Harry Potter Cancer (Drarry)

Tema en 'Fanfics sobre Libros' iniciado por Freada Meilleur, 19 Julio 2018.

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    Freada Meilleur

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    Escritora
    Título:
    Cancer (Drarry)
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Tragedia
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2304
    Frunció el ceño, tomando el sobre una vez más entre sus manos temblorosas y verificando por enésima vez en esos 3 minutos que lo que decía no era una mentira.

    —No es cierto —masculló en voz baja con la voz rota solamente para tratar de convencerse a sí mismo de que realmente no lo era, aunque el intento fuese poco fructuoso.

    Si bien era cierto que lo había esperado, lo había pensado sólo por ser realista, no porque de verdad lo pensara. Apretó la mandíbula con fuerza, tratando de no echarse a llorar.

    Harry.

    —Mierda, Harry, la boda —sollozó, sabiendo que el moreno no estaba (ni estaría) presente en ese momento. Inhaló profundamente, diciéndose a sí mismo que era algo que tenía que pasar. Ese momento fue de los que más odió su existencia, y mira que tenía de dónde escoger.

    Harry se había vuelto, luego de la guerra, inexplicablemente uno de sus mejores amigos. Inclusive, Draco llegó a reemplazar a Granger y Weasley el tiempo que duró la preparación como pocionistas en Wakanda. Ambos, al estudiar la misma carrera, resultaron quedar en la misma clase, casi obligándolos a llevarse bien. Se contaron secretos, se quedaron uno en casa del otro, hicieron de todo juntos, hasta que, de alguna manera que nadie supo a ciencia cierta, se acabaron enamorando el uno del otro.

    Guardaron silencio muchísimo tiempo. Más del que era conveniente y, siendo que Ginny Weasley aún era la pareja del moreno (a pesar de que Harry solamente la veía como una amiga. Una amiga a la que llamaba novia), su corazón y alma pertenecían enteramente a Draco, y éste lo sabía perfectamente. Aunque ese pensamiento no iba de la mano con buenos hechos, por desgracia.

    Pero ninguno se atrevió a decir algo, ni una palabra. No se tomaron jamás de las manos en publico. No se dieron un beso en un restaurante. No se dijeron "te amo" jamás si no estaban únicamente ellos dos y el silencio que la noche les prodigaba. Y así fueron, llevando una relación en secreto durante años completos. De hecho, era extraño el hecho de que nadie hubiese dicho nada porque pasaban cantidades excesivas de tiempo solamente ellos dos.

    Bien dicen que nunca debes esconder lo que piensas, porque si guardas esas cosas para ti mismo, esos silencios te harán ruido toda la vida.

    Y, maldita sea, que estaba hallando mucho sentido en esa frase en ese jodido momento.

    Probablemente, el segundo peor día de su vida, fue un 17 de mayo del 2002.

    Había asistido a Hogwarts dado que los del año en que se gestó la segunda guerra mágica habían sido invitados a asistir a conmemorar a los que de milagro seguían vivos (y a los que habían fallecido en la guerra). Harry, para esto de guardar las apariencias, había ido con su "pareja" mientras que él dijo algo de alcanzarlo allá.

    Sabía lo que iba a pasar. Lo sabía. Harry se lo había dicho. Y, a pesar de eso, no sabía por qué estaba asistiendo y menos por qué no había objetado cuando se lo dijo. Debió de haberlo hecho.

    Recuerda las ovaciones. Recuerda el rostro de felicidad de Ginevra Weasley. Recuerda la mirada llena de lágrimas que Harry le había dedicado. Sabía que esas lágrimas no eran de felicidad, eran de dolor e impotencia. Lágrimas que luego Draco compartió en su apartamento con su amante sobrecogidos por el sonido de la lluvia contra el cristal, como si el cielo hubiera decidido acompañarlos en su miseria, llorando por un par de amantes que habían cometido tantos errores que cualquiera lloraría al saber el infierno en el que estaban viviendo.

    El tercer peor día de su vida fue un 27 de enero de 2004. Un día en el que se sintió terriblemente mal en el trabajo, una molestia recurrente para él esos días pero a la que nunca prestó verdadera atención hasta el día que se derrumbó en un laboratorio.

    Un sanador lo revisó un rato, haciéndole análisis exhaustivos en todo su cuerpo.

    —Señor Malfoy —decía el hombre con voz cautelosa-, lamento mucho tener que decirle esto, pero...

    —Ya. Dígalo. ¿Cuánto tiempo tengo que quedarme aquí? —dijo fastidiado cruzándose de brazos. Si había algo que no le gustaba era el olor estéril de los hospitales y el no estar en su preciado laboratorio con su amado novio (aunque fueran ellos dos los únicos que lo sabían).

    —Nada.

    —¿Nada?

    —Nada —repitió el hombre.

    —¿Entonces por qué me está diciendo que...?

    —Usted ya no tiene remedio, señor Malfoy -soltó de una con cautela, como esperando su reacción.

    —¿Qué?

    El sanador suspiró con pesar, recargándose en su escritorio.

    -Verá, señor Malfoy -comenzó el hombre-, existe una... enfermedad muggle llamada... cáncer. Son, eh, tumores malignos en algunas partes del cuerpo. El cáncer de fácil de tratar con magia cuando se detecta a tiempo, y no se dan muchos casos dado que es excesivamente extraño que se presente en magos. Si se detecta con tiempo, no es nada que un par de días en San Mungo y unas cuantas pociones no puedan sanar...

    -Bien, ¿cuánto tiempo debo quedarme?

    -... el problema aquí es... es que su cáncer está muy avanzado, señor Malfoy. Demasiado como para ser curado, tanto con métodos mágicos como muggles. Usted tiene dos tumores malignos en su hígado. Uno de ellos es demasiado grande para ser tratado. Por la cantidad de pociones que hay en el mundo mágico, no me sorprende que no se haya dado cuenta con anterioridad, más si ha estado reprimiendo malestares. Me da mucha pena decírselo, señor Malfoy, pero a usted ya no lo queda mucho tiempo de vida.

    No le dijo nada a Harry. Ni tenía intenciones de hacerlo en realidad, no al menos hasta esa misma mañana. Cuando se reunió con él a la tarde, lo vió preocupado por él, cosa que lo enterneció sobremanera. Sin embargo, lo único que dijo fue "una simple descompensación de vitaminas. Nada grave".

    Y, ese día, ese jodido día, el 13 de octubre de 2007, era oficialmente el peor día de su vida. Para empezar, despertó muy adormilado y con los ojos llorosos. Se sentía exhausto y el hígado le dolía demasiado. Pero igual tenía que levantarse y alistarse. Luego, al abrir el buzón, vio la mentada carta que le había llegado de San Mungo. Se había vuelto a hacer un exámen un par de semanas atrás, y aparentemente los resultados ya habían llegado a sus manos y no eran precisamente favorables.

    Se sentó con miedo en el enorme, vacío y polvoriento comedor de su casa, abriendo el sobre con mucho cuidado y leyendo la información que tenía en las manos. Casi se sintió desfallecer. No esperaba esa noticia así de rápido.

    -¿Cuatro... meses...? -murmuró con la voz rota. Cuatro meses. Cuatro malditos meses de vida. Miró el reloj. Era demasiado temprano y el día no pintaba a mejorar. Cerró los ojos. Quería desaparecer. Era todo lo que quería y... pensándolo bien, era exactamente lo que iba a hacer.

    Escribió una carta a su trabajo de manera rápida y desinteresada, anunciando su renuncia y que no se molestaran en darle un último pago. No tenía a quién dejarle la fortuna en realidad así que era mejor gastarla. Si la vida lo hubiese tratado mejor tal vez podría haber tenido un hijo o una hija. Pero por favor. Era casi ridículo pensar en aquello con las circunstancias en las que se hallaba.

    Y por último, ese día era la boda de la persona que amaba con alguien que no era él, era el día en que Ginevra Weasley pasaba a ser Ginevra... mierda, no quería ni pensar que sería ella, que era Ginny Weasley quien contraería el apellido "Potter" en lugar de él. O que Harry contraería el apellido "Malfoy". Cualquiera de las dos opciones sonaba prometedora para él, pero no sonaban nada realistas. Ya no.

    Quizá dos años atrás aún hubiese sonado creíble pero ya no. No ahora que se estaba alistando para ir a la boda de Harry Potter con Ginevra Weasley.

    No sabía cómo era que no había llorado a esas alturas. Era admirable incluso para él que no lo hubiese hecho con todo lo que estaba pasando.

    Torció la boca, suspiró y tomó el sobre y lo guardó en su saco, para aparecerse dentro de la casa de Harry. Después de todo, él tenía acceso libre. Apareció en la sala. Se había tardado bastante en estar listo a propósito, lo supo porque Harry ya estaba sentado en uno de los mullidos sillones de su sala, con expresión preocupada y resignada.

    Cuando escuchó a Draco aparecerse, se volvió a verlo con cariño y tristeza, antes de levantarse y abrazarlo, gesto que Draco devolvió con gusto.

    -Te ves muy guapo -dijo Draco acomodando el cuello de la camisa de su amante. Éste sonrió.

    -También tú.

    -Yo siempre -bromeó en voz baja-. No dejo de pensar que yo podría estar usando otro traje igual al tuyo, ¿sabes?

    Harry no dijo nada. Sólo torció la boca y dejó que Draco siguiera en su labor de retirar las inexistentes arrugas de la pulcra camisa blanca.

    -¿Sabes? Alguien me dijo que las mujeres siempre visten de blanco el día de su boda porque es el día más feliz de su vida -comentó Harry cuando el rubio dejó en paz la camisa para pasar con la corbata.

    -Ah, ¿sí? -murmuró de manera distraída.

    -Sí. Ahora entiendo por qué yo voy de negro -bromeó sin gracia. Ninguno de los dos rió.

    -No deberías estar triste. Es el día de tu boda, tú siempre soñaste con este día, ¿qué no?

    -Sí pero... no. Yo quería casarme con alguien que yo amara. No con ella. Quería casarme por amor, no porque necesitaba credibilidad para una mentira que ni yo me acabo de creer. Quería... casarme con la persona que yo más amara... como tú, por ejemplo -susurró mirándolo con añoranza, como esperando una propuesta de que huyeran juntos a alguna parte. Era obvio que esa propuesta jamás llegaría de su parte.

    Algo se estrujó en el pecho de Draco y torció la boca, negando levemente con la cabeza. Harry intentó acercarse a besarlo, pero Draco se alejó disimuladamente.

    -No, Harry. Es el día de tu boda, no deberías estar pensando en besar a alguien que no sea ella.

    -Pienso en besar a la persona que amo.

    -Deja de decir cosas así, por favor. No tiene caso, sólo me creas falsas ilusiones.

    Se quedaron en silencio otro rato más, así, abrazados levemente y mirando al otro con añoranza. Se quedaron tanto tiempo que simplemente olvidaron que debían ir a la ceremonia. De hecho, faltaban 20 minutos para la que diera comienzo, y Hermione y Ron pasarían por él en 5 minutos más o menos, por lo que Draco debía irse pronto.

    Suspiró y, cerrando los ojos para no llorar, le dijo:

    -Será mejor que me vaya...

    -Sí, tal vez.

    Se separó de Harry, y metió la mano dentro de su bolsillo.

    -Harry, tengo algo qué decirte -informó, y Harry se volvió a mirarlo-. Tal vez esto es algo que debías haber sabido antes, pero simplemente no podía -Harry pareció querer decir algo, pero Draco lo acalló con un gesto tajante de mano-. Cállate. No hables. Sólo escúchame.

    Harry frunció el ceño mientras Draco extraía un sobre del bolsillo de su traje.

    -¿Tú... tú sabes lo que es el cáncer...? -no esperaba una respuesta a esa pregunta.

    -Draco...

    -¿Recuerdas el día que tuviste que dejarme en San Mungo porque me sentí mal? ¿Que me quedé allá y cuando me preguntaste cómo estaba te dije que sólo había tenido una descompensación de vitaminas?

    -¿Draco...?

    -Ese día me hicieron unos estudios para verificar mi estado.

    -Draco, no más vueltas -exigió Harry dando un paso atrás-. ¿A dónde quieres llegar con esto?

    -Tengo cáncer.

    Se quedaron mirando unos segundos, o quizás minutos, el tiempo no importaba. Harry sintió cómo el alma se le caía a los pies y, al parecer, no era todo porque Draco volvió a hablar.

    -Es... es terminal. Siempre lo supe. Tomar algún tratamiento, muggle o mágico, no habría servido de nada de todos modos. Lo único que puedo hacer es esperar -murmuró de manera monótona, aunque su voz temblorosa indicaba que seguramente no tardaba mucho en empezar a llorar.

    Harry trató de acercarse, pero Draco no se lo permitió, retrocediendo un paso lejos de su alcance. No podía dejar que lo tocara. Si lo hacía, entonces rompería a llorar, y Harry no parecía tardar mucho en hacerlo, de todos modos. Tenía los ojos llorosos, y estaba seguro de que él mismo también.

    -Yo quería solamente... despedirme, Harry.

    -¿Despedirte? No, tú no puedes despedirte -dijo con la voz quebrada, haciendo ademán de querer acercarse a él, pero sin dar ningún paso.

    -Me estoy despidiendo, Harry, no porque vaya a morir a la voz de ya. Sino porque... esto se acabó, Harry -dijo de una, convencido de que, si lo hacía las lento, entonces ambos sufrirían más.

    -¿Qué? ¿Cómo que... cómo que se acabó?

    -No podemos seguir con esto, Harry. Tú te casas hoy, y yo tengo cáncer terminal. No podríamos llegar a nada en ese estado. Esto tiene que terminar ahora, Harry -murmuró Draco, cuidando no mirar a Harry a los ojos-. Y... después de la boda, no me volverás a ver vivo, Harry.

    -Draco... -sollozó el otro.

    -No soportaría estar cerca de ti y no poder hacer nada, Harry. No podría. Y, además, no quiero que me veas morir.

    Harry ya no decía nada. Solamente sollozaba impotente desde su lugar al comprender que Draco no quería que se le acercase. Aún así, sabía que él estaba sufriendo tanto como él.

    O quizás, estaba sufriendo todavía más.
     
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  2.  
    Temarii Juuzou

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    Empecé leyendo, teniendo una idea de a donde iba esto & pum.

    Sales con esto & no paro de reír XD
    Imaginé a Black Panther con varita & ay! :"v así no se puede leer cosas sad.

    Bue, la narrativa es buena, tan sólo debes mejorar en el uso s las comas & no descuidar los guiones, recuerda que para los diálogos se usa el guión largo. Para que ello no vuelva a suceder & el escrito sea más fluido, lee este antes de publicarlo, atuda bastante para pulir un buen trabajo. ♡

    Espero seguir leyendo más de ti. ♡
    Saludos.☆
     
  3.  
    Alma West

    Alma West Iniciado

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    Cuando se actualiza esta historia?
     
  4.  
    Pire

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    Una buena historia, bastante sad ciertamente ya que senti feo. Aunque tal vez en su lugar de irse a despedir o decirle que tenia cáncer pudo desaparecer sin más o simplemente romper con él sin decir nada del cáncer, eso haría todo más dramatico(?

    Pero bueno, fue tangible el dolor por parte de ambos, la.forma de narrar ayudó bastante.

    En cuando a Harry fue bastante cobarde a no dejar ir las apariencias y ser honesto con todos y con el mismo, aceptar su sexualidad y que le valga todo con tal de ser feliz pero bueno..

    Una historia agradable ♤ aunque la autora ya no ande por aquí.
     
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