente tu eres la mayor…”

    Entonces, Aránea observo una tienda de helados a la distancia jalando la manga de su hermana.

    — ¡Oh, Ahí tienen los sabores que me gustan! Compremos unos ahí.

    Tela cansada de considerar como salvar la poca madurez de su hermana simplemente acepto su infantil llamada de atención.

    — Si…sí.

    Ambas se acercaron para tomar asiento en una las mesas fuera del local, una chica que trabajaba en la tienda se acercó a preguntarle lo que querían ordenar del menú que les entrego a ambas chicas.

    Ambas miraron el menú siendo Aránea la primera en pedir, un helado triple de chirimoya, vainilla y manzana cubierto de manjar y chispas, mientras que su hermana pidió un batido de mora crema.

    Unos minutos después ambos helados llegaron y las chicas los empezaron a disfrutarlos mientras seguían charlando.

    — ¿Qué estará haciendo Black ahora?

    — No lo sé, y realmente no me importa — Tomando un sorbo de su batido miro el resto de locales mirando su gran variedad de comidas y de repente, casi se ahoga al ver a Black paseando con una chica desconocida para ella por la calle.

    Su hermana notó el sobresalto de su hermana preguntándole si estaba bien, a lo que ella apuntó hacia lo que había visto.

    Black caminaba con una chica de cabello largo café con un flequillo cubriendo parte de su cara, un polerón de mangas largas con rayas moradas horizontales y un pantalón corto de un color celeste muy chillón que hacía que sus ojos dolieran al ver semejante pecado de la moda.

    — Hermana…—dijo Aránea.

    — Sí…ese pantalón…es la mayor atrocidad que he visto en mi vida.

    — Concuerdo, pero también está saliendo con Black.

    Volviendo a mirar a la dupla desde lejos, observo como ambos reían y hablaban desde lejos ya sentados en una mesa.

    — Ok…admito que ahora si me interesa saber que está haciendo.

    Asomándose por el borde de la mesa Aránea trataba de mirar a Black.

    — ¿¡Cuando empezó a salir con esa chica?!

    — Y lo que es más importante ¿Quién llevaría shorts y polerón manga larga en primavera? — Tras decir eso, Tela sorbió lo poco que quedaba de su batido.

    — Preguntas como esa solo me hacen mantenerme despierta por las noches.

    A lo lejos, ambos terminaron de comer y se prepararon para retomar su caminata siendo Tela la primera en notarlo de las dos.

    — Oh…ya se van ¿Los seguimos?

    Aránea terminaba de comer su helado mientras meditaba al respecto.

    — Hmmm…es una invasión a su privacidad y no es nada ético hacerlo…

    Tela asintió ligeramente y volvió a mirar afinando la vista.

    — Oh…creo que se están tomando de la mano…

    — Sigámoslos.

    — Hasta ahí llego el respeto a la privacidad…

    Tras pagar los helados, ambas chicas empezaron a seguir de cerca a Black y a su compañera deteniéndose en varios sitios diferentes durante el día siendo el primero una tienda de videojuegos.

    Aránea observaba junto con su hermana desde una de las esquinas de la tienda sosteniendo una revista conversando con su hermana mientras los mantenía vigilados.

    — Oye, nea — Tela sujetaba la manga de su hermana jalando de ella constantemente.

    — Estoy espiando ¿Qué sucede?

    — ¿Me compras una camiseta de Duper Maria Sister?

    — Puedes hacerla tu misma, trabajamos haciendo ropa.

    — Por una vez me gustaría comprar algo en vez de hacerlo yo, además no sería original — Tirando de su manga más rápidamente le insistía a su hermana.

    — ¡Aaah! Está bien, te la compraré, pero deja de estirar mi ropa, se deformará por tu culpa.

    Terminando de hablar con su hermana volvió a mirar al dúo desde lejos notando que como los ojos de Black brillaban viendo uno de los juegos que parecía haber comprado mientras la chica sonreirá algo incomoda al verlo tan ilusionado, tras hablar con él un momento Black guardo el juego en su bolsa y ambos fueron a su siguiente parada, una feria cercana al parque donde Aránea conoció a Black.

    Ya estaba atardeciendo, pero Aránea los seguía lentamente sin perderlos de vista, mientras su hermana miraba los puestos con comida, ropa, herramientas, juguetes viejos, equipo deportivo y demás consultando precios y comprando una que otra cosa usando la billetera de Aránea.

    Al llegar al final de la feria, Black y su acompañante siguieron de largo y entraron al parque, para descansar sentados en el césped hablando mientras miraban como atardecía y el frio de la noche empezaba a aparecer.

    Cansada y confundida Aránea se sentó en una banca cerca del camino principal del parque junto con su hermana que disfrutaba tranquilamente unas palomitas acarameladas, tras notarlo empezó preguntarle algunas cosas.

    — ¿No te parecen muy extraños esos dos?

    —Hmm…define…raro.

    — Pues… van de aquí para allá, haciendo…cosas.

    — ¿No será que la rara eres tú hermana?

    — Por favor, si fuera una chica normal ya estaría estudiando para ser enfermera o conductora de camiones monstruo en vez de una chica que retrasa su entrada a la universidad para trabajar haciendo ropa.

    — Tu definición de normal ya me alarma hermana…

    — A lo que quiero llegar es que…no notó nada extraño, estos dos…necesitan un empujón.

    — ¿Un empu-? no estarás pensando en- — Antes de poder terminar la frase, su hermana empezó a hacer fibras de hilo con dos de las extremidades de su espalda y amarrando sus dedos medio e índice hizo una resortera improvisada.

    Tomando una piedra del camino apunto hacia donde estaban Black y la chica, entonces subió la mira y disparo entre las ramas del árbol cerca de ellos, haciendo que cayeran un par de manzanas, una a pies de la chica, y la otra cayéndole en la cabeza a Black.

    La chica comenzó a reír con Black mientras él se acariciaba la cabeza curando ligeramente el dolor, tras eso la chica se acercó poco a poco a él apoyando su cabeza en su hombro, mientras él en juego la abrazó tranquilamente mientras tambaleaba.

    — Esperaba algo más intenso, pero supongo que puedo conformarme con eso.

    —…Nea ¿Porque hiciste eso?

    — Pues, la verdad me gustaría que Black saliera más seguido, es como intentar meter a un gato a una bañera con agua.

    — Hm…quien lo creería, te sientes responsable de sacar a un chico de su casa.

    — ¡No he dicho eso! No es nada sano quedarte todo el día en casa, eso es todo.

    — Honestamente, pensé que eras más inmadura.

    — ¡¿Por qué?!

    — Bueno…— Pensado que iba a decir, se acomodó en la banca y pensó detenidamente que decir — Desde que tengo memoria, siempre notaba que esquivabas tus obligaciones, mamá siempre nos daba ligeros trabajos de manualidades pero tú nunca los hacías, preferías salir afuera y correr por el jardín, trepando y jugando sola o acompañada de otros niños, no hablábamos muy seguido y no entendía porque mamá no te decía nada. Hasta que un día, llegaste llorando a casa con la ropa sucia y rota, diciendo que unos niños la habían cortado con tijeras, entonces ella con su usual sonrisa te dio un hilo y aguja, enseñándote a como coser a mano los cortes que le habían hecho, al principio te daba miedo equivocarte y pincharte el brazo, pero ella te convenció de intentarlo iniciando lentamente las punzadas, viendo como los agujeros de tu ropa iban cerrándose poco a poco hasta parecer que solo estabas sucia.

    Desde entonces sigues siendo la misma, pero haces los trabajos que nos deja mamá, y te volviste más cercana a nosotras, y verte ahora preocupándote de personas ajenas a ti…me hace darme cuenta de que has madurado de una forma bastante particular.

    Aránea observaba a su hermana sorprendida al ver que siempre estuvo preocupándola desde pequeña, siendo ella la mayor entre las dos.

    — Tela…

    — No te preocupes, sé que no era tu intención preocuparme, pero trata de no pelear así con mamá.

    — Ehm…si…tal vez soy demasiado terca con ella, pero es que es verdad…entiendo que quiera dejarnos el trabajo después de enseñarnos, pero no entiendo a qué se debe, podría dejárselo a alguien más…

    — Somos más relevantes de lo que crees Nea…

    — ¿Para mamá? Supongo que sí…

    Tela simplemente sonrió y asintió a su hermana que se notaba perdida en sus ideas mientras miraba las nubes sentada en la banca, sacando el celular de su bolsillo miró la hora llamando la atención de Aránea.

    — Oye, ya es tarde, mamá va a empezar a ponernos una caja por cada media hora que tardemos en llegar…

    — ¡Ah, es verdad! será mejor que nos vayamos ahora ¿No podemos pedir un colectivo?

    — Yo lo hago, tu cartera se vacío hace bastante.


    Mostrándole su billetera totalmente delgada Tela se la lanzó a su hermana y comenzó a correr de ella, persiguiéndola furiosa por las calles de la ciudad hasta terminar llegando a casa de su madre corriendo tras ella.
     
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  13. Threadmarks: Capítulo 7: Recordar Duele
     
    Darlich

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Amistad
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    18
     
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    4454
    Susurros se escuchan de fondo…la vista es nublosa en la habitación, se siente el calor del sol que entra por la ventana con las cortinas a medio cerrar y los susurros se vuelven palabras…seguidos del sonido de un despertador.

    — Black…Despierta.

    — Hm…— Black abrió los ojos lentamente y vio a Zeta a su lado mirándolo tranquila a pesar de la situación.

    — Zeta… ¿Qué pasa?…

    — Soy sonámbula, lo supe cuando estuviste fuera todo ese tiempo porque amanecía aquí cuando dormía.

    — Ah… si, ya lo sabía pero nunca te lo puede contar.

    — ¿Y ahora me lo dices?

    — Je, lo siento.

    — Bueno…eso te lo voy a perdonar.

    — Gracias…supongo.

    Algo incomoda se volteó cubriéndose con la poca sabana que había al lado contrario al que estaba Black y pregunto.

    — Y ¿No te molesta que este aquí?

    Entonces él se levantó de cintura para arriba separando su cabeza de la almohada enojado.

    — ¿Eh? ¡Claro que sí, no es bueno que duermas en mi cama si tienes la tuya!

    Acurrucada entre las sabanas sin siquiera voltear empezó a discutir con él.

    — ¡No es mi culpa!, te dije que soy sonámbula.

    — Eso no es excusa, tendrás que ver la forma de quedarte en tu habitación o tendré que poner pestillo en mi habitación para que no entres.

    — ¡Eso no es justo!

    Entonces él la miro confundido buscando alguna lógica a su argumento.

    — ¿Porque tendría que ser “justo” que entres a mi habitación por las noches?…

    — Eh… — Zeta estaba cubierta entre sabanas tratando de encontrarle alguna lógica a lo que dijo…sin resultados exitosos.

    Black suspiro desalentado mientras Zeta seguía procesando esa idea.

    —…No hay caso contigo — Se levantó de la cama y sujetó a Zeta del brazo sacándola de su escudo de sabanas para terminar empujándola fuera de la habitación.

    — ¿¡Eh que haces?!

    Black alzo la voz enojado.

    — ¿No es obvio? Vestirme, o acaso ¿Quieres quedarte adentro mientras me cambio?…

    Zeta se sonrojo mucho al escuchar eso y rápidamente respondió.

    — ¡¡Claro que no!!

    — Entonces quédate afuera.

    De golpe Black cierra la puerta y Zeta enojada se fue a su habitación.

    — Se aprovechan de mi nobleza…


    Unos minutos después.


    Black sale de su habitación y habla distraído con Zeta.

    — Voy a salir unas horas.

    — Esta bien, pero come antes de salir.

    Tras eso ella le enseña un plato de comida bastante apetecible.

    — No tengo hambre…— Black mira salivando el plato de comida.

    — ¿Porque será que no te creo?…

    — Bueno es verdad, tengo más hambre que un león vegetariano.

    — Pobrecito…

    Zeta y Black comieron tranquilamente y sin discusiones, al terminar de comer, Black salió por la puerta sin despedirse.

    — ¿Qué le pasa hoy? Ni siquiera de despidió, bueno…mientras esté tranquilo y no se vaya a saber dónde, estará bien — Suspirando cansada se levantó para limpiar los platos y la casa aquella tarde.

    Black camino por el parque y vio a Melisa tratando de sacar una manzana de un árbol, ella se estiraba tratando de alcanzarla.

    — ¿Te ayudo? — Sacando una manzana del árbol y se la ofreció a Melisa.

    Ella miro hacia atrás rápidamente temblando y al darse cuenta de que es Black se notó aliviada.

    — Gra-gracias.

    — De nada, oye ¿vamos a ver a Flame y a Harvi?

    — ¿A-ahora? Hmm…no lo sé…

    — Vamos será divertido volvernos a ver después de tanto tiempo.

    — Esta bien, pero me debes un favor por esto.

    — ¿Qué? Está bien de que se trata...

    — Discutiremos los detalles luego…

    Black entre pensamientos se dijo a sí mismo:

    — “Porque eso no me gusta cómo suena…”

    — Ok entonces vamos.

    Entonces él tomo la mano de Melisa tomándola totalmente de sorpresa.

    — ¿¡Eh?! ¿¡Pe-pero q-qué haces?!

    — ¡Al centro!

    Black tiro de Melisa dando tres pasos hacia adelante y se tele transportaron al centro de la ciudad, al mirar observaron bastante gente alrededor, ferias, artistas callejeros y una fuente en medio de la plaza bastante grande en la que unos niños juegan rodeado de suelo de pavimento y edificios altos a su alrededor con pocos resquicios de la usual naturaleza que veía Black.

    Melisa suelta la mano de Black rápidamente enojada y sonrojada.

    — ¡A-ah la próxima avísame cu-cuando hagas eso!

    — Esta bien no te enojes, mejor ayúdame a buscarlos — Black mira a su alrededor buscando a Harvi o a Flame.

    — Black, dudo que en-encontremos a Harvi o a Flame en medio de la ciudad es co-como buscar una hormiga en un — Black la interrumpe llamando su atención para que mirara a donde él estaba señalando.

    —Ahí está — Señalando con la mano mostró a Flame que está a la distancia ejercitándose en una máquina.

    — ¡¿Q-que!? — Mira y ve a Flame haciendo ejercicio en la plaza con esfuerzo y determinación — E-eso fue rápido…

    — Vamos.

    Ambos caminaron hacia Flame hasta estar al lado y Flame al verlos se detuvo y los saludo alegremente.

    — Hola Flame ¿cómo te va?

    — Hola, me va bien, estoy haciendo un poco de ejercicio para mantener la forma — Terminando de decir eso salto de la máquina y poso dramáticamente — Jeje…

    Black dio un ligero paso hacia atrás y entre cerro los ojos un poco ante la pose repentina.

    — ¿De acuerdo?…

    — ¿Y-y dónde e-está Harvi?

    — Él debe estar en casa, no soy su niñero.

    Black tapándose la frente con la luz del fuerte sol le pregunto a Flame si podía llevarlos.

    — Claro tengo tiempo libre síganme.


    Unos minutos caminando por las laberínticas calles de la ciudad se detuvieron en un edificio, tras tocar el timbre de una reja de hierro la puerta se abrió sola, pasando por un pasillo y subiendo escaleras arriba llegaron hasta un departamento con puerta de madera tallada y barnizada con un número arriba.


    — Ya llegamos.

    — El p-patio del frente del edificio es bo-bonito...

    — ¡Hooola! — Black toco la puerta esperando respuesta.

    Desde el fondo del departamento se escuchó a alguien gritar.

    — ¡Ya voy! ¿Quién es?

    Flame alzo la voz contestándole al chico detrás de la puerta.

    — ¡Soy yo Harvi!

    El chico abrió la puerta, mirando a Black y Melisa confundido devolviéndole la mirada a Flame.

    — ¿Flame y ellos quiénes son?

    Antes de que él contestara Black lo saludo con una ligera sonrisa en el rostro y una señal con la mano.

    — Hola Harvi ha pasado mucho tiempo.

    Melisa por su parte se mostraba igual de nerviosa que siempre, pero intentaba mostrar una sonrisa tranquila.

    — Si, ya ni te pa-pareces a co-como eras cu-cuando jugábamos en el or-orfanato.

    Y tras su breve interrupción Flame por fin pudo presentarlos señalándolos con ambos brazos educadamente.

    — Harvi ellos son Black y Melisa los encontré abrazándose en un parque.

    Melisa se puso extremadamente nerviosa y sonrojada.

    — ¡¡N-no te-tenías por que contar eso!!

    Black mira a Flame molesto, pero sin poder evitar reírse con aquello.

    — No nos saques de contexto…

    Él chico en la puerta la terminó de abrir recibiéndolos alegremente.

    — ¿Black? no te reconocí, ha pasado mucho ¿cómo te ha ido todo este tiempo?

    — Mejor te cuento todo adentro ¿no?

    — Si pasen — En el acto Harvi les sede el paso y entran a la casa.

    La casa de Harvi y Flame es color naranja en las paredes con muebles algo viejos, una sala de estar con un televisor pequeño y unos pocos muebles de madera esparcidos por la habitación, todo bien iluminado por la luz de las ventanas a la derecha de la habitación desde la puerta.

    Harvi era una persona de piel bronceada, de cabello café largo tapando uno de sus ojos, llevando una sudadera blanca con líneas naranjas y celestes con patrones rectos siempre con la gorra puesta, ojos azules pantalones grises y zapatillas deportivas.

    Black y Melisa se sentaron en un sofá grande cansados por el calor y la caminata hasta la casa, Flame y Harvi se sientan en otros por separado siendo Harvi el primero en hablar.

    — ¿Y? ¿Qué me cuentan?

    Black le contó lo que ha sido de él exceptuando lo de Ayden, el bosque y omitiendo alguna que otra cosa con su familia, entonces le toco a Melisa contar sobre su vida, todos miraban interesados y ella nerviosa por tanta atención, solo pudo asentir con la cabeza.

    —B-bueno…una pareja de humanos me adoptó a los pocos días después de Black, ellos eran buenas personas, decían que era una linda niña, y me llevaron con ellos, me ayudaron con mis estudios y me cuidaron bien, a-aunque…podía notar que no les gustaban mis manos, que se ven tan diferentes de las de ellos verdes, con uñas afiladas y estos patrones similares a hojas en la piel, no sabría decir si les provocaba repulsión…o incomodidad, y-yo intentaba ocultarlas lo más posible tratando de no hacerlos sentir incomodos, a la hora de comer yo iba a mi habitación, para poder usarlas sin incomodarlas, y ellos sabiéndolo me dejaban hacerlo…

    Tras esas palabras ella tomo un ligero shock y retomó el tema de la conversación.

    — ¡Ah! P-pues v-volviendo al tema, termine los estudios hace un par de años y ya estoy trabajando para m-mantenerme en la casa que estoy arrendando a-ahora…e-encontré a Black de mera casualidad al toparme con él cerca del río.

    Todos asentían mostrándose interesados en el resumen de su vida con su nueva familia, entonces Harvi se movió un poco hacia adelante sentándose al borde del sofá y empezó a contar su historia.

    —Bueno, A mí y a Flame no nos había ido del todo bien al principio, al final los años pasaron y me adoptaron, aunque el problema era que con mi edad perdí muchos estudios y tuve que estudiar todo el tiempo sin descanso y cuando termine con eso me mandaron directamente a trabajar, no tenía mucho tiempo libre, pero por suerte encontré a Flame en mi trabajo sin querer y hemos mantenido contacto y tratando de buscarlos a ustedes también.

    Entonces Flame se echó para atrás en el sofá y conto su versión de su vida.

    — A mí me adopto una familia bastante religiosa, al principio me sentí incomodo por ser, bueno un Pyro, pero a ellos no les molestaba mi especie para nada, me dijeron que no importa de dónde provengas, mientras estés seguro de que lo que haces es lo correcto…por lo que soy muy seguro de mí mismo cada vez que voy a actuar — Terminando de decir eso poso orgulloso de sí mismo levantándose del sofá, pero Black argumentó en su contra al hacerlo.

    —Serás seguro de ti mismo, pero cuando conoces a alguien nuevo te pones como piedra jeje…

    Melisa afirmaba las palabras de Black con una pequeña risita.

    — E-estoy de acuerdo, recuerdo una vez en el Orfanato q-que te gu-gustaba una chica y no parabas de te-temblar al tratar de hablar con e-ella jeje.

    — Si…— Lentamente se deprime y deja de posar para retomar su asiento.

    Sintiéndose cómodo en el sofá, Black notó como empezaba a atardecer dando una tenue luz naranja desde la ventana.

    — Bueno ya es tarde mejor nos vamos.

    Harvi también lo notó y se mostró alarmado al verlo.

    — Guau, sí que nos hemos inspirado contando historias, y yo que los iba a invitar a comer algo también, aunque lo prepararía Flame por supuesto, tendrá que ser otro día.

    Flame se mostró molesto con lo que dijo Harvi, pero les dio una sonrisa a ambos que ya tenían que irse, un apretón de manos a Black y un abrazo a Melisa.

    — Hm, tu siempre te quejas de mis comidas, cuídense, nos costó mucho encontrarlos como para que se pierdan otra vez.

    Ambos se levantaron del sofá grande y abrieron la puerta, despidiéndose de ambos.

    — A-adiós.

    — Paz.

    Black y Melisa se miraron el uno al otro devolviéndose una sonrisa, sabiendo que ambos se notaban muy felices de tenerse el uno al otro, bajando las escaleras y abriendo la reja que separaba la calle del edificio se fueron caminando mientras las calles empezaban a oscurecerse hasta que las luces de las farolas empezaban a brillar.

    — Harvi no era mu-muy diferente de pequeño.

    — Si, y me gusta que sea así me trae buenos recuerdos…

    — Si…

    De repente ambos se detienen por una calle casi totalmente oscura, varios de los faroles apenas funcionan iluminando muy poco, el ambiente se siente frio, más de lo usual…Melisa se notaba nerviosa por toda la oscuridad que había, pero se sentía aún más nerviosa al pensar pedirle a Black que caminara pegado a ella.

    — B-black… ¿pu-puedo to-tomar t-tu brazo?

    — ¿Eh? no me digas que todavía le temes a esto…

    — U-un po-poco…

    Black suspiro decepcionado sin dejar de mirar la calle.

    —…No hay nada ahí.

    Casi suplicante lo tomo de la manga con la punta de los dedos pidiéndole hacerlo.

    — P-por favor…

    Él superado por la lindura con la que se lo pidió incómodo le dio el brazo para que se sujetara de él mientras caminaban.

    — Esta…bien…Pero no te acostumbres.

    — Gra-gracias Black…

    Tomando su brazo aliviada Melisa desvió la mirada sonrojada susurrando en voz muy baja:

    — Por eso me gustas…

    Black la miró confundido mientras empezaban a caminar.

    — ¿Qué?

    Melisa con la mirada hacia enfrente nerviosa y tiesa como un robot empezó a caminar con Black obligándolo a avanzar.

    — ¡N-na-nada! A-avancemos…

    —O-ok pero no me jales…

    Caminando por la calle oscura se escuchó una voz al fondo del camino que a Black…le resultaba lamentablemente familiar.

    — ¿Quién es tu amiga? … Es bonita, que lástima que vaya tener un futuro tan cruel…

    Black hablo con voz enojada sin dejar de mirar al frente.

    — Cállate…

    Melisa confundida lo miró sin entender aquellas fuertes palabras.

    — ¿Eh? ¡¿Q-que hice?!

    Black al notarlo se mostró nervioso y trato de explicarlo.

    — ¡Ah no! No te lo decía a ti, jeje…

    — ¿Ha-ay alguien a-aquí?

    Melisa se mostraba bastante nerviosa intentando encontrar a alguien en la oscura calle sin éxito, la sombra se desplazaba como una serpiente siguiendo los pasos de Black.

    — Ahh…quisiera presentarme a ella, pero debemos retomar lo que hicimos en la montaña, todavía no termino de jugar contigo.

    — Nunca, y Melisa, no te preocupes él no te hará daño mientras yo esté aquí.

    — ¿Eh?... ¿po-porque me haría daño?...

    — Hasta yo me lo pre- — Antes de poder terminar de hablar Ayden se lanzó encima de Black haciéndolo caer al suelo rodando lejos de Melisa.

    — ¡B-black! ¡¿Q-qué paso?!

    Black estaba sujetado de ambos brazos por Ayden que sorpresivamente parecía lo bastante material como para tocarlo, sus enormes ojos rojos se hacían notar en la oscuridad mientras le hablaba a Black estando encima de él.

    — ¡¡Solo serán…un par de meses más y estarás listo para venir conmigo!!

    — ¡Suéltame!

    Black insistentemente trataba de soltarse mientras que Melisa estaba asustada y confundida mirando en todas partes tratando de buscarlo.

    — ¿B-black? No te veo… ¿do-dónde e-estás?

    Todo estaba en silencio, poniéndola muy nerviosa, hasta que pudo divisar algo moviéndose en la oscuridad.

    — ¿Black? — Melisa podía ver unos ojos rojos muy brillantes en las sombras dejándola paralizada en su sitio.

    — ¿Qui-quién es-está ahí?…

    Ayden golpeó a Black en el estómago dejándolo adolorido en el suelo.

    — Ah…eres similar a ella, pero sus ojos son rojos como los míos… — Lentamente se levantó y camino hacia Melisa con ojos amenazantes y una sonrisa de mejilla a mejilla mientras la poca luz de uno de los faroles dejo ver como su forma física se empezaba a distorsionar.

    Melisa ve una sombra muy oscura con ojos rojos acercándose lentamente sonriendo, ella con miedo intentaba alejarse, sin poder mover las piernas.

    —No…a-alguien…a-ayúdeme… ¡B-black!

    Black levantándose apoyando del suelo tambaleante se pone de pie.

    — Tú… ¡No le pongas una mano encima! — Black siente como la furia lo controla, siente como su sangre arde con la presencia de Ayden y corre agarrando con ambos brazos con rapidez y fuerza de la cintura atrapando por sorpresa a Ayden.

    — Jaja ¿Por qué me estas abrazando?

    Black con esas palabras de él solo sonrió levantándolo del piso y tirándolo al suelo con fuerza rápidamente haciendo escucha como Ayden chocaba contra el pavimento del suelo.

    — ¡Ah! Se nota que ese tiempo en bosque te- — Sin terminar de atacar Black con ojos llenos de ira, dio un puñetazo dirigido al rostro de Ayden, pero esté lo bloqueo y con una voltereta hacia atrás se alejó de Melisa y Black burlándose.

    —Ya entendí, ya entendí…no quieres que los molesté, pero es tan divertido verte enojado…


    Melisa no puede verlo, pero siente perfectamente de donde viene la voz de la oscura figura, Black estaba sonriendo feliz.

    — ¡Melisa! ¿¡Nadie molesta nuestros amigos verdad?!

    Melisa asustada miro hacia dónde provenía la voz y rápidamente reacciono a esas palabras, recordó el orfanato, Black estaba en una situación igual, apenas conocía a Melisa en ese entonces, un chico la molestaba por ser una Switcher, él lo había tomado por la espalda y lo lanzo contra el suelo para empezar una pelea, no entendía el porqué, pero la ayudo, no la conocía pero la ayudo…

    — ¡Sí!

    —Entonces enseñémosle a este…que le hacemos a los que nos molestan, ¡Úsalo, muéstrale que, aunque tiembles de miedo, sus prejuicios no te afectan!

    — ¡SI! ¡No quiero vivir con más miedo, le enseñare, a no meterse con nosotros! — Melisa inspirada y sin temor se prepara para asestar un puñetazo cargado de fuerza.

    Black intento tomar a Ayden con el brazo otra vez, pero lo traspasó sorprendiéndolo.

    — Ese truco no funcionara dos veces…

    — No…

    Con el impulso que tomo intentando agarrarlo dio un giro y dio una patada a las costillas de Ayden que no pudo prever.

    — Pero me gustan los trucos que te pueden engañar.

    Adolorido por la patada Ayden intentaba mantenerse calmado, ya que el dolor lo distorsionaba mucho, antes de poder terminar de reponerse, Black lo sujeto con ambos brazos y haciéndolo perder el equilibrio colocando su pierna como tope con todas sus fuerzas lo lanzo contra Melisa y ella lista para golpear, al ver una sombra acercarse rápidamente le dio un fuerte puñetazo en el torso que provoco una explosión pequeña pero bastante fuerte como para hacer sonar las alarmas de los autos alrededor, Ayden al recibir ese golpe salió disparado a la otra vereda de la calle adolorido y distorsionándose hasta desaparecer dejando unas últimas palabras.

    —Maldición…t-tus amigos…son fuertes…pero…volveré…ella cree en…mi…será mejor que me esperes…jeje — Después de decir eso Ayden se desvaneció de golpe.

    Black cansado, miraba con enojo el lugar donde Ayden se había desvanecido dejando salir unas palabras.

    —Ella de vuelta…no me interesa quien sea ella…si intentas hacerle algo a mis amigos…lo pagaras con sangre…

    Las sirenas de los autos suenan prendiendo y apagando sus luces, Melisa ve a Black cansado y golpeado susurrando en voz baja, sonriendo feliz a pesar de lo que acaba de pasar, y corrió hacia él abrazándolo fuertemente.

    — ¡Black! Gracias Black…muchas gracias…por todo…

    — Tranquila…no pasa nada, aparte de los moretones que me dejara mañana…sigamos, pero ahora vamos por la luz, y creo que hemos molestado un poco a la gente de aquí…

    La gente empezó a llegar corriendo al lugar y Black para evitar dar respuestas empezó a correr tomando a Melisa del brazo corriendo con la poca fuerza que le quedaba.

    — ¿Eh? Espe- ¡Black!

    Después de unos minutos corriendo ambos se detuvieron para tomar aliento, tras lo que después de descansar siguieron caminando mientras hablaban dando Melisa el inicio de la conversación.

    — O-oye Black…

    — ¿Sí?

    — ¿Cre-crees que…soy una cobarde?

    — Hm…en términos directos…sí.

    Ella al ver su respuesta honesta y directa, no pudo evitar desviar la mirada al suelo entristecida, mientras él seguía hablando sin notarlo.

    — No puedo decir que seas la primera persona que imagine para empezar una discusión o una pelea, tampoco la más valiente, pero entiendo…y sé, que es por una razón.

    Melisa no dejo de mirar el suelo sintiéndose culpable de su propio miedo, sin dar palabra alguna.

    — Quisiera saber la razón…pero… ¿Estarías dispuesta a dármela para intentar ayudarte?

    Ella con ambas manos en los bolsillos de su gran polerón y la cabeza mirando directamente al suelo intento armar una respuesta sin tartamudear, pero le resultaba imposible, dando solo sonidos ahogados, Black lo notaba e intentando calmarla, se acercó por detrás de ella y como si fuera un enchufe, metió ambos brazos entre los de ella para abrazarla mientras caminaban, pillándola por sorpresa.

    — ¿¡B-b-black?!

    — Calmate…

    — P-pero…

    — Caaaalma…

    — M-me cuesta ca-caminar…

    — Lo sé, a mí también.

    Nerviosa ella saca los brazos de sus bolsillos intentando despegarse de Black.

    — ¡Entonces deja de hacerlo!

    — Podemos caminar así, sincroniza tus pasos con los míos.

    — P-pero tú eres el que va atrás, tu deberías hacer eso…

    — No puedo si tú no me dejas…

    Ella al escuchar eso entendió la razón y sin decir nada, empezó a buscar torpemente el ritmo de los pasos de Black, mientras él seguía sujetado a su cintura con ambos brazos.

    Tras un rato caminando así llegaron a la casa de Melisa separándose de su incómoda posición para verse el uno al otro mientras reían tranquilos despidiéndose mientras Black se fue a casa caminando cansado y adolorido.


    Unos minutos después, una voz sale de entre medio de la oscura calle.


    — ¿Black, eres tú?

    — ¿Eh? Hola Perla como te-— Perla lo interrumpe con un abrazo.

    — ¿¡Donde estuviste?! ¡Me preocupe mucho por ti!

    Black chilla por el dolor de los golpes de la pelea pero se esfuerza para no llorar de dolor dándole una respuesta chillando ligeramente.

    — Lo siento, yo también te extrañe mucho Perla.

    — ¿Enserio?

    — Claro…eres mi gemela.

    Ella alegre soltó a Black acompañándolo en su caminata nocturna.

    — Si…Je je.

    — ¿Qué haces a esta hora?

    — Yo…paseo por la noche, me gusta ver el cielo nocturno.

    — Aaahh…ok.

    — Oye, no había visto que traías eso antes ¿Dónde encontraste ese collar?…

    Atentamente observaba la pequeña y negra espada que colgaba del cuello de Black interesada mientras él no mostraba darle tanta importancia.

    — Ah, es una larga historia…

    — Recuerdo que lo vi en un libro de historia…

    — ¿Enserio?...

    — Si, no recuerdo el nombre muy bien…pero su apellido era Moon Blood, era un científico que se dedicaba a estudiar las estrellas y descubrió la Luna sangrienta, pero esa misma noche…nosotros fuimos testigos de los efectos de la luna y destruimos su aldea esa misma noche, el desapareció junto a sus 2 hijas y solo encontraron el pobre cuerpo de su esposa.

    — ¿Enserio? Ah…entonces eso fue lo que paso.

    — Si, pero ese colgante, ¿lo mandaste a hacer o qué?

    — ¿Eh? ah sí, lo mande a hacer, no sabes cómo me costó que lo hicieran a medida exacta con estos materiales — Acto seguido él tomó la espada colgando de su cuello y contemplo el color aperlado de atrás de su filo y el otro totalmente oscuro.

    — Es muy bonito.

    — Si, y a la vez curioso.

    — ¿Porque?

    Black suspiro tranquilo dejando caer la pequeña espada sobre su pecho.

    — No te preocupes, es solo una coincidencia.

    — Ah, bueno.

    Tras un rato caminando él empezaba a sentirse nervioso al notar que se alejaba mucho de casa acompañando a Perla, obligándolo a preguntar cuanto faltaba para llegar a su casa.

    — Unos minutos caminando y llegamos.

    — ¿Unos minutos? No tengo tanto tiempo ¿sabes? Zeta tal vez ya esté esperándome en la puerta con una escoba…

    — Esa tal Zeta, no me agrada mucho y menos que viva contigo en la misma casa.

    — ¿Y eso porque te molesta? ¿Acaso estas celosa?...

    — ¡Claro que no!

    Perla le da un pequeño golpe al hombro a Black que todavía adolorido lo recibio dejando escapar un pequeño chillido.

    —…Ya ya está bien, solo quería molestarte un poco.

    — ¡Hm!

    Perla se mostró enojada y ya no miraba a Black a la cara concentrándose en el camino.

    — Ya, no te enojes solo estaba bromeando — Black la abrazo mientras seguían caminando.

    — No, déjame.

    — Por favor.

    — No.

    — ¡Por favor!

    — Ño.

    — No te voy a soltar hasta que lleguemos a tu casa si no me perdonas.

    — Pues así nos quedamos.

    — Ok.

    Black la sigue abrazando mientras caminan unos minutos, hay poca gente en las calles por la noche, y algunas no pueden evitar mirarlos, Perla se notaba incomoda con las miradas de la gente después de unos pocos minutos y empezó a quejarse con Black intentando separarlo de ella.

    — E-es difícil caminar así…

    — Perdóname y te suelto.

    — Ya bueno, te perdono suéltame ahora por favor…

    — Ok, después de un rato jeje.

    — ¡Eso no estaba en el trato!

    — Yo no veo que te moleste mucho, no tratas de soltarte…

    — Eh…es que…hace frio y estas calentito…— Ella se notaba nerviosa mientras decía esas palabras.

    — Je…está bien ya te suelto…


    Black la soltó y siguieron caminando, unos minutos después llegaron a la casa de Perla.


    — Por fin llegamos.

    — Si, se nota que vives lejos.

    — Un poco.

    — Bueno, nos vemos Perla.

    — Espera.

    — ¿Qué?

    — ¿Te parece que los dos demos una vuelta por ahí mañana?

    — Claro, no tengo nada que hacer.

    — Perfecto, me escribes mañana y vemos la hora, paz que tengas una buena noche. — Perla sonrío feliz al escucharlo.

    — Paz.

    Black no quiso caminar de vuelta con lo adolorido que estaba y se tele transporto directamente a casa.

    — solo me queda una tele transportación, esto de los limitadores es muy molesto a veces…

    Black toco la puerta esperando lo peor escuchando una voz al otro lado de la puerta reconociéndola como la de Zeta.

    — ¿Quién es?

    — Soy yo.

    — No conozco a ninguno “Yo”.

    Black empezó a hablar con sarcasmo.

    — Ja…ja…ja que gracioso Zeta, ya abre por favor.

    Zeta abrió la puerta y le dio un golpe con la escoba en la cabeza a Black rápidamente.

    — ¡¡Eso es por llegar tarde!!

    — ¡¿En serio?! ¿¡Una escoba?!

    — ¿Qué?

    — Nada, ¿ya puedo entrar?

    — No.

    — ¡¿QUE!? ¡Pero si esta es mi casa!

    — Eso te pasa por llegar tarde, así que no te quejes.

    — Tienes que estar de broma…

    — Claro, mira como bromeo contigo.

    Zeta le cerró la puerta en la cara a Black poniendo pestillo a la puerta.

    — ¡¡ZETAA!! ¡¡Abre la puerta!! — Black golpea la puerta muchas veces, pero nadie vino…— ¡Por favor no lo volveré a hacer!...

    — ¡Te quedas afuera he dicho! Y si tratas de tele trasportarte adentro la escoba es lo que menos te va a doler…

    Black al escuchar eso se rindió tratando de llegar a una solución pacífica.

    —Rayos…esta hablado en serio. — Mirando alrededor, se subió al árbol al lado de la puerta y se recostó en una rama ancha usando su gorra de almohada — Esto debe servir…— Black cansado bostezo —…Ella me las va a pagar…después de como la trate de bien, bueno, no me puedo quejar… hay una bonita vista…

    Desde el tronco podía ver el parque y la montaña detrás de esta, el cielo estrellado y la luna llena con su dibujo común de un conejo a un costado mirando siempre hacia el frente, en segundos, Black se quedó profundamente dormido del cansancio.













    — ¡Me sentí tan viva en ese momento! …aunque… ¿a quién golpee?
     
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  14. Threadmarks: Capítulo 8: La Bufanda
     
    Darlich

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    4 Enero 2020
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    Escritor
    Título:
    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
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    5726
    El viento sopla fuera de la casa arrastrando las hojas, un despertador suena a la distancia y la voz de Zeta resuena desde dentro de la casa.

    — ¡¡Black!!

    Black se despierta alarmado y mirando a todas partes.

    — ¿¡Ah?! ¿¡Qué?! ¡Presidente yo no fui!

    — ¡Deja de soñar con unicornios y entra a desayunar!

    Black se estiro adolorido por dormir en el árbol, pero evitando enfadar aún más a la chica dentro de su casa bajo de él escuchando el tronar de sus huesos en el proceso.

    — Ay…por lo menos ya se escucha menos enojada…

    Entrando a casa tras incrustar las llaves en la cerradura de su puerta se sentó en una de las cómodas sillas que rodeaban la mesa, sintiéndose aliviado de sentir algo suave.


    — Aquí tienes…

    Zeta le dio un plato con el desayuno a Black totalmente normal, pero ella se notaba molesta aun haciendo sentir a él bastante incomodo durante la comida.

    — Ah… Gracias.

    Él simplemente empezó a comer preocupado de Zeta, que se sentó a un lado para comer sin decir nada más que una frase antes de dar la primera probada de su plato.

    — Ni lo menciones…

    — Por favor, no me digas que sigues enojada.

    — Hm…

    Zeta desvío su mirada a un lado y siguió comiendo, Black suspiro rendido sabiendo que no llegaría a nada con palabras.

    Ambos comían en silencio disfrutando el sabor de su comida, Zeta intentaba observar su plato pero no podía evitar mirar su alrededor buscando distraerse de alguna manera, a veces tropezaba con la mirada preocupada de Black, obligándola a mirar su plato para seguir luciendo enojada.

    Entonces algo se deslizo cerca del plato de Zeta, un pequeño barco hecho de servilleta, al notarlo y mirar a Black el solo demostraba estar comiendo sin intensión de mirarla de vuelta, ella no pudo más que sonreír con una pequeña risa, y desarmando su pequeño barco lo convirtió en un avión de servilleta.

    Viéndolo de reojo Black le hizo un rápido y corto “no” con la cabeza, a lo que Zeta con una sonrisa maliciosa respondía que “si” con la cabeza, en respuesta de eso él repetía múltiples veces el movimiento de su cabeza mientras ella seguía asintiendo con la cabeza igualmente hasta que ella lanzó el avión que choco en la cara de Black cayendo en el plato de comida bajo él.

    Al notarlo quito la servilleta pero partes de ella se pegaron a la comida, haciéndolo llorar una pequeña lagrima de dolor mientras Zeta aguantaba su risa desde su lado de la mesa.

    — Ahora mi comida sabrá a servilleta…

    — ¡¡JAJAJA!!

    Zeta no pudo contener más estallando en risas mientras él sufría en silencio por su comida desperdiciada.

    — Eso va en contra de toda lógica natural…nadie debería desperdiciar comida así.

    Triste por su comida solo pudo dar una exhalación rendida y levantar el plato para comerse todo el plato de una sola tragada, al notarlo ella quedo boquiabierta levantándose de la silla intentando detenerlo pero había terminado antes de que pudiera insistirle siquiera.

    — ¿¡Cómo puedes tragarte eso?!

    — ¡No tuve opción!

    — ¡Claro que sí! ¡Tirarlo a la basura maldito cerdo!

    — ¡No puedo desperdiciar comida así! ¡No puedo, está en mis genes!

    — ¡Lecciones de HIGIENE te voy a enseñar maldito barril sin fondo!

    La chica asqueada con el chico lo tomo del polerón agitándolo agresivamente mientras el chico no paraba de reírse de la ironía del momento, hasta que la chica se alejó de un ligero empujón y Black terminando de reír empezó a hablar con ella mientras dejaba su plato en el lavaplatos.

    — Oye, sé que es algo repentino, pero voy a salir de nuevo hoy.

    Zeta todavía algo enojada se mostró descontenta con su idea de salir.

    — ¿Otra vez? ¿Tratas de alejarte de mí o algo así?

    — Claro que no, solo que quede con ver a una amiga esta tarde.

    — ¿Y cuál de todas es?

    — Lo dices como si fuera mujeriego…

    — ¿Qué? ¿No lo eres?

    — No, y voy a darme una ducha — Al terminar de decir eso se dirigió al baño y cerró la puerta detrás suyo sin nada más que decir.

    — Hmm…

    Por su parte Zeta empezó a conspirar sus teorías sobre quien era aquella amiga con la que se vería él.

    —“¿quién será esa chica? ¿Sera alguna nueva amiga suya que conoció por la calle? ¡¿Alguna novia secreta que nunca me presento?! ¿¡Alguna mujer casada que le sea de amante?! ¡¡Tengo que saber!!”.

    Por otra parte Black pensaba mientras se duchaba:

    — “Creo que Zeta se veía más gorda…Naaa, debió ser mi imaginación ¿O no? ¿Por qué me concentro en eso?”


    Unos minutos después.


    Black suspiro aliviado la salir del baño dirigiéndose a su habitación.

    — Nada mejor que una buena ducha para despejarte…

    Abriendo la puerta lo primero que observa Black es a Zeta revisando los cajones de su ropa, armario y cada rincón de la habitación quedando petrificado al percatarse de su presencia.

    — No hay nada aquí…— Al levantarse se da cuenta de que esta Black en la puerta mirándola con una expresión vaga.

    — Eh…

    — Zeta…

    — ¿Si?...

    — Tú lo vas a ordenar todo — Tomando algo de ropa tirada en el suelo, entro al baño a cambiarse dejando la puerta con pestillo.

    La chica mirando la habitación hecha un desastre tomando una de las ropas que había en el suelo la lanzo contra la puerta cerrada de la habitación maldiciendo a Black que terminaba de vestirse con la ropa que había recogido, quejándose de Zeta.

    — Por Arceus, ¿primero me saca de la casa y luego revisa mi ropa? Que le pasa a esa mujer…

    El chico salió del baño sin notar que no lleva su gorro puesto, notando que Zeta se asomaba por la puerta de su habitación.

    —Black…

    — ¿Qué?

    — Ya terminé de ordenar y encontré algo curioso.

    — ¿Qué es?

    — Ven y míralo.

    Black resignado se acercó a mirar.

    — Bueno…

    Entrando a la habitación a primera vista no vio nada extraño aparte de su habitación ordenada, pero no veía a Zeta.

    — ¿Zeta?

    Por detrás la chica ataco a Black con una sartén dejándolo noqueado.


    Otros minutos después…


    Con un leve dolor en la cabeza Black empezaba a despertar de su corto sueño.

    —Ah…Esto de dormir por la tarde no es sano…

    — Blaaack…

    — ¿Zeta? — Black siente que no puede moverse y se da cuenta de estar atado a una silla en su habitación.

    — ¿¡Porque estoy atado?!

    Zeta con su confiable sartén en mano apunto al rostro de Black amenazante.

    — ¡¡Dime quien es esa mujer casada!!

    El chico ladeo ligeramente la cabeza mostrándose confundido.

    — ¿Mujer casada?

    — Esa novia secreta tuya.

    — ¿Novia?

    — ¿E-esa amiga qu-que conociste en la calle…?

    — Aaaaahh… te refieres a lo de esta tarde.

    — ¡Sí!

    Black sonrío tranquilamente y dando tres zapateadas al piso, tele transportándose desde la silla a la espalda de Zeta y le susurra tranquilo y amenazantemente.

    — Me molestas una vez más y te dejo en medio del mar en un viaje solo de ida…

    Zeta al escuchar eso sintió un escalofrió recorriendo todo su cuerpo solo pudiendo responder con la cabeza un “Si” entonces el chico mostrándose feliz de que entendiera la situación tomo su celular y audífonos preparándose para salir.

    — Bien voy a ver a Perla.

    — ¿No-no que ibas a ver a esa chica?

    — Por eso, voy a ver a Perla.

    Black salió de la casa tarareando tranquilamente mientras escuchaba su música dejando a Zeta en la habitación.

    — ¿¡E-era eso?!…Tengo que dejar de creer cada cosa que me imagino y…debo disculparme con Black — Ella salió de la habitación y se dio cuenta de que Black dejo su gorro tirado en el piso del pasillo.

    — Que raro, no me di cuenta que no llevaba su gorra con todo el lió de salir con Perla — Zeta tomo el gorro, salió de la casa y empezó a seguir a Black.

    Ya caminando por las calles, siguiendo a Black de cerca pero sin dejar que la notara, Zeta empezó a pensar en voz alta.

    — Es raro que Black no me quisiera contar sobre Perla, tal vez quería esconderlo para que estén completamente solos…y así…— Ella empezó a pensar:

    — “¡¡De seguro quiere darle un beso, propuesta de matrimonio, ya quieren hijos, se consiguieron una casa en la playa y me van a dejar solaaa y con 30 gatos!!”

    — ¡Por Dios! ¿¡Que estoy pensando?!

    Black curioso del ruido y con los audífonos en sus oídos se los saco un momento mirando para atrás.

    — ¿Eh?

    Zeta se escondió rápidamente detrás de unas cajas y nerviosa empezó a preocuparse:

    —“¡¡Me vio, Me vio, Me vio, ¿¿Porque hable en voz alta??!!”

    Black camino hacia las cajas lentamente agachándose extendiendo el brazo.

    Zeta alterada no sabía qué hacer sintiéndose cada vez más nerviosa mientras Black asomaba el brazo por el borde de las cajas.

    — AAAHH!! — Alterada y desesperada golpeo a Black en el rostro dejándolo inconsciente otra vez.

    Black levanto un poco la cabeza dejando salir unas palabras antes de definitivamente caer noqueado.

    — Yo…solo quería… mi gorra…

    — ¿Eh? — Ella miro el piso y vio la gorra tirada en el suelo dándole la guinda al pastel de su error.

    Gritándolo a todo pulmón, se escucha desde toda la ciudad.

    — ¡¡AH, TIENE QUE SER UNA BROMA!!


    En alguna parte de los alrededores...una Ender escucho aquella voz a la distancia.


    — ¿Eh? esa voz me suena familiar…


    — ¡¡Ahora qué hago!! ¡Black tiene que ver a Perla! ¡Pero lo deje inconsciente…! tendré que decirle la verdad, pero entonces ella sabrá que lo estaba siguiendo y sospechara de mi por eso… ¿Y si lo entierro?… ¿¡QUE ESTOY DICIENDO?!

    —Me arriesgo a que Black recuerde que lo noqueé…no me queda de otra — Al pensar eso se resignó y acepto la consecuencia de sus actos.

    — Mejor le digo la verdad…— Zeta levanto a Black y lo llevo en su espalda hasta la casa de Perla.


    Unos minutos caminando en círculos porque Zeta no sabía dónde estaba la casa de Perla.


    — Black se está tardando mucho…— Perla mira a todos lados preocupada buscando a Black.

    — ¿esa no es…Zeta?

    Mientras caminaba Zeta observaba y comprobaba el peso de Black curiosa.

    — Es extraño, Black no pesa casi nada, es como un saco de arena…

    — Si, es Zeta, ¡¡Zeta!! — Perla saludaba desde lejos a Zeta hasta darse cuenta que Black descansaba recargado en su espalda.

    — Eh… ¿De qué me perdí?

    Caminando hasta la puerta de la casa de Perla, Zeta intento dar un saludo razonablemente culpable.

    — Ho-hola Perla…jeje…

    — ¿Que le paso a Black?

    —Mejor te lo cuento dentro de tu casa.

    — ¿Está bien?...

    Perla abrió la puerta y entro con Zeta cargando a Black.

    La casa de Perla era similar a la de Black, la cocina estaba a la izquierda apenas entrabas y la sala de estar estaba a la derecha, pero el pasillo estaba detrás de la sala de estar en vez de en medio, como la de Black.

    — Gracias, ¿Puedo dejar a Black en tu cama?

    — ¿¡Eh?! ¿Porque mi cama?

    — ¿Prefieres que lo deje en el suelo o qué?

    — Eh, si…mejor déjalo en mi cama.

    — Gracias — Zeta paso por el pasillo por detrás de la sala de estar, vio el baño y un par de habitaciones más, dándose cuenta que al final del pasillo había escaleras que bajaban al sótano y al segundo piso, Perla le señalo su habitación, dejando a Black en la cama despacio.

    — Lo siento Black…— Ella salió de la habitación y fue a la que estaba Perla, que sentada en la sala de estar esperaba curiosa por la explicación de ella.

    — Esta bien, cuéntame que paso.

    — Pues…yo estaba en casa tranquila y Black había salido para ir a su cita, pero había olvidado su gorro…así que fui a devolvérselo pero…

    — ¿Cuándo te vio te escondiste dejando el gorro en el piso y cuando Black se acercó a recogerlo tú lo golpeaste dejándolo noqueado…?

    —Ehhh…sí… ¿Cómo lo supiste?

    — Ah... ¿le di? Solamente lo invente…espera ¿Porque lo golpeaste?

    — Es que me puse nerviosa.

    — ¿¡Nerviosa por qué cosa?!

    — Po-porque…

    Black apareció en el pasillo tambaleándose un poco.

    — ¿Ahora quien me atropello?

    Zeta se alegró nerviosamente, rogando que no recordara que ella lo noqueo.

    — ¡Black, Estas bien!

    — No gracias a ti.

    Con esa corta respuesta le dio suficiente información como para saber que si lo recordaba, Perla se alegró de que Black estuviera bien bromeando ligeramente sobre ello.

    — Que bien que estas en una pieza Black.

    — Perdón Perla, parecer que no puedo tener un día tranquilo con ella…

    Black miro fijamente a Zeta enojado, quemándola con la mirada mientras ella intentaba desviar la mirada para no sentir las llamas de su rabia.

    — ¿Porque me miras así?

    — ¿Me pregunto porque será? ¡Tal vez por golpearme en la cara cuando trate de recoger mi gorra!… ¿espera que hacia mi gorra ahí?

    — Yo te lo iba a dar porque se te había olvidado.

    — Aahh… ¿y dónde está ahora?

    — Eh…creo que se me olvido recogerlo cuando te deje noqueado…je je…

    Black apenas escucho eso miro decepcionado a Zeta y se vio claramente enojado, pero permanecía calmado a pesar de eso.

    — ¿Que voy a hacer contigo?…

    — ¡Estaba preocupada por ti! ¡¿Qué esperabas?!

    — Esta bien, ya me duele demasiado la cabeza como para seguir peleando contigo.

    Entonces, tratando de animar la conversación la chica de cabello largo intento llamar la atención de ambos.

    — Oigan.

    Ambos contestaron con desagrado al unisonó.

    — ¿Qué?

    Perla algo nerviosa de hablar pregunto por el plan original que tenía.

    — ¿Y a-al final no vamos a salir?

    El chico respondió con otra pregunta con dudas en su cabeza.

    — ¿Eh, los tres?

    A Zeta le gustó la idea de salir juntos.

    — No me vendría mal salir un rato.

    Perla estaba algo incomoda tratando de explicarse.

    — No, yo me refería a — Black la interrumpió antes de poder terminar de explicar.

    — Vamos, ¿Qué estamos esperando?

    Zeta se mostraba de acuerdo, asintiendo con la cabeza alegre mientras Perla trataba de explicarse, ambos salieron tranquilamente por la puerta dándose por perdido el tiempo a solas con Black.

    — Ok saldremos los tres…

    Ella solo pudo pensar resignada.

    — “Esto no era lo que quería, pero bueno…tal vez sea divertido.”


    Unos minutos caminando por el parque, se encontraron con Aránea que estaba balanceándose en su telaraña en forma de hamaca debajo de un par de árboles mientras saludaba a Black.


    — Ah, hola señor lentillas rojas.

    — Hola señorita no miro donde caigo.

    Zeta asomándose desde detrás de Black pregunto por Aránea.

    — Oye ¿quién es esta enana?

    Perla le dio un pequeño cumplido a la chica que descansaba en su hamaca.

    — Es muy tierna.

    Aránea se desequilibró al escuchar eso al punto de casi caer de la hamaca, exclamando si había escuchado bien al par de chicas.

    — ¿Enana? ¿¡Tierna!?

    —Aránea — Black señalo a Zeta con la mano desanimado.

    — Ella es Zeta, una Zombi con memoria de pez que me golpea cada vez que la miro.

    — ¡Oye, no tengo memoria de pez!

    — ¿Qué día es hoy?

    Zeta entre pensamientos se dijo a si misma:

    — “¿Primavera? ¿Enero…? espera, ese es un mes…”

    —Mejor me callo…

    Perla se acercó más a Aránea que estaba en su hamaca descansando.

    — Yo me llamo Perla, un gusto.

    Aránea miro fijamente a Perla, le apunto con el dedo y hablo bastante enojada.

    — ¡Yo no soy tierna!

    — Aw…cosita — Perla se empezó a acercar a Aránea, la abrazo y le empezó a dar mimos sin dar signos de detenerse, Aránea trató de escapar pero se enredó en la hamaca tratando de huir.

    — ¡No! ¡Ayúdenme! me está mimando…detesto…los mimos…

    Black solo observaba como sufría entre mimos y caricias mientras que Aránea alejando a Perla con su único brazo libre intentando evitar que la acariciaras, se da cuenta de que Black no llevaba su gorra.

    — Y ¿qué le paso a tu gorra?

    — Ah, Zeta la perdió.

    Arrepentida solo podía mirar a un lado mientras se disculpaba.

    — Si…lo siento.

    Intentando separarse de Perla ella intento animarlo.

    — Si quieres te hago uno nuevo, no tengo problemas, puedo arreglar todo con suficiente hilo y una aguja.

    — No gracias.

    — Bueno, yo tengo que ir a casa, tengo que ayudar a mi madre con sus pedidos o me colgara, ¿pueden soltarme por favor, y de paso quitarme a esta pesada de encima?

    Perla seguía acariciándola distraída hasta que Black la sujeta del polerón y Zeta desata a Aránea dejándola respirar aliviada.

    — Te extrañe bastante, nos vemos — Aránea rápidamente salta a los brazos de Black con un fuerte abrazo, mientras que Zeta y Perla se petrificaron al verla hacer eso.

    — Cuídate, ustedes también.

    Al terminar de decir eso ella se fue caminando tranquilamente mientras Zeta y Perla observaban sorprendidas.

    — ¿Q-q-que acaba de…?

    —A-acaba de…

    Black miro como las dos estaban impactadas por lo que hizo Aránea antes de irse.

    — ¿Hm, paso algo raro?

    Ambas desviaron la mirada de forma sincronizada observando a cualquier cosa que hubiera alrededor.

    — ¡N-nada!

    — ¡Estamos bien!

    — Ah, ok vamos a casa ya es tarde — mientras decía eso veía como el sol de la tarde empezaba a bajar.

    Perla se mostró desanimada con esa idea, al notarlo Black se acercó para preguntarle sobre su reacción.

    — ¿Paso algo?

    — Es que, me gustaría que me acompañaras a mi casa…


    Procesando…


    — Escuche bien ¿o estoy quedándome sorda? ¿¡Quieres que Black vaya contigo a tu casa con lo tarde que es?!

    Perla entonces asintió con la cabeza y dio sus razones.

    —Sí, es que necesito ayuda para mover unas cosas del sótano para ver que tirar o no, pero eso mejor lo hago mañana no se preocupen.

    — ¿Por eso habías pedido que te acompañara hoy?

    — Si, pero ustedes tuvieron la idea de salir y, no me dejaron decirlo.

    — Entonces te ayudo.

    Zeta escuchaba atentamente y le preguntó a él si realmente pensaba quedarse en la casa de la chica, a lo que él respondió asintiendo.

    — Si, no veo el problema

    Zeta miró a Perla y a Black de un lado a otro tratando de entender lo que pasa, Black lo notó y le dijo el porqué.

    — Tranquila, solo la ayudare con las cosas y volveré a casa por la noche, ni que fuera a quedarme en la casa de Perla.

    Zeta se calmó al escuchar eso.

    — Ah entiendo, entonces vuelve usando tu tele transportación mágica esa a casa para que no te tardes tanto.

    — Bueno, vamos Perla… — Black tomo de la mano a Perla y juntos fueron caminando a su casa.

    — Ah…está bien.

    Zeta le extraño esa indirecta de “listo, pues nos vamos y te dejamos sola.”

    — ¿¡Y yo que?!

    — Tú ve caminando a casa sola, yo la voy a ayudar con las cosas — Terminando de decir eso, empezaron a separarse de Zeta dejándola hablando sola.

    — Y…me deja sola, bueno me lo merezco por golpearlo, arruinar su día con Perla…y acusarlo de mujeriego…creo que debería compensárselo hm… ¡Un regalo sorpresa! Por supuesto, todos adoran las sorpresas, soy un genio jeje. — Tras reír confiada de sí misma, empezó a caminar en dirección a la ciudad para buscar un regalo para Black.


    Unos minutos después, Perla empezó a discutir con Black.


    — Oye, ¿no crees que dejaste a Zeta algo tirada?

    — Se lo merece por arruinarme el día entero.

    — Eres rencoroso…

    — Si, un poco bastante.

    Perla miro de reojo a Black y bajando la mirada observa cómo van tomados de la mano.

    — Hm…

    — ¿Qué?

    — Nada. — Sonriendo siguió caminando con Black, mientras él miraba distraído las calles, esperando encontrar su gorra.

    — “No se dio cuenta…jeje.”

    Zeta por su parte, revisaba tiendas de ropa y accesorios buscando algo para Black.

    — Hmm… que le podría dar…— Zeta mira las tiendas una tras otra pero no veía algo que le llame la atención — Todo está muy caro…

    Al terminar de ver las tiendas se deprimió y exploro un poco por el mercadillo y por el rabillo del ojo logro ver algo a la distancia, una bufanda vieja de color morado ligeramente llamativo con una lisa textura.

    — Esta algo maltratada, pero se puede arreglar.

    — ¿Que necesita señorita?

    Zeta apunto a la bufanda vieja, al notarlo el vendedor sonrió sacando la bufanda de la barra para mostrársela mejor.

    — Esa bufanda.

    — Tiene un gusto peculiar señorita, esa bufanda es muy antigua.

    — ¿Antigua?

    — Por lo que he podido conocer de sus dueños originales, esta bufanda es de la edad aproximada de la firma de los tratados de Terra.

    —Oh…que interesante. — Zeta tardó en reaccionar y sorprendida pregunto rápidamente.

    — ¿¡ESTA BUFANDA CUANTOS AÑOS TIENE?!

    — Muchísimos, es una antigüedad muy curiosa.

    — Y si esta es la bufanda es la real, ¿porque la tiene usted?

    — Yo solo soy un comerciante más, esto termino en mis manos a base de trueques e intercambios.

    Tras escucharlo ella cerró los ojos y empezó a calcular la cantidad de años que habían pasado desde la firma del tratado de Terra.

    — El orden en que firmaron los tratados fueron de, Terra, Forgelous y Clovertio en ese orden…por lo que la bufanda debería tener unos… ¿¡Aproximadamente 800 años y está en ese estado tan poco dañado?!

    — Se sorprendería como cuidaron esa bufanda, la he visto en cajas selladas, cristaleras y envuelta en bolsas de plástico herméticamente selladas, la gente es muy cuidadosa con estas cosas.

    — Me…me lo imagino, y ¿porque la vendería si usted la quería?

    — Mi hija va a estar de cumpleaños y quisiera comprarle un regalo especial, pero no tengo mucho dinero, por lo que mejor vendo algunas cosas que se llenan de polvo.

    — Pues ¿a qué precio está?

    — Serían unos 700 Gurs.

    — ¿Tan poco?

    — Si, esta vieja y bastante enmarañada, tal vez si la quisiera volver a usar debería pedirle a alguien que la arregle.

    — Alguien que la arregle… conozco a alguien que puede, pero aun así me parece demasiado bajo el precio para algo tan bonito, le daré 1.500 por ella.

    — Ah, no tiene por- — Zeta lo interrumpió antes de poder terminar dando el dinero.

    — Tómelo no me molesta.

    —…Esta bien.

    Zeta se alejó de la tienda con la bufanda en una bolsa sin parar de sonreír despidiéndose del vendedor.

    — ¡Gracias señor!

    — De nada señorita, ¡Su amabilidad la vida sabrá recompensarla!

    Zeta empezó a susurrar:

    — Ya lo estará, después de arreglar esta bufanda con Aránea, lo estará…—Dejando de susurrar, rápidamente se dio cuenta de algo.

    — ¿¡DONDE VIVE ESA TAL ARÁNEA?!


    Donde Black y Perla.


    — Bueno veamos tu sótano — Black abrió la puerta y ve alrededor de 50 cajas por cada esquina de la habitación — Eh… creo que esto nos tomara más de solo unas horas…

    Perla lo notó más desanimado que de costumbre e intento mantener su moral alta.

    — ¡Anímate! Por algo te pedí ayuda, si lo hago yo sola me saldrán canas antes de poder terminar…

    — Ahora que lo pienso hubiera sido mejor que Zeta también nos hubiera ayudado.

    — Buen punto, aunque como nosotros podemos tele transportarnos solo debemos sacar una caja a la vez y ver que tirar y que conservar, tu saca una caja y si tienes dudas de si vas a tirar algo pregúntamelo — Mientras decía eso bajaba las escaleras para levantar la primera caja.

    — Ok, pero ¿No recuerdas que los Ender tenemos un número limitado de tele transportaciones?

    Mientras Black decía eso levanto una de las cajas más cercanas y la llevo a la sala para revisarla, Perla lo siguió de cerca con la suya en sus brazos mientras contestaba.

    — Es verdad, no pasa nada, tendremos que ingeniárnosla con lo que tenemos entonces.


    Unas cajas más tarde.


    — Hm…

    Al revisar el fondo de una caja, el chico encontró un pato de goma mirándolo con duda.

    — ¿Perla y que hago con esto?...

    Perla lo mira por unos segundos, estresada y de mal humor.

    — ¡¡por DECIMO QUINTA VEZ Black que tires esa cosa!!

    — ¡No es mi culpa que a tengas tantos patitos de hule!

    — ¡Cállate!

    Enojada ella tomó lo primero que encuentro y se lo lanzo a la cabeza a Black…siendo el objeto otro patito de hule que al chocar dio un ligero chillido.

    — Esto… ¡Es la guerra! — Tomando un buen puñado de patitos se los empezó a lanzar uno tras otro refugiándose detrás de unas cajas.

    — ¡Ya, PARA!

    Ella con ambos brazos tomó un pato de hule de gran tamaño y se los lanzo a Black directamente encima derribándolo y tirándolo al suelo, aprovechando su gran golpe para saltarle encima con una caja lista para abrir llena de patitos que caerían encima de Black amenazándolo con atacar mientras respiraba pesadamente.


    Un par de segundos pasaron y ambos reaccionan entre todo el caos que habían generado en la habitación.


    — ¿Estamos…peleando con patitos de hule?…

    — Eh…pf…jajajaja…sí.

    Ambos al darse cuenta de eso se ríen a la vez y Perla se dejó caer al suelo al lado de Black mirando el techo dando él un ligero comentario.

    — Estamos mal de la cabeza…

    — Si…pero es divertido ser así jeje…

    — Sí.

    Black dejo de mirar el techo y desvió su mirada a Perla que estaba a su lado, sus ojos miraban el techo con curiosidad, hasta que vio a Black mirándola fijamente sonriéndole y no pudo evitar devolverle la misma mirada algo avergonzada al estar tan cerca.

    Distraída y nerviosa se levantó y miro la hora desde su celular.

    — Y-ya es algo tarde, ¿Quieres comer?

    — Am, si claro — Lentamente el chico se levantó estirando los brazos levantándose del suelo mientras ayudaba a Perla a levantarse también.

    Ambos caminaron cansados a la cocina para prepararse algo de comer, Perla calentó el agua con un hervidor mientras preparaba la mesa con Black, que por su parte, empezaba a prepararse para sí mismo 4 sándwiches todos a la vez.

    Perla no podía evitar mirarlo con envidia y disgusto ante su excesiva comodidad mientras preparaba todo.

    — Ya veo que me dejas el refrigerador sin comida…

    — Lo siento, me inspiro cuando se trata de comer — Mientras respondía, ya había terminado de preparar todo, dando la primera mordida a la pequeña torre que había creado en su plato.

    Curiosa, la chica empezó a preguntarle cosas mientras sacaba el hervidor de su sitio para servir el agua caliente en la taza de Black.

    — ¿Oye y donde estuviste ese mes que desapareciste?

    — Si lo supiera te lo diría, pero solo recuerdo cuando salí del bosque.

    Ligeramente sorprendida, reacciono asintiendo con la cabeza indicando entenderlo a pesar de no decir nada realmente, meditando sobre el tema saco una jarra llena hasta la mitad con jugo y se sirvió un vaso a ella misma con un pan que abrió y untó de mantequilla.

    — Ah... bueno no importa, por lo menos estas bien, estuve preocupada por ti todo ese tiempo.

    — Si, Zeta me ha dicho que preguntabas por mí — Terminando de decir eso acabo con el primero de cuatro sándwiches que permanecían en el plato.

    Perla mientras tomaba del jugo de su vaso dio un pequeño sobresalto casi ahogándola al escuchar que la chica dentro de la casa de Black hablara de ella.

    — P-pues…sí, aunque no es como si hubiera ido…tan seguido.

    Black meditaba mirando el fondo de la taza de té, hasta que sin pensarlo mucho pregunto directamente.

    — ¿Porque te preocupas tanto por mí? Tan solo te conocí unos días pero te preocupas tanto que pareciera que me conocieras desde siempre…

    — Bueno, que quieres que diga eres mi gemelo ¿no?

    — Gemelos…aun así lo veo algo exagerado — Terminando con la mitad de su banquete ya solo quedaban dos en su plato.

    — ¿Enserio? Pues, aun así me preocupe, mucho.

    —Bueno, te lo agradezco en ese sentido, es bonito pensar que hay gente que te aprecia…aunque ahora que me lo pregunto… ¿Cómo conocías donde vivía yo?...

    Perla se sorprendió por la pregunta y algo nerviosa le respondió.

    — A…pues, curiosamente me encontré a esa tal Zeta en el lugar que me enseñaste, y pues…nos mantuvimos en contacto por si te encontraba.

    — Ya veo…ella omitió algunas cosas, solo me había dicho que te la pasaste preguntando por mi varias veces…— ahora solo restaba un sobreviviente en el plato de Black.

    — ¡Ah y-ya te respondí eso, estaba preocupada por ti!

    — Jeje ¿hasta el punto de preguntar por mí varias veces al día?

    — No eran varias veces, solo eran — Perla se veía arrepentida de sus palabras antes de siquiera terminar de decir la frase, y con vergüenza termino de hablar.

    — T-todos los días…

    Antes de terminar de dar el último mordisco a su cena de aquel día, empezó a reír mientras notaba como la presión en ella se notaba más y más pesada.

    — Jajaja okay…eso no me lo esperaba.

    Perla al escucharlo se enfadó mucho, tomándolo del brazo y sacándolo de su casa de un tirón, cerrándole la puerta apenas salió mientras gritaba desde el otro lado de la puerta cerrada.

    — ¡Deja de molestarme! ¡No me voy a preocupar más por ti ahora!

    Black entre risas todavía trataba de explicarse, hasta que por fin logro parar de reír.

    — Jeje lo siento, es que no pude evitarlo…— Resignado inclino su cabeza chocando con el centro de la puerta.

    — Fuiste una de las pocas personas que tengo que se preocupó tanto por mi…me dio risa pensar que, siendo alguien tan poco importante, tenga a alguien que se preocupe tanto…gracias…

    Black alejo su cabeza de la puerta y empezó a caminar lejos de la casa tranquilamente mientras se despedía desde lejos.

    — Paz ¡Nos vemos otro día!

    Perla, al otro lado de la puerta, estaba sentada pensando en lo que dijo, avergonzada y enojada.

    — Eres malo conmigo…

    El chico caminaba por la acera pensado vagamente que hacer esquivando a la gente de la calle, mientras aceleraba ligeramente su forma de andar.

    — Hm… ¿que estará haciendo Zeta…? de seguro me está preparando una cama de púas, o con una sierra eléctrica… ¿Debería dejar de ser tan amable con desconocidos…? Nah…mejor voy rápido a casa para que termine este día de locos.

    Mientras caminaba se tele transporto a la puerta de su casa y metió la llave en la cerradura esperando lo peor, apenas abrió la puerta se cubrió rápidamente el rostro y todo órgano vital que podía, pero al no recibir respuesta, avanzo lentamente hasta entrar y cerrar la puerta de la casa.

    — Parece que no me esperaba con una escoba…no la veo, ¿habrá salido? No, es muy tarde para salir a esta hora…

    Entrando a su habitación ya aliviado notó una presencia detrás de él y al voltear rápidamente ve a Zeta con una sonrisa tranquila dándole un susto que lo pegó a la puerta sosteniendo su corazón con la mano.

    — ¡AH! ¡La madre que te trajo! ¡No me asustes así! ¿¡Que no ves que mi corazoncito es frágil?!

    — Lo que digas corazoncito frágil, Em…bueno, si perdón, estaba preparando algo.

    Black no pudo evitar pensar.

    — “Con “algo” te refiere a mi tortura de hoy ¿Verdad?”

    — Sé que he sido muy desconsiderada hoy y te he hecho bastantes cosas malas, así que quería regalarte esto…

    De entre los brazos de Zeta estaba una bufanda, con un morado de color llamativo y textura suave y lisa, Black la tomo estirándola un poco viendo lo flexible que era también.

    — Es, muy bonita, aparte es suavecita — Sin poder resistirse acariciaba la bufanda sintiendo su suave textura como si de un gato se tratara mientras que Zeta continuaba hablando.

    — Por favor trátala bien, no sabes cuánto tuve que correr para pedir que la hicieran…

    — ¿Correr? bueno…está bien…la cuidare muy bien.

    Black miro a Zeta desconfiadamente y se colocó la bufanda extrañándose al sentir un dulce olor.

    — ¿Porque huele a… algodón de azúcar?

    — Eh…es que estuve en la feria y no me resistí a comprar algo…jejeje ¿Te molesta?

    — No, para nada, en realidad es un buen regalo, gracias Zeta, te salvaste de volver a la calle.

    — Jeje —Zeta miraba a Black preocupada.

    — Eres malo bromeando ¿lo sabias? Jeje…je.

    Black tranquilamente solo sonríe.

    — Jeje…ruega que allá sido eso…

    Al escuchar eso Zeta sintió como si hubiera salvado su alma de las garras del infierno y busco una excusa para terminar la conversación.

    — Ah…Bueno mejor me voy a dormir, ya es tarde y se me va a quemar el arroz.

    Terminando de decir eso rápidamente entro a su habitación dejando a Black solo en el pasillo con la puerta de su habitación abierta, el cual terminando de entrar y cerrar la puerta sin pestillo se dejó caer en su cama tomando la espada que tiene en el collar, la observo detenidamente buscando algo raro en ella, pero solamente vio que sus 2 caras eran diferentes, un lado era totalmente negro y el otro lado del filo era de un color blanco aperlado, cansado de mirar la pequeña espada, se preparó para dormir y antes de caer rendido al sueño se preguntó a sí mismo:

    — ¿Porque a la gente rara le gusta hablar en clave?…

    Así mismo se respondió:

    — “Es divertido ver como los otros se parten la cabeza buscándole el sentido a las cosas” — Convencido de su propia respuesta, se cubrió con las sabanas de su cama y se dispuso a dormir.


    Unas horas después, la puerta de la habitación de Black se abre.


    Zeta se asomó por la puerta de la habitación y miro a Black, entrando lentamente a la habitación y hablar en voz baja.

    — Black… ¿estas despierto? Dos para sí, uno para no…

    Al no ver respuesta se acerca más a Black, sintiendo un escalofrió en la espalda y escuchar una voz casi espectral en la habitación similar a la de Black.

    — Se tu secreto…Moon Blood…

    Sorprendida abrió los ojos de par a par, pero antes de que pudiera hablar o reaccionar, otra voz habló

    — ¿Zeta?...

    Ella se quedó petrificada al escuchar a Black después de aquel susurro y comenzó a pensar que hacer.

    — “¡¡Qué hago, que hago, QUE HAGO!!”

    —…Eh…

    Black miraba adormilado a Zeta para después volver a cubrirse entre las sabanas.

    — Se me olvido poner el pestillo…haz lo que quieras…

    Ella al oírlo decir eso piensa:

    — “Cree que estoy caminando dormida…”

    Empezando a caminar hacia Black se acostó a su lado cubriéndose con las sabanas dándole la espalda nerviosa y sonrojada.

    — ¿Porque estoy haciendo esto?…

    Black mientras dormía, se notaba triste encogiéndose intentando aferrarse a algo, ella al notarlo se acercó un poco escuchando pequeños susurros mientras dormía.

    — ¿Hm?…

    —…No…me dejen…

    Zeta dio media vuelta en la cama y abrazo a Black acariciándolo en la cabeza para calmarlo, él sonrió levemente relajando el cuerpo y cayendo profundamente dormido.

    — Foca…

    Pasan unos segundos y Zeta procesó lo que termino de decir.

    —… ¿Foca?







    —Hemos perdido protagonismo, ¿¡Cuando salimos de vuelta?!
     
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  15. Threadmarks: Capítulo 8, ¿?: La Bufanda
     
    Darlich

    Darlich Howo

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
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    1513
    Hace mucho mucho tiempo, antes de que las Razas fueran separadas en cinco capitales la que conocemos como Desteria nuestra ciudad actual, Tumbaria, Cálcioner, Aratho, y Magneelia. Las razas que se conocían eran los Zombis, los Humanos y los Skels las casas estaban hechos de piedra y madera al igual que los caminos y en vez de Capitales se les conocía como Reinos, existían tres reinos en aquel entonces las cuales eran solo Desteria, Tumbaria y Cálcioner.

    En el reino Humano existió un joven príncipe el cual siempre llevaba una bufanda blanca, era un entusiasta de las historias de Terranova, investigaba los orígenes de la tierra y las Razas que la habitaban, experimentando y descubriendo nuevas Razas que se desconocían en aquel entonces, los Switchers, los Spiders inclusive a los Pyro pero…

    El Rey no veía necesidad en conocer más Razas, aquel hombre prefería evitar problemas antes que entrometerse en ellos, pensando que el conocer más Razas solo causaría problemas, índico a su hijo que evitara el contacto con toda Raza no Humana.

    El príncipe, entendía las razones de su padre, dejando su investigación congelada, dedicándose al aprender a gobernar con un gran sentido del deber y confianza en aquellos que dependen de él. Con el tiempo el Rey envejeció y tuvo que pensar en que su hijo, su único heredero, debería casarse pronto para asegurar la herencia al trono, su hijo el príncipe, ya convertido en un adulto tuvo que dejar sus deberes de lado y participar en un baile por decisión de su padre para buscar a su futura esposa, el baile fue organizado al aire libre en la plaza del reino.

    La gente bailaba en el centro de la plaza, festejaba en las mesas al aire libre, reían en conjunto hablando de temas triviales y bebían mientras el príncipe se limitaba a observar todo el espectáculo, mientras algunos grupos de señoritas le observaban desde lejos.

    Entonces, cansado de estar quieto el joven se acercó a la gente para hablar y divertirse en el proceso, aunque a los pocos minutos, se sintió abrumado por la cantidad de gente y la interminable fila de mujeres que querían bailar con él, en ese momento decidió tomar un par de soldados y dar una vuelta por los alrededores del bosque de su reino a escondidas de su padre que estaba dormido después de tanta bebida.

    Tras unos minutos caminando los soldados del príncipe le indicaron que volviera para evitar problemas con el Rey, y antes de poder dar una respuesta asertiva, los soldados escucharon como algo se acercaba de entre los arboles a rápidamente, los soldados se prepararon y de entre las sombras, una figura cubierta completamente con un manto viejo y sucio apareció cayendo frente a los soldados.

    Uno de los soldados pregunto a la persona misteriosa que se identificara y dejara ver, pero antes de poder contestar, un par de flechas atravesaron el torso de la misteriosa persona sorprendiendo a los soldados y al príncipe, de la figura empezó a brotar sangre de las heridas y el príncipe intento ayudarla, pero una voz le pidió que se detuviera de inmediato.

    Entonces, dos figuras aparecieron de entre los arboles con arcos en sus manos, los soldados alejaron al príncipe de la persona empalada en el suelo con las flechas mientras las dos figuras se identificaban como asesinos mandados por el Rey del Reino de Cálcioner que se les fue ordenado acabar con la vida de la persona que se ocultaba en aquel manto.

    El príncipe intento intervenir, pero uno de los asesinos insistió que si intervenía estaría yendo en contra del Reino de Cálcioner y, por lo tanto, buscando un conflicto con el Rey, al notar que no podía actuar, solo dio un comentario antes de que aquellos asesinos clavaran una tercera flecha en su pecho asegurando su muerte.

    — Ustedes les dispararon en el pulmón y el estómago, no hay forma de que pueda sobrevivir a eso incluso siendo un Zombi, moría desangrado si ese fuera el caso, y si ese fuera… ¿No sería mejor así? como príncipe, conozco el odio que tienen los Skels a los Zombi por considerarlos inferiores…

    El asesino tras escucharlo se detuvo antes de clavar la flecha guardándola de vuelta e indicándole a su compañero que se retirar y aunque su compañero insistió en asegurar su muerte, ambos se retiraron a las profundidades del bosque dejando el cuerpo clavado en el suelo y al príncipe con ambos soldados aliviados de su retirada.

    El príncipe índico a los soldados que trajeran a un médico quedándose uno con el príncipe y otro partiendo a buscar ayuda, la figura tras notar que sus perseguidores se fueron, empezó a arrastrarse intentando huir con las pocas fuerzas que tenía pero al estar ensartado en el suelo, no podía moverse, entonces el príncipe le indico al soldado que le ayudara a sacarla del suelo, desenterrando las flechas y levantando la figura encapuchada del suelo y colgándola en los brazos del príncipe manchando ligeramente su bufanda de rojo.

    Después de tratar las heridas de la persona encapuchada, notaron que su cuerpo no estaba tan maltratado como pensaban, y descubriendo su rostro, observaron que era una Zombi, el príncipe a pesar de ir en contra de lo que indicaba su padre, ayudo a la chica llevándola al Reino para que se recuperara, tras un par de días el príncipe le dijo al Rey sobre la situación de la chica, y él desinteresado, le indico que debía solucionarlo él mismo como veredicto por inmiscuir al Reino en una situación políticamente peligrosa.

    Aceptando su duro juicio, el chico fue donde residía la chica que se descubrió a sí misma como la princesa del Reino de Tumbaria, la cual fue atacada mientras era transportada después de un fallido intento de calmar la ira de los Skels hacia los Zombis.

    Tras contar la historia, la chica agradeció al príncipe y se marchó por si misma del Reino cubriéndose otra vez de su manto y marchándose del Reino al atardecer.

    El príncipe observando desde el castillo el como ella se encaminaba a su reino, le hacía sentir frustrado por no poder lograr ayudarla más, y cargando el peso de sus acciones como indicaba su padre, consiguió escabullirse de los guardias y escapo del castillo cubierto por un manto negro y un caballo partiendo en busca de la chica, siguiendo el sendero que llevaba al Reino de Tumbaria.

    Tras un par de minutos logro encontrarla descansando al borde del camino, quitándose la capucha y extendiéndole el brazo, ella al reconocerlo acepto su ayuda.

    Pero apenas iba a tomar su mano para levantarse, una flecha atravesó el hombro del príncipe tirándolo del caballo y un grupo de Skels apareció de entre las sombras, indicando que no se movieran, uno de los Skel alejó al caballo mientras el resto rodeaba a la chica que desenvaino una espada que tenía oculta en el manto levantándose para luchar pero ellos que habían rodeado a la chica prepararon sus arcos y dispararon sin piedad empalando a la chica en el árbol en el que descansaba hace poco clavando sus brazos y piernas en el tronco, el príncipe se arrancó la flecha del hombro y con ella intento atacar a uno de los Skels que lo evadió fácilmente disparándole otra flecha esta vez en la mano, dejándolo clavado junto a la princesa en el mismo árbol.

    El príncipe intento sacarla con todas sus fuerzas, pero no lograba arrancarla, por el contrario la princesa que ya estaba clavaba en él, no se resistía y lágrimas empezaron a salir de su rostro, el príncipe lo notó y ella sin parar de llorar, pedía perdón a él por haberlo arrastrado a aquella situación, ella sabía que si pedía ayuda solo pondría en peligro a él y a su Reino, al escucharla el chico dejo de forcejear, y con su única mano libre, se quitó el manto y abrazo a la chica, diciéndole que, a pesar de saber que si intervenía solo traería desgracia a sí mismo, aun así quiso ayudarla, no quería abandonarla.

    Tras aquellas palabras, los asesinos prepararon una última carga de flechas y tras un ligero ademan de su líder, la chica siguió llorando apegada al chico abrazándolo cubierto de rojo, una lluvia de flechas cayó sobre los dos príncipes acabando con la vida de ambos…

    Llegando la noche, una oscura figura cubierta con un manto gris apareció en el camino y observo a los príncipes en el árbol, acercándose lentamente arranco una a una las flechas que clavaban los cuerpos en el árbol, tras terminar, observo como la bufanda que antaño había sido blanca, cambiar a un color rojo, entonces, él ser encapuchado tomó la bufanda roja, y con ella, seco las lágrimas de la princesa que de alguna forma, todavía lloraba, y así, el rojo de la bufanda se mezcló con el azul de la noche y las lágrimas de la chica, tiñéndola…de morado.
     
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  16. Threadmarks: Capítulo 9: Duele Quererte
     
    Darlich

    Darlich Howo

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    Suena la alarma de un teléfono, una mano se extendió por fuera de una cama de color celeste apagándola, de entre las sabanas una chica de cabello largo y liso de color café con un flequillo que cubría ligeramente su ojo derecho bostezó y se levantó de la cama somnolienta.

    Con los ojos entre abiertos la chica salió de la habitación yendo por el pasillo pasando la escalera y entrando al baño, tras llenar el lavamanos con agua hundió la cabeza en él por unos segundos y rápidamente la saco despertándose de golpe.

    — ¡Hoy lo haré! Ah… — Tomando una toalla que había cerca del lavamanos se secó el rostro mientras tiraba el agua fría que uso para despertarse.

    Ya despierta totalmente, fue a su cuarto a cambiarse de ropa para después desayunar y ordenar su gran casa, pasando por el living, el comedor, los pasillos, la escalera al segundo piso y las habitaciones que terminaban de armar la casa, mientras limpiaba la chica observaba su celular mirando los mensajes de texto.

    [Celular: — ¿Oye, y como has estado?

    — Bien, Zeta no para de intentar entrar a mi habitación por la noche, tuve que conseguirme 3 cerrojos, 2 para la puerta y uno para la ventana ¡POR QUÉ HASTA POR AHÍ ENTRA! D:

    — XD eso no suena a estar muy bien.

    — x-x

    — ¿Quieres salir hoy?

    — Ah, lo siento Perla, hoy voy a salir con Zeta, la he notado algo tensa esta semana y quiero que se relaje, después de todo ella cuido mi casa mientras estuve fuera ese mes que estuve perdido.

    — Buu.

    — Perdón, te juro que te lo compensaré en otra ocasión.]

    Perla guardo su celular en el bolsillo tras revisar la conversación y empezó a dar escobazos al aire enojada.

    — ¡Me dijo eso y todavía no me habla ni nada!

    Cansada de agitar la escoba la uso para sujetarse y se puso a pensar en las cosas que ha pasado con Black.

    — “Realmente…hemos hecho bastantes cosas…nos conocimos mutuamente, probamos cosas y vivimos experiencias juntos, pero… ¿Yo también siento sabes? Yo no estuve particularmente tranquila cuando desapareciste por un mes…realmente me preocupé por ti…tonto.”

    Levantando la mirada del suelo miro la habitación que ahora tenía el polvo de la escoba por encima por haberla agitado en el aire.

    — D-diablos…

    Tras volver a limpiar los muebles exhalo cansada y descanso en uno de los sofás del living mirando la hora, apenas era la una de la tarde, pero trabajar extra limpiando la casa le había dado hambre.

    — No quiero cocinar…voy a comprar fideos instantáneos.

    Ya decidida con su próxima comida tomo las llaves de la casa y salió a la calle pasando por varias veredas y semáforos hasta llegar al mini-market más cercano que había a su casa.

    Tras entrar miro los pasillos hasta encontrar los fideos instantáneos que buscaba, mientras miraba los precios vio la figura de dos chicas y una mujer por el rabillo del ojo reconociendo a una de las chicas, era Aránea y las que parecían ser su hermana y madre.

    Aránea notó que Perla estaba alrededor y la saludo desde lejos mientras su hermana tomaba su cartera desprevenida, Perla saludo indicándole su bolsillo, entonces Aránea desvió la mirada notando como Tela tomaba su cartera lentamente mientras le sonreía y salía corriendo.

    Lo último que pudo escuchar fueron gritos acusándola con su madre y al señor de seguridad escuchando a la madre mientras Tela se cubría de su hermana.

    Tras salir de la tienda comprando lo que necesitaba regreso a casa y empezó a calentar el agua para tener listos sus fideos instantáneos, tras unos minutos ya estaban los fideos listos para comer, ella revisó su celular…sin mensajes, Perla empezó a disfrutarlos mirando la televisión sin nada que hacer…

    Los minutos pasaron, revisó su celular…sin mensajes…miro el exterior de la casa un rato, miro su celular…sin mensajes…estuvo en su computadora…tenía un mensaje, Perla rogaba que fuera de Black...era una oferta para celular.

    — ¡¿QUÉ ESTOY HACIENDO?! ¡He vivido toda mi vida sin tomar el celular y ahora no puedo dejar de revisarlo!

    Perla suspiro frustrada y se dejó caer en la cama, reviso la hora en su teléfono el cual marco que eran apenas las 4 de la tarde.

    — Definitivamente no puedo quedarme así, voy a salir y…podría encontrarme con Zeta o Aránea de vuelta y esta vez pedirle el número de teléfono.

    Tomándose un tiempo para pensarlo salió buscando a alguna de sus amigas por el parque que acudían repetidas veces, al principio dio vueltas sin parar hasta que de repente escucho mucho ruido proviniendo de una dirección y al acercarse, noto que eran Zeta y Aránea peleando intento acercarse a saludar, pero uno de los argumentos pareció aturdir a Aránea y Black tomo a Zeta y se tele transportó lejos antes de que pudiera acercarse.

    Aránea permaneció en su sitio congelada mirando al vacío del espacio mientras Perla se acercaba lentamente para saludarla de reojo.

    — Hola… ¿Me…darías tu número?

    Entonces Aránea extendió las 4 patas arácnidas de su espalda enojada usando dos para formar una resortera con un par de árboles cercanos y con los otros dos sujetó a Perla que no entendía que estaba a punto de hacer.

    — ¡Esto no se quedará así!

    — Aránea…¡¡Esto no me parece una buena ideaaa-!! — Ambas salieron disparadas del suelo dejándolas ver todo el parque desde el aire.

    — Descuida, llevo pantalones cortos bajo la falda — Aránea alzó el pulgar afirmativamente mientras Perla miraba aterrorizada el suelo.

    — ¡¡ESO ES LO QUE MENOS ME PREOCUPA AHORA!!

    Desde el aire Aránea miraba todo el parque sin ver a Black, pero entonces logro verlo cerca de la cascada donde empezaba el rio que creaba el lago del parque que conocían.

    — Objetivo localizado: ¡Iniciando descenso!

    — ¡NO POR FAVOR! ¡¡AAAAH!!

    Aránea disparo hilo de una de sus patas y tras tocar un árbol tiró de él para acercarse a Black y mientras bajaba, tomo a Perla entre sus brazos y con las 4 patas creo una red entre las hojas de los árboles rápidamente haciendo una hamaca de hilo y hojas en el que caer.

    Ambas se quedaron pegadas en la hamaca, Perla al notar que no rebotó, sino que se había pegado le pregunto a Aránea la razón de esto.

    — Ah, el hilo que sale de nuestras patas de araña al inicio está fresco y es pegajoso, tiene que estar unos segundos al aire para que pueda secarse, es como el pegamento.

    Perla miraba ligeramente sorprendida la Raza de Aránea hasta que escucho a Zeta y Black hablar por debajo de los árboles, cerca de la cascada.

    — ¿la cascada del lago?

    — El mejor lugar para relajarse de todo el mundo.

    — ¿Relajarse?

    — Si, es que estuviste varios meses preocupada por mí y, pensé que te vendría bien un lugar para relajarte, aunque sea un poco.

    — Ah…

    Zeta algo decepcionada pensó.

    — “Que estafa, pensé que sería algo mejor, si me quisiera relajar, mejor me voy a un spa.”

    — Aunque igual quería decirte una cosa…

    — ¿Qué sería…?

    Rápidamente Zeta empezó a sacar conclusiones.

    — “declaración, novia secreta, secreto vergonzoso, es Batman, es multimillonario, es una chica disfrazada, ¡No, tiene un clon malévolo de nombre raro que quiere matarlo y tomar su lugar!

    Black se notaba muy avergonzado y nervioso.

    — Pues…

    — ¿Que pasa Black?

    Cabeza de Zeta.

    — “¡Dímelo que me estoy muriendo!”

    — Me gusta alguien, DIOS como cuesta sacarlo de mi sistema…

    —…

    En la mente de Zeta.

    — “Acaba de decir… ¿me gusta…alguien? …si así se pone conmigo no quiero ni imaginar como con esa pobre persona que a él le gusta…”

    Perla estaba sorprendida de escuchar eso, notando como le latía rápidamente el corazón.

    —“¿L-le gusta alguien?”

    Aránea se acercó lentamente a Perla susurrándole al oído.

    — ¿Estas bien? Te ves algo roja.

    — No es nada… — Ella cubrió su rostro hundiéndola en la hamaca de hilo y hojas intentando evitar el tema, mientras Aránea sonreía maliciosamente y Black continuaba hablando.

    — ¡Si ya sé, es incómodo especialmente para mí!

    Black tenía el rostro enrojecido y se mostraba bastante nervioso y lentamente empezó a relajarse.

    — ¿Y quién es esa afortunada? — Empezando a acercarse a él, Zeta le dio pequeños codazos mientras le guiña el ojo mirando a Black de forma interesada.

    — ¿No te basta con saberlo?

    De forma dominante y furiosa Zeta le hace una llave en el brazo izquierdo a Black.

    — ¡¡Dímelo o te rompo el brazo!!

    — ¡¡NO ESE BRAZO NO, QUE ESCRIBO CON ESE!!

    Perla se acercó a Aránea sin mirarla directamente evitando mostrar su rostro sonrojado.

    — C-creo que deberíamos irnos, esto no deberíamos estar escucha- — Mientras miraba al grupo de debajo de los árboles, vio como Aránea se abalanzo sobre Zeta notando que no estaba a su lado.

    — ¡¡Con las manos en la telaraña!!

    Black se alejó rápidamente de Zeta al ser liberado.

    — Gracias Aránea…te debo un helado doble.

    Aránea se sentó sobre Zeta y sonrío de forma cómplice.

    — Puedo colgarla en algún árbol si quieres.

    — No, creo que ella está bien, ¿No me vas a hacer otra llave verdad?

    — Claro que no… ¿ya puedes quitarme esta teoría de la tierra plana de encima?

    Al momento en el que Black parpadeo Zeta ya estaba de cabeza con la boca y el cuerpo entero tapado de hilo y Aránea silbando tranquilamente mientras pateaba piedras.

    — Eh…Pues… ¿Qué haces aquí Aránea? Recuerdo que te dije que nos dejaras solos.

    — No podía dejar que te quedaras con esta vaca verde de dos patas así que fui a buscarte, y no fue fácil lo admito, literalmente volé por todo el parque hasta encontrar este lugar.

    Perla se mantenía oculta entre las hojas rezando que Aránea no dijera que ella también estaba ahí pero antes de poder seguir hablando Black la interrogó.

    — ¿E-está bien? Y me imagino que escuchaste también lo que dije mientras estabas en los árboles…

    — Si y ahora dímelo o te dejo igual que la otra…

    Black dio 3 pasos hacia atrás lentamente mientras hablaba.

    — Hm…mejor…me…voy.

    Y se tele transporto rápidamente despidiéndose con la mano.

    — ¡¡HE!! Era una broma Black, ¡¡vuelve en este mismo instante aquí antes de que lo haga de verdad!! ¡¡Black!!

    Perla medito en las ramas del árbol, se separó de las ramas e hilo y bajo lentamente de él hasta poder por fin estar en tierra firme suspirando de por fin tocarlo, vio a Zeta zarandeándose de un lado a otro en el árbol y Aránea agitando los brazos discutiendo animadamente entre ellas, pensando en detenerlas, pero dio tres pasos hacia atrás y se tele transportó al igual que Black, al único lugar que podría separarse de ambas y aclarar sus ideas.


    En el acantilado…Black se notaba preocupado y nervioso.


    —Ah… creo que hubiera sido mejor no haber hablado de eso…— Él se sentó al borde del desfiladero mirando la ciudad encendiendo sus luces poco a poco mientras anochece y comenzó a pensar:

    — “Ahora una me matara de hambre a menos que se lo diga y otra me colgara de cabeza de por vida…”

    — ¿Hablar de qué?

    Black se hecho hacia atrás y vio a Perla debajo del árbol mirándola con tranquilidad.

    — ¿Desde cuándo estas ahí?

    — Desde hace un par de horas, aunque hasta aquí se escucha el alboroto de esas dos.

    —… ¿En serio? Ojalá tuvieran un botón para bajar el volumen…jeje.

    —…Sí…

    — ¿Pasa algo? Te noto…sería.

    — ¿Realmente quieres saberlo?

    Black se sentó correctamente y mira a Perla preocupado pero seguro.

    — Sí.

    — ¿Recuerdas ese mes qué desapareciste?

    — P-por supuesto…olvidar algo así es difícil.

    — Visite constantemente tu casa preguntando por ti…

    El ambiente se tornó silencioso y ambos se quedaron quietos esperando la respuesta.

    — ¿Y?...

    Perla se mostró muy enojada por esa simple pregunta de Black, que no entendía a qué quería llegar.

    —… “¿Y?” ¿¡Esa es tu respuesta?!

    — No ibas a- — Perla lo interrumpió rápidamente sin dejarlo responder.

    — ¿¡Acaso sabes lo que tuve que aguantar para decírtelo!?

    —…Pe-

    — Cuando estuviste perdido por un mes… fui cada día a tu casa a preguntar si ya te habían encontrado, estaba muy preocupada de ti ¡pero un día llegaste como si nada hubiera pasado! ¡Todo ese tiempo preocupada por ti pero estabas como si nada hubiera pasado!

    — Perdón por haberte preocupado tanto, pero yo no…pensé lo que hacía…

    — Como…pudiste sobrevivir un mes en un bosque…y además de no tener ni un rasguño…haber perdido el ojo rojo que tenías…claro estaba feliz de que estuvieras bien pero… ¿¡Cómo?!… ¿Qué hiciste para que no te encontraran y estar tan feliz de la vida mientras estaba sufriendo esperándote?…

    — ¡Te dije que no lo sé!

    — ¡Tu deberías saberlo, eras el que estaba perdido!

    — ¡No eres la única que quiere saber que estuve haciendo todo ese tiempo! todo ese tiempo desperdiciado…cuando pude haber pasado más tiempo contigo o las personas que me rodean…

    — ¡No puedo más contigo! ¡Déjame sola!

    Al terminar de decir eso corrió y se tele transporto.

    — ¡Perla! por qué haces esto…

    Black se tele transporto a la casa de Perla, la ve corriendo y llorando a su habitación, para evitar que corriera la agarro del brazo deteniéndola.

    — Perla, escúchame ¡por favor!

    — ¡¡Déjame!!

    Perla se tele transporto una última vez con Black; Se ve la catarata blanca por la luz de la luna llena y el río se ilumina levemente por el reflejo de la luz, el bosque se ve totalmente vacío a pesar de los sonidos que hay en él.

    Perla se suelta de Black y se aleja de él.

    — ¡Suéltame!

    — Espera…este lugar…tu no lo conocías… ¿Cómo llegamos aquí?

    — …

    — Perla…

    — Te vi con Zeta en este lugar, estaba en el parque buscándote y cuando te encontré, te vi con Zeta y Aránea, parecían pasarla bien juntos y los seguí desde lejos con Aránea hasta este lugar…

    — ¿Por qué?...

    — Tenía miedo…de que…me dejaras de lado, siempre has sido amigable y sincero, parecías tan feliz junto a Zeta que me sentí horrible al pensar que me podría separar de ti y trataras de olvidarme, pero si no estás conmigo ya no…ya no sería como antes…

    Black abrazo a Perla tratando de consolarla.

    — Yo quiero estar contigo para siempre…siempre lo quise…

    — ¿Entonces porque me has hecho tanto daño? ¿Por qué te alejas de mí?

    — Nunca quise hacerte todo ese daño…

    — Pero lo hiciste… ¿cómo quieres que te perdone después de hacerme sufrir tanto?

    — No lo sé…no sé qué hacer para compensarte.

    Perla se trataba de soltar, pero Black se negaba a soltarla y la abrazaba con más fuerza.

    — ¡Déjame ir! No puedes cambiar lo que hiciste…

    Ella siguió tratando de soltarse con fuerza.

    — Pero quiero intentarlo de todas formas…de alguna manera…

    — ¡Entonces dímela! ¡¡Dime que puedes hacer para arreglar lo que me hiciste!!…

    Black empezó a pensar bastante nervioso por no saber qué decir.

    — “No tengo nada para compensarla…ni las palabras ni mis acciones serán suficiente para compensarla…solo hay algo que quiero y es que este conmigo para siempre, pero como…como puedo”

    — Si no tienes como, déjame ir ahora mismo.

    Black estaba ruborizado totalmente, pero dijo las palabras que quería decir.

    — Ah… ¡Un dia entero!

    Perla dejo de forcejear y miro a Black decepcionada.

    — Sé que no es suficiente, sé que no soy el mejor para estas cosas, pero te lo voy a compensar dándote el mejor día de tu vida…así que, por favor, no…te vayas…

    — Hm…

    — Por favor Perla, déjame compensarte… ¡Por favor!

    Perla se notaba bastante descontenta con la respuesta, pero veía que él realmente intentaba ser más cercano.

    —…Esta bien, acepto…

    Perla dejo de intentar separarse de Black, pero manteniendo su distancia.

    — Más te vale que no lo eches a perder…

    Black mira a Perla con los ojos llenos de felicidad y una gran sonrisa.

    — Es lo que menos desearía en este mundo…

    — jejeje…

    Ya habiendo liberado la tensión, ambos se separaron algo avergonzados, Black siendo el primero en hablar.

    — Oye…

    — ¿Qué? …

    Black se veía nervioso, ella solo lo miraba preguntándose qué quería.

    — ¿Puedo tele transportarme contigo? Me quede sin saltos…

    — No.

    — ¡Pe-pero no quiero caminar hasta casa a esta hora!

    Las nubes se empezaron a agrupar y cayeron algunas gotas de lluvia sobre Black y Perla empeorando la posición de Black.

    — ¡Además está lloviendo!

    — ¡No puedo por qué tampoco tengo saltos! ¡Tonto!

    — ¿Eh?


    Ambos se quedaron bajo la lluvia un momento pensando cómo superar aquella situación.


    Entonces antes de que terminaran de mojarse Black tomó la mano de Perla sin avisar y tiro de ella tomándola por sorpresa.

    — ¡Eh! ¡¿Black?!

    Tras dar tres pasos Black aguanto el aliento y se teletransporto una cuarta vez llevando a Perla con él apareciendo en el living de su casa.

    — ¡Agh! ¡E-eso dolió más de lo que creí! — enrollándose en el suelo trataba de aguantar el dolor de forzar demasiado su cuerpo.

    — ¿¡Por qué hiciste algo tan tonto!? ¡Sabes muy bien que no debemos hacer eso si no es una completa emergencia!

    — Estabas fría…

    — ¿¡Y eso que importa!?

    — Te dije que te iba a dar ese día solo para ti, no puedo dejar que te enfermes un día antes de que pase…

    Mientras le respondía lo levantaba del suelo y lo sentaba en uno de los sillones de la habitación.

    — E-eso no te excusa, no deberías jugar con tu vida de esa manera, sabes que si intentas un quinto salto estarás muerto antes de lograr llegar a tu destino…

    — Caminaré a casa.

    — ¿Sin paraguas?

    — ¿No te molestaría prestarle uno a este tonto chico que no mira el clima en la tv?

    — No hay caso contigo…te prestaré uno.

    — Gracias…

    Buscando cerca de la puerta de entrada tomo un paraguas negro y lo dejo cerca de Black y agradeciéndole se puso de pie algo adolorido con el paraguas en mano.

    — Paz Perla, descansa.

    — Paz, cuídate por favor.

    Black sonrió y salió de la casa dejando a Perla sola en el living de su casa, ella miro por la ventana hasta ver como Black caminaba hasta un punto que un taxi pudiera recogerlo e irse, cuando lo hizo ella se lanzó al sofá y grito contra la almohada ahogándolo por completo.

    — ¡No debí decir todas esas cosas horribles! ¡Pero realmente quería sacármelas del pecho! ¡Pero no quería decírselas directamente! ¡Ahora de seguro parezco una desagradecida! Y para añadir…

    Perla rememoró la frase que dijo Black.

    — “Te dije que te iba a dar ese día solo para ti, no puedo dejar que te enfermes un día antes de que pase”

    —¡¡AAAAAHH!! ¡¿COMO PUEDES DECIR COSAS ASÍ?!

    Los gritos ahogados de Perla se escucharon por toda la casa, al igual que los de Black al llegar a casa encontrando a Zeta lista para hacerlo pagar por dejarla colgada en el árbol con Aránea.





    — Zeta se veía enojada hoy, ¿Será por Black?...
     
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  17. Threadmarks: Capítulo 10: ¿Familia?
     
    Darlich

    Darlich Howo

    Sagitario
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    4 Enero 2020
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    Pluma de

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    Escritor
    Título:
    Cherry World - Primavera (1er Libro)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    18
     
    Palabras:
    3667
    Han pasado varias semanas desde la cita de Black y Perla, compartiendo más tiempo juntos, Zeta ha tratado de controlar sus hábitos sonámbulos sin éxito, Harvi fue de viaje a Inframus para disfrutar unas vacaciones temporales, Flame ha estado visitando a Black con Melisa un par de veces por semana y Aránea y su hermana Tela siguen ayudando a su madre con su trabajo.

    Las aves cantaban fuera de la habitación y la luz entra e ilumina el rostro de Black, junto con un despertador sonando en la habitación.

    — Hmmm… que alguien apague la luz…

    — Que pereza…hazlo tú…

    Black al escuchar la voz de Zeta se levantó de la cama y giro el colchón de la cama levantándola y tirándola al centro de la habitación.

    — ¡Ah! ¿¡Porque haces eso todo el tiempo?!

    — ¡Voy a hacerlo hasta que dejes de entrar a mi habitación mientras duermo! ¡Ya van tres cerraduras que rompes este mes!

    Zeta se levantó del suelo protestando enojada.

    — ¡Que no es mi culpa, sabes que soy sonámbula!

    — Y…volvemos con la misma excusa…

    — ¡Agh! ¡Voy a hacer el desayuno!

    — Si por favor, 4 panes y un té con 4 cucharadas de azúcar.

    Zeta salió de la habitación resignada a la cocina.

    — ¿¡Nunca te han dicho que comes demasiado?!

    — Cada día de mi vida.


    Black cerró la puerta y unos minutos después desayuno con Zeta tranquilamente hasta terminar de comer.


    — Ah… quede satisfecho…

    — Siempre dices eso y luego te comes 4 paquetes de galletas, 2 de papitas fritas y una bebida de un litro y medio…

    — ¡No te metas en mis asuntos ¿SÍ?!

    — ¡Eres un barril sin fondo!

    Zeta enojada acerca la cara colocándose sobre la mesa. Black por su parte le respondió de la misma manera acercando el rostro sobre la mesa.

    — ¡Tu una sonámbula acosadora!

    Black y Zeta chocaron las cabezas enojados y antes de que empezaran a gritar más alguien toco la puerta.


    — ¡Hola! ¿Hay alguien ahí?

    Black y Zeta contestaron al unísono.

    — ¡NO!

    Perla se tele transporta a dentro de la casa y cruzando los brazos miró cansada a ambos.

    — ¿Otra vez están peleando?

    Otra vez, ambos contestaron al mismo tiempo.

    — ¡¡EL/ELLA EMPEZÓ!!

    — Black, ¿quieres ir a jugar Super Maria Sister en mi casa?

    — ¡Claro!

    Black dejo de chocar cabezas con Zeta, haciéndola caer sobre la mesa.

    — Vamos ahora, tengo todo listo.

    — Au, bueno, yo voy a salir de todas formas.

    Zeta tomo una bolsa negra y reviso sus bolsillos viendo que no le faltara nada.

    — Siempre sales en la mañana, la tarde y cuando va a anochecer… ¿A dónde vas tantas veces a la misma hora?

    — No te preocupes, no es nada malo.

    Zeta camino rápidamente a la puerta y se fue sin decir nada más dejando a Black confundido por su necesidad de evadir el tema.

    — Que raro…generalmente se despide.

    — ¿No crees que tenga que ver con su pasado?

    — Ahora que lo mencionas…ella nunca habla de sí misma.

    Black permaneció en silencio meditando con los brazos cruzados unos segundos.

    — Sigámosla, igualmente no me gusta dejarla sola, siento que habrá más problemas si lo hago.

    Perla asintió dándole la razón a él lamentándose de saber que era verdad.


    Black y Perla siguieron a Zeta por las calles de la ciudad tomando su distancia de ella sin perderla de vista hasta que Zeta giro en un callejón oscuro en una de las calles.


    El chico con bufanda respiraba pesadamente mientras su acompañante lo miraba sorprendida.

    — ¡¿Cuánto…camina…esta mujer?!

    — Tienes una horrible condición física…y no hables tan alto, llamaras la atención…


    Zeta se acercaba a la figura de alguien en una esquina del callejón, bastante pequeña, cubierta de ropa algo sucia, cabello café, liso y sus ojos celestes que no parecían naturales de tan claros que eran…

    — Perdón si tarde demasiado, te traje el desayuno.

    Ella señalo a la bolsa negra que lleva en la mano y de ella saco un almuerzo listo para servir a la pequeña niña.

    — ¡Ah! Señorita Zeta…ya regreso

    — Ya te dije que podías llamarme “Zeta” a secas, no podría considerarte a ti una extraña a este punto.

    Black miraba desde la orilla del callejón meditando sobre lo que veía.

    — “¿A este punto? ¿Cuánto tiempo lleva haciendo esto…?”

    — Bueno, empecemos con el jugo.

    Zeta saco una botella de la bolsa, pero Black se tele transporto tocando su hombro, dándole un susto saltando de la impresión.

    — No vamos a empezar nada hasta que me expliques esto.

    Perla apenas se percató que él no estaba a su lado entro en el callejón viendo a Black esperando respuesta y a Zeta sorprendida con la caja de jugo en las manos.

    — ¿Black?

    — ¿¡Black!?

    — ¿¡Cuánto tiempo llevas haciendo esto?!

    — Señor Black, no la culpe a ella, ¡Yo le estado pidiendo que haga esto!

    — Disculpa niña, esto es algo que discuto con ella…

    — ¡Es mi culpa!… yo no te dije nada sobre esto porque creí que no la aceptarías en nuestra casa, por lo que hice esto para que ella no estuviera…sola en la calle…¡Es una niña demonios!

    Black entendía perfectamente la situación y siguió tratando de explicarse algo impaciente.

    — ¿Me quieren dejar terminar…?

    Perla se interpuso entre Black y Zeta protegiéndola con su cuerpo.

    — ¡No las culpes de esto! ¡Tendrás que pasar sobre mí si quieres hacerles algo malo!

    Sin entender por qué haría algo así Black permaneció de pie mirando al trio dramatizar.

    — ¿A ti que te pico?... ¡¡DEJENME TERMINAR!!... Sé que no podemos tener a alguien más en la casa porque no hay más habitaciones, además no somos orfanato, así que tendremos que dejara en uno para que no siga en estas condiciones…

    Zeta intento explicarse.

    — Eso quería hacer en un principio…pero es que…

    — No quiero alejarme de la señora Zeta… si me adoptan ya no la volveré a ver.

    La niña abrazaba llorando a Zeta por la espalda fuertemente.
    — ¡No quiero dejarla!...

    — Oriana…

    Perla algo insegura, dio una solución para el problema.

    — ¡Que…que se quede en mi casa!



    Procesando…



    Black y Zeta se sincronizaron sorprendidos reaccionando al unisonó.

    — ¡¿QUÉ QUE?!

    Zeta se levantó de un salto sorprendida y alegrada tomando las manos de Perla esperando que dijera la verdad.

    — ¿¡En serio Perla?! ¡¿Podrías hacer eso por mí?!


    La niña se sorprendió y con brillo en los ojos ansiosa preguntó a Perla si era verdad, ella asintió con la cabeza haciendo que la niña corriera a abrazarla.


    Black permaneció en silencio unos momentos y luego le preguntó a Perla la razón.

    — Em…es que…me da pena alejarla de Zeta, se nota que le tomó cariño… además tengo varias habitaciones que sobran, puedo usar alguna como su habitación.

    Oriana la miraba ilusionada pensando como sería su habitación y la abrazaba con más fuerza.

    — ¡Gracias! Muchas gracias…

    Zeta se notaba algo incomoda con la idea, pero acepto dejar a Perla a cargo de Oriana.

    — Se qué no hablamos mucho entre nosotras, pero confió en que podrás cuidarla bien en tu casa.

    — La tratare como su fuera de mi familia, aunque tendrán que ayudarme con sus estudios.

    Black al escuchar eso le pregunto a Oriana sobre el tema.

    — Espera… ¿Cuántos años tienes?

    — Tengo 8 años.

    — Hm, bueno vamos a la casa de Perla para que te quedes ahí…

    Perla se separó de Oriana e inclinándose tomo a la niña en su espalda cargandola.

    — Ven Oriana, súbete a mi espalda.

    Ella se inclinó y dejo descansar a Oriana en su espalda, mientras Zeta la observaba aliviada.

    — Ya te aprecia mucho…

    — No tanto como a ti…jeje — Zeta sonrió con el cumplido de Perla, mientras Black la miraba de reojo.

    — Quien pensaría que tienes madera de niñera…

    — ¿¡Niñera?!

    Perla trato de hacer que ambos dejaran de pelear, indicándoles que vieran a Oriana que dormía plácidamente en su espalda.

    — Eso fue rápido…

    — Paso muchas emociones fuertes en una tarde, vamos a tu casa Perla.

    — Sí.


    Después de caminar hasta la casa de Perla, Black se cansó en medio del camino obligando a Zeta cargarlo el resto del camino, llegaron a casa de Perla y dejaron a Oriana en el sofá descansando.


    Black se maldecía a si mismo sentado en uno de los sofás del living.

    — ¿¡Porque tengo tan mala condición física?!…

    Zeta le dio una respuesta directa.

    — Tal vez porque lo único que haces cuando sales es comer cerca de 3 kilos de comida por día y a jugar en tu computadora por la noche…

    — ¡No son tres kilos…! solo son dos…

    — Sigo sin entender por qué eres tan delgado…

    Usando su delgado estomago como tambor Black respondía a su pregunta.

    — Yo tengo la teoría de que tengo un agujero negro en el estómago.

    Perla se rio ligeramente afirmando su teoría.

    — Eso tendría sentido.

    Zeta y Perla se reían mientras Black descansaba en un sofá aparte del de Oriana, mirándola distraído hasta que Zeta empezó a hablar.

    — Bueno…supongo que querrán saber cómo me topé con ella…

    — No te obligare a decirlo si no quieres, hiciste lo que te parecía correcto, pero no me escondas cosas así — Black se mostraba descontento respecto al tema, entonces Zeta continúo hablando.

    — Si…Bueno, Empezó cuando una tarde salí a comprar algo para cocinar, y de paso mirar algunas tiendas de ropa…

    Sin sorprenderse él le dio un comentario a Zeta.

    — ¿Porque no me extraña?…

    — ¡Sabes que me gusta la ropa!…bueno, mientras estaba pasando por el parque y la vi mirando una manzana en un árbol, al principio la ignoraba, pero después volví a mirar y la vi trepando hasta casi caer del árbol, deje corriendo las bolsas a evitar que se cayera, obviamente le pregunte: “¿¡Porque hiciste eso!?” y me dijo que “Es que tenía hambre” con verla con la ropa que tenía ya me podía hacer una idea de su situación, ella me conto que ella tenía padres pero murieron en un incendio, no tenía abuelos ya que murieron antes del incendio y sus padres no tenían ningún familiar cercano para que cuidara de ella, los amigos de trabajo de sus padres no podían aceptarla tampoco…estaba sola…sin nada, yo no pude decirle adiós a esos ojos… y pues, cuide de ella lo mejor que pude, la iba a buscar en la misma parte todos los días, le daba de comer, jugaba un rato con ella y después me iba a casa.

    Perla le pregunto preocupada.

    — ¿Todo este tiempo estuviste haciendo eso?

    — Si, tenía pensado colarla en mi habitación mientras no estaba Black…jeje.

    — Hmm…Hiciste algo muy bueno, estoy orgulloso de haberte recogido de la calle, buena chica, toma tu galleta.

    Black le ofreció una galleta a Zeta totalmente desinteresado, ella tomo la galleta y se la lanzo a la cabeza.

    — ¡¡Ni que fuera perro!!

    — ¡Voy a cuidarla bien por ti, voy a enseñarle a ser una ciudadana decente!

    A Perla le empezaron a brillar los ojos llenos de motivación y felicidad.

    — Todavía no entiendo porque la dejaste estar en tu casa…no es por ser desagradecida…es que, me resulta extraño.

    —Bueno…tengo que admitir que hay algo en ella que…me dice que tengo que cuidarla, además tenemos que ayudarla lo mejor que podamos, apenas tiene 8 ¿no?

    Black afirmaba la idea para ayudarla.

    —Sí, conozco a alguien que puede hacerle ropa de su edad, aunque…

    Perla noto como Black se quedó callado al final de esa oración.

    — ¿Aunque…?

    — Nada, esto le va a doler a mi cartera…

    — ¿Por qué?

    — No necesitas saberlo y ahora mismo estoy cansado psicológicamente como físicamente para hablar del tema.

    — Hmmm malo.

    Zeta solo pudo reír levemente mientras descansaba.

    — Jejeje…si, yo también, suficientes emociones por hoy, voy a dejar a Oriana en tu habitación…

    — Está en la penúltima puerta al final del pasillo del segundo piso.

    — Bien.

    Zeta fue subiendo las escaleras mientras Perla seguía insistiéndole a Black sobre que hablaba antes, mientras él fingía arrastrarse por el sofá en un intento vago de escapar.

    — Descansa…mañana será otro día — Ella se fue de la habitación y apago la luz, acabando el día bastante temprano.


    Al día siguiente en la casa de Perla, Black y Zeta van para hablar el tema de la ropa, Zeta se notaba algo tensa y apenas se vieron en la puerta ella se abalanzo a Perla preguntando cosas sin parar.


    — ¡Hola!

    — Hola, como te fue con O-

    — ¿¡Como esta ella?! ¡¿No tuvo un accidente?! ¿¡Bebió lo suficiente?! ¡¿Come bien?!

    — Eh… ella está bien, ¿qué haremos sobre que ropa le vamos a comprar?

    Black al recordar el tema sentía como un aire frio recorría su espalda sintiéndose incómodo.

    — Pues, ya la tienen lista, solo tenemos que ir a buscarla, Zeta acompáñame por favor, no creo que pueda cargarla toda yo solo.

    A Zeta le sorprendió la rapidez con la que ya tenia respuesta, pero como era para Oriana, prefirió omitir los detalles de cómo la consiguió.

    — E-está bien… ¿Y dónde queda?

    — Yo sé dónde, tu solo sígueme, si quieres nos acompañas Perla.

    — ¿Ah? no, no quiero dejar a Oriana sola mucho tiempo…y menos cerca de mi computadora…


    En la habitación de ella, Oriana estaba mirando los libros de la habitación, y concentra su mirada en la computadora.

    — Ah…estoy aburrida…quiero hacer otra cosa… ¿Hm? ¡Videos de gatitos! ¿Ah, y esta carpeta? ¿A-ni-me?

    — Algo está pasando por ahí, mejor la voy a mirar ahora.

    — Ok, nosotros vamos por la ropa, paz.

    — Paz…


    Zeta y Black caminaron hasta una casa de estilo gótico algo lúgubre, aunque con letreros bastante llamativos en las ventanas y en la puerta que permanecía abierta, en los marcos de las ventanas se veían vestidos y ropas demostrativas tanto simples como elegantes.

    — Hmm… es un sitio extraño para vender ropa…

    Black entro a la oscura recepción con Zeta sin poder ver a nadie en el mostrador y el interior de la casa parecía vacío, aun así, llamo preguntando por lo que él venía a buscar.

    — Hola, vengo por la ropa que ordene.

    Zeta miro alrededor sin poder ver a nadie.

    — No parece que allá alguien en casa…

    Black saludo al mismo tiempo que Zeta pudo reconocer la figura que se acercaba de entre la oscuridad de la casa, el cuarto de repente se ilumino mostrando vestidos y telas en las paredes y en los mostradores, con múltiples estilos y diseños ornamentados.

    Un pasillo detrás del mostrador enseñaba la cocina de la casa y unas escaleras al piso de arriba, en la esquina derecha del mostrador había una puerta, posiblemente un pasillo para pasar al jardín de atrás y/o a la sala de estar de la casa.

    Zeta saltó detrás de Black

    —¡¡AH!!

    — Hola Aránea, ¿cómo te ha ido?

    Al escuchar el nombre de la chica ella se separó rápidamente de él y se abalanzo al mostrador.

    — ¿Eh? ¿¡Aránea?! ¡No recordaba que esta era tu casa!

    — ¡Hola Black! Y si, esta es mi casa, recuerdo cuando me pediste arreglar la bufanda de Black, aquí fue donde lo hice, la ropa que pediste ya está lista, ven al salón.

    Antes de que pudiera guiarlos a través de la puerta detrás del mostrador una figura bajo por las escaleras cercanas a la cocina.

    — Bienvenidos a mi casa, ¿les sirvo algo de té?...

    Zeta pregunto mirando a todos lados nerviosa.

    — ¿Quién dijo eso?


    Una mujer alta, de pelo liso hasta las caderas de color negro y con un vestido totalmente negro y largo de una pieza, las hombreras redondeadas y con una diadema de araña en el torso del vestido, con guantes muy delgados hechos de hilos con diseños de telaraña, ojos rojos como rubíes, una sonrisa pasiva y una voz calmada y agradable termino de bajar las escaleras para acercarse a Black y a Zeta.

    Black miro a Zeta y la regaño por la forma descuidada en la que le hablo, ella embobada viendo a la mujer se despabilo y se disculpó.

    — ¡Ah! lo siento, me llamo Zeta, un gusto.

    Ella solo hizo un gesto con la mano indicándole que se tranquilizara mientras no dejaba de hablar tranquilamente.

    — Igualmente, me llamo Widow, pero me pueden decir Widy.

    — Eh…bueno…

    — Hola…Widy, ¿dónde está la ropa que ordene?

    Widow caminó rápidamente hacia Black y lo abrazo fuertemente mientras el intentaba mantener distancia sin éxito, mostrando un tono triste mientras le preguntaba a Black.


    — ¡Hola Black! hace tiempo no me visitas, ¿ya no quieres tomar el té con nosotras?

    Aránea intento detener a su madre desde lejos.

    — ¡¡MAMA!! ¡Ya hablamos de eso!

    Peleando por escapar él afirmaba con la cabeza lo que había dicho.

    — Lo siento…la emoción de los reencuentros jeje…tanto tiempo sin ver a alguien hace que lo extrañes.

    Tomando distancias de Black, reía ligeramente, mientras el se recuperaba.

    — Gracias…

    Él al dejar de ser abrazado por Widow miro a Zeta que estaba congelada con la situación, para después quejarse con Black con todas las ganas que tenía.

    — ¿¡Desde cuando te llevas tan bien con ellas?!

    — ¿Crees que cuando tu ibas a ver a Oriana me quedaba en casa contemplando el pasto?...

    — ¡Pero mínimo dime que vas a ver a…! Oh…

    — ¿Coincidencia?

    — Cállate…

    Widow inclinándose ligeramente paso la mano por delante de la vista de Black llamando su atención, indicándole unas cajas que estaban siendo traídas por Tela y Aránea.

    — Bueno, aquí está la ropa que ordenaste.

    — Oh…muchas gra- — Widow lo detuvo abriendo uno de sus ojos rojos dando una mirada inponente a la vez que persuasiva.

    — Pe~ero antes, tenemos que hablar de negocios…

    Widow se posicionó detrás del mostrador sonriendo tranquilamente indicándole a Black que se acercara para ver los detalles de la compra.

    — Ah…claro.

    Black se acercó al mostrador mientras que Tela y Aránea vigilaban las cajas como guardianes de discoteca con una sonrisa en el rostro de ambas mientras tanto Widow daba los detalles de la compra.

    — En cada caja tienes 6 camisas, 3 manga larga y 3 manga corta, también un par de pantalones con una chaqueta, y ropa interior en las tallas que me dijiste por teléfono.

    Zeta en ese momento pensó:

    — “El… ¿cómo sabía que talla era Oriana…?”

    — Si te llevas 3 cajas te daré un descuento del 25% ya que estamos hablando de alguien que las necesita totalmente…

    — Hmm es una buena oferta… y ¿cuál sería el precio total?

    — ¿Directo al grano? Típico de ti, el precio sería de 112.500 Gurs en total, añadiendo el descuento.

    — Uf...bueno me parece buen precio, aunque me vas a volver pobre si sigo visitándote...aun así, creo que no podemos cargar todas las cajas a la vez…

    Aránea alzó la voz llamando la atención de Black trayendo consigo un carrito de feria desde el fondo del pasillo al mostrador.

    — ¡Nosotras tenemos tu solución!

    Iluminaban desde arriba el carrito de feria como si estuviera en un comercial, Black se veía confundido a la vez que sorprendido de que planearan inclusive eso.

    — Eh, ¿Gracias? — Él se acercó lentamente para tomar el carrito pero Aránea lo bloqueo.

    — No no no~o tienes que pagar extra si la quieres…

    A Widow le salió una lágrima de orgullo al escuchar a su hija.

    —Crecen tan rápido…

    Black rendido e irritado acepto pagar por el carro de feria.

    — Toma...

    — Gracias.

    Zeta mientras veía a Black pagar hablo en voz baja.

    — De tal palo tal astilla…

    Con ayuda de Zeta, Black levanto dos de las cajas y las coloco en el carrito de feria.

    — Bueno, yo me llevo esta — Zeta levanto la caja por encima de su hombro indicando que se la llevaría así.

    Zeta y Black llevaron las cajas fuera de la casa y Widow con Aránea se despidieron desde la puerta sin dejar de sonreír.

    — Gracias, vuelvan pronto, no olviden recomendarnos.

    Zeta solo pudo despedirse mientras sujetaba la caja por encima de su hombro algo nerviosa.

    — Si…Adiós…

    Ambos se iban caminando a casa de Perla y en el camino Zeta empezó a hablar.

    — Cuando lleguemos a casa tengo unas muy buenas preguntas que hacerte…

    Black se dijo a sí mismo al escuchar eso.

    — “Esta no me sacara las respuestas, aunque muera en el intento”

    El celular de Black empezó a sonar y mientras manejaba el carrito contesto.

    — Ah, hola Perla.

    [Celular: — ¡BLACK! ¡Ha pasado algo muy (palabra inentendible para la humanidad)! ¡Rápido!] — Después de decir eso Perla colgó la llamada dejando a Black mirando su celular sorprendido.

    Zeta vio como Black se detuvo de repente y le pregunto qué le sucedía.

    — Te encargo las cajas — Apenas término de decir eso retrocedió dando tres pasos hacia atrás y tele transporto a la casa de Perla.

    — ¡¡NO ME DEJES CON TODO ESTO A MÍ!!


    En casa de Perla, Black apareció dentro de la casa.


    — ¡¿Que paso!?

    Black miro por toda la casa y encontró a Perla llorando y sonriendo en el suelo afuera de su habitación.

    — ¡¿Que paso Perla?!

    — Oriana…

    Black acerco su mano a la perilla de la puerta esperando lo peor…


    Unos minutos más tarde.


    — ¡¡AAAAHH!!

    Zeta soltó la última caja en la entrada de la casa de Perla

    — ¡Lo conseguí! ¡Traje todas las cajas yo sola! Más les vale tener una razón MUY buena para dejarme sola…

    Al notar que la puerta estaba abierta la abrió lentamente, camino por la casa hasta pasar por el pasillo del segundo piso y vio a Black y Perla en la puerta de la habitación

    con una sonrisa tirados en el suelo.

    — ¿Black?… ¿Perla? ¿Qué les paso? ¿Porque la sonrisa de foca retrasada?…

    — Oriana…habitación de Perla…

    Zeta ve la puerta entre abierta, se asomó para encontrar a Oriana en la computadora de Perla y al no ver algo raro entro confundida.

    — ¿Oriana?

    Oriana volteo sonriendo felizmente

    — ¡Ah! Hola…


    Onee-san (Hermana).


    — ¿O-onee…? espérame un poco.

    Zeta salió corriendo de la habitación y entra al baño para vomitar arcoíris. (No es broma)

    — Ni ella pudo soportar tanto castigo.

    — Si…Quien diría que encontraría mi carpeta de animes…

    — ¿Cómo te llamo a ti?...

    Perla respiro profundamente.

    —…Okaasa (Madre)… ¿y a ti?

    —…Otuosan (Padre)…creo que internet, es una mala influencia…

    Desde el baño se pudo escuchar la voz agonizante de Zeta.

    — ¡Borren su memoria por favor!…

    Terminando de decir eso, continúo con su labor.







    — ¡Que frío hace aquí dentro! …necesitaré un par de sabanas extra…
     
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  18. Threadmarks: Capítulo 11: Polvo De Lo Que Fue
     
    Darlich

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Amistad
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    18
     
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    El despertador sobre la mesilla cerca de la cama empezó a sonar, Black intento ocultarse debajo de la almohada en un débil intento de seguir durmiendo.

    — Hm…Que flojera despertar…

    — Si…la cama es muy cómoda…tampoco quiero levantarme…

    Zeta se estiro volviendo a acurrucarse entre las sabanas, Black apenas logro escucharla se mostró molesto con su presencia en la misma cama, sacando la cabeza de debajo de la almohada y girando su cabeza mirando a Zeta que sabía que estaba en problemas.

    —…

    —…Rayos…

    — ¡¡SAL DE MI CAMA AHORA MISMO!!

    Black saco a Zeta de la habitación a empujones hasta hacerla chocar con la pared frente a la puerta de la habitación y ella se quejó enojada.

    — ¡Au! ¡Se más cuidadoso, ya te he dicho que no es mi culpa!

    — ¡No me interesa, solo deja de hacer eso! ¡Además roncas al dormir!

    — ¡YO NO RONCO!

    — ¿Ah no?

    Black saco el celular y puso una grabación de anoche: Se escuchaban ronquidos de fondo.

    — ¡E-e-esos pueden ser los ronquidos de cualquiera!

    Él adelanto la grabación un poco y se la volvió a mostrar:

    — “Black… no te comas mi algodón de azúcar…”

    Zeta totalmente avergonzada y derrotada se retiró lentamente a la cocina.

    — Yo…mejor voy a preparar el desayuno…


    Zeta fue a la cocina y empezó a cocinar; Unos quince minutos después el desayuno ya había sido devorado.


    — Gracias por la comida.


    Black recogió su plato y lo dejo en el lavaplatos para limpiarlo y secarlo para dejarlo en el mueble por debajo del lavaplatos, Zeta por su parte todavía devorando su desayuno miraba desconfiada a Black preguntándole que iba a hacer.

    — Y… ¿qué vas a hacer ahora? ¿Vas a visitar a Perla sin avisarme? ¿Dar un paseo por el parque? ¿Conquistar la capital?

    — Hmm…voy a jugar en el computador un rato.

    — ¿Eso es todo? Que aburrido, vamos, salgamos a algún lado para compra- ¡digo! que veamos que hay en las tiendas jeje…

    — Na, he salido mucho últimamente, quiero viciarme a algo…

    — Me aburre~es… bueno, si no quieres salir, voy a salir yo con una amiga para ver ropa nueva.

    — ¿Tienes amigas…?

    — ¿¡Crees que soy una anti-social!?

    — Nunca dije eso…

    Zeta se quedó en blanco después de esa respuesta y simplemente se despidió.

    — Ah…bueno… ¡pues ya me voy!

    Apenas termino de decir eso tomo las llaves de la mesa y se fue de un portazo, dejando a Black con la mesa todavía por recoger y limpiar.

    — Como siempre, una exagerada…

    Él después de limpiar y ordenar entro a su habitación y empezó a jugar en la computadora por unas horas.


    [Computadora: Llamada entrante de: Harvin_xl]


    — ¿Hm?

    Una voz ligeramente más grave sonó en los audífonos de Black, reconociendo que era Harvi a pesar de intentar sonar como otra persona.

    — Muy Buenas, criaturita del señor.

    — ¿Puedes dejar de hacer eso? Eres muy poco original jeje…

    — No, ¿y cómo te va?

    — Pues bien, aquí, tranquilo, matando un jefe final de un juego…lo normal.

    — Hm…que interesante, ¿quieres salir un rato? Podemos jugar en una sala de Árcade que hay cerca de mi casa.

    Black fingió que se le rompía el corazón dramatizando exageradamente sentado en su silla.

    —…Justo…en la infancia… ¿Va a venir Flame también?

    — Claro, aunque tú pagas tus fichas para jugar.

    — Pos ok… ¿cuándo nos vemos?

    — Como a las 6:30 fuera del Árcade.

    — Ok, paz.

    — Bye.

    [Computadora: Video llamada cortada]

    — Bueno, será mejor que me vaya preparando…


    Unos minutos después.


    — Bueno, ya casi son las 6:30 eh…llaves, celular, audífonos, monedero de abuelita, listo…ahora que lo pienso, debería dejarle una nota a Zeta por si acaso…ya veo que después se molesta conmigo por no decirle nada…

    Tomando un papel y lápiz escribió una nota a Zeta diciendo que va a salir a jugar a las máquinas y la coloco debajo de la puerta.

    —Ya, hora de irme.

    Dando tres pasos mientras tarareaba se tele transportó frente al Arcade en el que ya estaban Flame y Harvi esperándolo siendo Flame el primero en hablar.


    — Justo a tiempo, ya iba a ir a buscarte.

    — Déjame ser, tú sabes que prefiero tomarme las cosas con calma.

    — Te aprovechas de lo rota que es tu habilidad de tele transportarse.

    Harvi interrumpió su discusión indicándoles el edificio delante de ellos.

    — Ya, vamos adentro, tienen de todo aquí y quiero divertirme.

    Flame miraba competitivamente a Black y viceversa.

    — Te apuesto que hago un mejor score que tú.

    — Quiero verte intentarlo…


    En otra parte hace unos 30 minutos…


    Zeta saludaba a alguien a la distancia en una estación de tren.

    — ¡Hola Bianca!

    Ella saludaba a una chica de cabello blanco, despeinado y esponjado hasta los hombros, pequeña de estatura, con una sonrisa titubeante, y una camisa negra con diseños de costillas de hueso rectos terminando en puntas, pantalones cortos deportivos de color negro con una ligera franja blanca al final de las rodillas, con ojos grises y ojeras como si no durmiera en días, su voz era pausada y pasiva.

    Bianca saluda lentamente a Zeta mientras se acerca.

    — Zeta…cuanto tiempo…

    — Sigues igual de temblorosa que como cuando nos reconocimos hace un año.

    — ¡Son los nervios! Tú sabes que...no me gusta salir afuera...

    — Si, Si…pero aun así te gusta estar con tu hermana mayor ¿cierto?

    Bianca jugueteaba con sus dedos mientras respondía.

    — Eh…tú sabes que si…

    Zeta emocionada intento dar ideas sobre qué hacer.

    — Bueno, ¿a dónde quieres ir? No planeamos ir a algún lugar…podríamos comprar ropa nueva jeje.

    — Tu siempre quieres comprar ropa nueva…pues…yo si pensé donde podemos ir…

    — Oh… ¿adónde se te antoja ir hermanita de cueva? — Zeta miraba a Bianca con una sonrisa burlona mientras decía esas palabras sin poder evitar quejarse en sus adentros.

    —“Yo quería comprar ropa… ¡nunca puedo tener cosas bonitas…!”

    — Sígueme… yo sé dónde es…

    — Ah… con que es una sorpresa… ¿está lejos?

    — Bastante, pero vale la pena… por mientras podríamos hablar sobre cómo nos fue mientras no hablábamos…

    — me parece bien.


    Fue...un momento incomodo, un profundo silencio se formó entre las dos a pesar del alboroto que formaba la gente fuera de la estación de tren, realmente el tema de conversación no brotaba, tal vez por los años de no hablar, o porque ambas querían hablar realmente de algo más serio.


    — Y… ¿ya has recordado todo?

    — Je…lo recuerdo todo…

    — ¿Todo? Bueno, después de tanto tiempo no me extrañaría…

    Sin dejar de caminar, yendo tomadas de las manos con Bianca en el frente y Zeta siguiéndola sin conocer realmente donde estaba continuaron hablando.

    — Si…y pensar que realmente soy hija del Astrónomo Albert Fernán Moon Blood…

    —…Todos tienen algo que es mejor…no recordar…

    — Lo sé, pero…

    Zeta paró en seco soltando la mano de Bianca y empezando a temblar ligeramente, ella sujeto sus brazos intentando calmarse sin mucho exito.

    — Es injusto…

    — Zeta…

    Bianca tomo la mano de Zeta y lentamente se acercó a ella.

    — Lo siento…y pensar que éramos tan pequeñas… tan felices…


    — Cuando éramos…Humanas…


    — Tenía 10 años cuando me empecé a interesar en las estrellas y los planetas, en esa época nadie miraba el cielo, todos apenas empezaban a comprender que la Tierra no era realmente tan plana como pensábamos jeje, mi padre usaba el Telescopio para mirar las estrellas buscando algo que nadie había visto, era un buen hombre, cuido de mi muy bien, en cierto momento de mi antigua vida, él perdió a Mama en un accidente de carruaje, después de unos años, el volvió a casarse con otra mujer la cual tenía una hija también…bastante tímida y pequeña ¿verdad Bianca?

    Bianca avergonzada mirada a Zeta y trataba de excusarse.

    — Déjame…so…solo…tenía 5 años en ese entonces…

    — Jejeje…bueno, al principio no nos llevábamos bien, ya que tú eras tímida y muy tranquila, mientras que yo parecía un huracán sin control por toda la casa.

    — Si… Mama siempre te regañaba por trepar los arboles cerca del rio cuando íbamos de picnic.

    — Aunque si le hubiera hecho caso tal vez no estaría aquí…

    — Hm…

    — Eran muy buenos tiempos, pero como todo en el mundo, nada es para siempre…durante el ataque de los Ender a nuestra Villa…nuestro padre y madre murieron en el ataque, nuestra casa…nuestras memorias, nuestra felicidad…nos la arrebataron todo…cuando me acorralaron cerca del rio, trepé el árbol para esconderme, pero las ramas eran débiles y caí en el rio golpeándome en la cabeza produciendo mi muerte.

    — Yo morí despedazada por los Ender…pero…me rehusé, quería volver a verte, a Papa, Mama…pero cuando desperté después del ataque, había perdido…todos los recuerdos de ellos…pero no de ti…

    Bianca no pudo evitar llorar y mientras hacía que su hermana caminara, abrazaba fuertemente el brazo de ella.

    — Te busque por tanto tiempo...hermana.

    — Lamento no haberte reconocido la primera vez que nos vimos…

    — Tranquila…no lo sabias…y… ¿Les guardas rencor a ellos?

    — Así era…hasta que conocí a Black, al principio admito que lo trataba con respeto por haberme cuidado, pero cuando recordaba lo que había hecho su especie, me hervía la sangre y no podía evitar ser mala con él, y a pesar de eso el seguía siendo bueno conmigo.

    — Oh…parece que estas muy cómoda con el…

    — ¿¡Eh?! No-no-no-no el solo es muy amable eso es todo…él ya tiene a alguien especial…je.

    — ¡OH!... ¿¡Un triángulo amoroso?!...Voy a hacer un fanfic de esto jejeje…

    Ella rápidamente saco su celular y empiezo a teclear.

    — ¡¡QUE NO!! ¿Y cuánto falta para llegar?

    — Ya llegamos…

    Zeta miro el edificio viendo un gran letrero de neón con las palabras "Árcade Juegos, Comida y Karaoke"

    — ¿En serio?… ¿Árcade? ¿Vamos a jugar en un Árcade? Hubiera preferido comprar ropa…

    — Vamos…podemos jugar el Baila-Baila…o cantar Karaoke… aunque… no voy a cantar yo…

    — Bueno…ya llegamos aquí, así que vamos.

    Entusiasmada Zeta tomo la mano de Bianca y entraron ambas al Árcade.


    Es bastante oscuro, hay muchas recreativas, unas ocho habitaciones para Karaoke con carteles verdes y rojos indicando si están ocupados o no al final de la habitación, lleno de gente, hay un área para comer y varias máquinas para bailar por la derecha de la entrada.

    A unos metros de Zeta y Bianca, estaban Flame, Harvi y Black decidiendo a cuál juego iba a ir primero.

    Black pregunto tranquilamente mirando alrededor buscando que hacer.

    — Bueno, ¿por cuál empezamos?

    Flame fue el primero en dar una proposición.

    — Vamos directo a las recreativas, veamos si me ganas en el Street Combat XIIX.

    Harvi prefería no destrozar botones y ofreció otra opción.

    — Na vamos al Karaoke, veamos qué tan buenos son para desafinar cantando.

    Entonces Black se adelantó a los dos y señalo a las máquinas de baile con orgullo.

    — ¿¡Ustedes están locos?! Vamos primero al Baila-Baila, quiero verlos intentar superar a la diva del baile…

    Al terminar de decir eso Black poso dramáticamente, mientras sus compañeros lo miraban con lastima.

    —…

    —…

    Flame dejó caer duras palabras sobre Black mientras seguía intentar conservar algo de su dignidad.

    —…estar entre tantas chicas te afecto amigo…

    — Si, un poco…

    Harvi dio una idea para decidir el orden de forma totalmente madura.

    — ¿Piedra papel o tijeras?

    — Me parece bien.

    Flame se posicionó y ofreció volverlo más interesante.

    — Ok, pero de forma épica.

    Harvi no sonaba muy convencido con las palabras de Flame, Black simplemente le siguió el juego imitando lo que hacía.

    — ¿Bueno?


    Black Flame y Harvi se preparan para jugar piedra papel y tijeras, Flame empezó a decir las palabras para empezar.


    — ¡¡Daishogun…Yan…Ken…PO!!

    Turnos:

    1°: Harvi

    2°: Flame

    3°: Black

    Black no pudo evitar mirar su puño sintiendo vergüenza de lo que acababa de hacer.

    — Ese fue el piedra papel y tijeras más dramático y estúpido de la historia…

    Flame se mostraba sin una pizca de arrepentimiento de haber hecho eso.

    — Pero valió la pena.

    Por último, Harvi les indico una sala disponible arrastrándolos a ambos adentro.

    — Ahora, ¡al Karaoke!

    Ambos al unisonó solo pudieron contestar sin ánimo ni esfuerzo.

    — Si…


    En la entrada del Árcade...Zeta y Bianca se dedicaban a observar su alrededor, hasta que Zeta empezó a hablar.


    — Bueno, ¿que jugamos primero?

    Bianca al escuchar la palabra "Jugar" apunto directamente a las recreativas con el pulgar y un tono de voz confiado a la vez que travieso.

    — Primero a las Recreativas… quiero romper unos cuantos records…jejeje.

    — ¿Eh? pero la gente lleva jugando aquí quien sabe cuántos años…los records ya deben ser irrompibles…

    — ¡Eso nunca me detuvo! — Al decir eso corrió a la primera Recreativa que era un juego de disparos.

    — Esto será como quitarle un dragón a un equipo rival.

    — Si…supongo.

    Zeta se puso a pensar al ver a su hermana atrapada en la pantalla de la recreativa.

    — "No sé mucho de estas cosas...pero se nota que su personalidad se vuelve mucho más confiada en este tipo de sitios..."


    Unos “Let’ it run” muy desafinados después; Black y Harvi se reían a carcajadas uno del otro por como cantaban horriblemente.


    — ¡¡Dio~os!! Que divertido fue cantar esa cosa jajaja…

    — Creo que nunca desafine tanto en mi vida… aunque claro, lo hicimos con intensión jeje.

    Flame salió de la habitación arrastrándose.

    — Nunca volvamos a cantar eso por favor…

    — Ah, vamos no fue tan terrible, cantamos el opening de JuJu también, ahí tu no cantaste, ¡Gritaste literalmente! Aunque yo también lo hice…

    Flame de un salto se levantó del suelo e inspirado apunto a las recreativas.

    — Si…ahora ¡Vamos por las Recreativas!

    Black y Harvi alzaron los puños animados y siguieron a Flame a las recreativas.

    — ¡Sí!


    [Recreativa: ¡GAME OVER! ¡NUEVO RECORD!]

    — Ya veo porque la gente teme de tu puntería…

    —No por nada tengo unos cuantos trofeos en casa…jejeje.

    — Vamos por algo de comer, tengo hambre de caminar tanto para llegar aquí…

    — Ok…

    Mientras Bianca salia de la máquina, Black observo como una de las recreativas brillaba de forma casi segadora indicando que habían roto un record, llamando la atención de Harvi indicándole al sitio.


    — ¿Hm? Mira Harvi, parece que superaron tu récord en esa Recreativa.

    — ¡¿QUE!? ¿Alguien con mejor puntería que YO? Tiene que ser mentira — A paso rápido camino hacia la recreativa y vio a Bianca saliendo de la máquina, pero Flame lo agarro y lo arrastro a otra Recreativa.

    — Vamos a jugar Street Combat XIIX y después recuperas tu récord…

    — ¡NO! ¡Mi Récoooord!...

    — Pobre Harvi…bueno…a jugar se ha dicho…después quiero comer algo…


    Unos minutos después Zeta y Bianca habían terminado de comer y hablaban tranquilamente entre ellas.


    — La comida no estuvo mal.

    — Si…

    — Ahora…— Zeta empezó a sonreír de forma siniestra mientras sujetaba el brazo de Bianca.

    — Vamos al Karaoke…

    — ¿Eh?...

    Zeta tomo a Bianca del brazo y la arrastro al Karaoke lentamente.

    — ¡Noo!... ¡No quiero cantar!... ¡Socorrooo!


    Por otra parte, Harvi se lamentaba a pies de una recreativa mientras Black se quejaba con Flame.

    — ¿Tenías que ser tan rudo con el pobre Harvi?

    — Me aplicaste 50 combos diferentes en cada recreativa de peleas 1 contra 1 que jugamos…

    — Si no juego en serio no es divertido jejeje…

    — A pesar de que jugaste en serio aun así te gane en varios de los juegos.

    — Tú solo espera a que mejore todavía más…

    — Primero vamos a comer algo, tengo hambre de tanto “cantar” y presionar botones hasta tener calambres…

    — ¡Sí!


    Un Almuerzo tamaño XL después.


    — Aw… ya se terminó la pizza…

    — Viejo, ¿¡Tienes un agujero negro en el estómago o qué?!

    — Esa Pizza XL en su estómago dice que si…

    — Déjame ser…

    — Bueno, supongo que ya quieres ir al Baila-Baila.

    — Shi.

    — Bueno, aunque yo no voy a jugar.

    — Yo tampoco.

    — que aguafiestas son…

    Black se levantó de la silla y fue caminando al Baila-Baila, mientras en el karaoke Bianca se tapaba el rostro avergonzada a la vez que Zeta miraba embelesada a su hermana con brillo en los ojos.


    —…Te odio…

    —…¡¡eres tan linda cuando cantas!!

    — ¡DEJAME EN PAZ!...

    — ¿Ahora a que jugamos?

    — Yo quiero seguir rompiendo récords de las Recreativas…

    — Na…Vamos al Baila-Baila.

    — No tengo tanta sincronización con las piernas, yo no juego.

    — Aw…bueno entonces jugare yo.


    Ella se acercó a uno de los baila-baila que tenía a una persona escogiendo canción con lo oscuro que es el sitio y la cantidad de gente hablando no se reconocen las voces ni las caras.


    — Veamos…cual canción puedo escoger…

    — ¡Esa!

    — ¿Esa?

    — ¡Sí! ¡Veras como trapeare el piso contigo con esa canción!

    — ¡No te confíes! ¡Estas ante la Diva del Baile!

    — ¡Lo que digas, futuro perdedor!

    Black y Zeta bailaron por un buen rato aun sin reconocerse, en cierto punto de la canción Black tomó la delantera mofándose de eso.


    — ¡Considérate derrotada!

    — ¡¡No todavía!!

    Bianca se acercó a Zeta por uno de los costados preguntándole como le va, mientras Zeta bailaba concentrada.

    — ¡No me distraigas! ¡Estoy a poco de ganarle a este presumido!

    — ¡Sigue soñando!

    Flame apareció por detrás apoyando ácidamente a su amigo.

    — ¡Vamos Diva del Baile!

    — ¡Cállate Flame!

    Aprovechando la

    — ¡Tú puedes Diva del Baile!

    — ¡Hijos de…! Para que quiero enemigos con amigos como ustedes…

    — Tú mismo te pusiste ese sobrenombre, tú cavaste tu propia vergüenza.

    Bianca escucho el sobre nombre del chico que competía con Zeta y no pudo evitar reírse, llamando la atención de Harvi que la reconoció enseguida.

    — ¿Hm? ¡TU ROMPISTE MI RECORD!

    — ¿Eh?... ¿Yo?...

    — Si… ¡te vi salir de la Recreativa de Tiro!

    — Ah…si yo lo rompí…fue muy fácil…

    — ¡Después de que Black derrote a tu amiga te reto a un uno contra uno para ver quién es el mejor tirador de las recreativas!

    Zeta dejo de enfocarse en la pantalla y miro a su costado para ver como el brillo de la pantalla iluminaba el rostro de Black concentrado en ganar.

    — ¿¡Black?!¡¡Uaahh!!


    [Baila-Baila: ¡Jugador 1 HA GANADO!]


    — Oye, ¿Estás bien? — Cansado le extiende su brazo a Zeta para ayudarle a pararse.

    — Eh…Pf…¡¡JAJAJAjajaja!!

    Bianca observo confundida junto con Harvi y Black a su hermana que no paraba de reír a carcajadas sujetándose el estomago de la risa.

    — ¿Zeta?...

    — Creo que tu amiga se dio en la cabeza o algo así…

    — Eh… esto…es algo incómodo…

    Después de unos momentos pudo ponerse de pie sujetando de la maquina haciendo que la luz de la pantalla ilumina el rostro de Zeta mostrándole a Black que es ella.

    — ¿Eh? ¿¡ZETA!? ¿¡No que ibas a comprar ropa nueva?!

    — Ese era el plan original, pero mi amiga Bianca tenía otros planes.

    Flame observó a la chica y le pregunto a Black quién era.

    — Ella es una chica con la que vivo…

    Harvi se acercó ligeramente desde el hombro con una mirada pícara a Black.

    — Hmm pillo…

    — ¡YO NO TENGO ESAS INTENCIONES!

    Flame y Harvi hablaron al unisonó respondiéndole haciendo notar que no le creían.

    — Lo que tú digas…

    Bianca y Zeta se agruparon desafiando al grupo de Black seguras de sí mismas.

    — Bueno…será mejor que te prepares…porque voy a robar tu corona como hice en todos los Árcades de la ciudad jejeje…

    — Bianca tiene las mejores puntuaciones en los juegos de disparo de toda la ciudad…dudo que un humano como Harvi pueda superarla.

    Black lucía poco convencido con su afirmación pensando mientras se acariciaba la barbilla mientras Bianca se mostraba orgullosa de su habilidad.

    — ¿En serio? Hm…pues no lo derrotaras solo con eso…

    — ¿Eh? eso ya lo veremos.

    Bianca camino hacia la Recreativa acompañada de Zeta, mientras que Harvi camina con Flama y Black a sus espaldas, ambos colocaron la moneda y empezaron a competir.

    Tras unos buenos minutos de pelea entre Bianca y Harvi ambos estaban muy igualados de puntuación, Zeta observaba sorprendida como Harvi rebasaba poco a poco la puntuación de su hermana volviéndose más y más grande la diferencia.


    — Esto… ¡es absurdo! es la primera vez que veo a Bianca estar tan al filo de perder…

    Flame se acercó a Zeta observando a Harvi recargar y apuntar de manera perfecta mientras explicaba la razón de esto.

    — ¿Crees que el lloraba porque rompió su mejor récord? El sufría solo porque ese fue su primer récord roto entre todas las recreativas de este lugar, si con sus antiguas habilidades apenas pudo superarlo, no te imaginas sus habilidades ahora…los humanos…son realmente unos monstruos cuando se trata de mejorar.


    [Recreativa: ¡GAME OVER! ¡NUEVO RECORD!]

    Harvi_nxl (Harvi): 2.764.179

    LunaticShiro (Bianca): 1.406.891


    Tras soltar el rifle de plástico Harvi volteo hacia sus compañeros alzando las manos, mientras estos chocaban las manos con él en señal de victoria.

    — Tutorial completado…

    Bianca cayo de rodillas frente a la recreativa de tiro sorprendida del resultado.

    — Esto no puede ser…me gano.

    Zeta abrazo a Bianca y acaricio su cabeza tratando de consolarla.

    — Tranquila… siempre hay una primera vez para todo.

    Llamando la atención de las chicas, les indico que fueran afuera con ellos ya que se hacía bastante tarde, tras salir del edificio el dúo de Harvi y Flame se despidieron yendo a su casa que era la más cercana dejando a Bianca deprimida, Zeta feliz y a Black cansado.


    Tras unos minutos caminando Zeta tiro de la manga de Black llamando su atención.

    — Black, ¿puedes llevarnos con tu tele transportación?

    — Ni que fuera transporte…

    — Por favor…me duele el orgullo después de perder con tu amigo…

    Black suspiro desanimado, pero asintió ya que igualmente estaba cansado por las experiencias que vivió.

    — Esta bien…agárrense de mí.


    Ambas se sujetaron de Black, dando una pequeña carrerilla y tele transportándose a casa de Black.


    — Bueno, ya va siendo hora de que vayas a tu casa también.

    Bianca todavía en la nube de la derrota, por fin regreso a tierra respondiéndole a Black sin poder mirarlo a los ojos.

    — ¿Eh? ...ah sí…fue…divertido.

    — Adiós Bianca, nos veremos otro día.

    — Adiós…— Lentamente se fue caminando fuera de la casa, pero Black la detiene un momento.

    — Hmm…espera…

    — Eh… ¿qué pasa?…

    — Posiblemente sea una mala idea que salgas sola a esta hora… ¿Por qué mejor no te acompaño? O si quieres te puedes quedar una noche.

    —…N-no quiero molestarlos…preferiría que me acompañaras…

    Zeta se acerco algo insegura a Bianca.

    — ¿Segura? Te puedo prestar uno de mis pijamas.

    Bianca miro a Zeta de pies a cabeza de forma frustrada.

    — Me quedarían…demasiado grandes…en ciertos puntos.

    — Vamos, si no se hará más tarde.

    — Si…

    — Bueno, yo voy a dormir…tengan cuidado por favor…


    Al llegar a la estación de tren ambos se sentaron en una banca para esperar el tren; Bianca observaba distraída el cielo nocturno mientras Black exhalaba para intentar ver una nube de vapor salir de su boca sin éxito, entonces Bianca lo observo analizándolo meticulosamente mientras meditaba.

    — “Este chico es el que ha estado viviendo con Zeta…es muy… ¿Amable…? ¿Qué clase de chico deja vivir en su casa a una chica como Zeta?”

    Black mirando la hora desde su celular acurrucándose sobre si mismo plantando su cabeza en su bufanda.

    — ¿Que tren tienes que tomar para llegar a casa?

    — ¿Eh? …pues tomo el que pasa por… “Terra nueva” hasta la “Plaza Emir”

    — Que raros nombres para una calle…

    — Je…si…

    Mientras pasaba el tiempo Black recordó el por qué él estaba ahí.

    — Ella es una amiga de Zeta…amiga de…Zeta… ¿Se conocerán desde hace mucho? ¿O será una nueva amiga? Se que los Zombis y Skels viven mucho tiempo, pero…no se parecen en nada.


    Un silencio incomodo se formó mientras esperan al tren hasta que ella rompió directamente con una pregunta.


    — ¿Por…Porque eres tan bueno con Zeta?

    — ¿Eh? bueno…ella estaba en problemas y quise ayudarla…

    — Mientes.

    Black se sorprendió por la rápida y seca respuesta de Bianca, ella lo miraba de forma desconfiada y seria.

    — NADIE es tan bueno solo porque lo es… ¿tramas algo?; ¿Te divierte? O… ¿la usas como excusa para tener a alguien cerca de ti?


    Silencio…eso es todo lo que hay…hasta que el da su respuesta.


    — Tal vez… ¿Quieres que te sea sincero? …pues te diré la verdad.

    Bianca lo observaba fieramente analizando cada mínimo movimiento buscando algún signo que mintiera mientras meditaba:

    — “Parece hablar en serio…pero a la vez despreocupado… ¿Realmente está hablando sinceramente? ¿Por qué no se ve enojado por mi respuesta?”

    — Es linda, en parte por eso la ayude, no quería que terminara en un callejón horrible sin nada de abrigo o comer, dio la casualidad que tenía una habitación extra que nunca usaba ya que era para un familiar que no sabe dónde vivo, al principio pensaba aprovecharme de ella, pero…no podía…esos pensamientos me molestaban y me dije a mi mismo que estaba mal , el hacer eso me haría algo que no soy... pero lo pensé…y quise hacerlo, renuncie a intentarlo sin importar la razón que tuviera o cuan tentador sea… me sentía dividido, una parte me decía que podría intentarlo y ver qué pasaba, otra me decía que no lo hiciera porque al final lo lamentaría…

    — Estas hablando de aprovecharte de mi hermana…en ese sentido me das desconfianza…pero me alegra ver que eres alguien con un sentido de la moral decente, es difícil tener eso en estos días…

    — Lo siento, siempre he sido así, puedo ser bueno por fuera…pero dentro de mi hay algo que no puedo dejar salir, dañaría a mis amigos y a los que quiero… si soy tan bueno es porque lo que hay dentro de mí es muy malo…

    — Lo dices como si estuvieras siendo bueno obligatoriamente…

    — Si…en parte es así, soy bueno porque me siento obligado a serlo, pero no quiero ser egoísta ni un creído, soy…solo quiero que todos vean lo bueno que soy, y que me quieran por ser así.

    — Quieres… ¿qué te quieran?

    — pff…Jeje…si, supongo que puede decirlo así…

    —…Eres raro…

    — Lo sé…

    [Estación: El tren que va a “Plaza Emir” está a punto de llegar a la estación]

    — Ya llego mi tren…

    — Si…

    Bianca se levantó de la banca preparándose para tomar el tren.

    — Gracias por ser sincero conmigo…

    — Si no te molesta…trata de no contarle a nadie sobre esto… es muy incómodo pensar que me vean como el que puede hacer cualquier cosa horrible mientras no lo ven…

    — Hm…No te preocupes, a mí no me pareces alguien así…más bien eres como un niño pequeño que solo busca cariño…

    — Gracias…supongo…

    — No me lo agradezcas…eso es lo que eres, aunque trata de no hacer nada de lo que te arrepientas luego ¿ok?

    — Jeje…Si, adiós…

    Bianca subió al tren despidiéndose con la mano y se fue de la estación dejando a Black sentado en la banca observándose a sí mismo.


















    — Supongo que…si soy como un niño pequeño jeje…
     
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  19. Threadmarks: Capítulo 12: Otro Mundo De Vista
     
    Darlich

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    Cherry World - Primavera (1er Libro)
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    Amistad
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    18
     
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    Un despertador sonaba a la distancia, una chica se levantaba de su cama con mosaicos cuadrados de color blanco y verde mientras se estiraba con esfuerzo para levantarse.


    — ¡Hm! Qué bien dormí…

    Levantándose lentamente miro a su alrededor, la habitación se veía algo desordenada, aunque eso no era extraño lo extraño era la sombra que se movía cerca de la puerta.

    — Bueno, supongo que pueee- ¿¡Que haces TU aquí?!

    Separándose de la puerta y dejando que la luz de la ventana lo iluminara Flame se dejó ver mientras sonreía tranquilamente.

    — Hola, entre por la ventana.

    — ¡Pero si cerré la de mi habitación con pestillo! ¿Por cuál ventana?

    Entonces él posó orgullosamente mientras ella permanecía en la cama.

    —… ¡La que acabo de hacer!

    —…

    —…

    Entonces Black abrió la puerta de la habitación mientras llamaba a Zeta.

    — ¡Alguien hizo un agujero en la pared de la casa!

    Entonces observó a Flame posar mientras Zeta permanecía en su cama observándolo igual de confundida que él.

    —…

    —… ¿Qué haces tú aquí?

    — ¡ESO LE ACABO DE PREGUNTAR!

    Él sin dejar de posar extendió un poco la mano y saludo a Black mientras la chica llamaba su atención.

    — Hola.

    — ¡No me ignores!

    — Hola.

    — ¿¡Le sigues el juego?!

    — Pues pensaba que podríamos hacer ejercicio mañanero para ponerte un poco en forma.

    — ¿Solo por eso rompiste una pared de mi casa de forma que quedara como una ventana?

    — ¿Cómo cuernos lo hiciste…?

    Mientras dejando posar dramáticamente se acerco la mano a la barbilla de forma pensativa intentando sonar intrigante.

    — Tengo mis métodos…

    Zeta miraba desconfiadamente del chico sin poder evitar pensar.

    —“¿Por qué será que no convence escuchar eso?”

    Black por su parte, se estiro un poco y dejo salir un suspiro respondiéndole a Flame.

    — Pues rechazo tu oferta, y además tendrás que pagar por lo de la pared.

    Desviando la mirada él intento evitar pagar mientras evadía el tema.

    — ¡Pe-pero si queda bien!

    Black se detuvo un momento meditándolo.

    — En realidad quería hacer una ventana justo ahí… ¡Pero ese no es el tema, mínimo me pagas el marco para la ventana!

    Él chico intento librarse de la responsabilidad, pero dejo de resistirse a pagar la ventana.

    — Esta bien…te pagaré por lo de la ventana; ¡Y anímate! sabes que estas en una mala condición física, tu amiga también puede venir.

    Quejándose llamaba la atención de los dos chicos que no paraban de hablar entre ellos ignorándola por completo.

    — Para empezar, podrías decirme ¿¡que hacías en mi habitación!? Y segundo…por mucho que te duela Black, tiene razón, ya veo que hasta un niño de primaria podría ganarte en una pelea de pulso.

    Black sonrió pensando que solo bromeaban.

    — Jeje, exageras.

    — No exagero…

    Flame sujeto su barbilla con la mano analizando el rostro de Zeta mientras asentía.

    — Definitivamente no exagera.

    Observo a ambos con recelo esperando no llegar a la conclusión que creía apuntar, y mientras ellos miraban a Black preocupados él se trataba de resistir, pero cedió ante la presión de un dos contra uno.

    — Bueno ya, solo porque me podría llevar a rastrando de todas formas.

    Flame celebro con el puño mientras reía y le apuntaba con el dedo.

    — ¡SI, Te hice cambiar de opinión! Jejeje…

    Con el tema zanjado la chica intento sacar a los dos de la habitación, al percatarse de eso Flame por fin pudo responderle la razón de por qué estaba ahi.

    — Ah sí perdón, estaba en tu habitación porque no conocía la casa y quería ver todo el lugar.

    Black se llevo las manos a las caderas mirando poco convencido a su amigo.

    — Vaya…y luego dices que yo suelto malas excusas — diciendo eso embozaba una sonrisa maliciosa.

    — ¡Yo tengo buenas intenciones no como tú, mujeriego de tercera!

    — ¡No soy mujeriego! Estoy falto de cariño y comprensión ¡Es diferente!

    Saltando de la cama mientras gritaba fue empujando a ambos a patadas de la habitación hasta llevarlos a la puerta y cerrarla con fuerza.

    —¡¡Ya salgan de mi habitación!!

    Ambos se quedaron fuera de la habitación escuchando los gruñidos de Zeta desde el otro lado mirándose el uno al otro.

    — ¿Todas tus mañanas son así?

    — Que raro, generalmente es al revés.

    — Hm…intenso.

    — ¿Qué?…


    Unos minutos después ya todos estaban listos para salir de la casa, Zeta empezó a revisar la lista de cosas que tenían a mano asegurándose que no faltara nada.


    — Ya, todo listo, botellas con agua, llaves, ropa para ejercitar, un porta-bebes si Black queda inconsciente después de hacer ejercicio, todo ok.

    Black entrecerró los ojos esperando que fuera una broma.

    — Entiendo que estoy mal, pero eso ya es pasarse…

    Flame le contestó.

    — Tu condición física ya es pasarse.

    — Eso no es gracioso.

    — ¿Quien dijo que quería ser gracioso?

    Zeta chasqueó los dedos delante de los dos llamando su atención.

    — Ya contrólense, vamos al parque en la zona para ejercitar, haremos el plan de ejercicios que hizo Flame para que no estemos haciendo cualquier idiotez.

    — Estiramientos, elongaciones, barras, lagartijas, sentadillas y un receso de un minuto entre cada una de ellas. También usar las maquinas del parque por quince minutos cada una.

    —Sí que te lo pensaste…

    —Es un programa de ejercicios básico, no es la gran cosa, yo hago yoga en mi habitación junto a ejercicios básicos de una hora cada uno.

    Black se sorprendido al escuchar a Zeta.

    — ¿¡Una hora?!

    — Los Zombis necesitamos una buena terapia de ejercicio para no volvernos lentos e inútiles, debiste prestar más atención a clases de biología.

    — ¡Eso no es una buena terapia de ejercicio, eso es exceso de ganas de romper una pared de un estornudo o similar!

    — ¡¿Cómo supiste como rompí la pared?!

    Con una mezcla de duda y desconfianza miró a Flame.

    — ¿Que dices loca?


    Después de una larga explicación de cómo rompió la pared mientras caminaban al parque, al llegar empezaron con los ejercicios físicos Zeta estaba en las maquinas, Flame estaba haciendo lagartijas con Black aguantando lo máximo que podía, pero sin poder hacer gran cosa después de la primera hora.


    Flame observaba al pobre de Black tirado en el suelo respirando pesadamente con Zeta.

    — Bueno, duraste más de lo que pensé.

    — Yo creí que después de hacer los estiramientos ya se cansaría.

    Levantándose ligeramente del suelo y sentándose del suelo miró a ambos defendiendo el poco honor que le quedaba.

    — ¿¡Porque no…confían en mi…fuerza física?!

    — Porque eres un flojo de cuidado.

    — Porque te la pasas comiendo comida chatarra, y no poca.

    — Porque te la pasas pegado a tu computadora.

    Black cruzo los brazos y los agito constantemente indicándoles que pararan con su extensa lista de defectos.

    — Ok, ya entendí son un desastre con piernas, pero, aun así, quiero ver cómo me las ingenio con alguno de ustedes.

    Zeta entonces apenas logrando calentar se animó a un combate con él.

    — ¿Quieres una pelea? Ya sea el o yo terminaras tostado o hecho un saco de arena.

    — Prefiero un saco de arena gracias.

    — De acuerdo…no lo lamentes después de quedar en cama.


    Zeta con un palo marco una zona circular lo bastante ancha para los dos donde podían pelear, Flame miro desde un asiento que estaba cerca y notaba a Black bastante confiado a pesar de su situación mirándolo detenidamente.

    — Bueno, no podemos salir de este círculo, si pisamos por un momento fuera de ella es derrota instantánea, y el que pierda tendrá que lavar la ropa todo el mes.

    Black se estiró reprochando a Zeta mientras ella sonreía.

    — Te estas aprovechando.

    — Algo tengo que sacar de esto jejeje.

    — 1, 2, ¡3!


    Zeta se posiciono para pelear con Black, él también se posicionó y mientras se preparaba para dar el primer golpe Zeta pensó:

    —“Esto será pan comido, lo tomare del pollerón y lo tirare afuera del circulo sin casi ningún esfuerzo”

    Al terminar, ella extendió el brazo rápidamente para agarrar a Black, pero él se apartó a un lado esquivándola y colocándose delante de ella dándole la espalda, la agarró del brazo y usó su propio peso para hacerla levantarse del suelo por encima de él y dejándola caer fuera del círculo levantando una capa de polvo.

    — Gane.

    —¿Ah?…

    —¿Eh?…

    — ¿Qué?

    Flame salto desde la banca y levanto a Black del chaleco interrogándolo.

    — ¿Que le hiciste a Black?

    — ¡No hice nada del otro mundo!

    Zeta se levantó sacudiéndose llena de polvo y señalo Black acusándolo.

    — ¡Hiciste trampa!

    — No hay pruebas que lo demuestren, aparte no hice trampa, aplique técnicas de autodefensa.

    Flame lo agito ligeramente en el aire mientras él sonreía burlonamente.

    — ¡¿Y cuándo las aprendiste?!

    — Te sorprendería el tiempo libre que tengo…

    Terminando de interrogarlo lo soltó y entro al círculo retándolo a pelear con él.

    — Bueno, ahora sigo yo, pero no creas que me contendré a solo agarrarte para lánzate, te daré un uno contra uno físico de verdad.

    — Posiblemente parezca pez globo de los moretones que me vas a dejar…pero está bien.


    Ambos se posicionaron para empezar la pelea, Flame fue el primero en dar un puñetazo rápido y Black lo intento bloquear, rápidamente Flame lanzaba una serie de puñetazos uno tras de otro y Black trataba de esquivarlos o bloquearlos, pero eran muy rápidos para él, cuando estuvo al borde de la línea Flame siguió lanzando puñetazos y con uno cargado trato de empujar a Black fuera del círculo, forzando sus propios límites su vista se volvió borrosa, al parpadear pudo ver otro escenario, estaba peleando con una persona totalmente desconocida asestando el mismo puñetazo y rápidamente reacciono a este, se agacho por debajo del hombre desconocido, y con rapidez lo tomo del cuello levantándolo en el aire y lanzándolo fuera del que parecía un cuadrilátero.

    La voz de un hombre sonaba desde un parlante felicitándolo de su victoria, llamando por otro nombre.

    — Bien hecho, Ayden.


    Al calmarse cerro los ojos tapándose el rostro logrando ver a Flame tosiendo en una nube de polvo fuera del círculo mientras Zeta trataba de ayudarlo a pararse.

    — ¿Eh?… ¿Ahora qué?

    — ¡Casi me envías a un viaje solo de ida a Tumbaria! ¿¡Cómo demonios hiciste eso?!

    — ¿¡Que dices?!

    Zeta ayudo a levantarse a Flame mientras explicaba lo que había visto

    — ¡Agarraste a Flame del cuello de alguna manera y lo mandaste volando como si nada!

    —… ¿E-en serio?

    — Black, ¿seguro que no estás haciendo trampa?

    — Ya ni siquiera estoy seguro, siéndote totalmente sincero.

    Algo adolorido frotándose el cuello acepto su extraña derrota.

    — Bueno, al menos puedes defenderte solo por lo que veo, mala condición física tienes, pero lo contrarrestas con letalidad, apenas te reconocí cuando hiciste eso.

    Black se quedó quieto pensando en lo que paso mientras Zeta desempolvaba a Flame.

    — “Eso definitivamente no fui yo, acaso Ayden esta… ¿mostrándome sus recuerdos?”

    Flame chasqueaba la mano delante de Black que meditaba perdido en sus ideas.

    — Tierra a Black, tierra a Black responde Black.

    — Estoy bien, solo pensaba lo que paso.

    Zeta lo observó preocupada intentando explicar por qué llamaban su atención.

    — Trata de no pensar mucho, a este punto uno ya no se puede fiar contigo, la última vez…

    — Recuerdo “la última vez” no tienes que recordármelo…

    — Mejor prevenir que curar.

    — Sabes, creo que realmente lo físico no es lo mío, prefiero quedarme en casa pegado a la computadora.

    Flame lo miro sorprendido quejándose con él.

    — Ah…gallina.

    — ¿Empiezo a cacarear?

    — No déjalo, ya me aguaste la fiesta.

    — Pues bueno, yo me voy a casa, paz.

    Zeta intentó evitar que se fuera, pero el tomo sus cosas y continúo caminando notablemente cansado a casa.

    — ¿¡Eh?! ¿En serio lo vas a dejar así?

    — Estoy demasiado molido a golpes como para seguir, quiero descansar en casa, si quieres te llevo.

    — Eh…no, voy a quedarme con él un rato.

    Flame ya sentado en una banca la observó sorprendido.

    — ¿En serio?

    — ¡Claro! quiero conocer a los amigos de Black, aunque entraste a nuestra casa por un agujero en la pared…pero eso no impide que quiera conocerte.

    — Como quieras, paz.

    Black se fue, dejando a Zeta y a Flame solos en el parque, al estar desde la mañana haciendo ejercicio, no notaron que el sol estaba golpeando con todo lo que tiene, y ambos se sentaron en una de las bancas cercanas en las que caía la sombra de un árbol para empezar a conversar.


    — Gracias por quedarte conmigo, aunque no sé qué quieres hacer realmente.

    — En realidad quisiera conocer al viejo Black, el que conociste de pequeño en el orfanato.

    — Ah, en realidad no hay mucho que destacar, se veía mucho más pequeño y tenía el mismo pelo de hippy que tiene ahora, aunque era muy calmado, algo tramposo y bastante holgazán, siempre hacia lo mismo cuando molestaban a uno de sus amigos, que sería en ese tiempo Harvi, yo y Melisa.

    — ¿Hacia lo mismo?

    — Ah, ¿no te lo conto? Cuando anocheció después de salir con Melisa para hablar conmigo y Harvi, algo los ataco y Black lo enfrento a mano limpia.

    — ¡¡Black nunca me contó eso!!

    — Que raro que yo sepa vives con él, deberías saber de esas cosas.

    Zeta algo avergonzada jugueteo con los dedos.

    — No somos muy conversadores a la hora de sentarnos a comer jeje…

    — Lo entiendo, pero ahora me pregunto ¿cómo eras tú de pequeña?

    Zeta se sorprendió de la pregunta de Flame, no sabía si decir la verdad o inventar algo al azar, pero al ver a Flame esperando ansioso por la respuesta, dejo fluir su pasado.

    — Yo…realmente era una revoltosa cuando pequeña, aunque mis padre me enseñara modales y me regañara, era muy testaruda y seguía metiéndome en líos, hasta que llego mi madrastra junto a mi hermanastra y me empecé a volver algo más tranquila, ella era muy amable, podía sentir el cariño que me tenía, y mi hermanastra, bueno ya la conociste, es una chica demasiado tímida, era mucho más tranquila que yo y siempre jugaba con ella para calmarme un poco.

    — Que bonito es ver una relación tan sana, no sabía que tu amiga del Árcade era tu hermanastra, entonces tuviste una buena infancia con mucho amor y cariño igual que yo, aunque ¿Black habrá tenido una familia así?

    — Preferiría dejar a Black de lado un momento, quisiera seguirte contando.

    — Ah, lo siento.

    — No pasa nada, bueno, si era una muy buena familia, pero yo y Bianca realmente no somos unas Zombi y Esqueleto de nacimiento.

    — ¿¡Eh!? Significa que tu…

    — Si, morí hace alrededor de 500 años, en “La Primera Aparición” como la llaman.

    — Ah…yo, lo lamento por ti…ese fue un momento muy duro para todas las razas en especial para la humana que fue la que sufrió el ataque.

    — Si, no niego que le guardaba rencor a los Ender por arrebatarme la vida que tuve con mi familia, pero perdí ese odio a ellos al aprender a vivir con Black.

    Él observo a la chica sonreír feliz, perdiéndose en el verde de su vista.

    — Zeta…

    — E-eres la primera persona a la que le cuento esto, espero no haberte molestado o algo…

    — Ah, ¡no yo…cof…debería agradecerte! Posiblemente no hubiera conocido a Black gracias a ti.

    Zeta se veía sorprendida por la respuesta y Flame se notaba bastante nervioso al responder.

    — “¿¡Gracias a mí?! ¿¡Me está haciendo un cumplido?! ¿¡Que está pasando aquí?!””

    — “¿¡Porque cuernos dije ESO?!, ¡sálvame Gok*!”

    — ¿Eh, porque dices eso?

    — Po-porque conociéndolo nunca hubiera salido de su casa si no lo sacaras tú de ella…

    — Ah sí, tienes razón jeje…

    Flame exhalo aliviado.

    —“Salvado…”

    — Si, por eso…ah…bueno…si, esto…

    — ¿Eh?

    — ¿Quisieras ir a comer algo?, al final no hemos almorzado con lo de ejercitar y…eso.

    — Ah sí, muero por un enorme plato de arroz con carne mongoliana.

    — ¿Entonces quieres comer comida china?

    Los ojos de Zeta centellaban al escuchar esas palabras.

    — ¿¡Podemos?!

    — Por supuesto, es relativamente saludable.

    Zeta se levanto de la silla celebrando con los brazos al aire.

    — ¡Viva la comida relativamente saludable!

    — Je… ¡Viva!

    Ambos levantaron los brazos levantándolos al aire celebrando, para después reír juntos mientras recogían las cosas.

    — ¡Viva!


    Unos minutos antes, Black al llegar a casa y cerrar la puerta preparo algo ligero para almorzar, cuando termino pudo sentir la presencia de algo que lo esperaba, las luces estaban encendidas, pero veía perfectamente la silueta de Ayden sentado en una de las sillas del comedor completamente relajado.

    — Hola.

    — Hola…

    — Quiero hablar contigo.

    Mientras sonreía se acerco un poco a Ayden.

    — ¿Contigo o conmigo?

    — ¡No te hagas el gracioso! Quiero negociar, si no quieres escucharme no me interesa, seguiré con el plan original y tu mundo acabara igualito al mío.

    — Bueno, te escucho ¿Qué quieres?

    — Quiero hacer una alianza contigo para acabar con el plan de Albert.

    — ¿Alianza, Albert, de que planeta de escapaste?

    — Técnicamente no escape, me quede atrapado entre las dos dimensiones volviéndome un ente bidimensional…

    —…A los Ender no nos pasa eso.

    — Es lo que me paso, te contare la historia, pero es algo larga así que toma asiento esto te revolverá el estómago.

    Black se sentó en una silla frente a Ayden mirándolo despreocupadamente.

    — Uh, historia de terror basada en hechos reales.

    — Idiota, bueno, busque información acerca de tu mundo así que empezare por donde todo cambio…


    — Hace 500 años hubo un evento que ustedes llaman “La Primera Aparición” que fue cuando los Endermans atacaron la aldea humana de “Desteria” por los efectos de la luna sangrienta, bueno, en el mundo en el que yo nací…ese evento no se llamaba así… se llama “La Primera Masacre” porque ese fue el día en que los Endermans fueron acorralados por los humanos y vueltos esclavos o sujetos de experimentos… los efectos que produce mirar la luna sangrienta en mi mundo son diferentes a los tuyos, tú tienes visiones de mi vida en ese mundo por haber visto la luna, pero en mi mundo la luna es roja todas las noches y nosotros no sufrimos las mismas visiones, en cambio a los humanos los dota de una fuerza sobrehumana y una gran agilidad, por eso no fuimos rivales para ellos en cuanto nos atacaron y Albert Moon Blood, fue quien encabezó el ataque…

    — Pero, dijiste que teníamos que enfrentar a Albert ahora ¿Cómo puede seguir vivo si era humano?

    — Yo pensé que se había convertido en un Zombi con el pasar de los años, pero él está exactamente igual a como cuando ataco a nuestra especie, de alguna forma que desconozco, al parecer ha llegado a conseguir la inmortalidad.

    — Inmortalidad…eso es una exageración…

    — La única teoría que tengo para explicar que ha vivido tanto tiempo, es que haya hecho un pacto con alguien o algo de inmenso poder, pero solo son teorías mías, dejando eso de lado, al terminar el ataque los Ender se volvieron esclavos y sujetos de pruebas, pero Albert no estaba contento con eso, lentamente fue exterminando a cada una de las razas que habitaban en el mundo, inclusive las del inframundo…

    — Los Pyro y los Withers…

    — Si, nadie escapo de las garras de Albert…por lo que se, soy uno de los últimos Ender que respiran en mi mundo, el me saco de los sujetos de pruebas por alguna razón, me entreno y cuido para volverme un guardaespaldas y su mano izquierda en su organización, aunque eso no evita que me siguieran usando como conejillo de indias para probar nuevos proyectos, es así como termine aquí, en un experimento para viajar a otra dimensión paralela, me enviaron a mí para conocer ese mundo, pero parece que algo fallo y termine atrapado entre las dos dimensiones y ahora solo si me concentro puedo estar en una de las dos dimensiones, pero si resulto herido o pierdo la concentración necesito descansar por largos periodos hasta poder volver, el golpe de tu amiga fue muy duro por lo que tarde más en aparecer…

    — Te lo ganaste por tratar de robar mi cuerpo y molestar a mis amigos…sería más consiente de ello si realmente fueras yo.

    — Si, aunque la vez que estuve en tu cuerpo por unos meses me ayudo para materializarme más fácilmente, al menos ya no necesito concentrarme, con solo desearlo ya puedo salir de entre las dos dimensiones, nunca creí que el viaje entre dimensiones sería tan extraño…

    — Para eso prefiero el yoga o el taichí…

    — Hay una Resistencia contra Albert en mi mundo que trata que quitarle el poder de las manos para romper la subyugación que tiene sobre todas las razas, solo los humanos viven como tú lo haces diariamente, más de una vez me han invitado a formar parte de ella pero me he negado porque conozco el poder de Albert y ni con un ejército podrían acabar con el fácilmente, te necesito para acabar con esto de una vez por todas.

    Black se levantó de la silla y empezó a pensar sobre lo que le dijo Ayden girando en círculos mientras caminaba.

    — Hm…quieres que… ¿me una a ti para derrotar a un enemigo inmortal, la dictadura que el posee y unirme a la resistencia para acabar con el de una vez por todas siento un simple Ender común y corriente?

    — Suena imposible y una locura, pero te equivocas en dos cosas ahí, no eres un Ender común y corriente, ese collar que tienes, realmente no es un collar, es un arma y si te sientes solo, puedes invitar a tus amigos para ayudar.

    — Primero muerto, ni loco meteré a mis amigos en esto…

    Black apuntó al pecho de Ayden amenazante hasta que escuchó la voz de Zeta detrás de él.

    — ¿Y qué pasa si NOSOTROS, queremos ir?

    Melisa, Zeta, Harvi, Perla, Aránea y Flame estaban en la entrada de la casa mirando a Black preocupados.

    — N-no queremos dejarte ir so-solo a un sitio t-tan horrible.

    — Me cuesta creerle a esa copia mal hecha de ti, pero si ese tal Albert está dando tantos problemas debemos ayudar.

    — Yo no podría hacer gran cosa allá, tengo una gran puntería, pero no sería suficiente, aun así, quiero ayudar.

    — Black, sé que Oriana no puede quedarse sola, pero quiero acompañarte, no pienso dejar que te suceda algo otra vez.

    — Yo tampoco podría ayudar en batallas o cosas así, pero puedo darles ropa para ese tipo de situaciones, en mi casa hacemos de todo, aparte ayudare a cuidar a Oriana mientras no están jeje…

    — Realmente no apoyo la violencia, pero si se meten con nosotros se la tendrán que ver con todos.

    Black negó con la cabeza insistente advirtiéndoles que era una horrible idea.

    — No, ustedes ni de broma irán.

    — ¿Y quién va a detenernos? Además, la copia china de ti lo dijo, necesitaras compañía si realmente quieres ir.

    — ¿¡Ni siquiera sabemos contra que vamos a pelear y ustedes quieren ir contra ellos?!

    Ayden sin siquiera presentarse al grupo respondió a su duda.

    — Yo puedo darles la información que necesitan, solo necesito que me digan cuando están listos y pediré que abran el portal.

    — Chicos esto es una locura, no deberían acompañarme a un lugar tan peligroso.

    Perla y Zeta intentaron hacer entrar a Black en razón.

    — Black, admito que es muy arriesgado aun teniendo a Oriana a mi cargo, pero no podemos dejar que alguien que hace tanto mal no pague por lo que hace.

    — Sí.

    Melisa y Flame apoyaban a las chicas haciéndolo retroceder aun más.

    — Definitivamente debemos detenerlo.

    — Estoy de acuerdo.

    Ayden miraba impaciente a Black que estaba indeciso ante la determinación de sus amigos “¿Cómo podría dejar que sus amigos se arriesguen tanto por vidas que no conocen?” se preguntaba el desde su interior, pero con todo el dolor de su alma dio su respuesta.

    — ¿Y bien, vas a ir o no?

    — Esta bien vamos a ir Melisa, Zeta, Flame, Perla y yo.

    Los amigos de Black se alegraron al escucharlo aceptar su compañía para el peligroso viaje que harían, pero antes de agradecer a Black por entenderlos, Zeta alzo la voz llamando la atención del resto.

    — ¡Muy bien! antes de ir nosotros, vamos a poner unas reglas para evitar problemas.

    Confundidos todos incluido Ayden miraron a Zeta.

    — ¿Reglas?

    — Ni que fuera viaje escolar…

    — Primero, no podemos matar a nadie, eso incluye a ese tal Albert.

    Ayden apenas escuchar eso negó con la cabeza.

    — Imposible.

    — ¿¡Eh?!

    Black acompañaba a Ayden en su argumento.

    — Concuerdo, Albert no parece una persona que vaya por la vida tirando rosas y regalando panqueques.

    — No me interesa, NO mataremos ni a una hormiga estando en ese mundo ¿¡OK?! Si no les gusta la idea los moleré a puñetazos.

    Ayden se acercó a susurrarle a Black al oído.

    — Sabes que esto no es un juego, Albert morirá o nosotros moriremos en el intento…

    — Lo sé, pero tenemos que seguir sus reglas…por lo menos por ahora…

    — Bien, segundo, eviten conflictos a toda costa, no quiero peleas con nada ni nadie, y tercero, en caso de que no se pueda evitar un combate…

    Zeta choco sus puños amenazante y decidida.

    — ¡¡ENFRENTENLOS CON TODO LO QUE TENGAN!!

    Todos alzaron la voz en un grito de guerra en conjunto.

    — ¡SÍ!

    Tras ver tan motivadoramente infantil escena, Ayden continúo hablando.

    — Muy bien, ya que todos están decididos, mañana a las dos de la tarde, los quiero a todos los que van a venir en esta misma casa puntuales, sino, los dejamos aquí y se perderán de la diversión…yo voy a enviar el mensaje para que abran el portal para su llegada a mi mundo, y no se preocupen por la luna sangrienta, una vez entren no sentirán los efectos que paso Black en su momento, ya que es una luna natural.

    Ayden lentamente se desvanecía dejando unas últimas palabras.

    — No se arrepientan después de llegar…

    Después de que Ayden se desvaneció la habitación se llenó de un aire incómodo y lentamente todos se fueron quedando solo Zeta y Black y cuando todos se fueron…él hablo con Zeta.

    — Zeta… ¿porque realmente quieres ir allí?

    — ¿Ah? bueno, es…hm…preferiría explicártelo después de que pase todo esto.

    — ¿¡Después de-después de todo esto!?¡¿Por qué?!

    — Si confió en ti, solo que es algo demasiado personal para soltarlo así de golpe… ¿dame algo de tiempo sí?

    Él se mostraba confundido totalmente, con una expresión frustrada en su rostro.

    — No lo entiendo…

    — Lo sé, pero te prometo que te lo diré después de todo esto, ¡Lo siento!

    Tras la insistencia de Zeta por mantener el secreto la dejó estar, no sin antes decir unas últimas palabras.

    — Las promesas no sirven de nada con gente muerta Zeta…piénsalo bien por favor…

    Zeta se inclinaba pidiendo perdón a Black, pero el solo podía sentir frustración al ver la insistencia con ir a tan peligroso viaje, y así se fue a su habitación cerrando con llave.

    Zeta por su parte lastimada por sus palabras fue lentamente a su habitación a prepararse para mañana.


    Al anochecer todos fueron a dormir, pensando sobre este viaje viendo imágenes de sus vidas pasar mientras caen lentamente en el sueño, momentos felices, tristes, divertidos, vergonzosos, todos esos recuerdos pasando por sus mentes hasta llegar a la tarde del siguiente día a casa de Black, primero llego Perla con una mochila pequeña con ropa de repuesto de parte de Aránea, un paquete pequeño de vendajes, después llego Flame con Melisa llevando provisiones para comer y más equipo para primeros auxilios.

    Ayden apareció en medio de la habitación llamando la atención de todos los presentes.

    — Ya llegaron todos, el portal está listo y lo abrirán ahora mismo.

    Black volteo a ver a sus amigos una vez más y volvió a darles una oportunidad.

    — Bien, quiero preguntarlo de vuelta, ¿Están seguros de querer ir a un viaje tan peligroso?

    Al principio todos se quedaron callados, pero uno rompió el silencio que creaba el miedo de tan peligrosa experiencia, Zeta.

    — Si, y si te atreves a preguntar otra vez te usare como garrote para golpear ¿Entendiste?

    — Ya no hay marcha atrás.

    — Vamos.

    — ¡S-si!

    Todos aceptaban sus actos sin arrepentirse de ello, haciendo a Black suspirar resignado.

    — Esta bien…vamos Ayden…

    — Mortales…

    Poco después de aceptar ir al viaje, el portal se abrió detrás de Ayden y el señalo hacia él.

    — ¡Ahí está su destino! ¡Entren!

    Inmediatamente después de decir eso todos entraron al portal llevando todo consigo, sus miedos, su valor, sus promesas llevaron todo, a un mundo totalmente despiadado y cruel.


    Un mundo…


    REAL…










    Al cruzar el portal se encontraron una escena extremadamente peculiar, era una habitación similar a la de un laboratorio, llena de maquinaria e instrumentos de dudosa utilidad, al principio se veía algo borroso por el viaje dimensional, pero se veía una silueta femenina, con una gorra anaranjada con un diseño muy parecido a una calabaza, lentes y una bata de científico con una tableta en sus manos anotando cosas a gran velocidad la cual con una voz dulce y pacifica dijo:

    — Esta temporada el invierno es muy frío, los arboles están muy secos, en especial los arboles Sakura, o también conocidos como arboles de cerezo ya que dan ese fruto, que pena, son tan bellos cuando dejan ver sus hojas en otras temporadas…Bienvenidos a Soberus mis queridos compañeros de rebelión, mi nombre…es Fio.
     
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    Dark RS

    Dark RS Caballero De Sheccid Comentarista empedernido

    Capricornio
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    Saludos.

    Por fin alcancé a leer todo lo publicado.

    Comenzaré con sugerencias y críticas que espero no tomes a mal, pero creo que es necesario decirlas.

    -Cuida la ortografía y caligrafía. En serio estos son elementos que obligan a un lector a dejar un escrito apenas comienza a leer.
    -Falta de narrativa. Tus capítulos están muy inclinados a los diáligos. Demasiado. La narrativa es ese algo que sumerge al lector en el mundo, para ayudarlo a imaginar las situaciones, escenarios y personajes. Por mencionar algunos.
    -Personalidades repetitivas. Este es un tema difícil de tratar. Muchos personajes tienen personalidades muy genéricas, claro que tienen ciertos rasgos que los hacen únicos, pero a veces cuesta identificar quien habla cuando hay varios personajes presentes en el lugar.
    -Black es el típico protagonista de anime de harem. Le gusta una, pero tiene varias enamoradas de él. Sin mencionar las situaciones cliché.
    -Hay ciertos problemas de argumento. Esto comienza como un escrito de los géneros fantasía y slice of life. De pronto entra un misterio con el fenómeno de la Luna Roja y la, repentina e inexplicable, desaparición de Black durante un mes. Me hubiera gustado algo más de explicación sobre ese incidente. Luego sigue normal de cosas diarias, y lo de Hayden la verdad no lo encontré tan claro como creo esperas sea a este punto.
    -Lo rápido que todos los amigos de Black, y el mismo Black, aceptaron ir a otro mundo a ayudar en algo que no entienden, no les incumbe, y no tienen la fuerza suficiente para solucionar. Los "Over Humanos" (les diré así por ser estar todo el tiempo sobre potenciados por la Luna Roja), acabaron con la mayoría de las razas y esclavizaron a gran parte de los sobrevivientes para experimentar, lo que quiere decir que ellos no aportarán nada a la causa, quizás ser señuelos o sacrificios. Aunque siempre puede que la Luna Roja de ese mundo los potencie positivamente y les de ventajas, pero será cuestión de ver cómo lo manejas.
    -La incógnita de Oriana. ¿Con quién la dejaron? Es una niña pequeña que, ilegalmente supongo, tenía Perla viviendo con ella. Pero, sin Perla, que fue quien prometió hacerse responsable, ¿quién la cuidará?

    Creo que abarqué bastante de lo que había estado pensando. Así que pasaré a lo positivo.

    -El mundo creado. Aunque haces una explicación muy simple del mundo, me gusta lo poco que se ha dicho hasta ahora. Hay historia, hay sociedades definidas, hay comunidades libres de discriminación. O almenos mostraste que así era.
    -Las razas. Tienes razas bien pensadas que son capaces de subsistir en armonía. Y me gustaron en general las diferentes características de esas razas. Fue lo que principalmente me convenció a seguir leyendo.
    -Hay historia interesante en el pasado. Como "la Primera Aparición" y el corto anexo al capitulo 8, sobre la bufanda.
    -La personalidad de Zetta fue realmente la única que me convenció que estuviera bien desarrollada.

    Esta historia tiene mucho potencial, pero también mucho por mejorar. Sería todo. Paz.
     
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