One-shot Bogwater. [The Elder Scrolls IV]

Tema en 'Fanfics sobre Videojuegos y Visual Novels' iniciado por Blue Arcangel, 11 Junio 2018.

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    Blue Arcangel

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    Escritor
    Título:
    Bogwater. [The Elder Scrolls IV]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    978
    Escama ensombrecida. Ése es el único destino que nos espera a aquellos argonianos nacidos en la Ciénaga Negra bajo el signo de La Sombra. Desde que nacemos, vivimos con tan sólo dos verdades: Honra a tus hermanos, a tu Padre y a tu Rey; y las personas mueren cuando se las mata.
    ¿Qué significa ser una Escama Ensombrecida? En otros momentos hubiese respondido que es el mayor honor para un Argoniano, servir como asesino real para Argonia, pero desde que pisé el pantano de Bogwater por primera vez, no estoy tan seguro.
    Nací en Argonia, bendecido por mi padre cómo todos los destinados a servir para él hasta la inmortalidad. Jamás conocí a mis padres biológicos, ya que apenas descubrieron mi destino, fui abandonado junto con mi acta de nacimiento frente al Palacio Real. Mi padre es diferente. Los eruditos de Daggerfall lo llaman "La representación del vacío", y eventualmente sí es un vacío, un vacío que el Padre Terror, Sithis, nos ordena llenar con las almas de quienes considera sacrificio apreciable.
    Cómo escama ensombrecida vivimos entrenando y perfeccionando las artes mortales desde antes de aprender a caminar y a nadar. Nuestros cuerpos fríos son alimentados de la sed de sangre bajo el tierno y helado abrazo del Padre Terror y el reino de Argonia por igual.
    Durante nuestro entrenamiento somos colocados con otras escamas en la misma posición, allí conocí a mis dos mejores amigos de la infancia: Teeinava y Ocheeva.
    Los tres eramos de la misma edad, empleábamos tipos de combate complementarios y formas de escape rápidas y silenciosas, sin embargo, era obvio que nuestro trío era contraproducente, ya que un asesino trabaja mayormente en solitario, y nosotros especialmente tan sólo eramos una carga para la verdadera asesina: Ocheeva.
    Eso no nos detuvo. Nos convertimos en un trío tan formidable que sólo Sithis podía llenar de vacío para alimentar nuestras almas de sed. Vi a mis únicos amigos, a mis hermanos marchar a Cyrodill mientras yo me quedé como Escama Ensombrecida al servicio leal de mi Rey. Superar este dolor era aquello que me marcaría como un adulto dijeron mis superiores.
    Luego de eso el tiempo pasó. Sithis dejó de hablarme por las noches mientras el fervor era apaciguado por Argonia, quienes me encomendaban misión tras misión. Los asesinatos eran divertidos y ayudaba a mi pueblo, más no podía pedir en esta vida.
    ¿Entonces, por qué? Mi misión número 52 constaba de asesinar a un ladrón, que robaba religiosamente todos los domingos la diligencia de una de las gobernaciones en Argonia. Mis superiores sospechaban de que se trataba de un Cuchilla del Emperador ya que se encuentra en la frontera con Cyrodill, incluso siendo un ladrón de poca monta, la orden es asesinarlo.
    planté una trampa, me colé en la diligencia que transitaba uno de los pocos caminos terrestres de la Ciénaga Negra aptas para el transporte de cargas pesadas a caballo y lo esperé. Sin embargo el jamás apareció, así que fui al domingo siguiente, y tampoco lo hizo, cómo si supiera que estaba alguien más allí. Fui un tercer domingo, esta vez tras someter al conductor y hacerme pasar por él, logré atraer a la presa. Un Khajita salió de entre la maleza del pantano y se arrojó contra la diligencia, sin embargo notó que yo lo perseguía y huyó.
    Luego de eso pasaron días, días y días marchando en círculos siguiendo sus pasos hasta que decidí darle un poco más de espacio, allí sospechando que yo me rendí, marchó directo a su escondite.
    Encontrarlo no fue difícil, podría haberlo matado en el mismo momento que encontré su pequeña y acogedora cabaña en medio de Bogwater con una ventana abierta, podría haberle rajado el cuello con mucha facilidad con una pequeña flecha, sin embargo necesitaba saber si era en verdad un Cuchilla. Entré de frente y tras un breve combate lo sometí en el suelo. Y en ese momento comenzó a rogar por su vida, pidiendo clemencia y adornándolo con los clásicos métodos de manipulación de los sonrientes. ¿Acaso pensaba que un asesino de la Real Casa de Argonia se dejaría influenciar por esa palabrería barata? No. Y en ese momento supe que no se trataba de un Cuchilla, ya que un Cuchilla habría rogado que lo mate antes de revelar sus secretos.
    En ese momento, le enterré mi daga de ébano en el corazón y se lo arranqué, tal como lo exige el procedimiento de las Escamas Ensombrecidas. Es ahí cuando los vi. Sus hijos, su esposa... incluso estaban parte de sus amigos y familiares lejanos a quienes él cuidaba.
    Huí entre las sombras, pero sus miradas penetraban en mi mente.
    Es entonces cuando lo entendí ¿Las personas realmente mueren cuando se las mata? ¿Qué pasará con aquel ladrón que apenas lograba robar para ayudar a su gente? No. Él no morirá, vivirá en la mente de su familia por siempre. ¿Entonces cómo podía ser un asesino si aquello que me enseñó el Dios de los asesinos, Sithis, era mentira?
    Marché hacia el norte, deshaciéndome de mi daga de escama y de mis ropajes reales. crucé y abandoné la Ciénaga Negra para nunca más volver, cosa que a Argonia no le agradó mucho. Lo notarás por el cadáver de su agente detrás de ese árbol.
    ¿Y este lugar? Es justo el híbrido que alguien que vivió tanto tiempo en la tierra como en el agua necesita, un pantano cerca de la vida y a la vez lejos de todo lo demás, sería un verdadero paraíso de no ser que tengo que estar atento de mis viejos amigos de la Hermandad Oscura, Teinava, quien te trajo a ti aquí.
    —¿Qué harás ahora, Scar-Tail?
    —Eso depende de ti, Héroe de Kvatch, miembro de la Hermandad Oscura, eres tú quien tiene que decidir sobre si mi vida física acaba aquí, para vivir en tus pensamientos por siempre.
     

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