Long-fic Amor Prohibido

Tema en 'Fanfics Abandonados de Inuyasha Ranma y Rinne' iniciado por Kyouko Kiryuu, 12 Julio 2009.

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    frexua

    frexua Guest

    Re: Amor Prohibido

    Hola
    k emoción pronto se volverán a ver
    me gusta bastante tu historia
    ojala k subas pronto la conti
    k la estaré esperando
    cuídate
    xaitoo
     
  2.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: Amor Prohibido

    ¡nihao!
    qUe bien que te decidiste a continuar tu historia, tienes suerte de que olviddara mi amenaza porquer si no ya serias huesos (y en polvo) Me ha encantado la comti (Pues... ¡desencantada!) Callate, no dejas comentar (¿y ese mal humor?) Es que presente ingles y... se me olvido el trabajo (tenias que ser tu, ya suponia que pasaria algo asi) ¡ni me lo recuerdes!

    Cambiando de tema, por fin vemos a Sango de novia con Miroku, y el como siempre es un pervertido, no cambia YA QUIERO SABER QUE PASARA CUANDO Inuyasha encuentre a Kagome, ¿que se diran? ¡que pasara! (¡¡Kikyo fuera!!) No le deseamos la muerte, ya tenemos suficiente con lo que paso en el capitulo 8 (esta no parò de llorar en tres dias) Es que es tan triste buaaa... (Ya empezo otra vez) Sayonara!... ¡¡kIKYO!!
     
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  3.  
    windmiko

    windmiko This is war

    Escorpión
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    Re: Amor Prohibido

    Te perdono por dejarlo por un tiempo XD, crei que ya no lo seguirias pero el milagro se hizo. Al principio crei que quienes conversaban eran Miroku y Kagome XD, ya que menciono Miroku: Sanguito me hubique jeje. Aprovachando esto amiga me encantaron tus videos en youtube, perdona que no te lo halla dicho antes es que ultimamente ya casi no me paso por el foro -_- bueno creo que estas consiente de que te saliste muchisimo del caracter de Kikyo al igual que InuYasha, se que ellos en la serie no son asi. Pero ya todos andan haciendo eso XD
    Sayonara
    :mala:
     
  4.  
    razon

    razon Usuario común

    Tauro
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    Re: Amor Prohibido

    la mano de miroku tiene vida xD
    bueno resien estoy aqui pasando por aqui ^.^
    espero no te molete que halla llegado tan tarde bueno yo solo quiero saber que pasara o.o
    este es el numero mil que me saca una que otra intriga -_-´
    y digo lo mismo que mi amiga te salite de los caracteres de los personajes ¬¬


    atte:razon
     
  5.  
    dariazmaria

    dariazmaria Entusiasta

    Piscis
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    Re: Amor Prohibido

    Hola amigaa!!
    jeje gracias por avisarme de la conti :D... me gusto y bueno, me parecio raro que miroku hiciera algo asi... jajajajajaja la verdad no pero bueno y eso de que ya es novio de Sango... valla por fin jiji... ejem ejem, pero bueno ya quiero saber que pasara con Inuyasha y Kagome, cuando se encuentren, cuando... jo, esperare la conti -.- .
    ¡¡Saludos!!
     
  6.  
    lunans

    lunans Entusiasta

    Virgo
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    Re: Amor Prohibido

    hola pasaba y vi que ya pusiste conte despues de tanto tiempo. oye siempre he teniado la duda de porque su amor es prohibido sera que son hermanos hay que duda jeje. espero que pronto pongas la conti y que ya se ven kagome y inuyasha..
     
  7.  
    inuyassha

    inuyassha Entusiasta

    Virgo
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    Re: Amor Prohibido

    hola perdon por la tardanza!!!!!!
    mi amiga me gusto me muero porsaver la continuacion!!!
    hay estoy emocionada
    que pasara entre ellos inu y kag cuando se vean? ambos con pareja pero ellos
    dos se aman!!!11
    a me muero!!!!!!!!
    haha espero conti me avisas listo chaooo!!1
     
  8.  
    Kyouko Kiryuu

    Kyouko Kiryuu Adicto

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    Amor Prohibido
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    Re: Amor Prohibido

    Hola!
    Después de estar una temporada desaparecida, aquí me tienen de regreso con la conti de mi fic, siento no haber podido subir el capítulo antes, pero estuve muy atareada con la escuela y los exámenes, en fin espero que disfruten de la continuación... espero que no vuelva a pasar n_nU


    Capítulo 6°

    La mañana iba llegando y con ella un hermoso amanecer, dos jóvenes habían llegado a su destino, al bajar del autobús en el que viajaban, los esperaba un joven de ojos azules y cabello negro amarrado en una pequeña colita.

    — ¡Inuyasha! ¡Aquí! —Gritó aquel muchacho, saludándolo con la mano hacia arriba y con una hermosa sonrisa.

    — ¡Ah! Hola Miroku —contestó él de la misma forma.
    Llegaron, uno al lado del otro y se estrecharon la mano como los grandes amigos que eran.

    — Me da mucho gusto que pudieran venir, los esperaba con ansias —musitó el chico.

    — Sí, claro… Miroku te acuerdas de Kikyo, ¿amor no sé si te acuerdes de mi mejor amigo? —concluyó él. Esbozando una sonrisa y tomando de la mano a Kikyo.

    — Mucho gusto señorita Kikyo, es un placer volver a verla después de tanto tiempo, Inuyasha me ha hablado mucho de usted, me doy cuenta que sigue siendo una mujer muy hermosa —confesó el muchacho. Dándole la mano y un beso en la mejilla como si fueran dos viejos amigos.

    — El gusto es mío, hace mucho tiempo que no te veía, solo pude tratar contigo una vez, y pues él también me ha contado más cosas sobre ti, me conto que se llevaban muy bien, créeme que tu partida le dolió mucho, pro al final se resigno y por favor háblame de tu y no de usted —respondió ella de la misma manera.

    — Claro que sí, no se preocupe, así lo haré.

    Fue la última conversación que tuvieron. En el trayecto a la casa de Miroku iban en silencio, a excepción de cierta personita que iba muy animada de tener a su mejor amigo una temporada en su casa, le contaba lo bien que le había ido, los amigos que había conocido, pero no le conto el hecho de que ya tenía novia, eso lo quería guardar para cuando ellos dos estuvieran solos.
    El camino fue rápido, sin demora alguna; cuando llegaron a su destino, tanto Inuyasha como Kikyo se quedaron sorprendidos al ver la casa de aquel joven.
    La casa tenía un tejado alto sólo tienen un ima debajo del tejado mientras que la cocina, el cuarto de baño y el tocador se unían a un lado de la casa como extensión, también tenía puertas deslizantes hechas de madera y papel. A la entrada había una pequeña zona, al mismo nivel que el exterior, donde se dejaban los zapatos, de ahí se puede subir a un piso elevado, el resto de la residencia estaba al mismo nivel de esa elevación o en pisos superiores.
    En la parte de afuera, se podía observar un pequeño jardín, con árboles, césped y unas bonitas plantas que hacían juego con todo lo demás.
    El joven invitó a que sus huéspedes pasaran al estante, y así lo hicieron, todavía estaban maravillados por aquella casa que tenían frente a sus ojos. Inuyasha no podía creer que su mejor amigo pudiera tener una casa así, se le hacía increíble, y Kikyo sin palabras esa casa era todo un sueño, se imaginaba muchas cosas, entre ellas la ilusión de que cuando se casara con Inuyasha tendrían una casa así o más bella que esa.

    — Y bien, ¿qué les parece el lugar en donde se hospedaran? —Inquirió aquel muchacho de ojos azules.

    — ¡Es sorprendente! Quiero decir, en serio ¿Esta casa es tuya? —Preguntó muy sorprendido el chico de ojos color ambarino.

    — Por supuesto que sí —contestó con una pequeña carcajada al ver los rostros de incredulidad que tenían sus acompañantes.

    — Mira que si no has progresado, ya hasta tienes tu propia casa, y yo que pensaba que alguna chica te tendría que mantener —dijo algo burlesco su amigo.

    — Pues no creas que no lo pensé mí querido amigo, pero el destino da muchas vueltas e hizo que me encontrara con la persona que cambiaría mi vida para siempre —confesó aquel joven. Sonrojándose un poco.

    — Mmm… ya veo, así que fue una chica la que te hizo cambiar de actitud, déjame adivinar, ella no te iba a hacer caso, si tú no eras alguien que saliera adelante por sí mismo y que no dependiera de alguna chica ¿O me equivoco? —Inquirió él, sabiendo la respuesta de ante mano.

    — ¡Ah! Me conoces tan bien, tienes toda la razón, por fin encontré una chica que me puede manipular a su antojo, y eso no es nada bonito —confesó, y después añadió—, pero yo por ella soy capaz de todo.

    — Vaya, si que has cambiado, dime una cosa, ¿sigues siendo un mujeriego o ya no? —Preguntó él. Viéndolo a los ojos para encontrar la verdad aunque el otro le dijera una mentira, ambos se conocían y sabían cómo pensaban el uno del otro.

    — Amigo, tú sabes que la carne es débil, y pues por muy enamorado que este, no lo puedo evitar, está en mi sangre —admitió él, algo avergonzado pero a la vez con una cara de descaro.

    — Lo sabía, sigues siendo el mismo que yo conocí —contestó resignado. Desde que lo había conocido, siempre había sido de esa manera, y no había poder en el mundo que lo pudiera cambiar.
    Kikyo solo escuchaba atentamente aquella conversación, sin decir ni una sola palabra, los chicos se dieron cuenta de aquello y fue Inuyasha quien decidió hablar, dirigiéndose a ella.

    — Mi amor debes estar cansada por el viaje, ¿no quieres descansar un rato? Te vendría bien ¿Qué dices?

    — Creo que tienes razón, ¿pero a tu amigo no le importará si nos muestra en este momento la habitación en la que vamos a dormir? —Inquirió ella, con palabras de doble sentido, que él no pudo notar o mejor dicho hizo como que no las noto.

    — No, no me importa mostrarles su habitación, síganme por favor —respondió Miroku. Guiándolos a cada uno, hasta que llegaron a una habitación, que incluía un oshiirearmario con dos niveles para almacenar los futones—, y un techo de madera.

    — Muy bien, me he tomado la libertad de ponerlos en cuartos separados, ya que no quiero ser tío tan rápido —bromeó él, dejando ver una pequeña mueca de diversión en su rostro.

    — No te preocupes amigo, todo está bien, yo tampoco quiero ser papá tan rápido, todavía me falta mucho por vivir —añadió Inuyasha, guiñándole un ojo a su amigo.

    — ¿Señorita Kikyo no le molesta que me haya atrevido a tomar esta decisión o sí?

    — No te preocupes… es tu casa y tu tomas las decisiones aquí —concluyó ella, con el ceño fruncido. Se adentro en aquella habitación y pidió que la dejasen sola, ya que, en definitiva estaba muy cansada y necesitaba reposar.

    Ellos accedieron y la dejaron sola, comenzaron a caminar a la sala de estar, iban callados, algo raro, ambos sabían que conversación seguiría y se estaban preparando tanto uno como el otro. Cuando llegaron ambos se sentaron y comenzaron a beber té. Y uno de los dos decidió hablar.

    — ¿Y bien? ¿Ya pensaste como es que la vas encontrar? Este lugar es muy grande y hay millones de habitantes —le preguntó él, algo preocupado, por su amigo.

    — No, aun no sé la manera en la que voy a encontrarla, pero de que la voy a encontrar, la voy a encontrar, cueste lo que cueste —dijo muy decidido, sin siquiera dudar un segundo de ese encuentro.

    — Pero… si ella, ya está con alguien que la quiere, que la hace feliz, serías capaz de derrumbar todo aquello que pudo reconstruir, después de todo este tiempo, que tal si esa persona con la que esta la quiere más que su propia vida y que es capaz de todo por verla feliz, que le puede dar lo que tú no puedes darle.

    — Feh! Y tú crees que yo no he pensado eso, no quiero que sea infeliz por mi culpa, pero tampoco quiero que olvide que hay alguien que siempre la ha querido y que siempre la querrá, pase lo que pase, quiero que sepa, que siempre estaré ahí, cada vez que necesite desahogarse yo la estaré apoyando y cuidando siempre —terminó por decir aquel chico de mirada ambarina.

    — Lo sé, nunca he dudado de que eres capaz de eso, pero piénsalo mejor, tú no le puedes dar un cálido hogar, no le puedes dar la alegría de tener hijos, no puedes ofrecerle nada, ni siquiera tú amor, ya que, quiero que recuerdes, que tú tienes novia, y que están próximos a casarse, a ella si le puedes dar todo lo que no puedes con aquella muchacha a la cual dices amar, tu vida está al lado de la señorita Kikyo, solo con ella vas a poder formar una familia, un hogar, tener hijos.
    “Contéstame algo, ¿por qué ese afán tuyo de querer recuperar algo que se quedo en el pasado? ¿Por qué no dejarlo ir y dejar que tu vida siga como hasta ahora? Me dijiste que habías tenido un sueño en el que ella se despedía para siempre de ti, dejando a un lado aquel amor que tuvieron alguna vez, para irse con alguien que si la puede hacer feliz. Deja que ese sueño se haga realidad, déjala ser feliz y no le destruyas esa felicidad que con tanto esfuerzo a logrado”

    — No puedo hacer eso, tal vez suene algo egoísta de mi parte, pero yo quiero cerciorarme que la persona con la que está, es la correcta, en caso contrario, no dejare que este con él, no puedo permitir que la persona incorrecta este con ella; tampoco quiero pensar que la voy a perder para siempre, me da coraje el sólo imaginar a ella en brazos de otro, imaginar que besa esos labios suaves y rosados, no puedo y no quiero, por eso quiero encontrarla y que ella, con sus propias palabras me diga que no siente nada por mí, que me quiere ver lejos, que ya es feliz con la persona con la que esta, si es que esa persona en verdad existe. Por favor ya no insistas más con el asunto, no me voy a dar por vencido, jamás lo hago —concluyó él, con una mirada decidida.

    Más que nunca deseaba poder encontrarla, para volver a estrujarla en sus brazos, atrayéndola a su pecho para así poder besarla apasionadamente, en eso pensaba hasta que de nueva cuenta su amigo interrumpió sus pensamientos.

    — Está bien, no voy a insistir en que desistas de su búsqueda, pero ¿Ya has pensado que es lo que le vas a decir a Kikyo cuando el suceso llegue? ¿Qué pasará cuando en caso contrario tu amada te acepte de nuevo en su vida? ¿Qué harás con Kikyo? ¿A cuál de las dos elegirás sin siquiera dudarlo? ¿Te has planteado esas preguntas? O a caso soy el único que está pensando en lo que podría suceder en caso de… —No pudo terminar la frase, ya que fue interrumpido por su amigo.

    — Tal vez tengas razón, no me he planteado esas posibilidades, pero por el momento no quiero pensar en eso, estoy decidido a dar con ella y así lo haré, que pase, lo que tenga que pasar —argumentó Inuyasha, con el ceño fruncido.

    — De acuerdo, entonces ya sabes que cuentas conmigo, como siempre, ahí estaré el día que lo necesites, mi opinión ya sabes cuál es, pero es tu decisión y la respeto, prometo ayudarte para que la encuentres lo más pronto posible —añadió él, levantándose de la sala de estar, para comenzar a caminar rumbo a la salida.

    — Gracias… pero, ¿a dónde vas? —Le preguntó algo curioso, siguiendo a su amigo con la mirada.

    — Pues a donde más, vamos ir a buscar a la mujer de tus sueños, ¿no es eso lo que querías? Andando que la vida es corta, y no siempre te van a estar esperando, así que, levántate y vámonos —ordenó él.

    Inuyasha no sabía que decir, pero no lo pensó dos veces y antes de que Miroku se diera cuenta, su amigo ya estaba afuera, esperándolo ansioso, esperando a que comenzara a caminar. El chico de ojos azules, se rió para sus adentros y comenzó a seguir a aquel chico impulsivo.

    --

    En otro lugar se encontraban dos muchachas. Ellas iban por el parque caminando, platicando y riendo. Ambas recordaban los momentos más felices de sus vidas, hablaban del momento en el que encontraron el amor, en la forma que se presento, ambas chicas estaban felices, una le contaba a la otra sobre lo que había ocurrido con ella y con su ahora novio, la otra no podía creer lo que le estaba contando, se le hacía increíble que semejante cosa hubiese pasado, pero se sentía feliz de que su mejor amiga estuviera contenta, si ella era feliz con eso bastaba.

    — Me da mucho gusto que por fin se haya atrevido a confesarte su amor, me alegra mucho ver lo feliz que te ves con él a su lado —dijo una chica de cabello ondulado y negro, dejando ver de su hermoso rostro una bella sonrisa.

    — Sí, yo pensé que jamás se atrevería, pero ya ves que sí, hay Kagome, él es el hombre de mi vida, nunca dudaría un instante en ser su esposa y madre de sus hijos, claro si es que él algún día me lo propusiera como te lo propuso Kouga —le comentó la chica de cabello castaño.

    Para su amiga fue como si le cayera un balde de agua fría ante aquel comentario que había hecho, pero se dio cuenta que su amiga no lo hizo con la intención de que pudiera reflexionar ante eso ¿o sí?

    — Me alegra oírlo, al menos tú no dudarás jamás de eso que me acabas de decir, es una suerte que él te tenga a su lado y que este a tu lado también —respondió de manera tranquila, tratando de no pensar en esas palabras.

    — Kagome quiero que seas sincera conmigo, dime ¿en verdad piensas casarte con Kouga? No tengo nada en contra de él, al contrario me cae muy bien, y por lo mismo te pregunto eso, no quiero que a la mera hora me salgan con que ambos sufren, yo quiero la felicidad de ambos —concluyó ella, dirigiéndose a una banca que se encontraba en un parque.

    — Sí, estoy completamente segura de que me quiero casar con él, no pienso cambiar de opinión, yo lo quiero mucho y quiero que sea feliz, yo sé que a su lado puedo ser feliz —contestó la chica de cabello azabache, sentándose en la banca a la que se había dirigido su amiga momentos antes.

    — Tú eres mi mejor amiga y te conozco desde hace años, sé perfectamente que no has podido olvidar a aquel que conociste en ese lugar, no se me hace justo que engañes a Kouga con eso y mucho menos que te engañes a ti misma pensando que lo vas a olvidar casándote con otro, si no lo pudiste olvidar en estos años, ¿qué te hace creer que al casarte todo será diferente? No quiero ser pesimista amiga pero has pensado la posibilidad de que ya cuando estés casada, no logres olvidarlo; o peor tantito, imagínate que te lo vayas encontrando en la calle, en un baile o en un viaje, antes de casarte, por ejemplo en estos momentos, ¿qué harías? ¿Cuál sería tu reacción? ¿Te has puesto a pensar en eso? —argumentó la chica de cabello castaño, viendo a su amiga a los ojos.

    — Yo no estoy engañando a nadie, ya que, yo misma lo he pensado, y para ser sincera, no creo que lo vuelva a ver nunca más, al menos no en esta vida, no puedo estar esperando por siempre el anhelado reencuentro entre él y yo, pero en el caso de que sucediera, no sabría cómo reaccionar, tal vez no lo podría creer, me emocionaría mucho, no lo sé, serían demasiados sentimientos encontrados, pero seamos realistas eso es algo imposible, ni modo que él tome la decisión de venir a buscarme, sin siquiera conocer por acá, además piénsalo, si él ya tuviera novia, no tendría nada que estar haciendo en este lugar, el destino decidió que él y yo no estuviéramos juntos, además jamás sería bien visto por nadie —respondió ella, con una mirada triste en su angelical rostro.

    — Está bien, no insistiré más, confío en que lo lograras, soy tu amiga y te apoyare en la decisión que tomes, y estaré ahí cuando me necesites —comentó su amiga, dándole un abrazo.

    — Gracias…

    Continuara...
     
  9.  
    windmiko

    windmiko This is war

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    Re: Amor Prohibido

    Hola amiga, me alegra que hayas regresado con tu FanFic, se me hacia raro que ya no le dieras continuaciones, note varios errores, pero solo te diré uno de ellos:
    Son palabras muy seguidas iguales, se escucha mal, te recomendaría que utilizaras sinónimos, por ejemplo: los dos jóvenes que quedaban o simplemente mencionando sus nombres. También cuando coloques signos de admiración pon los dos, ya que en varias ocasiones observe que solo colocaste uno (¡) Me gusto el nuevo capitulo que nos regalaste, tiene ese toque romántico, que a todas las lectoras les gusta leer; me gustaron los sentimientos de Inuyasha y la decisión de Kagome, aunque me da la ligera sospecha que aun esta confundida y asustada por el bodorrio.
    Sayonara
    :lala:
     
  10.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: Amor Prohibido

    ¡Nihao!

    Amiga, ya te consideraba extraviada, te busque en locatel y con el ejercito. Hasta fui al congreso de la ONU para presentar una teoria sobre los extraterrestres y tu abduccion (pero se burlaron de ella revenge) o////O eso no era para mencionarse... me gusto mucho el capitulo, algo corto y no compensa la larga ausencia (por el tamaño) Espero que la continues pronto y no te me pierdas tanto, me encanto el romantisismo y la actitud de Inuyasha que manejas.

    sayonara Fyebaile
     
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  11.  
    Kyouko Kiryuu

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    Amor Prohibido
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    Re: Amor Prohibido

    [FONT=&quot]Hola![/FONT]
    [FONT=&quot]Bueno aquí les dejo el siguiente capítulo, espero que sea de su agrado ^^ [/FONT]
    [FONT=&quot]-Kkkkkk-pensamientos.[/FONT]

    Capítulo 7°

    En una calle se podía observar a dos chicos caminando y hablando, uno iba observando por todos lados, ya que quería encontrar a la mujer que le robo el corazón, en cambio el otro muchacho cortejaba a cuanta joven se le presentaba ante sus ojos.
    Así siguieron hasta que llegaron a un parque y vieron un puesto de aguas frescas, decidieron acercarse para comprar una para cada uno. Después de beber el agua se sentaron en una banca que se encontraba en pleno parque, ninguno de los dos había dicho ni una sola palabra, pero ni se habían dado cuenta, de repente…

    — Sabes… tengo ganas de ver a mi novia, en estos momentos desearía que estuviera aquí, sería un buen momento para presentártela y serviría que también te presento a su amiga —comentó el joven de ojos azules, mirando hacia el cielo.


    — Jamás me hubiese imaginado que una chica te tendría hipnotizado de esta manera, por cierto acabas de comentar que tiene una amiga ¿verdad? —Inquirió él chico de cabello plateado.


    — Así es mi querido amigo, su amiga también esta hermosa, pero lo malo es que tiene novio, hasta están comprometidos, hace poco fue su cumpleaños y su novio se lo propuso —respondió el muchacho, con la vista fija en el cielo.


    — ¿Casarse? Eso sí que es sorprendente, mira que echarse la soga al cuello tan temprano, supongo que su novia le dijo que sí inmediatamente ¿o me equivoco? —dijo el de ojos color ámbar, fijando su mirada de igual manera en el cielo.


    — Pues te equivocas, ella aun tardo en darle el “sí” definitivo, según me comentó Sango, su amiga se quedo sorprendida por la proposición de su novio y no estaba segura de si se quería casar o no, hasta hace unos días le dio su respuesta —añadió Miroku, con los ojos cerrados, sintiendo la brisa del aire correr por su rostro.


    — Me sorprende escuchar eso…


    — ¿Y por qué ha de sorprenderte eso? —Preguntó el muchacho, volteando a ver a su amigo con una cara llena de curiosidad.


    — Muy simple, por lo regular una mujer siempre se emociona y dice “sí” en ese mismo momento, nunca espera “unos días”, cuando sucede eso significa que ella no está segura sobre si quiere pasar toda su vida al lado de ese hombre ó también puede ser que este enamorada de otro y necesita pensar muy bien las cosas —contestó muy seguro de sus palabras, sin siquiera voltear a ver a su amigo, porque ya sabía lo que este le iba a decir.


    — Inuyasha, ¿te encuentras bien? No es posible que tú estés diciendo eso, pareciera que te identificas con ella y ni siquiera la conoces, no quiero ni imaginar cómo será el día que ustedes dos se conozcan ó tal vez dices eso por la señorita Kikyo, temes que llegue el día en que tendrás que proponerle matrimonio y no haya vuelta atrás de esa decisión, ¿es eso verdad? ¿Es por eso que dices eso de aquel matrimonio y de la muchacha?
    —Inquirió el chico de ojos azules, viendo a su amigo con cara de incredulidad.

    — …


    — Con tu silencio me dices todo, recuerda que el que calla otorga y al parecer me estás dando la razón con respecto a eso.


    — Bueno en realidad yo…


    — ¿Miroku? ¿Amor, eres tú?
    —preguntó una voz femenina, que iba caminando hacia donde se encontraban ellos.

    El susodicho volteo a ver quien lo había llamado, cuando vio de quien se trataba no perdió tiempo y se paró enseguida al encuentro de aquella muchacha de cabello castaño y largo, llevaba puesto un kimono de color rosa con flores alrededor.


    — Sí soy yo… no sabía que andabas por aquí, me alegra tanto verte, ¿acaso viniste sola a este lugar o acompañada?
    —dijo con cara de pocos amigos al imaginar que estaba con otro joven que no fuera él.

    — Amor no seas celoso, no vine con quien te estás imaginando, vine con Kagome pero se encontró con Kouga y como era de esperarse se quedo con él, yo no quería hacer mal tercio, así que decidí dejarlos solos
    —le contó, para después besarlo.

    Ella no se había percatado de que los estaban observando. Cuando se terminaron de besar, la joven fijo su mirada en el muchacho que estaba viéndolos con cara intrigada, fue entonces que se acordó que a su novio lo vio con ese chico platicando, así que decidió preguntar…


    — ¿Él es tu amigo? Jamás lo había visto por aquí, no tiene cara de ser de por acá, además su color de cabello y ojos no son muy peculiares, eso me recuerda a…


    — Lo sé, lo sé. Es muy evidente, que se dé a notar; respondiendo a tu pregunta, pues sí Sanguito, él es mi amigo de la infancia, de la pubertad, adolescencia y de ahora, es más, lo considero como un hermano, ven te lo voy a presentar
    —indicó el joven, tomando a su novia de la mano para guiarla hasta donde se encontraba aquel muchacho.

    — Amigo te presento a mi novia Sango, amor te presento a Inuyasha, mi mejor amigo de toda la vida —añadió Miroku, con una bonita sonrisa en su rostro.


    — Es un placer, me ha platicado tantas cosas de ti, desde que llegó a este lugar no para de hablar de su mejor amigo —confesó ella con un tono de gracia en su comentario.


    — ¡Hmp! Dímelo a mí, que tampoco puedo hacerlo callar de hecho justamente estábamos hablando de ti y de tu amiga, acá entre nos me confesó que tenía ganas de que estuvieras aquí y mira su sueño se hizo realidad —le platicó él, viendo a su amigo de reojo. Haciendo que ella se sonrojara en un instante.


    — No tenías que contarle eso, ella ya lo sabe de antemano, sin necesidad de que se lo cuenten o comenten —le dijo el joven, dándole unas palmaditas en el hombro, con cara de pocos amigos.


    — A veces es bueno oírlo de boca de otros, nos sube mucho el ánimo que digan esas cosas en presencia de sus amigos —admitió la jovencita un poco ruborizada y con una gran sonrisa.


    — Bueno yo los dejo, tengo que ir a casa, Kikyo no tarda en despertar y si no me encuentra se va a comenzar a preocupar o peor, es posible que se enoje por no haberla llevado a dar la vuelta con nosotros, nos vemos otro día Sango… Miroku, te veo en tu casa después — se despidió el chico de cabellera plateada.


    — ¿Podrás llegar tu solo a la casa? Me refiero a que ¿si no te irás a perder en el camino? —Inquirió el chico, con un tono de voz burlesco.


    — No, no te preocupes, me fije muy bien que calles tomábamos, llegare bien, gracias por tu interés —argumentó el chico de ojos color ámbar, y comenzó a caminar.

    Los jóvenes enamorados vieron como desaparecía el muchacho de cabello plateado, que se había despedido de ellos minutos antes. Pero en realidad él lo hizo para dejar a solas a la joven pareja e inclusive para despejar su cabeza.
    --
    En ese mismo parque se encontraba una bonita pareja sentada en una banca, estaban abrazados y aspirando la brisa del aire que en esos momentos pasaba por ese lugar. Ambos estaban a gusto, se podía sentir el amor que emanaban, se veían tan bien juntos…
    Pero la realidad era otra y muy pronto saldría al descubierto...

    — ¿Kagome? Amor ¿En qué piensas? Has estado muy callada últimamente y eso me preocupa, ya que tú eres una persona muy emotiva, alegre y que siempre tiene algo que decir, pero de un tiempo para acá has estado muy rara —comentó un joven, levantando su cabeza, para que lo mirara a los ojos.


    Él llevaba puesto un pantalón de mezclilla y una playera pegada a su cuerpo, su cabello lo traía recogido en una coleta, tenía unos ojos de color azul cielo y piel morena.


    — No es nada, es que últimamente traigo muchas cosas en la cabeza, entre ellas la boda —pensó. Después volteo su mirada hacia él, y le regalo una sonrisa, para enseguida besarlo. Pasados unos minutos se separaron, fue entonces que él tomo el mentón de ella y lo levanto para que lo viera directamente a los ojos.


    — ¿Acaso es por la boda? Sí es así no tienes que preocuparte tanto, todavía falta mucho tiempo para que tú y yo seamos esposos, si quieres esperar más tiempo, así lo haremos, nos casaremos el día que tu lo decidas —dijo el muchacho con una sonrisa en su rostro.


    — Gracias… por eso te quiero y jamás cambiaria de parecer con respecto a esta decisión que tome, eres una persona muy importante en mi vida y siempre has estado conmigo cuando más te he necesitado, te quiero mucho Kouga —le confesó ella, con toda la sinceridad que podría existir.


    — Te amo y no habrá nada ni nadie que nos pueda separar, nunca estarás sola, siempre estaré ahí para ti como amigo, novio y confidente, quiero estar a tu lado toda mi vida, eso no cambiara jamás, cuando estoy a tu lado todo es tan perfecto
    —murmuró él, al momento en que la estrechaba entre sus brazos.


    Ella no sabía que decir se sentía feliz de tener a su lado a alguien como él, a veces se llegaba a cuestionar el hecho del porqué no le había contado de aquel joven que conoció tiempo atrás del cual se enamoro perdidamente, pero después recordaba que no le conto ya que tenía miedo de herirlo y de que dudara del cariño que le ha proporcionado.


    — Kouga… te lo agradezco tanto…


    — No tienes porque agradecerme nada, al contrario yo soy el que debe dar las gracias a ti y a las personas que te pusieron en mi camino, si no te hubiera conocido antes, no sé que habría sido de mi vida —musitó el chico. Dándole un abrazo para después besarla muy tiernamente.


    La joven se sintió muy emocionada y conmovida por las palabras que le había dicho aquel muchacho de ojos azules y piel apiñonada.

    No pudo evitar que las lágrimas comenzaran a brotar… él al darse cuenta de aquello se separo lentamente, vio como del rostro de ella salían pequeñas gotitas de agua salada, subió su mano hasta la mejilla de su novia y las comenzó a secar suavemente.

    — Amor, no llores, si dije algo malo, perdóname, no fue mi intención herirte, al contrario quería que supieras lo mucho que te amo —añadió él, secándole las lágrimas.


    — No tienes que disculparte por nada, lloro no porque me hayas herido, sino por el hecho de saber que una persona como tú me ama tanto, más de lo que me podría haber imaginado —confesó ella, mostrando una sonrisa de felicidad en su hermoso rostro.


    Cuando él escucho eso se quedo sorprendido y maravillado por la sinceridad de ella, la estrecho contra su pecho y se recargo en su cabeza, aspirando su delicioso aroma.

    La tarde se paso rápido para ellos y tenían que volver pronto a casa, así que tuvieron que separarse para poder levantarse y así comenzar a caminar. En el camino se encontraron con los dos amigos de Kouga, Ginta y Hakkaku que lo habían estado buscando ya que este los había dejado atrás –como siempre-. Uno de ellos tenía el cabello corto, de color negro en medio y blanco alrededor; en cambio el otro lo tenía en cresta. Los dos siempre seguían a su amigo, para recordarle cosas o solamente para hacerle compañía.

    — Kouga te hemos estado buscando toda la mañana, tenías un compromiso muy importante al cual debías acudir, pero por lo visto se te olvido por completo —comentó Ginta, con un tono en su voz de resignación.


    — Lo siento, me olvide por completo de ello
    —se disculpó el joven. Tomando de la mano a su prometida.

    — Amor, ¿tenías o mejor dicho tienes un compromiso que debes cumplir? —Preguntó la joven un tanto consternada.

    — De hecho sí señorita Kagome, perdón si respondo por él, pero tiene que acudir a una cita de trabajo, y lo estarán esperando mas tardar antes de anochecer y es una oportunidad que no puede dejar pasar —respondió Hakkaku en lugar de su amigo.


    — Si ese es el caso, entonces tienes que ir —le dijo ella. Volteando a ver a su novio, que se veía algo molesto por lo que le comento hace instantes el boca floja de su amigo.


    — No, ya habrá oportunidad para otra cita, además no puedo dejar que te vayas sola, te pueden asaltar o asustar, no ni pensarlo, yo te llevo a tu casa, ya después si me alcanza el tiempo voy a la cita de trabajo —musitó el chico. Pasando su abrazo alrededor de la cintura de ella.


    — Ni hablar, tu iras a esa oferta de empleo, nada de otro día, yo puedo irme sola a casa, así que no te preocupes por mí y no quiero ni oír un pero ¿entendiste? —Ordenó ella.

    — Esta bien, contigo tengo las de perder… pero hazme un favor, vete con mucho cuidado a tu casa, no quiero que nada malo te pase — dijo él, un poco resignado. Para después besarla suavemente en sus labios rosados, llegado el momento se tuvieron que separar y el joven comenzó a caminar rumbo a donde lo esperaban.

    Ella se quedo observando por el lugar en el que se había ido su prometido minutos antes, después comenzó a caminar al lado contrario. En el trayecto de su camino iba viendo los aparadores que estaban a su merced, en eso se detuvo en uno que era un aparador de vestidos de novia, se quedo mirando el más hermoso de todos, en su mente comenzó a imaginar cómo sería su boda con Kouga, ya estaba asimilando la idea de que se iba a casar. Entonces siguió su camino, cuando de repente al momento de dar la vuelta en una esquina choco con la persona que menos se imaginaría encontrar en esa grande ciudad…


    Continuara…
    Espero que haya sido de su agrado...
    Bueno ps nos vemos luego.
    Sayonara
    :suspenso:

    Windmiko: Gracias por tu apoyo amiga, lo sé se me fueron algunos signos de admiración, pero gracias por hacermelos notar, me da gusto que te haya gustado el cap.^^
    Izayoi sama: Gracias por acordarte de mi fic y de mí ^^ lamento mucho la preocupacion que te hice pasar xD y esperemos que no me vuelva a desaparecer de nuevo, no, no creo, solo pasaría si en dado caso me quitan el internet o me quitan la compu :S Espero que este cap. te haya gustado ^^
     
  12.  
    Kyouko Kiryuu

    Kyouko Kiryuu Adicto

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    Amor Prohibido
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    Re: Amor Prohibido

    ¡Hola! Bueno aquí tienen el siguiente capítulo, quise hacer algo nuevo para mis lectores, lo sé tal vez tenga algunos errores o puede que no, pero en caso de que sí haya hagan el favor de decirme, es la manera en la que podré ir mejorando el fic. En esta parte quién va a narrar será Kagome.^^

    Capítulo 8°

    Me acababa de despedir de mi novio y comencé a caminar rumbo a mi casa, pase por uno aparadores de vestidos de novias, mi mente empezó a divagar con la boda, de cómo seria, a quien invitaría, etc., ya me había hecho a la idea de que mi destino era estar a su lado. Al dar vuelta en una esquina choque con una persona y…

    — ¡Auch! Eso dolió, ¿¡por qué no se fija por donde va!? —le grite a aquella persona, aun no la había visto, ya que me tiro y tuve que ponerme de pie por mi cuenta.

    — Lo siento, pero yo iba caminando tranquilamente por aquí, fue culpa suya que termináramos por chocar, usted fue la despistada no yo —me contradijo.

    Esa manera de hablarme no la había escuchado en tanto tiempo, se parecía mucho a como me hablaba él. Decidí levantar la mirada para ver quién era ese tipo tan antipático, sin embargo…

    — Pero que le pasa… —no pude terminar de pronunciar las últimas palabras. No es posible que sea él, esto debe de ser un sueño; esos ojos, ese cabello, esa mirada…

    — ¿A caso no te conozco? Te me haces conocida —me preguntó, viéndome directamente a mis ojos.

    — No nunca lo he visto, ni siquiera sé quién es usted —le respondí un poco indiferente. No puedo dejar que me reconozca, sin embargo en el fondo si quiero.

    — ¡Oh! ¿Kagome? ¿Eres tú? —Volvió a preguntar, pero esta vez directamente.
    Me ha reconocido, ¿le digo que soy yo o no? Cuantas veces espere por este momento, mi anhelado reencuentro con él… pues que mas queda que acepar que soy yo.

    — Sí, soy yo, cuánto tiempo ha pasado ¿verdad? —Respondí, viendo aquellos ojos color ámbar.

    — ¿Por qué negaste que te conocía? —Me preguntó con un cierto reproche.

    La presión y el desconcierto de tenerlo frente a mí, hicieron que entrara en pánico, así que comencé a correr, supuse que no entendió el porqué de mi reacción, pero será mejor así, que no nos volvamos ver.
    Cuando pensé que estaba lo suficiente lejos como para que no me encontrara me detuve a descansar.
    No puedo creer lo que acaba de suceder, es imposible que este aquí, ¿para qué vino? ¿Qué cosa lo hizo viajar a Tokio?

    Mi mundo dio un giro de 180° al verlo, no sé porqué pero salí corriendo en cuanto cruzamos unas cuantas palabras, estoy segura que si me hubiese quedado, habría caído ante los encantos de sus bellos ojos; a pesar del tiempo que ha pasado no cambió en nada, sigue siendo el mismo desde aquel día en que nos despedimos.

    Cuando lo vi, no lo podía creer, pensé que mis ojos me estaban engañando de nuevo, tantas veces lo había visto, lo llegué a confundir con otros, al final siempre volvía a la realidad y me daba cuenta que solo era producto de mi imaginación, pero esta vez era diferente, mi mente no me estaba engañando como tantas veces lo había hecho, él estaba aquí, lo sé y no dudo de ello… No hay manera de que me equivocará al fin y al cabo toque su rostro, toque sus manos e inclusive se sabía mi nombre, no cabía duda de que era él.
    Quién mas sino él…

    — ¡Kagome! ¡Kagome! —Oí que alguien gritaba mi nombre, no muy lejos de donde yo me encontraba.

    ¿Quién será el que grita mi nombre? Me estaba preguntando, hasta que sentí que alguien me agarraba de mi antebrazo. Fije mi vista en aquel sujeto, pero no lo pude distinguir muy bien, el sol estaba demasiado fuerte, y mi vista no aguanto aquella luz, así que tuve que bajar un poco la mirada, por suerte para mí, en ese momento paso una nube, cubriendo al ardiente sol, por fin pude ver de quien se trataba. ¡Oh No! Es él, me ha encontrado y me tiene sujeta con una sola mano, trato de zafarme de su agarre, pero no consigo nada, por más que de batalla no logro nada, entonces me resigno a perder aquella lucha por mi libertad, yo no quiero verle, pero tengo que hacerlo; al levantar la mirada no lo puedo creer, me está viendo con esos ojos destellantes, tiene un semblante agitado, al parecer corrió demasiado para poder alcanzarme y no lo culpo, siempre he sido rápida para escabullirme de las personas; sus ojos me dicen que está confundido, alegre, impaciente, un poco enojado por lo que hice, lo conozco a la perfección como para saber que está pensando…

    Lo que no quería sucedió, esos ojos ambarinos me atraparon al instante, no lo puedo dejar de ver, siento que si aparto mis ojos de él volveré a la realidad…

    — Ka…go…me… ¿Por qué saliste corriendo de esa manera? —me preguntó, con un tono de voz preocupado.
    Tengo que responderle pero no sé qué decir, ni yo misma sé la razón del porqué salí corriendo… tuve que bajar la mirada, ya que no puedo concentrarme si veo esos ojos color dorado.

    — Respóndeme y mírame a los ojos cuando te hable, no me gusta que apartes tu mirada de la mía —me confesó, con un deje de tristeza en su voz.

    No me gusta cuando usa ese tono de voz, me hace sentir que lo estoy lastimando, pero no sé que responderle, todo esto es muy impactante para mí, todavía no puedo asimilar que estoy con él, tal vez si empiezo con una disculpa…

    — Lo siento… no sé la razón por la cual salí corriendo, tal vez tuve miedo —le respondí, aún con la mirada abajo.

    No ha dicho nada, que es lo que estará pensando, esto me está inquietando, quiero verlo, pero no quiero perderme en sus ojos como lo hice momentos antes.

    De repente sentí que su mano levantó con suavidad mi mentón, mi rostro quedo a la altura del suyo, no puedo evitar sonrojarme cuando me mira de esa manera tan intensa, mis piernas me están empezando a temblar, hay no es posible me estoy poniendo nerviosa…

    Estuve a punto de decir algo, pero él se me adelantó, me respondió a lo que le había dicho hace solo unos instantes.

    — ¿Miedo? ¿Miedo de qué? ¿De mí? Yo no sabía que sentías pánico hacia mi persona —contestó con un tono irónico en su voz.

    Yo no quise que sintiera que a quien le temía era a él, es todo lo contrario, de hecho a quien le temo es a mí misma, no quiero defraudar a Kouga, él es la persona con la que elegí pasar el resto de mi vida, pero aún así no sé qué es lo que pasará de ahora en adelante.

    — No, no pienses eso, yo jamás te tendría miedo… —le conteste, pero mi boca quiere decir más, quiere darle una explicación— verás, después de que mi familia y yo regresamos a Tokio, hubo días, semanas e inclusive meses en que mi mente y mi corazón te veían en todos lados, sentía que estabas aquí, pero después me daba cuenta que todo era una ilusión de mi subconsciente, me sentía como una tonta el solo imaginarte aquí, sin embargo hoy que te vi, pensé que de nuevo estaba alucinando, por eso salí corriendo, tenía temor de que mi mente jugara conmigo de nuevo —terminé por admitir, siento húmedos mis ojos, no puedo creer que de verdad este aquí y que le haya dicho semejante cosa.

    — Tu mente no está jugando contigo, no soy producto de tu imaginación, soy yo, estoy aquí y vine para poder verte —me dijo, soltando mi antebrazo.

    No puedo creer lo que me está diciendo, el chico que yo conocí no era de esta manera, cómo no recordarlo si al principio fue el más huraño de todos, y siempre estaba a la defensiva, que le hicieron estos años, lo cambiaron completamente. Tampoco me había dado cuenta que me había soltado de ese agarre, para tomarme una de mis manos y con uno de sus dedos seco mis pequeñas lágrimas.

    — ¿Qué estás diciendo? —Le pregunte— Hace tanto tiempo que dejamos de vernos, ¿no pensaste que yo ya tendría una vida en la que no estuvieras tú? ¿Qué tal vez ya tengo planes en los cuales no estás incluido?

    Lo siento, tenía que hacerlo, ódiame si quieres, viviré con ese pesar. No sabes cuanta tristeza me da el hecho de que no pueda disfrutar de la alegría que siento en estos momentos, por haberme reencontrado contigo, después de tantas veces haber soñado este momento, no puedo disfrutarlo, Kouga no se merece que lo engañe y no puedo fallarle.

    — Sí… yo vine a Tokyo con esas preguntas en la cabeza, inclusive mi mejor amigo me preguntó lo mismo… pero no me importa si estás con alguien o no, yo vine a cerciorarme de que tú eres feliz.

    No me esperaba esto, entonces él ya había pensado en todas esas posibilidades, ahora no sé qué decir, quisiera quedarme a su lado para siempre, pero eso es algo imposible, entre él y yo no puede haber nada, estaría mal si lo intentáramos, por eso tuve que irme de aquel lugar y dejarlo atrás, mi madre me dio a elegir, pude haber elegido quedarme a su lado, pero no hubiese sido correcto, así que decidí alejarme.

    — Yo soy feliz, tengo a las personas que me quieren a mi lado, no necesito más —le comente. Al parecer no me creyó, sus labios formaron una leve sonrisa y entrecerró los ojos, esa actitud la conozco a la perfección.

    — No seas ingenua, ni tú misma crees tus mentiras, si fueras feliz no estarías aquí conmigo, te habrías marchado hace varios minutos —dijo, con un tono de superioridad.

    — Y tú no seas tan… tan… tan arrogante, por si no lo recuerdas trate de zafarme del agarre, pero fue inútil —me defendí del tono de voz que uso conmigo.

    — Yo no soy ningún arrogante mi querida Kagome, solo digo la verdad, es mas hace más de medio minuto que te solté y aún sigues aquí —contradijo mi argumento, formando en sus labios una sonrisa triunfante.

    Él había dado en el clavo, por más que quisiera no admitirlo era cierto todo aquello que dijo, si no me había ido de este lugar era por él. No me había dado cuenta que la luna ya había cubierto la ciudad.

    — Tienes razón, no veo razón alguna, por la cual deba quedarme, además ya anocheció, sino llego rápido a mi casa se preocuparan por mí y no creo que quieras eso ¿Verdad? —fueron mis últimas palabras y comencé a caminar para alejarme de ahí.

    Siento una gran tristeza, quiero abrazarlo, besarlo, decirle lo mucho que lo amo y cuanto lo he extrañado en este tiempo que no lo he visto, pero no pude hacer eso, tengo que tener presentes mis principios y no caer ante la tentación.

    Estaría mal que entre él y yo volviese a haber algo, nadie lo permitiría, ni siquiera Sango, no le he contado toda la verdad, por lo mismo, sé que me juzgaría antes de escuchar toda la historia, todo mundo lo haría, por eso debo seguir con mis planes, me casaré con Kouga, formaremos un hogar, tendremos hijos y los criaremos juntos; así lo he decidido y así se hará.

    — Kagome no te vayas aún… solo déjame estar unos minutos más a tu lado —musitó una voz atrás de mí, al momento que unas manos rodearon mi abdomen.
    Era él, de nuevo me siguió, ¿cómo haría para que no me siguiera? ¿Qué es lo que le tengo que decir?

    — Nada, no digas nada…

    Haber ¿Cómo? Ahora si me desconcierta todo esto, en definitiva es un sueño, uno de los tantos sueños que he tenido desde que regrese, pero este es mucho real.

    — De seguro te has de estar preguntado cómo es que puedo responder a tus preguntas, sin que me las digas… muy simple, tu mente la conozco a la perfección, así como no dudo que tú conozcas muy bien mis pensamientos — susurró a mi oído. Sentí su respiración tan cerca, que mi piel se erizo.

    — Tienes razón, nos conocemos y sabemos lo que piensa cada uno, pero aún sigo sin entender a que has venido, ¿después de tanto tiempo quieres saber de mí? No lo entiendo —inquirí, frunciendo los labios. Su respiración ahora la pude sentir en el cuello.

    — Eso es un secreto, que tal vez más adelante te cuente —musitó él. Para después besar mi cuello muy suavemente.

    Tengo que quitarlo antes de que suceda algo más que un simple beso en el cuello, mi cuerpo está cediendo ante él y no puedo dejarme doblegar. Además recién que lo vuelvo a ver, estuvimos separados todo este tiempo, así de fácil no volveré a caer, pero lo conozco y no se dará por vencido tan fácilmente…

    Le quiero decir que me suelte, que me deje ir, pero no puedo, de mi boca no salen las palabras, aun me agarra del abdomen, sus manos siguen firmes, pero de repente siento que me voltea para quedar frente a frente; no es posible su boca está más cerca de la mía, me tengo que mover, quiero moverme, sin embargo mi cuerpo no me responde. Tengo que ser fuerte ante él y mi debilidad. Me separe de él muy bruscamente, me miro con cierto desconcierto, lo único que pude decir por aquel movimiento fue:

    — Lo siento mucho, esto no está bien —le dije, con mis ojos llenos de lagrimas. Sólo vi, como su desconcierto aumentó y lo comprendo, si yo estuviese en su lugar tampoco entendería nada.

    — ¿Por qué no? Que no entiendes que tú y yo…

    — Perdóname, pero quisiera pedirte que no me busques, no me sigas, ni nada por el estilo, ya es muy tarde y tengo que llegar a mi casa lo antes posible, yo te llamare y te buscare el día que ponga todos mis sentimientos en orden —lo interrumpí, aun con los ojos llorosos.

    Yo no soy la única que se siente mal por esto, sino también él, lo puedo decir con sólo mirarlo.

    — Pero…

    — Por favor, dame tiempo para asimilar tu llegada y para poner en orden mis pensamientos, sentimiento y todo lo demás —le rogué, en el momento en que tomaba una de sus manos y con una mía le toque la mejilla de igual manera.

    — Está bien, te daré tiempo —me respondió, cerrando sus ojos al momento de sentir mi cálida mano, después de unos segundos abrió los ojos y me preguntó— ¿y bien te doy mi número de celular?

    — Sí, claro —le respondí con una sonrisa fingida. Él lo noto pero no dijo nada.
    Después de que me hubo dado su número, me fui, no sin antes asegurarme que de verdad no me estaba siguiendo, al cerciorarme que había cumplido me encamine a casa sin voltear atrás.

    ¿Qué nos deparará el destino de ahora en adelante? ¿Cuáles serán las consecuencias de que él esté aquí? ¿Cómo nos cambiará la vida después de este encuentro? ¿Qué pasará entre nosotros? Ninguno de los dos sabemos la respuesta a estas preguntas, pero de que de ahora en adelante nuestras vidas cambiarán, no hay duda.

    Continuara...

    Espero que haya sido de su agrado este pequeño capítulo ^^ Acepto, críticas, comentarios, sugerencias, etc.
    [/COLOR]
    Sayonara...
    :bonito:
     
  13.  
    windmiko

    windmiko This is war

    Escorpión
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    Re: Amor Prohibido

    Esta frase me sonó como coqueta:
    Aunque no fuera tus intenciones me gusto, es como si Inuyasha dijera indirectamente, mírame cuando yo te miro u algo así. — a veces imagino cosas — pero eso fue lo que entendí. Me gusto como Kagome le puso un alto a la situación, esta bien, Koga no merece ser engañado ya que el ha sido muy lindo durante todo el FanFic. Espero continuación amiga.
    Sayonara
    :arigato:
     
  14.  
    Kourei

    Kourei Acosando a Gray-sama (kagome-chan) ;D

    Tauro
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    Re: Amor Prohibido

    Tiempo sin saber de tu amiga, ¿Qué tal? Me gustó mucho el capitulo, noté varios errores de ortografía pero son pasables. Te quedó muy bien la narración en primera persona de Kagome, la pobre está que no puede resistirse ante los encantos de Inu (¿¿¡¡y quien rayos lo haría!!??) Me encantó la frase que citó mi koohai, si suena algo coqueta y va muy bien con su personalidad… Nos vemos luego, espero y no tardes tanto con tu fic… ¡Sayonara!
     
  15.  
    Dark Phoenix

    Dark Phoenix Entusiasta

    Géminis
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Amor Prohibido

    Hola, gracias por invitarme a leer tu fic, ya lo habia acabado de leer hace como 2 dias pero no habia dejado post, lo siento.Me gusto la idea de la historia, lo malo es que mi Inu y Kag, estan sufriendo por el momento, bueno, sufrir no pero estan confundidos por su encuentro, ya quiero saber mas sobre POR QUE ES UN AMOR PROHIBIDO, esa es mi pregunta desde que empeze a leer tu fic, has abido como dejarme con la duda, por que lo haces ver extraño, ya quiero saber.
    Una pregunta, ¿Por que cambiaste el modo de narracion a 1º persona? ahora solo podemos ver los sentimientos de Kagome, y solo lo que ella supone que piensa mi Inu, pero bueno, en eso no me meto, es tu historia. Aun así te quedo lindo, hubo siertos errores de ortografia que se te pasaron, pero a quien le importa eso (a mi no), teniendo una buena historia, me gusto mucho, espero la conti con ansias, te mando un abrazo y un kiss.........sayo
     
  16.  
    Kyouko Kiryuu

    Kyouko Kiryuu Adicto

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    Re: Amor Prohibido

    ¡Hola! Bueno aquí tienen el siguiente capítulo, lo sé tal vez tenga algunos errores o puede que no, pero en caso de que sí haya hagan el favor de decirme, es la manera en la que podré ir mejorando el fic. Una amiga me dijo que en el capítulo anterior solo se pudieron ver los sentimientos de Kagome, y de hecho ya tenía pensado poner los sentimientos de él también… así que aquí les dejo el cap.

    Capítulo 9°

    Tuve que dejarlos solos, no quería ser una molestia para ellos, en fin tengo que regresar lo antes posible a casa de Miroku, ella no tarda en despertar y si no me encuentra se enfadara.

    — ¡Auch! Eso dolió, ¿¡por qué no se fija por donde va!? —me gritó una muchacha. Y ni siquiera me ha visto, que descortés.

    — Lo siento, pero yo iba caminando tranquilamente por aquí, fue culpa suya que termináramos por chocar, usted fue la despistada no yo —la contradije, a fin de cuentas es cierto.

    Esa voz, se parece mucho a la de ella, pero no podía ser, a esta muchacha ni siquiera le he visto el rostro. Vi como poco a poco se comenzaba a levantar del suelo, bueno ya era hora yo pensé que se quedaría ahí siempre.

    — Pero que le pasa… —no terminó de pronunciar la oración.

    Me miraba con cierto asombro, ¿acaso la conozco? Se me hace conocida y no sé de donde, sus ojos me miran de arriba para abajo, es como si estuviera analizando para llegar a una conclusión. Yo también la analizo, por alguna razón la conozco de algún lugar, así que mejor le pregunto…

    — ¿A caso no te conozco? Te me haces conocida —le pregunte, y no pude evitar mirarla fijamente a los ojos, se parecía mucho a…

    — No nunca lo he visto, ni siquiera sé quién es usted —me respondió un poco indiferente. Yo sé que la conozco, acaso es...

    — ¡Oh! ¿Kagome? ¿Eres tú? —Volví a preguntar, pero esta vez directamente, para que andar con rodeos.

    Ya pasaron algunos segundos y no me responde, de seguro no es ella, pero en caso de que fuera, ¿por qué lo negó?

    — Sí, soy yo, cuánto tiempo ha pasado ¿verdad? —Respondió, viéndome a los ojos, su mirada se quedó conectada a la mía.

    — ¿Por qué negaste que te conocía? —Le pregunte con cierto reproche en la voz.

    ¿Por qué lo negó? ¿Qué le pasa? A empezado a correr, no entiendo, esa reacción no es propio de ella, tengo que seguirla, aun tenemos muchas cosas de que hablar…

    Por fin la he vuelto a ver, la tuve cerca por unos instantes, necesito hablar con ella, quiero que me explique el porqué no supe nada de ella después de que se fue, quiero que me diga la verdad, le tengo que decir la razón por la cual vine y quién fue la persona que me hizo viajar para acá.

    Sólo cruzamos unas cuantas palabras y salió corriendo sin dirección alguna, la tengo que encontrar, no me interesa saber qué es lo que hubiese pasado si se hubiese quedado; a pesar del tiempo que ha pasado no cambió en nada, sigue siendo la misma desde aquel día en que nos despedimos, sus ojos, cabello, piel, labios, manos, era ella lo sé.

    Al principió no la reconocí y fue lógico, se convirtió en toda una mujer, se puso más bella, su voz sigue siendo cálida, pero me desconcierta la actitud que tuvo, sigo sin entender ¿Por qué corrió? ¿Acaso no quería verme? No entiendo su reacción.

    — ¡Kagome! ¡Kagome! —Grite su nombre, no muy lejos de donde se encontraba.

    No me respondía, pero algo hizo que alzara mi vista y ahí estaba, parada, respirando hondamente, decidí acercarme y la tome de su antebrazo. Fijo su vista en mí, pero al parecer no me podía distinguir muy bien, el sol estaba demasiado fuerte, de seguro su vista no aguanta aquella luz resplandeciente, vi como bajaba un poco la mirada, pero en ese momento pasó una nube, cubriendo al ardiente sol, al fin se dará cuenta de quién soy.

    Me mira con algo de preocupación y sorpresa, trata de zafarse de mi agarre, pero no consigue nada, por más que de batalla no lograra nada, entonces vi como se resigna a perder aquella lucha por la libertad de su antebrazo, siento que no quiere verme a los ojos por alguna razón que yo desconozco; poco a poco veo como levanta la mirada, me ve con asombro, yo aun estoy agitado por haber corrido demasiado para poder alcanzarla, no recordaba lo rápida que era para escabullirse de las personas; me siento algo confundido, alegre, impaciente, un poco enojado por lo que hizo, yo no quiero que huya de mí, sólo quiero hablar con ella…

    Se negaba mirar mis ojos, pero al final accedió, aquellos orbes color chocolates me miran con un deleite exquisito, no me deja de ver, siento que si aparto mis ojos de ella volveré a la realidad…

    — Ka…go…me… ¿Por qué saliste corriendo de esa manera? —Le pregunte, algo preocupado por esa reacción.

    Me tiene que responder, sin embargo no lo hace, ya han pasado algunos minutos y no obtengo respuesta alguna… vi como ella bajo la mirada y entre cerraba sus ojos de chocolate…

    No puedo esperar más tiempo, quiero que me responda y lo hará en este preciso momento…

    — Respóndeme y mírame a los ojos cuando te hable, no me gusta que apartes tu mirada de la mía —le confesé, con un deje de tristeza en mi voz, algo notorio.

    Yo sé que no le gusta cuando uso ese tono de voz, sé muy bien que la hago sentir que me está lastimando, pero es necesario, necesito respuestas y no me voy hasta no obtenerlas…

    — Lo siento… no sé la razón por la cual salí corriendo, tal vez tuve miedo —me respondió, aún con la mirada abajo.

    Pero ¿Por qué? ¿Miedo de que? Acaso de verdad ¿Me teme?

    Levante con suavidad su mentón, su rostro quedo a la altura del mío, no puedo evitar ver como se sonroja cuando la miro de esta manera tan intensa, sus piernas están empezando a temblar, la siento nerviosa y no es para menos yo también lo estoy, pero me puedo controlar.

    Vi que iba a hablar, y no quería que lo hiciera, tuve que preguntar antes que ella.

    — ¿Miedo? ¿Miedo de qué? ¿De mí? Yo no sabía que sentías pánico hacia mi persona —conteste con un tono irónico en mi voz.

    Quiero que sea sincera conmigo, saber si yo soy a quien le teme o no, tengo muchas preguntas que hacerle.

    — No, no pienses eso, yo jamás te tendría miedo… —me contestó, pero después agregó otra cosa— verás, después de que mi familia y yo regresamos a Tokio, hubo días, semanas e inclusive meses en que mi mente y mi corazón te veían en todos lados, sentía que estabas aquí, pero después me daba cuenta que todo era una ilusión de mi subconsciente, me sentía como una tonta el solo imaginarte aquí, sin embargo hoy que te vi, pensé que de nuevo estaba alucinando, por eso salí corriendo, tenía temor de que mi mente jugara conmigo de nuevo —terminó por admitir. Sus ojos se están humedeciendo, no puedo creer lo que me ha dicho, ella sufrió igual o más que yo…

    — Tu mente no está jugando contigo, no soy producto de tu imaginación, soy yo, estoy aquí y vine para poder verte —le dije, soltando su antebrazo.

    No se ha dado cuenta que la acabo de soltar, pero tenía que hacerlo…

    Recuerdo que al principio, cuando la conocí, fui el más huraño de todos, y siempre estaba a la defensiva, en estos años he ido cambiando y ella también, está más hermosa, pero aun recuerdo que era más abierta, nunca dudando que decir, siempre teniendo las palabras apropiadas, pero la que tengo en frente es completamente diferente. La solté de ese agarre, para tomarle una de sus manos y con uno de mis dedos seque sus pequeñas lágrimas.

    — ¿Qué estás diciendo? —Me preguntó— Hace tanto tiempo que dejamos de vernos, ¿no pensaste que yo ya tendría una vida en la que no estuvieras tú? ¿Qué tal vez ya tengo planes en los cuales no estás incluido?

    Esas palabras me duelen, pero ya las había pensado mi amada Kagome, y vine con eso en mente, por eso no puedo odiarte, es todo lo contrario, solo quiero que seas feliz, vine a verificar, que eres la persona más feliz, aunque no estés a mi lado…

    — Sí… yo vine a Tokyo con esas preguntas en la cabeza, inclusive mi mejor amigo me preguntó lo mismo… pero no me importa si estás con alguien o no, yo vine a cerciorarme de que tú eres feliz.

    Al parecer no se esperaba esta respuesta, pero yo quisiera por sobre todas las cosas quedarme a su lado para siempre, pero recuerdo que una de las cosas que me dijo antes de irse fue que, entre ella y yo no puede haber nada, lo único que me confesó en aquel entonces fue que lo nuestro amor es prohibido.

    Recuerdo a la perfección que su madre le dio a elegir, pudo quedarse para siempre a mi lado, yo pensé que lo haría, pero que iluso fui al creerlo, me destrozo cuando oí de su propia boca que quería irse, fue como un golpe bajo y aun me duele…

    — Yo soy feliz, tengo a las personas que me quieren a mi lado, no necesito más —me comentó.

    No le creo, su mirada no muestra la felicidad que dice tener, mis labios formaron una leve sonrisa y entrecerré los ojos, ella lo sabe, eso no me convence en lo absoluto.

    — No seas ingenua, ni tú misma crees tus mentiras, si fueras feliz no estarías aquí conmigo, te habrías marchado hace varios minutos —le dije, con un tono de superioridad. Ella bien sabía que tenía la razón.

    — Y tú no seas tan… tan… tan arrogante, por si no lo recuerdas trate de zafarme del agarre, pero fue inútil —se defendió del tono de voz que use con ella. Esa es la persona de quien me enamore, se defendía de todo aquello que le decía en aquel entonces y al fin logre hacerlo.

    — Yo no soy ningún arrogante mi querida Kagome, solo digo la verdad, es mas hace más de medio minuto que te solté y aún sigues aquí —contradije su argumento, formando en mis labios una sonrisa triunfante.

    Sé a la perfección que di en el clavo, por más que ella no quiera admitirlo sabe que es cierto todo aquello que le acabó de decir. Ninguno de los dos nos dimos cuenta que la luna ya había cubierto la ciudad. De repente escuche que de su boca salían algunas palabras.

    — Tienes razón, no veo razón alguna, por la cual deba quedarme, además ya anocheció, sino llego rápido a mi casa se preocuparan por mí y no creo que quieras eso ¿Verdad? —Fueron sus últimas palabras y comenzó a caminar para alejarse de aquí.

    No quiero que se vaya de nuevo de mi lado, quiero estar cerca de ella un minuto más, si la dejo ir de nuevo, la perderé para siempre y he esperado tanto tiempo para verla, abrazarla, tocar sus manos y volver a besar esos labios rosados. La tengo que alcanzar…


    — Kagome no te vayas aún… solo déjame estar unos minutos más a tu lado —musite atrás de ella, rodeando su abdomen con mis manos.

    La tuve que seguir, no puedo dejar que se vaya…

    — Nada, no digas nada…

    Lo sé, no debes entender el porqué te dije eso, pero es que ya no quiero que digas nada, solo quiero que disfrutemos de este momento.

    — De seguro te has de estar preguntado cómo es que puedo responder a tus preguntas, sin que me las digas… muy simple, tu mente la conozco a la perfección, así como no dudo que tú conozcas muy bien mis pensamientos — susurre a su oído. Mi respiración esta tan cerca de su piel, que puedo sentir como se eriza.

    — Tienes razón, nos conocemos y sabemos lo que piensa cada uno, pero aún sigo sin entender a que has venido, ¿después de tanto tiempo quieres saber de mí? No lo entiendo —inquirió, frunciendo los labios. Mi respiración y yo nos acercamos cada vez más a su cuello.

    — Eso es un secreto, que tal vez más adelante te cuente —musite. Para después besar su cuello muy suavemente.

    Siento como su cuerpo quiere ceder, pero ella aun persiste, la conozco muy bien y sé que no se dejara doblegar tan fácilmente, pero no me daré por vencido y lo sabe a la perfección.

    Sé lo que quiere decirme, de su boca no salen esas palabras, aun la tengo agarrada del abdomen, mis manos siguen firmes, así que decido voltearla para quedar frente a frente; nuestros labios están cada vez más cerca, está luchando contra sus impulsos, lo puedo notar en sus ojos. Veo como se separa de mí, la miro con cierto desconcierto, y lo único que sale de su boca es:

    — Lo siento mucho, esto no está bien —me dijo, con sus ojos llenos de lágrimas. Mi desconcierto aumentó, no entiendo su reacción, no entiendo esas palabras…

    — ¿Por qué no? Que no entiendes que tú y yo…

    — Perdóname, pero quisiera pedirte que no me busques, no me sigas, ni nada por el estilo, ya es muy tarde y tengo que llegar a mi casa lo antes posible, yo te llamare y te buscare el día que ponga todos mis sentimientos en orden —me interrumpió, aún con los ojos llorosos.

    Porqué no entiende que me duele su forma de ser, el hecho de que no me hable con la verdad.

    — Pero…

    — Por favor, dame tiempo para asimilar tu llegada y para poner en orden mis pensamientos, sentimiento y todo lo demás —me rogó, tomo una de mis manos y con la otra me toco la mejilla de igual manera.

    — Está bien, te daré tiempo… —le respondí, cerrando los ojos al momento de sentir su cálida mano sobre mi piel, después de unos segundos abrí los ojos y le tuve que preguntar— ¿y bien te doy mi número de celular?

    — Sí, claro —me respondió con una sonrisa fingida. Decidí no preguntar más, pronto tendré todas las respuestas que necesito.

    Después de que le di mi número, se fue, no sin antes asegurarse que de verdad no la estaba siguiendo, yo sólo veo como se aleja cada vez más de mi lado, esta vez no la seguí, se lo había prometido y cumpliría mi promesa…

    ¿Qué nos deparará el destino de ahora en adelante? ¿Cuáles serán las consecuencias de que yo esté aquí? ¿Cómo nos cambiará la vida después de este encuentro? ¿Qué pasará entre nosotros? Ninguno de los dos sabemos la respuesta a estas preguntas, pero de que de ahora en adelante nuestras vidas cambiarán, no hay duda.

    Continuara...

    Gracias por leer mi ff... espero que haya sido de su agrado ^^


    windmiko: Me alegra saber que te gusto el cap. anterior, jeje esa parte que me señalaste al parecer me salió coqueta sin siquiera saberlo xD

    Izayoi sama: Ohayo amiga! Gracias por tu coment... sí, cheque el cap anterior y note las faltas, pido una disculpa, estoy de acuerdo contigo yo tampoco me resistiría a Inuyasha :D

    Dark Phoenix: Me alegra que hayas pasado a leer ^^... La razón por la que cambie el modo de narración en primera persona fue porque creí conveniente hacerlo para estos dos cap (además de que fue mas fácil para ella) Marizza silencio, poco a poco se sabrá el hecho del porqué es un amor prohibido, al principio me van a querer matar pero ya verán que de una forma u otra estarán juntos...

    Sayonara...
    :suspenso:
     
  17.  
    Dark Phoenix

    Dark Phoenix Entusiasta

    Géminis
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    Re: Amor Prohibido

    Hola amiga, que vueno que ya pase, pense que tendria que esperar hasta mañana, por que mi compu no abre google chomer solo el normal, me encanta el capi, aunque fue el mismo que el anterior solo con la vercion de Inuyasha, pro así explicaste mejor que fue lo que el sintio.Que bueno que calmaste mis ancias, si no no hubiese dormido bien (Bueno tu simpre duermes como gusano) Sussuky!!! silencio, (Huy que ruda) grax por avisar.


    Adios amiga, cuidate mucho, espero la conti te mando un abrazo y un kiss.........sayo


    segiras con la redaccion en 1º persona???????? bueno eso no importa mucho, yo seguire la historia.
     
  18.  
    Kinary

    Kinary Entusiasta

    Escorpión
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    Re: Amor Prohibido

    Al principio me confundi, y crei que habias puesto el anterior capitulo de nuevo, leo rato leyendolo y soy fanatica de tus historias, sobre todo esa trama que tiene de que InuYasha se apodere de sus pensamientos xD bueno, bueno, aparte de que Kagome le gusta no debemos admitirlo jaja, me gusta tu forma de narrar y sobre todo las conversaciones que tienen los personajes.
     
  19.  
    windmiko

    windmiko This is war

    Escorpión
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Amor Prohibido

    Cuando se narra en tercera persona sucede algo curioso, la vocal “e” la mayoría de las veces va acentuada, ¿Por qué? sin el acento indicaría que le estas diciendo a alguien cortésmente, un ejemplo es este:
    La vocal remarcada en rojo, sin el acento indica que le esta diciendo a alguien que tome de su antebrazo, u otro ejemplo es tome esta taza. Sin embargo con acento es diferente, ya que se esta diciendo el mismo o narrando. Como lo que tú quieres hacer en tu narración — en tercera persona. — tomé de su antebrazo… Y la vocal remarcada en verde te falto un acento.
    Sobre la trama pues… ¿Qué te puedo decir? Ya te había comentado en mi anterior post sobre eso ya que es el mismo capitulo anterior pero esta vez, lo narra InuYasha. Se me hizo un lindo detalle los pensamientos de InuYasha hacia Kagome, en este capitulo nos adentraste un poco más a los sentimientos del joven.
    Sayonara
    :llora:
     
  20.  
    maFFer susin

    maFFer susin Usuario común

    Escorpión
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    Pluma de
    Escritora
    Re: Amor Prohibido

    ola muhco gusto¡¡¡¡¡¡ acabo de leer tooooooodooooooo tu ff esta hermoso¡¡¡¡¡ me encanto¡¡¡¡ la trama esta muy interesante y tambien me agrada la idea de qe nos relates como ve cada uno de los personajes su punto de vista esta muy bueno te felicito¡¡¡¡ de ahora en adelante considerame una lectora mas¡¡¡¡ :]
     

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