Boku no Hero Academia Boku no Yokai Academia.

Tema en 'Fanfics de Anime y Manga' iniciado por La loca de los Gatos, 6 Mayo 2019.

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    La loca de los Gatos

    La loca de los Gatos Maldito calor...

    Aries
    Miembro desde:
    26 Abril 2019
    Mensajes:
    34
    Pluma de
    Escritora
    Título:
    Boku no Yokai Academia.
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Fantasía
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    5500
    Un saludo a toda la comunidad de Fanfics. Este de aquí es mi primer fanfic en el Fandom de BNHA, y hablando de manera sincera, estoy algo nerviosa de publicarlo siendo que esta cosa es algo experimental, y estoy un poco oxidada en la escritura. Espero les guste y pueda recibir alguna que otra critica constructiva.

    NOTAS DEL AUTOR.
    Los personajes les pertenecen a sus respectivos creadores. Yo nomas estoy pasando el rato y no me dan un quinto por hacer esta cosa. Por eso les hago algunas advertencias antes de comenzar.
    -Este cuento en realidad son varias historias combinadas en una sola. El compendio conocido como Libro 1, son lo que se podría decir el prologo de cada una de estas historias.
    -Debido a que es un Universo Alternativo, los personajes dentro de la historia serán un poco OOC, pues las circunstancias variaran mucho en cuanto a situaciones.
    -También contiene algunos spoilers del manga, vayan con cuidado.

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    “Los seres humanos siempre le hemos temido a lo insólito, lo inexplicable y lo difícil de ver, en pocas palabras, a la oscuridad”

    Desde los inicios de la civilización, siempre han existido leyendas y relatos de monstruos. Aquellas formas que merodean los abismos y las tierras vírgenes fascinaron y horrorizaron a los antiguos; tanto así que cada lugar en el planeta tenía su folclor, y cada pueblo le o les daba diferentes formas, capacidades y apreciaciones dependiendo de la cultura e historia de origen.

    Estos despojos eran casi como la reminiscencia de que el ser humano alguna vez fue una presa, una forma de advertencia que a pesar de que las ciudades crecieran, y la población con ellas, aun se estaba al tanto de aquellos depredadores que asechaban en cada esquina.

    Sin embargo, todo cambio con la llegada de los quirks.

    Todo comenzó con un bebé que brillaba en China, y partir de este, la humanidad comenzó a padecer de un proceso evolutivo en donde las mutaciones dentro del ADN eran cada vez más variadas y frecuentes, dando a los seres humanos capacidades tan representativas como la superfuerza o la capacidad de controlar los rayos, a cosas tan bizarras como transformarse en un cactus.

    Todo siguió hasta que, a inicios del siglo XXI, la organización mundial de la salud declarara que al menos el 80% de los seres humanos tuviera este tipo de habilidades; los quirks cambiaron la forma en la que se componía la sociedad, y la forma en la que esta comenzó a avanzar, formando a gente que quería usar sus nuevos poderes para sobreponerse sobre los demás.

    Entre gente con poderes monstruosos que querían apoderarse de todo, y personas dispuestas a detenerlos, poco a poco todos comenzaron a olvidarse de los merodeadores de la noche. ¿Por qué habría que temerles a los monstruos cuando había sujetos que los podían emular con sus nuevos poderes y eran igual de malvados?

    Aquella sensación de que el ser humano podía ser depredado desapareció. Los animales no tenían quirks, las plantas no tenían quirks, y había quirks para evitar que los efectos de las criaturas más letales mataran. El hombre se convirtió en su propio depredador con el paso de los años, y se perdió el afán por huir del peligro.

    “Sin embargo, es sabido en la naturaleza que el depredador que no se adapta a la presa perece… y los señores de los abismos se negaban a desaparecer”


    Libro 1
    Capítulo 1
    Un niño de nombre Deku


    Bakugo Katsuki, un rubio cenizo de 6 años, era un pequeño lleno de energía que, como todos los niños de su edad, soñaba con llegar a ser un gran héroe.

    En Japón, los índices de criminalidad eran altos, sobre todo en lo que se refería a los pobladores con superpoderes; por lo que el ser un superhéroe como en los antiguos comics era una profesión muy vistosa, rentable y llena de glamour, a la que muchos aspiraban y pocos lograban. Y sobre eso se debía de competir para llegar a los mejores puestos.

    Katsuki siempre supo que tenía lo que se necesitaba para ser una persona que acaparara los reflectores. No solo era su actitud extrovertida, que lo hacía un líder nato, también tenía entre sus manos, literal y figurativamente, un quirk poderoso. Sus pequeñas palmas podían expulsar nitroglicerina cuando el quisiera; esto le permitía generar explosiones. Sabía que algo así se convertiría en terror de los villanos, por lo que chicos y grandes exaltaban sus aspiraciones para convertirse en un héroe futuro.

    Esto hizo que el niño se volviera algo fanfarrón. Todos en su salón de preescolar lo idolatraban y su palabra era ley. Sabía que no tenía rival alguno, y que su camino era el de la grandeza; no importaba cual fuera la actitud que tomara. Con el tiempo pasaría a cada uno de sus rivales, y sería conocido como el hombre mas poderoso sobre la faz de la tierra.

    Claro, eso hasta que sus ambiciones fueron abruptamente interrumpidas con la llegada de un foráneo, justo en el verano en que estaba por empezar la primaria.

    - ¿Hiashi?
    - ¿Mizuki? ¡Eres tú!
    - ¡No puede ser, hace un millón de años que no nos vemos!
    - ¡Ja! Ni que hubiera sido tanto
    - Hiashi, han pasado 7 años desde la universidad y mi boda…
    - No se me hace tanto considerando lo que tenemos que trabajar en la zona. Por cierto, ¿cómo está Masaru? ¿No me digas que el pobre diablo sigue casado con mi rubia atómica?
    - Serás idiota Hiashi, no cambias nada…

    Katuski roló los ojos. Le molestaba que su madre se quedara hablando por horas con sus conocidos de la calle.

    Al parecer, y por lo que escuchaba de la verborrea de ambos adultos, el nombre del tipo era Hiashi Midoriya; un ingeniero civil con un quirk de fuego que conoció a sus padres mientras ellos estudiaban en la preparatoria, y que luego los siguió hasta la universidad cuando ambos entraron a estudiar diseño. Como Hiashi tomaba fotografías de sus diseños y las exhibía en la galería de la escuela, el tipo se hizo muy amigo de ellos durante aquellos años.

    Sin embargo, al tiempo tuvieron que separarse; a Hiashi le ofrecieron trabajo lejos de su ciudad natal, Musutafu, diseñando obras de drenaje para secciones rurales al sur de Japón. La última vez que se vieron fue cuando fungió como padrino en la boda de sus padres, y desde entonces prácticamente desapareció su rastro.

    Pero para sorpresa de Mizuki, su muy querido amigo no regresó solo.

    - ¿Y quién es este adorable chiquitín?- mencionaba la dama rubia mientras se arrodillaba. El pequeño que venía con Hiashi se agarraba del pantalón del adulto, y se escondía detrás de sus piernas.
    - Oh, el es Izuku, mi hijito… - dijo el hombre con una amplia sonrisa - Tiene 5 años, y no te preocupes por su semblante. Es que es algo tímido.

    Katsuki lo observó de reojo. Izuku era un niño de cabello verde oscuro con ojos enormes y la cara llena de pecas. Por alguna razón llevaba una gorra de la liga de beisbol de Hosu, lo cual apenas dejaba ver su cara; además, era escuálido y mas bajo de estatura que el rubio. Para Katsuki, prácticamente un camarón con pelos.

    - ¿Te cásate y no nos dijiste Midoriya? - le recriminó Mizuki al hombre -Sabes que hubiéramos viajado kilómetros para llegar a tu festejo.
    - Es que… bueno, la madre de Izuku y yo no estamos casados per se - dijo el hombre rascándose la nuca con una gota de sudor.
    - Ah ya veo - dijo la mujer de forma pícara mientras le daba un ligero codazo a Hiashi -No pudiste escapar de tu responsabilidad, ¿eh? Algo difícil tomando en cuenta que el enano tiene la cara llena de pecas, igual que tú.
    - Je, algo así.
    - Pero si, también tengo a mi propio enano. Él es Katsuki - mencionó Mizuki mientras lo forzaba a pasar al frente con la mano derecha - Recién cumplió los 6 años. ¿Por qué no le dices hola a Izuku cariño?

    Katsuki miró a los ojos al chico, y este a Katsuki. El rubio torció la boca y se volvió a su mamá.

    - ¿Pero porque tengo que saludar a ese niño? ¡Parece un brócoli gigante!

    Mizuki le dio un golpe derecho en la cabeza, molesta por la actitud de su hijo.

    - ¡Katsuki, no me hagas pasar otro papelón! ¡¿No puedes ser amable por 5 segundos?!
    - ¡Pero si no quiero vieja anciana!
    - ¡No me hables así, soy tu madre!

    Los Midoriya miraba con una gota pequeña de sudor como los Bakugo peleaban entre ellos.


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    Obviamente su madre le regañó llegando a la casa, pero eso no evitó que se arrepintiera de su interacción con aquel niño. El chico de pelo verde no mostraba ser la gran cosa, y el que su madre lo quisiera enjaretar con el le parecía molesto.

    Pero como si fuera alguna especie de maldición de la que no se podía zafar, al día siguiente, cuando su padre lo llevó al parque, vio de vuelta al viejo de cara pecosa que era amigo de su madre. Estaba sentando en una banca mientras leía un libro.

    - ¡Eh, Masaru!
    - ¡Hiashi! ¿Qué ha pasado? Mizuki me dijo que andabas de vuelta en la ciudad.
    - Sí, pero no por mucho. Solo estaremos aquí una semana, luego regresaremos a la apacible vida de nuestro pueblito. Hay demasiado bullicio.
    - Jajajaja, ¿te engentaste Hiashi?
    - Es que vivir un tiempo en las zonas rurales te hace extrañarlas, ¿sabes? Además, siempre hay que hacer obras… - Katsuki notó los ojos del adulto posados en él, para mala suerte del pequeño - Eh, veo que trajiste a tu hijo. Justo el mío esta jugando allá en los columpios.
    - Perfecto - dijo su padre - ¿Por qué no vas a saludarlo Katsuki?

    Katsuki miró a su padre con el seño fruncido.

    - Pero no quiero.
    - Vamos hijo - Mencionó el hombre de los lentes con una amplia sonrisa - Muéstrale un poco de hospitalidad al hijo del señor Midoriya. No creo que quieras que tu madre te vuelva a regañar…

    Katsuki se fue a regañadientes hacia los columpios. La verdad estaba un poco molesto por que lo quisieran forzar a jugar con el hijo del señor Midoriya; un chico que apenas conocía, y que daba lástima con solo verlo. El niño de pelo verde parecía un conejo asustado y Katsuki presentía que, si se hacía amigo de este, se volvería una carga para él.

    Acercándose a donde estaba el nuevo chico, Katsuki carraspeo para que el Midoriya menor levantara los ojos. Ambos orbes verdes se asomaron entre el gorro de pescador que el niño pecoso llevaba puesto.

    - Oye, mis padres quieren que te salude, así que llámame Bakugo - exclamó el rubio apuntándose a si mismo - Dime tu nombre.
    - ¿No nos conocimos ayer? - reclamó el chico de las pecas en voz baja.
    - ¡Eso no importa! - exclamó Katsuki - ¿Cómo te llamas?
    - Izuku…- respondió el chico con nerviosismo - Pero todos me dicen “Deku”.

    Katsuki se rascó la cabeza. ¿Era eso en serio? La palabra Deku era usada para referirse a una madera blanda y fácilmente rompible, por lo que Deku también se refería a algo frágil, o incluso inútil.

    - ¿Pero porque dejas que la gente te llame Deku? - le replicó Katsuki.
    - Según la abuela de un amigo, así se lee el kanji de mi nombre - termino por resolverle el chico mientras se columpiaba ligeramente - Además, para mis amigos es más sencillo que llamarme Izuku o Midoriya.
    - Ok… - dijo con confusión Katsuki - Tu papá dijo que tenias 5 años. ¿No es así? -
    - Eh, si, más o menos, cumplo 6 cuando las hojas se caen -

    Y ahí iba otra afirmación bastante particular. El tal Deku tenía una forma muy extraña de referirse a las cosas. Pero Katsuki prefirió seguir en su puesto del chico dominante.

    - Dime, ¿Cuál es tu quirk?
    - ¿Mi quirk?
    - Si, como tienes 5 años, debiste haber desarrollado tu quirk.
    - ¿Qué es un quirk?

    Ahora Katsuki sentía que se estaban burlando de él. No podía ser posible que fuera tan tonto como para no saber de que le estaba hablando. Todo el mundo generaba su quirk a la edad de 4 años, era algo normal entre los niños como cuando comenzaban a caerse los dientes de leche. Los únicos casos en que esto no pasaba de esa manera, era que el usuario naciera con una mutación corporal demasiado notoria, como que la piel fuera verde o mitad tiburón.

    Exasperado, se volvió al chico de pelo verde.

    - ¡Tu habilidad especial, tonto! - le gritó Katsuki molesto.
    - ¡Oh! - exclamó Deku como si le hubieran revelado un secreto magnífico - ¿Te refieres a esos poderes que algunos de ustedes tienen?
    - ¡Si bobo, eso!
    - Yo no tengo algo así.

    La respuesta que le dieron a Katsuki fue seca y casual, como si no importara. Aquel chico debía estar bromeando.

    - ¿No tienes quirk? ¿Nada de nada?
    - No - le respondió Deku levantando la ceja - La gente de mi pueblo no desarrolla quirks con facilidad. Solo dos familias en la localidad tienen algo parecido a un quirk y…

    Antes de que Deku terminara de hablar, Katsuki ya había tomado su camino hacia otro lado.

    - ¿A dónde vas? - le preguntó el niño de las pecas.
    - A cualquier otro lado - le replicó Katsuki.

    Aquel otro niño no dijo nada, solo se dedicó a columpiarse mientras observaba a Katsuki irse.

    Katsuki se fue a jugar solo, pues estaba de malas. No por el hecho de que el extraño hijo del señor Midoriya careciera de un quirk, a pesar de que eso ya de por si era una alarma bastante notoria, sino porque el rubio tenía el presentimiento que sus padres se lo querían enjaretar para que lo cuidara, algo que no estaba dispuesto a hacer.

    Si quería ser reconocido como el héroe mas fuerte del mundo, no podía dejar que le pusieran trabas, y ese niño en particular iba a volverlo más lento. Quería gente fuerte a su lado que lo solapara, no estar de niñera de un secundón.

    Aquel día pasó y se fue a su casa, esperando no tener que toparse con aquel chico de cabello verde otra vez. Sin embargo, el destino pareció no darle tregua.

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    Al día siguiente, de vuelta en el parque, fue dejado ir solo por sus padres. Esta vez se encontraban con Katsuki algunos chicos del jardín de niños, una pandilla que le seguían como si este fuera el líder de una banda, y que estaban con el por que les daba los beneficios de ser amigo del más fuerte de la clase.

    - ¡Oye Kenta, no te dijimos que este es nuestro lugar de juegos!
    - Por favor, no me hagan daño - exclamaba un niño en el suelo mientras la pequeña banda de Katsuki se reía.

    Katsuki, como buen fanfarrón, a veces se metía con otros chicos cuando estos se oponían a el. Muchas de esas veces era alentado por esas voces aduladoras de aquellos quienes lo acompañaban. Katsuki siempre estaba buscando mostrar predominancia sobre otros, sobre todo con aquellos niños que tenían quirks más débiles que él. Un par de explosiones creadas por sus manos eran suficientes como para que los extras molestos se fueran haciendo a un lado.

    - ¿Te vas a ir o no? - repitió Katsuki al chico del piso.
    - ¿Bakugo san?

    Aquella voz chillona le calo en los oídos a Katsuki. Era otra vez el tal Deku, el cual venía corriendo hacia ellos con su gorro de los Bananeros de Hosu.

    El rubio estaba perdiendo los estribos, pues lugar a donde iba, era lugar donde terminaba topándose con ese niño raro. ¿Qué no se lo iba a quitar de encima nunca de los nuncas?

    - ¿Conoces a ese niño? - preguntó uno de los amigos de Katsuki, un chico gordo con alas de dragón
    - No - mintió Katsuki - Ignoren que está aquí -
    - ¿Por qué hay un niño tirado en el piso? - preguntó Izuku apuntando a Kenta.
    - ¡¿A ti que te importa Deku?! - le gritó Katsuki al pelo verde.
    - Pensé que no lo conocías - replicó un niño delgado con el pelo negro
    - ¡Tu cállate Noboru! - le grito Katsuki

    Fue en ese momento de distracción que la víctima de la banda de Katsuki, Kenta, se levantó de manera repentina, corriendo hacia Deku y escondiéndose detrás de el, esperando encontrar protección en el recién llegado.

    - ¡Por favor, ayúdame, me están pegando!

    Katsuki comenzó a reírse.

    - Buena esa Kenta, el tarado con un quirk inútil busca que le proteja el trasero un chico sin un quirk.

    Todos comenzaron a reírse, todos menos el aludido Deku, quien levanto la ceja y en voz baja se dirigió a Katsuki.

    - ¿Por qué es tan importante para ustedes eso del quirk?

    Todos pararon de reír, incluido Katsuki.

    - ¡¿Cómo que para que es importante idiota?! ¡¿Acaso crees que puedes defender a ese sin un quirk?! - exclamo iracundo Katsuki apuntando a Kenta.
    - Bueno - dijo Izuku rascándose la nuca - Tomando en cuenta que solo usas tu poder extraño sobre criaturas más pequeñas o débiles que tú, supongo que ese quirk tuyo no es tan fuerte.

    El planeta pareció paralizarse para Katsuki en ese segundo, hasta que comenzó a arder en furia. Aquel idiota enano sin un quirk lo estaba desafiando, y encima se estaba burlando de el con su voz temblorosa, apuntándolo como si el fuera el patético entre los dos. El tal Deku había sacado boleto, debía demostrarle a este quien era el que mandaba aquí.

    - ¡YA CÁLLATE Y MUÉRETE!

    Katsuki lanzó una explosión directo a la cara del chico de cabello verde, esperando ver que rodara en el piso llorando, como pasaba con todos los que se burlaban de él.

    Pero eso no pasó.

    - ¿Qué fue eso? Huele como a caramelo quemado.

    Deku estaba ahí parado frente a Katsuki, sin un solo rasguño. Lo único que este perdió fue su gorro, el cual estaba ahora en el piso, y que recogió para volvérselo a poner tras quitarse el polvo del cabello. Por su parte, Kenta y el resto se veían nerviosos. El quirk del chico más fuerte del barrio no tuvo efecto alguno sobre el forastero de pelo verde, y ahora estaban todos a la expectativa de lo que fuera a pasar.

    - ¿Eso fue un ataque? - preguntó Deku

    Nadie dijo nada.

    - Supongo entonces que es mi turno.

    Por alguna razón, aquel semblante tembloroso de Deku desapareció, y en su lugar quedo un aura de salvajismo, mezclado con el frío horror de las alertas del instinto que advertían que estabas en peligro inminente. Katsuki quiso apoyarse, pero volvió su mirada hacia atrás para ver como su banda lo abandonaba. Sus dos lacayos comenzaron a correr como animales asustados, dejándolos solos a él, a Deku y a Kenta.

    El rubio pensó entonces en poner posición de combate y pelear solo. No iba a dejarse ganar cuando el inicio esto, y tampoco iba a hacer lo que sus amigos y salir huyendo como un cobarde.

    El problema fue que su cuerpo simplemente lo dejó a merced de Deku. Las piernas le temblaban, su cuerpo se puso rígido, su frente dejo resbalar una gran cantidad de sudor frío y la boca se le secó. Katsuki se sintió como un ratón acorralado por un tigre; algo en su cerebro le decía que iba a morir en ese instante y en ese lugar.

    Sin embargo, a pesar de esperar lo peor, Katsuki solo recibió de Deku un palmazo en la frente. Uno con suficiente fuerza como para hacer que el pequeño cuerpo del rubio diera de espaldas contra la tierra, dejándole una marca roja y sacándolo del trance de hacía rato. Katsuki no se movió de su posición, y parpadeo un par de veces, tratando de asimilar todo lo ocurrido. El chico de las pecas lo había vencido sin ningún esfuerzo.

    ¿Por qué? Se decía a sí mismo. ¿Es que Deku le mintió cuando le dijo que no tenía quirk? Esa era la única explicación lógica que le encontraba, porque no sabía como era posible que alguien tan enano y escuálido como el niño de las pecas no solo resistiera sus explosiones, si no que intimidara a la gente con solo verlos a los ojos.

    - Lo siento… ¿te encuentras bien? - le dijo de forma repentina Deku, ofreciendo su mano para levantarlo - Podemos jugar a otra cosa, a algo menos rudo… si quieres.

    Katsuki se sentó en la tierra, miro derecho a Deku, y un par de lágrimas salieron de sus ojos carmesí.

    - ¡ALÉJATE DE MI, MENTIROSO! ¡¡NO QUIERO TU LASTIMA!! - exclamó Katsuki apartando de un manotazo el brazo de Deku.
    - ¿De qué hablas?
    - ¡Me mentiste! - le repitió Katsuki, mientras secaba su rostro con el antebrazo - ¡Me mentiste, me mentiste, me mentiste! ¡¡Dijiste que no tenías un quirk, y solo lo hiciste para humillarme!! -
    - Eso no es cierto…
    - CÁLLATE. ¡No quiero escucharte! - exclamó antes de darse la media vuelta - ¡¡Y no te me acerques, o lo vas a lamentar!!

    Katsuki se fue alejando, dejando a Deku y al niño que la banda del rubio estaba atormentando con el sonido del viento. El pequeño de pelo verde quiso ir tras el, pero Kenta lo detuvo.

    - Déjalo así - señaló Kenta - Si te le acercas, solo lo vas a poner peor.
    - Es… normal que sea así de temperamental…
    - Mas o menos…

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    La mañana siguiente siguió peor para el pequeño Katsuki. Se sentía irritado por lo pasado el día anterior, y estaba esperando que esto no arruinara aquella mañana de verano con sus amigos; pero era como si todo volviera a el como una eterna marca de la cual ya no podía huír. Y esto se vió evidente en el momento que los chicos con los que jugaba decidían el sitio donde pasarían el resto de la tarde.

    - Vamos a la fuente a tirar monedas -
    - Eso es estúpido - replicó uno - ¿Y si vamos a ver la construcción que esta cerca de tu casa Tsubasa?
    - ¿Ah qué? No hay mas que puños de tierra en ese lugar.
    - ¿Tu que dices Katuski?
    - Pensaba en que quizás deberíamos ir a donde está el rey pingüino, quiero ir al arroyo que hay cercano para capturar insectos.

    Los dos chicos que acompañaba al rubio se quedaron en silencio un rato.

    - No creo, mejor vamos a ver que más hacemos
    - ¿Qué? - exclamó Katsuki - ¿Por qué no quieren ir al resbaladero del rey pingüino? Siempre vamos cuando hace sol, como hoy.
    - Es que como que ya lo hemos hecho… mucho… - Noboru se percató de que no convencía a Katsuki y suspiró - Bueno la verdad es que cuando Tsubasa y yo veníamos para acá vimos a ese niño de pelo verde… ¿Cuál era su nombre.
    - Da lo mismo - replicó Tsubasa - Estaba junto con Kenta en el resbaladero y no queremos que se nos acerque.
    - ¡No me digan que le tienen miedo a ese idiota! - Exclamó Katsuki exasperado.
    - Ni siquiera creo que se trate de alguien normal, ese niño es raro y no queremos verle.
    - Lo que pasa es que ustedes son unos cobardes que prefirieron correr antes de enfrentarlo.
    - Mejor correr a hacer un papelón - le recriminó Noboru - Como ya vez que tu “todo poderoso” quirk le hizo mucho daño.
    - ¡¿Qué dijiste?!
    - ¡Lo que escuchaste! – le replicó de vuelta Noboru – Ese niño tiene razón, tu quirk no es tan genial, ¡solo puedes vencer a gente con quirks inútiles!
    - ¡TE VOY A ROMPER EL..!

    Tsubasa los separó extendiendo sus alas entre los dos.

    - Ya paren los dos.
    - Inició ese cretino – apuntó Katsuki a Noboru.
    - Mira quien lo dice, ¡todo el mundo piensa que eres un idiota!
    - ¡¿Entonces porque siguen juntándose conmigo?! ¡Ustedes solo son un par de extras que no destacan en nada!
    - … ¿Sabes qué? Tienes razón – dijo Noboru tras una breve pausa – No sé porque me sigo juntando contigo si crees que no soy nada. Yo me voy de aquí.

    Noboru se fue, Tsubasa miró un segundo a Katsuki, dejo salir un suspiro y se fue detrás de Noboru, dejando a Katsuki solo de nueva cuenta.

    El rubio apretó los puños. Estaba enojado, y las razones las podía ver por todos lados. Sabía que esos niños estaban con el porque demostraba superioridad a otros con su quirk, porque querían estar del lado del fuerte. Pero en el momento que todo eso se quedó de lado, los mequetrefes le dieron la espalda mas rápido que lo que cantaba un gallo.

    Porque ya no era el mas fuerte.

    Porque ya no era el que estaba en la cima.

    Eso apestaba.

    Y todo era culpa de ese niño de nombre Deku.

    Desde el momento que lo vió sabia que sus problemas iniciarían de alguna o de otra manera; y como en alguna de esas series fraudulentas de caricaturas, aquel enano verde con apariencia débil y con, lo que creyó al principio, el coeficiente intelectual de una banana, lo había engañado. Tras el incidente de ayer, estaba demostrando que Deku era mucho más de lo que aparentaba. Esto molestaba por demasía al niño rubio, ese sujeto se estuvo burlando de el por 3 malditos días y nunca tuvo una forma de defenderse de él.

    Tenía que cobrársela de alguna manera, pero no estaba seguro de cómo.

    Al parecer, Deku tenía alguna especie de quirk de resistencia o parecido, aunque no se daba explicación del porque podía generar a su alrededor aquella energía que lo hacía intimidante. ¿Tendría dos quirks, o una variante combinada? ¿Alguna especie de mutación?

    Ya no lo sabía y no quería pensarlo, pues sin esperarlo, entre sus cavilaciones terminó caminando hacia el resbaladero del rey pingüino, donde se suponía estaban jugando Kenta, su anterior víctima, y el mocoso que le estaba haciendo rabiar, Deku.

    De hecho, escuchó sus voces. De esa manera se acercó al sitio para verlos columpiarse uno al lado del otro.

    -… Puedo pegarme a algunas superficies, pero no en todas. Básicamente eso cubre mi quirk- escuchaba Katsuki a Kenta -El tuyo parece mucho mejor por lo que pude ver. ¿Es alguna variante de super resistencia o eres inmune al fuego?
    - No lo sé. Tal vez sea la primera…
    - ¿Cómo tal vez? ¿No conoces tu propio quirk?
    - Es que nunca había estado cerca de una explosión antes. Lo único que sabía hasta ahora es no me hace daño el veneno de serpiente – decía el niño para extrañeza de Kenta y de Katsuki, quien los escuchaba desde los arbustos cercanos – Pero eso no es un quirk, hasta donde tengo entendido, los quirks son solo para personas.

    Hubo un silencio muy raro que Kenta rompió.

    - No se de que rayos hablas, pero sonó super raro – le comentó – Pero, ¡hey! Eres bastante fuerte, ¿no? ¿Haz pensado en volverte un héroe con esas habilidades tuyas?

    Katsuki espero algo extraño salir de la boca del tal Deku, como todo lo que comentaba, pero no lo que dijo en ese momento.

    - ¿A que te refieres con un héroe? – preguntó Deku.

    Kenta se volvió extrañado a su compañero, y dejo de mover su columpio.

    - ¿No sabes lo que es un héroe?
    - Bueno, sí sé, pero no entiendo a que te refieres. Para mí un héroe es el tipo bueno de las películas y los comics – respondió el pelo verde - ¿Es posible volverte un tipo así aquí en la ciudad?
    - No estoy seguro – le dijo Kenta – Mas bien tiene que ver con volverte la persona que se dedica a detener criminales y eso.
    - ¿Cómo una especie de super policía?
    - Creo…
    - Je, suena divertido, quizás debería.
    - Totalmente.

    Katsuki se cansó, ya no podía seguir escuchando esa plática insulsa entre los dos sujetos mas idiotas que el conocía.

    - ¡Ya basta! – reclamó el rubio.

    Kenta solo se estremeció al ver al rubio emerger de los arbustos bastante cabreado. Pero eso no inmutaba a Izuku en lo absoluto.

    - ¿Bakugo san? ¿Vienes a jugar? – dijo Deku.
    - Claro que no, ya me cansé de estar escuchando todas estas tonterías. ¡¡Realmente crees que cualquiera puede ser un héroe!! ¡¿Es que acaso vives debajo de una piedra?!

    Katuski se puso al frente de Izuku.

    - YO voy a ser el número 1 del mundo, y voy a quitarme de encima a cualquier EXTRA que se ponga en mi camino – luego apuntó a Izuku – Y eso también te incluye a ti. Si te atreves siquiera a volverte un héroe te voy a patear el trasero tan duro que vas a desear no haber querido ser uno en primer lugar. Y si tengo que pelear contra ti por el puesto, no voy a descansar hasta derrotarte, ¡¿te quedó claro?!

    Deku parpadeo un par de veces.

    - ¿Vas a pelear conmigo hasta hacerte el héroe número 1?
    - ¡Si, ya lo escuchaste!

    Por algunos momentos Katsuki sintió una sonrisa fría y malévola volverse hacia él. Era como si le hubiera picado un botón al chico del pelo verde para llamar su atención, y regresarlo al estado intimidatorio que utilizó para hacerlo caer de espaldas el día anterior. Con esa acción también noto una cosa. Aquel niño, Deku, tenía al menos 3 pares de afilados colmillos que parecían más grandes que los observados en personas con dientes normales. ¿Eso significaba que su quirk tenía tintas de mutación? Katsuki ya no estaba tan seguro.

    -Acepto tu reto…

    Fue prácticamente un susurro. Pero Katsuki lo escuchó como si lo hubiera dicho directo a sus oídos.

    - ¿Cómo dices? – exclamó Kenta.
    - Quiere ser mi rival, y me gusta su espíritu de pelea – luego se devolvió hacia Katsuki – Te prometo que no te voy a defraudar Bakugo san.
    - ¡¿De que demonios estas hablando?!
    - Tu deseas pelear hasta estar por encima de todos, ¿me equivoco? – exclamó Deku – Acepto tu reto entonces, no dejaré que me venzas hasta que te conviertas en el héroe número 1, ¿te parece?

    Katsuki ya no supo que decir. ¿Es que este tipo estaba loco o solo era demasiado imbécil para medir la magnitud de lo que le decía?

    - Haz lo que quieras – fue lo único que atino a decir el rubio.

    Pronto Katsuki sintió como si un aire extraño le hubiera recorrido la espina dorsal. La sensación no le agradó para nada, pero no podía mostrar debilidad frente al enano pecoso y al chico del quirk tipo gecko. No quería que le recordaran lo pasado ayer. Así volvió a irse, no quería seguir viendo la cara de Izuku o Deku o como demonios fuera con este tipo.

    00000000000000000000000000000000000000000000000000000000

    Al día siguiente, la pesadilla decidió largarse. Katsuki miraba por la ventana como el padre del enano verde se despedía de los suyos con abrazos y risas, hablando de trivialidades mientras Deku subía su pequeño cuerpo a la destartalada camioneta tipo pick up de su padre. Katsuki notó como Deku lo saludaba desde el asiento del copiloto, con una enorme sonrisa que al rubio le pareció muy hipócrita. Katsuki cerró las cortinas para ya no tener que verlo.

    Deku le parecía un niño odioso y extraño. No solo era un rarito con problemas para comprender cosas simples, Katsuki no estaba seguro si era demasiado cretino, o en su defecto demasiado estúpido como para darse cuenta de las consecuencias de sus acciones para con el resto. Pues después de patearle el trasero al rubio y de tomar sus amenazas como una especie de desafío, mantuvo todo el tiempo esa boba sonrisa en su rostro. Katsuki con gusto hubiera peleado hasta haberla borrado, de no ser por que ya estaba harto de tantas estupideces, y no quería gastar sus energías con él.

    Fue a los minutos que el auto se fue con aquel niño horrible, a quien Katsuki esperaba ya no volver a ver nunca más. Sin ese niño Deku, quizás las cosas volverían a ser como antes, volvería a estar en la cima, y trabajaría duro para evitar que lo quitaran de ahí otra vez. No se iba a dejar que otro extra lo volviera a sobrepasar, no sin antes demostrar quien mandaba. Mas ahora que iba a iniciar su primer año en la primaria…

    … Sin embargo, por alguna razón, la sensación de que algo corría dentro de su casa no se quitaba. Una sensación que le estaba llegando desde ayer, tras la última plática con Deku, y no sabía como explicarla.

    Continuara.

    ==============================================================

    NOTAS FINALES
    Espero les haya gustado.
     
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  2.  
    Boris Alekseveych

    Boris Alekseveych Si es hostil, mátalo.

    Géminis
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    Escritor
    Me gustan los yokais, me gusta la mitología, espero que todo vaya bien. Espero la siguiente actualización.
     
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  3.  
    Le Mille Clerette

    Le Mille Clerette 

    Tauro
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    Pluma de
    Escritor
    Wow, adoro los fanfics así de extensos, es casi como leer un libro.

    Realmente yo sospecho que Izuku ingresará a la misma escuela y los problemas iniciarán para Katsuki.

    Honestamente me pareció un fic interesante, las únicas cosas "raras" fueron el uso de "0" como separación, aunque supongo que es cuestión de diseño, al igual que el uso de guiones corto en lugar de guiones largo.

    Así como hacer los párrafos demasiado extensos, y extender un poco cosas que podrían estar más resumida, esta bien dar datos extra siempre pero te recomendaría hacer una lectura un poco más ligera.

    Los personajes logran ser interesantes a su manera y prometen para más adelante, ¡No pienso perderme un capítulo de esto!

    No te rindas :3.
     
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  4.  
    Tarsis

    Tarsis Equipo administrativo Comentarista supremo Usuario VIP Escritora Modelo

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    Jajajaja, como no conozco el fandom estoy tan perdida como el chico al inicio. ¿Qué es un quirk? ¿Que será eso? Pero fue entretenido.

    Unas recomentaciones, a veces las personas leen mejor cuando todo se ve estéticamente agradable, por eso es bueno poner atención en usar los guiones, mayúsculas, signos de exclamación e interrogación de forma correcta. Veo que este es el primer fic que publicas acá y me alegro mucho.

    Y hablando del escrito, siempre es bueno un poco de competencia sana entre amigos, ¿cierto?
     
    Última edición: 20 Mayo 2019
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  5.  
    Maze

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    Aries
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    Personalmente... me ha gustado mucho. Tu forma de narrar es bastante amena y se hace envolvente. No me di ni cuenta en qué momento llegué al final.

    En cuanto a la historia... vaya giro. Realmente me interesa para dónde va a tirar el desarrollo de Bakugo con este Deku que pinta... como un pequeño monstruo con doble personalidad. Me agrada, y tiene un tinte algo más oscuro con respecto al canon que le da cierto aire de thriller. Incluso el cierre deja una sensación de desasosiego.

    No suelo ponerme exigente con la ortografía y el formato porque, hey, se puede leer y eso es más importante. Tipo, es bastante ligero, y al mismo tiempo ominoso. Cualquier falla menor es de las que se eliminan con una revisión rápida.

    Nos leemos luego.
     
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  1. YuseiFudo
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