One-shot Calma [Pokémon Rol]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Liza White, 30 Noviembre 2019.

  1.  
    Liza White

    Liza White Equipo administrativo Comentarista empedernido Tsundere ♡ Talco's Crew Nickmoji Gang Tejoncita Disney's Queen Babe ♡ I'm a baby Duende bloguero

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    Escritora
    Título:
    Calma [Pokémon Rol]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    974
    Título: Calma.
    Fandom: Pokémon Rol Championship.
    Personajes: Talía Wells, Liza White y mención de Nikolah Cruz.
    Palabras: 876
    Summary: Nikolah siempre la consolaba como el buen hermano mayor que era cuando se despertaba en mitad de la madrugada, por obra de alguna pesadilla. Pero... ¿y si una noche no estaba allí para Talía?
    N/A: De repente me han entrado ganas de copiar esta ficha dont mind me (??) SweetSorrow Aquí está lo que te comenté /u\ Reual Nathan Onyrian Sale un poco tu nene :D


    ***

    Talía Wells abrió los ojos en mitad de la noche, sintiendo que el aire escapaba de sus pulmones en un grito contenido que apenas traspasó sus labios. La quietud y la penumbra de la madrugada la recibieron y acunaron en su seno, haciéndola sentir diminuta e indefensa en un mar de oscuridad que parecía no tener fin. A pesar de sus sentidos desorientados por la somnolencia y la conmoción, hasta ella llegó la suave caricia de la brisa nocturna colarse a través de la ventana, refrescando ligeramente su rostro bañado en sudor frío. Sus manos se cerraron en torno a las sábanas, temblorosas, y a sus oídos tan solo llegó el angustiante sonido de su respiración agitada, incapaz de encontrar la calma.

    Había vuelto a revivir aquel recuerdo. Cada vez que cerraba los ojos, las imágenes de aquella pesadilla viviente regresaban a su mente y la paralizaban del terror. La sangre esparcida por el suelo, los cadáveres acumulándose a su alrededor, la estruendosa alarma de la prisión resonando con fuerza en sus oídos. Todo se sentía tan real aún... que la aterraba. Vivir una y otra vez aquel trauma parecía haberse convertido en su castigo, y por alguna razón en las últimas noches no había dejado de hacerse más y más recurrente.

    Deslizó una de sus piernas fuera de las sábanas, rozando el frío suelo bajo sus pies descalzos. La madera desgastada de aquel apartamento alquilado crujió al erguirse, con cuidado de no hacer ruido, y todo su cuerpo se congeló en su lugar, llevándose ambas manos a la boca con temor. La figura que descansaba envuelta en una manta sobre el sillón no pareció moverse ni un ápice.

    Dudó.

    No era la primera vez que se despertaba en mitad de la noche. Nikolah estaba acostumbrado a sus visitas nocturnas, y aún así solía sentirse culpable de tener que sacarle de su sueño por una simple pesadilla. Se había convertido en algo así como el hermano mayor que nunca tuvo, e incluso en momentos como aquel le irradiaba una paz y una calma que disipaban todo su malestar.

    Se acuclilló finalmente a su lado, dubitativa, y separó con suavidad la manta para verle el rostro, oculto hasta entonces bajo la misma.

    —Niko... N-No puedo dormir...

    Pero ante su sorpresa, un rostro de facciones mucho más finas le devolvió la mirada. Dos orbes azules y curiosos se clavaron en ella, y su cabello castaño revuelto cayó a un costado cuando se reincorporó ante su llegada. La rubia dio un paso atrás, apenada, agachando la mirada al verse en aquella situación tan vergonzosa para ella.

    —¿L-Liza? —murmuró, sorprendida. Sabía que la joven de vez en cuando dormía con ellos, pero aquella vez no supo sobre su llegada—. Lo siento, p-pensaba que eras Nikolah.

    Liza alzó una de sus cejas, desconcertada, pero pronto suavizó su expresión al comprender la reacción de la menor. Luego tendría que regañar al rubio por no informar a su hermanita con antelación.

    —Niko no está, cariño. Se fue a hacer unos recados de urgencia y me pidió que me quedara contigo, por si necesitabas algo —llevó un mechón de cabello castaño tras su oreja y la miró con preocupación—. ¿Sucede algo? ¿Te encuentras mal?

    Talía agitó la cabeza, sus coletitas danzando en el aire al son de cada movimiento.

    —N-no, es solo que... bueno, he tenido una pesadilla, y Niko suele ayudarme a conciliar el sueño de nuevo —murmuró, jugueteando con sus dedos, avergonzada—. Jo, siento haberte despertado para nada.

    Pero ante toda respuesta la mayor sonrió, enternecida, y le hizo un hueco en el sofá a la rubia tras escucharla atentamente.

    —¿Por qué no duermes conmigo esta noche, corazón? —le propuso, amable, palmeando el sofá a su lado como una invitación—. Lo cierto es que yo tampoco podía dormir. Quizás podamos ayudarnos la una a la otra de este modo, ¿no lo crees?

    Talia abrió los ojos, sorprendida, y sus mejillas se colorearon ante aquel gesto. Pronto le devolvió la sonrisa, profundamente aliviada, y se hizo un hueco junto a la castaña con suavidad, siendo envuelta por la seguridad de su manta poco después. Sintió los brazos de Liza rodearla, acurrucándose junto a ella en silencio y acarició su cabellera rubia, mientras dejaba que los latidos de su agitado corazón se calmasen con el tacto y la calidez de su cuerpo.

    Ambas permanecieron allí, abrazadas en silencio. Sintiendo cómo aquello que hacía ruido en sus cabezas se disipaba ante la presencia de la otra, dejando de tener importancia. Liza cerró los ojos al notar que la respiración de Talía se acompasaba, aliviada.

    —¿Mejor? —susurró.

    —Sí —la menor asintió con suavidad, recargando la cabeza en su pecho mientras cerraba lentamente los ojos, abandonándose al sopor que le brindaba—. Gracias, Lizzie.

    La castaña depositó un beso sobre su frente como toda respuesta, en un agradecimiento silente por la tranquilidad que le había dado con su llegada. No tardó demasiado tiempo en rendirse al sueño al igual que Talía.

    Ninguna de las dos alcanzó a ver la sonrisa que decoró el rostro de Nikolah al regresar al apartamento, y todo el cansancio y el agotamiento se esfumaron ante la paz y la tranquilidad que le brindó aquella hermosa estampa.
     
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  2.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico de Oro Nickmoji Gang Duende bloguero

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    Yo sí que no estoy calmada con tantos escritos tiernos en el café últimamente, te lo juro ;-;

    Omg, Andyyy, he amado esto, ha sido tan tierno <3<3 Que nosotros los Holders hayamos tenido que ver la masacre de la prisión es bastante jodido, pero cuando piensas que Talía también estuvo ahí y tuvo que presenciarlo es mucho peor, porque ella es una niña y no ha pasado por tantas cosas como el resto de holders así que es normal que tenga tantas pesadillas después, la pobre.

    Y es obvio que Niko va a estar ahí para dormir con ella cuando haga falta, porque es el hermano mayor que no tiene, como muy bien has escrito, y aunque él mismo tampoco pueda dormir, por su hermanita se olvida de todo e intenta calmarla <3

    Pero oh no, se encuentra a Liza. No pasa nada, porque ella es otra cutie pie que logra calmar a Talía y omg las dos duermen juntitas y Niko las ve y sonríe porque son bien tiernas y tbh SAME???

    Ay lo amé, lo amé, me gusta mucho la dinámica de estos tres y me alegro que se lleven bien y se quieran y estén juntitos y haya fics de ellos y te amo a ti por hacerlo y hala, me voy a llorar de ternura ;-; <3
     
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