Fantasía Al borde del Cataclismo/La travesía en Norinam.

Tema en 'Novelas' iniciado por Jhosep Zar, 5 Junio 2019.

Cargando...
  1. Threadmarks: Una familia en este hogar
     
    Jhosep Zar

    Jhosep Zar Usuario popular

    Escorpión
    Miembro desde:
    27 Noviembre 2012
    Mensajes:
    635
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Al borde del Cataclismo/La travesía en Norinam.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    12
     
    Palabras:
    5894
    Capítulo 8


    La vieja carroza en la que el veterano Bartrack se había quedado dormido, el joven de otro mundo leía algunos mapas de sus libros de estudios junto a la pequeña quien le ayudaba.

    —Dicen que Arizon es tierra Érfica, pero suelen se rumores; también esta Kandorian, una de las costas más comerciales de Norinam — Sayumi señalaba dichas ubicaciones en el mapa.
    —¿Qué hay de este? — Jhuen marco algo en el mapa que tenía el sello de una calavera.
    —Es Zandaros, es una…
    —Es tierra Demonarck— Looker interrumpió con una voz algo seria —Solían llevar esclavos a esas tierras para explotarlos laboralmente.

    Habían llegado a casa y Looker detuvo el carruaje.

    — Así son los de tu especie Sayumi, unos malditos monstruos.

    No solo era una afirmación, parecía más un insulto hacia la pequeña que se sintió ofendida e inmediatamente decidió alejarse de Jhuen hacia una esquina y quedarse callada.

    Jhuen se molestó ante la actitud del joven sin ojos, parecía que encontraba el momento perfecto para señalar a la pequeña como un monstruo y nada más. Eso lo enfureció tanto que quería discutir con Looker.

    —Deberías despertar a Bartrack — Looker le daba una orden a Sayumi de manera algo molesta mientras bajaba de la carroza — Llévalo a su habitación, yo preparare algo de comer.
    —¡LOOKER!

    Se escuchó el grito que Jhuen deseaba lanzar, pero no fue él quien lo dijo, sino Sayumi quien bajaba de la carroza.

    —Yo no, yo no soy un MONSTRUO.
    —No me vengas con esa basura ahora — respondió de manera fuerte mientras se le acerco— Ustedes malditos, cuantos asesinaron a los nuestros, cuantos mataron porque se les dio la gana, cuantos murieron tratando de protegerte, los Demonarck no son más que escoria que debería desaparecer de este mundo y tu deberías irte con ellos.

    Aquellas palabras lastimaron el corazón de Sayumi, Looker no era diferente de esas personas que desean que ella se desvaneciera del mundo. Quería llorar y esconderse en el cobertizo, pero había algo de lo que ella estaba cansada, y fue entonces que exploto en ira.

    —CÁLLATE — dijo mientras empujo al joven ciego — Tu que sabes de mí, deja de hablar como si me conocieras — volvió a empujarlo mientras lo tiro al suelo y se le aventó encima.

    Jhuen supo que debía hacer algo o de otro modo ambos se harían daño físicamente, entonces cuando decidió bajar de la carroza, Bartrack lo detuvo. El viejo había despertado e inmediatamente agarro con fuerza del brazo al joven dándole a entender que no debía interferir en esa situación.

    —Estoy harta de escucharte decirme eso, no tiene idea de lo que es siempre esconderse porque las personas te tienen miedo, del dolor que se siente cuando te arrojan piedras para que te alejes, tú no entiendes lo que es que todos te odien porque existes, tú no sabes lo que es que la única persona que creías que te amaba, te despreciara como un pedazo de basura.

    Golpeaba el pecho del chico que estaba sobre el suelo mientras decía aquellas palabras; el trató de protegerse y ella mientras más hablaba, comenzaba a golpear menos fuerte. Las palabras del ciego, eran como espinas clavadas en su corazón que le hacían sangran llanto reflejado en lágrimas de sus ojos, lagrimas que caía sobre las mejillas de Looker.

    —Tú fuiste la primera persona que me aceptó tal y como soy, y eso me hizo muy feliz — Sayumi sostuvo de las mejillas a su amigo—Si es verdad que te hicieron esto por mi culpa y …lo lamento mucho… EN VERDAD LO LAMENTO.

    Finalmente libero parte de su dolor de su corazón, tanto que derramo más lágrimas de las que había derramado hace mucho tiempo.

    —¿Por qué? ¿Porque te disculpas? — pregunto el joven quien sostuvo las manos de la pequeña mientras la banda en sus ojos comenzaba a empaparse de lo que parecían ser sus propias lagrimas —¿Porque una Demonarck se disculpa conmigo? ¿Porque estas llorando?
    —Si no soy honesta conmigo y con los demás nunca podre pedirte disculpas de forma apropiada, por eso te pido que me perdones por lo que hice.

    Sayumi sin dejar de llorar se quitó encima del chico en inmediatamente ingreso a casa. Looker tirado en el suelo, cubrió las lágrimas en su pañuelo que comenzaba a humedecerse más por no tener fuerzas de aguatar el dolor que traía encima con un enorme nudo en la garganta.

    —¿Que acaba de pasar? — Jhuen estaba algo preocupado por la situación.
    —Creo que acaban de dar un paso — dijo Bartrack con una sonrisa —Es la primera vez que los veo discutir y también la primera vez que los veo ser honestos el uno con el otro.

    Quizás Bartrack tenía razón, Looker y Sayumi tenían algo que resolver y era algo que no lo habían intentado hace mucho, llorar y pedir disculpas podría ser la clave para empezar de nuevo aquella amistad que no pudo crecer entre ellos; eso era lo que Jhuen pensaba y lo hacía estar tranquilo. Bajaron las cosas de la carroza y decidieron tomar un leve descanso en casa.


    La noche había llegado y mientras Looker quien no había dicho ni una sola palabra desde que regresaron, se dedicaba a preparar la cena. Sayumi tampoco había hablado y únicamente se limitó a observar como Bartrack le hacia una explicación a Jhuen acerca de su poder mágico.

    —Pase toda la noche analizando los químicos y las propiedades de las plantas, pero los elementos que más me ayudaron fueron estas cosas — le mostro algunas de los medicamentos de Hana — la cantidad de elementos que poseen son grandiosas, copie sus compuestos químicos, calcio anhidro, almidón pre gelatinizado, croscarmelosa de sodio, y muchos más que aún no logro memorizar sus nombres, pero el elemento principal fue la sangre de Sayumi.
    —He estado pensando que la habilidad de Sayumi posee es un acelerado proceso de reparación celular, ¿Eso está en su sangre?

    La conversación llamo la atención de la pequeña.

    —Su sangre es la clave, me ha tomado mucho tiempo descifrar el funcionamiento de su magia, así que recree la misma usando medicinas, llegue a fabricar pócimas incompletas y tu ciencia la perfecciono, por fin logre lo que tanto había esperado.
    —¿Quiere decir que puede curar cualquier enfermedad? —dijo algo ilusionado.
    —No, eso sigue siendo imposible — Respondió con honestidad —Necesitaría magia pura para lograrlo y esa dichosa magia desapareció hace mucho de este mundo.
    —Quiere decir que solo puede con enfermedades que solo la medicina puede combatir.
    —Aún estoy experimentando con algunas cosas para mejorar.
    —Se oye bien de todas formas, pero es hora de la cena — decía un Looker un tanto serio quien sostenía un cucharon de madera.

    Después de algunos minutos terminaron la cena, Bartrack inmediatamente decidió trabajar para crear más medicinas mientras le pedía ayuda a Jhuen. Looker como siempre decidió limpiar la mesa y lavar algunos trastes mientras Sayumi observaba en silencio.

    Paso su tiempo evitando hablar con el chico, especulaba que estaba molesto y que talvez ahora la odiaba, eso le preocupaba mucho. Dejo esos pensamientos cuando escucho un ruido, Looker había aventado un par de copas al suelo.

    —Rayos — el chico golpeaba el suelo para buscar los objetos.

    Con su eco localización agarro uno de ellos y cuando estaba a punto de recoger el otro se dio cuenta de que Sayumi estaba cerca de él.

    —¿Quieres que te ayude? — pregunto con cierta inseguridad.
    —No necesito tu ayuda para esto — le quitó el vaso e inmediatamente agarro una cubeta de madera vacía.

    Sayumi sintió rechazo nuevamente y como siempre le dolió; quizás Looker jamás la perdonaría y tendría que vivir con eso. Comenzó a alejarse.

    —Si quiere ayudarme, tráeme algo de agua —dijo el joven ciego y la pequeña se detuvo — Luego seca algunos cubiertos, hay unas mantas cerca del lavadero.

    Sayumi vio la cubeta e inmediatamente la tomó con una pequeña sonrisa.

    —Claro, traeré agua de inmediato — decía mientras Salí de casa.

    El chico no pudo ver esa expresión en Sayumi, solo sintió que había algo de felicidad en ella ya que era la primera vez que su voz no se escuchaba como si estuviera triste, ella había cambiado un poco y parecía ser agradable que eso hubiera sucedido.

    Looker lavo sus implementos de comida mientras Sayumi los secaba y los colocaba en orden, ningunos dijo alguna palabra; parecía que no había odio ni rencor entre los dos.

    Después de un par de horas el sueño recayó sobre todos, Jhuen descansaba algo intranquilo en el viejo sofá donde reposaba.

    —Sigue siendo imposible — susurro mirando el viejo techo.

    Trato de dormir cuando escucho los pasos de Looker se acercó a Sayumi quien dormía en una esquina cubierta con algunas delgadas mantas que fueron levantadas por el joven ciego, que en su lugar dejo una cobija más gruesa y limpias. Decidió salir de la habitación y Jhuen quien tenía poco sueño, vio con una sonrisa lo que el joven había hecho por la pequeña.


    A la mañana siguiente de la misma forma se dirigieron a al barrio donde la mujer panda y su esposo oso junto con algunas pocas personas los esperaban. Al llegar al lugar Bartrack fue informado que algunas familias de la zona tenia los mismos síntomas de la enfermedad que Jhuen denominaba como Legionella.

    Al escuchar lo sucedido Jhuen decidió inspeccionar el lago y los riachuelos cercanos al pueblo y efectivamente su teoría era cierta, la gran parte del lago estaba contaminada, lo dedujo al ver que algunos canales de la ciudad conectaban con el lago. Era bastante natural que los habitantes del lugar se enfermaran por bacterias en las aguas.

    Bartrack acepto la solicitud de algunas personas mitad bestia de la zona y fue de casa en casa curando efectivamente las enfermedades sin fallo alguno y recibiendo su pago respectivo. Los pacientes estaban realmente felices por su recuperación junto a sus familias, estaban tan agradecidos con Bartrack que aparte de la recompensa algunos de manera muy amable regalaron algunos alimentos y ropajes sencillos, Bartrack no tenía más remedio que aceptar, después de todo las personas en esa ciudad comenzaban a recuperar la fe que habían perdido hace mucho.

    Después de pasar medio día en esa zona, un colega le informo que había algunas personas por varias zonas de la ciudad que necesitan algunas medicinas, era un compañero mercader que compraba plantas y que estaba pendiente de las personas enfermas del pueblo, Bartrack le dio algo de dinero a cambio de las direcciones de cada paciente. Pasaron todo el día visitando varias cosas y curando enfermedades de distintos tipos que el chico universitario alcanzaba a reconocer, gripe, migraña o dolores estomacales; hacía su trabajo dando recomendaciones sobre los alimentos que podían ingerir y sobre los riesgos a evitar para empeorarse.


    El sol se ocultaría dentro de poco y tanto Bartrack como Jhuen estaban cansados por haber atendido a muchos clientes. El joven se encontró con algunos casos como diabetes, asma, caries y eso le hizo entender que, a pesar de tener cuerpos animales, las enfermedades comunes en humanos se presentaban de manera natural.

    —Increíble — Bartrack deslumbró su bolsa de dinero que se encontraba más llena que nunca — Hay que ir a casa y guardar esto — les decía a sus compañeros quienes guardaban el equipaje en la carroza.
    —Disculpe, necesito ayuda — un hombre con escamas de lagarto se acercaba y parecía muy preocupado.

    Bartrack y los demás decidieron atender al pedido de ayuda e inmediatamente se adentraron en una vivienda algo vieja, allí se encontraba un hombre con pelaje y aspecto de mapache, recostado en cama. El paciente estaba algo delgado y parecía tener severas nauseas.

    —¡Lleva mucho tiempo así y está empeorando! — dijo el hombre reptil mientras su compañero parecía tener mucho dolor estomacal.
    —Universitario, ven aquí — Bartrack le decía a Jhuen quien se acercó y comenzó a observar la herida del paciente.

    Jhuen aún no se acostumbraba mucho a las personas con pelaje, tanto que había mantenido sus distancias de todos los pacientes que Bartrack había atendido, aunque ser médico era su aspiración sabia esta clase de cosas era lo que le esperaba. Miro detenidamente al paciente si y su desnutrición era una clave.

    — Su amigo antes de adelgazar, ¿Comía con normalidad?
    —No, durante varias semanas no toleraba la comida, y vomitaba los alimentos, tiene náuseas y le duele mucho el estómago.

    Jhuen pensó por un momento y llego a una conclusión nada favorable.

    — ¡Podría ser adenocarcinoma!
    —Es una enfermedad del estómago — dijo Bartrack — algo llamado cáncer, lo recuerdo de tus libros.
    —Si ese es el caso… podría ser un tumor cancerígeno, su desnutrición es bastante clara, la enfermedad ya debe estar muy avanzada —Jhuen estaba preocupado — Lo que le enseñe no puede curar algo como esto.
    —¿La medicina del tío no puede hacerlo? — Pregunto Looker.
    —Lo que puedo hacer es potenciar los antibióticos para que destruyan de manera acelerada los virus y bacterias del cuerpo —el medico se sentía presionado —El tumor de su cuerpo no es un virus sino un fallo en sus tejidos digestivos, si lo intento solo lo mataría en el proceso.
    —Existe la posibilidad de operarlo — Jhuen intervino — pero no sobreviviría a la operación, no hay nada que podamos hacer.

    Tras decir eso, el hombre lagarto y los demás reaccionaron atónitos ante las palabras del chico quien sintió un amargo sabor de boca al decir eso. Dar malas noticias le hacía sentir verdaderamente de lo peor.

    El hechicero miro sus frascos de medicinas mientras pensaba un poco, entonces dirigió su mirada a Sayumi quien mostraba preocupación y tristeza.

    —Hay que intentarlo — Bartrack ll amo la atención de Sayumi y ella se le acerco —Recuerdas lo que te dije, que usaría tus habilidades para mi benéfico, te necesito ahora, voy a lastimarte un poco así que quiero que confíes en mí.

    La pequeña miro como Bartrack sacó una navaja de la mochila, le recordaba cuando solía extraerle sangre para sus medicinas y esta no era la excepción, iba a lastimarla y eso la asusto. La mirada de Bartrack no era la misma que tenía cuando solía hacer aquello en el pasado, se veía algo preocupado y a la vez incitaba a que confiara un poco en él. Sayumi comprendió que si también podía ser de ayuda lo haría.

    El viejo y la pequeña se acercaron al paciente, ella siguió las indicaciones de Bartrack mientras él bebió una de sus pociones, sostuvo el cuchillo y corto la mano de Sayumi provocándole dolor, coloco la mano ensangrentadas sobre el estómago del paciente. El hechicero agarro fuertemente del brazo a Sayumi y la del enfermo mientras recito algunas palabras. Las marcas en su cuerpo se iluminaron más que nunca, Sayumi sintió algo de dolor en su herida que comenzó a dolor mientras se cicatrizaba, a su vez el paciente también siento una fuerte molestia estomacal que se aligeraban poco a poco hasta que el dolor se aligeraba. La herida de Sayumi se cerró y Bartrack se desmayó.

    —¡Oiga!, ¡¿Se encuentra bien?!— Jhuen algo asustando trato de levantarlo del suelo y él se veía realmente agitado.
    —Es… un hechizo… muy difícil de realizar —Respiraba de manera jadeante mientras trataba de tranquilizarse.

    Bartrack se sentó en el suelo mientras Looker le daba algo de agua fresca. Decidieron tranquilizarse mientras la situación se calmaba. Al cabo de varios minutos Bartrack se encontraba un poco mejor que decidió revisar al paciente. Uso las pocas fuerzas que le quedaban para usar su magia y verificar el cuerpo del paciente con los campos cuánticos. Jhuen miro atentamente el diagrama del estómago del paciente y pudo notar como lo que parecían ser células cancerígenas disminuían de tamaño.

    —¡¿Qué fue lo que hizo?!
    —Lo único que tu ciencia no puede hacer…. replicar hechizos — Bartrack bebió un gran tragó de agua — Sé que no lo cure por completo, hice lo mejor que pude.

    El paciente abrió los ojos y saludo a su amigo, pues su dolor había bajado considerablemente y estaba algo feliz.

    Bartrack estaba realmente cansado así que les dijo a sus compañeros que era todo y que regresaran a casa; mientras lo hacían el hombre reptil le dio algunas monedas de oro por la ayuda, Bartrack tomo algunas y le devolvió el resto.

    —No está curado por completo; no se preocupe volveré a ayudarlo, ahora solo debe relajarse y descansar.
    —Se lo agradezco — decía el hombre lagarto bastante tranquilo ante la ayuda del médico.

    Bartrack y sus inquilinos salían de aquella casa llevándose su esquipo médico. Jhuen por su parte miro los capos cuánticos del estómago de paciente mientras le hechizo del hechicero se desvanecía. Estaba atónito.


    Subieron todas sus pertenencias a la carroza y Bartrack decidió acostarse para descansar un poco.

    —Bien es todo por hoy — Bartrack miraba su gran bolsa de dinero y estaba feliz —Chicos creo que esta noche cenaremos filetes y también…
    —Alto, alto, alto — Jhuen subía a la carroza a toda prisa — ¿Usted, enserio cree poder eliminar el tumor cancerígeno de ese paciente?
    —Es algo difícil pero no imposible.
    —¿Cómo?
    —La habilidad de Sayumi, no solo posee en impresionante proceso de restauración celular, sino que es prácticamente en escudo de enfermedades, su maldición no solo la protege de las heridas sino también de las enfermedades, cuando corte su mano trate de traspasar su hechizo de curación sobre el paciente, su poder no solo trato de curar su propio cuerpo sino trato de eliminar la enfermedad de ese paciente, traté de engañar al hechizo, no funcionó muy bien.
    —Su magia trato de curar un organismo que no era el suyo —Jhuen susurraba —Significa que puede reparar tejidos n ese estado de deterioro— el chico cayo de rodillas al suelo mientras parecía sonreír— Eso significa que Hana… puede salvarse.

    Bartrack y Looker estaban confundidos ante la actitud de Jhuen, a excepción de Sayumi quien era la única que había oído hablar de Hana.


    Retomaron camino a casa y en el trascurso Jhuen hablo de su vida personal, en especial de su hermana Hana, no quiso ser especifico y de lo único que hablo era de su enfermedad, una leucemia que había combatido por años y esa enfermedad había evolucionado a un cáncer, esa dolorosa noticia que recibió hace un par de semanas. Conto que en su mundo no había medicina que pudiera salvarle la vida, pero al final de su historia tenía una sonrisa en su rostro.


    Había anochecido y después de terminar de cenar Bartrack retomo el tema de la hermana de Jhuen, estaba algo interesado en su enfermedad.

    —Leucemia, eh — Bartrack se puso a pensar un rato mientras bebía té caliente — es posible, pero necesito entrenarme a mí mismo para potenciar el hechizo, la pocas veces que lo he sentido como si quisiera matarme.
    —Díganme que puede lograrlo — Fue algo agresivo al decir aquello —¿No es una mentira?
    —Oye, oye, yo no miento.

    Tenía razón, pudo curar la enfermedad de muchos pacientes y aunque Jhuen pudo verlo aún le parecía muy difícil creer en una cura para Hana.

    —¡Entonces eso hare!, traeré a Hana y usted la curara —estaba demasiado contento y esa expresión desapareció al darse cuenta de una cosa.
    —¿No tienes idea que como volver a tu mundo? — Bartrack noto la expresión negativa de Jhuen
    — He desperdiciado casi un mes en este lugar y ni siquiera estoy seguro de como llegue aquí, Soy un IMBÉCIL — maldijo dando un golpe sobre la mesa para seguidamente lamentarse.
    —No digas eso — Sayumi trato de ser positiva.
    —Es verdad, a pesar de que quería volver, una parte de mí no quería hacerlo, si regresaba no podría hacer nada por ella, más que verla morir. No quería eso, he tenido miedo de eso todo este tiempo, yo…
    —Pero no todo fue en vano — el viejo intervino —Si habrías elegido irte, no me hubieras ayudado a curar a todas esas personas que necesitaban ayuda y más importante, no habrías encontrado una forma de salvar la vida de tu hermana, al contrario, ahora puedes cumplir tu promesa.
    —Sí, creo que si — decidió beber algo de té mientras pensaba un poco.
    —Si llegaste de una forma, debe haber otra para regresar — Looker le servía otra taza de té —Solo hay que tener algo de mente abierta
    —Un momento — Jhuen miro detenidamente al chico ciego — Señor Bartrack su medicina… ¿Puede curar la ceguera de Looker?

    Al hacer esa pregunta tanto el joven ciego como su amiga Demonarck se intrigaron al querer escuchar las palabras del viejo.

    —Es imposible —Bartrack hablo sin rodeos— Creí que le había quemado los ojos, pero cuando los revise note que era otra cosa.
    —¿Qué quiere decir? — Sayumi estaba confundida
    —Sus ojos no están quemados, están sellados.
    —El Demonarck que le quito la vista puso una maldición sobre él, es por eso que ni siquiera la poca medicina de los Herfios pudo ayudarlo. Muchos creer que la maldición desaparecerá si el Demonarck que se la puso llega a morir.
    —¿Entonces no volverá a ver? — Sayumi se deprimía — Es mi culpa yo no…
    —No te sientas de esa forma por mi — Looker la silencio mientras le daba algo más de té — Aunque me pidas perdón mis ojos no se sanaran.
    —Él tiene razón, además no creo que sea imposible que vuelva a ver — Bartrack intercedió — hasta hace poco creí que podía curar enfermedades en unas décadas más y lo logre en una semana, todo va a mejorar de ahora en adelante para nosotros — entre sus brazos agarro a sus muchachos mientras mantenía esa sonría en el rostro— Mañana iremos a la zona oeste hay más personas que debo curar y cuando lo haga celebraremos con algo de comida de calidad, solo por esta vez — le dijo a los chicos mientras frotaba sus cabellos, era una clara acción de que una mejor vida les esperaba.


    Jhuen se dio cuenta de algo, hace algunos días atrás y parecían desconocidos que comían en la misma mesa, pero esa era la primera vez que actuaban como si fueran una extraña familia, sobre todo porque era la primera vez que el viejo reía, que Looker no parecía estar molesto y que Sayumi compartía una mesa sin sentirse rechazada por nadie. Quizás era verdad, las cosas mejorarían de ahora en adelante.


    Despues de dormir y despertarse por la mañana, se dirigieron a la zona oeste del pueblo y allí había alguna personas que los esperaba, se había corrido un rumor de que un hechicero tenia algunas medicinas milagrosas y eso favoreció a Bartrack quien fue precavido y preparo una ración extra de medicina, durante todo el día paso por el pueblo curando las enfermedades infecciosas por bacterias; junto a Jhuen quien dio algunos consejos para evitar contagiarse y alivio algunas otras enfermedades como gripes comunes o dolores corporales. Después de una larga mañana la bolsa de dinero del viejo hechicero volvía a estar llena, la contemplaba mientras pasaban cerca de un camino y a lo lejos se podía ver un riachuelo de agua limpia.

    —Oye Sayumi — Jhuen sostenía una cubeta en sus manos — Creo que Tina se ve sedienta, ¿Puedes traerle un poco de agua?
    —Si, claro — la pequeña bajo de la carroza con la cubeta en sus manos para dirigiré hacia el rio, al estar bastante alejada Jhuen llamo la atención de Looker y Bartrack — Me gustaría contarles algo.

    Después de que Sayumi trajera agua y la enorme lagartija bebiera, retomaron el camino, pero antes decidieron pasar por la zona comercial. Al llegar al lugar se separaron, Bartrack y Looker decidieron hacer algunas compras mientras le pidieron a Jhuen que cuidara de Sayumi. Tardaron alrededor de treinta minutos y nuevamente retomaron el camino a casa.


    Las horas pasaron y Jhuen decidió hacer una cena al estilo tierra ya que habían comprado una buena cantidad de condimentos necesarios para una buena comida. Bartrack decidió tener una charla personal con la pequeña y en su despacho ella hacia muestra de sus habilidades.

    —Ahora intenta con esta — Bartrack le entregaba una fruta en estado deplorable a Sayumi la cual había estado usando su habilidad restaurativa con varios productos en descomposición que habían comprado a bajos precios.

    Al usar su habilidad la fruta no logro restaurase por completo, ya que el moho que la cubría despareció, pero aún estaba en mal estado.

    —¿Porque estoy haciendo esto?
    —Quiero conocer el límite de tu maldición.
    —¿Mi maldición? — Sayumi se puso algo triste — Cada vez que alguien me lastimaba, las heridas dolían tanto que llegué a pensar que quería morir para no sufrir más, y cuando quise hacerlo …
    —Tomaste mi cuchillo en intentaste hacerlo, pero no pudiste.
    —¿Porque no pude? —sus ojos comenzaron cristalizarse por la tristeza reprimida en su corazón — Tener esto era mucho pero que morir, es como seguir sufriendo por el resto de mi vida.
    —Talvez lo es…o tal vez no — El viejo con canas le mostró su palma la cual hizo un pequeño corte con su cuchillo, esta comenzó a sangrar de inmediato— Quiero que intentes restaurar mi mano como lo haces con las frutas, si puedes lograrlo, lo que posees no será una maldición, será la mejor bendición que esta tierra tendrá.

    Bartrack tenía una completa confianza en ella y en su poder, no la miraba como una herramienta, la miraba como una parte importante en su vida. Ella decidió confiar en su maldición e hizo lo que le ordeno, sujeto la mano del viejo y su cuerpo comenzó a brillar, en especial sobre la palma de Bartrack. Este no sintió ningún cambio en su mano, sin embargo, el sangrado se detuvo.

    —¿Fu-Funciono?
    —No, no funciono — Bartrack noto que su mano volvió a sangrar, aunque esta vez era más ligero — No sabes muy bien cómo controlar tus poderes, con algo de practica podrás lograrlo. Escúchame con atención, de ahora en adelante ya no serás una herramienta para mi beneficio, ahora serás mi aprendiz.

    ¿Qué significaba eso?, ero lo que aquella niña se preguntaba al ver la sonrisa que Bartrack le mostraba cuando dijo esas palabras, no parecía ser el mismo viejo amargado que conocí cuando la recogió de las calles, lo miraba de una manera que no podía entender el extraño sentimiento que tenía en su pecho.

    —Lamento interrumpir — Jhuen asomaba su cabeza por la puerta que estaba medio abierta — Ya es hora.

    Los miembros de casa se reunieron en el comedor mientras alistaban lo que parecía ser una sorpresa, Jhuen caminaba lentamente junto a la pequeña quien tenía los ojos vendados, lo que le provocaba una enorme confusión. Mientras más se acercaba a la cocina, ella pudo notar un olor bastante dulce que nunca había sentido, la casa estaba un poco oscura ya que la mayoría de velas no se habían prendido.

    Jhuen descubrió los ojos de Sayumi, la cual vio sobre una mesa un extraño pedazo de masa esponjosa sobre la mesa cubierta de algo blanco y junto a ella algunas velas.

    —Si te preguntas que es todo esto, fue idea de él —Looker señalo al chico de otro mundo quien se juntó al trió de hombres.
    —En mi mundo solemos celebrar algo a lo que llamamos cumpleaños, es cuando una persona cumple un año entero desde el día de su nacimiento, no sabemos cuándo fue el día en que naciste, así que Bartrack me dijo que ya ha pasado un año desde que llegaste entonces pensé sería bueno que lo celebráramos este día.
    —Es mi manera de dar gracias — dijo el médico —Si no fuera por ti, nunca habría logrado fabricar mis medicinas, aunque no entiendo bien esto de los cumpleaños.
    —Yo también quiero decir algo — Looker parecía algo avergonzado mientras intentaba hablar — Quiero pedir disculpas… Es verdad que aquel día en que me abandonaste, no fuiste tú quien me quito la vista, odie tanto lo que me ocurrió que he pasado este tiempo culpándote a ti de algo que hicieron los Demonarcks, yo lo siento mucho.

    El joven ciego inclino su cabeza en señal de arrepentimiento, una acción que tomo por asombro a la pequeña quien no sabía qué hacer.

    —No-no necesitas disculparte, a pesar de todo me siento culpable por lo que le paso a tus amigos y en especial a ti— se le acerco y lo levanto por los hombros — Por eso yo… prometo curar tu visión.

    Aquel enunciado tomo por sorpresa a todos los presentes, en específico al joven ciego que no podía creer lo que aquella Demonarck le decía.

    —Le pediré a Bartrack que me enseñe como hacer medicinas, estudiare y estudiare hasta conseguir una cura para sanarte.
    —No puedo creer que hables en serio — Looker trataba de reírse de esas palabras, pero no lo pudo, era como si las palabras de la pequeña sonaran más a una promesa que una simple propuesta.
    —Señor Bartrack, ¿Eso podría ser posible? — pregunto Jhuen al mirar a los pequeños jóvenes.
    —Un Demonarck sello los ojos de Looker, talvez otro Demonarck pueda abrirlos, si es hace entonces hay mucho trabajo que hacer

    Ocurrieron muchos sucesos en los últimos días, en especial Sayumi quien parecía que su vida iba a ser diferente después de esa noche.

    Retomaron la pequeña fiesta y mientras se acomodaron en la mesa, Looker y Bartrack le entregaron a Sayumi un par de objetos envueltas en telas finas.

    —No sabemos mucho de chicas, así que esperamos que te guste — dijo Looker algo avergonzado.

    La niña abrió lentamente las bolsas empezando por la de Bartrack, en ella se encontraba un elegante y llamativo vestido que parecía ser de su talla, estaba atónita ante la suavidad de la tela y el elegante listón que la rodeaban, jamás en su vida había sentido el roce de sus dedos ante el textil de la prenda. Decidió abrir la bolsa de Looker y en ella estaba unos zapatos bastante sencillos de planta baja, no eran tan elegantes, pero parecían ser de un material sumamente resistente.

    Coloco ambas prendas sobre la mesa y las miro detenidamente, cerro sus ojos mientras recordó viejos momentos de su infancia, unos en la que su madre le regalaba prendas para vestir en mal estado, y cada vez que crecía las pendas se volvían más viejas que se trasformaron en simples trapos para cubrir su cuerpo. Volvió a abrir los ojos contemplando con devoción los vestuarios elegantes mientras su corazón dejo caer lagrimas sobre la deslumbrante seda.

    —¡Creo que no le gusto! — Bartrack comenzaba a preocuparse y seguidamente se enojó con su compinche —Te dije que debimos comprar el modelo azul, se veía mejor.
    —No puedo distinguir los módelos, soy ciego — Looker se puso igual de molesto con el viejo luego trato de suavizar el asunto—Si no quieres podemos cambiarlos por…
    —Me gusta — interrumpió mientras se secaba las lágrimas— Estoy llorando porque estoy feliz, nunca me habían regalado algo así, gracias por todo.
    —No nos agradezcas mucho, agradécele al él — Bartrack señalo a Jhuen quien había mantenido algo de distancia — Fue su idea esto del cumpleaños, de todas formas quería darte las gracias.
    —Voy a apreciar mucho estos regalos — dijo aun con lágrimas mientras abrazaba las prendas.

    Pasaron algunos minutos y el viejo como el joven ciego repartían la cena, una sabrosa barbacoa. Sayumi había tirado sus mantas viejas y se había puesto el vestido que resultó ser una talla un poco más grande; no había problema ya que crecería de todas formas, a diferencia de los zapatos que eran de su talla. Después de probarse la ropa Jhuen la esperaba con un peine en sus manos. Él también quiso hacer algo por ella a su manera, no era estilista, pero lo intentaría. Pasaron un par de minutos y Bartrack estaba algo impaciente, pues tenía mucha hambre.

    —Ya está lista— Jhuen entraba a la cocina y los chicos prestaron atención a la invitada.

    La risueña silueta de una chica joven pasaba por la vieja puerta de madera hacia la cocina, una silueta que impresiono a Bartrack ya que no se imaginaba que aquella niña que vivía en su cobertizo podría lucir de una manera radiante con ese vestido elegante, su cabello a pesar de estar algo alborotado se veía mejor de lo que se había visto en mucho tiempo en especial sus cuernos, los cuales Jhuen cubrió con su cabello formando dos cebollines.

    —Te ves bien— dijo el viejo con una ligera sonrisa.
    —Sí creo que se ve bien — Looker quien no podía ver, trataba de entender lo que Bartrack decía con la emoción de sus palabras.

    Sayumi sabia eso, así que se acercó a su amigo ciego agarrando sus manos e hizo que tocara sus mejillas, Looker estaba algo avergonzado por lo sucedido, ya que las mejillas de Sayumi eran tan suaves, que nunca había sentido algo así en su vida.

    —¿Ahora puedes verme? —pregunto ella.
    —S-si —respondió él, quien con su habilidad podía sentir la silueta de su amiga, la cual tenía esa vieja sonrisa como aquel día en el que se volvieron amigos.

    Se sentaron sobre la mesa y comieron un sabroso estofado de carne de calidad promedio con las grandes ganancias de Bartrack; era la primera vez en mucho tiempo que comieron algo verdaderamente sabroso, en especial Jhuen quien aquella cena le traía recuerdos de su mundo. Después de terminar la cena, Jhuen encendió algunas velas que coloco sobre el pastel.

    —Ahora tienes que soplarlas y pedir un deseo, el pastel no es mágico pero si te esfuerzas por tu deseo, ten por seguro que este se hará realidad, solo tienes que pensar en aquello que más anheles de corazón.
    —¿Lo que más anhele de corazón? — La pequeña miro atentamente las flamas de la vela y justo en ese momento recordó uno de los momentos más tristes de su vida; agarro aire y apago las velas mientras pensó en su deseo.
    —¿Cual fue tu deseo? — pregunto el curioso Looker.
    —Quiero… encontrar a mi mamá.

    Aquellas palabras dejaron perplejos a todos por el deseo inesperado.

    —Sé que me abandonó, pero ella cuido de mi durante mucho y quiero darle las gracias por todo ello.
    —Podría suceder —dijo el viejo quien acaricio la cabeza de la pequeña — Pasare un par de meses más en este pueblo hasta perfeccionar algunas otras medicinas, y cuando lo logre viajaremos por todo Norinam curando a mas pueblos, si tenemos suerte la encontraremos en alguno de ellos.
    —Gracias por ayudarme con mi capricho — sonrió con una verdadera expresión de felicidad.

    Jhuen miro la sonrisa de Sayumi, una que borró por competo aquella mirada tenebrosa que tenía el día que la conoció, tanto Bartrack como Looker habían crecido durante el tiempo que estuvo en ese lugar, pero la que más necesitaba ese cambio era la persona que celebraba su cumpleaños, Jhuen hizo lo que pudo para ayudar a todos, ahora solo había una cosa más por hacer.

    — Todos al centro — les dijo a los integrantes de casa quienes se agruparon frente al celular del chico mientras él también se colocó junto a ellos— Digan queso.

    El flash de la cámara se disparó y este tomo la primera fotografía de Jhuen en el nuevo mundo, una imagen que reflejaba el primer momento de lo que parecía ser una familia extraña. No pudo contemplar la foto por mucho tiempo ya que la batería se agotó y este se apagó; no importaba porque esa foto reflejaba lo que tenía justo frente a sus ojos y eso era.


    Una familia en este hogar



    20201011_220310.jpg
     
    Última edición: 11 Diciembre 2020
    • Me gusta Me gusta x 1
  2.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    3,384
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Saludos. Voy a comentar el capítulo.

    Cuando lo leí estaba desde el celular, y ahora mismo estoy en pc, por lo que me será imposible remarcar todos los errores que me fui encontrando. Pero quiero avisarte que han estado presentes en el capítulo, y que algunos han sido algo más graves que otros. No estoy con tanto tiempo como para hacer una relectura y señalarlos, así que eso te lo dejo como una "tarea" se podría decir.

    Debo decir que el capítulo ha marcado un buen avance en las relaciones del grupo, ya que aparentemente Looker y Sayumi ya no están tan "enfrentados" pese a que no sea la palabra más adecuada para esto. Parece que luego del rencor, el haber hablado con total sinceridad facilitó que las cosas entre ellos fueran a mejor, lo cual traerá tranquilidad tanto para ambos como para Jhuen y Bartrack. Fue bueno ver que Sayumi dejó de quedarse en el papel de víctima que a la vez es culpable y que tomara coraje para hacer lo que se requería para llegar a un acuerdo con alguien que la odiaba por un malentendido.

    Fue una sorpresa descubrir que los ojos de Looker no se han ido, sino que estaban sellados. Eso quiere decir que hay esperanza, dado a que Sayumi podría romper el sello, o si eso no sirve, está la otra opción, que pese a no ser la más segura, es una opción más que se puede tomar: encontrar al demonarck y matarlo. No creo que lleguen a eso, ya que ese monstruo parece ser muy fuerte para ellos.

    Algo que me pregunto es qué tan violenta será la reacción de la gente cuando se enteren que lo que los ha curado y salvado de perder sus vidas es la magia proveniente de una demonark, y que la misma Sayumi pertenece a su raza. ¿Seguirán aborreciéndolos si descubren la verdad? Creería que sí, ya que los buenos actos de uno no expían los pecados de todos los demás. Pero cierto es que Sayumi no forma parte de ellos y tampoco debería sufrir por las acciones de otros. Me pregunto que tan mal podrían reaccionar. Sin embargo, lo que sí sé es que las personas que fueron ayudadas por ella podrían (o deberían) defenderla.

    Parece que se ha producido un gran cambio en la conducta y actitud de la niña, más ahora que le han hecho regalos, celebran que esté con ellos, la tratan como una persona y más importante, dejó de ser un objeto del cual aprovecharse. Tanto Bartrak como Looker han cambiado, y para bien, y eso me alegra.

    Resalto la parte donde Jhuen dice que llevaba un mes con ellos y no tiene ni idea de como regresar. Eso es algo que creí que sería lo primero que iba a hacer, y sorprende que hasta hace poco se haya dado cuenta de esto. Me ha llamado la atención el hecho de que quiere regresar para llevar a Hana a ese mundo a que sea curada, en lugar de simplemente llevar medicinas para ella, que era lo que yo creía que querría hacer desde que vio las capacidades de Bartrak. Pero bueno, a ver que tal les sale todo.

    Estoy esperando por que llegue el momento en el que partan de viaje por todo Norinam, dado a que la historia implica en su nombre una travesía por el mundo. Me pregunto si alguien más se les unirá con el tiempo, ya que cuatro personas para un viaje lo veo muy arriesgado, más cuando se trata de un hombre mayor, un ciego, una niña demonio y un extranjero. A ver que sorpresas van saliendo con el viaje.

    Hasta la siguiente ocasión.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  3. Threadmarks: Los buenos momentos junto a ti.
     
    Jhosep Zar

    Jhosep Zar Usuario popular

    Escorpión
    Miembro desde:
    27 Noviembre 2012
    Mensajes:
    635
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Al borde del Cataclismo/La travesía en Norinam.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    12
     
    Palabras:
    5972
    Capítulo 9


    El olor de una ciudad quemada y una llovizna que cubría las calles de una ciudad que quedaba en ruinas, azotada por un montón que guerreros con caras putrefactas y un aire de demoníaco, asesinaban a los pocos sobrevivientes que agonizaban entre el fuego y los escombros del pueblo.

    —Algunos escaparon del pueblo y no encontramos el objetivo principal —Era lo que decía una enorme entidad oscura con ásperas alas.
    —Esos malditos con alas blancas se siguen escondiendo de nosotros —dijo otro ser con el mismo aspecto que aparentaba ser una mujer con cuernos —Pero encontramos algo que se nos había perdido — en su brazo derecho sostenía a una niña de sus ropajes, la pequeña tenía una herida en la frente que le sangraba levemente.
    —Lena, ¿Qué piensas hacer con esa cosa? —pregunto su compinche mientras se acercaba a una mujer que se encontraba de rodillas mirando hacia la ciudad en llamas.
    —Si nuestro señor se entera de que ella sigue viva, eso nos traería problemas— la fémina se acercó hacia la mujer mientras sostenía fuertemente la cabeza de la pequeña quien despertaba —Que su familia decida.

    La mujer miro a la pequeña con cuernos mientras ella mareada apenas reconocía la situación en la que se encontraba. Observo la mirada de su madre, una que reflejaba desprecio cuando la veía.
    —Hagan con ella lo que quieran — dijo mientras se puso en pie y se marchaba del lugar.
    —Ma-mamá — alcanzaba a susurrar mientras trataba de extender sus manos para alcanzarla.

    Su ser se detuvo al sentir que una enorme espada atravesó su espalda y salió por su estómago, comenzó a derramar un montón de sangre mientras caía de rodillas hacia el suelo; sus ojos se perdían ante la sádica escena de la cual era participe, grito de desesperación.


    —HAAAAAA— era el grito de Sayumi quien convulsiva despertaba.

    Sudaba como si hubiese estado corriendo, por varios minutos miro a su alrededor y no pudo diferenciar nada en la oscuridad de la habitación, entonces vio lo que parecía ser una sombra acercarse hacia ella haciendo y eso la puso en pánico.

    —¡No, aléjate de mí! —comenzaba a golpear a lo descuidado.
    —Oye, cálmate — el joven Jhuen se distinguía entre las sombras —Soy yo, parece que tuviste una pesadilla.

    Sayumi no pudo responder a sus palabras pues seguía agitada y con una mirada aterrada, como si hubiera visto al mismísimo demonio, una expresión que preocupaba a Jhuen.

    El chico fue a la cocina y le consiguió un vaso de agua, se le ofreció y Sayumi tras beberlo se calmó un poco.

    —¿Que sucedió?
    —No lo sé — dijo ella presionando con fuerza el vaso — Fue una pesadilla, creo que era sobre mi madre.

    Parecía bastante triste al mencionar esas palabras además que el miedo se le veía muy presente, tal vez preguntarle sería algo que empeoraría sus emociones.

    —Olvidemos eso y volvamos a dormir — ella le entregó la taza a Jhuen e inmediatamente se cubrió con sus mantas dándole la espalda a al chico — Mañana debemos partir temprano.

    El chico de cabellos castaños sentía la hostilidad de la niña de cabellos cenizos al ser tan cortante respecto a ese tema, no quería hablar de ello y Jhuen respetaría eso, decidió volver al viejo sofá y tratar de dormir.

    Era verdad eso de despertar temprano, antes de que saliera el sol, Looker había preparado un desayuno ligero con los restos de estofado de la fiesta de anoche y afortunadamente algunas rebanadas de pastel, Bartrack alistaba algunas cosas en la carroza para partir lejos del pueblo y Sayumi quien vestía una piyama blanca miraba sus viejos harapos y el vestido elegante; parecía indecisa que de vestir.


    —No tienes que volver a usar eso — Bartrack se acercaba y miraba que ella intentaba ponerse las viejas telas —Sé que tienes miedo que las personas vean lo que eres, pero hay mejores maneras de ocultar eso, además sería un desperdicio haber comprado eso.
    —No estoy muy segura…
    —No te preocupes — el sujeto frotaba suavemente la cabeza de Sayumi — Nosotros estamos aquí.

    Las palabras de Bartrack nuevamente le daban confianza, no estaba sola y tenía personas que se preocupaba por ella, decidió ponerse su nueva ropa y ocultar sus cuernos con el peinado que Jhuen le había enseñado, aunque no podía hacerlo por si sola pues peinar su cabello era algo que no había tenido la costumbre de hacer.


    Colocaron lo necesario en la carroza y después de alimentar a Tina con restos de estofado, partieron de casa.


    En el camino Sayumi le pidió a Jhuen que le ayudara con su cabello y el amablemente accedió, mientras lo hacía le daba algún concejo y varias formas de peinar su cabello para ocultar sus rasgos de Demonark. Bartrack también le aconsejo que usara su cabello para cubrir su ojo rojizo y si no le gustaba, le compraría un parche por si eso le ayudaría.


    Después de varios minutos salieron por la puerta principal de la ciudad y mientras lo hacía, Jhuen recordaba el primer día que entró por esa puerta. Había pasado casi medio mes desde su llegada y era la primera vez que abandonaría esa ciudad y miraría lo que hay más allá de los muros que protegían el pueblo.


    Era un día bastante tranquilo con clima bastante fresco, el canto de las aves se escuchaba desde los espesos bosques y el viento de las montañas era tan fresco que hacía que Looker y Bartrack disfrutaban del paseo mientras conducían la carroza. Pasaron varias horas y habían llegado a su destino, un pequeño riachuelo y un viejo puente de madera cerca de un gran valle lleno de varias flores y colores. Bajaron de la carroza y comenzaron a buscar algo en especial.


    —Debe haber algo por aquí —Jhuen miraba atentamente el riachuelo, las rocas incluso el cielo, en búsqueda de algo que necesitaba.

    Bartrack también ayudaba a buscar así que se alejó más de la zona buscando por los alrededores, Looker recorría el viejo puente golpeando su base con un bastón tratando de buscar alguna anomalía y Sayumi buscaba por cerca de las piedras del riachuelo. Pasaron varios minutos buscando algo que no lograban encontrar, así que decidieron reunirse en la carroza.

    —Definitivamente no hay nada por los alrededores — dijo Bartrack mirando a Jhuen — ¿Dices que este es el lugar por donde llegaste?
    —Desperté aquí cerca del riachuelo, la corriente es muy débil, así que no pudo haberme arrastrado de algún lugar lejano.
    —Este lugar es simple, no hay una puerta, ni algún objeto mágico en esta zona, tampoco hubo indicios de que alguien construyera algún templo.
    —Si eso es cierto, ¿Entonces como llegaste aquí? — Sayumi preguntaba.
    —Pues no caí del cielo, a menos que…
    —Escuchen, encontré algo — Looker se acercaba con algo en su mano —Nunca había sentido algo así, creo que es metálico.

    El joven ciego acerco el objeto y todos contemplaron confundidos al no saber de lo que se trataba, excepto Jhuen quien agarro el objeto bastante impresionado.

    —¡Una lata de cerveza! — miro el objeto y reconoció una pista, era uno de los objetos de la estación de trenes, la misma que los matones bebían esa noche en la estación —Esto es de mi mundo, debió llegar junto conmigo.
    —Déjame ver eso — Bartrack agarró la lata y observo la etiqueta, miro por varios segundos el objeto — Ya recuerdo, creo haber visto esto antes hace algunos años cuando viajaba por la región, creo haberme encontrado con un comerciante que vendía objetos y armas extrañas, decía que eran reliquias que provenían del exterior o de otros mundos, dudábamos de su credibilidad ya que solía estafar a muchas personas, recuerdo vagamente que entre los objetos que vendía, poseía algunas cosas con este extraño símbolo y algunas otras más que no reconocía, creo haber visto algo parecido a esa cosa que llamas reloj.
    —¡Debe ser un comerciante de antigüedades! — Jhuen tenía una pista — Quizás él tenga cosas de mi mundo y si eso es cierto talvez él sabe de donde provienen, ¿Dónde se encuentra esa persona?
    —Coralia, esta algo lejos, cuatro meses de camino hacia el este.
    —¡Eso se oye algo lejos! — decía Sayumi al ver algo de preocupación en Jhuen.
    —Por ahora volvamos a casa, al menos tenemos una pista.


    Retomaron el camino a casa antes del anochecer y en el trascurso de este, Jhuen le explico lo que era esa lata de cerveza, Bartrack curioso le pidió que le explicara que era ese producto, quizás los fabricaría y ganaría dinero con eso.


    Regresaron a casa y mientras Looker y Sayumi preparaban la cena, Bartrack y Jhuen tenían una conversación sobre sus futuros planes.

    —Está bastante lejos— Jhuen miraba algo preocupado algunos mapas.
    —Puedes contratar un grupo de aventureros para que te escolten — Bartrack revisaba algunos libros — El problema es que no aceptarían la petición de un simple humano y de ser así, te cobrarían demasiado dinero.
    —¿Puedo contar con su ayuda?
    —Lo siento, pero no puedo ayudarte — Bartrack fue serio con sus palabras —Soy solo un viejo hechicero y estamos hablando de recorrer una gran parte del continente, estaría muy ocupado en el viaje y cobrando por protección que no tendría tiempo para trabajar en las medicinas— puso una expresión de suma preocupación mientras la habitación se mantenía en silencio.
    —Lo hare yo solo— Jhuen fue el primero en hablar — Ya ha hecho mucho por mí y lo más importante es que mejore su magia si quiero salvar la vida de Hana.
    —Si así lo quieres—El sujeto con canas señalo una ubicación en los mapas— Aquí, llega hasta las colinas de Tormen, es época de primavera y sus cargamentos de frutos se reunirán en este punto, algunos llegaran a este pueblo y otros se distribuirán por toda la región, consigue alguien que te escolte hasta el Ciudad de Valtimor, es una capital un tanto pequeña así que si consigues un equipo de aventureros tienes la opción de ir hasta la capital de Cascadia, es una zona segura porque es la única parte de esa región que es reinada por un Heidas, se consideraría la cuidada más seguro del planeta. El tirano Demonark de esta tierra tiene un convenio con el rey Heida, le proporciona la comida más deliciosa a su reino, las frutas, los Demonarks las adoran y la mayoría de su tierra es verde y buena para el cultivo. Si consigues llegar ahí podrías buscar alguien que trasporte algún cargamento hacia la costa.
    —Suena algo arriesgado— opinaba algo preocupado Looker.
    —Es la única pista que tengo. No hay opciones — Jhuen miraba los cartógrafos mientras tomaba una decisión — Lo hare, partiré mañana mismo.

    Cuando terminaron de cenar, Jhuen preparo algunas cosas para su viaje, agarro su mochila y la cargo con algunas de sus cosas personales, sus libros de universidad no eran importantes así que decidió dejarlos como un regalo a Bartrack, tomo algo de tiempo y escribo algunas recetas caseras sencillas para Looker, había anochecido y mientras todos dormían, Sayumi despertaba y algo adormilada se dirigió a la cocina por algo de agua, cuando regresaba noto que el sofá donde el joven de otro mundo dormía estaba vacío, miro a los alrededores y no pudo encontrarlo, mientras lo hacía pudo percibir que por una ventana el chico se encontraba afuera mientras miraba el destello en el cielo.


    Jhuen miraba pensativo el llamado cataclismo y tenía muchas preguntas en su cabeza.

    —¿Podría ser posible? — susurraba mientras el frío viento de la noche movía su cabello — Esa cosa no se veía desde la tierra.
    —¿Qué haces? — la niña se acercaba.
    —Perdón, no podía dormir — miro a la pequeña quien también decidió mirar el destello — Estaba pensando en lo asombroso que es este mundo, aunque sé que hay un gran mundo que explorar, prefiero volver a casa.
    —Sé que te iras, pero… voy a extrañarte, he estado pensando si el tiempo que he estado contigo, era como tener un hermano mayor.
    —¿Y Bartrack como un padre y Looker como un gran amigo? — pregunto de forma carismática y Sayumi se avergonzó un poco — Creo que entiendo que no te gusta la idea de que me vaya.
    —Tu hermana te está esperando, tienes una razón para volver.
    —También tengo otra para volver aquí y no solo para curar su enfermedad, sino que estoy seguro de que a Hana le gustaría conocerte.

    Sonrieron mutuamente y decidieron volver a casa. Mientras se preparaba para dormir a la chiquilla quien vestía únicamente un camisón rosa, doblaba cuidadosamente el elegante vestido para guardarlo apropiadamente. Todavía no podía creer que poseía un regalo verdaderamente cómodo.

    —Parece que te gusta mucho — Jhuen con un vaso de agua se sentó junto a ella mientras le froto el cabello en ese instante toco sin querer los cuernos de la chiquilla —Nunca lo pregunte, ¿Porque tus cuernos se ven desgastados?

    —Recuerdo que poco después de que Bartrack me acogiera — comenzó a narrar mientras se ponía algo nostálgica — Me dijo que los cuernos llamaban mucho la atención y que eran horribles, pensó en cortarlos y yo me asuste y lo empuje muy fuerte, se molestó mucho conmigo y dijo que mejor me quedara en el cobertizo. Esa noche me puse a pensar que mis cuernos era algo por lo que la gente me despreciaba; me dolía tanto que la idea de cortarlos parecía racional, tomé un cuchillo y lo hice por mi cuenta. Me dolía mucho así que no pude cortarlos. Tuve una mejor idea, decidí limarlos con herramientas filosas y aun así dolía, pero los cuernos se hicieron más pequeños.

    —No creo que haya sido una buena opción — Jhuen se mostró preocupado —Han estado creciendo de nuevo, se ven bastante oblicuos y quebrados, podría hacerte daño si lo sigues haciendo.
    —Tengo que, si descubre lo que soy, me odiaran.

    Jhuen sabía que eso era verdad, no importaba si era una niña los lugareños del lugar tenían la mente firme en pensar que los Demonarks, incluso si eran híbridos la discriminarían, aunque había un pequeño detalle que había olvidado

    —Quizás podrían aceptarte aunque fuera un poco, de no ser por ti Bartrack no habría curado a todas esas personas enfermas.

    A pesar de escuchar eso, esa idea no parecía cambiar en la mente de Sayumi que conservaba esa preocupación y miedo en el rostro; Jhuen no podría animarla siempre así que mejor sería dejar el tema de lado, froto nuevamente el cabello de la pequeña.

    —Mejor usa tu cabello para ocultarlos, ha y recuerda lavártelo al menos una vez a la semana.
    —Cuando era más pequeña mama solía lavarlo con frecuencia, después dejo de hacerlo…
    —Tu deseo era encontrar a tu madre, tengo entendido que te abandonó, ¿Realmente quieres volver a verla?
    —Quiero hacerlo, quiero darle las gracias por haberme cuidado por mucho tiempo y si ya no quiere volver a verme, no me importa, ahora tengo aquí personas que me quieren, solo quiero saber porque me abandonó.
    —Debió tener sus motivos— el joven bebió un poco de agua— Los hijos solemos ser rencorosos cuando los padres cometen errores y no podemos ver las razones con claridad, yo solía ser así, mi mamá me trató de manera dura solo por mi bien.
    —No puedo imaginármela — dijo mientras se acurruco cerca del él mientras parecía tener sueño.
    —No recuerdo muy bien la última vez que la vi, pero si recuerdo lo bueno de esos días — El chico vio como Sayumi se quedaba dormida.


    Lo que había dicho era mentira, Jhuen recordaba muy bien aquellos trágicos días en los que su vida cambiaría drásticamente, empezó a recordar el día en que su familia se desvaneció.




    Había una fuerte tormenta en un hospital de la ciudad, una camilla que trasportaba una mujer mayor atravesaba a prisa varios pasillos mientras algunos doctores se acercaban a revisar a la paciente, entre ellos se encontraba un pequeño niño que lloraba desesperadamente por su madre mientras algunas enfermeras trataban de calmarlo.

    La mujer en camilla entró a sala de emergencias mientras le suministraban oxígeno, el niño se quedó en la sala de espera junto a la enfermera que lo atendía. En las afueras mientras se hacía de noche mientras la lluvia cesaba y aquel pequeño había estado todo el tiempo sentado en esa fría sala del pasillo, tenía hambre y estaba demasiado preocupado. Se levantó de su asiento esperando entrar en la sala en la que su madre se encontraba, habían entrado y salido algunos doctores, pero ninguno se limitó a hablar con el pequeño. Se levantó de su asiento para distraerse y mientras salía de un pasillo escucho hablar a algunos doctores.

    —La mujer no tiene seguro, ni siquiera una remuneración válida, y tenemos que someterla a varios exámenes, no podemos contactar con algún familiar y ese niño sigue allá sentado en el pasillo.
    —No es la primera vez que tenemos un caso así, por ahora solo hay que hacerle un chequeo completo y ver que opciones tenemos.
    —Llevo trabajando veinticinco horas seguidas, necesito un descanso…

    No entendía mucho lo que decían así que decidió alejarse del lugar, recorrió algunos pasillos y pudo ver cerca de un bote de basura un panqueque a medio comer, tenía mucha hambre y le apetecía comerlo ya que nunca había probado algo así, lo tomó sin que nadie se diera cuenta y lo comió mientras regresaba a la sala de espera, al atravesar el pasillo vio a uno de los doctores de hace un memento frente a él.

    Le dijo al niño que podía pasar a ver a su madre y se adentraron en la habitación, ahí se encontraba ella con un tubo de oxígeno y parecía estar en mal estado.

    —Jordan… perdóname hijo — hablaba lentamente mientras trataba de respirar.
    —¡Mamá! — el niño se rompió a llorar mientras se acercó a abrazarla—¿Vas a estar bien?, ¿verdad?
    —Claro que si… esto solo, es un mal día.

    Le acariciaba la caballera a su hijo mientras el empapaba las sábanas blancas de la camilla. Los minutos pasaron y el pequeño se quedaba adormilado pero la preocupación y el miedo le impedir tener un buen sueño, solo podía cerrar los ojos mientras escuchaba lo que los doctores decían.

    —Lo que la trajo aquí fue un paro cardíaco—hablo un enfermero — Debido al estrés, le hicimos algunos exámenes y encontramos algunas cosas… no son buenas.
    —Seré directo señora — dijo el médico principal —Su páncreas no funciona y se deteriora, el tratamiento es costoso y dado que no tiene seguro no hay mucho que pueda hacer.
    —No hay alguna forma de mejorar.
    —Podría hacerle una operación para aliviar el dolor que presentara en los próximos días, pero es demasiado arriesgado, podría no sobrevivir; lo siento señora, su situación es bastante crítica.

    La mujer escucho atentamente algunos consejos que los doctores le daban para los próximos días en los que estaría internada. Miró de forma depresiva el rostro de su hijo quien dormía tranquilamente en su regazo, seco las lágrimas de su rostro para que no empaparan al pequeño mientras trataba de soportar el enorme dolor que llevaba en su corazón.


    A la mañana siguiente la mujer se veía mejor mientras compartía algo de su comida con su hijo quien se había quedado con ella la mayor parte del tiempo. Mientras terminaban el desayuno, una mujer con traje elegante se adentraba en la habitación.


    —Lamento la interrupción, pero soy de servicios sociales, he venido por su hijo — Jordán se asustó por las apalabras de la mujer e inmediatamente abrazó a su madre.
    —Tranquilo Jordán, ella te llevara a un lugar sosegado, no está lejos de aquí —la mujer parecía confiar en la trabajadora.
    —Llamaron a su jefe y creen que sería bueno imponer una demanda, dada su situación podría salir ganado mucho.
    —Suena bien — abrazo a su hijo mientras le hablaba — Ella te va a cuidar por ahora, se buen niño con ella.


    Jordan no era quisquilloso cuando su madre le decía que obedeciera, porque a pesar de lo duro que se portaba con él, sabía qué hacia lo mejor por su bienestar, con algo de indecisión acepto el trato y la mujer lo saco de la habitación mientras se despedía de su madre.


    La mujer junto con el niño atravesó varios pasillos y llegaron a una zona es específica, “Cuidados especiales” escrito en la puerta ingresaron a una habitación que estaba algo vacía, en ella se encontraba algunas camas de hospital limpias, por la ventana principal se podía notar a una pequeña niña sentada en una silla de ruedas y a su derecha una intravenosa. Aquella niña notó la presencia de la mujer que se acercó a Jordam.


    —No te asustes, esta área es especial para niños con problemas de salud, pero están bien, ella está sola aquí así que le vendría bien algo de compañía.


    —¿Que voy a hacer aquí?


    —Tu mamá tiene muchas cosas que resolver y tardara algo de tiempo, no pueden tenerte rondando el hospital así que conseguí un tratado para que permanecieras aquí mientras tu madre se recupera además… — su teléfono comenzó a sonar mientras atendía la llamada, parecía importante así que le pidió que espera mientras salió del pasillo.





    Aquella niña en silla de ruedas miro detenidamente a Jordán quien se sintió incomodo por la mirada, nunca había visto a alguien en ese estado, esa piel pálida y los tubos en su nariz junto con la intravenosa, lo aterraba. Considero que ignorarla era lo mejor así que se acercó a una esquina y se quedó sentado ahí a esperar a que la mujer regresara.


    Las horas pasaron y el chico se aburría en aquel lugar recostado en cama y mirando hacia el techo los minutos hacían muy larga su espera, aunque había algo que lo distraía y eran las risas de la mujer que junto a la pequeña que también sonreía, soplaban burbujas de jabón que salían por la ventana, al mirar aquella escena le hizo pensar en su madre y en esos momentos que nunca llegaron, como soplar burbujas, su madre no era el tipo de persona que se tomaría tiempo para jugar de manera hiperactiva de las misma forma en que aquellas chicas lo hacían. No era una madre divertida, pero había algo por lo que al menos él la recordaba más que nada, cada mañana había comida caliente en la mesa y ropa limpia a pesar de vivir en una casa en mal estado, era de las pocas cosas que relucía. Siempre que tenía problemas con su tarea su madre le explicaba aquello que no podía comprender, le ayudaba con su aseo personal, de cómo lavarse las orejas, hasta cepillarse adecuadamente los dientes, quizás siempre fue duro con él desde el principio, pero le inculcaba los mejores valores posibles.


    —Jordan… — la mujer se le acercó y le saco de aquellos pensamientos— Es hora de ir con tu madre.


    Los minutos pasaron y el niño junto con la mujer volvieron a la zona donde su madre reposaba, ella parecía más calmada y quería ver a su hijo, cuando llegaron ella inmediatamente lo abrazó y le pregunto cómo le iba en el lugar donde lo habían puesto, él no quiso hablar de ello ya que no había mucho de decir.

    —¿Te vas a curar? — pregunto con preocupación mientras su madre trato de hablar comprensiva mente con él.
    —Hijo quizás no lo entiendas muy bien ahora, pero te voy a explicar lo que pasa.

    La mujer trato de que sus palabras pudieran entenderse a su hijo quien no comprendía mucho de lo que pasaba. Su historia era complicada y trató de hacerla sonar simple. Su estado de salud era grave porque los últimos meses se había exigido demasiado con su trabajo de mucama, el cual era uno de los muy mal pagado y no podía renunciar porque había firmado un contrato engañosos, aquella mañana la habían visitado abogados y defensores de los derechos humanos, se enteraron por terceros que la persona que era jefa de su madre, había recibido múltiples demandas por forzar a sus trabajadores a cumplir horas excesivas sin pago alguno y que había una demanda que podrían beneficiarle. Debido a que pasarían sus días en el hospital, el niño estaría protegido bajo la ley y que no tendría que dejar la escuela, a cambio tendría que ser acogido en un lugar designado por la trabajadora hasta que ella se recuperara.


    —No quiero — dijo el con algo de seriedad mientras se aferraba a su madre— No quiero irme de aquí, quiero estar contigo.
    —Hijo no puedes estar aquí, no te iras lejos.
    —No quiero— parecía no querer entender, pues sus caprichos infantiles los tenía presente.
    —Eso podría ser posible — dijo la mujer de traje —Puedo conseguir permiso para que se quede en la sala de cuidados infantiles, de todos modos, la tienen reservada por algunos meses más, usted sabe la situación, el estará bien ahí y estará junto a su lado.
    —¿No habrá problema?
    —Señora, mi trabajo es mantener unidas a las familias de cualquier forma posible, soy buena en ello.

    Aquella mujer parecía seria ante sus palabras dándole confianza a la madre se Jordan. Dejando de lado el tema decidió ser directa con su hijo.

    —Hijo quiero que me escuches, no sé cuánto tiempo estaré en este hospital, no quiero que esto te afecte así que la señorita de ahí nos ayudara a que sigas asistiendo a la escuela, te ayudara en todo lo demás durante los próximos meses— miró esa expresión triste en su hijo y recordó lo que le había dicho hace poco tiempo —Sé que me dijiste que no quieres ir a la escuela, pero tienes que hacerlo, tal vez no por mí, pero si por ti.
    —Si voy a la escuela, ¿Te vas a mejorar?
    —Sí, estoy segura, tienes que estudiar muy duro y conseguir un buen trabajo.
    —Entonces voy a hacerlo, estudiare y estudiare y me convertiré en el primero de la clase.
    —Eso se oye bien — dijo mientras abrazaba a su hijo.

    Esa noche Jordan descansaba solo en la sala de cuidados infantiles ya que aquella niña en silla de ruedas no se encontraba, el niño repasaba sus libros de estudio tratando de recordar las ultimas clases de esos días, aunque eso le dificultaba ya que no era de los mejores estudiantes de la escuela. Cuando no podía pensar bien, solo recordaba lo malo que solía ser cuando su madre le ayudaba con sus tareas y lo estricta que era cuando él no entendía; ahora su madre no estaba con él y a pesar de lo duro que solían ser sus enseñanzas, era mejor que estudiar en una gran habitación vacía. Se había dado cuenta de la falta de su madre en su vida y mientras recordaba en el estado en que ella estaba, hizo de todo para tratar de comprender sus lecciones.

    Los días continuaron sin detenerse, la madre de Jordán seguía en camilla y le hacían varios exámenes; mientras había tiempo, compartía con su hijo quien le ayudaba con sus lecciones y cuando no podía estudiaba en la sala donde residía, los días pasaron y el niño comprendía mejor sus lecciones y mejoraba su rendimiento escolar, pese de los rumores que solían rondar en la escuela y que hablaban a sus espaldas de su situación familiar, a pesar de que escuchaba los murmullos de todo eso, lo mejor que hacía era no prestarles atención. Los días continuaron y dentro de poco se presentaría los exámenes finales escolares y Jordan estaba más que preparado, se encontraba en la habitación del hospital mientras repasaba algunos problemas matemáticos, entonces la mujer de traje irrumpió en la habitación. Inesperadamente su madre lo esperaba. Llego a la habitación y la mujer se alegraba mucho, pasaron algunos minutos juntos mientras hablaban de forma natural.


    —He escuchado que tus calificaciones han mejorado últimamente, si sigues así terminaras la escuela pronto.
    —He hecho mi mejor esfuerzo, y sabes que — dijo de forma animada — He decidido que quiero estudiar y convertirme en doctor — Aquella noticia tomo por sorpresa a la mujer enferma — He pensado que quiero crecer y ser un hombre que pueda sanar a las demás personas y fabricare medicinas que sean capas de curarte.

    La mujer algo escéptica sonrió al ver la mirada determinada de su hijo quien parecía no retractarse de sus palabras, sonrió y lo abrazó.

    —Jordan quiero que sepas una cosa, si sueñas de esa forma y las demás personas te dicen que hay sueños imposibles, no las escuches, porque ellos no eligen lo que debes soñar, sino que tú eres quien realiza tus propios sueños. A mí no me importa lo que quieras ser de grande, estaré orgullosa de ti siempre y cuando seas un buen hombre y una gran persona. No importa si hay días duros o batallas difíciles en tu vida, siempre encuentra el valor y la fuerza para superar todo eso, y si no la tienes yo te la daré.
    —¿Porque me dices todo eso?
    —Porque te quiero, más que a nada en el mundo.

    Los dos se dieron un abrazo mutuo mientras la mujer de traje parecía soltar algunas lágrimas al ver la conmovedora escena.

    La noche había llegado y el niño se había quedado dormido y mientras la mujer de traje lo cargaba en su espalda vio una mirada triste en la mujer hospitalizada.

    —Mañana será un día duro, tanto para usted como para su hijo.
    —Sé que le ira bien en los exámenes y yo también haré lo mejor que pueda.
    —No quiero ser pesimista, pero ¿Que hará si las cosas no salen como esperaba?
    —Erick, él sabrá qué hacer si todo sale mal, solo puedo confiar en él…

    La trabajadora social dejo la habitación mientras se despedía de la madre del pequeño con una sonrisa algo triste quien soltaba algunas lágrimas mientras salía de la habitación, presiono fuertemente las sabanas y su corazón se trató no de hundirse en tristeza mientras lloraba por la soledad que sentía cuando su hijo no estaba con ella, agarro un papel y lápiz mientras se puso a escribir una nota. Tiempos duros les esperaban.


    La mañana siguiente fue agitado como se esperaba, Jordán comió el desayuno que le había preparado en el hospital e inmediatamente tomo sus cosas mientras se dirigió a la escuela, a su vez la madre del chico entraba a una sala de operaciones. Jordan en la escuela esperaba algo intranquilo a que le entregaran el examen y a su vez que a su madre le colocaban oxígeno mientras entraba a la sala de operaciones. Pasaron varias horas y mientras sonaba la campana Jordán se encontraba en la sala de profesores, le había pedido a su docente que calificara sus exámenes, el maestro no tuvo ningún problema y le dio los resultados finales. El niño miro algo preocupado sus notas y cuando le echó un vistazo su mirada salto de alegría al ver lo que había logrado.


    Tomó el autobús principal que le dejó cerca del hospital, caminó rápidamente con la esperanza de llegar y mostrarle sus resultados a su madre, entro por la puerta principal ignorando a todos los médicos y enfermeras de la zona con la hoja de notas en sus manos. Llego finalmente a la habitación donde su madre se encontraba y cuando a travesó la puerta se intrigó al ver la habitación vacía; en su lugar estaba la mujer de traje mirando por la ventana, ella se dio cuenta de la parecencia del niño.

    —¿Dónde está mi mamá?
    —No sé cómo decirte esto — se le acerco y se arrodillo frente a poniendo una expresión bastante triste — Tu madre tuvo que ser operada para calmar el dolor en su páncreas… ella no soporto la operación, tu madre murió.

    A pesar de su corta edad entendía muy bien lo que la mujer le dijo y esa noticia no podía canalizarla por completo, su mente se quedó en blanco sin poder moverse ni decir alguna palabra solamente se quedó mirando aquella habitación vacía de hospital, sentía que sus ganas de vivir de pronto se habían desvanecido.


    El atardecer se hacía presente en la habitación en la que Jordán estaba sentado en una silla contemplando la cama vacía en la que su madre reposaba, su mirada estaba perdida y parecía no pensar en nada. Una pequeña brisa entró por la ventana y movió la hoja de sus notas escolares, se levantó y la agarro, miró los puntajes los cuales demostraban que había conseguido el mejor lugar entre los estudiantes con mejores calificaciones, entonces recordó la razón por la que había obtenido ese lugar y las cosas buenas que le dijo a su madre de que quería convertirse en doctor, sus lágrimas comenzaron a empapar aquel papel mientras comenzó a llorar fuertemente por la pérdida de su madre, tomo un gran respiro y grito mientras rompió en llanto, un llanto que lleno todo el lugar. Esa habitación que aquella niña en silla de ruedas miraba desde como Jordán lloraba de manera desgarradora. Una parte de su mundo se había desvanecido.






    Los pájaros cantaban como costumbre a las primeras horas de la mañana, una en la que el joven junto a sus nuevos amigos de otro mundo, alistaban algunas cosas para un viaje en una maleta, Bartrack libero a su mascota y se embarcaron en la carroza partiendo por el camino principal del pueblo. Ya había pasado dos semanas desde que Jhuen llego al nuevo mundo y era momento de dejar atrás la primera villa al que llego para seguir su nuevo destino. Al cruzar la entrada del pueblo, avanzaron por un par de horas hacia las llanuras de las colinas donde se encontraba el viejo puente de madera. el chico descendió de la carroza junto con sus cosas en una bolsa de cuero con varios objetos de campamento.


    —¿Estás seguro de que podrás llegar tu solo? —Pregunto Bartrack quien manejaba la carroza.
    —La costa Coralia, si es verdad lo que dijo, alguien de ahí debe tener una idea de cómo puedo regresar a mi mundo.
    —Trae a tu hermana ante mí y podre sanar su enfermedad— el hechicero le aventó una bolsa pequeña la cual contenía una buena cantidad de monedas únicamente de oro —Necesitaras esto, además es mi pago por tus enseñanzas.
    —No puedo aceptar tanto…
    —Cuando llegues a Cascadia créeme que las necesitaras y recuerda varias cosas, no debes compartir tus conocimientos con nadie que no sea confiable, tampoco dejes que te pongas una marca de esclavitud y lo más importante, si te encuentras con un Demonark, debes huir.
    —Lo tendré en cuenta.

    Cargó su mochila y se preparaba para partir, pero antes miro por última vez a sus compañeros, en especial a Sayumi quien tenía su cabeza tapada con un gran sombrero y un parche en el ojo; tenia puesto su vestido ya que nunca más escondería entre trapos viejos. Parecía algo triste por su despedida, pero a la vez feliz por todos los buenos momentos de compañía que había tenido.


    —Los veré pronto — dijo con una gran sonrisa comenzando a caminar mientras se despedía.
    —Jhuen — Sayumi alzaba la voz — Siempre recordare….

    Los buenos momentos junto a ti.





    Sayumi, Looker y Bartrack esperarían con ansias su regreso mientras se despedían del joven. Jhuen por fin tenía un objetivo y era momento de avanzar hacia él, un nuevo pueblo le esperaba, y sobre todo, su travesía en Norinam apenas comenzaba…
     
    Última edición: 11 Diciembre 2020
    • Me gusta Me gusta x 1
  4.  
    Reydelaperdicion

    Reydelaperdicion Equipo administrativo Comentarista empedernido

    Piscis
    Miembro desde:
    28 Agosto 2012
    Mensajes:
    3,384
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Hola. Ya he leído el capítulo nuevo, así que pasaré a comentarlo.

    No citaré errores aquí, ya que se vienen repitiendo casi los mismos que se ven en capítulos anteriores. Por lo tanto, esta vez voy a pasar ese punto por alto.

    Parece que ha tenido que pasar mucho tiempo para que Jhuen y los demás partieran a investigar el lugar en el que el chico terminó llegando a su mundo. Realmente, sorprende que haya pasado tanto, pero por otro lado es entendible, ya que en los primeros días no confiaban del todo en él, y seguro él habrá tenido miedo de ir solo a explorar ese lugar sin conocerlo primero.

    Parece que tanto Sayumi como el mismo Jhuen han tenido historias difíciles con sus madres, aunque los contextos de ambos llegan a ser muy diferentes. Supongo que es una razón más para la conexión tan temprana que seres de mundos y especies distintas pudieron formar. Se ve que las circunstancias de la vida influyen más que el lugar de origen para que dos personas se lleven bien.

    Según lo que Bartrack ha dicho, Jhuen ya tiene una pista de a donde puede dirigirse para obtener algunas respuestas. Lo que más me ha intrigado es el hecho de que él dijo que hay un comerciante que tiene objetos similares. ¿Será que Jhuen no es el primero (o el único) de su Tierra en llegar a Norinarm, o que haya habido otros antes que él? Eso sí es algo que me gustaría mucho averiguar cuando haya más tiempo. Pero bueno, supongo que si Jhuen termina encontrándose con alguien que haya llegado a ese mismo mundo que él, estoy seguro de que obtendrá más información de la que podría si solo se queda quieto en un lugar fijo.

    Por lo que se ve, le espera un viaje largo y algo peligroso hacia una ciudad muy lejana, ya que literalmente tiene que recorrer bastante parte del continente. A ver a donde lo lleva ese viaje suyo, y tambien que tanto le afecta su vida en un lugar extraño sin las 3 personas que le dieron un hogar.

    Será hasta la próxima ocasión. Saludos.
     
    • Me gusta Me gusta x 1
  5. Threadmarks: Los caminos de Norinam
     
    Jhosep Zar

    Jhosep Zar Usuario popular

    Escorpión
    Miembro desde:
    27 Noviembre 2012
    Mensajes:
    635
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Al borde del Cataclismo/La travesía en Norinam.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    12
     
    Palabras:
    6515
    ● Año cero: los dragones aparecen de la nada sembrando el caos en Norinam.
    ●Año 7: los dragones arrasaron con el cuarenta por ciento de la población del continente.
    ●Año 26: la humanidad resiste y los sobrevivientes se esconden en el subsuelo.
    ●Año 62: Grandes seres con aspecto aninmal emergen de las profundidades del bosque, se las llaman Bestians
    ●Año 64: los humanos y los Bestians forman un pacto para combatir a los dragones.
    ●Año 89: los humanos y los Bestians retoman un veinte por ciento de su tierra alejando a los dragones.
    ●Año 100: del cielo emergen cuatro razas diferentes hacia la tierra.
    Aaño 101: los humanos y Bestians forman una completa alianza con las 4 razas diferentes para combatir a los dragones.
    ●Año 103: muere el primer dragón y todas las razas retoman el poder para combatir y recuperar su tierra.
    ●Año 119: la mitad de los dragones han caído en batalla y la humanidad recupera el sesenta por ciento de su tierra.
    ●Año 145: la mayoría de los dragones han sido aniquilados y algunos pocos se esconden.
    ●Año 160: los humanos logran encontrar la magia dragón y la esconden.
    ●Año 182: los dragones desparecen por completo.
    ●Año 203: la tierra se recupera casi en su totalidad y los humanos se proclaman conquistadores. Todas las razas conviven en armonía.
    ●Año 210: los humanos se alían con la quinta raza, los Demonarks, a espaldas de las demás razas.
    ●Año 216: la humanidad explota a las demás razas y a los humanos de clase baja.
    ●Año 223: los Demonarks se revelan y traicionan a la humanidad sembrando en caos en la tierra.
    ●Año 224: la humanidad cae debido a su traición y su población se reduce.
    ●Año 229: los humanos se apoderan de la magia dragón y estalla la guerra entre las naciones.
    ●Año 229: una estrella fugaz impacta contra la magia dragón y esta se desvanece en el cielo terminando a si con la guerra.
    ●Año 230: los pocos sobrevivientes de la guerra se refugian en sus propias naciones.
    ●Año 233: los Demonarks empiezan la conquista del mundo
    ●Año 238: un destello aparece en el cielo y aterriza en la nación de los Demonarks
    ●Año 255: los Demonarks se apoderan del continente, gobiernan y someten a toda la nación.
    ●Año 269: el destello en el cielo es más visible y se puede ver en toda Norinam.
    ●Año 284: las 4 razas de otro mundo desvanecen su número de individuos, los Demonarks están de cacería.
    ●Año 293: la raza de los Hérfios se esconde, los Heidas se desvanecen y los Angelois desaparecen del mapa.
    ●Año 301: un chico de otro mundo llega a Norinam.


    20210227_230937.jpg amara.jpg


    Capítulo 10
    Jhuen, un universitario que llego hace dos semanas al nuevo mundo, finalmente había abandonado el primer pueblo donde conoció a sus primeros amigos, ahora se embarcaba por el continente en búsqueda de una forma de regresar a su mundo. Había caminado todo el día hasta que anocheció, estaba cansado y no se arriesgaría seguir en la noche ya que había mucho que aun desconocía del nuevo mundo. Tuvo suerte de encontrar una vieja choza y a pesar de ser obsoleta, era mejor que dormir en el frío bosque; extrañaba mucho su cómoda casa y sus aparatos electrónicos, el aburrimiento era absoluto y para distraerse escribía una línea de tiempo de los acontecimientos ocurridos en la tierra llamada Norinam, después de varios minutos y agarrar algo de calor, finalmente se quedó dormido.

    La luz del sol iluminaba los grandes valles y paramos de la zona, lugar que Jhuen contemplaba con admiración mientras comía algunos alimentos que traía en su maleta, aquellos paisajes no se podían ver en su mundo debido a la enorme población; esos lugares parecían auténticos sitios para algunas vacaciones de verano.

    —¿Que tan lejos habré caminado? — dijo mientras terminaba su desayuno y sacaba un mapa.

    Según sus hipotéticos cálculos, estaría bastante lejos de Anegror y le faltaría al menos 20 kilómetros más de viaje hasta la próxima ciudad. Había tenido suerte de no encontrarse con nadie durante su viaje ya que prefería evitar llamar la atención. Era medio día y el fuerte calor lo tenía tan exhausto que sudaba mucho, mientras limpiaba el sudor de su frente se dio cuenta de que llevaba varios días sin darse un baño, como extrañaba los baños calientes. Después de algunas horas, atravesó una gran montaña y cuando comenzó a descender, sonrió al ver un gran riachuelo de agua cristalina que baja de la montaña, decidió tomar un desvío y adentrarse un poco siguiendo las piedras cercanas al rio para distraerse un poco. Al ingresar algunos metros encontró un gran estanque de agua cristalina, se quitó los zapatos y la camisa para disfrutar del agua fría, bebió un enorme trago y suspiro plácidamente.

    —¡Esto es vida! — dijo mientras se lavaba la cara y algunas partes de su pecho.

    Se sentó bajo la sombra de un árbol a tomar un descanso mientras escuchaba el canto de las cigarras. Miro su brazo mientras recordaba que hace algunos días atrás la marca de esclavitud que Bartrack le había puesto se había desvanecido, recordó que el tipo insistía en ponerle una permanente y él se negó. Extrañaba a ese viejo y a quienes parecían ser sus hijastros; mientras pensaba en aquello ese lugar parecía un buen lugar para dormir y olvidarse de todos sus problemas, sus pensamientos eran todo lo contrario. Desde que inició su viaje solo dudaba si realmente podía hacer esto solo, su desino estaba bastante lejos y el tiempo de vida de su hermana era bastante corto, ni siquiera sabía si el día de mañana podría continuar su viaje o seria atrapado por algún enemigo, solo pensar eso realmente le preocupaba y lo estresaba tanto, que lentamente comenzó a cerrar los ojos.

    El viento movió su cabello atrayendo un sonido a sus oídos, eran los tarareos suaves de una voz femenina, un canto bastante afinado y suave digno de conciliar el sueño, algo que logro un efecto contrario en Jhuen, quien se puso de pie y decidió seguir el sonido de esa voz, dio algunos pasos rio abajo y trepo por una roca que obstaculizaba gran parte de la rivera, al llegar a la cima notó otro gran estanque, este resplandecía por la luz del sol y entre aquella luz, una silueta de aspecto femenino con una cabellera verde como las hojas de primavera; parecía tomar un baño en ese lugar. Jhuen no podía entender que estaba mirando en realidad. Aquella forma femenina dejo de tararear y miro hacia Jhuen quien se asustó y resbalo de la roca cayendo al agua dejándolo completamente empapado. Recibió un golpe fuerte el trasero, así que adolorido se incorporó y miro el riachuelo cristalino, no había nada más agua en ese lugar el canturreo relajante había desaparecido, pensó que quizás solo era una ilusión por los reflejos del agua y el sofocante calor, tenía sentido.


    El sol estaba a punto de ocultarse y Jhuen quien había retomado el sendero, caminaba más rápido esperando poder encontrar algún buen lugar para ocultarse; que anocheciera no era un gran problema, sino que se encontraba caminando por un espeso bosque y le preocupaba el encontrarse con cosas desconocidas, entonces detuvo su paso un par de segundos al notar algo aterrador un poco lejos del camino, en los árboles había enormes telarañas y siluetas extrañas que parecían moverse entre las partes sombrías, aterrado comenzó a correr esperando salir rápido de esa parte del bosque.


    La luna llena y los sonidos de algunos animales nocturnos se escuchaba en la oscuridad nocturna y el joven de cabelleras cafés estaba cansado de caminar, afortunadamente había salido del bosque y ahora avanzaba por lo que parecían ser una vieja ciudad en ruinas, si tenía suerte nuevamente encontraría una vieja choza para poder dormir; traspaso un viejo túnel mientras su estómago crujía, esperaba encontrar refugio para poder comer algo. El dichoso apetito se esfumo cuando sintió una extraña presencia detrás de él. Giro lentamente y miro encima del túnel, ahí se podía ver una silueta humana que colgaba del techo, dicha sombra abrió los ojos que brillaban como rosas rojas. Inminentemente se aterro y corrió hacia los interiores de la ciudad.

    Estaba acobardado, esa sombra se veía tan real que negó profundamente que fuera su imaginación, decidió esconderse en un callejón y antes de poder salir de el, alguien lo atrapo y le agarro fuertemente la boca mientras lo arrastraba al interior de una cabaña. Debido a la oscuridad del lugar y incomprensible situación, Jhuen solo podía sentir como lo arrastraban fuertemente hacia el interior de un cuarto oscuro, entonces trato de liberarse.

    —Shh, ¡no hagas ruido! — le susurro la persona que lo estaba secuestrando — Van a encontrarnos.

    El joven trato de mantener la calma y pudo notar que lo que cubría su boca era la pata de un animal, parecía la de un oso.

    —Por aquí — susurro un hombre bestia pequeño que era un mapache con ropajes, el abrió un pasillo debajo del suelo e inmediatamente todos se adentraron.

    Jhuen llego arrastrado hacia una abertura bajo tierra donde el hombre oso lo soltó y el comenzó a toser debido al sofocamiento, trato de calmarse mirando los alrededores, en ese lugar había tres humanoides con piel de reptil, parecía niños huérfanos ya que estaban asustados de la presencia de Jhuen, el hombre oso aseguró la puerta mientras el mapache encendía una antorcha.

    —Creo que los perdimos de vista — hablo el hombre oso alivianado.
    —¡¿Que es este lugar?! —El chico humano aún estaba confundido ante la situación.
    —Es nuestro escondite — le dijo el pequeño mapache —Tuviste suerte de que te encontráramos, el ejército de espectros estaba cerca de este pueblo, están buscando más esclavos.
    —¿Esclavos?, no lo entiendo.
    —Eres un humano — dijo el oso — Los de tu especie son los principales esclavos del ejercito Demonark, ¿Cómo es que no lo sabes?

    Jhuen cometió un error de mostrarse como un forastero, algo que Bartrack le advirtió y eso lo ponía nervioso.

    —¡Lo siento!, nunca he salido de casa.
    —¿Que hace un humano solo por estos lugares? — cuestiono el mapache — ¿Dónde están tus amos?
    —Es-estoy de viaje hacia Tormen, mi amo me pidió que trajera unas cosas de allá.
    —Lo siento, pero no iras por ese camino — el gran oso se acercó a los jóvenes con escamas — El ejército Demonark está acatando pueblos pequeños, capturando esclavos para llevarlos a su nación y ponerlos bajo sus ordenes, hacen lo mismo cada cierto tiempo.
    —Arrasaron nuestra comunidad, tuvimos suerte de encontrar este refugio en este viejo pueblo—aclaro el pequeño mapache.
    —Quieres decir que este pueblo… Fue destruido.
    —Así fue — dijo el mapache algo triste — Este solía ser una de nuestras viejos aldeas, el ejército Demonark la arrasó, ahora solo son viejas ruinas.
    —Estaremos seguros aquí — El hombre oso saco algunas migajas de pan mientras las compartía con los jóvenes lagartos.


    Los hombres bestias se veían de confianza, el chico humano supo que podrían tener razón ya que era verdad que hace poco vio algo espelúznate que no resulto ser su imaginación, aun temblaba por el susto y ese lugar parecía relajante. Paso un par de horas, Jhuen descansaba un poco apartado de los Bestians mientras dormía, sus acompañantes hacían lo mismo, el lugar era iluminado por una pequeña antorcha, esta comenzó a perturbarse por el movimiento de un extraño viento. De la parte oscura del techo, una sombra tenebrosa se comenzó a mover por las paredes del lugar posándose cerca del chico, lentamente del suelo una presencia comenzó a surgir frente a Jhuen quien estaba completamente dormido. La sombra tomo forma de una joven musa de traje rojo y cabellera corta, la cual miraba con seriedad a Jhuen, inmediatamente se le acerco y lo agarro por la boca provocando que el chico despertare abruptamente.

    —Cállate si quieres vivir —susrro la mujer de manera amenazante mientras Jhuen aún estaba espantado.

    El espectro apretó con más fuerza la boca de Jhuen y este del temor y pánico no podía moverse ni gritar, solo aterrarse por la penetrante mirada de la joven en sus ojos rojizos como la sangre.

    —Dime humano — volvió a susurrar — Tú no eres de por aquí ¿verdad?, ¿Perteneces a la alianza Skayrus?— Jhuen inmediatamente negó con la cabeza mientras la mujer lo apretó con más fuerza — ¿No estas mintiendo?, porque si lo haces — en su muñeca sostenía lo que parecía ser un abanico el cual abrió y este contenía cienco enormes cuchillas afiladas las cuales hicieron que Jhuen entrara en total pánico —Te cortare la lengua ahora mismo, dime ¿Perteneces a ellos o no?

    Jhuen al borde del horror volvió a negar mientras trataba de gritar, ella se dio cuenta de que decía la verdad, guardo su abanico mientras volvió a susurrar.

    —Tuviste suerte esta vez, pero no será mucho, si yo fuera tu abandonaría este lugar de inmediato, los cazadores ya vienen.

    Soltó la boca de Jhuen y este comenzó a toser debido a la falta de oxígeno que recibió de ese apretón. Los fuertes ruidos despertaron a los refugiados que se pusieron alerta.

    —¡¿Que sucede?! — pregunto el alterado mapache.
    —¡Una mujer!, entró, esta, aquí.

    Todos miraron a los alrededores y no pudieron ver nada, pensaron inmediatamente que era una falsa alarma tomando en cuenta que la entrada estaba cerrada.

    —Talvez tuviste una pesadilla — opino el oso.

    —No, no lo fue — Jhuen seguía alterado — Ella dijo que los cazadores ya vienen.

    —Eso no es… — el oso fue interrumpido al escuchar un estruendo.

    Todos se pusieron en alerta mientras se escuchó otro fuerte estruendo provocando que la estructura temblara haciendo caer polvo del techo, el tercer estruendo sacudió por competo todo el refugio y eso puso en alerta a todos.

    —¡Hay que irnos! — El mapache abrió una puerta oculta en una pared en la cual todos ingresaron.

    Jhuen fue el último en entrar y cuando lo hizo, una de las paredes se quebró y el mapache cerro la salida de emergencia. Se podía escuchar como toda la habitación parecía derrumbarse cuando atravesaban el estrecho y oscuro pasillo. El mapache quien lideraba la huida, abrió una puerta que parecía llegar a la superficie, hizo una señal con las manos para indicar el momento perfecto para escapar, asomo su mirada por la cubierta y parecía alterado, paso varios minutos esperando la oportunidad y finalmente dio el aviso, el salió del escondite y los jóvenes con escamas lo siguieron, Jhuen salió a toda prisa y el oso lo siguió. Mientras el chico corría por la zona pudo sentir el olor a humo y las llamaradas de la zona, el mapache se acercó a otra vieja casa de rocas y abrió una compuerta señalando para que todos entraran. Los jóvenes lagartos vieron la señal y se detuvieron al mirar horrorizados como un espectro con armadura descendió del cielo y golpeo al mapache con un garrote de madera; el pequeño animal se estrelló contra una pared. El oso muy ardido, con una fuerte tacleada arremetió con fuerza al espectro, quien se estrelló de igual forma contra los escombros de la zona por la brutal fuerza del animal. El hombre bestia peludo trato de ayudar a su amigo e inmediatamente escucho los pasos de otro espectro quien era más grande y robusto, este traía una armadura blindada y un gran martillo metálico, Jhuen se quedó en pie paralizado sin poder hacer nada mientras, solo contemplo como el soldado espectro trato de golpear al hombre bestia de frente, pero este detuvo el mazo con sus fuertes brazos. Aun así, el espectro fue enérgico ya que con brutalidad empujaba al oso quien trato de aferrarse fuertemente del suelo, Jhuen trato de dirigirse al efugio cuando el espectro soltó una fuerte patada contra el estómago del hombre oso y este perdió fuerza, el descuidó fue aprovechado por el guerrero quien, girando sus brazos golpeo con su arma en la cabeza al hombre bestia de manera brutal, tanto que lo levanto hacia el aire y este impacto a Jhuen cayéndole encima. El joven inmediatamente se desmayó debido al brutal golpe.




    Se podía sentir el frio de crepúsculo en el rostro de Jhuen, quien lentamente comenzaba a despertar, tenía un fuerte dolor de cabeza y aún estaba confundido por la situación, logro abrir bien los ojos e inmediatamente miro a su alrededor algo aterrado, podía mover sus piernas, pero sus manos estabanencadenadas a alguien en su espalda. El joven estaba atrapado en una celda de madera quien era remolcada por el espectro robusto que lo había atacado; a su lado se encontraba el oso quien tenía el pelaje de su cabeza ensangrentado. Miro más allá y en otra carroza se encontraban los jóvenes con escamas, junto a un desmayado mapache ser trasportados por soldados más pequeños.

    Esos guerreros con cuerpos podridas, caras esqueléticas y ojos rojizos trasportaban lo que parecía ser esclavos y Jhuen ahora era uno de ellos, sintió la presión e inmediatamente intento liberarse moviéndose de manera abrupta tratando de romper las cadenas de sus manos.

    —DEJA de moverte — dijo la persona que estaba atada detrás de él — Las esposas no se romperán si las fuerzas de esa forma.

    Jhuen giro un poco la cabeza y pudo notar que estaba atado junto a otro humano, un hombre mayor de cabellera oscura y con extrañas cicatrices saliendo de sus ojos.

    —¡¿Quién eres tú?!
    —Solo un idiota sin suerte.
    —¿A dónde nos llevan? — dijo mirando a los espectros.
    —Seguramente con los demás esclavos que tengan, yo que sé, lo único que es seguro es que estamos condenados.

    Al escuchar aquello Jhuen desesperadamente volvió a intentar liberarse y eso molestaba a su compañero de celda.

    —DETENTE AHORA — reclamo en forma más molesta — Si sigues haciendo eso, ese tipo de ahí te golpeara con su garrote, y si él no lo hace, yo mismo te golpeare — El tipo parecía tener mal humor y eso le asustaba a Jhuen.

    Parecía que dentro de algunas horas más amanecería y Jhuen no podía conciliar el sueño debido a la tremenda preocupación de la situación en la que estaba, tanto que sus rodillas temblaban más por miedo que por el frio. Las carrozas atravesaban una cueva mientras llegaban a lo que parecía una zona rocosa la cual brillaba por algunas antorchas que eran sostenidas por más soldados que trasportaban tres carrozas más de prisioneros, algunos de ellos eran pequeños hombres bestias. Jhuen en verdad que estaba en un verdadero aprieto.

    —Así que ya comenzaron con la cacería — decía el prisionero junto al chico.
    —¿Qué quieres decir?
    —Ya sabes, cada cierto tiempo los Demonark capturan cientos de habitantes para llevarlos a su reino y construir las torres de poder.

    Había mucho que Jhuen no sabía y esta situación seguía siendo desconocida, a juzgar por las palabras del prisionero, nada bueno se veía si se quedaba ahí.

    —¡Ho genial!, esto no podría ser mejor — dijo el hombre de forma sarcástica.

    Jhuen entre la oscuridad vio una silueta que se acercaba, la cual fue más clara cuando estuvo frente a ellos. Era la persona que lo había interrogado hace algunas horas en la guarida. A pesar de la poca luz del lugar Jhuen podía verla mejor, esta era una joven mujer de cabellera gris corta con unos brillantes ojos rojizos, a simple vista parecía una humana común y corriente.

    —Amara Bernuz, así que tu organizas esta situación de esclavos — volvió a comentar el prisionero.
    —Tu mala suerte te nubla el juicio Bleiker— dijo con mirada fría — Yo no dirijo esto, solo debo vigilar que la misión se cumpla, a todo esto, ¿Como un mercenario como tu termino aquí?
    —Porque no me desatas y te cuento como termine aquí.
    —Y perderme esta escena, mírate, te ves tan vulnerable que podría beber de tu sangre si quisiera.
    —Inténtalo y te golpeo en la cara.

    Amara solo rio de formas burlona mientras le dio un golpe a la carroza y esta continúo caminando.

    —Tuviste mala suerte — dijo la mujer mientras miraba a Jhuen quien se alejaba en el vehículo.

    Las tres carrozas avanzaban por el espeso bosque mientras Jhuen trataba de calmarse un poco y eso resultaba difícil, trato de distraerse mientras inicio una conversación.

    —Así que te llamas Bleiker.
    —Bleiker Layonel.
    —Yo soy Jhuen Cortez — le dijo a su compañero — Y ¿Conoces a esa mujer?
    —Podría decirse, la conocí hace un par de años mientras cazaba algunas brujas, nos encontramos y cruzamos espadas, una y otra vez esperando que uno de los dos cediera, fue una batalla bastante igual y era la primera vez que ella y yo encontramos un rival en común ambos nos frustramos tanto que prometí cortarle la cabeza y ella beber toda mi sangre.

    —No lo entiendo, ¿Ella es un vampiro o algo así?
    —Es una whicher, ya sabes, una aliada de los Demonark.
    —No soy una aliada — dijo Amara sentada sobre una celda en voz alta al escuchar la conversación —Solo vivo ligada a ellos, no obedezco órdenes.
    —En serio, porque últimamente no pareces la misma persona que conocí hace mucho.
    —Tú no sabes nada de mi — Comenzó a flotar cerca de ellos — Un mercenario y ladrón que traiciono a sus amigos no debería hablar de esa forma.

    Bleiker se molestó al escuchar el comentario de la mujer y Jhuen, aunque no entendía el significado de las palabras de los dos, sentía presión y angustia al estar en medio de esa conversación.

    —Deja de señalarme con esas palabras y dame un poco de sangre.
    —Prefiero morir a que eso suceda.

    Amara miro con algo de odio hacia el prisionero, odio que quito mientras se alejó y se sentó encima de una de las jaulas, no había nada mas de que hablar y Bleiker lo sabía. Jhuen se dio cuenta de que había un conflicto entre ellos así que nuevamente intento romper las cuerdas con más fuerza.

    Pasaron un par de minutos y Jhuen se había casado, las muñecas le dolían y abordaba a perder esperanzas de poder liberarse. El hombre oso comenzaba a reaccionar lentamente estaba mareado por el fuerte golpe que había recibido.

    —¿Son tus amigos? — Pregunto Bleiker.
    —No, solo nos encontramos por casualidad.
    —¿De dónde eres?, no pareces de por aquí — dijo al mirar detenidamente a Jhuen.
    —Vengo de Anegror, me dirijo hacía Coralia por asuntos de mi dueño.
    —¡Es una broma! — dijo lanzando una carcajada — Tu amo no te envió a hacer un recado, te envió a morir, siento pena por un esclavo como tú.
    —No me llames así, y es importante que llegue a esa ciudad.
    —Pues creme que no llegaras si no sales de aquí — Al decir eso Jhuen trato de liberarse, pero seguía siendo inútil, dicho acto llamo la atención de Bleiker, entonces comenzó a susurrar —Estoy planeado escapar, así que podría ayudarte si me ayudas con algo.
    —¿Escapar? — comenzó a murmurar — ¿Cómo harás eso?
    —Romper estas esposas será fácil, lo difícil será deshacerme de los soldados que nos rodean — comenzó a sonreír algo confiado — Romperé las cadenas y esta celda, cuando lo haga corre hacia el bosque, los soldados te perseguirán y yo los atacare cuando lo hagan, eso me dará una oportunidad de escapar a mí también, así que espero que tu tengas suerte.
    —¿Como harás eso?, estas atado, además ¿Me estás diciendo que seré la carnada?, no me gusta ese plan.
    —Lo hare de todas formas, tendrás suerte si logras escapar, sobrevivir depende de ti, así que prepárate que lo hare dentro de treinta segundo.

    El sujeto propuso un plan inesperado que no favorecía a Jhuen ya que podría terminar herido o muerto si obedecía el plan, así mismo que los demás prisioneros no serían liberados tomando en cuenta que algunos lo ayudaron a ocultarse, el plan de Bleiker parecía egoísta y eso le hizo darse cuenta de que él era esa clase de persona.

    —¡Espera!, no lo hagas.
    —No hay tiempo lo …
    —¡Te pagare si me ayudas a salir!, te daré algunas monedas de oro si nos ayudas a escapar.
    —Mientes.
    —Mi bolsa, tiene algunas monedas de oro, ella dijo que eras un mercenario, entonces te contrato para que me lleves a un lugar seguro.

    El chico de otro mundo no confiaba mucho en si Bleiker podría o no ayudarlo a escapar, pero confiar en él era lo único que podía hacer, así que esperaba una respuesta. Por su parte, Bleiker pensó que fue absurdo lo que Jhuen le dijo teniendo en cuenta de que para él era un simple humano debilucho, aunque no parecía mentir, quiso asegurarse de que decía la verdad y estiro sus piernas agarrando la mochila de Jhuen, la pateo y de ella cayo la bolsa con el dinero que Bartrack le había dado.

    —De acuerdo, tenemos un trato, escucha este será el plan — Bleiker hablo con más seriedad — El espectro que carga nuestra carroza tiene una espada en su espalda, me la quito cuando me capturo así que lo primero que haremos cuando se rompa la celda será recuperarla cuando rompa la celda tendrás que distraerlo, aprovechare para atacarlo y cuando tenga la espada escaparemos rápido de aquí.
    —¿Podrás hacer eso? — el preguntar ello se dio cuenta de que había una falla en ese plan —¿Que pasara con los demás?
    —No voy a arriesgarme el pellejo por ellos, a la cuenta de tres.
    —No podemos abandonarlos.
    —Y yo no puedo protegerlos a todos, así que tienes diez segundos para tomar una decisión.

    El hombre oso recobraba la cordura, Bleiker comenzaba a contar mientras susurraba y Jhuen estaba fluctuante ante lo que haría, correr era lo mejor.

    —Cero — susurro Bleiker mientras comenzó a frotar sus manos atadas — Esto te dolerá un poco.

    La espalada de Jhuen comenzó a calentarse mientras sintió un fuerte choque eléctrico en sus muñecas. Las cadenas que lo ataban junto a su compañero se quebró abruptamente, por lo que parecía ser un rayo de color azul. Los ojos de Bleiker comenzaron a brillar mientras aporreo con sus palmas los barrotes de la celda que se destrozaron por rayos que salieron de su cuerpo.

    —Ahora — Bleiker salto frente al soldado más grande para golpear el suelo, el cual condujo electricidad atreves del mismo mientras el enemigo se quemaba por la fuerte descarga. La turbulencia atrajo la atención de Amara quien vio los rayos salir del cuerpo de Bleiker, entonces lanzo uno de sus abanicos el cual se incrusto en el suelo ya que su enemigo dio un salto hacia atrás, demostrando ser bastante rápido para esquivar ataques. Jhuen confundido por lo sucedido salto de la carroza y cayó al suelo mientras trato de correr, dio un par de pasos cuando el soldado que traía la espada se le interpuso, este saco su propia arma, un sable oxidado con el cual trato de cortar la cabeza del chico, el cual inmediatamente por instinto se abalanzo hacia atrás y el sable cortar un pequeño mechon de cabello, seguidamente cayó al suelo. Estaba muy atolondrado y asustado que no podía ver que el soldado se acercaba con la intención de matarlo, este alzo su espada y fue impactado por una embestida del hombre oso quien recobro el sentido.

    —Escóndete — dijo la bestia mientras se lanzó sobre el enemigo que estaba en el suelo y lo arremetió con sus afiladas garras mientras le destrozaba el estómago en un acto de furia.

    El enorme animal salvaje desgarraba un cuerpo, un acto que aterro por completó a Jhuen quien, sentado sobre la tierra le temblaban las rodillas como para reaccionar ante la situación, su único impulso fue correr de rodillas mientras se ocultaba detrás de un árbol.

    Bleiker era perseguido por Amara, quien aventó sus abanicos y estos giraban como discos las cuales su rival esquivo saltando hacia un árbol mientras las cuchillas se incrustaban en la madera, una de ellas paso cerca de su hombre cortando su ropa.

    —Maldición — dijo sintiendo algo de presión al ver que el oso golpeaba a otro soldado e inmediatamente rompía la celda liberando a sus compañeros

    Los abanicos de Amara de desclavaron de la madera y regresaban a sus manos mientras ella volaba hacia Bleiker.

    —No escaparas — nuevamente lanzo los abanicos que giraron en direcciones contrarias formando un circulo cerrándose hacia su enemigo, el cual salto de la rama del árbol mientras esta se arrancaba por la fuerza de las cuchillas. Bleiker pudo notar la cobardía de Jhuen y el cómo se ocultaba entre las hierbas del bosque, su actitud cobarde le molesto y que la espada que necesitaba se encontraba cerca del cadáver del soldado que el oso asesino. Aterrizó en la tierra mientras miro que los abanicos volvían a su dueña, ella volvió a lanzarlos, entonces el mercenario corrió cuando se dio cuenta de que los abanicos lo perseguían a gran velocidad, en aquel momento, con rapidez se acercó a uno de los guerreros que lo esperaba de frente para golpearlo con una vieja y oxidada espada. Se acercó de frente y antes de que pudiera cortarlo, se agacho y paso en medio de las piernas del enemigo, el cual fe impactado en la cabeza por el afilado abanico que le habían lazado, mientras el cuerpo del adversario se desplomaba, aprovecho para acercarse a uno de los cadáveres y agarrar rápidamente su espada. A su vez los abanicos volvían de regreso hacia las manos de Amara, quien vio a su enemigo apuñando su espada hacia ella. Ambos se abalanzaron entre si chocando sus armas mientras ligeros rayos azules salían de ellos.

    Jhuen estaba en pánico escuchando las celdas romperse mientras se percibían los rugidos del oso, el cual trató de mirar saliendo de las hierbas del lugar, cuando lo hizo un soldado estaba frente al ya que había descubierto su escondite, inmediatamente intento correr, pero el esqueleto lo atrapo y lo lanzo de regreso al camino. Temeroso se arrastró de rodillas y el soldado empuño su espada, cuando trato de incrustarla en su espalda, recibió un fuerte empujón del oso estrellándolo contra un árbol.

    —Corran hacia el acantilado — dijo señalando una ruta entre las ramas, los jóvenes lagartos tomaron en brazos al inconsciente mapache y se adentraron en el oscuro bosque, Jhuen los siguió y cuando miro hacia atrás el hombre oso era arremetido en la espalda por el enorme martillo del soldado que anteriormente lo había atacado. Eso lo estremeció más y corrió muy rápido siguiendo a los demás.

    El colosal guerreo levanto su martillo para golpear a su rival en la cabeza y no pudo lograrlo ya que uno de sus brazos fue cortado por la espada de Bleiker, quien se abalanzó sobre él, cuando el martillo choco al suelo, el mercenario se lanzó hacia el gigante esperando cortar su cabeza, entonces del suelo salió una sombra que se interpuso entre la espada de mercenario, esta sombra tenía la forma de Amara, pero se veía bastante gris. El hombre oso no se detuvo a mirar la situación, sino que inmediatamente siguió a sus compañeros.

    La sombra detuvo la espada de Bleiker, el cual trataba de mover sin resultado alguno, solo pudo ver que del suelo salieron dos sombras más que lo agarraron de las piernas y una tercera que lo sujeto fuertemente de la cintura. Al darse cuenta de que estaba atrapado e intentaba escapar, el soldado colosal agarro su martillo con su brazo bueno y desprendió el mango del martillo el cual se convirtió en una filada lanza, parecía dispuesto a atacar al rival que estaba amordazado.

    —Déjalo — Amara caminaba hacia el — Él es mío, no lo toques.

    El soldado obedeció la orden y siguió a los prisioneros mientras Bleiker intentaba liberarse.

    —Así que si eres una fiel seguidora de los Demonarks.
    —Te dije que no confundieras las cosas — dijo molesta mientras guardaba sus abanicos —Yo soy quien decide si mueres o no, no me importa lo que el ejército quiera hacer, además te dije que tu sangre seria mía, no dejaría que se desperdiciara de esa forma.
    —Y quieres que te lo agradezca — Bleiker mostraba una sonrisa sarcástica mientras miro como Amara extendía su mano intentado tacarle el rostro.
    —Después de tanto tiempo, al fin llego tu derrota — la mujer movía sus afiladas uñas por la mejilla de su enemigo con una sonrisa en el rostro mientras Bleiker alejaba su cuerpo — Saboreare este momento con un poco de sangre.
    —Si quieres tomarla tendrás que acercarte más.

    Amara estaba algo molesta, así que se acercó como le había dicho y antes de siquiera poder tocarlo, el tipo arremetió con fuerza dándole un enorme cabezazo a la chica quien se desplomo en el suelo; eso provoco que las sombras que lo amordazaran se debilitaran, a su vez los ojos del guerrero se iluminaron mientras su cuerpo desprendió más rayos de lo normal, entonces una fuerte ráfaga de relámpagos se presentó en la zona y Amara con el fuerte dolor de cabeza se alejó de Bleiker el cual desapareció del lugar rápidamente. La zona donde se encontraba había sido destruida y Amara lo perdió de vista.

    En el denso bosque, los jóvenes reptiles atravesaron varios arbustos mientras el pequeño mapache recobro el conocimiento, comenzaron a correr más rápido hasta que se encontraron con una gran colina rocosa, intentaron treparla paro era demasiado empinada.

    —Rápido — dijo el pequeño mapache empujándolos y eso no era de mucha ayuda.

    Inmediatamente Jhuen llego y al ver lo que hacían, trató de ayudarlos, pero ni con su ayuda lograban trepar la pendiente. Repentinamente pudieron escuchar que el gran oso llegaba en su ayuda.

    —Sujétense — dijo agarrando a uno de los lagartos lanzándolo con mucha fuerza hacia arriba y este llego a la cima de la colina, hizo los mismo con los otros dos y con el pequeño amigo mapache.

    Todos estaban en la cima y era el momento de Jhuen, el oso trato de acercarse a él cuándo inesperadamente se paralizo, Jhuen no entiendo la situación y justo antes de poder decir algo, su rostro se empaño de algunas gotas de sangre, sangre del hombre oso que fue atravesado por una lanza. Impactado ante la situación, la mente de Jhuen quedo en blanco ante el terror de ver que el oso cayó al suelo dejando un enorme charco de sangre que llego hasta sus zapatos.

    —Co…corre — fue el último susurro del hombre bestia que fue rematado por un pistón brutal en la cabeza por el enorme soldado que lo había estado persiguiendo.

    Pánico, miedo, desesperación era lo que tenía Jhuen al ver un cadáver frente a él, todas esas emociones no hicieron más que entregarlo a la confusión absoluta, respiraba agitado y sus ojos temblaban al mirar la enorme cantidad de sangre sobre la hierba, no pudo percibir que más soldados acompañaban al asesino brutal, los cuales saltaron la colina como saltamontes y llegaron a la cima rodeando a los prisioneros. El soldado gigante saco la lanza del cuerpo del oso y la levantaba hacia el aire, Jhuen con su cuerpo tembloroso no podía ni siquiera suplicar por su vida, era claro que el enemigo lo aplastaría con su gran lanza, así que solo cerro los ojos esperando lo peor; cuando lo hizo, pudo escuchar un estruendo en el aire mientras las hojas del lugar eran impactadas por lo que parecía ser un rayo, entonces una ráfaga salió de entre los arbustos y atrapo a Jhuen dejando que la gran lanza del enemigo se estrellara contra las sólidas rocas del suelo provocando que se destrozaran en el acto. Al disiparse un poco el polvo, el soldado de cara putrefacta se dio cuenta de que su prisionero había desaparecido.




    El sonido de los grillos nocturnas era interrumpido por un destello luminoso que provenía del cielo y sobre el suelo se estrellaron dos personas, Bleiker y Jhuen salieron entre el polvo ocasionado por la ráfaga.

    — Eso… sí que … estuvo cerca… — Bleiker cayo de rodillas al suelo mientras trataba de recobrar el aliento.

    A su vez el cuerpo Jhuen estaba mareado por la conmoción, tanto que vomito su cena; era como si su cuerpo hubiera estado dando vueltas en una montaña rusa a máxima potencia. Miro a su alrededor y parecía encontrarse en la cima de una colina.

    —¿Qué…? ¿Sucedió? ¡¿Do… donde, dónde estamos?! — no pudo escuchar respuesta alguna ya que sintió como era levantado por el cuello de su camisa hacia el cielo.
    —¡Eres un maldito idiota! — Reclamo Bleiker con un gran enojo mientras lo tiró hacia el piso — Te dije que siguieras el plan, tuviste suerte de que llegara a tiempo para rescatarte.
    —Lo, lo siento — tartamudeo asustado—No, no supe que hacer.
    —Sabía que no debía esperar mucho de ti — dijo mientras relajaba su respiración —Ya estamos bastante lejos de ellos, no nos perseguirán por ahora — Agarro la mochila de Jhuen y comenzó a seguir el sendero a pesar del cansancio de su cuerpo.

    Al chico de otro mundo aun le temblaban las piernas y los temores de la situación lo tenían intranquilo, recupero un poco el aliento y siguió a Bleiker ya que no tenía opción alguna.

    Caminaron alrededor de una hora y el sol comenzaba a salir por las colinas, Jhuen estaba cansado y tenía los parpados pesados, con frio y aun con escalofríos, no dejaba de pensar en los sucesos ocurridos hace poco.

    —¿Que pasara… con los demás?
    —Están perdidos, los llevaran con los demás prisioneros… eso no es mi problema — dijo el espadachín sin detenerse.
    —¿No podías ayudarlos?
    —Arriesgarse por seres que no conozco suena a un mal plan, si los enemigos son aliados del ejercito Demonark, ellos tuvieron mala suerte al ser capturados— Bleiker se veía demasiado serio al decir esas cosas.

    Jhuen solo se limitó a escuchar sus frías palabras mientras pudo distinguir algo al final del camino, había una muralla en frente de él. Con la luz del sol se podía contemplar una ciudad más grande que Anegror, el viaje hacia la primera ciudad había sido completado.

    —Es todo lo que puedo hacer por ti — Bleiker le aventó la mochila a Jhuen, quien al atraparla noto que el tipo sostenía su bolsa de dinero — El trato era sacarte de esa prisión y llevarte a un lugar seguro, pero dado que casi nos matan por tu imprudencia te cobrare más de la cuenta — le aventó únicamente tres monedas de plata que Jhuen apenas y logro atrapar.
    —¿Qué?, ese es mi dinero.
    —Tuviste mala suerte amigo, mejor regresa con tus amos, es lo mejor para ti — decía mientras se alejaba por otro camino.

    Jhuen no podía decir nada, aun con todas las malas emociones de hace poco, el cansancio y la falta de sueño no le podían ser firme en lo que quería decir. Miro la ciudad y no tenía ni un pensamiento positivo.

    —Acaso son así de espantosos…

    Los caminos de Norinam
     
    Última edición: 19 Junio 2021
  6. Threadmarks: El restaurante que no tiene nombre
     
    Jhosep Zar

    Jhosep Zar Usuario popular

    Escorpión
    Miembro desde:
    27 Noviembre 2012
    Mensajes:
    635
    Pluma de

    Inventory:

    Escritor
    Título:
    Al borde del Cataclismo/La travesía en Norinam.
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Aventura
    Total de capítulos:
    12
     
    Palabras:
    6836
    Capítulo 11


    La cálida ciudad de Tormen era observada desde la cima de una colina por un sujeto de cabelleras oscuras, se veía molesto, cansado e impaciente mientras reposaba bajo la sombra de un árbol; prestó atención al escuchar unos pasos sobre las hierbas y levantando su mirada, por el camino había una joven musa con ropajes blancos y ligeros, no traía zapatos y tenía una larga cabellera brillante como la hierba del lugar.


    —¡Bleiker!, llegaste antes de lo previsto — dijo aquella musa algo preocupada.
    —Mi misión termina — dijo arrojando una bolsa de monedas hacia el suelo — Los Demonark atacan pueblos pequeños para evitar el pánico en las ciudades importantes, la alianza Skayrus no se meterán en eso ya que esos pueblos no les convienen, es poco pero es todo lo que pude averiguar.
    —¿Que paso con los esclavos?
    —Algunos murieron; otros fueron capturados.
    —Te pague ese dinero para que los rescataras.
    —Oye, cuando me contrataste para este trabajo te dije claramente que no soy un héroe ni nada, esta misión se salió de control y tuve que abandonarla, además la acepté porque tenía intereses personales de por medio.
    —Yo creí que tu podrías ayudarlos— dijo como si estuviera a punto de ponerse llorar.
    —No debiste confiar en mi — comenzó a alejarse — Lamento decirlo, pusiste tus esperanzas en la persona equivocada.


    Aquella joven se inclinó mientras con una triste expresión levanto el dinero del suelo. Como una persona que había perdido algo preciado fue su expresión mientras miro la ciudad cercana con mucha tristeza.





    El sol de medio día era disfrutable para las plantas y árboles del pequeño valle, el cual cercano a un árbol, el joven de otro mundo despertaba con una jaqueca terrible, como si hubiera tenido una noche de fiesta hasta muy tarde, con los cabellos enmarañados despertaba tras haber dormido algunas horas desde que amaneció. Con su ropa manchada de tierra se en camino hacia un riachuelo que salía por los canales de la ciudad, el agua parecía limpia así que sin problema limpio un poco su ropa, en especial las manchas de sangre de sus zapatos y su rostro. Miraba su reflejo en el agua mientras recordaba los horribles sucesos de hace algunas horas. El estómago le crujía de hambre y mientras termino de limpiarse, agarro su mochila y con algo de coraje se dispuso a entrar a la ciudad. Antes de acercarse a la puerta recordó algo importante que Bartrack le dijo “es peligroso si descubren que no tienes una marca de esclavitud “entonces tomó uno de sus esferos de la universidad y se dibujó en el brazo la misma marca que Bartrack le había puesto.


    El joven algo temerario camino hasta la puerta en la cual había un par de guardias como en la ciudad anterior, le dieron una ligera mirada y no lo consideraron alguien extraño, le pidieron el peaje el cual consistió en una moneda de plata las cuales tuvo que entregar de mala gana ya que eso lo dejaba únicamente con unas dos monedas; miró el poco dinero maldiciendo en voz baja.


    La ciudad se veía bastante tranquila, calles pintorescas y edificio coloridos, era notable que la calidad de la ciudad era mejor que la de Anegror ya que sus calles se veían más limpias y sus transeúntes vestían ropajes más llamativos. Todos los habitantes de dicha ciudad eran Bestians, desde hombres con pelaje, algunos comerciantes con escamas y vendedores ambulantes con diversos tipos de colas, eran las que se podían ver en las calles. Jhuen desconfiaba mucho de todos los habitantes de la zona ya que mientras caminaba se veía incomodo al ser probablemente el único humano de la zona, eso lo ponía en una difícil situación ya que llamaba la atención y era lo que menos quería hacer. Después de varios minutos caminando su estómago le crujía con más fuerza; sabía que no era conveniente que tuviera el estómago vacío si continuaba con su viaje, pero arriesgar todo su dinero era mala opción. Él sabía que era algo inteligente y que podría negociar por al menos algunas frutas frescas.

    Con algo de confianza y mucho valor se acercó a un comerciante que resultó ser un pequeño hombre con cuernos de cabra que atendía un negocio de frutas.

    —¿Puedo comprar estas? — pregunto señalando algunos duraznos amarillos.
    —Claro que si mi amigo — respondió el comerciante de manera pacífica — Serán doce por cinco de plata o veinte por una de oro.

    Recordó lo poco que Bartrack le enseño sobre el manejo del dinero en Norinam, una cosa era clara, el comerciante tenía precios algo elevados.

    —¿Puedo comprar dos por una de plata?
    —Crees que puedo venderte tan poco por míseras monedas — el comerciante parecía molesto — Nuestra política es, compra en gran cantidad para nuestros negocios mejorar — comenzó a burlarse de el —Si no compras media o una docena de algo no te daré nada.
    —Por favor podríamos negociarlo.
    —¿Un humano trata de negociar? — comenzó a burlarse de manera directa — Su era de dominio termino hace años, ahora nosotros estamos por encima de ustedes, mientras nosotros los convertimos en nuestros esclavos. No son más que torpes ignorantes sin educación alguna. Si no entiendes mi política lárgate de aquí. — Dijo de manera amenazante y eso asustó a Jhuen.

    Temeroso se alejó del lugar, evitar los conflictos era lo mejor que hacía ya que no sabía cómo lidiar bien en situaciones así, de todos modos tenía que intentarlo en alguna otra parte. Recorrido algunos otros puestos comerciales y todos le respondieron de la misma forma, si no podía comprar lo que pedían, no le darían nada. Era más de medio día, se sentó unas escalinatas de la zona a descansar un poco ya que estaba cansado de tratar con los comerciantes de la zona, por otro lado pensaba que no solo eran groseros de juzgarlo por el poco dinero que tenía, sino que también lo discriminaba por ser un simple humano. Bartrack se lo había dicho, que los habitantes de las ciudades no serían amables con él.

    Miro a los habitantes de la zona inconscientemente mientras pensaba que hacer, entonces entre los lugareños de la zona su mirada se detuvo ante alguien que llamo su atención. Entre los comparadores de la zona, había una joven mujer de largas cabelleras colores violetas, lo que destacaba de su apariencia era que vestía un traje de sirvienta, algo bastante llamativo para los lugareños de la zona. Lo que más atrapo la mirada de Jhuen no era lo hermosa que ella lo era, sino que era la única humana que se podía divisar en ese pueblo lleno de Bestians.


    La joven mujer compraba especias y verduras, posiblemente para preparar alguna cena en particular, era todo lo que Jhuen pensaba mientras la miraba a la distancia. La chica comenzó a alejarse del mercado con una canasta llena de productos frescos y el chico comenzó a seguirla discretamente. La mujer de traje salió de la zona comercial y se adentró a un barrio algo más tranquilo para ingresar en una choza llamativa de madera y techo de paja; comparada con algunos edificios de la zona el lugar sí que era rupestre, fue lo que Jhuen tenía en mente mientras se acercó y noto como la joven entró por la puerta.

    —¿Qué es esto? — miró que encima de la puerta y había un letrero algo llamativo y colorido con letras del aquel mundo, algunos símbolos los pudo reconocerlo así que decía “restaurante …….” Dando a entender que había un espacio vacío en esa frase, el lugar no tenía nombre.

    Lentamente se acerco y mientras entró por la puerta pudo oír varios ruidos de lo que parecía ser una especia de reunión escandaloso, al poder ver el interior estuvo en lo correcto, el lugar era un típico restaurante de la zona. Rodeado de varios Bestians dio un par de pasos lentos lleno de nerviosismo al darse cuenta de que los clientes del lugar se silenciaron cuando el entro al lugar, Jhuen se quedó paralizo por algunos segundos mientras decidió volver a caminar. Algunos clientes con pelajes comenzaron a susurrar mientras otros simplemente lo ignoraron y volvieron a sus propios asuntos. Jhuen miro a la chica adentrarse en la cocina y ponerse un delantal mientras se acercó hacia una mesa vacía.

    —¿Qué hago? ¿qué hago? ¿qué hago? — se repetía de forma nerviosa ya que entró al lugar sin pensar mucho — Tengo hambre pero que podría comprar con tan poco dinero — saco su bolsillo dos monedas de plata.
    —¿Qué haces aquí? — dijo una voz fina y seria y eso asustó al chico.


    —¡¿Yo?!... solo quería… — Se quedo algo confuso al ver que la persona que le grito fue una pequeña niña de cabellos rojizos con un gran delantal blanco.
    —¿Eres nuevo por aquí? — volvió a preguntar con esa misma actitud — Pide algo rápido, come y luego lárgate — sostenía en sus manos una pequeña libreta y una pluma.
    —¿Una niña? ¿Trabajas en este lugar? — dijo inconscientemente y eso molestó a la pelirroja
    —¡Escúchame tonto! — presionó la libreta— si vuelves a decirme pequeña, tomaré esta cosa, le pondré sal y te la comerás mientras me pides perdón.

    La fuerte voz amenazante de aquella pequeña persona asustó a Jhuen mientras algunos se reían de lo que pasaba.
    —Jefa, jefa — dijo una voz femenina que se le acerco —Los clientes de la mesa 2 quieren su especial del mes, déjeme encargarme de él.
    —Hummm, si, como digas — comenzó separarse — Que coma algo rápido y que deje propina.
    —Perdón ella ha estado algo molesta estos días — dijo aquella mujer que Jhuen vio en el mercado

    Al tener a la joven sirvienta bastante cerca se dio cuenta de que efectivamente era humana, bastante linda y un detalle en especial que resaltaba mucho en ella, el tamaño de su pecho era algo grande. Trató de ignorarlo
    —¿Es tu jefa?.
    —Si, parece una niña, pero es una Enanor — Jhuen comprendido la situación. — ¿Quiere comer algo en específico?
    —Bueno, yo — tartamudeo un poco mientras saco sus única una moneda— No sé qué podría obtener a cambio de una moneda de plata.

    La mesera cambió de actitud alegre a una descontenta, pero a la vez comprensiva.

    —Nuestros platos pequeños requieren al menos tres monedas de plata — comenzó a mirar a los alrededores — Pero como creo que eres nuevo por aquí te daré un descuento así que traeré un buen aperitivo — se despido de él con una agradable sonrisa digna de un servicio de restaurante y mientras se alejaba Jhuen se dio cuenta de que ella tenia una marca de esclavitud en su brazo derecho.


    El chico espero impaciente su comida mientras disimuladamente contemplo los alrededores, la situación presente era el de la pequeña y gritona niña que se paseaba por las mesas anotando las ordenes de los Bestians, después de anotar algunas cuantas se adentró a la cocina, a su vez la joven sirviente servía un par de platos de un estofado sencillo, repartió un par de ellos en algunas mesas para dirigirse a la mesa de Jhuen.

    —Espero que te guste, es el especial de la cocinera —dijo con alegre sonrisa
    —Gra-cias — tartamudeo un poco e intento decirle algo, pero ella se alejó para atender a la clientela.

    La sopa de color verdoso tenía buen aroma y el hambre de Jhuen no le hizo esperar así que le dio un gran sorbo. Su lengua sintió un extraño sabor, la comida no parecía mala pero tampoco buena. Volvió a tomar otro sorbo y se dio cuenta de que ese sabor jamás lo había sentido; a diferencia de la comida de Looker, esta tenía un sabor más insípido y amargo. Sintió curiosidad de saber lo que contenía su plato así que miro hacia la barra de atención al cliente, allí la joven sirviente tomaba una cesta que parecía tener ingredientes comestibles, de ella sacó un gran escarabajo del tamaño de un melón, el cual rebano en pedazos y lo aventó en una olla hirviendo. Atónito al ver aquel enorme insecto, Jhuen bajo la mirada hacia su plato, removió un poco el caldo mientras su cara se ponía verde, dentro de ella había algunas patas de insectos; lo que le provoco verdadero pánico fue que su comida tenía una enorme araña algo peluda.
    —Disculpe —Jhuen llamó la atención de la sirviente mientras sonreía.


    Paso un par de minutos y Jhuen se encontraba en el baño de restaurante vomitando los pocos nutrientes que le quedaban en el estómago. Si hace poco vomitó debido al mareo, ahora esto era mucho peor, salió del lugar con la cara completamente pálida y moribunda, lavo sus manos y rostro mientras pensaba en como quitarse ese mal sabor de boca.

    Un extraño sonido se escuchaba saliendo desde afuera, algo que llamo la atención de Jhuen pues al sentir un alboroto en el restaurante. El chico abrió lentamente la puerta del baño y toda la clientela empezó a abandonar el lugar de manera desesperada, ya que algunos ni siquiera terminaba sus almuerzos. La turbulencia incomodó a al chico quien no quiso salir de ese lugar hasta ver que las cosas se calmaran.

    Se escuchó un gran estruendo y todos aquellos que no salieron del restaurante, se quedaron quietos mientras notaron que algo se asomaba por la puerta principal. Se escucho un fuerte golpe, entonces la puerta fue derribada. Los Bestians del lugar miraron atónitos al individuo que llegaba por la puerta principal. Era la cosa más aterradora que vieron, un ser negro con alas ásperas, cuerpo robusto, cuernos gruesos, un brazo que parecía tener forma de dragón y una mirada roja y monstruosa, se acercaba hacia la mesa de asistencia.

    Los Bestians horrorizados abandonaron en lugar rápido y en silencio mientras el enorme monstruo se acercó a la recepción, justamente donde la pequeña niña cortaba algunas patatas sin inmutarse ni un poco ante la presencia del colosal demonio. Jhuen estaba aterrado al ver esa extraña presencia que decidió no salir del baño, esperando no ser visto, levemente asomo su cabeza por la ventana de la puerta para tratar de entender la situación en la que se encontraba.


    —Hoy hace un buen día no Fhear — dijo el temible monstruo con una gran sonrisa.
    —Sin tu parecencia aquí Dorian, el día sería mejor — dijo de manera tranquila mientras continúo pelando patatas.
    —Tus clientes huyen al verme, eso no es amable — se sentó grotescamente sobre la mesa de servicio — Porque no me enseñas lo que tienes para mí, oye Lilith que te parece si me sirves algo delicioso.

    La joven sirviente inmediatamente se adentró a la cocina mientras la pequeña dejó de pelar papas. Tras unos cuantos segundos la joven sirviente salió de la cocina con un gran plato de lo que parecía ser guiso de verduras. Lo acento en la mesa y antes de poder alejarse, su cintura fue atrapado por la lengua viscosa que salía de la mano del Demonark, esta comenzó a lamerle las mejillas provocando pánico a la chica.

    —Huele delicioso, pero no más que tu Lilith, creo que ya va siendo hora de que te conviertas en mi acompañante, no lo crees Fhear.

    Mientras la pequeña se limitaba a quedarse en silencio la incomodidad de la sirvienta era más desesperante cuando la lengua del demonio comenzó entrar por el escote de la sirvienta; Fhear solo presionó el cuchillo que sostenía con pujanza mientras lo doblo y temblaba temerosa.

    —Si la comida del día de hoy no está mejor que la anterior, me la llevare, será tu pago por darme tu asquerosa comida.

    El Demonark usando su otra mano, tomó el tazón de comida y le dio un ligero sorbo mientras la tensión del lugar crecía, la sirvienta estaba asustada ante la reacción que ponía el monstruo mientras pasaba el bocado de comida por su garganta; al terminar lanzó un gran suspiro. El resto de comida del plato lo dejo caer sobre la cabeza de la pequeña cocinera quien seguía sin poder moverse, la comida resbalaba por su cabello y machaba su ropa.

    —Esta asquerosa — dijo sonriente el Demonark — Tu anterior plato estuvo mejor, creo que no te estas esforzando en mejorar.
    —Claro que lo hago, dame cinco días más y su sabor mejorara.
    —¿Quieres negociar de nuevo? — la lengua de su brazo trato de meterse por debajo de la vestimenta de la joven sirvienta quien trataba de grita para liberarse — ¿Y si me niego?
    —Tengo un nuevo platillo, es algo que nunca has probado y sé que te encantara — dijo con una mirada llena de seguridad.
    —Se oye tentador — continuo sonriente — Me llevare a Lilith para asegurarme de que cumplirá tu…
    —NOOOO — grito inesperadamente mientras golpeo la mesa principal con sus puños — Ella, la necesito para que me ayude con el platillo.

    El Demonark comenzó a reír a carcajadas mientras la lengua de su brazo liberaba a la sirviente quien inmediatamente se alejó.

    —Si así lo quieres el trato será este, si regreso y resulta que tu platillo es una porquería, destruiré este lugar y finalmente me llevare a Lilith — se ponía en pie y comenzaba a salir del restaurante — Tienes suerte de que sea muy amable contigo.

    El monstruo salió por la puerta y Jhuen estaba aterrado al ver lo sucedido, las piernas le temblaban peor que el día de ayer, tanto que debido al pánico parecía que su voz se había desvanecido.

    El Demonark dio unos cuantos pasos fuera del restaurante cuando sorpresivamente una flecha se incrusto en su lado izquierdo del cuello, eso llamó su atención y antes de que se quitara la flecha, entre los arbustos de la zona salieron algunas armas filosos circulares en dirección hacia el demonio, las cuales tenían cadenas en ellas, la criatura se puso en posición de defensa mientras las armas afiladas que giraban a grandes velocidades se incrustaron en su piel mientras que otras rebotaron contra su armadura, las armas que lo golpearon apenas y penetraron en lo que parecía ser una gruesa y pétrea piel.

    —¿Eso es todo? — dijo mientras se quitó la flecha del cuello, cuando esta esta cayó al suelo explotó creando una densa cortina de humo.

    Mientras la niebla negra cubría al Demonark, de entre los arbustos y chozas viejas salieron varios Bestians que tiraron de las cadenas de las armas lanzadas e inminentemente, comenzaron acorrer en círculos mientras las cadenas se enredaban en el Demonark quien estaba algo confundido ante la situación.

    —¡Lo tenemos! — grito un hombre lobo con pantalones quien parecía ser el líder del grupo — Prepararen la trampa.

    Mientras el humo se dispersaba, Dorian no podía moverse ya que una gran parte de su cuerpo estaba rodeada de cadenas en especial su brazo dragón. Cuando intento moverse, muchos Bestians lo retenían con gran fuerza, entonces contemplo como frente al él, los Bestians armaban una trampa, esta era una ballesta llamativa, a la cual le colocaron una gran flecha metálica, al darse cuenta de que apuntaban a su cabeza, supo entonces que si eso lo golpeaba estaría en grandes problemas.

    Comenzó a forcejear y algunos Bestians que lo sujetaban comenzaron a sudar debido a la gran fuerza del demonio; su brazo comenzó a soplar fuego el cual rápidamente comenzó a derretir las cadenas, esto ponía en presión a un hombre gacela que tensaba las cuerdas de la ballesta quien comenzó ponerse nervioso y tuvo problemas para apuntar a la cabeza de su objetivo. Tensó las cuerdas y disparo la flecha, la cual fallo ya que Dorian pudo moverse a tiempo porque no lograron retenerlo con fuerza. Su brazo derritió gran parte de las cadenas y los atacantes se pusieron nerviosos y asustados, entonces la cabeza de dragón agarró el resto de las cadenas y dio un gran tirón, esto hizo que los soldados que las sostenían salieran disparados hacia un Dorian, el cual con una sonrisa en el rostro, sacó una espada de su otro brazo el cual corto en la mitad a cuatro Bestians. Todo el grupo quedo atónito mientras algunos comenzaron a correr aterrados, incluso el sujeto que disparo la flecha, en pánico comenzó a marchar a toda velocidad mientras la boca dragón de Dorian lanzó una potente bola de fuego que golpe en toda la espalda al hombre gacela, quien rápidamente comenzó a incendiarse y gritar del dolor.

    El líder del grupo comenzó a entrar en pánico y no pensó con claridad mientras sacaba su espada.

    —Ataquen — grito mientras se le acercó al igual que otros de sus camaradas que actuaron valientemente.

    El hombre lobo fue el primero atacar frontalmente con su espada hacia la cabeza del demonio, el cual detuvo el ataque con su propia espada, este contrataco con un fuerte impacto en el estómago de su brazo dragón y el hombre lobo se estrelló contra una cabaña de madera. Los demás miembros de su esquipo atacaron, Dorian recibía partes de los golpes de espada con su cuerpo y algunos de ellos los desviaba con su espada, a pesar de su tamaño corpulento era capaz de moverse rápido atrapando un hacha de un hombre toro con las mandíbulas de su brazo, entonces con su propia hoja afilada le corto las piernas y lo lanzo por los aires. Mientras el hombre toro se abatía al suelo, otro hombre con aspecto de cabra trató de atacarlo por la espalda, la lengua de la cabeza dragón lo atrapó por el cuello y lo estrelló contra el suelo mientras soltó su arma, Dorian rápidamente le atravesó el pecho con su espada matándolo al instante. El último de ellos trato de huir y el monstruo se dio cuenta, su cabeza dragón abrió la boca y lo impacto una fuerte llamarada que lo quemo de inmediato.

    La zona de batalla quedo en silencio y solo podían escucharse las llamas de los cuerpos que se quemaban por las llamaradas del demonio, el cual caminaba lentamente donde el aturdido lobo líder del grupo trataba de recobrar la conciencia.

    —Qué clase de guerrero se duerme mientras su gente va al campo de batalla — Dorian levantó por el cuello al hombre lobo quien sangraba de la cabeza — El idiota que organizó esta trampa, ese ¿Eres tú? — lo asfixiaba del cuello mientras comenzaba a perder el conocimiento— No, solo eres un tipo estúpido.

    Soltó su cuello y antes de poder recuperar el aliento, su cabeza fue cortada por la poderosa mandíbula de su puño; el cuerpo cayó al suelo mientras el dragón devoraba la cabeza. Después que tragó ese pedazo de carne, Dorian se relajó y continúo caminando lejos del restaurante.


    Mientras el Demonark se alejaba, Lilith vio la masacre desde la ventana, en parte estaba algo tranquila a pesar de haber grandes cantidades de sangre sobre el pasto y el camino, era como si eso ya hubiera ocurrido antes. Fhear aun con el plato de sopa sobre su cabeza se había quedado en el mismo lugar, la única persona dentro del restaurante quien estaba completamente asustada y en pánico fue Jhuen quien había salido del baño había contemplado, tal brutal masacre. Con enorme pánico comenzó a respira agitado y su pecho comenzaba a dolerle, estaba entrando en absoluto pavor y eso llamo la atención de la sirvienta.
    —¡¿Estas bien?! — se le acercó y Jhuen comenzó a respirar más agitado y eso le comenzó a preocupar.

    El chico estaba sufriendo un ataque de ansiedad que su vista comenzó a nublarse cuando cayó de rodillas sobre la madera del restaurante. Se respiración se detuvo durante unos segundos he inmediatamente se desmayó.



    El olor de lo que parecía ser humedad y algo de jabón pasaron por los instintos olfativos de Jhuen además de un sonido como si alguien estuviera martillando muy fuertemente, poco a poco comenzaba a despertar, se encontraba recostado sobre algunas sillas cercanas a una mesa y tenía una almohadilla donde reposaba su cabeza, miró a los alrededores y los rayos de atardecer atravesaban las ventanas del comedor, lugar donde la joven sirvienta limpiaba el piso del lugar. Lentamente el chico quien parecía sumamente cansado trataba de ponerse en pie, pero tenía una fuerte resaca, esto fue notado por la camarera que dejó sus tareas y se le acerco.

    —Me alegra ver que despertaste — cerca de la mesa de Jhuen había un vaso de agua fresca, la cual la muchacha le obsequió, este sin preguntar lo bebió ya que se notaba que tenía mucha sed.
    —¿Qué fue lo que me pasó? — dijo después de beber el agua mientras seguía escuchando ese fuerte martillar.
    —Inesperadamente te desmayaste, me asusté mucho, pensé que te dio un infarto — la joven se dio cuenta de que Jhuen no dijo nada mientras miraba perdidamente el vaso vacío, se notaba una fuerte preocupación — Creo que debió ser duro para ti ver todo lo que sucedió hace poco.
    —¿Esto sucede a menudo? — pregunto con una cara afligida — Muchos de los habitantes de por aquí, ¿Mueren todo el tiempo?
    —Mientras los Demonarks nos gobiernen y tratemos de defendernos, al final ese siempre será el resultado — la expresión de Jhuen llamo su atención —¿Acaso nunca viste a alguien morir?

    Inmediatamente Jhuen se dio cuenta de que actuó como alguien fuera de este mundo, cosa que debía no hacer a la ligera.

    —¿Que es ese ruido? —intento cambiar el tema.
    —Ese, bueno, diría que ese es el sonido de la frustración.
    —¡¿Qué?!

    Lilith le hizo una señal de que lo siguiera, así que sin pensarlo mucho accedió; se dirigieron hacia una mesa en la esquina y por la ventana se podía ver que afuera del restaurante, se encontraba la pequeña cocinera de cabellos rojizos, golpear frenética el tronco de un gran árbol.

    —¿Qué hace?
    —Libera su estrés, eso me dice.


    El tronco del árbol tenía un gran hundimiento en su corteza justo donde Fhear golpeaba de manera furiosa, era como si llevara mucho tiempo haciendo lo mismo y continuaba sin parar, aunque pareciera que sus puños no podrían seguir más pues parecían algo amoratados. Era pequeña y tenia bien merecido el orgullo de ser una Enanor

    —Estará mejor cuando anochezca — Lilith decidió continuar limpiando — Hace mucho que no veía a otro humano por qui, ¿De dónde eres? — Jhuen parecía no querer hablar y a ella eso le preocupó, solo vio que el chico se acercó a su maleta con cara afligida y se disponía marcharse del lugar; atravesó la puerta sin decir nada y se encamino por un camino cubierto de sangre hacia las afueras de la ciudad.



    Perdido, hambriento y asustado caminaba lentamente hacia la salida del pueblo, algunos transeúntes chocaban contra él mientras lo maldecían y el joven no dejaba de mirar sus pisadas cargando un gran nudo en la garganta, estaba punto de caer sobre el pavimento y tirarse a llorar. Se acerco hacia la salida la cual miro mientras pensaba que lo mejor sería regresar con Bartrack, sin dinero ni alimentos regresar era una peor idea que quedarse en ese lugar.

    Las primeras estrellas de la noche brillaban sobre Tormen, una ciudad movida que dejaba de serlo ya que los residentes y comerciantes se devolvían a sus hogares, mientras algunos negociantes pasaban por una calle principal, Jhuen se encontraba sentado en un callejón mirándolos caminar, aún tenía esa mirada de preocupación y un mal estado de ánimo, uno el cual desapareció al ver que en ese callejón había un bote de basura que parecía tener pan fresco, se acercó y el pan tenía algunas manchas de moho, incluso se sentía rancio cuando lo sostuvo en sus manos, había un lado que se veía fresco e intento morderlo debido a sus instintos, pero se detuvo al ver que lágrimas de su rostro empapaban el podrido alimento.

    —¡¿Que estoy haciendo?! — dijo mientras se secó las lágrimas y devolvió el alimento a la basura.

    Se sentó cerca del bote de basura y no pudo contenerse más, comenzó a sentirse desesperado mientras secaba sus lágrimas de amargura con una vieja manta que había en la zona. Se dio cuenta de que una persona que estudiaba una carrera importante en la universidad y que tenía muchos conocimientos científicos, se degradó a uno que comería comida de la basura por no saber cómo sobrevivir a un lugar diferente a su hogar.

    —No puedo hacerlo, esto no es para mí — dijo agarrando sus rodillas ocultando su rostro en ellas — Hana, perdóname, yo no puedo hacer esto.





    En las afueras del restaurante, la pequeña Enanor mordía un pedazo de espiga recostada en el pasto mirando las primeras estrellas de la noche, a su vez la joven sirvienta casi terminaba con la limpieza, sosteniendo un trapeador se acercó hacia una mesa donde trató de tomar una jarra de madera, la cual Jhuen agarró y esto sorprendió a la joven mujer al ver que había regresado.


    —¿Te ayudo a limpiar? — pregunto con gesto amable.
    —No es necesario — dijo en forma pacífica — Los clientes no ayudan con estas cosas.
    —No soy solo un cliente — comenzó a sentirse inseguro mientras continuó hablando —También soy un cocinero experimentado, el mejor de Anegror.

    Lilith comenzó a reír de forma carismática mientras se mostró escéptica.

    —Oye si dices eso para obtener algo gratis, te diré que es una pésima idea.
    —Es verdad, aunque no es mi profesión, soy bastante bueno— Lilith comenzó a ignorarlo, entonces apretó sus palabras — Puedo hacer algo mejor que su extraña comida de insectos.
    —Que pendejadas estas diciendo — dijo una voz aguda y seria que entraba por la puerta trasera, Fhear había regresado a su restaurante y no parecía nada contenta — Mi sopa de grillos es la mejor de la zona, y el caviar de tarántula no tiene comparación en todo el continente y me estás diciendo que puedes hacer algo mejor — agarró el brazo de Jhuen y le dio un fuerte tirón que hizo que se estrellara contra la húmeda madera —Un esclavo como tu tiene la lengua demasiado grande como para presumir y eso es demasiado sospechoso.

    Fhear no soltó el brazo de Jhuen y mientras él seguía en el suelo, la Enanor le piso la cabeza y comenzó a torcer su brazo hacia su espalda mientras se enojaba más, el chico comenzó a sentir la enorme fuerza que provenía de esa pequeña persona y comenzó a ponerse inseguro ante sus acciones.

    —¿Dime quién eres? o te romperé el brazo. Habla ya.
    —Soy una persona común que sabe mucho de cocina.
    —Es demasiado sospechoso — dijo la joven sirvienta —¿Qué es lo que quieres de este lugar?
    —No tengo donde pasar la noche así que pensé que sería buena idea si me dejaban quedarme a cambio de enseñarles una receta exquisita para su restaurante.
    —Dices tonterías, te romperé el brazo para…
    —¡No lo hagas! — Lilith detuvo la acción de Fhear — Lo echaremos y ya, no tienes que lastimarlo.
    —Es verdad, esa era mi única intención — el universitario sentía que su brazo iba a ser arrancado —Si concino algo mejor que usted le demostrare completamente que no miento.
    —No es una mala idea — Lilith volvió a insistir — Por favor suéltalo.

    Fhear notó una expresión de preocupación y temor en su sirvienta, esa cara era una que conocía hace bastante tiempo, una expresión que no le gustaba ver en ella, así que soltó el brazo de Jhuen y se alejó.

    —Si ella lo dice de esa forma no tengo elección, si cocinas algo mejor que yo asentiré a tu petición, pero si solo estabas parloteando, una de mis sartenes tendrá la forma de tu rostro.

    El temeroso Jhuen pudo obtener una forma de conseguir una oportunidad de sobrevivir un día más, a pesar de que hace poco se veía en una encrucijada, ahora tenía una escapatoria, se levantó del suelo con ligero dolor en el brazo, pues llego el momento de mostrar su valía.


    Era una típica batalla culinario improvisada en el restaurante, ambos compartieron ingredientes y analizaban que preparar, Fhear tardó poco tiempo pues usaría una de sus recetas para vencer a un humano hablador, era evidente que lo subestimaba por completo. Jhuen miraba los ingredientes básicos de cocina, tenia en mente lo que iba a cocinar y le faltaba ingredientes para cocinar algo de calidad como la comida de su mundo, entonces comenzó a improvisar.

    El desastre mañanero en el restaurante había sido limpiado por completo, ahora el dulce aroma de comida caliente se hacía presente en el lugar, aroma que comenzó a atraer Bestians que parecían hambrientos pues estos entraban por la puerta. El chico observó como la pequeña dueña del local preparaba lo que parecía ser una combinación de ingredientes comunes para un estofado, legumbres hortalizas y una enorme cantidad de zanahoria, lo curioso era que no usaba insectos en la receta, supo inmediatamente de que cocinaba algo más apetitoso y que se tomaba la competencia de manera seria, los insectos quizás eran platos comunes así que realmente preparaba algo delicioso. El chico no se quedaba atrás pues con los ingredientes a su disposición, comenzó a preparar una masa con harina fresca.

    El sápido aroma del estofado atrajo a más clientes sentándose en las mesas que esperaban ansiosos por un bocado de comida mientras rápidamente la sirvienta del lugar les ofrecía agua y les pedía amablemente que esperan. Mientras la Enanor cocinaba, el humano miró lo que parecía ser su ingrediente especial, fue un ave extraña que se encontraba en una caja metálica de la cual parecía estar llena de hielo, la extraña ave no parecía un ser de corral sino talvez un ingrediente exótico; comenzó a sentir presión ya que el aroma del estofado se sentía bastante bien en su nariz.


    Paso varios minutos y Jhuen con su masa e ingredientes preparados, colocaba su platillo dentro del horno del restaurante, al cual hecho algunos cristales de fuego y leña, esto sorprendida bastante a Lilith que no entendía que hacia Jhuen pues esa masa era demasiado grande y condimentada como para ser pan común.

    —Está listo — anuncio Fhear con gran regocijo mientras sus clientes se animaban más.

    El primer plato fue servido para nada menos que su sirvienta. Lilith le dio un ligero sabor al caldo, el cual cambio su expresión sería a una de satisfacción, mientras sus mejillas se coloreaban, su lengua retumbo ante el exquisito sabor de las verduras cocinadas con la esencia del ingrediente especial, la carne que acompañaba el plato fue el ingrediente clave del majestuoso sabor del plato, sin duda era una delicia ante las papilas gustativas de Lilith.

    —¡Esta delicioso!, mucho mejor que la última vez.

    Ante la opinión los clientes comenzaron a pedir inmediatamente un poco del platillo, el cual rápidamente Fhear comenzó a servir varios tazones.

    Jhuen estaba concentrado en contar el tiempo que su masa entró en el horno pues el olor del platillo lo distraía ya que tenia mucha hambre.

    —Si no sabes lo que haces mejor vete de mí restaurante — Fhear se le acercaba con tazón de su platillo —Es imposible que prepares algo mejor que esto —dijo con una gran sonrisa de victoria.

    Jhuen tomó una cuchara y algo intranquilo, le dio un ligero sorbo al platillo, inmediatamente su lengua rebozo ante el buen sabor de la combinación de condimentos y verduras, solo que a diferencia de Lilith, este no lo cautivo de la misma manera.

    —Sabe algo insípido — pensó mientras continuaba comiendo el platillo, pues fue lo primero que comía en todo el día que tenía un sabor decente.


    Mientras masticaba las verduras se dio cuenta de que era lo que no le gustaba en el plato, desde la falta de sal, el sabor fuerte de ajos y que estaba más espeso que un caldo normal, sin dudad alguna no era rival para las comidas de restaurantes promedios que solía visitar con Hana durante su adolescencia. Incluso la comida de Looker resulta mejor que lo que Fhear había preparado. A pesar de no ser el mejor plato se dio cuenta que la clientela lo devoraba como si de un verdadero manjar se tratase, quizás a al chico no le gustaba el sabor, pero no había duda alguna de que los clientes lo consideraba una verdadera delicia.

    El chico terminó de comer y se dirigió hacia Fhear que continuaba repartiendo comida a sus clientes, ella se dio cuenta de la presencia del supuesto esclavo.

    —¿Que te parecido mi plato?, ¿Crees poder hacer algo mejor?
    —Ha sido bastante aceptable, pero lamento decir que mi platillo, estará listo en una hora.
    —¡¿Qué?!

    La clientela disfruto las sopa de la Enanor a lo grande, con licor y buenas conversaciones, el lugar rebosaba de alegría, era como si el terrible suceso de la mañana jamás habría ocurrido, cosa que olvidaron todos quienes hacían concursos de bebidas, incluso jugaban cartas apostando comidas y tragos, juegos del cual Fhear era participe pues a pesar de ser la dueña del lugar, convivía de manera muy familiar con su clientela; su concentración en el juego fue despistada por un olor que salía de la cocina, se acercó hacia ella y vio como Jhuen abría el horno y de ella salió una gran masa amarillenta de la cual puso sobre una bandeja de cerámica.

    Seguidamente pico algunos pimientos rojos y algo de orégano los cuales esparció sobre la masa.

    —¡Está listo!

    El aroma del platillo, llamo la atención de todos los bestias del lugar los cuales se acercaron con curiosidad.

    —¿Que es esa cosa? — preguntó la pelirroja Enanor.
    —Es pizza.
    —¿Pi qué?
    —Es famosa de la tierra de la cual vengo, prueba un poco, pero cuidado que está caliente.
    —Lilith, hazlo — dijo de manera bastante seria, cosa que preocupó a su sirvienta.

    La muchacha muy desconfiada, agarro un pedazo de pizza la cual le dio varios soplidos y luego mordió lentamente. Su lenga se exalto ante el sabor de la salada masa que parecía estar cubierta de queso, y el pimiento le daba un sabor nunca antes sentido, le dio varias mordidas y se la terminó.

    —¡Deliciosa!, es un sabor único, no puedo describirlo con palabras.
    —¿De qué hablas?, jamás dices eso cuando pruebas mi comida — La pequeña algo molesto agarró una rebanada de pizza cual comenzó a masticar, mientras lo hacía, su enojo parecía desvanecerse dejando una expresión tranquila en su rostro, tomó otro pedazo y comenzó a comerlo rápidamente, se lo termino e intento agarrar otro, pero Jhuen alejó sus manos del platillo.

    —Parece que te gusto más de lo que esperaba.
    —¡No es cierto!, es espeso y se ve grasiento, dame un poco más y te describiré su horrible sabor con más detalle.
    —No lo hare — se mostró sonriente ante los pucheros que Fhear comenzaba a mostrar —Si a ti no te gustó, quizás tus clientes tendrán una opinión diferente, ¿Quieren un poco de esto?
    —Si nuestra Lilith le dio aprobación, no me importaría probarla — dijo un hombre lobo.
    —Si, danos un poco— añadió un joven hombre conejo mientras los demás decían lo mismo.
    —Les daré un poco a todos— Jhuen comenzó a cortar y repartir una rebana a cada invitado.

    Cada cliente se cautivó con el aroma de la pizza, algunos dudaron en morderla pero cuando vieron que los demás clientes comían con algo de euforia, no dudaron en hacerlo, algunos aclamaron el deliciosos sabor, otros simplemente quisieron pedir más, poco a poco la pizza de Jhuen se terminaba y cuando estaba a punto de repartir la última rebanada, Fhear sujetó fuertemente el brazo del chico y este notó la expresión de frustración en la pequeña Enanor, así que decidió acercar la última rebanada de pizza y le dio un pequeño trozo a Fhear quien se lo comió con rapidez.

    Entonces que dices — dijo con malicia — ¿Mi platillo es mejor que el tuyo?
    Fhear masticaba mirando en dirección contraria mientras notó que Jhuen acerco la rebanada de comida hacia ella.
    —Si no respondes, yo me comeré la última rebanada —acerco dicho alimento a su boca y Fhear se mostró inquieta, el chico lentamente trato de comérsela y entonces todos en el restaurante vieron la cosa más extraña en ese lugar, algo que nunca esperaron mirar en ese lugar, las lágrimas de cocodrilo en Fhear quien actuó como una niña a quien le arrebataron su golosina favorita.
    —¡Esta muy rico! — dijo ella entre lágrimas, algo que impresiono a Jhuen quien con algo de culpa inmediatamente le dio la rebanada de comida a su rival, ella entre lágrimas de frustración comió con regocijo aquel bocadillo nuevo en su restaurante.


    Fue toda una fiesta en el comedor del lugar, todos los clientes se habían marchado y la caja de propinas se había llenado como nunca, cosa que alegraba a Lilith quien limpiaba el lugar, Fhear por su parte se había sentado en una esquina sintiéndose derrotada.

    —Gracias por dejarme usar el horno — dijo el chico recogiendo algunos utensilios sucios.
    —No hay problema — decía la sirvienta quien se le acercaba— ¡Cocinaste algo único!, valió la pena.
    —Si, fue algo único — Fhear se acercaba —Cumpliré mi parte del trato, que es lo que quieres.
    —Necesito un lugar donde pasar la noche.
    —¿Solo eso?, está bien, entonces bienvenido a …


    El restaurante que no tiene nombre…



    20210727_223632.jpg fhear1.jpg
     
    Última edición: 12 Septiembre 2021
Cargando...

Comparte esta página

  1. This site uses cookies to help personalise content, tailor your experience and to keep you logged in if you register.
    By continuing to use this site, you are consenting to our use of cookies.
    Descartar aviso