&!..:Behind these hazel eyes:..!&

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por VaNe HaWkE, 7 Noviembre 2007.

  1.  
    VaNe HaWkE

    VaNe HaWkE Guest

    Título:
    &!..:Behind these hazel eyes:..!&
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    854
    &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    PRÓLOGO

    Kagome Higurashi miró a su padre por encima de las anotaciones contables. A su lado estaba Sonomi, su madre.

    La muchacha no sentía miedo de aquel hombre, pese a todo lo que él había hecho, de año en año, para atemorizarla. Le vio los ojos enrojecidos, rodeados de grandes ojeras. Ella sabía que aquel rostro desolado se debía al dolor de haber perdido a sus amados hijos varones: dos hombres ignorantes y crueles, replicas exactas del padre.

    Kagome estudió a Sako Higurashi con una vaga curiosidad. Normalmente no dedicaba tiempo alguno a su única hija mujer. De nada le servían las mujeres desde que, tras la muerte de su primera esposa, la segunda (una mujer asustada) no le había dado más que una hembra.

    -¿Qué queréis?- preguntó ella con calma.

    Sako miró a su hija como si la viera por primera vez. En realidad, la muchacha había pasado casi toda su vida escondida, sepultada con su madre en habitaciones aparte, entre libros y registros de contabilidad. Notó con satisfacción que se parecía a Sonomi a la misma edad, Kagome tenía esos extraños ojos dorados que volvían locos a algunos hombres, pero que a él le resultaban inquietantes.

    El cabello era de un fuerte tono azabache. La frente, amplia y enérgica al igual que el mentón; la nariz recta; la boca, generosa. “Sí, servirá”, se dijo. Esa belleza se podía aprovechar con ventaja.

    -Eres lo único que me queda- dijo con voz cargada de disgusto –Te casarás y me darás nietos-

    Kagome le clavó la vista, espantada. Desde un principio Sonomi la había educado para el convento. No se trataba de una piadosa instrucción de plegarias y cánticos, sino de enseñanzas muy prácticas, que le permitirán desempeñar la única carrera posible para una mujer de la nobleza. Podría llegar a ser abadesa antes de los treinta años. Las abadesas se diferenciaban tanto de la mujer vulgar como el rey de un siervo; mandaban sobre sus tierras, propiedades, aldeas y caballeros; compraban y vendían según su propio criterio; hombres y mujeres las consultaban por igual, buscando sabiduría. Las abadesas daban órdenes y no estaban a las de nadie.

    Kagome sabía llevar los libros de grandes propiedades, dictar sentencias justas en caso de disputas y calcular el trigo necesario para alimentar a determinada cantidad de personas. Sabía leer y escribir, organizar la recepción de un rey y dirigir un hospital: todo cuanto necesitaba le había sido enseñado. Y ahora se esperaba de ella que dejara todo eso para convertirse en la sierva de un hombre cualquiera.

    -No lo haré-

    La voz era serena, pero esas pocas palabras no habrían resonado más si se las hubiera gritado desde el tejado.

    Por un momento, Sako Higurashi quedó desconcertado. Ninguna mujer lo había desafiado nunca con tanta firmeza. En verdad, de no haber sabido que se trataba de una muchacha, habría confundido su expresión con la de un hombre. Cuando se recobró de la sorpresa, abofeteó a Kagome, arrojándola al otro extremo del pequeño cuarto. Aún tendida en el suelo, con un hilo de sangre corriéndole desde la comisura de la boca, ella lo miró sin rastro de miedo en los ojos; solo había en ellos disgusto y una pizca de odio. Él contuvo la respiración por un instante; en cierto modo, aquella muchacha casi lo asustaba.

    Sonomi se lanzó hacia su hija sin pérdida de tiempo. Agazapada junto a ella, extrajo de entre sus ropas una daga de mesa. Ante aquella escena primitiva Sako olvidó su momentáneo nerviosismo. Su esposa era de esas mujeres a las que él conocía bien. Pese a la apariencia externa de animal furioso, en el fondo de los ojos se le veía la debilidad.

    En cuestión de segundos la aferró por el brazo y el cuchillo voló al otro lado de la habitación. Sonriendo ante su hija, sujetó el antebrazo de la mujer entre sus poderosas manos y rompió el hueso como si fuera una ramita.

    Sonomi se derrumbó a sus pies sin decir una palabra.

    Sako miró a su hija, que seguía tendida en el suelo, sin poder comprender aquella brutalidad.

    -¿Y ahora, qué respondes, muchacha? ¿Te casarás o no?-

    Kagome hizo una breve señal de asentimiento y acudió en ayuda de su madre inconsciente.


    Hola.. pues aquí vengo con mi primer fanfic, espero que les guste, y que me apoyen.
     
  2.  
    Arthur

    Arthur Usuario común

    Sagitario
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    Pluma de
    Escritora
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    ¡Felicidades!
    ¡El Fic es, realmente, muy interesante!

    La verdad es que apareció la curiosidad al ver el título, es una canción de Kelly Clarkson, que me gusta mucho... y pues, aquí me tienes.

    Estoy sorprendida, pues no noté error ortográfico, tienes una excelente narración, haces que el Fic sea fácil de entender y, además, me quedé con ganas de leer más.

    Espero que pronto pongas el próximo capitulo, yo te estaré apoyando.

    So Long & Good Night
    Chemy
     
  3.  
    Cyshara

    Cyshara Usuario común

    Tauro
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    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Hola Vane!!
    Me encantó tu fanfic! Es realmente sorprendente la manera en que escribes!
    y me encanta el inicio de tu historia! Espero que lo continues pronto, pero
    ¿con quien se tiene que casar kagome? Espero que sea inuyasha!
    Bueno, continua tu fic pronto!

    Chao
     
  4.  
    aNgelux

    aNgelux Usuario popular

    Aries
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    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Hola
    De verdad me encanto tu nueva creación ^ ^ ES muy buena la manera en que lo redactas, lo explicas muy bien. A mi también me gusta mucho esa canción al principio creí que seria un song fic pero que bueno que lo sigues *-* no hubo ningún error ortográfico me dejo muy sorprendida, al menos mi vista no lo noto n_n
    Quiero leer la próxima conty, así que dale! Animo ^ ^
    Bye-bye
     
  5.  
    VaNe HaWkE

    VaNe HaWkE Guest

    Título:
    &!..:Behind these hazel eyes:..!&
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    31
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Hola..!
    Me alegra mucho que les haya gustado mi fanfic
    y acabo de colocar la continuación en mi blog.
    Espero que les guste.

    Bye
     
  6.  
    Sui

    Sui Guest

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    &!..:Behind these hazel eyes:..!&
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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    25
     
    Palabras:
    39
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    ¡Muy bueno y original! Creo que jamás había visto un ff que tratara un tema cómo éste.

    En fin, continúalo, tu redacción es buena y me ha gustado.
     
  7.  
    kumiko-chan

    kumiko-chan Guest

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    &!..:Behind these hazel eyes:..!&
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    25
     
    Palabras:
    78
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Holaa!!
    wow! jamás habia visto un fic así!
    te felicito de verdad! me encanta.
    está muy bien redactado, con muchos detalles perfectos y el vocabulario es muy bueno! también está muy bien porque ocurre cada cosa a su tiempo, ed decir, que no se conocen el primer dia y en el primer capítulo y ya se enamoran.
    espero que lo sigas muy pronto!
    estoy esperando ansiosamente la conti >_<
    besos!
     
  8.  
    leti

    leti Guest

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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Amistad
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    25
     
    Palabras:
    189
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Me gustó mucho el prólogo. Estuvo muy interesante. Me agrada que Kagome tenga esa personalidad desafiante, tan suya, como en el anime, donde no se deja intimidar por nadie, ni por un monstruo poderoso. Aquí en tu fic no se deja intimidar por su padre, pero él se dio muy bien cuenta de que el punto débil de su hija era su madre y el infeliz se aprovechó de ello para obligarla a hacer lo que él quería.

    El punto conmigo es que odio a kk y pues eso hace que lo que pusiste en tu blog no fuera de mi agrado. Pero aclaro que sólo es por una onda mía, por odiar a ese personaje. La secuencia de la historia va muy bien.

    Sólo una pregunta, para continuar leyendo ¿manejarás mucho tiempo el triángulo amoroso kagome-inuyasha-kk? Es que la verdad no me gusta ver a inu con kk. Aclaro que es un problema mío, tu fic es muy bueno y es digno de leerse.

    ¡Saludos y espero me contestes!
     
  9.  
    VaNe HaWkE

    VaNe HaWkE Guest

    Título:
    &!..:Behind these hazel eyes:..!&
    Clasificación:
    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    25
     
    Palabras:
    112
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Hola:

    Me agrada que les haya gustado el fanfic, y pues para responder a tu pregunta leti, si voy a manejar el triagulo de kag-inu-kik, pero solo será por corto tiempo, principalemente, por que Kikyo es el primer amor de inuyasha y cuando conoce a Kagome, tendrá que sentimientos encontrados, así que eso es lo interesante de la historia.

    Kumiko-chan: Tienes mucha razón, yo odio los fics, en los que se encuentran en el primer capitulo y se enamoran inmediatamente, me alegra que te haya gustado mi fic y que me apoyes, gracias.

    Espero que me sigan apoyando, y pondré la continuación pronto.

    Chao
     
  10.  
    kaome2010

    kaome2010 Guest

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    &!..:Behind these hazel eyes:..!&
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    Palabras:
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    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    pues a mi me gusto mucho el fic pero que feo ese hombre golpeo a kagome me gusto tu idea muy original de que kagome sea la de los ojos ambar jaja eso es muy lindo espero que le sigas aber si kagome se casa o no bueno me despido :chau cuidate y :besos
     
  11.  
    kirara-chan

    kirara-chan Guest

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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Amistad
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    25
     
    Palabras:
    109
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    me encanta, me encanta, me encantaaaa!:cors:
    me gusta muchísimo el comienzamiento de este fic y ya estoy nerviosa por los demás capítulos pensando en ellos!
    va a ser uno de los mejores fics que haya leido y la idea es original, esta muy bien escrito y detallado y cada cosa a su tiempo [como dice kumiko-chan ( esque somos hermanas xd) ]
    tienes mi apoyo en este fic!
    conti pronto o me moriré imaginando que pasará en la siguiente!:ANYWORD:

    adiós! besos!
     
  12.  
    kirara-chan

    kirara-chan Guest

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    Para adolescentes maduros. 16 años y mayores
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    Amistad
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    Palabras:
    67
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Holaaaa!
    no puedo esperar más!!!
    hace muchos dias q no pones conti y estoy entrando en cz repetidamente para ver si la has puesto :~'~u:
    la espero supermegaultrahiper ansiosa! tengo sed de contiii xd
    (pero ponla cuando tu puedas xd)
    adios!
     
  13.  
    kumiko-chan

    kumiko-chan Guest

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    25
     
    Palabras:
    43
    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Holaa!
    yo también vengo a pedirte conti T_T
    estoy igual que mi hermana >_<
    pero también te digo que nos la pongas cuando puedas o cuando te vaya bien si? :)
    venga, un besooo (K)
    chaoo
     
  14.  
    VaNe HaWkE

    VaNe HaWkE Guest

    Título:
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    Amistad
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    25
     
    Palabras:
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    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    2


    Era ya muy tarde cuando Inuyasha se acercó al castillo de Taisho. Aunque todas sus propiedades les habían sido robadas por un rey codicioso, aquellas murallas seguían siendo de la familia. Desde hacía más de cuatrocientos años habitaba allí un Taisho: desde que Guillermo había conquistado Inglaterra, trayendo consigo a la familia normanda, ya rica y poderosa.

    Con el paso de los siglos el castillo había sufrido ampliaciones, refuerzos y remodelaciones, hasta que sus murallas, de cuatro metro de anchura, llegaron a encerrar más de una hectárea. Dentro, la tierra se dividía en dos partes: el baluarte exterior y el interior. El baluarte exterior albergaba a los sirvientes, a los caballeros de la guarnición y a los cientos de personas y animales necesarios para mantener el castillo; además, protegía el recinto interior, donde estaban las casas de los cuatro hermanos Taisho y sus servidores privados. Todo el conjunto ocupaba la cumbre de una colina y se recostaba contra un río. En ochocientos metros a la redonda no se permitía el crecimiento de ningún árbol; cualquier enemigo tenía que acercarse a campo abierto.

    Durante cuatro siglos, los Taisho habían defendido esa fortaleza de un rey avaricioso y de las guerras entre caballeros feudales. Inuyasha miró con orgullo los altos muros que constituían su hogar, y condujo a su caballo hacia el río.

    Luego desmontó para llevarlo de la brida por el estrecho paso del río. Aparte del enorme portón principal, esa era la única entrada. El portón principal estaba cubierto por una reja terminada en picas, que se podía levantar o bajar por medio de cuerdas. A esas horas, siendo ya de noche, los guardias habrían tenido que despertar a cinco hombres para levantarla. Por lo tanto, Inuyasha se encaminó hacia la estrecha puerta excusada. Unos cuatrocientos metros de muralla de dos metros y medio de altura conducían a ella; arriba caminaban varios guardias, paseándose durante toda la noche. Ningún hombre que apreciara su vida se quedaba dormido estando de guardia.

    Durante los dieciséis años del reinado actual, la mayoría de los castillos habían entrado en decadencia. En 1485, al ascender al trono, Enrique VII había decidido quebrar el poder de los grandes señores feudales. Prohibió entonces los ejércitos privados y puso la pólvora bajo el control del gobierno. Puesto que los señores feudales ya no podían librar guerras particulares para obtener ganancias, vieron mermadas sus fortunas. Los castillos resultaban caros de mantener, por lo cual se los abandonó uno tras otro por la comodidad de las casas solariegas.

    Pero algunos, gracias a una buena administración y mucho trabajo, aún mantenían en uso aquellas poderosas estructuras antiguas. Entre ellos se contaban los Taisho, respetados en toda Inglaterra. El padre de Inuyasha había construido una fuerte y cómoda casa solariega para sus cinco hijos, pero siempre dentro de las murallas del castillo.

    Una vez dentro de la fortificación, Inuyasha cayó en la cuenta de que reinaba allí una gran actividad.

    -¿Qué ha pasado?- preguntó al palafrenero que se hizo cargo de su caballo.

    -Los amos acaban de regresar de un incendio en la aldea-

    -¿Grave?-

    -No, señor. Sólo algunas casas de comerciantes. No hacía falta que los amos se molestaran- y el muchacho se encogió de hombros, como para expresar que no había modo de comprender a los nobles.

    Inuyasha lo dejó para entrar en la casa solariega, construida contra ka antigua torre de piedra que ahora sólo se usaba como depósito. Los cuatro hermanos varones preferían la comodidad de la gran casa. Varios de los caballeros se estaban arrellanando para dormir. Inuyasha saludó a algunos mientras subía apresuradamente la ancha escalera de roble, rumbo a sus propias habitaciones del segundo piso.

    -He aquí a nuestro caprichoso hermano- le saludó Sesshomaru, alegremente -¿Puedes creer, Miroku, que pasa los noches cabalgando por la campiña, sin atender sus responsabilidades? Si nosotros actuáramos a su manera, media aldea se habría quemado hasta los cimientos-

    Sesshomaru era el segundo de los varones: el más alto y fornido de los cuatro, un hombre poderoso. Su aspecto habría sido formidable (y en el campo de batalla lo era, por cierto), pero sus ojos ambarinos estaban siempre danzando.

    Inuyasha miró a sus hermanos menores sin sonreír. Miroku, con las ropas ennegrecidas por el hollín, lleno una copa de vino y se la ofreció.

    -¿Has recibido malas noticias?-

    Miroku era el menor, muchacho serio, de penetrantes ojos grises a los que nada pasaba inadvertido. Rara vez se le veía sonreír.

    Sesshomaru se arrepintió de inmediato.

    -¿Ocurre algo malo?-

    Inuyasha tomó la copa y se hundió pesadamente en una silla de nogal tallado, frente al fuego. La habitación en donde estaban era amplia; el suelo de roble estaba cubierto en parte por alfombras orientales. De las paredes pendían tapices de lana con escenas de cacerías o de las Cruzadas. El techo mostraba fuertes vigas arqueadas, tan decorativas como prácticas; entre una y otra la superficie era de yeso. El mobiliario oscuro, de intrincadas tallas, terminaba de darle un aspecto masculino. En el extremo sur se veía una profunda ventana salediza, con asientos rojos.

    Loa tres hermanos vestían ropas sencillas y oscuras: camisas de hilo, flojamente fruncidas en el cuello y ajustadas al cuerpo; largos chalecos de lana que les llegaban hasta el muslo y una pesada chaqueta, corta y de mangas largas. Las piernas quedaban expuestas desde el muslo, envueltas en calzas de lana oscura que ceñían los gruesos músculos.
    Inuyasha calzaba botas hasta la rodilla y lucía una espada a la cadera con tahalí incrustado de piedras preciosas.

    Bebió largamente el vino y guardó silencio mientras Miroku volvía a llenarle la copa. No podía compartir su desdicha amorosa, ni siquiera con sus hermanos.

    Como él no respondía, Miroku e Sesshomaru intercambiaron una mirada. Sabían adónde había ido el hermano mayor, y no les costaba adivinar qué noticia le daba ese aire de fatalidad. Sesshomaru, veía en ella una frialdad que no le gustaba. Pero para el embrujado muchacho ella era la mujer perfecta; Sesshomaru, pese a sus opiniones, sintió pena por él.

    Miroku no. No lo conmovía el menor rastro de amor por una mujer. Para él eran todas iguales y servían al mismo propósito.

    -Sako higurashi ha enviado hoy a otro mensajero- dijo, interrumpiendo el silencio –Creo que le preocupa la posibilidad de que su hija muera sin dejarle herederos-

    -¿Está enferma?- preguntó Sesshomaru.

    -No tengo noticias de que así sea- respondió el menor –Pero el hombre está enloquecido por la pérdida de sus hijos y por que sólo le queda una sola muchacha. Dice que castiga regularmente a su esposa por no haberle dado más hijos varones-

    Sesshomaru frunció el ceño ante su copa de vino. No le gustaba que se castigara a las mujeres.

    -¿Le darás respuesta?- insistió Miroku, puesto que Inuyasha no respondía.

    -Que uno de vosotros la tome por esposa- propuso Inuyasha –Haced que Kouga vuelva de Escocia. O tú Sesshomaru; necesitas una esposa-

    -Higurashi quiere solo al hijo mayor- replicó Sesshomaru sonriendo –De lo contrario, me declararía más que dispuesto-

    -¿Por qué tanta resistencia?- objetó Miroku, enfadado –Ya tienes veintisiete años y necesitas casarte. Esa Kagome Higurashi es rica. Te aportará el título de conde. Tal vez gracias a ella los Taisho comenzaremos a recuperar lo que perdimos-

    Kikyo estaba perdida. Cuanto antes lo aceptara, antes comenzaría a curar. Inuyasha se decidió.

    -Está bien. Acepto el casamiento-

    De inmediato Sesshomaru y Miroku exhalaron el aliento que estaban conteniendo sin saberlo.

    Miroku dejó su copa.

    -Pedí al mensajero que pasara aquí la noche, con la esperanza de poder darle tu respuesta-

    Mientras el hermano menor abandonaba la sala, Sesshomaru dejó que se impusiera su sentido del humor.

    -Dicen que no levanta sino esto del suelo- indicó, poniendo la mano cerca de su cintura –y que tiene dientes de caballo. Por lo demás…-




    La vieja torre estaba llena de corrientes de aire; el viento silbaba en las rendijas. El papel engrasado que cubría las ventanas no ayudaba a evitar el frío.

    Kikyo durmió cómodamente, desnuda bajo los cobertores de hilo rellenos de plumas.

    -Mi señora- susurró Ela –Él ha venido-

    La joven se dio la vuelta somnolienta.

    -¿Cómo te atreves a despertarme?- dijo en feroz siseo -¿Y a quién te refieres?-

    -Al hombre de la casa de Higurashi. Ha…-

    -¡Higurashi!- Kikyo se incorporó, ya del todo despierta –Traeme un bata y haz que venga a verme-

    -¿Aquí?- Ela se mostró horrorizada –No, señora, no puede ser. Alguien podría oíros-

    -Sí- reconoció Kikyo, distraída –El riesgo es demasiado grande. Deja que me vista, y me reunirá con él bajo el olmo de la huerta-

    -¿De noche? Pero…-

    -¡Ve! Dile que pronto estaré con él-

    Kikyo se enfundó apresuradamente los brazos en una bata de terciopelo carmesí, forrada con pieles de ardilla gris.

    Después de atarse un ancho cinturón, deslizó los pies en suaves zapatillas de cuero dorado.

    Hacía casi un mes que no veía a Inuyasha ni tenía noticias suyas.

    Pero pocos días después de aquella cita en el bosque, había sabido que iba a casarse con la heredera de Higurashi. Por todo el país se estaba anunciando un torneo para celebrar la boda. Todos los hombres importantes estaban recibiendo invitaciones; todo caballero de cierta habilidad era instado a participar. Con cada noticia, Kikyo sentía aumentar sus celos. ¡Cuánto le habría gustado sentarse junto a un esposo como Inuyasha para presenciar un torneo organizado para celebrar sus propios esponsales! Pero su boda pasaría sin tales festejos.

    Sin embargo, pese a los planes conocidos, nadie podía decirle una palabra sobre la tal Kagome Higurashi. La muchacha era un nombre sin rostro ni figura. Dos semanas antes, Kikyo había concebido la idea de contratar a un espía para que hiciera averiguaciones sobre esa esquiva Kagome; quería saber cómo era y con qué se veía obligada a competir. Ela tenía órdenes de advertirle sobre la llegada de ese hombre, fuera la hora que fuese.

    Corrió por el sendero de la huerta invadida por la hierba, con el corazón palpitante. Esa tal Kagome tenía que ser un verdadero sapo. Era preciso.

    -Ah, señora mía- dijo el espía al verla –Vuestra belleza opaca el fulgor de la luna-

    Y le tomó la mano para besársela.

    Ese hombre le daba asco, pero no concía a otro que tuviera acceso a la familia Higurashi. ¡y se había visto forzada a pagarle un precio indignante! Era un hombre furtivo y aceitoso, pero al menos hacía bien el amor. Quisá como cualquiera.

    -¿Qué noticias tienes?- preguntó, impaciente, mientras le retiraba la mano
    -¿La has visto?-

    -No… de cerca no-

    -¿La has visto o no?- interrogó Kikyo, mirándolo a los ojos.

    -Sí, la he visto- respondió él con firmeza –Pero la custodian celosamente-

    Quería complacer a esa bella morena, y para eso debía ocultar la verdad, obviamente. Sólo había visto a Kagome Higurashi desde lejos, mientras ella se alejaba a caballo de la casa solariega, rodeada de sus damas de compañía. Ni siquiera estaba seguro de cuál, entre todas aquellas siluetas abrigadas, correspondía a la heredera.

    -¿Por qué la custodian tanto? ¿Acaso no tiene la mente sana, puesto que no la dejan moverse en libertad?-

    De pronto, el hombre tuvo miedo de aquella mujer, que lo interrogaba con tanta agudeza. Había poder en aquellos fríos ojos azules.

    -Corren rumores, ciertamente. Sólo se deja ver por sus doncellas y su madre. Ha pasado toda la vida entera entre ellas, preparándose para el convento-

    -¿El convento?- Kikyo comenzaba a tranquilizarse.

    Era bien sabido por todos que, cuando una familia adinerada tenía una hija deforme o retardada, se le otorgaba a la pobre una pensión y se la entregaba al cuidado de las monjas

    -¿Piensas, por ventura, que es débil mental o que padece alguna malformación?-

    -¿Por qué otro motivo se la mantendría tan oculta, señora? Sako Higurashi es un hombre duro. Su esposa aún renquea desde que él la arrojó escaleras abajo. No querrá que el mundo vea a una hija monstruosa-

    -Pero no estás seguro de que esa sea la razón de su encierro-

    El sonrió. Se sentía más a salvo.

    -¿Qué otro motivo podría haber? Sí la muchacha estuviera sana, ¿por qué no mostrarla al mundo? ¿No la habría ofrecido en matrimonio antes de verse obligado a ello por la muerte de sus hijos varones? ¿Qué hombre dedicaría a su única hija a la iglesia? Eso solo se lo permiten las familias que tienen muchas hijas-

    Kikyo contempló la noche en silencio. El hombre fue cobrando audacia. Se acercó un poco más, le cubrió una mano con los dedos y le susurró al oído:

    -No tenéis motivo alguno para sentir miedo, señora. No habrá bella novia que aleje a Lord Inuyasha de vos-

    Sólo la brusca respiración de Kikyo dio señales de que ella hubiera escuchado esas palabras. ¿Acaso hasta el último de los plebeyos sabia de sus relaciones con Inuyasha? Con toda la habilidad de una gran actriz, se volvió para sonreírle.

    -Has hecho un buen trabajo y serás… debidamente recompensado-

    No quedaba duda alguna sobre el significado de sus palabras. El se inclinó para besarla en el cuello. Kikyo se apartó, disimulando su repugnancia.

    -No, esta noche no- susurró en tono íntimo –Mañana. Se dispondrá todo para que podamos pasar más tiempo juntos- Deslizó una mano bajo el tabardo, a lo largo del muslo, y sonrió seductoramente al ver que él quedaba sin aliento –Tengo que irme- agregó con aparente renuencia.

    Pero cuando dio la espalda a su espía, no quedaron en su cara rastros de la sonrisa. Tenía una diligencia más que cumplir antes de volver a la cama. El palafrenero la ayudaría de buen grado. No debía permitir que hombre alguno hablara deliberadamente de sus relaciones con Inuyasha… y el que lo hiciera pagaría caro sus palabras.

    -Buenos días, padre- saludó Kikyo alegremente, mientras se inclinaba a rozar con los labios la mejilla de aquel viejo sucio y contrahecho.

    Estaban en el primer piso de la torre, que constituía una sola estancia abierta. Era el gran salón, utilizado para comer, para que durmieran los sirvientes del castillo y para todas las actividades cotidianas. La muchacha reparó en la copa de su padre, que estaba vacía.

    -¡Eh, tú!- dijo ásperamente a un sirviente que pasaba –Trae más cerveza para mi padre-

    Nicholas Valence tomó la mano de su hija entre las suyas y la miró con gratitud.

    -Eres la única que se interesa por mí, mi encantadora Kikyo. Todas las otras, tu madre y tus hermanas, tratan de impedirme que beba. Pero tu sabes que eso me reconforta-

    Ella se apartó, disimulando la sensación que le provocaba aquel contacto.

    -Desde luego, querido padre. Y es por que sólo yo te amo- y le sonrió con dulzura.

    Después de tantos años, Nicholas aún se maravillaba de que él y su fea mujercita hubieran podido dar vida a una niña tan encantadora. La pálida belleza de Kikyo formaba un notable contraste con su propia tez morena. Y cuando las otras lo regañaban y le ocultaban el licor, Kikyo le alcanzaba subrepticiamente una botella. Era cierto: lo amaba, sí. Y él también la amaba. ¿Acaso no le daba para ropas las pocas monedas que hubiera? Su encantadora Kikyo vestía de seda, mientras sus hermanas usaban telas caseras. Habría hecho por ella cualquier cosa. ¿Por ventura no negaba su mano a Inuyasha Taisho, siguiendo las indicaciones de Kikyo?

    Por su parte, no lograba comprender que una muchacha no quisiera casarse con un hombre fuerte y rico como Inuyasha.

    Pero Kikyo tenía razón. Nicholas tomó la copa rebosante y la bebió. Kikyo tenía razón, sí; ahora iba a casarse con un conde. Claro que Naraku Chartworth no se parecía en nada a los apuestos Taisho, pero Kikyo siempre sabía lo que era mejor.

    -Padre- dijo ella, sonriendo –Necesito pedirte un favor-

    El bebió la tercera copa de cerveza. A veces no era fácil satisfacer las peticiones de su hija. Trató de cambiar de tema.

    -¿Sabes que anoche un hombre cayó desde el muro? Un desconocido. Al parecer, nadie sabe de dónde vino-

    Cambió la expresión de la joven. Ahora el espía no podría revelar sus relaciones con Inuyasha ni su interés por saber de la heredera de Higurashi. Se apresuró a descartar la idea; la muerte de aquel hombre no tenía la menor importancia para ella.

    -Quiero asistir a la boda de Inuyasha con la Higurashi-
    -¿Quieres una invitación a la boda de la hija de un conde?- se extrañó Nicholas.

    -Sí-

    -¡Es que no puedo! ¿Qué pretendes de mí?-

    Esta vez Kikyo despidió al sirviente y llenó la copa de su padre con sus propias manos.

    -Tengo un plan- dijo de inmediato, con su sonrisa más dulce.


    Bueno, aquí está la conti, espero que les guste, y les pido mil disculpas por el retraso.

    Bye
     
  15.  
    Cyshara

    Cyshara Usuario común

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    Hola...!!
    Querida amiga, Me encantó tu conti!
    No se por que me haces sentir que yo estoy viviendo todo eso!
    Y que onda con inuyasha!!?? Por que está tan renuente por casarse??!!
    Va a casarse con Kagome!! Pero, bueno, me muero por saber el maldito plan que Kikyo está por llevar a acabo!!
    Espero que no tardes con la proxima conti y que la pongas pronto!

    Bye.
     
  16.  
    kumiko-chan

    kumiko-chan Guest

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    Hola de nuevo! jaja
    ooooh porfin contii !!-.-
    me gusto muchoo >_<
    los detalles de la historia siguen haciéndle mejor
    me dejaste con las ganas de saber qué hará kikyo! Arrrg!
    Y también me intriga el encuentro de Kagome e Inuyasha! ^^
    bueno esperaré la próxima contii
    espero que la puedas poner cuanto antes
    chaoo
    un besoo
     
  17.  
    leti

    leti Guest

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    OHHHH Muy buen capítulo!!!!!!!!

    Definitivamente me encantó el estilo, muy medieval. ¿Con que Inuyasha tiene otros hermanos? No me lo imagino de hermano de Kouga xD Bueno, sabemos que es hermano de sessh, como hermano de miro pues pasa, por su relación de amistad tan chida que llevan, pero de kouga xD me dio mucha risaaaaaa estuvo muy chido.

    Me encantó esa parte de que lo van a casar co Kagome!!!!!!!!!

    Y sabes qué me gustó más?????? Que kk queda como una ramera, mira que hasta ofrecerse como recompensa con el espía, cuya descrpción por cierto me causó repugnancia solo de imaginarme hacer el amor con alguien así xD Además de que la pintaste muy egoísta, como ella es, mira que es gandalla y se aprovecha de que su padre la quiere.

    Estuvo super buena esta conti y ya me muero por saber las intenciones de esa mujer que pretende ser rival para la linda KAgome!!!!!!!

    BESOS Y CONTI PRONTO!!!!!!!!!!
     
  18.  
    VaNe HaWkE

    VaNe HaWkE Guest

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    Re: &!..:Behind these hazel eyes:..!&

    Hola...!
    Pues pondré la continuación pronto, y pues ya estoy trabajando en la boda de nuestros personajes principales! Tan bien, en el plan malevolo de Kikyo!
    Jajaja, espero que no se desesperen y les agradezco mucho sus posts!

    Chao
     
  19.  
    Cyshara

    Cyshara Usuario común

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    Hola...!
    AMiga Vane!!
    Por que no has continuado??
    Me encanta tu fic, y aun no veo ninguna conti!
    Por favor no tardes mucho!
    Quiero leer el plan que tiene kikyo y que va a pasar en la boda!!
    COnti!!!

    Bye
     
  20.  
    VaNe HaWkE

    VaNe HaWkE Guest

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    El fuego ascendía por el muro de piedra y devoraba la planta alta de la tienda, construida en madera. El aire estaba denso de humo; los hombres y las mujeres que formaban cola para pasar cántaros de agua ya estaban negros. Sólo ojos y dientes se mantenían blancos.

    Inuyasha, desnudo de la cintura hacia arriba, usaba enérgicamente el hacha de mango largo para destruir la tienda vecina de la incendiada. El vigor con que trabajaba no permitía sospechar que llevaba dos días completos esforzándose de ese modo.

    La ciudad en donde ardía el edificio (y donde había otros tres reducidos a cenizas) le pertenecía. La circundaban murallas de tres metros y medio, que descendían por la colina desde el gran castillo Taisho. Sus impuestos constituían el ingreso de los hermanos; a cambio, los caballeros protegían y defendían a sus habitantes.

    -¡Inuyasha!- aulló Sesshomaru por encima del rugir de las llamas. También estaba sucio de humo y sudor -¡Baja de ahí! ¡El fuego esta demasiado cerca!-

    Inuyasha pasó por alto la advertencia de su hermano. Ni siquiera miró la pared incendiada que amenazaba caer sobre él. Sus hachazos se tornaron más vigorosos, mientras luchaba por dar vuelta a la madera seca que recubría el muro de piedra, para que el hombre que esperaba abajo pudiera empaparla igual.

    Sesshomaru sabía que era inútil seguir gritando. Hizo una señal cansada a los exhaustos hombres que lo acompañaban para que continuaran arrancando la madera de la pared. Estaba ya agotado, aunque había dormido cuatro horas: cuatro horas más que Inuyasha. Sabía por experiencia que, mientras un centímetro cuadrado de la propiedad de Inuyasha estuviera en peligro, su hermano no dormiría ni se permitiría descansar.

    Permaneció abajo, conteniendo el aliento, mientras Inuyasha trabajaba junto a la pared en llamas. Se derrumbaría en cualquier momento. Sólo cabía esperar que acabara pronto con su tarea y descendiera la escalerilla hasta un lugar seguro. Sesshomaru murmuró todos los juramentos que conocía, en tanto su hermano coqueteaba con la muerte. Mercaderes y siervos ahogaron una exclamación al ver que el muro ígneo se tambaleaba. Sesshomaru habría querido bajar a Inuyasha por la fuerza, pero sabía que sus fuerzas no superaban a las de su hermano mayor.

    De pronto, los maderos cayeron dentro de los muros de piedra. Inmediatamente Inuyasha se lanzó por la escalerilla. Apenas tocó tierra, su hermano se arrojó contra él para derribarlo, poniéndolo lejos de la cortina de fuego.

    -¡Maldito seas, Sesshomaru!- aulló Inuyasha junto al oído de Sesshomaru, aplastado por su peso -¡Me estás asfixiando! ¡Apártate!-

    El otro estaba demasiado habituado a sus reacciones como para ofenderse. Se levantó con lentitud; le dolían los músculos por el trabajo realizado en esos últimos días.

    -¿Así me agradeces que te haya salvado la vida? ¿Por qué demonios te has entretenido tanto tiempo allí arriba? En pocos segundos más te habrías asado-

    Inuyasha se incorporó con prontitud y volvió la cara ennegrecida hacia el edificio que acababa de abandonar. El incendio ya estaba contenido dentro de los muros de piedra y no pasaría a la construcción vecina. Seguro ya de que los edificios estaban a salvo, se volvió hacia su hermano.

    -¿Ya que podía hacer? ¿Dejar que se incendiara todo?- preguntó, flexionando el hombro; lo tenía desarrollado y cubierto de sangre, allí donde Sesshomaru lo había hecho rodar por entre escombros y grava –O bien detenía el incendio, o bien me quedaba sin ciudad-

    Los ojos de Sesshomaru despedían chispas.

    -Pues yo preferiría perder cien edificios y no a ti-

    Inuyasha sonrió, haciendo brillar sus dientes blancos y parejos contra la negrura de la cara sucia.

    -Gracias- dijo serenamente –Pero yo creo que prefiero perder un poco de piel y no otro edificio-

    Volvió la espalda a su hermano y fue a dirigir la actividad de otros hombres, que estaban empapando de agua los edificios contiguos al derribado.

    Sesshomaru se encogió de hombros y optó por alejarse. Inuyasha era el amo de las fincas familiares desde los dieciséis años y se tomaba muy en serio la responsabilidad. Lo suyo era suyo, y combatiría a muerte por conservarlo. Sin embargo hasta el siervo más indigno y el peor de los ladrones recibían de él un tratamiento justo mientras residieran en la propiedad Taisho.

    Inuyasha volvió a la casa solariega ya avanzada la noche.

    Se encaminó hacia el salón de invierno, un cuarto contiguo a la gran estancia que servía como comedor familiar. El suelo estaba cubierto de gruesas alfombras de Antioquia. Aquel cuarto era un agregado reciente, recubierto por un nuevo tipo de tallas realizadas en nogal que parecían la ondulación de una tela. Un extremo estaba ocupado por una chimenea enorme. En la repisa de piedra lucían los leopardos heráldicos de la familia Taisho.

    Sesshomaru estaba allí, limpio y vestido de lana negra; ante sí tenía una enorme bandeja de plata, cargada de cerdo asado, trozos de pan caliente, manzanas y melocotones secos. Pensaba comer hasta la última migaja. Con un gruñido gutural, señaló una gran tina de madera, llena de agua humeante, que había instalado ante la gran hoguera.

    La fatiga estaba venciendo a Inuyasha, que se quitó las calzas y las botas para deslizarse en la tina. El agua causó un desagradable efecto en sus ampollas y sus desolladuras recientes. Una joven criada salió de entre las sombras para lavarle la espalda.

    -¿Dónde está Miroku?- preguntó Sesshomaru, entre un bocado y otro.

    -Lo envié a casa de Higurashi cuando me recordó que hoy debía efectuarse el compromiso. Ha ido en representación mía-

    Inuyasha se inclinó hacia delante, dejando que la muchacha lo lavara. No miraba a su hermano. Sesshomaru estuvo a punto de atragantarse con el cerdo.

    -¿Qué has hecho?-

    Inuyasha levantó la vista, sorprendido.

    -Envié a Miroku como representante para el compromiso con la heredera de Higurashi-

    -¡Por dios, hombre! ¿No tienes un poco de sentido común? ¡No puedes enviar a otra persona, como si fueras a comprar una yegua de primera clase! ¡Se trata de una mujer!-

    Inuyasha miró fijamente a su hermano. La luz del fuego destacó los profundos huecos en sus mejillas, mientras él apretaba lo dientes.

    -Sé perfectamente que se trata de una mujer. De lo contrario no se me obligaría a casarme con ella-

    -¿Qué se te obliga?-

    Sesshomaru se echó atrás en la silla, incrédulo. En verdad, los tres hermanos menores habían viajado libremente por el país, visitando castillos y mansiones solariegas en Francia, hasta de Tierra Santa mientras Inuyasha permanecía encadenado a los registros contables. Tenía veintisiete años y hacía once que apenas abandonaba su heredad, excepto por el alzamiento de Escocia. Ignoraba que sus hermanos disculpaban con frecuencia lo que tomaban con ignorancia, puesto que el primogénito no había tratado más mujeres que las vulgares.

    -Inuyasha- comenzó otra vez con paciencia –Kagome Higurashi es una dama, hija de un conde. Se le ha enseñado esperar ciertas cosas de ti, tales como cortesía y respeto. Deberías haber ido en persona a decirle que deseas casarte con ella-

    Inuyasha estiró el brazo para que la criada la pasara el paño enjabonado. La pechera empapada de la muchacha se adhería a sus pechos llenos. El la miró a los ojos y le sonrió, sintiendo los primeros impulsos del deseo. Después volvió los ojos a Sesshomaru.

    -Es que no quiero casarme con ella. No ha de ser tan ignorante como para pensar que me caso con ella por algo más que sus tierras-

    -¡No puedes decirle eso! Debes hacerle la corte y…-

    Inuyasha se puso de pie en la bañera. La muchacha se subió a un banquillo y le echó agua caliente en la cabeza para enjuagarlo.

    -Será mía- dijo secamente –Hará lo que yo le diga. He visto a demasiadas damas de alcurnia y se como son. Pasan la vida sentadas en sus habitaciones, cosiendo y chismorreando; comen frutas almibaradas y engordan. Son perezosas y estúpidas; tienen todo cuento desean. Sé como tratar a esas mujeres. Hace una semana mandé a traer de Londres algunos tapices de Flandes; escenas tonta, como ninfas correteando por los bosques, para que no la asusten las escenas de guerra. Las colgaré en sus habitaciones; después pondré a su disposición todos los hilos de seda y las agujas de plata que pueda necesitar. Y estará satisfecha-

    Sesshomaru permaneció en silencio, pensando en las mujeres a las que había conocido durante sus viajes. La mayoría de ellas respondían a la descripción de Inuyasha, pero también las había de fogosa inteligencia, que eran casi como compañeras de sus esposos.

    -¿Y si desea intervenir en cuestiones de la finca?-

    Inuyasha salió de la tina y tomó la suave toalla de algodón que le entregaba la criada.

    -No se entrometerá en lo que es mío. Hará lo que yo le diga o tendrá que lamentarlo-




    Nota: Siento mucho la demora, pero ultimamente he estado enferma. Espero que me disculpen y que les agrade la continuación.
     

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