One-shot Afecto [Shiori y Nagi] [Gakkuen Rolplay]

Tema en 'Mesa de Fanfics' iniciado por Kaisa Morinachi, 22 Abril 2020.

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    Kaisa Morinachi

    Kaisa Morinachi Crazy goat

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    Título:
    Afecto [Shiori y Nagi] [Gakkuen Rolplay]
    Clasificación:
    Para todas las edades
    Género:
    Amistad
    Total de capítulos:
    1
     
    Palabras:
    2144


    Afecto



    Watanabe Nagi era alguien complicada en ciertos aspectos, sus propias inseguridades, junto a influencias ajenas, la volvieron muy desconfiada, eso provocó que su habilidad para relacionarse fuera mediocre, desencadenándose en el hecho de que solo tuviera dos amigas durante toda su vida escolar, solo dos amigas en quien confiar, en quien desahogarse, con quien experimentar todas las bellezas de una amistad genuina.

    O así era hasta hace siete meses.

    Watanabe observó de reojo a Shiori, ambas estaban comiendo bento en la azotea, donde sorpresivamente no estaba Hiroki, cosa bastante rara, tomando en cuenta que la ecuación era Kurosawa + Azotea = 100% de probabilidades de que estuviera el “temido” perro-lobo de Shibuya presente, seguramente había faltado quien sabe por qué motivo.

    La senpai se encontraba mirando fijamente el horizonte mientras comía su almuerzo, totalmente inmersa en sus pensamientos, su rostro denotaba clara preocupación y sus ojos estaban algo cristalinos. Nagi volvió a respaldarse en la reja de la azotea, mientras suspiraba, mirando el cielo, Kurosawa volteó para mirarle, sonriéndole dulce, suave y tan cálida como el sol, sin ese toque de picardía que solía agregarle a sus gestos cuando iban dirigidos a Usui, pues claramente su manera de expresarse hacia la menor eran distintas que con el resto, la trataba casi como una verdadera hija… casi, pero el lazo senpai-kohai igual mantenía una esencia algo similar, de entre todas las que podía tomar.

    Nagi intentó responder la sonrisa, logrando tan solo una mueca rara, acto seguido empezó a revolver el bento mientras hacía un puchero cabizbaja. Shiori le miró extrañada.

    —¿Paso algo? —indagó curiosa, y preocupada también, a veces la pequeña tenía problemas hasta en las cosas más sencillas, pero esta negó con la cabeza.

    —No me ha pasado nada, senpai… —contestó, para luego guardar silencio, llevándose un bocado a su boca.

    —Entooonces ¿Por qué la cara larga, Watanabe-chan? —trató de inducirle a la menor que contara sus preocupaciones, esta le miró, se le notaba en el rostro que algo le pasaba, por lo que con mayor motivo Shiori no le dejó de sonreír.

    Ahhh, esa sonrisa, con cada mes que pasaba notaba más lo impecable que era ella para pisotear sus preocupaciones, meterlas bajo cerrojo, y solo explayarlas en una desolada habitación, para no preocupar a nadie, para solo mostrarles a los otros los sentimientos que más apacible se le hacían: alegría y compasión.

    A Watanabe le encantaban sus sonrisas, pero había empezado a odiar a los mentirosos, a pesar de que ella misma se mentía constantemente.

    —Kurosawa-senpai —comenzó con un tono calmado, bajo y serio, sin titubear a pesar de los nervios, algo extraño en ella, pero estar con Shiori siempre le daba valor, algo irónico ahora que lo necesitaba para hacerle frente a su propia tutora… extutora, actual amiga, tendía a olvidar eso— ¿Pasó algo?

    Sus ojos se abrieron como platos, pero rápidamente todo su rostro se desfiguró a una de sus amigables expresiones, aunque había atisbos de claro nerviosismo, casi imperceptibles, y sorprendentemente Nagi había empezado a ser capaz de reconocerlos, si, definitivamente su senpai robaba su mirada más de lo que esperaba, inconsciente de ello ambas.

    —¿Cómo qué, Watanabe? —contesto, sus ojos, suaves orbes ámbar, se sosegaron junto a la sonrisa de oreja a oreja que tenía— Muchas cosas pueden pasar, por ejemplo, el examen sorpre-

    —Kurosawa, sabes de lo que hablo —. Nagi apretó los dientes un momento, frustrada, siempre era lo mismo, su senpai le veía tan solo como alguien a quien proteger, y por ello nunca acudía a ella en caso de problemas… En realidad, todos eran así, sus padres, Haruka y Natsumi ¡Hasta Kazuki lo hacía! Y eso le enfadada, más aún cuando desde hace un tiempo se esforzaba por dejar de ser tan… vulnerable, básicamente.

    >> Tú pelea con Honda.

    Ah, la pelea, que rápido se esparcían los rumores por aquella academia, maldiciendo internamente; Shiori se reincorporo, aun sentada mientras se apoyada en la verja, volteando su vista en dirección contraria a su kohai, no quería que viera la sombría expresión que acababa de hacer.

    Nagi suspiró, claramente Kurosawa se arrepentía de lo que hizo, o tal vez no se arrepentía y solo le avergonzaba, y si no era ninguna de las dos, no entendía el porqué de su silencio, y si había algo que deseaba, eso era entenderla.

    La pequeña gruñó bajo, apostaba qué si hubiera sido la tipa con complejo de gato, o incluso hasta Hiroki, Shiori se hubiera sincerado, inclusive sin hacer ningún tipo de presión de por medio, porque a ellos si les tenía confianza.

    Pero la tal Akaisa andaba en quien sabe dónde, haciendo tal vez qué cosas que Nagi fingía desconocer, y Usui-senpai no se encontraba en ningún lado que frecuentaba, los cuales eran dos, la azotea y Shiori ¿Habría enfermado, quizás? No entendía por qué esperaba que no ¿Desde cuándo le preocupaba ese perro-lobo?

    Pero de nada le servía pensar en donde estaban, y Nagi ni enterada de eso, porque no tenía idea que su senpai era un pozo profundo de palabras, indirectas tales enredaderas, que ocultaban sus más íntimos pensamientos, formados a partir de los más puros sentimientos, fueran de odio, fueran de amor, en lo profundo de aquel pozo.

    No sinceraba sus penas con nadie, ni con Katrina, ni con Hiroki y, mucho menos, con Nagi, lo único que era capaz de darle a ellos tres eran sus más genuinas caricias de amor, alegría y compasión, pero nunca su voz quebradiza en llanto, eso sería equivalente a un infierno y ganas de esfumarse.

    Detestaba la impotencia, y a diferencia de su kohai, no acostumbrara a que la suya se explayara.

    Un nuevo suspiro escapó de los labios de Nagi, suspiro que escuchó Shiori, para acto seguido también suspirar. Demasiados suspiros en muy poco tiempo.

    —Watanabe.

    —Kurosawa.

    Hablaron al audisono, cruzando miradas, un pequeño silencio se formó, Shiori, aferrada a sus piernas con las rodillas hasta el pecho, habló primero, desviando la mirada al suelo.

    —Golpeé a Honda y ella me golpeó de vuelta

    Los ojos de Nagi se abrieron como platos, pero su voz había surgido instantáneamente después que empezara la de la otra.

    —¿Quieres un abrazo? — Casi habían vuelto a hablar a la par.

    Una procesó la información dada mientras la otra la oferta sugerida, ambas igual de sorprendidas, mirándose mutuamente, sin saber bien que hacer.

    Shiori muchas veces intentó descifrar de dónde salió ese peculiar miedo de ahondar en las amistades, como si fuera ley de estas que siempre hubiese secretos y personalidades ocultas, a la espera de dañar la relación con o sin intención, ideas que tuvieron secuelas, como que detestara cuando le nombraran por su nombre de pila y, por eso su sorpresa, que se le dificultara el afecto físico.

    Y Nagi no entendía cómo surgió tanta rivalidad entre Honda y Shiori, y aunque le sabía amargamente desagradable imaginárselas peleando, no era momento de recriminar a su senpai por ello, ya se podía encargar el cachorro de la chica gruñirle por ello cuando se dignara a aparecer por la escuela, o eso pensaba.

    ¿En serio podían abrazarse? Recién, en ese momento, se dio cuenta que más de una vez deseó hacerlo, abrazarle, como quien abraza a su hija o hermana menor, pero viendo como era Watanabe el pequeño deseo no alcanzó ni a germinar, quedándose enterrado profundo en su subconsciente, tal semilla esperando despertar.

    Haruka se metió en más de una pelea por ella, a Natsumi no pudo defenderla de ninguna, y ahora, con Kurosawa, no se dignaría a perder la oportunidad de ser ella quien le consolara, se lo debía, y también se volvió un reto personal el lograrlo, ser por mínimo una vez la que no llorara, la que no flaqueara, la que estaba para ayudar a sobrellevar un mal momento, básicamente, alguien en quien confiar.

    Y en el silencio de la azotea, un caluroso día de helada brisa, se percataron que podían actuar como dictaban sus anhelos, una agarrando la confianza de que sus acciones ya no romperían a la otra, y esa otra admitiendo por fin el profundo cariño genuino que le había agarrado.

    Apenas se dieron cuenta cuando ambas estaban envueltas entre los brazos de sus acompañantes: ellas mismas.


    Ajeno, pero sin llegar a ser incómodo.

    Cálido y, aun así, refrescante.


    La frustración por una discusión, nunca esperando que terminara en golpes, hubiera provocado el llanto cuando se encontrara en el cobijo de sus sabanas, no porque se arrepintiera de golpear a la princesita mimada, si no por la vergüenza que le generaba no haber podido controlar sus impulsos, tanta rabia y descontrol eran ajenos en ella y Honda parecía tener una maestría innata para sacarle de sus casillas… Aunque lo más probable es que el sentimiento fuera mutuo.

    Suspiró, logrando percibir un olor a vainilla, seguramente del shampoo de Watanabe…

    Suavidad, claro, ella era suave, tranquila, calidamente grata, no una bola salatarina que al meterle presión dejaba caos a su alrededor.

    Se sentía bien, por recordar como en realidad era y que el accidente solo fuese algo circunstancial, y no le era necesario ver la cara de la niña para saber que ella también se encontraba a gusto, pues la respiración calmada de su parte se lo demostraba, por lo que decidió mantener los ojos cerrados un rato más, disfrutando esa extraña sensación.

    Era confusamente grato que Nagi, siendo que nunca se le pasaría por la cabeza buscar consuelo en alguien tan susceptible como ella, haya sido capaz de calmar la ira y frustración que sentía hacia sí misma, sentir como se desahogada, sin necesidad de lágrimas, sin necesidad de estar sola en un cuarto cerrado, sin necesidad de explicaciones, era demasiado gratificante.

    Y que fuera a través de un abrazo solo lo hacía más emotivo.

    Era un gesto que quedo enterrado en su niñez temprana.

    Un gesto que tras aquel accidente no volvió a sentir.

    Pero ahí estaba ahora, disfrutándolo sin pudor, sin dolor.

    —Shiori —. Un pequeño murmullo, Nagi se dio cuenta de su desliz algo tarde.

    —¿Hm? —contestó en respuesta, enternecida ante tal logro, y aunque las ganas no le faltaban, no se lo sacaría en cara, la pequeña ya debería estar hecha un tomate y no quería arruinar el momento.

    —Te… te quiero —. Watanabe observaba el suelo de la azotea, por los nervios había aferrado un poco más el agarre en Shiori, quien en ese preciso momento se había sonrojado una barbaridad, y con los ojos como platos ante la sorpresa, dejando ver sus iris ambar, podía decirse que ahora era un verdadero sol.

    Por suerte su corazón frenético se suavizó un poco, al igual que su sonrisa y mirar, observando de reojo a quien abrazaba, aunque solo pudiera notar una cabellera castaña.

    —También te quiero, Nagi — Si ella lo hizo, Shiori también podía ¿No? Una sonrisa gatuna se formó en sus labios, sus palabras rápidamente habían hecho que Watanabe se formara en una roja gelatina de palpitante corazón entre sus brazos, y más le satisfacía que no podría quejarse, pues ella había empezado con la cursilería.

    La primera victoria del día, tras la derrota, se sintió maravillosa.

    —Entonces… N-no golpees a Honda-senpai.

    Kurosawa hizo un mohín.

    >> E-ella no merece que ni la toques.

    Nuevamente, platos por ojos, Kurosawa no podía creer lo que escuchaba ¿Se suponía que era un tipo de ofensa dirigida a la princesita? ¿Un piropo indirecto? ¿O una muestra de celos?

    Una sonora carcajada escapó de Shiori, quien aferró aún más a Watanabe en sus brazos, quien hacía un puchero por lo terriblemente avergonzada que se terminó sintiendo, pero feliz de por fin escuchar alegría genuina, y no una actuación para contentar el resto, de parte de su amiga…

    Por qué eso eran ¿No? Pues Watanabe por fin sentía que podía apostar su confianza por ella.

    Aquella chica que siempre se esforzaba por sonreír tal sol a pesar de encontrarse a veces en un profundo abismo oscuro, como bien representaban sus ojos anaranjados entre sus onduladas hebras azabache.

    La mañana opaca y desastrosa terminó en una tarde despejada y hermosa.

    Yugen , primero, perdondame por usar siempre a tu niña como el denotador de la trama, segundo, gracias por eso mismo, dar tanta trama con tu personaje XD
    Segundo, yo misma me haría un comentario resaltando miles de detalles en esta cosa, pero supongo que sería trampa siendo que yo lo escribí, le dejo el labor a ustedes.
    Yáahl , espero que te haya encantado tanto como a mí, Shiori no lloró en ningún momento, así que debería mantenerse dentro del personaje (???????) Básicamente, si hay OoC, me avisan, al igual que fallas ortograficas, aunque estaré editando en busca de incongruencias apenas publicarlo.

    Eso, y muchas gracias por leer
     
    Última edición: 22 Abril 2020
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    Zireael

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    Ahora sí lo volví a leer y déjame solo... AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

    Ya lo leí sin tanto sueño y con la canción y todo. Me estoy muriendo de amor, me imagino a estas niñas así y se me derrite el corazón.
    Shiori avergonzada de haberse agarrado a vergazos con Mimi xD la veo. No se arrepentiría, porque segurísimo ambas se lo habrían buscando, pero sí le daría mucha vergüenza sobre todo sabiendo cómo podría tomárselo Nagi y lo que podría decirle Hiro.
    Creo que en Persona no he podido como mostrar todavía una cosa de la personalidad de Shiori y es que realmente le importa mucho lo que diga la gente, le importa un huevo, por eso se fastidió tanto el día que Hiro le dijo que era una molestia y en el AU sintió ganas de echarse a llorar cuando la miró, pues como la mira siempre vamos, extrañado de que quiera estar con él (el clima del culo tampoco ayudó, vamos, que hasta yo me echaría a llorar).
    Mismo motivo por el que le quiere soltar sus putazos a Mimi, por hablar puras pendejadas y por el que no la golpea, que es ese perpetuo pensamiento de "¿Qué diría Watanabe?". Siempre está ese sentimiento de "y si me equivoco" o "¿qué pensaría...?".

    Podríamos decir también que así como Kat es zorra por los loles y como una suerte de defensa, Shiori es burlona por lo mismo, por miedo a la reacción de los demás a sus sentimientos transparentes que se me parecen tanto a los de Jez, es como si supiera reaccionar mejor a lo que provoca un comportamiento falso que a lo que provocaría el real.
    Creo que en algún momento le dije eso a Gigi, que Shiori me daba terribles vibras de Jez, porque lo cierto es que son mucho más parecidas de lo que aparentan. Quieren like, cuidar de los demás, aunque Shiori quizás directamente tira más a querer "salvar" a otros y gurl, ahora que hemos llegado a donde estamos, ciertamente me duele un poco que se parezcan en ese aspecto porque así como las vuelve un amor de chicas, también implica muchas cosas feas.

    Me encanta que aquí supieras reflejar eso de mi niña, esa necesidad de cuidar de Nagi al no dejarla ver más que su sonrisa de siempre, es como 50% miedo de su reacción y 50% necesidad de hacerle pensar que todo está bien, de cuidarla. Lo que es sad también es ver ese instinto protector de Shiori, que siento que comparte un poco con Hiro y en algún momento va a causar que choquen, nacido quizás del mismo motivo: haber perdido (de maneras muy distintas, obvio). Esta niña perdió a su hermano mayor y como que psicológicamente perdió a sus padres, que se distanciaron de ella como rebote, haciéndola crecer un poco de golpe y encargarse de cosas de casa e incluso del trabajo que les correspondía a ellos y aaaaaa *se muere* por eso empezó a tener facilidad para cosas de la cocina, para dar órdenes, para tratar con la gente y a la vez podría decirse que aprendió a fingir estar bien y a simplemente avanzar.
    Que se abrazaran creo que como tú misma narras, fue un paso enorme para ambas, porque de alguna forma siento que tranquilizó a Shiori de su miedo de "'¿Qué diría Watanabe?" y le dio a Nagi esa certeza de que su senpai es su amiga de verdad. Mira yo es que lloro por la relación de estas dos, me da una vibes de Kat y Rach también, porque Shiori haría cualquier cosa por defender a Nagi y aksbdas.

    AAAAA ya perdona, escribí un montón y me fui por mil ramas ;-; pero la canción me puso en un mood medio raro y el fic entero fue una belleza, me hizo pensar mucho en las bebas y su personalidad.
    Me gustó mucho, Morita, gracias por escribirlo ♥
     
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