Otro Alma Artificial

Tema en 'Novelas' iniciado por Kay Greenwish, 9 Abril 2016.

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    mastermystery

    mastermystery el enigmático

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    Bueno al fin sabemos por que Klaus no habia mencionado a Ruber en su carta a Marino , por que no era el a quien se lo pensaba encargar , aun asi me pregunto ¿Por que encargo los gemelos a dos personas diferentes? ¿Queria a ambos gemelos separados por alguna razon? , tambien se ve que el pobre Val habia sido obligado a ceder sus creaciones a los militares , dandoles poco tiempo para averiguar todo lo que pueden antes de que los militares se lleven todo. Tambien ¿Que habra en el USB? es lo que me causa mas intriga, en fin espero que esto se devele pronto.

    ¡Saludos!
     
    Última edición: 20 Agosto 2017
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    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Drama
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    Capítulo 9


    Evel se sentó frente a una de las tantas computadoras que había en el lugar una vez tuvo en su poder la USB, Marino fue detrás de ella. Evel conectó la memoria en la computadora y comenzó a maniobrarla, descomprimiendo los archivos adjuntados que había. A pesar de que ésta estaba protegida, no le fue tan difícil a ella ingresar a los documentos porque aparentemente Klaus no le puso una contraseña complicada.

    —Ah —expresó Evel sorprendida y acercándose más a la pantalla. Sus ojos se movían de aquí allá, leyendo.

    —¿Qué encontraste? —preguntó Marino sin comprender mucho los números que aparecían en la pantalla, también se acercó más a la computadora como si haciendo eso pudiera comprender mejor.

    Evel no contestó, se encontraba muy entretenida, tecleando las teclas con rapidez para después mover el cursor a otra carpeta y abrir otro archivo, igual o más complicado que el anterior. Volvió a exclamar con asombro.

    —¿Qué es eso, Evel?

    —Esto es… dame un minuto —contestó volviendo de nuevo a la página principal y abrir otro archivo, aquel acto provocó que se recargara en el respaldo de la silla y concluyera—. Es toda la información de cómo los fabricó. Mira.

    Marino por fin vio en la pantalla algo que comprendía, un esquema del esqueleto de un robot.

    —Klaus me dejó todo el bosquejo de su fabricación—No evitó sonreír al saber eso. Tan solo los estaba observando superficialmente, necesitaba analizarlos con más profundidad—. Aunque… hay algo que me parece extraño. Esta carpeta se creó hace poco más de cinco años.

    —Es obvio que Klaus ya tenía los planos desde mucho antes —dijo White—, me imagino que la creación de un robot autómata no se crea en un par de años.

    —Por supuesto, estoy de acuerdo. Lo que se me hace raro es que el primer bosquejo tenga la apariencia de un adulto joven, según la información. Quizá su plan inicial era crear un robot con apariencia adolescente, o a un joven adulto. Y mira, esta carpeta es más reciente, de hace dos años —La abrió solo para darse cuenta que también estaba el mismo diseño del robot, pero esta vez con la apariencia de un niño, exactamente de la edad de Andro y Ruber.

    —Es como si hubiera cambiado de parecer y terminó rehaciéndolo con apariencia de niño —finalizó Marino.

    “¿Por qué?” se preguntaron ambos, mas ninguno lo expresó. Segundos después fue Evel quien manifestó una respuesta al imaginar una idea de lo que pudo suceder.

    —Quizá fue el presupuesto, o no deseaba llamar la atención.

    —¿Le faltaba el dinero? —preguntó el varón.

    —El gobierno le proporcionaba ayuda financiera, pero cuando rechazó la oferta de unirse a los militares, su ayuda financiera bajó hasta el doble.

    —No tenía ni idea. Pensé que el dinero no le hacia falta —pensó Marino en voz alta mientras recordaba la mansión y ese laboratorio subterráneo—. Así que a pesar de recibir fondos no era lo suficiente, si que la tenía difícil.

    —Klaus no era de los que se rendía tan fácil, así que en vez de desechar la idea de crear un androide autómata, creo...

    —No solo fue uno, fueron dos —interrumpió Marino, meditó ante su fugaz oración—. No comprendo que ganaba en fabricar dos, ¿no terminaría gastando más?

    —Piensa en esto, nos dejo uno a mi y otro a ti, ¿por qué crees que esa fue su decisión? Tal vez el propósito de Andro sea el cumplir tareas de vigilancia y seguridad, por eso te lo dejó a ti, jefe de la policía. Y a Ruber para que me ayudara en mis investigaciones.

    —Si es así, ¿por qué los ocultaría?

    —¡¿Quién está aquí adentro?! ¡Repórtese inmediatamente!

    Ambos se sobresaltaron al escuchar repentinamente la voz potente y penetrante de alguien provenir desde la planta superior. Evel velozmente sacó la memoria de la computadora, borró todo historial y cualquier posible pista que pudiera

    —¡Si hay alguien fisgoneando por aquí, salga en tres segundos o… —comenzó a amenazar aquella persona.

    Marino se apresuró a subir por las escaleras, subiéndolas

    —¡Uno…!

    Marino salió del sótano para dirigirse a donde provenía la potente voz.

    —¡Dos...!

    Al llegar se sorprendió al ver a un hombre alto y fornido que llevaba el típico uniforme militar, el militar dejó de contar al verlo e inmediatamente preguntó con voz autoritaria:

    —¡Repórtese, ¿quién es usted y qué esta haciendo en propiedad privada?

    —Mi nombre es Marino White y soy el jefe de la policía de la ciudad —se presentó al momento que sacaba la placa que lo identificaba y la mostraba al hombre frente él. Intentó ignorar a los otros soldados que estaban por toda la casa: ¿qué estaba sucediendo ahí? Aparentemente todo el ejercito estaba en ese lugar.

    —¿Qué es lo que el jefe de la policía tiene que ver en este lugar?

    —Era viejo amigo de Klaus Val, así que él me pidió por una carta que viniera a su casa por unas cosas.

    —¿Fabián? —Ambos varones se giraron para descubrir a Evel.

    “Así que este es el tal Fabián?” pensó Marino.

    —¿Evel? ¿Qué haces aquí? Creía que estabas en tu casa descansando —por esa razón había rechazado su invitación

    —Ese era mi plan, pero… pero al llegar a casa había una carta de Klaus y, me dijo que viniera aquí.

    —¿Cómo es qué entraron a este lugar? —indagó el militar curioso—. Se suponía que la puerta estaba cerrada.

    —Me dejo la copia de la llave principal —dijo ella sacando la llave y mostrársela, para que viera que, lo que decía era verdad. Fabián se acercó a ella y tomó.

    —La confiscaré, se supone que nadie tiene acceso a estas instalaciones. ¿Y qué era lo que Val quería que se llevara?

    Los dos se pusieron nerviosos, no sabían que responder a esa pregunta. No obstante, una duda creció en el interior de Evel y no se la guardó, así que esquivando la pregunta, contestó con otra cosa.

    —¿Y ustedes qué hacen aquí? Yo tenía entendido que Klaus dijo que después de cumplirse una semana de su muerte, los militares podían ingresar y llevarse lo que tenía. Ni siquiera se ha leído el testamento que dejó él.

    —¿Cómo sabes eso? Ah, ya, ¿Val, no? —para ese momento el rostro de Fabián se había apaciguado aunque seguía mostrando autoridad al continuar—. Hubo cambio de planes.

    —¿A qué te refieres?

    —Es cierto que hicimos un trato, pero ¿por qué esperar a una semana si lo nuestro será nuestro? El testamento quizá diga lo que ya habíamos acordado y, tal vez dejó en sí la casa alguien más o el terreno o parte del dinero en el banco. Pero lo demás lo dejó a las investigaciones militares. Les voy a pedir que se retiren y, que no vuelvan aquí hasta que, se lea el testamento, quizá sean afortunados y a uno de los dos les dejó la casa o el terreno.

    Tanto Evel como Marino asintieron y para evitar meterse en más problemas o en un interrogatorio complicado, decidieron salir. Había muchos vehículos de la milicia y seguían llegando más, bajaban soldados como si aquel terreno se hubiera convertido en un lugar de guerra. Había ido a desmantelar todo seguro, Fabián si que era impaciente. Evel suspiró, se alegraba tanto haber llegado temprano y, que no esperó ni un día más. Ella subió al automóvil y desde la ventana observó a Marino, quien se había acercado a la misma.

    —Voy a mantener esto en secreto —le dijo, y Marinó dibujó media sonrisa, estaba esperando a que dijera eso.

    Definitivamente podía confiar en ella y, Klaus le había ayudado a despejar toda duda que quizás tenía pues, haberle dejado a Evel los planos de su mejor creación, solo demostraba la confianza que él le tuvo a ella en vida.

    —Me gustaría que conocieras a los gemelos.

    —Yo también. Qué te parece si paso mañana, ¿está bien?

    —Claro, nos vemos entonces.

    Evelina arrancó el carro y se alejó del lugar. Marino se quedó un rato más, con la manos en los bolsillos miró un poco más el salir y entrar de los soldados, meditó un poco en lo que había ocurrido. Al regresar de nuevo a ese lugar pensó que tal vez algunas dudas se depejarían, sin embargo, crecieron todavía más. Aunque lo más positivo de haber ido allí fue el saber que podía confiar en Evelina para obtener ayuda de como tratar a los dos robots gemelos que ahora tenía en custodia. Poco después subió al vehículo y se fue de allí. Al llegar a casa vio a Ruber y a Andro frente la televisión. Ruber sentado sobre el sillón y a Andro sentado en el suelo. ¿Cómo es que se entretenían viendo solo televisión? Fue Ruber quien se levantó para recibir a Marino, el otro simplemente se limitó a verlo y volver la vista al programa.

    —¿Han estado viendo viendo la tele todo el día?

    —No hay nada más que hacer —contestó Andro, sin dejar de ver la pantalla.

    —Es solo que quiero evitar problemas —dijo Ruber.

    —¿Problemas? —Marino comprendió a lo que se refería y se preguntó si podían aburrirse. Debian

    —Tenemos una mente curiosa —dijo Andro—, y quería salir, pero Ruber no me dejó aunque le insistí en salir. Por cierto, el pájaro que esta afuera en el patio, ¿es suyo?

    —No, es de la vecina, ¿quieren verlo? —Marino comenzó a encaminarse a la puerta, Ruber fue detrás de él, Andro no—. ¿No vienes? —indagó estando afuera, al no obtener respuesta, cerró la puerta interpretando aquel silencio como un “no”.

    Caminando con paso calmado, Marino aprovechó para preguntar:

    —Dime, Ruber, ¿qué hacían antes de que su padre estuviera en el hospital y antes de venir? ¿Cómo se divertían? —quiso saber el mayor, tener una idea e intentar ser dinámico con ellos para entretenerlos.

    —Yo… yo visitaba a una amiga; se llama Eva, fue mi primera amiga. Al principio mi papá me prohibió ir con ella, pero un día me escapé para ir a visitarla —comenzó a contar, como quien disfrutando contarlo—. Ella me regañó porque pensaba que no volvería a verla. Y cuando volví a casa me regañó mi papá, pero desde ese día me dejó ir a verla.

    —¿De verdad? Qué bueno y, ¿qué hacían?

    —Muchas cosas; veíamos películas, jugábamos juegos de mesa, también me enseñó a hacer origami y me enseñó sus dibujos, le gustaba dibujar, yo una vez la dibujé y se sorprendió

    —¿No te gustaría ir a verla de nuevo?

    —¿Al cementerio? —Aquella pregunta heló a Marino y, aunque se sorprendió no dejo de caminar.

    —¿Ella, murió?

    —Sí, sus papas me dijeron que tenía una enfermedad con la que estaba luchando hace años y que no volvería a verla.

    Ruber recordó como ese día había ido a verla, para él había sido uno “normal”. Cuando llegó, los padres de ella le contaron que ya no podía jugar más. Le contarón aquello mientras lloraban; hasta lo habían abrazado mientras se disculpaban con él y le agradecían que en los últimos días de Eva, él la hiciera feliz al seguir jugando con ella. Ruber no sabía el concepto de la muerte pero, al recordar a Eva llorar por su conejo y ver a los padres de ella llorar, se dio cuenta que, la muerte afectaba a todo ser vivo y que la reacción común del ser humano era desahogarse llorando.

    Las máquinas no lloran” le explicó Klaus y aquellas palabras lo dejaron vacío porque deseaba poder hacerlo pues era lo más lógico, llorar ante la perdida de un ser querido. Las máquinas no lloran, por eso él nunca derramó una sola lágrima. Ya no volvería a ver a Eva, pero el recuerdo de ella siempre estará en su memoria.

    Al llegar a su destino, Marino destapó la jaula que estaba cubierta con una toalla para solo darse cuenta que estaba vacía.

    —Que mala suerte, ya no está. Quizá se escapó —Marino determinó ese último al ver la puerta de la jaula abierta.

    ***


    —El ave no estaba en su jaula —dijo Ruber una vez llegaron de nuevo al apartamento y tomaba asiento en el sillón.

    —Qué mal —contestó Andro sin dejar de ver la televisión.

    Ya había oscurecido, eran las nueve de la noche y Marino se había metido al baño para darse una ducha y después acostarse porque debía levantarse muy en la mañana para ir a trabajar.

    —Está mal lo que hiciste.

    —¿Qué hice?

    —No debes atacar a nadie, a ningún ser vivo aunque te parezca lo más insignificante.

    —¿Por qué?

    —Porque debes respetar la vida.

    —¿Por qué debo hacerlo?

    —Porque… porque puedes herir a alguien si no lo haces. Las personas lloran cuando pierden a alguien que aman.

    —¿Por qué?

    —Porque el ser humano está diseñado de esa manera.

    —¿Si yo llegará a morir, alguien lloraría por mí? —preguntó.

    —Sí, lo habría.

    Andro desvió la vista hacia Ruber para preguntarle:

    —¿Quién?

    Escucharon a Marino salir del baño, dirigirse a la cocina, abrir el refrigerador, asomarse donde estaban y decirles que se iría a acostar, y después se dirigió a su habitación.

    —Aunque claro, los robots no pueden morir, ¿verdad? —sonrió.

    —Tenemos que ir a dormir —Ruber se levantó y apagó la televisión.

    —¿Por qué? —volvió a preguntar Andro, molesto—. Los robots no necesitan dormir, ¿por qué disimularlo?

    Ruber no tenía respuesta a esa pregunta. Ruber sabía que no lo necesitaba pero, era algo que distinguía a los humanos y, Andro lo sabía, por eso cuando se puso de pie y se encaminó a su habitación le dijo a su hermano:

    —Me siento decepcionado de ti, Ruber, porque deseas parecerte a ellos cuando evidentemente no lo eres. Eres mejor, eres un robot, un ser superior. Somos superiores porque somos robots.




    Gracias por seguir leyendo. Hago mi mayor esfuerzo por no dejar una semana sin subir un capítulo.
     
    Última edición: 27 Agosto 2017
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Hola. Tengo que admitir que este capítulo no se ha sentido como los otros, pero aun así me gustó mucho. Me da lástima Ruber. Su primer amiga ha muerto, y está claro que eso lo ha afectado, aunque no pueda llorar por el hecho de ser un robot. Andro por su parte es demasiado frío. Tiene el pensamiento típico de las máquinas con inteligencia artificial: el creer que son mejores que los demás. Además de que el hecho de que haya matado al pájaro demuestra lo que yo pensé. Él solamente conoce el "concepto" de la muerte, pero no el significado que puede tener en los demás. Lo ve como algo normal que no debe ser un problema, y eso, combinado con so creencia de que es superior, podría convertirlo en un peligro.

    Tal parece que los militares hicieron lo que quisieron con el acuerdo que habían arreglado con Klaus. Una lástima que no respeten su memoria y que concurrieran a la casa para llevarse todo lo que él investigó. Aunque está la posibilidad de que el robot que Klaus creó sea un niño por la falta de presupuesto, yo creo que podría ser debido a que un niño sería mucho más fácil de controlar que un joven adulto, y que no quería correr riesgos con su primer intento de crearlo. Pero puede que me equivoque.

    Me pregunto como reaccionarán los chicos cuando conozcan a Evel.

    Parece que Evel pensó lo mismo que yo. Ya veremos si estoy en lo cierto o no.

    Ahora que sí tengo mi pc de escritorio, voy a marcar algunos errores que encontré en el capítulo.

    El verbo correcto es reciente, dado a que resiente hace referencia a una lesión o dolor. Aunque lo más probable es que sea una falta de ortografía.

    Creo que no debería usarse el segundo "crea". Sería bueno que fuera "realiza" o "lleva a cabo".

    El era en esa oración está de más, aunque tal vez fuera un error por haber escrito el capítulo cuando estabas cansado.

    Y estos dos son errores ortográficos:

    Y algo que me gustaría señalar:

    No creo que las comillas sean necesarias. La historia no se narra desde el punto de vista de Marino, y aunque así fuera, no sería necesario que se utilizaran las comillas. Podría utilizarse el guión largo normal y aclarar que es un simple pensamiento. No es algo que me moleste, pero no veo el por qué de utilizar comillas.

    Eso es todo. Esperaré la continuación para poder seguir leyendo la historia de estos dos niños. Saludos.
     
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    mastermystery

    mastermystery el enigmático

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    Pues me parece una lástima que los militares no respetaran la memoria de Klaus y entraran a su casa casi como si fuera una ataque a una base enemiga para sacar toda la tecnología que pudieran (Independiente de que ya pudieran reclamarla) , también me pareció curioso que los primeros diseños de Klaus fueran de un androide adulto ¿Por qué motivo lo cambio a niños? y me dio pena saber el destino de Eva , pero fue bueno saber que Klaus lo dejo volver a verla hasta sus últimos días , probablemente porque se compadeció de la niña al enterarse de su situación. Andro ya me generaba desconfianza y ahora esta ha aumentado más al considerarse él superior a los humanos que junto con su falta de empatía lo hacen realmente peligroso, esperare con interés el siguiente capitulo.


    ¡Saludos!
     
    Última edición: 29 Agosto 2017
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    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

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    ¡Hola! Tengo tanto que leer por acá y por fin me puse la meta de hacerlo, al menos un poco.

    ¿Qué decirte? Han sido capítulo de lo más entretenidos. La duda de por qué Klaus no había mencionado a Ruber en la carta dirigida a Marino ya quedó resuelta, pues él deseaba que Eva se quedara con el otro gemelo. No obstante, también me intriga por qué es que optó por separar a los chicos. Ya han dado varias teorías bastante buenas, pero la mía es que quizás estando separados y experimentado la vida cada uno por su parte hará que se desarrollen mejor (? En realidad no sé cómo explicarme xD

    En fin. Eso del gobierno allanando el hogar de Val para hacerse de todo lo que habían acordado con él fue malo, pues no respetaron para nada el trato de la semana que debía pasar. Pero vamos, es la milicia, ¿qué podía esperarse de ellos? Si se creen dueños de todo nada más por el ejército... Y curioso que dichas actitudes de superioridad esté desarrollando Andro pues son carcterísitcas muy humanas también. Y hablando de eso, quiero ver un poco más de desarrollo de Andro, pues es cierto que es frío, pero parece ser bastante consciente de las cosas, no por nada se ha dado cuenta de que, en instancia, como robot autónomo, puede ser superior al resto, pero veremos.

    También me intriga saber por qué Klaus cambió su criterio en cuanto a hacer un robot joven a unos niños. Se habla de la falta de presupuesto, pero como dijo Marino, al final hizo dos robots; eso debió ser más caro, así que una razón habrá. Por cierto, ya sabía que Klaus había hecho algo para dejarle a uno de sus amigos allegados toda la información en cuanto a la creación de sus niños. Estaba convencida de que por nada del mundo iba a dejar que el gobierno obtuviera el trabajo de toda su vida por muy trato que haya hecho con ellos y mucho menos si desde un principio no quiso hacer robots para ellos. Imagino que es como Klaus trabajaría.

    Y nada, espero el siguiente capítulo con gusto, ya sabes. A ver si no me tardo años en pasar y si sí, pues ni modo. Te cuidas.

    Hasta otra.
     
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  6. Threadmarks: Capítulo 10
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Muchas gracias por el apoyo. Espero que este capítulo sea de su agrado y lo disfruten tanto como yo lo hice al escribirlo. Un saludo.

    Capítulo 10

    Los ojos de Evelina brillaron como nunca lo habían hecho. Intentó expresar su admiración en palabras, pero había quedado completamente anonadada y muda. Ahora se encontraba en el apartamento de White, en la sala, rostro a rostro con los dos androides. Cuando llegó y Marino la guió hasta el sitio para despuésdecirle que tomara asiento mientras iba por ellos; sentarse había sido la mejor decisión porque cuando los tres llegaron y Ruber y Andro se pusieron a su frente, al ser testigo ante sus propios ojos de la “perfección” en ellos, provocó que se asombrara tanto que si no hubieratomado asiento se hubiera obligado ha hacerlo ante la impresión.

    Ella los miró de arriba a abajo, fácilmente se les confundiría como niños comunes.La primera vez que habló por teléfono con White sobre ese tema, nunca dudo que en verdad estuviera conviviendo con androides, sin embargo, nunca se le cruzó por la mente que serían tan… perfectos.

    Klaus era un genio.

    Por el contrario, los gemelos se quedaron allí, parados, esperando a que sucediera algo. ¿Qué? No sabían, pero algo. Andro giró la cabeza en busca de la mirada de Marino como quien buscando una respuesta del por qué estaban en ese lugar. El último, al percatarse de eso, se apresuró a romper el silencio al llamarla:

    —Evelina…

    Una vez que escuchó su nombre, ella despertó de su embobamiento y rápidamente desvió la vista de los niños hacia el dueño de la casa para prestarle atención.

    —… ellos son Ruber y Andro —Los señaló respectivamente—. Son los hijos de Klaus. Muchachos, ella es Evelina.

    —¿A qué ha venido? ¿Qué quiere sabes y por qué? —preguntó Andro dirigiendo su vista de un adulto al otro.

    “¿Impaciente?, ¿quizá inseguro?” pensó inmediatamente ante la reacción del muchacho. Su atención se dirigió a éste. Poco después posó susojos al más tranquilo de ellos. No necesitaba conocerlos para concluir que, los dos tenían una personalidad diferente.

    “Interesante. Aparentemente los dos son muy diferentes entre sí, ¿opuestos quizá? ¿Creados de esa manera a propósito? o ¿evolucionando por sí solos hasta obtener esa actitud?” Aquellas preguntas invadieron la curiosa mente de la mujer. Quería analizarlos a más profundidad y para ello pensó en qué hacer. Antes que nada, deseaba hablar con ellos en privado, sin que uno influyera en el otro.

    —Los dos son gemelos e idénticos —dijo con voz pausada y calmada. Una forma para ganarse su confianza—, pero supongo que uno de ustedes debe ser el mayor. ¿Quién es?

    Los dos gemelos se miraron y Ruber fue quien levantó la mano al responder un corto, “Yo”.

    —¿Tú? ¿Cómo lo sabes? —continuó ella.

    —Porque está en mi programación —respondió sin titubear.

    —¿En tu programación? —Evel dirigió la vista hacia Andro para preguntarle: —¿Y que hay de ti?

    —No estoy autorizado para revelar ese dato.

    —¿Por qué? —interrogó la mujer, más que curiosa, anonadada por la respuesta tan indiferente.

    —Los dejaré solos por un momento —dijo Marino, con la intención de retirarse para que Evelina se sintiera un poco mejor.

    —Espera Marino, sí me gustaría hablar con ellos en privado, aunque prefiero que sea primero con uno y luego con el otro. ¿Te molesta si te pido que te lleves a Andro afuera?

    Quería conocer la respuesta de cada uno de ellos y ver hasta que punto ambos eran diferentes y por supuesto, qué tanconscienteseran al responder. También quería llegar a saber hasta que punto estaban programados y hasta que punto tenían conciencia propia. Tenía un par de preguntas ya anticipadas que les formularía a los dos por igual.De esa forma, sabría siambosrespondían a las mismas o callaban a las mismas, o en su defecto, los dos respondía a unas que el otro no.

    Una vez que Evelina y Ruber se quedaron solos, ella prosiguió con algo simple y sencillo.

    —Ruber, ¿quién te dio ese nombre? y ¿sabes el significado?

    —Una amiga me lo dio. Desconozco su significado, ni siquiera me reparé en pensarlo y en preguntarlo. Así se llamaba la mascota de Eva.

    —¿De Eva? ¿Quién es Eva?

    —Eva era mi amiga. Pero ella murió.

    —Lamento escuchar eso.

    Ruber bajó la mirada.

    —Sí, a mi también me gustaría lamentarlo.

    —¿Qué es para ti la muerte?

    —No estoy seguro. Es difícil definirla. Padre decía que la muerte era dejar de existir. Si alguien moría, a esa persona nunca se le volvería a ver. Aunque, también mencionó que mientras existieran personas que los recuerden, siguian vivos para ellos, pero eso es… es extraño ¿no? —Miró a Evel confundido—. Si ellos existen no han muerto, ¿verdad? Entonces, ¿por qué dicen que murieron y luego los recuerdan?Si los recuerdan, no murieron.

    —Ruber…—La verdad es que no sabía que responderle porque tampoco podía explicarlo.

    —Pero no sé como reaccionar a ella —prosiguió el joven—. Él nunca me lo dijo. Yo solo sé que, para ellos, el que un ser querido muera es tan doloroso que de sus ojos derraman lágrimas; las lágrimas significan cuan importante era esa persona. Por eso Eva lloró por Ruber y sus padres lloraron por Eva. Y yo… yo no… no lo hice. Si llegó a morir, ¿alguien lloraría por mí? Si alguien no llora por ti, ¿significa que nadie te quiso?

    Llorar era sinónimo de tristeza, aunque también podía significar felicidad. Algunos lloraban al sentirse muy felices. Pero eso era algo tan complicado para Ruber porque no llegaba a entender por qué los humanos podían llorar por sentimientos tan opuestos. No lo comprendía.

    —Ruber —quedó completamente muda, no supo que contestarle—. La muerte es el fin de la vida. No necesitas saber más que eso.Y, no te preocupes que poco a poco comprenderás eso y, por tu propia experiencia sabrás como reaccionar —No estaba segura de eso último, pero en verdad no sabía que decirle. Entonces prosigamos con la siguiente pregunta, ¿de acuerdo? ¿Qué te gusta y qué te disgusta?

    —Me gusta estar aquí, con el señor Marino. También me gusta estar al lado de Andro. Lo que me disgusta es, algo que todavía no ocurre pero que temería ocurriera, perder a Andro. Que nos separen. Andro es caprichoso y, tiende a ser cosas crueles pero, él es así. El necesita de mucha paciencia y ayuda.

    Precisamente la siguiente pregunta esta relacionada con ese tema.

    —¿Qué tan importante es para ti tu hermano?

    —Es muy importante.

    —¿Es una decisión propia o está en tu programación?

    —Eso…—meditó en la respuesta—… no sabría responderlo con certeza.

    —La última pregunta que tengo para ti es, ¿conoces tu propósito? ¿Sabes por qué Klaus te creó?

    —Sí —No tardó en responder—. Lo sé.


    La plática había concluido.

    Evel le dijo que podía retirarse a a vez que podía llamar a su hermano.

    Ruber muestra un poco de gusto; de que quiere y que no, evidenciando una evolución en su personalidad. Tiende a pensar mucho en un tema, esta deseoso de poder conocer y saber más. Sus ansias de entender algo son muy grandes; no sé hasta que punto. Apuntó ella en una libreta. Se recargó en el asiento mientras meditaba en la conversación con el gemelo; era muy profundo, se había desenvuelto muy bien en la conversación. Había pensado que tendría problemas al hacerlo hablar, e irónico que fue ella quien enmudeció ante las cuestiones de él.

    Volvió a su libreta para apuntar, Ruber es consciente de su alrededor y, de sí mismo, sin embargo, su comportamiento identifica que sigue siendo una máquina programada. Exhaló algo insatisfecha tras terminar aquella oración porque dudó si aquello era verdad.

    ¿Podrías decirme cuál es? —Había preguntado después de escuchar que sí sabía su propósito. Se mostró interesada en la respuesta. No obstante, la contestación de él no fue lo que esperaba.

    No está en mi decirlo.

    ¿Por qué no? —indagó, en un tono persistente.

    Porque es algo que solo mi padre y yo debemos saber. Pero no se preocupe, no es nada malo y no afecta a nadie, al contrario, es más simple de lo que puede imaginar.

    ¿Por qué Klaus no quería que nadie lo supiera?

    Quizá por que era un genio en su materia.

    Ruber observó el rostro confundido dela señora Evelina, y era la reacción que esperaba; así se lo había dicho Klaus cuando le contó su verdadero propósito.

    Nadie lo entenderá. Qué no te sorprenda.”

    Evel volvió su vista a la puerta esperando a que Andro la abriera. “¿Qué será del destino de esos niños?” se preguntó.


    ***


    Mientras la conversación de Evelina y Ruber se efectuaba, Andro y Marino, quienes se mantenían afuera en el patio, esperaban a que los dos terminaran de hablar. Andro miraba hacia arriba, dirección donde estaba la habitación donde se encontraban ambos. Frunció el ceño.

    —Que patéticas respuestas da Ruber —susurró, siendo escuchado por el varón.

    —¿Puedes escuchar la conversación? —preguntó Marino como quien queriendo no saber la respuesta.

    Andro sonrió mientras se llevaba el dedo a la altura de su sien.

    —Ambos somos robots, tenemos varias formas de comunicarnos. Por cierto, señor —continuó, sin darle tiempo de expresar nada—, usted sabe que mi padre fue muy inteligente, ¿verdad?

    White lentamente asintió antes de contestar:

    —Sí, lo sé.

    —¿Y sabía que él pudo hacer más de lo que hizo?

    —¿A qué te refieres?

    —Su meta, desde un principio fue el de crearnos. Por eso comenzó a estudiar robótica, softwares y demás. Era lo que deseaba hacer mucho antes de ser reconocido como el mejor mundialmente. ¿Sabe por qué con tanto anhelo desperdició la mayoría de su tiempo encerrado?, ¿y por qué nos creó con esta apariencia?

    “La familia de él era muy humilde y, vivía cerca de un orfanato. ¿Sabía usted eso? A los quince años conoció a dos gemelos de nuestra edad, eran idénticos y, podría decirse que eran como dos gotas de agua a los que no se podía diferenciar a simple vista, pero no era así, había algo que los diferenciaba, ¿sabe qué era? Uno de ellos tenia los ojos de color verde y cabello castaño mientras que el otro, ojos azules y cabello rubio. Mi padre se encariñó con ambos niños, pero un día, los dos tuvieron un lamentable accidente y murieron. Ante esa gran desgracia, mi padre comenzó a estudiar para "traerlos a la vida" en robots. Deseaba volver a verlos y por esa razón Ruber y yo tenemos este físico. Somos la combinación de ambos. ¿Lo sabía? ¿Conocía esa historia de Klaus Val?

    La verdad es que White no sabía mucho del pasado de Klaus, y nunca supo sobre ese hecho. Lo único que sabía era que nació en un pueblo, que a día de hoy, es pequeño y tranquilo. Era muy raro que Klaus hablara de su pasado, no le gustaba y, siempre que el tema se abría, Val no solía soltar más que; su niñez había sido de lo más normal y típica.White respetaba eso, por ello nunca insistió en preguntarle del mismo. Pero ahora que Andro mencionaba eso, le llamó la atención saber la raíz y crecimiento del verdadero Val.

    En eso llegó Ruber de hablar con Evelina, se dirigiré hacia Andro.

    —Andro…

    —Lo sé —Andro no lo dejo ni terminar, pasó por alto a Ruber y se adentró al apartamento.

    —¿Qué tal te fue? —indagó Marino a Ruber quien no había despegado la vista de la dirección donde despareció su hermano.

    —A mí… —respondió el niño dirigiendo la vista al mayor, quien estaba apunto de decir algo pero quedó cayado al observar con sorpresa e incredulidad la mirada llena de ¿miedo, quizá? de Ruber—, me preocupa la actitud de él —Se acercó a Marino para implorarle algo que nunca creyó escucharía salir de su boca—. Debe ayudarlo. Si llegase a hacer algo, yo… yo no podre hacerle frente.


    * * *


    —Muy bien, Andro —habló Evel una vez lo tuvo a su frente—. Te haré algunas preguntas y deseo que me las respondas con total sinceridad, ¿de acuerdo? Okay, muy bien. Primero, ¿quién te puso el nombre?, ¿y cuál essusignificado?Si lo tiene, por supuesto.

    —¿Ni idea de dónde viene mi nombre? —respondió el joven con una pregunta.

    “Evadiendo la pregunta con otra pregunta” pensó Evel mientras apuntaba aquello en su libreta. Sin embargo, esperó a que la suya fuera respondida por ello miró al joven con mirada de que indicaba que esperaba la respuesta.

    —Andro viene de Androide, por eso el nombre —contestó—. Perfecto nombre para nunca olvidar que soy un robot.

    Estaba en cómo respondería al a siguiente pregunta:

    —¿Qué es la muerte para ti?

    —El destino que todos los humanos tienen.

    —¿Qué te gusta y que te disgusta?

    —Me disgustan muchas cosas.

    —¿Cómo por ejemplo?

    —Como por ejemplo muchas actitudes de la gente que me hace pensar en si en verdad deben existir. Pero lo que más odio, no, lo que más aborrezco es, el deseó que tiene Ruber de parecerse a los humanos.

    Al escucharlo responder aquello, Evel no evitó sentir como un escalofrío invadió su espalda el que incrementaba al observar el rostro serio de Andro. Hubo un silencio en la sala. Por una extraña razón el deseo de no continuar con la entrevista invadió su pensamiento; había algo que no cuadraba en las respuestas tan evasivas del robot. Algo no le gustaba de eso. Era diferente a Ruber en muchas cosas, pero no estaba segura que es lo que lo diferenciaba y por qué razón. Con aquella resolución, decidió parar de interrogarlo y pasarse a la última pregunta, a la que estaba ansiosa de saber la respuesta.

    —¿Qué tan importante es para ti tu hermano, Ruber?

    —Es muy importante para mi.

    —Si, hipotéticamente hablando, a los dos los llegáramos a separar…

    —Sería la idiotez más grande que hicieran.

    Evel exhaló, intentando tener paciencia.

    —¿Sabes la razón por la que tu padre te creó, cuál es tu propósito?

    La mirada de Andro fue muy directa. Evel se sintió observada y tragó saliva un poco nerviosa y, la respuesta que obtuvo de ese Andro fue tan vacía que le pareció tenebrosa.

    —Debería tener uno, ¿verdad? Pero mi padre murió antes de decírmelo. Y no, no tengo uno programado —continuó él antes de que la mujer contestara— ¿La sección terminó? ¿Puedo retirarme ahora?

    Evel solo asintió. Andro se levantó y se fue.

    Evelina comenzó a apuntar en la libreta, Andro es... en su totalidad un robot que carece de sentimiento alguno, con el típico raciocinio de una máquina. Eso lo hace muy peligroso y me temo que si no se hace algo al respecto pueda convertirse en un peligro para la humanidad. El hecho de no tener un propósito, quizá, sea más peligroso que el que lo tenga. Era cierto que, el propósito de Ruber tampoco lo conocía, pero parecía que el tener uno lo centraba en conocer más a fondo al ser humano. Probablemente su propósito es simplemente observar, comprenderlos y ayudarlos.

    ¿Por qué Klaus no los programó con un propósito? Concluyó el escrito con esa duda. Leyó varias veces esa última pregunta antes de cerrar la libreta y ponerse de pie.



    * * *

    —¿Y? —No tardó en preguntar Marino una vez su amiga se acercaba a él—. ¿Qué tal?, ¿cómo los viste?

    Evelina se masajeó el cuello en modo de desestresarse para contestar un apagado:

    —Ambos son muy diferentes… —Dirigió la vista ha Marino—. Aunque eso ya lo sabes.¿Has pensado que hacer con ellos? —cuestionó con seriedad.

    —¿A qué te refieres? —interrogó él, haciéndose el desatendido.

    —¿Sabes lo peligroso que pueden llegar a ser?

    Él lo miró, y ella a él. Un silencio incomodo los invadió; el que solo duró un par de segundos pareció durar varios minutos. Marino comprendió la preocupación de su compañera. Entendía la respuesta que Evel deseaba escuchar, sin embargo, él no deseaba dejarlos, por algo Klaus los había dejado en su cuidado. Quizá, Val, deseaba que ambos tuvieran una vida “normal” y no ser objetos de experimento o investigaciones. Si, era cierto, eran robots pero, el solo pensar que serían Negó con la cabeza como respuesta.

    —Marino, escucha —habló ella con voz calmada—, se que te has encariñado con ellos. Cuando me dijiste que tenían a dos robots que parecían niños, no lo dudé, pero nunca me imagine que tuvieran esa apariencia tan real de ver a un par de niños.

    Marino solo la escuchó. Exhaló con desgana.

    —Ahora actúan como niños acorde su edad, pero ¿qué pasará cuando vivan cincuenta o cien años? Su conocimiento aumentará, crecerán mentalmente y cuando ocurra eso, ¿qué pasará? ¿Lo has pensado? Son peligrosos porque tienen la apariencia de la misma inocencia. No sé porque pero, me preocupo mucho más por Andro que por Ruber. Pero, ninguno de los dos quiere estar separado del otro. Ruber fue directo al decírmelo, por el contrario, Andro amenazo, ¡amenazo! si los separáramos. Es como si… no estoy segura de que signifique eso.

    “Tal vez —continuó ella al ver que Marino no decía nada—, les hace daño estar juntos. Piénsalo, mencionaste que al ir por Andro; los dos estaban separados, Ruber estaba escondido y que no podía salir de ahí hasta que Klaus regresara. ¿Por qué? Si, quizá es porque yo iba a ir por él, pero si estaban separados tal vez era porque no podían estar juntos.”

    Marino meditó un poco en eso y, frunció el ceño. Probablemente lo que su amiga decía no era tan descabellado. Recordó un poco la actitud del joven Andro la primera vez; era un poco más calmado, respondía bien a las preguntas y no es hasta poco que se ha estado comportando tan frío. Pero… ¿era eso? ¿Esa era la razón por la que Klaus los quería lejos; uno con Evelina y el otro con él? Teniendo en cuenta que los dos nunca se habían comunicado desde años.

    Aun así, había algo que le molestaba y que no le encajaba.

    —Ahhh —suspiró Evelina—. Nunca sabremos si se hizo bien haberlos juntado.

    —Dame un par de días —dijo Marino—. No hagas nada, ni digas nada. Pensaré en una buena respuesta. Hasta entonces cuidalos.

    Marino dio media vuelta.

    —Marino, ¿qué pretendes hacer? —deseó saber ella, deteniéndolo a medio camino, él se giró para finalizar con un:

    —Descubrir el verdadero origen de Ruber y Andro.

    Era el momento para descubrir lo que la creación de ellos encerraba. Descubrir el pasado de Klaus, quizás la respuesta que tanto anhelaba saber estaba en el pasado de Klaus Val. ¿Por qué los creó? ¿Cuál era la razón verdadera por la que Ruber debía ir con Evel y Andro con él, qué tan acertada era la especulación de Evelina, y qué tan cierta era la historia que le contó Andro de aquellos gemelos?

    Viajaría hasta la cuidad natal de Klaus Val.
     
    Última edición: 24 Octubre 2017
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    mastermystery

    mastermystery el enigmático

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    Me pareció muy buena la idea de Evel de entrevistar a ambos androides para conocer mejor su forma de pensar y alcance de su conciencia, haciendo estas que sé que se dé cuenta del peligro potencial que ambos (Especialmente Andro) representan, sin duda estoy de acuerdo con ella que un androide sin propósito es mucho más peligroso que uno que si lo tiene. Lo que dijo Andro a Marino acerca de que ellos tienen el aspecto de unos gemelos reales que murieron es muy interesante ¿Por qué quería tanto Val a esos gemelos como para querer volver a verlos, aunque sea como androides? ¿Es esa la verdadera razón por la que se decidió a darles el aspecto de niños? y también es llamativo que Andro y Ruber , pese a sus formas diferentes de pensar ,no quieran separarse ¿Por qué tienen tanto rechazo a alejarse entre sí ? ,enfin esperare con ansias el siguiente capítulo.


    ¡Saludos!
     
    Última edición: 1 Octubre 2017
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    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Hola. No comenté antes debido a que estuve ausente por causas de "fuerza mayor" XD. Pero ahora que ya estoy, comentaré la historia.

    Debo decir que con cada capítulo que avanza, mi intriga crece. Los dos niños androides han revelado que no quieren ser separados, y que no sería conveniente que lo hagan. Sin embargo, todo parece indicar que lo ideal no es que los robots estén juntos, ni tampoco que estén solos.

    Cuando Ruber estuvo solo, este se escapó, y fue ahí cuando entró en contacto con Eva, cosa que de seguro habrá preocupado un poco a Klaus. A pesar de que nunca vimos a Andro y a Klaus juntos, cuando Andro estuvo solo, mató a aquel pájaro. De seguro habrá hecho algo parecido cuando convivía con Klaus. Y estoy seguro de que habrá pasado algo entre ambos para que Klaus decidiera separarlos. Solo basta con recordar lo que decía la carta de Klaus a Marino "no quiero que Andro esté solo", pero esa carta no mencionaba a Ruber, y la que tenía la llave de Ruber era Evelina. Klaus sabe que no puede tener a los dos robots juntos, pero que tampoco los puede tener totalmente solos. Probablemente haya querido dejar a Andro bajo el cuidado de Marino para que este aprendiera las leyes de alguna forma, y a Ruber con Evel dado a que Ruber tenía una pizca de curiosidad que le podría ser de utilidad. Ahora bien, ¿cual es el propósito de los robots? Eso no lo sé, pero sé que está relacionado al pasado de Klaus. Ya veremos lo que descubre Marino.

    No he notado errores de narración o de ortografía en el capítulo, pero he visto que varias palabras (unas cuantas) continuan estando pegadas una con otra. Sé que dijiste que era un problema con el editor de texto al pasarlo al foro, pero deberías arreglarlo cuando tengas tiempo. Nadie más puede editar la historia para separar las palabras, solamente tu. Después de todo, es tu historia y tu responsabilidad.

    No tengo nada más que decir por ahora. Me gusta el rumbo de la historia, y la manera en la que se crean más preguntas a medida que se van respondiendo las anteriores. Esperaré ansioso la continuación, aunque ni yo sé cuando la podré leer y comentar. Saludos.
     
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  9. Threadmarks: Capítulo 11
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    He aquí el capítulo once. Salidito del horno. Sabes, Reydelaperdición, estaba re-leyendo los primero capítulos de mi otra historia, la de O.N.E y encontré muchas palabras pegadas. Desde tiempos inmemorables he tenido ese problema xD pero en verdad intento que esto termine, pero siempre hay una que otra. Por cierto, me gustan tus teorías. Y las interrogantes de mastermystery; agradezco el tiempo que dedican a leer y comentar.


    Capítulo 11


    Evelina esta en su despacho, con una libreta que dejaba ver algunas notas que iba haciendo mientras observaba a Ruber y a Andro. Aquel era el segundo día en que convivía totalmente con los gemelos pues White se había ido sin más.

    —Evelina.

    La nombrada desvió la vista del cuaderno y, mientras abría el cajón del escritorio, guardó los apuntes y después levantó la vista hacia arriba para ver a la secretaria de su jefe inmediato, quien al notar que la había interrumpido, inmediatamente se disculpó con una radiante pero avergonzada sonrisa en su rostro. Ella continuó:

    —El señor Park espera el informe CDL-980 y las diapositivas del mismo.

    —Todavía no están terminadas —Desde que White se fue sin explicarle a donde iba y comprometiéndola a cuidar a los dos gemelos, no había dedicado —. Informale al señor Park que lo tendré terminadas sin falta mañana antes de las cinco.

    La compañera dibujó una mueca extraña y, Evelina frunció el ceño y estaba apunto de preguntarle lo que sucedía, pero la mujer se le adelantó al preguntarle:

    —¿No te lo dijeron?

    —¿Decirme qué? —interrogó Evelina.

    —Que la junta se adelanto para hoy.

    La mujer cerró los ojos en un intento de mantener la calma. No era la primera vez que sucedía algo así y para su desgracia, temía que no iba a ser la última. Ella siempre era la última en enterarse de los cambios que los jefes hacían. Desvió la vista hacia hacia la hora que marcaba la computadora, faltaban cinco minutos para las tres. Preguntó sin muchas ganas de saber la respuesta:

    —¿A qué hora?

    —A las seis.

    —Lo tendré listo antes de las cinco —dijo, esperando que fuera cierto. Y mientras la secretaria asentía, se fue y Evel se levantó rápidamente para comenzar a guardar y leer fugazmente algunos papeles que necesitaría para terminar su trabajo mientras medio-ordenaba el escritorio. Tendría que sacrificar su descanso para terminar a tiempo.

    —Muy buenas, Evel —escuchó la voz del comandanteFabián—. Pasé para invitarte a comer. ¿Te apetece?

    —Tengo prisa, Fabián, no puedo atenderte ahora —dijo apresurada sin ver como Fabián suspiraba desanimado.

    —Creo que deberías darte un descanso, siempre estás apurada.

    —De verdad lo lamento —Se giró para verlo—. Esto es muy importante y tengo que terminarlo lo antes posible —se hizo a un lado al momento que Fabián la seguía con la mirada. Ya lo sabía, no estaba en la mejor posición.

    —Siempre dices lo mismo...

    Evelina estaba por retirarse, pero como sus brazos estaban llenos y el comandante estaba muy cerca, chocó con él por las prisas y tiró algunos documentos, de entre ellos la libreta. Se agachó para recogerlas al igual que Fumero, quien llamó la atención al leer fugazmente una oración; una que decía algo sobre el comportamiento de Andro, mas lo que llamó su atención fueron las palabras “androide” “máquina” “comportamiento”, y sin devolverle la libreta se irguió al momento que mostraba una mueca de confusión.

    —Fa… Fabián.

    Evelina tan solo abrió los ojos, miró a Fabián asustada, muda.

    —¿Qué significa esto? —preguntó con voz calmada, pero sin dejar de prestar atención a la libreta.

    Ella no respondió, intentó quitarle lo que le pertenecía, pero el comandante no se dejó, volvió a preguntar:

    —Es un trabajo de alto secreto. Devuélveme la libreta, es mía.

    El varón no quedó conforme a la respuesta de ella. Frunció el ceño. Y entonces recordó aquel día en que la vio en la casa de Val. Nunca le quedó claro la razón, y atando cabos comprendió.

    —¿Quién es Andro? —cuestionó, mirándola con seriedad—. Evelina, ¿qué es Andro? — Ella se enderezó para irse de allí, no tenía la necesidad de explicarle nada, sin embrago, Fabián la agarró de brazo y la obligó a verlo.

    —¿Qué haces? ¡Suelta…!

    —¡Exijo una respuesta! ¿Crees que soy tonto? Eso que leí es un reporte y habla sobre un robot, ¿no es verdad? Por eso es que tú y el otro tipo, como se que se llame, estaban en la casa de Val, ¿no es así?

    —Fabián, tranquilízate. Estás sobre-actuando. ¿Qué te estás imaginando? —Intentó verlo a la cara con firmeza, pero no evito ponerse nerviosa y desviar de vez en cuando la vista de él. Su corazón palpitó a mil por hora.

    —¿Entonces por qué ese día vi una extraña capsula en lo que fue el laboratorio de Val? ¿A caso se trata de robot con inteligencia artificial? —Lo último lo susurró como diciéndoselo así mismo.

    —Es absurdo. Es técnicamente imposible. La ciencia no ha llegado tan lejos...

    —¿Dónde está? Evel, tienes que decirme donde lo tienes. Puede ser peligrosos, ¿no lo entiendes? Tiene que estar en un lugar que no puedan dañar a nadie y estudiarlos.

    Intentó no decir nada. Fumero había entrelazado todo. Lo descubrió. Cerró los ojos con respiración acelerada.

    “Marino… lo siento” pensó mordiéndose el labio inferior, “lo siento.”

    —Espera, Fabián —Ahora le tocó a ella detenerlo por el brazo—. Es bueno. He convivido con él y es como un niño.

    Fumero la vio e infló el pecho al decir:

    —Siguen siendo un robot sin alma.

    Él se apartó de ella y ella lo miró salir de la oficina. Suspiró desalentada mientras preocupada se llevó la mano a la frente mientras se movía de un lado a otro como si se tratara de un león enjaulado. Necesitaba pesar en algo pero estaba tan nerviosa que se bloqueó. Maldijo que Fumero llegara en el peor momento. Maldijo que aquellas notas las tuviera a la mano siempre. Sabía que, aunque no le dijo nada, Fabián se las arreglaría para descubrir donde estaban los gemelos.

    Dejó todo lo que tenía en mano y marcó al celular de White. Debía contarle lo sucedido.

    —Contesta, Marino, contesta. Contesta…

    Apretó la mandíbula al escuchar la contestadora.

    —Marino, ¿por qué no contestas? —Le dio rabia al punto de querer lanzar el celular.

    Por una extraña razón comenzó a sentirse muy cansada y se sentó en la silla. Volvió a marcar para obtener el mismo resultado, poniéndola aún más nerviosa. Exhaló e Inhaló. Observó los documentos, todavía tenía que terminar el reporte.



    ***


    Marino observó el GPS para luego volver a ver el número de la casa. Había llegado a su destino. Apagó el motor y bajó del automóvil, se arregló un poco su vestimenta y se encaminó al hogar Val; había obtenido la antigua dirección de los padres de Klaus gracias a informes que pudo conseguir en una de las oficinas del edifico municipal. Agradecía ser el jefe de la policía porqueasí se le facilitó obtener acceso a esa información tan confidencial.

    Tocó el timbre y esperó obtener respuesta, no tardó mucho en que alguien abriera. Era una señora madura, su mirada era triste, pero no sonrisa permaneció en su rostro.

    —Buenas tardes, señora —saludó—. Mi nombre es Marino White, no deseo importunar, así que iré directo al grano. Estoy buscando a los padres de Klaus Val, y esta es la dirección que me dieron.

    —Así es, era mi hijo —la mujer se mostró un poco más abierta.

    —Lamento mucho su perdida. Él era un muy buen amigo mio. Me disculpo por venir así nomás, pero deseaba saber un poco más de él.

    —Pase por favor —invitó muy receptiva.

    Los dos se sentaron en la sala y comenzaron a hablar un poco. Marino comenzó, para alivianar el ambiente y que la señora le tomara confianza; le contaba un poco de su hijo y de cuando él y una amiga asistían a la universidad y demás. Posteriormente,la mujer le contó un poco de la vida estudiantes de Klaus; le dijo el joven que era, que ella y su padre estuvieron siempre orgullosos. Aclaró que lo amaban a pesar de ser adoptado y que siempre lo vieron como a su hijo propio.

    —¿Sabía si Klaus se encariño con dos gemelos, que quizá conoció en el orfanato donde vivía?

    —Me da un poco de pena decir esto pero desde que Klaus se graduó y se fue a estudiar la universidad a la capital, y comenzó a hacer su vida allá, dejé de conocer su vida, por lo que no estoy segura de ello. Él nunca lo mencionó. Eso sí, no había un año que no nos visitara y cada vez que venía también regresaba a saludar a la ahora directora del orfanato, que antes era su tutora.

    —Me incomoda un poco preguntar esto, pero ¿me permitiría ver algunas cosas antiguas de Klaus? Si aun las tiene.

    La señora no dijo nada, se limitó a levantarse para ir a cierto lugar. Marino se quedó allí, suspiró y se recargó en el respaldo de . Que difícil se le estaba haciendo eso. Si bien le ha tocado interrogar a malhechores para sacarles las verdades, esa ocasión era algo muy diferente. Se trataba de la vida privada de alguien y, además de alguien que acaba de fallecer. La mujer no tenía el derecho de hacer lo que estaba haciendo, ni de contestar, estaba a todo su derecho de echarlo de su casa.

    La mujer llegó con una caja y al ver que ésta estaba pesada, Marino se apresuró a ayudarla. Puso la caja en el suelo.

    —Esto es lo único que tengo. Con el tiempo tiré muchas cosas y, Klaus también lo hizo.

    Marino la abrió y comenzó a hurgar; no encontró nada fuera de lo norma, unas cuantas fotos, cuadernos de apuntes que realmente no decían nada; eran simples apuntes de clases. Exámenes con excelentes calificaciones y, varios diplomas con la posición de primer lugar. No obstante, al final encontró una foto llamó su atención, estaba arrugada. En ella se encontraba un Klaus joven, quizá estaba en secundaria, portaba un uniforme, y al lado de él, otro joven, de su misma edad que portaba un uniforme diferente. Era rubio y de ojos azules.

    —¿Lo conoce? —preguntó enseñándole la foto al la mujer.

    —Klaus se crió con él, en aquel orfanato. Si no mal recuerdo su nombre era Belirio. Creo que también fue adoptado por un familia —asintió, comenzó a recordar—. Era su mejor amigo.

    Marino observó la fotografía y preguntó si sabía donde encontrarlo. Para su sorpresa, la mujer le informó que Belirio tuvo un accidente en una excursión de escuela y murió a tan solo quince años de edad. White se sorprendió de escuchar eso, guardó silencio. Ya no deseaba indagar más. Estaba comenzando a saber la trágica vida que pasó su vieja amistad. Se despidió de la mujer sin antes pedirle la dirección de aquel orfanato.

    Al poco tiempo, se dirigió hacia allá, estaba a poco más de una hora de viaje. El lugar estaba sobre una colina, un sendero se alzaba y Marino tomó este. Subió hasta llegar a la entrada, la que tocó y tan rápido como lo hizo, le abrieron la puerta. Primero se presentó y luego dijo el motivo de su visita y que buscaba a la señora María Dolores, quien ahora era la directora del lugar. Era una mujer ya madura, con poco más de sesenta años de edad.

    María Dolores lo recibió, lo invitó a pasar y ambos, en privado, tomaron asiento.

    —Me dio tanta tristeza saber la muerte de Klaus —expresó ella—. Ya sabía que su salud no era la mejor y que iba al hospital muy seguido. Sin embargo, a pesar de todo se le veía tan feliz con su trabajo que me alegré por él saber que trabajaba de lo que le gustaba. Siempre me lamentare el no haberlo ido a visitar a pesar de que él cada vez que visitaba a su padres no se olvidaba de aquí y también pasaba a saludar, pero ahora me es tan difícil bajar y sin contar que la ciudad me queda lejos.

    —Sí. Me gustaría saber la relación que tenían él y Belirio.

    —Era estrecha —comenzó a contar—, diría que hasta el punto en que eran como hermanos. Los dos eran como el agua y el aceite, eran muy diferentes entre sí. A Belirio le fascinaban las cosas hechas a mano, el arte, la construcción. Su sueño siempre había sido convertirse en una artesano. Recuerdo que siempre lo veía por allá, sentado, mientras tallaba figuras en la madera.

    ”Klaus, por otro lado, era un amante de la tecnológica. Su sueño era crear máquinas que pudiera facilitar. Evolucionar la tecnología —Rio divertida al recordar algo—. Solía tomar los juguetes de pila de sus compañeros y desbaratarlos para crear algo nuevo o algo mejor con las piezas. Era muy inteligente, mis compañeras y yo sabíamos que triunfaría. En realidad los dos lo eran a su manera. En personalidad también eran diferentes, sus gustos variaban extraordinariamente. Si a alguno de gustaba una cosa, al otro le gustaba lo contrario.

    ”No obstante, los dos terminaron llevándose tan bien que, cuando Bel fue adoptado por una familia de buena economía; por la familia Fucus, se mantuvieron en contacto. A las pocas semanas, Klaus fue adoptado por los Val y, aunque vivían en lados opuestos, a veces hacían planes para juntarse. Klaus nunca fue de los que hablaban, pero cuando estaba con Belirio, platicaba de tantas cosas.”

    —Por lo que supe, Belirio tuvo un accidente y falleció.

    María Dolores cerró los ojos y suspiró al recordar el fatídico día.

    —Sí, lamentablemente no sobrevivió. Murió en el hospital. Me da tanta tristeza por Klaus porque se negaba a que lo había perdido. Duró mucho tiempo en la etapa de la negación, pero una noche vino aquí, se sentó donde esta precisamente usted, y me dijo algo, algo que me dejo pensando, ese día el me dijo, “Tía, voy a traer a la vida a Belirio.” Yo no supe que responderle o como reaccionar, se vio tan convencido de que lo haría, que yo solo pude sonreírle. El tiempo paso y nunca más volvió a hablar de ese tema, obviamente tampoco le pregunte nada. Lo que sí noté fue que se volvió un poco más frío… pero no lo culpo, ha vivido tantas tragedias. Y todavía más cuando…”

    La señora no continuo porque se le formó un nudo en su garganta cuando recordó aquel día en que le informó que le habían diagnosticado cáncer en etapa avanzada. La vida seguía golpeándolo.

    —No se preocupe. Entiendo —dijo Marino al comprender.

    Podía entender que para la mujer era duro recordar a Klaus porque era como una madre para él. También comprendió los motivos por la que Val nunca habló de su pasado y agradeció que tanto Evelina como él nunca le insistieron a que lo hiciera, no deseaban abrir una herida que quizás todavía no sanaba.

    —Agradezco mucho que me este contando esto —dijo Marino—. No sabe lo agradecido que estoy.

    —No hay de que. —La mujer dibujó media sonrisa—. Me alegra saber que hay personas que se preocupan por él. Aunque él ya no este aquí. Me alegra saber que tuvo buenas amistades.

    —Solo me gustaría saber una cosa más; ¿sabe si Klaus conoció aquí a dos gemelos?

    —¿Gemelos? No, nunca hemos tenido gemelos.

    Marino debió imaginarse que lo de los gemelos no era verdad.

    —Pero, —continuó María Dolores, obteniendo toda la atención de White—, Klaus si que adoptó a un niño.

    Marino se sorprendió demasiado al escuchar eso último. Incrédulo y con la boca abierta intentó preguntar, pero no pudo expresar nada.

    —Acompáñame —dijo la mujer al descifrar el rostro de White. El hombre se levantó y siguió a la directora.

    Ella lo llevó a un pasillo largo cuyas paredes estaban adornadas por varios cuadros. Eran los retratos de los grupos de los niños que el orfanato había tenido a lo largo de los años. En uno de ellos, ya viejo, visualizo a un grupito de ocho niños, en donde se podía ver a Klaus y a Belirio de unos nueve o diez años. Sin embargo, la mujer le enseñó otra foto; una donde había once niños. La impresión de Marino fue mucho más grande que al saber la noticia anterior. No fue necesario que le señalaran a nadie por que allí estaba aquel niño que sobresalía de todos los demás; un niño cuyo cabellera era de diferente color y que miraba la cámara sus dos ojos de diferente color.

    Conoció al niño de apariencia exacta a la de Ruber y Andro.

    —E-ese niño es… —enmudeció.

    —Su nombre era Kevin —finalizó la directora.
     
    Última edición: 23 Febrero 2018
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    mastermystery

    mastermystery el enigmático

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    Las cosas se complicaron para Evelina y marino ahora que Fabián descubrió la existencia de Andro y encima marino no está en casa , ojala logre llegar a tiempo para evitar que se lleven a ambos androides ,me pareció muy interesante saber más sobre el pasado de Klaus se ve que el pobre tuvo una vida muy dura a pesar de sus grandes logros . Lo que más me llamo la atención fue cuando le dijo a la señora Dolores que lo traería a la vida (Refiriéndose a Belirio) ¿Quiere decir que desde ese momento fue cuando Klaus comenzó a trabajar en la creación de los androides en un intento de recuperar (En cierta forma) a sus seres queridos? Y si es así ¿Por qué abandono ese proyecto? , también por fin sabemos el nombre del niño que sirvió como modelo para el aspecto de Andro y Ruber "Kevin" .Ademas Klaus parece que nunca conocio gemelos, lo que me hace pensar que: O el le implanto información falsa respecto a su pasado a Andro o este le mintió a Marino, en ambos casos me pregunto ¿Por qué? .En fin esperaré ansioso el siguiente capítulo, sé que aún hay muchas preguntas por resolver.

    ¡Saludos!
     
    Última edición: 24 Octubre 2017
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  11.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Hola. Me tardé un poco en comentar dado al poco tiempo del que disponía el día de ayer. Pero comentaré hoy.

    Estoy empezando a pensar que los gemelos que mencionó Andro no existen, y que se trata en realidad de Klaus y de su amigo Belirio. Después de todo, las coincidencias son demasiadas. Probablemente Klaus les haya dicho a Andro y Ruber que conoció a esos gemelos y que ambos murieron para no decirles que en realidad se trataba de él y de su amigo.

    Después de todo, Klaus nunca conoció a dos gemelos, por lo que eso es lo más probable. Claramente los robots fueron creados con el objetivo de recordarse a él y a su amigo cuando eran más jóvenes. Y de seguro su hijo adoptivo, Kevin, está involucrado también en eso.
    Mi idea es que Klaus creó a los hermanos androides basándose en la apariencia de su hijo adoptivo y en el vínculo de amistad que tenía con su amigo Belirio. Eso explicaría muchas cosas.

    No me convenció mucho la forma en la que Fabian descubre que Evelina conoce a los androides. No esperaba que ocurriera, pero creo que debió ser de otra forma, y no por casualidad. Lo que sí me intriga es ver que hará al respecto. Si decide actuar por su cuenta y sin investigar previamente, las cosas le podrían salir mal. Así que esperaré para ver que ocurre.

    Leí el capítulo ayer, por lo que no recuerdo si noté errores de ortografía o de narración. Así que no los marcaré.

    Esperaré la continuación. Saludos.
     
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  12.  
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Respecto a la primera pregunta, la respuesta es “Sí”. Ante la perdida de Belirio, Klaus comenzó a crear un adolescente-robot (como se dijo en el capítulo 9) Cito:
    Sobre la segunda pregunta: No, Klaus nunca abandonó el proyecto. Es solo que su prioridad cambió.

    Y precisamente le contaba a mi hermana que esperaba tu comentario.

    Completamente de acuerdo con que Fabián descubrió a los androides fue por casualidad, por obra de la creadora :p Estoy consciente, y por alguna extraña razón sabía que ibas a comentar eso xD (Tal vez por eso esperaba con ansias tu comentario). Seguro que había mil y una forma de hacerlo pasar más “natural”, pero como lo mencioné, esta historia es un relax, literalmente me siento frente a la compu y cuando tengo ganas de continuar Alma Artificial termino el capítulo en ese mismo día que lo publico, o en su defecto, al día siguiente. Los edificios, ni las ciudades tienen un nombre, tiene escasas descripciones del ambiente, lso alrededores y lo que más hay son diálogos y diálogos. No estoy para exprimirme los sesos.

    Es una historia que pensé, se me ocurrió así nomás y me pregunté ¿por qué no escribirla, qué pierdo en hacerlo? Y para no pensar ni tener que buscar nombres para los personajes, reutilicé las nombres de una de mis viejas obras.

    Si la escribiera al cien por ciento, la escribiría con detalle, más lógica y menos huecos argumentales (te lo aseguro). Pero en fin, se agradece que a pesar de todo sigues apoyando.

    Por cierto, estamos en el clímax de la historia, por lo que desde este punto en adelante, se responderán las dudad dejadas. Ya no habrá más preguntas, ahora serán respuestas. Por lo que se pude obviar la historia no será larga, en realidad está apunto de terminar. Quizá… reitero, quizá con cuatro (uno más o uno menos; según mi mente) capítulos la historia concluirá.
     
    Última edición: 25 Octubre 2017
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  13.  
    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Hola.

    No sabía que tenías este universo alterno de una de tus grandes obras. Me llamó mucho la atención el nombre de: Alma Artificial. Manita arriba por tan grandioso nombre que le cae como anillo al dedo.

    Hoy empecé a leerla y logré pomerme al día, pues la razón principal es que me ha gustado mucho el misterio que ronda toda la historia.

    Me gusta como algunos personajes aparecen para dar comienzo a nuevos misterios conforme la historia se va tornando más compleja.

    Recuerdo algunos personajes y el rol que tenien en EloP, pero me agrada cómo sus papeles van cambiado un poco aquí.

    Ruber posee una actitud muy calmada, la cual no es una amenaza muy grave, pero no se sabe que ocurriría si lo alejan de su hermano Andro.

    Por otro lado, Andro está tomando una actitud muy agresiva, y más cuando ha dicho que aborrece a su hermano Ruber por querer parecerse a los humanos. Esto me indica que Andro es el antagonista/villano de esta emocionante historia. Han habido algunas señales sobre su evolución desde que apareció las cuales indicaban su personalidad negativa.

    Estoy seguro que Val quería separarlos desde un principio por temor a la evolución negativa que tomaría Andro al convivir con su hermano. Desgraciadamente eso no se dio, Marino los llevó a vivir con él sin saber la verdadera razón de Val, y no lo culpo. El señor Val ha sido y siempre será un hombre misterioso.

    Una teoría que tengo es que, algo en la programación de Andro le indicaba que su hermano le daba acceso a su personalidad negativa, y por esa razón incitó a Marino a ayudarlo con Ruber. Así su personalidad lograría cambiar, permitiéndole escoger entre lo bueno y lo malo, obviamente, escogió el lado malo.

    Quizás fue un error en su programación, y es muy posible que Val habría querido reparar el daño, pero lamentablemente su vida no le alcanzó y por eso tomó como prevención separarlos. O era eso o quizás la inteligencia de Andro estaba ya muy avanzada y le era imposible reparar el deño, incluso para Val siendo su creador.

    Está claro que Ruber al no aceptar su verdadero nombre como Andro. Val decidió crear otro con el nombre Andro en su programación. Sin embargo, aun no sabemos qué lo llevó a crear un segundo androide sólo para llamarlo así.

    Veremos que sorpresas y misterios nos deparan los próximos capítulos.

    Saludos y hasta lo próxima. Nos vemos
     
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  14.  
    Borealis Spiral

    Borealis Spiral Fanático Comentarista destacado

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    ¡Quíubole! Pues aquí yo otra vez a ponerme al día con todo lo que tengo, pero perdona si mis comentarios terminan siendo chafas, como que sí quiero leer, pero no tanto comentar xD ¡En fin!

    Me gustaron los dos capítulos. La entrevista que les hizo Evelina a ambos chicos fue genial y sin duda quedó claro lo diferentes que son el uno del otro por sus respuestas. Que Andro le contara esa pequeña historia a Marino sobre Klaus me sorprendió y confundió. No sabía si tomarla como verdadera o no porque, primero, no sé si hasta el momento Andro ha mentido deliberadamente, ¿sabes? Quizás pueda hacerlo, pero por lo que he visto hasta ahora, me lo imagino demasiado demasiado honesto como inventarse una historia semejante, por lo que soy de la idea popular de que quizás tenía información falsa o mezclada con todo el pasado de Klaus.

    Y de hecho, el último capítulo me indica que es así, que hubo una mezcla de varias cosas de su pasado. Primero, conocer su amistad con Belirio (los destinados a morir siempre morirán, ¿eh? xD Okey no). El hecho de que ambos fueran tan diferentes entre sí y aun así se llevaran tan bien me da un aire de la relación que llevan Ruber y Andro. Lo mismo, ahora sé que planeando "revivir" a Belirio al crear un androide en su honor fue lo que animó a Klaus a comenzar su proyecto. No obstante, quedaba la incógnita de por qué, de tener los planos de un robot joven, pasó al de niños. Y creo que Kevin es la respuesta a eso y algo me dice que este hijo adoptado de Val también murió de una mala manera y en su nombre también optó por crear a un androide más, pero como no tenía demasiado presupuesto, entonces el original de Bel también lo redujo de tamaño y así nacieron Ruber y Andro. Esa es mi teoría.

    Interesante. Aquí la cuestión es saber por qué Klaus quería que ambos gemelos quedaran separados y si en verdad la compañía del otro les hace daño. Me pregunto también cuál es el propósito de Ruber que lo tiene tan guardado y cuál hubiese sido el propósito de Andro y que no se le dio. Seguro que de tener uno, habría alguna diferencia en su actual comportamiento indiferente... o quién sabe. También, sacado de la manga o no, el caso es que Fabián ya sabe de ellos y si los descubre, oh vaya, la que se armará. Creo que vistos acorralados entre la espada y la pared, esos niños pueden ser realmente peligrosos, sobre todo Andro que es como que el que no se detendría a pensar en atacar a otro en defensa propia, por lo que, por un motivo, creo que el antagonista/villano es en realidad Fabián xD

    Pero habrá que ver. Dije que no comentaría tanto y terminé dejando un testamento ¬¬ Meh. Me despido esperando el próximo (próximos) capítulos. Te cuidas.

    Hasta otra.
     
    Última edición: 4 Noviembre 2017
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  15. Threadmarks: Capítulo 12
     
    Kay Greenwish

    Kay Greenwish Let's go home Comentarista empedernido

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    Bueno, después de tanto tiempo, vuelvo a retomar la historia, no creo que deba abandonarla aún cuando prácticamente estamos a su final. En fin, gracias a mastermystery, Reydelaperdicion, Zurel y Borealis Spiral por los comentarios.

    Capítulo 12

    Aquel día era uno de esos tantos en que el orfanato era visitado por Klaus Val. La ahora directora María Dolores se acercaba a donde el moreno había tomado asiento, llevándole una taza de café. Se lo entregó y luego dispuso a tomar asiento.

    ¿Cómo te va en el hospital? —preguntó la mujer después de darle un sorbo a la bebida caliente.

    Bien. —contestó aunque su respuesta indicó que lo hizo solo cortesía. Dolores, conociéndolo como si fuese su propio hijo, sabía que no le gustaba hablar del tema, por ello no insistió y cambiando de tema, preguntó como estaban sus padres.

    Ambos se enfrascaron en una plática banal. Hablando de la cotidianidad, de los días, de los logros y de las metas.Aquellos ojos oscuros, reflejando la misma nostalgia, recorrieron la sala de esperar y recuerdos; algunos amargos pero otros tantos felices, vinieron a él, rememorando sus días de antaño.

    A pesar de todo, no puedo dejar de ver este lugar como mi hogar. Me embargan los deseos de venir aquí.

    La directora observó lo que él observaba.

    Siempre serás bienvenido mientras siga en pie.

    Klaus se levantó una vez que vio la hora, ya era tarde y tenía que regresar, aunque nadie lo esperaba en casa más que su solitario estancia de trabajo, pero no quería importunar más. Sin embargo, Dolores lo invitó a quedarse para la comida, no tardarían en dar la hora.

    Y en una de esas, ambos adultos divisaron la figura de un niño pasar con rapidez la sala, dirección a las escaleras que conducían a los cuartos de los varones.

    Oye, Kevin, ven acá—se apresuró a llamar la directora La mujer se disponía a nombrarlo una vez más cuando el nombrado se asomó a la sala, no digo nada. Y entonces la mirada del jovencito y la de Klaus se cruzaron.

    Válgame, muchacho, ¿pero dónde te metes a jugar que siempre terminas todo sucio y enlodado? —dijo la mujer al ver al niño con las ropas sucias, se acercó a él y se sorprendió al ver tanto los pantalones rotos de una rodilla como la camisa rasgada de una manga—. Mírate, esa camisa estaba semi nueva y ya la has roto —suspiró—. Anda, vete a bañar que en una hora vamos a servir la comida.

    Asintiendo y sin decir palabra alguna se fue de allí.

    Ese muchacho siempre se la pasa todo el día afuera. A veces no sé que hacer con él. No me a dado problemas graves pero, hay días en que me preocupa. Un día no regresó a la hora establecida y tuvimos que salir a buscarlo porque estaba anocheciendo, estos niños de hoy son más rebeldes. Pero bueno, son niños.

    Klaus miró con detenimiento el lugar donde desapareció Kevin, quizá solo él pudo comprender una realidad que los jóvenes ojos reflejaron; un sentimiento que comprendía a la perfección.


    ***​


    —¿A dicho “era”? —dijo Marino, asombrado por alguna razón, aunque no debía estarlo, después de todo nunca conoció al tal Kevin. Sin embargo, tomando en cuanta la declaración de la directora, en si la existencia de Kevin era una sorpresa.

    —Así es. Otro golpe duro para Klaus —dijo María Dolores sin mirarlo a los ojos y recordando aquel fatídico día. Volvió la vista al cuadro para mirarlo con melancolía.

    Pensar en eso solo hizo que Marino se cuestionara la verdadera amistad que tuvieron. Hasta ahora era que comenzó a conocerlo mejor. ¿Por qué nunca le comunicó que había adoptado un niño? ¿Qué tenía de malo aquello? Se sintió confuso y decepcionado de que Val no le tuvo la confianza, mas ¿debía sentirse de esa manera? Después de todo, tampoco él hizo mucho para indagar en su pasado.


    —Puedo adivinar lo que has pensado —comentó Dolores al ser testigo de como el invitado cambiaba, tal vez, inconsistentemente la expresión de su rostro—, por qué Klaus lo mantuvo en secreto. Yo una vez se lo pregunté, nunca comprendí su respuesta en realidad. Me dijo que por el momento no deseaba que las personas comenzaran a invadir la privacidad del niño, ya sabes, Klaus era un reconocido científico. Deseaba que . Tal vez no quería que Kevin se estresara, era muy tímido.

    —¿Qué le sucedió? —preguntó con voz calmada y casi dudando en formular la pregunta, pero deseaba saber la historia.

    —Un accidente de coche. En la salida sur de esta salida. Los dos iban de regreso—La mujer sonrió melancólicamente al recordar algo—. Esa tarde, vi al niño mucho más feliz, dibujando una sonrisa.

    Marino escuchó sobre ese terrible accidente. Ocurrió hace poco más de un año. Un accidente automovilístico que había sufrido él, estuvo algunas semanas en el hospital, mas nunca imaginó que en ese . Los medios de comunicación no se hicieron esperar para hablar sobre el tema, aparentemente Val mantuvo en anonimato a Kevin. Posteriormente a ese accidente, a Klaus lo había observado con rostro más sombrío. Marino imaginó que debía ser el cansancio y las secuelas de tal accidente. Hasta ahora comprendió la verdad.


    ***​

    Evelina, con respiración entre cortada, salió corriendo hacia el estacionamiento una vez terminó su jornada laboral. Sin perder tiempo. Afuera era de noche porque la junta se alargó más de lo que quiso. Estaba agotada, tenía los hombros tensos, pero sobre todo, su cansancio era más emocional que físico. En toda la reunión tuvo que obligarse a enfocarse en su discurso y en el trabajo porque la idea de que Fabián descubrió a Ruber y Andro, le rondaba y atormentaba. Ansiosa de que terminara. Ayudándose con la luz que emanaban los postes de luz, llegó hacia su automóvil y nerviosa buscó la llaves en su bolsa.

    —Maldita sea, ¿dónde están? —susurró, temblandole la voz.

    Levantó sus manos y las vio, estas temblaban. Inhaló y exhaló para tranquilizarse. Pegó su frente sobre el vidrio de la puerta. Había vuelto a marcar a Marino cuando se dio un pequeño refrigerio de quince minutos de la reunión, sin embargo, el varón no contestó a su llamada.

    Necesitaba contarle lo sucedido y a él se le ocurría tener apagado su celular. Temía por Fabián, no sabía de lo que era capaz de hacer. Era buen tipo, pero sabía que era del tipo de hombre que viva por su trabajo y que podía hacer lo que fuera para conseguir lo que pensaba era lo mejor para su sección militar. No obstante, más que nada, temía lo que esa gente pudiera hacer si en su poder tenían tecnología como esos androides.

    Tenía una idea. Volvió a buscar sus llaves, estaba vez más concentrada y al encontrarlas abrió la puerta y después de ver a sus lados para cerciorarse de que nadie la estaba vigilando, subió. Una vez adentro, encendió el motor y antes de arrancar, volvió a hacer una llamada.


    ***​

    El pequeño Kevin se encontraba afuera, siempre le gustó observar su alrededor. En una de esas, observó una pequeña rana color verde limón. Intentó agarrarla pero ésta saltó alejándose más y más del muchacho. Por mera reacción, el niño corrió para darle alcance. Se la enseñaría a la señora María Dolores, recordó que una vez le preguntó que animal le gustaba, no le había contestado porque no lo sabía, pero ahora que vio aquella rana, recordó que le gustaban mucho.

    El pequeño anfibio desapareció de su vista cuando la vio saltar hacia abajo al llegar al borde, la altura no era muy alta, pero quizá, deseó hacer lo mismo, se acuclilló y abrazando sus piernas observó hacia abajo. Había perdido la oportunidad de. De nuevo otra cosa había escapado de sus manos. Otra vez se quedaba solo. Estaba apunto de oscurecer y debía regresar al orfanato y pensar en ello solo le inundaba su alma. No le gustaba ese lugar. Aunque debía reconocer que era mejor lugar del que había venido.


    ***​


    —¿Bueno?

    Evelina suspiró al escuchar la voz de unos de los gemelos, le alegró que contestara.

    —¿Eres Andro o Ruber? —indagó ella.

    —Soy Ruber —contestó.

    —Escucha, Ruber, necesito que prestes mucha atención y hagas tal cual te lo indico. Quiero que salgan de esa casa lo más pronto posible.

    —¿Por qué? ¿Sucedió algo?

    —Sí, y si no salen de ahí, tú y tu hermano correrán peligro, ¿lo comprendes? Cuando salgan dirigirse a la salida Norte, y por la ruta 97 ahí hay una gasolinera vacía, manténganse en el local, espérenme en ese lugar por un par de días. No salgan de ahí hasta que Marino o yo vayan a recogerlos, ¿de acuerdo?

    Evelina esperó que Ruber le diera a entender

    —¿Y qué pasa si nunca llegan?

    —Llegaremos. Sí no soy yo, será Marino.



    ***​


    —Mira quien está aquí, la basura del bicolor.

    Kevin se levantó rápidamente al escuchar una voz que le estremeció. Se giró para ver a un chico. Deseó correr, pero él junto con sus compañeros lo rodearon y le impidieron huir, y entonces, recibió un puñetazo en pleno rostro. Cayó al suelo y mientras levantaba su vista, sus ojos se nublaron al escuchar las estruendosas risas de ellos; sus desgarradoras voces le aturdieron.


    —¿Qué sucede? ¿A dónde ibas bicolor?, ¿a caso no quieres jugar con nosotros?

    Y aunque el niño intentó poner de pie, ellos no lo dejaron, lo empujaron de nuevo al suelo.Y comenzaron a burlarse de él mientras se divertían empujándolo de aquí allá como si fuera una especie de balón. ¿Por qué era el centro de atención de todos? ¿Por qué era diferente? ¿Por qué no podía ser feliz? Se había ilusionado de que al estar en ese lugar sería más feliz. Se lo habían prometido los adultos. Vivió en un infierno y fue a parar en otro.


    Con un último golpe, él rodó hasta abajo de la cuesta y entre quejidos y aquellas risas burlonas le aturdieron; las burlas constantes de su aspecto. De su físico.


    Vio al indefenso anfibio no muy lejos de donde había caído, deseó agarrarlo, pero desistió. Continuaba ahí, observando detenidamente, lo que le pasó; un testigo silencioso. Su corazón se llenó de una gran rabia, tomó una rama y con ella en mano, lentamente se acercó al anfibio y al ver que se mantenía arrinconado a un lado de la piedra, la atravesó por la mitad, y al ver como el animal se retorcía en su lugar hasta que no tuvo más fuerzas para seguir haciéndolo, Kevin encontró un poco de paz.

    Una satisfacción fugaz que desapareciendo dejo en su lugar algunas lágrimas salir de sus ojos y lloró en silencio la muerte del anfibio porque a pesar de haberse sentido mejor, sabía que había hecho algo malo y que aquella ranita no mereció tal destino. Pero, él tampoco merecía el trato que ellos le daban. Por esos segundos, él se convirtió en ellos y la ranita en él. No le gustó, pero a la vez sí.


    Sus sentimientos eran un caos y él deseó ser alguien más.
     
    Última edición: 16 Febrero 2018
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    mastermystery

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    Se nota que Klaus era muy reservado ya que pudo ocultar el hecho de que adopto un niño y su fallecimiento del conocimiento público , aunque es raro que se lo ocultara a Evelina ¿No confiaba en que ocultaria el secreto?, también me gusto saber mas de Kevin el cúal se nota que tuvo un gran impacto en Val y por eso diseño a Andro y Ruber con su aspecto , ademas viendo el comportamiento algo psicópata que tenia Kevin producto del bullying que sufria , noto que el mas parecido en comportamiento a el es Andro de los dos ¿Sera que Val creo su inteligencia artificial en base a la mentalidad del verdadero Kevin?.Ya veremos que sorpresas nos deparan los próximos capítulos.
     
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    Zurel

    Zurel Camino a la Supremacía

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    Me alegra saber un poco sobre la vida de Kevin. Lo que me resulta curioso del comportamiento psicópata de Kevin es si Val era consciente de ello. Porque de ser así, me resulta muy extraño y hasta coincidencia el comportamiento de Andro, porque si Val era consciente de eso, ¿por qué creó a Andro con ese patrón de personalidad sabiendo que se volvería una amenaza en el futuro? ¿Acaso esa era la razón por la que no debían separarse ambos androides? ¿Porque ambos se complementaban entre sí como una misma inteligencia?

    Uff... tengo demasiadas preguntas que mejor me las guardo para después, nos vemos en los próximos capítulos, espero que la inspiración no te deje por al menos una temporada, saludos.
     
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  18.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

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    Hola.Este capítulo me gustó, y sentí que terminó muy rápido. Se pudo ver un poco más sobre como era la vida de Kevin en el orfanato, y creo que Klaus sintió algo de pena por él y fue por eso que decidió adoptarlo. Seguro llegó a quererlo mucho y su muerte le habrá dado un duro golpe, que fue lo que llevó a crear a los androides.

    Creo que Andro y Ruber comparten parte de su personalidad. Cuando Maria Dolores dijo que un día salió y no volvió hasta tarde, me hizo recordar a Ruber. Y ver lo que le hizo a la rana me hace acordar a Andro.

    Probablemente Klaus intentara separar en dos algunos aspectos de su personalidad y fue por eso que Andro y Ruber son diferentes en varios sentidos. Aunque sigo sin entender por qué no pueden estar totalmente solos, por qué Andro dijo que sería tonto separarlos, y por qué Klaus asignó uno a Marino y otro a Evelina. Supongo que se verá dentro de poco, pues faltan pocos capítulos para el final.

    Me gustaría saber exactamente que es lo que haría Fabián si descubriera a los androides, pero si Evel está preocupada, no creo que sea algo bueno.

    Vi algunas palabras pegadas, pero eso no es algo tan grave. Sí voy a marcarte esto.

    Ahí, iría "Ha" dado a que es conjugación del verbo hacer. Igual fue el único error que noté.

    Eso será todo. Hasta el próximo capítulo.
     
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  19. Threadmarks: Capítulo 13
     
    Kay Greenwish

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    Drama
    Total de capítulos:
    14
     
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    Advertencia:
    Puede que este capítulo tenga una escena que pueda dañar la sensibilidad de algunos lectores, por lo que se recomienza discreción.



    Capítulo 13


    Ruber colgó el teléfono, decidido a acatar con la orden de la señorita Evelina. Pero primero, se dirigió al cuarto de Marino, tomó la laptop que el dueño utilizaba para hacer algunos trabajos en casa, e ingresando a ella, ubicó la dirección que le dijo Knoop. Deseó preguntarle más cosas, mas la forma en la que le indicó que debían escapar le pareció más que suficiente para razonar que debían de salir cuanto antes de esa casa.

    Ya era tarde, eran las nueve de la noche y el único ruido que se escuchaba era el alboroto que generaba la televisión. Andro, desde la sala, se mantenía viéndola. Era inscribible que tal cosa pudiera mantenerlo tan calmado y en silencio. Pero era mejor así. Después de comprobar la dirección, se dirigió a la sala.

    —Andro, tenemos que salir de aquí.

    —¿Por qué? —preguntó no muy contesto de escuchar eso. No dejaba de prestar atención al programa.

    —Porque la señorita Evel nos dijo que lo hiciéramos. Debemos irnos lejos.

    —¿Por qué? —continuó preguntando —Y luego lo miró cuando pasó un anuncio, esperando una respuesta que lo satisficiera. Ruber no lo sabía, pero Andro se sentía a gusto allí, así que no deseaba irse a otro lugar. ¿Por qué irse si apenas habían llegado?

    —Porque fue una orden —terminó contestando.

    —Tal vez al final se dieron cuenta que es difícil lidiar con nosotros... —Volvió a mirar a su hermano—, o mejor dicho, lidiar conmigo y se quieren deshacer de mí.

    —No digas eso. No tienes fundamentos para decir eso.

    —¿Y tú sí para decir eso? Tú no sabes nada, Ruber —Andro frunció el ceño, molesto, irritado, un poco de todo.

    Era sorprendente como cada día que pasaba con Andro, Ruber se daba cuenta que cuando hablaba con él, era como si estuviera escuchando a su padre, siempre sabía que decir. Siempre sabía que responder.

    —Quizá no, pero tú tampoco. Acabas de despertar y...

    —Anda tú, si que eres tondo, ¿verdad? —Lo interrumpió Andro. Si estuviera con animo de reír, lo hubiera hecho, pero no lo estaba—. Mi padre era un genio, pero parece que cometió un error garrafal contigo; eres un defecto.

    Ruber intentaría razonar con su hermano, sin embrago, desistió porque algo llamó su atención, giró el rostro hacia la entrada principal, la miró con detenimiento.

    —Se acerca alguien. No son los pasos de Marino, tampoco de Evel, ni de ningún vecino —dijo, prestando atención—. Son dos… no tres personas.

    Desconocía lo que estaba sucediendo, pero tal vez era la razón por la que Evelina les dijo que escaparan. Corrían peligro. ¿Vendrían a separarlos? No. No debía ser así, ambos necesitaban estar juntos; sin Andro, Ruber no hubiera nacido. Sin Ruber, Andro no puede vivir. Vio de reojo como Andro se ponía de pie con la intención de dirigirse a la puerta. Debía detenerlo. Debían huir lejos.

    —Andro —Ruber miró a su hermano, tomándolo del brazo para detener sus pasos—, no hagas ninguna locura.

    —No me vas a decir que tienes miedo —dijo Andro con seriedad mientras se soltaba del agarre de él.


    ***​


    Evelina iba a arrancar el carro para irse cuando un fuerte golpe hizo que soltara un grito y se sobresaltara en el asiento. Con el corazón en la mano observó la figura de un hombre asomándose por la ventana de la puerta del copiloto. Éste abrió la puerta sin más y se sentó como si lo hubieran estado esperando.

    —Fabián —Fue lo único que ella atinó a decir, sin dejar de mirar como se acomodaba en el asiento.

    Olvidó completamente cerrar las puertas con seguro. En realidad, no tenía esa costumbre. Por el contrario, el hombre la miró.

    —Debo admitir que el día en que te vi en casa de Klaus Val —habló—, me sorprendió y me pregunté porque estaba en ese sitio —Y quiso añadir el "con alguien más" pero no lo hizo porque no era necesario en ese momento—: Como te mencioné, en el sótano encontramos una especie de cápsula, sin embargo, no había evidencia o documentos que explicaran para que funcionaba cuando había planos de todo lo demás. Me intrigó saber porque aquel científico había construido algo que parecía no tener una función. No, eso no tenía lógica, debía o debió tener una función, pero ¿cuál era esa función? Cuando fui a tu oficina, te invite a comer con la intención de hacerte preguntas sutiles sobre el tema pues pensé que quizás sabrías algo.

    —¿A dónde quieres llegar con eso? —preguntó ella al perder el hilo de la conversación.

    —Que tarde o temprano iba a saber. Fue mera coincidencia que haya visto esas notas, pero por si solo, eso no me indicó que en verdad existiera un robot. ¿Sabes qué fue? El nombre de Andro. Por qué sabes, entre el montón de papeleo en aquel sótano, en una carpeta encontré el dibujo de un niño, lo sé, es extraño, pero era el dibujo de un robot, por lo menos así lo explicaba las palabras "robot", al lado de un nombre peculiar; "El robot Andro". En la parte superior decía: "De Kevin, para papá."

    —¿Kevin? —interrogó ella, estando más perdida que un barco a la deriva.

    —Así es. Me apreció muy extraño ese nombre, así que lo investigué y me tomó por sorpresa encontrarme que Val adoptó a un niño con ese nombre. Sabes, después releí el accidente que tuvo; al parecer Val no estaba solo en el auto.

    —¿Kevin estaban con él? —preguntó impresionada.

    —Al parecer. Aunque no estoy seguro, pero supongamos que así fue, eso explicaría porqué él creo un robot.

    —Kevin... ¿él murió?

    —Eso no lo sé. No hay información de eso. Klaus tenía una fortuna así que puede que con ella haya hecho que los medios de comunicación no dijeran nada sobre el asunto.

    —¿Por qué me estas contando esto? —preguntó interesada.

    —Pensé que quizás no lo sabrías. Evel, ¿podrías decirme donde lo tienes oculto? ¿En tu casa o en la de Marino White?

    Era evidente que Fumero ya estaba al tanto de todo, no había perdido su tiempo esa tarde y había investigado hasta a Marino. Por el contrario, el varón, al notar que ella no hablaría, continuó:

    —Sé que no me dirás nada por eso he mandado a un par de hombres a ambos hogares. Pero quise saber si cooperarías conmigo. Si no están en ninguno de esos dos lugares y no me me dices, tendré que acudir a otra clase de medidas.

    —Hablando hipotéticamente que Klaus creara una inteligencia artificial —habló ella al ver que el hombre estaba dispuesto a salir. Obviamente, él puso toda la atención posible—, y que está rondando por la ciudad, ¿qué haría la militar con eso?

    —Solo la utilizaría para el bien de la humanidad. Después de todo, las cosas que ahora son cotidianas se crearon en el ejercito, ¿no? Le daremos un buen uso.

    —Bien. Te creo. Pero, lo estuve pensando y mi verdadera preocupación, y seguro para el difunto creador, es que el gobierno de otros países se enteren de esa tecnología. Me imagino el gran escándalo que se armará y caos que pueda ocurrir en el mundo. Es posible que muchas personas estén a favor de una inteligencia artificial pues eso indicara que la humanidad está avanzando hacia el futuro, pero otras tantas no; las calles se llenaran de miedo, de huelgas e ignorancia. Klaus debió saberlo y por esa razón lo mantuvo en secreto. "La humanidad todavía está lejos de aceptar una inteligencia artificial tan avanzada."

    Era cierto que existían modelos de robot con apariencia humana, con suficiente inteligencia, pero todavía existía un algo que los diferenciaba de los humanos; se podía notar a la hora de verlos, de escucharlos y de hablar con ellos. Aquellas cosas eran simplemente un robot con apariencia de humano. Una vida artificial que emulaba la real. Con aquellos dos no. Ellos eran literalmente la misma imagen de niños reales. No existía diferencia cuando los escuchabas, los veías o hablaban. Solo existía el hecho de que eran robots.

    —Comprendo tu preocupación, Evel, pero te… —Fabían dejo de hablar cuando escuchó su teléfono, contestó inmediatamente—. ¿Qué pasó?

    —“Comandante”—A Fabían le pareció escucharlo con voz entrecortada—, “el robot, son dos y gemelos. Nos atacó uno de ellos… y escaparon”.

    —¿¡Qué, cómo sucedió eso!? ¿¡Están todos bien?!

    —“Sí, mis compañeros están inconscientes, pero creo que no graves. Son peligrosos...”

    Evel se puso nerviosa, no supo de lo que hablaba pero el rostro del varón decía todo. Al colgar, el militar miró a la mujer.

    —Dime, Evel —dijo —, ¿estás segura que no son peligrosos?

    Dudó en responder un “No”, pero a su mente llegó Andro. A su vez, sin esperar a que ella respondiera, Fabían bajó del auto, y antes de que se retirara se volvió una última vez a ella.

    —Si son un peligro, me dispondré a exterminarlos —Le aseguró—. Uno de ellos atacó a mis hombres. Llamaré inmediatamente a una ambulancia hacia la residencia White —Y cerrándola puerta tras de sí, se marchó.

    Evelina arrancó inmediatamente el carro. Antes de ir a buscarlos, se dirigió primero a un lugar. En el viaje se planteó las últimas palabras de Fabián, y si en verdad lo mejor era que estuvieran bajo vigilancia. Detuvo el auto cerca de la playa, se bajó y caminó hacia el muelle. Y antes de llegar a la orilla del mar, contestó inmediatamente el celular al recibir la tan deseada llamada de White.

    —¿Me has estado llamando?

    —Marino, al fin contestas —No evitó ponerse contenta la escucharlo, sus ojos se humedecieron. Le era reconfortante su voz.

    —Siento no responder, estuve en un lugar sin cobertura. Y apenas me dio tiempo de marcarte —sonó preocupado. No fue necesario preguntar que había sucedido porque ella se apresuró a contarle todo lo sucedido. A su vez, Marino le contó lo que descubrió con la señora María Dolores y la señora Val.

    —Iré inmediatamente a esa gasolinera. Espero que estén ahí.

    —Marino… antes de que cuelgues, ten mucho cuidado y si crees que tu vida corre peligro, déjalos.

    Estaba preocupa porque Marino llegara a interponerse en la caza de Fabián y que al final el pagara las consecuencias. No deseaba que le pasara nada grave. Marino comprendió los sentimientos de ella, pero no dijo nada porque no estaba de acuerdo en ellos. Colgó. Evelina miró por unos segundos el celular. De la bolsa sacó el USB que sacó de la caja fuerte. Para su desgracia, no pudo analizar minuciosamente lo que contenía. Miró hacia el horizonte, y arrojó con todas sus fuerzas la USB al mar para que se perdiera en el fondo.

    "No estoy segura si hice lo correcto o si mi interpretación fue mala, Klaus, pero no quiero que esto caiga en las manos equivocadas."


    ***​

    Él ya conocía esa mirada.

    Klaus tenía nueve años cuando llegó a ese orfanato. A sus padres se les retiró la patria potestad de él porque no estaban viviendo en condiciones adecuadas para la crianza de un niño, negligencia y ser un mal ejemplo para él. Sus progenitores, además de ser todavía jóvenes, se les condenó un par de años en la cárcel por haber cometido un delito menor. Una joven María Dolores lo había recibido con una gentil sonrisa y si no fuera porque era muy serio y no sabía como demostrar sus sentimientos, él también la hubiera devuelto. Fue ella quien le dio un pequeño tour. El lugar era grande. Quizá vivir allí sería mejor que en su antiguo hogar, aunque la verdad nunca le importó. Klaus solía pasar de sus padres y solo deseaba estar en cualquier sitio tranquilo donde pudiera leer y estudiar.

    Dos días después de llegar al centro de acogida de menores, Klaus decidió caminar y anduvo en uno de los tantos pasillos y fue entonces que desde un habitación escuchó el ruido de varias cosas cayendo al piso y el hablar de algunas voces, acercándose con curiosidad se sorprendió de ver a dos adolescentes salir a toda prisa de aquella alcoba, casi chocaron con él.

    ¿Qué miras? —dijo uno de ellos con tono de voz molesto a la vez que le lanzó una mirada seria y salió corriendo, detrás suyo el otro.

    No te metas en donde no te importa, listillo —comentó otro amenazante.

    Klaus volvió la vista a la puerta, estaba dispuesto a dar la vuelta para retirarse, sin embargo algo lo retuvo, el llanto silencioso de alguien. Juraría que alguien lloraba pues succionaba la nariz. Dio un par de pasos y se asomó por la puerta para ver como un chico de cabellera dorada y de su misma edadse limpiaba las lágrimas mientras recogía del suelo algunas cosas. En realidad, por todo el piso había figuras, cuadernos, lapices, bolsistas, pegamento y demás utensilios, regadas.

    Sin decir nada, suponiendo lo que había pasado, el joven Klaus se acercó y comenzó a recoger aquellos instrumentos.Fue entonces que aquel niño se percató de que había alguien más en la habitación, sorprendido como asustado se irguió y miró a Klaus y fue en ese momento que Klaus observó esos ojos azules llenos de profundo resentimiento.Fue la primera vez que vio esa mirada.

    Aquel joven de apariencia menuda, desvió la vista y la volvió a enfocar a las cosas tiradas. Ninguno dijo nada. No había nada que decir pues los hechos eran evidentes.

    Gracias —agradeció el joven con voz apagada mientras guardaba lo último en el cajón.

    ¿Llevas mucho tiempo viviendo aquí?

    Sí.

    Yo apenas llevo dos días. Todavía no conozco mucho las zonas. Mi nombre es Klaus, ¿y tú?

    Be-belirio.

    Por cierto, ¿tú has dibujado eso? —El moreno miró hacia arriba para ver un dibujo en acuarelas colgado en la pared.

    ¿Te gusta?

    Es bonito, aunque… —Apartó la vista del cuadro para dirigirla a Belirio—, sino estuviera maltratada sería mejor.

    Yo- yo lo rompí y lo tiré a la basura. Fue un impulso, me arrepiento... era muy bonito.

    Belirio era un joven muy sentimental por lo que solía llorar por todo; por lo mismo era molestado, además de que se burlaban de que le gustaba hacer manualidades como pintar; por muchos tiempo fue el centro de atención de burlas, especialmente por los chicos más grandes; aquellos jóvenes que estaban en la etapa de la rebeldía.

    Las amenazas y burlas comenzaron a disminuir desde que Belirio se juntó con Klaus, casi nadie le gustaba meterse con ese último porque , a pesar de ser serio y reservado, su profunda mirada era ya mantener una prudente distancia de él, añadiendo que siempre, Klaus, sabía que responder y que palabras utilizar para avergonzar o ver a los demás como simples personas ignorantes.


    Tal vez la vida de Belirio hubiera caído en la depresión y desesperación sino fuera porque Klaus se convirtió en su fortaleza, en su apoyo. A pesar de ser como la luz y la oscuridad; el agua y el aceite, ambos convirtieron aquellas diferencias en una buena amistad.


    El ángel de negro


    Kevin tuvo una desafortunada infancia. Su madre biológica era una inmigrante, desafortunadamente, a pesar de intentar lo que pudo para conseguir un trabajo decente, ante la desesperación de no conseguir alguno, comenzó a trabajar en las calles por las noches. A cambio de dinero daba su cuerpo. Añadiendo que al conocer a un sinnúmero de clientes, comenzó a consumir drogar; también para darle el aguante que necesitaba para poder mantener su estilo de vida.

    Había quedado embarazada dos veces antes de con Kevin, pero abortaba inmediatamente, no obstante, a su tercer embarazo uno de sus clientes recurrentes le recomendó que no lo hiciera porque tenía contacto con personas que pagarían mucho dinero por acostarse con mujeres embarazadas.

    En esos nueve meses dentro de ella no hubo siquiera quietud, consumiendo drogas, fumando y bebiendo alcohol. Antes de siquiera nacer aquella mujer lo vio solo como un instrumento para ganar más dinero. La humanidad estaba enferma.

    El hijo de aquella mujer creció en un ambiente infernal. A veces siendo testigo de ver como su madre se ganaba el dinero. De vez en cuando ver como recibía golpes de algunos hombres, dejándose, de ver como llegaba a casa borracha y quien recibía la furia de ella era él. Fue maltratado y violado. Y hubiera continuado en aquellas garras de esa distorsionada vida sino fuera porque llegó a salir de ahí. Habían asesinado a su madre. Era evidente que algún día eso ocurriría. Más tarde, vivió un par de semanas en la calle, comiendo basura para poder llenar su estómago vacío, hasta que un buen samaritano lo llevó a un centro de adopción.

    Mas que comenzar a vivir pacíficamente y en un lugar "mejor"; ahora debía lidiar con las burlas que le hacían los demás niños por su apariencia. Comenzó a tener un severo complejo físico.

    —Eres un fenómeno —decían algunos mientras lo apuntaban con el dedo y se reñían a carcajada. Las asistentes los regañaban y les decía que era malo burlarse de los demás y que debían respetar, pero solo eso. Era cosas de niños, pensaban equivocadamente. Y sabiendo aquello, esos niños solo se burlaban de él cuando las asistentes no estaban cerca.

    Le daba vergüenza su aspecto. Intentaba ocultar quien era en realidad. ¿Por qué había nacido así? Se cuestionaba. ¿Por qué no era normal como los demás?

    Tres semanas después, una aparente pareja lo adoptó, solo para volver a entrar a un hogar disfuncional. Volvió a ser maltratado, no le daban de comer y la mujer, a quien se suponía iba a ser el papel de madre, lo zarandeaba cada vez que podía y por cualquier cosa. Lo golpeaban en cualquier parte que no se viera como brazos, cara y cuello. Ellos solo lo querían para recibir el dinero que les daba el gobierno por criarlo. Cuatro meses después volvió a aquel orfanato. Y las burlas se convirtieron en acoso y el golpes.

    Era reservado y se guardaba todo para sí porque no sabía como decirlo, como expresarse. Nadie sabía como se sentía realmente. Un gran odio creció en su interior.

    Kevin era muy joven pero llegó un punto en su vida que pensó que nunca llegaría a conocer la verdadera felicidad. Aborrecía al ser humano y sus conductas. Sus pensamientos cada día iban deteriorándose más y más hasta el punto en que imaginaba el peor de las torturas de aquellos que se burlaban de él.

    Su deseo de ser alguien más incrementaba.

    Pero un buen día, aquella desesperanza se convirtió en un ínfimo rayo de esperanza que pudo iluminar un poquito su oscura existencia cuando lo conoció.

    —¿Qué haces? —Se había acercado Klaus a él. Lo había estado observando, veía como quemaba las hormigas de aquel hormiguero del jardín.

    —Usted es el señor que siempre viene. ¿Vivió aquí? —Fue la respuesta que dijo Kevin.

    —Sí, viví aquí. Ellas sienten dolor también, como tú y yo —A pesar de que el muchacho dejo de quemarlas, se mantuvo en silencio y con la cabeza agachada—. Dime, ¿a ti te gustarían que te hicieran lo mismo?

    —No… pero eso no quita que me lo hagan. Ni que yo se lo haga a ellas.

    —¿Puedes prestarme la lupa? —pidió Klaus. Él lo hizo.

    —¿Sabías que se pueden hacer un sinfín de cosas con esto, además de quemar hormigas?

    —¿Fuego?

    —¿Otra cosa más?

    El niño negó.

    —¿Te gustaría saber que más se puede hacer?

    Asintió. Fue de esa forma en que Kevin se interesó un poco en la ciencia, en las explicaciones, y aquellas charlas y ensayos lo divertían; concentrándose en otros pensamientos para que su mente no pensara en las cosas malas, sino en lo divertido que eran algunos experimentos y lo divertido que la vida podía ofrecer Se encariñó con aquel hombre que con el tiempo lo vio como una figura paterna y por primera vez, en mucho tiempo, el deseo de ser un robot había desaparecido.

    Sin embargo, aquella aparente felicidad sucumbió ante otra tragedia y la peor de las decepciones.
     
    Última edición: 23 Febrero 2018
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    Zurel

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    Por lo visto, todo parece indicar que tanto Belirio como Kevin tuvieron una infancia difícil. Este último fue el que vivió la peor parte, realmente, me ha parecido un pasado bastante trágico a tal punto de que llegué a sentir pena por él.

    Belirio en cambio, sufrió las típicas burlas de los niños problemáticos del orfanato, pero no me pareció tan trágico, sin embargo, eso no quita que sea difícil vivir en una situación así. Me gustó saber un poquito del pasado de ambos, y ahora entiendo cómo van calzando las piezas del rompecabezas.

    Aún hay algunas cosas que no consigo encajar, pero seguro que se aclaran más adelante. Por mientras, estoy preocupado por lo que pueda ocurrir con Ruber y Andro. Estoy seguro que Andro fue uno de los atacantes, eso lo convertirá en una amenaza. Apuesto a que Fabián se encargará de destruirlo, ese hombre es de armas tomar, y me preocupa lo que pueda llegar hacer.

    Según por como pintan las cosas, Ruber será destruido o bien deberá desaparecer del radar de la milicia. Es uno de los que más me preocupan, ya que no tiene esa conducta tan “rebelde” como Andro, lo que lo convierte en un robot “pasivo”. Aunque no creo que los militares piensen igual, después de todo, es lógico el para qué lo quieren.

    Marino por fin aparece, habrá que espera que solución encuentra Eva y él para ayudar a los androides que Klaus creó. Por el momento, eso es todo. Lo único que me queda decir es que fue todo un placer leerte. Abrazos.
     
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