Alysa

Tema en 'Fanfics Abandonados Pokémon' iniciado por Mr Fey, 24 Junio 2012.

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    Mr Fey

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    Escritora
    Título:
    Alysa
    Clasificación:
    Para niños. 9 años y mayores
    Género:
    Drama
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    1616
    Titulo: Alysa
    Summary: Al cumplir los diez años de edad, Alysa recibe su primer pokémon; fascinada con el poder de la criatura, decide tomarlo y mostrarlo al mundo.
    Género: Drama
    Tipo: Oneshot
    Clasificación: Todas las edades.
    Nota: Este personaje lo quiero y pensaba este one-shot un long-fic, pero ya tengo un fanfic largo que adoro y continuo cada seis meses, así que prefiero no tener otro que tardaré tanto en actualizar. Desde ya, gracias por leer, =) acepto comentarios, criticas, tomates, rebienvenidas. Por cierto, me cambié el Nick, era antes conocida como Fey, Fey Lurie, Satis, xD etc
    Alysa


    Cuando Alysa cumplió los cinco años, un pequeño Torchic le lanzó pequeñas llamas rojizas hasta provocar heridas leves. Su padre lo regresó a su pokeball sin contemplación y la niña sonrió, aún con la pluma del pokémon tras su espalda. Pocos meses después, Corvus descubrió que su hija era la causante del malestar en los iniciales; el Mudkip casi la había ahogado con su chorro de agua. Alysa alegó mientras hipaba que ella “simplemente quería coger la colita” y que el malvado pokémon no lo permitía. El hombre le explicó pacientemente que esas criaturas no eran juguetes, sino compañeros de juegos, amigos.

    Alysa asintió sin mucho ánimo.

    Al tener siete años, la astucia de la chiquilla se despertó más. Ideó algunas estrategias para agredir a los pokémon en el jardín; logrando exitosamente quemarle la verde cola a Treecko, el inicial que debía revisar por chequeo Corvus. La criatura de ojos amarillos contratacó con rapidez con semillas, trayendo como consecuencias múltiples raspaduras y moretones en el cuerpo de su hija.

    Corvus entendía que era culpa de su nena. Siendo un asistente del profesor Abedul, no le quedó otra opción que hacer las inspecciones de salud de los nuevos iniciales en el Laboratorio. En efecto, su ausencia en casa era más prolongada. No podía llevar a Alysa, posiblemente saldría mas de un pokémon herido con su presencia.

    Alysa no le habló por varios días. Un berrinche totalmente justificado; El investigador la inscribió en la escuela para entrenadores, así ambos estaría ocupados en las mañanas.


    Ella era cómo una galleta dulce, decían los maestros. Siempre sonriéndoles, bien portada y sumergidas en las letras de todos los libros que le alcanzaban, una niña potencialmente inteligente. Pero aquello no era cierto, no para Alysa. No cuando se mordía el labio inferior al recibir los insultos de sus compañeros, o cuando su cabello negro se teñía de castaño por las peleas con sus compañeras. Por supuesto, no tenia la culpa de ser mejor que ellos, más capaz y querida por los maestros.

    Los profesores estaban equivocados.

    Ella era cómo una galleta, sí, dulce, que agrada, pero a la vez, imperfecta. Pecaba de arrogancia y todos la tachaban de presumida, no poseía ninguna habilidad social, prefiriendo resguardarse en la seguridad de su salón antes de intentar siquiera caerse del columpio sólo para agradar a otros.

    Una fuera de lugar.

    Los sentimientos eran una curva parabólica que se movía a través del tiempo. Las constantes ofensas de los otros niños, comenzaron siendo una tenue sentir de molestia en la cabeza de Alysa, pero con el transcurrir de los meses, se transformó en una sensación de creciente odio y aberración hacia ellos, haciendo imposible siquiera saludarlos.

    Corvus ignoraba ese evento; ocupado en las tareas del Laboratorio apenas y si gozaba de jugar algunas horas con su niña.

    —No quiero ir a la escuela, papá —comentó ella, con los ojos azules claramente fijos en su progenitor.

    —¿Por qué, nena? —cuestionó, arropándola con la cobija amarilla saturada de caras de Caterpies.

    —Los niños me molestan.

    —Hablaré con tu maestra, lo prometo.

    No lo hizo; no obstante, envió una carta. Eso estimuló a que la molestaran aún más, burlándose por haber acudido a su “papi” para ayudarla. Ciertamente, los odiaba mucho más. Y todo era directamente proporcional, entre más ascendía su rencor, su nivel de lectura aumentaba también. Aprendió demasiado, aunque todavía no interactuaban con ningún pokémon.

    No los necesitaba, los libros enseñaban cosas mejores.


    Al cumplir los diez años de edad, Alysa recibió su primer pokémon. No estaba feliz, de hecho, permanecía neutral. Los pokémon iniciales que su padre cuidaba cada año ya habían sido elegidos, esos tres niños estúpidos que la molestaban los obtuvieron.

    El profesor Abedul atinó a decir que sus padres los trajeron después de la graduación y no tuvo otra elección que entregarlos a tan dichosos niños. Idiota, pensó ella, dándose cuenta que era su primer insulto.

    Lloró toda la noche, sin consuelo. Tal vez porque era inconsolable. La horrible sensación de perdida llegó hasta un muy avergonzado Corvus, que no pudo hacer nada para ayudarla. Por ello, a la tarde siguiente, le entregó una esfera roja y blanca a su hija.


    —Es un pokémon muy especial —dijo, posando la pokéball en la mano blanca—, no tendrás que cancelar tu viaje.

    Alysa se sintió única, sonriéndole a su padre con gratitud. El hombre de ojos verdes le correspondió el gesto. La chiquilla fue muy dulce con su padre, los cinco días siguientes; alagándolo, consintiéndole y repitiéndole lo mucho que lo quería.

    Entonces llegó el sábado. Era un buen día para dar un paseo al momento que su padre trabajaba. Además podía probar su nueva adquisición.

    Sabía justamente con quien iniciaría.

    Ahora está asqueada, tanto, que puede vomitar. Ya está transpirando, los brazos le pesan, de rodillas al suelo. En otra línea del tiempo pudo haber sido distinto, quizás ella no sería así, tal vez pudo ser buena, dulce, exquisita.

    Pero no este presente, ahora era imperfecta. Sólo tiene poder en las manos y no piensa dejarlo ir, quiere perderse en el momento, porque aunque sabe que está mal, está disfrutándolo completamente.

    La serpiente se mueve a pasos sosegados, con las minúsculas patas amarillas tocando el suelo. El siseo llena el ambiente de una manera exótica, peligrosa.

    —¿No te burlarás? —susurró en apenas un chillido que el otro niño escuchó. Él entiende que no debe decir nada, que la ausencia de la voz es mucho mejor que seguir lo correcto, que el miedo trae respeto. Se encontraba pegado a la pared a punto de orinarse del susto, cayó en la trampa de Alysa.

    No es una alternativa hacerse el valiente.

    La niña ríe, mirándolo con los ojos de cielo. Al fin tenia diez años, la cúspide para elegir alguna profesión pokémon o un sueño distinto. Definitivamente ella debía hacer algo mejor, los pokémon contenían un potencial fantástico, creciente, poderoso. Y ella se sentía parte de ello, tan sublime, elocuente, capaz; poseer un pokémon era cómo tener una habilidad que otros nunca alcanzarían, distinguiéndola de los infantes inferiores.

    El siseo de la serpiente alertó los sentidos de Athan. La cabeza del pokémon estaba muy cerca de su rostro, la lengua de Seviper le rozaba la mejilla abandonando a su paso temblores de miedo. Pese a ello, la cuchilla rojiza que tenía por cola permanecía amenazadoramente debajo de su barbilla, provocándole una sensación de escalofrío cada vez que tragaba. El pokémon veneno era muy joven aún, no media más de un metro; sin embargo, los ojos rojos y rasgados advertían que no le gustaban los juegos infantiles acompañados de gritos de desesperación.

    Athan se sentía enfermo, el estado de nerviosismo en el que se situaba comenzaba a torturarlo mentalmente. A pocos pasos de él, Torchic continuaba desmayado; el veneno del pokémon de Alysa había sido el causante. Era muy fuerte.

    Alysa debatía en ese momento entre la satisfacción de haber derrotado a un inicial o hacerle saber a ese niño que no volvería a molestarla.

    —Soy una niña buena —comentó hasta posar su boca justo en el oido de su enemigo—, no te haré daño…

    Una señal de su mano izquierda, y el Seviper cortó la mejilla del chico pelirrojo, obsequiándole una larga cortada. El líquido escarlata descendió en coordinación con las lágrimas cristalinas.

    Alysa sonrió por primera vez ante un compañero de clase. Athan halló esa sonrisa espantosa, cuando orinó sus pantalones.

    Ahora nadie la subestimaría, el tiempo de hacer justicia para ella llegó, faltaba castigar otras siete personas, para comenzar a sentirse plenamente satisfecha. Ahí iniciaría su poderío y el cambió en el mundo pokémon.
     
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    J.Nathan Spears

    J.Nathan Spears Adicto Comentarista Top

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    Vaya, Fey... (ya sabes, para mí sigues siendo Fey). Extrañaba leer algo tuyo... algo tan... distinto, jeje...

    Por un momento pequeño olvidé que a vos te atraen los personajillos con oscuridad en sus corazones. Aunque la mitad de la culpa la tuvo su padre Corvus, por no acompañar a Alysa como se debía... sin embargo, ¿En dónde estaba su madre todo este tiempo? Debiste haber especificado si el hombre era padre soltero.

    El nombre del chico al final, "Athan"... ¿De dónde lo sacaste? Digo... no es un nombre común xD. ¿Quién más se llama así? Y mi nombre es incómodamente parecido... espero que no te hayas inspirado en alguien de por acá para hacer a semejante cobardica. Aunque, bueno... quizás estoy siendo injusto con él, porque a nadie le gustaría enfrentar a un Seviper cuando recién comienza el viaje, por muy joven que sea esa sierpe.

    ¿Realmente Alysa estaba "asqueada" con tener un Seviper? ¿O es otra forma de decir que está "sucia y llena de maldad"? Y a todo esto... no sé si quiero saber lo que le hará a los otros siete chicos de los cuales quiere vengarse... no me sorprendería que ella terminara uniéndose al Team Rocket.

    Ah, y otra cosa... su historia... me recordó un poco a Akiza de YGO 5D's. No sé, pero se me hacen parecidas en ciertos rasgos

    Si llego a encontrar a semejante bribona en batalla... que comience a rezar.

    Atte. Nathan
     
  3.  
    Mr Fey

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    Hola Nathan, cuanto tiempo, ¿cómo te ha ido?Alysa es mi ultimo personaje oscuro, ya voy a cambiarlos. De hecho, ella es más como los niños que son tan rencorosos cuando hacen sus berrinches o cuando se cansan de dejarse pisotear. Su madre fue un error grande, pero ella está muerta, sólo son ellos dos.

    Cuando digo asqueada, es que tiene esa sensación de cuando tu estallas lleno,xD exactamente como dijiste, llega un momento en que te empachas y te pones mal del estomago, es un sin fin de emociones que la hacen sentirse mal pero a la vez la enriquecen. Jajaja, ya no quiero escribir más,xD Nunca sabremos que sucedio con ella, quien sabe, quizas con el tiempo, maduren sus sentimientos y sea alguien buena.


    Sobre Athan, es un nombre griego, en realidad. Significa "Inmortal, vida eterna" Siempre quise usarlo x'D. Sobre 5Ds no lo he visto, pero le hecharé un vistozo al personaje, D: para ver el comun.


    =) Muchas gracias por leer, x'D y descuida,xD no la encontraras en batalla.



    PD: Pronto seré Fey, otra vez.
     
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