B de Búsqueda [Zoro & Nami]

Tema en 'One Piece' iniciado por Nami Roronoa, 21 Febrero 2016.

  1.  
    Nami Roronoa

    Nami Roronoa The Gif Queen Game Master

    Sagitario
    Miembro desde:
    7 Diciembre 2009
    Mensajes:
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    Pluma de

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    Escritora
    Título:
    B de Búsqueda [Zoro & Nami]
    Clasificación:
    Para adolescentes. 13 años y mayores
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1873
    ¡Hola! Bueno, esto… quedó un poco más largo de lo inicialmente planeado XD Un poco de ZoNa, para la actividad "Días de Abecedario", espero les guste :3


    Título: Búsqueda del tesoro
    Fandom: One Piece
    Personajes: Zoro/Nami
    Palabras: 1796
    Prompt: B de Búsqueda
    Summary: Nami convence a Zoro de ir en la búsqueda de un tesoro.
    Advertencias: Temporalmente situado después de Loguetown pero antes de ingresar al Grand Line.



    —No.

    —¡¿Por qué no?! —insistió Nami, dando golpecitos con su pie en el suelo impacientemente.

    —Porque no tengo ganas —replicó Zoro con brusquedad—. Llévate al cocinero, de seguro no tendrá problema en obedecer todas tus órdenes.

    —No puede… tiene que quedarse para que Luffy no se coma las pocas provisiones que nos quedan.

    —¿Y por qué yo?

    —Usopp está ocupado, y eres la única opción libre. No te sientas tan especial.

    —¿Así es cómo se pide un favor? —replicó Zoro, alzando una ceja.

    —No me importa; necesito que vengas conmigo como protección, y eso es exactamente lo que vas a hacer —le espetó Nami amenazadoramente.

    —Sí, claro. Escucha, si quieres el condenado tesoro, ve por el, yo aquí te espero. No voy a ayudarte y no hay nada que puedas decir o hacer para hacerme cambiar de opinión.


    oo00oo00oo00oo00oo00oo


    —Te odio, bruja —insultó Zoro con rabia mientras caminaba a paso tranquilo detrás de ella.

    —Oh, Zoro. Dices las cosas más románticas —bromeó la navegante, sin borrar esa sonrisa de victoria de su rostro.

    —¿A dónde vamos? Llevamos una hora caminando.

    —Oh, no seas dramático, ya casi llegamos. Si no te hubieras perdido, a pesar de que venías detrás de mí y lo único que tenías que hacer era seguirme, habríamos llegado mucho más rápido.

    —¿Quieres mi ayuda o no?

    Tras caminar unos metros más por aquella playa, finalmente dieron con una caverna que nacía a orillas del mar. La entrada era oscura y siniestra; no se podía ver prácticamente nada de su interior desde allí.

    Nami había encontrado aquella cueva mientras se encontraba haciendo el mapa de la isla, tarea que realizaba cada vez que llegaban a una isla nueva. Ella creía que, naturalmente, allí dentro debía de estar escondido algún tesoro abundante. A él esa idea no le interesaba ni un poco, pero sabía que era imprudente dejarla entrar allí sola.

    Además, como ella no cesaba de recordarle desde que dejaron Loguetown, estaba esa estúpida deuda que le debía…

    —De acuerdo, tú primero —ordenó Nami, haciéndose a un lado para que él pasara primero.

    —¡No me estés dando órdenes! —exclamó Zoro, enfadado—. ¿Y por qué yo primero?

    —¿La explicación larga o la explicación corta? —le ofreció ella.

    —La corta.

    —Me debes trescientos mil beri —simplificó la navegante.

    —Vete al infierno.

    —Y cuando llegue te veré allí. ¡Ahora, andando!

    El espadachín suspiró e ingresó a la cueva, seguido de cerca por la joven de cabello anaranjado. A medida que avanzaban, la iluminación era cada vez más pobre; apenas si ingresaba luz suficiente para poder distinguir qué había a su alrededor. El lugar era húmedo y un poco escalofriante, como toda cueva que Nami había visto en su vida. Lo cual no era algo bueno.

    —Sólo es una estúpida cueva, sólo es una estúpida cueva… —Nami se decía a sí misma, intentando mantener su calma—. Hay un tesoro gigantesco al final, piensa en ese hermoso tesoro…

    —¿Qué tan profunda es esta cosa? —musitó su compañero, pensando en el precioso tiempo que estaba malgastando en esta pequeña tarea cuando podría estar haciendo cosas más importante… como terminar de dormir la siesta de la que ella lo había despertado.

    Eventualmente, tuvieron que detenerse. Se habían alejado tanto de la entrada que la iluminación era completamente nula. La oscuridad era tal que no llegaban a ver ni siquiera unos centímetros delante de sus narices, ni siquiera podían verse el uno al otro.

    —¡Oi, Nami! ¿Dónde estás? —llamó él, intentando localizarla.

    —Al lado tuyo, idiota —respondió Nami—. Ugh, odio esto, no puedo ni ver lo que hay delante de mis ojos —oyó el sonido de pisadas junto a ella—. ¡No te muevas! Lo último que nos hace falta es que te pierdas en un momento como éste.

    —Dame tu mano.

    —¿Qué?

    —Dame tu mano —se repitió el espadachín—. De esa forma está garantizado no separarnos o perdernos.

    —Oh, eso es… sorprendentemente, una buena idea. ¿Se te ha ocurrido a ti solito? —dijo Nami, pero ante el silencio supo que su broma no fue bien recibida— De acuerdo, terminemos con esto. Hay un tesoro esperándome, eh, digo, esperándonos en alguna parte de este lugar.

    Él extendió su mano y Nami de alguna forma logró encontrarla en la oscuridad. Era extraño; la sentía callosa y dura, probablemente producto de tanta pesa y entrenamiento, pero por algún motivo se sentía a la vez suave y firme, cálida…

    Pero no era el momento de tales ridiculeces en su mente; había un tesoro que encontrar. Avanzaron a ciegas por un buen rato. Nami tomó la delantera; con su mano libre iba tocando la pared de la cueva a medida que avanzaba. De esa forma podía comprobar que el camino no iba a terminar cayendo por un risco o algo así… había estado suficiente tiempo con esta tripulación para aprender que cualquier cosa era posible.

    Finalmente, su mano halló el final de la pared, que seguía hacia su derecha. Eso mismo hicieron, y descubrieron que sus ojos estaban ahora un poco más acostumbrados a la oscuridad que los rodeaba, al punto de poder distinguir algunas cosas a su alrededor. Zoro se agachó y recogió un palo de madera.

    —Si tuviéramos alguna forma de encenderlos nos serían útiles como antorchas —comentó Zoro.

    —Sí tenemos —recordó Nami, buscando algo en su bolsillo—. Tengo el encendedor de Sanji-kun.

    —¿Por qué lo tienes? Más importante, ¿por qué no lo usamos hasta ahora?

    —Pensé que era mejor guardarlo para emergencias —explicó ella como si fuese lo más evidente del mundo.

    —¿Emergencias? ¡Estábamos caminando en completa oscuridad! ¡¿No crees que eso califica, bruja?!

    —Oh, deja de llorar Zoro y pásame ese estúpido palo, ¿quieres?

    —Si no te vas al infierno te llevaré allí yo mismo —murmuró él por lo bajo, cumpliendo con lo que le pedía.

    Por fortuna para él, ella no lo escuchó. La navegante sacó el encendedor y no tardó mucho en lograr encender ese palo como si fuese una antorcha. No era suficiente para iluminar por completo el lugar, pero al menos ahora podían verse el uno al otro y un poco de sus alrededores.

    Nami comenzó a avanzar, pero al par de pasos tropezó con unas rocas que no pudo ver. Al caer, su nueva antorcha cayó en lo que parecía ser un pequeño charco de agua. Pero no resultó ser un charco, sino todo un camino que recorría la habitación completa, y no era agua tampoco, sino un líquido que rápidamente se prendió fuego y comenzó a expandir el fuego por todo el camino que bordeaba la habitación.

    Rápidamente fueron capaz de vislumbrar por completo el lugar al que habían habían llegado, y ambos piratas intercambiaron miradas de incredulidad. El lugar parecía una especie de antigua cámara, con un angosto pasillo en el medio que llevaba a una parte más ancha al final donde descansaba una gran pila de…

    —¡El tesoro! —exclamó Nami, sus ojos radiantes de felicidad ante la visión de aquel gigantesco cofre relleno de monedas doradas.

    La joven corrió hacia el cofre del tesoro y Zoro la siguió a paso lento, cauteloso, su mano derecha instintivamente descansando en sus espadas. La alcanzó; ella se había agachado para admirar el botín. Había oro, rubíes, diamantes… él se pasó una mano por su cabello verde, confundido.

    —¿No se supone que aquí debería haber una trampa o algo así?

    —¿Qué? —Nami salió de su entusiasmo y levantó la mirada para observarlo.

    —Este tesoro está así tirado, abandonado, sin protección… ¿no te parece ni un poco extraño?

    —Por supuesto que es extraño, pero… ¿qué vamos a hacer? ¿Quejarnos? Los piratas que lo dejaron debieron ser descuidado; vamos a cargarlo e irnos de aquí cuanto antes.

    Con el dinero nublando su buen juicio, tomó un puñado de monedas de oro y se lo guardó en su bolsillo. Allí fue donde todo salió mal.

    El suelo de la plataforma donde se encontraban los dos jóvenes piratas y el tesoro comenzó a temblar súbitamente. Nami se paró de un salto al sentir como el suelo bajo sus pies comenzaba a tambalearse peligrosamente.

    —¡Es una trampa! —gritó Zoro—. ¡Esta cosa se va a caer!

    Notando que estaba en lo correcto, ambos se apresuraron en dar media vuelta y correr de regreso por donde vinieron, a través del pasillo angosto. Por donde habían llegado a aquella habitación no parecía haber ningún temblor. Zoro fue veloz y llegó allí en un instante, pero Nami se frenó en seco antes de llegar y volteó a ver el botín.

    —¡Espera, el tesoro…

    —¡Nami!

    Nami comenzó a caer. No lo había observado antes, pero debajo del rocoso camino angosto había nada; una gran y vacía nada, completa oscuridad que todo lo envolvía, y que seguramente llevara a una muerte segura y terriblemente dolorosa. Y hacia eso se dirigía, y ni siquiera supo qué hacer o cómo reaccionar.

    Por fortuna, él sí supo cómo reaccionar.

    Nami ya no caía. En ese instante se dio cuenta que su mano se había enganchado con algo; algo calloso y duro, pero cálido… y al alzar la mirada, se dio cuenta que no estaba atascada, sino que estaba siendo sostenida. Zoro había logrado agarrarla de la mano antes de que cayera al vacío, haciendo fuerza para sostenerla mientras musitaba creativos insultos por lo bajo.

    —Zoro…

    De alguna forma, la fuerza del espadachín fue suficiente para empujar hacia arriba a la aún sorprendida navegante. Al hacer tanta fuerza, la acción de de empujarla hacia arriba lo hizo caer hacia atrás, de espalda al suelo, y ella inevitablemente subió y cayó sobre él. Ambos respiraron bocanadas de aire agitadamente, intentando recuperar su aliento, agitados tras la experiencia.

    Nami rápidamente notó la incómoda posición en la que se encontraba, pues aún estaba sobre toda la anatomía del joven de cabello verde. Giró para un costado y se sentó apropiadamente enseguida, intentando ocultar su vergüenza. Zoro no lo notó, o si lo hizo no comentó nada al respecto.

    —Mi tesoro… —se lamentó Nami, mirando hacia la oscuridad con tristeza.

    —¿Qué es más importante, el tesoro o tu vida? —cuestionó Zoro, poniéndose de pie.

    Antes de conocer a su tripulación, a los Sombreros de Paja, a su capitán… Nami no sabía si podría haberle dado una respuesta a esa pregunta. No después de todo lo que había vivido, no con lo que había estado viviendo con Arlong hasta hace poco. Pero ahora, con todo lo ocurrido, con lo que acababa de ocurrir… Nami fue capaz de darle una sonrisa sincera al responder.

    —Mi vida, por supuesto —respondió ella, imitándolo y poniéndose de pie también—. ¿Regresamos?

    —Es la mejor idea que tuviste en todo el día —dijo Zoro, sonriendo de lado antes de adentrarse con ella de la mano en la oscuridad que llevaba a la salida de esa caverna.
     
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    Hinanya

    Hinanya Iniciado

    Leo
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    Hola :3 me da vergüenza escribir ya que no veo otro comentario y no se si es que se comenta en otro lado soy nueva y no se como funciona todo todavía XD me a gustado mucho y me a parecido muy tierno *^* espero que hagas mas y mas largos si se puede XD sobre esta pareja que me encanta, estaré dispuesta a leerlos todos :3
    Un saludo.
     
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  3.  
    Amane

    Amane Equipo administrativo Comentarista empedernido Crítico de Oro

    Piscis
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    Lo leí y fue realmente bonito~ Bueno, no conozco mucho el anime solo de lo que hablan por ahí y los personajes muy por encima peeero sé que esta es tu pareja favorita y se nota mucho xD No solo porque se nota que lo escribiste con mucho cariño y empeño, sino porque es de lo más largo que has escrito para la actividad y lo hiciste en un día :O Eso lo hago yo también con el Hopemin, porque love is love (?

    Fue realmente tierno, de verdad, no tengo nada mejor para expresarlo. Como ya te he dicho, tu trabajo me parece admirable porque haces que me lea cosas que, aunque no tenga ni idea del fandom, lo leo emocionada y fangirleo. Hasta ese punto llega tu escritura <3

    Y bueno, ya no sé que más decirte que no te haya dicho ya. No quiero ser repetitiva y por eso hablo más de la historia que de la estructura, es que es impecable~
     
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    Kyouko Kiryuu

    Kyouko Kiryuu Adicto

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    ¡Nami! <3
    Es la primera vez que leo un escrito tuyo. :3

    Debo decir que esta pareja jamás ha pasado por mi mente ni una sola vez, no sé, es raro verlos juntos y más que Zoro haga algo que no quiera. No recuerdo si Zoro se la pasa maldiciendo a Nami, pero fue un buen toque de poner. Me gustó el escrito, realmente lo disfruté.

    Sólo quiero remarcar un pequeño detalle que de seguro ni notaste:
    Repetiste dos veces la preposición "de", yo creo que fue un error de dedo. Otra cosa es la primer "y" que no debería ir ahí, ya que la vuelves a poner después, con que la dejes con la pura coma es suficiente o bien, colocarle el punto y coma.
    "Al hacer tanta fuerza, la acción de empujarla hacia arriba lo hizo caer hacia atrás, de espalda al suelo; ella inevitablemente subió y cayó sobre él."

    Te repito, me ha gustado y te agradezco por publicar en este lindo fandom. <3
     
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