Aventura CazZayn

Tema en 'Novelas' iniciado por Aldo MV Gallardo, 3 Octubre 2019.

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    Aldo MV Gallardo

    Aldo MV Gallardo Sonríe, amigo mio.

    Capricornio
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    22 Noviembre 2017
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    86
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    CazZayn
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    2
     
    Palabras:
    92
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    "Tobías Liremberg, un granjero de un pequeño pueblo decidió salir en busca de un tesoro legendario que podría salvar la vida de su abuelo, pero su visión sobre su honorable misión poco a poco se diluye cuando no logra acercarse a su objetivo.
    El color rojo en los ojos de un bravo guerrero le trae de nuevo la esperanza para creer en la leyenda y poder encontrar todos los tesoros que leyó en su niñez.
    "
     
  2. Threadmarks: (Parte 1) Capítulo 1 - Todos Tienen Un Tesoro
     
    Aldo MV Gallardo

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    Capítulo 1 - Todos Tienen Un Tesoro


    El barco estaba impregnando de cerveza, canciones y alegría. Los valientes navegantes celebraban el exitoso saqueo al barco mercader. Nadie se imaginaba que ese mismo día habrían de perder ese estilo de vida que tanto disfrutaban.

    En las profundidades de aquel barco pirata se encontraba un joven de cabello carmesí. Se encontraba atado con cadenas de pies a cabeza. Estaba encerrado entre rejas de grueso hierro imposibles de romper para cualquier hombre normal. La luz de la luna llena le golpeaba de espaldas creando una imagen aterradora con la sombras que generaba su rostro... Lo mas aterrador del joven era que entre hilos de su cabello se alcanzaban a ver dos ojos rojos intensos, del mismo color de la sangre.

    El chico que limpiaba aquella sección del barco le tenía pavor.

    Esos ojos le seguían como una fiera asechando su presa.

    Aquel chico de jóvenes catorce años fregaba el piso, pues un barbudo pirata que custodiaba al "Joven Rojo" había volcado el estómago. Sentía tanta rabia por el hecho de que hubiese manchado el piso y el tuviese que limpiar. Al mismo tiempo que se indignaba, ¡¿QUE CLASE DE PIRATA NO SOPORTA EL BEBER Y EL GOLPETEO DE LAS OLAS?! Se quejaba dentro de sí, pues era tan tímido que no se atrevería a decirlo a pesar de que no había ningún pirata cerca.

    Para colmo lo había hecho cerca de la celda del prisionero ¡Si muero habrá de molestarte todos los días de tu no tan larga vida! Gruñía el chico dentro de su pensamiento haciendo mala cara.

    Esa noche no tenía suerte, primero perdía la valiosa daga de su abuelo cuando bajaron las anclas sin avisar, debía estar dentro de uno de los niveles del barco, el encontrarla seria un martirio... Por segundo estaba lo sucedido con la pierna de puerco que le había tocado para cenar, ya que decían que se la habían robado para comprar aquel asqueroso alcohol que el capitán nombraba "Gorillaz", nombre que le causaba una repentina risa al capitán. Aunque el chico desconocía el porque habría de tener gracia ese nombre.

    El "Joven Rojo" dentro de la celda escuchaba todas las quejas del chico. Todas aquellas quejas y maldiciones que aquel chico que limpiaba balbuceaba en silencio como si fuese deporte. Pasaba el fregador de lado a lado en un meneante movimiento de trasero. Era ridículo. Pero al "Joven Rojo" en la celda le parecía gracioso.

    El chico creía que el "Joven Rojo" estaba dormido desde hace varios minutos, pues no había visto de nuevo el movimiento de aquellos ojos rojos. Eso era un alivio. En su mente empezó a tararear una de esas movidas canciones que cantaban las damiselas en los puertos... Oh si, aquellas mujeres hermosas, las recordaba bien, a la canción y las mujeres. Bellísimas las dos. Regordetas, pero acuerpadas, de mejillas rosadas y labios rojizos, ojos verdes cubiertos de gruesas pestañas. Su mujer ideal... Tomó la escoba imaginando a una de las cantantes de aquel cabaret. Acercó su boca al palo, estaba a nada de besarle y el "Joven Rojo" no pudo evitar reír.

    Las risas ocasionaron que el chico diera un salto, resbalando con el vomito y volando hasta donde se encontraban las cajas de ropa sucia. Las risas solo aumentaron tras este suceso.

    El "Joven Rojo" reía hasta el punto de las lagrimas -¡Que ridículo!- Aulló aguantando la risa -Para gustos colores...- Continuó un poco mas tranquilo -Pero siendo sincero a mi me gustaría besar algo que tuviese labios y no apestase a vomito.

    El chico salió de entre la ropa sucia viéndole desde los bordes de la caja. Lo miró, se encontraba impactado, estaba tan impactado que ni siquiera prestó atención al apestoso calcetín que tenia en la mitad de la cara.

    -Si te quedas mucho tiempo adentro de esa caja parecerá que te roció un zorrillo- Gruñó el "Joven Rojo" al momento que hizo una cara de asco -Hazme un favor, amigo. Cuando termines de limpiar el vomito llévate esa ropa a otro lado, me tiene mareado desde hace horas...

    -Claro...- Respondió el chico de manera sumisa asintiendo la cabeza como un loco. Sacó su cuerpo de la apestosa caja de ropa sucia y puso sus manos listas para jalar la caja... Luego se giró hacia el prisionero -Espera... ¿Que?

    -Tengo un fuerte olfato, chico- Movió la nariz como un animalito -Es grandioso, aunque no tanto cuando estas en un barco pirata...

    El chico se mantuvo viéndole ¿Era enserió lo que le habían dicho? Ese joven que parecía tan amigable era esa fiera peligrosa que le narró uno de sus compañeros... ¿Enserio necesitaba todas esas cadenas?

    "Cuando saqueábamos la casa de esos burgueses ese joven apareció. Es una verdadera bestia, un monstruo como ningún otro contra los que no hayamos enfrentado. Acabó con cada uno de los nuestros hasta que el jefe le pateó el trasero... No se mucho, pero el jefe dice que los de su clase llegan a costar mucho en el mercado negro... Lo que sé es que es un monstruo, mucho cuidado con él, Toby... No te le acerques mucho o podría despedazarte..."

    Toby había terminado de limpiar e incluso había movido la caja a la sección de arriba. Hasta había conseguido unos cuantos jabones para remojar la ropa y disipar el potente olor... Estaba por subir a la cubierta cuando recordó que olvidó el mapeador en el nivel en el que se encontraba el prisionero... -¡MIERDA!- Gruñó entre dientes. Bajando las escaleras entre pataleos de un troll.

    Abrió la puerta e inmediatamente El "Joven Rojo" lanzó un suspiro de alivio -Gracias, amigo. Me salvaste la vida... Si esa caja hubiese durado unas horas mas aquí habría rogado por mi vida, enserio...

    Toby lo apreció con curiosidad. Ni siquiera había entrado en la habitación y el joven ya parecía haber captado quien era él... A demás, ahora sentía un poco de pena... Desprendía una gran vibra, no se merecía estar atado. Seguro era un buen chico.

    -Que me ves, mocoso... No soy una mapeador, te lo dejo claro- Le dijo el joven lanzandole una mirada de asco.

    Quizás me equivoco... El chico se acercó a la jaula para poder tomar el mapeador.

    Una botella tronó en los niveles superiores -Están bastante animados allá arriba, ehhh- Una gota de cerveza se deslizó entre las maderas del barco. El "Joven Rojo" sacó la lengua, era larga, casi como el de una vaca y atrapó la gota de cerveza -¡¿Cerveza "Gorillaz"?! ¡Que asco! ¡Que pésimo gusto!

    -Y que lo digas- Comentó Toby entre una risita.

    -Vaya tenemos a alguien con el cerebro mas grande que una nuez. Me agradas.

    El chico estaba por tomar el mapeador cuando escuchó esas palabras. Se giró hacía el prisionero y un tanto extrañado preguntó -¿Enserio derrotaste a todos los piratas que asaltaron el barco?

    -¿Lo dudas?- Preguntó el "Joven Rojo" animado -Son una banda de inútiles.

    Toby se acercó al joven para verlo de cerca. Era un joven apuesto, con el cabello largo colgándole de una banda tan roja como sus ojos. Su piel era blanca como la luna misma. Estaba en forma y cargaba unas ropas holgadas y viejas. Era joven, unos años mayor que él, veintidós años quizás.

    -¿Que haces en este barco, niño?- Le preguntó el "Joven Rojo" con una sonrisa.

    -No soy un niño. Soy Tobías Liremberg, tripulante de los "Piratas Barbarayos"- Dijo el chico inflando el pecho.

    -Ehhh ¿Que tonterías dices? A mi no me engañas, esas palabras estuvieron tan vagas de orgullo que creí que formabas parte del ejercito- El joven soltó una ligera risa y miró al chico con mirada calmada -La pregunta sigue siendo la misma, Toby...

    El chico se cerró de brazos mientras se recargaba de un tablón de la estructura del barco -Me uní a ellos para volverme un valiente guerrero del mar. Quería conocer todos los mares e islas de este basto mundo. Deseaba el enamorarme de muchas mujeres y encontrar miles de tesoros. Por eso estoy aquí- Terminó su respuesta mostrando una larga sonrisa.

    -Aja...- El prisionero miró para todos lados del sucio barco -¿Y decidiste unirte a estos piratas? No es por ofender a tu increíble banda pirata, pero hay muchos piratas por todos los mares, piratas que enserio puedan encontrar tesoros... No como estos ladrones...

    El chico mostró una mueca apretando los labios -Esta bien... Eran los primeros que conocí... Vagaba por los puertos cuando me contaron que esta banda pirata era la mas peligrosa de la región. Si eran tan peligrosos y famosos debía de ser por algo... No importaba si no buscaban tesoros... Solo quería dinero para poder viajar por mi cuenta.

    -Puedes viajar por tu cuenta sin dinero, amiguito...

    -No soy fuerte como tu, estoy hasta los huesos y soy pequeño... No conozco nada del mundo y tampoco se mucho de supervivencia.

    El chico soltó una risa fugaz -Yo era igual a ti, Toby... Era débil...- La sonrisa en su rostro cambio por completo -Muy débil... Eso es verdad...- Y de nuevo su gesto cambio por uno animado -Muy bien, Toby, suficiente de tanto rodeo, dime la verdad, ¿Por que estas en este barco?


    (...)


    En la cabina del Capitán se encontraba un hombre de larga barba negra con rayos blancos que atravesaban de punta a punta sus largos y sucios cabellos. Era regordete y cargaba múltiples pistolas en su chaleco. Se acariciaba la barba mientras revisaba unas cosas sobre su escritorio. Unas dagas gruesas, una pistola de madera liza con detalles hechos de plata, unos collares y unos anillos, junto con una bolsa de piel bastante gastada.

    -Seremos ricos, Mateo, ¡Ricos!- Exclamó el Capitán mostrando su ojo derecho, pues el izquierdo se encontraba tapado con una bolsa de hielo -¡Ese niño nos hará ricos! ¡Podremos comprar tres barcos mas y hacer festines durante semanas con el dinero que ganaremos!

    Mateo, un hombre larguirucho, rubio y bronceado con los labios muy gruesos, sonrió al Capitán -Y que lo digas, Abel- Desenfundó parte de su espada -Pero sabes tan bien como yo que lo mas importante de la gente como él son los ojos, su sangre, cabello y corazón... Lo demás lo botaran tan rápido hayan conseguido lo demás... Deberías dejarme cortarle, te prometo que lo haré de manera limpia y con una precisión quirúrgica... Solo es una boca mas que alimentar.

    El Capitán Abel abrió la bolsa de piel sacando de ella muchas cosas, pero nada interesante -Puede que tengas razón- Tomó una concha de mar que salió del bolso y la lanzó por el hombro sin importarle nada. Lo mismo hizo con mas de una cosa que salia del bolso que no parecía tener fin -Estamos a semanas de "Las Raíces"... Si lo alimentamos mal puede que su cabello se maltrate y perdamos esa venta, a demás de que corremos el riesgo de que nos atraquen durante el viaje e intenten secuestrarlo...- Una pequeña libreta salió del bolso -¿Acaso es un diario? ¿Acaso es marica?- Dijo el Capitán riendo.

    Mateo que se encontraba en el sillón con las piernas cruzadas desvainó su espada y tentó su filo -¿Todo eso que dijiste se puede resumir en un "diviértete"?

    -Acertaste...- Contestó el Capitán Abel mientras revisaba el supuesto diario -Vete, no me molestes, tengo que pensar en todo lo que haremos tras venderlo.

    Mateo se levantó del sillón con una sonrisa macabra en su rostro. Estaba por salir de la habitación cuando escuchó un rotundo -¡Detente ahí, idiota!- Proveniente de su superior.

    -No me digas idiota, ehhhhhh, ¿acaso quieres que te corte a ti?- Gruñó Mateo entre dientes levantado su sable en dirección al Capitán Abel... Entonces se percató del gesto que cargaba el hombre... Un rostro impactado que sudaba a borbotones, pero lo que le ocasionaba terror era aquella alegre sonrisa que había en su rostro, acompañada de unos abiertos ojos brillantes...

    -No lo cortaras...- Le dijo en casi un susurro.

    -¡EHHHHH!- Aulló Mateo dando unos pasos hacia enfrente con mal rostro.

    -Ese niño nos hará famosos, Mateo... ¡Posiblemente nos haga los hombres mas famosos, ricos y poderosos del mundo!


    (...)


    -¿Me estas diciendo mentiroso?- Le preguntó Toby al "Joven Rojo".

    -Exactamente, eso dije...- Respondió despreocupado.

    -¡No soy un mentiroso!

    -Me mentiste justo hace unos segundos...

    -¡¿De que demonios hablas?!- Preguntó Toby un tanto exaltado.

    El "Joven Rojo" de pronto golpeó los barrotes con su cabeza tensando al máximo las cadenas.

    -Nunca digas esa palabra...- Gruñó en un susurro que dejó pavoroso a Toby -Tu no sabes lo que significa esa palabra...- La energía que desprendía ese joven era tan pesada y oscura que consumía el nivel del barco en una poderosa sombra... Sus ojos lo decían todo... De volver a decir la palabra "Demonio" de alguna manera se las arreglaría para matarle...

    -Pe-Per-Perdón...- Toby deseaba el poder temblar, pero ni siquiera su cuerpo reaccionaba. Era una presencia impresionante. Era como si el barco entero se le viniera encima.

    El rostro del chico volvió a la normalidad -Genial...- Le respondió con una sonrisa -¿Entonces ya me dirás por qué estas en este barco?

    -Quiero encontrar tesoros- Respondió de inmediato tras el susto.

    El "Joven Rojo" le mantuvo una mirada escéptica.

    -Quiero encontrar un tesoro... Solo estoy interesado en encontrar un solo tesoro...

    -¡Oh, vaya! ¡Me encantan los tesoros! ¿Qué tesoro es?

    -Es una ridiculez... No importa...

    Aquella presencia asesina volvió, esta vez mucho mas potente que antes. La asfixia le envolvió como cuando sufres parálisis del sueño. Sus ojos se deslizaron lentamente hacia el "Joven Rojo", era la luz de la luna y la pobre luz del barco. Generaban un retrato espeluznante del aquel prisionero... Era demasiada presión. Toby estaba por desmayarse.

    -Ningún tesoro es una ridiculez...- Masculló el "Joven Rojo" con muy mal rostro.

    ¡Ayudenme! Gritaba dentro de si, Toby.


    (...)


    El Capitán Abel azotó la puerta de su camarote. Detrás le seguía su segundo al mando, Mateo. Caminaban por la cubierta pateando a cualquier estorbo ahogado de borracho que se les pusiera por enfrente.

    -Esta libreta tiene dentro todos los tesoros de los que tengo conocimiento e incluso algunos de los que nunca escuche... Están marcados y toda esta libreta tiene anotaciones sobre todos ellos. Ese muchacho sabe quien los tiene, sabe quien se los quedo o sabe donde están. Si conseguimos todos estos tesoros seremos ricos e incluso pasaremos a los libros de historia...- El Capitán se giró hacia su ayudante pegándole con la libreta el pecho -¡Él sabe donde esta "El Tesoro de Ruden Longinus"! ¡Las leyendas dicen que es un tesoro con un valor para comprar países enteros!

    -Capitán...- Mateo le apretó los brazos y le habló con calma -Eso es justo lo que son, leyendas. No existen ese tipo de tesoros.

    El Capitán Abel le quito las manos de encimas -¡Nunca digas eso! ¡Esos tesoros son los que mueven a los marineros desde hace siglos! Ahora están en mis manos... Y aunque parezca una vil broma... Estoy a un paso de ellos... Puedes hacer lo que quieras Mateo, quédate con este barco si lo deseas, pero yo quiero tener ese tesoro.

    Se encontraban justo en la puerta para decender a los niveles inferiores del barco. Estaban por abrirla cuando escucharon el silbido de uno de sus navegantes.

    -¡Capitan! ¡Tres barcos del ejercito se acercan!

    Ambos hombres corrieron a la parte trasera del barco y arrebataron de las ebrias manos de sus compañeros un catalejo. Los barcos se encontraban lejos, pero en unos minutos llegarían con ellos.

    -No podremos luchar contra todos ellos...- Dijo Mateo bajando el catalejo -¡Tan solo míralos a todos!- Señalando a dos tripulantes que se encontraban noqueados por el alcohol.

    El Capitán Abel voltio hacia su mediocre tripulación... De pronto la luz de la luna desapareció. Miró el cielo y sonrió... -Los dioses están de nuestro lado, Mateo- Respondió el Capitán con una sonrisa. Levantó una de sus múltiples armas que cargaba en el chaleco y disparó al cielo -¡Apaguen todas las lamparas del barco, bola de inútiles!- Los mas cuerdos comenzaron a correr por todo el barco -Se acerca una tormenta, es el reto que se me ha asignado. Escapar y volverme el pirata mas importante de todos los tiempos- Comentó entre risas.


    (...)


    -Estoy buscando "El Huevo de Wildegun"...- Dijo Toby al prisionero. Ahora se encontraba sobre un barril lleno de verduras enfrente de la jaula -Lo leí en un cuento cuando era niño. Vivía en una granja así que era de los libros con los que aprendí a leer... Lo memoricé hasta la ultima coma. "El Wildegun es un ave mitológica que vive en los cielos desde que que los dioses habitaban la tierra. Vuela por la tierra atrayendo los vientos del otoño, las brizas de primavera, las ventiscas de invierno y el fresco viento de una tarde de verano. Una vez cada cuatro años deja un huevo de Wildegun de donde nacerá el descendiente de su noble tarea. Si lo encuentras y lo comes todas tus enfermedades se curan y nunca mas enfermaras..." Mi abuelo fue diagnosticado con una enfermedad terminal. Morirá dentro de tres años mas... Cuando me contó hace dos años yo decidí salir a buscar ese huevo, aunque me costara la vida o me costara un brazo, una pierna... o los últimos días de mi abuelo... Si pierdo todo intentando ayudar a mi abuelo que tanto me ha ayudado, seria feliz... Pero mas feliz seré cuando le entregue ese huevo a mi abuelo para verlo vivir hasta que lo merezca, no ahora, no tan joven.

    -Eso es...- Por un momento Toby esperó la típica burla que recibía de todos aquellos a los que les comentaba su objetivo, pero solo siguió silencio... -Es admirable- Respondió el "Joven Rojo" con una tierna sonrisa -Algo realmente impresionante.

    Toby quiso sentirse animado, pero quizás habían sido todas las veces que le habían lastimado que solo pudo continuar con su melancólica cara -Es tan impresionante que ni siquiera he descubierto un poco sobre él...- El chico comenzó a jugar con sus pulgares -Hay días en los que creo que solo pierdo el tiempo tras un cuento...

    -Los cuentos son falsos. Eso es lo que son.

    Toby le dirigió la mirada con pena. Era algo que quería oír desde hace tiempo -Lo son...- Afirmó.

    -Pero las leyendas no lo son...- El "Joven Rojo" se acercó a los barrotes -El huevo de Wildegun no es un cuento, amigo mio...

    -¿Qué?

    -Si quieres encontrarlo, Toby, abre esta reja y quítame estas cadenas.

    Ambos conectaron sus miradas... Toby entendió que ese joven no se estaba burlando de él... Para nada... De hecho, había fuego en sus ojos, ¡Era verdad! Al menos el joven creía que lo que estaba diciendo era verdad, ¡El Huevo de Wildegun existía!

    -¡Toby!- Gritó un gordo pirata al abrir la puerta de la habitación -¡Apaga esa lampara, inútil!

    -¿Que sucede?- Preguntó el chico saltando del barril. De pronto sintió como las olas comenzaban a golpear mas fuerte que antes.

    -¡Unos barcos enemigos se acercan y queremos desaparecer de su vista!

    -En-Entendido.

    -¡Pero apágala ahora mimo!- Y el hombre cerró la puerta de un azote.

    Toby se acercó a la lampara. Abrió la puertilla para soplar la vela. Estaba a punto de soplar...

    -Decídelo ahora, Toby...- Dijo el "Joven Rojo" con la mirada seria -En el momento en que apagues esa vela debiste haber tomado tu camino.

    Ambos se mantuvieron la mirada unos segundo mas.

    La ultima luz del barco se apagó.


    (...)


    A varios minutos de distancia se encontraban los tres barcos del ejercito. Un hombre de bigote y brillante uniforme blanco observaba como la tormenta se dirigía hacia ellos

    -¡Almirante, el barco pirata ha desaparecido!- Reportó uno de sus subordinados.

    -No podrán navegar a oscuras toda la noche- El hombre levantó un radio -¡Continuemos acercándonos en posición diamante!

    Una jovencita de frondoso vestido entró al camarote del almirante.

    -¿Esta segura señorita Amelia que ese era el barco pirata que asaltó su embarcación?

    La chica asintió con una mirada brava -Estoy segura de ello. Ahí deben de tener al chico que me salvó.


    (...)


    -¡Los barcos comienzan a separarse, Capitán!- Gritó uno de los jóvenes que miraba con el catalejo.

    -Quieren dominar todas nuestras salidas...- Gruñó el Capitán Abel -Si se acercan demasiado prenderán las linternas y seremos atrapados... Debemos preparar un ataque sorpresa y escabullirnos entre uno de los frentes introduciéndonos en la tormenta.

    -¿Izquierda o derecha?- Preguntó Mateo.

    El Capitán levantó otra de sus pistolas -Ese es el problema, ninguna de las dos me ha fallado nunca- Y apuntó a los dos barcos, disparando dos balas que nunca dieron a los blancos -Parece que la tormenta sopla mas fuerte por el lado izquierdo. No creo que quieran introducirse dentro de ella por unos saqueadores de barcos mercaderes... ¡Un cuarto de vuelta a la izquierda!

    El barco se acercó con rapidez al barco del ejercito del lado izquierdo. El viento comenzaba a soplar con violencia. La oscuridad de la noche impedía a los soldados descubrir por donde venia el enemigo. Estaban a minutos de llegar con el enemigo y sorprenderlos con una potente emboscada cuando de pronto empezaron a escucharse murmullos por todo el barco. Unos ruidos horribles se escuchaban desde los niveles inferiores.

    -¿Que sucede allá abajo?- Gruñó el Capitán Abel golpeando los barrotes de madera.

    -¡Hay algo en el barco!- Gritó uno de los piratas.

    -¡No podemos ver nada! ¡¿Como se mueve así?!

    -Parece un animal, se mueve veloz- Dijo un viejo senil.

    -¡A tomado mi botella!- Gruñó un borracho.

    -¿Qué demonios esta sucediendo con ustedes?- Rugió el Capitán.

    Y de la nada toda la vela mas grande del barco comenzó a consumirse por el fuego. Iluminando como una antorcha en el bosque oscuro.

    El Capitán Abel, un hombre de poderosa vista logró divisar una sombra en la cima de toda la vela, sosteniéndose de palo que cargaba la bandera pirata. Tras identificar la figura el capitan comenzó a temblar de pavor... Ahí estaba el "Joven Rojo" que le había dado una paliza a él y a todos sus tripulantes. Aquel con el que había negociado para que les dejara en paz utilizando como rehén a una chica burges del barco mercader que habían asaltado hace unas doce horas.

    -No digas esa palabra...- Gruñó el "Joven Rojo" con mal rostro ocasionando terror por todo el barco pirata.

    -Oh rayos...- Susurró el Capitán.

    -¡Es el chico del barco!

    -¡El que peleó con el jefe!

    -¡¿Que clase de cosa es?!

    Decían los piratas del barco.

    El Capitán se giró. Estaban a un lado del barco militar. Todos los soldados veían impresionados la increíble escena.

    El Capitán Abel sonrió. Su ataque ya estaba preparado -¡Disparen!- Aulló el Capitán con todas sus fuerzas. Y los cañones tronaron haciendo volar madera del barco enemigo. La batalla había dado inicio.

    El Capitán Abel levantó sus dos armas hacia el "Joven Rojo" y comenzó a descargar sus municiones sobre él. El joven se deslizó por la vela en llamas rajandola con sus dagas hasta llegar a la proa.

    Los cañones de las pistolas del Capitán Abel desprendían humo como chimeneas industriales. El "Joven Rojo" se irguió sin ninguna herida. Sus ojos rojos brillaban con la luz de las llamas.

    La tormenta lanzó su primer relámpago.

    Y con el primer relámpago la lluvia se desató.

    Y con el primer relámpago el "Joven Rojo" desapareció.


    (...)


    -Ni si quiera tengo la llave de la jaula, ¿Como quieres que te saque?

    -Solo necesitaba tu respuesta- Y le sonrió -Las cadenas, así como la jaula entera se rompieron en cuestión de segundos. Los barrotes de grueso metal volaron por toda la habitación y Toby no sabia que estaba pasando exactamente... Pero ahora el "Joven Rojo" estaba frente a él, era un poco mas alto solamente, pero seguía siendo intimidante. Levantó la mano y en la mano se encontraba la daga de su abuelo.

    -¿Cuando fue que...?

    -Cuando me transportaban hasta aquí abajo la vi en el suelo, logre ocultarla entre mis pantalones... Es tuya, Tobías Liremberg- El chico la tomó y observó los escritos en el mango de la daga junto con el lema familiar... Estaba empezando a pensar que jamas la volvería a ver...

    -Si tienes cosas de valor recógelas... Sube arriba tan rápido como puedas...- Le puso la mano el hombro -El huevo de Wildegun existe si enserio crees en él- Y la luz de la lampara se apagó con el viento que generaba el "Joven Rojo" al moverse.

    Eso era lo que había pasado pocos minutos antes. Ahora mismo Toby metía sus ultimas cosas dentro de su pequeña mochila. Los ruidos arriba no paraban de cesar y estaba escuchando como las balas de cañón estaba destruyendo al barco del ejercito que se encontraba a un lado. El chico tenia miedo, como en todos los combates y saqueos, pero esta vez era la primera vez que se levantaba con intención de subir al momento de la acción. Acomodó su mochila. Subió las escaleras, abrió la puerta y lo primero que vio fue como una espada se clavaba en la madera del barandal. Era Mateo intentando cortar al "Joven Rojo".

    Las balas creaba huecos por toda la proa haciendo volar pedacitos de astillas en la cara de los piratas. El "Joven Rojo" esquivaba todos los ataques de sus enemigos en conjunto con una agilidad bestial.

    De pronto escuchó a los soldados del ejercito gritar mientras se abalanzaban hacia el barco a través de cuerdas y tablones listos para comenzar un autentico campo de combate.

    Toby cerró la puerta al ver la primera gota de sangre. Respiraba agitado con sudor en la frente. La boca se le secó de pronto y sentía que el corazón se le salia del pecho. No debía salir, sabia que si salia se arriesgaba a terminar muerto ¡No saldría hasta que todo terminase!

    Hasta que unas palabras revotaron en sus oídos como un comunicado divino.

    "El huevo de Wildegun existe si enserio crees en él"

    Esas habían sido las palabras del "Joven Rojo". Pero sabia que a esa frase le hacia falta una parte mas, "Solo podrás descubrirlo si lo buscas"... Apretó las manos y con un grito abrió la puerta de nuevo.

    ¡BAM!

    Un pirata de su tripulación había caído al suelo sin un brazo. Toby lanzó un chillido y cerró la puerta de nuevo.


    (...)


    El "Joven Rojo" corría entre los tripulantes con movimientos fluidos como los de un gato. Desarmaba a los hombres que estaban en peor estado y con sus armas blancas luchaba contra el espadachín Mateo.

    El combate entre filos daba inicio entre tintinantes golpes de hierro, aunque cada vez se daba cuenta que ese hombre no era para nada un novato. En un momento de distracción le envió las dagas robadas al mar -Es bueno...- Sonrió nervioso.

    ¡BAM! ¡BAM! ¡BAM!

    Los barriles de Abel "Barbaraya" se descargaban con furia reventando madera y tripulantes sin piedad, todo aquello que se interpusiese entre su bala y el "Joven Rojo" terminaba perforado salpicando migajas de roble, chispas de hierro, agua o sangre.

    La tremenda agilidad del joven le salvo de recibir disparos directos, pero las cosas no se le estaban poniendo fáciles... Pronto notó que la sangre de rasguños. Aunque el color era fácilmente reconocible, se diluía con la gruesa lluvia.

    -Me temía que fuese una farsa- Comentó Mateo acercándose -Nunca he cortado a uno de los de tu clase... ¡Tengo unas ganas tremenda de que mi espada pruebe tu sangre!

    -No eres el primero que me lo dice, amigo...

    El joven rojo abrió la puerta de la recamara del capitán. Dentro del lugar se encontraba mas seguro, las balas del viejo capitán no llegarían hasta ahí. Esquivó con notable emoción los tajos de su oponente, no podría hacer nada si esto continuaba así. Entonces lo vio. Todas sus cosas estaban ahí sobre la mesa.

    -¡No te distraigas!- Aulló Mateo arremetiendo un puñetazo que envió al joven al suelo.

    -Si seras, cabrón...- Abrió los ojos sorprendido. Era una de sus conchas de puntos rojos.

    -¡Enserio creí que eras mejor peleador! ¡Las leyendas son todas mentiras!- Mateo lanzó un tajo directo al muchacho. El chico cerro los ojos y rompió la concha de mar. Una explosión de espeso humo inundó la habitación. Rápidamente se irguió y se dirigió a la mesa, tomó su mochila y comenzó a guardar todo... Pero faltaba algo... La libreta... ¡La libreta no estaba!

    -¡Que son esos tontos juegos!- Gritó Mateo arremetiendo un poderoso corte.

    ¡TIN!

    El cuerpo de Mateo tembló desde sus dedos hasta el ultimo cabello de su rubia melena. Era imposible lo que acababa de ver, ese muchacho había parado su ataque, ¡Ni siquiera tenia su daga en la mano! Se apartó con justa razón, porque ahora sentía la verdadera presencia asesina de su rival.

    -¿Donde esta la libreta?- Preguntó el "Joven Rojo" con mal tono. Al no recibir respuesta se giró lanzando un poderoso tajó a su oponente.

    Las espadas chocaron y sobre los hombros de Mateo pudo sentir el terror. Esa presencia no era humana... No... Era tal como lo decían... ¡Era una presencia monstruosa!

    -Una ultima vez...- El joven levantó la mirada mostrando un brillo sanguinolento brillante en el iris de sus ojos -¿Donde esta la libreta?- Rugió mostrando sus afilados dientes en una mueca nada amigable.


    (...)


    Toby se encontraba con las rodillas retraídas a un lado de la puerta. Se tapaba los oídos para no escuchar los gritos de los piratas y los soldados en el campo de batalla. Era horrible. Él nunca había asistido en combate hasta la fecha. Siempre terminaba oculto en un rincón esperando que todo terminara. Era patético...

    La puerta cayó de pronto era un pirata y un soldado. Uno encima del otro. El pirata atascaba una daga en el pecho del soldado mientras reía como un desquiciado... Por su parte Toby chillaba como niña asustada en medio del evento con las manos en los ojos tratando de evitar ver la oscura escena.

    ¡TRASH!

    Balas de cañón empezaron a destruir las paredes del barco pirata. Una de las balas golpeó a los dos hombres que peleaban frente a sus ojos y los observó salir por el otro lado del barco -¡Ahhh!- Aulló Toby en un grito tan agudo que al "Joven Rojo" le dañaron los oídos durante su respectivo combate.

    El polvo comenzó a volar en las profundidades del barco donde se encontraba el cobarde pirata. Toby inundado en miedo corrió hacia la salida recibiendo toda la lluvia en la cara. Era mejor eso a recibir las balas de cañón... O eso creía, pues el barco ahora mismo era un infierno en la tierra.

    El campo de batalla se encontraba en las ambas proas de los dos barcos. El chico miraba hacia todos lados con la daga en la mano, la cual había desenfundado sin saber el momento exacto en que lo había hecho. El mundo le daba vueltas. Los ruidos eran aturdidores y sentía el roce de las balas volando al lado suyo. Sin saber bien lo que debía de hacer comenzó a caminar evadiendo los conflictos directos. En mas de un momento se manchó de sangre desconocida. Estaba perdido en el barco a pesar de haber vivido ahí por casi dos años.

    Las astillas volaron hasta su cara. Reconoció esas risas, era su Capitán, Abel "Barbaraya". Estaba disparando con su mirada certera al "Joven Rojo" que luchaba a su vez contra Mateo mientras esquivaba las balas.

    El joven tenia varias heridas, así como Mateo. Ese pirata era el mas formidable espadachín que había conocido... pero pronto su interés voló hacia el "Joven Rojo". Eso que salia de sus heridas era sangre... ¡¿Sangre azul?!

    Era una pelea injusta. Si continuaba así habría de terminar por la derrota clara del "Joven Rojo". Toby corrió en dirección de su capitán. Subió lo que quedaba de las escaleras del barco y llegó a la parte mas alta de toda la proa.

    -¡Ahí estas, Toby!- Le hizo entrega de una pistola junto con balas -¡Recargala muchacho! ¡Ese chico terminara hecho queso!- Rugía el Capitán a pesar de que no había acertado ninguna bala de manera efectiva.

    Toby tomó el arma.

    -¡Si! ¡Haré a ese niño mierda por haber arruinado mis magníficos planes!

    Se escuchó de pronto el tambor de la pistola y el Capitán dejó de dispara para dirigir su mirada hacia Toby ¡El maldito niño estaba apuntando el arma hacia él!

    -Toby, dime que mierda se supone que estas haciendo...

    -No lo matara, Capitan... ¡No lo permitiré!- Gritó Toby con todo el valor que tenia.

    Abel comenzó a reír como un loco. Reía y reía en medio de la tormenta y la batalla. Toby mantenía el arma lo mas recta posible al Capitán. La lluvia le golpeaba la cara y el viento hacía que le dolieran aun mas los oídos. Aun así, en su rostro existía una franja de coraje... Hasta que el Capitán Abel le apuntó con otra de sus armas.

    -No tengo tiempo para estar tratando con mierdecillas...- Masculló.

    Todo el coraje de Toby se cambio a miedo. La mano le tembló y dejó de apuntar e incluso disparó rozando la barba del capitán...

    -Fue un gusto, Toby...- El dedo se acercó al gatillo, pero de pronto una patada mando a volar al Capitán hasta el otro lado de la proa.

    El "Joven Rojo" tomó a Toby por la camisa -¡Enserio que eres un inútil!- Y lo aventó al barco del ejercito.

    Sin Toby en el medio el "Joven Rojo" se acercó al Capitán Abel con tranquilidad. Después de todo ya se había encargado de Mateo.

    -¡Maldito niño!- Rugió Abel descargando sus balas hacia el "Joven Rojo".

    El joven esquivó hasta la ultima bala deslizándose entre la lluvia como si formase parte del viento. El tambor de la pistola sonó hueco -¡Me cago en...!- El joven pateó la pistola del hombre antes de que terminará la frase. Abel solo pudo ver como caía la pistola hasta desaparecer de su vista y finalmente perderse en la profundidad del océano.

    El "Joven Rojo" se acercó al Capitán y le puso la daga en el cuello -Creo que tu tienes algo que me pertenece...

    El Capitán soltó una risa. Estaba derrotado por completo. Metió su mano en el bolsillo y sacó la pequeña, pero gruesa libreta.

    El joven la tomó -Muchas gracias- Dijo al meter la libreta dentro de su bolsa.

    -Solo una pregunta, muchacho...

    -Dígame...

    -¿Sabes donde se encuentra "El Tesoro de Ruden Longinus"?

    El chico lo miró con seriedad -Así es.

    La tormenta se intensificaba y la lluvia empapaba todo con gruesas gotas de agua.

    -Llévame hasta él... Te lo suplico, llévame hasta donde se encuentra ese tesoro...

    La daga apretó el cuello del Capitán dejando escapar un pequeño hilo de sangre -¿Que harás al encontrarlo?- Pregunto el joven.

    -Si me llevas hasta ahí lo repartiremos. Si gustas quédate la mayor parte, solo déjame quedarme con lo suficiente para comprar otro barco mas grande... Tripulantes... Armas... Lo mejor para navegar por todo el mundo buscando todos los tesoros que pueda hasta volverme el mejor pirata de toda la historia...- Le sonrió con sus feos dientes manchados de tabaco -¿No te gustaría ser parte de todo eso...? ¡Ser el hombre que creó al grandioso pirata Barbaraya!

    El "Joven Rojo" mantuvo la seriedad. Le quitó la daga del cuello. Con un tono decepcionado le dijo -Me imaginé que dirías eso...- Y se dio la vuelta guardando su arma.

    El Capitán apretó el ceño y levantó una pequeña pistola disparando en el momento mientras gritaba -¡Si no es mio no sera de nadie!- Disparó tres veces, pero solo una dio en el brazo del joven manchando la madera de un color azul.

    El "Joven Rojo" le reventó la mejilla izquierda al Capitán con una poderosa patada que noqueo al rechoncho hombre.

    El joven se reviso el brazo. Fui descuidado. Confiar en la gente puede salir caro. Miró el escenario. La batalla estaba llegando a su culminación. Tenia que huir antes de que Mateo se levantase. Miró la proa del barco militar y salto hasta ella en un vuelo impresionante.

    Toby se estaba levantando cuando el "Joven Rojo" cayó frente suyo.

    -¡Tenemos que huir rápido!

    -¡Tu brazo!

    -¡Eso es lo de menos! ¡Corre!- Le dio una palmada y corrió por el barco esquivando soldados y piratas que aun peleaban. Toby le seguía admirando las escenas de fiero combate entre las personas. La adrenalina le impedía sentir esas ganas de vomitar que había sentido antes.

    Llegaron hasta la parte trasera del barco militar. Desde ahí podían ver como se acercaban los otros dos barcos en medio de la tormenta.

    El "Joven Rojo" chasqueó con la lengua -¡Aquí deberían estar los barcos salvavidas!

    -Este es un modelo diferente al común- Dijo una voz suave, pero aguda voz. Toby y el "Joven Rojo" se giraron. Ahí estaba frente a ellos una adolescente de trece años con un frondoso vestido azul pastel. Cargaba un paraguas que revoloteaba para todos lados en medio de la tormenta.

    -Amelia- Dijo el "Joven Rojo" en un tono bajo.

    -¿Quien es ella?

    -Soy una amiga- Contesto la chica -¡Siganme!- Y la joven corrió por la proa mojando todo su vestido.

    El "Joven Rojo" corrió detrás de ella. Toby no sabia que estaba pasando, pero corrió también. Siguieron a la chica por la proa y descendieron por unas escaleras hasta llegar a una sección del barco donde se encontraban varios botes pequeños.

    -Suban al bote. Yo accionare las palancas para que puedan decender.

    -¿Por que haces esto, Amelia? Te meterás en problemas por ayudarme..

    -Salvaste mi pintura... No es así... y también mi vida. Favor con favor se paga.

    El chico le sonrió. Cuando de pronto escuchó una voz gruesa desde las sombras.

    -Zayn "El Cazador de Tesoros"... Has ocasionado muchos problemas con los que no contábamos- De entre las sombras salió el soldado de bigote y traje blanco.

    -Almirante Chalmer...- Susurró Zayn con un poco de miedo -Amelia solo quería ayudar...

    El Almirante caminó hasta el panel de controles y asintió -Ya lo dijo mi hija. Favor con favor se paga...- Y accionó la palanca de descenso -Sube al barco antes de que cambie de parecer.

    Zayn soltó una rápida sonrisa nerviosa -¿Papá?- Le preguntó a Amelia.

    Ella levantó los hombros con una risa delicada -Ups, ¿no te lo conté...?

    El joven suspiró. Agarró a Toby y saltó hacia el barco que estaba empezando el descenso.

    -¡Muchas gracias!- Gritó el joven animado. Amelia se acercó al borde para despedirse de los dos chicos.

    Una vez en el agua el bote paso desapercibido por los otros dos barcos gigantescos. Perdiéndose en el mar y de la vista de todos.


    (...)


    En la mañana del día siguiente hacia un sol brillante en la mañana.

    Toby se levantó y encontró al "Joven Rojo", no, mejor dicho Zayn, viendo el amanecer en medio del mar.

    -Buenos días.

    -Buenos días, Toby.

    -¿Ya estas mejor de tu herida?

    -Un poco, sí. A penas si me percaté del dolor por estar tratando de sobrevivir a la tormenta.

    Toby comenzó a estirar sus músculos mientras bostezaba -De no estar aquí pensaría que fue solo un sueño...- El chico volvió a ver a su nuevo compañero. El joven mostraba un gesto risueño ante la luz de un nuevo día. Como si pensara: "Rompí barrotes y gruesas cadenas que me sostenían. Me encargué de eliminar una parte de una tripulación pirata, incluso vencí al vice-capitán y al capitán de dicha tripulación, y huí sobreviviendo a una poderosa tormenta... ¿Que me traerá este nuevo día?"

    -¡Hey tú! ¿Que tanto me miras? ¡¿Deseas que te lance por la borda?!

    -¡Calma, calma! Solo me perdí en mis pensamientos- Al final el trato no cambió mucho que digamos...

    -Aja...- El joven levantó su brazo herido -¿Lo ves? Al fondo de este gigantesco lienzo azul se ve una isla.

    -¡Es verdad!- No veía nada. Era un joven impresionante... Se sentó a un lado de él saboreando la brisa fresca del mar -Así que Zayn... ¿Cuando iremos por el "Huevo de Wildegun"?

    El joven comenzó a reír -Tranquilo. Todo a su tiempo, Toby...- Se levantó y abrió la vela para inmediatamente comenzar a moverse hacia la isla -Aun tenemos muchas cosas que hacer...- Se tocó su banda roja -Aun hay muchas cosas que ver...

    Y así es como el viaje que Toby había comenzado hace dos años... Por fin tuvo un inicio de verdad.

     
    Última edición: 3 Octubre 2019
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